Medina «Cantadelejos»

BARNEY, 08/01/2022

El pasado mes de noviembre, el Comité Técnico de Árbitros (CTA) cambió a su presidente y el sevillano Luis Medina Cantalejo sustituyó al madrileño Carlos Velasco Carballo. La verdad es que veníamos de una época lamentable que duró varias décadas, la de Victoriano Sánchez Arminio, un tipo que reconoció delante del resto de árbitros de Primera que «el Real Madrid no cae muy bien en este estamento». y algunos ilusos teníamos esperanzas de que con Velasco Carballo se alcanzaría una ecuanimidad en el trato con respecto al resto de clubes de la Primera División, en especial, con los principales aspirantes al título. Por esa razón, para algunos como el que escribe estas líneas, su paso por el CTA ha sido una total decepción. La temporada pasada fue una de las más lamentables que recuerdo (y durante el Villarato hubo muchas que insultan la inteligencia del espectador), con anomalías estadísticas, imágenes ocultadas, manipulación del VAR y un dato revelador: al Madrid, el equipo que más pisa el área rival, los árbitros de campo no le señalaron ni un solo penalti a favor. Solo tres desde la sala VAR. Inconcebible, con algunos tan clamorosos como los que sufrimos durante toda la Liga pasada. Ya hablé mucho en meses anteriores, bajo el formato de una serie con un guion perfectamente escrito desde el inicio de la competición, así que no voy a extenderme más.

Me consta que Velasco, ingeniero industrial de formación y como tal, amante de los principios lógicos e inmutables, era el primer interesado en que hubiera coherencia y transparencia en las decisiones, y en ese sentido su gestión ha sido nefasta y los criterios ilógicos, incoherentes y para colmo, carentes de toda transparencia. Cuando intentó explicar los protocolos, errores o aciertos del VAR resultó aún más confuso y opaco. Una pena, porque no creo que fuera un mal árbitro, ni un tipo tan sectario como los que comentan en el As y el Marca: Andújar Oliver e Iturralde González.

Ahora llega el sevillano Medina Cantalejo y a mí me recorre un escalofrío por el cuerpo. Hay que darle un tiempo, por supuesto, pero para los que tenemos memoria, pertenece a ese grupo de colegiados nefastos y lo que es peor, protagonistas y con ademanes chulescos. De momento, una de sus primeras decisiones (con la que en principio estoy de acuerdo) ha sido dejar el VAR solo para ocasiones flagrantes o errores graves y manifiestos. Eliminar su intervención en muchas de esas jugadas en las que no se ve nada y a cámara lenta se ve que los futbolistas chocan, ya sin el balón en juego, o una vez despejado el mismo, y les da por señalar penalti.

Pero ya hemos visto que ese criterio en la práctica significa la inutilidad del VAR, por cuanto una jugada como el agarrón a Marcelo el domingo pasado, es considerado como una jugada ya vista y arbitrada por el trencilla de campo y, por tanto, no corresponde su revisión. De estos cuatro agarrones leves, solo uno quedó sin señalar como penalti y nos queda por ver (que lo dudo) si el de Marcelo será el nuevo criterio a seguir:

Los propios palmeros/defensores del arbitraje utilizan el mismo lenguaje para una cosa y la contraria:

Veremos qué ocurre en otros casos, porque todo lo que se está haciendo en el mundo arbitral en los últimos años es para dejar más margen a la interpretación: «jugadas grises», «error manifiesto», «sin la suficiente fuerza o intensidad», «ya juzgada sobre el terreno». Medina Cantalejo, quien tras retirarse del arbitraje profesional mamó de los pechos del orondo Sánchez Arminio, era un experto en esa doble vara de interpretar, sabía manejarse muy bien en ese mundillo en el que han prosperado gente como él o como Clos Gómez, ahora director del VAR y colegiado con el que no perdió nunca el Barça en 24 partidos.

Otro de los aspectos en los que está por ver el modo de proceder de Medina Cantalejo es el de la designación de los colegiados para los partidos, un sistema que en la mayoría de ligas se hace por sorteo y en España se sigue haciendo a dedo. Una aberración que conduce a que ciertos árbitros «afines» al sistema terminen pitando los partidos importantes. En Italia se llamó Calciopoli o Moggigate (recomendable el documental de Netflix sobre el asunto) y acabó con el descenso de la Juventus y el Milán. En Portugal, la operación «Pito Dorado» supuso más de veinte procesos judiciales y 144 cargos de corrupción y falsedad contra el expresidente del colegio de árbitros portugués. Pero en España no pasa nada de eso, no. Que tantos partidos relevantes acaben en manos (o el pito) de HH y BB, o Hernández Hernández y De Burgos Bengoetxea, es mera casualidad.

Esta noche HH pitará el Real Madrid-Valencia, pero son tan pocos los árbitros que me parecen poco sospechosos que ya ni lo critico, porque habría criticado igualmente a Melero López, Sánchez Martínez, BB, Soto Grado, Del Cerro Grande o Mateu Lahoz. Ni Undiano, Andújar, Iturralde o Clos Gómez en el pasado. Sánchez Arminio dirigía con puño de hierro el CTA y los árbitros que querían alcanzar la internacionalidad, que supone duplicar los ingresos, sabían lo que tenían que hacer. No me gusta ni Gil Manzano, aunque este suele repartir los errores de un modo más equilibrado. En Valencia se quejaban de este árbitro antes del partido de Mestalla la temporada pasada y tras el esperpéntico arbitraje de los tres penaltis y una sucesión concatenada de errores contra el Madrid callaron. O peor, seguirán con la cantinela de siempre:

En nuestra podrida Liga se disimula tan poco que el año pasado, de todas las decisiones controvertidas que hubo, quizás las más decisivas fueron la mano de Felipe no pitada por HH (la única vez en toda la temporada que no hizo caso al VAR) en el Atleti-Real Madrid, y el penalti a Benzema en el Real Madrid-Sevilla convertido en penalti en contra por mano de Militao, señalado por Martínez Munuera.

Pues bien, en la final de Champions, al final de la temporada pasada, ¿qué árbitros fueron los que el CTA decidió que acompañaran a Mateu Lahoz? Bingo:

Medina Cantalejo es conocido en todo el mundo porque fue el árbitro que «chivó» al principal de la final del Mundial la agresión de Zidane a Materazzi. Nada que objetar, era su papel, aunque entonces él lo vio a través de un monitor, no en directo, y resulta una paradoja que ahora promueva que no se use la tecnología para corregir los errores del árbitro de campo.

De la época de Medina Cantalejo como árbitro en España recuerdo algunas cosas como que fue el árbitro que consintió el bochornoso espectáculo de las gradas del Camp Nou el día de la vuelta de Figo con la camiseta blanca. El partido del cochinillo que tanta gracia sigue haciendo a algunos hoy en día. Si no ocurrió una desgracia fue por suerte o intervención divina, pero Medina «canta de lejos» que estaba totalmente superado. Joan Gaspart, vicepresidente de la Federación, estaba en el palco y no iba a consentir que se suspendiera un partido en su campo porque todo aquello le parecía bien, o que entraba en los límites de lo razonable porque Figo había ido a provocar al sacar los córner. Medina sabía lo que el sistema esperaba y no defraudó. Tan es así que apenas seis años después fue elegido de nuevo para un Barça-Madrid en el mismo escenario y volvió a hacer lo que de él se esperaba: pitó un penalti más que dudoso (Van Bommel ya se está dejando caer antes del contacto) y expulsó a Roberto Carlos en el minuto 25. De chiste. Pero el Madrid, habituado a competir en inferioridad numérica en ese campo, fue capaz de empatar el partido y aun así, Ronaldo protestó un posible penalti que por supuesto Medina Cantalejo no iba a señalar. A mí no me lo parece, pero estaba claro lo que iba a ocurrir en ese campo y con uno de los árbitros de cámara del sistema:

He buscado su historial con el Real Madrid y dirigió 26 encuentros de los blancos, con 15 victorias, 4 empates y 7 derrotas. 7 de 26, un porcentaje muy superior al habitual. Señaló 3 penaltis a favor del Madrid y 5 en contra, y siguió, como no podía ser de otro modo, la norma de los colegiados españoles para alcanzar la internacionalidad: expulsó a 5 jugadores del Madrid por solo 2 de los rivales. Dirigió tres Madrid-Barça, con una victoria culé y dos empates. Los vecinos barceloneses del Barça, los periquitos del Espanyol, lo recuerdan muy bien por el arbitraje de 2008 en Montjuic, cuando los dejó con diez al filo del descanso y en especial, por señalar un penalti que no era en el descuento, que supuso el 1-2.

Lo que no entiendo es que el Madrid haya desistido de ir a la guerra con estos asuntos, como sí hacen el Barça, el Atleti o los hiper llorones Sevilla y Valencia. Y menos aún comprendo algunos comportamientos del club, como que el día que Undiano Mallenco se retiraba del arbitraje se le entregara un obsequio del club y se le hiciera un pequeño homenaje, o que a Medina Cantalejo se le llamara para arbitrar un Corazón Classic Match, un partido de leyendas, como quien invita a un «amigo».

Y a mí que Medina me sigue recordando a Carles Sans, del Tricicle… por eso me cuesta tomármelo en serio. Es pronto para juzgar el papel de Medina Cantalejo al frente del CTA, habrá que darle un margen de confianza, pero confianza es precisamente lo que no me inspira este tipo.

Actualización tras el Real Madrid-Valencia: el cometa Halley pasa cada 75 años, más o menos. Pues bien, que Hernández Hernández pite un penalti a favor del Madrid y con el marcador 0-0 debe ser un suceso igualmente infrecuente. El penalti parece claro, una zancadilla de Alderete, que deja la pierna atrás y traba a Casemiro. No es tan claro como algún otro de los mencionados en este mismo post, pero es. Pues bien, estamos asistiendo en vivo y en directo a la creación del relato:

  • Los medios insisten en que no es penalti y utilizan a todos sus portavoces: GolTV, Maldini, Mister Chip, Andújar Oliver… Sorprendentemente, Iturralde González dice que sí es, pero como justificándose, «en el campo parece más de lo que es», «es de los penaltitos». El community manager del Valencia, que calló este año con el discutible penalti pitado a Gayá tras arrebatarle el balón a Ansu Fati, se pone a hablar de robos y el manido «como siempre».
  • No se habla de que esta semana el agarrón de Mendy sí toca pitarlo. Para mí es penalti claro, pero ya nos dijeron la semana pasada no sé qué pollada sobre «agarrar y no sujetar».
  • Desaparece la mano clara de Piccini dentro del área. Es una jugada que ha desaparecido como siempre en esta manipulación torticera del relato que llevamos años viviendo.
  • Las tarjetas perdonadas a los valencianistas ya no existen.
  • Conclusión: cada vez que un árbitro tenga que pitar un penalti a favor del Madrid, como ha hecho hoy HH, o como hizo Martínez Munuera en el Camp Nou tras el cual sufrió una vergonzosa campaña de acoso, se lo va a pensar varias veces. Y así podemos estar otras 60 jornadas con solo dos penaltis a favor siendo el equipo que más pisa el área contraria. Objetivo cumplido. Es más fácil no pitarlo, que la prensa va a apoyar a ese colegiado.

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