Armageddon, por Travis

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Domingo por la tarde. Pongo la tele después de comer y me encuentro (una vez más) con ese gran clásico del cine reciente de catástrofes: Armageddon. Como no podía ser de otro modo, una vez más, y no sé cuántas llevo, la vuelvo a ver. Empezada, me da igual el punto de la película en el que la pille, el caso es que me la ventilo entera, hasta el minuto 150, que se dice pronto. Sí, no me avergüenza decirlo, tengo debilidad por esta película de Michael Bay. Y de Jerry Bruckheimer. Nunca destaco a un productor cuando hablo de una película, pero en el caso de Bruckheimer creo que hay que hacerlo. Para lo bueno, y sobre todo para lo malo, que abunda en su tipo de cine. Ambos tienen una lista tal de bodrios que deberían empezar a mirárselo. Y sobre todo con los años han empezado a creer que mover mucho la cámara, de manera que te maree y no se vea nada, y añadirle un sonido de choques, golpes y explosiones a todo volumen, es una forma “espectacular” de narrar una historia. Lo deben llamar “montaje vertiginoso” o algo así, y como la taquilla responde, van a más en cada nuevo bodrio. A mí sencillamente me aturde.

Michael Bay es un tipo del que detesto la mayoría de sus películas, con la saga Transformers a la cabeza, la cosa más mala que he visto en mucho tiempo. Si no fuera por esos maravillosos 10 segundos de gran cine en la primera de la saga, en los que Megan Fox abre el capó del coche y el calor se impregna en su cuerpo, las cintas de Michael Bay deberían ser destruidas bajo la acusación de crímenes contra la humanidad. Los Bad boys, todos los putos transformers, incluso Pearl Harbor.

Armaggedon es otra cosa, es lo que hace tener un gran guión detrás. Entiéndase por favor aquí el sarcasmo, si bien es cierto que hay que destacar el nombre de J. J. Abrams en el guión. Armageddon es diversión en estado puro. Durante esas dos horas y media nos olvidamos de la posible verosimilitud o no de la historia, de las barbaridades técnicas o científicas que seguro que aparecen en la película y nos repantigamos en el sofá con el único objetivo de pasar un buen rato. Un grupo de científicos llegó a decir que esta era la película con mayor número de errores relacionados con la física o con el mayor número de ataques a las leyes elementales de la ciencia. La NASA llegó a cifrar en 168 el número de gazapos de esta película. Pero a nosotros nos da igual. La mejor definición de ese estado de ánimo que debemos tener para ver este tipo de películas la encontré en los podcasts de un envidiable grupo de amiguetes que se juntan para hablar de cine y se hacen llamar La Órbita de Endor. Este grupo hablaba de “la suspensión de la incredulidad”, necesaria hoy en día para ver casi cualquier tipo de película, pero especialmente cualquiera de acción o de ciencia ficción, de esas que no tienen nada de ciencia y mucho de ficción inverosímil.

Armageddon tiene imágenes espectaculares, como los primeros daños del meteorito en la Tierra, o los momentos en el espacio exterior (no tanto cuando están en el pedrusco), frases muy divertidas, y sobre todo, estereotipos repetidos mil veces pero aquí empleados con gracia. El militar que todo lo soluciona con una explosión nuclear, el zumbado liante con un cociente intelectual varias veces superior a la media (Steve Buscemi), el padre que detesta que rocen a su preciosa hija (Bruce Willis y Liv Tyler), el perforador poco profesional que funciona por instinto (Ben Affleck), el Presidente americano enviando un mensaje de esperanza a la Humanidad, el secretismo del Gobierno americano, con referencias al Área 51 y al asesinato de Kennedy, y hasta un alcoholizado y chapucero cosmonauta ruso llamado Andropov (interpretado por Peter Stormare) que arregla a golpes los desperfectos de la MIR, como quien le pega un par de cachetes a una radio para que sintonice bien.

La película es tan absurda que nos muestra cómo una panda de tarados, un catálogo de todos los vicios humanos, tiene que salvar a la humanidad del impacto de un meteorito que ni la NASA ni nadie había predicho que alcanzaría la Tierra. Un pequeño error de cálculo en un tema como éste en el que las noticias nos dan detalles tan exactos como que dentro de 47 años un meteorito del tamaño de Arkansas va a pasar a una distancia de 174.500 kilómetros de la Tierra. Pero da lo mismo, hemos suspendido nuestra incredulidad y estamos disfrutando de grandes momentos, como ese otro en el que la panda de perforadores desmonta el vehículo preparado por la NASA porque “no tienen ni idea”. Ya están allí Bruce Willis y sus chicos para reparar los errores de la NASA. O ese otro gran momento, todo un guiño para los espectadores, en el que una parte del meteorito cae en París y lo arrasa literalmente, “a joderse, gabachos”, con todos sus estirados ejecutivos dentro y sus camareras antipáticas. Y Hollande, Marine Le Pen y Sarkozy. Salvando eso sí a todas las putas del bosque de Boulogne.

Por tener, la película tiene incluso referencias cinéfilas, como cuando Bruce Willis dice: “6.000 millones de seres humanos y tiene que tocarme a mí”. Una clara referencia a Casablanca y la frase de Rick: “Con todos los bares que hay en el mundo y tiene que venir al mío”. Alguna de estas veces me ha parecido que decía: “600.000 millones de humanos y tiene que tocarme a mí”, pero no estoy seguro. En cualquier caso, supongo que será un error del doblaje, porque pese a lo ceporros que son los americanos a veces con la veracidad de los datos, no creo que hayan cometido un error tan propio de… de un periodista dando cifras.

Yo recomiendo sinceramente la película. Para echarse unas risas, para evadirse un rato de la realidad, o para disfrutar un rato con los colegas o con tus hijos, viendo momentos absurdos rodados de un modo muy serio, con amplitud de medios y una técnica depurada. Por cierto, en esta película Michael Bay está mucho más controlado con sus movimientos de cámara, lo cual es de agradecer. Excepto un par de momentos, como el despegue del transbordador o cuando la nave perforadora conducida por Ben Affleck tiene que aterrizar en el meteorito. Que me corrija algún sabio de la Academia de la Lengua, porque sé que “aterrizar” es en la Tierra, “alunizar” en la Luna y ya han inventado “amartizar” para Marte, pero no tengo ni la más remota idea de cómo se dirá “tomar suelo en un meteorito”. Será “ameteorizar” o algo así. Que la Real Academia Española de la Lengua no tenga una palabra para este concepto demuestra lo imprevisible que puede llegar a ser Armageddon. Tan imprevisible como divertida.

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7 comentarios en “Armageddon, por Travis

  1. Yo elevaría esta película a la categoría de obra maestra del cine, en su género. Me cuesta escoger que es lo mejor de la película, si sus absurdos personajes, sus ingeniosos diálogos, las magistrales interpretaciones de casi todos, los movimientos de cámara del director con uno de ellos magistral en el que la cámara enfoca de arriba a abajo y de izquierda a derecha pareciendo emular la señal de la cruz en el momento en el que la pantalla muestra con imágenes monumentos y gentes representativas de varias culturas y en el fondo las palabras del presidente de Estados Unidos pidiendo a la humanidad encomendarse por enésima vez a Dios, Bruce y sus amigos y llega a afirmar que gracias incluso a las guerras que han permitido que ahora se disponga de la tecnología suficiente para salvar a la humanidad de su fatal destino. Creo que esa es la mayor virtud de esta obra maestra del cine, me refiero a esa magistral combinación de factores que convierten este autentico insulto a la inteligencia de las personas en una película de un entretenimiento difícilmente superable.

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    • Completamente de acuerdo, Dagos. Si hiciera una lista de “placeres culpables”, o de películas que una vez que terminan me hacen preguntarme si he perdido estúpidamente el tiempo, esta estaría sin duda en el Top 10.

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  2. jajaja el guión efectivamente es una castaña!Pero es de esas pelis que al final acabas viendo (anda que no hemos visto auténticos petardos y yo la primera, aunque lo negaré siempre por supuesto!) y es que es ver al gran Bruce Willis y no sé como que tengo que verla sí o sí, me pasa con muchos actores: Clint Eastwood, Will Smith, George Clooney…

    Por el contrario no me pasa con Ben Affleck al que no soporto, una de sus pelis Daredevil, es una de las peores de la historia de los superhéroes, y sino teníamos bastante con ésta, ahora están rodando la última de Batman (por dios no creo que la saga del Caballero Oscuro interpretada por Christian Bale sea superada, señores de Hollywood quedénse quietecitos!!, no torturen más nuestras retinas!!!) aunque a su favor parece que le va mejor como director.

    Otro de los actores que participan en el reparto de Armageddon, Michael Clarke Duncan tiene un pequeño papel pero es recordar el Oscar que ganó como mejor actor de reparto en la Milla Verde (eso sí es una película!) y ya te cambia la cara, aunque en ésta pase desapercibido.

    Finalmente voy a destacar una de las canciones de la BSO de la peli, es de Aerosmith, I don’t wanna miss a thing, que canta Steven Tyler, el papá de Liv Tyler, que me gusta y que comparto, por si alguien están amante de las BSO como yo :P. Saludos!

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    • Vaya, Walla, comienza a inquietarme coincidir contigo en el aprecio por unos actores (Bruce Willis, Clint Eastwood) y la animadversión hacia otros (Ben “morritos abiertos” Affleck). Me temo lo peor también del nuevo Batman, y aunque no soy un forofo de las pelis de superhéroes, sí lo soy de los tres Batman de Christopher Nolan. Creo que Michael Clarke Duncan no llegó a ganar el Oscar por La Milla Verde (papelón sin duda), y ya como curiosidad, si no lo sabías, te diré que este muchachote de casi dos metros comenzó de guardaespaldas de… Will Smith, entre otros. La canción que comentas es otro de los momentazos de la película, qué duda cabe. Creo que aparece en el momento en que Ben Affleck y Liv Tyler se están despidiendo y pasan los aviones por encima, en esa pradera tan Heidi,… Tan bucólico todo… Ya se podía haber quedado Ben Affleck en la roca en lugar de Bruce Willis, ¿no?

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      • No sabía que Duncan había sido guardaespaldas de Will Smith, curioso… Y es cierto, fue candidato al Óscar pero no nominado 😉
        Creo que nuestra lista de actores /actrices que deberían “morir ” de manera ficticia se va ampliando: Sandra Bullock, Ben Affleck… Jajaja muy divertido!
        Esperaré tú próximo post Travis, a ver si seguimos coincidiendo….hasta entonces…sayonara baby!

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