Esclavo de sus palabras, por Josean

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“El hombre es dueño de sus silencios, y esclavo de sus palabras”.

No sé de quién es la frase original, si de Aristóteles, de una obra  de Shakespeare o de ese comodín que vale para todo llamado “Proverbio árabe”, pero el caso es que hoy quería divagar sobre esas frases tristemente famosas pronunciadas por algunos de nuestros principales representantes, sentencias pronunciadas a veces de modo espontáneo que les convierten en rehenes de las mismas.

 

 

Algunas de estas frases reflejan el subconsciente (bastante consciente) de quien las pronuncia y delatan el fondo de lo que su autor pretende callar. Todos los que ejercen la política saben que deben ser cuidadosos con lo que dicen, por eso miden al milímetro sus declaraciones y de ahí que vayan siempre rodeados de asesores que les aconsejan, advierten de los límites y sobre todo les frenan cuando la incontinencia verbal les posee. Algunos como el ya ex presidente Mariano Rajoy hasta se atreven a exteriorizar el peligro de las palabras improvisadas:

“Lo mejor que puedo hacer es estar callado”.

Mariano Rajoy ha dejado numerosas frases para la historia, tantas que Beatriz Romero y Marcos Buendía las han recogido en un divertido libro ilustrado titulado Palabra de presidente. Por supuesto aquí figuran las más cómicas, como la del alcalde que elige a los vecinos que quieren que el alcalde sea su vecino (o como sea), la del agua que cae del cielo “sin que se sepa muy bien por qué”, o la de los españoles que son “mucho españoles”.

 

Pero yo quería hablar de las que reflejan un modo de hacer política, una filosofía de vida al frente de las instituciones. A M. Rajoy le han apartado del poder los votos de casi todos los partidos de la cámara, hartos de la corrupción y de la connivencia de buena parte de la dirección de su partido con los sujetos condenados por la trama Gürtel. En 2009 Rajoy respaldaba a los investigados Luis Bárcenas y Gerardo Galeote con uno de esos galleguismos tan propios de su persona:

“Nadie podrá probar que Bárcenas y Galeote no son inocentes”.

No decía que fueran inocentes, sino que no se podría probar lo contrario. En fin, muchos años después un tribunal, “algunos”, sí han podido probar que la mayor parte de los imputados en la trama Gürtel eran culpables. Entre ellos Luis Bárcenas y su mujer, Rosalía Iglesias. Cuando comenzaron a aparecer los papeles de la caja B, o la famosa libreta, el ex presidente negó la veracidad de los mismos, o su validez. Sin embargo, cuando algunos de los señalados en la libreta comenzaron a regularizar sus cuentas con Hacienda para eludir la contingencia fiscal, se vio obligado a improvisar una “gloriosa” rectificación:

“Todo lo referido a mí y a mis compañeros no es cierto, salvo alguna cosa publicada”.

Pero sin lugar a dudas hay unas palabras, solo tres, que han convertido a Mariano Rajoy en esclavo de las mismas desde el instante de su publicación: Luis sé fuerte

“Luis, sé fuerte”.

Portada de El Mundo del 14 de julio de 2013. Esta frase decía mucho. Lo decía todo, como el resto de SMS de la conversación, que provocaba auténtica vergüenza. Había que ser fuertes y aguantar toda esta oleada de noticias acerca de la corrupción del partido en el poder, pues se premiaría el silencio de los cómplices y se les ayudaría con tal de que no tiraran de la manta. Pero la omertá se quebró, Bárcenas cayó en desgracia y pasó al grupo de “esos señores de los que usted me habla” que “ya no son militantes del PP”.

María Dolores de Cospedal será rehén hasta el fin de los tiempos de la falaz rueda de prensa que sucedió a esos días, cuando nos quisieron hacer creer que Luis Bárcenas había sido despedido tres años antes (enlace al vídeo):

“La indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido. Y como fue una indemnización en diferido, en forma, efectivamente, de simulación de… de simulación o de lo que hubiera sido en diferido… en partes de una… de lo que… antes era una retribución, tenía que tener la retención a la Seguridad Social. Es que si no, hubiera sido… ahora se habla mucho de pagos que no tienen retenciones a la Seguridad Social. (…) pues no se habría hecho un pago en diferido de una indemnización en forma de retribución, o se habría hecho ese pago también, dándole la forma en su parte de cotizaciones sociales…”

Pese a todas estas incoherencias, parece claro que María Dolores de Cospedal no saldrá del aparato del Partido Popular en la necesaria regeneración que ahora comienza.

Todos los cargos públicos, y especialmente los presidentes de gobierno, terminan siendo dueños de sus silencios y esclavos de sus palabras. José Luis Rodríguez Zapatero fue el hombre que nos recordó que “la Tierra pertenece al viento” o el presidente que incorporó “miembros y miembras” (palabra de Bibiana Aído) con la misma alegría con la que el Ejecutivo de Pedro Sánchez publica en la web oficial “Consejo de Ministras y Ministros”, lo que ha motivado ya una nota de la RAE explicando la incorrección de su uso (Horryfing palabros).

Consejo de Ministras y Ministros

Pero ZP fue sobre todo el artífice de una serie de frases que delataban su modo de pensar o su “flexibilidad” acerca de la idea de España:

“Nación es un concepto discutido y discutible”.

Esta frase se utilizó numerosas veces indicando que había dicho que “la nación española” era el concepto en discusión, y aunque no era así, ya dejaba entrever que estaba dispuesto a negociar sobre los límites del concepto. Años después, en 2011, reconoció que es una frase que no repetiría. Palabras de alto riesgo.

No solo existe el peligro de las frases, sino también el de las interpretaciones. O el de las manipulaciones. ZP no dijo nunca, aunque se le atribuyera malintencionadamente, la frase que le persigue desde 2006:

Otegi es un hombre de paz”.

Su frase completa fue la siguiente:

“Arnaldo Otegi ha hecho un discurso por la paz, por abrir una etapa política distinta en Euskadi. Eso han sido sus palabras y ahora esperamos que los hechos vayan en la misma dirección”.

No es lo mismo, aunque yo jamás gastaré ni un segundo en suavizar la figura de Otegi. La presidencia de Zapatero fue desastrosa en muchos sentidos, no voy a defender su gestión. Negó la crisis cuando ya nos había comido, en 2008, “¿crisis, qué crisis?” o “la crisis es una falacia, puro catastrofismo”, para pasar poco después a “España está a punto de salir de la crisis, si no lo ha hecho ya”, tras una reunión en Bruselas en enero de 2010. Pero yo me quedo (con tristeza, no porque las haga propias) sobre todo con dos de sus frases:

Estamos en la Champions League de la economía“.

Champions economía

Fue pronunciada con unos indicadores que comenzaban a irse al garete y algunos genios de su gabinete pensaron que esta situación sería transitoria y se solucionaría con un (nefasto) plan E y la buena voluntad de las empresas. Pero sobre todo recuerdo una frase que algunos consideran el inicio de todo lo que ha ocurrido después en Cataluña:

Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán“.

Algunos sitúan el inicio del procès y la situación actual en Cataluña inmediatamente después del recorte que sufrió el Estatut en el Constitucional. Puesto que Zapatero había afirmado que aprobaría cualquier redacción del Estatuto (¿fuese la que fuese?), numerosos dirigentes catalanes sintieron atacada su institución. El mensaje era que no bastaba una redacción propia del Estatut, apoyado desde Madrid, aprobado por el Parlament y refrendado por los ciudadanos tras un referéndum. Y aunque pueda ser cierto el malestar de algunos nacionalistas catalanes que por entonces no eran independentistas, yo creo que toda la situación actual comienza con la frase que mejor definió el modo de hacer “política” en Cataluña. Pronunciada por Pasqual Maragall:

“Ustedes tienen un problema, que se llama tres per cent”.

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Luego lo retiró, casi todos los partidos miraron para otro lado, se pusieron de acuerdo para aprobar el Estatut, pero fue una p… vergüenza. Las investigaciones de la corrupción alrededor de la antigua Convergència i Unió provocaron la huida hacia adelante de Artur Mas y los suyos: el inicio del procès. El ruido alrededor del separatismo para tapar su podredumbre.

Frases, muchas frases de todo tipo, que se quedaron grabadas en nuestra memoria. El Aznar que hablaba “catalán en la intimidad” o el del “España va bien”. El mismo Aznar que pronunció hasta la extenuación el “Váyase, señor González”, dirigido a un Felipe que dijo no haber recibido dinero “ni de Flick, ni de Flock”.

Habrá que dar un margen de confianza al gobierno de Pedro Sánchez (el que yo no le daba la semana pasada), pero estos días me he acordado mucho de una frase que me pareció terrible en su día y de la que espero que su autora haya escarmentado, porque representa un modo de gestionar rayano con el despilfarro. Carmen Calvo, ministra de Cultura en 2004:

Carmen Calvo

El dinero público no es de nadie“.

Espero que fuera un desliz y que los 17 ministerios en lugar de 13 no signifiquen un mayor gasto de dinero público, y ya de paso, que no lo consideren irrelevante porque no es de nadie. Eso espero. ¿Cien días de margen?

 

 

 

 

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¿Qué han hecho con mi país, tío?

 

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Josean, 2 de junio de 2018

En 2004 el cineasta norteamericano Michael Moore publicaba un libro con el título elegido para esta entrada de hoy, ¿Qué han hecho con mi país, tío? En él, durante una serie de capítulos, unos considerablemente mejores que otros, se dedicaba a despotricar sobre la Administración Bush, sus trampas y mentiras, los peligrosos aliados comerciales del Presidente, “lo que la Bolsa se embolsa” con su designación y “el miedo al cambio” que se encuentra en el capítulo sobre el viaje a la mente del conservador. Moore

He estado fuera de España toda esta semana de cambios. Muy lejos, con siete horas de diferencia horaria y sin apenas tiempo para informarme de lo que ocurría por aquí. Si me hubieran preguntado antes de irme qué tres personas seguirían en sus puestos a mi regreso, sin duda no habría mencionado ni a Pedro Sánchez (que seguía enredado en guerras internas), ni a Pablo Iglesias (que estaba enfangado en la consulta sobre el chaletazo), ni a Torra, Bartomeu, Simeone, ni a tantos otros del panorama político, empresarial o futbolístico. Habría respondido: el Rey, Zidane y Mariano Rajoy.

El primero por el sistema vitalicio/arcaico que mantenemos, el segundo porque venía de otro exitazo como el título de Champions y podría haber seguido mil años en el cargo, y el tercero, porque ha hecho del inmovilismo su virtud. Si no pudieron con él las elecciones del 20-D y su inacción posterior, ni los enemigos internos, ni la corrupción, ni la pésima gestión del procès, ni los amigos a los que recomendaba fortaleza por SMS, no veo por qué iba a actuar como debería hacer cualquier dirigente medio normal y dimitir tras la sentencia de la Gürtel.

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Por eso, cuando en las lejanas tierras en las que me encontraba leía los mensajes de amigos sobre las salidas de Zidane y Rajoy, me vino a la mente el título del libro de Michael Moore:

– Me voy una semana, y… ¿qué han hecho con mi país, tío?

En los escasos ratos de que dispuse, leía un poco (muy poco) sobre lo que estaba ocurriendo y me acordaba del anterior libro del mismo Moore, pues también me servía para la ocasión:

– Estúpidos hombres blancos.

No solo por el título, sino porque despotricaba contra Bush y el fraude electoral que le aupó al poder, y se desgañitaba hablando de la inutilidad del presidente, de lo perverso del sistema norteamericano (Trump también se benefició del mismo) y de los republicanos disfrazados de demócratas cuyas acciones en el Congreso beneficiaban siempre al supuesto enemigo.

Así que voy a opinar brevemente sobre estos cambios, reconociendo de antemano que estoy más desinformado que nunca. No he escuchado ni un solo minuto de las tertulias que suelo escuchar (Alsina, Herrera, Pepa Bueno, ni al incendiario Jiménez Losantos), y apenas leí en el avión dos editoriales escritos seguramente el miércoles por la noche o el jueves a primera hora. He recibido muchos chistes de amigos, he leído cuatro titulares y seguramente meteré la pata en lo que diga.

 

No entiendo nada de lo ocurrido. No entendí que Rajoy no dimitiera tras la sentencia de la Gürtel. Era el momento y estoy convencido de que así se lo aconsejaron. Muchos de sus votantes, seguro que una gran mayoría, lo habrían deseado. Se limitó a mantener un discurso en el que insistía en que todos los culpables eran poco menos que desconocidos y que el Partido Popular fue condenado por hechos que desconocían en épocas poco menos que coincidentes con el pleistoceno. A sus acólitos les recuerdo que M. Rajoy preside el partido desde 2005, los hechos de esta primera sentencia llegan justo hasta ese año y que aún faltan varias piezas separadas que concluyen en 2008. Tengo muchos conocidos y amigos votantes del Partido Popular, ¡por favor, no sigáis defendiendo su continuidad!, si queréis, entramos en los destinatarios de esos fondos de la caja B que se consideran acreditados por la sentencia.

Al igual que Michael Moore, podría hablar durante horas de la inutilidad del presidente (ya ex presidente), de sus peligrosos aliados, de los malos consejeros y de cómo sus acciones e inacciones han dado alas al rival. Pero también podría hablar durante horas del fraude que supone la designación de Pedro Sánchez como presidente. Y del miedo al cambio que me provoca, no precisamente porque tenga esa mente conservadora de la que hablaba Moore.

Pedro Sánchez no es ni siquiera diputado porque se vio forzado a dimitir en verano de 2016. Forzado por sus propios compañeros de partido tras una prolongada sucesión de decisiones erróneas y los peores resultados de la historia de un partido centenario. Dos veces logró tal hazaña. Que un individuo que ni siquiera tiene el apoyo de los suyos consiga presidir el gobierno de la nación me parece un escenario aún más indeseable que la continuidad de M. Rajoy. En la distancia que nos daban los kilómetros y las horas, charlaba con un compañero de trabajo un día antes de la votación de la moción de censura:

– Pero alguno de los diputados socialistas pondrá un poco de cordura en esto. Los mismos que rechazaron esta misma idea de gobierno de Pedro Sánchez hace dos años. Los mismos que forzaron su marcha, los mismos que se negaron a recibir el apoyo de los grupos independentistas.

Pues parece que no. Y la clave fue el apoyo del PNV a la moción. Los mismos cinco diputados que han retrasado durante meses su apoyo a los presupuestos de Rajoy. Los mismos cinco que hicieron creer a algunos que este apoyo comprado con talonario garantizaba a Rajoy los dos años restantes de legislatura. De verdad que no entiendo nada. Es surrealista. Esos mismos cinco diputados han apoyado a Sánchez a cambio de que este mantenga los presupuestos de Rajoy. Por cierto, se trata de los mismos presupuestos que tuvieron el rechazo del resto de partidos que, sin embargo, sí apoyan a Sánchez: Unidos Podemos, ERC, PdeCat, Compromís, EH-Bildu. Solo Nueva Canarias ha igualado al PNV en la deslealtad de apoyar al PP en los presupuestos y al PSOE para derribarlo:

El beneficio de unos pocos vuelve a primar sobre el interés común de todos. Una vez más somos prisioneros de un absurdo sistema electoral que da a los partidos nacionalistas e independentistas una fuerza superior al número de votos que representan. Es culpa del PP y del PSOE que no se haya querido cambiar en todos estos años de democracia. Y ahora este sistema se los va a llevar por delante. Rajoy y Sánchez están haciendo un gran trabajo para desmantelar los dos principales partidos de este país.

El panorama que queda me gusta menos que el anterior. Y lo dice uno que llevaba desde el principio de la historia de este blog (casi cuatro años ya) pidiendo la salida de Rajoy. A veces, para saber de qué lado estar basta con observar a los que apoyan una u otra postura. Y francamente, cuando ves a Tardá, Rufián, los amigos de Torra y Puigdemont, los Bildus, Monedero, Iglesias, etc. en un bando, sabes que lo correcto es estar en el contrario.

Solo espero que la legislatura de Pedro Sánchez que hoy comienza termine pronto. A ser posible, antes que el Mundial de fútbol. Que a veces los éxitos del deporte hacen que se nos olvide lo verdaderamente trascendente.

Cara Josean

 

Ahora más que nunca

Primer post del año. Sobrevivimos a la Navidad, a las comilonas familiares, las cenas de empresa, amigos o equipos de fútbol de colegas, a las cabalgatas, los paseos por el centro y los codazos en los centros comerciales,… y solo hemos engordado unos 22 kilos de media, bien. En las tradicionales jarras que dan título a los “Cuatro amiguetes y unas jarras” tocaba hacer balance del año 2017 y pensar en los planes de Año Nuevo.

Este blog nació, como ya explicamos alguna vez, para durar 12 meses y cumplirá 4 años en este 2018. Para que tenga continuidad a veces no basta con mantener el buen rollo y las ganas de contar cosas. Un cuarteto de amiguetes de Liverpool terminó disolviéndose por los planes individuales y los egos de algunos de sus miembros. Curiosamente, su canción de despedida, el célebre y celebrado Let it be, alcanzó el número 1 en las listas la misma semana que nacía uno de los cuatro amiguetes blogueros. Hago un paréntesis aquí para recomendar un curioso ejercicio, probadlo:

¿Qué canción era la número 1 en las listas el día que naciste?

No creo que vaya a haber un problema de egos en este caso, pero sí toca replantearse algunas cosas. El año se cierra con las mejores cifras de la corta historia del blog, con más de 30.000 lectores a lo largo del año pasado, lo cual es un éxito en este mundo digital de las lecturas rápidas y tan breves como un tuit. Los lectores se han estabilizado entre los 2.000 y los 3.000 mensuales, con puntas de más de 5.000 gracias a la web Meritocracia Blanca, y esto ya no se puede parar. Sin embargo, resulta curioso el reparto, el top ten de lecturas del año 2017:

  1. Nuevo Reglamento de la Federación Culé de Fútbol (Barney).
  2. Los “lobos” de las finanzas (Josean). Un texto que se escribió en 2015, y sorprendentemente se sigue leyendo con bastante asiduidad.
  3. “¿Por qué? ¿Por qué?”, o cuando Mou se transmutó en Barney.
  4. El Atleti es ese vecino del tercero (Barney).
  5. El Pabellón Azul (Lester).
  6. A ver cómo le explico el 6-1 al chino (Barney).
  7. El Hogar Teresa de los Andes (Lester).
  8. Ya va siendo hora de subir el sueldo a estos chicos (Josean).
  9. El VAR no funcionará (Barney).
  10. En un mundo perfecto (Josean).

Mucho fútbol, algo de economía y política, y dos textos sobre el proyecto de Lester en Bolivia. El texto más leído de la historia del blog sigue siendo En busca de la tranquilidad, la declaración de objetivos al inicio de 2015.

El Amiguete Barney corre el riesgo de volar por libre, pues ha recibido una propuesta para colaborar en otra web y quizás el John Lennon que lleva dentro (me parto con esta comparación) le anime a hacerlo.

– Pero no os abandonaré -ha prometido.

Travis y sus frikadas cinéfilas no aparecen entre los diez destacados este año. Y sin embargo mantiene un público fiel que lee sus artículos con cierta asiduidad, con constancia, que se cree sus textos hasta cuando cuenta una milonga. También Travis ha recibido una oferta para colaborar en una web de cine, una página especializada en el asunto y con muchos más seguidores que esta. Se lo está pensando, aunque jarra en mano prometiera:

– Prefiero entrar en un podcast de esos de dos o tres horas con treintañeros barbudos para destripar una peli de vez en cuando. Y a la hora de escribir, y ya que es sin cobrar, prefiero seguir con vosotros.

Josean advierte ya que va a tener un año complicado de viajes y trabajo, pero que intentará mantener su nivel.

– Tu nivel de cantidad, porque de calidad sabemos que no das más de sí.

Exacto. El blog nació para entretener y tratar de aportar una información diferente, con algo de mala leche y mucho rigor, incluso por parte del Amiguete Barney y sus proclamas futboleras. Hubiera muchos lectores o pocos. Y en ocasiones las obligaciones han sido muchas y costaba sacar tiempo para mantenerlo vivo, pero ahora más que nunca, y de ahí el título de esta entrada, llegamos a la conclusión de que el blog debe continuar, the show must go on. Frase esta, por cierto, de otro cuarteto británico, la banda Queen, que sobrevivió incluso al fallecimiento de su estrella, Freddie Mercury.

Y the show must go on, el blog debe continuar, entre otras cosas porque por primera vez en su corta historia, ha conseguido ese palabro tan detestable que es “monetizar” sus contenidos, obtener un rendimiento económico del mismo a través de la publicación del libro de relatos de Lester por una causa solidaria. La solidaridad cala entre los lectores cuando apelas a ella, y los resultados de la movilización en favor del Hogar Teresa de los Andes (Cotoca, Dpto. de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia) han merecido la pena. Puede que no sea el último libro que surja de esta web.

Solo por eso (y por los numerosos comentarios de amigos y familiares) merece la pena continuar un año más. Va a ser complicado, queda dicho. Mucho trabajo, obligaciones familiares, aficiones personales, viajes, entrenar algún maratón, y sobre todo, muchas lecturas pendientes. Estos son los tres primeros libros que cada amiguete va a leer este año:

Travis: “ya he comenzado el libro de Star Wars y la filosofía, y me sorprendo al entender por primera vez en mi vida a Kierkegaard o Nietzsche. Bastaba con que en el colegio me lo hubieran explicado con caballeros Jedis o Sith”.

Barney: este año toca Mundial de fútbol, y como no podía ser de otra manera, hay que volver al clásico Mortadelo y Filemón, del siempre genial Ibáñez. Grande entre los grandes.

Josean: “confío en seguir indignándome ante lo que veo, y por supuesto, trataré de entender quién mueve los hilos, quién dirige nuestros pasos de modo tan absurdo”.

Lester: “a mí me toca leer libros de amigos, todos los años lo hago con un par de ellos, y un año más, me propongo intentarlo de nuevo con El Quijote”.

Aprovecho para dejar aquí la lista de “100 libros que deberías leer antes de morir” que la amiga Beilegs me envió recientemente. De la lista llevo 22, alguno infumable como la Trilogía de Nueva York, de Paul Auster, y dos más que sé que nunca acabaré: La Regenta y el Ulises de Joyce. La vida es corta, como dice el último cartel que mi hija ha colocado en casa.

En lo que coinciden los cuatro amiguetes de este blog es en que hay que leer más, mucho más de lo que lo hacemos, y para eso, para sacar tiempo, debemos desengancharnos de las pantallas de los móviles de los coj… Ese será el gran objetivo del año. Esas mismas pantallas que hacen que las generaciones jóvenes cada vez lean menos, pero algo más sorprendente, ¡que tengan menos interés por el sexo! Si cuando yo digo que los móviles nos están volviendo gilipollas…

Feliz año a todos, amigos lectores, espero que sigáis ahí un año más, al otro lado, leyendo, compartiendo, comentando,… y que si alguno de los Lennon o McCartneys de este blog se independiza, que le sigáis igualmente. ¡Un abrazo!

Pues claro que hay que hablar, por Josean

Hay más de dos millones de independentistas. Frente a eso, hay que hacer una política de no confrontación, buscar el diálogo y tratar de reconducir la situación.

Lo que ocurre es que el diálogo siempre es cosa de dos. No basta que tú quieras hablar si la otra parte no quiere. En todo caso, por mucho diálogo que haya habido, Sigue leyendo

En un mundo perfecto, por Josean

En un mundo perfecto, este simulacro de votación del 1-O se hubiera frenado hace tiempo, pero no por la acción de los tribunales o de los que se oponen al mismo, sino por la cordura de los que lo iniciaron a base de saltarse toda la legalidad y las normas básicas de comportamiento democrático, incluyendo el debate, el análisis de las propuestas y la consideración de los que piensan diferente. Sigue leyendo

Leer sentencias en los tiempos del tuit (2 de 2), por Josean

Parece que lo único que importa es ser el primero y da igual el rigor de la información suministrada. Ya hace tiempo que dejamos de preguntarnos por las tres fuentes contrastadas para dar determinada información que luego se demuestra falsa o, al menos, incompleta. Se junta la necesidad de lanzar el titular en el medio digital de turno, o crear el hashtag que se convierta en trending topic, con el interés por manipular. Y en este innoble arte de la manipulación tenemos auténticos expertos en todas las casas. Sigue leyendo

Leer sentencias en los tiempos del tuit (1 de 2), por Josean

Parece mentira que en estos tiempos en los que tenemos más información que nunca al alcance de un clic, mucha más de la que somos capaces de leer y procesar, en cualquier medio, en cualquier soporte, en cuestión de segundos, en una pantalla en la palma de la mano, parece mentira, decía, que estemos más desinformados que nunca. Desde luego mucho más que una o dos décadas atrás.

Y el problema seguramente sea nuestro porque anteponemos la inmediatez a la veracidad de la información. No se contrasta nada, se difunde todo con un solo clic, por Whatsapp, por Facebook, por Twitter, y así, a poco que nos descuidemos, nos dejamos colar cualquier cosa, como la de ese falso enfermo terminal de cáncer, Paco Sanz, “el hombre de los 2.000 tumores“, detenido por estafa, apropiación indebida y blanqueo de capitales, un tipo que lo más que hizo para acreditar su enfermedad fue depilarse la cabeza y las cejas.

O el enorme montaje de Fernando Blanco, el padre de esa niña llamada Nadia a la que llevaba a curar a unas cuevas de Afganistán porque ningún médico de occidente era capaz de enfrentarse a la enfermedad de la pequeña. 150.000 euros recaudados en cuatro días, y a poco que algún medio rascó un poco se encontró todo un historial de mentiras, “inexactitudes y extractos verdaderamente fantasiosos“. Pero antes de desmontar este inmenso fraude, que algunos cifran en un millón de euros, numerosos famosos se sumaron a su difusión con una rapidez inaudita (el famoso hashtag directo al corazón de la gente, #UnaGranHistoriaDeAmor).

¿Las nuevas tecnologías nos han vuelto definitivamente gilipollas? ¿O será que los manipuladores han encontrado un enorme campo abonado para aunar voluntades a sus montajes? Me inclino por esto segundo. Las nuevas tecnologías te permiten acceder a una enorme cantidad de información, pero por otro lado todo fluye tan veloz que cuesta separar el polvo de la paja y en ocasiones resulta imposible realizar un análisis racional (y sosegado) de cualquier asunto.

El problema que veo es que se tiende a convertir esas opiniones manipuladas (públicas o publicadas, según la definición de Felipe González), esos trending topic, en verdades absolutas irrebatibles, en estados de opinión de los que parece que no te puedes salir (hace poco hablaba de este asunto respecto a las marchas del Orgullo). Y se está pretendiendo manipular algo tan serio como las sentencias o las resoluciones judiciales. Porque en este estado de la manipulación son muy pocos los que leen más allá de un tuit, y porque todos nos permitimos el lujo de opinar sobre cualquier asunto, aunque no tengamos los conocimientos precisos para hacerlo.

Tenemos un caso desde hace semanas en todos los medios, del que nos actualizan prácticamente a diario los datos conocidos: el caso de Juana Rivas. Reconozco que la primera vez que escuché una noticia sobre el asunto pensé: “qué barbaridad, entregar a unos niños a un padre maltratador, ¿qué clase de justicia es esta?” Por si alguien tiene dudas, todo mi desprecio hacia los maltratadores, sean del género que sean, y desde luego las mayores condenas hacia todos ellos, pero en este caso reconozco que me asaltaron las dudas: ¿lo que nos estaban contando era realmente así?

El hashtag #JuanaEstáEnMiCasa sucedió al #YoSoyJuanaRivas y el martilleo constante en los medios me hizo tratar de entender el caso. Luego descubres que tres tribunales, ¡tres!, han dado ya la razón al padre, el italiano Francesco Arcuri, frente a la madre, y empiezas a pensar que a lo mejor no todo lo que has escuchado es cierto. A lo mejor no hubo una paliza brutal, como ha declarado la madre. Y a lo mejor la Madre Coraje no es tan buena, ni el padre tan villano. Aunque Twitter ya haya dictado sentencia, yo me quedo con los tribunales.

Entendí mejor el caso tras leer la explicación de María José Bultó, abogada especialista en Derecho de Familia, Penal y Menores. Resulta que la famosa condena por maltrato del año 2009 aplica los artículos 153.2 y 153.3, es decir, agresiones que pueden ser verbales o incluso físicas (basta un agarrón, un leve empujón) que no causan lesiones. Y no solo eso, sino que Juana Rivas y su marido se denunciaron mutuamente tras una fuerte discusión de pareja. Cuando la madre interpone la segunda denuncia por maltrato, en julio de 2016 (después de haber rehecho su vida con el italiano y haber tenido otro hijo en 2012) y en España (el dato es relevante), ya se había llevado a los niños del domicilio familiar en mayo, luego lo que se juzga es un caso de secuestro internacional de menores. Se aplica el Convenio de La Haya sobre sustracción de menores, no el número de retuiteos de un hashtag.

No pretendo hablar del caso en sí, que seguro que es mucho más complicado de lo que soy capaz de explicar en estos párrafos, sino del bombardeo mediático y la politización de casi cualquier asunto. La explicación de María José Bultó comienza por el lamento del abogado defensor de Francesco Arcuri y “el estupor paralizante que siente cuando algo que pertenece al campo del Derecho se convierte -sin sustento alguno- en un circo mediático”.

El tiempo suele poner a cada uno en su sitio y ya empiezo a leer artículos cada vez más en contra de la actitud de Juana, sin duda mal asesorada desde el inicio del caso. A Elisa Beni (y no creo que sea una persona sospechosa de simpatizar con el maltrato y la violencia machista) se le ocurrió escribir el artículo Juana no está en mi casa, en el que decía que “pretender que la solución a los problemas de Juana puede darse en algún otro ámbito es falso, desestabilizador y peligroso“, y me parece que a eso estamos llegando.

Fue contestada en ese mismo medio por dos miembros (¿miembras?) de Podemos, Beatriz Gimeno e Isa Serra, con un artículo de opinión cuyo título daba miedo: Juana y el derecho de las mujeres a la desobediencia“. Sustituyamos mujeres por cualquier otro colectivo, no sé, musulmanes, fachas, controladores aéreos, el que quieran, y a ver qué pensábamos del texto. Para qué tener tribunales si con la opinión publicada en Twitter es suficiente. Y en un tuit, aunque solo tenga 140 caracteres, se dicen muchas barbaridades.

Yo me sigo quedando con los tribunales de justicia y con los profesionales del Derecho, aunque a veces me cueste entender algunas sentencias. En este mismo foro mostré mi perplejidad con la resolución del “caso Ciempozuelos” (Coño, es un pato), pero dije que habría que aceptarla, porque en este sistema que hemos convenido los delitos hay que probarlos, y existe la presunción de inocencia. También en lo referido a la violencia de género.

Ese defecto tan español de no leer afecta a la mayoría de los ciudadanos, presidente Rajoy a la cabeza, y en el caso de las sentencias creo que se multiplica de modo exponencial. Demasiado farragoso, quizás. Rajoy llegó a decir cuando le preguntaron por el caso de Juana Rivas: “Hay que ser conscientes de lo que le ha ocurrido a la mujer. Ha sido agredida dos [sic] veces. A las personas conviene comprenderlas y luego está todo lo demás“.

Rajoy en estado puro. Confundiéndolo todo, o como dijo Arcadi Espada: “Sería terrible que el presidente del Gobierno empezara a parecerse a esos histéricos que, sin ninguna grave preocupación en la vida, emprenden causas dictadas por el aburrimiento, el oportunismo y la frivolidad“. Porque esto es lo que parece que finalmente ha ocurrido, que se va a convertir este caso, manipulado por diferentes medios y grupos, repleto de falsedades y medias verdades, en un debate público sobre el maltrato, la custodia de menores y el posicionamiento de cada uno de los partidos ante el espinoso asunto. El caso pertenece ya a los medios y no a la Justicia, y no quiero ni imaginar la que se va a montar el día que aparezca Juana Rivas, se la lleven a comisaría y entreguen a sus hijos a ese padre con el que, según dos tribunales, no corren ningún peligro.

En la segunda parte hablaré de varios casos curiosos que son los que inicialmente motivaron este post, pero el tsunami de Juana Rivas ha sido tan exagerado que no he podido abstraerme del mismo. Quizás haya sido arrasado por la fuerza de Twitter.