Incombustible Rafa, por Barney

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Nadal ha vuelto a hacerlo una vez más y van doce. 12, ¡12 triunfos en Roland Garros en los últimos 15 años! Llega el mes de junio, afina su figura, fortalece las piernas, olvida las dudas y pone esa mirada de ganador que asusta a sus rivales desde los primeros puntos.

Da igual las dudas que acumule durante los torneos previos, las derrotas que haya podido sufrir, incluso ante rivales con los que no solía caer nunca, parece indiferente, inalterable. Nadal cumple años durante la segunda semana del torneo (3 de junio) y no solo no comienza su declive, sino que parece que cada temporada juega mejor. Este año ha estado muy sólido, sin apenas fallos, bien al saque, al resto, desde el fondo y tremendo desde la red.

Dominic Thiem es un jugador espectacular, quizás el mejor sobre tierra batida de los jóvenes que están por suceder al trío que se lo ha llevado casi todo en los últimos quince años. Le incluimos en el grupo de los “jóvenes” porque los “veteranos” Rafa, Nole y Roger Federer siguen dominando el circuito y los grandes títulos, pero en septiembre cumplirá 26 años. A los 26 años Nadal ya había ganado 10 Grand Slam, Federer 11 y Djokovic 6. Entre los tres han ganado 53 torneos grandes, es decir, lo que vendría a ser más de 13 temporadas completas. Una burrada, espectacular.

Durante estos años ha habido tenistas inmensos cuyo palmarés parece menor, pero es que el trío de abusones apenas han dejado que mojaran Wawrinka (un Roland Garros, un Abierto de Australia y otro de Estados Unidos), Andy Murray (dos Wimbledon y un Abierto de Estados Unidos), el argentino Juan Martín del Potro y el croata Marin Cilic (un Estados Unidos cada uno).

El partido de hoy ha sido impresionante, sobre todo en los dos primeros sets. El primero ha durado 56 minutos y justo cuando Nadal ha perdido su saque (2-3) ha dado sus mejores golpes y ha sacado lo mejor de sí mismo para doblegar al austriaco. No sé qué pasa por su cabeza (excepto, a veces, cuando juega contra Nole), pero el tío es capaz de sobreponerse a los peores momentos, a los break points adversos, y doblegar al rival. No solo les gana esos puntos, les come la moral, les hunde mentalmente. Hoy he visto a Thiem desquiciado por momentos, pensando en tirar la toalla como he visto en finales del pasado a Federer, Wawrinka, Ferrer y al propio Djokovic en la espectacular final de 2014.

El segundo set se ha ido hasta los 51 minutos y los últimos juegos han sido de lo mejor que se ha visto en mucho tiempo. Se lo ha llevado Thiem como se lo podía haber llevado Rafa, pero parece que el 5-7 adverso ha servido al manacorí para meterle todavía un par de marchas más a su juego y arrasar a su rival por 6-1 y 6-1. No creo que ese palizón final se deba solo al cansancio de Thiem, que tuvo que acabar el sábado su terrible semifinal contra Djokovic (que llevaba 26 partidos seguidos de Grand Slam sin perder), sino que mucho ha tenido que ver el nivel de Nadal. Se me acaban los calificativos, bestial, brutal, genio, puta máquina, inconmensurable, invencible. El gesto de Thiem al acabar el partido es el de un tío desesperado contando las temporadas hasta que se retire ese mamonazo que las devuelve todas y cada vez más fuertes y profundas.

Nadal 2

Nadal acaba de cumplir 33 años. 18 grandes a sus espaldas. En este blog escribí en mayo de 2015 sobre el gran Rafa Nadal, cuando algunos lo daban por muerto y acabado, y el propio Rafa se disculpaba con el público de Madrid por su mal partido en la final contra Murray. Ni muerto ni acabado. Ya le han enterrado muchas veces y siempre ha resurgido con más fuerza. El adjetivo que me queda es incombustible.

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Una final de Champions sin el Madrid

Final Champions 1

BARNEY, 02/06/19

“Tarde de expectación, tarde de decepción”, como dicen en los toros. Esperábamos mucho de esta final y resultó un partido feo, trabado, incluso soso para lo que suelen ser los equipos ingleses. Actualizo la información al final de lo escrito ayer. Casi acierto la porra, pero Alisson demostró tener muy buenas manos, no como las de su predecesor.

Final Champions 10

BARNEY, 01/06/19

Voy a comenzar de prepotente sobrao (con la única intención de que trinen los antimadridistas) afirmando con convicción que se me hace raro una final de Champions en la que no esté el Madrid. Hasta ese nivel nos habíamos acostumbrado, se jugara bien o mal a lo largo del resto de la temporada. La última vez que se dio esta circunstancia fue el 6 de junio de 2015, hace casi cuatro años, cuando el Barça derrotó a una Juventus que entonces no era “un equipo de viejos”.

Se me hace más raro aún presenciar esta final de Champions en mi ciudad, con autobuses y marquesinas engalanadas para la ocasión, con una Orejona enorme frente al Palacio Real, y pensar que la desastrosa temporada de los blancos nos ha privado de asistir una vez más al partido más importante del año.

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Se me va a hacer raro que el Madrid no sea campeón de Europa después de 1.099 días. Hasta ahí hemos llegado, un período tan largo como los que solo Bayern Múnich (1974-76), Ájax de Ámsterdam (1971-73) y Real Madrid (1956-60) habían gozado en la historia de este torneo.

Pero sin duda para rareza la de los seguidores del Atleti cuando vean una Champions en su estadio, en un Wanda Metropolitano al que acceder por el bulevar de los sueños rotos, sueños destrozados en el minuto 93 o estrellados directamente contra el palo. Los atléticos podrán verla, visitarla, fotografiarse junto a ella,… pero solo por unas horas. Es una bonita metáfora de la historia de ese club, tan cerca que puedes rozarla con los dedos, pero nunca alcanzarla.

Por mi parte veré la final tranquilo y será la primera vez en los últimos cinco años que se de tal circunstancia. Me da igual quien la gane, no tengo filias ni fobias especiales hacia ninguno de los dos equipos, y según parece por el silencio de la prensa no hay deudas que pagar a nadie en esta ocasión. Lo digo abiertamente, me gustan ambos finalistas, me agrada su concepción del juego un tanto a la vieja usanza y el modo que tienen ambos entrenadores de plantear los partidos.

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Ocurre que en esto del fútbol la emoción aumenta si tomas partido por uno de los contendientes, como ocurrió con el pasado Boca-River o con los partidos del Mundial que vi en directo, ya fueran un Dinamarca-Francia (con los rivales de los bleus, por supuesto) o un Nigeria-Islandia (con las islandesas, claro que sí). Así que pregunto: ¿con qué equipo voy esta noche?

Argumentos a favor del Liverpool:

Desde pequeño el Liverpool fue uno de esos segundos equipos que todos tenemos, como para mí eran el Ínter de Milán o la selección danesa. Una de las primeras finales que vi en directo fue la de 1984, aquella en la que derrotaron a los locales de la Roma en la tanda de penaltis. Por aquel entonces los reds tenían un equipo que cumplían la máxima del monólogo de Leo Harlem según la cual las marcas de ginebra escogen su nombre añadiendo una “s” a un jugador del Liverpool: Grobelaar, Grobelaar’s, la ginebra de moda, Whelan, pues Whelan’s, la ginebra joven, Neal, Neal’s, la más cool, etc, y así podríamos seguir hasta MacManaman y la ginebra más chic, la inventada MacManaman’s.

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Solo dejé de ir con ellos en aquella terrible noche de Heysel en 1985, y aun así, era tal mi manía a los equipos italianos que mi subconsciente a veces prefería que ganaran los ingleses. Volví a vibrar con el Liverpool aquella noche de 2005 en Estambul cuando levantaron tres goles al Milán en una segunda parte memorable, con Xabi Alonso y Gerrard tirando del carro. Tiene a su favor una afición envidiable, con un himno mítico, el You’ll never walk alone, y este año (y ya es triste) nos ha regalado quizás la mayor alegría de la temporada, al menos la que mejores chistes nos ha traído: el 4-0 al Barça.

El Barça del mejor jugador de la historia de todas las civilizaciones y las galaxias interestelares, acompañado del mejor portero, el mejor central, el mejor lateral, el 9 estratosférico,… que se volatilizan cuando el conjunto cae derrotado con estrépito:

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Argumentos a favor del Tottenham:

La cosa pintaba muy chunga para los madridistas tras la eliminación a primeros de marzo. Si ganaba el Barça andando, como había hecho toda la temporada, teníamos cachondeo asegurado. Si ganaba la Juventus, tendríamos que escuchar a Ronaldo decir que el Madrid era él y nada más que él, y tras su marcha el abismo. Pero si hubiera ganado el City del “inventor del fúpbol”, nos habría tocado escuchar de nuevo todas esas cantinelas sobre la reinvención del juego, la verdad absoluta sobre el único estilo posible y su profeta Pep, el semidiós todopoderoso (entiéndase por “todopoderoso” contar con 1.400 millones de inversión).

Así que le debemos al Tottenham que se ventilara al City y a esos muchachotes rubios del Ájax que juegan tan bien al fútbol y que nos bajaron del pedestal tres años después. Son muchos puntos a su favor. Este artículo del As que intentaba echar mierda de nuevo sobre el Madrid me empezó a dar la pista sobre a quién apoyar:

Final Champions 6

Resulta que lo que intentaban vender sobre que “gracias a que el Tottenham se deshizo de lastres millonarios que se llevó el Madrid, el equipo pudo crecer”, se convierte en un artículo que elogia casi punto por punto lo que ha hecho el Real Madrid en su gestión deportiva en los últimos ejercicios: vender bien para invertir en talento joven, reforzar algunos puestos con la cantera e invertir en un nuevo estadio. ¿Verdad que el artículo podía haberse titulado de un modo completamente distinto? “Un exitoso modelo de gestión similar al del Madrid”, por ejemplo. Pero claro, hablo del As de Relaño, o de su émulo Vicente Jiménez, qué se puede esperar.

El Tottenham ha estado fuera y casi eliminado varias veces a lo largo de la competición:

  • Pasó la primera fase debido a su empate en el minuto 85 en el Camp Nou y sobre todo, gracias a que el Inter no fue capaz de ganar en San Siro en la última jornada al PSV Eindhoven.
  • Contra el City estuvo eliminado en el minuto 94 durante unos segundos, justo los que tardó el VAR en anular el gol de los locales y dejar a Pep con el mismo careto que con la declaración frustrada de independencia.
  • Contra el Ájax necesitó esperar al minuto 95 para completar su heroica remontada con el hat-trick de Lucas Moura. Tremendo.

Cuando un equipo ha tenido tantas veces el agua al cuello, está preparado para enfrentarse a cualquier reto.

Los entrenadores:

Me caen bien los dos, me parece que lo que han conseguido tiene un mérito acojonante. Final Champions 4Será la tercera final de Klopp, una con el Dortmund y la segunda consecutiva con el Liverpool. Su sonrisa transmite hambre y confianza a toda la plantilla, jugadores que corren como posesos, presionan y salen a la carrera sin pensar en especular con el balón en los pies. Pero Jurgen Klopp se pasó meses diciendo muchas tonterías acerca de la desgraciada lesión de Salah en la final de Kiev, y cayó en el ridículo al mantener la estupidez de la conmoción cerebral del portero Karius, el hombre de las manos de mantequilla que fue rápidamente enviado a Turquía para seguir con su carrera de errores.

Por el otro lado, el argentino Mauricio Pochettino está llamado a dirigir en un futuro no muy lejano al Real Madrid. Un tipo muy correcto, estudioso del fútbol, ex jugador y entrenador del Español, madridista, como no se cansa de repetir, y que nos regaló aquella genial frase acerca de si entrenaría al Barça en algún momento de su vida.

Definitivamente voy con el Tottenham, pero soy tan cenizo que ganará el Liverpool 2-1. Ganará el fútbol en cualquier caso, disfrutémoslo.

Actualización tras la final

Fue un partido feo, una final que me recordó a algunas de los ochenta y noventa cuando el que marcaba el primer gol se llevaba el título. Todo estuvo condicionado muy pronto por lo sucedido en el primer minuto, un penalti que yo sigo sin ver (¿no decía Valdano que no se podían pitar penaltis tan pronto?), aunque quizás con el Reglamento a aplicar desde la próxima temporada sí lo sea:

Por momentos pareció que el partido iba a finalizar 1-0 con un penalti que no era. Como la final de Heysel en 1985, cuando, una vez retirados los cadáveres (aun hoy sigo estupefacto con aquello), se decidió con un penalti fuera del área a Boniek transformado por Platini. En aquellos años decíamos que en televisión se veía clarísimo, que esto había que cambiarlo. Pues nada, ayer teníamos VAR, decenas de cámaras y que el árbitro se niegue a consultar la pantalla es uno de esos sinsentidos que no podremos comprender jamás. 

Hubo mucho miedo en ambos equipos, sorprendente en ambos entrenadores, y lo más imperdonable es ese miedo cerval a perder la posesión del balón. Van a tener que prohibir ceder el balón a los porteros o el campo atrás, porque ralentiza el juego, lo vuelve soporífero por momentos. No es ninguna barbaridad, igual que se aprobó la norma hace años para que los porteros no pudieran jugar con las manos en las cesiones de sus compañeros. Algo que mejore el juego.

El Liverpool no quería perder su ventaja y el Tottenham no quería exponerse demasiado en defensa ante un equipo con puntas tan veloces como los reds. Así que tuvimos un tostón de partido. El Liverpool se encomendó a Van Dijk en defensa y al buen hacer de Alisson en la portería. Klopp dijo muchas tonterías hace un año sobre la conmoción de Karius, pero bien que se gastó 75 millones de euros en fichar a un porterazo de manos recias como el brasileño, el crack que estuvo “el día de Manolas” y “el día del córner más Origi-nal del mundo”.

Los Hotspurs no tiraron a puerta hasta el minuto 70, cuando Dele Alli lo intentó con la fuerza de mi hija. De mi niña cuando tenía cuatro años. Me parece un jugador muy sobrevalorado, como Eriksen o Pogba, dos que suenan para reforzar al Madrid. El Tottenham mejoró mucho con la salida de Lucas Moura, que no sé por qué no estuvo en el once inicial.

Ayer surgió un debate en algunos foros sobre si había sido la peor final de la historia de la Champions, y yo creo que no, me he tragado bodrios mucho peores que el de ayer, por flojo que fuera el partido.

  • 1988: PSV Eindhoven 0 – Benfica 0.
  • 1990: Milán 1 – Benfica 0.
  • 1991: Estrella Roja 0 – Olimpique de Marsella 0.
  • 2003: Milán 0 – Juventus 0.

Y hubo otra final aburridísima, disputada en Sevilla en 1986, pero cuyo hilarante desenlace nos dejó una sonrisa de oreja a oreja: Steaua de Bucarest 0 – Barcelona 0.

Fin de la temporada futbolística, a ver qué nos depara la próxima. Esperamos grandes cosas, o al menos una mejoría. El suelo está muy bajo.

Un recuerdo para José Antonio Reyes, una pena su fallecimiento en el día de ayer. Muy bonito el homenaje de su antiguo compañero Alberto Moreno.

Final Champions 11

DEP.

La Champions le debía una, por Barney

Champions 0

Los aficionados al fútbol, especialmente los madridistas, nos hemos hartado de escuchar en los últimos años que “la Champions le debe una” a alguien, a un club, un jugador, un entrenador,… casualmente se la debía a cualquiera que compitiera contra el Madrid.

Tiene cojones que esas “deudas del juego” solo eran vistas por la prensa española, esa lamentable prensa deportiva que algunos tachan de madridista, lo cual me causa una enorme perplejidad. Suelo contestar a mis amigos antimadridistas (algunos me quedan) que será madridista por el tiempo que le dedican, desde luego que no por los elogios de los comentarios. Hasta cuando no juega el Madrid, como esta deliciosa semana de semifinales de Champions, se acuerdan del club más laureado del mundo.

“La Champions le debe una al Atlético de Madrid”, dijeron antes de la final de Milán (2016). ¿Puedo saber por qué? ¿Por qué le debe una a un equipo ramplón que estuvo a punto de ganar un partido con media ocasión y un autobús durante más de una hora? ¿Por qué se merece ganar una Champions un equipo que se dedicó el resto del tiempo tras el gol a perderlo con un descaro vergonzoso? ¿Porque les empataron en el tercer minuto de descuento de una segunda parte en la que se perdieron seis, por eso? ¿El mundo del fútbol le debe algo al Cholo Simeone, aparte de reconocerle el mérito de haber llevado a este equipo y con ese estilo a dos finales de Champions y a la conquista de una Liga en la que competían Messi y Cristiano Ronaldo?

“La Champions le debe una a Buffon”, dijeron antes de la final Madrid-Juventus en Cardiff (2017). Volvieron a decirlo en la eliminatoria de la temporada pasada entre ambos equipos, la del famoso penalti de Benatia a Lucas Vázquez, que recordemos que a juzgar por algunas crónicas no fue mas que un tropezón con la línea del área pequeña. Este año nuestros periolistos se olvidaron de que la Champions le debía una a Buffon, igual que se olvidaron de mencionar lo duro que resulta que te señalen un penalti en el descuento cuando está bien pitado, como le ocurrió al portero contra el Manchester en la jugada que dejó fuera al PSG.

Durante los días previos a la final de 2018 en Kiev, el mantra que repetía la prensa era otro: es una final indigna, descafeinada, entre “el tercero de la Liga española y el cuarto de la Premier”, como escuché en la Cope (vía El Radio de Richard Dees, of course). Podían haber mencionado que se juntaban 17 Champions/Copas de Europa sobre el terreno de juego, o que el Liverpool se había cargado al City de su idolatrado Guardiola y a la Roma que se cepilló a su no menos adorado Barcelona. Muchas críticas a la temporada del Madrid, a su juego, su entrenador, lo de siempre, y pocas menciones al hecho de que el equipo de Zizou había vencido en París, Turín y Múnich, derrotando a rivales sin importancia como el campeón de Francia 5 de esos 6 años, al campeón de Italia sin interrupción desde 2012 y al campeón de la Bundesliga 5 años consecutivos.

Pero era una final “descafeinada”, por supuesto, y si a alguien le debía la Champions el trofeo era sin duda a Jürgen Klopp, responsable de montar un equipazo en Liverpool o en Dortmund, con aquel enorme Borussia capaz de romper el monopolio del Bayern en la Bundesliga y de alcanzar la final de la Champions en 2013.

De la final “indigna” del año pasado hemos pasado por arte de magia a la mejor Champions de todos los tiempos. Con un par, sin pestañear.

Champions 2

El Tottenham, que lleva sin ganar la Premier desde el año 61 y un torneo europeo desde el 84, frente al Liverpool, otro equipo con una larga sequía en la Premier, donde no triunfa desde 1990. Pero es la mejor de todos los tiempos, pues vale. Es lo que tiene que no juegue el triunfador en una de cada cinco ediciones, que automáticamente revaloriza cualquier título.

Entonces, insisto en mi pregunta: ¿a quién le debe la Champions un título?

Pues según uno de los feladores habituales de Pep Guardiola, el éxito de los equipos ingleses se debe a la presencia de este entrenador en Inglaterra. Curioso, igual que sucedió en el Mundial, donde ya daban por seguro el triunfo de su selección por el aura mágica del noi de Santpedor.

Champions 4

A los periodistas les da igual que el Liverpool de Klopp y el Tottenham de Pocchettino jueguen de un modo totalmente opuesto a los equipos de Pep Guardiola, las semifinales han sido una oda al juego directo y sin contemplaciones, a la velocidad de circulación de balón y si el momento lo requería, como en la segunda parte de Ámsterdam, a los balones largos áereos, les da lo mismo: es un triunfo de Guardiola.

Lo de siempre con este entrenador y con el malo malísimo de Mourinho, el único capaz de romper en los últimos cinco años esta hegemonía de los equipos españoles en Champions, Europa League, Supercopa de Europa y Mundial de clubes (manteniendo tal consideración para el que se ha convertido en bandera del independentismo catalán):

Pues no, no se la debe a Guardiola, ni mucho menos a Messi, el que iba a ganar “esta Copa tan linda” porque este año se lo había propuesto. Debe ser que los anteriores no le apetecía, ¿no le motivaba acaso?

Champions 7

Mi respuesta sería que esta Champions es una gozosa vuelta al fútbol que me gusta, a la brega, a la lucha noble, al juego de equipo en el que el conjunto prevalece sobre las estrellas, como ocurrió en un Liverpool sin Salah, Firmino ni Keita, o en un Tottenham sin Harry Kane. Y pocos estilos como el inglés se acercan a ese tipo de fútbol que me gusta desde hace décadas.

Champions 5

Tengo clara mi respuesta:

  • El 8 de mayo se clasificaba el Tottenham con un gol en el minuto 95.
  • El 7 de mayo pasaba el Liverpool aprovechando el despiste de los jugadores culés, un descuido provocado por su manía de protestar al árbitro tras cada falta o córner, algo que sabía Klopp según este artículo del The Telegraph y que manejó con picardía.
  • El 6 de mayo se cumplían 10 años de lo que algunos llamaron “el Iniestazo”, el famoso gol del manchego en el descuento en Stamford Bridge, pero que para la mayoría fue realmente el “Ovrebazo”, el tan acojonante como sospechoso arbitraje del noruego Tom Ovrebo, el más lamentable que recuerdan los aficionados antes de la irrupción del Aytekinazo.

Desde aquel día la Champions le debía una al fútbol inglés y era de justicia que esa deuda se la cobrara al Barça. Eso sí, limpiamente.

Cara Barney

LaLiga se transforma en la Lliga, por Barney

LaLiga 1

Júbilo y satisfacción en LaLiga, mostrada ampliamente en redes sociales. El Barça gana a la Real Sociedad con un “GOLAZO de Jordi Alba” y ya tiene el título más cerca. Lo que no te dice la cuenta oficial de LaLiga es que el gol tuvo que ser anulado por fuera de juego de Dembélé, que está en la trayectoria del balón y obstaculiza claramente la visión a Rulli, como se aprecia en las repeticiones y como dijo el propio portero nada más acabar el partido.

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Dos puntitos más regalados al equipo del Régimen, salvo que el Reglamento haya cambiado de nuevo esta semana, ese Reglamento cambiante de la Federación Culé de Fútbol que varía en función del color de las camisetas. El VAR no dijo nada, por supuesto, qué iba a decir “este VAR” que padecemos. Hace un par de semanas nos explicaron que este otro gol de Modric estuvo bien anulado por la posición de Varane. Y creo que está bien anulado, aunque no molestaba la visión del portero, como sí ocurrió en el gol de anoche del lateral del Barça.

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Hay cosas que llaman poderosamente la atención, como las críticas de casi todos los medios de comunicación al equipo ganador de las últimas tres Champions, o de las “4 de 5” que con tanto orgullo proclamamos los madridistas. O que esos mismos medios destaquen con fuegos artificiales y redoble de tambores cualquier logro de Barcelona o Atlético de Madrid, de Messi o Simeone, aunque su hazaña consista en un hat-trick al Betis o una victoria por la mínima ante el Éibar. Pero son medios de comunicación, cadenas privadas, salvo Culevisión Española, y allá cada cual con su línea de pensamiento o su manera de informar, desinformar o manipular (parte fundamental del llamado #TheTinglao). El Marca, que algunos aficionados consideran un periódico madridista, hablaba esta semana de las mayores remontadas en la historia del fútbol y no incluía una sola del Madrid (Anderlecht, Inter, Moenchengladbach, Derby County), pero sí el infame “Aytekinazo”El doble rasero del que ya he hablado aquí varias veces.

Sin embargo, los veinte equipos de la Primera División, Liga Santander o como se llame ahora, y los veintidós de la Segunda División o Liga 123, juegan una competición común organizada por LaLiga, y lo menos que se le puede exigir a este organismo o ente diabólico, es que se comporte de un modo imparcial. Y lo cierto es que desde hace mucho tiempo la información de LaLiga en redes sociales se parece cada vez más a la página oficial del Barça. LaLiga, así sin espacios, porque no dejan espacio a la duda, se transforma en la Lliga de Messi.

Dejo aquí varias ejemplos. Durante el partido de Champions contra el Manchester del pasado miércoles:

Para qué mencionar las manos de mantequilla de De Gea, si podemos lamer un poquito más el ego del argentino con uno de los tuits más vergonzantes que he leído en mucho tiempo:

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¿”El mejor deportista de siempre”? ¿Pero esto qué es? Y así todos los días, con alguna noticia de Leo Messi, jugador superdotado y todo lo que queramos, pero, ¿de verdad alguien osa ponerlo al nivel de Michael Jordan, Pelé, Maradona, Roger Federer, Rafa Nadal, Carl Lewis o Usain Bolt?

Otra más: LaLiga destacaba el pasado jueves que se cumplían 12 años del que quizás sea el mejor gol de Messi en su carrera, aquel que marcó al Getafe en una competición, la Copa del Rey, que, al igual que la Champions, ni siquiera organiza este ente extraño.

LaLiga 2

Lo que omitía entre otras cosas es que ese gol no sirvió para nada, puesto que el 5-2 de la ida fue contestado con un 4-0 a la vuelta de los getafenses. Vamos, que Dani Güiza y Casquero resultaron más determinantes en aquella eliminatoria que el 10 del VARça.

El colmo del cinismo de LaLiga en redes sociales se produjo hace un par de semanas durante el partido que ponía el título definitivamente en bandeja para el Barça, tras el duelo que le enfrentó al Atlético de Madrid en el Camp Nou. Recordemos que para el desenlace favorable para los azulgrana fue decisiva la expulsión de Diego Costa en el minuto 27 de la primera parte, por hacer lo mismo que el uruguayo Luis Suárez hace en cada partido con árbitros, asistentes y rivales: insultar. Bien expulsado. ¿Qué imagen publicó la web oficial de LaLiga?

LaLiga 4

¡¡¡Luis Suárez debajo de las palabras FAIR PLAY en mayúsculas!!! Yo creo que se descojonan del resto de competidores, que en el momento previo a la publicación hubo un “no hay huevos” entre los responsables de las redes sociales. Es tan sonrojante la imagen que LaGalerna tuvo una respuesta cuyo nivel de sarcasmo se acerca, pero queda aún a varios cuerpos a distancia:

LaLiga 3

Estos días de Semana Santa y sacrificios he intentado averiguar por qué LaLiga se comporta de esta manera tan descarada. Resulta sencillo acceder al organigrama de LaLiga en su propia página web. Al frente del organismo está Javier Tebas, quien ha reconocido en más de una ocasión que es madridista, lo que sirve al antimadridismo para espetarnos que no nos podemos quejar cuando tenemos a “uno de los nuestros” al frente del cotarro.

Organigrama_2019_LaLiga

¿”Uno de los nuestros”?, dicen. El Madrid no votó a favor de la designación de Tebas en su día, al igual que votó en contra de su incremento de sueldo. Fue uno de los cinco clubes que se opuso, junto con Athletic de Bilbao, Real Sociedad, Celta de Vigo y Oviedo. Así que, por muy madridista que diga ser, el enfrentamiento con el club y con Florentino viene de muy lejos, y ya se sabe que para algunas personas, por encima de los sentimientos está el bolsillo.

En 2015 el presidente de LaLiga logró sacar adelante su propuesta para el reparto de los derechos televisivos con un único voto en contra entre los 44, el del Real Madrid. Hubo 4 abstenciones y 39 votos a favor de la propuesta de Tebas, entre los cuales por supuesto que estaba el del F.C. Barcelona. El reparto que proponía Tebas era el que más favorecía los intereses de… ¿es necesario decirlo?, Mediapro. Jaume Roures, como siempre, acariciando un gato detrás de sus pantallas.

Organizando la competición con su amigo, manejando el VAR en la sombra, ocultando imágenes, favoreciendo siempre y en todo al club del que es socio desde hace tres décadas. ¿De verdad alguien cree que fue casual la elección de un Girona-Barça para promocionar LaLiga en Miami? ¿Y el empeño de Tebas, su insistencia? ¿O fue un compromiso adquirido con su aliado para llevar el festival independentista a Estados Unidos? El club de sus amores, el Barça, y el que adquirió junto con el hermano de Guardiola, el Girona, ambos en hermandad de lazos amarillos en Miami. Menos mal que lo frenaron a tiempo.

Pero intento buscar en ese organigrama a los responsables de esta emoción desmedida hacia todo lo que hagan Messi y el Barça. Veo que el director de Comunicación Global es Joris Evers, que pasó buena parte de su carrera en Netflix, luego no parece sospechoso de nada más que simpatizar con el teatro culé y las ficciones televisivas de Roures.

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El Director de Estrategia Digital se llama Alfredo Bermejo, que curiosamente trabajó para el Real Madrid, donde aterrizó en 2007, es decir, durante la nefasta etapa de Ramón Calderón al frente del club. Unos años después de la llegada de Florentino a la presidencia del club se marchó a Facebook como responsable de asociaciones estratégicas para España y Portugal.

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Y por debajo de él me encuentro este puesto denominado “Redes Sociales y Contenido Digital”, al frente del cual está un individuo cuyo nombre y apellido, Jaume Pons, me llevan directamente a sospechar de sus orígenes catalanes. Vale, vamos a buscar en LinkedIn el perfil profesional del Responsable de lo que LaLiga publica en Redes Sociales:

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¿Y dónde ha desarrollado su carrera profesional con anterioridad? ¡Bingo!

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¡5 años y 7 meses trabajando como Community Manager del Fútbol Club Barcelona! Trabajando para crear esa realidad paralela en una entidad que vive exclusivamente para satisfacer a Leo Messi, atendiendo cada uno de sus caprichos y peticiones, ya sean jugadores o multas de Hacienda, un club especializado en manipular el pasado (¡Franco, Franco!), el presente (¡la mano de Florentino, las bolas calientes!) y el futuro con la construcción de un relato totalmente adulterado y a su servicio. Así que este Jaume Pons es el responsable de lo que la supuestamente denominada “mejor liga del mundo” publica por las redes sociales, de lo que llega a los aficionados de otros países. Pues lo llevamos claro los madridistas si queremos que nos respeten y no espabilamos.

Los tentáculos culés son largos y muy bien posicionados para seguir contando al mundo su historia falaz de buenos y malos, de luchadores con valors contra la dictadura frente a equipos apegados al sistema. Es un mensaje simple y archirrepetido en todos sus medios, como la neolengua de Orwell en la pesadilla 1984, y lo más soprendente es que el mensaje llega a muchos. Llega incluso a los que sigan los vergonzosos reportajes de la BBC, en los que mucho tiene que ver el lavado de cerebro que padeció su reportero Andy West, el cual trabajó en… ¿lo adivináis?:

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O como explicó Jesús Bengoechea  a las mil maravillas en un artículo sobre el gran éxito culé:

LaLiga 15

Este artículo se refiere no solo al vomitivo artículo de la BBC blanqueando el lanzamiento de objetos a Figo (incluyendo una botella de JB y una cabeza de cochinillo), sino también el reportaje Barça Dreams, producido entre otras, oh, sorpresa, por Culevisión Española. Otra vez los mitos de Franco, la dictadura y todas esas patrañas. Emitido en Netflix, la que fuera la cadena del señor Joris Evers. A todas estas falacias yo añadiría otro documental de Netflix titulado Dos Cataluñas, en la que John Carlin culpa del mal ambiente en Cataluña y de la tensión creada entre los ciudadanos… ¡a José Mourinho! Escuchadlo, no tiene desperdicio, de nuevo la historia de buenos y malos.

Yo ya no puedo más, me apeo, lo siento, hagan lo que quieran con su competición, los horarios, sus comités,… Y su prensa, como el inefable Isaac Fouto, el manipulador del VAR, justificando lo injustificable:

LaLiga 24

Maldini, el “experto” que no tiene pudor en reconocer que se le ocultan imágenes:

LaLiga 20

Iturralde, Andújar Oliver:

 

Diego Torres mintiendo con descaro en El País:

La Liga 21

Con razón tanto madridista pide abandonar ya La Lliga de Messi.

El fútbol que me gustaba se muere, por Barney

Fútbol 0

“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais.

Atacar siete tíos con los ojos en llamas más allá de Bergomi y Morten Olsen.

He visto a Santillana brillar en la oscuridad del área cerca de la portería del Moenchengladbach.

Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Por desgracia es hora de que ese fútbol muera”.

Añoro otro tipo de fútbol, qué quieren que les diga. Y cada vez veo menos de este fútbol de hoy en día, cada temporada más profesionalizado, con atletas mazados que no solo han mejorado en el físico, sino también en la técnica, jugadores maquillados y recién pasados por la pelu, con entrenadores estrella que hablan como si se creyeran catedráticos de Historia, partidos en horarios infames y comentaristas lamentables, con dirigentes millonarios derrochando fortunas de dudoso origen y árbitros con aspecto chulesco y sin personalidad que lo fían todo a las órdenes superiores de una Federación y un VAR totalmente manipulados. No me gusta este fútbol moderno que ha perdido cuanto tenía de barrio y descontrol para quedarse en la superficialidad de las formas, en los aspectos externos cuidados hasta el detalle por FIFA, UEFA, Liga o televisiones, narrado por periodistas con poco fútbol en sus botas y abundante sectarismo en su pluma. Más mediático, menos sincero.

Fútbol 1

Apenas veinticuatro horas antes de la final de Champions en Kiev, en Real Madrid TV emitieron la mítica final del 98, la de Ámsterdam, la primera victoria en la Copa de Europa que vi con mis ojos (y tenía ya 28 tacos). La del gol de Mijatovic que supuso el único gol del Madrid frente a la Juventus de Turín. Estuve viendo la repetición del partido con mi hijo, que se quedó sorprendido del modo de jugar de entonces, mucho más directo, sin tanto pase atrás ni horizontal, y sobre todo, con unos leñazos y unos entradones que hoy no vemos porque automáticamente se convierten en tarjeta amarilla. O roja si la entrada se hace en LaLiga de Tebas a Messi o a Busquets.

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En la Juve jugaban varios tipos duros como Paolo Montero, Di Livio o Deschamps, y terroristas sobre unas botas con tacos como Torricelli. En el Madrid contábamos con jugadores que no se quedaban cortos (¡ni mancos!) como Fernando Hierro o Redondo, y en el centro del campo saltaban chispas cada vez que a un balón dividido llegaban los holandeses Seedorf o Edgar Davids. Tremendo, pero el juego no se paraba y apenas había tarjetas. Y me gustaba más. Mi hijo miraba alucinado, pero con una sonrisa de oreja a oreja:

– ¡Este fútbol mola mucho más! -se le escapó al pequeño Barney.

Era un partido del año 98, pero si nos remontamos un poco más en el tiempo encontraríamos a jugadores todavía menos preparados en lo físico, pero infinitamente más generosos en el esfuerzo. Camacho, Gordillo, Migueli, Bergomi, Asensi, Pichi Alonso, Stielike, Falcao, Toninho Cerezo, Rummenigge, Matthaus,… los había por decenas, en cada equipo y en cada selección. Los jugadores terminaban los partidos hasta arriba de barro, sucios, desastrados, despeinados,… te quedabas con la sensación de haber visto una batalla de la que tardarían semanas en recuperarse. Por estas razones, cuando La Galerna me pidió un artículo por primera vez tuve claro a quién y a qué se lo dedicaría: a Santillana y al fútbol de barrio.

Por el contrario hoy en día al acabar un partido contemplamos el espectáculo (para algunos) de tíos cuadrados quitándose la camiseta para lucir su musculatura y mostrar a las cámaras sus tatuajes. La raya del pelo no se les ha movido ni un milímetro, porque la laca y la gomina han sustituido hoy al linimento del ayer. Su equipo va perdiendo y los tíos cachas siguen tocando y tocando la bola en horizontal y hacia atrás, “¡no vayamos a perderla!”, y cuando el árbitro pita el final de la contienda buscan su cámara para lucir pectorales y mostrar un nuevo tatuaje con letras chinas o hebreas (me gusta imaginar que, desconocedores del idioma, se han tatuado la palabra “berberecho” o “periostio”). La sensación que da es que el resultado se la suda, a la mayoría no se les ve ni mosqueados, ni agotados, ni despeinados. Al día siguiente seguirán cobrando su pastizal.

Fútbol 3

Por eso no me extraña cuando ves a algunos aficionados reprochándoles lo muchísimo que ganan y lo poco que parece que se esfuerzan en ocasiones: “¡peseteros!”, “¡sinvergüenzas!”, “¡con lo que ganáis, ya podíais correr un poco!” Algunos jugadores han hecho alarde de su falta de profesionalidad o de cómo le han hecho la cama al entrenador, como Pogba en el Manchester United. Otros se han grabado un vídeo siguiéndose a sí mismos durante meses, como Griezmann, contando sus “desventuras” acerca de irse al Barça a precio de oro, o quedarse en el Atleti a precio de platino.

El día que escuché a Cristiano Ronaldo decir “estoy triste” pensé que se podía ir directamente a tomar por saco. ¡2012! Estás en el Madrid, lo tienes todo para triunfar y “no celebro los goles y en el club saben por qué”. Son unos niñatos malcriados. Al final se ha ido por dinero, porque quería que le pagaran la multa de Hacienda como a Messi en el Barça, o porque su propio ego no le permitía ganar tropocientos millones mientras había otros que ganaban el doble de tropocientos. Ganas una final de Champions y te pones a hablar de ti mismo. Lamentable.

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Messi es un caso aparte porque ha conseguido poner un club entero a su servicio. Le permiten cambiar jugadores, le consultan por los entrenadores y percibe un salario que puede poner en peligro al mismo club. De momento la UEFA ha mirado a otro lado con la masa salarial del Barça y el fair play financiero, pero va a superar el límite en cualquier momento, si no lo ha hecho ya por la trampa de considerar como ingreso recurrente lo que es extraordinario. Luego llega la eliminatoria clave de cuartos de final de Champions y a Messi le da por no correr, o por moverse lo mismo que el portero, menos de siete kilómetros, como contra la Roma o contra el Atleti.

El caso es que ahora hay estadísticas de todo y las mismas demuestran que los jugadores actuales corren bastante más que los de hace unos años, pero la generosidad en el esfuerzo es muy diferente. Ahora se cubren los espacios mejor, se cierran los huecos, pero rara vez se ataca un balón como si fuera el último. Y cuando se mete la pierna o el cuerpo ves a esos tíos cachas caerse desplomados como si les hubiera atropellado un camión, ¡bah! Tipos mazados de gimnasio que caen fulminados por francotiradores inexistentes en su intento de engañar al árbitro.

No estoy diciendo que añore las carnicerías que se veían hace décadas en el fútbol, pero sí echo de menos la nobleza que había en muchos jugadores y en casi todos los lances, una nobleza que emparejaba a este deporte con el rugby, que refleja infinitamente mejor las esencias del juego en equipo. Ahora los jugadores marcan un gol y comienzan sus rituales de autoexaltación, se señalan la camiseta con su nombre, se besan el tatuaje con el nombre de su hijo (o con la palabra “berberecho”), piden espacio a sus compañeros para que las cámaras le enfoquen en solitario,… mucha pereza, demasiada teatralidad. Todo en su búsqueda de méritos para esas galas horteras de la FIFA o el  puto Balón de Oro.

No tengo ídolos en el fútbol moderno, como sí los tuve en mi época de chaval que soñaba con llegar lejos. Si acaso tipos como Luka Modric, generosos en el esfuerzo, silenciosos ante la prensa, pasotas en el aspecto externo, grandiosos en el conocimiento del juego.

Caso aparte son los periodistas. A veces tengo la sensación de que han visto muy poco fútbol. Y escuchándolos tengo la certeza de que no lo han jugado nunca. Parece como si este deporte no hubiera existido antes de Messi y Cristiano. Que sí, que la vaselina de Messi al Betis fue un golazo, pero, ¿de verdad no habían visto nunca una vaselina? Un periodista llegó a decir que podía rivalizar por ser ¡el mejor gol de la historia de La Liga! Las felaciones a Messi tras cada gol provocan el estupor en los aficionados que llevan viendo fútbol bastante más allá de la última década. En menos de veinticuatro horas algunos aficionados subieron vídeos de vaselinas de Suker, Maradona, Mágico González, Raúl, incluso una espectacular de Raúl Bravo.

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“El mejor de la historia del fútbol”, como no se cansan de decir sus seguidores. De verdad que siempre he tenido curiosidad por saber qué habría sido de Messi con un marcaje como el que Gentile hizo a Maradona en el Mundial de España. Messi es buenísimo, pero en España juega con el colchón protector que Guardiola solicitó para él hace años. Es intocable y le he visto hacer cosas que no hacía nadie, como pararse en una jugada y solicitar al árbitro que pitara la falta porque le habían agarrado levemente. Es acojonante la permisividad que tiene en su entorno.

Maradona fue un fuera de serie en otra época, en unos años en los que el fútbol era mucho más difícil para los jugadores con talento. Ganó la liga italiana con un equipo recién ascendido como el Nápoles y ganó el Mundial de México con una selección que no creo que resistiera la comparación con la actual albiceleste. Para mí sigue estando un peldaño por encima porque lo demostró en un fútbol posiblemente más difícil que el actual.

Goikoetxea, Benito, Gentile, Butcher, Arteche, Juanma López, Martagón o Schumacher no finalizarían hoy en día ni un partido. Salvo que llevaran el 9 del Barça y su club hubiera firmado un acuerdo con LaLiga para que los árbitros miraran hacia otro lado tras cada agresión. Porque al final el fútbol moderno mueve mucha pasta, y donde hay dinero, siempre hay corrupción. Se habla de la creación de una nueva SúperLiga europea con más pasta para repartir, con horarios para que los partidos se vean en China, Japón o Estados Unidos, con estadios repletos de turistas y no de aficionados locales, y con jugadores mercenarios que prestarán sus servicios allá donde les paguen más, y sin meter la pierna salvo para forzar una tarjeta que les permita descansar o poder asistir al cumpleaños de su hermana.

Me quedo con el fútbol de antaño, lo tengo claro.

 

 

 

 

El traje nuevo y la mentalidad “gramofónica”

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Seguro que todos recordamos el cuento de Hans Christian Andersen El traje nuevo del emperador, un relato corto sobre una mentira bien contada, una falacia que se extiende hasta convertirse en la verdad oficial, porque las telas del traje “poseían la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o fuera irremediablemente estúpida”. Y claro, a ver quién osaba decir que no veía el maravilloso traje del emperador, con sus hermosos colores y bordados.

Compruebo con tristeza que ese modo de actuar, sin cuestionarse las “verdades” que nos cuentan, se extiende sin apenas oposición. Por ignorancia, por pudor, por temor a contradecir la versión oficial, o por algo más simple como es carecer de pensamiento crítico. Varias de las estrategias de manipulación mediática de Timsit (atribuidas a Noam Chomsky) insisten en esa idea: dirigirse al público como criaturas de poca edad, utilizar el aspecto emocional antes que la reflexión, mantener al público en la ignorancia y la mediocridad, y estimularlo para que sea cómplice con esa mediocridad. Ante la ausencia de pensamiento crítico, la mentira, o la verdad oficial, se termina imponiendo.

El Diccionario Oxford elige todos los años una palabra como la más destacada del curso, y me llamó la atención que la elegida en 2016 fuese “posverdad”, post-truth en el inglés original. Una palabra que hemos adoptado con asombrosa normalidad, cuando su significado “denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”. Es decir, una mentira que tu parte emocional se puede tragar porque quiere creérsela, o porque es la que la mayoría considera que es cierta. Como se dice en el cuento de Andersen, “no tiene por qué ser verdad lo que todo el mundo piensa que es verdad”.

El prólogo de Rebelión en la granja (George Orwell) se titula La libertad de prensa, y es un lúcido análisis sobre la cobardía intelectual de la prensa británica, en sus palabras, el mayor enemigo de la libertad de expresión. Según Orwell, los directores de periódicos eludían ciertos temas no por miedo a una denuncia, sino “porque le temen a la opinión pública”. “Porque existe un acuerdo general y tácito sobre ciertos hechos que no deben mencionarse”. “Y cualquiera que ose desafiar aquella ortodoxia se encontrará silenciado con sorprendente eficacia”.

Son los tiempos que corren y se aprecia en diversos campos. Por eso este post de hoy no lo firma ninguno de los cuatro amiguetes del blog: porque de una u otra manera aplica a todos ellos.

Barney ha llevado el mundo de la posverdad “futbolera” a la distopía de Oceanía en el 1984 de George Orwell. Un artículo acerca de cómo un mensaje falso pero repetido de modo sostenido en el tiempo y a través de todos sus altavoces mediáticos termina calando entre los aficionados. El libro de Orwell es, una vez más, premonitorio, y la web La Galerna ha tenido a bien publicarlo:

La neolengua de Orwell

1984 Orwell

Josean también ha tenido la suerte de ver publicado su artículo acerca de otra gran manipulación, la de Pablo Iglesias y Podemos, relacionada con el mencionado libro de Orwell Rebelión en la granja. La publicación ha sido en la web El Asterisco, una interesante propuesta de pensamiento crítico acerca de temas políticos, sociales y culturales.

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El amiguete Travis escribió en su día sobre ese intento de imponer criterios de raza, género y orientación sexual en los repartos de las películas, la tremenda y equivocada Inclusión Rider, que logró numerosos adeptos y quién sabe si será el futuro (y el final) del cine. O sobre el modo de actuar de la crítica cinematográfica, de cómo la opinión de tres o cuatro críticos termina convirtiéndose en dogma de fe que te convierte en poco menos que un analfabeto si te atreves a opinar en sentido contrario (Un japo en Cannes).

Image result for bailar en la oscuridadLo curioso es que en el caso del cine o de la literatura coexisten dos corrientes de pensamiento totalitario y opuestas: la de los críticos, que no se atreven a decir que tal o cual película es un tostón, tipo El árbol de la vida, Underground o Bailando en la oscuridad, por miedo a perder el respeto de sus colegas de profesión, pero también la de los aficionados: “a ver cómo digo a mis amigos que me ha gustado la última de Star Wars“, o peor aún, que “me ha encantado Roma sin que me llamen putofriki cuando ni uno solo de ellos ha sido capaz de pasar del minuto 15″.

Lester ha criticado en algunos textos determinadas imposiciones como la del lenguaje inclusivo, o los intentos de censura sobre canciones de hace décadas. Pareces un cafre machista si te niegas a usar determinados términos (y determinadas términas) o si insistes en rescatar aquel disco de Loquillo con La mataré entre sus canciones. “Cuando en estos momentos se pide libertad de expresión”, continúa Orwell en su prólogo, “de hecho no se pide auténtica libertad”. “Como dice Rosa Luxemburgo, es libertad para los demás. Idéntico principio contienen las palabras de Voltaire: detesto lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo”.

Ninguna de estas modas que vienen a imponer una manera de hacer o decir las cosas de modo políticamente correctas supone una mejoría sobre lo existente, ni mucho menos van a corregir el problema de fondo que pudiera haber detrás, porque “cambiar una ortodoxia por otra no supone necesariamente un progreso, porque el verdadero enemigo está en la creación de una mentalidad “gramofónica” repetitiva, tanto si se está como si no de acuerdo con el disco que suena en aquel momento”. La verdad es que es un prólogo inmejorable.

Se persigue una mentalidad gramofónica, no la libertad de expresión, ni mucho menos el progreso, y a veces estamos tan idiotizados que necesitamos a ese niño que nos grite que el emperador “¡está desnudo!”

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La manipulación del relato, por Barney

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Si no hay pruebas, no hay delito. Si no hay registros de un hecho, a la larga parecerá que ese hecho nunca existió. Durante el régimen de Stalin en la extinta Unión Soviética llegó a resultar habitual que se trucaran las fotos que podían resultar incómodas para el líder. Se suprimía a los opositores o se manipulaban fotos del pasado en las que Stalin aparecía con altos cargos del régimen a los que se había depurado en las tristemente célebres purgas estalinistas.

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Es famosa la “desaparición” de Trotski junto a Lenin en el discurso frente al Bolshoi, cuando el primero había caído en desgracia en el aparato (recordad Rebelión en la granja podemita). Con esa reescritura del pasado, con esa burda manipulación del relato, los ejecutados morían dos veces: en la vida real y en la memoria histórica.

Salvando totalmente las distancias, en un mundo como el actual, repleto de imágenes y fotografías, de cámaras por todas partes, de vídeos que registran casi cada respiración de un ciudadano, sorprende la facilidad con la que se juega de nuevo a la manipulación del relato a partir de la ocultación de las imágenes. Y sorprende más que esta alteración intencionada de relato, esta reescritura del pasado reciente, la perversión de la realidad, se esté realizando en un mundo tan controlado, grabado y fotografiado como la Liga de Fútbol Profesional.

Detrás de este montaje, que tacharía de burdo si no fuera porque compruebo asombrado que funciona ante algunos de mis más cercanos, figura todo un aparato de propaganda al frente del cual dirige un tipo siniestro como Jaume Roures, el administrador de Mediapro. El empresario catalán, nacido como Jaime Robles Lobo según la Wikipedia, reconocía en una entrevista en 2016 que seguía siendo tan trotskista como cuando se unió a la Liga Comunista Revolucionaria a finales de los sesenta. Extraña conjunción la de trotskista y millonario, pero dejando al lado una más de las contradicciones del personaje, lo relevante para mí es que nadie mejor que un buen conocedor de Trotski para comprender la importancia del relato, lo vital que resulta manejar la versión que se va a contar. O más importante, cómo lo no contado terminará por resultar irrelevante.

Esta misma semana, La Galerna ha publicado un extenso artículo de Antonio Valderrama sobre la figura, o más bien, sobre el figura de Jaume Roures. Es un artículo abrumador. Brillante en la forma y demoledor en el contenido. Y para el que no lleve años siguiendo la carrera de este individuo será todo un descubrimiento y le costará entender cómo un tipo detenido varias veces en su vida, una de ellas por colaboración con banda armada (con ETA y no durante el franquismo, sino en 1983), cómo un sujeto tan sospechoso puede manejar los derechos del fútbol español, que suponen más del cuarenta por ciento de los ingresos de los clubes profesionales.

Jaume Roures trabajó varios años en TV3, la cadena de adoctrinamiento catalana, denunciada varias veces por manipulación informativa, una herramienta fundamental del procès catalán. Por esta y por otras razones, Roures conoce mejor que nadie la importancia del relato “oficial”, “el que se cuenta”, que termina siendo en la mayoría de los casos “el que queda”. Lo ha hecho toda su vida y lo va a seguir haciendo. Fue idea suya la instalación en la sede de Mediapro del International Press and Broadcasting Center, ese centro de prensa afín que informaba (y por tanto desinformaba) durante los días previos a la triste jornada del mal llamado referéndum del 1-O. Llevó varios días desmontar la campaña de manipulación y difusión a nivel internacional: imágenes de agresiones de otras manifestaciones, incluso obra de los propios Mossos, falsos heridos a los que se daba todo tipo de credibilidad, resultados absurdos del referéndum, estadísticas inverosímiles de hospitalizados que no se correspondían con los ingresos reales en centros de atención,…

Llevo mucho tiempo diciendo que la maquinaria de manipulación mediática del nacionalismo indepe es la misma que la del Barça, un sistema creado en el que los que más se saltan la ley terminan apareciendo como víctimas, en un acojonante proceso en el que una idiotizada parte de la sociedad se traga el discurso.

Con todo este historial, si uno creía que Roures (socio del Barça desde hace tres décadas) y su empresa iban a informar limpiamente sobre el mundo del fútbol o que no iban a jugar a la manipulación del relato a partir de la ocultación de imágenes, es que es un iluso. El aparato de propaganda es enorme y funciona muy bien, con infiltrados en prácticamente todas las emisoras de radio, periódicos y cadenas de televisión. La doble vara de medir de Bein, Movistar o GolTV es tremenda, hasta el punto de que cada vez somos más los que buscamos el sonido en emisoras extranjeras:

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La influencia del aparato del régimen llega incluso a la BBC. ¿Por qué la BBC ha incurrido en los “errores” groseros en los que lo ha hecho en los últimos meses desinformando sobre la historia del Real Madrid? Por el reportero habitual para el fútbol español, Andy West, cuyo currículum es fácil de encontrar en LinkedIn:

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Lo vimos perfectamente el año pasado, tras el pase del Madrid a semifinales con el penalti de Benatia a Lucas Vázquez (que lo era, reconocido hasta por el Mundo Deportivo horas antes de que forzaran al redactor a cambiar lo escrito). La versión oficial de varias cadenas quiso narrar aquello como “el mayor escándalo del fútbol mundial en décadas”. ¿En serio?

¿Y lo dicen los que callaron ante el Aytekinazo, la mayor sucesión de “errores” que se recuerda en un partido en toda la historia de la Champions? Me pareció especialmente llamativo de aquel partido que las imágenes del penalti de Mascherano a Di María no se vieran en España, o que no las viéramos hasta unos días después y gracias a que algunos aficionados colgaron en las redes los vídeos que pudieron ver en otros países.

Tampoco pudimos ver una sola toma buena de la agresión de Sergi Roberto a Marcelo en el Clásico del final de la temporada pasada, o las amenazas de Messi a Hernández Hernández en el túnel de vestuarios, o la posición de Dembelé en el 1-0 frente al Villarreal pese a que las encontramos con la tecnología 360 grados, es decir, con una treintena de cámaras apuntando al lugar adecuado. El periodista mamporrero que hace de intermediario con el VAR, Isaac Fouto, reconoció que en la sala del VAR no disponían de las imágenes que se vieron un día después y que por eso el gol no se anuló.

Lo mismo ocurrió con las imágenes frontales de la plancha de Suárez al Pichu Cuéllar en el reciente Barça-Leganés, que vimos veinticuatro horas después gracias a una televisión mexicana. Casualmente todas estas imágenes hurtadas apuntan siempre en la misma dirección. El brazo ejecutor de Roures se llama Óscar Lago, reconocido culé y auténtico trilero del vídeo. Incluso Julio Maldonado, Maldini, el felador de Messi, tuvo que reconocerlo al día siguiente, tras haber dicho en directo que “no hay nada” y algo peor, que “Suárez intenta apartar la pierna”. Como si los tacos en el antebrazo y el rodillazo en la cara no fueran suficientes para saber que eso era falta aquí y en Honolulú.

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“Jugada muy fronteriza”. Recordad que lo que no se ve no existe. Y lo que se muestra se manipula, como ocurrió con muchas de las líneas trazadas para el fuera de juego. “Errores” groseros. Nacho Tellado demostró con su programa que se estaban cometiendo “errores” de bulto, casualmente también, apuntando siempre en la misma dirección. Su denuncia supuso que dejara de asistir al Chirincirco de Atresmedia.

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Ha vuelto la censura, como con Stalin o Franco, o como ocurre con todos aquellos aficionados que osan colgar vídeos con repeticiones de LaLiga en Twitter o Facebook para que se vea la manipulación. Sus perfiles se cierran o bloquean con premura.

El aparato está teniendo fisuras porque es imposible mantener la mentira durante tanto tiempo. Tras varias jornadas en las que se cortaban jugadas de gol del Madrid para evitar que el VAR pudiera validarlas, Isaac Fouto volvió a decir que no era error del protocolo y se sacó una norma de la manga que rápidamente fue rebatida:

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“Un camino despejado”, nada de “muchos metros” por recorrer. Además, no hay más que ver en qué momento el asistente levanta el banderín. En la segunda imagen (gracias, Rafa NMJ), porque en la superior el banderín del asistente todavía está abajo. Es un escándalo que ese día no costó puntos, pero sí en otras jornadas.

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Esta misma semana ha habido un Barça-Madrid, con menos polémica que otras veces, pero con un arbitraje difícil, como siempre en ese campo en el que lo habitual es salir con la misma cara de aquel que acaba de sufrir las habilidades de un carterista en el Metro. Hay una jugada dudosa que apenas se vio en directo, un agarrón de Jordi Alba a Vinicius. No digo que sea un penalti escandaloso, aunque sí tengo claro que en el área contraria se habría pitado porque Luis Suárez se habría dejado caer girando cuatro veces sobre su propio tronco antes de besar el suelo. El joven brasileño, noble e inexperto aún, se mantuvo en pie y ni siquiera protestó.

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Lo relevante es lo que ocurrió con la realización. No hay más imágenes que esta foto y no hay más vídeos que la imagen lejana en directo, lo que llevó a que algunos periodistas preguntaran ¡por fin! que dónde estaban las imágenes escamoteadas. Lo hizo Josep Pedrerol, culé confeso, en El Chiringuito, y lo hizo para mi sorpresa el As de Relaño (La televisión ocultó un posible penalti de Jordi Alba a Vinicius).

Cuarenta y tres años después de la muerte de Franco, la censura ha vuelto. Se ve lo que decide Roures con su amigo Tebas. Al menos han tenido el valor de reconocerlo, como dijo recientemente el presidente de la Liga de Fútbol Profesional: “Los realizadores tienen que evitar que se vean las imágenes que no aportan cosas positivas al fútbol”. Admiten que ellos deciden lo que se ve y lo que no, con un curioso criterio. No se ven imágenes de la pelea barriobajera entre los jugadores del Valencia y el Getafe al finalizar la vuelta de cuartos de la Copa, o se toman planos cortos de Mendizorroza para ocultar las gradas vacías en señal de protesta de los aficionados por los horarios.

Y ya puestos, deben pensar Roures y Óscar Lago, ocultemos todo aquello que ensucie la imagen bucólico-pastoril creada alrededor de su Barça (recordad la definición de PreVARicar). Las agresiones e insultos de Suárez, o la enésima actuación de la escuela culé de teatro, protagonizada en esta ocasión por el secundario Cillesen y el actor principal Sergio Busquets, ambos cayendo desplomados en coordinada armonía tras recibir un soplido, imágenes omitidas que no llegaron a las cadenas. Se hurtaron al espectador medio y todo aquel que la subía a las redes sociales pudo comprobar con estupor la velocidad de bloqueo y censura de los chicos de Roures.

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Pero, sin embargo, la realización sí ha mostrado en primeros planos y a todo el mundo las proclamas políticas que suelen lucir en el Camp Nou, en lo que a mi modo de ver incumple de modo flagrante lo indicado en el Reglamento de prevención de la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte:

Art. 20. …las causas que impiden el acceso al recinto deportivo o la permanencia en el mismo, incorporando expresamente, como mínimo, las siguientes:

f) Introducir, exhibir o elaborar pancartas, banderas, símbolos u otras señales con mensajes que inciten a la violencia o al terrorismo, o en cuya virtud una persona o grupo de ellas sea amenazada, insultada o vejada por razón de su origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad, sexo u orientación sexual.

Creo que somos muchos los que nos sentimos insultados cuando proclaman la falta de democracia de nuestro país o tildan al gobierno de dictadura.

La última anomalía de esta vergüenza de Liga ha sido dejar en manos de Mediapro el control del VAR. En aquel momento, la mayoría de madridistas supimos que no iba a funcionar, como no lo había hecho en Alemania, por ejemplo. Qué casualidad que hayan pedido aclaraciones sobre su funcionamiento el Valladolid, el Getafe, el Atleti, el Madrid, el Celta y tantos otros, pero que sin embargo guste tanto a uno de los diarios oficiales del barcelonismo:

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El Barça, o VARça, por cierto, que acabó la primera vuelta encantado con su implantación (y sin penaltis en contra), fue sin embargo el club que marcó el punto de inflexión para el VAR tras la expulsión de Lenglet en la quinta jornada. Así recordó Jaume Roures las encendidas protestas de los culés tras la decisión:

Roures Florentino

¡Pero si el Madrid no ha abierto la boca! ¡Si los madridistas nos cabreamos con el silencio cómplice del club, con la media sonrisa totalmente insuficiente de Butragueño ante los medios cuando se están riendo en nuestra cara! De nuevo el mundo al revés, los que se pasan por el forro todas las normativas son las víctimas, y los agraviados, los verdugos. La misma maquinaria del independentismo. Nos atracan dos veces: en el campo y en la crónica posterior. Como en las ligas de Tenerife, con arbitrajes sibilinos de García de Loza y Gracia Redondo, y con el silencio cómplice de los medios.

No sé si para compensar, pero este fin de semana se ha abusado del VAR en el derbi Atlético de Madrid-Real Madrid. Creo que está para eso, para que se utilice, pero me da la impresión de que no han acertado ni una: deberían haber anulado el gol del Atleti, dudo mucho en el penalti a Vinicius (¿dónde está el huevo de Giménez que traba al brasileño?), y el gol de Morata es legal según el programa de Nacho Tellado, el más fiable hasta que se demuestre lo contrario. El VAR ha terminado por ser mayor desastre de lo que pronosticábamos, y sigue sin usarse adecuadamente para sancionar agresiones o entradas asesinas como las del sábado:

Mientras tanto, Jaume Roures se frota las manos. En medio del descrédito de la competición puede ayudar a los suyos sin disimulo porque todo es una pocilga. Cobra una pasta por el VAR, cobra por Real Madrid TV, manipula a su antojo las imágenes que cede a los medios, ficha a Miguel Cardenal para que le ayude a lograr los derechos del Mundial de fútbol, intenta llevar la orgía indepe del Girona-Barça a Miami,… Construye un relato falaz y manipulado porque sabe que hay muchas posibilidades de que prospere, de que el discurso fácil llegue a la mayoría. Como estas otras milongas que desde el culerío indepe se han contado durante décadas y han permanecido en la memoria de muchos:

  • El Madrid era el equipo de Franco: sin embargo, ayer 12 de febrero de 2019 el Barça le retira todas las condecoraciones al Caudillo por sus inestimables ayudas al club. Pretenden cambiar la historia, pero les dejo el Capítulo 2 de las Historias de la Historia que los culés no quieren oír.
  • El apelativo de dream team para un buen equipo que no fue ni de lejos el mejor en España (el Madrid de la Quinta del Buitre), ni en Europa (el Milan de Sacchi y Capello).
  • Las bolas calientes en los sorteos para favorecer al Madrid. El año pasado, PSG, Juve y Bayern, unas bolas tan calientes como mis pelotas cuando les escucho. Capítulo 3 de las Historias de la Historia.

Y la cachondada de siempre llegado este momento de la competición: el Madrid gana porque sus rivales son débiles, son muy malos aunque sean finalistas o semifinalistas de Champions. Ya ha empezado Maldini infravalorando al Ajax:

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Menos mal que Fred Gwynne ha recopilado esta colección de titulares del mismo Maldini sobre los rivales del Madrid. Parece cachondeo, pero es real, y para muchos aficionados Julio Maldonado es un periodista creíble:

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Increíble, pero cierto. Por eso, cuando veo la grosera manipulación del relato narrado, es cuando me acojono pensando en la figura del “relator” para la negociación entre el Gobierno y la Generalitat, la figura del que pretendían que nos contara la historia. ¿A que alguno tenía los santos cojones de proponer a Roures?

Cara Barney