El anticonceptivo Netflix, por Josean

Netflix

¿Pero qué os está pasando, jóvenes? ¿Es cierto lo que dice el estudio General Social Survey, que los millennials tienen menos interés por el sexo que cualquiera de las generaciones anteriores? ¿Que el 23 por ciento de los jóvenes no ha tenido una sola relación sexual en el último año? Con todo, lo peor no es que el porcentaje sea el doble que en 2008, sino la tendencia.

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Algunos estudios indican que los millennials en realidad no han perdido el interés por el sexo, sino por mantener relaciones sexuales. Por alguna extraña razón, en los tiempos del Tinder y las aplicaciones que les facilitan el acceso al sexo, ocasional o perdurable, el interés decae. Quizás sea que la facilidad precisamente les desmotiva, pero por otro lado ha subido el porcentaje de jóvenes que reconocen abiertamente que se masturban con regularidad y que consumen porno, y se ha disparado la venta de vibradores.

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La profesora de Psicología de la universidad de San Diego Jean Twenge afirma que los jóvenes de ahora son menos propensos a mantener relaciones estables, y que al final, “en esas circunstancias, va a haber menos sexo”. Y dice otra cosa que a mí al menos me parece preocupante, “hay muchas más cosas que hacer ahora a las diez de la noche que hace veinte años”, en alusión a las redes sociales, el ocio tecnológico y las series de televisión. Estamos agilipollados.

La semana pasada una chica joven se acercó a sacar un café de la máquina en mi oficina. Se agachó a recoger las vueltas y entre el grupo de “maduros” que lo presenciamos hubo las típicas miradas que recuerdan al emoticono de los ojos gigantes. La chica está muy bien, no pasa nada por decirlo. Uno de mis colegas incluso alzó las cejas y resopló. El grupo de jóvenes que teníamos cerca ni se fijó, porque estaban muy entretenidos enseñándose un vídeo de coña en el móvil.

“Nos extinguimos”, como dice una frase muy repetida en redes sociales ante el comportamiento de algunos jóvenes (y “jóvenas”), o cuando uno ve First Dates aunque sea cinco segundos. No es posible que algunas de las personas que cuelgan orgullosas sus vídeos en redes sociales sean de verdad, me niego a creerlo. ¿De esos dependen nuestras pensiones?

El libro Superfreakonomics, de Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner, tiene un interesante capítulo dedicado a los diversos programas del gobierno indio para controlar la natalidad, prevenir los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual. Otras medidas intentaban luchar contra la desigualdad en los ámbitos rurales, acabar con las dotes y sobre todo con los abortos selectivos. Todos aquellos programas fallaron.

Sin embargo, en paralelo se produjo un abaratamiento del precio de las televisiones y la distribución, así como de los canales por cable. “Entre 2001 y 2006, unos 150 millones de indios recibieron televisión por cable por primera vez, y sus aldeas crepitaban con los últimos concursos y series, noticiarios y seguimientos policiales, emitidos desde las grandes ciudades y del extranjero.” Pero no todas las aldeas pasaron a tener televisión por cable al mismo tiempo, luego la India se convirtió en un banco de pruebas estupendo para realizar estudios estadísticos, que fue lo que hicieron los norteamericanos Emily Oster y Robert Jensen, los cuales “encontraron evidencias convincentes de un auténtico cambio. Las familias rurales indias que tenían televisión por cable empezaron a tener una tasa de natalidad más baja que las familias sin televisión.”

Que tener televisión en el dormitorio es el mejor invento contra la libido es algo que ya ha quedado demostrado por diversos estudios, pero ahora mismo, con las tablets, los smartphones, o directamente llevándote el ordenador a la cama para seguir tu serie favorita, muchas parejas están disminuyendo a pasos agigantados su vida sexual. El pico de consumo de internet en Estados Unidos se produce entre las diez y las once de la noche, que hace apenas unas décadas era la hora preferida para mantener relaciones. ¿Juego de Tronos está matando tu vida sexual?, titula este artículo, que hace referencia a un estudio de la universidad de Delaware según el cual cada vez más teleadictos manifiestan su preferencia por sustitutos electrónicos frente a la compañía humana. Repito, nos extinguimos.

Se me ha ocurrido “guglear” lo siguiente y no sé si definir el resultado como sorprendente:

Netflix reduce vida sexual

¡362.000 resultados! Uno de los artículos hace referencia a un estudio de la universidad de Lancaster que demuestra que se han alterado los ritmos de consumo de energía eléctrica y tráfico de internet con la aparición de las nuevas tecnologías. El estudio concluye que muchos de esos hogares analizados han cambiado su vida sexual por vivir pegados a la pantalla. Otro estudio de la universidad de Cambridge en 2016 concluyó que ha habido un cambio de convivencia en las parejas: menos sexo, pero más tiempo consumiendo series juntos en plataformas como Netflix. Y mira que Netflix tiene varios capítulos de Black Mirror advirtiendo del peligro del abuso de las nuevas tecnologías.

Involución humana

Tendrá que venir un nuevo Darwin a escribirnos la teoría de la Involución humana. Sea por placer o sea con fines reproductivos, el sexo es importante y cuesta entender esa apatía actual. Pero mientras tanto, algunos datos son preocupantes. España está a la cola de Europa en tasas de fertilidad, mientras estamos en el top-5 mundial en esperanza de vida, tras Japón, Suiza y Singapur. Por cierto, en Japón, donde más de un millón de chavales no sale nunca de casa enganchados a los videojuegos en red, ¡Darwin!

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Es una bomba demográfica. Cuando se habla de la pirámide de población recuerdo lo que escuché hace meses en una conferencia: “no es una pirámide, sino una seta”. “Un suicidio demográfico”. Una seta insostenible que al ritmo actual de nacimientos y mientras se mantenga o aumente la esperanza de vida nos va a llevar a que tenga la forma de un hongo atómico, con unas consecuencias igualmente devastadoras.

Seta población

Entonces, ¿promovemos programas de natalidad o prohibimos Netflix?

 

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8-M: Con M de Mujeres (II)

8M Igualdad

(Continuación de 8-M: Con M de Mujeres)

Agradezco enormemente a R. San Telmo su colaboración, por aportarnos un punto de vista jurídico respecto a la Ley de violencia de género, y continúo con otros asuntos de los que se ha hablado estos días a cuenta del 8-M y el movimiento feminista en favor de una igualdad plena.

Decíamos que si las leyes ya regulan esa igualdad de derecho en el plano legal, si no se consigue la igualdad real es por determinados patrones sociales, costumbres arraigadas desde hace décadas. Podemos confiar en que las nuevas generaciones corregirán poco a poco esas desigualdades, como ya ha ocurrido en otros ámbitos, pero quizás debamos promover que se acelere esa reducción de la desigualdad.

Hay varios ejemplos de situaciones que debemos corregir cuanto antes. La precariedad laboral, por ejemplo, sigue afectando más a mujeres que a hombres. Las posibilidades de promoción profesional se ven condicionadas por la maternidad, y no es un asunto que pertenezca al plano legal, sino que existe por determinadas conductas que perviven en los que toman las decisiones (ojo, no solo hombres).

Otra anomalía: según el Observatorio Social de La Caixa, las mujeres tienen un 30 por ciento menos de posibilidades de ser llamadas a una entrevista de trabajo con el mismo currículum, de acuerdo con una simulación que hicieron con perfiles exactos en los que cambiaban exclusivamente el género del candidato. Por no hablar de la brecha salarial, que según algunos estudios tardará un siglo en corregirse al ritmo actual.

Aceleremos ese ritmo tan lento, si es posible. Cuando era adolescente apenas había mujeres en puestos de poder o responsabilidad, ministras, consejeras, o presidiendo una empresa importante, un banco o un gobierno, y ahora es de lo más normal. Margaret Thatcher quizás fuera la única, y precisamente su modo de actuar era, como dice la destacada activista feminista Mary Beard, masculinizándose, copiando el estilo de los hombres y agravando su voz. “La Dama de Hierro” la llamaban.

Tradicionalmente el reparto de roles era así y la figura del hombre estaba más asociada al poder, o a una creencia en que sus capacidades prevalecían sobre las de la mujer, pero creo sinceramente que ese modelo se superó y lo que quedan son rescoldos, al menos en el mundo occidental. Por supuesto que quedan “cavernícolas” que quieren mantener la división tradicional entre el hombre “cazador” que provee el sustento a la familia y la mujer “recolectora” que se queda en la cueva manteniendo el hogar y a los hijos, pero quiero creer que son cada vez menos, y los que quedan son vistos como en el monólogo de Nancho Novo, como auténticos cavernícolas de los que reírnos o avergonzarnos, como ya hemos hecho en este blog en alguna ocasión.

8M Mujeres directivas

Hoy en día es normal que veas una Ángela Merkel, Theresa May, Hillary Clinton, Inés Arrimadas, Irene Montero, Michelle Bachelet, Ana Patricia Botín, Pilar López, o a tantas otras con voz propia en puestos de responsabilidad. No todo está tan mal, ayer leía que España es el tercer país europeo con más mujeres en puestos de responsabilidad, aunque el porcentaje sigue siendo bajo (21% en consejos de administración, 16% en empresas del Ibex 35). Y muchas más que están por llegar, porque ya no se cuestiona su valía ni su capacidad, como sí ocurría hace treinta años. Luego es más un tema de cambio de mentalidad de algunos que de necesidad de afrontar cambios legales o establecer cuotas.

Aun así, me parecerá bien aprobar los cambios que sean necesarios, si bien se trata de un tema lo suficientemente importante como para tratar de consensuar una postura al respecto entre los principales partidos, que es lo que no ha ocurrido una vez más, por desgracia. Otra vez con prisas, otra vez sin consenso, de nuevo alentado por el populismo legislativo que mueve al gobierno saliente, el 1 de marzo se aprobó el Real Decreto-ley 6/2019 de medidas urgentes para garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación, cuya entrada en vigor se anunció (no por casualidad) para el 8 de marzo.

Como indica en la exposición de motivos, “no se ha realizado el trámite de consulta pública, ni el trámite de audiencia e información públicas”, pero se justifica su necesidad porque “la mitad de la población está sufriendo una fuerte discriminación y está viendo afectados sus derechos fundamentales”, lo cual “exige una actuación urgente y necesaria por parte del Estado”, “en tanto persisten unas desigualdades intolerables en las condiciones laborales de mujeres y hombres, al menos si una sociedad aspira a ser plenamente democrática”. Obviando el error que supone la tramitación acelerada y sin consenso del Real Decreto, tras leer un breve resumen de la consultora Deloitte, aprecio buenas intenciones en esa búsqueda de la igualdad efectiva:

  • Se equiparan los permisos de paternidad y maternidad.
  • Se reconoce el permiso de lactancia a ambos progenitores y se aumenta el mismo de 9 a 12 meses cuando lo disfruten ambos en las mismas condiciones de duración y régimen.
  • Aumentan los períodos de reserva de puesto por excedencia por cuidado de hijos cuando el reparto se hace igual entre ambos progenitores.
  • Se obliga a las empresas a implantar Planes de Igualdad. Yo insisto, y no es que esté en desacuerdo, ni mucho menos, pero creo que esa igualdad plena no se consigue con una Ley o una obligación difícil de auditar, sino con educación y concienciación.

Vector illustration of Difference in salary

Pero por otro lado veo que algunas de las medidas propuestas serán muy complicadas de llevar a la práctica. Por ejemplo, se crea el concepto de “trabajo de igual valor” y reconoce el derecho a la igualdad retributiva. Perfecto, nada que objetar, pero en algunas empresas que trabajan en múltiples sectores, pueden tener 60, 70, 80 o más convenios laborales en vigor, y algunas categorías son similares, tipo auxiliar administrativo, oficial o encargado, y sin embargo las diferencias salariales entre convenios pueden superar el treinta por ciento del salario bruto. La norma obliga también a la realización de auditorías salariales entre hombres y mujeres, y se podrá sancionar a las empresas cuando se detecten diferencias. Pero si en un centro de trabajo con un convenio determinado hay más hombres que en otro con un convenio peor en el que puede haber más mujeres, ¿sancionamos a la empresa por esa desigualdad salarial, pese a que se estaría cumpliendo la normativa laboral y el convenio?

Puede ser una locura, pero como en todo las empresas nos iremos adaptando, tanto hombres como mujeres. Y las auditorías determinarán que no hay una brecha salarial organizada como tal, en virtud de una desigualdad de género, sino que se provoca con los años y las carreras profesionales, en las que tradicionalmente han promocionado antes hombres que mujeres. Por costumbre, o porque los hombres se han empleado mayoritariamente en carreras técnicas, por la maternidad y el cuidado de los hijos, y por machismo en algunos casos, claro que sí, lo he visto con mis propios ojos. Cada vez menos, espero.

El informe de la CEOE sobre la brecha salarial recoge entre los factores:

  • La desigual distribución de las responsabilidades familiares y domésticas entre hombres y mujeres.
  • Las diferencias en los rasgos psicológicos y habilidades no cognitivas (como la propensión a asumir riesgos o las capacidades de negociación) que pueden tener efecto en los salarios.

Sé que voy a resultar pesado, pero en las familias y en los colegios debemos educar en una igualdad real, que creo que se hace, basada en el respeto mutuo, en el reparto de tareas en casa, etc… pero luego hombres y mujeres tiraremos cada uno por nuestro lado. Cuando leo las campañas por los juguetes no sexistas… vamos a ver, somos diferentes, con distintos gustos, aficiones e intereses. Esa diferencia se nota en hechos como que los hombres se decantan más por las carreras técnicas y las mujeres por la rama sanitaria. Son hechos, estadísticas, y no sé hasta qué punto son fruto de la educación que les hemos transmitido o de los patrones que hemos/han asumido.

Tampoco se va a arreglar nada forzando el uso del lenguaje inclusivo que no solo es incómodo, sino ridículo por momentos. La ministra portavoz (o “miembra portavoza”) del gobierno, Isabel Celaá, estuvo cerca del colapso al tratar de aplicarlo a “ustedes”.

Mucho menos se va a corregir prohibiendo libros o películas de hace décadas o siglos, como han propuesto también algunas feministas muy activas en redes, por considerar que mantienen los estereotipos “machistas” clásicos. Por diferente razón, como es el supuesto racismo, en Estados Unidos han prohibido clásicos como Las aventuras de Huckleberry Finn o Matar a un ruiseñor, y como aquí lo copiamos todo, no dudo que llegará el día en que alguien proponga prohibir El Quijote o el Don Juan Tenorio por machistas.

Una cosa es que tengamos igualdad de derechos, y otra muy distinta que seamos iguales, que yo no creo que sea el objeto del debate. Hasta este punto, un texto largo sobre lo que R. San Telmo y servidor interpretábamos que podemos hablar sin entrar demasiado en el terreno de la ideología y la politización. Educación y legislación, como dijimos en la primera parte. Pero obviamente no puedo dejar de lado la utilización partidaria de este asunto.

8M Manifiesto

El movimiento del 8-M y el manifiesto

Por desgracia todo se politiza y cualquier debate se pervierte. Todos los partidos intentan llevar a su terreno cualquier asunto, sea primordial o banal. La izquierda más allá del PSOE consiguió hábilmente movilizar a muchas mujeres hace un año y ha repetido estrategia este año. El resto de partidos ha tratado de sumarse a su manera, o al menos mostrar su sensibilidad hacia lo que el movimiento feminista supone, pero les resulta imposible adherirse al manifiesto del 8-M. Y no me extraña.

Bajo este movimiento supuestamente en favor de la igualdad entre mujeres y hombres (con el que resulta imposible no estar de acuerdo) se han colado toda una serie de reivindicaciones sobre temas que no tienen nada que ver, o que no son exclusivos de las mujeres y que darían cada uno de ellos para un post completo: la inmigración, las guerras, la vivienda, la “soberanía alimentaria” (¿?), el derecho a decidir sobre el propio cuerpo (excepto si se trata de la gestación subrogada), la educación afectivo-sexual en las escuelas “libre de estereotipos LGTBIfóbicos” (sic), ¡¡¡contra el capitalismo y las empresas transnacionales!!!,…

No nos interesaban estas polémicas.

Conclusión

El mensaje de fondo que para mí debería ser el único en esta reivindicación del 8-M es que las mujeres tienen que alcanzar la igualdad plena no solo de derechos, sino efectiva, para lo cual muchos tendrán/tendremos que cambiar algunos de nuestros esquemas mentales. Como maratoniano que soy, concluyo con una maravilla de vídeo que nos sirve de metáfora de todo lo hablado. Es la historia de Kathrine Switzer, una mujer que se saltó la norma que prohibía a las mujeres participar en el maratón de Boston. Los jueces de la carrera intentaron impedir su participación cuando se dieron cuenta de que ¡se les había colado una tía en un reducto de machos!

Ya pasó hace 50 años en el maratón de Boston, y no es tan difícil: las mujeres tienen derecho a participar en terrenos acotados hasta la fecha solo para nosotros. Desde luego que tienen esa capacidad, tendrán que desafiar algunas reglas establecidas y para lograrlo será necesario el apoyo de otros hombres y que le demos un buen empujón, como el del vídeo, para alcanzar el objetivo final.

8-M. Con M de Mujeres (I)

Resultado de imagen de 8-M día internacional mujer (Ilustración: Universidad de Córdoba)

Hace un año por estas fechas me planteé escribir sobre el movimiento feminista hoy en día, o mejor aún, sobre el papel de la mujer en la sociedad, por no poner etiquetas. Hablar sin tapujos, en todos sus aspectos, y pensé que la huelga del 8-M era una ocasión fantástica, posiblemente única. Sin embargo, creo que habría quedado mejor si quien pone la voz no es un hombre hablando con su visión masculina, sino una mujer implicada en el asunto.

Por esa razón, un año después, le he pedido a mi amiga R. San Telmo que colabore con este blog y nos aporte su visión. Me parece la compañera perfecta para esta tarea porque es una mujer de otra generación, mucho más joven que yo, abogada en ejercicio, de pluma fácil y fluida, muy implicada en el 8-M.

Cuando hablamos de mantener este diálogo, pensé inicialmente en hablar de educación y legislación. Educación, pero no entendida exclusivamente como la enseñanza reglada, sino como un concepto más general, educación como sociedad para sensibilizar sobre determinados asuntos. Y legislación, porque habrá que acometer los cambios necesarios (si es que hacen falta) para lograr una igualdad plena.

Pero vamos a dejar que el diálogo fluya, sin un guion previo. Comenzamos con la lacra de la violencia de género, y veremos dónde terminamos.

Violencia de género

LESTER.- Hemos mejorado mucho como sociedad, pero sigue habiendo entre 60 y 70 mujeres asesinadas al año. Una barbaridad, una aberración. Una lacra a la que unir el número de mujeres maltratadas que malviven su situación en silencio y/o aterrorizadas. Parece mentira, pero hasta 1963 el hombre tenía el derecho de matar a su mujer adúltera. Yo soy uno de esos tipos cercanos a la cincuentena que tuvo una educación y vivió una sociedad (la de los ochenta) en la que normalizamos ciertas conductas que hoy nos parecerían impensables. El mejor ejemplo de lo que quiero decir está en este vídeo de Millán Salcedo y su famoso sketch “Mi marido me pega”:

Hoy no solo nos parece impensable, sino que no le encontramos la puta gracia por ningún lado. Y reconozco que entonces nos partíamos de risa, o como dice el propio Millán, la gente se lo pedía por la calle, incluso muchas mujeres. Afortunadamente hemos evolucionado y tratamos de corregir estas conductas, pero parece que es insuficiente.

R.- Lo cierto es que en España, todavía no es lo mismo nacer mujer que nacer hombre. Nuestra incorporación al mundo laboral e independencia económica es reciente, sigue existiendo la obligación social de que las mujeres hagamos frente a la mayor parte de las tareas domésticas, somos las más agraviadas por la falta de medidas de conciliación, nos enfrentamos constantemente a tabús y prejuicios sociales enormemente arraigados en nuestra sociedad. Estas son algunas de las circunstancias que sitúan a las mujeres en un escenario incierto y precario, y aunque hayamos logrado un gran número de conquistas sociales, sigue existiendo una más que evidente desigualdad entre hombres y mujeres.

En este sentido, en nuestra actualidad legislativa y política, han sido aprobadas una serie de medidas de discriminación positiva encaminadas a alcanzar la igualdad real entre hombres y mujeres, esto es, acciones positivas en favor de las mujeres para corregir situaciones patentes de desigualdad de hecho respecto de los hombres. Una de esas medidas desde el punto de vista legislativo, ha sido la aprobación de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

La Ley de violencia contra la mujer actualmente en vigor, fue aprobada para proporcionar una respuesta global a la desalmada violencia que se ejerce sobre las mujeres, por el mero hecho de serlo. A lo largo de todo su articulado, la Ley se centra en recoger una serie de medidas preventivas, educativas, asistenciales y de atención posterior a las víctimas (entre otras), a fin de evitar situaciones de violencia contra las mujeres manifestada en todas sus vertientes, en el ámbito familiar, laboral y social.

Asimismo, la Ley introduce normas de naturaleza penal, las más criticadas en mi opinión por quienes se oponen a esta Ley, mediante las que se pretende incluir, dentro de los tipos agravados de lesiones, uno específico que incremente la sanción penal cuando la lesión se produzca contra quien sea o haya sido la esposa del autor, o mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad, aun sin convivencia.

Pues bien, no cabe duda del gran avance que supone la aprobación de la Ley de Violencia de Género para comenzar a abordar esta profunda injusticia social. Sin embargo, el balance de esta Ley tras más de catorce años en vigor, nos lleva a la conclusión de que hemos conseguido muy poco.

Su carácter generalista conlleva la necesidad de ofrecerle un acompañamiento a través de políticas públicas, de presupuestos que den una respuesta inmediata a estas situaciones de vulnerabilidad, por ejemplo, ofrecer a las víctimas una vivienda pública provisional, pues aunque esta medida ya se encuentra contemplada, su aplicación no es inmediata, y ello conlleva enormes riesgos. La gran mayoría de mujeres asesinadas no ha interpuesto una denuncia previa, y esto se debe en cierta medida al miedo de las víctimas a no recibir amparo urgente.

Por otro lado, estoy de acuerdo con los tipos agravados como medida disuasoria para los maltratadores, aunque también la experiencia nos ha demostrado que no es suficiente. Hay que abordar estas conductas machistas desde la raíz, y por tanto y como todo, desde la educación. Creo firmemente que deben implantarse en nuestro sistema educativo asignaturas donde se trate esta problemática, que niños y niñas sean conscientes desde pequeños de la igualdad que debe existir entre hombres y mujeres. Asimismo, cada vez soy más consciente de la importancia de orientar a los niños y a las niñas en la gestión de sus emociones. La inteligencia emocional no puede ser exclusivamente una cuestión femenina, y qué mejor forma de entenderlo que expresándolo en las aulas.

Por tanto, mi balance sobre la Ley de Violencia de Género es en ciertos puntos positivo pero no suficiente, máxime cuando casos como el de Diana Quer o Laura Luelmo no se contabilizan como víctimas de violencia de género, pues no mantenían una relación sentimental con sus asesinos confesos. Por ello, considero que también los jueces tienen parte de responsabilidad en este asunto, y deben realizar interpretaciones jurídicas sobre esta norma, para poder calificar estos asesinatos y homicidios como violencia de género, a pesar de producirse fuera del ámbito de la pareja. La educación en igualdad de género en el ámbito jurídico resulta urgente.

LESTER.- Estarás “contenta” con la propuesta de Vox de derogar la Ley.

ROCÍO.- En cuanto al tema Vox. Independientemente de la ideología abanderada por cualquier partido político (con el que pueda estar más o menos de acuerdo), creo que el ánimo que debe movilizar a estas entidades debe consistir en ponerse manos a la obra, diagnosticar los problemas más crudos del país en el que vivimos y combatirlos, proponiendo e implementando medidas encaminadas a mejorar nuestra sociedad. Sorprende que la primera reivindicación de Vox en su llegada a la vida política, sea acabar con una Ley que justamente pretende hacer frente al símbolo más cruel de la desigualdad entre hombres y mujeres.

Sin embargo, este antifeminismo exacerbado no es nuevo. Estamos dejando atrás el patriarcado e iniciando una profunda transformación en nuestra sociedad en materia de igualdad. Las mujeres comenzamos a ocupar espacios donde antes no se nos esperaba, y existe un malestar masculino, donde algunos hombres ya no saben cuál es su papel en el mundo. 

Acabar con estos fantasmas no es solo una cuestión de mujeres. Si bien es cierto que somos las protagonistas de este movimiento, el feminismo persigue alcanzar una sociedad plenamente justa e igualitaria, y por ello los hombres deben plantearse en qué tipo de sociedad quieren vivir.

LESTER.- Estoy de acuerdo contigo en lo fundamental, no es solo una cuestión de mujeres. Por eso creo que el debate se envenena cuando en ocasiones parece que se plantea como una cuestión de mujeres contra todos los hombres, contra el “heteropatriarcado machista y retrógrado”. Es una lucha contra los hijos de puta, no contra los hombres, que tenemos que ser vuestros cómplices, amigos, defensores, lo que necesitéis de nosotros.

Por supuesto coincido contigo en que hay que trabajar mucho más en pro de la igualdad en la educación, en los colegios, en las familias y en todos los ámbitos que puedan servir para acabar con determinados estereotipos y conductas. Lo que no tengo nada claro es que la actual Ley sea el mejor modo de luchar contra la violencia de género. ¿Debemos corregir una desigualdad generando otra? La vía punitiva se ha demostrado que no es eficiente para acabar con los problemas. El fraude fiscal ha seguido existiendo por mucho que las condenas se hayan endurecido. Igual que los asesinatos de mujeres.

Se me ocurre una comparación con lo ocurrido con las leyes sobre la conducción y las muertes por accidente de tráfico. Por mucho que hayan endurecido las penas por conducción temeraria, o por conducir bajo los efectos del alcohol, lo que ha conseguido que se rebaje de modo ostensible el número de muertos no han sido las sanciones o el aumento de condenas, sino la concienciación ciudadana. Se ha hecho un trabajo estupendo durante años, más de dos décadas, y ha resultado muy efectivo especialmente entre los jóvenes, mucho más que entre los que aprendimos a conducir y a comportarnos al volante de una manera irracional.

Confío siempre en las nuevas generaciones, en que con una buena educación y formación no harán algunas de las barbaridades que hacíamos nosotros. Que no cogerán un coche alcoholizados y que asumirán una igualdad plena de la mujer en todos los ámbitos. Por eso me cabrea tanto cuando leo que el machismo está alcanzando cotas preocupantes entre los jóvenes, que ven normal controlar a su pareja, sus llamadas, su whatsapp, sus movimientos en redes sociales. Y no digamos los que salen por las noches como si no hubiera un mañana, como si en ese despelote “valiera todo”.

Por cierto, ya que mencionamos a Vox, la propuesta de modificación y derogación de la Ley de Violencia ya la presentó Ciudadanos en 2015 y tuvo que retirarla de su programa tras el debate y las reacciones enfrentadas que se encontró. Al igual que tú, creo que hay que mejorar la Ley para incluir casos como los que dices de Diana Quer o Laura Luelmo, pero pregunto, ¿solo a ellas? El Informe del CGPJ sobre las sentencias dictadas en 2016 por homicidios y asesinatos entre los miembros de la pareja indica que el 79% de las condenas han sido por la muerte de mujeres, un porcentaje muy alto y significativo, pero también ha habido un 21% de hombres asesinados por sus parejas.

Termino ya con dos ejemplos de problemas generados por la Ley:

  1. El caso de Juana Rivas: el hecho era el mismo, Juana y su pareja se insultaron mutuamente y fueron condenados en aplicación del artículo 153.2 y 3 del Código Penal, que castiga las acciones leves que no causan lesiones (un empujón o un insulto, como parece que fue el caso). Lo que ocurrió es que en el caso del italiano la falta leve pasó a ser delito al encuadrarse en la ley de violencia de género. Lo explicó María José Bultó, abogada especialista en Derecho de Familia, Penal y Menores. El mismo hecho tiene diferente consideración y eso es lo que me llena de dudas.
  2. El segundo caso parece surrealista y digno de una peli de Almodóvar. Es el caso de un bombero que se cambió de sexo durante un proceso judicial de maltrato psicológico sobre su pareja. Al tratarse de una violencia ejercida por una mujer contra otra, el caso no está contemplado en el Código Penal, ni se le puede aplicar la agravante de violencia de género. El mismo hecho.

Para concluir, claro que la cifra es asimétrica, y hay que proteger más a las mujeres al estar más expuestas, pero perdona mi insistencia, ¿hay que agravar las condenas por un mismo hecho? Supongamos que la Ley fuera así para discriminar entre negros y blancos, o entre católicos y musulmanes, nos parecería una salvajada. Por eso en mi modesta opinión insisto en que no es tanto un problema de aumento de condenas, sino que hay que trabajar la base, invertir en programas de sensibilización y concienciación, trabajar en las escuelas, mejorar el apoyo inmediato a las (y los) denunciantes de violencia o maltrato. Darles una solución mucho más rápida y ágil cuando hay evidencias de maltrato.

R.- Veo entonces que lo que no termina de convencerte de este debate es la circunstancia agravante de género.  

Antes comentaba la modificación realizada por la Ley de Violencia de Género dentro de los tipos agravados de lesiones. Ahora me centraré en la agravante de género en otras formas delictivas, como el delito contra la vida, que en su día no fue objeto de modificación.

El artículo 22 del Código Penal enumera las circunstancias que agravan la responsabilidad criminal, y en su apartado 4º establece: “Cometer el delito por motivos racistas, antisemitas u otra clase de discriminación referente a la ideología, religión o creencias de la víctima, la etnia, raza o nación a la que pertenezca, su sexo, orientación o identidad sexual, razones de género, la enfermedad que padezca o su discapacidad.

Comprobamos cómo este artículo también recoge como circunstancia agravante que la comisión del delito haya sido por motivos de raza, etnia, ideología, religión. Sin embargo, estas cuestiones no son objeto de debate público, y sí lo es la cuestión de género. Que esto nos haga reflexionar.

Por otro lado, conviene destacar que esta circunstancia agravante por razones de género fue introducida por la LO 1/2015, de 30 de marzo, por la que se modifica el Código Penal, sustituyendo la redacción original “(…) por razones de sexo” por la actual “(…) por razones de género”.

En este sentido, el legislador, con un ánimo ejemplarizante, recoge las agravantes del artículo 22.4 del CP por el mayor reproche social y penal que implica la comisión de un delito por motivos discriminatorios y ejerciendo un abuso de superioridad, y en el caso de la agravante por razón de género, por el mayor reproche que merece la violencia contra la mujer por el mero hecho de serlo. El Tribunal Supremo acaba de reconocer por primera vez la agravante por razón de género.

Por tanto creo que si vamos a comparar violencia de género con otras cuestiones, que sea con aquellas amparadas por el mayor reproche social que merecen.

Asimismo, frente a estos delitos siempre es preciso que se acredite la intención de cometer el delito contra la mujer por el mero hecho de serlo, y ejerciendo, como decimos, un acto de superioridad. Es decir, la pena siempre la va a determinar un Juez, y será necesario emitir un juicio en el que valore y pondere estas circunstancias, pues la aplicación de la circunstancia agravante no es automática.

Y todo esto no lo digo yo, lo recogen numerosas Sentencias de nuestros Tribunales, donde la tónica habitual es aplicar estas agravantes solamente en los casos de violencia de género, aunque también encontramos doctrina que confronta al respecto.

La aplicación de todas y cada una de las leyes puede generar, en algún punto, una situación de injusticia, que por supuesto condeno firmemente, pero cada caso es único y particular, sujeto a juicios y a interpretaciones de la Ley. Por tanto creo que no debemos perder el norte y no desvirtuar todos los esfuerzos dirigidos a que esta lacra desaparezca.

LESTER.- ¡No puedo protestar, señoría! Estamos de acuerdo en lo fundamental y sobre todo en lo que indicas al final, que cualquier esfuerzo es válido si contribuye a acabar con esta lacra. Habrá que trabajar más y mejor contra la violencia de género desde las instituciones, dotar de los recursos necesarios para hacerlo y que se gestionen bien, con profesionales de la materia, con apoyo inmediato a las víctimas.

8-M

(Ilustración de Margalida Vinyes Domínguez)

Pero quizás estamos centrando demasiado el debate en la violencia de género, y las razones que hay detrás del movimiento del 8-M van mucho más allá. Es un movimiento que se vertebra en todos los ámbitos, en busca de una sociedad en la que haya una igualdad plena. Cambiar las leyes necesarias fue un primer paso. El derecho de voto en 1933, la atrocidad comentada sobre el asesinato de la mujer adúltera en el 63, el derecho a la patria potestad sobre sus hijos en el 81… Hasta 1973 las mujeres no podían abrir una cuenta corriente o una empresa sin el permiso de su padre o de su marido. Es acojonante, ¡yo ya había nacido entonces y me parece la prehistoria! Corrígeme si me equivoco, pero no creo que queden leyes con privilegios para los hombres frente a las mujeres, salvo, quizás, la que regula los derechos de sucesión a la Corona.

Entonces, y es a donde pretendo llegar, si las leyes ya regulan esa igualdad de derecho en el plano legal, si no se consigue la igualdad real es por determinados patrones sociales, costumbres arraigadas desde hace décadas. En este sentido, como en tantos otros, creo que las nuevas generaciones corregirán poco a poco esas desigualdades, y a lo mejor lo que tenemos que promover es que se acelere esa reducción de la desigualdad.

(Continuará)

El traje nuevo y la mentalidad “gramofónica”

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Seguro que todos recordamos el cuento de Hans Christian Andersen El traje nuevo del emperador, un relato corto sobre una mentira bien contada, una falacia que se extiende hasta convertirse en la verdad oficial, porque las telas del traje “poseían la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o fuera irremediablemente estúpida”. Y claro, a ver quién osaba decir que no veía el maravilloso traje del emperador, con sus hermosos colores y bordados.

Compruebo con tristeza que ese modo de actuar, sin cuestionarse las “verdades” que nos cuentan, se extiende sin apenas oposición. Por ignorancia, por pudor, por temor a contradecir la versión oficial, o por algo más simple como es carecer de pensamiento crítico. Varias de las estrategias de manipulación mediática de Timsit (atribuidas a Noam Chomsky) insisten en esa idea: dirigirse al público como criaturas de poca edad, utilizar el aspecto emocional antes que la reflexión, mantener al público en la ignorancia y la mediocridad, y estimularlo para que sea cómplice con esa mediocridad. Ante la ausencia de pensamiento crítico, la mentira, o la verdad oficial, se termina imponiendo.

El Diccionario Oxford elige todos los años una palabra como la más destacada del curso, y me llamó la atención que la elegida en 2016 fuese “posverdad”, post-truth en el inglés original. Una palabra que hemos adoptado con asombrosa normalidad, cuando su significado “denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”. Es decir, una mentira que tu parte emocional se puede tragar porque quiere creérsela, o porque es la que la mayoría considera que es cierta. Como se dice en el cuento de Andersen, “no tiene por qué ser verdad lo que todo el mundo piensa que es verdad”.

El prólogo de Rebelión en la granja (George Orwell) se titula La libertad de prensa, y es un lúcido análisis sobre la cobardía intelectual de la prensa británica, en sus palabras, el mayor enemigo de la libertad de expresión. Según Orwell, los directores de periódicos eludían ciertos temas no por miedo a una denuncia, sino “porque le temen a la opinión pública”. “Porque existe un acuerdo general y tácito sobre ciertos hechos que no deben mencionarse”. “Y cualquiera que ose desafiar aquella ortodoxia se encontrará silenciado con sorprendente eficacia”.

Son los tiempos que corren y se aprecia en diversos campos. Por eso este post de hoy no lo firma ninguno de los cuatro amiguetes del blog: porque de una u otra manera aplica a todos ellos.

Barney ha llevado el mundo de la posverdad “futbolera” a la distopía de Oceanía en el 1984 de George Orwell. Un artículo acerca de cómo un mensaje falso pero repetido de modo sostenido en el tiempo y a través de todos sus altavoces mediáticos termina calando entre los aficionados. El libro de Orwell es, una vez más, premonitorio, y la web La Galerna ha tenido a bien publicarlo:

La neolengua de Orwell

1984 Orwell

Josean también ha tenido la suerte de ver publicado su artículo acerca de otra gran manipulación, la de Pablo Iglesias y Podemos, relacionada con el mencionado libro de Orwell Rebelión en la granja. La publicación ha sido en la web El Asterisco, una interesante propuesta de pensamiento crítico acerca de temas políticos, sociales y culturales.

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El amiguete Travis escribió en su día sobre ese intento de imponer criterios de raza, género y orientación sexual en los repartos de las películas, la tremenda y equivocada Inclusión Rider, que logró numerosos adeptos y quién sabe si será el futuro (y el final) del cine. O sobre el modo de actuar de la crítica cinematográfica, de cómo la opinión de tres o cuatro críticos termina convirtiéndose en dogma de fe que te convierte en poco menos que un analfabeto si te atreves a opinar en sentido contrario (Un japo en Cannes).

Image result for bailar en la oscuridadLo curioso es que en el caso del cine o de la literatura coexisten dos corrientes de pensamiento totalitario y opuestas: la de los críticos, que no se atreven a decir que tal o cual película es un tostón, tipo El árbol de la vida, Underground o Bailando en la oscuridad, por miedo a perder el respeto de sus colegas de profesión, pero también la de los aficionados: “a ver cómo digo a mis amigos que me ha gustado la última de Star Wars“, o peor aún, que “me ha encantado Roma sin que me llamen putofriki cuando ni uno solo de ellos ha sido capaz de pasar del minuto 15″.

Lester ha criticado en algunos textos determinadas imposiciones como la del lenguaje inclusivo, o los intentos de censura sobre canciones de hace décadas. Pareces un cafre machista si te niegas a usar determinados términos (y determinadas términas) o si insistes en rescatar aquel disco de Loquillo con La mataré entre sus canciones. “Cuando en estos momentos se pide libertad de expresión”, continúa Orwell en su prólogo, “de hecho no se pide auténtica libertad”. “Como dice Rosa Luxemburgo, es libertad para los demás. Idéntico principio contienen las palabras de Voltaire: detesto lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo”.

Ninguna de estas modas que vienen a imponer una manera de hacer o decir las cosas de modo políticamente correctas supone una mejoría sobre lo existente, ni mucho menos van a corregir el problema de fondo que pudiera haber detrás, porque “cambiar una ortodoxia por otra no supone necesariamente un progreso, porque el verdadero enemigo está en la creación de una mentalidad “gramofónica” repetitiva, tanto si se está como si no de acuerdo con el disco que suena en aquel momento”. La verdad es que es un prólogo inmejorable.

Se persigue una mentalidad gramofónica, no la libertad de expresión, ni mucho menos el progreso, y a veces estamos tan idiotizados que necesitamos a ese niño que nos grite que el emperador “¡está desnudo!”

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Nuevas elecciones, antiguo sistema

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JOSEAN, 28-F 2019

En apenas dos meses, el próximo 28 de abril, volveremos a votar en elecciones generales tras el breve gobierno de Pedro Sánchez, un gobierno que ya desde su formación generó más que dudas en este votante que llevaba años deseando la salida de Mariano Rajoy de la presidencia (¿Qué han hecho con mi país, tío?). Y me generó dudas por muchas razones, pero sobre todo por contar únicamente con el respaldo de sus 84 diputados y por los socios que le iban a acompañar en ese camino. Dejando al margen las elecciones municipales, autonómicas y europeas, será la tercera vez que votemos en apenas 859 días, tras el 20-D de 2015 y el 26-J de 2016.

Me cansan los procesos electorales, tener que escuchar una y otra vez machaconamente los mismos mensajes ya conocidos de los mismos tipos en todos los medios, me cuesta ignorar su careto en carteles y farolas, y sufro por el consumo excesivo de papel al ver cómo te rellenan el buzón con panfletos con sus falsas sonrisas y esos mensajes de vendedor de crecepelo que acabarán en la papelera. Pero no me preocupa votar de nuevo, no soy de los que, como tantos amigos y compañeros de trabajo, y además en proporción creciente, manifiestan su hastío y proclaman que no piensan ir a votar.

La abstención está subiendo en los últimos procesos y seguro que mucho ha tenido que ver el cansancio que supone elegir a unos representantes para comprobar lo que luego hacen con tu voto. Según fuentes del propio Ministerio de Interior, en su Informe Las elecciones generales en España 1977-2016“la participación en las elecciones generales en España está descendiendo, aunque moderadamente, algo que no debe sorprendernos, pues también está ocurriendo en otros países europeos en las últimas décadas”.

Elecciones generales

Del 80% de las generales del 82, las de Felipe, al 66% de las últimas, las de la repetición de Rajoy, con picos del 77% en el 96, con la llegada de Aznar, o el 76% en las de ZP de 2004 y tras el 11-M que movilizó a buena parte del electorado. Como se aprecia en el gráfico, la tendencia general es de acusado descenso.

Estoy convencido de que el sistema tiene que cambiar, no solo para hacerlo más atractivo al votante, o al menos más representativo de la voluntad general, sino porque el actual resulta profundamente injusto. “Un hombre, un voto”, o una mujer, un voto. Pero no es así, ni mucho menos. No vale lo mismo el voto de un guipuzcoano que el de un soriano, ni el de un murciano que el de un madrileño o un gerundense. Y si hablamos de elecciones generales, es decir, al Congreso y al Senado, elecciones por tanto nacionales, no pueden ponderar de distinta manera los votos según la provincia en la que fueron depositados.

Se da la circunstancia de que los partidos minoritarios favorecidos por este sistema electoral son los que más han hecho por cuestionar la estructura del estado: los nacionalistas catalanes y vascos, Amaiur o batasunos incluidos. El problema no es la mal llamada “Ley D’Hondt”, como dicen algunos, sino que el sistema electoral español se basa en un reparto de escaños por provincias en lugar de hacerlo en una circunscripción única de todo el estado. Además, en cada una de las provincias, los partidos que obtienen menos de un tres por ciento de los votos no entran en el reparto según la fórmula del matemático belga Víctor D’Hondt, y con ello todos los votos de los partidos minoritarios repartidos en varias provincias se pierden, mientras que se favorece a los que concentran los suyos en un menor número de circunscripciones.

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Según un estudio de eldiario.es, si el sistema se basara en la circunscripción única, los partidos beneficiados por el actual sistema aparecen sobre el eje del gráfico, mientras que los perjudicados son los que quedan por debajo. El resultado en 2008 habría sido muy diferente, con el claro perjuicio causado a Izquierda Unida y UPyD, y el beneficio de PSOE, PP y nacionalistas vascos:

Desviación 2008

En 2011 el sistema propinó el tiro de gracia a Izquierda Unida y UPyD, mientras que favoreció sobre todo al PP y a continuación, a PSOE y nacionalistas vascos y catalanes:

Desviaciòn 2011

Así que la situación actual nos la hemos ganado a pulso permitiendo este sistema. Tras las últimas elecciones del 26-J, los resultados también habrían sido diferentes, con 18 escaños menos para el PP, 3 menos para el PSOE, 5 más para Unidos Podemos (con sus confluencias) ¡y 15 más! para Ciudadanos. Perderían algo de peso los nacionalismos, y PACMA habría entrado con 4 diputados en el Congreso. Los mismos que el PNV, por cierto, porque aunque los animalistas estén dispersos, sus votos deberían valer lo mismo que los del resto.

A finales de mayo de 2018, Mariano Rajoy creyó haber asegurado la legislatura hasta junio de 2020 tras llegar a un acuerdo sobre los presupuestos con el PNV. Es lo que tiene confiar en la lealtad de estos partidos. Como todos recordamos, apenas una semana después el PNV pactaba su apoyo al PSOE en la moción de censura para cargarse a Rajoy, moción a la que se unían otros partidos con más representación que sus votos reales en proporción: los filoetarras y los que han convertido los últimos años de vida política en un puñetero y cansino aburrimiento, los independentistas catalanes. Y todo para que, apenas ocho meses después, Pedro Sánchez tenga que convocar de nuevo elecciones al no conseguir el apoyo para los Presupuestos Generales de los mismos socios que le auparon a la presidencia.

Cuando veo esta situación, que dura ya décadas, me acuerdo de una pancarta que leí en una manifestación islamista yihadista en pleno centro de Londres: “utilizaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia”. ¡Es exactamente lo que estamos consintiendo! ¿Y por qué los dos grandes partidos no proponen cambiar este sistema pernicioso y absurdo? Pues por la sencilla razón de que el sistema hasta ahora favorecía también a ambos. Les ha servido durante décadas para cargarse a posibles partidos de oposición, como Izquierda Unida y UPyD, o para reducir el peso de otros como Ciudadanos, pero al final han sido víctimas del propio sistema.

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Cuando se parió el absurdo sistema (intencionado y no tan absurdo) allá por 1977 se hizo a conciencia para evitar la fragmentación del parlamento en varios pequeños partidos, como ocurrió durante la última etapa democrática de la que se tenía recuerdo en ese momento, la II República. Se trató de primar a los partidos mayoritarios  para fomentar la estabilidad de los diferentes gobiernos, aunque fuera en detrimento de opciones minoritarias. Cuanto más proporcional es el sistema, más posibilidades hay de que entren nuevos partidos al parlamento. La circunscripción única y con reparto proporcional es el sistema que se utiliza en las elecciones europeas, por ejemplo, y creo que no se discute. Son los representantes de España en el Parlamento Europeo, y no los de Soria, Tarragona o Almería.

La distribución de escaños actual se realiza del siguiente modo:

  • 98 escaños en provincias que aportan hasta 5 diputados.
  • 125 en provincias que eligen entre 5 y 10.
  • 127 se reparten en provincias que cuentan con más de 10 escaños.

Es decir, que 223 escaños, cerca de dos tercios de la cámara, se reparten en provincias con menos de 10 diputados, que son precisamente aquellas en las que resultan más favorecidas las opciones mayoritarias. Va a ser curioso lo que ocurra este 28-A con el nuevo actor en juego, Vox, el partido de los “condones sanitarios”. El crecimiento de este partido se debe a varios motivos, pero no tengo ninguna duda de que uno de los principales es el hartazgo ante el problema catalán. Y cuanto más les han atacado, mejores resultados han obtenido, como la mayoría de partidos del mismo corte en otros países (Francia, Brasil, Hungría, Alemania, Suecia).

Y decía que va a ser curioso porque puede darse la paradoja de que el PSOE reduzca su número de votos, pero incremente el número de escaños al verse favorecido por la fragmentación del voto de derechas entre PP y Vox en ese número de provincias que aportan 10 diputados o menos. El efecto del trasvase de votos del PP a Vox puede ser demoledor en el Senado, dado el sistema de reparto de senadores, aún más absurdo que el del Congreso.

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Por no hablar de las listas cerradas en las que votas al partido y no al sujeto, lo cual me puede parecer mejor o peor, pero lo que roza la estafa es que si luego ese tipo decide irse con su escaño al grupo mixto o votar con la oposición, como votante no te queda otra que aguantarte y sentirte engañado. Los miles de votos que llevaron a ese señor o señora allí servirán para lo que el tipo quiera, no para el partido al que has votado. En las elecciones municipales estos tránsfugas saben que tienen un arma de enriquecimiento masivo en sus manos, y por desgracia son muchos los que lo usan.

Insisto, hay que cambiar el sistema, seguro que hay mejores alternativas. No digo que el americano sea mejor, ni mucho menos. Parece una broma de mal gusto que un tío con tres millones de votos menos que su rival sea presidente, dependiendo de los estados en los que los consiga. En Grecia se premia al partido más votado con 50 diputados extra. Puede ser demasiado premio cuando la diferencia es exigua, pero evita eso que algunos definen como “pacto de perdedores”. En otros países como Francia o Colombia se acude a una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados, y de ese modo se “obliga” al votante que no desea a ninguno de ellos a mojarse entre el que le da cien patadas o el que le da doscientas.

El sistema alemán es el preferido por muchos politólogos, aunque pueda resultar complejo. El votante elige dos veces: un candidato directo y un partido, que no tiene por qué ser el de su candidato. Los candidatos más votados obtienen su escaño y el resto del parlamento se reparte de modo proporcional aplicando la regla de Saint-Lagué en lugar de la fórmula de D’Hondt. Parece el sistema más justo si entendemos por tal al más proporcional, pero no lo es para aquellos partidos que no alcanzan el cinco por ciento a nivel federal. Es una idea.

Falta algo, cambien algo, por favor, mejoren el sistema. Casi todos los partidos proponían cambiarlo en 2015. Podemos propuso que las circunscripciones fueran autonómicas en lugar de provinciales. Izquierda Unida propuso reducir un escaño por provincia, sin contar las ciudades autónomas, y repartir esos 50 de modo totalmente proporcional, aparte de las listas abiertas. El PSOE propuso 9 cambios que no se concretaban en nada, como las listas desbloqueadas, “revisar el procedimiento electoral” o “mejorar la proporcionalidad”.  Qué curioso que el PP no propusiera ningún cambio.

Los dos grandes partidos son incapaces de llegar a acuerdos en cualquier aspecto relevante para el interés general, ya sea la educación, la sanidad, las autonomías o la revalorización de las pensiones, pero sospechosamente sí coinciden cuando se trata del interés particular común, como el reparto de los cargos de las principales instituciones del país, sus sueldos, las (no) comparecencias de sus líderes sobre sus estudios y máster, y por supuesto, el sistema electoral.

Cara Josean

 

 

 

 

 

Rebelión en la granja podemita, por Josean

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En 1945 se publicó la novela satírica Rebelión en la granja, del escritor británico nacido en la India George Orwell, una estupenda fábula sobre el estalinismo y la corrupción que engendra el poder. Tomando como punto de partida la revolución iniciada por los animales de una granja contra sus dueños opresores, humanos lógicamente, Orwell realiza una crítica furibunda de los totalitarismos y la manipulación de la realidad por parte del poder establecido cuando dicha manipulación es útil y necesaria para sus objetivos.

Por si alguno no la ha leído (que deje ya este post y se ponga a hacerlo de inmediato), o por si los que la leyeron en su día no la tienen fresca en la memoria, trataré de hacer un breve resumen de lo que esta historia cuenta.

rebelión 2

Tras la muerte del Viejo Mayor, figura que puede representar a Lenin o incluso a Marx y los principios de lucha contra el capitalismo, los animales de la granja, liderados por los cerdos, se rebelan contra el señor Jones y los humanos, a los que consiguen expulsar. En una pared bien visible escriben sus reglas, los Siete Mandamientos que todos los animales sin excepción se comprometen a cumplir.

Crean un nuevo orden bajo el mando del astuto cerdo Napoleón (Stalin), el cual se apoya en sus inicios en Snowball (Trotski), posiblemente más inteligente y preparado que el primero, y en Squealer, que representa al aparato de propaganda necesario para convencer a los demás animales de que cualquier decisión de Napoleón es siempre la acertada y la más conveniente para ellos. El caballo percherón Boxer es el proletariado trabajador, y las ovejas y gallinas representan a los campesinos, al pueblo que acata y nunca se muestra crítico con las decisiones de los cerdos.

Con el tiempo, los cerdos comenzarán a incumplir uno a uno los Mandamientos, entre ellos el de caminar como los humanos o dormir en una cama, y tomarán decisiones que no serán bien comprendidas, como la de mudarse a la antigua casa de los Jones. Para mantener su autoridad, Napoleón se rodea de un grupo de violentos perros (la policía secreta estalinista), y solucionará sus diferencias de criterio con Snowball expulsando al mismo de la granja.

A partir de ese momento Snowball pasa a ser un proscrito, pese a lo importante que fue en su día para la revolución, y Napoleón consigue convencer al resto de animales de que en realidad era un traidor que estaba pactando con los humanos y que boicoteaba cualquier intento de establecer ese nuevo orden liderado por los cerdos. El entusiasmo inicial de los animales va decayendo al comprobar que su situación apenas ha variado, por no decir que ha empeorado, y sobre todo cuando descubren que el comportamiento de Napoleón y sus más cercanos se parece cada día más al de los humanos. El libro termina con una comida entre los humanos y los cerdos, en la que estos han copiado totalmente el comportamiento de los humanos. Los Siete Mandamientos de la pared han sido eliminados o modificados con el transcurso de los meses y al final solo queda el célebre:

“Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”

Leí este libro por primera vez hará unos veinte años, y lo volví a leer el verano pasado porque ya entonces lo que estaba ocurriendo en la formación Podemos me recordaba al comportamiento de los cerdos en el libro. Por tanto, este post llevaba muchos meses de maduración, y tras las últimas noticias acaecidas en la formación política no puedo dejar pasar este momento.

Utilizaré los cerdos porque son los animales empleados por Orwell, y de verdad que no pretendo hacer ningún paralelismo ni crítica de los líderes de Podemos aludiendo al comportamiento general de los marranos, solo a los de la novela. Fue una crítica que ya en su día recibió Orwell, quien consideró estúpidas las sugerencias, algunas como la del escritor T. S. Eliot, en el sentido de que “cualquier animal que no fuera el cerdo podía haber sido elegido para representar a los bolcheviques”.

Evidentemente, Pablo Iglesias es Napoleón, el líder de esa revolución contra la Casta, un líder ambicioso que convence y engatusa a sus seguidores para rebelarse contra el poder establecido, un sistema injusto y corrupto en el que todos veíamos con estupor cómo se privatizaban los beneficios y se socializaban las pérdidas. El movimiento de protesta y rechazo al PPSOE era necesario (Entre Podemos y el No Podemos, escribí en su día). Otra cosa muy distinta es que esa necesidad se canalizara a través de Iglesias y los más extremistas.

Desde el principio de su nacimiento, Iglesias y sus acólitos proclamaron a los cuatro vientos que ellos jamás se comportarían como la Casta, que no tolerarían imputados en sus filas, ni evasores de impuestos, ni percibirían los salarios y privilegios del resto de la clase política, y que seguirían viviendo en el barrio de toda la vida y siendo cercanos a los suyos. Íñigo Errejón es Snowball, el segundo de a bordo, quizás más moderado y preparado que Napoleón Iglesias, pero precisamente por eso ha sido expulsado por el líder supremo. Igual que todo el que ha osado hacerle sombra, como Carolina Bescansa o los movimientos de Echenique en sus principios.

La toma de decisiones entre los animales adquiere el aspecto de asamblea participativa, si bien se adopta siempre lo que Napoleón previamente ha decidido. Que Iglesias saliera elegido en su partido, y su pareja Irene Montero ocupara el segundo lugar, es propio de ciertos regímenes que tanto gustan al líder de la formación morada. Todo ello, en unas primarias en las que cada vez votan menos militantes (apenas el 11,7% de los inscritos) y en las que se utilizó el sistema de votación que pretendía Iglesias y no los que propusieron otros rivales.

rebelión 3

Pablo Echenique se ha convertido en Squealer, el justificador ante las bases de militantes de todas las decisiones de Iglesias, por controvertidas que puedan parecer. Juan Carlos Monedero es el aparato de propaganda necesario, La Tuerka, aparato que sirve tanto para criticar a los malos malísimos de la Casta como a los “traidores” que han cuestionado los principios del partido, unos principios tan móviles y cambiantes como los Siete Mandamientos de la granja. Las excusas que han dado algunos de los dirigentes de esta formación cuando les han pillado incurriendo en fraude fiscal (Monedero) o condenados por no pagar a la Seguridad Social (Echenique) me han recordado a las manipulaciones que los cerdos hacían de los principios fundamentales escritos en la pared de la granja.

En el libro de Orwell, los animales se sorprenden cuando Napoleón y los suyos se van a vivir a la casa grande de los Jones, porque “estaban todos de acuerdo en que jamás debería vivir allí animal alguno”. Es evidente que el chalet de Galapagar es la casa de los Jones, un símbolo de todo aquello contra lo que se rebelaron los animales.

Alberto Garzón sería como el señor Frederick, con el que Napoleón firma un pacto de no agresión, puesto que podía ser una competencia para su granja. Me queda por ver si el señor Pilkington es Pedro Sánchez, el humano de la Casta con el que pacta para alcanzar el poder, y la culminación de un proceso en el que, como en el libro, al final resulta imposible distinguir a Napoleón de todo aquello que siempre criticó.

El poder corrompe y esa es una de las grandes reflexiones del libro de Orwell. O como dijo Lord Acton, “el poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Iglesias, como Napoleón, como tantos líderes, como tantos totalitarismos, detesta la crítica en su entorno. Todos ellos prefieren la mansedumbre de ovejas y gallinas.

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El viernes pasado, con todo lo que ha ocurrido en los últimos días con la salida de Errejón y Ramón Espinar, y la separación del partido de Manuela Carmena, un tuitero propuso que le pusiéramos título de película al futuro próximo de Podemos. Yo lo tuve muy claro, sería el de esa comedia de Jim Carrey titulada Yo, yo mismo e Irene.

rebelión 4

 

Cara Josean

Condones sanitarios, por Josean

 

vox logo

Parece que antes de hablar del partido que todo el mundo ha tenido en boca estos últimos meses hay que justificarse como diciendo “yo no soy votante de Vox, ni les votaré nunca, pero…”, como mostrando una distancia considerable a “¡la ultraderecha!”, “¡los fascistas!”, “los herederos del franquismo”, “los cómplices de los violadores”, “¡¡la mayor amenaza de la democracia!!” Todos esos calificativos que desde hace meses les regalan no solo sus rivales políticos, sino también, y esto me parece menos lícito, la prensa. Sin darse cuenta además, de que cuanto más les atacan, más cobertura les dan y más aumenta el número de seguidores.

Pues yo no soy votante de Vox, ni les votaré nunca, peeeero creo que es vergonzoso el trato que están recibiendo. Y no hablo de sus representantes, que podrán gustarnos más o menos, sino sus votantes, 395.978 solamente en las recientes elecciones autonómicas de Andalucía. ¿Dónde se ha visto que se convoque una manifa para protestar contra los resultados de las elecciones, como hicieron Podemos e Izquierda Unida? ¿En qué país democrático resulta admisible movilizar a las bases para rodear el parlamento cuando tu partido pierde el poder tras casi cuatro décadas? ¿No te planteas por qué las propuestas de esta formación que te empeñas en denostar han tenido tal acogida, o qué parte de culpa tiene tu partido de que mientras tu apoyo cae en picado otros suban como la espuma?

O mejor que la espuma, si se me admite el símil y aunque resulte soez, que los seguidores de ese partido “xenófobo, machista y racista” suban, fluyan de golpe y salpiquen todo como los espermatozoides contenidos de una eyaculación. Y quizás debido a esta eyaculación, los inquisidores de ideas hablan tanto de crear condones sanitarios alrededor de Vox, y digo bien, condones y no cordones como barrera higiénica y anticonceptiva (por aquello de bloquear sus conceptos). No solo eso, sino que se permiten tachar de “fascistas” a sus representantes acudiendo amenazadores y agresivos a sus mítines para hacer algo tan fascista como negarles la voz y la propia existencia como partido. “Vosotros, fascistas, sois los terroristas”, “el pistolero de Bilbao”, “Ortega Lara, vuelve al zulo” (hay que ser hijo de puta) y lindezas por el estilo. Ya ni me sorprende la autoridad moral que se atribuyen algunos de estos políticos para tratar de convencernos de cuán dignas son sus ideas y cuán terribles e inhumanas las de sus contrarios. Y repito, no soy votante de Vox, ni simpatizante, que creo que me va a tocar repetirlo unas cuantas veces.

vox elecciones andalucía

La postura de la izquierda y la extrema izquierda era la esperable, pero sorprende la de Ciudadanos, un partido que desde su creación ha presumido de su capacidad de diálogo y adaptación, jugando a ser el amigo pijo de Pablo Iglesias antes de las elecciones de 2015, pactando con el PSOE cuando se le esperaba junto al PP, apoyando al PP cuando seis meses antes lo había hecho con el PSOE, o pactando en Andalucía con Susana Díaz, que a veces les oigo hablar y parecen haberlo olvidado. Pues ese amplio bagaje (que no entro a juzgar) ha saltado por los aires cuando el nuevo actor ha salido a escena.

Pero si ya la actitud de los dirigentes de la clase política ha sido furibunda y posiblemente exagerada, aunque por otro lado, esperada, lo que no tiene nombre es el tratamiento mediático a Vox. ¿No debería ser imparcial la prensa? Qué chorrada acabo de decir. Pues con todo ese ruido creado, lo que no nos dejaban era escuchar el peligroso mensaje o leer sus incendiarias propuestas. Nos decían lo que teníamos que pensar de ellos, sin dejar que ellos mismos nos explicaran por qué debíamos despreciarlos. En mi primer texto en este blog, en agosto de 2014, escribí lo siguiente:

“A raíz de los resultados de las elecciones europeas, se ha iniciado una nueva campaña en la que además se han puesto de acuerdo prácticamente todos los medios de comunicación. Es la campaña de ataque a Pablo Iglesias y su partido Podemos. Como saltan ascuas cada vez que se habla de este señor, aclaro en primer lugar que no soy ningún seguidor de este sujeto, que no me va ese discurso demagógico que está teniendo tanto éxito entre la gente desencantada. Lo que resulta relevante, a mi modo de ver, es cómo después de las elecciones, al ver que puede ser un tipo peligroso en el futuro, se ha iniciado una campaña de desprestigio en toda regla en la que se le acusa de todos los males posibles. Le están dando por todos los lados, reinterpretando sus frases, rebuscando vídeos y declaraciones antiguas, sacando frases de contexto,…”

Tengo amigos que en su día me preguntaron si era simpatizante de Podemos, igual que ahora me preguntarán por mi afinidad por los de Santi Abascal. No se trata de eso, sino de cómo se repiten algunos patrones, financiación iraní incluida, aunque luego quede en nada.

La Televisión Española (“la de todos”, como dicen) habla siempre de Vox como el partido de extrema derecha, adjetivo que ya sabemos que nunca ha regalado a sus máximos oponentes. Pero va mucho más allá, en el telediario matutino de ayer, junto a la foto que acompaña estas líneas, dijeron que los manifestantes protestaban contra “el partido que promueve la desigualdad entre hombres y mujeres”.

vox manifestación

¿Cómo? ¿Eso es información o es manipulación? Me parece lamentable que se hable así de un partido que todavía no ha llegado y ya ha recibido más palos que muchos otros cuyos dudosos méritos apenas se cuestionan. Claro que la televisión pública ya nos regaló hace unos meses el calificativo de “presos políticos” para los terroristas de ETA.

Nos han tratado de vender la llegada de Vox al parlamento andaluz como la mayor tragedia de la democracia en estos cuarenta años, cuando en estas décadas hemos visto a los batasunos campando a sus anchas y gobernando en ayuntamientos y diputaciones, a los nacionalistas catalanes pasándose al secesionismo para tapar su inmensa corrupción, al PPSOE de las corrupciones de la Gürtel, Filesa, Púnica o los ERE, a los alcaldes más nefastos y populistas que podamos recordar,… ¿y ahora nos vamos a asustar por este partido que difícilmente va a tener poder de decisión, salvo en contados lugares?

Ni siquiera hemos iniciado el debate sobre sus ideas. Si tan nefastos son, dejemos que se expresen y ya nos daremos cuenta por nosotros mismos. ¿O es que se trata de evitar precisamente eso, el debate? ¿De dirigir a las masas siguiendo las estrategias de manipulación de Chomsky, que ni siquiera son de Chomsky?

vox santiago abascal

La estrategia de atacar a este tipo de partidos no funciona. No lo ha hecho con Trump, Orbán, Bolsonaro, Marine Le Pen, ni el propio Vox. Hasta he leído artículos acerca de cómo no hablar de VOX en redes sociales para evitar la difusión de su mensaje. Es un fenómeno interesante, a la manera de Trump en su día: cuantas más burradas profería y más ataques se tuiteaban en su contra, mayor era el número de seguidores.

Yo he tratado de informarme y la verdad es que cuesta mucho separar el polvo de la paja, pero hoy no me toca hablar de Vox ni expresar mi opinión, eso lo dejo para otro día.

Cara Josean