El anticonceptivo Netflix, por Josean

Netflix

¿Pero qué os está pasando, jóvenes? ¿Es cierto lo que dice el estudio General Social Survey, que los millennials tienen menos interés por el sexo que cualquiera de las generaciones anteriores? ¿Que el 23 por ciento de los jóvenes no ha tenido una sola relación sexual en el último año? Con todo, lo peor no es que el porcentaje sea el doble que en 2008, sino la tendencia.

GSS 1

Algunos estudios indican que los millennials en realidad no han perdido el interés por el sexo, sino por mantener relaciones sexuales. Por alguna extraña razón, en los tiempos del Tinder y las aplicaciones que les facilitan el acceso al sexo, ocasional o perdurable, el interés decae. Quizás sea que la facilidad precisamente les desmotiva, pero por otro lado ha subido el porcentaje de jóvenes que reconocen abiertamente que se masturban con regularidad y que consumen porno, y se ha disparado la venta de vibradores.

GSS 2

La profesora de Psicología de la universidad de San Diego Jean Twenge afirma que los jóvenes de ahora son menos propensos a mantener relaciones estables, y que al final, “en esas circunstancias, va a haber menos sexo”. Y dice otra cosa que a mí al menos me parece preocupante, “hay muchas más cosas que hacer ahora a las diez de la noche que hace veinte años”, en alusión a las redes sociales, el ocio tecnológico y las series de televisión. Estamos agilipollados.

La semana pasada una chica joven se acercó a sacar un café de la máquina en mi oficina. Se agachó a recoger las vueltas y entre el grupo de “maduros” que lo presenciamos hubo las típicas miradas que recuerdan al emoticono de los ojos gigantes. La chica está muy bien, no pasa nada por decirlo. Uno de mis colegas incluso alzó las cejas y resopló. El grupo de jóvenes que teníamos cerca ni se fijó, porque estaban muy entretenidos enseñándose un vídeo de coña en el móvil.

“Nos extinguimos”, como dice una frase muy repetida en redes sociales ante el comportamiento de algunos jóvenes (y “jóvenas”), o cuando uno ve First Dates aunque sea cinco segundos. No es posible que algunas de las personas que cuelgan orgullosas sus vídeos en redes sociales sean de verdad, me niego a creerlo. ¿De esos dependen nuestras pensiones?

El libro Superfreakonomics, de Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner, tiene un interesante capítulo dedicado a los diversos programas del gobierno indio para controlar la natalidad, prevenir los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual. Otras medidas intentaban luchar contra la desigualdad en los ámbitos rurales, acabar con las dotes y sobre todo con los abortos selectivos. Todos aquellos programas fallaron.

Sin embargo, en paralelo se produjo un abaratamiento del precio de las televisiones y la distribución, así como de los canales por cable. “Entre 2001 y 2006, unos 150 millones de indios recibieron televisión por cable por primera vez, y sus aldeas crepitaban con los últimos concursos y series, noticiarios y seguimientos policiales, emitidos desde las grandes ciudades y del extranjero.” Pero no todas las aldeas pasaron a tener televisión por cable al mismo tiempo, luego la India se convirtió en un banco de pruebas estupendo para realizar estudios estadísticos, que fue lo que hicieron los norteamericanos Emily Oster y Robert Jensen, los cuales “encontraron evidencias convincentes de un auténtico cambio. Las familias rurales indias que tenían televisión por cable empezaron a tener una tasa de natalidad más baja que las familias sin televisión.”

Que tener televisión en el dormitorio es el mejor invento contra la libido es algo que ya ha quedado demostrado por diversos estudios, pero ahora mismo, con las tablets, los smartphones, o directamente llevándote el ordenador a la cama para seguir tu serie favorita, muchas parejas están disminuyendo a pasos agigantados su vida sexual. El pico de consumo de internet en Estados Unidos se produce entre las diez y las once de la noche, que hace apenas unas décadas era la hora preferida para mantener relaciones. ¿Juego de Tronos está matando tu vida sexual?, titula este artículo, que hace referencia a un estudio de la universidad de Delaware según el cual cada vez más teleadictos manifiestan su preferencia por sustitutos electrónicos frente a la compañía humana. Repito, nos extinguimos.

Se me ha ocurrido “guglear” lo siguiente y no sé si definir el resultado como sorprendente:

Netflix reduce vida sexual

¡362.000 resultados! Uno de los artículos hace referencia a un estudio de la universidad de Lancaster que demuestra que se han alterado los ritmos de consumo de energía eléctrica y tráfico de internet con la aparición de las nuevas tecnologías. El estudio concluye que muchos de esos hogares analizados han cambiado su vida sexual por vivir pegados a la pantalla. Otro estudio de la universidad de Cambridge en 2016 concluyó que ha habido un cambio de convivencia en las parejas: menos sexo, pero más tiempo consumiendo series juntos en plataformas como Netflix. Y mira que Netflix tiene varios capítulos de Black Mirror advirtiendo del peligro del abuso de las nuevas tecnologías.

Involución humana

Tendrá que venir un nuevo Darwin a escribirnos la teoría de la Involución humana. Sea por placer o sea con fines reproductivos, el sexo es importante y cuesta entender esa apatía actual. Pero mientras tanto, algunos datos son preocupantes. España está a la cola de Europa en tasas de fertilidad, mientras estamos en el top-5 mundial en esperanza de vida, tras Japón, Suiza y Singapur. Por cierto, en Japón, donde más de un millón de chavales no sale nunca de casa enganchados a los videojuegos en red, ¡Darwin!

Tasa de fertilidad.PNG

Es una bomba demográfica. Cuando se habla de la pirámide de población recuerdo lo que escuché hace meses en una conferencia: “no es una pirámide, sino una seta”. “Un suicidio demográfico”. Una seta insostenible que al ritmo actual de nacimientos y mientras se mantenga o aumente la esperanza de vida nos va a llevar a que tenga la forma de un hongo atómico, con unas consecuencias igualmente devastadoras.

Seta población

Entonces, ¿promovemos programas de natalidad o prohibimos Netflix?

 

5 comentarios en “El anticonceptivo Netflix, por Josean

  1. Completamente de acuerdo. Y aunque alguien pudiera llamarme “conspiranoico”, no creo que sea en absoluto una “casualidad” o que se produzca de forma “fortuita”. Eso, como dices en tu entrada, es una “movida promovida” (que decía la vieja canción de The Refrescos: ni siquiera podrían sacar una versión retocada al estilo de “Aquí no hay sexo” debido a la rampante censura feminazi, pobres). Que de paso, demuestra que el “órgano sexual” no son los genitales, sino el cerebro. Como no pueden prohibir el sexo directamente, lavan el cerebro al respetable. Único problema: jugar a la ruleta rusa con la demografía no tiene efecto inmediato. Se nota en veinte años, como sabemos muy bien en Europa en general y en España en particular. Por eso ahora están promocionando la eutanasia: para tratar de reducir el número de pensionistas a los que un cotizante debe mantener con la retención correspondiente para la SS de su sueldo.

    Saludos,
    Aguador.

    Me gusta

    • Pero, entonces, Aguador, ¿una movida promovida por quién? ¿Y con qué objeto? ¿Disminuir la natalidad de “los de aquí” para que sea más fácil la invasión de “los de fuera”, como dice otro lector? ¿Los Mohamed que ya pueblan las principales capitales europeas? Es una bomba demográfica de relojería influida por muchos factores: bajos sueldos de los jóvenes que hacen que todo se retrase, dificultad de acceso a una vivienda y un trabajo digno y estable, menor compromiso a largo plazo, mayor individualismo,… no sé, muchas cosas. Pero no creo que como respuesta se esté llegando a tanto como la promoción de la eutanasia, creo que es un debate con muchas vertientes que no sé si algún día me atreveré a afrontar. Hay circunstancias muy particulares y dolorosas, totalmente personales, que creo que hay que respetar, o confrontar desde el punto de vista legal. Saludos.

      Me gusta

  2. No te preocupes por la natalidad, mira en Francia cómo ha crecido en los ultimos tiempos. Otra cuestión es que el nombre más popular en París, igual que en Londres, Bruselas o Estocolmo para los recién nacidos, sea Mohamed. Para echarse a temblar.

    Me gusta

  3. Está clarísimo, es así. Las prácticas sexuales han ido disminuyendo conforme avanzaban la electricidad, la radio, la televisión, la informática, etc. Antes a las cinco de la tarde solo había dos cosas que hacer: matar al enemigo (un coñazo) y fornicar (un placer). Veremos qué pasa cuando lleguen los robots eróticos, perdón, las robotas.
    Casto abrazo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.