Terminator… y Apocalipsis, por Travis

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“La batalla contra las máquinas ha comenzado”. Y no me refiero solo a la saga Terminator, sino a la realidad que vivimos en 2015, a la que dedicaré un apartado al final del comentario sobre Terminator: Génesis.

Continúo y concluyo mi especial sobre Terminator, advirtiendo al lector de que aquí sí voy a destripar toda la película, voy a comentar lo que me ha gustado y lo que me ha cabreado, y por supuesto, hablaré de las incongruencias de guion. De las que admitimos, y de las que no perdonamos. De lo que son homenajes y de lo que son copias descaradas por falta de imaginación.

Estáis advertidos entonces: spoiler a saco. Aunque para el que lo viera en su día, no hay mayor spoiler que el propio tráiler de Terminator: Génesis, qué metedura de pata. Algún día deberíamos hablar de los tráilers que te cuentan toda la película y hacen que el día que la ves nada te sorprenda, porque sus principales sustos o giros, te los han anticipado en el fucking tráiler. Aquí lo dejo:

 

¡Joder, te revientan el principal giro de la historia! ¡John Connor es un Terminator! Y por si no te ha quedado claro, le ves pasando de las llamas al metal líquido, y luego a su forma humana. ¡Y la pelea del Schwarzenegger viejo con el joven! La persecución en helicóptero, los giros del autobús, la persecución a la furgoneta, el T-1000 en la tienda de ropa,… ¡Te lo cuentan todo! En dos minutos hasta te dicen en qué momentos vas a oír las famosas frases “volveré” y “ven conmigo si quieres vivir”. Es un error brutal de tráiler, tanto como el que vi la semana pasada, el de la película española “El desconocido”, con Luis Tosar y Javier Gutiérrez. No dejan nada para el día que vas a la sala, te han contado todo.

Lo que me gustó

Term3

Afortunadamente yo no había visto el tráiler de Génesis cuando fui al cine, así que pude verla intacto, con todas sus sorpresas. Reconozco que disfruté un huevo la primera media hora, quizás tanto como cuando vi las dos primeras. Será por ese cariño a la saga que comenté en mi anterior entrada, pero el caso es que al principio de la película estaba en mi butaca acomodándome y diciéndome a mí mismo: “prepárate, que esto pinta muy bien”. Bastó la música, la sonrisa siniestra del esqueleto de los T-800, las calaveras humanas y el futuro apocalíptico para meterme de lleno en la historia, que comienza con las andanzas de Reese y su encuentro con el John Connor líder de la revuelta de los hombres contra las máquinas.

A continuación, el viaje al pasado, a 1984, a la época del primer Terminator. El parque de Los Ángeles con los tres macarrillas, el Schwarzie en pelotas y de joven, el camión de la basura, el Apocalipsis2callejón, la tienda de ropa,… las míticas Nike negras con la raya blanca, un T-1000 con gran parecido a Robert Patrick con sus brazos como cuchillas. Toda esa parte me encantó, también cuando aparecen el T-800 envejecido (aquí llamado el Abuelo) junto con la joven Sarah Connor conduciendo la furgoneta. Me gustan las primeras escenas con Reese, Sarah y el Abuelo, sobre todo por el desconcierto del primero, que iba con una misión concreta y a los dos minutos se la han desmantelado y cambiado por completo.

Term2Schwarzenegger, del que siempre han dicho los críticos que no sabe transmitir emociones, deja aquí unos buenos momentos de autoparodia al mostrar una forzada sonrisa o cuando hace referencia a que ya no está para estos trotes con su “viejo, no obsoleto”.

Al acabar la película y tratar de analizar la misma, te das cuenta de que al haber cambiado la época anterior a 1984, te has cargado de un plumazo las dos primeras películas de Terminator, las dos mejores. Ninguna tiene sentido si buscamos una coherencia temporal. Pero yo sinceramente no la busco. Poco más, porque a partir de la eliminación del T-1000 con la trampa a base de ácido (interesante, muy currada), la peli se desinfla por completo.

Lo que no me ha gustado

Tras esta escena, la película comienza a decaer, no en intensidad o ese mal llamado ritmo, pero sí en interés. Para empezar, pervierte la esencia del propio Terminator. Estas máquinas son exterminadores, están programadas para matar y nada más, salvo las que reprograman los humanos para proteger y llevarse por delante (o herir en la pierna) a quien intente cargarse a sus protegidos. Sin embargo, el Abuelo Arnold piensa, razona sobre futuros paralelos, intenta explicar física cuántica, y lo peor de todo: tiene la habilidad suficiente para construir una máquina del tiempo. Tócate los genitales biomecánicos. Y todo esto lo hace un modelo viejo, no obsoleto, un modelo inferior a los T-1000 o los T-X. No tiene ningún sentido.

Term5La película se tuerce ya definitivamente en el momento en que aparece John Connor en 2017. Como he dicho antes, yo no había visto el tráiler, pero ya se veía que ese John Connor no era trigo limpio, no era de los nuestros. No sé de dónde sacaron a ese actor, un tal Jason Clarke, ni qué motivos tuvieron para darle un papel tan importante, pero con esa jeta no se podía esperar nada bueno. Tampoco tiene ningún sentido su presencia en 2017 como no fuera para cargarse a Reese, Sarah Connor o el pobre Abuelo, o para garantizar la creación de Génesis/Skynet, pero tampoco es ese su principal objetivo. Pide al grupo que se unan a él, pero ¿qué gilipollez es esa? Lo único lógico es que hubiera entrado en el hospital y se hubiera ventilado a los dos humanos en un momento, ¡bang, bang! Aunque fueran su madre y su segundo al mando. Así se aseguraría el triunfo de Skynet, pero no, no actúa así, es un despropósito.

Pero hay despropósitos mayores. ¿Quién manda al Abuelo a un pasado aún anterior a 1984, cuando Sarah tenía nueve años? Nos enteramos también de que John Connor lleva años trabajando en Cyberdyne, la empresa que desarrolla esa aplicación que finalmente provocará la guerra de las máquinas. Pero es que nos cuentan también que en esa misma empresa trabajó durante años… el Abuelo. ¿El Abuelo Schwarzie? ¿Un Terminator trabajando en una empresa tecnológica cual abnegado currito de 8 a 17 horas? ¿Con su nómina y su alta en la seguridad social? Guionistas, una de dos: o alguien os metió varios chutes de maría durante la redacción del guion, o bien os despidieron a mitad del rodaje y metieron a dos becarios para que acabaran el texto. No me lo explico de otro modo. ¿Coincidieron en alguna reunión de trabajo o en la cafetería de Cyberdyne?

De ahí al final, persecuciones, camiones, el autobús escolar, explosiones, alguna escena espectacular, helicópteros, más velocidad de cámara, más prisa por llegar a las instalaciones y destruir Genisys, o protegerlo, peleas de Terminators, banda sonora a todo meter,… Para mí, un bajón claro. Tira más al tostón de Transformers que al auténtico Terminator. Las últimas explosiones de los edificios son exageradas, apabullan, pero en el peor sentido del término.

Los actores

Creo que ha quedado claro que para mí, Schwarzenegger muy bien y John Connor, lamentable.

Term4La actriz que interpreta a Sarah Connor, Emilia Clarke, tendría una nota media-alta si no fuera porque no resiste la comparación con la Linda Hamilton de Terminator II, la mejor Sarah con diferencia. En general está bien, aunque a mí me costaba no verla como Reina de los dragones (Juego de tronos).

El personaje de Reese cambia su esencia respecto a la primera, y creo que es un error. El Reese de la primera tiene aspecto de homeless, de tipo desahuciado y con leves problemas de alcoholismo al que han enchufado el marrón de venir a 1984 para salvar a la humanidad, mientras que el Reese de la nueva versión es un tío cachas (Jai Courtney), soldado experimentado y brazo derecho de John Connor. No me convence, me gustaba más el look de perdedor que se va a dejar la vida, porque ya lo ha perdido todo.

Homenajes y plagios

Me gustan algunos de los homenajes a las anteriores películas de la saga, pero en esta a veces se pasan con tanta copia de lo ya visto, hasta el punto de plantearte si lo que realmente están haciendo es un plagio de las mejores escenas de la saga.

Bien por el calco del principio de la peli, bien cuando Schwarzenegger pierde de nuevo el brazo en la pelea (y van…), bien incorporado ese T-1000 en la tienda, bien por la relación de incredulidad mutua Reese-Sarah (“¿Ya os habéis apareado?”), bien por ese momento de respiro y pausa para recargar las armas.

Sin embargo, hay demasiado homenaje, o plagio, en casi todo lo relacionado con el T-1000: la escena en la que se hace pasar por Reese frente a Sarah Connor (escena calcada del final de Terminator II en la fundición, cuando se hace pasar por Sarah para engañar a John), demasiada copia en el agujero en el ojo, o dándose la vuelta sin moverse al estar contra la pared, el trozo de metal que se queda colgado en la furgoneta y se le acopla después al pie,… La penúltima escena de la película clava el momento en que el Terminator abre el ascensor usando sus brazos convertidos en afiladas cuchillas, solo que aquí lo hace el Abuelo y da tranquilidad, mientras que en la segunda lo hacía Robert Patrick y provocaba el pánico de los Connor.

En algún podcast he oído (mi favorito, La Órbita de Endor) que por copiar, la película copia de Matrix hasta el momento en que el T-3000/John Connor invade el cuerpo del Abuelo y lo ennegrece, al igual que el agente Smith “contagiaba” a Neo en la película de los Wachowski. El T-3000 tiene unos efectos especiales muy interesantes, originales en la saga, con esas pequeñas partículas metálicas que se separan y se vuelven a juntar para adquirir su aspecto usual. A mí me recuerda más al estupendo invento del chaval de Big Hero 6, que puede adquirir cualquier forma y es posteriormente utilizado con fines perversos.

Term6Term7

He leído en alguna web que hay una escena tras los créditos (ya lo hicieron en las dos primeras) en la que se ve que Skynet y Génesis han sobrevivido a las explosiones de los edificios en una cámara acorazada subterránea. Vamos, que amenazan con continuar la saga.

Para concluir, a mi modo de ver, una película entretenida, que empieza muy bien, se tuerce después, pero entretiene por encima de otras castañas de explosiones y movimientos bruscos de cámara. Ya que no lo hizo en la segunda entrega, Terminator debería acabar aquí.

La batalla contra las máquinas

Aunque sea una saga completamente inverosímil, sí veo probables algunas de las hipótesis de la película. No las referidas a los viajes en el tiempo, aunque a veces viendo la tele creo que algunos personajes de nuestra época vienen en realidad del paleolítico.

Me refiero (y me preocupa) al hecho de poner a la humanidad en manos de las máquinas. En Génesis, cuando los personajes se trasladan a 2017, los ciudadanos viven absortos en sus pantallitas, mirando el móvil, el reloj o sus tablets. Los vigilantes no vigilan, los médicos no atienden, los policías no controlan,… porque todo el mundo está obsesionado con su pantallita que le digitaliza y ofrece toda la información que cree necesitar.

No sé si el título de Génesis hace referencia al inicio de todo (el primer libro de la Biblia, el origen del mundo), porque narra la creación de esta primera máquina que dominará a la humanidad y que traerá el Apocalipsis (el último libro de la Biblia) nuclear al mundo. Aunque en el Génesis el elemento que trae el mal es la manzana, y los habitantes de Los Ángeles en 2017 se comportan movidos por esa Apple de sus tablets, smartphones o relojes.

He leído por internet que según otras teorías Skynet es en realidad una metáfora de Internet como elemento de control de los individuos, o hay quien habla de Google. A mí particularmente me toca las narices cuando el móvil me deja el mensaje ese de “Google quiere rastrear su ubicación”. ¡Que te den, capullo! Me cabreo con el teléfono, lo aparto de mí con rabia.

Este verano más de 1.000 científicos han firmado un manifiesto en contra del desarrollo de armas con inteligencia artificial. Parece cuestión de tiempo (muy poco) que los drones o los misiles de largo recorrido tengan autonomía incluso en la toma de decisiones. Human Rights Watch va más allá y ha iniciado una campaña para frenar lo que llaman “robots asesinos”. Terminators.

Un exoesqueleto conectado a la columna permite andar a un paralítico“. Ya se habla de crear órganos o miembros humanos artificiales para suplir a los dañados. Robocop.

Los drones van a ser un problema en un futuro cercano, como los robots que sustituirán a los hombres en cada vez más tareas. La adicción a las pantallas es ya un drama hoy en día. Las aplicaciones que controlan nuestros movimientos ya están ahí, ya saben qué nos apetece en cada momento, cuáles son nuestros intereses o aficiones. Falta el desarrollo de una inteligencia artificial que, como en las películas de Terminator, controle y ponga todos esos elementos en común. Será el momento de volver a la cueva con mi lanza y buscar a esa Sarah Connor que nos guíe en la rebelión contra la dictadura de las máquinas.

 

 

 

 

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3 thoughts on “Terminator… y Apocalipsis, por Travis

  1. De acuerdo en todo lo que mencionas en tu crítica. Sin duda me quedo con las 2 primeras películas de la saga, ésta está entretenida sin más.

    En cuanto a los actores, los Clarke, no me convencen. Jason por resultarme una actuación insipida, sin gracia, no me encaja en el papel, y Emilia porque sintiéndolo mucho, y a pesar de que no lo hace nada mal, todos recordamos (como mencionas) el espectacular papel de Linda Hamilton que de momento resulta insuperable. Schwarzenegger , bien, muy bien, sin ser un actor de bandera tengo que reconocer que ha hecho películas que me han gustado: Desafío total, Poli de guardería, Predator…

    Por otro lado me resulta asombrosa tu retentiva para quedarte con ciertos detalles. Por mi parte no recordaba que “el abuelo” trabajara en Cyberdyne jajaja ¿Un robot trabajando 40 horas semanales? No lo diremos muy alto no sea que nos sustituyan por alguno, ellos no se quejan…

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  2. por una vez y sin que sirva de precedente, coincido con prácticamente todo lo que dices, salvo por una cosa. schwarzenneger debería haber recibido ya un Oscar por interpretaciones como Terminator, Desafío Total o el papel de Gobernador de California. Dentro de las teorías de la conspiración, está la de poner al frente de los gobiernos a actores o famosos que no son más que monigotes en manos de los verdaderos amos del mundo. Tiene gracia cuando ves a Brad Pitt a su mujer a su amigo Cloney o a Bono dar discursos ante naciones unidas o reuniéndose con los principales líderes del mundo. Un autentico espectáculo al más puro estilo de Hollywood. La realidad superará la ficción ya lo veremos con palomitas frente al televisor.

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