
Me aprovecharé del mítico logo de la Paramount tuneado con motivo de los 100 años de cine para mi aniversario particular. 100 artículos ya con este y mis (magníficos, intrigantes, retorcidos, espeluznantes) guiones del cajón siguen sin encontrar un productor que descubra en ellos el talento que ni mis familiares ni amigos hallan en ellos. Culpa, sin duda, de la falta de talento de mis familiares y amigos, jamás de mi afilada pluma.
El que haya seguido mis textos sobre cine habrá encontrado en mí un espectador más disfrutón que crítico, alguien que trata de pasar un buen rato sin buscar más pegas de las necesarias a lo que vemos en pantalla, pero sobre todo habrá encontrado a alguien apasionado por las historias, por lo que cuentan por encima de cómo está contado. Lo cual no quita para que me deje maravillar por numerosos planos y secuencias espectaculares. Uno de mis primeros artículos, No hagan trampas, señores, iba dedicado a los guionistas y a los directores que pervertían esos guiones para colarnos un gol en toda regla, algo que se me antoja inadmisible como espectador. El post sobre Forrest Gump y Benjamin Button trataba de reflejar cómo un mismo guionista puede hacer que se asemejen tanto dos historias con una premisa de partida bien diferente.
- 1. Gravity.
- 2 Armageddon.
- 3. Forrest Button y Benjamin Gump.
- 4. El Padrino.
- 5. El club de la lucha.
- 6. #Chef y la cocina en pantalla.
- 7. No hagan trampas, señores.
- 8. Lester Burnham no es el mejor ejemplo a seguir.
- 9. Manhattan.
- 10. El celuloide oculto en el armario.
Cuando empecé a escribir críticas de películas me encontré con una dificultad añadida, o con varias, según vi por algunos comentarios de amigos o por los que me dejaban en el propio blog:
– Si hablaba sobre una película reciente, los estrenos y las críticas siempre me ganaban porque todos los medios, blogs, webs, etc. ya habían emitido su opinión.
– Si contaba mucho porque contaba mucho y la chafaba al lector.
– Si contaba poco, que por qué me quedaba tan corto con lo que a mí me gusta destripar una peli y encontrar una comparación con otras.

Así que la mayoría de las veces me dedicaba a hablar de películas que todo el mundo hubiera visto, clásicos y no necesariamente clásicos.
- 11. Truños interestelares.
- 12. Trash, ladrones de esperanza.
- 13. Blade Runner y las lágrimas en la lluvia.
- 14. ¡Qué bello es vivir!
- 15. Taxi driver.
- 16. Birdman.
- 17. La teoría del todo y The imitation game.
- 18. Esas comedias francesas.
- 19. Españoles por el mundo perdiendo el Norte.
- 20. Cadena perpetua.
El guionista frustrado (no, frustrado no, dejémoslo en tardío) comenzaba a aflorar y a imaginar segundas partes alternativas para grandes éxitos. Denis Villeneuve tiró por otra línea argumental para la segunda parte de Blade Runner, pero ahí queda mi idea. Al menos habría sido más divertida.
- 21. Segundas partes que nunca se rodarán (I). Alternativas a Pretty Woman y Se7en.
- 22. Segundas partes que nunca se rodarán (II). Otra proposición indecente.
- 23. Segundas partes que nunca se rodarán (III). Blade Runner returns.
- 24. Todo sobre mi madre.
- 25. El Francotirador.
- 26. Carta de amor de un cinéfago desenfrenado y desentrenado.
- 27. Lágrimas en la lluvia.
- 28. Terminator: Génesis…
- 29. Terminator…y Apocalipsis.
- 30. Everest.
Con la recuperación de la saga Star Wars en El despertar de la Fuerza aproveché para escribir varios artículos sobre esas películas de las que he sido siempre un seguidor (con su momento de debilidad en la Fuerza tras las precuelas). Y otro tema que empezó a colarse de manera recurrente en este blog: los Óscar, esos premios que nunca nos dejan satisfechos porque no han ganado «los nuestros».
- 31. Marte (The Martian).
- 32. El día de esa bestia.
- 33. Star Wars, Ep. IV a VI.
- 34. Star Wars, Ep. I a III.
- 35. El despertar de la Fuerza. Jedis, hobbits y otras historias.
- 36. Los Óscar (I): ya tocaba.
- 37. Los Óscar (II): es lo que toca.
- 38. Los Óscar (y III): los que me tocan.
- 39. Batman, Superman y otros tipos en mallas.
- 40. Currículums de película.
Con el tiempo descubrí que lo que más me gustaba era encontrar temas que abarcaran varias películas, de distintos géneros, épocas y nacionalidades, como los dedicados al suicidio, a los niños estrangulables o a esos bodrios de los ochenta que algunos mitificaron en exceso.
- 41. Amanece, que no es poco.
- 42. Niños exterminables.
- 43. De suicidios y escritores malditos.
- 44. Inútil. Guion para un cortometraje.
- 45. De suicidios, sacrificios e inmolaciones.
- 46. Especial USA (III): el New York real.
- 47. Especial USA (y IV): el New York imaginado.
- 48. Happy birthday, Mr. Kirk Douglas!
- 49. Rogue One y el nacimiento de la princesa Leia.
- 50. Tostones ochenteros.
Hacia la mitad de estos cien artículos me encuentro con el primer post dedicado a esa afición tan de moda de censurar lo que no nos gusta, de pretender que con la ocultación o prohibición algo va a desaparecer. Nada más absurdo para mí y mucho más si hablamos de cine, y sin embargo esta corriente ha crecido de manera imparable (manda huevos). El cine es diversión, esparcimiento, otra realidad, y nos lo quieren capar, acotar, cercenar, limitar… un coñazo. Los títulos letales, el homenaje a los taxistas o las frases míticas para usar en la oficina son precisamente lo contrario: evasión hacia otro lugar.
- 51. La la la porra de los Óscar 2017.
- 52. El guardián invisible y los guardianes (visibles) de la moral.
- 53. Escenas de cine «semanasantero» que no son las que esperabas encontrar.
- 54. Taxistas, esos incomprendidos cabroncetes en vías de extinción.
- 55. Título letal.
- 56. My favourite driver.
- 57. Frases de cine para usar en el trabajo (I).
- 58. Frases de cine para usar en el trabajo (II).
- 59. La tristeza de Murakami.
- 60. Libros de atrezzo.
El caso es que esa corriente imparable se disparó tras los Óscar de 2018 y el discurso de Frances McDormand sobre la imposición Rider (aunque creo que la actriz la denominó «inclusión»). El guionista latente que hay en mí trató de imaginar Reservoir dogs o Doce hombre sin piedad con esos parámetros. Imposible, cine del bueno que se iría al garete. Woody Allen y Kevin Spacey fueron víctimas de una corriente censora de otra índole a la que la ausencia de pruebas no le iba a frenar sus ímpetus. Puse su caso en comparación con el de Roman Polanski, muy diferente, en lo que fue la primera colaboración externa de este bloguero.
- 61. Una furgoneta del siglo XIII.
- 62. Star Wars, Ep. VIII: Los últimos Jedi.
- 63. La magia de la sala oscura (I).
- 64. La magia de la sala oscura (II).
- 65. El tipo duro y el asfódelo.
- 66. Reservoir Rider Dogs.
- 67. Woody, Roman y Kevin. Un diálogo con la bloguera Móni.
- 68. Un japo en Cannes.
- 69. Si los futbolistas fueran actores. Mundial de Rusia 2018.
- 70. Disaster movies.
Con el amiguete Barney comencé a preparar una serie de artículos que se publicaron en La Galerna, ese medio capaz de unir el fútbol con la música, la literatura o el cine de calidad. Y aunque lo que más me atraiga sean los guiones y las buenas historias, quise dejar mi homenaje a los que ponen rostro a esas tramas, a los actores, los buenos, los malos, los protagonistas y esos excepcionales secundarios que merecerían una historia para ellos solos (spin-off, que está todo inventado).
- 71. Solo, otra historia de Star Wars.
- 72. Los actores (I): la veracidad.
- 73. Los actores (II): el ganado.
- 74. Groucho inmortal.
- 75. A (bored) man in the moon.
- 76. El conflicto del secundario.
- 77. Freddie Mercury y Lady Gaga. Colaboración con Barney en La Galerna.
- 78. Roma.
- 79. En defensa del cine español.
- 80. El futuro ya está aquí.
Prohibir Verano Azul, el tabaco, los tacos, libros y películas que no sean suficientemente inclusivas o diversas racial y sexualmente… qué pereza, de verdad. Es cine. «Cine, cine, cine, más cine, por favor», como decía Aute, «que todo en la vida es cine y los sueños, cine son». Pero recuerdo que la canción también hablaba de censura.


En estos diez artículos me di un paseo por el cine ruso, otro por algunos de los clásicos de final de siglo y una visita a una de mis películas favoritas de siempre: La gran evasión.
- 81. Heroínas.
- 82. Veinte años de Matrix. Colaboración con Barney en La Galerna sobre 1999.
- 83. A favor del doblaje.
- 84. Pulp Fiction cumple un cuarto de siglo. Colaboración con Barney en La Galerna sobre 1994.
- 85. El cine ruso y los rusos en el cine.
- 86. Prohibamos Verano Azul.
- 87. La gran evasión.
- 88. Solaris.
- 89. Richard Curtis y la delgada línea del buenismo.
- 90. Érase una vez… un cinéfago llamado Quentin.
En estos últimos artículos tuve un poco de todo: Scorsese en plena forma, más Óscar y más Star Wars, mis caprichos guionizados y mezclados, y una colaboración muy satisfactoria para el que esto escribe sobre el modo de disfrutar de las historias, ya sea en pantalla o en papel con una interlocutora perfecta para ello.
- 91. Bendito Scorsese.
- 92. El irlandés.
- 93. Star Wars, Ep. IX: El ascenso (y caída) de Skywalker.
- 94. Mucho mejor la peli (I). Colaboración con Reggie sobre cine y literatura.
- 95. Mucho mejor la peli (II).
- 96. La porra de los Óscar 2020.
- 97. Ensayos de un futuro distópico.
- 98. Mi cita anual con Ben-Hur.
- 99. La película de las pelis del desván.
Se trata de disfrutar de una buena historia y aquí me quedan muchas por contar. ¡Espero seguir contando con vosotros, amigos!






Grandes deportistas como Contador, Rafa Nadal, más baloncesto del bueno y las grandes gestas del atletismo. Me apetecía hablar de muchas otras cosas antes que de un fútbol que me parecía tan falso como el triunfador de ese año 2015.
Desde pequeño me encantó todo lo relacionado con los Juegos Olímpicos, así que le dediqué varios post a los primeros Juegos de este blog, los de Río de Janeiro en el verano de 2016. Pero reconozco que de diciembre de 2016 a marzo de 2017 no pude más con el victimismo culé, su manipulación de la competición y sobre todo el teatro cutre de la botella de plástico que tumbaba a seis jugadores.
La vuelta de Llull y la Euroliga de Belgrado. Por otro lado, la Champions de Kiev nos trajo la malísima noticia de la salida de Zidane del banquillo madridista y comenzamos una mala temporada en la que dediqué buena parte de mis esfuerzos a criticar a esa vergonzosa prensa que ha encontrado su filón de ventas en los ataques al Real Madrid. La manipulación del relato de Roures y los suyos.






















Andre Agassi escribió uno de los mejores libros de memorias que he leído a un deportista, Open. Según Rosa Montero, «una conmovedora historia sobre la tiranía del éxito y del fracaso y sobre las muchas vidas que hay en una vida». Andre Agassi cuenta que odiaba el tenis desde el primer capítulo: «lo odio con toda mi alma, y sin embargo sigo jugando, sigo dándole a la pelota toda la mañana y toda la tarde porque no tengo alternativa. Por más ganas que tenga de parar, no lo hago. Sigo suplicándome a mí mismo parar, y en cambio sigo. Y ese abismo, esa contradicción entre lo que quiero hacer y lo que de hecho hago, es la esencia de mi vida».

El Cholo Simeone comparte varias de las características que he comentado acerca del tenista norteamericano. No era un jugador talentoso, ni un portento físico, pero sí un tipo generoso en el esfuerzo y que odiaba perder (lo odia aún más a día de hoy). Un perro viejo que va a hacer cuanto esté en su mano para llevarse la victoria, aunque eso suponga tener que enfangar el terreno para que el rival se sienta incómodo. Como jugador era un centrocampista duro, correoso, pero no tenía mal trato con el balón y sobre todo, sobre todas sus condiciones, yo destaco que sabía lo que el equipo y el partido requerían en cada momento. Era uno de esos jugadores que en su Argentina natal definen como «cancheros». Un tipo canchero es un jugador que «tira de experiencia en los momentos difíciles. Los jugadores cancheros saben cómo administrar una ventaja exigua, enlentecer el juego o sacar un beneficio grande de detalles pequeños», según
Luis Enrique Martínez era un joven delantero de la etapa gloriosa del Sporting de Gijón, aquellos años a principios de los noventa en los que la escuela de Mareo era una máquina de crear buenos futbolistas como Felipe Miñambres, Manjarín, Abelardo, Ablanedo, Juanele o el propio Lucho. Luis Enrique jugaba en punta y marcó 14 goles en la temporada 1990-91, algunos tan importantes como el que supuso la victoria en Valencia y la clasificación del equipo para la Copa de la UEFA por última vez en su historia. O como el que 











