La esquizofrenia del CFO

Cabeza CFO

JOSEAN, 10/08/2020

La figura del Director Financiero en las empresas se ha visto alterada de manera considerable en los últimos años. Hasta su propio nombre ha cambiado y lo que era un Director Financiero a la vieja usanza (“Director”, de dirigir, y “Financiero”, relativo a las Finanzas) es ahora un Chief Financial Officer. Y es que nos hemos vuelto todos muy internacionales. Muy modernos, en un mundo “globalizado e interconectado”.

Anteriormente el Director Financiero era un profesional que sabía un poco (o un “mucho”) de todo:

  • Finanzas: obviamente, porque entre sus cometidos estaba la negociación de condiciones con las entidades financieras.
  • Contabilidad: porque tenía que saber elaborar los cierres, preparar unas cuentas, interpretar y explicar de manera conveniente un balance para discutirlo con los auditores externos y obtener su firma y validación.
  • Fiscal: sin ser un especialista, necesitaba conocer los riesgos de una mala praxis en materia fiscal y llevar correctamente todo lo relacionado con el impuesto de sociedades, el IVA, el IRPF o los impuestos específicos de cada sector o comunidad autónoma.
  • Presupuestos: era el responsable de la planificación económica de una compañía, de poner en negro sobre blanco los objetivos, la estrategia de medio y largo plazo, prever las inversiones necesarias y realizar el seguimiento posterior.

A esto había que añadir conocimientos sobre Consolidación, Recursos Humanos o asuntos jurídicos, y estar alineado con los objetivos de la compañía para tratar de plasmar unos estados financieros que permitieran a la Dirección (si el negocio funcionaba de modo correcto) percibir sus bonus.

No sé si es solo una sensación personal, pero a veces pienso que esto tan “sencillo” saltó por los aires hace tiempo. Puede que el cambio se produjera con la implantación de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) desde principios de este siglo, así que voy a tomar esa fecha como punto de partida de la paulatina transformación de la contabilidad hasta el punto de llegar a ser lo que es hoy en día, algo completamente incomprensible en algunos apartados.

Las NIIF (o IFRS en inglés, International Financial Reporting Standards) son establecidas por el IASB (International Accounting Standards Board), una organización privada con sede en Londres. Siempre me imagino a sus miembros como un grupo de sabios experimentados que hace décadas que no cierran unas cuentas anuales de una compañía, unos cerebrines que se reúnen durante largas jornadas, intentan homogeneizar las normas estadounidenses, europeas y asiáticas, terminan dejándolo por imposible y al final se van a cenar, se toman cuatro copas y terminan diciendo cosas como:

  • ¿A que no hay huevos de decir que los alquileres no son un coste, sino un activo?
  • Agárrame el cubata. ¿Y a que tú no te atreves a inventar algo para que lo que facturan las empresas no sea un ingreso sino el cobro de una cuenta a largo plazo?
  • Ja, ja, ja, ya verás.

Al cuarto gin-tonic se inventan la norma de valoración de los instrumentos financieros o la de los derivados (Los derivados y el clembuterol), o el ebitda ya no es el ebitda, o el endeudamiento se llama apalancamiento, o según se contabilicen los ingresos una empresa puede ganar dinero y repartir dividendos o parecer medio quebrada.

Cuentas IASB

Una de las últimas propuestas es la modificación de las bases de presentación de los estados financieros de las compañías para hacerlos “más transparentes y comparables”. Y siempre que han dicho eso la información se ha ido haciendo más compleja y menos clara. Además, el IASB propone crear una nueva definición de ingresos y gastos “inusuales” que deberán ser explicados en una nota aparte. Es decir, aquellos ingresos y gastos de carácter excepcional que por su importe o naturaleza no se vayan a repetir en ejercicios posteriores. ¡Lo que toda la vida habían sido los ingresos y gastos “extraordinarios” que nos explicaron que ya no lo eran! Ahora tendrán que informarse de una manera separada para que su efecto no altere la comprensión de las cuentas del ejercicio. Claro, y todo en aras de la transparencia y la comparabilidad, aunque esas partidas “inusuales” puedan contener millones de euros.

En esa búsqueda de la transparencia y la claridad en las cuentas, uno entiende mal el elevado peso que tienen unos conceptos etéreos y totalmente subjetivos como son “el valor razonable” o “las pérdidas esperadas”. O mantener en los libros algunas partidas de acuerdo con los cálculos de modelos financieros interesados y dirigidos o unos descuentos de flujos de caja aleatorios.

El problema es que no solo han cambiado la contabilidad y las normas de valoración. Ha cambiado todo. La normativa fiscal española es un infierno de complejidad tras las sucesivas reformas de los distintos gobiernos para aumentar la recaudación en épocas de crisis. Aquí ya le hemos dedicado varios artículos, como los dos de principios de este año (Las grandes corporaciones son malas) o los dedicados al gran iniciador de las reformas tramposas, el ex ministro Montoro (Montoro miente). Aprovecho para dejar copia de la reciente resolución del Tribunal Constitucional (que para mi sorpresa ha pasado un tanto desapercibida) que sentenció que el impuestazo que Montoro se sacó de la manga en septiembre de 2016 era inconstitucional porque afectaba a los derechos y libertades de los ciudadanos. Los principios de “neutralidad y justicia fiscal” importaban poco entonces porque lo relevante para Hacienda era sacar esos 8.000 millones de euros de las cajas de las empresas.

No hace tanto tiempo te sentabas con los auditores y podías entenderte con ellos sobre unas bases y unos números comprensibles para todos, mientras que ahora buscas su cooperación para que el gazpacho resultante sea válido tanto para el CFO como para los auditores, que también tienen que cubrir su papel. Pues algo parecido ocurre si la inspección de Hacienda llama a tu puerta: que buscas su colaboración (y ellos la tuya, Cuando Hacienda reconoce su incapacidad) para llegar a un acuerdo como el del chiste del dentista y el paciente que le tiene agarrado por las pelotas:

  • ¿No nos haremos daño, verdad?

A esto hay que añadirle la creación de nuevos impuestos, como el impuesto a las transacciones financieras, a las empresas de servicios digitales o el que se anuncia desde las cumbres de la Unión Europea para financiar el macrofondo de rescate de la recuperación post-Covid. Y todo ello con una carga ideológica de fondo (Populismo legislativo) o con las dudas sobre la inseguridad jurídica que introducen determinadas sentencias judiciales. Si además nuestra empresa ha iniciado el camino de internacionalización, la complejidad en materia fiscal lleva a que solo sea posible afrontarla con la contratación de expertos en el país de destino.

El mundo de las finanzas no ha sido menos y también ha experimentado numerosos cambios, sobre todo a raíz de la crisis de 2008, que comenzó como una burbuja de deuda y productos opacos. El mercado ha pasado de financiar cualquier proyecto que se le pusiera por delante a no financiar aquellos que no llevaran una garantía por triplicado. Han aparecido “los chicos del waiver” y los financieros que desconocen el negocio pero vienen de la mano de unos fondos de inversión que manejan cantidades ingentes de dinero. En algunas de estas reuniones nos han hecho preguntas que solo nuestras habilidades actorales han logrado disimular la perplejidad que nos provocaban. “¿De verdad han dejado en tus manos la posibilidad de decidir sobre una inversión de chorrocientos millones?”.

Por si el panorama no fuera suficientemente complicado, aparecen ahora las finanzas asociadas a otro nuevo concepto: la sostenibilidad. La declaración de “emergencia climática” del Parlamento Europeo del 28 de noviembre de 2019 se traduce en una serie de iniciativas orientadas a la definición de una Estrategia renovada de Finanzas sostenibles en la Unión Europea. No sé muy bien qué quiere decir eso, para mí tradicionalmente cualquier financiación debía ser sostenible por sí misma, por su propio negocio o los flujos resultantes del mismo, pero ahora se han colado las palabras de moda en el borrador puesto a consulta: “…the critical need to strengthen the sustainability and resilience of our societies and the ways in which our economies function”.

Con todo lo comentado con anterioridad, más la responsabilidad añadida sobre digitalización o compliance, confeccionar un presupuesto o un plan estratégico se ha convertido en una tarea a medio camino entre la agregación de múltiples datos mediante herramientas de business intelligence (aquí un emoticono de sorpresa) y la bola de cristal de Rappel. Creo que merece la pena que le dedique un post en breve.

Hace apenas unos meses tuve una reunión con un Director Financiero de otro sector (perdón, un CFO), de una importante compañía. Un tipo veterano de mil batallas, reputado en nuestro gremio. Hablamos de varios de estos cambios y me dijo que la mayoría le provocaban una enorme pereza, que se negaba a aprender más (en verdad no lo hacía), que todo esto nos obligaba a ponernos en manos de jóvenes de treinta años hiper especializados en un tema concreto (precios de transferencia, valoración de activos financieros, fiscalistas en Latam o Middle East, modelos financieros,…), pero a los que veía que les faltaba la visión global del negocio. “Da igual todo, somos meras participaciones financieras, y si te viene un fondo chino con la pasta por delante… da lo mismo lo que sepas de la compañía, será una cuestión de tiempo”. Me confesó que él, por si acaso se quedaba obsoleto, jugaba al Euromillón todas las semanas.

La esquizofrenia es una enfermedad crónica de la mente que genera alucinaciones, fantasías sin base real. Uno ve cosas que no existen o interpreta de manera irracional los estímulos que recibe. Otro síntoma es el pensamiento desorganizado, que se traduce en un discurso inconexo. Como cuando se explica un balance.

Las cicatrices del coronavirus

Sánchez critica a los partidos que vinculan feminismo y Covid-19 ...

JOSEAN, 11/07/2020

Desde que comenzó la crisis del coronavirus, las comparecencias del gobierno vienen acompañadas por una serie de carteles con diversos eslóganes como “Un día más. Un día menos”, “Este virus lo paramos unidos” y otro que me llamó la atención desde el principio: “Salimos más fuertes”.

Como declaración voluntarista de ánimo a la población me parece bien. De una u otra manera las empresas en las que trabajamos o nosotros mismos hemos enviado mensajes similares de apoyo a nuestros conocidos, pero por otro lado me quedaba pensando: “¿de verdad salimos más fuertes?”. Yo creo que la Covid-19 ha abierto una brecha enorme en la población, o mejor dicho, ha abierto numerosas brechas: educativa, digital, en el tejido empresarial, en la cohesión social,… Y cuando una brecha se abre (y solo si logras cerrarla), te deja una cicatriz, una marca, una señal. Un recuerdo de la herida, que en unos casos será un arañazo o un rasguño, y en otros será un socavón.

La cicatriz en la sociedad

La Covid-19 ha sido otro motivo más de división para una sociedad que por desgracia se encuentra cada vez más polarizada, más dividida en el discurso entre fachas y rojos que tanto daño ha hecho. Lo que he visto en algunos grupos de Whatsapp con amigos o lo que he leído en redes sociales no se diferencia mucho de lo que hemos contemplado en el Congreso: un discurso del odio, del enfrentamiento, de “los dos bandos”. El sufrimiento de tantas familias ha generado sensaciones que teníamos olvidadas: angustia, temor a lo imprevisto o a que las cosas no sucedan como esperamos, miedo al futuro, miedo al vecino, miedo al contacto, miedo a salir a la calle. Y como dijo aquel sabio de orejas puntiagudas y conocimientos milenarios:

Miedo ira odio Yoda

Y con ello cerramos el círculo. Necesitábamos una sociedad más unida y salimos partidos por la mitad, como se ha visto en muchas de las concentraciones o caceroladas, o en los escraches nada espontáneos de Galapagar. El problema aumenta cuando la clase política que tenía que poner cordura a esta situación fomenta el discurso del miedo, la ira y el odio porque le interesa, cuando abandona la jungla de las redes sociales y se traslada al Congreso. O a la irresponsabilidad de un vicepresidente del gobierno que exclama sin parpadear: “España se quitará de en medio la inmundicia a la que ustedes representan”.

Iglesias odio inmundicia

Creo que Pablo Iglesias todavía no se ha dado cuenta de que ya no es un activista que puede llamar a la movilización en las calles, sino que ahora tiene una responsabilidad de gobierno y sus palabras sobre Vox, el PP, los jueces, la monarquía o los periodistas que no le son afines atacan directamente las instituciones o el orden constitucional que se supone que representa.

La herida abierta va a tardar en cicatrizar, espero que menos de lo que ocurrió con nuestros padres, aquella generación de héroes que nos enseñó a mirar hacia delante.

Las cicatrices económicas

Será difícil salir más fuertes de esta crisis cuando según el FMI la caída del PIB se prevé en el 12,8%, la mayor de las economías occidentales junto con Italia. El mismo organismo prevé que la deuda pública española se dispare hasta el 123,8% del PIB. En torno al cuarenta por ciento de las empresas realizarán ajustes en sus plantillas, el paro puede superar la cifra del veinticinco por ciento y los salarios “poscovid” se congelarán o reducirán, según el estudio de Willis Towers Watson. Exactamente igual que en la crisis de 2008, las “recetas” no cambian. Es pronto para saber si la “grieta salarial” entre directivos y trabajadores crecerá como entonces, pues según un estudio de la consultora KPMG la reducción de salarios afectará por igual a todos los niveles, si bien los cuadros directivos y mandos intermedios verán reducida su retribución variable ante la imposibilidad de lograr los objetivos del ejercicio.

Poscovid

Con una demanda débil y un país endeudado, no cabe duda de que la salida será más complicada. La avalancha de concursos de acreedores será enorme porque muchos negocios no han podido superar el cierre. Si en 2019 fueron 7.000 las empresas que acudieron al concurso de acreedores, para este ejercicio y el siguiente algunas fuentes prevén hasta 50.000.

Con este panorama desolador, la Unión Europea debate la respuesta adecuada a una emergencia que comenzó siendo sanitaria y ahora es también económica. La Comisión presentó el 27 de mayo su propuesta de recuperación, un amplio plan de medidas cuyo  solo nombre ya da una idea de lo largo que va a ser este proceso: Next Generation EU. El plan cuenta con un presupuesto de 750.000 millones de euros y como anuncia la nota de prensa, se trata de “invertir en la próxima generación” (¿y qué pasa con esta?), apoyar las transiciones ecológica y digital, ampliar los recursos del presupuesto comunitario de 2021 a 2027, y reembolsar los fondos destinados “no antes de 2028, ni después de 2058”. Casi nada.

Los fondos del plan Next Generation EU se invertirán en tres grandes grupos:

  1. Apoyo a los Estados miembros en sus inversiones y reformas: dotado con 560.000 millones de euros, 310.000 a través de un mecanismo de subvenciones y 250.000 en préstamos. Además se complementarán los Programas de políticas de Cohesión (55.000 mill.), el Fondo de Transición Justa (40.000 mill.) y el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (15.000 mill.).
  2. Relanzar la economía de la Unión Europea incentivando las inversiones privadas: se pretende movilizar recursos privados a través de un Instrumento de Apoyo a la Solvencia, del Invest EU (un programa de inversiones ya existente) y la creación de un nuevo Instrumento de Inversiones Estratégicas. La dotación del presupuesto de Next Generation será de unos 60.000 millones, con los que se tratará de atraer recursos privador por encima de los 500.000 millones de euros.
  3. Aplicar las lecciones de la crisis: bajo este titular tan publicitario se movilizarán recursos por unos 130.000 millones adicionales para reforzar la sanidad, la protección civil, la investigación y la acción exterior, incluyendo la ayuda humanitaria.

Veremos si todos estos recursos movilizados son suficientes para tapar el boquete. Ahora bien, falta resolver de dónde salen todos estos fondos y cómo se distribuyen entre los distintos estados. Y ambas cuestiones son el campo de batalla actual.

En cuanto a la captación de recursos, la UE plantea varias propuestas que no suenan a nuevas, como un plan de acción contra el fraude y toda una batería de impuestos “verdes”, como un impuesto sobre el carbón, sobre los derechos de emisión, los envases y los plásticos de un solo uso. Por supuesto, el impuesto “digital” vuelve al primer plano y se plantea una medida interesante que veremos el recorrido que tiene: un impuesto a las grandes operaciones y empresas, como un fee de acceso por beneficiarse del mercado interior, con millones de clientes potenciales y una divisa única. Las grandes patronales solicitan exactamente lo contrario, un plan de alivio impositivo para la reconstrucción, flexibilizando los impuestos y ampliando los aplazamientos para garantizar la liquidez de las empresas. En los dos post publicados a principios de este año sobre el impuesto de sociedades que tenemos en España traté de explicar que el objetivo de la Agencia Tributaria camina precisamente en sentido contrario: anticipar la recaudación en detrimento de los ejercicios posteriores. El rompecabezas que queda es bastante complejo.

Condicionalidad fondo Europeo

En cuanto a la distribución de los fondos entre los distintos países y la fórmula utilizada, si préstamo o transferencia directa, parece claro que no puede ser una barra libre de gasto, sino que de algún modo la Unión Europea tendrá que controlar dónde se invierte esa ingente cantidad de dinero recibida. Y ahí es donde vuelven a surgir las diferencias entre los dos partidos de gobierno. La condicionalidad de dichos fondos europeos va asociada, al igual que en la crisis de 2008, a un control de las políticas internas de cada país, a la pérdida de soberanía y sobre todo, a la necesidad de acometer reformas estructurales de calado. Las palabras “austeridad” y “recortes” vuelven a flotar en el ambiente, aunque no debería ser así. Está por ver hasta qué punto será un rescate encubierto, pero que tiene que haber un control comunitario de los fondos parece lógico, dada la excepcionalidad de la situación.

La situación será incierta durante un tiempo bastante largo y la herida abierta necesita muchos puntos de sutura antes de cerrarse y empezar a cicatrizar.

BBC cifra de muertes

Las cicatrices en las familias

Parece claro que no vamos a saber nunca la cifra real de fallecidos por esta pandemia, si serán los veintiocho mil oficiales, o los más de cincuenta mil que indican algunas fuentes basándose en Cifra de muerteslos registros de mortalidad en comparación con los de 2019 (en la imagen, estudio de la BBC). Lo que sí está claro que la herida en esas familias no va a cicatrizar nunca, sobre todo por el modo de producirse, por la impredecibilidad, la ausencia de duelo, por la soledad en que se ha producido. Y a esa cifra hay que añadir los miles de afortunados que salieron de la enfermedad, pero que han quedado muy tocados en los pulmones, en el bolsillo, o en el cerebro. El miedo en los mayores, pero también en muchos niños y jóvenes, no va a desaparecer en el corto plazo, y menos con las noticias de rebrotes que estamos viendo en las últimas semanas.

Por todas estas razones, más las que no he comentado y que seguro que los lectores tienen en mente, creo que el eslogan del gobierno es irreal. No vamos a salir más fuertes de esta crisis. No encuentro la palabra precisa para definirlo: saldremos más duros, más cínicos, más desencantados,… O mi propuesta: SALIMOS MÁS CURTIDOS.

Strong men

Los 100 de Josean

100 2

Tras los 100 de Lester y los 100 de Barney, me toca el turno de recopilar todos esos temas de los que he hablado a lo largo de estos casi seis años. El tiempo te da la perspectiva suficiente para entender cómo pensabas antes y si ha habido una evolución en tu manera de pensar. Sinceramente, no lo sé, que lo digan los lectores: comencé criticando a un gobierno que no era transparente y a unos medios controlados y he terminado… criticando a un gobierno que no es transparente y a unos medios que están controlados.

Me dio por meterme con el funcionamiento de determinados organismos, como la CNMC, o los ayuntamientos, y cabrearme ante decisiones obscenas como la del SAREB. Por otro lado, lo lógico (y quizás lo más sencillo) es siempre criticar al que está en el poder, pero es que hubo semanas verdaderamente horribles. Lo curioso es que aunque parezca difícil, el refranero español vuelve a acertar: “otros vendrán que bueno te harán”.

A lo largo de estos años ha habido muchos procesos electorales, quizás demasiados, y un problema en Cataluña que empezaba a ocupar protagonismo en este blog.

Me dio por iniciar una serie de artículos dedicados a temas económicos, a lo que este escribiente considera errores frecuentes que se repiten como mantras: tomar como verdades absolutas lo que no deberían ser más allá que ayudas para la interpretación de algo tan complejo como los datos.

100 USD

El Brexit, nuevas elecciones en España y Estados Unidos, y un tema que empezaba a tomar fuerza en este blog: la fiscalidad y esas grandes empresas que siempre nos vendieron como “malas”, “culpables”, “evasoras”.

Cuando escribo sobre temas económicos bajan mucho los lectores del blog, excepto cuando escribo relacionándolo con el mundo del fútbol. Sorprendente lo que puede llegar a mover. Seguí con mi afición a buscar sentencias por las redes y a tratar de interpretarlas con mi (falta de) conocimiento.

Años pidiendo la salida de Rajoy y cuando se produjo no tardé ni un día en lamentar el gobierno que estaba por venir. Más sobre Cataluña, más sobre temas impositivos y más fútbol desde la perspectiva de la pasta que se mueve en ese mundo.

Varios artículos sobre la maraña impositiva que se nos estaba creando y sobre la polarización de la sociedad, que se va a los extremos, los condones sanitarios alrededor de Vox y el totalitarismo de Napoleón Iglesias.

Ministra Montero

Más elecciones generales, otras municipales y dos artículos dedicados a la gran amenaza que tenemos desde hace años y que hemos dejado crecer: China.

Y así hemos llegado al día de hoy. Dediqué otros dos artículos a temas impositivos (se repiten las mismas situaciones que ya se daban con Montoro) y varios artículos más a criticar las absurdas reformas que se estaban implantando aprovechando el estado de alarma. Aquí saco pecho: el post más leído de la historia de este blog se produjo en un momento de vomitar lo que llevaba dentro, soltar toda esa rabia contenida por la situación.

Deuda pública 2020

Me conozco y sé que seguiré criticando al gobierno (sea el que sea), pero también a la oposición, los medios de comunicación, las sentencias que no entienda y los organismos que funcionen de modo partidista y sectario. Lo sé, lo siento si molesta a alguien. Gracias a los lectores, que han sido muy numerosos en este tiempo.

Cara Josean

Todo en un mes… y una semana más

Sanitarios

JOSEAN, 26/04/20

Cuando publiqué el post de la semana pasada sobre todo lo ocurrido en las primeras cinco semanas de confinamiento y estado de alarma, me escribieron varios amigos diciéndome que “también ha ocurrido esto” o “aquello”, o “no te olvides de…”. Está claro, han pasado muchas más cosas, pero mi interés entonces era el de hablar de las principales medidas adoptadas por el gobierno para afrontar la situación, medidas improvisadas y contradictorias en ocasiones.

En esta segunda parte toca hablar de todo eso que ha pasado promovido por otros grupos o colectivos, o simplemente como consecuencia de las primeras semanas de parón económico:

Estímulos fiscales

(Fuente: Belén Trincado / Cinco Días)

  • La mayor parte de las medidas económicas se centran en una línea de avales de 100.000 millones de euros gestionada por el Instituto de Crédito Oficial (ICO). El ICO ha rechazado o bloqueado masivamente las ayudas solicitadas por autónomos y empresas. Hasta el pasado 23 de abril se presentaron solicitudes por 40.000 millones de euros, de las que solo se habían aprobado 11.700, un 29% del total. Los numerosos cambios de criterio para su obtención o la petición de documentación o garantías adicionales son la principal causa para el rechazo o retraso en la obtención de la ayuda, según el sindicato ACCAM.
  • El efecto expansivo de la línea de avales ICO, que el gobierno esperaba que llevara el importe total a una cifra entre 150.000 y 200.000 millones de euros, quedará de seguir la tendencia actual en una cifra muy inferior, sobre los 125.000 millones. La financiación privada está moviendo apenas un 22% adicional sobre los fondos cubiertos por la línea.
  • El presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, indica que apenas el 4% de los trabajadores autónomos ha recibido el aval solicitado al ICO, aproximadamente un 20 por ciento de las solicitudes.

Lorenzo Amor ATA

  • En mitad de un contexto general de críticas por la mala gestión del gobierno en lo referido a cuestiones económicas y de falta d protección del sector sanitario, el general de la Guardia Civil José Manuel Santiago, preguntado en rueda de prensa sobre la actuación del cuerpo para combatir la desinformación, afirma que se está trabajando en dos líneas de actuación, “por un lado, evitar el estrés social que producen estos bulos, y por otro, minimizar el clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno”. El ministro Marlaska sale inmediatamente al paso para aclarar que se trata de un lapsus y la propia Guardia Civil tiene que publicar en sus redes a qué se refería el general:

Fake news Guardia Civil

Escuché la declaración completa y sinceramente creo en la buena fe del general y su poca experiencia a la hora de explicarse en este tipo de situaciones, pero la frase acojona, máxime leyendo lo que dijo el ministro Marlaska solo una semana antes.

  • En mitad de la crisis más grave en décadas, los partidos nacionalistas más “constructivos” siguen a lo suyo: Esquerra Republicana de Cataluña y EH Bildu presentan una proposición de ley para despenalizar los delitos de injurias a la Corona y ultrajes a España. A río revuelto… El Senado admite a trámite la propuesta el 4 de abril de 2020. La abstención de ambos partidos fue clave para el nombramiento de Pedro Sánchez como presidente de gobierno en enero de este mismo año.
  • El vicepresidente del gobierno Pablo Iglesias publica el 14 de abril una serie de tuits sobre la República y menciona la palabra “futuro”.
  • La Unión Europea aprueba un plan billonario de reconstrucción europea, si bien se mantienen serias divergencias sobre la forma de desarrollarlo. Algunos de los países más afectados por la crisis como España e Italia plantean la financiación del mismo con un mecanismo de deuda perpetua o deuda mutualizada, a lo que se oponen frontalmente países con cuentas más saneadas como Dinamarca y Alemania. Se calcula que la deuda pública española alcanzará el 115% del PIB en 2021.
  • La Comisión Europea planea modificar el marco normativo para que los estados puedan nacionalizar sus empresas más significativas o estratégicas. Se trata de un cambio radical sobre las políticas anteriores con el que algunos países pretenden salvar a aquellas de sus empresas más emblemáticas de posibles quiebras motivadas por la situación actual.
  • El 29 de abril concluye el plazo para la presentación de enmiendas parciales a la Ley de Educación, la llamada Ley Celaá. El plazo para la presentación de enmiendas a la totalidad finalizó el 24 de abril. No se han paralizado los trámites parlamentarios pese al estado de alarma. La controvertida Disposición Adicional Cuarta supone en la práctica el cierre de los colegios de educación especial. Dejo el comunicado de la Plataforma Educación, Inclusiva Sí, Especial También (Campaña #Nocierresmicole).
  • El vicepresidente del gobierno Pablo Iglesias propone la creación de un “impuesto de solidaridad” a las grandes fortunas para hacer frente a la crisis de la Covid-19. El estudio de la creación de este impuesto ya estaba en el acuerdo de gobierno PSOE-Podemos y se puso de nuevo sobre la mesa al inicio de esta crisis.
  • El mismo Pablo Iglesias critica la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid en la que se condena a la diputada autonómica de Podemos Isa Serra con estas palabras: “Las sentencias se acatan (y en este caso se recurren) pero me invade una enorme sensación de injusticia. En España mucha gente siente que corruptos muy poderosos quedan impunes gracias a sus privilegios y contactos, mientras se condena a quien protestó por un desahucio vergonzoso”. El Consejo General del Poder Judicial reprocha al vicepresidente su crítica porque “no solo cuestiona una actuación judicial, sino que también propaga una sospecha de falta de imparcialidad de los jueces españoles, que según él otorgarían un trato desigual y privilegiado a unos colectivos que, por su influencia y contactos, serian impunes a la acción de la justicia”.
  • La agencia estatal EFE repite las palabras de Pablo Iglesias al publicar que la condena a Isa Serra está motivada por intentar frenar un desahucio, sin embargo la sentencia indica que los 19 meses de cárcel se deben a la comisión de los delitos de atentado contra la autoridad, lesiones leves y daños. La agencia EFE tuvo que rectificar de inmediato.
  • El presidente de gobierno Pedro Sánchez afirma con rotundidad en el Congreso el 22 de abril que “España es uno de los países del mundo que más test realiza a su población”, pero la web Newtral, un medio afín por lo general, desmiente categóricamente sus palabras.

Fact check Newtral

“Las peores decisiones en la vida son las que tomamos basándonos en el miedo”

(Sherrilyn Kenyon)

Y todo en un mes

Especial Informativo - Rueda de prensa del presidente del Gobierno ...

JOSEAN, 18/04/2020

De verdad que en el post de hoy voy a intentar no meterme en berenjenales políticos. No merece la pena entrar en el debate actual sobre si estás en un bando o en el otro, que es donde acaban todas las discusiones se hable de lo que se hable (El calibrador de fachas y rojos). El propio lenguaje que observo acerca de “los dos bandos” en redes sociales, con una violencia verbal inusitada, me daba mucha pena al principio. Ahora empieza a darme miedo. Así que voy a limitarme a escribir lo que ha ocurrido en el último mes, desde la declaración del estado de alarma el 14 de marzo pasado.

Disminución recaudación

Deuda pública 2020

Hasta aquí son simplemente datos económicos que ponen los pelos de punta, cifras que se repiten en todos los países y en todas las economías del mundo con mayor o menor impacto. Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, China, Rusia o los países de nuestro entorno van a sufrir impactos importantes en sus cuentas públicas por la pandemia, por esta emergencia sanitaria que va a terminar en una crisis económica brutal. El gobierno de Pedro Sánchez erró gravemente a la hora de enfrentarse al coronavirus igual que tantos otros líderes mundiales como Donald Trump, Macron o Boris Johnson.

Ahora vamos a ver las medidas que se han tomado en el mes y cuatro días que han transcurrido desde la declaración del estado de alarma:

  • El gobierno anuncia un plan de movilización de 200.000 millones de euros para combatir los efectos económicos del Covid-19. Un análisis posterior del real decreto sirvió para ver que en realidad eran 117.000 millones de dinero público, de los cuales 100.000 en realidad se gestionaban a través de una línea de avales y no de liquidez, y 2.800 millones consistían en una transferencia a las comunidades autónomas por una cifra similar a la que adeudaba a las mismas a finales de 2019. Las medidas se publican en el Real Decreto 8/2020 del 17 de marzo, un real decreto de 46 páginas definido como de “medidas urgentes extraordinarias” que incluye una extraña disposición final en la página 41, que ni es económica, ni es urgente, ni mucho menos extraordinaria, para dar entrada a un Vicepresidente del Gobierno en el CNI (Centro Nacional de Inteligencia):

RD 8-2020 1

RD 8-2020 2

  • El Real Decreto 11/2020 aprobado el 31 de marzo aprueba nuevas medidas económicas y corrige varias de las medidas del 8/2020. Se aprueban moratorias de pago de hipotecas, recibos de luz y agua, suspensión de los desahucios y se cuelan 15 millones de euros de apoyo a las televisiones públicas. Para el que no termine de creérselo, aquí está el texto:

RD 11-2020 1

  • El decreto modifica varios de los artículos introducidos en el 8/2020, es decir, aprobados dos semanas antes. Afectan a todas aquellas empresas que trabajan con la administración pública, es decir, una parte muy importante del sector empresarial del país, que a su vez afecta a cientos de miles de trabajadores y  a subcontratistas de las primeras. Dicen que rectificar es de sabios, pero interpretar es de locos a veces:

RD 11-2020 2

  • La declaración del estado de alarma paralizaba los recursos administrativos y las resoluciones, y limitaba la actividad de los juzgados, pero el 20 de marzo se aprueba una resolución del Ministerio de Justicia sobre esa figura tan extraña (y ciertamente dudosa) del indulto:

Resolución 20-03-20

  • Ante la avalancha de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo, se aprueba el Real Decreto 9/2020 de 27 de marzo que corrige de nuevo parte de lo aprobado el día 17 y además limita la aplicación de los ERTEs.
  • El gobierno aprueba un permiso retribuido obligatorio de ocho días para trabajadores de los servicios considerados no esenciales. El decreto y la lista de dichos servicios se publica el domingo 29 de marzo a las once de la noche, con lo cual cientos de miles de trabajadores estuvieron pendientes de saber hasta esas horas si podían o debían ir a sus puestos de trabajo a la mañana siguiente. Todos a sus casas durante dos semanas

RD 10-2020 Laborales

A esas horas del domingo, a alguien le traiciona ya el subconsciente y publica por error el “caos”. No me extraña que pasara desapercibido porque encaja perfectamente con la frase, pero sobre todo con la situación:

RD 10-2020 Laborales 2

  • El gobierno anuncia a finales de marzo que unos 9.000 test rápidos de detección del Covid-19 son defectuosos. Unos días después descubrimos que son 58.000 y finalmente reconocen que la cifra alcanza los 640.000. El gobierno anuncia posteriormente la realización de 62.000 test rápidos para elaborar un muestreo de la expansión de la pandemia. Ayer, 18 de abril, Pedro Sánchez anunció de nuevo que dichos test empezarán en las próximas semanas. La población de España está en unos 47 millones de habitantes.
  • La descoordinación entre el Estado y las comunidades autónomas se pone de manifiesto con la compra de mascarillas, respiradores, geles y test rápidos. De esta gestión se encarga el Ministerio de Sanidad durante unos días, pero tras el desabastecimiento que sufren las consejerías de sanidad autonómicas la competencia vuelve a las mismas.
  • El Centro de Investigaciones Sociológicas no deja de prestar sus servicios esenciales y publica varios sondeos que aprueban la gestión del gobierno durante la crisis. En el publicado esta semana incluye la famosa pregunta 6 sobre la opinión del ciudadano acerca de limitar la difusión de noticias e informaciones:

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  • El Ministro de Interior Fernando Grande-Marlaska niega la existencia de censura, pero sí el control de la información que circula por redes sociales:

Censura-monitorización

La sobredosis de información y cambios legislativos en estas cinco semanas ha sido brutal, de tal tamaño que esto es solo un pequeño resumen de lo que he sido capaz de captar. El Covid-19 ha generado mucha intranquilidad en la sociedad, no solo por los más de 20.000 muertos oficiales (a falta de la coordinación de los distintos criterios de recuento), sino por la situación económica en que va a quedar el país.

Naomi Klein en La doctrina del shock afirmaba que cuanto mayor es el impacto sufrido por una población, debido a una catástrofe o desastres de cualquier tipo, más fácil resulta la implantación de determinadas medidas, medidas que en circunstancias normales jamás habríamos aceptado. Me ha venido a la mente muchas veces durante estas cinco semanas. No duermo tranquilo, pero creo que no soy el único:

El 95% de los españoles ya no podrá dormir

Las grandes corporaciones son malas (II), por Josean

impuesto-sociedades

Las grandes corporaciones son malas (I). Continuación:

5. Considerar los resultados agregados y no consolidados. El cálculo del impuesto de sociedades de un grupo agrega los resultados individuales de las empresas y luego realiza las eliminaciones de operaciones intragrupo. Una filial de un grupo puede estar vendiendo un producto o servicio a otra del mismo, y lo que para una es un ingreso para la otra puede ser un coste, o un inmovilizado, o unas existencias. Ese resultado se elimina en la consolidación.

El caso del pago de dividendos es quizás en el que se ve con mayor claridad. La empresa B tiene un 50% de participación en la empresa A. Con ese porcentaje, A no consolida fiscalmente en B, y realiza su pago de impuestos con el tipo del 25%.

Antes dividendos

Supongamos (y es mucho suponer) que reparte el 100% del resultado restante a sus accionistas en forma de dividendos, es decir, a su matriz B le llegarían 30 (50% de 60).

La empresa B recibe el 50% del dividendo de A, lo integra en su base individual y lo elimina para el cálculo del impuesto, puesto que ese resultado ya ha tributado anteriormente en la empresa A.

Después de dividendos

¿Con qué resultado comparamos el impuesto? Pues el gobierno ha considerado conveniente hacerlo con el agregado (230 en el ejemplo), no con el consolidado (200), que seguiría siendo el mismo 25%. Esta manipulación de la cifra, o dejémoslo en cálculo interesado, llevado a grandes grupos con multitud de filiales tanto nacionales como extranjeras, produce distorsiones enormes en eso que han llamado tipo efectivo del impuesto.

Por otro lado, y por valorar todos los puntos de vista, este traspaso de resultados entre filiales de diferentes países con tributaciones distintas es muy goloso desde el punto de vista de la “ingeniería fiscal”. Yo no digo que no haya que regularlo y controlarlo de algún modo, por supuesto que sí, y ya lo hice en su día con las empresas llamadas GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple). Simplemente me he limitado en los puntos anteriores a criticar la falacia que se trata de vender a los medios para justificar las medidas que el gobierno piensa implantar según el punto 10.2 de su acuerdo:

Acuerdo PSOE-Podemos

a) La tributación mínima del 15%, dependiendo de cómo se realice ese cálculo, puede ser un auténtico hachazo para la tesorería y los resultados de las empresas, y a buen seguro afectará seriamente a su competitividad. Entre los ajustes al resultado contable que conforman la base imponible se encuentra la no deducibilidad parcial de los gastos financieros y amortizaciones, que los manda a ejercicios posteriores. Con este ajuste “Montoriano”, la base imponible se incrementa en el ejercicio en curso (y por tanto el pago de impuestos) a costa de rebajar la de los ejercicios posteriores. El que venga detrás que apechugue.

b) La reducción de la exención de los dividendos del 5% supone que el 95% restante sigue exento, y al tributar al 25% eso supone que el dividendo percibido (y que ya pagó impuestos en origen) tendrá un coste impositivo adicional del 1,25%. En mi ejemplo anterior quedaría así:

Nueva imposición dividendos

Puede ser una medida razonable, contemplada en la Directiva europea, y se justifica en los gastos que una empresa multinacional soporta en origen, en España, para el desarrollo de sus trabajos en el extranjero, pero aunque la fórmula indique que el tipo impositivo de esa empresa es inferior al 25%, no hay que olvidar que el dividendo tributó en origen y va a tributar de nuevo en destino.

Desde hace años se trabaja en la OCDE, el G-20 y la Unión Europea para controlar los abusos fiscales que pueden cometerse cuando se trasladan los beneficios de un país a otro, o se inflan los gastos para dejar el mayor resultado en los países con fiscalidad más favorable. Las normativas BEPS (Base Erosion Profit Shifting), la regulación de los precios de transferencia y de modo más reciente, la necesidad de informar del resultado obtenido por país, el country by country report. La Agencia Tributaria publicó en noviembre su cálculo acerca del impuesto efectivo que pagan las 134 multinacionales españolas obligadas a suministrar la información del country by country report (facturación superior a 750 millones de euros anuales) y concluyó que el tipo efectivo en términos de caja era del 12,6% y en términos de devengo, del 15,5%.

AEAT-country by country

Es otra aproximación. Ya no es el 7,7% sino el doble, si bien ese cálculo country by country peca de errores similares, puesto que algunas empresas informan de los resultados agregados y no consolidados, o no se consideran las compensaciones de impuestos devengadas en ejercicios anteriores como las comentadas en la primera parte de este post. En cualquier caso, este informe por país, bien realizado, puede ser muy útil para controlar los abusos de empresas como las mencionadas que trasladan sus beneficios de un país a otro para rebajar su factura fiscal.

La postura de la CEOE

Si hemos escuchado la versión de la Agencia Tributaria, tenemos que conocer la interpretación de la CEOE sobre este asunto. En diciembre de 2019, la CEOE se revolvió contra la metodología de cálculo empleada por la Agencia Tributaria y publicó su valoración (enlace: Informe CEOE), en la que, aparte de despotricar con razón, publicó los tipos efectivos que consideraba adecuados a la realidad y separando por sectores. Este tipo se acercaba al 20% de media.

Tipo efectivo por sectores

Como indican en su argumentario: “el tipo efectivo sobre la base imponible resulta más realista, ya que se realiza sobre la base imponible por la que las empresas deben tributar en España, descontados los beneficios generados en el extranjero, así como los ajustes por consolidación, las deducciones aplicadas, bases imponibles negativas obtenidas o créditos fiscales logrados”.

En esta otra noticia de esos mismos días, la CEOE indicó que las empresas del Ibex-35 pagan un tipo efectivo medio del 28,7%. Para los que hemos lidiado con el impuesto de sociedades estas diferencias entre “tipos efectivos” parecen un cachondeo, así que no quiero ni imaginar lo que pensará un profano en la materia.

La AEDAF (Asociación Española de Asesores Fiscales), en este interesante artículo titulado Tributación efectiva y la ceremonia de la confusión concluye que “el tipo efectivo medio de las empresas españolas ronda el 27%, partiendo de la metodología propuesta a tal efecto por la propia Dirección General de Tributos, el Banco de España y la propia OCDE”.

Y una referencia más: el Índice de Competitividad Fiscal de 2019, realizado por la Tax Foundation de Estados Unidos, que se puede descargar fácilmente en este enlace. El informe llega a las siguientes conclusiones:

Fortalezas y debilidades IS español

El denominado Índice de Competitividad Fiscal pretende medir si las políticas fiscales de los distintos países se guían por los dos principios que considera básicos en una buena política tributaria: competitividad y neutralidad. En función de su análisis elabora un ranking de competitividad fiscal que sitúa a España en una posición intermedia-baja (23º sobre 36 países analizados) por su fiscalidad global, el 22º por el Impuesto de Sociedades.

Ranking 2019 ICF 1

Ranking 2019 ICF 2

Conclusiones

Por supuesto que hay que mejorar la fiscalidad de las empresas y la recaudación, pero para ello no conviene mentir, que es de lo que iban estos dos textos tan largos y posiblemente tediosos que me he marcado. Y una cosa también importante: conviene no cambiar la normativa cada año. Según la misma Tax Foundation, el Impuesto de Sociedades español ha tenido más de doscientas modificaciones entre 2007 y 2017, y ahora mismo es una maraña infernal en la que se pierden fiscalistas, asesores, inspectores y por supuesto los que trabajamos en las empresas. Lo que hoy no resulta válido sí lo era hace tres años, o con otros porcentajes hace cinco, o con distintas deducciones hace siete. Es una auténtica tortura.

Hay muchas cosas que cambiar en el actual Impuesto de Sociedades, empezando por su simplificación. No hace tantos años el tipo impositivo era mucho más alto, del 35%, pero había una gran cantidad de deducciones, muchas de las cuales sí eran deducciones-trampa, o deducciones-colador, ingeniería fiscal cutre. A medida que fue bajando el tipo impositivo se redujeron las deducciones, pero por el contrario se ha complicado con los ajustes en la base imponible y las patadas hacia delante de numerosos gastos (más recaudación en el corto plazo, menor en el largo). Dejémonos de artificios, empezando por la administración.

La fiscalidad debe adaptarse a la realidad de los nuevos negocios, por difícil que me parezca atar en corto a la economía digital. Debido a la dificultad de localizar a las empresas de esta nueva economía digital, 137 países se han puesto de acuerdo en establecer una tasa global para gravar a las empresas por el lugar en el que tengan sus clientes, no sus oficinas. Puede ser un primer paso, preferible desde luego a ese modo de “hacer la guerra cada uno por su cuenta” que habían iniciado algunos países.

Bill Gates propuso hace unos meses establecer un impuesto a los robots, calculado en función del impuesto que pagaba el trabajador reemplazado. “Ahora mismo, un trabajador que realiza un trabajo en una fábrica e ingresa 50.000 dólares al año, paga unos determinados impuestos sobre esos ingresos. Si un robot viene a hacer la misma labor, se podría pensar en gravar al robot con un importe de impuestos equivalente”. Puede que sea razonable, pero no lo tengo claro, ¿y un ordenador? ¿Una cosechadora? ¿Cualquier cadena de producción del último siglo? Casi cualquier avance tecnológico supuso la sustitución de puestos de trabajo y no se generó este debate. ¿Por qué no establecer ese impuesto a “los chinos”, que también han sustituido muchos puestos de trabajo locales y me niego a creer que todos ellos y sus negocios paguen impuestos?

Sobre el impuesto a las transacciones financieras ya me pronuncié en su día de modo favorable, y especialmente a las que no aportan valor y son de carácter puramente especulativo. Sigo sin entender por qué dejaron a los derivados fuera del proyecto de ley.

Hay mucho recorrido para aumentar los impuestos “verdes”, relacionados con toda la eliminación de residuos. Si el principio es el de “quien contamina, paga”, habrá que hacer que los productos (y por tanto los clientes) paguen mucho más por el residuo que generan, ya sea el plástico o el textil, uno de los más contaminantes que existe. Mientras no se penalice el producto por el tratamiento del residuo que genere seguiremos viendo camisetas a tres euros o mierdas de plástico a un euro, en los chinos y en los no chinos.

Hay que aumentar el número de inspectores y los medios de la inspección, puesto que estamos en unas cifras bajas en comparación con la media de la Unión Europea. Y creo que pese a que recomiende el aumento de inspecciones, hay que dejar trabajar a las empresas y no volver locos a sus gestores con tanto cambio normativo e impositivo, muchas veces generado para aumentar la recaudación en el corto plazo aun a costa de perjudicar el largo y la competitividad de las empresas.

 

Las grandes corporaciones son malas (I), por Josean

Ministra Montero

Según un informe de la Agencia Tributaria de noviembre de 2019, las grandes empresas pagan solo un 7,7% de sus beneficios a Hacienda, un porcentaje muy inferior al 14% de las medianas empresas o al 18,3% de las pequeñas. Puesto que el tipo impositivo del impuesto de Sociedades es del 25%, la pregunta resulta obvia: ¿de verdad las grandes empresas pagan solo un 7,7% de sus beneficios? Si esto fuera así (y no creo que debamos desconfiar de Hacienda), ¿no sería España un verdadero paraíso fiscal dentro de la Unión Europea, un lugar en el que las principales multinacionales se establecerían para ahorrarse la factura fiscal? Sin embargo sabemos que no es así, que los destinos elegidos suelen ser Irlanda (12% de tipo impositivo) o Luxemburgo, o las islas del Canal. Entonces, ¿nos están mintiendo con esta cifra?

Como dijo un reconocido miembro del nuevo equipo de este gobierno de coalición y de progreso: “a los grandes grupos les conviene tributar más porque es que si no, esto de la cohesión social y la circunstancia tributaria no se sostiene”. ¡Habéis sido malos!¿Adivinan quién dijo esta frase, a continuación de repetir el consabido mantra de que las grandes corporaciones tributan solo un 7% de sus beneficios? Pues no, no fue la ministra Montero, ni el economista castrista Garzón, ni Pablo Iglesias, ni el presidente Sánchez. He hecho una pequeña trampa porque esta frase la dijo el que fuera ministro de Hacienda durante muchos años, Cristóbal Montoro. (Enlace a Montoro miente).

Montero y Montoro

El gobierno actual utiliza la misma estrategia de manipulación y mentira de la que abusó en su día el Partido Popular: desviar la atención sobre su ineptitud para recortar gastos y culpar a esas grandes empresas, ¡las grandes corporaciones!, a las que dibujan como un ente impersonal e inhumano que devora criaturas y se lleva los beneficios a las islas Caimán para que un puñado de accionistas se hagan multimillonarios. La estrategia fue utilizada una y otra vez durante las pasadas elecciones de noviembre, y en las de abril, y en 2018, en 2017,… ¿No querían combatir las fake news? Pues pueden empezar por ese supuesto tipo impositivo.

El acuerdo de gobierno firmado por PSOE y Unidas Podemos el 30 de diciembre recoge en su punto número 10 lo que definen como “Justicia fiscal y equilibrio presupuestario”. Equilibrio presupuestario… puesto que piensan incrementar el gasto público, como se presume de los nueve puntos anteriores, el equilibrio solo se puede lograr subiendo los impuestos. Y lo que llaman justicia fiscal tiene una carga ideológica interesada que es la que este gobierno debe saber manejar sin entrar en demagogias o en trampas como las de Montoro. Dudo mucho que lo vayan a hacer.

Es muy posible que pueda estar de acuerdo con el planteamiento en aras de una mejor tributación, pero en lo que no puedo estar de acuerdo es en la mentira tal como se ha contado. Cualquier persona acostumbrada a lidiar con el impuesto de sociedades sabe dónde está la burda trampa de estos cálculos, pero voy a tratar de explicarlo de un modo gráfico para los menos iniciados en la materia. Las trampas de Montero hoy son casi las mismas de Montoro ayer:

1. Calcular el tipo impositivo en función del resultado contable y no de la base imponible. Las diferencias son considerables. Hay ajustes que aumentan la base imponible (por ejemplo, los famosos gastos no deducibles) y otros que la disminuyen (como los ingresos por dividendos o los ajustes por diferimiento del arrendamiento financiero). Así que comparar el gasto por impuesto con el resultado contable lleva a resultados dispares alejados de la realidad. Para los menos habituados a lidiar con el impuesto, los posibles ajustes son tantos como los que siguen:

Ajustes impuesto

Ajustes impuesto 2

2. No tener en cuenta las pérdidas. Cuando un grupo tiene varias sociedades y un consolidado fiscal, las bases imponibles se suman y compensan entre ellas, las positivas con las negativas. Salvando las distancias y resumiéndolo mucho, de este modo:

Ajuste pérdidas 1

Sin embargo, la nueva metodología de cálculo propuesta por el Ministerio suma solo los resultados positivos de las empresas y compara el agregado con el impuesto liquidado. Tan burdo como lo descrito:

Ajustes pérdidas 2

Mismos resultados individuales, un tipo global completamente distinto.

3. Comparar el pago de impuesto de sociedades en España con el beneficio agregado de un grupo en varios países. Supongamos un grupo con filiales en Francia y Argentina, países en los que tributa el impuesto correspondiente con el tipo impositivo de cada país. El tipo impositivo en España no cambia, sigue siendo el mismo, o si queremos hacer una media podríamos dividir el pago por impuestos en varios países por el beneficio consolidado:

Ajustes IS extranjero 1

Sin embargo, el Ministerio compara exclusivamente el pago realizado en España con el beneficio agregado y así sale lo que sale. Es ridículo, pero estos cálculos los ha hecho gente muy seria y los ha llevado a ruedas de prensa y presentaciones de resultados:

Ajustes IS extranjero 2

4. Obviar la compensación de pérdidas de ejercicios anteriores. Este fue uno de los “grandes inventos” de Montoro para frenar la sangría que las pérdidas de las empresas españolas durante la crisis iba a suponer en la recaudación del impuesto de sociedades cuando llegara la recuperación. Hasta la célebre “Montorada”, una empresa con beneficios podía compensar el pago de impuestos si en los ejercicios precedentes había tenido pérdidas.

No quiero extenderme hablando de créditos fiscales o de BINs (Bases Imponibles Negativas), sino que trataré de explicarlo con un ejemplo: si la empresa A tiene un beneficio de 100, pero en los dos ejercicios precedentes ha tenido unas pérdidas de 30 y 50, podía liquidar el impuesto tras compensar la Base Imponible positiva del ejercicio con las negativas (BINs) de los anteriores:

Ajustes compensación pérdidas 1

Como solo pagaría 5 en impuestos, ¿significaba eso que su tipo impositivo era del 5%? No, en absoluto. Cuando Montoro vio que muchas de las grandes empresas españolas habían sufrido pérdidas severas durante la crisis, se temió que con la recuperación de las cuentas de resultados la recaudación iba a ser paupérrima, así que se sacó de la manga la modificación del impuesto que permite a las empresas compensar solo el 25% de las BINs cada ejercicio con Bases positivas. En el ejemplo expuesto, la empresa solo podría compensar el 25% de las pérdidas de los años precedentes (20) y tendría que pagar el impuesto por el resto.

Ajustes compensación pérdidas 2

 

La empresa asfixiada (tras los EREs, ampliaciones de capital o lo que haya tenido que afrontar), en cuanto empieza a asomar la cabeza, tiene además un perjuicio en el pago del impuesto. En el global de esos años está pagando más de lo que le correspondería pagar, pero es que además con el cálculo propuesto por la Agencia Tributaria parece que incluso tributa con ventajas, con un 20% de tipo, de nuevo inferior al 25%. Es surrealista, kafkiano, pero es real.

5. Considerar los resultados agregados y no consolidados. El cálculo del impuesto de sociedades de un grupo agrega los resultados individuales de las empresas y luego realiza las eliminaciones de operaciones intragrupo.

(Continuará…)

El registro de jornada, 2ª parte: el chip subcutáneo

Registro 0

JOSEAN, 06/10/19

1ª parte: las prisas

Según la opinión que manifesté en la primera parte, el real decreto para el registro y control de la jornada de trabajo se aprobó de manera rápida, en un momento que no era ni de lejos el adecuado, y sobre todo y más importante, carecía del consenso necesario entre todas las partes afectadas.

Guía MinisterioEl real decreto tal como se aprobó tenía lagunas importantes que sembraron varias dudas en las empresas respecto a su aplicación y la adaptación requerida, así que, aunque la obligación entraba en vigor el 12 de mayo, el Ministerio esperó al día 13 para publicar la Guía que trataba de aclarar estas dudas. Vuelvo a recordar que entre medias tuvimos unas elecciones generales en abril.

El real decreto no especifica cómo debe llevarse ese registro de jornada, por ejemplo, si necesariamente debe ser un sistema informatizado de fichaje o bastaría con unas hojas de registro manuscritas. La Guía del Ministerio indica que:

Así, será válido cualquier sistema o medio, en soporte papel o telemático, apto para  cumplir el objetivo legal, esto es, proporcionar información fiable, inmodificable y no manipulable a posteriori, ya sea por el empresario o por el propio trabajador. Para ello, la información de la jornada debe documentarse en algún tipo de instrumento escrito o digital, o sistemas mixtos, en su caso, que garanticen la trazabilidad y rastreo fidedigno e invariable de la jornada diaria una vez de registrada.

– Firma aquí, Curro.

– Pero ahí pone que he trabajado 8 horas, señor, y han sido 11 y media con la parada del bocadillo.

– ¡Que firmes, hombre!

Ya está, el tramposo seguirá haciendo trampas como siempre. Otra crítica al real decreto ha sido la referida al bajo importe de las sanciones por incumplimiento.

  • El incumplimiento de la obligación de poner a disposición de los trabajadores el informe sobre el control de horas será considerado “infracción leve” y sancionada con una multa entre 60 y 625 euros.
  • El incumplimiento de la obligatoriedad del registro de la jornada de los empleados será considerado como “infracción grave” y penada con una sanción entre 626 y 6.250 euros.

¿Eso es todo?, pensará algún empresario explotador. ¿Me merece la pena incumplir la norma y seguir obligando a los trabajadores a hacer horas de más? En ese caso, si se detectara un incremento de horas extras no remuneradas, la infracción sería considerada “muy grave” y multada con hasta 187.515 euros. Pero sin registro del delito no hay pruebas.

Jornada 5

La Guía del Ministerio dejó otras novedades que no figuran en el real decreto 8/2019, como la no aplicación del registro de jornada al personal de alta dirección. ¿Pero cómo que no?, pensé, ¡si a muchos de esos directivos es precisamente a los que hay que obligar a que registren y se larguen a casa! ¡Si algunos de ellos son los aficionados al presentismo por encima del trabajo productivo y de calidad! Pero además, la Guía deja abierta otra peligrosa puerta al añadir:

“Distinto del anterior es el supuesto de trabajadores que, no siendo estrictamente personal de alta dirección (mandos intermedios, cargos de confianza o con ejercicio de especiales responsabilidades) tienen pactado un régimen de libre disponibilidad del tiempo de trabajo o forma parte de sus obligaciones contractuales su plena disposición horaria para el cabal cumplimiento de su actividad profesional. Con carácter general, bajo la premisa de que tras estas modalidades no se ocultan situaciones de abuso de derecho, la jornada diaria de estos trabajadores deberá ser objeto de registro, sin perjuicio de la acreditación de su tiempo de trabajo mediante el pacto de disponibilidad horaria, interpretándose que la retribución obtenida por el trabajador ya compensa de manera proporcionada esa mayor exigencia de tiempo de trabajo.”

El párrafo no tiene desperdicio, ya veremos las sentencias de los juzgados de lo social cuando empiecen a resolver disputas entre empresas y trabajadores por este asunto.

– Señor juez, yo no era personal de confianza, solo era la secretaria del Director.

– ¡Un puesto de la máxima responsabilidad! -diría el abogado defensor de la empresa-. Sin sus funciones el Director no atendería sus compromisos a tiempo, no encontraría los archivos, ni los contratos, ni podría asistir a reuniones en sus viajes internacionales, es lógico que la empresa le obligara a una disponibilidad horaria absoluta.

O sobre el encargado de reprografía:

– ¡Fundamental! Todas las ofertas que se presentan pasan por sus manos y sin ofertas no hay contratación, y sin contratación no hay trabajo, y sin trabajo cerramos el chiringuito. Y además es documentación confidencial, luego requiere personal de la máxima confianza, ¡se le podían exigir jornadas de 18 horas!

Obviamente es una exageración, pero son solo ejemplos de algunos puntos que no se han definido con claridad. Como los referidos a los trabajadores desplazados o empleados que por su trabajo pasan la mayor parte de su tiempo en la carretera. No es que la Guía sea poco clara, es que deja el tema abierto:

“…en relación con los trabajadores desplazados fuera del centro habitual de trabajo, con o sin pernocta, el registro diario de jornada no altera la aplicación de las reglas estatutarias generales, debiéndose registrar el tiempo de trabajo efectivo”.

¿Computa como tiempo de trabajo cuando estás volando o cuando estás en un hotel en una convención de varios días aguantando a compañeros plomizos? Pues nos dicen que no:

“Por ello, este registro no incluirá intervalos de puesta a disposición de la empresa, sin perjuicio de su compensación mediante dietas o suplidos. Sin embargo, es conveniente en estos casos que el registro, a efectos de prueba de la separación entre ambos elementos temporales, deje constancia expresa de su cómputo, siendo adecuada la declaración documentada del trabajador, al margen de la capacidad de control y ejercicio de poderes directivos por parte de la empresa para verificar la realidad de esa manifestación”.

Vamos, que hay que registrar igualmente la jornada aunque no haya medios para ello, separando el tiempo de desplazamientos o alojamiento, y que todo ello pueda ser controlable por el empresario. Lo de toda la vida, o sea nada, pero apuntándolo en algún sitio. Viene a ser algo parecido a lo referido a las pausas, que habrá que controlarlo aunque no se pueda controlar:

“…la autorregulación convencional, mediante la negociación colectiva o el acuerdo de empresa, se muestra como el modelo idóneo”.

¿Y qué dice la Guía de ese concepto tan manido últimamente que es el teletrabajo, esa aspiración que tenemos cada día más currantes?

“…en el caso de trabajo a distancia, incluido el teletrabajo, existen fórmulas asequibles que aseguran el registro de la jornada diaria, incluidas las especificidades o flexibilidad para su cómputo, a través de registros telemáticos o similares. En todo caso, si existe autorregulación convencional al respecto, mediante la negociación colectiva o el acuerdo de empresa, o si el empresario da por buena la firma por el trabajador de hojas o instrumentos similares de autogestión del tiempo de trabajo del teletrabajador o trabajador a distancia, tales serán instrumentos válidos para dar cumplimiento a la obligación legal”.

La geolocalización, por ejemplo. Pero no nos gusta. O la implantación de sistemas en los móviles para activar al inicio de la jornada y a su finalización. Que se desactiven cuando el trabajador esté en el guasap o navegando por páginas no relacionadas con el trabajo, pero tampoco nos gustan. El correo electrónico permite hoy en día saber qué trabajador está conectado y cuál no, con un simple semáforo, e incluso conocer los minutos exactos y las horas que el trabajador lleva desconectado de su puesto de trabajo. Pero (y no debería sorprendernos) cada vez son más los trabajadores que desconectan esa opción, gente a la que no le interesa que sus superiores tengan acceso a esa información. Aparte está la inviolabilidad del correo electrónico y la imposibilidad de que la empresa controle que el trabajador al que se le ha puesto un ordenador o un móvil realmente lo está usando con fines laborales y no personales. Y claro, todo se vuelve a complicar: hay que controlar al trabajador y al empresario, pero sin que el trabajador se sienta controlado o atacado en sus derechos fundamentales.

Diapositiva1

Gente dispuesta a dar a Google, Facebook o diversas apps toda la información de su vida (está en las condiciones que se aceptan en muchas de estas aplicaciones), pero que se siente observada cuando está solucionando en el trabajo temas del colegio de sus hijos o la comunidad de vecinos, y es que, claro, eso no puede ser. No me gusta que se metan en mi vida, salvo si le doy permiso a Google para que acceda a todas mis fotos, vídeos personales, ubicación exacta en cada momento y comentarios personales.

Nos encontraremos sentencias de todo tipo sobre la interpretación del registro de jornada, el tiempo de trabajo efectivo o los medios electrónicos a disposición del empleado, y los juzgados de lo social fallan tradicionalmente a favor del trabajador. Para completar el pastel, la jornada a la carta va a traer otro elemento de controversia:

“…la empresa, ante la solicitud de adaptación de jornada, abrirá un proceso de negociación con la persona trabajadora durante un periodo máximo de treinta días. Finalizado el mismo, la empresa, por escrito, comunicará la aceptación de la petición, planteará una propuesta alternativa que posibilite las necesidades de conciliación de la persona trabajadora o bien manifestará la negativa a su ejercicio. En este último caso, se indicarán las razones objetivas en las que se sustenta la decisión”.

“Las discrepancias surgidas entre la dirección de la empresa y la persona trabajadora serán resueltas por la jurisdicción social a través del procedimiento establecido en el artículo 139…”

Ya están llegando las primeras sentencias al respecto, con resultados dispares, supongo que dependiendo del juzgado en el que caigan o del momento “político-conflictivo-laboral” en que nos encontremos.

 

En fin, entiendo que no resulta sencillo conjugar los intereses del empleado explotador con los del trabajador sobrecargado de curro que se merece poder conciliar su vida familiar y laboral, mezclados con los del empresario honesto que lucha por sacar su negocio adelante pese a las pocas ayudas gubernamentales y con los del “Escaqueator” de turno que tanto abunda en las empresas de cualquier tamaño.

Así que lo mejor es dejarse de medias tintas, aprovechar lo que decía Pedro Sánchez en Naciones Unidas la semana pasada acerca de “las nuevas tecnologías”, el Internet de las cosas o el Big Data, y adoptar una medida radical, pero justa, ecuánime como ninguna otra con el megacurrante y el tramposo: el chip subcutáneo.

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Se injertará un chip bajo la piel a cada trabajador con un sistema que se activaría al paso de cada puerta o al estar en el entorno de su puesto de trabajo. Que el trabajador baja a fumar, se desactiva el chip que registra la jornada de trabajo. Que los hay que van al baño siete veces al día y a veces quince minutos porque aprovechan para guasapear, ningún problema, queda registrado. Se evitarían así los agravios comparativos con los que ponen su vejiga a prueba durante horas. El chip contaría con un sistema homologado y único para todas las empresas de este país, un sistema que permita al trabajador cambiar de curro con facilidad sin necesidad de taladrarle el brazo para reinsertarle el chip de la nueva compañía.

En un experimento realizado en Fakeland (Estados Unidos), el chip se situó en la garganta de los trabajadores de una empresa de 200 trabajadores y los resultados fueron sorprendentes. Al estar ubicado junto a la tráquea, el chip recogía información sobre cafés, tabaco, donuts o conversaciones irrelevantes, y permitía segregar los datos en función de la edad, raza, sexo o categoría laboral. Resultó que un 25 por ciento de la plantilla trabajaba menos de seis horas diarias, un 12 por ciento no hablaba, ni fumaba, apenas bebía y se comía los marrones del resto de la plantilla. El 14 por ciento tenía serios indicios de obesidad solo por lo que injería en la oficina, un 4 por ciento veía porno en el baño, los jefazos de categorías superiores fumaban en sus despachos y tenían la garganta seca por hablar más que una portera, y a un 2 por ciento de los empleados le fueron encontrados restos de semen. El experimento se abandonó en la primera de las cuatro semanas previstas.

Evidentemente, el chip subcutáneo no existe, aunque todo se andará. Del mismo modo que creo que en muy poco tiempo, entre la sustitución de algunos puestos por robots y todas estas controversias sobre el presentismo y la sustitución por el teletrabajo, el trabajo fijo en una empresa acabará siendo sustituido por prestaciones reales que el currito realizará en remoto y facturará desde su casa, como un autónomo o falso autónomo. Con todos los peligros que eso conlleva, pues perderá como siempre el eslabón más débil de la cadena.

Luego está la opción de aquellos empresarios que consideran que un trabajador satisfecho es una mina (igual que pienso yo), y basan su relación con el empleado en la confianza y el respeto mutuo: “haz lo que quieras, cuando quieras y desde donde quieras, pero cumple, obtén resultados”. No es un tema de horas, sino de dedicación, esfuerzo y sobre todo responsabilidad.

Kike Sarasola ha vuelto a ir contracorriente y anunció recientemente que todos los empleados de su cadena de hoteles Room Mate contarán con una semana más de vacaciones, un día libre en la semana de su cumpleaños y un mes adicional de baja de maternidad y paternidad. Me parece una opción cojonuda y estoy seguro de que sus empleados le devolverán con creces y resultados ese tiempo extra que les ha sido otorgado. Así que no creo que sea tanto un problema de registro de jornada, sino de saber crear esas relaciones de confianza empleado-empleador.

Y una vez que he soltado todas estas parrafadas sobre este complejo asunto, una duda que me embarga desde el primer minuto: ¿piensan aplicar la norma de registro obligatorio a los chinos, o van a seguir gozando de barra libre laboral y fiscal?

Cara Josean

El registro de jornada, 1ª parte: las prisas

Buster Keaton fichando

JOSEAN, 4/10/19 

El gobierno provisional anterior al gobierno en funciones actual que será sustituido tras el 10-N por un nuevo gobierno provisional en funciones aprobó en marzo pasado el Real Decreto-ley 8/2019 de medidas urgentes de protección social y de lucha contra la precariedad laboral en la jornada de trabajo. El momento escogido para la aprobación del real decreto no fue casual, aquel 8 de marzo pasado de la huelga feminista, pero no por el 8-M, sino sobre todo porque se produjo cuando ya sabíamos que nos íbamos a nuevas elecciones el 28 de abril.

Este decreto se unía a otro igualmente electoralista aprobado el viernes anterior, el 1 de marzo, el Real Decreto-ley 6/2019 de medidas urgentes para garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación. No discuto la conveniencia de efectuar reformas en el mercado laboral, pero sí el oportunismo de estos reales decretos, la urgencia interesada de su aprobación y las chapuzas contenidas en los mismos. De hecho, el propio RD 8/2019 indicaba que se nombraría un “grupo expertos y expertas” antes del 30 de junio de 2019 para elaborar un nuevo Estatuto de los Trabajadores. Un asunto de esta magnitud no puede organizarse ni decidirse con un proceso electoral de por medio. Hace falta un consenso de todas las partes afectadas, del mayor número de partidos, empresas y agentes sociales, y un proyecto de Ley en condiciones, lo que obviamente era imposible que ocurriera entre marzo y junio de este año.

La aprobación de normas a toda prisa y corriendo amparándose en reales decretos por la “extremada urgencia” y necesidad de los mismos es un vicio en el que ha caído el gobierno actual todavía con mayor frecuencia que el anterior de Rajoy.  “Es evidente que la crisis económica de estos últimos tiempos está generando en los poderes públicos una reacción errática, convulsa y, a veces, atropellada e improvisada,” decía el Abogado del Estado Jesús López-Medel en su recomendable artículo Lamento por la seguridad jurídica.

Los temas tratados en ambos decretos son de tal calado que resultan inabarcables para un post, así que me centraré en dos de los aspectos más controvertidos de los mismos:

  • El registro obligatorio de la jornada de trabajo (RD 8/2019).
  • La “jornada a la carta” (RD 6/2019)

Antes de comenzar y dado que los asuntos laborales son siempre complejos, me gustaría plasmar algunas de mis creencias en este asunto, que no tienen por qué ser ciertas:

  • Ningún gobierno con ninguna reforma laboral ha creado nunca empleo. La del 97, por ejemplo, pudo fomentar la contratación indefinida al ofrecer cuantiosos ahorros en los costes sociales por trabajador, pero fue el boom de la economía (sobre todo el sector privado) lo que posibilitó esa mayor contratación o conversión de contratos a fijos.
  • Cuando la economía crece, en España el empleo crece a tasas superiores. Cuando la economía se contrae, en España se destruye empleo a mayor velocidad. Ocurrió en la crisis de 2008, a principios de los noventa y a finales de los setenta.
  • Abaratar el despido no crea empleo. Encarecerlo o tener un sistema rígido tampoco ayuda al empresario.
  • Empresario-malo / sindicalista-bueno, es una simpleza que además no es cierta en muchísimas ocasiones.
  • Empresario-explotador / currante-esclavizado. Conviene recordar que el 95% de las empresas españolas tienen menos de 10 empleados y a todas ellas también les afecta esta normativa.
  • El absentismo es directamente proporcional a la creación de empleo, o inversamente proporcional a su destrucción. La tasa de absentismo disminuyó con el inicio de la crisis hasta alcanzar su mínimo en 2013 y ha repuntado progresivamente en los últimos ejercicios a medida que la economía se ha recuperado levemente.

El Real Decreto 8/2019 tiene 26 páginas, 14 de las cuales contienen la Exposición de motivos, que no era otra cosa que el inicio de la campaña electoral de Pedro Sánchez y su equipo:

“Se trata de medidas que responden a la inequívoca voluntad política de este Gobierno de volver a situar el Estado de Bienestar como eje central de nuestro modelo de crecimiento económico”.

Una vez más (y lo hacen todos los gobiernos) se utiliza a un Ministerio para hacer campaña de un partido con otro nuevo mensaje simplista: “el PP ataca el Estado de Bienestar, el PSOE lo reconstruye”. Continúa la Exposición de motivos:

“Y ello con objeto de reducir las desigualdades sociales que aún subsisten en la sociedad española, no superadas a pesar de haberse recuperado un crecimiento robusto de la economía y una intensa creación de empleo”.

¿Crecimiento robusto de la economía e intensa creación de empleo? Para que no me tachen de partidista, remito al post Oh, bendita recuperación en el que cuestionaba el autobombo del gobierno de Rajoy sobre los supuestos grandes logros en materia económica.

La Exposición de motivos dedica unos párrafos a lo habitual en precampaña (pensionistas, actores, algo de pasta para inmigrantes), y continúa glosando alguno de los “éxitos” en materia laboral, como el incremento del Salario Mínimo Interprofesional:

“La entrada en vigor del Real Decreto-ley 28/2018, de 28 de diciembre, para la revalorización de las pensiones públicas y otras medidas urgentes en materia social, laboral y de empleo, ha supuesto para el año 2019 un incremento en dicha base de alrededor de un 22 por ciento respecto de la cuantía que tenía en el año 2018, debido al aumento de las bases mínimas de cotización en el porcentaje experimentado para el año 2019 por el salario mínimo interprofesional”.

No voy a cuestionar el acierto o desacierto de tal medida, sobre todo cuando desde estas mismas páginas abogábamos por una subida de los salarios más bajos, pero no debería olvidar el gobierno las consecuencias directas que el crecimiento de costes salariales tiene sobre la competitividad de las empresas españolas, en sus resultados y por tanto en la recaudación tributaria.

Y llegamos a los párrafos dedicados a la jornada de trabajo (los subrayados son míos):

“La realización de un tiempo de trabajo superior a la jornada laboral legal o convencionalmente establecida incide de manera sustancial en la precarización del mercado de trabajo, al afectar a dos elementos esenciales de la relación laboral, el tiempo de trabajo, con relevante influencia en la vida personal de la persona trabajadora al dificultar la conciliación familiar, y el salario. Y también incide en las cotizaciones de Seguridad Social, mermadas al no cotizarse por el salario que correspondería a la jornada realizada”.

El presentismo y los bajos salarios, dos factores que se repiten desde siempre. Según esta estadística de Eurostat, España es “solo” el 18º país de Europa en número de horas trabajadas. Se trata de un estudio realizado en función de la jornada semanal a tiempo completo:

Eurostat horas de jornada

Tenemos una jornada media a tiempo completo superior a la de daneses y franceses, pero inferior a la mayoría de países de la Unión Europea. En cuanto a cómputo de horas anuales, estamos por encima de alemanes, daneses o franceses, pero por debajo de la media de la OCDE:

Jornada anual horasComo nos gusta estar al frente de estadísticas chungas, somos los terceros en peores condiciones laborales según el Job Quality Index:European Job Quality Index

Solo por delante de Grecia y Rumanía en una estadística realizada en la que se tenían en cuenta los salarios, las horas de trabajo, las condiciones laborales o las formas de empleo. Pero hay una estadística que sí lideramos: la del país que tiene un control horario más estricto sobre la jornada de sus trabajadores. En sentido contrario a países como Alemania o Reino Unido, que no establecen ninguna obligación de fichar, o Francia y Bélgica que solo lo exigen en algunos sectores.

Continúa el RD 8/2019:

“De acuerdo con la Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre de 2018, más del 50 por ciento de los asalariados declararon tener jornadas semanales superiores a las 40 horas y un gran volumen de trabajadores a tiempo parcial indicó que la jornada de trabajo efectiva no se correspondía con la declarada”.

Todos conocemos a algunos de los pertenecientes a ese “gran volumen de trabajadores a tiempo parcial” a los que obligan a trabajar a jornada completa y cobran la diferencia en B. O tenemos amigos a los que la subida del Salario Mínimo Interprofesional ha obligado a firmar irregularidades en sus contratos para cobrar lo mismo que antes pero figurando con un menor número de horas trabajadas. Estos son aspectos en los que tiene que cebarse la Inspección de Trabajo, igual que con los falsos autónomos de alguna nueva economía “startupera”. Pero ese es tema para un post completo.

Dejando al margen el tema de la sinvergonzonería de algunos empresarios, uno de los primeros problemas a los que uno se enfrenta cuando trata estos temas es el del tiempo real de trabajo. Hay gente en las oficinas que desayuna más veces que un hobbit, que lee la prensa deportiva, que fuma y mucho, guasapea con los amigos, resuelve temas personales en horario laboral (¡todos lo hacemos, a veces no hay más remedio!), come en dos horas o más y luego, eso sí, sale tarde, o no necesariamente, y dice que “está más de 40 horas semanales en el curro”. Pero no ha trabajado más de ocho horas. En algunos casos ni cuatro, como la empresa en la que tuve mi primer trabajo como becario. Nunca jamás estuve en tertulias políticas o futboleras más largas, yo quería trabajar y los veteranos me decían: “¡tranquilo, no vayas a acabar todo el trabajo hoy!”

Smoking Room

Según este estudio de la web de empleo Jobatus, el “cigarrito” le cuesta a las empresas españolas la friolera de 26.000 millones de euros anuales. Unido a los 68.000 millones de euros que cuesta el absentismo, según el estudio de Cinco Días, el control de la jornada se convierte en algo tan importante para el empresario como para el trabajador. 

Así que el primer problema puede ser definir el cómputo de tiempo efectivo de trabajo. La Guía del Ministerio de Trabajoeditada para aclarar las numerosas dudas que surgen tras la lectura del real decreto, no establece una regla clara:

“Es conveniente igualmente que sea objeto de llevanza todo aquello que forme parte de la misma, en especial lo relativo a pausas diarias obligatorias legal o convencionalmente previstas, o voluntarias, para permitir eludir la presunción de que todo el tiempo que media entre el inicio y finalización de jornada registrada constituye tiempo de trabajo efectivo”.

Es decir, deja caer que recomienda también que se registren, aunque lo deja abierto después a la negociación colectiva. Tremendo error, ¿negociar con el comité de empresa los tiempos de café y fumeteo? ¿Y por qué no el guasap, el Marca, la Bolsa o la compra?

“Utilizando otros datos de la Encuesta de Población Activa, cada semana del año 2017 se hicieron en nuestro país una media de 5,8 millones de horas extraordinarias a la semana. Lejos de constituir un hecho puntual, la realización de horas extraordinarias se incrementó en 2018. Así, los datos revelan que, como media, cada semana de 2018 se realizaron 6,4 millones de horas extraordinarias en España”.

“Junto a lo anterior, ha de destacarse que un 48 por ciento de las personas trabajadoras que declaran realizar horas extraordinarias también manifiestan que no les son abonadas ni, por tanto, se cotiza por ellas a la Seguridad Social. Ello supone un perjuicio grave para esas personas y para el sistema de Seguridad Social”.

6 millones de horas extraordinarias sobre una población activa de 18 millones… Me salen incluso pocas horas extras de presencia en el trabajo, que repito, no significa tiempo efectivo de trabajo. Así que tenemos en el cóctel empresarios explotadores, trabajadores que se escaquean, fumadores empedernidos y una bolsa de horas extras no remuneradas disponible en grandes empresas. Un tira y afloja entre los que se desloman y los que se aprovechan.

El propio Gobierno reconoció las dificultades de implantación de la norma (en vigor desde mayo de 2019) y propuso agrupar todas esas pausas durante la jornada de trabajo en horas que no se paguen y que tampoco coticen. Esto empieza a complicarse aún más. Y como este gobierno y su afición a los reales decretos de los viernes sociales es infinita, el Real Decreto 6/2019 aprobó la siguiente modificacion del artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores:

«8. Las personas trabajadoras tienen derecho a solicitar las adaptaciones de la duración y distribución de la jornada de trabajo, en la ordenación del tiempo de trabajo y en la forma de prestación, incluida la prestación de su trabajo a distancia, para hacer efectivo su derecho a la conciliación de la vida familiar y laboral. Dichas adaptaciones deberán ser razonables y proporcionadas en relación con las necesidades de la persona trabajadora y con las necesidades organizativas o productivas de la empresa”.

Ahí lo llevas, empresario, ahora apáñatelas para cumplir con todo lo legislado. En la segunda parte plantearemos la solución:

El registro de jornada, 2ª parte: el chip subcutáneo.

Permanezcan atentos. A ser posible, fuera de su tiempo de trabajo efectivo.

Cara Josean

Analista de Bolsa, por Josean

Análisis de bolsa 1

Por esas casualidades del destino que a veces se producen, haciendo limpieza de archivos digitales, encontré recientemente un texto que escribí en 2002 y que voy a reproducir de modo casi íntegro por dos razones. La primera, porque algunas de las ideas reflejadas que aparecen en el mismo no han envejecido mal. La segunda, porque tras comentar la idea principal del texto con los amiguetes, la misma ha sido rescatada por uno de ellos para darle un nuevo desarrollo, como podréis leer al final. Apenas voy a cambiar nada y los pocos cambios se deben a empresas que a los más jóvenes ni les sonarán, como Terra, o por personas que hoy en día apenas tienen fama alguna.

13/09/2002

Cuando alguien me preguntaba por qué quería ser economista, le respondía que no tenía ni idea, que quizás era por no ser ingeniero, como se me presionaba desde mi familia, o abogado, por no convertirme en un tipo detestable. O quizás porque no era una carrera a priori demasiado complicada. O vete a saber, a lo mejor porque tenía muchas salidas, lo cual era de agradecer para alguien tan salido como yo. El caso es que no era por vocación.

Han pasado unos cuantos años y ahora he descubierto lo que quería ser en realidad: analista bursátil, especialista en Bolsa, comentarista del parqué, cronista del mercado financiero, gurú del ahorrador medio, azote de brokers, llámenlo como quieran.

Y sólo hay una razón para anhelar tal trabajo: la impunidad. Ya puedo decir las sandeces que me vengan en gana, que si me vendo bien seré premiado con el prestigio profesional y el reconocimiento de los medios. Y así es en realidad. A un analista de Bolsa se le permite lo que a nadie en ninguna otra profesión se le permitiría, es decir, el error y la equivocación más absoluta en todas y cada una de sus predicciones. Sólo hay que coger un periódico de información económica, de esos que dicen color sepia o salmón, y observarlo. Por cierto, ¿alguien ha comparado en algún restaurante el color de la sepia y del salmón? Háganlo, se llevarían una sorpresa.

Veamos lo que dice el supuesto genio de las finanzas hablando de la cotización de una empresa determinada, digamos, Ibertrola o Teleafónica: “Ha llegado a 20 y puede subir a 22-23 euros. Si fracasa, podría bajar a 18-17, o incluso a 16”. Genial, ¿no? Para empezar, el cabrón se da un margen de error del treinta y cinco por ciento. Casi nada. Y ni aun así acierta.

¿Se ha parado alguien a pensar qué pasaría si se tolerase esta falta de seriedad en otras profesiones? Por ejemplo, ¿qué pasaría si un periodista deportivo hiciera lo mismo? “El Madrid puede ganar dos o tres a cero, pero si el contrario marca primero, podría perder por uno o dos goles de diferencia, o incluso por cuatro”.

¿Y  un futurólogo? “Cariño, a tu marido le veo bien de salud, parece que correrá el maratón en menos de tres horas. Eso si no le tienen que operar antes de apendicitis o incluso de un tumor cerebral ”.

¿Y un cronista de la prensa rosa? “Se comenta que Brad Pitt está muy cerca del corazón de Charlize Theron. Pero si no es así, más bien podría tratarse de un bulo y estar liado con la Pantoja o incluso si me apuran con Belén Esteban”. Es triste que hasta el mínimo de credibilidad que ofrece la prensa del corazón no se le exija a aquellos que manejan y nos asesoran con el fruto de nuestros ahorros.

En el fondo les perdonamos por lo mismo que perdonamos a los charlatanes sinvergüenzas que nos toman el pelo en las ferias y mercadillos: porque, a pesar de que nos han engañado, la culpa no deja de ser nuestra. Por pardillos y creerles. ¿Que esta camisa tan barata no encoge? ¿Que este valor va a subir el cincuenta por ciento en un mes? ¿Que estos pantalones son auténticos? ¿Que mis acciones no pueden bajar más y me recomienda mantenerlas otros seis meses? Ellos nunca se confunden, igual que el del mercadillo jamás dirá que te ha vendido un producto defectuoso. Los buenos analistas siempre tienen una excusa a mano para justificar sus errores. Por ejemplo:

  • La crisis de las bolsas asiáticas: es evidente, las pérdidas del banco de mi esquina se deben al petardazo de la Bolsa de Singapur. Te meten lo del mundo globalizado y resuelto.
  • La publicación de alguna estadística inverosímil, como el descenso en los bienes de consumo. O sea, que el hecho de que la Mari compre menos yogures influye en la bajada de las acciones de una empresa dedicada a la venta de software informático. Muy lógico. Será que los programadores informáticos se alimentan de productos lácteos.
  • Los tipos de interés: siempre son demasiado altos o demasiado bajos, o, en cualquier caso, distintos a lo que el mercado esperaba.

En fin, lo más grave es que nadie tiene ni la más remota idea de lo que ocurre en ese ente imaginario que es el mercado. Y a algo tenemos que agarrarnos cuando la fe flaquea. Así que si te viene un memo de estos y te dice que las cotizaciones se van a disparar, pues tienes que creerle, qué le vas a hacer. Luego, cuando te hayas dejado en seis meses los ahorros de varios años podrás fardar con tus amigos: “Yo es que juego a la Bolsa”. Joder, menos dinero se pierde en el Casino y no está tan bien visto socialmente.

Lo dicho, señores del Cinco Tías, La Gaceta de los Necios o Expulsión: busco trabajo como analista bursátil. Años de experiencia con menos resultados que con la Primitiva. Prometo la máxima credibilidad con el mínimo de aciertos. Excusas garantizadas. 

Hasta ahí lo que escribí en aquel lejano año 2002. Tras el 11-S y las caídas de las tecnológicas que vendieron humo (y que fueron mayoría durante esos tiempos), algunos analistas seguían diciendo que tal o cual acción tenía que recuperar buena parte de todo el valor perdido. El caso extremo era el de Terra, la filial de Telefónica. Una página web que llegó a tener mayor valoración bursátil que la Caixa. El gran bluff de Villalonga.

Análisis de bolsa 2

“Recuperar el valor perdido”, decían. ¿No sería más bien que alcanzaban su cotización real? Leías sesudos análisis de algunos expertos, que si los fundamentales, los distintos suelos marcados, el volumen de negocio y pensabas: “seré yo el equivocado, el que no tiene ni idea”. Hasta que llegaba uno de los sabios y te decía: “Terra está muy cerca de lograr ebitda positivo”, y el valor de las acciones subía un diez o veinte por ciento en cuatro días para luego perderlo en uno. La gran falacia del ebitda en empresas cuyos principales costes son amortizaciones y financieros. Quizás fuera en esos momentos en los que pensaba que todos esos comentarios errados y erráticos formaban parte de un plan para el enriquecimiento de unos pocos.

Con los años y las mayores facilidades de acceso a las cotizaciones en tiempo real por parte del populacho, había que sofisticar las herramientas y surgieron los contratos de futuros, las opciones y los temibles derivados. Estuve en un par de cursos para entender eso de las PUT y las CALL, y en ambos los tipos que las daban se movían mucho, estaban nerviosos y nos trataban de convencer de las ingentes cantidades de dinero que se podía ganar en estos mercados.

Análisis de bolsa 3

A uno de ellos le sudaban las axilas más que a Camacho en el mundial de Corea e iba tan acelerado que abrió tres botellines de agua diferentes en menos de cinco minutos. Estaba fuera de sí, como si cada nanosegundo con nosotros estuviera perdiendo una oportunidad de negocio jugando con el segundo decimal de una opción: “¡CALLa, PUTo chalado, calla de una vez!” Si aquel tipo representaba al inversor que se había forrado en bolsa y por algún momento en mi vida tuve la idea de hacerme millonario de ese modo, se me quitó tras los cincuenta minutos de nefasto speech.

Como ya he comentado alguna vez, no me fío de casi nadie en este mundillo y mis inversiones siguen criterios tan conservadores como los de Warren Buffet, aunque desde luego no tan atinados. En el fondo solo quiero tranquilidad para mis ahorros, ¿es eso posible?

Todo el rollo de hoy venia porque el amiguete Barney ha recuperado la idea del comentarista deportivo-bursátil de 2002 y ha escrito todo un análisis de las últimas temporadas futbolísticas del Madrid desde el prisma de un analista de Bolsa. ¿Figura hombro-cabeza-hombro o prefieres un análisis por fundamentales? Puedes encontrarlo en este enlace a La Galerna:

https://www.lagalerna.com/analisis-bursatil-volatilidad-madridista-y-blue-chips-azulgrana/

Analista de Bolsa

Saludos, y recordad que podéis confiarme vuestros ahorros.