Carta de amor de un cinéfago desentrenado y desenfrenado (Travis)

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¡Buenos días, princesa!

He soñado toda la noche contigo

No se me ocurre mejor modo de comenzar esta declaración que con las palabras de Roberto Benigni en La vida es bella. La entrada de hoy trata de elaborar una carta de amor, pero como en este noble arte noto el desentreno y necesito el desenfreno, utilizaré las palabras de otros y tomaré prestadas grandes frases de películas. cam4 Lo que viene siendo un “Ana Rosa” en toda regla, si bien, como decía el cartero Massimo Troisi de El cartero y Pablo Neruda:

La poesía no es de quien la escribe, sino de quien la necesita.

Intentaré no resultar “moñas” y que la declaración sea poco convencional, así que huiré de las manidas frases de amor de cine, que las hay a patadas. Algunas empalagosas hasta el vómito, como aquella tan típica y tópica de Love Story, que sale en casi todas las recopilaciones de citas:

Amar significa no tener que decir nunca “lo siento”

Intentaron que sonara profundo, y la repetían varias veces en la película como para que cam3apreciáramos su trascendencia, pero es que, ¿qué coño se supone que significa? ¿Que no hay que decir “lo siento” ni siquiera tras todas esas veces que la cagamos a lo largo de nuestras vidas? ¿Que no hay que pedir perdón a pesar de que en ocasiones seamos unos auténticos memos con ganas de bronca? Bah, no me extraña que Ryan O’Neal ni parpadease cuando la petarda de Ali MacGraw palmaba en la peli. Debió querer cambiar la frase a la opuesta: “No amarte significa tener que decir que no lo siento, así que me voy a buscar a otra que no diga esas sandeces”.

Pero ese no es mi caso y mi formación cinematográfica nada tiene que ver con peliculómetros románticos, así que allá vamos.

cam5 Todo comenzó hace muchos años, con una paciente labor de pico y pala al estilo de Andy en Cadena Perpetua. O como un acercamiento hacia (y posterior conquista de) esa mujer tan especial, al estilo cam6Toy Story y su famoso “Hay un amigo en mí”. Y mira que en aquellos años, Cuando Harry encontró a Sally, ya nos advertía Billy Crystal de que:

Ningún hombre puede ser realmente amigo de una mujer que le resulta atractiva.

Siempre quiere tener relaciones con ella.

Otra película de fugas, La gran evasión, la mejor del género para quien esto escribe, dice en un contexto completamente distinto que La vida de un hombre no vale nada si no vive de acuerdo con su conciencia. Y mi conciencia, viendo a esa chica, hablando con ella, me decía, como Woody Allen en Toma el dinero y corre, que:

 Sabía que estaba enamorado. En primer lugar, sentía náuseas.

Así que tengo que darle la razón a Billy Crystal y afirmar que tras la amistad vino el cariño, la relación, el amor, y todo lo demás. CAM2cam12

Y no hablo, porque no sería propio de caballeros de “¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?“, que dijo Groucho Marx. O Manuel Gómez Pereira.

Mamá siempre decía: “La vida es como una caja de bombones, nunca sabes el que te va a tocar”.

El bueno de Forrest nos regaló una película repleta de grandes frases, y en la referida a la caja de bombones y la elección que te brinda la vida, reconozco que fui tremendamente afortunado. Tan afortunado, que pude emular a Vito Corleone y me dije:

Le haré una oferta que no podrá rechazar cam7

Y pese a que “Nadie es perfecto”, ella aceptó. Quizás le dije como Billy Harry Crystal (de nuevo) que “quiero que seas tú la última persona con la que hable antes de dormirme por las noches“. Y antes de caer en la blandenguería contraatacaré otra vez con Groucho Marx:

Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.

Y no deja de ser una broma, porque desde entonces, como Gary Cooper hacia el final de El orgullo de los yanquis puedo decir que “Me considero el hombre más feliz sobre la faz de la Tierra”.

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No sé si encontré el “amor verdadero” a la manera de La Princesa Prometida, porque según Groucho, “el verdadero amor sólo se presenta una vez en la vida… y luego ya no hay quien se lo quite de encima“. Pero tampoco hago nada por quitármelo de encima.

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Hay quien, como a Robert Duvall en Apocalypse Now, le encanta el olor a napalm por la mañana. “Nada en el mundo huele así“. Y lo mismo pienso yo cuando me levanto cada día junto a ella, si bien “ella huele a lo que deben oler los ángeles“, frase cursi donde las haya extraída de una película tan salvaje como Sin City.

Como decía Harry el Sucio: “Alégrame el día”. Y no necesito decírselo, vaya si me lo alegra.

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Todavía podría superarlo si cada mañana, cuando me voy al trabajo, me despidiera con alguna frase mítica, plena de significado para mí, tipo: “Que la fuerza te acompañe”. O si me recibiera por las noches a lo Mae West y su mítica:

¿Llevas una pistola en el bolsillo o es que te alegras de verme?

Y francamente, querida, me importa un bledo” resultar pedante o cursi, es lo que siento. Como decía Dorothy al final de El mago de Oz: “Se está mejor en casa que en ningún sitio”.

Otro gran maestro de los pensamientos profundos, Gandalf el Blanco, del que mi chica nunca sabrá que es más sabio que Gandalf el Gris, dijo:

Cada uno decide qué hacer con el tiempo que le es dado.

Y en ese punto tengo clarísimo qué quiero hacer y dónde quiero estar. Y con quién. Una de las razones me la dio el borde de Jack Nicholson en Mejor imposible:

Y por supuesto, “siempre nos quedará París”, como decía Ingrid Bergman, Ilsa en Casablanca. Y “mañana será otro día”, como decía la Señorita Escarlata. Todo en mi vida es cine, frases de cine, historias de cine, y por eso quizás, al acabar el día fundido, derrengado, como Rocky Balboa al final de su combate, mis palabras son para ella, de cine, universales, archirrepetidas, como en este vídeo que recopila esos grandes momentos de ternura del cine:

Pero hay un vídeo que me gusta más que este de los “I love you” del cine, que es el de los besos robados o censurados de Cinema Paradiso, acompañados de la maravillosa música de Ennio Morricone:

Termino ya. Recomiendo al que no la haya visto, que vea Una cuestión de tiempo, de Richard Curtis. Sus últimos minutos podría haberlos escrito yo mismo:cam19

Todos viajamos a través del tiempo juntos, cada día de nuestras vidas. Solo podemos esforzarnos por disfrutar de este notable viaje.

En mi caso, hago el viaje en la mejor compañía posible. El mismo protagonista nos recuerda después que:

La verdad es que ya no viajo, ni siquiera para revivir un día. Trato de vivir cada día como si hubiera decidido volver a ese día, de disfrutarlo como si fuera el último día entero de mi extraordinaria vida ordinaria.

Y estas frases me recuerdan al final de American Beauty, a ese Lester Burnham que me hace ver que: cam20

Y no siento otra cosa que gratitud por cada instante de mi estúpida e insignificante vida.

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6 comentarios en “Carta de amor de un cinéfago desentrenado y desenfrenado (Travis)

  1. Guauuuuuuuu! Es hoy el dia de los enamorados, Travis?
    Precioso post! eres muy afortunado no solo por sentirte así sino tambien por ser consciente de tu fortuna. La vida es eso, consciencia y presencia de cada instante vivido para no necesitar revivirlo más.
    Gracias Travis.

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    • Gracias, Ramira, me alegro de que te gustara. Y no, no es el día de los enamorados, no sé qué me ha pasado, me estoy haciendo mayor. Así que para compensar, dentro de poco escribiré sobre mis mutilaciones favoritas del cine, o las palizas más salvajes. Bromas aparte, por supuesto que soy consciente de mi fortuna, por eso quería acabar con la frase de gratitud de Lester Burnham. Y con Una cuestión de tiempo, no sé en qué momento el guionista me conoció para ispirarse. Saludos.

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  2. Me he quedado muuuuuuy tranquila al ver que incluías a mi querido Westley de La Princesa Prometida… su fantástico ” como desees” cayendo ladera abajo … aisssss ….. ¡¡¡que boniiito!!!
    y por supuesto a los entrañables Harry y Sally ( A Meg Ryan me gusta recordarla como sale en esta peli … su imagen con los labios hinchados en busca de la juventud atormenta mi recuerdo 🙂 )
    Besos amorosos a todos

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    • ¿Sabes qué tienen en común La Princesa Prometida y Cuando Harry encontró a Sally? Las dos las dirigió Rob Reiner, en 1987 y 1989. Un crack como director, aunque menos conocido que otros. También rodó Misery y Cuenta conmigo. Y este fin de semana he visto otra película suya, Ahora o nunca, la de Jack Nicholson y Morgan Freeman como enfermos terminales disfrutando la vida, de la que estuve a punto de sacar dos frases: una, “45 años se pasan volando” y dos, cuando entre su lista de cosas por hacer ponen “besar a la chica más guapa del mundo”. Y respecto a besos, La princesa prometida, que es una peli que he visto mil veces porque me gusta y me entretiene un montón, finaliza con un beso empalagoso a más no poder, aquel que “superó a los cinco besos más famosos de la historia”, o algo así. Mejor me quedo con Íñigo Montoya.

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  3. Jooo a mi no me escriben esas cosas tan bonitas, jeje. La verdad es que habeis elegido muy bien tanto tú como ella y me alegro mucho porque haceis un dúo genial!!!😊

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