«Sportswashing» by Arabia Saudí

JOSEAN, 21/01/2023

El sportswashing es el término inglés utilizado para denominar la práctica de aquellos países o regímenes dictatoriales que utilizan el deporte para lavar su imagen (whitewashing). Con unos años de retraso sobre los cataríes, Arabia Saudí se ha lanzado a tumba abierta (u opaca, en el caso de los trabajadores fallecidos en régimen de semiesclavitud) a mejorar su imagen internacional con la organización de grandes eventos deportivos.

La firma con los organizadores del Dakar por diez años (15 millones de euros anuales), la celebración de un Gran Premio de Fórmula-1 en Jeddah durante los próximos diez (se habla de un monto global de 650 millones), el circuito de golf con premios multimillonarios para atraer a los mejores profesionales, la celebración de veladas de boxeo con varios de los mejores púgiles del mundo y bolsas estratosféricas, la compra del Newcastle, las Supercopas de España e Italia y como colofón, el fichaje de Cristiano Ronaldo por el Al Nasr por un salario anual de 200 millones de euros, todo forma parte de la promoción del país y su Saudi Vision 2030. Una agenda de eventos y promoción internacional que pretende atraer el turismo al país y de paso, mejorar su imagen en el exterior. El objetivo final es la organización de un Mundial (han presentado la candidatura de 2030 junto con Egipto y Grecia) o unos Juegos Olímpicos en 2036.

Utilizar el deporte para vender la imagen de tu país es algo tan antiguo como el propio deporte como fenómeno de masas. Los dirigentes deportivos nunca se han llevado mal con dictadores o jefes de estado de todo tipo y moral, y si nos remontamos en el tiempo, llegamos al menos hasta Hitler y los Juegos de Berlín en 1936 como escaparate internacional para la difusión de la idea de la raza aria como superior. Pero realmente me pregunto siempre: un estado totalitario, o una dictadura en los índices más bajos en materia de derechos humanos, ¿de verdad consigue lavar su imagen al atraer a los mejores deportistas del mundo?

Acabamos de tener la prueba más reciente con el mundial de la infamia y la vergüenza en Catar. Por mucho empeño que pusiera el presidente de la FIFA Gianni Infantino en elogiar los avances del país, millones de espectadores han podido saber qué dicen las leyes acerca del papel de la mujer, el colectivo gay, los derechos de los trabajadores inmigrantes o las libertades más fundamentales como la de expresión, de prensa o de asociación. Lejos de blanquear la dictadura catarí, el que ha querido conocer la realidad del país ha podido hacerlo de numerosas maneras, con reportajes durísimos, documentales estremecedores o leyendo el Informe de Amnistía Internacional al que aquí nos referimos durante el propio mundial del que nos negamos a hablar.

Arabia Saudí pretende abrirse al mundo y mostrar sus maravillas naturales (que no dudo de que las tendrá) del mismo modo que se abrió a recibir turistas hace apenas tres años, pero a lo que sus dirigentes parecen reacios es modificar sus políticas en materia de derechos humanos. A mí, y supongo que debería ocurrir con toda persona de bien, el hecho de que Cristiano Ronaldo vaya a jugar allí los próximos dos años, o que ahora vayan los «deseados» Messi, Modric, Sergio Ramos o Di María, no me va a cambiar la opinión sobre el país. Dejo estos ejemplos extraídos de la página de Amnistía Internacional:

  • Se calcula que han muerto unas 233.000 personas en la guerra de Yemen, en la que Arabia Saudí encabeza una de las coaliciones internacionales en conflicto. la UEFA y la FIFA expulsaron a Rusia de inmediato de todas las competiciones internacionales tras la invasión de Ucrania, pero Arabia Saudí lleva años participando con regularidad en cualquier torneo, mundial incluido.
  • No hay libertad de expresión y se siguen dando casos como la condena a Shalma al-Shebab a 34 años de cárcel por tuitear a favor de los derechos de las mujeres en el país. Sus blanqueadores occidentales dicen que se ha avanzado mucho en este campo en los últimos años. Claro, ahora ya pueden conducir, algo insólito vedado hasta hace un lustro, «gran avance». Pero sigue rigiendo el derecho de tutela del varón (padre o marido) sobre la mujer, y se alcanza la locura más desesperante con el hecho de que una mujer que sufre violencia de género necesita el consentimiento de su marido para poder solicitar acogida en un centro.
  • En 2022 se ejecutó a 128 personas, pese a que los dirigentes habían prometido derogar la pena de muerte para determinados delitos de opinión o narcotráfico. Los juicios siguen sin contar con todas las garantías necesarias para los acusados.
  • Arabia Saudí no ha firmado el tratado internacional contra la tortura y la sigue practicando contra los presos. El defensor de los derechos LGTBI Mohamed al-Bokari fue condenado a recibir 500 latigazos acusado de violar la moral pública.
  • Figura en el país 127 de un total de 142 en materia de igualdad de género.
  • Los trabajadores inmigrantes siguen sometidos al régimen de la kafala (igual que en Catar), lo que los convierte en mano de obra barata, sin apenas derechos. Pasan a ser «propiedad» de sus empleadores que los obligan a trabajar en condiciones precarias. Da igual el calor que haga.
  • No hay libertad de prensa, ni de asociación, por lo que no hay oposición a los dirigentes, ni mediática, ni política. En la actualidad hay al menos 26 periodistas detenidos por ser críticos con el régimen. Según Reporteros Sin Fronteras, Arabia Saudí ocupa el puesto 166 sobre un total de 180 en libertad de prensa.

El nuevo dueño del Newcastle no es otro que el príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salman, el mismo que ordenó el envío de agentes a Estambul para detener al periodista Jamal Khashoggi, que fue torturado durante horas, asesinado y su cuerpo descuartizado y sacado del país en valijas diplomáticas. Cuando el Newcastle fue vendido al fondo soberano saudí en 2021, hubo una concentración de aficionados del club inglés en la sede del club. Pensé que estaban protestando el hecho de caer bajo las garras de la satrapía saudí, y sin embargo, estaban de celebración: habían sido adquiridos por una fortuna diez veces mayor que la del fondo de Abu Dábi que compró el Manchester City.

¿Se puede hacer algo para frenar el empuje de los países del golfo en Europa? Seguro que sí, al menos en el deporte, aunque poderoso caballero es don dinero, y dudo mucho que algo vaya a cambiar. Durante los setenta y los ochenta, cualquier deportista profesional que participara en un evento deportivo en Sudáfrica era vetado y sancionado para cualquier competición internacional. Las sanciones a Sudáfrica por su política de apartheid podrían muy bien replicarse para aislar «deportivamente» a Catar o Arabia. Pero no se hará, sino todo lo contrario, irá cada vez a más.

En la rueda de prensa previa al mundial de Catar, Gianni Infantino dijo que en Europa o en occidente éramos unos hipócritas con un largo historial de abusos a nuestras espaldas. Y puede que fuera lo único en lo que estuve de acuerdo con él, aunque fuera por motivos bien distintos a su intento de blanqueamiento de los cataríes.

Claro que es hipócrita acusar al país de violaciones de derechos humanos, pero luego abrirse de nalgas ante ellos para conseguir el contrato del AVE a La Meca, o el pastizal de la Supercopa de España (lamentable que se haya privado de este espectáculo a los aficionados de los clubes españoles), o los contratos de los astilleros de Navantia para la venta de buques de guerra. Los países que más armas venden a Arabia Saudí son, por este orden: Estados Unidos, Reino Unido, Francia y España. Y renunciar a estos fondos es renunciar a muchos puestos de trabajo. Recomiendo el programa Salvados de Jordi Évole y su conversación con el alcalde de Cádiz, el popular Kichi, sobre este asunto en particular (enlace). Las cancillerías occidentales lavan su conciencia obligando a firmar un acuerdo con los compradores de armas para que estas no se utilicen en revueltas civiles internas o contra la población de un país enemigo con el que se está en guerra. Pero una vez vendidas las armas… el silencio, la falta de control sobre su uso.

Y claro que Europa es hipócrita, como lo fue en su día con Gaddafi, con Teodoro Obiang, con Pinochet, con el general Noriega o con cualquier otro líder de un país con reservas naturales o infraestructuras estratégicas básicas. La frase de Franklin Delano Roosevelt sobre el dictador Somoza define a la perfección la política mundial: «es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta».

A mí no dejan de sorprenderme las genuflexiones de los líderes occidentales cada vez que viene un jeque con sus cargamentos de petrodólares y los contratos bajo el brazo. Yo, que ya estaba casi convencido de ser un potencial violador y un maltratador por el mero hecho de haber nacido hombre, o que era racista por ser blanco, homófobo por ser hetero y no comulgar con alguno de los postulados del colectivo LGTBI, tránsfobo por criticar aspectos de la ley trans, o que tenía que pedir perdón por ser español y hace cuatrocientos años nuestros ancestros cruzaron el charco para llevar su civilización, ya lo tengo claro: tendría que declararme saudí, aunque eso sea imposible. Así podría ser bien recibido en todas partes pese a no respetar ninguno de los derechos básicos de la mayor parte de la ciudadanía, y no se me tildaría de nada porque estaría en mi cultura y habría que respetarla.

En fin, una pena. Arabia Saudí ha desembarcado en la Premier League con la compra del Newcastle. y se habla de que incluso podría comprar el Liverpool o el Manchester United. La normativa de la UEFA lo impide, pero ya buscarán una triquiñuela legal para que se lo permitan, como que cada club pertenezca a un fondo saudí diferente. Menuda es la UEFA para el cumplimiento de la legalidad.

El fondo catarí QSI, propietario del Paris Saint Germain, está negociando la entrada en la Premier y la compra de un club inglés. Según parece, entraría en la puja por el Liverpool. 16 de los 20 clubes de la Premier están en manos extranjeras: fondos americanos (Arsenal, Chelsea, Manchester United, Leeds, Crystal Palace), de Abu Dábi (Manchester City), Irán (Nottingham Forest) o Arabia Saudí (Newcastle ¿y…?). La Superliga promovida por el Real Madrid, el Barça o la Juventus no será el problema de las ligas nacionales en los próximos años. El problema va a ser la Premier, que se lo está llevando todo del resto de ligas pagando unas cifras estratosféricos con fondos provenientes en muchos casos de dictaduras, y la UEFA va a ser cómplice de todo este proceso. Sobre este asunto va el último vídeo grabado en el canal de Kollins:

Quién me iba a decir

Pues sí, quién me iba a decir ¡a mí!, y que se me perdone tanto egocentrismo, que, con la timidez que siempre tuve y las pocas ganas que me acompañaron toda la vida para hablar en público, acabaría el año dando un par de charlas e interviniendo en un canal de YouTube.

Y quién me iba a decir ¡a mí! que me atrevería a subir vídeos con mis frikadas particulares y mi propia voz para arrancar el año. Aquí lo dejo… y me retiro a la cueva dos minutos y medio, el tiempo que dura el vídeo:

El video aúna un poco de todo lo que los lectores han podido encontrar en el blog en 2022: el cine de Travis, el Real Madrid de Barney, la familia de Lester, «su» libro, o las críticas al Mundial de Catar y a la corrupción de la FIFA de Josean. Espero que os guste. Y como en el canal de Kollins siguen contando conmigo, hoy mismo se ha publicado un nuevo vídeo. El tema escogido ha sido la salida de Cristiano Ronaldo a Arabia Saudí y las (estúpidas y poco inteligentes) críticas vertidas por una parte de ese bochornoso periodismo deportivo que tenemos en España. El autoproclamado «mejor periodismo deportivo del mundo».

Quién me iba a decir ¡a mí!, que pasé ocho años en el anonimato de este blog, que me moví siempre mucho mejor con la palabra escrita que con la hablada, que ahora iba a prestar mi cara y mi voz para un tema que polariza tanto a la gente como el fútbol.

Arrancamos un nuevo año, en forma, aunque puede que con formas distintas a las de los años anteriores.

2021: No mires atrás, no mires arriba

2020: El año que nos encerramos cautelosamente

2019: Despropósitos de Año Nuevo

2018: Ahora más que nunca

Y por supuesto, sigo sin dejar de buscar lo que ya anunciaba en el primer post de 2015, en uno de los artículos más leídos de la historia de este blog: En busca de la tranquilidad. Como un puñetero hobbit.

No fueron inocentadas

No lo fueron. No fueron bromas de mal gusto, sino hechos, realidades que sucedieron en este año que está a punto de terminar, otro año de acontecimientos históricos e histéricos.

BARNEY

La UEFA publicó su ranking de los mejores equipos de Europa y el Real Madrid, tras ganar la Liga y la Champions (la más inverosímil que recuerdan mis ojos), desciende un puesto, hasta el sexto concretamente. El PSG, o Qatar Saint Germain, sin embargo, asciende una posición en esta absurda clasificación, hasta el quinto. Entre sus méritos está, sin duda, haber sido eliminado por el Madrid en octavos de final de la Champions. Méritos similares a la mayoría de clubes que preceden a los blancos en la clasificación. Chelsea, Manchester City y Liverpool también fueron derrotados por el Real Madrid, no ganaron la Liga de su país (excepto el City de Abu Dhabi), y se mantuvieron en mejor posición en este curioso ranking.

Son las cosas absurdas que ocurren en el mundo del deporte, algunas sujetas a coeficientes de cálculos absurdos, y otras a votaciones infumables como las de los trofeos individuales. Gavi fue elegido el mejor jugador joven de Europa y conquistó el Golden Boy. Otra broma, como se vio con la caída de su equipo (de nuevo) a la Europa League, o si se comparan sus prestaciones en el infame mundial de Catar con las de otros jóvenes que quedaron por detrás en la votación, como Bellingham, Musiala o el mismo Camavinga, quien añadió a su notable participación en la Champions, una final espectacular en el mundial en un puesto que no era el suyo. Tanto Gavi como Pedri, como Ansu Fati, son proyectos de jugadores muy esperanzadores para los culés, pero (creo modestamente) han sido elevados a una categoría en la que todavía no están. Que Gavi, un buen jugador, haya sido elegido mejor joven de Europa cuando su mayor virtud es una agresividad pareja solo con su marrullería es una inocentada propia de un día como hoy. Pero vamos, que tampoco hay que extrañarse demasiado: Xavi Hernández fue elegido entre los quince mejores entrenadores del mundo.

TRAVIS

CODA, la mejor película del año. Repito, no es una inocentada: CODA se llevó el Óscar a la mejor película del año. Vale que no hubiera obras grandiosísimas, majestuosas, de las recordables por décadas, pero, sinceramente, había varios puñados que se podían haber llevado tal premio antes que esta, una adaptación correcta de la buenista y amable película francesa La familia Bélier. Pero son las cosas de Hollywood. West Side Story (Steven Spielberg), El callejón de las almas perdidas (Guillermo del Toro), Belfast (Kenneth Branagh), Licorice Pizza (Paul Thomas Anderson), King Richard (Reinaldo Marcus Green), hasta El sopor del perro, perdón, El poder del perro (Jane Campion) o No mires arriba (Adam McKay) me parecían más oscarizables. Lo que tampoco fue inocentada, salvo que nos tomaran el pelo, fue el sopapo que le soltó Will Smith a Chris Rock en pleno directo. Dejando aparte la piel fina de Will Smith o de su mujer, lo más reprochable del presentador fue la poca gracia de su broma. Que aprenda de la mordacidad salvaje de Ricky Gervais en los Globos de Oro, en especial en su quinta (y última) ceremonia, en 2020:

¡Eso es repartir y no lo que hacen los de Amazon! Leonardo di Caprio, Martin Scorsese, Meryl Streep, todo Hollywood (¡Judy Dench, jojojo, vaya, vaya, vaya!) recibió guantazos de un presentador que sabía que no iba a repetir, y aguantaron con la sonrisa o la carcajada en la boca (en especial, aquellos para los que no iba la broma). El Príncipe Andrés, Apple, Greta Thunberg,… aquella noche repartió más que Magic Johnson en toda su carrera.

JOSEAN

Tiene cojones, pero no fueron inocentadas las cosas que vimos en política durante este 2022. No fue una broma, ni siquiera de mal gusto, ver a EH Bildu y a ERC hablar de que el Partido Popular estaba en contra del sistema, o que estaban faltando a sus deberes. O escuchar a Pedro Sánchez decir que la oposición estaba contra la Constitución mientras trataba de sacar proyectos adelante con el voto favorable de Bildu y ERC, los aclamadores de etarras o de la Declaración Unilateral de Independencia del 1-O. Han pasado cosas tremendas este año, como que la reforma laboral se aprobara por la torpeza reiterada de un diputado del Partido Popular (Alberto Casero, quien, sin duda, no era el más listo de la clase), o que Felipe Sicilia comparara las togas de los jueces del Tribunal Constitucional con las metralletas de Tejero el 23-F.

Que se rebajaran o redujeran los delitos de sedición y malversación para lograr aprobar los presupuestos, o que las penas a agresores sexuales se vieran minoradas por la torpeza de una ley promovida por quienes carecen de formación para ello. Tampoco fueron inocentadas los gambazos de la oposición, como la dimisión de Pablo Casado tras acusar a Isabel Díaz Ayuso de los negocios de su hermano con las mascarillas. Negocios probados, legales, según parece, pero reprobables en términos de ética y política. Y no es una inocentada ver que su sucesor, Alberto Núñez Feijóo (bufff…), junto con Santiago Abascal (más buffff…), forma la alternativa más probable a este gobierno que me deja anonadado cada semana, cuando los lunes me digo «no será capaz de…» para comprobar el viernes que «ha vuelto a hacerlo».

Todo parece una broma de mal gusto, como que los chavales de quince años no puedan conducir, tomar unas cañas, votar o consentir explícitamente las relaciones sexuales, porque se considera que carecen de la madurez suficiente para ello, pero que sin embargo puedan abortar o determinar su sexo libremente sin el consentimiento paterno. Lo que no es una broma es la deuda pública, y lo comprobaremos durante años.

LESTER

Pues no fue una broma, pero durante unos días, mi libro Volver al asfalto estuvo en el número 1 del top de Libros más vendidos de Running, maratones o como quieran llamar a este vicio de correr.

Y con esta no-inocentada, como por la propia publicación, como por la presentación o los comentarios de amigos y familiares (¿gente con conocimientos culturales excelsos o pelotas rastreros?… me inclino por lo primero), me doy por más que satisfecho en este 2022 a punto de finalizar.

El Informe sobre la Superliga

Cap. XXVIII y último de El club de los currelas muertos.

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar.

Hoy FINALizamos esta serie de recomendaciones que ha durado cuatro semanas y lo hacemos con un texto farragoso por momentos, sorprendente en varias de sus afirmaciones y que deja algunas conclusiones ambiguas que pueden marcar el devenir del fútbol de élite en las próximas temporadas. La lectura recomendada de hoy es el Informe de Conclusiones del Abogado General Athanasios Rantos sobre la Superliga y sobre la posible posición de monopolio de la UEFA, un monopolio que estaría afectando a los derechos comunitarios en materia de competencia.

Me ha llamado la atención que la Introducción comienza recordando lo que fue el caso «Bosman» hace treinta años. Puede que los mas jóvenes no lo recuerden, pero en aquellos años se dirimió si la «justicia deportiva» podía saltarse la normativa comunitaria en materia de derechos laborales y libre movimiento de los trabajadores. En aquella ocasión fue un jugador belga de segundo nivel el que consiguió lo que a la mayoría nos parece normal, y es que no prevalezcan las normas de un organismo de Derecho privado suizo dirigido por mandamases cuanto menos dudosos sobre la legislación comunitaria. Los catastrofistas perdieron entonces y (ojalá) perderán en el futuro.

Antes de entrar en materia conviene mencionar que la Resolución presentada esta semana no es vinculante, si bien lo habitual es que las sentencias del TJUE coincidan con dichas conclusiones en unos dos tercios de las ocasiones. En este blog ya nos ocupamos hace años de un Informe más que controvertido, en aquella ocasión sobre la renuncia forzosa a los intereses de demora del Plan de Pago a Proveedores de Montoro, y ya entonces dedujimos que primaron otros intereses sobre lo que parecía razonable y aún diría más, legal.

El litigio se plantea como una cuestión prejudicial presentada en un Juzgado de lo Mercantil de Madrid por los promotores de la Superliga (ESLC), sociedad de Derecho español, ante las declaraciones conjuntas de la FIFA y la UEFA para oponerse a la posible creación de una nueva competición. Según el punto 18 del Informe, «dicho órgano jurisdiccional alberga dudas acerca de la conformidad con el Derecho de la Unión de determinadas disposiciones estatutarias de la FIFA y de la UEFA, así como de las amenazas de sanciones o advertencias vertidas por estas federaciones, habida cuenta, en primer lugar, de la prohibición de abuso de posición dominante establecida en el artículo 102 TFUE; en segundo lugar, de la prohibición de las prácticas contrarias a la competencia establecida en el artículo 101 TFUE, y, en tercer lugar, de las diferentes libertades fundamentales garantizadas por el Tratado FUE, en la medida en que aquellas podrían utilizarse para debilitar cualquier iniciativa privada que pudiera competir en el ámbito de las competiciones de fútbol.» El resaltado del texto es mío.

Los propios Estatutos de la FIFA y la UEFA ya responden a lo primero, al abuso de posición dominante. La FIFA indica en sus Estatutos:

Y la UEFA por su parte:

Es obvio que el fútbol mueve mucha pasta y que van a batallar con sus «armas de siempre» para que no les quiten el negocio. La FIFA y la UEFA funcionan como monopolios, y por sus agresivas reacciones y amenazas deberían quedar contestados todos los puntos de la cuestión prejudicial. El Informe pasa entonces a analizar el «modelo deportivo europeo», un sistema abierto con ascensos y descensos, en el que «entre sus objetivos principales figura el de promover competiciones abiertas, a las que todos puedan acceder gracias a un sistema transparente en el que los ascensos y descensos de categoría mantengan un equilibrio competitivo y favorezcan el mérito deportivo, el cual constituye también un elemento esencial de dicho modelo». No es exactamente así. La ACB estuvo durante años sin ascensos y descensos porque los equipos de la Liga LEB no podían cumplir con los requisitos económicos de entrada. Y ocurre en casi todos los campeonatos profesionales organizados.

Continúa el Informe diciendo que este modelo «se apoya en un régimen de solidaridad financiera, que permite redistribuir y reinvertir en los niveles inferiores del deporte los ingresos generados por los acontecimientos y las actividades de la élite». Bueno, el despelote de la «solidaridad financiera» ha alcanzado su culmen con la irrupción de los jeques y los millonarios con fortunas sin límite para desequilibrar cualquier competición en la que participen sus clubes. Claro que según el abogado, «las características particulares de las actividades deportivas las distinguen de otros sectores económicos» y «es necesario un grado de igualdad y cierto equilibrio competitivo, características que diferencian al deporte de otros sectores, en los que la competencia entre operadores económicos conduce finalmente a expulsar del mercado a las sociedades ineficientes». ¿Se ha echado al PSG o al City por sus abultadas pérdidas, se ha descendido al Barcelona por su ineficiencia? ¿No, verdad?

Estas medias verdades ya hacen sospechar lo que se va a indicar a continuación, que no es otra cosa que el hecho de que, aunque las normas de la Unión Europea en materia de competencia digan una cosa, se las van a saltar o al menos flexibilizar. Este párrafo es revelador:

Cuando lo leí me recordó al descenso administrativo del Sevilla y el Celta allá por los noventa por un incumplimiento de la Ley, y cómo se movieron instituciones de todo tipo, también públicas, o las manifestaciones en las calles de Vigo y Sevilla para frenar la bajada a Segunda B de los clubes de fútbol de la ciudad. Se consiguió, supongo que por esas «características particulares del deporte» que permiten saltarse la Ley. Leer esto una semana después de saber que decenas de europarlamentarios han sido untados por el gobierno de Catar, dueño de BeIn (que controla los derechos del fútbol), del PSG, cuyo presidente Al Khelaifi dirige también la ECA (Asociación de Clubes Europeos), tranquiliza mucho.

El Informe continúa con una parte muy interesante sobre la que se ha hablado menos, que es el conflicto de intereses que supone que las federaciones deportivas puedan ser reguladoras y además realizar una actividad económica. Hace referencia a dos sentencias, una deportiva y otra sobre una profesión liberal, en las que «el Tribunal de Justicia declaró que, cuando una normativa atribuye a una persona jurídica, que organiza y explota comercialmente ella misma competiciones, la facultad de designar a las personas autorizadas a organizar dichas competiciones y de fijar las condiciones en las que estas últimas se organizan, tal normativa concede a dicha entidad una ventaja evidente sobre sus competidores. Por tanto, tal facultad puede llevar a la empresa que la ostenta a impedir el acceso de otros operadores al mercado en cuestión. Así pues, es preciso que el ejercicio de esta función normativa quede sometido a límites, a obligaciones o a un control para evitar que la persona jurídica de que se trate pueda falsear la competencia favoreciendo las competiciones que organiza o aquellas en cuya organización participa«. Nuevamente la parte subrayada es mía.

Quizás la parte más controvertida del Informe está en los puntos 63 al 82 sobre si la UEFA restringe la competencia por el efecto o por el objeto. El Abogado indica claramente que los clubes podrían seguir adelante con la creación de la Superliga:

«76. Así, nada impediría, en principio, a los clubes que forman la ESL seguir el ejemplo de otras disciplinas deportivas y crear su propia competición fuera del marco definido por la UEFA». Es la Euroliga de baloncesto, por ejemplo, el mejor ejemplo de que todo esto de lo que se está hablando no es más que una polémica creada para mantener un sistema que mueve mucho dinero. La salvaje reacción de Javier Tebas, presidente de LaLiga, por ejemplo, y los artículos falaces de muchos de los medios a los que ha regado con millones de euros en los últimos años. Es mentira. La Superliga no ataca, compite, ni limita las ligas nacionales, del mismo modo que la Euroliga no lo ha hecho.

Pero por otro lado reprocha a los clubes que quieran seguir perteneciendo a la UEFA, lo que llama «doble pertenencia». Viene a decir que tendrían que acatar las sanciones que les marcara la UEFA, pues «solo tendrían un efecto restrictivo en la medida en que los clubes afectados desearan seguir afiliados a la UEFA». Y aquí es donde la bajada (a medias) de los clubes ingleses o el Atleti del modelo de la Superliga puede dar al traste con el proyecto. Si todos los grandes siguieran adelante, la UEFA no podría frenar la Superliga. Pero han decidido decir en público y de cara a la UEFA que se bajan del proyecto sin haberse salido formalmente del mismo, quizás por las cláusulas de penalización que tiene el acuerdo de la Superliga. Solo se mantienen el Real Madrid, el F.C. Barcelona y la Juventus de Turín.

Llegado a este punto, el Abogado no sabe por dónde salir y se saca una frase que podría ser de los Hermanos Marx tanto como de Mariano Rajoy:

«78. Habida cuenta de las consideraciones anteriores, estimo que, aun cuando las normas controvertidas en el litigio principal puedan tener por efecto restringir el acceso de los competidores de la UEFA al mercado de la organización de competiciones de fútbol en Europa, tal circunstancia, suponiéndola acreditada, no implica manifiestamente que esas normas tengan por objeto restringir la competencia en el sentido del artículo 101 TFUE, apartado 1».

El régimen de sanciones solo afecta a los clubes si estos deciden seguir perteneciendo a las federaciones deportivas y a la UEFA. Es lo que pasó con la FIBA y la Euroliga en su momento, hay precedentes muy similares: «si estos últimos (los clubes) deciden «romper» con esta federación creando una nueva competición independiente y participando en ella, el riesgo de imposición de sanciones puede dejar de tener cualquier efecto disuasorio sobre ellos«. Y más adelante (punto 146), indica que la UEFA y la FIFA podrían sancionar a los clubes que no se acojan a sus normas, pero no a los jugadores, y este punto apenas se ha mencionado en la prensa: «No obstante, las sanciones de exclusión dirigidas contra los jugadores que no tengan ninguna implicación en el proyecto en cuestión son desproporcionadas, en particular por lo que se refiere a su exclusión de las selecciones nacionales».

Respecto a la explotación de los derechos televisivos, el Abogado General considera que la UEFA debe mantener el privilegio de la venta de derechos en exclusiva, se supone que para mantener la equidad del deporte. Pero es que además lo hace porque «la explotación de los derechos a los que se refiere el litigio principal guarda relación con un deporte que reviste una «considerable importancia social»», para luego caer en una contradicción flagrante, puesto que reconoce que «el legislador de la Unión aprobó una normativa que concedía, en particular, a cada Estado miembro la posibilidad de imponer que los acontecimientos deportivos considerados «de gran importancia para la sociedad» fueran retransmitidos en abierto». Es decir, respeta ese derecho por la importancia social del fútbol, hasta el punto de que se permite la emisión en abierto, pero luego no entra en que la venta se hace para emisiones cerradas, o bajo suscripción. Cada día más caras, por cierto. El fútbol en abierto interesa, como se puede comprobar con las cifras de audiencia, pero resulta cada vez más exclusivo en la modalidad de pago. Y con la reducción de audiencias perderán a las generaciones más jóvenes, seguro, que es a quienes dicen proteger.

En unos meses habrá sentencia, pero las conclusiones no son, valga la redundancia, concluyentes. Deja muchos frentes abiertos que cada uno interpreta a su manera. Bernd Reichart, CEO de A22 Sports, empresa tras el proyecto de Superliga, ve mucho recorrido por delante, pues la sentencia no impide el derecho a organizarla. Sí puede llevarle a cambiar lo que inicialmente estaba en el proyecto, que era el permiso previo de la UEFA. Habrá guerra, y quizás negociación. Yo creo que no puede ser de otro modo. Los medios dependientes han salido rápidamente a decir que la Superliga estaba herida de muerte. No creo que vayan a expulsar de la Champions a los clubes de la Superliga, me extrañaría que los paganinis, las televisiones, renunciaran a su mejor activo de estos años, el Real Madrid. O al resto, que tampoco se han salido formalmente de la Superliga. Pero sí intentarán amedrentar con una sanción económica.

El mundo del fútbol tiene que cambiar, empezando por el Reglamento. Hoy se ha cerrado el mundial de la infamia de Catar con un partidazo de fútbol (ARG 3 – FRA 3). El segundo partido que he visto en este mes. Pero no me quito la sensación de corrupción que hay detrás de sus dirigentes, tanto de la FIFA como de la UEFA, tipos siniestros, poco transparentes, que manejan el cotarro a su antojo. Tipos que hablan de fair play financiero y permiten que se lo salten los que los mantienen en el poder. Individuos que proclaman que Football is for the fans, pero se quedan un tercio de las entradas de las finales de Champions para sus patrocinios y compromisos particulares. Gente con contactos cercanos con las peores satrapías del mundo que anuncian nuevas competiciones internacionales contando con los activos de los clubes (Matar el fútbol). En unos meses sabremos cómo acaba esto. Y quizás sepamos para entonces cuántos europarlamentarios (¿habrá jueces del Tribunal de Justicia de la Unión Europea?) han sido pillados en el Qatargate.

Unos días después de escribir este post, estuve charlando acerca de este asunto con Javier Alberdi en su canal de YouTube, Kollins. Aquí dejo el enlace:

El club de los currelas muertos (XXVII)

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar.

Ayer fue el primer día que «fallé» en el compromiso diario de escribir para este blog de «alternativas». Fue algo lógico, si unimos a la elevada carga de trabajo que han comenzado las comidas, cenas y eventos varios de empresa. Ayer hice doblete: comida de Departamento y posterior reenganche a la fiesta con compañeros de otra empresa del grupo. Overbooking de eventos, solo me faltaba eso. Pero se agradece, no soy de esos tipos que critican todo lo que hace la empresa en estas fechas, especialmente cuando intenta tener un detalle con los empleados. Alguno recordará aquellas Tradiciones navideñas de empresa.

Y luego me tocaba mi cita cada dos semanas con La Galerna, que va a ser mi recomendación de hoy. Como sabrán los que estuvieron en la presentación de mi libro hace algo más de un mes, La Galerna se ha convertido en un lugar muy importante de aprendizaje, de buen rollo y de conocer a grandes compañeros. Un dato que habla muy bien de la calidad de lo que se escribe en este medio es que media docena de los autores habituales hemos publicado un libro en el último año.

El Portanálisis es el artículo estrella de la página, algo así como el editorial que marca el tono de sarcasmo y distanciamiento con la prensa deportiva al uso. Hace año y medio alcanzamos la cifra de 2.222 Portanálisis y en estos años he encontrado textos brillantísimos, que te arrancaban más de una sonrisa y que no eludían la polémica cuando era necesario poner el dedo en la llaga. Se supone que los portanálisis son anónimos, pero a veces se destaca la calidad de algunos de ellos, como el Don Laporta de Palanca (de Francisco Javier Sánchez Palomares) o como hicieron recientemente con uno mío en el que jugaba a que había sido escrito por M. Rajoy, con las obviedades y frases confusas que tan famoso lo hicieron.

El reto que supone escribir estos artículos es que deben hacerse en un tiempo récord, entre la madrugada del día anterior (cuando se publican las portadas) y las diez de la mañana del día en que ven la luz. En aquel post de los 2.222 portanálisis, cada uno de nosotros explicó cómo lo hacía, o qué buscaba para sacar un texto ocurrente contrarreloj. Y los ha habido muy buenos, grandiosos. En su día dije que era como improvisar con un instrumento musical, lanzarse a tumba abierta:

Ha habido muchos días en que se escribía «El mejor portanálisis de la historia», si es que tal cosa existe. Y muchos es muchos, de verdad. En lo que a mí respecta, ha habido en estos años pocos momentos de relajación tan placentera como la lectura de lo que los compañeros habían escrito. O como los comentarios de los lectores ante lo que yo había escrito y las carcajadas que les habían provocado mis palabras. Ahora, por desgracia, el nutrido ejército de haters ha logrado que se supriman los comentarios de la página, que albergaban igualmente un gran interés. Pero volverán, eso espero.

Así que mi recomendación para este día 27 de No-Mundial sería acercarse a la página, echarse unas risas sanas. No sé quién habrá escrito el de esta mañana, ese que mezcla a Carlos Gardel, Steve Buscemi, Busquets y Amanece, que no es poco en mil palabras, porque como dice Jesús Bengoechea, los portanálisis son anónimos.

El club de los currelas muertos (XXIII)

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar.

23 días seguidos, casi nada. 23. El número de Michael Jordan, el que para mí es indiscutiblemente «el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos». The GOAT, como dicen por allí. Y eso que ya comenté en su día que no me gustan estas ideas absolutas en las que además se comparan épocas diferentes, estilos de juego, incluso Reglamentos o condiciones técnicas distintas (materiales, innovación, balones, terreno de juego en el caso del fútbol). Muchos están empeñados en que el GOAT del fútbol es el argentino Lionel Messi, afirmación que algunos rebatimos con varios argumentos, el principal de los cuales es que «nunca ha ganado un Mundial, mientras Maradona sí lo logró siendo diferencial con un equipo de peor nivel, o que Pelé ganó tres».

Hoy me ha venido a la mente recomendar el documental Calciopoli, sobre el escándalo del fútbol italiano que acabó con el descenso de la Juventus y la Fiorentina a Segunda División. El documental muestra la trama en las designaciones arbitrales, de modo especial en los partidos «calientes» del campeonato, algunas decisiones polémicas y la complicidad de buena parte de la prensa y comités en el engaño. El documental se puede encontrar fácilmente en YouTube:

Cada vez que alguien me niega que en el fútbol exista corrupción, le saco mi lista de argumentos en contra, el primero de los cuales está en este caso en el que la Justicia italiana intervino de un modo que jamás ocurrirá en España, porque, como me confesó en privado el exdirector de uno de los periódicos deportivos más importantes de este país: «aquí se junta con la política y entonces intervienen otros factores, jamás verás al Barça en Segunda». Al Calciopoli o Moggigate se pueden añadir escándalos como:

Los Mundiales siempre han tenido sospechas de favoritismos hacia los locales, al menos mi memoria de niño me lleva a una polémica goleada de Argentina frente a Perú en 1978 y desde entonces casi siempre, también en el Mundial de España, con unas decisiones más que sospechosas a favor de los nuestros. Pero una cosa es un cierto favoritismo y otra, la sombra de la corrupción. Y aunque intento no seguir este Mundial infame, mis colegas me mandan informaciones que me inquietan:

Gianni Infantino, blanqueador de la dictadura catarí, anhela el triunfo de Messi en el Mundial. Hassan Al Thawadi, del Comité Organizador de este mundial (con minúsculas) comprado a base de talonario, confiesa que le encantaría ver a Messi levantar el trofeo. Pero no debemos ser malpensados, no. El fútbol es un ejemplo de pureza y deportividad, y los mandamases cataríes son las almas cándidas que nos venden por tantos sitios. Como en la propia Unión Europea, en la que estos días han sido detenidos cuatro eurodiputados, entre ellos la vicepresidenta Eva Kaili, en la trama que ya ha sido denominada Qatargate. Una tipa que dijo en noviembre que Catar es «un país puntero en derechos laborales».

No vayamos a pensar que el ridículo penalti pitado a favor de Argentina frente a Polonia, el no señalado en el área de la albiceleste en su partido de cuartos contra Países Bajos, la desaparición de las imágenes, igual que ocurrió con una jugada en el Marruecos-Portugal, forman parte de una conspiración para procurar que Messi llegue a una final contra la única selección árabe que queda en liza. Tengo dudas acerca de si los cataríes quieren en la final a Marruecos o a la Francia de «su» Mbappé, al que enterraron en montones de millones para que se quedara tres años más en el Qatar Saint Germain. Hubo un penalti muy claro no señalado en un derribo a Harry Kane en el partido del sábado pasado. Menos mal que no veo los partidos, porque solo recibo imágenes de polémicas.

Esta gente ha comprado a todo el mundo, ha doblegado voluntades a base de billetes, ya fueran políticos, organismos deportivos o reguladores, le ha levantado incluso un Mundial a los americanos en su misma cara, pero ahora nos debemos creer que con la FIFA, un organismo modélico como se ha visto a lo largo de su historia, van a comportarse de manera intachable. Todavía me resisto a ver este mundial (solo cedí con el España-Marruecos, y creo que fue el peor partido de todos hasta ahora), pero sigo creyendo en que en el deporte todo es posible. Luka y compañía, haced un favor al fútbol.

El club de los currelas muertos (XVI)

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar.

En el momento en que escribo estas líneas, las noticias que llegan sobre el estado de salud de Pelé no son buenas. Son desesperanzadoras. No ha respondido a los últimos tratamientos y parece ser que está con cuidados paliativos. Es una buena ocasión para recomendar el documental de Netflix sobre el que fuera el futbolista más famoso de todos los tiempos, el más mediático y popular, en los años en que los futbolistas no eran tan mediáticos y populares como en la actualidad.

Edson Arantes do Nascimento, O’Rei Pelé, es el mejor jugador de todos los tiempos para muchos aficionados. Por supuesto que tiene que estar en esa lista en la que no he querido mojarme nunca (¿El mejor de todos los tiempos?). El documental narra su vida desde la pobreza, el éxito precoz en el Mundial de Suecia con solo 17 años, los tres mundiales en su palmarés (con decenas de icónicas imágenes en México 70) o la relación con la dictadura.

Han pasado 64 años y sigue siendo el jugador más joven en marcar en una final, o mantiene récords dudosos, como el de los 1.284 goles en su carrera. Fue un genio del balón, pero también del marketing, como cuando marcó ese teórico gol número 1.000. En carisma tampoco tiene muchos que se le puedan comparar. A ello contribuyó la imagen que propagaba en cada acto público, viaje o concentración, su paso por el Cosmos de Nueva York o la participación en la película de John Huston Evasión o victoria. Por cierto, una película madridista donde las haya, según la elección que hice cuando en La Galerna me pidieron que escribiera sobre Cinco películas madridistas para la cuarentena.

Iba a concluir con un «larga vida a Pelé», pero parece que eso es precisamente lo que no le queda. Disfrutaremos mientras de su juego pasado, su modo de entender el fútbol y la vida, o de vídeos como el siguiente, en el que se le compara con cualquier crack de los que siempre aparecen en esas listas por el mejor de la historia.

El club de los currelas muertos (XV)

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar.

Los domingos suelen ser unos días estupendos para disfrutar de alguna buena competición deportiva: finales de tenis, preferiblemente con Rafa Nadal o Carlos Alcaraz sobre la cancha, motos o Fórmula 1 para los que las disfruten, un buen partido de fútbol o de baloncesto. Me consta que hoy se juegan dos partidos de octavos de ese mundial con minúsculas que se juega en mitad del desierto y en estadios levantados con el esfuerzo de los esclavos que no perecieron en el proyecto, pero no pienso dedicar ni un minuto de mi tiempo a los mismos, y sí al partidazo de la ACB que se juega esta tarde a las 18.00 h. Real Madrid-Valencia Basket.

El Real Madrid se ha recuperado en el último mes de las malas sensaciones con las que arrancó la temporada, malas sensaciones de juego y resultados, enrarecidas con el ambiente extraño que rodeaba al equipo desde la salida precipitada de Pablo Laso al final de la pasada campaña. La mejoría es más que evidente en juego, en confianza y en resultados: seis triunfos consecutivos en la Euroliga, con una apabullante victoria hace dos días en Estambul en el campo del Fenerbahce, que hasta el pasado viernes solo había perdido un partido en toda la competición.

Durante el partido se vieron algunas cosas que se esperaban desde el inicio de la temporada: el juego dominador de Walter Tavares, la inteligencia del Chacho Rodríguez en el puesto de base y en especial, que Dzanan Musa y Mario Hezonja son dos superclases que van a darnos muchas alegrías.

En el partido que comienza en un rato, el Real Madrid se enfrenta a un Valencia Basket que siempre da guerra hasta el último minuto, pese a haber perdido esta temporada a uno de sus mejores jugadores, James Tobey, el cual se ha juntado con otro exvalencianista en el Barça (Nikola Kalinic). Mantiene a Sam Van Rossom, Prepelic, Dubljevic (siempre me ha encantado este tipo malencarado) y los nacionales Jaime Pradilla, López-Aróstegui (ambos oro en el sorprendente Europeo reciente) y Víctor Claver.

Planazo de tarde, ni fútbol, ni leches. Ambos equipos se enfrentaron recientemente en otro partidazo en La Fonteta, en la Euroliga, con triunfo ajustado as usual de los blancos por 73-80. A seguir con la buena racha.

El club de los currelas muertos (XII)

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar

Pepe Kollins es el nick de Twitter, o el seudónimo bajo el que se escondía Javier Alberdi, quien fuera editor de La Galerna durante los años de crecimiento y profesionalización de la página. Javi/Pepe lleva años en el mundo del periodismo, escribiendo (muy bien) y como editor de esta web (impresionante labor) hasta que nos dejó en marzo de 2021 para emprender nuevos proyectos. En aquella pieza coral que escribimos en su despedida (bajo el título Gracias, Kollins), dije sobre él:

De Javi aprecié su precisión, no solo en el lenguaje, sino en el uso de las imágenes para evitar polémicas innecesarias, para que nuestros textos fueran irrebatibles, para no ser tendenciosos dentro de un medio cuyo madridismo ya nos hace serlo. Pero en algunas ocasiones, muy pocas, me corrigió sobre alguna jugada: «esta imagen no es exactamente la misma jugada que esta otra», «este ejemplo de fuera de juego mal pitado tiene un matiz diferente con este otro que sí fue validado». Uno que no es profesional de esto y puede hablar con ligereza de polémicas aprecia que le hagan ver otro punto de vista, que no todo es blanco o negro, madridista o antimadridista. Me marcó una línea que siempre respeté y fueron muy pocas las veces que discrepó con mis artículos, o me instó a que modificara algo.

Ayer charlamos amigablemente en su canal de YouTube, un proyecto joven, recién iniciado hace pocos meses, y que aspira a ofrecer reflexiones, opiniones calmadas alejadas de chirincircos y gente con algo interesante que contar. Eso intenté ayer, durante nuestra media hora de vídeo bajo el título Relatos y fantasmas. Y aunque el tema era criticar «el relato» culé con motivo de la publicación del libro Reial Madrid, l’equip de Franco, al final conversamos sobre el uso no fortuito del lenguaje, el modo de crear opinión por parte de algunos medios y la génesis de ese relato. De Vázquez Montalbán y la creación del victimismo culé, o del modo tan diferente de hablar sobre los jugadores jóvenes que comienzan a despuntar. La neolengua de Orwell, tan del gusto del periodismo deportivo tan penoso que tenemos en España. Aquí dejo la charla, para quien le interese:

Ah, sí, también hablé de mi libro, que ya sé que soy un poco pesado.

El club de los currelas muertos (VII)

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar.

Ayer se cumplieron dos años de la muerte de Diego Armando Maradona a la edad de sesenta años, una muerte prematura sin duda, pero que a nadie extrañó dada la vida de excesos que había llevado. En todos los sentidos. De lo más alto, de la idolatría de un país y una ciudad entera, al descenso a los infiernos de las drogas, las denuncias por fraude fiscal, la convulsa vida familiar y las broncas constantes con buena parte del mundo. Dejó grandes frases, pero destaco esta que define lo que representó:

«Cuando llegué a Nápoles, me recibieron 85 000 personas. Cuando me fui, estaba completamente solo».

Para muchos aficionados al fútbol, fue el jugador más grande de todos los tiempos, THE GOAT, como gusta decir ahora. En este blog ya tuve ese mismo debate y dejé mis opiniones sobre un asunto que me atrae bien poco. Hablar acerca de quién fue el mejor de la Historia cuando las épocas resultan incomparables, los rivales y compañeros, el estilo de juego, incluso los materiales y el Reglamento, me parece banal. Las opiniones siempre resultarán subjetivas y la objetividad de los datos nunca permitirá alcanzar un resultado concluyente. Capdevila tiene más mundiales que Messi, y Mariano tiene en su palmarés más Champions que Ronaldo Nazario, ¿y?

Maradona fue excesivo en todo. En calidad, en polémicas, en carisma, en ganas, en bocazas, en capacidad para soportar la violencia de los rivales, pero también en su propia agresividad. Hoy propongo el documental Diego Maradona, estrenado por HBO, del cual os dejo el enlace. En Barcelona fue cazado por Andoni Goikoetxea y en su paso por España demostró cómo era capaz de gastarlas cuando el partido se volvía barriobajero (recordad el vergonzoso final de Copa del Rey frente al Athlétic). Fue en Italia donde desplegó su mejor juego y en México 86 donde concentró todo el fútbol del mundo en su bota izquierda.

En Italia tuvo que lidiar con defensas que se comportaban contra él con una dureza que no vemos hoy en ningún campo, pero logró que un recién ascendido como el Nápoles se proclamara campeón del Scudetto y de la Copa de la UEFA. No soy muy fan de la película de Paolo Sorrentino Fue la mano de Dios, pero sí me gustó toda lo que cuenta acerca de lo que representó la llegada del argentino a la ciudad napolitana. Una muestra de orgullo para sus ciudadanos, que pasaron a sentir que podían enfrentarse al Norte rico que los miraba con desdén, un boom para el comercio y los visitantes, un impulso para toda la ciudad. Fue como poner a Nápoles en el mapa del mundo.

La historia de Maradona en los Mundiales fue como un resumen de su vida moviéndose en los extremos:

  • España 82: tras una buena primera fase, sufre un marcaje criminal de Gentile en el partido contra Italia y acaba expulsado por una agresión en el partido frente a Brasil.
  • México 86: para mí personalmente, la mejor actuación individual en unos mundiales. Diego fue capaz de llevar a su selección con actuaciones memorables frente a Inglaterra y Bélgica, y un poco menos en la final frente a los alemanes. Para la historia quedarán sus dos goles frente a los ingleses, con el recuerdo reciente de la guerra de las Malvinas en el corazón de todos los argentinos. El gol de pillería y el proclamado «mejor gol de la historia de los Mundiales». El gol del siglo. O los goles del siglo, que el fútbol es indisociable de la picaresca.
  • Italia 90: su calidad sirvió para derrotar a Brasil y eliminar a Italia, en aquel famoso partido en el que se le ve enfrentado a una afición que lo había idolatrado. Llegar a la final fue mucho más de lo que se esperaba de aquella selección.
  • Estados Unidos 94: expulsado del Mundial tras su positivo por consumo de estimulantes:  efedrina, norefedrina, pseudoefedrina, norpseudoefedrina y metaefedrina.

Ya había dado positivo por cocaína en 1991 y lo daría posteriormente en su vuelta a Boca en 1997. Su descenso definitivo a los infiernos tuvo episodios curiosos como sus años como entrenador en Sinaloa. Aquí dejo el documental que os comentaba, pero también podéis buscar la miniserie Maradona en Sinaloa. En Sinaloa, ni más ni menos.