Hace ocho años

Cuanto mayor eres parece que los años pasan más rápido, veloces, sin apenas tiempo para saborearlos, para disfrutarlos, para observar, tomar perspectiva. De repente adviertes que ya estás de nuevo en verano, inicio del curso, navidades, fin de año, cumpleaños… ¿y ya ha pasado otro año?

Hoy se cumplen ocho años desde que arrancó este blog de los «Cuatro amiguetes y unas jarras», ocho años desde aquella Declaración de intenciones en la que se explicaba de qué iba a hablar cada uno de los cuatro. El 99 por ciento de los blogs muere en su primer año de vida, luego llegar a ocho años es una señal de buena salud, de que ha captado el interés de un buen número de lectores, un «me llena de orgullo y satisfacción», que decía el emérito. Por cierto, aunque pueda parecer que los ocho años pasan muy rápido, tanto que nos falta aún perspectiva histórica para valorar ciertos asuntos, nada más lejos de la realidad. Por ejemplo, cuando nació este blog, el mismo Juan Carlos I acababa de abdicar en favor de su hijo Felipe VI, quien comenzó su reinado (según Barney) con un discurso repleto de referencias futboleras. Juan Carlos I, Mariano Rajoy en la presidencia de gobierno, Angela Merkel en Alemania y Barack Obama en Estados Unidos. Y el Madrid campeón de Europa, porque hay cosas que tampoco cambian demasiado, y está bien que sea así.

Una visita a las hemerotecas del 15 de agosto de 2014 nos puede ayudar para hablar del paso del tiempo en estos ocho años, o para ver lo que siempre permanece ahí, inalterable.

Josean: Vaya, el titular principal podría haber sido escrito la semana pasada. La zona euro en problemas, atascada, con una economía alemana que no carbura, y ya sabemos que si la locomotora sufre, el resto de los 28 lo pasa peor. Cambiamos «Rajoy» por Pedro Sánchez y también seguimos hablando de reformas estructurales que no terminan de concretarse, salvo por la vía del incremento de impuestos. La columna de la derecha hace referencia a un escándalo de corrupción, uno de los temas de los que más se ha hablado en este blog, sin importar el partido del que procediera. La parte inferior de la portada también podría ser, con ciertos matices, de hace apenas unos días:

El interminable procés catalán, en su día con Artur Mas, los centros de acogida de inmigrantes colapsados por las pateras y un nuevo caso de abuso policial en Estados Unidos, con el único cambio de que el presidente en aquel agosto de 2014 era Barack Obama. En el blog vivimos la época pre-POTUS Trump y ya llevamos casi dos años de la posterior. Y «La deuda pública supera ya el billón de euros». Los peligros del endeudamiento excesivo, la recuperación que nunca llega, las medidas equivocadas, el gasto público excesivo o despilfarrado en chorradas, de todo eso se ha hablado en el blog mientras la deuda pública seguía disparándose. Ocho años.

«El mundo está cansado de tanta guerra», decía el Papa Francisco entonces. Y nos parecía que lo de este año con Ucrania, Taiwán, o los conflictos ya medio olvidados en Siria, Somalia o Yemen eran lo excepcional. Nunca hemos dejado de estar en guerra, y nunca hemos dejado de estar cansados de la misma.

Lester: la portada de El Mundo de aquel día hablaba del Canal de Panamá, de los cien años transcurridos desde el arranque a principios del siglo XX. Este blog tuvo la inmensa fortuna de contar en detalle la ampliación del Canal en junio de 2016, con un amplio reportaje desde allí mismo que (si se me perdona la molestia) ya quisiera el propio diario madrileño.

La otra noticia de portada es la del brote de Ébola, aquel virus que venía de África y nos tenía acojonados, ¿quién no recuerda a la enfermera Teresa Romero y el sacrificio de su perro Excalibur? Para mí, lo peor fue comprobar ya entonces cómo se utiliza cualquier suceso para politizar, enmierdar y asustar al personal. Un juego de niños al lado de lo que ocurrió después con la Covid-19, el p… virus al que también hubo que dedicarle mucho tiempo en el blog (Aplauso a una generación de héroes, Casi feliz en casa, Volverán las malditas mascarillas, Las cicatrices del coronavirus, entre muchos otros).

Ver a Michael J. Fox en portada y hablar del paso del tiempo parece inevitable. Nadie como su personaje Marty McFly para mirar hacia atrás y regresar al pasado, o al futuro, o conmemorar que este blog llegaba a la fecha mítica del 21 de octubre de 2015, que como todos los frikis sabemos, es la fecha «futurista» que Robert Zemeckis imaginó durante el rodaje de 1985.

Barney: en cuanto a la parte del deporte, me hace gracia ver en todas las portadas a Luis Suárez, quizás el tipo más sucio que haya visto sobre un terreno de juego. Marrullero, agresivo, faltón, mordedor… en agosto de 2014 era noticia porque llegaba al Barça con una sanción de varios meses tras el bocado que le pegó a Chiellini en el Mundial de Brasil. Pues nada, en el Barcelona encontró ese paraíso de impunidad que tanto he denunciado en el blog. Ocho años sin una sola expulsión (salvo una por doble amarilla en Copa), con un historial de agresiones e insultos brutal, más en su época culé que en la del Atleti. Ocho años después se ha ido de rositas de la Liga española, un caso digno de estudio que no analizará el autoproclamado mejor periodismo deportivo del mundo.

Prefiero irme a las portadas de la prensa deportiva, que entonces nos hablaban de:

Pues sí, razones para soñar. Este blog ha podido disfrutar de las Champions del Madrid en Milán, Cardiff, Kiev y París. Y varias Ligas. Han sido buenos años para los madridistas, qué duda cabe. Hemos vivido las despedidas de Cristiano Ronaldo y de Gareth Bale. E innumerables triunfos de Rafa Nadal, otra constante en estos ocho años. Pero también ha habido muchos huecos para el baloncesto, Pau Gasol, Pablo Laso, el atletismo y los Juegos Olímpicos de Río en 2016 y de Tokio en 2021.

Travis: se me ha ocurrido mirar la taquilla de aquel agosto de 2014 y lo cierto es que fue un poco para echarse a llorar:

Que no digo que Los guardianes de la galaxia no sean entretenidos, pero es que la colección de «éxitos» cinematográficos de la época no ha pasado a la historia precisamente. No en vano, compruebo que aquel fue:

Y no me extraña, si lo ilustran con una foto de los soporíferos Transformers. ¿De verdad que este es el cine que nos vendrá en próximos años?, me preguntaba. Porque hasta para hacer cine de explosiones y acción hay que tener clase, como en mi debut en el blog: Armageddon y Gravity. Peliculones, sin duda. Obras maestras al lado del top-ten de aquel agosto lejano.

Si me voy al año 2014 completo, fue un gran año para el cine español (al que se ha defendido en este blog, por cierto), con tres películas entre las diez más taquilleras. La estupenda Ocho apellidos vascos, la entretenida El Niño y la última de Torrente. De este listado, la que más se recuerda sin duda es El Lobo de Wall Street, del maestro Scorsese, que ha aparecido varias veces en estos ocho años (Taxi driver, El irlandés, New York).

En fin, que este blog seguirá un año más. Sí, lo siento, somos así de brasas: van 545 post, más un centenar en otros medios, dos libros (Relatos de un tiempo fugaz y Aguafiestas), un tercero que llegará en septiembre y muchas, muchas lecturas. Será un placer seguir contando con vosotros.

Un abrazo.

Memoria colectiva, memoria democrática

JOSEAN, 06/07/2022

(Continuación de Amnesia digital)

El último post sobre los estudios acerca de la pérdida de memoria provocada por el uso excesivo de los móviles, así como el dedicado al componente emocional en la configuración de los recuerdos, hacen referencia a la memoria del individuo, de la persona o el particular que configura su pasado, adapta la realidad si su subconsciente lo considera necesario, y aloja en su memoria solo aquello que le interesa y del modo en que le conviene.

Pero una cosa muy diferente ocurre cuando se habla de la memoria colectiva, inexistente para algunos autores. Subjetiva o peligrosa para otros. En la antigua Grecia se promulgaron unas leyes conocidas como “del olvido”, cuyo objetivo consistía en dejar atrás el pasado para avanzar como sociedad hacia el futuro, en no recordar de manera continua las guerras y los viejos enfrentamientos entre pueblos como la manera de progresar, de construir una sociedad. Los libros de David Rieff Contra la memoria y Elogio del olvido son toda una declaración en contra de esa memoria colectiva.

“En las colinas de Bosnia aprendí a odiar, pero, sobre todo, a temer la memoria histórica colectiva”.

David Rieff habla de la necesidad que suelen tener los nacionalismos de crear una memoria colectiva para, a partir de esas afrentas del pasado, reales o supuestas, marcar diferencias, barreras, avivar conflictos étnicos, xenófobos o de clases, sin importarles llegar a crear nuevas situaciones de guerra. Lo vio con sus propios ojos y lo vivió durante sus años en la antigua Yugoslavia, en Sierra Leona o en Ruanda. Yo no creo en el olvido, sino en el conocimiento objetivo de los hechos, incluso en su difusión, como se hace en países como Alemania o Italia, que no tienen reparos en mostrar su historia más oscura. Lo que Don Francisco Tomás y Valiente definió como un estudio del pasado “sin rencores ni ánimos de venganza, con distanciamiento metódico y sin más pasión que la de sembrar lucidez y tolerancia para el presente y el futuro”.

En España sufrimos una terrible Guerra Civil cuyas heridas parecen no cerrar nunca, por mucho que una transición que creímos modélica trabajó en su empeño. En 1976 se aprobaron diversas medidas de indulto a los represaliados durante el régimen franquista y un decreto de amnistía con el objetivo de “promover la reconciliación de todos los miembros de la Nación” y “el olvido de cualquier legado discriminatorio del pasado en la plena convivencia fraterna de los españoles”. La propia Constitución de 1978 iba un paso más allá en ese esfuerzo de reconciliación. Sorprende escuchar hoy, bien avanzado el siglo XXI, a aquellos que dicen que la Constitución no les representa porque fue aprobada por la ultraderecha y sin tener en cuenta las sensibilidades nacionalistas o de izquierda. En El consenso imposible, a los cuarenta años de la Constitución, recordamos que fue aprobada con el voto a favor del Partido Comunista, UGT, Comisiones Obreras, el noventa por ciento del voto favorable en Cataluña, dos tercios en el País Vasco y el voto contrario de la Falange Española y Fuerza Nueva. Pero es una norma de ultraderecha, pues vale.

La Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007, nació “con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones de españoles en torno a los principios, valores y libertades constitucionales”, y tenía además como gran objetivo la “reparación moral y la recuperación de la memoria personal y familiar”. Este punto es importante para mí por todo lo que comentaba al inicio: esa memoria personal y familiar es de cada uno, de cada familia. De cada individuo, pues cada uno lo vivió en sus carnes de un modo diferente. Nada que objetar, sino todo lo contrario, apoyar a todas esas familias que han tratado de recuperar su pasado, rehabilitar las figuras de sus familiares o encontrar los cuerpos de todos aquellos que fueron enterrados en fosas comunes.

Para mi sorpresa, en 2020 comenzó la tramitación de un nuevo Anteproyecto de Ley de memoria histórica, ahora llamado de Memoria Democrática. El proyecto se ha aprobado el pasado 7 de julio de 2022. Su prólogo se centra precisamente en la construcción de esa memoria colectiva que comentaba al inicio:

“Desde el fin de las guerras civiles y conflictos mundiales que asolaron Europa en el siglo XX, y especialmente desde el Holocausto, el impulso de las políticas de memoria democrática se ha convertido en un deber moral que es indispensable fortalecer para neutralizar el olvido y evitar la repetición de los episodios más trágicos de la historia.”

“Los procesos de memoria son un componente esencial de la configuración y desarrollo de todas las sociedades humanas, y afectan desde los gestos más cotidianos hasta las grandes políticas de Estado. El despliegue de la memoria es especialmente importante en la constitución de identidades individuales y colectivas, porque su enorme potencial de cohesión es equiparable a su capacidad de generación de exclusión, diferencia y enfrentamiento”.

Si no interpreto mal esta última frase, afirma que el proceso de construcción de esta memoria colectiva puede cohesionar tanto como enfrentar, que puede servir para unirnos tanto como para separarnos. Pues anda que…

“Por eso, la principal responsabilidad del Estado en el desarrollo de políticas de memoria democrática es fomentar su vertiente reparadora, inclusiva y plural”.

“La historia no puede construirse desde el olvido y el silenciamiento de los vencidos. El conocimiento de nuestro pasado reciente contribuye a asentar nuestra convivencia sobre bases más firmes, protegiéndonos de repetir errores del pasado. La consolidación de nuestro ordenamiento constitucional nos permite hoy afrontar la verdad y la justicia sobre nuestro pasado. El olvido no es opción para una democracia”.

Decía que la tramitación de esta nueva Ley era una sorpresa, porque entendía que la de 2007 estaba surtiendo sus efectos, como reconoce el propio prólogo presentado en 2022:

“El gran valor de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, reside en haber situado la memoria personal y familiar en el ámbito de la ciudadanía democrática, mediante el reconocimiento general de las víctimas, su derecho individual y colectivo a la reparación y declarando ex lege la ilegitimidad de los órganos represores del franquismo”.

“Se trata, en suma, de articular una respuesta del Estado para asumir los hechos del pasado en su integridad, rehabilitando la memoria de las víctimas, reparando los daños causados y evitando la repetición de enfrentamientos y cualquier justificación de violencia política o regímenes totalitarios”.

Los objetivos son los mismos, entonces, ¿qué es lo que puede preocuparme de esta Ley? Pues sobre todo una cosa, que en el fondo son dos: que sí trata de crear una memoria colectiva única, pero además, quiénes van a estar en esa tarea de configurar la misma. Uno ve a Esquerra Republicana de Catalunya, una de las formaciones que de manera más impúdica se dedica a falsear el pasado, y no puede esperar nada bueno de su participación activa. Lo mismo puede aplicarse a Unidas Podemos y a Junts X Cat. Pero ya el colmo está cuando uno ve que en ese proceso de construcción de la memoria común está el partido que alberga a los tipejos que con mayor ahínco trataron de destruir nuestra democracia en sus primeros años: Bildu. La declaración de principios de su portavoz no puede ser más clara: “vamos a poner en jaque el relato de una Transición ejemplar».

“La construcción de una memoria común no es un proyecto nuevo en la sociedad española.”

“El proyecto memorial más importante se plasmaría veinte años después (de la Guerra Civil)  en el Valle de los Caídos, inaugurado por el dictador Francisco Franco en el vigésimo aniversario de la «victoria» militar (1 de abril de 1959), monumento al que esta Ley presta especial atención al estar llamado a ser un eje fundamental de la resignificación democrática contemporánea de las políticas franquistas de memoria”.

La exhumación y traslado de los restos de Franco fueron aprobados con un solo voto en contra en el Congreso, ¿podemos pasar ya a otra cosa, que tenemos muchos problemas por resolver? Un buen amigo mío, bien situado en la judicatura, me dijo hace tres años:

– No te engañes, no se trata solo de hablar de Franco todo el día, aunque haya pasado casi medio siglo desde su muerte, el verdadero objetivo es quitar la cruz del Valle de los Caídos, porque ahí sí se va a generar una división, que es lo que muchos buscan en realidad.

Por mucho que yo insistía en la necesidad de reparar a los familiares de las víctimas, o destinar fondos a la búsqueda de los que nunca aparecieron, que es el objetivo de las asociaciones de víctimas, me contestó:

– Lo que se indica sobre la reparación de las víctimas de la guerra solo se va a hacer con las de un bando, sindicatos, partidos, represaliados, ¿tú crees que se va a indemnizar a una sola parroquia o a la Conferencia Episcopal por los bienes que fueron arrasados? ¡A la Iglesia, ni más ni menos, que es del «otro bando»! Terminaremos echándonos a la cara los muertos de uno y otro bando.

Todo este lenguaje de los bandos me revuelve el estómago y lo percibo más vivo cada día que pasa. Me vienen a la cabeza las palabras de Zapatero a Gabilondo, cuando decía que ”conviene que haya tensión”.

El libro sobre la Guerra Civil del que se habla siempre como referencia del conflicto, y de las atrocidades cometidas por ambos “bandos”, A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España, de Manuel Chaves Nogales, tiene un relato, ¡Viva la muerte!, en el que uno de los personajes del pueblo en el que se ha producido una reciente matanza por parte de los falangistas, cuenta orgulloso cómo sucedió:

– Yo estuve allá. Y si no fue así, tendrá que venir algún vecino del pueblo a rectificarnos.

El jefe territorial de la Falange, el señor Tirón, “que sabía a qué atenerse respecto de la verdad histórica y la verdad verdadera, sofisticaba:

– El hecho en sí poco o nada importa. A la historia lo que le interesa es su sentido, la significación histórica que pueda tener, y esa no la dan nunca los mismos protagonistas, sino los que inmediatamente después de ellos nos afanamos por interpretarlo”.

Como añade más adelante: “Tú estuviste allí, pero para enterarte de lo que pasó te faltaba perspectiva histórica”.

Esta obra fue escrita en plena Guerra Civil, y en su magnífico prólogo, de mayo de 1937, Manuel Chaves Nogales se definía a sí mismo como “antifascista y antirrevolucionario por temperamento”, y afirmaba que “mi única y humilde verdad era un odio insuperable a la estupidez y a la crueldad; es decir, una aversión natural al único pecado que para mí existe, el pecado contra la inteligencia”. No gustó a nadie y su obra estuvo oculta, desaparecida, durante más de medio siglo, quizás, o seguramente, porque no se posicionó en ninguno de los dos bandos, sino en contra de todos ellos:

“Idiotas y asesinos se han producido y actuado con idéntica profusión e intensidad en los dos bandos que se partieran España”.

A mí toda esta necesidad de reescribir el pasado con la perspectiva histórica que menciona el falangista de la obra de Chaves Nogales, me trae irremisiblemente al genio de George Orwell, un gran conocedor de nuestra contienda, por cierto, y de la desinformación que nos ha acompañado siempre:

“Ya de joven me había fijado en que ningún periódico cuenta nunca con fidelidad cómo suceden las cosas, pero en España vi por primera vez noticias de prensa que no tenían ninguna relación con los hechos, ni siquiera la relación que se presupone en una mentira corriente. (…) Estas cosas me parecen aterradoras, porque me hacen creer que incluso la idea de verdad objetiva está desapareciendo del mundo. A fin de cuentas, es muy probable que estas mentiras, o en cualquier caso otras equivalentes, pasen a la historia”.

En su obra más famosa, 1984, el Ministerio de la Verdad se dedica al control de la información, de la realidad presente y futura, la adapta a las necesidades del Partido si es necesario:

“Y si todos los demás aceptaban la mentira que impuso el Partido, si todos los testimonios decían lo mismo, entonces la mentira pasaba a la Historia y se convertía en verdad. «El que controla el pasado —decía el slogan del Partido—, controla también el futuro. El que controla el presente, controla el pasado.» Y, sin embargo, el pasado, alterable por su misma naturaleza, nunca había sido alterado. Todo lo que ahora era verdad, había sido verdad eternamente y lo seguiría siendo. Era muy sencillo. Lo único que se necesitaba era una interminable serie de victorias que cada persona debía lograr sobre su propia memoria. A esto le llamaban «control de la realidad»».

¿Bildu va a participar en ese control de la realidad? ¿Y los disidentes serán expulsados del sistema? La despedida del historiador Antonio Elorza de la redacción de El País, tras cuatro décadas de colaboración, me hace pensar en ello. El tono amargo de su carta de despedida (publicada en The Objective, puesto que El País no quiso que saliera en sus páginas) me recuerda mucho al de Antonio Caño, antiguo director del periódico. Sus críticas a Zapatero, a la negociación con ETA, al yihadismo, y sobre todo, al independentismo catalán, concluyeron en lo que define como «una operación de limpieza» que terminó con su colaboración con este medio. «Ese desencadenamiento que priva al independentismo catalán de toda legitimidad para presentarse como demócrata, cuando ha puesto en práctica un estricto totalitarismo horizontal para forzar la homogeneización de la sociedad catalana».

Exacto. Los que se jactan de no cumplir las sentencias, de la falta de legitimidad de los tribunales que los juzgan, los que apoyaron el tiro en la nuca (pero reivindican como nadie el olvido) y los que recogieron las nueces del árbol que los etarras agitaron, como actores principales de la «memoria democrática». Los que siempre hablan de la figura del «relator», del contador de sus historias, ven que sus enmiendas son aprobadas a cambio de vaya usted a saber qué. De verdad que hago esfuerzos, pero me va a costar mucho estar de acuerdo con lo que salga de ahí.

Con perspectiva degenero

JOHANA, 26/06/2022

A finales de 2020, publiqué en este mismo blog uno de los posts que más lectores ha tenido hasta la fecha, aquel en el que concluíamos que la M-30 era machista, y de manera especial los túneles. Llegué a tal convencimiento tras descargar y leer el estudio encargado por el gobierno del ayuntamiento de Madrid en 2018, un informe por el que se pagaron 52.000 euros, en el que citaba como fuentes para fundamentar su análisis unas estadísticas sobre la escasez de paseos de mujeres por los parques de la ciudad chilena de Temuco y el pensamiento de un personaje de ficción de una novela desconocida de 1970. Frente a tamaña fiabilidad de las fuentes empleadas, solo cabía asentir y aplaudir las conclusiones.

A principios de marzo de este año, poco después del inicio de la guerra de Ucrania, la ministra de Igualdad Irene Montero afirmó sin pestañear que «las mujeres son las que más sufren en cualquier conflicto bélico». En su caso no hizo falta ni siquiera un sesudo estudio que demostrara sus palabras, bastaba con ver las imágenes por televisión de esas pobres mujeres que escapaban del país cargando con sus hijos (opresión heteropatriarcal), mientras los hombres se quedaban en el país con sus amigotes para tomar vodkas, ver el fútbol por la tele y a ratos, coger unos fusiles para tratar de defender sus ciudades del avance de las tropas rusas. Si en el fondo la solución al conflicto no es tan complicada, como la propia ministra explicaba con sencillez: bastaba con poner a más mujeres a negociar la paz con Putin.

No hay ámbito, materia o problema en la vida que no tenga que incorporar la perspectiva de género en la actualidad. Se evitarían así muchos problemas, como por ejemplo, los creados por las tradicionalmente machistas Matemáticas.

Las matemáticas socioafectivas y con perspectiva de género no suponen «escribir sobre un papel rosa», como dice Clara Grima, matemática, profesora, divulgadora y una de las voces a favor de este cambio, sino combatir «el estereotipo de que las matemáticas no son para las chicas», o evitar el hecho de que «las niñas se perciben a sí mismas como peores en matemáticas». Lo cierto es que afirmar ciertas cosas acerca de la inferioridad de las mujeres en esta materia (con mejores notas en las pruebas de acceso a la universidad, por ejemplo) me parece de un machismo insoportable y me provoca algo parecido al nombre de esta profesora. Es el mismo machismo del que partían algunos colectivos feministas para promover el acceso de más mujeres a las carreras denominadas STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics):

En los casi ocho años de existencia de este blog ya se han tocado muchos asuntos relacionados con el «machismo» latente en la sociedad: el lenguaje es machista (Horrifying palabros), incluso el hebreo si lo usas en inglés (De ofendiditos y pollaviejas), el cine es machista y solo debe aceptar la «Imposición Rider» a la hora de producir películas, el fútbol y el mundo del deporte son machistas, las políticas tributarias deben considerar la perspectiva de género en sus análisis de impacto (Populismo legislativo),… Pero también hemos tratado asuntos en los que perspectiva de género cobra todo el sentido, como la violencia de género, la brecha salarial o las desigualdades económicas y laborales.

Con lo que no contaba es con algunos de los nuevos «actores» del machismo. Los desastres naturales, por ejemplo, que también deben ser machistas y discriminatorios, pues «reproducen estereotipos de género».

A esta conclusión llegaron tres investigadoras del Departamento de Sociología de la universidad de Oviedo, tras analizar la ayuda prestada tras el terremoto de Lorca (Murcia) en 2011, puesto que «los hombres aparecen como protagonistas del salvamento, mientras que las mujeres son vistas fundamentalmente como beneficiarias de la ayuda masculina». Los hombres son los héroes y las mujeres, las víctimas, o algo así. No sé, yo cuando veo una tragedia observo unos servicios de emergencia coordinados en los que hay bomberos (y bomberas), enfermeras (y enfermeros), psicólogos y psicólogas, militares (también mujeres), médicos y políticos de ambos sexos,… Y sobre todo víctimas. Y «víctimos», ahí no hay discriminación. Creo sinceramente (y que se me perdone la osadía) que el terremoto, las inundaciones, los incendios y las pandemias no entienden de perspectivas de género.

Llegados a este punto, era inevitable que confluyeran el cambio climático y la perspectiva de género. Las Naciones Unidas tienen grupos de trabajo para analizar estas conexiones, si bien todo lo que he leído hasta la fecha no habla en realidad del cambio climático, sino de problemas culturales y sociales en países en vías de desarrollo que aumentan con las consecuencias del cambio climático. Por ejemplo, regiones en las que las mujeres trabajan en la agricultura o se encargan del abastecimiento de agua de sus familias, lugares en los que el cambio climático puede acabar provocando escasez de cosechas o sequías.

Movimientos migratorios, abandono escolar de las niñas, violencia contra las mujeres… Los países mencionados en este otro informe son Nigeria, Chad, Sierra Leona, Pakistán… Con el debido respeto, no son problemas de la lucha contra el cambio climático, sino del propio machismo existente en estas sociedades, muchas de ellas, digámoslo abiertamente, musulmanas, países que no están avanzando en derechos sociales, sino retrocediendo y dejándose llevar por el radicalismo. En las conclusiones nos indican que:

El Informe recomienda trabajar sobre cinco puntos concretos, aunque solo escriba cuatro, y me ha dado por pensar si esta mujer va a ser una de las que tiene problemas reales con las matemáticas. Bromas aparte, siempre he creído que el cambio climático y la igualdad de género eran dos luchas necesarias que deberían acometerse por separado, porque además esta mezcla afectaba negativamente a la resolución de ambas. La primera debe estar dirigida por el mundo de la ciencia, la ingeniería, la tecnología, el diseño de productos y nuevas técnicas, etc., mientras que la segunda debe analizarse desde perspectivas jurídicas, sociales o educativas, y se puede y debe avanzar mucho en las conquistas sociales en todos los países. Y todo ello es independiente de los avances tecnológicos o científicos, y de las normativas sobre emisión de gases, residuos o economía circular.

Puede que esté equivocado, ojo, por eso, cuando se presentó el estudio ¿Por qué el Pacto Verde Europeo tiene que ser ecofeminista? corrí a descargarlo antes de que lo retiraran (como hizo el ayuntamiento de Madrid con el del machismo de la M-30, por cierto).

Uno tiene que aprender de todo y de verdad que tengo la mente abierta a nuevos conocimientos, pero es que el propio prólogo, con un lenguaje inventado e incómodo de leer, estuvo a punto de hacerme desistir del intento:

Quizás sea la primera vez que leo un estudio o informe de este tipo en el que el autor explica su condición sexual, identidad de género y raza (al menos creo que quiere decir que no es blanca), factores que, por lo general, me dan exactamente igual cuando voy a leer a alguien. Reconozco que no me he leído las 151 páginas porque tiene partes infumables, pero sí los capítulos que me interesaban, que eran los que podían relacionar el cambio climático con la perspectiva de género, porque trato de entenderlo. El Informe defiende justo lo contrario de lo que indicaba yo en los párrafos precedentes: «buena parte de las políticas medioambientales ignoran el género (…) y el Pacto Verde Europeo no es ninguna excepción. Se centra fundamentalmente en resolver los problemas con soluciones tecnocientíficas, a pesar de que lo que realmente necesitamos son respuestas transformadoras desde el punto de vista social». De verdad que hay párrafos que me parecen propios de gente obsesionada con las diferencias entre hombres y mujeres, o de meter un ideario sobre asuntos que no tienen nada que ver: comienza con los movimientos LGBTQ+, luego los LGBTQIA+, luego desaparece la A, pero, ¿no estábamos hablando de cambio climático?

Yo creo que hace falta que cada uno trabaje en su especialidad y que los fondos públicos, ya sean europeos o nacionales, se destinen a su mejor uso posible. Los Fondos Next Generation no son regalos de la Unión Europea, sino préstamos que habrá que devolver con los rendimientos generados en actividades productivas, no en financiar tanta comisión de estudio para decirnos que los tornados o los terremotos son machistas:

Ya lo están consiguiendo. Resulta casi imposible enfrentar esta corriente, ahora bien, por mucho que consigan fondos de la Unión Europea, no creo que me vean utilizando el término «todes»:

Es tal el ideario de términos y explicaciones sobre identidad de género que cuando llega el capítulo en el que tienen que opinar sobre los efectos de determinadas sustancias químicas sobre las mujeres, caen en el hecho de que llevan páginas explicando que sentirse mujer es algo ajeno a los genitales o al propio cuerpo, así que tienen que aceptar el «convencionalismo» de que un cuerpo tenga anatomía femenina o masculina. Ay, la química, esa otra machista y tránsfoba.

Después de leer algunos capítulos y revisar el índice del Informe, comprobé que de lo que menos había aprendido era de cambio climático, una pena el tiempo invertido. Esta semana entrante, sin ir más lejos, se presentan en Europa algunos de los siguientes asuntos:

  • Propuesta de modificación del Régimen de Comercio de derechos de emisión.
  • Unificación de normas estándares de CO2 para turismos y furgonetas.
  • Propuestas previas al consejo de Energía del martes sobre los enfoques de la Directiva de Energía Renovable y la Directiva de Eficiencia Energética.
  • Estudio sobre los mecanismos de ajuste de carbono en frontera.
  • Durante la jornada organizada por Business Europe, se analizará la Estrategia de químicos para la sostenibilidad. En particular, los Reglamentos europeos REACH y CLP.
  • Diversos avances del Fondo Social por el Clima.
  • Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo sobre los requisitos de diseño ecológico aplicables a los productos sostenibles.

Y estas son solo algunas de las iniciativas en marcha, hay muchas más. Ninguna ha tenido en cuenta a los zurdos, ni a la gente del Athletic de Bilbao. Si a los temas mencionados le aplico la perspectiva de género, quizás degenero la propia perspectiva del debate.

SOS-ten-habilidad (II)

JOSEAN, 06/03/2022

Acabé la primera parte de este post diciendo que, aunque los avances en materia de sostenibilidad habían ido hasta la fecha más por la vía del marketing que por la del impacto real, quería creer que estamos en el buen camino, en la dirección correcta. Todas las exigencias relacionadas con los objetivos ESG van a obligar a acometer importantes cambios en todos los niveles, y en esta segunda parte hablaré de los mismos y de su aprendizaje.

Empresas: la sostenibilidad transformará el modelo de gestión de las empresas, que deberán integrarla en sus estrategias y planes de medio y largo plazo. Ahora toca aterrizar este concepto tan vago e implementar cambios reales, como renunciar a determinadas actividades que puedan conllevar riesgos sociales o medioambientales, o transformar el modo de producir bienes y servicios de las compañías. Pero también se tratará de combatir la práctica tan habitual de llevarse la actividad a otros países en los que se produce del modo que no queremos ver en occidente. La subcontratación con la venda puesta en los ojos.

La Comisión Europea acaba de aprobar una Directiva para que las empresas incorporen medidas efectivas y controles internos para producir de manera sostenible y cumpliendo las normativas laborales y de derechos humanos en toda su cadena de valor.

Como indica el propio documento, se pasa la barrera de la voluntariedad de las compañías y las medidas se convierten en obligatorias porque “cuando las empresas adoptan medidas voluntarias, se centran en el primer eslabón de las cadenas de suministro, cuando en realidad los daños a los derechos humanos y al medio ambiente se producen a menudo más abajo en la cadena de valor». Según Patricia Reverter, socia de Sostenibilidad de KPMG, «las iniciativas sostenibles generan ventajas competitivas desde el punto de vista de negocio, atracción de talento y acceso a financiación«. Tengo claro que ese es el futuro, pero no tanto que esa sea la realidad actual:

  • Acceso a la financiación: será más barata para las actividades incluidas en la taxonomía desarrollada por la Unión Europea, pero ahora mismo la diferencia es apenas perceptible.
  • Atracción de talento: sí es cierto que las nuevas generaciones se fijan más en empresas comprometidas de manera responsable y será un punto a favor de aquellas que se impliquen de manera adecuada.
  • Negocio: aquí es donde más dudas tengo, por cuanto el dragón chino anda suelto frotándose las manos con los debates que mantenemos en Europa sobre estos asuntos, que pueden lastrar la competitividad de las empresas.

Directivos: aunque los directivos de las empresas manifiestan su preocupación por el cambio climático y su firme compromiso con la sostenibilidad, el reciente estudio Changing the climate in the boardroom (realizado por Heidrick & Struggles e Insead) indicaba que existe una brecha amplia entre lo que decían y lo que hacían sus empresas. Aunque el 72 por ciento de los encuestados afirmaba estar seguro de que su empresa alcanzaría los objetivos climáticos, un 43 por ciento reconocía que no tenían fijada una cifra concreta de reducción de la huella de carbono. Además, la mayoría de los directivos consultados tenía sus objetivos sobre emisiones fijados exclusivamente en los alcances 1 (emisiones directas – de fábricas o vehículos propios) y 2 (indirectas – energía consumida), y solo el 16 por ciento tenía objetivos sobre el alcance 3 (indirectas relacionadas con los proveedores o los subcontratistas). Los objetivos de los directivos suelen ser cuantificables en lo económico y cualitativos (e inconcretos) en materia de sostenibilidad. Y en este punto además, se centran en algo tan complicado de medir y sobre el que actuar como las emisiones de CO2, cuando los aspectos medioambientales son mucho más amplios (residuos generados, uso de plásticos, reducción o sustitución del papel, cuidado de la biodiversidad).

Taxonomía de la Unión Europea de finanzas sostenibles: este asunto es lo suficientemente complejo como para varios post completos, así que tomo la palabra de José Lindo (Chief Climate Officer en Climate Trade) y solo voy a comentar el cortoplacismo de la misma, centrado casi en exclusiva en el cambio climático. La taxonomía es una clasificación de actividades que indicará a los inversores y financiadores qué se considera verde y qué no, y la inclusión del gas y la energía nuclear como «sostenibles» demuestran que la Unión Europea apuesta por el corto plazo y la descarbonización en lugar de una apuesta decidida por las inversiones renovables en el largo (objetivos de 2050). «La taxonomía verde, a fecha de hoy, sólo incluye dos de los seis objetivos que persigue -mitigación y adaptación-, los otros cuatro son agua, economía circular, contaminación y biodiversidad«, indica la consultora N-World/Azentúa. Si solo nos ocupamos de la mitigación y adaptación del cambio climático, es evidente que la energía nuclear no emite CO2, pero genera otros problemas medioambientales muy serios como su peligrosidad, la conservación de los residuos y el impacto en los entornos. La consideración de la misma como «sostenible», unida a los problemas del elevado coste de la energía en estos últimos años, harán que buena parte de los fondos se desvíen hacia la misma, en lugar de hacerlo hacia otros asuntos, como las energías renovables, el cuidado del agua o la pérdida de la biodiversidad.

El coste de la sostenibilidad para los ciudadanos: todos los cambios de modelo productivo, transición hacia otras fuentes de energía, investigación en nuevos materiales, reducción y eliminación de residuos, infraestructuras para mejorar el acceso y la calidad del agua o conservación de la biodiversidad tienen un coste elevado. La consultora McKinsey cifra en 3,1 billones de euros anuales la cantidad necesaria para poner en marcha la llamada transición energética. O lo que es lo mismo, la mitad de los beneficios empresariales globales en 2020. Otro estudio, de la aseguradora Swiss Re, calculaba en un 14 por ciento el impacto sobre la producción global hasta 2050. Es decir, habrá que invertir más para crecer menos.

Los efectos sobre la pérdida de empleo se compensarán en parte con los nuevos puestos y necesidades que se crearán, según la misma consultora McKinsey, si bien estima que se crearán 185 millones de empleos, mientras que se destruirán cerca de 200 millones. Siempre creo que hay que coger con pinzas estos números a tan largo plazo y con carácter global, por todo lo que puede pasar en innovación tecnológica, demografía o geopolítica, pero el impacto en el empleo habla de 15 millones de puestos de trabajo destruidos:

Pero con lo que tendremos que aprender a convivir (y la primera fase ya nos está costando) es con el incremento de costes asociados a la energía, que va mucho más allá del generado por las tensiones geopolíticas o las guerras por el control del gas y el petróleo. Isabel Schnable, responsable de Operaciones de Mercado del Banco Central Europeo, fue la primera en utilizar la palabra «greenflation» o «inflación verde» para referirse al incremento de precios provocado por la transición ecológica o el cambio de modelo productivo. La inflación en España alcanzó durante 2021 el 6,1 por ciento, impulsada en buena parte por el incremento del precio de la electricidad de un 46 por ciento y de los hidrocarburos en torno a un 25 por ciento. El IPC medio de la zona euro estuvo alrededor del 5 por ciento, mientras que Estados Unidos se situó en su nivel más alto en cuatro décadas, el 7,5 por ciento. Y se habla de la implantación de nuevos impuestos medioambientales.

Como ya comenté en El mercado de humos, algo más de la cuarta parte del incremento del precio se debe al desorbitado crecimiento del coste de los derechos de emisión de CO2, que se han multiplicado por diez en los últimos tres años y amenazan con hacerlo aún más para poder alcanzar los compromisos del Acuerdo de París. Para controlar este incremento descontrolado y con fuertes componentes especulativos, Peter Liese, legislador del Parlamento Europeo, ha propuesto que la Unión Europea cree un mecanismo que permita «liberar» derechos de emisión, eufemismo que significa «permitir» la emisión de más gases contaminantes mediante subastas que ayudarán a controlar los precios.

Está por ver que los ciudadanos entendamos y aceptemos el sobrecoste de ser sostenibles, o que nos hayan animado a comprar vehículos eléctricos justo cuando (mañana, 7 de marzo) el precio medio del megavatio hora superará los 400 euros. Sobre todo, cuando encuestas como Navigating the Energy Transition Customer, de EY, afirma que la mitad de los españoles no entendemos el concepto. Similar porcentaje al de los directivos que reconocen lo mismo:

Para que lo entendamos, y para que los directivos puedan incorporarlo de manera convincente a la actividad empresarial será básico el desarrollo de unas métricas ESG estandarizadas, claras y sobre todo, útiles. Que sirvan para medir el compromiso de las empresas, aunque sea a costa de aumentar (¡otra vez!) la esquizofrenia del CFO.

Pero eso quedará para otro post, igual que el plan de la Unión Europea para reducir las emisiones, ese plan con nombre de oferta de gimnasios: Fit for 55.

Relacionados:

SOS-ten-habilidad (I)

El Día de la Marmota del cambio climático

Reducir, reusar, reciclar… residuos, ¿recursos?

El mercado de humos

Los adjetivos del nuevo capitalismo

La esquizofrenia del CFO

Una gran muralla a China

El absentismo en los carnavales de Cádiz

JOSEAN, 13/02/2022

Suena a tópico, a broma de mal gusto, pero lo he escuchado tantas veces que he tratado de ver qué hay de realidad y qué de falso mito: ¿es cierto que el absentismo laboral se multiplica durante los carnavales de Cádiz? ¿Que numerosos trabajadores «se cogen la baja» durante una o dos semanas para poder disfrutar de esos días por todo lo alto? La propia expresión «cogerse la baja» hace que parezca una decisión voluntaria del trabajador, como si fuera una excedencia, cuando tiene que haber una baja médica firmada para obtener tal dispensa.

Como sé que siempre que se critica a alguien se interpreta como una crítica a todo un colectivo, en este caso a los gaditanos, voy a aclarar algo desde el principio: no, no critico a los gaditanos, critico a los absentistas profesionales (que los hay) de cualquier provincia o localidad. Solo a esos y a los que los apoyan. He trabajado dos años en Cádiz, y he trabajado mucho, como la mayoría de mis compañeros, así que del tópico del andaluz vago no he visto nada de nada, sino más bien al contrario. Conozco Jerez de la Frontera, San Fernando, El Puerto de Santa María, la Tacita de Plata, esa maravilla que es Vejer de la Frontera o el casco histórico de Tarifa, las fenomenales playas de Bolonia y Zahara de los Atunes, he jugado al fútbol en Algeciras, al baloncesto en Los Barrios y he tenido barbacoas en San Roque y Barbate, he comido algunos de los mejores pescados de mi vida en Palmones (junto a La Línea de la Concepción) y en Getares (Algeciras), he recorrido varias veces la Ruta del Toro… tengo numerosos amigos en aquella provincia, ¿podré hablar sin que se me ataque? Lo intentaré, pero seguro que alguien se ofende tras el intento.

La provincia de Cádiz suele andar en los primeros lugares de absentismo laboral en España, y buscando estadísticas, encuentro que ya en 2008 era la provincia con la tasa más elevada no solo de nuestro país, sino de Europa:

Conviene distinguir entre el absentismo real, provocado por bajas médicas como consecuencia de enfermedades o accidentes, que podría estar relacionado con un tipo de trabajo con alto grado de penosidad (industria, minería, construcción), y el absentismo por la cara, entendido en el sentido de la RAE:

Si parte del absentismo se debe a esa abstención «deliberada» de asistir al puesto de trabajo, podría ocurrir que el mismo subiera o bajara en función de otras circunstancias, como el mayor control del empleador sobre el trabajador en función de la situación económica, por ejemplo. Tras ese año 2008, con la crisis, el cierre de negocios, los despidos y la dificultad para encontrar un empleo, el absentismo se redujo de manera considerable. Como dice acertadamente este artículo de La Voz de Cádiz: «No hay que olvidar que durante los años de la crisis se cerraron en la provincia unos 10.000 negocios y la tasa de paro llegó hasta el 42% de su población activa. La caída del absentismo fue fruto del miedo a perder el empleo. Quien tenía un trabajo tenía un tesoro».

Con la recuperación económica volvió a incrementarse el absentismo y sin embargo, al cierre de 2021, la tasa de absentismo en Andalucía se mantiene entre las más bajas de España:

Y por terminar con la foto global de la situación, la provincia de Cádiz tiene la mayor tasa de desempleo de toda España (fuente: Statista.com):

El 25,6 por ciento de la población, una aberración que se mantiene desde hace décadas. Aquí es donde comienza la picaresca, y seguramente por la falta de empleo se ha perpetuado en Cádiz la figura de esos «artistas» que la chirigota de los carnavales con la que empieza este post describió durante el concurso de 2019: «los busca pagas». A esos es a los que critico, no solo yo, sino la mayor parte de los gaditanos. A esos y a los que tienen trabajo fijo (a ser posible en una empresa pública o relacionada con la Administración), pero se escaquean de acudir a sus puestos de trabajo. Un trabajador del ayuntamiento de Cádiz se hizo «famoso» por estar catorce años cobrando sin acudir a su puesto de trabajo. Su historia no tiene desperdicio.

El periodista de El Diario de Cádiz Fernando Santiago describió varios de estos casos hace años en un artículo titulado Cobazos, un artículo que ha sido borrado de la web del periódico, pero que he podido encontrar. En él y en posteriores artículos, como el escrito en El País titulado Delphi dramatis personae, contaba lo ocurrido con el cierre de las fábricas de Delphi en la provincia, allá por 2007. La multinacional norteamericana tenía 30 fábricas repartidas por el mundo y las tres de Cádiz presentaban los mayores índices de absentismo, sobre el 16 por ciento. La cuarta era la de Sant Cugat del Vallés, con el 8 por ciento. «El capitalismo funciona así: hace 25 años Delphi llegó a Cádiz porque los costes salariales eran bajos. Ahora no les salen las cuentas y se llevan la producción a otro lado», decía el periodista. Sus artículos no sentaron nada bien en la provincia:

Aparte del absentismo, luego están las pensiones por incapacidades permanentes, o cómo seguir cobrando sin trabajar. Según este otro artículo más reciente, de El Español de 2018, «desde 2008, año de la irrupción de la crisis en España, hasta el 1 enero de 2018, Cádiz es la provincia española donde más pensiones por incapacidades absolutas se han concedido de todo el país. En la última década, según el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), una de cada cuatro personas que han empezado a recibir una paga vitalicia por no poder trabajar era gaditana«. El artículo trata varios de los casos de fraude que se detectaron en su día: mecánicos mancos, pacientes que no pueden mover las muñecas, pero conducen motos, «incapacitados» que van al gimnasio o abren el maletero del coche con el brazo que no pueden mover…

La picaresca, la búsqueda de la paga, llegó a crear incluso una trama con los accidentes de tráfico: el llamado «cuponazo cervical». Fingir lesiones para cobrar una indemnización. Una historia a la que el programa de La Sexta Equipo de Investigación le dedicó un programa.

Afortunadamente, los tribunales, aunque sea de manera lenta y con retraso, van poniendo coto a los desmanes provocados por un grupo de jetas:

O los famosos sordos de Astilleros Españoles, hasta 800 personas que obtuvieron una incapacidad permanente, si bien se sabía de varios casos de ellos que no lo eran y actuaban en comparsas ¡o daban clases de música!

«Nadie puede creerse que en Cádiz haya casi 800 sordos por Astilleros que en los años 90 tuvieron el visto bueno del Gobierno para prejubilarse y cobrar una pensión. Conozco a algunos de los de «verdad»…». «Si en aquella ocasión hubiese existido la operación Karlos a más de uno que en su día apoyó esta reconversión le temblaría el pulso si ahora revisaran esos informes médicos que el Gobierno dio por válidos».

Según José Blas Fernández, presidente del Consejo de graduados sociales de Andalucía, y residente en Cádiz, durante los últimos años del franquismo se fomentó la intervención pública en la provincia, con los astilleros o la antigua tabacalera, y la ciudad se llenó de funcionarios. «Con la posterior integración en la UE, se limitó mucho lo público y se empezó a eliminar puestos de trabajo y empresas que iban de la mano del Estado. Para que no hubiese un trauma social, se buscó la fórmula de jubilar a la gente de una manera encubierta. Se optó por concederles una invalidez permanente absoluta, que no cotiza ni da cuentas a Hacienda, a diferencia de la pensión de jubilación«.

De acuerdo, pero todo eso ya pasó, quiero creer, casi todo lo contado tiene más de diez años de antigüedad, aunque es cierto que se creó una cultura nociva en parte de la población. Ahora mismo, como figura en la estadística mostrada, la cifra de absentismo es inferior a otras regiones sin esta fama, como Asturias y el País Vasco. Y el drama del paro sigue siendo la mayor preocupación de los gaditanos, muy por encima de la Covid:

La preocupación de la gente de bien, de los currantes, de sus hijos y familiares, de los valientes que se atreven a emprender, de los sacrificados que tratan de sacar sus negocios adelante. De la buena gente que hay por allí, no de los «busca pagas» de la chirigota. Por cierto, la chirigota no fue bien recibida por el auditorio, porque el asunto no tiene ni puta gracia.

Sobre la reforma laboral y el mercado de trabajo

JOSEAN, 16/01/2021

Hace un montón de años, cerca de veinte, escribí la primera parte de este post para tratar de explicar la tipología de contratos laborales existentes a unos compañeros de trabajo. Más en broma que en serio, pero la coña sirvió para que atendieran la explicación, así que me ha parecido adecuado rescatar el texto. En esos momentos estaba vigente la reforma de 1997, la realizada durante el gobierno de Aznar, una reforma aprobada con el consenso de patronal y sindicatos, al igual que la recientemente acordada en diciembre de 2021, o la de 2006, que incorporaba una serie de modificaciones bajo el gobierno de Zapatero. Aquel texto (repito, de principios de siglo), que me servirá de introducción para hablar del actual Real Decreto-ley 32/2021 y sus modificaciones, decía lo siguiente:

«Si la empresa es un pequeño mundo, el contrato, en cuanto vínculo, equivaldría a las relaciones de pareja. Y al igual que hay relaciones de todo tipo, existe una amplia variedad de contratos, conforme a la legislación laboral, civil y de parejas de hecho. Los más usuales son los siguientes:

  • Indefinido: hace años se le daba un valor que hoy no tiene, al igual que se le daba al matrimonio. Pero después de las últimas reformas laborales y de la Ley del Divorcio, el contrato indefinido y el matrimonio no son más que relaciones duraderas que se pueden romper en cualquier momento. A cambio de una cuantiosa indemnización, claro.

Y si existen contratos indefinidos, también los hay eventuales. Y rolletes de fin de semana. Un contrato eventual puede tener las siguientes modalidades:

  • En prácticas: la pareja convive un determinado tiempo, y cada seis meses se replantea la continuidad. En caso de conformidad por ambas partes, al cumplir los dos años se firma un contrato indefinido.
  • Por obra o servicio: son relaciones que se inician sin conocer la duración final del contrato, pero sabiendo que cumplen una función determinada (olvidar otra relación, aprovechar hasta que llegue algo mejor, aprendizaje,…) y que al concluir dicha función, lo más probable es que el contrato no se prorrogue. Algunos se llevan la gran sorpresa, firman el contrato indefinido y pasan por la vicaría o el juzgado.
  • Por circunstancias de la producción: equivaldría a los rolletes de poco tiempo surgidos de la necesidad fisiológica de dar rienda suelta a la libido. Existe una variedad poco habitual de contrato, como es el que firmó Madonna con su profesor de gimnasia para tener un hijo, y que vendría a ser algo así como un eventual por circunstancias de la reproducción.
  • Sustitución de vacaciones: muy habitual en verano, consiste en liarse temporalmente con un/a mozo/a, mientras la pareja fija se encuentra con sus padres en un pueblo del interior. Su firmante suele llamarse Rodríguez y tiene las ventajas de cubrir una necesidad, un bajo coste y nula indemnización por final de contrato.
  • Sustitución de baja por maternidad: son muchas las empresas que intentan no realizarlo debido a su poca practicidad. Su período de duración es de dieciséis semanas, tiempo durante el cual la parienta parturienta se encuentra en paro biológico y… no es recomendable, No, de verdad.
  • A tiempo parcial: se pueden realizar varios a la vez (lo que en el argot se llama “doblete” o “triplete”), con un límite de cuarenta horas semanales, lo cual sobrepasa (y con mucho) la capacidad humana de resistencia.
  • De formación: se trata de una variedad de contrato ya extinguida. Su función venía a ser iniciar y ejercitar en varias fases al adolescente barbilampiño a cambio de pagarle una ridiculez. El símil no es sencillo, me recuerda a esos libros antiguos en los que se cuentan historias acerca de chavales que realizaban su primera práctica y aprendizaje en un prostíbulo. Las nuevas generaciones han cultivado notablemente estas habilidades, razón por la cual se decidió su extinción.

Existe una última variedad de contrato, la de ese individuo que un buen día decide instalarse por su cuenta y darse de alta como autónomo. Vamos, yo conmigo mismo, un Juanpalomo, o, por seguir con la metáfora, el que practica el amor propio».

Fuera bromas, el Real Decreto-ley aprobado el 28 de diciembre tendrá que pasar ahora el trámite parlamentario, para lo cual el gobierno está buscando los socios y los votos necesarios. Un proceso en el que volverán a surgir las peticiones de los de siempre para conseguir apoyos o pasta en otros temas que no tienen nada que ver con la reforma laboral. Y la reforma laboral no solo era necesaria, sino una exigencia de Europa para el acceso a los fondos europeos de recuperación. Sin entrar a valorar lo acordado, porque es pronto para hacerlo y está por ver que funcione, el simple hecho de que se haya alcanzado un acuerdo entre patronal y sindicatos es una buena noticia. No se ha llegado tan lejos como pretendían los sindicatos, que hablaban de una derogación completa de la anterior reforma, ni la balanza se ha decantado hacia el lado de los empresarios, lo que lleva a pensar que a priori pueda ser una reforma equilibrada.

«Hablar de reforma laboral en España es evocar un larguísimo proceso de cambios normativos que no han logrado, sin embargo, acabar con los graves problemas de nuestro mercado de trabajo: el desempleo y la temporalidad». Así empieza el Real Decreto-ley del pasado mes de diciembre. Cuarenta años de reformas y seguimos con las tasas de desempleo y temporalidad más altas de la Unión Europea. La tasa de desempleo se sitúa en el 14,1%, y en cuanto a los tramos de edades, tanto en el desempleo de los jóvenes como en el de mayores de cincuenta, las cifras son desoladoras.

En asuntos tan serios y de interés general conviene no dejarse llevar por los cálculos electorales y buscar el mayor consenso posible. Igual que en este blog he criticado anteriormente a Yolanda Díaz, parece que en esta ocasión su obstinación o su capacidad negociadora (reconocida por los intervinientes en el acuerdo) ha sido clave para que se alcanzara ese consenso entre los agentes sociales. Así se desprende de los comunicados de CEOE y CEPYME por un lado, y UGT y CCOO por otro. Faltará ahora encontrar el consenso con el resto de partidos del Congreso. La anterior reforma laboral no creó tres millones de puestos de trabajo, como ha repetido hasta la saciedad Pablo Casado, porque los puestos de trabajo no los crean los gobiernos, sino los empresarios, a los que hay que dotar de marcos legales favorables para la creación de empleo en épocas de crecimiento económico, y para que la destrucción no sea tan directa cada vez que llegan las vacas flacas. Y eso incluye tanto la normativa laboral como fiscal, como regulatoria o favorecedora de la competencia. Como tampoco es cierto que se hayan recuperado los niveles de empleo pre-pandemia (Yolanda Díaz dixit), pese a las esperanzadoras cifras de crecimiento de empleo del año.

La cifra de creación de empleo «está maquillada por un buen número de trabajadores en ERTE (132.049 ocupados en promedio mensual, una cifra que parece haber dejado de reducirse, los autónomos acogidos a las prestaciones extraordinarias (108.178) y el fuerte aumento del empleo público en los dos últimos años (211.800). Si se descuentan todos estos factores, el mercado laboral del sector privado seguiría a día de hoy con 35.654 ocupados reales menos que antes de la crisis» (Fuente: Expansión).

La otra gran diferencia respecto a nuestros socios europeos que las sucesivas reformas no han logrado atajar es la temporalidad. Según el estudio de Statista, España destaca con mucho en el porcentaje de contratos temporales respecto al resto de la Unión Europea:

Recomiendo este análisis de Javier Esteban en Iberinform sobre el asunto, en el que ya plantea la cuestión acerca de si una reforma laboral podrá acabar con la temporalidad en nuestro país. En el informe aparecen cuadros como el que copio a continuación, en el que se representan las tasas de afiliados a la Seguridad Social según la duración de su alta. La mala praxis de algunas empresas queda reflejada en esta aberración:

La nueva reforma laboral tiene la difícil tarea de crear ese marco adecuado para el crecimiento del empleo y que además el mismo sea de calidad. Aquí dejo dos enlaces a los aspectos claves de dicha reforma (Informe KPMG e Informe EY), que resumo muy brevemente:

  • Limitación a la contratación temporal y desincentivación de la misma: se suprimen los contratos de obra y servicio, eventuales y de interinidad. Solo se admitirán los contratos temporales por circunstancias de la producción y los de sustitución (tendré que actualizar la broma del principio), y se penalizarán las contrataciones por tiempo inferior a 30 días.
  • Impulso al contrato fijo-discontinuo.
  • Creación de un nuevo contrato formativo: se sustituyen el de prácticas, el de formación y aprendizaje y el de la formación dual universitaria por dos nuevas modalidades, el contrato formativo en alternancia (para la obtención de formaciones universitarias o de FP) y el de la obtención de la práctica adecuada al nivel de estudios. Este último tendrá una duración máxima de un año, cuando antes su equivalente podía llegar a dos.
  • Se limita la prioridad aplicativa del convenio de empresa al excluir de la misma el salario base y el resto de complementos salariales, manteniendo su prioridad frente a otros de ámbito superior en el resto de materias.
  • Se recupera la ultraactividad de los convenios colectivos, una de las medidas con mayor número de detractores.
  • Se flexibiliza la normativa referida a los ERTEs, incorporando algunos de los aprendizajes obtenidos durante la pandemia (reducciones de plazos, causa de fuerza mayor por limitaciones de actividad por situaciones como la vivida en 2020, formación,…).
  • Otras medidas específicas sobre la subcontratación o el convenio de construcción, o el régimen de sanciones.

Es muy pronto para juzgar la efectividad de la reforma, veremos si finalmente funciona o, como viene ocurriendo en las anteriores, solo lo harán algunas de las medidas. El tejido empresarial español está poblado de pymes y micropymes que son las que suelen verse más afectadas por todos estos cambios, como se vio con el incremento del SMI. Ojalá se recupere la actividad económica, eso es lo que de verdad hace falta. Tanto como que se empleen los fondos europeos de manera adecuada.

Reducir, reusar, reciclar… residuos, ¿recursos?

JOSEAN, 28/11/2021

La semana que hoy termina ha sido la European Week for Waste Reduction, la Semana Europea por o para la Reducción de los Residuos, una semana en la que, al igual que en la reciente Cumbre de Glasgow (aquí definida como Día de la Marmota), se ha hablado mucho de «lo que hay que hacer» y se ha insistido en que «hay que actuar pronto», pero por desgracia con resultados poco concluyentes. Por supuesto que se logran avances, pero con una lentitud en muchos casos exasperante, con incumplimientos continuos de las metas marcadas. Cambiar un modelo productivo que lleva funcionando décadas no es una tarea sencilla y la innovación para buscar alternativas suele ser una apuesta arriesgada y de coste elevado en el corto plazo, pero no tengo ninguna duda de que solo la investigación y los avances tecnológicos, unido a la sensibilización ciudadana, permitirán que todas esas palabras que suenan tan bien como «economía circular», «infraestructuras verdes» o «modelo sostenible» sean reales y no simples quimeras.

Hemos pasado de las tres «erres» tradicionales (reducir, reutilizar y reciclar) a las cinco (añadiendo reparar y recuperar) e incluso a algo más ambicioso, puesto que vamos ya por las siete «erres» del proceso: rediseñar, reducir, reutilizar, reparar, renovar, recuperar y reciclar. Repensar el modelo. Pero si este proceso se convierte en una especie de Scattergories con la R, a mí se me ocurre que dentro de la economía circular no cabe otra alternativa que considerar al Residuo como un Recurso más que incorporar a la cadena productiva.

El Consejo de Ministros aprobó en mayo de este año el proyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados, una ley necesaria que se une a la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, a la Estrategia Española de Economía Circular (España 2030) y a las directivas de la Unión Europea que conforman el Paquete de Economía Circular. El proyecto de Ley de Residuos:

  • Introduce restricciones a los plásticos de un solo uso y propugna su eliminación.
  • Plantea objetivos de reducción de residuos en varias fases. La reducción de envases en origen, en la distribución y en la propia venta al público de productos resulta fundamental en el proceso.
  • Prohíbe la destrucción de excedentes de productos no perecederos (textil, juguetes, aparatos eléctricos).
  • Trata de combatir el despilfarro de alimentos.
  • Obliga a ayuntamientos y entidades locales a implementar nuevas medidas de separación de residuos en origen y su tratamiento previo al depósito en vertederos.
  • Y un aspecto posiblemente clave: se crea un nuevo impuesto a la incineración y eliminación de residuos en vertederos.

La nueva Ley de Residuos sustituirá a la anterior, de 2011, en la que se fijaba una serie de objetivos de cumplimiento para 2020 en materia de reciclaje y depósito de residuos en vertedero (acordes con las directivas europeas) que no se han cumplido. El objetivo del 50% de reutilización y reciclado en 2020 quedó lejos de alcanzarse y, según los últimos datos que he podido encontrar en la web del propio Ministerio para la Transición Ecológica (datos de 2018), apenas el 35% de los residuos fueron reutilizados o reciclados:

Este mal dato provocó que dieciséis organizaciones ecologistas presentaran una denuncia ante la Comisión Europea por el incumplimiento de la normativa europea en materia de residuos. Para que los menos habituados se hagan una idea de las cifras manejadas (y hablo solo de residuos municipales), cada ciudadano produce una media aproximada de 1,3 kilos de residuos diarios, unos 500 kilos anuales. Según la citada Memoria del Ministerio, en España se generaron 22,3 millones de toneladas de residuos. De basura. Si miramos el cuadro, comprobamos que más de la mitad acabaron enterradas en un vertedero. Las instalaciones autorizadas para el tratamiento de los residuos son las siguientes (pág. 9 de la Memoria):

No es una sensación, sino una certeza: hay pocas instalaciones adecuadas para el tratamiento de los residuos. Y numerosos vertederos con una capacidad ¿para…? ¿Hasta cuándo? ¿Es sostenible este modelo por tiempo indefinido? Según el Miteco, «en estos vertederos se depositaron otros residuos, entre ellos residuos industriales no peligrosos y lodos de depuradora. En gran parte de estos vertederos existen sistemas de captación del biogás producido, siendo aprovechado en la mayoría de ellos para producir energía eléctrica». Esa es otra, «gran parte», «la mayoría»… vuelvo a la consideración del residuo como un recurso infrautilizado. La detección reciente de la mayor emisión de metano de Europa junto al vertedero de Valdemingómez por parte de la ESA (Agencia Espacial Europea) nos ha permitido saber que el metano expulsado a la atmósfera podría generar energía suficiente para abastecer las necesidades de 350.000 hogares.

El objeto de este post no es hablar del metano, el segundo de los gases que más contribuye al calentamiento global tras el dióxido de carbono (recordad El mercado de humos), pero sí quería aprovechar el dato para destacar que cuando se habla del metano el debate se suele centrar en la ganadería, pero muy poco en la fermentación de la materia orgánica en vertederos. La reciente cumbre de Glasgow planteó la reducción de sus emisiones en un 30% para 2030 respecto a los niveles actuales. Pero las cifras que se van a invertir son (again!) ridículas:

300 millones de dólares entre 103 países, hagan cuentas.

Volviendo al asunto de los residuos y su reciclado, los nuevos objetivos marcados por Europa (abril de 2018) son aún más ambiciosos que en la década precedente:

  • Para 2025, los Estados miembros deben reciclar un 70 % de los metales ferrosos y residuos de vidrio, un 65 % de los envases, un 75 % del papel y el cartón, un 50 % de los residuos plásticos y de aluminio y un 25 % de la madera.
  • Para 2030, un 80% del papel y el cartón, un 70 % de los envases, un 80 % de los metales ferrosos, un 75 % del vidrio, un 60 % del aluminio, un 55 % del plástico y un 30 % de la madera.
  • Las metas fijadas para los residuos municipales suponen que su reciclado debe ser de al menos un 55 % en 2025, un 60 % en 2030 y un 65 % en 2035. También propone reducir el desperdicio de alimentos en un 50 % para 2050 y que solo un 10 % de los residuos municipales terminen en vertederos en 2035.

Me quedo con este último dato. Si se pretende que apenas un diez por ciento de los residuos acaben en vertederos, o que el reciclado alcance las cotas fijadas por la Unión Europea, no queda otra que realizar inversiones serias y potentes en la materia. El sector de tratamiento de residuos calculó las inversiones necesarias en 10.000 millones de euros, incluyendo en esa cifra no solo la construcción y mejora de las plantas de tratamiento, sino también la implantación de la movilidad eléctrica en la flota de vehículos municipales de limpieza viaria y recogida de residuos (unos 20.000 vehículos).

Apenas se ha invertido en plantas de tratamiento de residuos en España en la última década debido a la situación de buena parte de las administraciones públicas, y la ocasión que brindaban los Fondos Next Generation para modernizar las instalaciones era única. El sector proponía la mejora de la recogida selectiva, incorporando otros residuos como los aceites de cocina o el textil, y la investigación en nuevas tecnologías de valorización de residuos para obtener más y mejores materias primas secundarias a partir de los residuos, pero la sensación que queda es de ocasión perdida. Según Mariano Sancho, presidente de la Asociación de Empresas de Limpieza Pública y Cuidado del Medio Ambiente Urbano, de los 140.000 millones de euros de los fondos europeos, apenas 3.782 millones se destinarán a la Estrategia de Economía Circular, de la que además no se ha especificado las partidas destinadas a valorización de residuos, mejoras de infraestructuras de reciclaje o electrificación de las flotas de servicios urbanos. Como aspecto positivo al menos, cabe destacar que se trata de una partida muy superior a los 400 millones de euros asignados en los Presupuestos Generales del Estado para la materia, una cantidad irrisoria cuando se habla continuamente de sostenibilidad y cuidado del medio ambiente.

Siguen pasando los meses, se avanza muy lentamente y apenas hay noticias del destino de los fondos. El tiempo apremia si se pretende alcanzar los objetivos intermedios, los de 2025. Las inversiones en plantas de residuos manejan plazos amplios de proyecto, licitación, recursos, ejecución y puesta en funcionamiento, y 2030 está a la vuelta de la esquina. Se presentaron 1.300 proyectos de fomento de la economía circular al Miteco, luego la excusa no puede ser que no exista una idea clara de qué hacer con los fondos. La colaboración público-privada será fundamental para revertir el proceso actual. Hay cientos de ideas interesantes para robotizar las plantas e incrementar su eficiencia, para aumentar los usos del subproducto generado y reducir el residuo que se lleva al vertedero, para recoger el aceite usado, primar el retorno de envases o sustituir el plástico o el papel. Muchas de ellas provienen de pequeños empresarios con grandes ideas y mucho entusiasmo. En algunos de los sectores más contaminantes, como el textil, aparecen empresas como Ecoalf o Sepiia, que producen a partir de material reciclado. Pero todo esto no es posible sin el apoyo de los consumidores y sin medidas adicionales que se tienen que tomar desde el propio gobierno. Una de estas prendas no puede competir en precio (ni lo pretende) con una camiseta traída de China, Bangladesh o Vietnam, luego quizás haya que completar las medidas con el establecimiento de aranceles verdes, un impuesto en frontera para evitar la competencia no sé si desleal de productos producidos en países con menores exigencias en materia de sostenibilidad o derechos de los trabajadores.

No es una buena época para incrementar los impuestos y aquí se habla de dos: el de eliminación de residuos en vertedero y el «arancel verde». Pero está claro que mientras sea más barato llevar los residuos a un vertedero que gestionarlos, o producir de cualquier manera que hacerlo de manera sostenible, seguiremos en una situación similar.

El Día de la Marmota del cambio climático

JOSEAN, 16/11/2021

En la prórroga y con una reducción de objetivos provocada por las presiones de algunos países, la Cumbre de Glasgow sobre el cambio climático ha cerrado con un acuerdo que, en palabras del propio presidente de la COP26, Alok Sharma, resulta «imperfecto». Entre los principales puntos de la declaración destacan:

  1. Los países se comprometen a poner en marcha “todos los esfuerzos necesarios” para que la temperatura del planeta no se incremente por encima de los 1,5 grados y que de ese modo se puedan evitar “los impactos más catastróficos del cambio climático”.
  2. Reducción de emisiones: los países se comprometen a limitar sus emisiones y a implementar las medidas necesarias para el control de las mismas mediante la presentación de planes que se revisarán periódicamente.
  3. Financiación del fondo: los países desarrollados «deben» contribuir al mecanismo de financiación de 100.000 millones de dólares anuales para la mitigación y adaptación de sus sistemas de los países en desarrollo.
  4. Objetivo a largo plazo: los firmantes se comprometen a alcanzar el objetivo de emisiones cero «tan pronto como sea posible», poniendo los mecanismos necesarios para reducir las emisiones y compensar las mismas con la adopción de otra serie de medidas.
  5. El cumplimiento del acuerdo dependerá de los propios países firmantes, de su transparencia (y casi buena fe, añadiría) y no se establece un régimen fiscalizador, ni sancionador del mismo.

Los dirigentes de los países firmantes se han felicitado por el acuerdo alcanzado, mientras que los grupos ecologistas critican su falta de ambición y la poca concreción de las propuestas. El caso es que estos días leía sobre los avances de la cumbre de Glasgow y me sonaba todo muy conocido, tanto, que he hecho trampas: estos cinco puntos que acabo de escribir, así como las reacciones tras la declaración conjunta, no corresponden al acuerdo alcanzado ayer, sino a los compromisos firmados en el Acuerdo de París en 2015. ¡La mayoría son calcados! Y para que vean que no exagero, dejo aquí un resumen de la declaración firmada este fin de semana:

  1. Los países deberán revisar sus compromisos climáticos con objeto de reducir las emisiones un 45% en 2030 respecto a las existentes 2010, con el objetivo de que la temperatura del planeta no se incremente más allá de 1,5 grados.
  2. Los países reconocen la necesidad de destinar recursos financieros, tecnológicos y de capacitación para adaptarse a las exigencias del cambio climático y presentarán sus planes en la COP27, para que toda la información esté disponible en 2023.
  3. Financiación del fondo: los países firmantes reconocen la urgencia de dotar dicho fondo para facilitar la adaptación de los países en desarrollo, para lo cual los países desarrollados deberán duplicar sus aportaciones en 2025 respecto a las realizadas en 2019.
  4. Objetivo a largo plazo: los firmantes se comprometen a alcanzar las emisiones cero de CO2 en el año 2050, y una reducción significativa de otros gases de efecto invernadero. Los países firmantes se comprometen a presentar sus planes para 2030, así como las estrategias para 2050, que serán objeto de revisión y seguimiento anuales.
  5. Transparencia: se finalizaron (¡por fin!) las reglas del Acuerdo de París, los mecanismos de cooperación, el marco de transparencia y la unificación de los plazos y esquemas de los compromisos de todos los firmantes. Era una demanda del sector privado desde 2015, pues se consideraba básico para generar confianza y credibilidad en el sistema.

Los firmantes se felicitaron por el acuerdo alcanzado: “Creo firmemente que el texto refleja un equilibrio de los intereses de todas las partes y nos permite actuar con la urgencia que es esencial para nuestra supervivencia”, dijo Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión Europea y jefe de los negociadores europeos. Por el contrario, las ONG lamentan su poca ambición y la vaguedad de sus propuestas. «Las buenas palabras no nos salvarán de la crisis climática», ha dicho Tatiana Nuño, Responsable de Cambio Climático de Greenpeace España, «necesitamos acción, medidas urgentes para transformar rápido los sectores responsables del cambio climático y abandonar los combustibles fósiles». Para Amigos de la Tierra, el objetivo de limitar el incremento de la temperatura global a 1,5 grados se aleja y condena «aún más» a los países del sur.

Con pequeñas variaciones, este breve resumen es calcado al del Acuerdo de París. ¡Seis años después! ¿Entonces? ¿Le damos la razón a Greta y su “bla, bla, bla”? La eliminación de los combustibles fósiles y de las subvenciones a los mismos por parte de algunos países fue modificada en la declaración final (el borrador anunciado el miércoles era mucho más drástico) y quedó finalmente en un compromiso de reducción paulatina. Los medios señalaron a la India, Sudáfrica y China como los principales impulsores de esa reducción del objetivo, pero algo tendrían que ver también los lobbys de los combustibles fósiles acreditados en la Cumbre de Glasgow. Hasta 503, según The Global Witness, más que cualquier otra delegación o país asistente. Un peso muy superior al de los ocho países que están sufriendo en mayor medida los impactos del cambio climático, según la misma organización: Puerto Rico, Myanmar, Haití, Filipinas, Mozambique, Bahamas, Bangladesh y Pakistán.

Pero no todo es negativo, o así debemos creerlo, y la declaración conjunta y por sorpresa de que los dos países más contaminantes del planeta, China y Estados Unidos, se comprometían a cooperar en asuntos climáticos durante la próxima década parece a priori una buena noticia. Está por ver en qué queda esa cooperación, pero de momento ambos gobiernos pretenden avanzar en materia de descarbonización, transición hacia una energía limpia y el control de las emisiones de metano.

Tras los primeros esbozos del Acuerdo de París sobre la creación de un mercado global de derechos de emisión de CO2, con todas sus imperfecciones (recordad El mercado de humos), parece que tras la Cumbre de Glasgow se avanzará en un sistema de medición, control y posterior compensación bastante más fiable que el actual. Soy bastante escéptico al respecto. Durante la propia cumbre supimos de un informe del The Washington Post en el que concluía que la mayoría de países falseaban los datos sobre sus emisiones contaminantes. Unos países no actualizan sus datos, otros omiten los gases fluorados artificiales (aire acondicionado, por ejemplo) o los productores de petróleo evitaban incluir las emisiones de metano en sus informes. The Washington Post calcula que el error de cálculo en las emisiones oscila entre los 8.500 millones y los 13.000 millones de toneladas anuales, es decir, un error una omisión de entre el 16 y el 23% de los gases emitidos a la atmósfera. Y si el error se da en las mediciones de lo emitido, no tengo la más mínima duda de que también lo hará en las aplicaciones de medidas de compensación (en la propia web del Ministerio).

Al final creo que los avances escasos en estos asuntos hacen que incluso los que no somos negacionistas dudemos de todo lo que se nos cuenta. Muy bien, el lenguaje es más agresivo, hemos pasado del calentamiento global al cambio climático, a la emergencia climática, al no retorno del planeta, a la «massive destruction» de esa niña aupada a los altares por los medios, han pasado seis años de París, ¿y ahora qué? Más de lo mismo. Pues no sería para tanto, dirán algunos. ¿Dónde quedó el agujero de la capa de ozono que iba a condenar irremisiblemente al planeta? Pues en 2019 alcanzó su mínimo histórico, y si bien ha incrementado su tamaño en los últimos dos años, parece que habrá desaparecido por completo para 2060 ó 2080. Lo que puede dar argumentos a un negacionista es precisamente una prueba palpable de todo lo contrario, de que con medidas acertadas y consensuadas se puede revertir un proceso tan peligroso como nos contaban que era este. Y nuestro desconocimiento es parte del problema, hasta el punto de que ya nos fiamos de todo lo que nos cuentan con la misma confianza ciega que los habitantes de Pensilvania acerca de la longitud de la sombra de la marmota para predecir el final del invierno.

Hay mucho trabajo por hacer en este Día de la Marmota del cambio climático, otra cosa bien distinta es que la clase política, tan pendiente del corto plazo, afronte compromisos para varias generaciones. Qué bien nos lo ha explicado (una vez más) El Mundo Today:

Protocolo de desco(jo)nexión digital

JOSEAN, 05/09/2021

BORRADOR XVII DE LA EMPRESA VIORSA (Vigilancia Orwelliana, S.A.)

PREÁMBULO. Con objeto de facilitar la conciliación de la vida personal, familiar y laboral, y para cumplir con lo indicado en la Ley 3/2018 de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, en su artículo 88, la Dirección de la empresa, de manera consensuada con el Comité de Empresa, ha preparado este protocolo de actuación cuyo objetivo es respetar el derecho de los trabajadores a la desconexión digital fuera del horario laboral y de manera especial, en fines de semana, festivos y vacaciones.

Se recuerda a todos los empleados lo indicado por dicho artículo 88:

Con la relectura del borrador XVII, el Director General de la compañía (D.G.) volvió a hacer la broma de «habría que pedir a los empleados públicos la conexión digital completa en horario de trabajo, así que imagínate lo que les preocupa esta Ley», a lo cual respondió el representante de los trabajadores (R.T.) con su habitual: «el día que te quites todos los prejuicios de la cabeza, serás mejor jefe».

D.G.: No nos hemos puesto de acuerdo en las horas anuales, en la elección consensuada de las vacaciones de acuerdo con lo que necesita la compañía, en los festivos disponibles o en la subida salarial, en el trabajo presencial o el teletrabajo, lo cual es lógico porque con vuestros planteamientos habríamos quebrado hace años, y ahora nos hacen cumplir una Ley tan imprecisa que dice que se atenderá «a lo acordado». Pues vale, vamos a intentarlo.

R.T.: Podríamos verlo desde otro punto de vista: como empresa habéis incumplido la normativa de registro de la jornada laboral, no pagáis las horas extraordinarias, forzáis a que el empleado se coja la mayor parte de las vacaciones cuando a la Dirección os viene bien, exprimís a los jóvenes con condiciones leoninas, no cubrís los gastos de los empleados durante el teletrabajo, etc. Me parece lógico que seáis incapaces de firmar un protocolo para respetar al trabajador cuando está en su casa o de vacaciones. Pero nos conocemos de hace muchos años, así que, como bien dices, vamos a intentarlo.

D.G.: «Fatiga informática», os inventáis unas chorradas. Resulta que el empleado sale del trabajo, se monta en el Metro, el autobús o el tren para volver a casa y se pone a ver sus redes sociales o a guasapear en el móvil, no quita sus ojos de la pantallita ni un segundo. Llega a casa y sigue enganchado a la tecnología, más cuanto más joven, incluso después de cenar y antes de acostarse, y si le llamas o le escribes porque hay que contestar un mail urgente, te dice que tiene «fatiga informática», vengaaaa, no me jodas, no me parece muy coherente.

R.T.: El trabajador tiene derecho a desconectarse, y la empresa debería organizarse para atender todos esos problemas que puedan surgir fuera de la jornada de trabajo habitual, y si para eso hay que contratar más gente, debería hacerlo.

D.G.: Ya, pero es que te recuerdo que tenemos filiales y delegaciones por todo el mundo y hay una cosa que se llama husos horarios. Pero incluso en España el horario de nuestras tiendas se prolonga hasta las diez de la noche, y desde que los empleados salen de la oficina, antes de las seis, hasta el cierre, ocurren decenas de cosas para las que a veces hace falta dar soporte.

R.T.: Estableced un sistema de turnos, organizad el trabajo de otra manera, pero no pretendáis tener soporte catorce horas diarias con las mismas personas.

Art. 1: Trabajadores afectados. La normativa aplica a todos los empleados de la empresa, si bien se reconoce el derecho a la desconexión digital como un derecho y no como una obligación, es decir, todos aquellos empleados que realicen comunicaciones fuera de su jornada laboral podrán hacerlo libremente. Igualmente, los destinatarios internos de dichas comunicaciones podrán atenderlas durante su jornada laboral, no estando obligados a responderlas fuera de dicha jornada (extraído del Convenio colectivo de Decathlon, art. 53).

R.T.: Sabes que no me gusta mucho esta parte, porque al final, los tocapelotas que mandáis correos hasta las nueve de la noche vais a seguir haciéndolo, y os vais a mosquear si el empleado no os contesta a un guasap o una llamada de teléfono fuera del horario.

D.G.: El trabajador está en su derecho de no contestar hasta el día siguiente.

R.T.: Y vosotros tenéis la obligación de no tomar represalias.

D.G.: Está claro, represalias no, pero también tenemos la potestad de promocionar a aquellos que muestren más implicación con la compañía y sus objetivos, ¿no?

Art. 2: Para los efectos indicados en este Protocolo, se tendrán en cuenta todos aquellos dispositivos o herramientas de la empresa puestos a disposición del trabajador que pudieran extender su jornada laboral más allá del horario establecido, como pueden ser teléfonos móviles, ordenadores portátiles, aplicaciones, correos electrónicos o cualquier otra forma de mensajería, y por supuesto, respetar los teléfonos personales y correos electrónicos propios de los empleados, que no deberían usarse para el envío de llamadas o mensajes de carácter profesional.

D.G.: Siempre me ha llamado la atención lo «exquisitos» que nos ponemos con el uso del teléfono o el ordenador fuera de la empresa, y qué flexibles o laxos somos, o pretendéis que seamos, con el uso de los mismos para fines personales dentro del propio horario laboral.

R.T.: A ver, el que no haya hecho una gestión personal alguna vez durante su jornada laboral, que tire la primera piedra. Todos hemos tenido que dedicar alguna vez quince minutos para una gestión en el banco, o con el colegio de los niños.

D.G.: Sí, si solo fueran quince minutos y de manera excepcional, o si a ese empleado no se le cayera el boli a la hora en punto cuando toda la oficina ha escuchado sus conversaciones interminables con su madre o con el responsable de estudios de su hijo.

R.T.: Yo creo que a todos nos gustaría que los horarios de los colegios, el banco o el ayuntamiento fueran compatibles con la jornada laboral, pero por desgracia son coincidentes y no queda otro remedio que hacer esas gestiones en mitad de la jornada.

D.G.: Si está claro y lo entiendo, solo hablo de lo dignos que se ponen algunos porque un día les llamas a las siete de la tarde y se les olvida la de veces que hacemos la vista gorda durante la jornada. Y no digamos si se nos ocurriera mirar su correo electrónico de empresa dentro del horario laboral de la empresa, es decir, mientras cobra de la propia empresa y no precisamente por hacer gestiones personales o atender sus redes sociales.

R.T.: ¡Pero es que ese es un derecho fundamental del trabajador, regulado en el artículo 87 de la Ley! ¡No podéis espiar el correo electrónico de los trabajadores!

D.G.: Me conozco muy bien lo que dice la Ley, solo quiero hacerte ver el nulo interés que tenéis por el uso que también se hace de los medios de la empresa por el trabajador, dentro y fuera de la jornada laboral. El empleado que se lleva el portátil a casa o que tiene teléfono de empresa, lo va a utilizar antes o después, en mayor o menor medida. Igual que el coche de empresa, que muchos se lo llevan de vacaciones y nunca os he visto preocupados por regular su uso en los convenios.

R.T.: Las labores de control sobre el empleado las tenéis definidas en el Estatuto de los Trabajadores, no sé si también me quieres discutir esto:

D.G.: No, y sabes que se respeta, pero me parece que siempre os olvidáis del artículo anterior, que tiene la clave, sobre todo en dos palabras: «buena fe». De ambas partes.

Art. 3: Con el fin de garantizar el derecho a la desconexión y en un plazo no superior a tres meses, la Empresa se encargará de elaborar lo siguiente:

  • Una Guía de políticas de actuación que regule de manera concreta sobre el uso de las herramientas digitales: qué se puede hacer por parte del empleado, qué no está permitido hacer por el mando directo, medidas de desconexión (estudiar los efectos de cortar las comunicaciones de los servidores de correo electrónico, mensajes automáticos redireccionados…) y efectos de los incumplimientos.
  • El Departamento de Prevención de Riesgos Laborales elaborará un Informe sobre el estrés causado por la conectividad permanente y los efectos sobre la salud del empleado.
  • Encuesta de evaluación entre los empleados: de carácter anónimo, con objeto de identificar las malas prácticas y para incidir de manera especial en aquellos empleados que se salten de manera continuada las normas mínimas de desconexión.
  • Se estudiará habilitar un Canal de denuncia anónimo, dependiente del Dpto. de Compliance, para que el empleado que se sienta forzado a estar permanentemente conectado pueda denunciar dichas conductas.

R.T.: Nada de lo que estamos hablando sirve si no se concretan medidas, así que este borrador no es más que un paso previo de la Guía, que será la clave, y se nos ocurren muchas maneras de implantarlo. Por ejemplo, Volkswagen implantó en Alemania ya en 2011 un sistema que desconectaba los servidores de comunicación de los teléfonos móviles profesionales entre las 18.15 y las 7 de la mañana del día siguiente. Mercedes habilita la opción del Mail on Holiday, que redirecciona automáticamente los emails enviados a trabajadores que están de vacaciones y los hace llegar a otros compañeros del departamento.

D.G.: Insisto en lo que te decía antes: no podemos desconectar por las bravas y a todo el mundo porque puede haber un problema con la fábrica de Vietnam, o con la filial de Argentina, ¡o incluso con el almacén de Fuenlabrada a las once de la noche! No se puede ser tan drástico porque si hay un fuego que apagar, tenemos que estar disponibles.

R.T.: El problema es cuando todos los días hay fuegos que apagar. ¿Podemos alcanzar un consenso, y vuelvo a Decathlon, de manera parecida a lo que han pactado en su convenio colectivo?

D.G.: Pues claro que podemos llegar a un acuerdo en ese punto, si todo esto consiste en aplicar el sentido común. Lo que ocurre es que a veces intentamos legislar por encima de nuestras posibilidades y de manera similar para todos los empleados. Y ciertamente no es lo mismo. De igual manera que no se puede exigir lo mismo a un currito que cobra 20.000 euros anuales, o a un blue collar, que al director de una filial en la otra punta del mundo. Al primero no se le va a llamar nunca salvo que ocurra un Chernobyl, pero al segundo habrá que llamarle más veces de las que vosotros creéis necesarias porque, como bien dice ese artículo, puede haber un potencial perjuicio hacia el negocio. Y porque además, qué coño, lo lleva en el salario.

R.T.: Ahí es donde nos toca exigir ciertos límites, porque en ocasiones parece que hay un Chernobyl diario.

D.G.: De todos modos, no deja de llamarme la atención algunas de las cosas que proponéis como el informe de riesgos laborales por la conectividad permanente, la fatiga informática y todas esas cosas, ¿sabemos distinguir cuándo el problema de esa fatiga lo ha causado el trabajo y cuándo lo ha hecho el propio ocio del empleado que se queda viendo series hasta las dos de la mañana o leyendo las redes sociales en el móvil hasta las mil?

R.T.: Pero ese es su tiempo libre y puede hacer con él lo que quiera, el empleado necesita evadirse del estrés del trabajo y leer o ver aquello que le gusta.

D.G.: Ya, me refiero a los que se quejan de que están perdiendo vista, o que si tienen las cervicales destrozadas, o que se les duermen los brazos. Aquí se cumplen todas las medidas ergonómicas, de luz y temperatura, y tendemos a culpar al trabajo y no tanto a nuestros propios hábitos fuera del trabajo.

R.T.: Sobre eso no podemos regular nada, pero creo que la Encuesta podría ayudar a identificar determinadas malas prácticas en las que se caen aquí, en el centro de trabajo. Sigamos, por favor.

Art. 4: Se promoverán acciones de formación y sensibilización de carácter obligatorio para todos los empleados, así como cursos especialmente dirigidos para directivos, con objeto de implementar una serie de prácticas habituales como evitar el envío de correos y llamadas fuera del horario laboral, con la excepción de aquellos de carácter informativo y que no supongan una orden o mandato de acción inmediata. Se insistirá en que, aunque se pueden mandar correos, el empleado no tiene obligación de contestarlos.

Art. 5: Con objeto de hacer efectivo el derecho a la desconexión digital y laboral en los términos del presente Acuerdo, la Empresa garantizará que el ejercicio de este derecho por parte de los trabajadores no será motivo de sanciones, ni influirá de manera negativa en las valoraciones anuales que del empleado realice su mando superior, ni afectará en modo alguno a las posibilidades de promoción dentro de la Empresa.

R.T.: Tengo muy claro que en este último punto podemos escribir lo que queramos que vosotros vais a seguir promocionando a quien se pliegue en mayor medida a vuestras exigencias.

D.G.: Se llama implicación, y las empresas estamos muy tocadas como para permitir que esto quede como un solar cada vez que suena la sirena, como en Los Picapiedra, ¿te acuerdas?

R.T.: Sí, me acuerdo muy bien, pero aquello estaba ambientado en la Prehistoria, que es donde os quedasteis alguno.

D.G.: Ni mucho menos, amigo, estamos en el futuro. Y en este futuro inmediato, mientras hablamos de apagar todos los sistemas a las cinco de la tarde, o de hacer auditorías retributivas con perspectiva de género, o de conseguir un sello de sostenibilidad para algo que nunca lo ha sido, hay un grupo de empresas chinas contando las horas para quedarse con nuestro negocio.

Siete años en «Cuatro amiguetes y unas jarras»

15/08/2021

Hoy se cumplen siete años del inicio de este proyecto (más bien realidad) que estaba destinado a tener apenas un año de vida. «Buenos días a todos los que estáis ahí, al otro lado». Aquellas fueron las primeras palabras el 15 de agosto de 2014 en la Declaración de intenciones de este blog, unas palabras dirigidas a no se sabe muy bien quiénes, a esos lectores anónimos que se han ido sumando a este blog de manera paulatina, por el boca a boca, o el boca a oreja, mejor dicho, porque algún día un post les llamó la atención en Linkedin, Facebook, Twitter, o les llegó por Whatsapp, o porque alguno de los «BeBés» (Brasas Blogueros) le insistió con que «tienes que leer esto» o «esto otro ya lo explicaba yo en un post».

La idea inicial era probar doce meses, ver qué salía de aquello y esperar la aceptación de los lectores, pero lo cierto es que la recepción fue muy positiva, tanto que acabamos de completar los siete años de existencia. Durante ese tiempo han salido de la «batidora» de ideas 492 posts, más otro centenar en otros medios (fundamentalmente La Galerna), dos libros publicados con objetivos de crowdfunding para los proyectos solidarios de Lester en Bolivia y Ecuador, diversas colaboraciones con varios amigos que han querido aportar puntos de vista diferentes sobre algunos temas, entre cuatro y cinco mil lecturas mensuales (dejando aparte las de otros medios), más de mil comentarios (siguen pareciendo pocos, animaos más, dad un poco de cera), algunas «monetizaciones» que han ido a ONGs conocidas… pero por encima de cualquier otra consideración, estos siete años han traído dos cosas más: una enorme satisfacción para los cuatro amiguetes y (esperamos) diversión o buena información para los lectores. Y desde luego como aprendizaje es único. Uno relee algunos de los primeros posts y aprecia una evolución clara. Quizás se pierde algo de frescura al no soltar lo primero que viene a la mente, pero se gana en precisión. Del mismo modo que en el uso del lenguaje.

Para hacer caso a algunos amigos que pedían que la web tuviera un índice en el que buscar textos antiguos, está ya disponible en Índice, a la izquierda de la pantalla de entrada. Todos los artículos ordenados por tema y autor/amiguete. También existe la opción del buscador a la derecha de la pantalla, por palabras, «Martin Scorsese», «relato Escocia» o «teatro culé». Funciona, lo digo por ese amigo que me dice siempre que busca algo concreto de hace tres o cuatro años y no es capaz de encontrarlo.

Siete años ya, pero esto no termina aquí, queda mucho sobre lo que escribir, varios proyectos por concluir y mucho aprendizaje a las espaldas. Dentro de la labor de divulgación (y entretenimiento) de este blog, planteamos un pequeño ejercicio resumen de lo expuesto: que cada Amiguete deje aquí una recomendación ajena, otra propia, de un texto al que le tenga especial cariño y por la razón que sea haya tenido pocas lecturas, y un proyecto que se pueda contar.

TRAVIS

Recomendación: sobre todo dos poscast, La Órbita de Endor y Todopoderosos. El primero es pura información, extensa, exhaustiva, hasta límites increíbles (podcast de seis horas a veces), análisis de una película o un autor desde todos los puntos de vista. El segundo, Todopoderosos, dura «solo» dos horas y aporta buen humor a la vez que información. En cuanto a otros blogs, me quedo con los análisis de Cinemelodic.

Una recomendación propia: me curré bastante La película de las pelis del desván, mezclando personajes de varias películas, dando rienda suelta al guionista que llevo dentro y no llegué ni a treinta lectores. ¿Tan friki era?

Un objetivo: tanto Barney de manera recurrente como Lester y Josean han realizado sus publicaciones en otros medios, pero sé que la mía está por llegar, y espero que sea pronto. En un medio de tirada importante, en eso estoy, no voy a adelantar nada.

LESTER

Recomendación: el podcast de La Cultureta, de Onda Cero. Habrá quien pueda pensar que en ocasiones pueden resultar pedantes o con esa soberbia cultureta que se estila en este país, pero a mí me gusta escucharlo incluso cuando soy un completo ignorante en los temas que plantean: determinados autores, etapas históricas o músicos. Cuando sé algo del tema… entonces lo disfruto aún más. En cuanto a webs, sigo Zenda Libros menos de lo que me gustaría, pero a veces encuentro artículos en los que evadirme un buen rato.

Una recomendación propia: Los muertos salen a hombros, creo que Jardiel Poncela definió a la perfección una de nuestras principales características, no sé si como pueblo, nación o como condición humana.

Un objetivo: los proyectos no se cuentan hasta que están acabados, por superstición, por evitar preguntas insistentes o porque sí o porque no, pero solo puedo anticipar que por supuesto que hay un nuevo libro entre manos.

BARNEY

Recomendación: evidentemente, no hay mejor web, ni mejor escrita («Madridismo y sintaxis» es su máxima), para hablar de fútbol y baloncesto que La Galerna, donde me han acogido desde hace ya tres años. En el mundo de los podcast, el trabajo de Richard Dees en El Radio destripando las malas artes de la prensa es impagable.

Una recomendación propia: los post con más lectores son siempre los de fútbol, y me atrevo a decir que aquellos que atacan al Barça más que los que alaban al Real Madrid, pero uno es amante del atletismo y de casi todo el deporte en general, y escribió con especial cariño un recuerdo nostálgico imposible (porque no lo viví) de los Juegos de México de 1968.

Un objetivo: nada me gustaría más que escribir el libro definitivo sobre el caso Soule y los manejos de Ángel Villar al frente de la Federación de Fútbol, pero me temo que esa investigación no se va a hacer nunca. Van pasando los años y el escándalo se va tapando, hasta que llegue un día en el que se le dé carpetazo y no veamos un Moggigate como el que se vivió en Italia. Así que mientras llega esa oportunidad, quizás entre en el mundo del podcast, que ya en su día hubo un planteamiento de unos «colegas».

JOSEAN

Recomendación: mi amigo El Economista Salvaje dejó de publicar su blog, y para mía fue una pena, puesto que me sirvió para conocer algunos temas que nunca me habían interesado. También ha sido una pena el reciente fallecimiento de José María Gay de Liébana, que publicaba artículos muy interesantes y plenos de sentido común en El Economista. En Linkedin, el Newsletter semanal de Javier Esteban Beyond the Hype aporta información útil y de calidad.

Una recomendación propia: hay dos post con mucho curro detrás que fueron los dedicados a la ausencia de seguridad jurídica, de plena actualidad con todos los cambios regulatorios del sector eléctrico.

Un proyecto: sobrevivir, que la vida no me da para más. Sobrevivir a todo el estrés, a todos los cambios legislativos, contables, fiscales, informáticos… aguantar hasta la jubilación, aunque cada día nos la pongan más lejos. ¿Acaso hay algo más importante?

Lo dicho, seguimos con el blog. De momento, de momento… de momento, otro año más al menos. Lo mismo que decimos cada año.

Y ya sabes, si quieres colaborar con una buena causa, aquí dejamos un enlace de una ONG de la que hemos hablado mucho y bien en este blog: Ayuda en Acción/colabora