Cadena perpetua, por Travis

2015-03-29-21-30-49--1798865871Ahora que se habla tanto de esta clase de condena, seguramente la peor de todas, y antes de que Josean nos de su opinión sobre la misma y sobre la reforma recién aprobada, quería comentar una de mis películas favoritas, Cadena Perpetua, dirigida en 1994 por Frank Darabont.

Para mí al menos, es una de esas películas que te enganchan a la butaca del cine o al sofá de tu casa, y que no puedes dejar de ver aunque te la sepas de memoria. No sé cuántas veces la habré visto, pero muchas. Entera, desde su minuto 1 hasta el 142, posiblemente no tantas, tres o cuatro, pero la última hora, o hora y media, fácilmente una veintena. Es una película que me persigue en el buen sentido de la palabra. Me la he encontrado muchas veces zapeando, en distintas cadenas, ya empezada, y una vez que veo un minuto, el que sea, la tengo que ver hasta el final. Da igual si son las cuatro de la tarde, las diez de la noche o las doce. Es enfermizo, lo reconozco, pero me resulta imposible dejar de verla hasta que los dos amigos se reencuentran ¿en…? Venga, pregunta para aficionados, que seguro que la mayoría se sabe la respuesta: Zihuatanejo.

Recuerdo un día que tenía que coger un avión muy temprano a la mañana siguente, uno de esos días que te tienes que levantar a las cinco de la mañana, y cometí el error de poner la tele por la noche. Me encontré con Cadena perpetua y me quedé viéndola hasta las dos y cuarto. En el aeropuerto, mi compañero, cuando me vio, me preguntó: “Qué careto traes, ¿estuviste de celebración anoche?”. Y sí, en cierto modo era así, estuve celebrando la fuga de Andy, el personaje interpretado por Tim Robbins.

Siento si le fastidio la película a alguno de los lectores, pero si no la ha visto todavia, le recomiendo que la vea y pase de este blog hasta que lo haya hecho. El título original de la misma es The Shawshank Redemption, y en España se estrenó bajo este título de Cadena Perpetua, nada spoiler, al contrario del título en Argentina, Sueños de libertad o Escape a la libertad. Cuando Andy se fuga, debo reconocer que para mí fue una sorpresa, pero no lo hubiera sido de haber vivido en Colombia, México o Venezuela, países en los que se estrenó con el título de Sueño de fuga.

La película se basa en el libro de Stephen King, Rita Hayworth y la redención de Shawshank, y hay quien dice que no parece un libro de Stephen King, pero ¿por qué? ¿Cómo debe ser para que se parezca a un libro de Stephen King? No tiene hechos paranormales como Christine, It, La zona muerta o Carrie, no tiene psicópatas o tipos obsesionados, al contrario que Misery o El Resplandor, salvo quizás el jefe de los guardias, Hadley, pero sí tiene puntos en común con La milla verde, por ejemplo. No sé cómo debe ser un libro de Stephen King para parecer un libro de Stephen King.

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Cadena perpetua es una película sobre una cárcel y sobre una fuga, pero es mucho más que eso para mí, es una película sobre la amistad. Una amistad a prueba de bombas, de contratiempos y obstáculos, una relación sincera e inquebrantable entre los dos presidiarios interpretados por Tim Robbins y Morgan Freeman, que en la película son los famosos Andy ¿y?… Otra para frikis aficionados. Como alguien diga Lucas, que me deje su dirección, que me presento en su casa con la motosierra. Red, el personaje de Morgan Freeman se llama Red. Aunque apellidándose Free-Man, ya sabíamos que no iba a terminar sus días en la cárcel.

Hacia la mitad de la película hay un amago de desviar la historia hacia Andy como un inocente, como un reo injustamente condenado, pues aparece un posible testigo, Tommy, que podría demostrarlo, pero para mí ese aspecto ni siquiera es lo más relevante de la película, y posiblemente Frank Darabont, el director, piense lo mismo, así que hace que se carguen rápidamente a este simpático chico. Bueno, está bien, es el cabrón del alcaide de la prisión el que hace que se lo carguen, pero a lo que voy es a que la casi segura inocencia de Andy no es tan importante en la historia como el hecho de que realmente se convierte en un delincuente (de cuello blanco, eso sí) en la prisión. Con el alcaide como beneficiario casi único de sus delitos.

Y digo casi único porque otro de los puntos que más me gustan de la película es cómo Andy se dedica a mejorar las condiciones de vida del resto de presos, a conseguir una biblioteca, a darles formación, a darles esperanzas, a regalarles Las Noches de Fígaro en un emocionante momento de la película. En suma, se dedica a reeducarles por su cuenta, justo lo que no hace la institución penitenciaria.

El género carcelario es sin duda uno de los que más me gustan, junto a las de robos, los thrillers, las de mafiosos, las comedias clásicas, las parodias, los westerns, las de terror, las gore, los dramones, los musicales, las de psicópatas, las de ciencia ficción, las bélicas, las fantásticas, los peplum y las de batallas de la Edad Media o de la Tierra Media. ¿Me dejo algún género?

En cualquier caso, las de cárceles constituyen un género en sí mismo, y al igual que en las de robos o atracos te pones del lado de los supuestamente malos, los ladrones, en las de prisiones te pones del lado del pobre reo al que le han privado del segundo don posiblemente más preciado tras la vida: la libertad.

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Por eso nos alegramos tanto cuando los protagonistas de estas películas consiguen escapar y alcanzar la libertad. Nos alegramos de que Clint Eastwood y sus colegas se escaparan de Alcatraz, y nos emocionamos con cada fuga de Paul Newman en La leyenda del indomable. Y recuerdo pocas películas tan emocionantes como La gran evasión, toda una lección de ritmo y narración en una película repleta de estrellas de la que deberían aprender los cineastas actuales. Siempre he lamentado que Steve McQueen no consiguiera finalmente el objetivo y terminara en la “neverra”. Por alegrarme, hasta me he alegrado de la fuga de Stallone en Encerrado, una película bastante típica y tópica en la que el alcaide malo malísimo se exagera hasta el extremo en la figura de Donald Sutherland.

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Cadena perpetua tiene un tramo final de película repleto de momentos de gran emoción, empezando por la narración de la huida de Andy, que cuando finalmente logra la ansiada libertad, extiende los brazos en cruz bajo una lluvia infernal en un momento icónico similar a la “purificación” de Natalie Portman en V de Vendetta.

Poco después, es Red el que consigue la libertad, después de cuarenta años encerrado y vemos sus dificultades para adaptarse a la vida fuera de las rígidas normas de la prisión. Y por último, ese momento final del reencuentro de los dos amigos ¿en? Zihuatanejo. En libertad.

La libertad que tan bien nos describe William Wallace, Mel Gibson, en Braveheart:

Cadena perpetua no se llevó ningún Óscar en 1994, pese a que tenía siete nominaciones. Ese año era el de Forrest Gump y Pulp Fiction, que llegaron precedidas de su éxito en taquilla y su bien ganada fama, aunque fuera por razones bien diferentes. Sin embargo, Cadena perpetua fue granjeándose el cariño de los aficionados al cine poco a poco, durante los meses (y años) siguientes, hasta el punto de que en la lista de Internet Movie Data Base, IMDb, aparece en primer lugar de la lista de favoritas de los lectores, por encima de El Padrino y El Padrino II.

Para mí no es la mejor película de todos los tiempos, ni mucho menos, pero sí merece un lugar entre mis favoritas. Sin duda. Brindaré por Andy y Red navegando por Zihuatanejo.

Cara Travis

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7 comentarios en “Cadena perpetua, por Travis

  1. Muy buena peli, sí señor.
    Por establecer un paralelismo algo arriesgado… recuerdo la escena del tocadiscos de Cadena Perpetua:

    con la de la Vida es Bella:

    En ambas los protagonistas emplean la MÚSICA como una buena terapia de esperanza y fe. Y es que sin la música no podríamos vivir, yo al menos.

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    • Pues sí, Whalla, muy de acuerdo con la comparación y el paralelismo. Y te añado otra más: la música que genera ilusión y esperanza en esas chicas encerradas en su propia casa en Las vírgenes suicidas. Es la música como válvula de escape de los prisioneros, o como en Los chicos del coro, para unir a los chavales en algo creativo que les aleje de la marginalidad. O como lenguaje o modo de comunicación que una a personas muy distintas, como en El piano y El pianista. Cuesta concebir el cine sin la música, en una película pueden faltar hasta las palabras, como en el cine mudo, pero sin música sería otra cosa bien distinta.

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  2. Una peli buenísima, todavía recuerdo la primera vez que la vi, en el Cineclub de mi Escuela. Me pasa como a ti, que no puedo dejar de verla.

    Sobre el comentario de Whalla, tengo que estar un poco en desacuerdo con la comparación con La Vida Es Bella, porque creo que Cadena Perpetua está a mil cuerpos de distancia, a mejor por supuesto. Aunque reconozco que le tengo manía a La Vida… sobre todo porque no aguanto al Benigni, me parece un pelmazo insoportable, ni siquiera en esta peli o en Cinema Paradiso. Tardé años en ver La Vida… pese a que la tenía grabada en DVD, por pereza. Y el día que la vi, pude descansar al final diciendo “pues ya la he visto, no me he enternecido ni un poquito, y seguro que es por culpa del gilipollas este… así que me considero liberado de ver cualqueir nueva peli en la que salga este tipo”.

    Por lo demás, buena entrada, gran peli, y una mención especial al cabronazo del guardia Hadley, al que sorprende ver -y se ablanda uno con él- más tarde en un papel de guardia parecido pero diferente en Death Man Walking, la escalofriante peli de Sean Penn.

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    • Buenas, Andancio. Yo tampoco soportaba al Benigni, pero debo reconocer que La vida es bella me gustó. Quizás es lo que hace tener niños, que te ablanda, espero estar exculpado. Además, recuerdo que mi hijo tenía una edad similar al de Benigni en la peli cuando la vi. El comentario de Whalla me parece acertado porque no compara las películas, sólo las escenas de la música en los altavoces, como una válvula de escape de los prisioneros, como una manera de transmitirles esperanza. Cadena Perpetua está muy por encima de La Vida, estoy de acuerdo.
      El Benigni me carga bastante como a ti, y no lamenté tanto que se lo cargaran los nazis, todo hay que decirlo. Fue la única manera de que cerrara el pico, pero por otro lado, se me saltaban las lágrimas cuando vi que sus esfuerzos habían servido para que el chaval salvara la vida.
      Y Hadley, menudo mamonazo. Con ese careto, el actor no tiene ni que interpretar. Saludos

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  3. Buenas,
    Pasaba por aquí solo para leer un poco pero… aunque no entiendo casi nada de cine… sobre todo para llegar a darme cuenta lo gran artista que dicen que es Budi Alen… no puedo dejar sin decir nada al leer comentarios que sugieren que Benigni es una especie de mal actor parlanchín y cómico barato. Creo que son comentarios hechos un poco “a la ligera” y que en cuanto te documentas un poco, la opinión cambia. Habría que ver por ejemplo sus actuaciones televisadas por las plazas (llenas) de los pueblos de Italia explicando la Divina Comedia a la gente… sus programas de sátira contra Berlusconi… alguna de sus obras de teatro…
    No es un genio con la flauta como es Budi, sobre todo si hay niños por medio, pero…Además los de los oscar se equivocaron con ambos (no entienden del buen cine).

    “Me consta” que no actuó en otra (para mi) joya de arte (Cinema Paradiso).

    Y estabais comentando no se qué de la música en el cine… poneros en un rato sin prisas la banda sonora de cualquiera de estas dos películas (La vida y/o Cinema) con un culín de vino tinto y veréis que lejos queda Budi Alen del cine Mediterraneo.

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    • “Budi Alen”, te voy a dar pá’l pelo. Benigni se llevó el öscar al mejor actor, y la película tiene muchos méritos, guion, dirección, música, ambientación, emotividad, pero la actuación… Quizás mejore en el original, pero la vi doblada y por momentos debo reconocer que me puse del lado de los nazis. Le he visto en Johnny Palillo, y me cargó más, y en El tigre y la nieve consiguió que estuviera deseando que le cayera un buen pepinaco yanqui en su hospital de Bagdad. Cuestión de gustos, casualmente el papel que interpreta con “Budi Alen” en A Roma con amor me resulta bastante simpático. ¿Acierto del neoyorquino controlando el histrionismo del italiano?
      De acuerdo contigo en lo referido a las bandas sonoras, con un buen vino o unas cervezas. Y Cinema Paradiso… grande, muy grande. Me recuerda a los cines de verano que desgraciadamente ya no existen.
      Saludos.

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