El presupuesto (II)

JOSEAN, 26/09/2020

Continuación de El presupuesto (I).

Decía Albert Camus que “todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres se lo debo al fútbol”. Me voy a atrever a parafrasearlo y a decir que “todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los ingenieros se lo debo a las revisiones de presupuestos”.

Si en la primera parte me centré en (A) la elaboración del forecast o los errores de los planes estratégicos, en esta segunda parte hablaremos de (B) las personas que elaboran esos presupuestos y (C) del budget.

B – Los artistas

Después de muchos años reuniéndome con gente de todo perfil y pelaje, voy a atreverme a hacer unas descripciones de los personajes que gestionan proyectos. Normalmente suelen venir en pareja, antitética en muchas ocasiones, como Jack Lemmon y Walther Matthau. O como un ingeniero y un financiero, como suele ser el caso. Vamos con ellos:

El Esputador. No se ha estudiado en detalle los números, pero se ha aprendido cuatro cosas del presupuesto y además me juego un brazo a que lo ha hecho en la media hora previa a la reunión. Luego esputa esas cuatro cosas en un tono exageradamente alto, incluso acompañadas de felipones que vuelan de un lado a otro de la mesa. Su tono de voz, y por tanto los salivazos, aumentan a medida que le cuestionas las premisas en las que se basa, y como no se lo sabe, grita más alto con el falso convencimiento que tiene tanto tertuliano televisivo de que la razón la lleva el que más potencia de voz muestra. Con el Esputador celebro la obligación del uso de mascarillas. Proverbio para la ocasión: “No alces la voz, mejora tus argumentos”. Y si aún no funciona, recuérdale que ha quedado demostrado que cuanto más aúllan los primates, más pequeños tienen los testículos. Os aseguro que esa táctica es efectiva. Al menos durante unos segundos.

El Anécdotas. La habilidad de este individuo es que resulta simpático. No se conoce los grandes números de su presupuesto, pero la reunión va a ser amena porque te va a contar las cosas más sorprendentes del cliente. Se conoce todos los coches que tienen sus clientes, si son tartanas o deportivos, porque eso le da una idea de la salud financiera de los mismos. Ni registros de impagos, ni informes de rating. Su olfato sobre bugas. Y sobre mujeres o vicios ajenos. “Iré a hablar con la directora, que es una jaca curiosa, ¡jaca, jaca!, ya me entiendes, mantecona, que lleva siempre unas sandalias con los dedos por fuera porque no le caben, y se pinta las uñas de negro que un día pensé que se las había pillado con la puerta”, o bien: “para que me aprueben la revisión de contrato tengo que subir el gasto en cigalas, que ya sabes que este sin cigalas no mueve un papel, recuerdo una vez que…”. Reírte te vas a reír, otra cosa será que entiendas sus números. Aunque se programen reuniones de un par de horas, con el Anécdotas te vas a una mañana entera. Por eso hay que ponérselas por la tarde, que viene con la lengua menos suelta cuando se le pasan los efectos de las cuatro cañas y los dos vinos.

El Analista de irrelevancias. Se trata de un sujeto que parece que busca algún error menor en sus propios números, o espera a que le preguntes por alguna cifra que no encaja demasiado, para echar una mirada asesina al administrativo de turno, que es el que se ha currado el presupuesto, y soltarle: “esto no puede ser, lo tenemos que revisar”. Te pelotea todo lo que puede para que seas indulgente y repite una y otra vez “tienes razón, cómo se nos ha podido pasar”, por mucho que le digas que es un asunto menor que supone un error inferior al 0,1% del número final. “No, pero es que no nos podemos permitir estos errores, lo revisamos y volvemos otro día”. ¡Y una leche! No dejes que se escape, es que no se lo sabe y a la siguiente que le pillas, vuelve a mirar al pobre administrativo, que parece un sabio de la NASA de Apolo XIII enterrado en un mar de carpetas y números, y vuelve a soltar: “si es que no me fío ya de lo que hemos traído, Arturo, necesitamos revisarlo todo otra vez, la hemos cagado”. Es una táctica no solo para ganar tiempo, sino para medir por dónde van las exigencias del grupo y del plan estratégico, si ese año el grupo va mal y son muy rígidas o si por el contrario ha sido un buen año y son más laxas. Por ese motivo hay que exprimirle en esa primera visita en la que monta el paripé, ¡no dejes que huya por dos chorradas!

El Esparcidor de obviedades. Primo hermano del “Maestro de lo evidente” del que hablaba Dilbert en su libro: “para aumentar los beneficios tenemos que elevar los ingresos y rebajar los costes”. Nobel de Economía para él. Pues aunque parezca una coña, hay tíos con su carrera y todo, que te defienden su presupuesto con frases de ese estilo:

  • Tendremos que renovar los contratos para no perder cifra de negocio.
  • La competencia es muy dura.
  • Es difícil prever la evolución de los precios.
  • Mientras no suban los tipos, creo que podremos contener los costes financieros.
  • El absentismo y los impagos nos hacen polvo.

Suelta obviedades una detrás de otra, pero nunca una sola propuesta. Podría ganarse la vida como consultor.

Colchonetti. Este simpático cabroncete siempre va holgado. No sabes muy bien cómo o de qué manera, pero por mucho que le aprietes y le cuelgues de los tobillos para sacarle todas las morcillas que lleva guardadas en distintos sitios, cumple siempre el objetivo que se le marque. Aunque se le caiga un cliente importante, aunque le hayan subido los costes de las materias primas o del personal, este tío es un genio ante el que solo queda descubrirse.

El lector ilustrado. Suele ser otro de esos pájaros que ha dejado toda la preparación de los números en manos de su financiero o controller de turno, que es el que defiende los mismos por la mitad de sueldo que él. Como la mayoría de revisiones de presupuestos se hacen compartiendo una pantalla grande en una sala de reuniones, el lector ilustrado, desconocedor de las tripas del presupuesto, suele querer intervenir recalcando algún dato que todos podemos ver en la pantalla:

  • Los costes de mantenimiento han crecido un doce por ciento (“lo sé, ya lo veo”).
  • El beneficio se reduce en cincuenta mil euros de un año a otro (“sabes restar, amigo”).
  • Los gastos suben porcentualmente más que los ingresos (“gracias, si no es por ti, no sabría para qué está la columna de porcentajes”).

En cierto modo es como el Esparcidor de obviedades, solo que en este caso la defensa del presupuesto que hace el controller suele ser brillante, así que con sus frases trata de hacer creer que ha participado en el mismo. Justificar el sueldo básicamente.

Malasombra. Pobrecito, el mundo entero conspira en su contra. Con las ideas tan fantásticas que tiene en la cabeza, siempre hay un factor externo, totalmente ajeno a su inteligencia preclara, que hace que fracase y se quede lejos del objetivo. Un tipo que conocía le definió acertadamente así: “suele acertar el resultado, pero se confunde siempre con el signo”. Malasombra suele defender sus presupuestos remontándose a la prehistoria hasta llegar al que le precedió en el proyecto y te cuenta lo mal que estaba todo cuando él llegó con sus planes de reestructuración, planes ambiciosos y creativo-futuristas que no han conseguido detener todavía la hemorragia, pero “por mala suerte”. Por el barril brent, la crisis de deuda, la devaluación del yuan, o por un accidente. Pero no porque el plan no fuera excepcional. Y así un año tras otro.

Hay tantos tipos como personas que hacen presupuestos, pero no voy a extenderme más. El Ebitdófilo (aquel al que no le interesa nada por debajo del ebitda y comete auténticas tropelías), el Caracemento (el tío perfecto para jugar al póker, al que en la revisión puedes criticar o felicitar que no va a mostrar emociones) y el Repelente (el que cumple con todo, se lo sabe todo, te lo da en fecha, con el formato requerido y si le fuerzas para un extra, te lo da con una sonrisa de dieciocho piezas dentales). Y muchos profesionales. Y muchas profesionalas, que ahora toca ser políticamente correcto.

C- El budget

El budget es la estimación del presupuesto asignado para los gastos de un ejercicio anual completo. Creo que no es necesario saber de economía para entender el concepto porque todo el mundo sabe o estima cuál es su presupuesto de gastos y trata de ajustarse a él: un responsable de departamento o delegación, un ayuntamiento y sus responsables de distritos, las comunidades autónomas y sus consejeros de área, un club de fútbol como el Madrid o el Barça, una madre controlando la economía familiar o una junta de vecinos por caótica que pueda ser.

Algo que parece tan sencillo como ajustarse a ese presupuesto y mantenerlo equilibrado choca con dos “pequeños” problemas de base:

  • Los ingresos suelen estar sobredimensionados.
  • Los gastos no se calculan adecuadamente.

Los responsables de departamentos suelen elevar sus estimaciones de un año a otro (“ah, pero… ¿tienes idea de subir el sueldo a los yogurines?”), pero sistemáticamente se les niegan esos incrementos, así como cualquier extra propuesto, con lo que se las ven y se las desean para ajustarse al presupuesto marcado. Y cuando llega un imprevisto, comienza el sufrimiento. Toca recortar de alguna partida.

Pasa en las mejores familias y en todas las empresas, aunque a mí lo que me preocupa de manera especial es el Presupuesto General del Estado, que peca de estos mismos errores: ingresos mal calculados (la recaudación fiscal va a caer en unos 40.000 millones de euros este año) y unos costes calculados con poca racionalidad y mucho ánimo de gastar cada uno en “su negociado”. Va a tocar recortar y mucho. El problema es que la negociación de ese presupuesto empeora si la negociación se realiza con grupos que solo se preocupan de seguir gastando la parte que les afecta a su terruño y les importa poco el conjunto.

La diferencia entre ingresos y gastos del budget es una pérdida para las empresas, pero déficit público cuando se trata del Estado o las comunidades autónomas, y así como una empresa no puede gastar más de lo que ingresa, las administraciones públicas sí lo hacen endeudándose y dando una patada a seguir al problema. “Que lo arregle el siguiente”.

Índice del libro no escrito:

Capítulo I. La falacia del ebitda.

Capítulo II. El apalancamiento, ese engañoso eufemismo.

Capítulo III. El jodido desapalancamiento.

Capítulo IV. La diversificación del riesgo.

Capítulo V. Excel no viene de Excelencia.

Capítulo VI. El presupuesto (I). Forecast.

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El presupuesto (I)

JOSEAN, 20/09/2020

Cap. VI del libro no escrito Grandes errores de las escuelas de negocios

Final de año. Como prometí recientemente, toca hablar de cómo confeccionar un presupuesto, pero quizás esa sea una tarea un tanto ambiciosa, así que lo voy a dejar más bien en una explicación de qué es y los errores que se suelen cometer durante su preparación.

A punto de comenzar el último trimestre, todas las empresas e instituciones, da igual el tamaño o el sector, están revisando el cumplimiento de su presupuesto del año y planificando el siguiente ejercicio. Presupuesto es una palabra que se utiliza para muchas cosas, casi todas ellas relacionadas con la previsión económica de los ingresos y gastos durante un tiempo determinado, normalmente el año natural. Pero el término también puede referirse al importe máximo con el que cuentas para cubrir tus gastos: “este es tu presupuesto, no puedes salirte un céntimo de él”.

“Te pedí un forecast y me has mandado el budget”. Sí, sufrí esta frase en mis propias carnes. Entendí que la controller me pedía nuestra estimación de gastos de los servicios centrales (Budget) y en realidad me estaba pidiendo la previsión (forecast) de ingresos, gastos, resultado y deuda del ejercicio siguiente. Nada que ver, amiga R., ya lo siento, ya sabes que evito el inglés si puedo.

Etimología

La verdad es que la palabra da su juego, porque el “pre-supuesto” puede significar eso: pre-parar un informe que refleje lo que ya he supuesto previamente, aunque ese supuesto tenga poca ciencia y muchas veces se base en intuiciones, ideas preconcebidas, extrapolaciones del ejercicio anterior o análisis voluntaristas. Pero también he visto algún que otro “pre-su-puesto”: tipos pre-ocupados por mantener su-puesto de trabajo y que, por tanto, lo elaboran en función de lo que su superior anhela ver. Una patada a seguir, una manera de ganar tiempo esperando que las cosas vengan mejor dadas.

A – El plan estratégico o planes de negocios (forecast)

Scott Adams explica en El principio de Dilbert que “en alguna parte entre las alucinaciones de la dirección ejecutiva de la empresa y la fría realidad del mercado, se encuentra algo llamado plan de negocios”. Coincido plenamente con esta afirmación y sin embargo, tener un presupuesto para los siguientes ejercicios es una guía fundamental que debe existir en cada compañía, una referencia que en muchos casos será lejana e imposible de cumplir, pero que al menos indicará hacia dónde se pretende ir.

Para preparar el presupuesto de una unidad de negocio, ya sea una delegación, un proyecto o una filial de un gran grupo, hay que responderse primero: ¿cuáles son las líneas estratégicas marcadas por la dirección de la empresa? Pues ya está, eso es lo que quieren ver y eso es por tanto lo que hay que enviar. Aunque a veces sea imposible de realizar, como “contratar un proyecto en Perú o en Oriente Medio en el próximo año”, “crecer a dos dígitos sin invertir un euro” o “mejorar la rentabilidad del negocio más de un veinte por ciento porque sí”. Hay que conocer bien el negocio, vestirlo de manera adecuada a la dirección estratégica de la compañía y guardarse un as en la manga o una reserva para esos objetivos “estratégicos” imposibles de cumplir. Y es que según el propio Dilbert, “para crear un plan de negocios solo hay que dar dos grandes pasos: reunir información e ignorarla”.

Una vez que se aprueba ese presupuesto para el ejercicio siguiente, o el plan estratégico para varios años, es básico tenerlo siempre encima de la mesa y poner todos los esfuerzos en lograr su cumplimiento, aunque uno sepa la falta de consistencia de muchas de sus premisas, pero tan importante (¡o más!) como conocerlo y trabajar en su consecución es saber justificar por qué no se llega al mismo. Hay verdaderos artistas que siempre tienen una razón a mano, preferiblemente una que sirva para retrasar, pero no enterrar, el cumplimiento del plan: “la incertidumbre de los procesos electorales ha retrasado todos los grandes proyectos”, “los permisos para la oficina de Brasil se han retrasado seis meses por la situación del país”, “la reestructuración bancaria ha frenado el crédito y paralizado las inversiones”, y por supuesto el motivo que veremos que se utilizará durante mucho tiempo: “la Covid-19”. Algunos “artistas” de la empresa, auténticos supervivientes que uno no entiende cómo se mantienen, llevan cuatro o cinco años recurriendo a todas estas razones externas y alguna más (“¡los chinos han entrado en el sector y han tirado abajo los precios!”) para justificar que no alcanzan los objetivos que se les han marcado. Por el contrario, si se supera el presupuesto previsto y los beneficios mejoran de manera considerable, no habrá que preocuparse por dos razones:

a) La empresa aprovechará para provisionarse riesgos futuros o marrones pasados que llevaban años sin traspasar a la cuenta de resultados, y así el resultado final se parecerá bastante al presupuestado.

b) El éxito tiene muchos padres, que se apropiarán rápidamente del logro aunque este pueda venir, como ocurre tantas veces, de la resolución favorable de un litigio que se inició cinco o seis años antes.

Dos fuerzas opuestas

En la elaboración de todo presupuesto compiten dos fuerzas de carácter opuesto que interactúan y chocan entre ellas hasta llegar a un punto medio que es “el presupuesto aprobado”. No voy a utilizar términos anglosajones que tanto gustan en el sector financiero, sino algo mucho más gráfico:

1.- La morcilla, de carácter ascendente. Toda aquella persona que elabora presupuestos se guarda algo para ir holgado o para algún imprevisto, es decir, calcula del mejor modo posible sus ingresos y gastos, pero luego le mete una morcilla para cubrirse las espaldas. Los jefes de sección meten sus morcillas al Jefe de departamento, que a su vez igual que el resto de de departamentos añaden sus morcillas al delegado, y estos se cubren ante el Director, que cuando recibe el agregado de los presupuestos se lleva las manos a la cabeza pensando la mierda de empresa sin futuro en la que está metido. Entonces actúa la segunda fuerza en sentido inverso.

2.- Agarrar por los tobillos y sacudir, de carácter descendente. El director no se cree el presupuesto de los delegados, les hace pasar a capítulo, les agarra por los tobillos y les fuerza para que saquen todo el resultado posible a su área de competencia y ya de paso, un poco más de regalo. “¡No, es imposible!”, gimen como ese niño al que cuelgan boca abajo para sacarle todo lo que lleva en los bolsillos. Pero luego los delegados agarran de los tobillos y sacuden a los jefes de departamento, y estos a su vez a los jefes de sección hasta que entre todos se realiza una segunda estimación que suele ser más acertada que la primera. Se llama “revisión del plan estratégico” y su resultado es un número que viene de la fórmula:

PE = K x nM

En donde el Plan Estratégico es un coeficiente K (entre 0,3 y 0,5) multiplicado por el número de Morcillas que traía la primera versión. El coeficiente K se ajustará a la futura realidad en función del número de revisiones que se realicen.

La herramienta

Por muchas herramientas de Business Intelligence y aplicaciones de sensorización/monitorización/análisis de metadatos que ofrezca el mercado (pronúnciese un “¡oooh!” de admiración tras cada una de las palabras empleadas), la herramienta universal de presupuestación es el Excel, al que ya le dediqué un capítulo completo. Aunque pueda parecer que todo este texto es una broma, de verdad que estoy hablando mucho más en serio de lo que algunos creerán, y aún más en serio cuando afirmo que lo que distingue a un buen director de uno como los del libro de Dilbert (libro sobre la incompetencia, no lo olviden), es el olfato para aplicar coeficientes reductores o multiplicadores a las cifras que los distintos responsables de departamento o delegación le muestran cuando defienden su presupuesto para el siguiente ejercicio:

– Hay comerciales que no tienen los pies en la tierra a los que conviene rebajar sus expectativas de ventas entre un veinte y un treinta por ciento.

– Gerentes tradicionalmente “amarrateguis” a los que se les puede exigir sin pudor un diez o veinte por ciento más porque lo tienen guardado.

– Ingenieros muy buenos técnicamente con nula formación financiera: la revisión de su presupuesto es una tarea ardua en la que el olfato se convierte en fundamental. Un consejo: incremente los costes previstos con un margen de seguridad de entre un diez o un quince por ciento. Suelen olvidar costes fundamentales, como los de prevención de riesgos laborales, tributos o todo lo relativo a la financiación del proyecto.

– Novatos voluntariosos y faltos de experiencia a los que hay que ajustar siempre los plazos de ejecución en un plazo casi nunca inferior a los seis meses.

Resultan sorprendentemente útiles las Leyes universales sobre los métodos de cálculo para ingenieros de La Ley de Murphy, de Arthur Bloch.

El papel del CFO como aglutinador de todos los presupuestos previamente revisados por el controller y los directores de turno no es sencillo, pero creo que no me equivoco cuando afirmo que todos sin excepción utilizan el Teorema del Sumatorio Erróneo:

“La suma de todos los presupuestos individuales de la organización no es igual al presupuesto total presentado como definitivo.”

Es la morcilla que se guarda el CFO, pero que jamás reconocerá, sino que lo esconderá bajo un eufemismo de compleja explicación: “ajustes de consolidación”.

Continuará en El presupuesto (II).

Índice del libro no escrito:

Capítulo I. La falacia del ebitda.

Capítulo II. El apalancamiento, ese engañoso eufemismo.

Capítulo III. El jodido desapalancamiento.

Capítulo IV. La diversificación del riesgo.

Capítulo V. Excel no viene de Excelencia.

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La esquizofrenia del CFO

Cabeza CFO

JOSEAN, 10/08/2020

La figura del Director Financiero en las empresas se ha visto alterada de manera considerable en los últimos años. Hasta su propio nombre ha cambiado y lo que era un Director Financiero a la vieja usanza (“Director”, de dirigir, y “Financiero”, relativo a las Finanzas) es ahora un Chief Financial Officer. Y es que nos hemos vuelto todos muy internacionales. Muy modernos, en un mundo “globalizado e interconectado”.

Anteriormente el Director Financiero era un profesional que sabía un poco (o un “mucho”) de todo:

  • Finanzas: obviamente, porque entre sus cometidos estaba la negociación de condiciones con las entidades financieras.
  • Contabilidad: porque tenía que saber elaborar los cierres, preparar unas cuentas, interpretar y explicar de manera conveniente un balance para discutirlo con los auditores externos y obtener su firma y validación.
  • Fiscal: sin ser un especialista, necesitaba conocer los riesgos de una mala praxis en materia fiscal y llevar correctamente todo lo relacionado con el impuesto de sociedades, el IVA, el IRPF o los impuestos específicos de cada sector o comunidad autónoma.
  • Presupuestos: era el responsable de la planificación económica de una compañía, de poner en negro sobre blanco los objetivos, la estrategia de medio y largo plazo, prever las inversiones necesarias y realizar el seguimiento posterior.

A esto había que añadir conocimientos sobre Consolidación, Recursos Humanos o asuntos jurídicos, y estar alineado con los objetivos de la compañía para tratar de plasmar unos estados financieros que permitieran a la Dirección (si el negocio funcionaba de modo correcto) percibir sus bonus.

No sé si es solo una sensación personal, pero a veces pienso que esto tan “sencillo” saltó por los aires hace tiempo. Puede que el cambio se produjera con la implantación de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) desde principios de este siglo, así que voy a tomar esa fecha como punto de partida de la paulatina transformación de la contabilidad hasta el punto de llegar a ser lo que es hoy en día, algo completamente incomprensible en algunos apartados.

Las NIIF (o IFRS en inglés, International Financial Reporting Standards) son establecidas por el IASB (International Accounting Standards Board), una organización privada con sede en Londres. Siempre me imagino a sus miembros como un grupo de sabios experimentados que hace décadas que no cierran unas cuentas anuales de una compañía, unos cerebrines que se reúnen durante largas jornadas, intentan homogeneizar las normas estadounidenses, europeas y asiáticas, terminan dejándolo por imposible y al final se van a cenar, se toman cuatro copas y terminan diciendo cosas como:

  • ¿A que no hay huevos de decir que los alquileres no son un coste, sino un activo?
  • Agárrame el cubata. ¿Y a que tú no te atreves a inventar algo para que lo que facturan las empresas no sea un ingreso sino el cobro de una cuenta a largo plazo?
  • Ja, ja, ja, ya verás.

Al cuarto gin-tonic se inventan la norma de valoración de los instrumentos financieros o la de los derivados (Los derivados y el clembuterol), o el ebitda ya no es el ebitda, o el endeudamiento se llama apalancamiento, o según se contabilicen los ingresos una empresa puede ganar dinero y repartir dividendos o parecer medio quebrada.

Cuentas IASB

Una de las últimas propuestas es la modificación de las bases de presentación de los estados financieros de las compañías para hacerlos “más transparentes y comparables”. Y siempre que han dicho eso la información se ha ido haciendo más compleja y menos clara. Además, el IASB propone crear una nueva definición de ingresos y gastos “inusuales” que deberán ser explicados en una nota aparte. Es decir, aquellos ingresos y gastos de carácter excepcional que por su importe o naturaleza no se vayan a repetir en ejercicios posteriores. ¡Lo que toda la vida habían sido los ingresos y gastos “extraordinarios” que nos explicaron que ya no lo eran! Ahora tendrán que informarse de una manera separada para que su efecto no altere la comprensión de las cuentas del ejercicio. Claro, y todo en aras de la transparencia y la comparabilidad, aunque esas partidas “inusuales” puedan contener millones de euros.

En esa búsqueda de la transparencia y la claridad en las cuentas, uno entiende mal el elevado peso que tienen unos conceptos etéreos y totalmente subjetivos como son “el valor razonable” o “las pérdidas esperadas”. O mantener en los libros algunas partidas de acuerdo con los cálculos de modelos financieros interesados y dirigidos o unos descuentos de flujos de caja aleatorios.

El problema es que no solo han cambiado la contabilidad y las normas de valoración. Ha cambiado todo. La normativa fiscal española es un infierno de complejidad tras las sucesivas reformas de los distintos gobiernos para aumentar la recaudación en épocas de crisis. Aquí ya le hemos dedicado varios artículos, como los dos de principios de este año (Las grandes corporaciones son malas) o los dedicados al gran iniciador de las reformas tramposas, el ex ministro Montoro (Montoro miente). Aprovecho para dejar copia de la reciente resolución del Tribunal Constitucional (que para mi sorpresa ha pasado un tanto desapercibida) que sentenció que el impuestazo que Montoro se sacó de la manga en septiembre de 2016 era inconstitucional porque afectaba a los derechos y libertades de los ciudadanos. Los principios de “neutralidad y justicia fiscal” importaban poco entonces porque lo relevante para Hacienda era sacar esos 8.000 millones de euros de las cajas de las empresas.

No hace tanto tiempo te sentabas con los auditores y podías entenderte con ellos sobre unas bases y unos números comprensibles para todos, mientras que ahora buscas su cooperación para que el gazpacho resultante sea válido tanto para el CFO como para los auditores, que también tienen que cubrir su papel. Pues algo parecido ocurre si la inspección de Hacienda llama a tu puerta: que buscas su colaboración (y ellos la tuya, Cuando Hacienda reconoce su incapacidad) para llegar a un acuerdo como el del chiste del dentista y el paciente que le tiene agarrado por las pelotas:

  • ¿No nos haremos daño, verdad?

A esto hay que añadirle la creación de nuevos impuestos, como el impuesto a las transacciones financieras, a las empresas de servicios digitales o el que se anuncia desde las cumbres de la Unión Europea para financiar el macrofondo de rescate de la recuperación post-Covid. Y todo ello con una carga ideológica de fondo (Populismo legislativo) o con las dudas sobre la inseguridad jurídica que introducen determinadas sentencias judiciales. Si además nuestra empresa ha iniciado el camino de internacionalización, la complejidad en materia fiscal lleva a que solo sea posible afrontarla con la contratación de expertos en el país de destino.

El mundo de las finanzas no ha sido menos y también ha experimentado numerosos cambios, sobre todo a raíz de la crisis de 2008, que comenzó como una burbuja de deuda y productos opacos. El mercado ha pasado de financiar cualquier proyecto que se le pusiera por delante a no financiar aquellos que no llevaran una garantía por triplicado. Han aparecido “los chicos del waiver” y los financieros que desconocen el negocio pero vienen de la mano de unos fondos de inversión que manejan cantidades ingentes de dinero. En algunas de estas reuniones nos han hecho preguntas que solo nuestras habilidades actorales han logrado disimular la perplejidad que nos provocaban. “¿De verdad han dejado en tus manos la posibilidad de decidir sobre una inversión de chorrocientos millones?”.

Por si el panorama no fuera suficientemente complicado, aparecen ahora las finanzas asociadas a otro nuevo concepto: la sostenibilidad. La declaración de “emergencia climática” del Parlamento Europeo del 28 de noviembre de 2019 se traduce en una serie de iniciativas orientadas a la definición de una Estrategia renovada de Finanzas sostenibles en la Unión Europea. No sé muy bien qué quiere decir eso, para mí tradicionalmente cualquier financiación debía ser sostenible por sí misma, por su propio negocio o los flujos resultantes del mismo, pero ahora se han colado las palabras de moda en el borrador puesto a consulta: “…the critical need to strengthen the sustainability and resilience of our societies and the ways in which our economies function”.

Con todo lo comentado con anterioridad, más la responsabilidad añadida sobre digitalización o compliance, confeccionar un presupuesto o un plan estratégico se ha convertido en una tarea a medio camino entre la agregación de múltiples datos mediante herramientas de business intelligence (aquí un emoticono de sorpresa) y la bola de cristal de Rappel. Creo que merece la pena que le dedique un post en breve.

Hace apenas unos meses tuve una reunión con un Director Financiero de otro sector (perdón, un CFO), de una importante compañía. Un tipo veterano de mil batallas, reputado en nuestro gremio. Hablamos de varios de estos cambios y me dijo que la mayoría le provocaban una enorme pereza, que se negaba a aprender más (en verdad no lo hacía), que todo esto nos obligaba a ponernos en manos de jóvenes de treinta años hiper especializados en un tema concreto (precios de transferencia, valoración de activos financieros, fiscalistas en Latam o Middle East, modelos financieros,…), pero a los que veía que les faltaba la visión global del negocio. “Da igual todo, somos meras participaciones financieras, y si te viene un fondo chino con la pasta por delante… da lo mismo lo que sepas de la compañía, será una cuestión de tiempo”. Me confesó que él, por si acaso se quedaba obsoleto, jugaba al Euromillón todas las semanas.

La esquizofrenia es una enfermedad crónica de la mente que genera alucinaciones, fantasías sin base real. Uno ve cosas que no existen o interpreta de manera irracional los estímulos que recibe. Otro síntoma es el pensamiento desorganizado, que se traduce en un discurso inconexo. Como cuando se explica un balance.

Las cicatrices del coronavirus

Sánchez critica a los partidos que vinculan feminismo y Covid-19 ...

JOSEAN, 11/07/2020

Desde que comenzó la crisis del coronavirus, las comparecencias del gobierno vienen acompañadas por una serie de carteles con diversos eslóganes como “Un día más. Un día menos”, “Este virus lo paramos unidos” y otro que me llamó la atención desde el principio: “Salimos más fuertes”.

Como declaración voluntarista de ánimo a la población me parece bien. De una u otra manera las empresas en las que trabajamos o nosotros mismos hemos enviado mensajes similares de apoyo a nuestros conocidos, pero por otro lado me quedaba pensando: “¿de verdad salimos más fuertes?”. Yo creo que la Covid-19 ha abierto una brecha enorme en la población, o mejor dicho, ha abierto numerosas brechas: educativa, digital, en el tejido empresarial, en la cohesión social,… Y cuando una brecha se abre (y solo si logras cerrarla), te deja una cicatriz, una marca, una señal. Un recuerdo de la herida, que en unos casos será un arañazo o un rasguño, y en otros será un socavón.

La cicatriz en la sociedad

La Covid-19 ha sido otro motivo más de división para una sociedad que por desgracia se encuentra cada vez más polarizada, más dividida en el discurso entre fachas y rojos que tanto daño ha hecho. Lo que he visto en algunos grupos de Whatsapp con amigos o lo que he leído en redes sociales no se diferencia mucho de lo que hemos contemplado en el Congreso: un discurso del odio, del enfrentamiento, de “los dos bandos”. El sufrimiento de tantas familias ha generado sensaciones que teníamos olvidadas: angustia, temor a lo imprevisto o a que las cosas no sucedan como esperamos, miedo al futuro, miedo al vecino, miedo al contacto, miedo a salir a la calle. Y como dijo aquel sabio de orejas puntiagudas y conocimientos milenarios:

Miedo ira odio Yoda

Y con ello cerramos el círculo. Necesitábamos una sociedad más unida y salimos partidos por la mitad, como se ha visto en muchas de las concentraciones o caceroladas, o en los escraches nada espontáneos de Galapagar. El problema aumenta cuando la clase política que tenía que poner cordura a esta situación fomenta el discurso del miedo, la ira y el odio porque le interesa, cuando abandona la jungla de las redes sociales y se traslada al Congreso. O a la irresponsabilidad de un vicepresidente del gobierno que exclama sin parpadear: “España se quitará de en medio la inmundicia a la que ustedes representan”.

Iglesias odio inmundicia

Creo que Pablo Iglesias todavía no se ha dado cuenta de que ya no es un activista que puede llamar a la movilización en las calles, sino que ahora tiene una responsabilidad de gobierno y sus palabras sobre Vox, el PP, los jueces, la monarquía o los periodistas que no le son afines atacan directamente las instituciones o el orden constitucional que se supone que representa.

La herida abierta va a tardar en cicatrizar, espero que menos de lo que ocurrió con nuestros padres, aquella generación de héroes que nos enseñó a mirar hacia delante.

Las cicatrices económicas

Será difícil salir más fuertes de esta crisis cuando según el FMI la caída del PIB se prevé en el 12,8%, la mayor de las economías occidentales junto con Italia. El mismo organismo prevé que la deuda pública española se dispare hasta el 123,8% del PIB. En torno al cuarenta por ciento de las empresas realizarán ajustes en sus plantillas, el paro puede superar la cifra del veinticinco por ciento y los salarios “poscovid” se congelarán o reducirán, según el estudio de Willis Towers Watson. Exactamente igual que en la crisis de 2008, las “recetas” no cambian. Es pronto para saber si la “grieta salarial” entre directivos y trabajadores crecerá como entonces, pues según un estudio de la consultora KPMG la reducción de salarios afectará por igual a todos los niveles, si bien los cuadros directivos y mandos intermedios verán reducida su retribución variable ante la imposibilidad de lograr los objetivos del ejercicio.

Poscovid

Con una demanda débil y un país endeudado, no cabe duda de que la salida será más complicada. La avalancha de concursos de acreedores será enorme porque muchos negocios no han podido superar el cierre. Si en 2019 fueron 7.000 las empresas que acudieron al concurso de acreedores, para este ejercicio y el siguiente algunas fuentes prevén hasta 50.000.

Con este panorama desolador, la Unión Europea debate la respuesta adecuada a una emergencia que comenzó siendo sanitaria y ahora es también económica. La Comisión presentó el 27 de mayo su propuesta de recuperación, un amplio plan de medidas cuyo  solo nombre ya da una idea de lo largo que va a ser este proceso: Next Generation EU. El plan cuenta con un presupuesto de 750.000 millones de euros y como anuncia la nota de prensa, se trata de “invertir en la próxima generación” (¿y qué pasa con esta?), apoyar las transiciones ecológica y digital, ampliar los recursos del presupuesto comunitario de 2021 a 2027, y reembolsar los fondos destinados “no antes de 2028, ni después de 2058”. Casi nada.

Los fondos del plan Next Generation EU se invertirán en tres grandes grupos:

  1. Apoyo a los Estados miembros en sus inversiones y reformas: dotado con 560.000 millones de euros, 310.000 a través de un mecanismo de subvenciones y 250.000 en préstamos. Además se complementarán los Programas de políticas de Cohesión (55.000 mill.), el Fondo de Transición Justa (40.000 mill.) y el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (15.000 mill.).
  2. Relanzar la economía de la Unión Europea incentivando las inversiones privadas: se pretende movilizar recursos privados a través de un Instrumento de Apoyo a la Solvencia, del Invest EU (un programa de inversiones ya existente) y la creación de un nuevo Instrumento de Inversiones Estratégicas. La dotación del presupuesto de Next Generation será de unos 60.000 millones, con los que se tratará de atraer recursos privador por encima de los 500.000 millones de euros.
  3. Aplicar las lecciones de la crisis: bajo este titular tan publicitario se movilizarán recursos por unos 130.000 millones adicionales para reforzar la sanidad, la protección civil, la investigación y la acción exterior, incluyendo la ayuda humanitaria.

Veremos si todos estos recursos movilizados son suficientes para tapar el boquete. Ahora bien, falta resolver de dónde salen todos estos fondos y cómo se distribuyen entre los distintos estados. Y ambas cuestiones son el campo de batalla actual.

En cuanto a la captación de recursos, la UE plantea varias propuestas que no suenan a nuevas, como un plan de acción contra el fraude y toda una batería de impuestos “verdes”, como un impuesto sobre el carbón, sobre los derechos de emisión, los envases y los plásticos de un solo uso. Por supuesto, el impuesto “digital” vuelve al primer plano y se plantea una medida interesante que veremos el recorrido que tiene: un impuesto a las grandes operaciones y empresas, como un fee de acceso por beneficiarse del mercado interior, con millones de clientes potenciales y una divisa única. Las grandes patronales solicitan exactamente lo contrario, un plan de alivio impositivo para la reconstrucción, flexibilizando los impuestos y ampliando los aplazamientos para garantizar la liquidez de las empresas. En los dos post publicados a principios de este año sobre el impuesto de sociedades que tenemos en España traté de explicar que el objetivo de la Agencia Tributaria camina precisamente en sentido contrario: anticipar la recaudación en detrimento de los ejercicios posteriores. El rompecabezas que queda es bastante complejo.

Condicionalidad fondo Europeo

En cuanto a la distribución de los fondos entre los distintos países y la fórmula utilizada, si préstamo o transferencia directa, parece claro que no puede ser una barra libre de gasto, sino que de algún modo la Unión Europea tendrá que controlar dónde se invierte esa ingente cantidad de dinero recibida. Y ahí es donde vuelven a surgir las diferencias entre los dos partidos de gobierno. La condicionalidad de dichos fondos europeos va asociada, al igual que en la crisis de 2008, a un control de las políticas internas de cada país, a la pérdida de soberanía y sobre todo, a la necesidad de acometer reformas estructurales de calado. Las palabras “austeridad” y “recortes” vuelven a flotar en el ambiente, aunque no debería ser así. Está por ver hasta qué punto será un rescate encubierto, pero que tiene que haber un control comunitario de los fondos parece lógico, dada la excepcionalidad de la situación.

La situación será incierta durante un tiempo bastante largo y la herida abierta necesita muchos puntos de sutura antes de cerrarse y empezar a cicatrizar.

BBC cifra de muertes

Las cicatrices en las familias

Parece claro que no vamos a saber nunca la cifra real de fallecidos por esta pandemia, si serán los veintiocho mil oficiales, o los más de cincuenta mil que indican algunas fuentes basándose en Cifra de muerteslos registros de mortalidad en comparación con los de 2019 (en la imagen, estudio de la BBC). Lo que sí está claro que la herida en esas familias no va a cicatrizar nunca, sobre todo por el modo de producirse, por la impredecibilidad, la ausencia de duelo, por la soledad en que se ha producido. Y a esa cifra hay que añadir los miles de afortunados que salieron de la enfermedad, pero que han quedado muy tocados en los pulmones, en el bolsillo, o en el cerebro. El miedo en los mayores, pero también en muchos niños y jóvenes, no va a desaparecer en el corto plazo, y menos con las noticias de rebrotes que estamos viendo en las últimas semanas.

Por todas estas razones, más las que no he comentado y que seguro que los lectores tienen en mente, creo que el eslogan del gobierno es irreal. No vamos a salir más fuertes de esta crisis. No encuentro la palabra precisa para definirlo: saldremos más duros, más cínicos, más desencantados,… O mi propuesta: SALIMOS MÁS CURTIDOS.

Strong men

Los 100 de Josean

100 2

Tras los 100 de Lester y los 100 de Barney, me toca el turno de recopilar todos esos temas de los que he hablado a lo largo de estos casi seis años. El tiempo te da la perspectiva suficiente para entender cómo pensabas antes y si ha habido una evolución en tu manera de pensar. Sinceramente, no lo sé, que lo digan los lectores: comencé criticando a un gobierno que no era transparente y a unos medios controlados y he terminado… criticando a un gobierno que no es transparente y a unos medios que están controlados.

Me dio por meterme con el funcionamiento de determinados organismos, como la CNMC, o los ayuntamientos, y cabrearme ante decisiones obscenas como la del SAREB. Por otro lado, lo lógico (y quizás lo más sencillo) es siempre criticar al que está en el poder, pero es que hubo semanas verdaderamente horribles. Lo curioso es que aunque parezca difícil, el refranero español vuelve a acertar: “otros vendrán que bueno te harán”.

A lo largo de estos años ha habido muchos procesos electorales, quizás demasiados, y un problema en Cataluña que empezaba a ocupar protagonismo en este blog.

Me dio por iniciar una serie de artículos dedicados a temas económicos, a lo que este escribiente considera errores frecuentes que se repiten como mantras: tomar como verdades absolutas lo que no deberían ser más allá que ayudas para la interpretación de algo tan complejo como los datos.

100 USD

El Brexit, nuevas elecciones en España y Estados Unidos, y un tema que empezaba a tomar fuerza en este blog: la fiscalidad y esas grandes empresas que siempre nos vendieron como “malas”, “culpables”, “evasoras”.

Cuando escribo sobre temas económicos bajan mucho los lectores del blog, excepto cuando escribo relacionándolo con el mundo del fútbol. Sorprendente lo que puede llegar a mover. Seguí con mi afición a buscar sentencias por las redes y a tratar de interpretarlas con mi (falta de) conocimiento.

Años pidiendo la salida de Rajoy y cuando se produjo no tardé ni un día en lamentar el gobierno que estaba por venir. Más sobre Cataluña, más sobre temas impositivos y más fútbol desde la perspectiva de la pasta que se mueve en ese mundo.

Varios artículos sobre la maraña impositiva que se nos estaba creando y sobre la polarización de la sociedad, que se va a los extremos, los condones sanitarios alrededor de Vox y el totalitarismo de Napoleón Iglesias.

Ministra Montero

Más elecciones generales, otras municipales y dos artículos dedicados a la gran amenaza que tenemos desde hace años y que hemos dejado crecer: China.

Y así hemos llegado al día de hoy. Dediqué otros dos artículos a temas impositivos (se repiten las mismas situaciones que ya se daban con Montoro) y varios artículos más a criticar las absurdas reformas que se estaban implantando aprovechando el estado de alarma. Aquí saco pecho: el post más leído de la historia de este blog se produjo en un momento de vomitar lo que llevaba dentro, soltar toda esa rabia contenida por la situación.

Deuda pública 2020

Me conozco y sé que seguiré criticando al gobierno (sea el que sea), pero también a la oposición, los medios de comunicación, las sentencias que no entienda y los organismos que funcionen de modo partidista y sectario. Lo sé, lo siento si molesta a alguien. Gracias a los lectores, que han sido muy numerosos en este tiempo.

Cara Josean

Todo en un mes… y una semana más

Sanitarios

JOSEAN, 26/04/20

Cuando publiqué el post de la semana pasada sobre todo lo ocurrido en las primeras cinco semanas de confinamiento y estado de alarma, me escribieron varios amigos diciéndome que “también ha ocurrido esto” o “aquello”, o “no te olvides de…”. Está claro, han pasado muchas más cosas, pero mi interés entonces era el de hablar de las principales medidas adoptadas por el gobierno para afrontar la situación, medidas improvisadas y contradictorias en ocasiones.

En esta segunda parte toca hablar de todo eso que ha pasado promovido por otros grupos o colectivos, o simplemente como consecuencia de las primeras semanas de parón económico:

Estímulos fiscales

(Fuente: Belén Trincado / Cinco Días)

  • La mayor parte de las medidas económicas se centran en una línea de avales de 100.000 millones de euros gestionada por el Instituto de Crédito Oficial (ICO). El ICO ha rechazado o bloqueado masivamente las ayudas solicitadas por autónomos y empresas. Hasta el pasado 23 de abril se presentaron solicitudes por 40.000 millones de euros, de las que solo se habían aprobado 11.700, un 29% del total. Los numerosos cambios de criterio para su obtención o la petición de documentación o garantías adicionales son la principal causa para el rechazo o retraso en la obtención de la ayuda, según el sindicato ACCAM.
  • El efecto expansivo de la línea de avales ICO, que el gobierno esperaba que llevara el importe total a una cifra entre 150.000 y 200.000 millones de euros, quedará de seguir la tendencia actual en una cifra muy inferior, sobre los 125.000 millones. La financiación privada está moviendo apenas un 22% adicional sobre los fondos cubiertos por la línea.
  • El presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, indica que apenas el 4% de los trabajadores autónomos ha recibido el aval solicitado al ICO, aproximadamente un 20 por ciento de las solicitudes.

Lorenzo Amor ATA

  • En mitad de un contexto general de críticas por la mala gestión del gobierno en lo referido a cuestiones económicas y de falta d protección del sector sanitario, el general de la Guardia Civil José Manuel Santiago, preguntado en rueda de prensa sobre la actuación del cuerpo para combatir la desinformación, afirma que se está trabajando en dos líneas de actuación, “por un lado, evitar el estrés social que producen estos bulos, y por otro, minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno”. El ministro Marlaska sale inmediatamente al paso para aclarar que se trata de un lapsus y la propia Guardia Civil tiene que publicar en sus redes a qué se refería el general:

Fake news Guardia Civil

Escuché la declaración completa y sinceramente creo en la buena fe del general y su poca experiencia a la hora de explicarse en este tipo de situaciones, pero la frase acojona, máxime leyendo lo que dijo el ministro Marlaska solo una semana antes.

  • En mitad de la crisis más grave en décadas, los partidos nacionalistas más “constructivos” siguen a lo suyo: Esquerra Republicana de Cataluña y EH Bildu presentan una proposición de ley para despenalizar los delitos de injurias a la Corona y ultrajes a España. A río revuelto… El Senado admite a trámite la propuesta el 4 de abril de 2020. La abstención de ambos partidos fue clave para el nombramiento de Pedro Sánchez como presidente de gobierno en enero de este mismo año.
  • El vicepresidente del gobierno Pablo Iglesias publica el 14 de abril una serie de tuits sobre la República y menciona la palabra “futuro”.

  • La Unión Europea aprueba un plan billonario de reconstrucción europea, si bien se mantienen serias divergencias sobre la forma de desarrollarlo. Algunos de los países más afectados por la crisis como España e Italia plantean la financiación del mismo con un mecanismo de deuda perpetua o deuda mutualizada, a lo que se oponen frontalmente países con cuentas más saneadas como Dinamarca y Alemania. Se calcula que la deuda pública española alcanzará el 115% del PIB en 2021.
  • La Comisión Europea planea modificar el marco normativo para que los estados puedan nacionalizar sus empresas más significativas o estratégicas. Se trata de un cambio radical sobre las políticas anteriores con el que algunos países pretenden salvar a aquellas de sus empresas más emblemáticas de posibles quiebras motivadas por la situación actual.
  • El 29 de abril concluye el plazo para la presentación de enmiendas parciales a la Ley de Educación, la llamada Ley Celaá. El plazo para la presentación de enmiendas a la totalidad finalizó el 24 de abril. No se han paralizado los trámites parlamentarios pese al estado de alarma. La controvertida Disposición Adicional Cuarta supone en la práctica el cierre de los colegios de educación especial. Dejo el comunicado de la Plataforma Educación, Inclusiva Sí, Especial También (Campaña #Nocierresmicole).
  • El vicepresidente del gobierno Pablo Iglesias propone la creación de un “impuesto de solidaridad” a las grandes fortunas para hacer frente a la crisis de la Covid-19. El estudio de la creación de este impuesto ya estaba en el acuerdo de gobierno PSOE-Podemos y se puso de nuevo sobre la mesa al inicio de esta crisis.
  • El mismo Pablo Iglesias critica la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid en la que se condena a la diputada autonómica de Podemos Isa Serra con estas palabras: “Las sentencias se acatan (y en este caso se recurren) pero me invade una enorme sensación de injusticia. En España mucha gente siente que corruptos muy poderosos quedan impunes gracias a sus privilegios y contactos, mientras se condena a quien protestó por un desahucio vergonzoso”. El Consejo General del Poder Judicial reprocha al vicepresidente su crítica porque “no solo cuestiona una actuación judicial, sino que también propaga una sospecha de falta de imparcialidad de los jueces españoles, que según él otorgarían un trato desigual y privilegiado a unos colectivos que, por su influencia y contactos, serian impunes a la acción de la justicia”.

  • La agencia estatal EFE repite las palabras de Pablo Iglesias al publicar que la condena a Isa Serra está motivada por intentar frenar un desahucio, sin embargo la sentencia indica que los 19 meses de cárcel se deben a la comisión de los delitos de atentado contra la autoridad, lesiones leves y daños. La agencia EFE tuvo que rectificar de inmediato.
  • El presidente de gobierno Pedro Sánchez afirma con rotundidad en el Congreso el 22 de abril que “España es uno de los países del mundo que más test realiza a su población”, pero la web Newtral, un medio afín por lo general, desmiente categóricamente sus palabras.

Fact check Newtral

“Las peores decisiones en la vida son las que tomamos basándonos en el miedo”

(Sherrilyn Kenyon)

Y todo en un mes

Especial Informativo - Rueda de prensa del presidente del Gobierno ...

JOSEAN, 18/04/2020

De verdad que en el post de hoy voy a intentar no meterme en berenjenales políticos. No merece la pena entrar en el debate actual sobre si estás en un bando o en el otro, que es donde acaban todas las discusiones se hable de lo que se hable (El calibrador de fachas y rojos). El propio lenguaje que observo acerca de “los dos bandos” en redes sociales, con una violencia verbal inusitada, me daba mucha pena al principio. Ahora empieza a darme miedo. Así que voy a limitarme a escribir lo que ha ocurrido en el último mes, desde la declaración del estado de alarma el 14 de marzo pasado.

Disminución recaudación

Deuda pública 2020

Hasta aquí son simplemente datos económicos que ponen los pelos de punta, cifras que se repiten en todos los países y en todas las economías del mundo con mayor o menor impacto. Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, China, Rusia o los países de nuestro entorno van a sufrir impactos importantes en sus cuentas públicas por la pandemia, por esta emergencia sanitaria que va a terminar en una crisis económica brutal. El gobierno de Pedro Sánchez erró gravemente a la hora de enfrentarse al coronavirus igual que tantos otros líderes mundiales como Donald Trump, Macron o Boris Johnson.

Ahora vamos a ver las medidas que se han tomado en el mes y cuatro días que han transcurrido desde la declaración del estado de alarma:

  • El gobierno anuncia un plan de movilización de 200.000 millones de euros para combatir los efectos económicos del Covid-19. Un análisis posterior del real decreto sirvió para ver que en realidad eran 117.000 millones de dinero público, de los cuales 100.000 en realidad se gestionaban a través de una línea de avales y no de liquidez, y 2.800 millones consistían en una transferencia a las comunidades autónomas por una cifra similar a la que adeudaba a las mismas a finales de 2019. Las medidas se publican en el Real Decreto 8/2020 del 17 de marzo, un real decreto de 46 páginas definido como de “medidas urgentes extraordinarias” que incluye una extraña disposición final en la página 41, que ni es económica, ni es urgente, ni mucho menos extraordinaria, para dar entrada a un Vicepresidente del Gobierno en el CNI (Centro Nacional de Inteligencia):

RD 8-2020 1

RD 8-2020 2

  • El Real Decreto 11/2020 aprobado el 31 de marzo aprueba nuevas medidas económicas y corrige varias de las medidas del 8/2020. Se aprueban moratorias de pago de hipotecas, recibos de luz y agua, suspensión de los desahucios y se cuelan 15 millones de euros de apoyo a las televisiones públicas. Para el que no termine de creérselo, aquí está el texto:

RD 11-2020 1

  • El decreto modifica varios de los artículos introducidos en el 8/2020, es decir, aprobados dos semanas antes. Afectan a todas aquellas empresas que trabajan con la administración pública, es decir, una parte muy importante del sector empresarial del país, que a su vez afecta a cientos de miles de trabajadores y  a subcontratistas de las primeras. Dicen que rectificar es de sabios, pero interpretar es de locos a veces:

RD 11-2020 2

  • La declaración del estado de alarma paralizaba los recursos administrativos y las resoluciones, y limitaba la actividad de los juzgados, pero el 20 de marzo se aprueba una resolución del Ministerio de Justicia sobre esa figura tan extraña (y ciertamente dudosa) del indulto:

Resolución 20-03-20

  • Ante la avalancha de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo, se aprueba el Real Decreto 9/2020 de 27 de marzo que corrige de nuevo parte de lo aprobado el día 17 y además limita la aplicación de los ERTEs.
  • El gobierno aprueba un permiso retribuido obligatorio de ocho días para trabajadores de los servicios considerados no esenciales. El decreto y la lista de dichos servicios se publica el domingo 29 de marzo a las once de la noche, con lo cual cientos de miles de trabajadores estuvieron pendientes de saber hasta esas horas si podían o debían ir a sus puestos de trabajo a la mañana siguiente. Todos a sus casas durante dos semanas

RD 10-2020 Laborales

A esas horas del domingo, a alguien le traiciona ya el subconsciente y publica por error el “caos”. No me extraña que pasara desapercibido porque encaja perfectamente con la frase, pero sobre todo con la situación:

RD 10-2020 Laborales 2

  • El gobierno anuncia a finales de marzo que unos 9.000 test rápidos de detección del Covid-19 son defectuosos. Unos días después descubrimos que son 58.000 y finalmente reconocen que la cifra alcanza los 640.000. El gobierno anuncia posteriormente la realización de 62.000 test rápidos para elaborar un muestreo de la expansión de la pandemia. Ayer, 18 de abril, Pedro Sánchez anunció de nuevo que dichos test empezarán en las próximas semanas. La población de España está en unos 47 millones de habitantes.
  • La descoordinación entre el Estado y las comunidades autónomas se pone de manifiesto con la compra de mascarillas, respiradores, geles y test rápidos. De esta gestión se encarga el Ministerio de Sanidad durante unos días, pero tras el desabastecimiento que sufren las consejerías de sanidad autonómicas la competencia vuelve a las mismas.
  • El Centro de Investigaciones Sociológicas no deja de prestar sus servicios esenciales y publica varios sondeos que aprueban la gestión del gobierno durante la crisis. En el publicado esta semana incluye la famosa pregunta 6 sobre la opinión del ciudadano acerca de limitar la difusión de noticias e informaciones:

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  • El Ministro de Interior Fernando Grande-Marlaska niega la existencia de censura, pero sí el control de la información que circula por redes sociales:

Censura-monitorización

La sobredosis de información y cambios legislativos en estas cinco semanas ha sido brutal, de tal tamaño que esto es solo un pequeño resumen de lo que he sido capaz de captar. El Covid-19 ha generado mucha intranquilidad en la sociedad, no solo por los más de 20.000 muertos oficiales (a falta de la coordinación de los distintos criterios de recuento), sino por la situación económica en que va a quedar el país.

Naomi Klein en La doctrina del shock afirmaba que cuanto mayor es el impacto sufrido por una población, debido a una catástrofe o desastres de cualquier tipo, más fácil resulta la implantación de determinadas medidas, medidas que en circunstancias normales jamás habríamos aceptado. Me ha venido a la mente muchas veces durante estas cinco semanas. No duermo tranquilo, pero creo que no soy el único:

El 95% de los españoles ya no podrá dormir

Las grandes corporaciones son malas (II), por Josean

impuesto-sociedades

Las grandes corporaciones son malas (I). Continuación:

5. Considerar los resultados agregados y no consolidados. El cálculo del impuesto de sociedades de un grupo agrega los resultados individuales de las empresas y luego realiza las eliminaciones de operaciones intragrupo. Una filial de un grupo puede estar vendiendo un producto o servicio a otra del mismo, y lo que para una es un ingreso para la otra puede ser un coste, o un inmovilizado, o unas existencias. Ese resultado se elimina en la consolidación.

El caso del pago de dividendos es quizás en el que se ve con mayor claridad. La empresa B tiene un 50% de participación en la empresa A. Con ese porcentaje, A no consolida fiscalmente en B, y realiza su pago de impuestos con el tipo del 25%.

Antes dividendos

Supongamos (y es mucho suponer) que reparte el 100% del resultado restante a sus accionistas en forma de dividendos, es decir, a su matriz B le llegarían 30 (50% de 60).

La empresa B recibe el 50% del dividendo de A, lo integra en su base individual y lo elimina para el cálculo del impuesto, puesto que ese resultado ya ha tributado anteriormente en la empresa A.

Después de dividendos

¿Con qué resultado comparamos el impuesto? Pues el gobierno ha considerado conveniente hacerlo con el agregado (230 en el ejemplo), no con el consolidado (200), que seguiría siendo el mismo 25%. Esta manipulación de la cifra, o dejémoslo en cálculo interesado, llevado a grandes grupos con multitud de filiales tanto nacionales como extranjeras, produce distorsiones enormes en eso que han llamado tipo efectivo del impuesto.

Por otro lado, y por valorar todos los puntos de vista, este traspaso de resultados entre filiales de diferentes países con tributaciones distintas es muy goloso desde el punto de vista de la “ingeniería fiscal”. Yo no digo que no haya que regularlo y controlarlo de algún modo, por supuesto que sí, y ya lo hice en su día con las empresas llamadas GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple). Simplemente me he limitado en los puntos anteriores a criticar la falacia que se trata de vender a los medios para justificar las medidas que el gobierno piensa implantar según el punto 10.2 de su acuerdo:

Acuerdo PSOE-Podemos

a) La tributación mínima del 15%, dependiendo de cómo se realice ese cálculo, puede ser un auténtico hachazo para la tesorería y los resultados de las empresas, y a buen seguro afectará seriamente a su competitividad. Entre los ajustes al resultado contable que conforman la base imponible se encuentra la no deducibilidad parcial de los gastos financieros y amortizaciones, que los manda a ejercicios posteriores. Con este ajuste “Montoriano”, la base imponible se incrementa en el ejercicio en curso (y por tanto el pago de impuestos) a costa de rebajar la de los ejercicios posteriores. El que venga detrás que apechugue.

b) La reducción de la exención de los dividendos del 5% supone que el 95% restante sigue exento, y al tributar al 25% eso supone que el dividendo percibido (y que ya pagó impuestos en origen) tendrá un coste impositivo adicional del 1,25%. En mi ejemplo anterior quedaría así:

Nueva imposición dividendos

Puede ser una medida razonable, contemplada en la Directiva europea, y se justifica en los gastos que una empresa multinacional soporta en origen, en España, para el desarrollo de sus trabajos en el extranjero, pero aunque la fórmula indique que el tipo impositivo de esa empresa es inferior al 25%, no hay que olvidar que el dividendo tributó en origen y va a tributar de nuevo en destino.

Desde hace años se trabaja en la OCDE, el G-20 y la Unión Europea para controlar los abusos fiscales que pueden cometerse cuando se trasladan los beneficios de un país a otro, o se inflan los gastos para dejar el mayor resultado en los países con fiscalidad más favorable. Las normativas BEPS (Base Erosion Profit Shifting), la regulación de los precios de transferencia y de modo más reciente, la necesidad de informar del resultado obtenido por país, el country by country report. La Agencia Tributaria publicó en noviembre su cálculo acerca del impuesto efectivo que pagan las 134 multinacionales españolas obligadas a suministrar la información del country by country report (facturación superior a 750 millones de euros anuales) y concluyó que el tipo efectivo en términos de caja era del 12,6% y en términos de devengo, del 15,5%.

AEAT-country by country

Es otra aproximación. Ya no es el 7,7% sino el doble, si bien ese cálculo country by country peca de errores similares, puesto que algunas empresas informan de los resultados agregados y no consolidados, o no se consideran las compensaciones de impuestos devengadas en ejercicios anteriores como las comentadas en la primera parte de este post. En cualquier caso, este informe por país, bien realizado, puede ser muy útil para controlar los abusos de empresas como las mencionadas que trasladan sus beneficios de un país a otro para rebajar su factura fiscal.

La postura de la CEOE

Si hemos escuchado la versión de la Agencia Tributaria, tenemos que conocer la interpretación de la CEOE sobre este asunto. En diciembre de 2019, la CEOE se revolvió contra la metodología de cálculo empleada por la Agencia Tributaria y publicó su valoración (enlace: Informe CEOE), en la que, aparte de despotricar con razón, publicó los tipos efectivos que consideraba adecuados a la realidad y separando por sectores. Este tipo se acercaba al 20% de media.

Tipo efectivo por sectores

Como indican en su argumentario: “el tipo efectivo sobre la base imponible resulta más realista, ya que se realiza sobre la base imponible por la que las empresas deben tributar en España, descontados los beneficios generados en el extranjero, así como los ajustes por consolidación, las deducciones aplicadas, bases imponibles negativas obtenidas o créditos fiscales logrados”.

En esta otra noticia de esos mismos días, la CEOE indicó que las empresas del Ibex-35 pagan un tipo efectivo medio del 28,7%. Para los que hemos lidiado con el impuesto de sociedades estas diferencias entre “tipos efectivos” parecen un cachondeo, así que no quiero ni imaginar lo que pensará un profano en la materia.

La AEDAF (Asociación Española de Asesores Fiscales), en este interesante artículo titulado Tributación efectiva y la ceremonia de la confusión concluye que “el tipo efectivo medio de las empresas españolas ronda el 27%, partiendo de la metodología propuesta a tal efecto por la propia Dirección General de Tributos, el Banco de España y la propia OCDE”.

Y una referencia más: el Índice de Competitividad Fiscal de 2019, realizado por la Tax Foundation de Estados Unidos, que se puede descargar fácilmente en este enlace. El informe llega a las siguientes conclusiones:

Fortalezas y debilidades IS español

El denominado Índice de Competitividad Fiscal pretende medir si las políticas fiscales de los distintos países se guían por los dos principios que considera básicos en una buena política tributaria: competitividad y neutralidad. En función de su análisis elabora un ranking de competitividad fiscal que sitúa a España en una posición intermedia-baja (23º sobre 36 países analizados) por su fiscalidad global, el 22º por el Impuesto de Sociedades.

Ranking 2019 ICF 1

Ranking 2019 ICF 2

Conclusiones

Por supuesto que hay que mejorar la fiscalidad de las empresas y la recaudación, pero para ello no conviene mentir, que es de lo que iban estos dos textos tan largos y posiblemente tediosos que me he marcado. Y una cosa también importante: conviene no cambiar la normativa cada año. Según la misma Tax Foundation, el Impuesto de Sociedades español ha tenido más de doscientas modificaciones entre 2007 y 2017, y ahora mismo es una maraña infernal en la que se pierden fiscalistas, asesores, inspectores y por supuesto los que trabajamos en las empresas. Lo que hoy no resulta válido sí lo era hace tres años, o con otros porcentajes hace cinco, o con distintas deducciones hace siete. Es una auténtica tortura.

Hay muchas cosas que cambiar en el actual Impuesto de Sociedades, empezando por su simplificación. No hace tantos años el tipo impositivo era mucho más alto, del 35%, pero había una gran cantidad de deducciones, muchas de las cuales sí eran deducciones-trampa, o deducciones-colador, ingeniería fiscal cutre. A medida que fue bajando el tipo impositivo se redujeron las deducciones, pero por el contrario se ha complicado con los ajustes en la base imponible y las patadas hacia delante de numerosos gastos (más recaudación en el corto plazo, menor en el largo). Dejémonos de artificios, empezando por la administración.

La fiscalidad debe adaptarse a la realidad de los nuevos negocios, por difícil que me parezca atar en corto a la economía digital. Debido a la dificultad de localizar a las empresas de esta nueva economía digital, 137 países se han puesto de acuerdo en establecer una tasa global para gravar a las empresas por el lugar en el que tengan sus clientes, no sus oficinas. Puede ser un primer paso, preferible desde luego a ese modo de “hacer la guerra cada uno por su cuenta” que habían iniciado algunos países.

Bill Gates propuso hace unos meses establecer un impuesto a los robots, calculado en función del impuesto que pagaba el trabajador reemplazado. “Ahora mismo, un trabajador que realiza un trabajo en una fábrica e ingresa 50.000 dólares al año, paga unos determinados impuestos sobre esos ingresos. Si un robot viene a hacer la misma labor, se podría pensar en gravar al robot con un importe de impuestos equivalente”. Puede que sea razonable, pero no lo tengo claro, ¿y un ordenador? ¿Una cosechadora? ¿Cualquier cadena de producción del último siglo? Casi cualquier avance tecnológico supuso la sustitución de puestos de trabajo y no se generó este debate. ¿Por qué no establecer ese impuesto a “los chinos”, que también han sustituido muchos puestos de trabajo locales y me niego a creer que todos ellos y sus negocios paguen impuestos?

Sobre el impuesto a las transacciones financieras ya me pronuncié en su día de modo favorable, y especialmente a las que no aportan valor y son de carácter puramente especulativo. Sigo sin entender por qué dejaron a los derivados fuera del proyecto de ley.

Hay mucho recorrido para aumentar los impuestos “verdes”, relacionados con toda la eliminación de residuos. Si el principio es el de “quien contamina, paga”, habrá que hacer que los productos (y por tanto los clientes) paguen mucho más por el residuo que generan, ya sea el plástico o el textil, uno de los más contaminantes que existe. Mientras no se penalice el producto por el tratamiento del residuo que genere seguiremos viendo camisetas a tres euros o mierdas de plástico a un euro, en los chinos y en los no chinos.

Hay que aumentar el número de inspectores y los medios de la inspección, puesto que estamos en unas cifras bajas en comparación con la media de la Unión Europea. Y creo que pese a que recomiende el aumento de inspecciones, hay que dejar trabajar a las empresas y no volver locos a sus gestores con tanto cambio normativo e impositivo, muchas veces generado para aumentar la recaudación en el corto plazo aun a costa de perjudicar el largo y la competitividad de las empresas.

 

Las grandes corporaciones son malas (I), por Josean

Ministra Montero

Según un informe de la Agencia Tributaria de noviembre de 2019, las grandes empresas pagan solo un 7,7% de sus beneficios a Hacienda, un porcentaje muy inferior al 14% de las medianas empresas o al 18,3% de las pequeñas. Puesto que el tipo impositivo del impuesto de Sociedades es del 25%, la pregunta resulta obvia: ¿de verdad las grandes empresas pagan solo un 7,7% de sus beneficios? Si esto fuera así (y no creo que debamos desconfiar de Hacienda), ¿no sería España un verdadero paraíso fiscal dentro de la Unión Europea, un lugar en el que las principales multinacionales se establecerían para ahorrarse la factura fiscal? Sin embargo sabemos que no es así, que los destinos elegidos suelen ser Irlanda (12% de tipo impositivo) o Luxemburgo, o las islas del Canal. Entonces, ¿nos están mintiendo con esta cifra?

Como dijo un reconocido miembro del nuevo equipo de este gobierno de coalición y de progreso: “a los grandes grupos les conviene tributar más porque es que si no, esto de la cohesión social y la circunstancia tributaria no se sostiene”. ¡Habéis sido malos!¿Adivinan quién dijo esta frase, a continuación de repetir el consabido mantra de que las grandes corporaciones tributan solo un 7% de sus beneficios? Pues no, no fue la ministra Montero, ni el economista castrista Garzón, ni Pablo Iglesias, ni el presidente Sánchez. He hecho una pequeña trampa porque esta frase la dijo el que fuera ministro de Hacienda durante muchos años, Cristóbal Montoro. (Enlace a Montoro miente).

Montero y Montoro

El gobierno actual utiliza la misma estrategia de manipulación y mentira de la que abusó en su día el Partido Popular: desviar la atención sobre su ineptitud para recortar gastos y culpar a esas grandes empresas, ¡las grandes corporaciones!, a las que dibujan como un ente impersonal e inhumano que devora criaturas y se lleva los beneficios a las islas Caimán para que un puñado de accionistas se hagan multimillonarios. La estrategia fue utilizada una y otra vez durante las pasadas elecciones de noviembre, y en las de abril, y en 2018, en 2017,… ¿No querían combatir las fake news? Pues pueden empezar por ese supuesto tipo impositivo.

El acuerdo de gobierno firmado por PSOE y Unidas Podemos el 30 de diciembre recoge en su punto número 10 lo que definen como “Justicia fiscal y equilibrio presupuestario”. Equilibrio presupuestario… puesto que piensan incrementar el gasto público, como se presume de los nueve puntos anteriores, el equilibrio solo se puede lograr subiendo los impuestos. Y lo que llaman justicia fiscal tiene una carga ideológica interesada que es la que este gobierno debe saber manejar sin entrar en demagogias o en trampas como las de Montoro. Dudo mucho que lo vayan a hacer.

Es muy posible que pueda estar de acuerdo con el planteamiento en aras de una mejor tributación, pero en lo que no puedo estar de acuerdo es en la mentira tal como se ha contado. Cualquier persona acostumbrada a lidiar con el impuesto de sociedades sabe dónde está la burda trampa de estos cálculos, pero voy a tratar de explicarlo de un modo gráfico para los menos iniciados en la materia. Las trampas de Montero hoy son casi las mismas de Montoro ayer:

1. Calcular el tipo impositivo en función del resultado contable y no de la base imponible. Las diferencias son considerables. Hay ajustes que aumentan la base imponible (por ejemplo, los famosos gastos no deducibles) y otros que la disminuyen (como los ingresos por dividendos o los ajustes por diferimiento del arrendamiento financiero). Así que comparar el gasto por impuesto con el resultado contable lleva a resultados dispares alejados de la realidad. Para los menos habituados a lidiar con el impuesto, los posibles ajustes son tantos como los que siguen:

Ajustes impuesto

Ajustes impuesto 2

2. No tener en cuenta las pérdidas. Cuando un grupo tiene varias sociedades y un consolidado fiscal, las bases imponibles se suman y compensan entre ellas, las positivas con las negativas. Salvando las distancias y resumiéndolo mucho, de este modo:

Ajuste pérdidas 1

Sin embargo, la nueva metodología de cálculo propuesta por el Ministerio suma solo los resultados positivos de las empresas y compara el agregado con el impuesto liquidado. Tan burdo como lo descrito:

Ajustes pérdidas 2

Mismos resultados individuales, un tipo global completamente distinto.

3. Comparar el pago de impuesto de sociedades en España con el beneficio agregado de un grupo en varios países. Supongamos un grupo con filiales en Francia y Argentina, países en los que tributa el impuesto correspondiente con el tipo impositivo de cada país. El tipo impositivo en España no cambia, sigue siendo el mismo, o si queremos hacer una media podríamos dividir el pago por impuestos en varios países por el beneficio consolidado:

Ajustes IS extranjero 1

Sin embargo, el Ministerio compara exclusivamente el pago realizado en España con el beneficio agregado y así sale lo que sale. Es ridículo, pero estos cálculos los ha hecho gente muy seria y los ha llevado a ruedas de prensa y presentaciones de resultados:

Ajustes IS extranjero 2

4. Obviar la compensación de pérdidas de ejercicios anteriores. Este fue uno de los “grandes inventos” de Montoro para frenar la sangría que las pérdidas de las empresas españolas durante la crisis iba a suponer en la recaudación del impuesto de sociedades cuando llegara la recuperación. Hasta la célebre “Montorada”, una empresa con beneficios podía compensar el pago de impuestos si en los ejercicios precedentes había tenido pérdidas.

No quiero extenderme hablando de créditos fiscales o de BINs (Bases Imponibles Negativas), sino que trataré de explicarlo con un ejemplo: si la empresa A tiene un beneficio de 100, pero en los dos ejercicios precedentes ha tenido unas pérdidas de 30 y 50, podía liquidar el impuesto tras compensar la Base Imponible positiva del ejercicio con las negativas (BINs) de los anteriores:

Ajustes compensación pérdidas 1

Como solo pagaría 5 en impuestos, ¿significaba eso que su tipo impositivo era del 5%? No, en absoluto. Cuando Montoro vio que muchas de las grandes empresas españolas habían sufrido pérdidas severas durante la crisis, se temió que con la recuperación de las cuentas de resultados la recaudación iba a ser paupérrima, así que se sacó de la manga la modificación del impuesto que permite a las empresas compensar solo el 25% de las BINs cada ejercicio con Bases positivas. En el ejemplo expuesto, la empresa solo podría compensar el 25% de las pérdidas de los años precedentes (20) y tendría que pagar el impuesto por el resto.

Ajustes compensación pérdidas 2

 

La empresa asfixiada (tras los EREs, ampliaciones de capital o lo que haya tenido que afrontar), en cuanto empieza a asomar la cabeza, tiene además un perjuicio en el pago del impuesto. En el global de esos años está pagando más de lo que le correspondería pagar, pero es que además con el cálculo propuesto por la Agencia Tributaria parece que incluso tributa con ventajas, con un 20% de tipo, de nuevo inferior al 25%. Es surrealista, kafkiano, pero es real.

5. Considerar los resultados agregados y no consolidados. El cálculo del impuesto de sociedades de un grupo agrega los resultados individuales de las empresas y luego realiza las eliminaciones de operaciones intragrupo.

(Continuará…)

El registro de jornada, 2ª parte: el chip subcutáneo

Registro 0

JOSEAN, 06/10/19

1ª parte: las prisas

Según la opinión que manifesté en la primera parte, el real decreto para el registro y control de la jornada de trabajo se aprobó de manera rápida, en un momento que no era ni de lejos el adecuado, y sobre todo y más importante, carecía del consenso necesario entre todas las partes afectadas.

Guía MinisterioEl real decreto tal como se aprobó tenía lagunas importantes que sembraron varias dudas en las empresas respecto a su aplicación y la adaptación requerida, así que, aunque la obligación entraba en vigor el 12 de mayo, el Ministerio esperó al día 13 para publicar la Guía que trataba de aclarar estas dudas. Vuelvo a recordar que entre medias tuvimos unas elecciones generales en abril.

El real decreto no especifica cómo debe llevarse ese registro de jornada, por ejemplo, si necesariamente debe ser un sistema informatizado de fichaje o bastaría con unas hojas de registro manuscritas. La Guía del Ministerio indica que:

Así, será válido cualquier sistema o medio, en soporte papel o telemático, apto para  cumplir el objetivo legal, esto es, proporcionar información fiable, inmodificable y no manipulable a posteriori, ya sea por el empresario o por el propio trabajador. Para ello, la información de la jornada debe documentarse en algún tipo de instrumento escrito o digital, o sistemas mixtos, en su caso, que garanticen la trazabilidad y rastreo fidedigno e invariable de la jornada diaria una vez de registrada.

– Firma aquí, Curro.

– Pero ahí pone que he trabajado 8 horas, señor, y han sido 11 y media con la parada del bocadillo.

– ¡Que firmes, hombre!

Ya está, el tramposo seguirá haciendo trampas como siempre. Otra crítica al real decreto ha sido la referida al bajo importe de las sanciones por incumplimiento.

  • El incumplimiento de la obligación de poner a disposición de los trabajadores el informe sobre el control de horas será considerado “infracción leve” y sancionada con una multa entre 60 y 625 euros.
  • El incumplimiento de la obligatoriedad del registro de la jornada de los empleados será considerado como “infracción grave” y penada con una sanción entre 626 y 6.250 euros.

¿Eso es todo?, pensará algún empresario explotador. ¿Me merece la pena incumplir la norma y seguir obligando a los trabajadores a hacer horas de más? En ese caso, si se detectara un incremento de horas extras no remuneradas, la infracción sería considerada “muy grave” y multada con hasta 187.515 euros. Pero sin registro del delito no hay pruebas.

Jornada 5

La Guía del Ministerio dejó otras novedades que no figuran en el real decreto 8/2019, como la no aplicación del registro de jornada al personal de alta dirección. ¿Pero cómo que no?, pensé, ¡si a muchos de esos directivos es precisamente a los que hay que obligar a que registren y se larguen a casa! ¡Si algunos de ellos son los aficionados al presentismo por encima del trabajo productivo y de calidad! Pero además, la Guía deja abierta otra peligrosa puerta al añadir:

“Distinto del anterior es el supuesto de trabajadores que, no siendo estrictamente personal de alta dirección (mandos intermedios, cargos de confianza o con ejercicio de especiales responsabilidades) tienen pactado un régimen de libre disponibilidad del tiempo de trabajo o forma parte de sus obligaciones contractuales su plena disposición horaria para el cabal cumplimiento de su actividad profesional. Con carácter general, bajo la premisa de que tras estas modalidades no se ocultan situaciones de abuso de derecho, la jornada diaria de estos trabajadores deberá ser objeto de registro, sin perjuicio de la acreditación de su tiempo de trabajo mediante el pacto de disponibilidad horaria, interpretándose que la retribución obtenida por el trabajador ya compensa de manera proporcionada esa mayor exigencia de tiempo de trabajo.”

El párrafo no tiene desperdicio, ya veremos las sentencias de los juzgados de lo social cuando empiecen a resolver disputas entre empresas y trabajadores por este asunto.

– Señor juez, yo no era personal de confianza, solo era la secretaria del Director.

– ¡Un puesto de la máxima responsabilidad! -diría el abogado defensor de la empresa-. Sin sus funciones el Director no atendería sus compromisos a tiempo, no encontraría los archivos, ni los contratos, ni podría asistir a reuniones en sus viajes internacionales, es lógico que la empresa le obligara a una disponibilidad horaria absoluta.

O sobre el encargado de reprografía:

– ¡Fundamental! Todas las ofertas que se presentan pasan por sus manos y sin ofertas no hay contratación, y sin contratación no hay trabajo, y sin trabajo cerramos el chiringuito. Y además es documentación confidencial, luego requiere personal de la máxima confianza, ¡se le podían exigir jornadas de 18 horas!

Obviamente es una exageración, pero son solo ejemplos de algunos puntos que no se han definido con claridad. Como los referidos a los trabajadores desplazados o empleados que por su trabajo pasan la mayor parte de su tiempo en la carretera. No es que la Guía sea poco clara, es que deja el tema abierto:

“…en relación con los trabajadores desplazados fuera del centro habitual de trabajo, con o sin pernocta, el registro diario de jornada no altera la aplicación de las reglas estatutarias generales, debiéndose registrar el tiempo de trabajo efectivo”.

¿Computa como tiempo de trabajo cuando estás volando o cuando estás en un hotel en una convención de varios días aguantando a compañeros plomizos? Pues nos dicen que no:

“Por ello, este registro no incluirá intervalos de puesta a disposición de la empresa, sin perjuicio de su compensación mediante dietas o suplidos. Sin embargo, es conveniente en estos casos que el registro, a efectos de prueba de la separación entre ambos elementos temporales, deje constancia expresa de su cómputo, siendo adecuada la declaración documentada del trabajador, al margen de la capacidad de control y ejercicio de poderes directivos por parte de la empresa para verificar la realidad de esa manifestación”.

Vamos, que hay que registrar igualmente la jornada aunque no haya medios para ello, separando el tiempo de desplazamientos o alojamiento, y que todo ello pueda ser controlable por el empresario. Lo de toda la vida, o sea nada, pero apuntándolo en algún sitio. Viene a ser algo parecido a lo referido a las pausas, que habrá que controlarlo aunque no se pueda controlar:

“…la autorregulación convencional, mediante la negociación colectiva o el acuerdo de empresa, se muestra como el modelo idóneo”.

¿Y qué dice la Guía de ese concepto tan manido últimamente que es el teletrabajo, esa aspiración que tenemos cada día más currantes?

“…en el caso de trabajo a distancia, incluido el teletrabajo, existen fórmulas asequibles que aseguran el registro de la jornada diaria, incluidas las especificidades o flexibilidad para su cómputo, a través de registros telemáticos o similares. En todo caso, si existe autorregulación convencional al respecto, mediante la negociación colectiva o el acuerdo de empresa, o si el empresario da por buena la firma por el trabajador de hojas o instrumentos similares de autogestión del tiempo de trabajo del teletrabajador o trabajador a distancia, tales serán instrumentos válidos para dar cumplimiento a la obligación legal”.

La geolocalización, por ejemplo. Pero no nos gusta. O la implantación de sistemas en los móviles para activar al inicio de la jornada y a su finalización. Que se desactiven cuando el trabajador esté en el guasap o navegando por páginas no relacionadas con el trabajo, pero tampoco nos gustan. El correo electrónico permite hoy en día saber qué trabajador está conectado y cuál no, con un simple semáforo, e incluso conocer los minutos exactos y las horas que el trabajador lleva desconectado de su puesto de trabajo. Pero (y no debería sorprendernos) cada vez son más los trabajadores que desconectan esa opción, gente a la que no le interesa que sus superiores tengan acceso a esa información. Aparte está la inviolabilidad del correo electrónico y la imposibilidad de que la empresa controle que el trabajador al que se le ha puesto un ordenador o un móvil realmente lo está usando con fines laborales y no personales. Y claro, todo se vuelve a complicar: hay que controlar al trabajador y al empresario, pero sin que el trabajador se sienta controlado o atacado en sus derechos fundamentales.

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Gente dispuesta a dar a Google, Facebook o diversas apps toda la información de su vida (está en las condiciones que se aceptan en muchas de estas aplicaciones), pero que se siente observada cuando está solucionando en el trabajo temas del colegio de sus hijos o la comunidad de vecinos, y es que, claro, eso no puede ser. No me gusta que se metan en mi vida, salvo si le doy permiso a Google para que acceda a todas mis fotos, vídeos personales, ubicación exacta en cada momento y comentarios personales.

Nos encontraremos sentencias de todo tipo sobre la interpretación del registro de jornada, el tiempo de trabajo efectivo o los medios electrónicos a disposición del empleado, y los juzgados de lo social fallan tradicionalmente a favor del trabajador. Para completar el pastel, la jornada a la carta va a traer otro elemento de controversia:

“…la empresa, ante la solicitud de adaptación de jornada, abrirá un proceso de negociación con la persona trabajadora durante un periodo máximo de treinta días. Finalizado el mismo, la empresa, por escrito, comunicará la aceptación de la petición, planteará una propuesta alternativa que posibilite las necesidades de conciliación de la persona trabajadora o bien manifestará la negativa a su ejercicio. En este último caso, se indicarán las razones objetivas en las que se sustenta la decisión”.

“Las discrepancias surgidas entre la dirección de la empresa y la persona trabajadora serán resueltas por la jurisdicción social a través del procedimiento establecido en el artículo 139…”

Ya están llegando las primeras sentencias al respecto, con resultados dispares, supongo que dependiendo del juzgado en el que caigan o del momento “político-conflictivo-laboral” en que nos encontremos.

 

En fin, entiendo que no resulta sencillo conjugar los intereses del empleado explotador con los del trabajador sobrecargado de curro que se merece poder conciliar su vida familiar y laboral, mezclados con los del empresario honesto que lucha por sacar su negocio adelante pese a las pocas ayudas gubernamentales y con los del “Escaqueator” de turno que tanto abunda en las empresas de cualquier tamaño.

Así que lo mejor es dejarse de medias tintas, aprovechar lo que decía Pedro Sánchez en Naciones Unidas la semana pasada acerca de “las nuevas tecnologías”, el Internet de las cosas o el Big Data, y adoptar una medida radical, pero justa, ecuánime como ninguna otra con el megacurrante y el tramposo: el chip subcutáneo.

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Se injertará un chip bajo la piel a cada trabajador con un sistema que se activaría al paso de cada puerta o al estar en el entorno de su puesto de trabajo. Que el trabajador baja a fumar, se desactiva el chip que registra la jornada de trabajo. Que los hay que van al baño siete veces al día y a veces quince minutos porque aprovechan para guasapear, ningún problema, queda registrado. Se evitarían así los agravios comparativos con los que ponen su vejiga a prueba durante horas. El chip contaría con un sistema homologado y único para todas las empresas de este país, un sistema que permita al trabajador cambiar de curro con facilidad sin necesidad de taladrarle el brazo para reinsertarle el chip de la nueva compañía.

En un experimento realizado en Fakeland (Estados Unidos), el chip se situó en la garganta de los trabajadores de una empresa de 200 trabajadores y los resultados fueron sorprendentes. Al estar ubicado junto a la tráquea, el chip recogía información sobre cafés, tabaco, donuts o conversaciones irrelevantes, y permitía segregar los datos en función de la edad, raza, sexo o categoría laboral. Resultó que un 25 por ciento de la plantilla trabajaba menos de seis horas diarias, un 12 por ciento no hablaba, ni fumaba, apenas bebía y se comía los marrones del resto de la plantilla. El 14 por ciento tenía serios indicios de obesidad solo por lo que injería en la oficina, un 4 por ciento veía porno en el baño, los jefazos de categorías superiores fumaban en sus despachos y tenían la garganta seca por hablar más que una portera, y a un 2 por ciento de los empleados le fueron encontrados restos de semen. El experimento se abandonó en la primera de las cuatro semanas previstas.

Evidentemente, el chip subcutáneo no existe, aunque todo se andará. Del mismo modo que creo que en muy poco tiempo, entre la sustitución de algunos puestos por robots y todas estas controversias sobre el presentismo y la sustitución por el teletrabajo, el trabajo fijo en una empresa acabará siendo sustituido por prestaciones reales que el currito realizará en remoto y facturará desde su casa, como un autónomo o falso autónomo. Con todos los peligros que eso conlleva, pues perderá como siempre el eslabón más débil de la cadena.

Luego está la opción de aquellos empresarios que consideran que un trabajador satisfecho es una mina (igual que pienso yo), y basan su relación con el empleado en la confianza y el respeto mutuo: “haz lo que quieras, cuando quieras y desde donde quieras, pero cumple, obtén resultados”. No es un tema de horas, sino de dedicación, esfuerzo y sobre todo responsabilidad.

Kike Sarasola ha vuelto a ir contracorriente y anunció recientemente que todos los empleados de su cadena de hoteles Room Mate contarán con una semana más de vacaciones, un día libre en la semana de su cumpleaños y un mes adicional de baja de maternidad y paternidad. Me parece una opción cojonuda y estoy seguro de que sus empleados le devolverán con creces y resultados ese tiempo extra que les ha sido otorgado. Así que no creo que sea tanto un problema de registro de jornada, sino de saber crear esas relaciones de confianza empleado-empleador.

Y una vez que he soltado todas estas parrafadas sobre este complejo asunto, una duda que me embarga desde el primer minuto: ¿piensan aplicar la norma de registro obligatorio a los chinos, o van a seguir gozando de barra libre laboral y fiscal?

Cara Josean