Felices 45, por Lester

45

Desde hace un par de meses soy consciente de que cada día que pasa me acerco más a la cincuentena. Buff, medio siglo, qué pasada. También sé que cada día que pasa me alejo de los (temidos para algunos) cuarenta. Para mí no lo fueron, creo que no pasé esa “crisis de los cuarenta”, ni hice ninguna de las cosas que un compañero me comentaba recientemente que hacíamos casi todos al llegar a esa edad. A saber, decía, “una de tres: o te separas y te lías con una más joven, o te compras un descapotable o una moto, o bien, te pones a hacer deporte a lo bestia, en plan triatleta, Ironman, y cosas así”.

Respecto a la primera, dijo un sabio que el hombre cree tener la edad de la mujer con la que se acuesta, y en ese sentido, estoy muy feliz con mis 45 y con sus 45. Suscribo palabra por palabra la reciente carta de amor de Travis. Y me hizo gracia esa frase de Ahora o nunca que decía que “45 años pasan volando”.

Respecto a la segunda, el descapotable está muy chulo, pero no es práctico cuando tienes niños y muchas cosas que cargar. El descapotable va a juego con la rubia del punto uno, y al no haber cambio en el punto uno, pues en el dos tampoco. Y la moto… después de ver a diario cómo están a punto de llevarse por delante a varios motoristas suicidas que practican el eslalon con nuestros coches, no, gracias.

Respecto al deporte, ni tanto ni tan calvo. Ni es sano no hacer nada, ni debe serlo correr el maratón del desierto, o una carrera de montaña de 100 kilómetros. Tengo conocidos que se han obsesionado con el deporte hasta límites enfermizos, hasta el punto de rechazar algo tan sano como unas cervezas con un bocata de chistorra o de panceta.

Pues no, debo ser raro, pero no me ocurrió nada de eso al pasar la barrera de los 40. Lo más destacable para mí quizás fuera el inicio de esa búsqueda de la tranquilidad que ya comenté en otro post.

Sin embargo, si en los 40 no pasó nada, en los 45 sí siento un runrún extraño, algo que comencé a experimentar en las recientes elecciones municipales cuando vi los tramos de edad de la población y el sentido de su voto. Está claro que ya no pertenezco al tramo de edad de la juventud, 18-29, pero es que acabo de abandonar el de la madurez, 30-44. ¿Cómo defino al grupo de edad en el que ahora estoy encuadrado, 45-59? Porque el siguiente, +60, está claro, tercera edad o similar. Ahora mismo, con la esperanza de vida actual, incluso podemos hablar de una cuarta edad, +75. ¿Pero cómo se llama mi grupo? ¿Tipos que ya no van a cambiar el mundo y tratan de conservar lo que tienen a la vez que comienzan a echar cuentas para la jubilación? O mejor, ¿maduritos canosos (o alopécicos)que definitivamente dejaron atrás el síndrome de Peter Pan y comienzan a planificar su futuro con el criterio que unos años atrás no tenían?

No lo sé, pero algo tiene esta edad. La Seguridad Social, por ejemplo, tiene establecido un sistema de bonificaciones para que las empresas contraten a personal con mayores dificultades de colocación: menores de 30 años y… mayores de 45. O sea, que paso a pertenecer a un colectivo desfavorecido. O con problemas para colocarse. Chiste fácil: un joven jamás tendrá problemas para “colocarse”, y menos en fin de semana.

Se atribuye a Winston Churchill la célebre frase: “quien no es comunista a los 20 años no tiene corazón, quien es comunista a los 40, no tiene cabeza”. El sentido de esta frase es claro, nos volvemos conservadores, pero no en el sentido político, que en algunos casos también, sino en el posesivo o egoísta: queremos conservar lo que hemos logrado a esa edad. No perder nuestro sitio, nuestro estatus, aunque este no sea nada del otro jueves.

Por esa razón, asumo que en el trabajo no puedo hacer las tonterías de antaño, ni dar saltos en el vacío en busca de una mejoría que a lo mejor no es tal, ni atizarle un sopapo a mi jefe por muchos motivos que me esté dando. Porque después de los 45 es tan complicado encontrar un buen trabajo, o un trabajo a secas, que la Seguridad Social ha tenido que crear esas bonificaciones para nosotros.

Por esa razón también, asumo que tengo que empezar a mirar mi salud, que si el colesterol, que si la próstata, que si el ejercicio moderado, que si el excesivo consumo de cañas (tranquilos, amiguetes, esto será lo último que abandone),… Desde hace muuuuchos años juego al fútbol con unos colegas y mi cuerpo me ha dado ya el primer aviso en forma de lesión. Nada más cumplir los 45, que tampoco está mal. Cuando creamos el equipo, en el 87, podíamos salir por la noche hasta las tantas, comer poco, beber mucho, dormir nada, jugar un partido, o dos, y nada nos dolía. Ahora soy consciente de mis limitaciones, advierto que jugué mis mejores partidos hace mucho y que cualquier día habrá que colgar las botas.

Pero no tiro la toalla, todo es cuestión de cuidarse, ser consciente de las limitaciones y aprender de los errores. Hace un año realicé mi mejor marca en maratón, 22 minutos mejor que aquel día que gané a Gebreselassie, y que ya he contado en estas páginas. El reto de este año era superarlo, pero ha sido cumplir los 45, lesionarme, coger unos kilos de más,… y dudar.

El cuerpo no es el mismo, y supongo que por esa razón, la Comunidad de Madrid no permite donar médula ósea a partir de los 45 años. No quiero asumirlo y por eso he firmado la campaña de Change.org para que se nos permita donar al menos hasta los 55, edad máxima considerada en la ley.

Pareja, trabajo, salud,… estabilidad. ¿Dinero? Lo tenemos todo nosotros. Los de ese colectivo indeterminado entre los 45 y los 59. Ocupamos los puestos principales en las empresas, tenemos casa en propiedad, niños, viajamos,… y nos quejamos siempre, pero somos unos privilegiados. Sobre todo si nos comparamos con lo que estamos dejando a los que vienen por detrás. Los menores de 30 años están empezando a trabajar (ese 30% que lo consigue) con los salarios que percibíamos nosotros cuando empezamos nuestra carrera profesional.

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No hay derecho. Estos jóvenes no tienen pasta, y lo notas en detalles como el cine o los conciertos. En estos últimos dos meses han tocado en Madrid AC DC, Bob Dylan, Spandau Ballet, Hombres G, Los Secretos, Kiss,… conciertos revival ochenteros, sólo faltan mis míticos Dire Straits. Y son conciertos caros en la mayoría de los casos, con unos precios que nos podemos permitir los cuarentones, pero que a un veinteañero le suponen un verdadero problemón.

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Miras la cartelera y te encuentras de nuevo con Terminator, Mad Max, Parque Jurásico,… y un emocionante tráiler de Star Wars. El 21 de octubre de este año es la fecha del futuro a la que viajaba Marty McFly en Regreso al futuro, y se está organizando una quedada en Hill Valley (California) para nostálgicos de estas películas. Puro marketing. El ocio ya no va tan dirigido a los jóvenes como a esos maduros aburguesados.

Hace poco leí un artículo de Pedro G. Cuartango titulado Cumplir 60 años. Decía cosas como:

“Todo ha sucedido tan rápido que me parece increíble. Y ello me produce frustración no por no haber hecho lo que yo quería sino por haber sido incapaz de ser consciente de los momentos, que se me han escapado como el agua entre las manos….

Vamos corriendo detrás del tiempo como un ciclista que intenta no quedarse descolgado del pelotón. Pero no podemos seguir su ritmo. Es un hecho que tenemos que aceptar y contra el que no podemos hacer nada. 

…es preferible disfrutar del presente y de los placeres de lo cotidiano”.

Y eso intento, disfrutar de cada momento, por eso dejo de ponerme trascendente para acabar y concluyo con un par de cosas triviales. Una, disfruto los 45, aunque cada vez que digo mi edad tengo que escuchar la misma rima referida a todos los números acabados en 5. Y dos, el Colt 45 es el mejor revólver del mundo, me digo a mí mismo, pero posiblemente el Magnum 44 de Harry Callahan sea todavía mejor. Jamás lo reconoceré.

Cara Lester

 

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4 thoughts on “Felices 45, por Lester

  1. Buenas Lester,

    Ante todo me entristece un poco lo de tu lesión a los 45. Ojalá y no sea nada grave y puedas seguir haciendo todo el deporte que quieras.

    Tengo también 45 y estoy casi totalmente de acuerdo con lo que dices y tan solo (por contradecirte en algo) en mi caso valoro muchísimo la suerte que he tenido para llegar hasta aquí con la buena salud que creo que tengo. Digo suerte porque no siempre depende de comida sana y mucho deporte. La comparo a veces con la de mis quintos y amigos del pueblo y bastaría decir que alguno ya no está por aquí… Este aumento de valoración está inversamente relacionada con otros temas que mencionas como dinero, estatus social, trabajo…

    Sobre armas de fuego, me quedo con la escopeta de caza que heredé desde niño y funciona igual que siempre.

    Y si me permites, te recuerdo algo que ya sabes: Cuando dejes el futbol mejorarás bastante tus marcas en maratones. En futbol ya has dado todo lo que tenías, pero en carreras de fondo aun lo tienes todo guardado. Otra cosa es que no seas un cuarentón como Dios manda y no entres por el aro…

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    • Buenas, Tulaytulah. Por supuesto que valoro muchísimo la suerte que tengo, y como verás por lo escrito, mucho más que la pasta, ese estatus que me importa bien poco o tener un coche de inferiores/superiores prestaciones al de mi vecino. A esta “avanzada” edad me interesa seguir con mi compañera de fatigas y envejecer con ella, darle lo mejor a mis hijos y… tranquilidad. Y salud. Y…
      Respecto a las carreras de fondo, seguramente tienes razón, pero encuentro ya pocos placeres similares al tercer tiempo con los amigos de toda la vida tras pelearme en un terreno de juego con chavales mucho más jóvenes que yo. Las carreras de fondo requieren entrenamiento, entrenamiento y más entrenamiento, y eso supone tiempo que quitas a otras cosas. Aparte de que es un deporte básicamente individual, que reporta grandes recompensas, eso sí.
      Si lo de la escopeta tiene doble sentido, al igual que comparar el 45 con el 44 que hacía yo, lo importante del arma (y más a nuestras edades) es que funcione igual que siempre, ¿no?

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  2. Yo ando ya por los 42 y he podido constatar lo que siempre dice mi mujer a todos los que llegan a esta década: es la década de recoger lo que has sembrado entre los 20 y los 40, éxito profesional ( en el mejor de los casos), exito familiar ( en el mejor de los casos), estabilidad ( en el mejor de los casos), etc.
    Así que, Lester, animo y a cumplir 45 mas (en el mejor de los casos)

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