La manipulación del relato, por Barney

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Si no hay pruebas, no hay delito. Si no hay registros de un hecho, a la larga parecerá que ese hecho nunca existió. Durante el régimen de Stalin en la extinta Unión Soviética llegó a resultar habitual que se trucaran las fotos que podían resultar incómodas para el líder. Se suprimía a los opositores o se manipulaban fotos del pasado en las que Stalin aparecía con altos cargos del régimen a los que se había depurado en las tristemente célebres purgas estalinistas.

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Es famosa la “desaparición” de Trotski junto a Lenin en el discurso frente al Bolshoi, cuando el primero había caído en desgracia en el aparato (recordad Rebelión en la granja podemita). Con esa reescritura del pasado, con esa burda manipulación del relato, los ejecutados morían dos veces: en la vida real y en la memoria histórica.

Salvando totalmente las distancias, en un mundo como el actual, repleto de imágenes y fotografías, de cámaras por todas partes, de vídeos que registran casi cada respiración de un ciudadano, sorprende la facilidad con la que se juega de nuevo a la manipulación del relato a partir de la ocultación de las imágenes. Y sorprende más que esta alteración intencionada de relato, esta reescritura del pasado reciente, la perversión de la realidad, se esté realizando en un mundo tan controlado, grabado y fotografiado como la Liga de Fútbol Profesional.

Detrás de este montaje, que tacharía de burdo si no fuera porque compruebo asombrado que funciona ante algunos de mis más cercanos, figura todo un aparato de propaganda al frente del cual dirige un tipo siniestro como Jaume Roures, el administrador de Mediapro. El empresario catalán, nacido como Jaime Robles Lobo según la Wikipedia, reconocía en una entrevista en 2016 que seguía siendo tan trotskista como cuando se unió a la Liga Comunista Revolucionaria a finales de los sesenta. Extraña conjunción la de trotskista y millonario, pero dejando al lado una más de las contradicciones del personaje, lo relevante para mí es que nadie mejor que un buen conocedor de Trotski para comprender la importancia del relato, lo vital que resulta manejar la versión que se va a contar. O más importante, cómo lo no contado terminará por resultar irrelevante.

Esta misma semana, La Galerna ha publicado un extenso artículo de Antonio Valderrama sobre la figura, o más bien, sobre el figura de Jaume Roures. Es un artículo abrumador. Brillante en la forma y demoledor en el contenido. Y para el que no lleve años siguiendo la carrera de este individuo será todo un descubrimiento y le costará entender cómo un tipo detenido varias veces en su vida, una de ellas por colaboración con banda armada (con ETA y no durante el franquismo, sino en 1983), cómo un sujeto tan sospechoso puede manejar los derechos del fútbol español, que suponen más del cuarenta por ciento de los ingresos de los clubes profesionales.

Jaume Roures trabajó varios años en TV3, la cadena de adoctrinamiento catalana, denunciada varias veces por manipulación informativa, una herramienta fundamental del procès catalán. Por esta y por otras razones, Roures conoce mejor que nadie la importancia del relato “oficial”, “el que se cuenta”, que termina siendo en la mayoría de los casos “el que queda”. Lo ha hecho toda su vida y lo va a seguir haciendo. Fue idea suya la instalación en la sede de Mediapro del International Press and Broadcasting Center, ese centro de prensa afín que informaba (y por tanto desinformaba) durante los días previos a la triste jornada del mal llamado referéndum del 1-O. Llevó varios desmontar la campaña de manipulación y difusión a nivel internacional: imágenes de agresiones de otras manifestaciones, incluso obra de los propios Mossos, falsos heridos a los que se daba todo tipo de credibilidad, resultados absurdos del referéndum, estadísticas inverosímiles de hospitalizados que no se correspondían con los ingresos reales en centros de atención,…

Llevo mucho tiempo diciendo que la maquinaria de manipulación mediática del nacionalismo indepe es la misma que la del Barça, un sistema creado en el que los que más se saltan la ley terminan apareciendo como víctimas, en un acojonante proceso en el que una idiotizada parte de la sociedad se traga el discurso.

Con todo este historial, si uno creía que Roures (socio del Barça desde hace tres décadas) y su empresa iban a informar limpiamente sobre el mundo del fútbol o que no iban a jugar a la manipulación del relato a partir de la ocultación de imágenes, es que es un iluso. El aparato de propaganda es enorme y funciona muy bien, con infiltrados en prácticamente todas las emisoras de radio, periódicos y cadenas de televisión. La doble vara de medir de Bein, Movistar o GolTV es tremenda, hasta el punto de que cada vez somos más los que buscamos el sonido en emisoras extranjeras:

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La influencia del aparato del régimen llegan incluso a la BBC. ¿Por qué la BBC ha incurrido en los “errores” groseros en los que lo ha hecho en los últimos meses desinformando sobre la historia del Real Madrid? Por el reportero habitual para el fútbol español, Andy West, cuyo currículum es fácil de encontrar en LinkedIn:

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Lo vimos perfectamente el año pasado, tras el pase del Madrid a semifinales con el penalti de Benatia a Lucas Vázquez (que lo era, reconocido hasta por el Mundo Deportivo horas antes de que forzaran al redactor a cambiar lo escrito). La versión oficial de varias cadenas quiso narrar aquello como “el mayor escándalo del fútbol mundial en décadas”. ¿En serio?

¿Y lo dicen los que callaron ante el Aytekinazo, la mayor sucesión de “errores” que se recuerda en un partido en toda la historia de la Champions? Me pareció especialmente llamativo de aquel partido que las imágenes del penalti de Mascherano a Di María no se vieran en España, o que no las viéramos hasta unos días después y gracias a que algunos aficionados colgaron en las redes los vídeos que pudieron ver en otros países.

Tampoco pudimos ver una sola toma buena de la agresión de Sergi Roberto a Marcelo en el Clásico del final de la temporada pasada, o las amenazas de Messi a Hernández Hernández en el túnel de vestuarios, o la posición de Dembelé en el 1-0 frente al Villarreal pese a que las encontramos con la tecnología 360 grados, es decir, con una treintena de cámaras apuntando al lugar adecuado. El periodista mamporrero que hace de intermediario con el VAR, Isaac Fouto, reconoció que en la sala del VAR no disponían de las imágenes que se vieron un día después y que por eso el gol no se anuló.

Lo mismo ocurrió con las imágenes frontales de la plancha de Suárez al Pichu Cuéllar en el reciente Barça-Leganés, que vimos veinticuatro horas después gracias a una televisión mexicana. Casualmente todas estas imágenes hurtadas apuntan siempre en la misma dirección. El brazo ejecutor de Roures se llama Óscar Lago, reconocido culé y auténtico trilero del vídeo. Incluso Julio Maldonado, Maldini, el felador de Messi, tuvo que reconocerlo al día siguiente, tras haber dicho en directo que “no hay nada”o algo peor, “Suárez intenta apartar la pierna”. Como si los tacos en el antebrazo y el rodillazo en la cara no fueran suficientes para saber que eso era falta aquí y en Honolulú.

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“Jugada muy fronteriza”. Recordad que lo que no se ve no existe. Y lo que se muestra se manipula, como ocurrió con muchas de las líneas trazadas para el fuera de juego. “Errores” groseros. Nacho Tellado demostró con su programa que se estaban cometiendo “errores” de bulto, casualmente también, apuntando siempre en la misma dirección. Su denuncia supuso que dejara de asistir al Chirincirco de Atresmedia.

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Ha vuelto la censura, como con Stalin o Franco, o como ocurre con todos aquellos aficionados que osan colgar vídeos con repeticiones de LaLiga en Twitter o Facebook para que se vea la manipulación. Sus perfiles se cierran o bloquean con premura.

El aparato está teniendo fisuras porque es imposible mantener la mentira durante tanto tiempo. Tras varias jornadas en las que se cortaban jugadas de gol del Madrid para evitar que el VAR pudiera validarlas, Isaac Fouto volvió a decir que no era error del protocolo y se sacó una norma de la manga que rápidamente fue rebatida:

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“Un camino despejado”, nada de “muchos metros” por recorrer. Además, no hay más que ver en qué momento el asistente levanta el banderín. En la segunda imagen (gracias, Rafa NMJ), porque en la superior el banderín del asistente todavía está abajo. Es un escándalo que ese día no costó puntos, pero sí en otras jornadas.

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Esta misma semana ha habido un Barça-Madrid, con menos polémica que otras veces, pero con un arbitraje difícil, como siempre en ese campo en el que lo habitual es salir con la misma cara de aquel que acaba de sufrir las habilidades de un carterista en el Metro. Hay una jugada dudosa que apenas se vio en directo, un agarrón de Jordi Alba a Vinicius. No digo que sea un penalti escandaloso, aunque sí tengo claro que en el área contraria se habría pitado porque Luis Suárez se habría dejado caer girando cuatro veces sobre su propio tronco antes de besar el suelo. El joven brasileño, noble e inexperto aún, se mantuvo en pie y ni siquiera protestó.

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Lo relevante es lo que ocurrió con la realización. No hay más imágenes que esta foto y no hay más vídeos que la imagen lejana en directo, lo que llevó a que algunos periodistas preguntaran ¡por fin! que dónde estaban las imágenes escamoteadas. Lo hizo Josep Pedrerol, culé confeso, en El Chiringuito, y lo hizo para mi sorpresa el As de Relaño (La televisión ocultó un posible penalti de Jordi Alba a Vinicius).

Cuarenta y tres años después de la muerte de Franco, la censura ha vuelto. Se ve lo que decide Roures con su amigo Tebas. Al menos han tenido el valor de reconocerlo, como dijo recientemente el presidente de la Liga de Fútbol Profesional: “Los realizadores tienen que evitar que se vean las imágenes que no aportan cosas positivas al fútbol”. Admiten que ellos deciden lo que se ve y lo que no, con un curioso criterio. No se ven imágenes de la pelea barriobajera entre los jugadores del Valencia y el Getafe al finalizar la vuelta de cuartos de la Copa, o se toman planos cortos de Mendizorroza para ocultar las gradas vacías en señal de protesta de los aficionados por los horarios.

Y ya puestos, deben pensar Roures y Óscar Lago, ocultemos todo aquello que ensucie la imagen bucólico-pastoril creada alrededor de su Barça (recordad la definición de PreVARicar). Las agresiones e insultos de Suárez, o la enésima actuación de la escuela culé de teatro, protagonizada en esta ocasión por el secundario Cillesen y el actor principal Sergio Busquets, ambos cayendo desplomados en coordinada armonía tras recibir un soplido, imágenes omitidas que no llegaron a las cadenas. Se hurtaron al espectador medio y todo aquel que la subía a las redes sociales pudo comprobar con estupor la velocidad de bloqueo y censura de los chicos de Roures.

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Pero, sin embargo, la realización sí ha mostrado en primeros planos y a todo el mundo las proclamas políticas que suelen lucir en el Camp Nou, en lo que a mi modo de ver incumple de modo flagrante lo indicado en el Reglamento de prevención de la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte:

Art. 20. …las causas que impiden el acceso al recinto deportivo o la permanencia en el mismo, incorporando expresamente, como mínimo, las siguientes:

f) Introducir, exhibir o elaborar pancartas, banderas, símbolos u otras señales con mensajes que inciten a la violencia o al terrorismo, o en cuya virtud una persona o grupo de ellas sea amenazada, insultada o vejada por razón de su origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad, sexo u orientación sexual.

Creo que somos muchos los que nos sentimos insultados cuando proclaman la falta de democracia de nuestro país o tildan al gobierno de dictadura.

La última anomalía de esta vergüenza de Liga ha sido dejar en manos de Mediapro el control del VAR. En aquel momento, la mayoría de madridistas supimos que no iba a funcionar, como no lo había hecho en Alemania, por ejemplo. Qué casualidad que hayan pedido aclaraciones sobre su funcionamiento el Valladolid, el Getafe, el Atleti, el Madrid, el Celta y tantos otros, pero que sin embargo guste tanto a uno de los diarios oficiales del barcelonismo:

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El Barça, o VARça, por cierto, que acabó la primera vuelta encantado con su implantación (y sin penaltis en contra), fue sin embargo el club que marcó el punto de inflexión para el VAR tras la expulsión de Lenglet en la quinta jornada. Así recordó Jaume Roures las encendidas protestas de los culés tras la decisión:

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¡Pero si el Madrid no ha abierto la boca! ¡Si los madridistas nos cabreamos con el silencio cómplice del club, con la media sonrisa totalmente insuficiente de Butragueño ante los medios cuando se están riendo en nuestra cara! De nuevo el mundo al revés, los que se pasan por el forro todas las normativas son las víctimas, y los agraviados, los verdugos. La misma maquinaria del independentismo. Nos atracan dos veces: en el campo y en la crónica posterior. Como en las ligas de Tenerife, con arbitrajes sibilinos de García de Loza y Gracia Redondo, y con el silencio cómplice de los medios.

No sé si para compensar, pero este fin de semana se ha abusado del VAR en el derbi Atlético de Madrid-Real Madrid. Creo que está para eso, para que se utilice, pero me da la impresión de que no han acertado ni una: deberían haber anulado el gol del Atleti, dudo mucho en el penalti a Vinicius (¿dónde está el huevo de Giménez que traba al brasileño?), y el gol de Morata es legal según el programa de Nacho Tellado, el más fiable hasta que se demuestre lo contrario. El VAR ha terminado por ser mayor desastre de lo que pronosticábamos, y sigue sin usarse adecuadamente para sancionar agresiones o entradas asesinas como las del sábado:

Mientras tanto, Jaume Roures se frota las manos. En medio del descrédito de la competición puede ayudar a los suyos sin disimulo porque todo es una pocilga. Cobra una pasta por el VAR, cobra por Real Madrid TV, manipula a su antojo las imágenes que cede a los medios, ficha a Miguel Cardenal para que le ayude a lograr los derechos del Mundial de fútbol, intenta llevar la orgía indepe del Girona-Barça a Miami,… Construye un relato falaz y manipulado porque sabe que hay muchas posibilidades de que prospere, de que el discurso fácil llegue a la mayoría. Como estas otras milongas que desde el culerío indepe se han contado durante décadas y han permanecido en la memoria de muchos:

  • El Madrid era el equipo de Franco: sin embargo, ayer 12 de febrero de 2019 el Barça le retira todas las condecoraciones al Caudillo por sus inestimables ayudas al club. Pretenden cambiar la historia, pero les dejo el Capítulo 2 de las Historias de la Historia que los culés no quieren oír.
  • El apelativo de dream team para un buen equipo que no fue ni de lejos el mejor en España (el Madrid de la Quinta del Buitre), ni en Europa (el Milan de Sacchi y Capello).
  • Las bolas calientes en los sorteos para favorecer al Madrid. El año pasado, PSG, Juve y Bayern, unas bolas tan calientes como mis pelotas cuando les escucho. Capítulo 3 de las Historias de la Historia.

Y la cachondada de siempre llegado este momento de la competición: el Madrid gana porque sus rivales son débiles, son muy malos aunque sean finalistas o semifinalistas de Champions. Ya ha empezado Maldini infravalorando al Ajax:

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Menos mal que Fred Gwynne ha recopilado esta colección de titulares del mismo Maldini sobre los rivales del Madrid. Parece cachondeo, pero es real, y para muchos aficionados Julio Maldonado es un periodista creíble:

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Increíble, pero cierto. Por eso, cuando veo la grosera manipulación del relato narrado, es cuando me acojono pensando en la figura del “relator” para la negociación entre el Gobierno y la Generalitat, la figura del que pretendían que nos contara la historia. ¿A que alguno tenía los santos cojones de proponer a Roures?

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Prevaricar, por Barney

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Prevaricar es tomar una decisión injusta a sabiendas. PreVARicar, atendiendo a la etimología de la palabra, es exactamente lo que está ocurriendo en España:

  • “Pre”: prefijo que indica “antes de” o “con carácter previo a”, predisposición, premeditación.
  • VAR: yo creo que ya nos hemos cansado todos de los juegos de palabras, el VAR y el bar, F.C. VARcelona, o como tituló a toda página el diario Sport, BarVARidad, cuando el árbitro Gil Manzano osó expulsar a Lenglet tras un codazo al jugador del Girona Pere Pons en el que la nariz todavía seguía en su sitio y ni siquiera perdió pieza dental alguna, menudo desVARío. El Video Assistant Referee, al que dediqué hace un año un artículo diciendo que no funcionaría gracias a sus tres miembros indispensables, el trío calavera Villar-Arminio-Roures, ha cambiado de representantes, pero está sirviendo para justificar la misma mierda de siempre. Ahora es un “Velasco-And-Roures” o “Velasco-And-Rubiales”, pero oyendo a algunos comentaristas parece que el VAR sirve para demostrar que fue falta de “Vinicius-A-Rulli”.
  • “i”: conjunción copulativa “y” que cuando forma parte de un solo sustantivo formado a partir de la unión de varias palabras se convierte en “i” latina, p.ej. “correveidile”, como los chivatos de la prensa en el caso Cheryshev, o “paniguados” como los medios cómplices en el caso Chumi.
  • “Car”: terminación en primera conjugación verbal, pero también, inicio del verbo carcajearse.

Todo junto, amigos, convierte la definición de preVARicar en la siguiente:

Def. PreVARicar:

Tomar decisiones injustas a sabiendas y con premeditación, apoyándose en el uso del VAR, para luego descojonarse de los madridistas que lo cuestionan.

Porque la rueda de prensa que sucedió a las críticas por el uso tendencioso del VAR solo cabe encuadrarla en el sistema creado hace muchos años en el que la prensa es cómplice y actor fundamental de la farsa. Como dijo el escritor uruguayo Eduardo Galeano: “nos mean y los diarios dicen llueve”.

Hay cosas que no cambian y ya ni sorprenden, como el hecho de que haya un solo equipo al que no le han pitado penaltis en contra, no hace falta que diga cuál es, supongo. El que juega con un Reglamento diferente.

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El caso es que la temporada no comenzó mal, quizás porque los árbitros sabían que las cámaras les podían poner en evidencia, y al Madrid le señalaron varios penaltis a favor (que lo eran), contra Girona, Leganés, Celta y Valladolid, pero ya había indicios que no me gustaron, como que nos intentaron anular varios goles. Mejor dicho, los anularon o los dejaron en suspenso hasta que revisaron con lupa y durante al menos dos minutos las jugadas enteras:

  • Leganés: por una falta del defensa sobre Benzema que Jaime Latre convirtió en todo lo contrario.
  • Español: fuera de juego de Asensio que no era.
  • Valencia: yo creo que los madridistas todavía estamos tratando de averiguar por qué revisaron el segundo gol del Madrid, el de Lucas Vázquez, porque no hay fueras de juego, ni faltas previas, ni dudas de ningún tipo, excepto para los de la sala del VAR. Igual rebobinaron diez minutos de partido para encontrar algo irregular en un despeje en el centro del campo o así.

La prensa cómplice, siempre dispuesta a una crítica de más, le dio la vuelta a la tortilla y en lugar de reconocer que los árbitros habían perjudicado al Madrid y el VAR lo había corregido, dijeron que:

Gracias a estas correcciones de los errores arbitrales, el Madrid no había sido perjudicado como en las vergonzosas diez o doce jornadas iniciales de la temporada pasada, cuando el Villarato moribundo daba sus últimos coletazos y contribuyó a poner a los suyos con diez puntos de ventaja sobre un Madrid que le había vapuleado en la Supercopa. Pero hay un cambio de criterio claro tras la quinta jornada, cuando el Madrid gana 1-0 gracias al gol de Asensio que había sido injustamente anulado, y sobre todo, tras el empate del VARça con el Girona en el partido de la mencionada expulsión de Lenglet.

La campaña de ataque al VAR iniciada desde Barcelona fue tremenda, tras una jugada que para la mayoría de periodistas estuvo correctamente sancionada. El Barça elevó su protesta a la Federación, exigió aclaraciones, pidió que le quitaran el partido de sanción al central y sobre todo movilizó a todo su aparato mediático. Aquella semana fue horrible, era poner la tele y encontrarte día tras día a alguien del Barça clamando contra la injusticia a la que habían sido sometidos.

Algo cambió, estoy seguro, se dieron instrucciones, también estoy seguro de ello, y por ejemplo los madridistas apreciamos algo con mucha claridad: si el criterio en las jugadas dudosas por fuera de juego era dejar acabar la misma y revisar luego en el VAR, los asistentes dejaron de hacerlo en los partidos del Madrid. A la mínima que un jugador se escapaba solo, levantaban el banderín como si les hubieran pinchado con una aguja en la axila. Y una vez cortada la jugada, ya no entra a juzgar el VAR. Así que recuerde, hubo una muy clara contra el Valladolid (con 0-0), tres contra el Éibar (innecesarias, ya perdíamos 2-0), otra contra el Barça en el Camp Nou con 0-0 y el mismo calambrazo en los asistentes jornada tras jornada.

Para colmo de males, el llamado “arquitecto del VAR”, Nacho Tellado, empezó a demostrar en algún programa de televisión que las líneas de fuera de juego que tiraba Mediapro estaban mal hechas. Fueras de juego que no eran aparecían en las imágenes de Mediapro como si lo fueran, o a la inversa, utilizando líneas torcidas o demasiado gruesas, o tomando el punto de referencia del jugador en la bota y no en la parte más adelantada del cuerpo, como indica el Reglamento.

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Nacho Tellado fue expulsado de los platós tras demostrar esta realidad. Ahora está en el As (no sé si durará mucho tiempo en este medio hostil) donde ha demostrado entre otras cosas algo que muchos sospechábamos: que la distancia del balón a las barreras es muy superior a los 9,15 metros reglamentarios… cuando lanza Messi.

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El sistema empezaba a cuestionarse, a generar dudas en los aficionados. Y más cuando comprobamos que entraba a juzgar algunas jugadas y otras no, con un criterio que podría parecer aleatorio, pero no lo era en absoluto. El Athletic de Bilbao, el otro equipo de Villar, en apuros y rondando los puestos de descenso, tuvo dos ayudas escandalosas contra Girona y Getafe: un penalti a favor en el 92 (1-0) y un agarrón de judo al delantero del Getafe Mata en el 94 (1-1). El VAR ni entró a ver ambas jugadas.

Nos vendieron que si el árbitro de campo veía clara la jugada, el VAR no entraba a corregir el criterio, no rearbitraba. Otra mentira más, como pudimos ver en el Clásico del Camp Nou en octubre. El árbitro Sánchez Martínez señalaba un córner tras un lance entre Varane y Luis Suárez, y los jugadores del Barça rodeaban como posesos al colegiado para que revisara la imagen. En el momento que vi que accedía a hacerlo, supe que lo iba a pitar. Porque lo era, no me quejo. El VAR acertó, para eso está. Y además porque al mando del VAR estaba el mejor aliado azulgrana de los últimos años; Hernández Hernández.

Sin embargo, lo que no parece normal es que el VAR no entrara a juzgar el posible penalti a Isco al principio de la segunda parte y la enésima roja perdonada al uruguayo Suárez por su agresión a Nacho. Ahí los del VAR debían de estar en el baño.

Desde entonces hemos visto cosas muy extrañas con el uso de este sistema, pero sin duda me quedo con dos:

  • El gol de Piqué al Villarreal, con 0-0 en el marcador, viene precedido de un clarísimo fuera de juego de Dembelé, que es quien centra al área. Lo raro no es eso, sino que en las explicaciones posteriores al partido nos contaran que la sala del VAR no tenía imágenes de la posición de Dembelé. ¿Me están diciendo que Mediapro, la empresa del culé Roures, escamoteó las pruebas del delito? Yo conseguí encontrarlas veinticuatro horas después y mira, con el logo de la tecnología 360 grados. Luego había no una, sino muchísimas cámaras apuntando a ese momento, uno de tantos que “se perderán, como lágrimas en la lluvia”. Los mismos tipos del VAR no vieron tampoco los manotazos de Piqué y Busquets, dos claras agresiones de tarjeta roja. ¿Quién estaba al mando del VAR ese día? Sí, Hernández Hernández.

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  • El penalti a Vinicius. Creo que hasta los más culés del aparato mediático han reconocido que lo era. Pues bien, después de que Isaac Fouto y los lameculos habituales del sistema nos explicaran que el árbitro había visto clara la jugada y por tanto el VAR no podía intervenir en la misma, en los audios que enseñó Velasco Carballo en la rueda de prensa del pasado lunes, comprobamos que sí lo hizo. Y eso es lo más sorprendente, que después de ver las imágenes, y con evidentes urgencias, le transmitieran al colegiado que no había nada, que podía reanudar el juego, con una frase que va a ser recordada por muchos años: “Todo OK, José Luis”.

PreVARicar, eso es lo que está ocurriendo. Equivocarse intencionadamente y reírse en nuestras jetas. Menos de una hora después del penalti no pitado a Vinicius, al Getafe le anulan un gol totalmente legal contra el Barça, con 0-0 en el marcador. Que siga la fiesta, el Barça ganó 1-2. El Madrid está haciendo una temporada lamentable, con muy poco fútbol y todo lo que queráis, pero no es normal el uso parcial y discrecional del VAR que se hace en España.

¿Por qué nos gustó tanto en el Mundial y tan poco el que se utiliza aquí? No sé de qué me quejo: Roures manipulando las imágenes, Velasco designando los peores árbitros posibles (sorprendente la insistencia en Hernández al cuadrado, el mismo que comprobó la semana pasada el gol de Canales frente al Madrid y lo dio por válido pese a que era fuera de juego), y Rubiales, que nos la tiene jurada desde el fichaje de Lopetegui. Tiene mala pinta y mientras tanto, seguirá siendo más fácil ganar la Champions que la Liga española.

Cara Barney

 

ASqueado, hAStiado y hAStalASpelotAS

 

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BARNEY, 27/12/2018

Hace una treintena de años el diario AS era el medio madridista por excelencia que leíamos los de mi generación. Nunca fui comprador de prensa deportiva, pero sí consumidor de gorra del As y en menor medida del Marca. “El As es del Madrid y el Marca del Atleti”, recuerdo que me decían los “expertos” del periodismo.

Casi siempre había un compañero en el colegio o en la universidad que se presentaba con el As bajo el brazo y, tras comentar nuestro parecer acerca de las “pilinguis” que ocupaban la última página, ojeábamos la portada y los análisis futboleros, especialmente si el día anterior había tenido lugar algún partido del Madrid. En aquellos tiempos todavía era un medio que se editaba en blanco y negro, puesto que el color debió de llegar mucho más tarde, a mediados de los noventa. Así destripamos las remontadas del Madrid frente al Anderlecht, el Borussia o el Inter de Milán, puesto que en aquellos tiempos no solo no había Internet, sino que además costaba mucho ver las imágenes por la tele.

La cafetería era otro típico lugar de consumo de gorra del As. No había cafetería madrileña que no contara con el As o el Marca para los clientes, en muchos casos con la típica barra de madera para evitar que te lo llevaras. En 1996 el grupo Prisa compró el periódico y puso a Alfredo Relaño al frente del mismo. Era un periodista respetado por el madridismo y siguió siéndolo durante mucho tiempo. No tengo problemas en reconocer que he utilizado a Relaño en alguno de mis artículos como fuente (Historias de la Historia que los culés no quieren oír, 2ª parte), porque me parecía riguroso cuando se ponía riguroso.

El grupo Prisa nunca destacó por su madridismo, con tipos como John Carlin, Ramón Besa o sobre todo Diego Torres, rezumando culerío por todos sus poros y negando cualquier mérito al Madrid aunque metiera 15 goles más que el equipo de su adorado Cruyff. Pero al menos Relaño en el As se mantenía fiel a los blancos.

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Todo eso cambió en un momento dado, que no sé fechar. Hay quien dice que intentó medrar junto con el grupo Prisa para controlar el club, pero lo desconozco, el caso es que su línea editorial cambió de modo radical hacia el Madrid. Como las ventas empezaron a caer ante el auge de las webs y los medios online, los periódicos deportivos vendían todo tipo de productos relacionados con los clubes: tazas, albornoces, camisetas, vajillas,… Hasta que el Madrid se cansó y les prohibió hacerlo.

No sé cuál fue el récord de ventas del diario As, pero rozó los 200.000 ejemplares diarios en 2010. Hoy ronda los 80.000 y lógicamente en el camino ha tenido que hacer varios ajustes de plantilla. El humor de Relaño empeora día a día y la mayor parte de sus artículos son ataques al Madrid, y por encima de cualquier asunto o persona, a Florentino Pérez. En ocasiones roza el ridículo, como los comentarios de Iturralde sobre polémicas arbitrales (Piqué nunca hace mano y todas las de cualquier madridista lo son), o como desvelaba un lector hace poco con el parón de selecciones: todas las noticias negativas versaban sobre jugadores del Madrid, que si el gesto de Modric que no gustó a su seleccionador, el error de Varane, la fea entrada de Kroos, Isco es feliz con la selección, y así todo. Una pena. ASqueados y hAStiados nos ha dejado el señor Relaño.

Con este panorama, se me ocurrió reescribir el Cuento de Navidad de Dickens cambiando al avaro Scrooge por el hombre de las croquetas, Mr. Relaño. Creo modestamente que me quedó muy bien, y los amigos de La Galerna tuvieron a bien publicármelo un día tan señalado como el de Navidad. Os lo dejo para que lo disfrutéis:

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Me ha encantado la acogida de este artículo, tanto en la propia web como en Twitter, con algunos comentarios muy elogiosos que espero merecer algún día. Creo que la coña tiene que ser el estilo a seguir. Es sana, Mr. Relaño.

El influjo magnético de la sonrisa sobre los postes

Larguero

BARNEY, 17/11/2018

La mayor sonrisa que ha circulado por el mundo del fútbol en los últimos años ha sido, sin duda, la de Zinedine Zidane, y además, la ha mostrado en el que posiblemente sea el puesto más difícil de este mundillo: entrenador del Madrid. Hagas lo que hagas, digas lo que digas, pongas a quien pongas, y sean los resultados buenos o malos, te van a criticar. Toda la prensa, también la que se supone que es afín, la que siempre sabe más que el entrenador de turno o se inventa historias sobre jugadores para enmerdar. Y el bueno de Zizou ha respondido a todos esos ataques con una sonrisa (aunque terminara hastiado de la batalla y diera un portazo desde lo más alto diciendo “ahí os quedáis”).

Su última temporada como jugador fue complicada. No estuvo bien, y pese a que le quedaba un año más de contrato, decidió retirarse tras el Mundial de Alemania en 2006. Afortunadamente para los amantes del fútbol, recuperó su mejor nivel durante esos partidos con la selección. Su exhibición contra Brasil en cuartos es uno de esos momentos memorables de la historia del deporte en los que sientes que un jugador controla todo lo que pasa en el campo, para el balón igual que el tiempo, y dirige a sus compañeros con el mismo acierto que aparta a los rivales. Fue bestial. Y recuperó la sonrisa.

En la final contra Italia se produjo un penalti a favor de Francia en el minuto 7. Zidane lo lanzó suave y al centro, a lo Panenka. Demasiado alto, pensamos muchos. El balón se fue al larguero, pero llevaba tanta delicadeza como efecto, rebotó en la madera, se fue hacia dentro de la portería, apenas un palmo, botó, volvió a besar el larguero y salió despedido hacia el terreno de juego. Estoy seguro de que no hay físico en el mundo que sepa explicar esos movimientos imposibles.

“El fútbol es un estado de ánimo”, comentó una vez Jorge Valdano. Ya, y también está el efecto de los rayos gamma sobre las margaritas (Paul Newman) o la influencia de la luna sobre las emociones o los embarazos. Pero es cierto, así que hoy voy a hablar de algo tan absurdo, pero para mí tan real, como la influencia del estado de ánimo en la suerte. Y la suerte en el fútbol se aprecia con todas sus grandezas y miserias en los balones a los postes, que funcionan como un imán, con un polo positivo que atrae, envuelve y ayuda a los de su signo, y otro negativo con el que repele a los cenizos.

TrezeguetEn aquella final de 2006 en Berlín, a Zidane se le torció el gesto durante la prórroga. El terrorista Materazzi le provocó mentándole a su hermana y el francés respondió con el cabezazo más famoso de la historia de los mundiales. Tarjeta roja, y la final se decidiría por penaltis. El mejor lanzador de Francia no estaba sobre el terreno de juego, así que tuvieron que ser sus compañeros los que dirimirían el resultado. Le llegó el turno a David Trezeguet. Solo hay que ver su cara y su mirada, los dientes apretados, para saber lo que iba a ocurrir: al larguero. Podía haber desafiado de nuevo las leyes de la física y haberse ido para dentro, pero rebotó hacia fuera. Italia campeona.

Isaac Asimov dijo que “la suerte favorece solo a la mente preparada”. De alguna manera inverosímil, los postes se alían con el que lleva el gen ganador, o con el que al menos está convencido de que va a alcanzar el éxito. Y en ocasiones incluso parece que los postes adquieren vida propia. El Madrid tuvo otra gran sonrisa contemporánea de Zidane, la de Roberto Carlos. En aquel lanzamiento de falta impresionante contra Francia, el poste izquierdo de la portería francesa se mueve para abrazar el balón del brasileño, como queriendo acompañarlo hacia el fondo de las mallas, como en un dibujo de Mortadelo y Filemón. Uno ve esta foto y sabe que es imposible que el balón acabe dentro si no es por obra y gracia de efectos paranormales.

Roberto Carlos

El mundo del fútbol está lleno de ejemplos de cómo el que busca su suerte como un aliado más para la victoria termina encontrándola, mientras que el que no confía en el éxito pese a sus cualidades termina fracasando. A veces es solo una cuestión de ánimo.

En su tercera y última temporada en el Madrid, el portugués Jose Mourinho se jugaba la final de Copa en el Bernabéu frente al Atlético de Madrid. No había ganado la Liga y se había pasado media temporada peleando con la prensa en público y con parte del vestuario en privado. La semana previa a la final de Copa habló mucho más de Casillas que de la propia final. El título le daba igual, o al menos eso parecía. El Madrid jugó mucho mejor que su rival, pero se estrelló hasta tres veces contra los postes y el Atleti terminó ganando 2-1. A los tres días, Mourinho llegaba a un acuerdo para dejar el club. Era evidente que su cabeza no estaba en Madrid desde hacía tiempo, y su estado de ánimo chocó contra la madera.

El Atlético de Madrid, el eterno Pupas, es un gran ejemplo de mi teoría. En la final de Champions en Milán va perdiendo 1-0 contra su eterno rival cuando el árbitro les regala un penalti. Por la cabeza de Griezmann pasa toda la historia de derrotas y frustraciones del club, pasan la final de Lisboa, el gol de Ramos en el 93 y el “qué dirán si lo fallo”. Así que Griezmann hizo lo mismo que Trezeguet en estos casos: chutar fuerte. Demasiado fuerte y ¡BAM!, al larguero.

 

Pero el fútbol es caprichoso y suele conceder segundas oportunidades, así que nos vamos a la tanda de penaltis. La cara de Juanfran provoca aún más lástima que la de Trezeguet. Creo que todos sabemos el resultado: Juanfran al palo. A veces la línea que separa el éxito y el fracaso es tan delgada como esos centímetros que llevan el balón hacia dentro o lo despiden hacia fuera. Me recuerda al inicio de la película de Woody Allen Match point, cuando habla de la vida y la suerte, y la fracción de segundo en la que no sabes si la bola que toca la cinta de la red caerá de un lado o del otro:

“Aquel que dijo más vale tener suerte que talento conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte, le asusta pensar cuántas cosas escapan a nuestro control.” Estoy de acuerdo, pero hay circunstancias que decantan la balanza en un sentido u otro, al poste o adentro. Porque “la buena suerte no es casual, es producto del trabajo”, dijo Emily Dickinson, “la sonrisa de la fortuna tiene que ganarse a pulso”.

LopeteguiNunca fui un defensor de Julen Lopetegui, ni como seleccionador nacional, ni mucho menos como entrenador del Madrid. Creo que no vi ningún partido completo de los 22 que dirigió con la selección, apenas 30 ó 40 minutos de 6 ó 7 partidos. Siempre me pareció un triste, un tipo que tenía que hablar ante la prensa, pero que preferiría estar haciendo mil cosas diferentes, aunque fuera partir troncos o lamentarse de su mala suerte con unos chatos de vino en la barra de un bar. Esa mirada esquiva y tristona le acompañó los pocos meses que dirigió al Real Madrid.

Tengo amigos a los que sí les gustó su fichaje y el cambio de estilo mostrado por el equipo durante los primeros partidos, con su clímax en el encuentro frente a la Roma. Pero Lopetegui seguía sin transmitir sensaciones positivas. Se perdió con el Sevilla, se empató a cero con el Atleti, y se palmó con el Alavés en el descuento. La mayor sequía goleadora en 116 años de historia del club. A la tristeza de Julen se sumó la angustia que transmitía. Contra el CSKA de Moscú el Madrid fue mucho mejor que el equipo local, tuvo una veintena de ocasiones, pero se estrelló tres veces con el poste. Las cosas no mejoraron con el Levante: cerca de treinta ocasiones de gol, pero el equipo se seguía estrellando contra el poste. Otras tres veces.

Estaba claro que el infortunio acompañaría siempre al que con su mirada cabizbaja transmitía exactamente eso. Le quedaba una última oportunidad para engancharse a la Liga: en el Camp Nou y contra el máximo rival. Tras una primera parte regalada al contrario (2-0), los jugadores mostraron algo de ese orgullo que les hizo campeones de Europa por tercera vez consecutiva hacía apenas cuatro meses y medio. El primer cuarto de hora de la segunda parte fue magnífico: un gol y otras tres ocasiones claras. Modric tuvo la oportunidad para cambiar la suerte del técnico, ajustó su disparo y ¡BAM!, a la madera de nuevo. En ese momento supe que Lopetegui se iría. Por méritos propios.

La prensa soltó una serie de nombres que me produjeron más intranquilidad que esperanza: Conte, Laurent Blanc, Guti, ¡Arsene Wenger! ¿Y por qué no Clemente o David Vidal? ¿O Jorge D’Alessandro o Paco Jémez? Joder, cuánta chorrada sin fundamento.

El club optó por la salida sencilla, la revolución tranquila de Santiago Solari, entrenador del Castilla. En su primera rueda de prensa como entrenador del primer equipo, Solari contestó a los periolistos de un modo impecable. Con una amplia sonrisa. Y también en ese momento me convencí de que volveríamos a sonreír todos.

Solari

“El Madrid vive en permanente crisis, incluso cuando ganamos Champions”. Ahí la lleváis, buitres.

Tras la victoria ante el Melilla en Copa del Rey, el Valladolid llegaba al Bernabéu por delante del Madrid en la clasificación. Otro partido complicado en el que la tensión se podía cortar con un cuchillo. En la segunda parte, aún con 0-0 en el marcador, los visitantes se lanzaron en varias ocasiones a la contra. Con toque, con acierto. Chutaron dos pepinazos lejanos que… se fueron contra el larguero. No tengo ninguna duda de que con Julen habrían entrado. El final del partido lo conocemos. Salió Vinicius Jr. y marcó de rebote. Con suerte. Sonrió Solari, sonreímos todos. La suerte había cambiado.

Todavía es pronto para saber del futuro de este proyecto, pero hay detalles que nos invitan al optimismo. No solo que los cambios de jugadores y patrón parecen lógicos, o que se va a mejorar la pésima preparación física, sino que el efecto magnético de la sonrisa sobre los postes funciona ahora a nuestro favor. Con 0-0 en el marcador ante el Viktoria Plzen, un mal despeje de Nacho se fue hacia nuestra propia portería. Al palo. Contra el Celta el partido se podía haber complicado mucho en los primeros veinte minutos, pero el cabezazo de Okay se fue al poste y el primer gol cayó de nuestro lado. 2-4 y la buena racha que continúa.

Todo ha cambiado, empezando por las sensaciones que transmite el entrenador. Esta semana hemos sabido que Solari ha renovado hasta 2021. Es muy pronto para saber si el equipo tendrá éxito en esta temporada, pero de lo que no cabe ninguna duda es de que la sonrisa ha vuelto, y con ella, la fortuna. ¡Suerte, míster, y trabajo, mucho trabajo!

 

 

 

Hablando del 5-1 con Ziang, por Barney

5-1

– Pensé que no querrías hablar del partido, Barney.

– No, ningún problema, Ziang, ya he tirado un par de tabiques de casa a martillazos y me encuentro más relajado. ¿Qué tal, cómo lo has visto en el campo?

– Pues genial, un espectáculo, hay que ver cómo lo viven estos culés. Tienen una mezcla de odio y euforia hacia el Madrid que a nosotros los chinos nos costaba entender. Y en la segunda parte, durante quince o veinte minutos les he visto callados. Con miedo. A mi alrededor había alguno que era un manojo de nervios, no paraba de decir “puto Madrid, puto Madrid”, y olía un poco en la grada.

– Sí, a alguno se le relajan los esfínteres en estas situaciones. Yo vi un 2-0 en el descanso en una eliminatoria de Copa que casi remonta el Madrid y si no lo hizo fue por el de siempre. Hoy durante unos minutos he pensado que era posible, con el tiro al palo de Modric y sobre todo con el cabezazo de Benzema a las nubes, no me jodas, dónde coño lo ha tirado.

– Hoy no te quejarás del árbitro, ni del VAR.

– No, la derrota ha sido justa, sin paliativos, aunque se ha visto que el VAR se va a manipular como se ha manipulado todo en esta competición desde hace casi dos décadas. El penalti de Varane yo creo que sí es, aunque es la típica de Suárez dejando la pierna atrás y buscando el contacto con el defensa, pero sí es. Lo sorprendente es el uso del VAR cuando el árbitro no ha pitado nada y deja seguir la jugada, pero le avisa, cómo no, el pelirrojo del que ya te había advertido ayer. En ese momento tuve clarísimo que lo iban a señalar.

– Bueno, pero entonces el VAR ha acertado.

– Creo que sí, pero me quedo sin saber por qué no se ha utilizado en la entrada de Busquets a Isco en la segunda parte, que a mí sí me ha parecido penalti, o por lo menos genera dudas, o sobre todo, en la agresión, una más, en el pisotón del uruguayo Suárez a Nacho.

– Lo tuyo con Suárez parece fijación.

– Sí, lo reconozco, es el tipo más asqueroso que he visto en mi vida, pero se le consiente absolutamente todo. La entrada de hoy es de roja si vas vestido de blanco o se la haces a Messi, pero no ha sido solo esa. Hay algunas normas absurdas, pero que existen, como que no puedes mostrar mensajes en la camiseta en una celebración…

– ¡Y Suárez lo ha hecho!

– Pues eso es amarilla, igual que celebrar el gol en la grada. Eso son dos amarillas, más la roja por el pisotón a Nacho, pero, nada, se irá de la Liga sin que le hayan echado una sola vez.

5-1 2

– Pues hoy ha sido el mejor del partido, nos habríamos quedado sin su partidazo.

– A mí las normas me parecen absurdas, pero son las normas, aunque está claro que no para todos, como las manos de Piqué o los agarrones de Mascherano, cosas a las que nos hemos acostumbrado. Y sí, es un jugadorazo, su cabezazo era mucho más complicado que el de Benzema, y la diferencia es que él lo ha enchufado y Karim lo ha mandado a las nubes. Hoy ha salido todo mal: tres goles del guarro y otro del “unpoquitomenosguarro” Arturo Vidal, que no había hecho nada desde que está en el Barça.

– El otro día dijo Tomás Roncero que “vaya fichaje”.

– Sí, lo leí, y en ese preciso instante supe que hoy marcaría, aunque haya jugado solo diez minutos.

– ¿Se acabó la Liga?

– Bufff, pues quiero creer que no, porque he visto cosas más difíciles que esta. Al fin y al cabo son solo siete puntos de desventaja, con todas las cagadas que ya se han cometido. Y este Barça es peor que el de otros años, me preocupaba más cuando estaban Neymar, Iniesta o Xavi. Pero para poder remontar hay que cambiar muchas cosas.

– Y el entrenador, ¿no?

– Pues sí, no veo otra, está bloqueado, igual que los jugadores. A mí Julen siempre me pareció un triste, tanto en la selección como en el Madrid, pero confiaba en él después de los primeros partidos, porque parecía tener un plan de juego, una idea, que es lo que tantas veces le ha faltado al Madrid. Pero se ha equivocado en muchas cosas, poniendo a jugadores fuera de forma y dejando en el banquillo a otros, los bandazos con Ceballos, Vinicius, Odriozola, Mariano,… No le veo capaz de motivar a los jugadores, hoy han vuelto a regalar el primer tiempo y un gol en el primer cuarto de hora. Ya no queda otra, y eso que no me emociona la llegada de Conte. Yo ponía a Pablo Laso, a repartir “lasinas”, porque esto va de gestionar caracteres, no tanto de conocimientos tácticos o técnicos.

– Isco dijo el otro día que había que echarlos a todos, y hoy Casemiro, a pie de campo, ha dicho algo parecido, que todos los jugadores están fatal.

5-1 3

– Así es, algunos son una sombra de lo que fueron, los que llegaron más lejos en el Mundial, como Varane o Modric, pero también los españoles, como Isco, Ramos, Asensio o Nacho, y los que tuvieron unas vacaciones largas, casi peor, como Bale o Benzema. Pero el problema no es solo físico, sino mental.

– ¿A qué te refieres?

– A regalar un tiempo, al despiste de toda la defensa en el primer gol, a la lentitud de Varane en el segundo, a la cagada de Ramos en el cuarto, pero sobre todo a la pasividad ante la agresión de Luis Suárez a Nacho. No sé, el día del 5-0 Ramos le metió un viaje a Messi al final del partido, el del 0-4 Isco le soltó la pierna a Iniesta, o Marcelo a Fábregas tras el enésimo piscinazo en una Supercopa. No defiendo la violencia, pero había rabia en esas acciones. Hoy, tras el pisotón de Suárez, yo estoy en el campo y le arranco la cabeza. Y nada, no ha habido nada, no le han rodeado, ni insultado, ni mentado a la concha de su madre, que eso lo entiende bien. Nada.

– ¿Y aun así no tiráis la toalla?

– Eso nunca. No lo hicimos tras caer ante el Leganés, cuando escribí aquel Ser o no ser del Madrid, o tras la desastrosa era de Benítez, y la paciencia, o la fe ciega, nos llevó a otras dos Champions. Además, y esto te va a sorprender, el 5-1 me trae buenos recuerdos.

– ¿Qué dices? ¿Un 5-1, buenos recuerdos?

– Sí, en la temporada 99-00 el Zaragoza nos enchufó un 1-5 y esa misma temporada ganamos la Octava. En 2003 el Mallorca nos clavó otro 1-5 en las últimas jornadas de Liga, y aun así el Madrid ganó el campeonato.

– ¡No fastidies!

– Sí, parece que así nos gustan las cosas. Va con nuestra historia. En la segunda Copa de Europa del Madrid, hace más de sesenta años, el Madrid perdió 6-1 en Copa del Rey contra el Barça, y solo once días después levantábamos el trofeo europeo. Nos gusta tocar fondo para resurgir con más fuerza.

– Mira qué chiste he recibido: “Ojalá ser Lopetegui para no tener que ir a trabajar mañana”.

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– Sí, oh, qué bueno, graciosísimo. Ahora nos toca aguantar a los amigos culés y a esos otros que han aparecido en los grupos de guasap después de mucho tiempo callados: los atléticos. Los mismos que hace cuatro días callaban y palmaban 4-0 contra unos alemanes en los que la figura era un descarte del Madrid, Achraf. Pero déjales, con su Balón de Oro Griezmann, ese jugador que lleva la mitad de goles que Benzema. Son felices por unos días, como los periolistos que se la tenían guardada a Lopetegui desde su fichaje antes del Mundial.

– En Barcelona estaban eufóricos, les he visto como si hubieran ganado la Champions.

– Eso ha dicho Jordi Alba, pues déjales, que sean felices, que disfruten, que esto no se ha terminado todavía. Somos el Madrid.

 

Un chino en el Camp Nou, por Barney

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Mi amigo Ziang, el compañero chino al que ya me he referido aquí en algún artículo anterior (la Robontada), continúa con su labor de profundización en el conocimiento del mundo del fútbol, ese arcano inexplicable que comenzó a desentrañar tras recibir mi lección particular sobre el Reglamento de la Federación Culé de Fútbol. En esa labor se halla y por ello no me extraña su reciente confesión de que el próximo domingo estará en las gradas del Camp Nou disfrutando de lo que sin duda será un apasionante partido de este deporte que cada día le gusta más, aunque entienda menos.

– Bueno, Barney, lo tenéis complicado, ¿eh? Tal como estáis jugando…

– Así es, Ziang, pero confío en el Madrid porque necesita estar con el agua al cuello para dar lo mejor de sí mismo. Cuando crees que ha tocado fondo, todavía escarba un poco más, y ya a partir de ahí resurge. Te eliminan el Cádiz o el Leganés en Copa del Rey, oyes a la mitad de la afición decir que todos los jugadores son unos paquetes, que están acabados, que no tenemos entrenador, y entonces es cuando se te dibuja una sonrisa, se te afila la mirada y empiezas a convencerte de que ganaremos la Champions.

– ¿Y crees que el Madrid ha tocado fondo?

– Creo que no, que estuvo a punto el martes contra el Viktoria Plzen.

– Ahora con el VAR supongo que no te quejarás tanto de los arbitrajes, que tendrás que matizar el Artículo Único del Reglamento.

– Buf, no las tengo todas conmigo, aunque es cierto que en esta Liga le han intentado atracar ya un par de veces al Madrid, con los árbitros anulando goles legales (Leganés y Español), y gracias al VAR los dieron por válidos y no estamos totalmente descartados para el título.

– He leído a algunos periodistas que el VAR beneficia al Madrid.

– Ja, ja, ja, sí, yo también lo leí, a algún personaje como Manolete, no le llames periodista. Me hace gracia que su argumento es que como este año gracias al VAR al Madrid no le han perjudicado como el año pasado en las vergonzosas primeras diez jornadas, pues entonces es que nos ayuda. Se retratan ellos solos.

– Pero entonces estarás tranquilo con el VAR, tú que decías que no iba a funcionar.

– Pues no las tengo todas conmigo. Mira la semana pasada: el VAR acierta contra el Madrid, revisa la mano de Varane y la señala dentro del área. La mano no es muy clara, pero es, y sin embargo, hay una clarísima de Jordi Alba contra el Sevilla. El VAR no dice nada, les pillaría tomándose unas cañas.

 

– Veremos. De todos modos, los arbitrajes contra el Madrid en el Camp Nou no han debido de ser tan horribles en estos años, porque he leído por ahí que de las últimas 10 veces que han jugado en Barcelona, el Madrid ha ganado 4 y el Barça solo 3.

– ¿Que no han sido horribles? ¡Han sido peores que eso! Recuerdo aún la primera victoria allí con Zidane como entrenador, con el Madrid jugando con diez, como casi siempre, y coge el árbitro y anula un gol de Bale ¡por ser más alto que Jordi Alba! Es de lo más sospechoso que he visto en mi vida, porque errores de apreciación en jugadas rápidas, los puedo llegar a entender, fueras de juego por centímetros, también, pero aquello…

– Hernández Hernández, o Hediondez Hediondez, como he leído en algún sitio. El año pasado en la Supercopa lo mismo, le dan un penalti de chiste al Barça, expulsan a Ronaldo y aun así, 1-3. Ahí decidieron Villar y Sánchez Arminio que había que masacrar al Madrid antes de que los echaran de sus puestos. Así que no me cabrees, Ziang.

– La temporada pasada acabó empate a dos y fue el Barça el que terminó jugando con diez. Acuérdate que echaron a “Selgi Lobelto”.

– ¡Joder, claro, por darle un hostión a Marcelo! Al árbitro le dijeron de todo en el descanso, con Messi soltando espumarajos por la boca, recordándole (yo creo) sus “obligaciones” y el Reglamento culé,… fue vomitivo. Pero surtió efecto, porque se comió un penalti escandaloso de Jordi Alba a Marcelo. Y el segundo gol del Barça fue precedido de un faltón de Suárez a Varane que vio todo el mundo menos el pelirrojo de los cojones (es que me voy calentando).

– A lo mejor no lo vio.

– Lo vio y se lo advirtieron. El vídeo que lo demuestra es revelador de “algo”, de un modo de hacer que no es casual.

– ¿Quién era el árbitro?

– ¡Pues el de siempre, Hernández Hernández!

– Anda, qué casualidad. Bueno, pero este domingo no pita, alguien habrá pensado que no debería pitar de nuevo los Clásicos.

– Ja, ja, ja, me encanta tu ingenuidad, Ziang. Le han puesto al frente del VAR. Sí, sí, hasta tú has abierto tus ojos de charlie, mañana, Barça-Madrid, Hernández al cuadrado dirigiendo desde la cabina. El sueño de Roures.

– Pero siempre que te oigo quejarte de ese tipo, ¿tanto poder tiene?

– El VAR lo dirige una empresa suya. Acaba de fichar a Miguel Cardenal, el antiguo secretario de Estado para el Deporte y presidente del Consejo Superior de Deportes, aquel que publicó uno de los artículos más lamentables que he leído en mi vida: Orgullosos del Barça. Que el Barça representa la marca España, que es un ejemplo de transparencia, igualdad, cantera,… que le constaba “la voluntad de sus directivos de cumplir con la ley, como es tradición en ese club… ¿Sigo? Es que me dan arcadas.

– ¿Jaume Roures es del Barça?

– Tanto o más que Gaspart. Y del Girona, e independentista, a ver si entiendes ya por qué tiene tanto interés en “llevar la Liga” a Estados Unidos.  Casualmente, solo casualmente, el partido seleccionado es un Girona-Barça. Ayer supimos más, publicaron que Mediapro/Roures ofreció 300 millones al Barça por patrocinar el estadio.

– Hablando del estadio, mañana me sentaré en una grada con otros amigos chinos, que dicen que van de vez en cuando allí y les regalan unas banderas y bufandas muy chulas de rayas rojas y amarillas con una estrella blanca sobre fondo azul. No será nada político, ¿no?

– Noooo, nada, nada, como el club y el presidente, que dicen de boquilla que no son independentistas, pero se pasan la vida haciendo gestos favorables al mismo, las pancartas, “la hora catalana”, invitando al palco a los presidentes de las asociaciones que regalan esas banderitas “tan chulas”. Deporte y política mezclados, cómo les gusta.

– A ver si esta vez puedo disfrutar de un partido en este campo tan impresionante, porque la última vez, hace un año, teníamos las entradas compradas y todo, pero el club decidió no dejarnos pasar porque estaban votando algo. Era a principios de octubre y nos dio un poco de envidia porque en China no votamos nunca y allí a las puertas del estadio conocimos a un tipo que venía de votar ocho veces seguidas.

 

– Es la democracia según se entiende en la política catalana, Ziang, qué le vamos a hacer, y a juzgar por la cantidad de veces que mencionan la palabra, seguro que son los dirigentes más demócratas del mundo, están ahí ahí con Fidel Castro y Kim Jong-Un.

– ¿Qué, hacemos una “pola” para mañana?

– ¿Una porra? Uf, no me gusta apostar cuando juega mi equipo.

– Pues yo me mojo, he leído varios periódicos y he llegado a la conclusión de que el Barça juega muy bien aunque no esté Messi y el Madrid es un desastre que va a cambiar de entrenador el lunes, así que 3-1 para el Barça.

– Pues yo digo que empate a uno, y acabamos lamentando no haber conseguido más. Ah, y cagándome en el pelirrojo que dirigirá el VAR desde la cabina con un pinganillo conectado con Roures.

Con C de Caballé

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El pasado sábado falleció Montserrat Caballé a los 85 años, la gran soprano y no digo “nuestra” gran soprano porque cada uno de los Cuatro amiguetes tiene una opinión diferente acerca de su modo de entender el bel Canto. Nuestros respetos hacia ella y Condolencias a la familia.

Cara BarneyCon C de Castafiore.

Lo mío no es la ópera, no me gusta, no la entiendo y me carga tanto como un partido de tiki-taka con mil pases en horizontal y hacia atrás. He cometido el “error” de confesar en público mis Carencias Culturales y mi preferencia por Freddie Mercury, en un artículo en el que osaba hacer una comparación con los estilos contrapuestos de Montserrat Caballé y Freddie Mercury, el Barça y el Madrid. A alguien más le ha gustado, como a los amigos de La Galerna que lo han publicado:

La Galerna. Choque de estilos. 

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No quiero dar a entender con el artículo que la Caballé me recordara a BiancaCaballé3 Castafiore, la espantosa Cantante de ópera que atormentaba al Capitán Haddock en los libros de Tintín, lo que he pretendido decir es que en mí provocaba un rechazo similar al que lograba en el Capitán. El problema es mío, lo sé. Y además reconozco que me gustaban mucho Freddie Mercury, Queen y sus míticas Canciones. Un sacrilegio, lo sé.

Cara JoseanCon C de Cataluña.

Es una pena que la situación en Cataluña se haya enrarecido y enquistado tanto que ya ni se respetan los funerales por una persona como Montserrat Caballé, Catalana y española universal que recorrió el mundo como una gran embajadora de ambos. Mojándose, sin establecer distinciones, y eso a algunos hoy les parece intolerable. Como a Josep Carreras, qué pena. Solo se le ocurrió decir tras la Ceremonia que echó en falta que “hubiera un poco más de Catalán, ya que se ofició íntegramente en Castellano.

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Nada nuevo, por otra parte, el procès está sacando lo peor de innumerables Catalanes indepes. Estos días se ha recordado cómo Montserrat Caballé se levantó de la mesa que compartía con el gens honorable Jordi Pujol, cuando este, siendo presidente de la Generalitat de Cataluña, le reprochó haberse casado con “un extranjero”. Tan extranjero como que era aragonés.

Por otro lado, y aunque tras un fallecimiento solo se recuerdan los aspectos positivos de la biografía de los fallecidos, en este blog siempre he criticado a los evasores fiscales, así que no puedo dejar de mencionar la Condena de seis meses de Cárcel a la Caballé por escaquear medio millón de euros al fisco.

Cara TravisCon C de Cine.

Las salas de Cine se han convertido en los últimos años en un lugar privilegiado para disfrutar de los grandes montajes internacionales de ópera. Quizás sea una burrada lo que voy a decir, pero creo que el sonido y la imagen desmerecen poco de lo que puede ser una ópera en vivo y en directo. En el caso de la imagen es indiscutible: no se puede comparar lo que se ve desde una fila 3 de un anfiteatro que con las imágenes en pantalla gigante de un Cine. Pero supongo que los puristas dirán que no tiene nada que ver, algo así como lo que decía Lester sobre el disfrute del Arte pegándote con japoneses o a través de un ordenador.

Caballé5La ópera no ha tenido en el Cine el buen encaje que sí han tenido otros géneros como los musicales. La última película que vi relacionada con el género es Florence Foster Jenkins, sobre una millonaria sin ningún talento interpretada por Meryl Streep. ¿Puede haber algo más horrible que las arias de ópera mal cantadas? Repetir los fallos hasta la extenuación en los ensayos, supongo. Quizás una aguja punzante entrando por el oído haga menos daño.

Me parece que hay mucho esnobismo entre los Críticos, y que ese esnobismo se incrementa cuando se trata de géneros como la ópera. Hay una escena maravillosa en Ciudadano Kane que cuenta mucho, lo cuenta todo en realidad. Cuando el personaje de Charles Foster Kane intenta lanzar al estrellato de la ópera a su amante y la vemos debutar sobre el escenario, la cámara asciende lentamente. Vemos el telón, el andamiaje sobre el mismo y a dos tramoyistas, gente que se supone poco formada para la ópera, pero que sin embargo saben casi tanto como cualquier Crítico avezado. Apesta.

Ese esnobismo de la Crítica es el que ensalza a determinados artistas y se ceba por el contrario con otros, a veces con una inquina que parece moverles un asunto personal. Por otro lado, creo que nunca leí una mala Crítica de Montserrat Caballé, ni siquiera cuando destrozó con su versión alguna Canción moderna. Y eso dice mucho de ella, qué duda cabe. Descanse en paz.

Cara LesterCon C de Carisma.

Desde que debutara en el Carnegie Hall en 1965, la figura de Montserrat Caballé no dejó de crecer, hasta el punto de que algunos, llegada su muerte, la sitúan directamente como “la mejor soprano del siglo XX”, por encima de María Callas. Supongo que mi madre tendrá algo que decir ante tamaña afirmación.

Yo no puedo opinar sobre eso, soy un analfabeto total en materia operística. Pero sí puedo opinar sobre la participación de la Caballé en dos Campañas de publicidad. La última, la más reciente, fue definida por la propia Cantante, como espantosa. Me refiero, cómo no, al terrorífico anuncio de la Lotería de Navidad de hace dos o tres años, con Raphael y varios artistas más que parecían sacados de la noche de Halloween.

 

El otro anuncio es mucho más antiguo y lo recuerdo porque denota cierta superioridad intelectual de los que son capaces de disfrutar de la ópera. Era una Colección por fascículos y CD’s (me niego a poner “cedés”, aunque lo recomiende la RAE) de las mejores óperas de la historia y Montserrat Caballé nos animaba a su compra diciendo:

“La voz es el instrumento más perfecto, y donde mejor suena, es en la ópera”. Y le faltaba añadir: “Y quien mejor la canta, soy yo”. Un poco pagada de sí misma sí era la barcelonesa, como toda diva de la ópera. Y como tal, un tanto sobreactuada, como cuando acudió a las ruinas del Liceo a hacerse las fotos y el vídeo para pedir fondos para su reconstrucción.

Lo siento, Mamá, me cuesta disfrutar tres horas seguidas de una ópera, prefiero un punteo de guitarra de Mark Knopfler. Descanse en paz, Montserrat Caballé, no dudo que fuera una de las más grandes. Así me lo han contado.