Disfrutar con el presente, soñar con el futuro

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BARNEY, 19/07/2020

Sí, sí, sí, la Liga ya está aquí. El pasado jueves 16 de julio el Real Madrid se alzó con su 34º título de Liga, la más extraña de la historia, la del parón por la Covid y la que se recordará entre otras muchas cosas por las imágenes de las últimas once jornadas sin público. Fue también el torneo más largo de la historia, casi once meses después de su inicio a mediados de agosto de 2019. Pero para mí es sobre todo la Liga de Zizou, la que marca el punto de inflexión tras los dos años de bajón que sucedieron al éxito de Kiev y las “espantás” de Cristiano Ronaldo y el propio Zidane.

Loa infinita al bendito calvo

Equipazo y ruinaHa sido el triunfo de la constancia y de la fe del entrenador. Hace un año por estas mismas fechas el proyecto de Zidane estuvo a punto de saltar por los aires tras caer estrepitosamente por 7-3 ante un Atlético de Madrid que salió a degüello a por los nuestros (hicieron bien). Los agoreros habituales (en esta ocasión no hizo falta la prensa antimadridista) se temieron lo peor: “en noviembre ya estaremos fuera de la pelea por el título”, “no tenemos gol, que traigan a Piatek o Werner y larguen a Karim”, “que se largue Ramos a otro lado con su falta de tensión”, “Courtois es invisible”, “la defensa es un coladero”, “Modric al Inter o que se jubile ya”, “otra temporada perdida y encima se nos lesiona Asensio”,…

 

A Zidane se le ha criticado siempre por todo lo que hace o lo que deja de hacer, pero el tiempo acaba dándole la razón. Se le criticó por las salidas de Reguilón y Marcos Llorente, pero las buenas prestaciones de Mendy y Fede Valverde lograron que prácticamente nadie recordara sus ausencias a lo largo del campeonato. En el mes de octubre el Zidane entrenador decidió reconstruir el equipo desde la defensa: si tanto costaba hacer gol, al menos había que evitar recibirlos con la facilidad con la que el equipo lo hacía hasta la fecha. Los refuerzos apenas habían aportado nada en ataque (Hazard por las lesiones y Jovic o Mariano arriba), lo que unido a la lesión de Asensio y las “dimisiones” de James y Bale ponían todo aún más difícil. Pues con todo eso y con una plantilla un año más envejecida en su columna vertebral, Zidane ha reconstruido un equipo rocoso, menos brillante en ataque, pero con una solidez, solidaridad y fiabilidad que no se recordaba.

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Para los que le niegan sus virtudes como entrenador basta con remitirlos a algunas estadísticas, como la del número de goles en contra (25 al final, un registro que no veía el Madrid en décadas), las porterías a cero (19, igualando el récord de la Liga) o el mayor número de goleadores en una temporada (21 en Liga, 23 entre todas las competiciones). Pero no solo el equipo ha demostrado estar muy trabajado en lo táctico, con innumerables variaciones en cada alineación, sino que además ha reforzado su papel como gestor de egos, algo que se ha visto de modo especial tras reanudarse la competición.

Courtois ha recuperado la confianza, Ramos ha rejuvenecido diez años y ha mostrado una determinación contagiosa por el título que ha arrastrado al resto de sus compañeros. El entendimiento con Varane ha sido clave para lograr una seguridad defensiva que los aficionados madridistas teníamos olvidada. En el centro del campo, Valverde ha sido el gran descubrimiento de la temporada (jugador para muchos años, MVP de la Supercopa), Casemiro es mejor jugador cada año que pasa y Toni Kroos ha sido ese metrónomo WhatsApp Image 2020-07-15 at 23.18.08perfecto para marcar el ritmo del equipo. Lo de Luka Modric ha sido espectacular en estos partidos, “dale descanso, que lo vas a matar”, gritaba yo cada vez que veía su nombre en una alineación, pero Zidane tenía razón, como siempre: Luka también había bebido la pócima de la eterna juventud que Dupont (otro denostado a principios de temporada) les había preparado. Lo de Karim en punta ha sido el remate necesario para enganchar la Liga. El francés ha mostrado el repertorio de pases, controles y juego colaborativo de siempre, y le ha añadido los goles que el equipo necesitaba. No ha sido pichichi del campeonato, pero sus goles han dado más puntos que los de Messi.

Las estadísticas a veces dicen muchas más cosas sobre el juego y los resultados que lo que nos creemos (por ejemplo, los fanáticos de la posesión). El Real Madrid ha sido el equipo que más veces ha disparado a puerta, el que menos goles ha concedido y el que más pases largos ha dado con éxito. El Barça de Setién y Valverde ha liderado la estadística de pases cortos, con más de un treinta por ciento que el segundo, el Real Madrid. Y un último ato que destaca la justicia de la victoria de los de Zidane y lo bien que ha preparado este los partidos clave del campeonato: el Madrid ha obtenido 45 de los 54 puntos en juego contra los equipos clasificados en los diez primeros puestos. No ha perdido con ninguno y en la segunda vuelta los ha derrotado a todos. 87 puntos en total, que son (dedicado a los minimizadores profesionales de los logros del Madrid) los mismos que obtuvo el Barça estratosférico de Guardiola en su primera temporada.

El VAR

Con todos los elogios dedicados a Zidane y su buen hacer con la plantilla, en un análisis del campeonato de Liga que ahora concluye no puedo dejar de mencionar la importancia del VAR. Es obvio que ha habido un VAR antes y un VAR después del parón. El anterior fue el mismo de la temporada pasada, el de los errores flagrantes ya comentados aquí, demasiado obvios, siempre tendenciosos. El VAR post-covid ha sido mucho más justo y ecuánime y ha acertado de manera sorprendente, tan sorprendente como los periodistas mosqueados por los aciertos. Se han retratado ellos solitos.

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En La Galerna escribí un artículo (Era gol de Januzaj) para pitorrearme de tanta falsedad de los mismos periodistas de siempre. Con su ruido mediático lograron que no se hablara de los penaltis cometidos sobre Marcelo en Anoeta o sobre Benzema en Cornellá (errores de VAR que podían haber perjudicado al Madrid, con el inefable De Burgos Bengoetxea a los mandos), pero dejaron caer lo que tanto les gusta, el favoritismo arbitral hacia el Madrid, un favoritismo que las estadísticas y el saldo arbitral desmienten de manera categórica.

En cualquier caso, algo ha pasado en el VAR, sería de necios negarlo, y seguramente ese cambio se deba a la guerra entre Javier Tebas y Luis Rubiales por el control del fútbol español. Javier Tebas se ha posicionado en múltiples ocasiones en contra de Florentino Pérez, pese a que presuma de ser madridista. Tan madridista como el Cholo Simeone, me atrevería a decir. Las rajadas culés sobre el VAR, con Piqué, Setién y Bartomeu actuando de manera coordinada, no han recibido ningún reproche del presidente de la Liga, que sin embargo recuerda periódicamente que “con el VAR hubo un antes y un después de la llamada de Florentino a Rubiales”, algo tan falso como su supuesto madridismo. Aquella llamada se produjo tras el penaltazo de Rulli sobre Vinicius (PreVARicación) y durante meses nada cambió. Se sucedieron los errores en ese limbo del VOR en el que se decidían cosas asombrosas como los “sigan, sigan” tras los penaltis sobre Varane en el Camp Nou. Las palabras de Tebas se explican de manera sencilla pues no deja de ser un esbirro de Roures y Mediapro, que es quien pone la pasta, y él mismo ha firmado acuerdos de patrocinio con la empresa de Piqué que organiza la Copa Davis. Que Florentino Pérez sea uno de los cuatro presidentes de Primera que votó en contra de la subida de sueldo de Tebas es el remate final.

Lo preocupante es pensar que la guerra Tebas-Rubiales pueda cambiar la manera de arbitrar de una manera tan sencilla, como con un chasquido de dedos: ¡chas, dejad de joder al Madrid! Incluso hemos vivido algo insólito como ver a HH señalar un penalti inexistente a favor del Madrid (contra el Villarreal). Algo pasa, es evidente.

Javier Tebas ha contraatacado para perjudicar al Madrid de la única manera que podía, con los horarios, reduciendo los descansos de los madridistas al mismo tiempo que ampliaba los de los rivales. Hasta 100 horas de diferencia con el Barça, más de cuatro días en un calendario apretado, una p… vergüenza. La jugarreta final de tener que jugar tres partidos en siete días no le ha servido de nada.

Una victoria higiénica

Higiénica, ese el adjetivo empleado por mi amigo Athos Dumas en un artículo muy recomendable publicado el sábado en La Galerna. La victoria del Real Madrid en el campeonato de la regularidad luchando contra tantos elementos en contra y contra los desVARíos pre-Covid devuelve la higiene al título. Se ganó además en el campo, no en los despachos, como se pidió de manera bochornosa desde Barcelona.

Y se ganó pese al esperpento del Clásico aplazado en octubre por los santos cojones de Tebas y Roures para ponerlo en la fecha que peor le venía al Madrid (el premio para la kulé borroka).

El futuro inmediato

Han disminuido los errores groseros y ha aumentado el ruido mediático (Cuando el Reglamento estorba), lo que me hace pensar de nuevo que el engranaje culemediático funcionaba a la perfección y empieza a estar nervioso. Ya no está Villar al frente de la  Federación, Sánchez Arminio ya no dirige el Comité Técnico de Árbitros y Roures ha perdido el control del VAR. En estos últimos años se han retirado los árbitros más antimadridistas del pasado reciente: Clos Gómez (director del VAR), Iturralde González (blanqueador del Tinglao en el As), Undiano Mallenco y ahora González González. El “dedo corrector” de Sánchez Arminio ya no existe y el futuro pinta más equilibrado que el despropósito arbitral que han sido los últimos quince años.

El Real Madrid tiene que preparar la sucesión de Ramos, Marcelo, Modric y Karim Benzema, buena parte de la columna vertebral del equipo, pero a Kroos, Casemiro, Courtois, Varane y Carvajal les queda cuerda para rato. Y aún tienen que explotar Hazard y Asensio. Lo ilusionante es pensar que sin hacer grandes fichajes el equipo tiene ya atados a Lunin, Kubo, Odegaard, Valverde, Mendy, Jovic, Brahim, Vinicius y Rodrygo, jugadores menores de 24 años y mucho fútbol que ofrecer.

Nuestro máximo rival, el Barça, tiene al grueso de su plantilla por encima de los 30 años: Messi, Piqué, Jordi Alba, Arturo Vidal, Sergio Busquets, Luis Suárez… Y poca pasta en la caja, tan poca que han tenido que hacer un cambalache contable para traer a Pjanic (30 años, buen jugador) a cambio de Arthur (24 años). Messi demanda calidad al club, pero con su sueldo será difícil atraer a los cracks que necesitan. Harán bien en confiar en los jóvenes como Frenkie De Jong, Riqui Puig y Ansu Fati. Y ojalá sigan contando muchos años más con Bartomeu como presidente, porque puede dejar Can Barça como un solar. ¿Explicará algún día sus extrañas operaciones en Brasil?

Bartomeu

El futuro es ilusionante, soñaremos con los buenos tiempos que están  por llegar, ¿quizás empiecen en Manchester?

Los 100 de Barney

Campeones

Esta es la foto que mejor describe lo que han sido estos casi seis años de blog madridista. Un blog que nació unos meses después de la Décima y durante este tiempo hemos presenciado tres Champions y dos Euroligas, con la hazaña de 2018 de lograr ambos títulos continentales con unos días de diferencia.

En realidad, el arriba firmante lleva muchos más de 100 artículos, puesto que a los que voy a ordenar aquí por etapas (vamos a ponernos dignos y llamarlo “etapas de pensamiento”), hay que añadir los más de veinte publicados en La Galerna, el medio de “Madridismo y sintaxis” que mejor ha sabido entender a este personaje de Barney y abrirle sus puertas. Aparte de La Galerna, las webs Meritocracia Blanca y Planeta Fútbol también han publicado algunos de los artículos de este humilde bloguero (tachen lo de “humilde”, con tanta veracidad en mis escritos no puedo permitirme ser humilde, ¡já!).

Este blog comenzó con un cierto distanciamiento respecto al fútbol y una afición incondicional al baloncesto:

En los siguientes diez artículos aparecieron otros deportes como la Fórmula 1 y las carreras populares, mucho más amor por el baloncesto y más hastío hacia el fútbol.

ContadorGrandes deportistas como Contador, Rafa Nadal, más baloncesto del bueno y las grandes gestas del atletismo. Me apetecía hablar de muchas otras cosas antes que de un fútbol que me parecía tan falso como el triunfador de ese año 2015.

Al final cedí y terminé hablando de fútbol, para celebrar la llegada de Zidane al banquillo y sobre todo para desenmascarar a los que nos trataban de vender al Barça como los inventores del fútbol o los defensores de la pureza del juego cuando son lo contrario, los grandes inventores del marketing en el deporte.

SuárezDesde pequeño me encantó todo lo relacionado con los Juegos Olímpicos, así que le dediqué varios post a los primeros Juegos de este blog, los de Río de Janeiro en el verano de 2016. Pero reconozco que de diciembre de 2016 a marzo de 2017 no pude más con el victimismo culé, su manipulación de la competición y sobre todo el teatro cutre de la botella de plástico que tumbaba a seis jugadores.

En los siguientes diez post encontré otro estilo, buscando más el humor, el sarcasmo, algo de cachondeo. Llegó la Champions de Cardiff, pero tras el verano el Villarato se lanzó a degüello a por el Madrid y dejé una triste premonición que ha terminado siendo cierta: el VAR (Villar, Arminio, Roures) sería un desastre.

Los siguientes diez post me traerían la enorme satisfacción de ser algo más conocido en foros y recibí la oportunidad para colaborar en La Galerna, donde debuté con un texto sobre el que fuera mi ídolo de chaval, Santillana, el héroe de wéstern.

ChristmasLa vuelta de Llull y la Euroliga de Belgrado. Por otro lado, la Champions de Kiev nos trajo la malísima noticia de la salida de Zidane del banquillo madridista y comenzamos una mala temporada en la que dediqué buena parte de mis esfuerzos a criticar a esa vergonzosa prensa que ha encontrado su filón de ventas en los ataques al Real Madrid. La manipulación del relato de Roures y los suyos.

Después de tres Champions consecutivas nos pareció extraña una final sin el Madrid, pero ahí nos reencontramos con uno que no falla nunca, el mejor deportista de nuestra historia, el gran Rafa Nadal. En julio de 2019 comienzo una serie de artículos que me llevará a conocer a madridistas por todo el mundo: San Petersburgo, Washington, Ecuador y París.

Nadal

Y aquí estamos, otra vez de lleno en plena competición en la que el descaro con el que se ayuda siempre al mismo alcanza sus cotas más exageradas con el Clásico de Barcelona que se aplaza… se aplaza hasta que le viniera bien al equipo de Roures y se pone a sus árbitros favoritos. No es por nada, pero aquí el menda (que no es precisamente adivino) lo predijo más de un mes antes.

Me lo he pasado bien a lo largo de todo este tiempo, espero que vosotros también. Prometo dar mucha cera al horrible periodismo deportivo que tenemos, seguir proclamando el “orgullo blanco”, denunciando la falsedad culé y espero cantar muchos éxitos como los que dieron lugar a la foto del inicio. ¡Hasta la próxima!

Cara Barney

 

 

 

 

El top-10 de mis derrotas más dolorosas

Derrota Ramos 3

BARNEY, 24/05/2020

Durante estas largas semanas de cuarentena y ausencia de deporte de élite, estoy reviviendo las míticas finales de los Chicago Bulls en los noventa a través de Michael Jordan y The Last Dance, maravillosa serie documental. En paralelo, varias cadenas de televisión, así como numerosas webs, han aprovechado para repetir partidos históricos de mundiales, eurocopas, finales de Champions o grandes combates del incombustible Rafa Nadal. He vuelto a disfrutar de un fútbol más directo, un fútbol lleno de barro y sudor en el que no se medían los esfuerzos, el fútbol que me gustaba y se muere.

Hubo grandes victorias, pero también derrotas muy dolorosas, seguramente más dolorosas si me pillaron en una época más joven y pasional de mi vida, cuando no relativizaba tanto como ahora algunos fracasos porque la experiencia me ha enseñado que aunque hoy pierda el Madrid una liga o una semifinal de Champions de manera injusta, habrá otras y antes de lo que pensaba en el momento del calentón.

Una vez hecha la selección, compruebo que en su mayoría lo que convierte estas derrotas en algo tan doloroso es el componente asociado de injusticia, de inmerecida. Por ejemplo, no me resulta tan dolorosa alguna derrota en la que mi equipo ha dado el máximo, ha luchado bien y ha perdido porque el rival ha sido aún mejor. Eso es el deporte, toca felicitar a tu oponente y aplaudir su fortaleza, como cuando Nadal perdió la final de Australia tras seis horas batallando contra una roca llamada Novak Djokovic. El dolor de estas derrotas va a asociado en muchos casos a otros factores y la falta de merecimiento es el principal. No hay un orden concreto en este top-10 masoquista y seguro que me olvido de algunas dolorosísimas derrotas, pero esta es mi selección de hoy, ordenada cronológicamente:

  • 21 de diciembre de 1987, Final de Copa del Rey de baloncesto en Valladolid. Real Madrid 83 – F.C. Barcelona 84. La del famoso triple de Solozábal, un triple que te birla un título y se lo da al máximo rival. La mayoría de la gente solo recuerda o solo habrá visto esta última jugada, pero yo recuerdo perfectamente las dos anteriores. El partido tenía que haber muerto treinta segundos antes del tiro del 7 azulgrana, pero ambas jugadas fueronmal pitadas, como si se buscara dar una última oportunidad de tiro al Barça. El Madrid compitió con todo, con un Fernando Martín pletórico, peleando con Audie Norris y haciendo que saltaran chispas en cada choque. En mi post de homenaje a Fernando ya hablé de este partido y subí un vídeo con los momentos finales. Sentí mucha rabia por dos cosas: por perder y porque ni uno solo de los periodistas a los que escuché o leí comentó nada acerca de las dos jugadas previas. El cabreo me duró unos días, como… treinta y dos años y medio.
  • 20 de abril de 1988, vuelta de semifinales de la Copa de Europa en Eindhoven. A decir verdad no fue una derrota, sino un empate a cero goles que supuso la eliminación del Madrid de la Quinta del Buitre de una competición que parecía (esta vez sí) nuestra. El Madrid de esa Quinta fue como el Brasil de España 82, uno de esos equipos que jugaba maravillosamente bien al fútbol, que nos enamoró a muchos, pero a los que la historia les va a recordar por ese “casi”, por la ausencia del gran título para el que parecían destinados. Cinco ligas consecutivas apabullando a sus rivales están muy bien, pero aquella temporada 1987-88 el Madrid iba con todo a por el título. Eliminó al campeón de Italia en primera ronda (el Nápoles de Maradona) tras jugar a puerta cerrada en el Bernabéu, luego se deshizo del campeón de Europa, el Oporto, tras jugar la ida en Mestalla, y posteriormente se cargó al subcampeón, el Bayern de Múnich. El PSV parecía un rival menor en comparación con los anteriores, pese a que estaba arrasando en la liga holandesa. Y sin embargo, el Madrid no fue capaz de eliminar a los holandeses, pese a la cantidad de oportunidades marradas en la vuelta. Yo fui de los que cantó gol en la chilena de Hugo Sánchez que salvó van Breukelen, y de los que no entendió el fallo garrafal de Butragueño tras quedarse solo frente al portero. Una pena. El PSV logró la “hazaña” de ser campeón de Europa sin ganar uno solo de los últimos cinco partidos (cuartos con el Girondins, semis con el Madrid, final con el Benfica), todo empates.
  • 25 de mayo de 1989, quinto partido de la final de la ACB. Escenario del atraco: Palau Blaugrana. Barça 96 – Real Madrid 85. La Liga que iba a ser la de Petrovic se convirtió en la de Neyro. El Madrid ganó los dos partidos en los que no pitó el colegiado bigotón y perdió los otros tres. Al quinto y definitivo partido se llegó con un Madrid muy tocado por las lesiones. Fue la serie de la famosa frase de Fernando Martín con su espalda destrozada: “yo no me levanto de la cama para perder”. Para sorpresa de los espectadores culés, el Madrid llegó con ventaja al descanso. Pero algo no andaba bien, como recordó Joe Llorente: “…nos fuimos al descanso con una ligera ventaja y jugando bastante bien. En el vestuario empecé a mirar las estadísticas y me fijé en un dato curioso: en la columna de las faltas personales leí 3,3,3,2,3,3….Recuerdo que pensé que en la segunda parte íbamos a sufrir lo indecible. Pero fue más que eso. El concepto clave aquí es el listón que se aplica a la hora de señalar las faltas. Los árbitros pueden colocarlo a una altura u otra, pero lo que no se puede hacer es cambiarlo cuando se trata de zonas del campo opuestas”. La estadística final fue demoledora: Barça, 19 faltas. Real Madrid, 40. Expulsados en el Barça: 0. En el Madrid 6. Acabó jugando los últimos minutos con 4 jugadores, dos de ellos juniors. Neyro se la tenía jurada a Petrovic desde un amistoso en un torneo de pretemporada jugado con la Cibona de Zagreb en Puerto Real, el partido del famoso escupitajo de Drazen Petrovic al árbitro. Habían pasado casi tres años pero Neyro se la tenía jurada y se la cobró en la final. En los últimos minutos, cuando se dedica a echar a los jugadores del Madrid por “soplidos” y faltitas, y sobre todo cuando Epi se pone a imitar al inimitable Drazen (solo osó hacerlo cuando jugaba contra cuatro) estuve a punto de tirar mis zapas de basket a la tele. Por cierto, la pareja de Neyro en esos partidos era Francisco Monjas, hoy director del Comité de Árbitros de la ACB. En este enlace podéis “disfrutar” de las faltas personales que nos regaló el dúo arbitral ese día:

Derrotas Mestalla

  • 5 de abril de 1990, Final de Copa del Rey en Mestalla. Barça 2 – Real Madrid 0. De nuevo el Madrid de la Quinta del Buitre, un equipazo que volvería a llevarse la Liga con facilidad, con nueve puntos de ventaja sobre el Valencia y once sobre el Barça cuando las victorias aún valían dos puntos. El entrenador del Barça estaba en la cuerda floja, un tal Johan Cruyff muy cuestionado por entonces. En aquel partido hay una jugada que decide todo: la expulsión de Fernando Hierro al borde del descanso. Realiza una entrada dura en la que llega tarde, pero va al balón claramente. Los jugadores azulgrana realizan el corrillo habitual alrededor de García de Loza (no olviden jamás este nombre) y consiguen su objetivo, la segunda amarilla para el malagueño. El problema es que apenas unos minutos antes el mismo árbitro sitúa el nivel de las tarjetas en un “no pasa nada, sigan, sigan” tras dos agresiones casi consecutivas de Ronald Koeman y Guillermo Amor. He conseguido recuperar ambas entradas. La de Amor habría sido su segunda amarilla y no hay excusa posible para no sacársela puesto que le rompe la media a Martín Vázquez tras entrarle con los tacos al gemelo. Es una entrada criminal que se saldó sin nada. ¿Adivinan quién marca el gol en la segunda parte, cuando el Madrid aguantaba con diez? Sí, el mismo Guillermo Amor. En el descuento, con el Madrid volcado, Julio Salinas anotó el segundo.

  • 7 de junio de 1992. Heliodoro Rodríguez López. Tenerife 3 – Real Madrid 2. La derrota que puso en bandeja la Liga para el Barça. Aquellos fueron los primeros años de Canal Plus y esos años sirvieron para plantar la semilla del vomitivo doble rasero que sufrimos desde entonces. El Madrid tenía que ganar el partido para proclamarse campeón y se puso pronto con ventaja de 0-2. Sin embargo, con 1-2 en el marcador de nuevo un tal Raúl García de Loza decidió convertirse en protagonista. Primero anuló un gol perfectamente legal a Luis Milla, tan legal como que había tres defensas del Tenerife más atrasados que el madridista. Y por si eso no fuera suficiente, decidió después un poco más de protagonismo y expulsó a Villarroya por dos tarjetas totalmente discutibles. Vamos, de acuerdo con su criterio de la final de Copa del 90 ninguna lo era. Al Madrid le entró el nerviosismo y de ahí vinieron las dos cagadas posteriores de Rocha y Paco Buyo. Este vídeo de Hechicero es una joya. Michael Robinson intenta hablar del gol mal anulado y el culé Carlos Martínez, alias “se nos escapa… se le escapa la Liga al Barça”, cambia de tema rápido, hasta dos veces: Enlace al gol de Milla.

Derrotas Tenerife

  • 20 de junio de 1993, de nuevo el Heliodoro Rodríguez López, Tenerife 2 – Real Madrid 0. Un año después se vivió una situación similar. El Madrid podía proclamarse campeón de Liga, pero para ello debía vencer de nuevo en Tenerife. Por aquellos años yo escuchaba a José María García, Butanito for ever, periodista aficionado a husmear y sacar trapos sucios donde pudiera, pero mi fe en él comenzó a decaer un año antes, cuando decidió no hablar del lamentable arbitraje de García de Loza, ni de las primas ofrecidas desde Barcelona a jugadores del Tenerife e incluso a alguno del Madrid como Milla. Pasaron tantas cosas raras un año antes (que siempre favorecían al injustamente llamado dream team) que me sorprendió que quedara en nada. La Liga acabó de nuevo en Barcelona y de nuevo el arbitraje fue lamentable, Gracia Redondo. Se tragó dos penaltis, aunque algunos hablan de un tercero que para mí es menos claro. Ambos penaltis son tan exagerados, tan claros, que de verdad que no puedo concebir que no se señalara ninguno, salvo que no fuera un error. Aquel partido, sin embargo, no mereció ganarlo el Madrid, al contrario que el del año anterior. Los jugadores del Madrid estaban fundidos, por el calorazo en Tenerife a finales de junio, pero sobre todo por el sobreesfuerzo realizado apenas cuatro días antes en la semifinal de Copa. ¿Los motivos? Los habituales, jugar más de una hora en el Camp Nou con diez, y sin embargo se ganó 1-2. Fue un cúmulo de desgracias, se estropeó el aire acondicionado del avión que llevó a los jugadores a Tenerife, como recordaba Martín Vázquez en una entrevista reciente, y algunos jugadores perdieron varios kilos. El Madrid encajó dos goles muy pronto y el resto del partido fue un quiero y no puedo de unos jugadores fundidos, por eso lo pasé tan mal ese día. Y si alguna oportunidad hubo de meterse en el partido, el de negro se encargó de quitárnosla.
  • 9 de julio de 1994, Foxborough, Mundial de Estados Unidos. Italia 2 – España 1. Desde pequeño, desde aquellos saltos viendo la goleada a Malta con mi padre, siempre había tenido la ilusión de ver ganar algo a la selección española. Y casi siempre le había tenido una manía especial a los italianos, ya fuera a la selección de fútbol, al Milán, a la Juve, o a la selección de baloncesto de Meneghin que nos derrotó en el Eurobasket del 83 a base de leñazos. O a la selección que ganó en España 82 a mi selección brasileña favorita de todos los tiempos, la de Zico, Sócrates y Falcao. La selección de Clemente nunca estuvo entre mis favoritas, sobre todo por su afición a amontonar centrales y a jugar con Zubimaleta hasta la jubilación, pero siempre fue “mi selección”. Tengo mucho cariño a aquel caluroso verano del 94 y a aquel sábado noche en que nos juntamos medio Madrid en Cibeles para celebrar algo de tan poco valor como derrotar a Suiza en octavos de final por tres a cero. Fue el día que unos energúmenos le arrancaron un brazo a la diosa de los triunfos madridistas. El cruce de cuartos, creíamos (ilusos de nosotros) que esa vez nos tocaba pasar. Pero todos sabemos cómo acabó, con la cagada clamorosa de Julio Salinas, la salida ridícula de Zubi y la nariz reventada de Luis Enrique. No lloré como el asturiano, pero perder con los italianos una vez más, me dolió casi lo mismo.

 

  • 22 de junio de 2002, Gwangju, Corea del Sur 0 – España 0. Ese Mundial iba a ser el bueno. Me molaba la selección de Camacho, sobre todo tras los años de cicatería de Clemente. En la porra que habíamos hecho en el trabajo al principio del campeonato había dibujado una final España-Brasil y estaba plenamente convencido. En cuartos nos tocaba enfrentarnos a Italia, pero para nuestra sorpresa los anfitriones se deshicieron de ellos, no sin polémica. “Mucho mejor”, pensé, “los italianos, cuanto más lejos, mejor”. El partido se jugó a las ocho de la mañana en España y yo había tenido una boda el día anterior, con lo cual llevaba pocas horas de sueño en el cuerpo. El partido tendrá para siempre un sabor amargo a café y pan con aceite, a otro café y unos cereales, a los comentarios resacosos que nos cruzamos mi amigo Charlie y yo (ya recordados en Una mañana de junio). Aquel día llegué a convencerme de que nunca vería a España ganar nada en fútbol. Era nuestro Mundial y un egipcio y sus auxiliares de Uganda y Trinidad y Tobago se empeñaron en amargárnoslo. No fueron solo los dos goles anulados, sino el fuera de juego del final de la prórroga cuando Luis Enrique se quedaba solo. Y luego estuvieron los miedos de algunos veteranos como Nadal y Luis Enrique a lanzar los penaltis, responsabilidad que dejaron a un veinteañero Joaquín que marró y volvió a mandarnos para casa en cuartos de final.
  • 2 de mayo de 2009. Santiago Bernabéu. Real Madrid 2 – Barcelona 6. Marcador para una generación, para aguantar durante mucho, mucho tiempo. En aquella liga el Madrid había remontado seis puntos al Barça en las últimas jornadas, bajando la diferencia de diez a solo cuatro puntos. Y al cuarto de hora se puso por delante tras un golazo de Higuaín a pase de Ramos. El Madrid estaba a un punto del Barça, la Liga era posible. Pero pasó lo que pasó, la debacle, el 1-3 quizás inmerecido al descanso, la tímida esperanza tras el gol de Ramos al principio de la segunda parte y… el caos después. Ramos pudo ser el héroe de la remontada tras marcar un gol y dar otro, pero se comió por su lado los goles de Henry. Ramos en estado puro. La última media hora fue muy triste, de impotencia, y los culés fueron a hacer lo que hay que hacer en esos casos: sangre. He visto partidos del Madrid en que ha podido hacer sangre al Barça y los jugadores han levantado el pie del acelerador, como el famoso partido del pasillo, 4-0 y jugando contra diez, o unas semis con Mou, ganando 0-3 en el Camp Nou, perdonando el cuarto y permitiendo que los culés maquillaran el resultado (1-3). Nada que objetar a las ansias de Piqué.
  • 27 de abril de 2011. Santiago Bernabéu, Real Madrid 0 – Barcelona 2. Aquel fue el día en que la sublimación de las artes escénicas culés promovidas por Guardiola obtuvieron su mayor recompensa. El árbitro alemán Wolfgang Stark picó y expulsó con roja directa a Pepe por un juego peligroso ante Dani Alves en el que no hubo ni contacto. Fue el famoso día de los “¿Por qué?” de Mou a los que ya dediqué un amplio espacio, dos post completos, así que no me extenderé demasiado. El partido fue muy flojo, malísimo, porque Mou jugó a no arriesgar e ir a la vuelta con el marcador igualado, pero la actuación colosal de Alves, que un minuto después correteaba con alegría por el campo, fue decisiva. La rajada de Mou tuvo una continuación en la vuelta, en la que el árbitro pitó peligro en contra del Madrid en dos jugadas clarísimas, una de ellas, la famosa de Higuaín, que acabó en gol. La estadística indica que en los minutos que se jugó once contra once el Madrid habría pasado la eliminatoria, pero eso es un consuelo que sirve de poco.

Derrota Ramos

Hoy es 24 de mayo, día en que los madridistas celebramos la consecución de dos Copas de Europa, o dos Champions, como se llaman ahora, la Octava (3-0 frente al Valencia) y la Décima (4-1, el gol de Ramos en el 92,48). He querido recordar las derrotas más dolorosas porque muchas veces de ellas se saca la motivación o la experiencia para los éxitos que llegarán después. Michael Jordan aprendió a ganar la NBA en las dos series perfidas ante Detroit o en su vuelta cuando cayeron frente a Orlando Magic. El 5-0 que encajó Mou en su debut frente a Guardiola sirvió para ganar unos meses después la final de Copa en Mestalla. Mourinho sacó al equipo del abismo de los octavos para poner las bases de las 4 de 5 que llegarían después, del mismo modo que Fabio Capello cogió a un equipo que no se había clasificado para Europa y formó el equipo campeón que Jupp Heynckes llevaría al triunfo en Europa en el 98. Sergio Ramos aprendió el día del 2-6 que puede ganar un partido con la misma facilidad con la que puede perderlo. La selección española supo que podía ganar la Eurocopa o el Mundial el día que acabó con la maldición de cuartos y con los italianos. Porque lo importante de una derrota es entenderla y saber levantarse.

“He aprendido más de mi única derrota que de todas mis victorias”

(Carlomagno)

Real Madrid v Liverpool - UEFA Champions League Final

Los Tauro del 70

BARNEY, 09/05/2020

Andre Agassi cumplió 50 años el pasado 29 de abril.

Diego Pablo Simeone cumplió 50 años el pasado 28 de abril.

Luis Enrique Martínez cumplió 50 años el pasado 8 de mayo.

Lo cual significa que estos tres famosos deportistas nacieron en días muy cercanos entre finales de abril y principios de mayo del 70. Para los aficionados a esa cosa extraña del horóscopo, los tres son Tauro. Me parece absurdo que los millones de personas nacidos bajo el mismo signo zodiacal compartan características comunes, pero vamos a jugar a eso. Si miro un poco lo que dice el horóscopo sobre los Tauro (a ver… me meto en páginas raras de estas… gugleo “Tauro”,… qué cosas leo, en fin), nos indica que estos son perseverantes, cabezotas, que les cuesta cambiar de opinión y de trabajo, que son fieles, generosos, con un punto de rebeldía,… ya he leído suficiente. Según el horóscopo chino, los nacidos en 1970 lo hicieron bajo el signo del perro y son leales, valientes, honestos, trabajadores e inteligentes. 

Así que hoy me toca hablar de tres perros viejos, leales a sus ideas y muy perseverantes, vamos a ver qué hay de cierto en ello.

Tauro-AgassiAndre Agassi escribió uno de los mejores libros de memorias que he leído a un deportista, Open. Según Rosa Montero, “una conmovedora historia sobre la tiranía del éxito y del fracaso y sobre las muchas vidas que hay en una vida”. Andre Agassi cuenta que odiaba el tenis desde el primer capítulo: “lo odio con toda mi alma, y sin embargo sigo jugando, sigo dándole a la pelota toda la mañana y toda la tarde porque no tengo alternativa. Por más ganas que tenga de parar, no lo hago. Sigo suplicándome a mí mismo parar, y en cambio sigo. Y ese abismo, esa contradicción entre lo que quiero hacer y lo que de hecho hago, es la esencia de mi vida”.

Tauro-Agassi Borg

El tenista norteamericano, natural de Las Vegas, no estaba predestinado a hacer una gran carrera en el tenis profesional. No tenía un físico espectacular y carecía del talento de otros jugadores de la época. Sin embargo, gracias a su tesón y su insistencia se labró una gran carrera de veinte años en un deporte tan exigente como el tenis. Ganó ocho Grand Slam (4 Open de Australia, 2 US Open, un Wimbledon y un Roland Garros) y el oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. Es lo que llaman el Golden Slam, algo que no han logrado ni siquiera Federer y Djokovic. Sí lo ha hecho nuestro incombustible Rafa Nadal.

El libro va desgranando cómo el joven Andre odiaba el tenis y la manera de entrenarle y exigirle que su padre ponía en práctica con él y con sus hermanos a diario en la pista construida en el jardín de su casa. El padre de Agassi, ese chalado iraní ex boxeador rebautizado como Mike, fabricó una máquina lanzapelotas con un viejo cortacésped (“el dragón”, como lo llamaba Agassi) y les tenía todo el día atizando pelotas o tratando de devolver lo que el dragón escupía por su boca. Su filosofía era clara:

“Mi padre dice que si devuelvo 2.500 pelotas al día, devolveré 17.500 pelotas a la semana, y al acabar el año habré devuelto casi un millón.

Mi padre cree en las matemáticas. Los números, dice, no engañan. Un niño que devuelva un millón de pelotas al año será invencible”.

No fue invencible, pero sí un grande de este deporte, muy grande. Un tenista con golpes espectaculares y una tenacidad encomiable en la pista, uno de esos tipos a los que tienes que derrotar varias veces en un mismo partido y asegurarte de que lo has rematado, porque si no, se va a levantar y te va a remontar el encuentro por imposible que parezca. En ese sentido, pertenece a la estirpe de Jimmy Connors, Novak Djokovic o el propio Rafa Nadal.

Tauro-Agassi Nadal

Agassi odiaba el tenis, o eso cuenta, pero había cosas que llevaba aún peor. “Está claro que no entiende el dolor que me causa perder”. Y por eso se agarraba de ese modo a la pista. Como dice en el momento previo a un partido contra Michael Chang: “ese hombre es un fenómeno excepcional: un rival que tiene exactamente las mismas ganas de ganar que yo, ni más ni menos. Los dos sabemos desde el primer saque que esto no se decidirá hasta el último momento”.

El libro desgrana capítulo a capítulo cómo Andre fue forjando su cuerpo y su mente para alcanzar grandes éxitos, para ocupar el número uno del mundo durante más de cien semanas pese a ser contemporáneo de un fuera de serie como Pete Sampras. En ese camino hacia el éxito contó como entrenador con un tipo duro como Brad Gilbert. Los que le vimos jugar sabemos que Brad era uno de esos jugadores malencarados, antipáticos, que se lo dejaban todo en la pista y lo intentaban de todas las maneras para dar siempre el máximo, pero sobre todo, para conseguir disminuir las prestaciones del rival. Escribió un libro cuyo título lo dice todo: Winning dirty. Ganar sucio.

Andre Agassi fracasó en sus primeras tres finales en torneos de Grand Slam, con 20 y 21 años de edad, pero su perseverancia le llevó a insistir, a seguir peleando y logró sus mayores éxitos muchos años después. Entre mayo de 1999 y enero de 2000, es decir, bordeando la treintena, encadenó el título de Roland Garros, la final en Wimbledon y los triunfos en el US Open y el Open de Australia. Brad Gilbert en el Washington Post declara que su pupilo “tiene un récord de veintisiete partidos a uno en los cuatro últimos torneos de Grand Slam”. Solo Rod Laver, Don Budge y Steffi Graf lo superan. En el New York Times Gilbert declara: “la verdad es que creo que no volveremos a ver a Andre dejar de luchar”. Estuvo a dos puntos de perder en semifinales contra Pete Sampras, pero logró remontar en el que quizás fuera el momento cumbre de su carrera.

Andre Agassi es un Tauro de manual. Y un perro viejo, según el horóscopo chino o según la puñetera realidad.

Tauro Simeone 2El Cholo Simeone comparte varias de las características que he comentado acerca del tenista norteamericano. No era un jugador talentoso, ni un portento físico, pero sí un tipo generoso en el esfuerzo y que odiaba perder (lo odia aún más a día de hoy). Un perro viejo que va a hacer cuanto esté en su mano para llevarse la victoria, aunque eso suponga tener que enfangar el terreno para que el rival se sienta incómodo. Como jugador era un centrocampista duro, correoso, pero no tenía mal trato con el balón y sobre todo, sobre todas sus condiciones, yo destaco que sabía lo que el equipo y el partido requerían en cada momento. Era uno de esos jugadores que en su Argentina natal definen como “cancheros”. Un tipo canchero es un jugador que “tira de experiencia en los momentos difíciles. Los jugadores cancheros saben cómo administrar una ventaja exigua, enlentecer el juego o sacar un beneficio grande de detalles pequeños”, según la estupenda definición de Álex Grijelmo.

La primera vez que escribí en este blog sobre Simeone (Los antecedentes del Cholo) comencé destacando su acción en el Mundial de Francia en 1998, un lance en el que con una chorrada, con una pequeña provocación, logró que expulsaran a la estrella rival, el entonces joven David Beckham. Esa expulsión fue clave para que Argentina eliminara a la selección inglesa. El Cholo en estado puro, un tipo inteligente sobre el césped y en los banquillos, un luchador nato con una carrera más que notable, pese a que en los últimos tiempos haya criticado su estilo o su obstinación en hacer que el Atleti juegue feo cuando tiene mimbres para hacer otro cesto. Para algunos ha creado incluso una filosofía, el cholismo, del que decenas de periodistas son fieles seguidores.

Si Agassi vivía con la contradicción entre su amor por la victoria y el odio por el tenis, yo creo que el Cholo vive bajo la contradicción de haber querido ser un artista del juego, un mejor jugador, y sin embargo ha visto que sus mayores logros los alcanzaba embarrando el terreno o confundiendo al rival. Como jugador era buen llegador, con potente remate de cabeza y sabía mover el balón con criterio, pero su punto fuerte siempre fue el juego directo. Intenso, duro cuando era necesario. Como entrenador ha intentado tímidamente cambiar el juego del Atleti, pero ha terminado volviendo a lo que más éxitos le ha procurado, el catenaccio moderno en el que el balón estorba, el “unocerismo” llevado a su máxima expresión. Marcar el primer gol, colgarse todos del larguero y romper el ritmo del rival como sea, lanzando otro balón al campo o perdiendo todo el tiempo del mundo como en la segunda parte de la final de Lisboa.

Simeone es otro Tauro de manual, y otro perro viejo según el calendario chino o según lo que veo cada fin de semana.

Tauro-Luis Enrique BarçaLuis Enrique Martínez era un joven delantero de la etapa gloriosa del Sporting de Gijón, aquellos años a principios de los noventa en los que la escuela de Mareo era una máquina de crear buenos futbolistas como Felipe Miñambres, Manjarín, Abelardo, Ablanedo, Juanele o el propio Lucho. Luis Enrique jugaba en punta y marcó 14 goles en la temporada 1990-91, algunos tan importantes como el que supuso la victoria en Valencia y la clasificación del equipo para la Copa de la UEFA por última vez en su historia. O como el que rompió la racha de imbatibilidad de Abel en el Atlético de Madrid, más de 13 partidos seguidos (el sueño del Cholo de hoy, sin duda).

Al año siguiente fichó por el Real Madrid, donde jugó cinco temporadas. A mí era un jugador que me gustaba, pero en el Madrid nunca le encontraron el puesto idóneo. Era delantero y jugó muchos partidos como interior por la derecha y ocasionalmente por la izquierda. Durante muchos partidos con Benito Floro en el banquillo jugó como lateral izquierdo. Pese a que no eran los puestos en los que mejor se desempeñaba, Luis Enrique era el típico jugador de brega, voluntarioso, luchador, no exento de técnica, y al que se le veía mejorar en el juego, sobre todo con su pierna izquierda, puesto que cada vez jugaba más partidos en esa parte del campo. Participó con la selección española que ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

Con tanto cambio de puesto y sin haber jugado nunca en su puesto natural, dejó el Madrid con solo 15 goles en las cinco temporadas de Liga que jugó con el Madrid. Alguno tan inolvidable como el cuarto en aquella goleada por 5-0 contra el Barça en la temporada 1994-95. Para muchos entre los que me incluyo, su paso por el Madrid fue un fiasco, esperábamos más.

Recayó en el eterno rival, donde jugó en posiciones más adelantadas y en su primera temporada anotó 17 goles en Liga. Casi nada. En el Barça encontró una confianza especial en el terreno de juego, se le veía más suelto y añadía un plus extra de motivación cuando jugaba frente al Real Madrid. Si había que provocar al rival, lo hacía, Sin complejos, sin miramientos de ningún tipo, siempre se manejó bien en ambientes crispados. Tras ocho temporadas en el F.C. Barcelona, anotó 115 goles entre todas las competiciones.

Tauro-Luis Enrique Messi

Años después sería entrenador durante tres temporadas exitosas, si bien desde el famoso partido de Anoeta en el que “osó” sentar a Messi y Neymar, supo que el que decidía las alineaciones no era él, sino el argentino. Se le veía entrenar igual de apático que durante las ruedas de prensa, quizás sabedor de que no podía con la dictadura del mejor jugador de la historia del Barça. El equipo seguía ganando del mismo modo que el año que estuvo con Tito Vilanova tratándose en Estados Unidos e igualando el récord de 100 puntos del Madrid de Mourinho. Es decir, sin entrenador, con Messi y, cuando hacía falta, con el Tinglao funcionando a pleno rendimiento. Fue honesto y dejó el Barça, pese a que podía haber seguido.

La mejor prueba de su tenacidad está en los retos superados tras retirarse como deportista de élite: un maratón por debajo de tres horas, la participación en el durísimo Marathon des Sables (250 kilómetros en seis días por el Sáhara) y la brutalidad del Ironman. Parece que está en mejor forma física con 50 años que con 30.

¿Su contradicción? Yo creo que un tipo como él llevó mal el peso de Messi en el vestuario, pero aún peor el hecho de no haber logrado triunfar en el Madrid. Como muchos otros que no lo lograron (patéticos los esfuerzos de Morata en este sentido), ha dedicado notables esfuerzos a demostrar su antimadridismo, o a profesar su amor por otros colores, como el día de su cumpleaños con el “siempre culé”, o como cuando dijo que “siempre fui del Barça, no me reconocía y hoy sigo sin reconocerme de blanco”. Basta rescatar la entrevista de julio de 1991 tras fichar por el Real Madrid para saber que estaba en el club de su vida, al que llegó tras renunciar a parte del fichaje de haberse ido entonces al Barça.

Tauro-Luis Enrique madridista

Dicen que existe “la crisis de los cuarenta”, en la que los tíos (o muchos) escogen una de estas tres opciones: se ponen a hacer deporte a lo bestia, se separan, o se compran una moto o un deportivo. A veces las tres cosas. Con los cincuenta años se supone que te alcanza la madurez, la estabilidad emocional, una cierta comprensión de los excesos pasados. A esa edad no intentas ser el más simpático, ni caer bien a todo el mundo, y las críticas te resbalan. Yo lo denomino “el sudapollismo ilustrado“. Sé bien de lo que hablo porque yo también soy un Tauro del 70.

La solución belga, el sueño húmedo culé

Campeón As 1BARNEY, 05/04/20

¡Qué tiempos aquellos en los que teníamos fútbol cada semana y gozábamos o sufríamos con las victorias o derrotas de nuestros equipos! ¡Qué tiempos tan lejanos aquellos en los que nuestra mayor preocupación era encontrar la imagen hurtada por la realización o cabrearnos con el jugador con el que la tenemos tomada desde tiempos inmemoriales!

Parece tan lejano aquel gol de Mariano con el tobillo en el descuento del Clásico como el desastroso partido del Villamarín. Todo aquello sucedió hace eones, cuando vivíamos en un mundo más accesible, de dimensiones mucho más grandes que el salón de nuestra casa. Todas esas grandes alegrías o decepciones que el fútbol nos suele deparar quedaron relegadas a un segundo plano ante la magnitud de la tragedia que nos rodea. Una pandemia que ha alterado nuestro modo de vida y que cambiará la manera que tenemos de comportarnos y sobre todo de movernos por el mundo en los próximos meses o quizás años. Ahora mismo todos nuestros esfuerzos se centran en combatir el virus y nuestras preocupaciones se enfocan en los familiares o amigos que lo están pasando mal en estos momentos.

Por tanto, el fútbol ha dejado de ser “la cosa más importante de las cosas menos importantes”, como dijo Arrigo Sacchi, ¿o fue Jorge Valdano?  Y sin embargo, aun siendo el fútbol algo totalmente secundario y prescindible en estos momentos, para que la vida continúe y podamos mirar por fin hacia delante, debemos plantearnos de qué modo resolver los campeonatos que estaban en marcha, tanto la Liga como las competiciones internacionales. La Liga belga ha decidido dar por finalizado su campeonato ante las incertidumbres generadas y ha proclamado campeón al Brujas, que en el momento de la suspensión marchaba primero. Poco han tardado algunos palmeros culés del régimen en solicitar una resolución similar para el campeonato español. Por supuesto, el hecho de que el Barça fuera primero es “una mera coincidencia” a la hora de lanzar sus peticiones.

La reclamación que viene desde Barcelona no es algo que haya surgido de modo espontáneo esta semana a raíz de que se empiece a hablar de reanudar las competiciones o de los ajustes necesarios en un calendario muy apretado de fechas. Si viajamos un poco hacia atrás en el tiempo, a la aprobación del estado de alarma a mediados de marzo, el panfleto Sport comenzó una serie de artículos como este:

Campeón Sport

Esta portada es sin duda firme aspirante al título de “portada más vomitiva de la historia”. Lo tiene todo: “España en estado de shock por el coronavirus”, y tres dedos más abajo, “el Barça reclamará LaLiga”. Habrá quien piense que esto parte de los medios catalanes y no del club, pero los artículos en esa línea siguieron durante unas semanas (¡reclamaban incluso la ACB!) y no hubo un solo desmentido del club, que suele usar sus medios afines cuando quiere que sus proclamas lleguen al aficionado.

No solo es una portada de una banalidad extrema, sino que resulta además obscena cuando las cifras de muertos y contagiados comenzaban a poblar los telediarios y a acojonarnos hasta el punto de recluirnos en nuestras casas. El diario antimadridista As no se quedó muy atrás y su portada de ese mismo día es la que encabeza este post: “¿Quién debe ser el campeón?”. Vamos a ver, señores, que nos las suda quién tiene que ser el campeón, que hay cosas mucho más importantes en juego. Les traiciona el subconsciente (o quizás lo hagan repletos de intenciones), pues la mano que muestra la foto recogiendo el trofeo engalanado con los colores del Barça es la de Leo Messi. ¿Quién debe ser o quién queremos que sea?

Liga belga

En estas tres semanas que llevamos del estado de alarma y del confinamiento total en nuestras casas he leído varios artículos sobre la conclusión del campeonato en los que indicaban que la Premier se planteaba designar campeón al Liverpool en Inglaterra. Lo suelen poner en el titular como para dejar caer la idea, como esa lluvia fina del mal periodismo para lograr que cale una idea, quizás con el objetivo de que el día que se plantee seriamente en LaLiga o la Lliga de Tebas y su socio Roures sea una opción asumida y asumible para muchos.

Campeón Liverpool Premier

No quiero perder mucho tiempo en mostrar mi opinión contraria a tal injusticia, simplemente voy a dejar caer algún dato:

  • El Brujas en la liga belga tiene 70 puntos, 15 más que el segundo clasificado, el Gante. Queda por disputar una jornada de la fase regular, y luego se celebraría el play-off por el título.
  • El Liverpool tiene 25 puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, el Manchester City, que lleva un partido menos. Quedan 9 jornadas por disputarse, 27 puntos.
  • El F.C. Barcelona lleva dos puntos de ventaja sobre el Real Madrid. Quedan 11 jornadas, 33 puntos en juego. Una semana antes el líder era el Real Madrid.

Espero que se pueda terminar el campeonato, sobre todo porque será señal de que vamos recuperando la normalidad. Si no se puede concluir, lo normal sería dejarla desierta por causas extraordinarias de fuerza mayor, pero yo propongo que se la den ya mismo al Barça o VARça tras la aprobación de una propuesta del Real Madrid que indique su conformidad con la misma siempre y cuando se cumplan la siguientes condiciones:

  • Que se levante el estado de alarma y libre movilidad solo para que los aficionados puedan ir a Canaletas.
  • Que se haga una entrega del trofeo en el Camp Nou en la que los jugadores hagan pasillo a los grandes artífices del éxito: Javier Tebas, Hernández Hernández, Óscar Lago, Jaume Roures, De Burgos Bengoetxea, Sánchez Martínez y todos los palmeros del régimen tanto en radios como en prensa y televisiones. Pocos periodistas quedarían sin asistir.
  • Que el trofeo lo recojan los trabajadores del F.C. Barcelona que están sufriendo un ERTE en estos momentos, mientras leen en prensa que el club planea fichar este verano a Lautaro o a Neymar Jr., o incluso a ambos, manejando cifras escandalosas.
  • Que los jugadores den la vuelta al estadio con el trofeo mientras se emiten por la pantalla las jugadas que “el VAR no vio” esta temporada: los agarrones de varios segundos a Brahim en Mallorca y a Varane en el Camp Nou, los tacos en el muslo de Varane, las manos de Levante o de Feddal en el Bernabéu, el penalti de Jordi Alba a Vinícius que solo se vio en China, los penaltis a Rodrygo en Valladolid y Valencia, las expulsiones de Fekkir o Germán Sánchez ante el Barça, la de Modric en la primera jornada,…
  • Que esta ceremonia de la infamia se retransmita en abierto y en horario de máxima audiencia.

Evidentemente es coña, pero como escribí hace unas semanas esta temporada tengo un déjà vu de la 2016-17, aquella en la que el Madrid fue mejor que el Barça durante todo el campeonato, pero los culés fueron llevados con vida hasta la última jornada, en la que, por si hiciera falta, Hernández al cuadrado se inventó dos penaltis y una expulsión para rematar su gran año. El Barça de esta temporada ha tenido partidos desastrosos, horribles, con un juego tan penoso y protestado de tal modo por los aficionados que le costó el puesto a Ernesto Valverde.

El Madrid tuvo un principio de temporada flojo y unas últimas cinco jornadas horribles, pero aun así y con todos los puntos tangados, pese al partido espantoso ante el Betis, sería líder de no ser por una sola jugada que es la que define el campeonato: la que le da la victoria al Barça frente a la Real Sociedad. No suelo ver los partidos del Barça porque me cabreo mucho por el doble criterio que se utiliza, tanto del árbitro como de los comentaristas, pero aquel sábado lo vi. Para empezar, se jugó en sábado por capricho de Tebas, para echarle un cable a los de su amigo Roures puesto que la Real Sociedad jugó la semifinal de Copa el miércoles y no había compromisos europeos la siguiente semana. Messi recibió una amarilla en la primera parte por una entrada criminal y le perdonaron otra por un pisotón a Diego Llorente.

En la segunda parte, con la Real Sociedad dominando con claridad y marrando ocasión tras ocasión, llega el minuto 80, la jugada decisiva. Monreal acaba de fallar un contraataque en la portería de Ter Stegen y el árbitro es avisado desde el VAR para que vaya a revisar una jugada de casi un minuto antes. Recordad que en su día trataron de convencernos de que esta otra jugada con Griezmann de protagonista, que acabó en penalti y gol del Barça, no se revisaba porque era “anterior”, del principio de la acción, como si fuera otra diferente:

Griezmann fuera de juego

Bueno, pues el día de la Real sí tocaba revisar en el VAR. Penalti por una mano que según el protocolo de esa semana sí era, gol de Messi y tres puntitos para la saca blaugrana. Solo con que esa jugada hubiera tenido un desenlace diferente el Madrid seguiría siendo líder y en Barcelona no darían la brasa para proclamar campeones a los suyos con tanta celeridad. Por eso quiero que les den la Liga, porque sería escandaloso, no mucho más escandaloso que alguna otra temporada, pero me encantaría que todo el mundo viera ese gol como la culminación de la gran obra del Calciopoli de Tebas, del “Rouragate” español, una obra maestra del golpe perfecto resumible en una frase:

“El Barça gana la Liga con un gol de penalti marcado por un Messi que tenía que estar expulsado tras una revisión de una jugada rebuscada por Óscar Lago“.

A Roures se le relajarían por fin los esfínteres y brindaría con Bartomeu deshuevándose en alguno de sus casoplones, mientras Javier Tebas mascullaría: “te jodes, Florentino”.

Que vuelva la normalidad, por favor. Cuídense mucho en sus casas.

La mano no era de Dios, por Barney

Maradona mano de Dios

Uno de los goles que más he celebrado en mi vida fue el llamado “Tamudazo”, aquel gol de Raúl Tamudo en el último minuto simultáneo al de Van Nistelrooy en La Romareda. Ocurrió en junio de 2007 y lo celebré tanto porque prácticamente supuso una Liga para el Madrid, pero sobre todo por lo que tuvo de “justicia divina”. De no haberse producido el Tamudazo, el Barça habría ganado ese partido gracias a un gol anotado claramente con la mano por Leo Messi y con la victoria se habría llevado la Liga.

Messi Mano español

El gol fue muy similar al de Maradona, ese otro crack zurdo argentino con el que han comparado siempre la carrera de Messi. “La mano de Dios”, comentó con gracia Diego Armando Maradona tras su gol a los ingleses en México 86. El problema es que si Dios jugara al fútbol, o si simplemente interviniera en los resultados, estos serían siempre justos, o al menos no vendrían marcados por decisiones injustas o por errores arbitrales. Quizás Dios sí quiso enmendar el error de dar por válido aquel primer gol de Maradona contra los ingleses y se convirtió durante nueve segundos en la zurda del argentino, “la zurda de Dios”.

Comento esa mano concreta de Messi para hacer ver que los errores arbitrales sí pueden decidir campeonatos, al contrario de lo que suelen comentar algunos pagafantas del periodismo deportivo patrio, “el mejor del mundo” en sus propias palabras. Lo normal es que un campeonato tan largo lo gane el mejor equipo, el que ha sido más sólido y consistente durante las treinta y ocho jornadas, y lo deseable sería que los errores arbitrales se repartieran de modo equitativo, de tal manera que el conocido mantra periodístico “unas veces te dan, otras te lo quitan” fuera cierto. El problema es que desde hace muchas temporadas esto no ocurre. En estas últimas once temporadas en las que el Madrid solo se ha llevado dos ligas frente a ocho del Barcelona, el Barcelona ha sido mejor en la mayoría de ellas, pero no en todas. Y en las dos que venció el Madrid tuvo que ser no solo el mejor equipo, sino mantenerse a un nivel altísimo hasta el final porque al Barça le fueron llevando en volandas hasta las últimas jornadas.

Durante el partido de ayer que enfrentó al Barça con la Real Sociedad, los donostiarras estaban siendo mucho mejores que los locales, dominaban el juego y tenían las mejores ocasiones, y de repente tras el fallo en una de ellas (creo que de Monreal), el árbitro fue llamado para revisar una jugada que había sucedido casi un minuto antes. En cuanto vi la repetición, sin que Martínez Munuera hubiera llegado al monitor, supe que iba a pitar penalti. El Barça estaba en dificultades y quedaban poco más de diez minutos. ¿Era penalti? Pues con la nueva circular que dice que todas las manos en el área son sancionadas con penalti, la respuesta solo puede ser que sí. El problema es que en su día nos dijeron que esta otra de Arturo Vidal no lo era por no sé qué razón sobre la intención o la posición natural, o lo que tocara inventarse esa semana.

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Jugadas calcadas, resultados diferentes. Y creo que el problema no es el árbitro, que se sabe el reglamento, sino su manera de interpretarlo. En un partido del Granada el mismo árbitro tuvo que decidir sobre esta otra mano y no sancionó nada.

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Hace dos semanas el Madrid perdió con el Levante tras un mal partido. En aquel encuentro hubo dos manos de jugadores locales en el área, manos tontas y fortuitas, no intencionadas, pero que según este nuevo protocolo deberían haber sido revisadas y sancionadas. ¿Que el Madrid no estaba jugando bien? De acuerdo. ¿Que no merecía la victoria? Vale, te lo admito. Pero a unos les meten en el partido y a otros les sacan. El árbitro de ese partido era el ínclito Alejandro Hernández Hernández. No quiso acercarse al monitor del VAR ni a veinte metros, como si fuera un foco de Coronavirus.

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Sin embargo este mismo árbitro no tuvo ningún problema ayer en el Wanda en acercarse dos veces al monitor para comprobar dos jugadas mucho menos claras y concluir que ambas eran penaltis. Jugadas dudosísimas, no como las del Levante, que no dejaban margen a la interpretación.

El problema está en esos cambios semanales de interpretación. Al principio de Liga nos dijeron que todos los pisotones serían sancionados con tarjeta roja, como el de Modric en la primera jornada, pero esa norma se fue al limbo como se ha visto a lo largo del campeonato, incluso ayer mismo con el pisotón de Messi a Llorente.

Creo sinceramente (aunque no lo tengo cien por cien claro) que el Madrid ganará este campeonato porque ha sido mejor equipo que el Barça. Si solo tiene un punto de ventaja es porque van a seguir empujando hasta el final al Barça, o VARça, como les llamo desde hace un par de años en foros. Si tienen un partido complicado, como contra el Granada o el Betis, se expulsa a un jugador rival.

Si las jugadas se producen en el área culé, se mirará a otro lado, como hicieron durante el Barça-Madrid de diciembre, el del aplazamiento infame por la kulé borroka. Oh, casualidad, el árbitro de aquel partido era el mismo Hernández Hernández, secundado por el fiel escudero De Burgos Bengoetxea. Parece fácil criticar ahora el VAR y lo incomprensible que resulta su aplicación, pero es que el problema no es ese. Es una herramienta que puede ser cojonuda, pero que, como dijimos en este mismo blog antes de su puesta en funcionamiento, jamás funcionaría mientras perviviera el sistema arbitral de designaciones y puntuaciones. Y mientras el poder establecido contara con el arma de la manipulación de las imágenes. La semana pasada hubo un penalti de Jordi Alba a Vinicius en el Madrid-Barça del Bernabéu. No me refiero al posible pisotón, dudoso, sino a otro que ni siquiera se repitió y que pasó desapercibido para la mayoría de espectadores. ¡Porque nos lo volvieron a ocultar!

Enlace al vídeo

Penalti Alba

Gracias a que Rafa_NMJ lo ha subido pudimos verlo y LaGalerna le dedicaba un artículo completo varios días después, bajo el esclarecedor título El secuestro de un penalti. El árbitro del VAR ese día, el que miró hacia otro lado, fue José Luis González González. Hoy pitará el Betis-Real Madrid y probablemente terminará el trabajo que ayer comenzó en el Camp Nou su compañero. Nada es casual en esta Liga.

Por desgracia estos medios no tienen la repercusión mediática de todo el aparato de Roures y sus afines, colocados en las principales radios y periódicos. Alguno de ellos se las da de experto en VAR y su protocolo, pero lo cierto es que cambia de opinión casi cada semana y muchas veces dependiendo del color de la camiseta. Defender que estas manos de Feddal y Piqué no son penaltis, pero que la de ayer sí… es un ejercicio de equilibrista muy complicado.

O que esta de Ramos sí era penalti claro:

Mano Ramos Supercopa

O que el VAR no entra en jugadas que no son claras o manifiestas:

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Decir que el árbitro no puede ir a revisar el inicio de una jugada, como no se hizo en este fuera de juego de Griezmann con el Levante que acabó en penalti y gol, y hacerlo ayer un minuto después… parece raro. Más que raro, una tomadura de pelo.

Griezmann fuera de juego

Vamos a ganar esta Liga. Será un acto de justicia, llámenla divina o humana, pero no puede ganar la Liga este VARça que está jugando tan lamentablemente mal. Ya ganó la pasada jugando horrible, pero no tengo nada que objetar porque el Madrid fue mucho peor. No será la mano de Dios la que ayude al Madrid a levantar el título, pero sí espero que la mano que acaricia el gato, maneja las imágenes y financia a Tebas deje de echar esa misma mano a los suyos. ¡Iluso de mí!

Déjà vu de la 2016-17, por Barney

El domingo pasado al acabar la jornada de Liga tuve una sensación muy extraña, como un eco de algo ya vivido. Un “déjà vu” o “deyaví”, por eso de no saber poner bien los acentos del francés. La jornada se cerró con un arbitraje que perjudicó severamente al Betis en su partido frente al Fútbol Club Barcelona (2-3), mientras que unas horas antes el Real Madrid sacó adelante su partido con solvencia frente al Osasuna (1-4), pese al nefasto arbitraje de Gil Manzano.

Fue una pena, porque el Madrid podía haber obtenido un mayor premio de una jornada complicada para ambos contendientes al título, y sin embargo, pese a los distintos merecimientos de uno y otro, las cosas seguían igual, con el Madrid manteniendo una exigua ventaja de tres puntos sobre los culés. Me recordó a la temporada 2016-17, aquella en la que Zidane deslumbró al mundo del fútbol con su arriesgada estrategia de jugar con dos equipos muy diferentes jornada tras jornada, la Liga del famoso “equipo B” que anotó más goles como visitante (58) que como local (48).

Aquella liga el Madrid fue el mejor equipo del campeonato de largo, mientras que el Barça tuvo una temporada complicada, también en Europa, donde cayó 4-0 en París (salvado por el Aytekinazo) y 3-0 en Turín. Sin embargo, la Liga se mantuvo viva hasta la última jornada. De modo artificial, de manera forzada. Si por merecimientos fuera, el Madrid tenía que haber sentenciado con varias jornadas de antelación, y en su lugar se encontró con que no podía fallar en dos visitas complicadas en cuatro días a Vigo y Málaga. Después de todo lo que había hecho, tenía que vencer en ambos campos a dos equipos peleones y en aquel entonces con muy buen fútbol. Para que nada fallara en el chiringo de Roures y Tebas, dos nombres que siempre se repiten: al Madrid le pitó De Burgos Bengoetxea y al Barça Hernández Hernández. Como el partido del Barça frente al Éibar se complicó, HH sacó su mejor arsenal para inventar dos penaltis, uno de ellos el famoso Penalba por patada al suelo.

Penalba

Se ganó la Liga con justicia, se ganó la Champions y la prensa calló ante lo que fue una temporada escandalosa jugada con otro Reglamento. Luego dicen que si “2 de 11”, que si el Madrid no compite las Ligas, pero lo cierto es que ganar dos ligas en este entramado podrido y perfectamente engranado es una heroicidad. Solo por recordar cómo se lograron:

  • La liga 2011-12, con Mourinho en el banquillo, es la llamada Liga de los récords. El Madrid tuvo que irse al récord de puntuación y goles para superar al Barça de Guardiola.
  • La liga 2016-17, la mencionada, con 93 puntos, con un magnífico equipo A y un B que no desmerecía en absoluto, y luchando entre otras cosas contra los penaltis no señalados en el Camp Nou y en el Bernabéu “por ser demasiado pronto”.

Este año es similar. Al Madrid ya le tangaron en la primera vuelta en el Camp Nou desde la designación de árbitros, el aplazamiento interesado y el día extra de descanso, y continuó en el campo: penaltis al limbo, un gol dudoso anulado y unas imágenes que ¡oh, casualidad!, nunca aparecen. Es tan previsible que el comentario que escribí semanas antes se cumplió casi punto por punto: Hernández Hernández en el campo y De Burgos Berngoetxea en el VAR:

Comentario La Galerna

En breve se repetirá la situación en el partido del Bernabéu, con un Madrid que podría sentenciar la Liga… si le dejan. En la 2016-17 el árbitro se comió un penalti de Umtiti nada más empezar (una vieja tradición) y el Madrid jugó con uno menos (otra no menos vieja) la última media hora. Se perdió injustamente 2-3 en la última jugada del partido y tocó sufrir el resto de partidos para llevarse el título.

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La maquinaria de lo que algunos definen acertadamente como #TheTinglao se ha puesto a funcionar a tope desde principios de temporada, pero ha intensificado su fuerza tras la eliminación copera del Barcelona frente al Athletic de Bilbao. Ya han empezado a decir que las audiencias se van a resentir por la caída del Madrid y el Barça, y tienen que mantener el interés por LaLiga como sea.

Por repasar de modo somero lo que ocurrió el pasado domingo en el Villamarín:

  • Con 1-1 Sergi Roberto realiza una entrada criminal con ambas piernas a Aleñá. Ya tenía una amarilla, y no había excusa para no mostrarle la segunda. Nada.

Sergi Roberto

  • Con 1-1 y también en la primera parte, Sergio Busquets realiza otra entrada de amarilla, que hubiera supuesto su segunda. Además protestó de modo ostensible al árbitro y le hizo este gesto de desprecio. Nada.
  • El 2-3 del Barça llega en una clara falta en ataque de Lenglet, que carga y empuja al defensa verdiblanco. Gol legal para Sánchez Martínez. Nada que revisar en el VAR, cuando en cada gol del Madrid nos toca esperar un par de minutos antes de poder celebrarlo.

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  • En la segunda parte, ya con 2-3, el mejor de los locales, Fekkir, realiza una entrada a destiempo a Lenglet. Amarilla, se aleja enfadado del árbitro, ¡¡¡que le persigue!!!, y el marroquí hace un gesto familiar. Segunda amarilla, en cinco segundos. Acojonante el doble rasero. (Vía @Hechi9248).
  • En el minuto 92, en la última jugada del partido, el árbitro deja sin señalar un claro penalti a Messi.

¿Qué había ocurrido en Pamplona unas horas antes?

  • Fede Valverde y Lucas Vázquez siguen andando de milagro, porque las entradas de Nacho Vidal y David García fueron salvajes. En el caso de este último era la segunda amarilla.
  • El penalti a Modric, al limbo.
  • El Osasuna casi empata a 2 tras una falta clara sobre Isco y un “sigan, sigan” escandaloso de Gil Manzano.

Pues bien, ¿qué destacó toda la prensa afín, es decir, de qué habló todo el TheTinglao al unísono? Sobre todo de dos jugadas, una, el penalti sobre Messi (intrascendente) no señalado, y dos, que Ramos tenía que haber sido expulsado por una jugada ¡que no fue ni falta! Se llevó el balón al llegar antes que el jugador navarro y posteriormente impactaron ambos jugadores. Es fácil comparar la imagen fija que ha utilizado toda la prensa esta semana y la que da origen a la jugada. Qué distinto se ve todo, ¿verdad?

Como muchísimo y siendo generoso, una amarilla por juego peligroso. Pues nada, tres días hablando de la permisividad con Ramos. Radios, periódicos y, por supuesto, Culevisión Española. TVE, “la de todos” (será la de todos los antimadridistas), mostró la jugada de Ramos cortando el momento en el que se lleva el balón, poniendo solo el final. Así es como se manipulan las cosas, y así es como fácilmente se lleva a la gente a creer que al Madrid le favorecieron en un partido con un arbitraje horrendo, sobre todo tras el 1-2 de los blancos. Pareció como si Gil Manzano fuera a cobrar un bonus por lograr el empate. Lo digo totalmente en serio y eso que es, quizás, el mejor árbitro de España, el único con categoría élite para la FIFA. Sin embargo, no pita nunca los Madrid-Barça. ¿Por qué? Solo lo hizo una vez y no ha repetido. ¿Tendrá que ver el hecho de que es el único árbitro que ha pitado un penalti contra el Barça en los Clásicos en estos últimos años?

El debate de esta semana ha sido si los árbitros son permisivos con Ramos. Vamos a ver, es un debate que no aguanta dos segundos con las estadísticas en la mano. Sergio Ramos es el jugador con mayor número de expulsiones en la historia de La Liga. Sin embargo, no ha sido expulsado nunca con la selección en 168 partidos, donde tiene mejores estadísticas que Piqué. “¿Insinúas que tiene distinto trato con árbitros españoles que con internacionales?”. No lo insinúo, lo afirmo. Sus estadísticas en Liga indican que es expulsado cada 22 partidos, mientras que en Champions lo es cada 44.

Permisividad es la que existe con Luis Suárez, sancionado por juego violento y conductas antideportivas con el Liverpool, el Ajax y la selección uruguaya, mientras vive un sueño de impunidad en Barcelona. Permisividad es la que existe con Sergio Busquets, al que no expulsan ni aunque le saquen dos amarillas en el mismo partido. Ah, ¿que no me creéis?

Al Madrid ya le han perjudicado este año en Mallorca, Valencia, Valladolid (aunque ganó), Camp Nou y en el Bernabéu frente al Betis, y sin embargo sigue líder. A ver por cuánto tiempo. En el escándalo que ocurrió en Italia hace unos años, el Moggigate, se destapó que no solo la Juventus manipulaba la designación de árbitros para poner los que le resultaban más afines, sino que la prensa era cómplice del amaño. Unos medios de comunicación que defendían la limpieza del sistema y de la competición.

Si uno sigue LaLiga (o La Lliga) de cerca, como intento hacer yo aunque a veces me provoque arcadas, encontrará mil pruebas más que evidentes de la manipulación de la competición. Si por el contrario uno ve solo los resúmenes de dos minutos que ofrecen los de Tebas, pensará que esto es un paraíso de limpieza en el que de vez en cuando se ayuda al Madrid.

Voy a poner otro ejemplo que puede parecer menor, aunque para mí no lo es: el jugador ghanés del Alavés Wakaso. En el partido contra el Madrid se pasó 70 minutos haciendo un entradón tras otro y protestando cada vez que le señalaban falta. Fue vergonzoso, pero se fue sin tarjeta. Una semana después fue expulsado por doble amarilla con la mitad de faltas. Pero lo mejor estaba por llegar. Cómo no, en el Camp Nou. Allí vio amarilla por recibir un plantillazo de Umtiti. Pero no quedó ahí la cosa. Si uno observa la secuencia completa, es Wakaso el que llega antes al balón y el que recibe el doble golpe de Umtiti (con los tacos y con la rodilla en la espalda). El árbitro resuelve la jugada con balón para el Barça que acaba en… golazo de Messi. Gracias a @rafa_rnmj por subir el vídeo completo:

https://streamable.com/3p1db

La maquinaria de adulteración se está perfeccionando. El arranque de la temporada siguiente a la 2016-17 fue tremendo. El Madrid venía de ganar Liga y Champions y de arrasar 1-5 en la Supercopa al Barcelona, ganando con diez en el Camp Nou, luchando contra el penalti inventado tras piscinazo de Suárez y con De Burgos Bengoetxea al silbato. Un Villarato moribundo dejó al Madrid fuera del título en las diez primeras jornadas de Liga con decisiones incomprensibles a favor de unos y en contra de otros.

Fue demasiado evidente, así que la temporada siguiente igualaron algunas diferencias, como los penaltis. Con la pequeña diferencia de que al Madrid no le pitaron ninguno a favor en la primera vuelta y sí en la segunda, cuando ya estaba descartado para el título. Con el Barça ocurrió justo lo contrario. ¿Casualidad? No lo creo. Con la Liga ya decidida los números se compensaron. Hay verdaderos estudiosos de la estadística como Maketo Lari o Juanpa Frutos realizando los trabajos de análisis que no realizan los periodistas, y lo que encuentran son anomalías estadísticas demasiado exageradas desde 2004, casualmente desde el año en que Laporta apoyó a Villar para su permanencia al frente de la Federación (El saldo arbitral).

Creo que el Madrid acabará ganando esta Liga, pero estoy convencido de que la va a tener que pelear hasta el final, aunque sea superior al Barça de Messi, Ter Stegen y el #TheTinglao. Estoy viviendo un déjà vu permanente. Temo lo que está por venir el 1 de marzo, pero espero que al final de la temporada el sufrimiento haya merecido la pena.

 

De la Supercopa a la Copa, y al Cholo poca estopa

Cultural Leonesa

BARNEY, 24/01/2020

Parece mentira tener que repetir la obviedad de que en el fútbol no puedes confiarte nunca, que luego pasa lo que pasa. No hay enemigo pequeño, no puedes dejar a los mejores en casa, no puedes salir a reservar,… La Cultural Leonesa, con su presupuesto anual de 2,75 millones de euros, se ha cargado de la Copa del Rey al Atleti del Cholo, el entrenador “estrella” ahora estrellado que se embolsa esa misma cantidad cada 42 días. Esta vez ni siquiera le queda la tradicional excusa del presupuesto, la que suele esgrimir cuando palma con el Madrid, no con el Barça, porque solo el fichaje de Joao Félix esta temporada le daría para sufragar los gastos de la Cultural durante ¡45 años!

En este mes que termina en unos días, la cuesta de enero que tradicionalmente se le atragantaba al Real Madrid se ha trasladado a los vecinos del Metropolitano y al equipo de lo que Guardiola definió como “ese pequeño país al norte de España”. Hemos vivido un enero enormemente divertido por primera vez en mucho tiempo, que además ha servido o está sirviendo para poner muchas cosas en su sitio.

La Supercopa

Portada ArabiaComenzamos con ese torneo arrancado a los aficionados españoles y llevado de manera infame a Arabia Saudí: la Supercopa de España. Me harté de leer comentarios acerca del equipo “invitado”, el “intruso”, el que no debería estar ahí, apelativos referidos al Madrid y casi nunca al Atleti, que reunía los mismos méritos, si no menos (el Madrid ganó el Mundial de clubes la temporada anterior). Vamos a ver, los árabes pusieron la pasta que pusieron (y consta que fue mucha) para ver al Madrid y a Messi, a ver si lo vamos entendiendo todos. Muchos culés encendidos con la presencia del Madrid en la final han callado cuando el formato de la Supercopa femenina se ha cambiado para incluir a cuatro equipos: el Atleti (campeón de Liga), la Real Sociedad (campeón de Copa) y el Levante y el Barça (los invitados intrusos que no deberían estar ahí).

El Madrid se presentó sin Benzema, Hazard, Bale y Asensio, casi nada. Poned los nombres que queráis para hacer la comparación con el Barça o el Atleti. Y Zidane respondió como siempre a todas las preguntas inquisitoriales y metemierdas acerca de la presencia del equipo o de las numerosas ausencias: con una sonrisa. Con tranquilidad, sin aspavientos, mirando a los ojos a la “mejor prensa deportiva” del mundo y desmontando sus patrañas.

Era un torneo que no me interesaba demasiado, pero a medida que fue avanzando me enganchó y lo disfruté como un enano. El Madrid se alzó con el título frente a los tres equipos más antimadridistas del planeta (el Sevilla puja para entrar en la terna) y dejó muchos cadáveres en el camino. Se llevó por delante al mismísimo Ernesto Valverde, cuando tenía al equipo líder en LaLliga de Tebas y clasificado para Champions con comodidad. Y de regalo, cuatro meses de baja para el terror de tibias, cuellos y nucas de defensas, Luis Suárez.

Pero el torneo sirvió para muchas otras cosas:

  • Para ver que las imágenes de un VAR sin manipular se pueden mostrar al instante y desde el punto exacto que el espectador necesita, en línea con la acción, como en los goles anulados al Barça frente al Atleti, y no como en tantos otros en nuestra Liga, donde nunca aparece la imagen que árbitros y espectadores requieren. El gol anulado a Bale en el Camp Nou, por ejemplo. Seguramente es fuera de juego, pero llama poderosamente la atención que con más de cincuenta cámaras en el campo no se haya mostrado ni una sola imagen desde la cámara que estaba en la acción de la jugada.
  • Para captar la rabia de los antimadridistas (y descojonarse de ellos) con la jugada decisiva del torneo: la entrada de Fede Valverde a Morata en el minuto 117 de partido. El colmo de la estulticia lo mostró Marçal Llorente, del Mundo Deportivo, quien llegó a decir que esa jugada, aunque fuera cinco o seis metros fuera del área, debía señalarse siempre como penalti y expulsión. ¡Ja, ja, ja, ja! Otros como Antón Meana pidieron una sanción de no menos de cinco o seis partidos para el uruguayo del Madrid, como si esta hubiera sido la entrada más salvaje de la historia.

Marsal Llorente

  • Para comprobar que Piqué sigue gozando de un Reglamento diferente, como lo han tenido Mascherano, Messi y Luis Suárez durante años.

Fouto Piqué

Mano Piqué

  • Para ver los planteamientos cicateros del Cholo una vez más. Hizo un partido horrible contra el Barça, pero le mantuvieron Oblak y los aciertos del VAR (que en España nunca se habrían dado), y le dio la vuelta al partido por la espantosa defensa del Barcelona. Contra el Madrid jugó a lo de siempre, a encerrarse y esperar su oportunidad. Y aunque estuvo a punto de salirle bien la jugada, creo que “lo del Cholo” huele desde hace mucho tiempo. Cansa.

Ser del Atleti

 

El nuevo formato de la Copa del Rey

La Copa del Rey ha vuelto a un formato complicado, con eliminatorias a un solo partido en el campo del equipo de menor categoría. Recordemos que con este formato el Real Madrid cayó frente al Toledo en el año 2000 y el Barça fue eliminado tres veces en cuatro temporadas tras caer frente a Novelda, Figueras y Gramanet. Los equipos grandes estaban advertidos y aunque el Madrid pasó sin demasiados apuros, el Barça tuvo que esperar hasta el minuto 95 y otros primeras como Celta, Betis, Valladolid o Mallorca cayeron eliminados.

El Atleti del Cholo sabía que no se podía confiar, pero jugó a lo de siempre. Marcó el gol y se encerró atrás. Pero esta vez no estaba Jan Oblak, el porterazo que durante años ha tapado la ausencia de juego de los de Simeone, y Adán falló en los dos goles de la Cultural Leonesa. La última vez que el Atleti cayó contra un Segunda B en Copa del Rey fue en diciembre de 2011, frente al Albacete y supuso la destitución inmediata del entrenador, Gregorio Manzano, y la llegada del Cholo Simeone.

Sé que no va a ocurrir, pero para mí huele al fin del ciclo de Simeone en el Atleti. Hay muy pocas críticas en la prensa, porque al Cholo siempre se le han alabado hasta los errores, pero el discurso victimista empieza a cantar demasiado. Está a ocho puntos del Madrid y el Barça en Liga, y lo normal es que el Liverpool lo elimine en octavos de Champions dentro de un mes. Ya no sirve hablar del presupuesto o decir que es un equipo que no puede aspirar a los grandes fichajes del Madrid y el Barça, porque ha gastado más que el Madrid en las últimas temporadas. Se ha fundido 125 millones en Joao Félix, un portugués de 19 años que tiene pinta de buen futbolista, pero al que le falta todavía mucho por depurar. O los 75 millones de Lemar, al que no dio un solo minuto en León por muy mal que fueran las cosas. O los 50 de Morata, o los 40 de Marcos Llorente, que apenas juega.

Cultural Leonesa Joao Félix

El Atleti tiene jugadores para ofrecer un estilo muy distinto al ultradefensivo que suele mostrar en la mayoría de partidos, y por lo que he leído en prensa, al menos una parte del público del Metropolitano ha empezado a demandar un cambio de estilo. ¿Lo hará? No lo creo. En apenas dos semanas visitará el Bernabéu, su partido favorito del año, ese en el que el hecho de no salir derrotado lo celebra como si hubiera ganado la Champions. Recuerdo un año en que el Estudiantes ganó en la pretemporada al Real Madrid de baloncesto. Como ese era su objetivo de toda la temporada, el resto fue un desastre y quedó penúltimo en la Liga ACB. A eso me huele ahora el Atleti del Cholo. Los 7 goles de pretemporada le dejaron saciado y creo que ya solo le motiva jorobarle la Liga al Madrid arrancándole puntos en el Bernabéu.

Pretemporada

El Cholo seguirá gozando de su prestigio entre los periodistas, no me cabe duda. Le seguirán alabando sus arrebatos barriobajeros y le aplaudirán como en Lisboa, apenas diez minutos después de intentar agredir a un entonces veinteañero Varane.

Otros mientras tanto, seguiremos disfrutando de ese entrenador calvo y sonriente apodado Zizou, al que le niegan sus conocimientos los mismos palmeros del Cholo. Un  entrenador ganador de tres Champions consecutivas que está formando un equipo compacto, rocoso, reconocible, sólido atrás por primera vez en décadas, al que solo le falta incorporar la calidad en ataque de Hazard, Jovic y Asensio (por desgracia, a Bale, con todo lo que le he defendido en estas páginas, ya ni está, ni por desgracia, se le espera). Se le criticó por la salida de Ceballos, Marcos Llorente y negarse a la contratación de Kepa. Meses después, el sevillano mendiga minutos en el Arsenal, mientras el entrenador, Mikel Arteta, le contesta que primero se ponga en forma. Marcos Llorente sigue siendo suplentísimo en el Atleti del Cholo y la criticada elección de Zizou, Fede Valverde, fue elegido MVP de la Supercopa y va camino de ser un jugadorazo para una década. Las cagadas de Kepa en el Chelsea son ya memes para los aficionados, y Courtois ha recuperado el nivel que le hizo ser Guante de Oro en el pasado Mundial de Rusia. Algo sabrá el entrenador este que no fue capaz de ganarle a La Roda.

La metáfora del pelo

Zidane muestra orgulloso una calva brillante, clara como su mente, como la inteligencia que muestra en tantos planteamientos de partidos. Simeone lleva años tratando de tapar la suya, pero se le ven demasiado las costuras.

Quique Setién en cambio tiene una poblada mata gris de pelo, como grises han sido sus dos partidos al frente del Barça. Ochenta por ciento de posesión y poquísimos disparos a puerta. Pero lo mejor de todo es que volvemos a tener un entendido en “céspet” en el Barça. Todo sea mientras llega el maestro Jardiner de Catar.

Posesión

 

Despropósitos de Año Nuevo

 

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Año nuevo, vida nueva. Y costumbres antiguas, como dar la brasa desde este blog, o púlpito virtual, o como quieran considerarlo. Arrancamos con fuerza, con la misma con la que finalizamos 2019, con la publicación del libro Aguafiestas, editado por Lester y escrito a varias manos, y con la elección del artículo de Barney como el mejor del año por los lectores de La Galerna.

Ha sido un año fructífero, con una notable producción de 62 artículos propios, otros 3 fruto de colaboraciones (Mabú, Sara y R. San Telmo) y 13 más publicados en otros medios (LaGalerna, El Asterisco, Planeta Fútbol y Pilaristas). El blog está al borde de los 400 artículos desde sus inicios, lo cual celebraremos… pues escribiendo. Aquí va el resumen de la amplia cosecha de 2019, incluyendo el corte del programa de El Radio de Richard Dees dedicando un elogioso comentario al artículo de Barney sobre La neolengua de Orwell y el mundo del fútbol español:

El cambio de calendario no debería significar nada, o al menos nada más que un paso de hoja de diciembre a enero. Sin embargo, quien más y quien menos, solemos utilizar esa barrera invisible del cambio de año para recapitular sobre lo conseguido o sobre lo que no se ha hecho bien, y para plantear nuevos objetivos que en muchos casos se habrán olvidado antes de que acabe enero. Los típicos propósitos de inicio de año que aparecen en todas las listas son los de dejar de fumar, dejar de beber, perder peso, comer sano o comer más fruta y verdura, ir al gimnasio o hacer deporte, aprender inglés, leer más, pasar más tiempo con la familia y amigos, desconectar de las redes sociales, ser puntual, olvidar las ganas de reventarle la cabeza a alguno en el trabajo,…

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En este primer post del año vamos a jugar a todo lo contrario, a darle la vuelta a esos propósitos y proponernos hacer lo contrario:

Barney.- Mi objetivo será leer menos. Sí, así de claro lo digo, dejaré de leer prensa deportiva porque veo que buena parte de mis posts (por desgracia los más exitosos) se han dedicado a desmentir las falacias de la misma. Qué pena, trataré de disfrutar del deporte en sí, si es que logro hacerlo. Es año olímpico y con Eurocopa, así que podré centrarme en cosas que no sean exclusivamente el tinglado que tienen montado en LaLiga española. Ah, y como me han dicho algunos amigos del Atleti y alguno que aún me queda del Barça, este año dejaré de fumar… las sustancias alucinógenas que se supone que me fumo antes de escribir.

Lester.- El objetivo no es ir al gimnasio, sino salir de él, ir menos, correr en la calle, en los parques o en mi zona, respirando aire “puro”, el Forrest Gump de Las Rozas. Aquí ya expliqué el tipo de fauna que te encuentras en uno de estos sitios, pero la razón de ir menos al gimnasio es otra: este año alcanzaré los 50 palos, y como dije hace poco, esto de correr es una carrera contra el tiempo y el envejecimiento, así que me planteo, o bien lanzarme al triatlón, o bien correr dos maratones este año: uno para disfrutar y otro para hacer buena marca. Cracovia en abril y Valencia en diciembre, por ejemplo. O Madrid en abril, donde todo empezó, donde alcanzaré la mayoría de edad maratoniana, y alguna ciudad chula en el extranjero en octubre o noviembre. Los 50 me van a obligar a pasar una revisión a fondo, no sé si es la de los 100.000 kilómetros o en mi caso la de los 300.000, pero está en los objetivos hacer algo más que “chapa y pintura”.

Travis.- Me gustaría aprender inglés, mejorarlo, aunque con un objetivo distinto al de la mayoría: poder disfrutar del cine en versión original. Ya conseguí entender bastante bien incluso a Al Pacino en El irlandés. Pero ese sería el propósito, pese a la tímida defensa que hice del doblaje, y el despropósito será conectarme más a las redes sociales. Soy el único que no ha conseguido colocar un artículo entre los diez más leídos del año, así que me toca ganar peso, aunque sea metafóricamente hablando. Aquí en este blog triunfan las polémicas sobre fútbol o política, y las historias cercanas de los voluntariados o las crónicas maratonianas de Lester, y no tanto el cine, así que me propongo decir que sí a algunas de las colaboraciones o ideas que me surgieron hace un tiempo, de gente especializada, pero con su público. Informaré debidamente, como siempre. Como segundo despropósito del año me planteo no ser puntual, quiero decir, no serlo con los estrenos de cine, que para eso ya hay especialistas y mis amigos me dicen a veces que no me leen porque no han visto la película, y pasados tres meses me dicen que no me leen porque ya han leído demasiado. Panda de cabr…

Josean.- Me gustaría desconectar de las redes sociales, porque se está quedando un panorama desolador. Hace unos días era trending topic la posible tercera guerra mundial con los enfrentamientos Estados Unidos-Irán y enseguida aparecieron algunos diciendo: “esperad, que primero nos toca montar nuestra guerra civil.” Que no nos falte el sentido del humor, aunque veo que las opiniones están cada vez más polarizadas y enfrentadas, una pena. Pero el despropósito planteado tendrá que ser otro: no será el de comer sano o beber menos, sino el contrario, me explico. Voy a tratar de recuperar esas comidas o cenas con grupos de amigos, con gente que siempre está/estamos “muy liados”, porque antes eran cada dos meses, luego cada tres, ¡a veces pasan hasta seis sin vernos! Mucho mandar el anuncio de Rúa Vieja y luego no hay manera de quedar con la peña. El caso es que en esas comidas se bebe siempre más de la cuenta y se relaja uno en sus hábitos alimenticios, pero siendo algo puntual, merecerá la pena. Va a ser un año muy movido, estresante incluso por la tensión generada, así que mejor estar cerca de los amigos y la familia. Y aunque discrepemos muchas veces en las opiniones, deberíamos centrarnos mucho más en lo que nos une que en lo que nos separa.

Dejo ya para los amantes de las estadísticas (entre los cuales me incluyo) los 10 artículos más leídos en 2019:

  1. El autoproclamado “mejor periodismo deportivo del mundo”. Barney.
  2. Rebelión en la granja podemita. Josean.
  3. La Liga se transforma en La Lliga. Barney.
  4. La manipulación del relato. Barney.
  5. Otra gota de agua. Lester.
  6. PreVARicar. Barney.
  7. La “kulé borroka” recibe premio. Barney.
  8. Agua o fútbol. Lester.
  9. El once más aterrador de la historia del fútbol. Barney.
  10. San Petersburgo (II): el desenlace del maratón y alguna lección de historia. Lester.

Muchas gracias por seguir ahí un año más.

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Bale sodomiza periodistas, por Barney

Gareth Bale golf

Puede sonar fuerte, pero así es, el galés Gareth Bale ha sodomizado al ochenta por ciento de los periodistas deportivos españoles y se ha acostado con las mujeres del veinte por ciento restante. Además, desayuna cada día pastel de carne picada realizada con los restos de los hijos de esos mismos periodistas y acosa de modo inmisericorde a la puerta de los colegios a los que han escapado con vida a sus instintos antropófagos.

Evidentemente, todo lo que estoy diciendo es falso, pero me he limitado a usar su misma estrategia, una patraña tras un titular clickbait de manual porque, ¿acaso importa la verdad cuando hablamos de periodistas deportivos? Les vemos mentir a diario impunemente y sin consecuencias, así que no veo por qué no iba a hacerlo yo sobre ellos. Lo que ocurre en España con Gareth Bale es digno de estudio en las escuelas de Periodismo, un máster exclusivo que podría titularse El uso de la manipulación y las mentiras repetidas para crear una realidad paralela.

Lo sorprendente es que a esta persecución no escapa casi ningún medio. La semana pasada sin ir más lejos, la Televisión Española, ¡la pública, la de todos!, o Culevisión Española desde que tiene el centro de emisión de deportes en Sant Cugat, dio dos noticias que uno se pregunta si merecen salir en un telediario:

  • Sobre unas supuestas declaraciones de Bale a un medio inglés, subtitulaban: “En el Bernabéu sí que saben pitar”.
  • Tras la victoria del sábado frente al Espanyol, casi tanto tiempo como el propio partido lo ocupó “Gareth Bale se marcha del Bernabéu 10 minutos antes de acabar el partido”.

¿De verdad no había noticias más destacables, otros partidos de primera, la victoria de la selección femenina de balonmano, la Euroliga de baloncesto, la NBA, Carolina Marín y su nueva victoria? ¿De verdad es importante saber que Bale hizo algo que está autorizado por el club que le paga y que han hecho cientos de jugadores desde el inicio de los tiempos, como reconoció el propio Zidane en rueda de prensa? Respecto a la entrevista al medio inglés me fui como siempre a la fuente, porque no me fío desde hace años de la mierda de periodismo y traducciones interesadas que se hacen aquí. ¿De verdad estando las cosas tan calientes con una parte de la afición Bale había dicho que en el Bernabéu le pitan porque sí o porque es un público que solo sabe hacer eso?

Gareth Bale chilena Kiev

Marca dio la noticia con su correspondiente versión manipulada: “He aprendido a manejar los pitos, ahora cuando pasa me encojo de hombros”. Vamos, daban a entender que el Madrid se la suda, que un artículo se hace con una frase e inventando el resto, o seleccionando la frase ambigua y reinterpretándola. Esta es una transcripción de sus palabras:

“The first time it happened, it was a bit of a shock. I didn’t really know how to deal with it but, as I’ve got older and it’s happened one or two more times, you understand how to deal with it. Now, I just shrug it off. In a way, it’s a kind of respect to show that the best players get whistled if they don’t perform, which I understand. I just have to keep working hard, keep proving again to the fans what I can do and eventually the whistles do stop and you get on with your career like normal”.

“La primera vez que ocurrió (los pitos) fue un poco shock. Realmente no sabía cómo manejarlo, pero a medida que cumples años, y te pasa una o dos veces más, entiendes cómo manejarlo. Ahora solo me encojo de hombros. De algún modo hay un cierto respeto al mostrar que los mejores jugadores son pitados si no tienen una buena actuación, lo comprendo. Yo solo tengo que seguir trabajando duro, seguir demostrando a los aficionados lo que puedo hacer y eventualmente los pitos pararán y tú puedes seguir con tu carrera de modo normal”. Creo que no hay nada escandaloso, no ya como para que todos los medios se hagan eco de estas declaraciones, sino para que esto no sea ni noticia.

Lo que ocurre es que la prensa deportiva ha iniciado hace años una deriva insoportable hacia lo rosa, el cotilleo y el Sálvame, y el rigor que muestran los (supuestos) periodistas más escuchados o leídos es mínimo. Otra de las noticias recientes ha sido la cena de Navidad de la plantilla del Real Madrid. Marca se apresuró a decir en su portada (tras el chiste habitual del “En ese orden”) que a la cena “no faltó ni Bale”, dando por hecho como escribía en el interior que, puesto que llevan años contándonos que no se integra con el resto de la plantilla, no había ido nunca.

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Cena de Navidad

El Mundo, al que tenía por un periódico más serio, también cayó en el mismo error, dando por hecho que fue un error sin mala intención, lo cual no me creo en absoluto:

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Con la falta de rigor que les caracteriza, la Cope y la SER dijeron en antena que era la primera vez en siete años en la plantilla del Madrid que Bale acudía a esta cena de Navidad, como gesto de reconciliación con el resto de sus compañeros. Creo que no escucho un programa de estos desde principios de los noventa, pero El Radio de Richard Dees puso los cortes de las barbaridades que se dijeron en esos programas (programa número 1738: enlace) y de las películas que se montaron posteriormente: “es la primera vez que va a la cena de Navidad porque nunca se ha integrado con sus compañeros”,  falta de compromiso, desapego, que sigue sin hablar español, que solo piensa en el golf,…

No van a dejar que la realidad les desmonte la película que se han montado, pero el caso es que en apenas dos minutos en Google puedes encontrar fotos como esta, de la cena de 2016, y el tipo de la izquierda se parece sospechosamente al galés:

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Algunos aficionados (no periodistas, no profesionales) fueron más allá y publicaron enlaces a los vídeos de las siete cenas de Navidad desde que Bale está en la plantilla del Madrid y en todas ellas estaba el bueno de Gareth:

Vídeos Cena de Navidad

Y así con todo. El ridículo de la prensa deportiva española llega a tal nivel que en Gales se ríen abiertamente de sus mentiras. El viernes antes del partido de la selección galesa frente a Azerbaiján me tragué los diez minutos de comparecencia del jugador en rueda de prensa. En ella se ríe de los comentarios de Mijatovic, seguidos por otros medios, según los cuales Bale solo piensa en Gales, golf y el Madrid, en este orden. Bale se ríe y hace una broma acerca de aquella portada del As que titulan de manera vomitiva: Triple bogey. Bale se ríe abiertamente y dice “ponedme un albatros, no he hecho un triple bogey en mi vida”. Los periodistas galeses se descojonan abiertamente. Una de las mejores cosas que tiene Internet es la posibilidad de acceder a casi toda la información de primera mano, sin manipulación:

A partir de esta rueda de prensa y hasta la clasificación de Gales cuatro días después, los aficionados de ese país comienzan con el cántico de coña que luego plasman en la famosa bandera:

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Se estaban descojonando del As y el Marca abiertamente, de Mijatovic, de Castaña, Carroña, Miró y no vio, y el largo etcétera de chusma periogolfística nacional. ¿Cuál fue la respuesta de los medios? Darle la vuelta y decir que Bale se mofaba del Madrid, que “troleaba al Madrid”:

Si esto no es una persecución, que me explique alguien qué coño es esto de dar tanta relevancia a un jugador de una selección como Gales, un jugador que solo ha sido decisivo en las cuatro Champions que ha ganado el Real Madrid en sus años de permanencia en el club. Una de las teorías que he escuchado es que su problema es que no da entrevistas a los medios españoles porque no habla nuestro idioma. ¡Coño, otra falacia! A no ser que se le haya olvidado en estos últimos cuatro años, que todo es muy fácil de contrastar:

Entonces, ¿por qué esta persecución? “¡Ejke se lesiona mucho!”, dicen otros. Pues eso es una desgracia para un futbolista, algo que debería provocar lástima o que nos compadeciéramos de su desgracia, y no que llevara al odio a aficionados o periodistas. De todos modos, hasta el modo de tratar las lesiones de Bale por la prensa es cuestionable. Esta temporada lleva 2 lesiones y 39 días de baja. Parecen muchos, ¿no? Sobre todo cuando la prensa lo recuerda a diario. Pero es que Marcelo ya ha tenido 4 lesiones y 52 días de baja, Modric 3 y 47, Lucas Vázquez 2 y 44, Hazard 2 y 40, más los que le quedan, Brahim 2 y 93, James 4 y 72. Menos mal que tenemos a ese portento físico que es Mendy: 2 lesiones y 65 días de baja.

Cuando ya se decía que se lesionaba mucho, en las primeras tres o cuatro temporadas había dos compañeros de plantilla que se habían perdido muchos más partidos que el galés, ¿alguno lo adivina? Seguro que no, porque la prensa no ha hablado lo mismo de ellos. Son Varane y Carvajal.

Aquí están los datos actuales de Gareth Bale: 19 lesiones, 371 días de baja y 75 partidos perdidos. Una pena.

Lesiones Gareth Bale

Varane: 16 lesiones, 421 días de baja y 63 partidos perdidos.

Carvajal: 15 lesiones, 388 días de baja y 61 partidos perdidos.

“Pero ejke Bale costó una pasta”. Sí, y Hazard, y James: 23 lesiones, 408 días de baja y 63 partidos perdidos. ¿Y Dembelé? ¿Acaso se ha cebado la prensa con él, con su falta de profesionalidad o con la desgracia de acumular en dos temporadas y un tercio de la actual hasta 8 lesiones, 334 días de baja y 58 partidos perdidos? ¡Que Bale lleva cinco años más y los números son similares! ¡Y costó mucho menos que el francés!

Y si lo que preocupa al madridista medio es el coste del jugador, unido al número de lesiones, de verdad que no entiendo el grado de excitación por un tipo mucho más caro, mucho peor profesional y con muchas más lesiones en sus piernas, aparte de las varias gilipolleces que hace cada año en forma de fiestas y expulsiones: el brasileño Neymar Jr.

Lesiones Neymar

24 lesiones, 506 días de baja y 87 partidos perdidos. Recordemos que gana unos 35 millones de euros al año. Gareth Bale ni la mitad. “Ejke es el jugador mejor pagado de la plantilla”. Pues según Florentino Pérez el jugador mejor pagado de la plantilla es el capitán Sergio Ramos, pero ¡qué va a saber el presidente del club si la credibilidad la tienen los periodistas!

“¡Ejke Bale pidió irse del club tras la final de Kiev!”, tampoco es cierto. El que lo pidió fue Cristiano Ronaldo, trajo la pasta y se largó. Bale pidió minutos en el equipo, nada más, y que si no jugaba más se plantearía salir, y el tío lo dijo después de meter dos goles en una final de Champions. El que sí pidió irse a China y además gratis fue Sergio Ramos, pero el presi le hizo recular de inmediato.

Así con todo, llevan años dándole a Bale porque fue un empeño personal de Florentino Pérez, lo mismo que este año empezaron con Hazard o el pasado con Courtois. Unos años atrás publicaron diversas estadísticas comparando a Benzema con Morata para demandar la titularidad de este. ¡Morata!, algo tendría que ver su padre en las campañas, Alfonso Morata, antiguo director comercial de la Ser y la Cope. Recuerdo también los inicios de Cristiano cuando publicaron una serie de artículos para tratar de justificar que el Madrid jugaba mejor sin el portugués. La pena es que consiguen calar en parte del público que va al Bernabéu.

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Su objetivo es atacar al Madrid y sobre todo a Florentino Pérez, a saco y sin disimulo. El periogolfismo es la leche, y sus miembros son manipuladores, tendenciosos y lo peor de todo para el gremio: ¡MENTIROSOS!