Retiro lo dicho sobre el Atleti, por Barney

Cara Barney

Hace apenas 10 días, tras la victoria del Madrid en la Supercopa de Europa, decía que había que acabar con la desigualdad cada vez mayor que se estaba creando en el mundo del fútbol, y terminaba casi celebrando la victoria del Atlético de Madrid en la Liga. Un tío como yo, que duerme con un pijama con el escudo del Madrid en el pecho, diciendo esto… Me debo estar haciendo mayor. Pero venía a decir que ese triunfo era muy positivo para el fútbol, para la competitividad y sobre todo para la igualdad.

He esperado dos días tras la derrota del Madrid en la Supercopa de España frente al Atleti para que se me pasara el cabreo y para desdecirme en parte de lo dicho. Una victoria de este tipo no es en absoluto positiva para el fútbol. supercopaEstaba viendo el partido con Josean, que en lo que a fútbol se refiere va de “aficionado imparcial”, curioso oxímoron por cierto, y ya en el minuto 10 de la primera parte, con marcador de 1-0 para los colchoneros, le dije: “Verás lo que tardan en sacar de puerta”. Lo cronometramos y fueron 42 segundos. ¡Al principio del partido! Que ni siquiera fue a punto de acabar, como en la final de Lisboa, en la que los jugadores del Atleti, tan fuertes para presionar, sufrían una flojera de piernas tal que hacía que se desmayaran continuamente, a pares. Luego se quejaron de los 5 minutos de descuento. ¡Pero si fueron pocos para todo el tiempo que perdieron!

El guión del viernes pasado fue el mismo. Gol al principio, apretar los dientes, y que no se juegue más, que no haya fútbol. Soltar el brazo en cada salto aunque se sepa que es imposible llegar ni siquiera a rozarlo. Que el rival sienta el aliento en el cogote, y que no se le va a dejar jugar, que se le va a agarrar, tirar al suelo cuando se vaya, y que no esté tranquilo ni un segundo porque no sepa de dónde le va a venir el palo. Y cuando toque tener el balón, que con el marcador a favor molesta, pues buscar el contacto, tirarse descaradamente al suelo, esperar que piten falta, protestar, reclamar tarjeta y dejar que corra otro minuto. Eso fue lo que vimos en el partido de vuelta de la Supercopa durante 85 minutos. Excluyo los 2 primeros y los 3 de la segunda parte en los que el Atleti fue capaz de enlazar una decena de pases seguidos.

Así que pienso que este tipo de victorias no son nada buenas para el fútbol. La figura del partido no fue Ronaldo, ni James, ni Mandzukic, ni Koke. Fue Raúl García, la prolongación del Cholo en el campo, su sucesor en el estilo de juego. Un jugador que sabe jugar al fútbol, que tiene gol, pero que destaca por ser peleón, agresivo, tenaz, por estar en todos los fregaos. Por ser lo que los argentinos llaman un jugador “canchero”, que siempre está asentado en la cancha, nunca ausente de la brega o de la pelea. Como el propio Simeone, o como Mascherano. Es lo que nosotros llamamos en cambio un jugador “perro”. Y no intento ser despectivo, el Madrid también tiene y ha tenido a sus jugadores perros: Pepe, Lass, Gravesen,… Josean me recordó que hasta ¡Pablo García! vistió esa gloriosa camiseta. Un jugador perro donde los haya, y que tenía sentido en su equipo de origen, el Osasuna. El mismo equipo de origen de Raúl García, por cierto.

En el fondo, Simeone está siendo inteligente, reconoce su inferioridad para jugar al fútbol con el Madrid y plantea otra batalla. Es decir, da por perdida la del toque, la posesión, los pases certeros, la búsqueda del gol y piensa en términos de guerra subterránea, de sudor espartano y pelea incómoda para los estilistas. Josean me recordó que algo parecido hizo Mourinho en sus enfrentamientos con el Barça, dar por perdida la guerra del fútbol y plantear una táctica más sucia, y posiblemente más efectiva. Y ya de paso, con Pepe en el centro del campo, donde de verdad se reparte, y no sólo el juego. Esta estrategia casi le da a Argentina para ganar el Mundial, y no con la intervención destacada de Messi, Higuaín o Agüero, sino con las de Mascherano y Demichelis, jugadores perros donde los haya.

El partido del viernes fue aburridísimo, sin apenas detalles que nos deslumbraran, sin casi ninguna jugada que destacar. De eso se trataba para el Atleti, ese era el objetivo de la pizarra del Cholo. Y le salió bien esta vez, y le salió bien en el Nou Camp el día que se jugaban la Liga, y casi le da para ganar una Champions. Con media ocasión de gol. El numerito de provocar su expulsión, calentar a la grada, jalear el griterío contra los árbitros y el rival, forma parte de la táctica. Es premeditado, como lo era el comportamiento de Mourinho, me dijo Josean. Y el de Guardiola, le respondí.

A mí me aburre y me desespera ese estilo de no-juego, por eso digo hoy que a lo mejor el triunfo del Atleti con estas armas no es tan bueno para el mundo del fútbol . “Lo que son las cosas de este deporte”, me dijo Josean, “lo que es su irracionalidad y falta de objetividad,… Cuando lo hicieron los tuyos, en la época de Mourinho, celebrabas cada empujón de Pepe, cada patada de Arbeloa, cada artimaña utilizada”. Y yo le contesté que no tenía nada que ver, que cuando Ozil, Cristiano, Di María o Benzema cogían la pelota, todo tenía sentido, el fútbol era rápido y en apenas segundos había una oportunidad de gol. Ese fútbol también es bonito, es más, un contraataque a toda pastilla es mucho más agradable de ver que 45 pases horizontales seguidos. Una posesión del 70% sin tirar a puerta no sirve de nada.

Pero el Atleti no juega a eso, no juega a recuperar la pelota y salir a toda pastilla hacia la portería contraria buscando el camino más rápido hacia el gol. Juega a dejar pasar el tiempo. A que en lugar de 90 minutos, el juego efectivo no supere los 30. Es desesperante, es lo que los italianos nos estuvieron haciendo durante años. Te dan ganas de pegarle una patada a la tele, a ver si pasa algo, o saltar al campo (si tienes la suerte de estar allí) para levantar del suelo a esos tíos que se desploman con tanta facilidad.

No estoy hablando de justicia, ojo, el Atleti es el justo campeón y su estrategia es lícita. Supo llevar los dos partidos a su terreno y acabar con más de 15 años sin derrotar al eterno rival en el Calderón. Lo único que digo es que este estilo no me gusta nada. Un último comentario: sólo hubo un expulsado, que fue… Luka Modric, uno de los que intentó jugar al fútbol. Si se trata de jugar al límite, o más bien, sobrepasarlo, habrá que sancionarlo más duramente y el Atleti tendrá que acostumbrarse a terminar los partidos defendiendo con 8 ó 9 jugadores. Desde hace años los equipos pequeños, y no sólo los grandes, están intentando jugar al fútbol (Rayo, Granada, Elche), y si se anima a los que juegan al estilo Simeone, a lo duro y marrullero, corremos el riesgo de volver a la época del patadón y los jugadores “cancheros”.

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One thought on “Retiro lo dicho sobre el Atleti, por Barney

  1. Yo no creo que el problema de Barney sea la defensa del fútbol de calidad y bonito. Lo que yo creo que le pasa a Barney es que no es tan amante del fútbol como él mismo se piensa que es. Un amante del fútbol denunciaría sin reparos, sin medias tintas, con generosidad y sabiendo los sacrificios que eso supone en costes personales y para su propio equipo el absurdo en el que se ha convertido el fútbol español en el que dos equipos se reparten el 80% de los recursos que se generan. En este reparto de recursos también me refiero a los minutos que las televisiones dedican en sus espacios deportivos.
    Como es lógico, los mejores jugadores tienen más capacidad para desplegar mejor fútbol, la cuestión es que ese reparto de recursos hace que la mayoría de los mejores jugadores recalen en los dos de que más recursos disponen. Así pues, los que disponen de menos recursos se ven obligados a emplear las estrategias de que disponen para equilibrar ese desequilibrio e incrementar sus posibilidades. David empleó su onda contra Goliat, Leónidas y sus espartanos emplearon su disciplina militar e ingenio para equilibrar el número del ejército persa y el Atlético de Madrid emplea sus armas para equilibrar esa situación y hasta ahora lo ha hecho en dos de los tres últimos torneos en disputa y casi lo logra en el tercero si no fuera por el absurdo incremento del tiempo de descuento.
    El problema de Barney no es de estilismo, es un problema de fanatismo. Es fácil asumir una derrota de cada 10, pero es mucho más difícil asumir 2 derrotas de cada 3 o 3 de cada 4.
    Barney, míratelo.

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