I love this game!, by Barney

Este era el slogan con el que durante años los americanos vendían el espectáculo de la mejor liga de baloncesto del mundo, la NBA. Oíamos la frase de boca de famosos, espectadores, o aficionados que iban por la calle, tras un corto vídeo con imágenes espectaculares de mates, alley oops, reversos imposibles y chapones en la estratosfera. Para los nostálgicos, aquí os dejo un enlace a uno de aquellos vídeos, para los que queráis recordar a Michael Jordan, Karl Malone, Clyde Drexler o Shaquille O’Neal:

http://www.youtube.com/watch?v=xivSxnZ7ehw&index=3&list=PL48BFE6722F514CEB

Ayer terminó la primera fase del Mundial de baloncesto que se está celebrando en nuestro país, y a lo largo de esta semana me ha venido muchas veces a la cabeza la famosa frase: “I love this game!”. España ha ganado sus 5 partidos con un marcador amplio. Ha jugado dichos partidos en el corto plazo de 6 días. Quería destacar este dato porque el Mundial termina el día 14 de septiembre, lo que supone únicamente 16 días de competición, durante los cuales el campeón habrá tenido que disputar 9 partidos. Repito: 9 en 16 días. Si España llega a la final, como todos esperamos, su calendario habrá sido algo así (en amarillo los días de partido):

Diapositiva1

Por el contrario, el ajustadísimo calendario que tuvo que “sufrir” Alemania para vencer en el pasado Mundial de fútbol de Brasil fue el siguiente:

Diapositiva2

El Mundial dura exactamente 31 días, y para ser campeón basta con disputar (y ganar, lógicamente) 7 partidos. Alemania jugó sus 7 partidos en 28 días. Agotador para los futbolistas…

Luego se quejan de las largas concentraciones, entre otras cosas. Debe ser muy duro tener veintipocos años, estar en Brasil con unos colegas, con tantos días libres por medio y que te obliguen a tener un comportamiento monacal cuando sabes que hay miles de mujeres que estarían felices por pasar unas horas contigo. Pero los futbolistas no se quejan en exceso de eso. Sobre todo, porque habría que ver si cumplen el régimen del ora et labora de los monjes, o por el contrario, el ahora es la hora del desparrame.

Se quejan, y de esto va mi post de hoy, del cansancio. ¡Manda huevos! Para ganar la Copa del Rey de baloncesto hay que vencer 3 partidos en un plazo de 3 ó como máximo 4 días. Para ganar la final de Copa del Rey de fútbol, los equipos solicitan que les adelanten la jornada anterior de Liga para tener un día más de descanso. Claro, hay que entenderles, cómo van a jugar un partido importante con menos de cinco días de descanso. Mira que me gusta el fútbol, pero no soporto las continuas quejas de futbolistas y entrenadores sobre el cansancio. Me encanta este deporte, pero detesto las tonterías de los futbolistas.

Qué pocas veces he oído quejarse a un jugador de baloncesto. Habrá quien diga que son deportes completamente distintos, que los jugadores de baloncesto están cambiando continuamente o que tienen varios tiempos muertos, además de un descanso tras cada cuarto. Y todo eso es cierto, pero también lo es que un jugador de fútbol puede esconderse durante varios minutos (el Messi de la pasada temporada, hasta una hora entera), o pasarse el partido entero sin bajar a defender, mientras que en el baloncesto los jugadores se vuelcan en ataque, no paran de correr, saltar y chocar, y se machacan el doble aún en defensa. No creo que el fútbol sea más duro, como alguno dirá. No hay más que ver los choques constantes contra bestias pardas de más de 100 kilos en el basket. Tampoco veo jugadores de basket retorciéndose de dolor en el suelo después de una entrada o un golpe, durante dos minutos, como Dani Alves o Di María.

Tampoco soporto las quejas de los futbolistas sobre lo larga que es la temporada, y cómo esa sobrecarga de partidos les impide rendir al máximo y ofrecer espectáculo durante largos meses. Las primeras cinco o seis jornadas de Liga no juegan bien, porque están todavía en fase de rodaje. En Navidad ya tienen que parar dos semanas porque están agotados (a ver cuándo aprenden de la Premier y su boxing day). A continuación se tienen que recuperar y llega la temida cuesta de enero, y en febrero-marzo los entrenadores comienzan a pensar en dosificar a los jugadores porque les toca la tortura de ¡dos partidos a la semana! Las célebres rotaciones. En mayo, después de esa sobrecarga tan inhumana para un deportista profesional de unos 50-60 partidos en 9 meses, los jugadores están exhaustos y rinden lo justo, porque la temporada ha estado “muy cargada”.

Los jugadores de baloncesto no sufren tantas lesiones musculares como los del fútbol. Un amigo mío, preparador físico, me dijo que se debe a los entrenamientos. Como todo en esta vida. En el fútbol se potencia sobre todo la velocidad, el sprint y la salida explosiva. Un jugador lento, sea defensa, centrocampista o delantero, está muerto. Y no se hacen entrenamientos físicos tan intensivos como los del baloncesto. Habrá quien diga que los jugadores de basket son unos portentos físicos, o que se meten de todo, como siempre se ha dicho de los NBA. Pero Navarro, Calderón o el Chacho no son precisamente unos portentos físicos, y ahí siguen, dando lecciones día tras día. Y Cristiano Ronaldo sí es un portento físico y comienza a tener demasiados problemas con las lesiones.

Creo que el fútbol tiene que aprender muchas cosas del baloncesto. Para empezar, a mantener la intensidad durante todos los minutos de juego. Y para eso, hay que cambiar muchas reglas. Yo propongo varias:

  • Hay que evitar las pérdidas de tiempo tan irritantes (recordad el reciente post: “Retiro todo lo dicho sobre el Atleti”). El tiempo de juego efectivo debe ser similar en todos los partidos, por no decir el mismo. Tecnología existe toda la del mundo para controlar esto. Evitaríamos así que algunos se quejaran por la concesión de 5 minutos de descuento (que pueden suponer un gol en contra en el 2’49’’) cuando durante el partido se habían perdido más de 7.
  • En el baloncesto existe la regla de los 24 segundos para que el que tiene el balón intente alcanzar lo que viene siendo el objetivo de este deporte: anotar. En fútbol, hay equipos a los que les sobra el balón, como el Atleti, o las porterías, como al Barça de la peor época de la “posesión por la posesión”.
  • Los cambios de jugadores de fútbol son todo un ritual de pérdida de tiempo exagerada. Excesiva. Se van a la otra punta del campo y durante un minuto, millones de espectadores tenemos que aguantar verles cruzar el césped a ritmo de abuela de 90 años. Si tanto se cansan los jugadores, que cambien como en el balonmano, con el balón en juego y a toda pastilla. O como en el baloncesto, en cada jugada, pero rápido, muy rápido.
  • Hay que acabar con las faltas reiteradas. Cada vez que el Barça pierde el balón, Busquets sale disparado a hacer falta al jugador del equipo contrario que lleva la bola. Como Koke, Gabi o Raúl García en el Atleti. Para cortar el juego. Y el ritmo. Son faltas gratis y tremendamente efectivas. Los comentaristas las definen como “faltas tácticas”, y están admitidas por todo el mundo. En el baloncesto, a la quinta falta, al banquillo. “Hale, majete, y no vuelvas por aquí”. Que salga otro a jugar, y no a interrumpir el juego.

Y aunque no sea una regla que haya que cambiar, tampoco estaría de más que alguien dijera a los futbolistas que se puede practicar deporte sin necesidad de escupir. Que queda feo. Asqueroso por televisión y más aún en slow motion. Que no es ejemplo para los niños. O que en este aspecto tan sencillo aprendan igualmente del baloncesto.

El problema es que a los futbolistas se les consiente todo: los escupitajos, la falta de profesionalidad, la inadecuada forma física, y hasta se les perdona su falta de precisión. En el baloncesto hay que encestar un balón de unos 24 centímetros de diámetro en un aro de 45,7 cm. Justito, pero los tíos lo logran con la presión de los defensores encima y desde largas distancias. En fútbol por el contrario, hay que meter un balón de 22 centímetros de diámetro en una portería de 7,32 metros de ancho por 2,44 metros de alto. Y a veces fallan por cinco metros, diez e incluso bastante más. Pero no pasa nada, seguimos tragándonos sus entrenamientos en los telediarios, en lugar de disfrutar con los chicos del basket. A mí consiguen maravillarme cada vez que les veo jugar y ojalá consigan de nuevo la victoria en el Mundial. Hasta los del Barça me caen bien en esta selección. Al único que no trago es a Ricky Rubio. Es una manía personal, lo sé, como la de Travis con Sandra Bullock. Igual.

¡Ánimo, chicos, a por los yankees! I love this game!

Cara Barney

 

 

 

 

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5 comentarios en “I love this game!, by Barney

  1. Barney, tus análisis siempre tienen un tufillo madridista que te impiden ver las cosas con objetividad. Parece que quieres crear unas reglas que beneficien al Madrid actual. Me pregunto siestas reglas también te valdrian para el Madrid de Cagourinho cuyo equipo pegaba de muchas de las cosas que críticas del Atlético.

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    • Buenas, Dagos. Soy Josean y contestaré yo, porque como dije en la Declaración de intenciones de este blog, Barney es un madridista acérrimo y totalmente parcial. Él se limita a apuntar las cosas que no le gustan del Barça y del Atleti, pero no olvida que por “su” equipo han pasado jugadores como Pablo García, Gravesen, Heinze, Samuel, y hoy en día, Pepe. Lo que no va a hacer es mencionarlo. Su fanatismo le hace celebrar cada entradón de Pepe como si fuera una jugada de ataque. Pero esa ceguera no le impide desear una mayor igualdad en la competición y las mismas reglas para todos. Y por cierto, para que eso ocurra, le gustaría ver a Florentino fuera de la Presidencia del Madrid.

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  2. Totalmente de acuerdo, Barney, aunque creo que te has quedado corto. Hoy el fútbol languidece por no saberse sobreponer a los “trucos” que lo hacen insulso. Hay que revivirlo, como hace el baloncesto de vez en cuando mejorando su reglamento. Es absurdo que se vean tan pocos goles. Los partidos deberían acabar con más de 10 goles de promedio. El fútbol debería copiar algunas reglas del baloncesto, como por ejemplo:
    – eliminar el “fuera de juego” (qué invento para cortar el espectáculo y organizar follones)
    – jugar en tiempo real cronometrado
    – si el jugador mete el balón en el área propia, es falta por “campo atrás”
    – el jugador con tres faltas personales, expulsado
    – el gol logrado desde fuera del área vale el doble
    – las barreras a 12 metros
    – los jugadores pueden intercambiarse en cualquier momento, once jugando y cinco en el banquillo
    – revisar el tema de fichajes para que no siempre los mismos fichen a los mejores y ganen la mayoría de las veces

    Por hoy ya está bien. Gracias por la oportunidad, Barney.

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    • No hay de qué, se agradecen los comentarios y sugerencias. El baloncesto cambia continuamente las reglas, pero los dirigentes del mundo del fútbol parecen siempre reticentes. Ahora el mundo del baloncesto se plantea ensanchar la cancha, porque con el físico actual de los jugadores es mucho mñas fácil cerrar los espacios y que los aleros ayuden a los pivots en defensa. Es un planteamiento para mejorar la fluidez del juego de ataque, pero creo que nadie se plantea nada hoy respecto al fuera de juego en el fútbol. Y sin embargo, los entrenadores se siguen quejando de falta de espacios. No sé si la solución es cargarse el fuera de juego, o dejarlo sólo en las áreas, pero sí deberían estudiarlo. Lo más novedoso que han hecho en los últimos años ha sido introducir dos jueces de área que nunca ven nada, y el espray para las barreras. Respecto a los fichajes, como ya dije en el post “Pues no creo que lo celebre demasiado”, se van a terminar cargando el fútbol.

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