¿Qué han hecho con mi país, tío?

 

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Josean, 2 de junio de 2018

En 2004 el cineasta norteamericano Michael Moore publicaba un libro con el título elegido para esta entrada de hoy, ¿Qué han hecho con mi país, tío? En él, durante una serie de capítulos, unos considerablemente mejores que otros, se dedicaba a despotricar sobre la Administración Bush, sus trampas y mentiras, los peligrosos aliados comerciales del Presidente, “lo que la Bolsa se embolsa” con su designación y “el miedo al cambio” que se encuentra en el capítulo sobre el viaje a la mente del conservador. Moore

He estado fuera de España toda esta semana de cambios. Muy lejos, con siete horas de diferencia horaria y sin apenas tiempo para informarme de lo que ocurría por aquí. Si me hubieran preguntado antes de irme qué tres personas seguirían en sus puestos a mi regreso, sin duda no habría mencionado ni a Pedro Sánchez (que seguía enredado en guerras internas), ni a Pablo Iglesias (que estaba enfangado en la consulta sobre el chaletazo), ni a Torra, Bartomeu, Simeone, ni a tantos otros del panorama político, empresarial o futbolístico. Habría respondido: el Rey, Zidane y Mariano Rajoy.

El primero por el sistema vitalicio/arcaico que mantenemos, el segundo porque venía de otro exitazo como el título de Champions y podría haber seguido mil años en el cargo, y el tercero, porque ha hecho del inmovilismo su virtud. Si no pudieron con él las elecciones del 20-D y su inacción posterior, ni los enemigos internos, ni la corrupción, ni la pésima gestión del procès, ni los amigos a los que recomendaba fortaleza por SMS, no veo por qué iba a actuar como debería hacer cualquier dirigente medio normal y dimitir tras la sentencia de la Gürtel.

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Por eso, cuando en las lejanas tierras en las que me encontraba leía los mensajes de amigos sobre las salidas de Zidane y Rajoy, me vino a la mente el título del libro de Michael Moore:

– Me voy una semana, y… ¿qué han hecho con mi país, tío?

En los escasos ratos de que dispuse, leía un poco (muy poco) sobre lo que estaba ocurriendo y me acordaba del anterior libro del mismo Moore, pues también me servía para la ocasión:

– Estúpidos hombres blancos.

No solo por el título, sino porque despotricaba contra Bush y el fraude electoral que le aupó al poder, y se desgañitaba hablando de la inutilidad del presidente, de lo perverso del sistema norteamericano (Trump también se benefició del mismo) y de los republicanos disfrazados de demócratas cuyas acciones en el Congreso beneficiaban siempre al supuesto enemigo.

Así que voy a opinar brevemente sobre estos cambios, reconociendo de antemano que estoy más desinformado que nunca. No he escuchado ni un solo minuto de las tertulias que suelo escuchar (Alsina, Herrera, Pepa Bueno, ni al incendiario Jiménez Losantos), y apenas leí en el avión dos editoriales escritos seguramente el miércoles por la noche o el jueves a primera hora. He recibido muchos chistes de amigos, he leído cuatro titulares y seguramente meteré la pata en lo que diga.

 

No entiendo nada de lo ocurrido. No entendí que Rajoy no dimitiera tras la sentencia de la Gürtel. Era el momento y estoy convencido de que así se lo aconsejaron. Muchos de sus votantes, seguro que una gran mayoría, lo habrían deseado. Se limitó a mantener un discurso en el que insistía en que todos los culpables eran poco menos que desconocidos y que el Partido Popular fue condenado por hechos que desconocían en épocas poco menos que coincidentes con el pleistoceno. A sus acólitos les recuerdo que M. Rajoy preside el partido desde 2005, los hechos de esta primera sentencia llegan justo hasta ese año y que aún faltan varias piezas separadas que concluyen en 2008. Tengo muchos conocidos y amigos votantes del Partido Popular, ¡por favor, no sigáis defendiendo su continuidad!, si queréis, entramos en los destinatarios de esos fondos de la caja B que se consideran acreditados por la sentencia.

Al igual que Michael Moore, podría hablar durante horas de la inutilidad del presidente (ya ex presidente), de sus peligrosos aliados, de los malos consejeros y de cómo sus acciones e inacciones han dado alas al rival. Pero también podría hablar durante horas del fraude que supone la designación de Pedro Sánchez como presidente. Y del miedo al cambio que me provoca, no precisamente porque tenga esa mente conservadora de la que hablaba Moore.

Pedro Sánchez no es ni siquiera diputado porque se vio forzado a dimitir en verano de 2016. Forzado por sus propios compañeros de partido tras una prolongada sucesión de decisiones erróneas y los peores resultados de la historia de un partido centenario. Dos veces logró tal hazaña. Que un individuo que ni siquiera tiene el apoyo de los suyos consiga presidir el gobierno de la nación me parece un escenario aún más indeseable que la continuidad de M. Rajoy. En la distancia que nos daban los kilómetros y las horas, charlaba con un compañero de trabajo un día antes de la votación de la moción de censura:

– Pero alguno de los diputados socialistas pondrá un poco de cordura en esto. Los mismos que rechazaron esta misma idea de gobierno de Pedro Sánchez hace dos años. Los mismos que forzaron su marcha, los mismos que se negaron a recibir el apoyo de los grupos independentistas.

Pues parece que no. Y la clave fue el apoyo del PNV a la moción. Los mismos cinco diputados que han retrasado durante meses su apoyo a los presupuestos de Rajoy. Los mismos cinco que hicieron creer a algunos que este apoyo comprado con talonario garantizaba a Rajoy los dos años restantes de legislatura. De verdad que no entiendo nada. Es surrealista. Esos mismos cinco diputados han apoyado a Sánchez a cambio de que este mantenga los presupuestos de Rajoy. Por cierto, se trata de los mismos presupuestos que tuvieron el rechazo del resto de partidos que, sin embargo, sí apoyan a Sánchez: Unidos Podemos, ERC, PdeCat, Compromís, EH-Bildu. Solo Nueva Canarias ha igualado al PNV en la deslealtad de apoyar al PP en los presupuestos y al PSOE para derribarlo:

El beneficio de unos pocos vuelve a primar sobre el interés común de todos. Una vez más somos prisioneros de un absurdo sistema electoral que da a los partidos nacionalistas e independentistas una fuerza superior al número de votos que representan. Es culpa del PP y del PSOE que no se haya querido cambiar en todos estos años de democracia. Y ahora este sistema se los va a llevar por delante. Rajoy y Sánchez están haciendo un gran trabajo para desmantelar los dos principales partidos de este país.

El panorama que queda me gusta menos que el anterior. Y lo dice uno que llevaba desde el principio de la historia de este blog (casi cuatro años ya) pidiendo la salida de Rajoy. A veces, para saber de qué lado estar basta con observar a los que apoyan una u otra postura. Y francamente, cuando ves a Tardá, Rufián, los amigos de Torra y Puigdemont, los Bildus, Monedero, Iglesias, etc. en un bando, sabes que lo correcto es estar en el contrario.

Solo espero que la legislatura de Pedro Sánchez que hoy comienza termine pronto. A ser posible, antes que el Mundial de fútbol. Que a veces los éxitos del deporte hacen que se nos olvide lo verdaderamente trascendente.

Cara Josean

 

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6 comentarios en “¿Qué han hecho con mi país, tío?

  1. Josean: Me da la impresión de que no te has recuperado del jet lag, que andas a bandazos, unas de cal (muchas) y otras de arena (pocas). Veamos las de arena.
    Pedro Sánchez no se vió forzado a dimitir, lo hizo voluntariamente, por coherencia y jugándose su carrera política (lo que le honra), porque el PSOE había decidido no votar a la investidura de Rajoy y luego cambió de opinión por creerlo oportuno y conveniente (se equivocaron).
    ¿Que no tiene el apoyo de los suyos? Ganó las primarias barriendo a sus oponentes. Impecable. Volvió en olor de multitudes.
    ¿Que sería mejor que Rajoy hubiera seguido a lo que ahora tenemos? ¿Que lo que nos viene será peor? ¿Que el nombramiento de Sánchez es un fraude? ¡Pero qué dices! Ni entro en la discusión. Me asombras. Ojalá solo sea el jet lag.
    Abrazo.

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    • Buenas, Manuel GP. Pues sí, ando algo mejor del jet lag, pero aunque haya podido descansar y leer algo mas sobre el asunto, sigo desconcertado. Desde que comencé a escribir en el blog, he manifestado mi desacuerdo con el gobierno de Rajoy (la corrupción, las Montoradas, la inseguridad jurídica, la manipulación de los medios, las puertas giratorias, la inacción tras el 20-D, la gestión del procès,…), pero esta alternativa de Pedro Sánchez con los que le acompañan,… uf, no me gusta un pelo. También he hablado en varios artículos del sistema electoral tan deficiente que tenemos.

      Cuando hablo de fraude me refiero a que el equilibrio de fuerzas en el Congreso lo altere el PNV con sus 5 diputados, que representan a 287.014 votantes. Prácticamente los mismos que el Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal (PACMA, 286.702, 0 diputados). La moción es apoyada por una serie de partidos que presumen de no prometer ni respetar la Constitución (acabamos de verlo con el gobierno de Torra en Cataluña). De verdad que tengo dudas de que los votantes del PSOE estén encantados con los apoyos de gente como los tipejos de EH-Bildu, por ejemplo. Y sigo sin entender que mantengamos un sistema que da tanto poder a estos partidos que solo pretenden mantener el poder en su feudo, importándoles un bledo el interés general.

      Respecto a que Pedro Sánchez no tenía el apoyo de los suyos, me refiero a que en las elecciones de dic-15 perdió 1,5 millones de votos, y en las de jun-16 otros 100.000 votos adicionales. Pero me refiero sobre todo a lo que ocurrió en sep-oct de 2016, cuando los barones y miembros del comité federal votaron en contra (132-107) de que intentara formar un gobierno con el apoyo de los que ahora han secundado su moción. Seis de los siete presidentes autonómicos del PSOE votaron en contra de este intento de gobierno que ahora ha salido adelante. Dimitió porque se negaba a facilitar un nuevo gobierno de Rajoy, lo cual me pareció perfecto.

      Luego vinieron las primarias, y todos sabíamos que ganaría a Susana Díaz sin necesidad de estudios demoscópicos. Pero insisto, esos 5,4 millones de votos me parecen insuficientes para legitimar un gobierno. Solo espero que no ceda a las pretensiones de los que le han apoyado en la moción. Si lo logra, entonces y solo entonces, quizás te reconozca que este gobierno de Pedro Sánchez no es un escenario peor que el de mantener a M. Rajoy. Pero ya sabemos cómo son estos partidos nacionalistas a la hora de exigir, y eso es lo que me acojona.

      En resumen, como te decía, desde que empecé en el blog he querido la salida de Rajoy, y ahora que se ha producido estoy inquieto. Espero acontecimientos, pero creo que antes de que acabe el año estaremos votando de nuevo.

      Saludos, a ver si descanso y veo las cosas con más lucidez la próxima vez.

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  2. Hablar de fraude porque la amplia mayoría de la cámara elegida en las elecciones ha echado a un presidente y ha puesto a otro, queda un poco raro no? En españa votamos listas de partidos para componer el poder legislativo. Y de ahí esos representantes votan el ejecutivo. ¿Por qué votar de nuevo si ya hay una cámara compuesta de la última maratón de elecciones? A ciudadanos sin duda le compensa aprovechar el tirón porque el PP está hundido (es al único). Al pp no le compensa porque necesita rearmarse para volver. Al PSOE, Podemos, etc… tampoco les compensa. ¿Dónde está el fraude?

    Si España tuviera un sistema presidencialista, con segunda vuelta por ejemplo. Lo vería lógico. Quitamos un presidente y elegimos otro. El problema es que nosotros no elegimos presidente. Otras elecciones sería lo mismo.

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    • Bien, asdas, acepto que “fraude” quizás no sea la palabra más afortunada, pero la usé por seguir con la comparación con los libros de Moore. Pedro Sánchez ganó las primarias del partido con el 50,2% de los votos, después de dar a conocer sus intenciones de pactar con Podemos y los independentistas. No sé si eso quiere decir que solo la mitad de los votantes del PSOE estaba de acuerdo con estos planes, pero puede que así fuera, lo cual me reafirma en mi convicción de que la idea de la presidencia de Sánchez con el apoyo de Podemos y los indepes no es seguramente del agrado de muchos de sus votantes.

      El sistema que tenemos es imperfecto, con votos que valen más en unas provincias que en otras, sin listas abiertas pero con cargos que se pueden llevar su voto a otra opción, facilitando el transfuguismo, sin segundas vueltas que permitan una elección quizás mas justa,… En fin, que tengo muchas dudas de que esta opción resultante sea la más acorde con los deseos de los votantes. Pasados unos días, al menos parece que Sánchez no tiene compromisos asumidos de antemano, lo cual me tranquiliza bastante. Saludos.

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  3. “A veces, para saber de qué lado estar basta con observar a los que apoyan una u otra postura. Y francamente, cuando ves a Tardá, Rufián, los amigos de Torra y Puigdemont, los Bildus, Monedero, Iglesias, etc. en un bando, sabes que lo correcto es estar en el contrario.”

    E eso lo llamo yo la Falacia Relativista de Hitler: Si Hitler hubiese propuesto la Teoría de la Relatividad, ¿habría que estar en contra de la Teoría porque quien la propone es un monstruo infame?. A lo mejor lo correcto sería ver primero qué apoyan y ya luego si acaso ponerse futbolero (“los míos son los míos y viva los míos manque pierdan”).

    Creo que se puede estar en contra de Rajoy sin tener que estar a favor de independencias ni nacionalismos. Creo que se puede considerar que desalojar del poder a un partido entreverado por la corrupción sistemática y los abusos de poder bien vale una misa (o una votación con partidos poco simpáticos). Y, sobre todo, creo que ya estamos un poco mayores para aceptar sin rechistar que haya partidos cuyos votos sean menos democráticos, como se quiere presentar con Bildu y los otros partidos nacionalistas, en un país donde continúa vigente una Ley de Partidos tan estricta que, con su letra en la mano, habría que ilegalizar el PP por tratarse de una organización criminal: Si esos partidos tuviesen algún reparo legal de verdad ya estarían ilegalizados. Que sigamos salivando como el perro de Pavlov con la campanilla de “que viene ETA” dice más de la falta de cultura democrática de nuestra sociedad que de lo reprochable de ciertos partidos.

    Es posible que Sánchez sea como una plaga para este país. También es posible que no. Lo sabremos en los dos años que quedan hasta las siguientes elecciones, si no se adelantan. Lo que sí está claro es que con sólo 84 diputados, con el PP con mayoría absoluta en el Senado y con mayoría de PP+C’s en la Mesa del Congreso, las profecías apocalípticas tienen poca base firme: En el peor de los casos no podrá hacer nada, lo cual será sospechosamente similar a la actividad que estaba teniendo el Gobierno de Rajoy. Y, en ese caso y siguiendo con los paralelismos con EEUU, Sánchez será un pato cojo (“lame duck”).

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    • Bien, estoy de acuerdo con que la frase “para saber de qué lado estar basta con observar a los que apoyan una u otra postura” no es la más acertada, y además no representa en absoluto mi modo de pensar. Le suelo dar muchas vueltas a los temas y trato de formarme una opinión en función de los hechos, no de la afinidad con las personas. Pero en esta ocasión no tenía la información suficiente, porque acababa de llegar de un largo viaje y por eso añadí “a veces”. Con esa falta de información, algunos conocidos me llegaron a decir que si Pedro Sánchez había pactado con unos y con otros (y pese a lo que indicas en tu comentario, yo sí dudo de la “calidad” democrática de Bildu y prefiero tenerlos cuanto más lejos mejor), pero lo cierto es que después de casi una semana parece que el nuevo Presi no tiene muchas hipotecas adquiridas. Los primeros pasos de Pedro Sánchez no me han disgustado y en su gobierno aparecen nombres interesantes y prometedores. Veremos hasta dónde puede ejercer de Presidente y si no quedará en poco tiempo como ese pato cojo que mencionas. Saludos.

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