NBA (II): Playoffs de la Conferencia Oeste

NBA playoffs 2020

IBRA & BARNEY, 22/08/2020

El día a día nos supera, así que, aunque las series hayan avanzado más que nosotros con la publicación de los análisis, mantenemos los pronósticos que habíamos realizado. Al igual que el post dedicado a los playoffs de la Conferencia Este, comienza hablando»el que sabe», mi hijo. Yo lo supliré con buena voluntad y la felicidad de la ignorancia.

Lakers vs Portland Trail Blazers

LOS ÁNGELES LAKERS (1) vs PORTLAND TRAIL BLAZERS (8):

Muy interesante esta primera serie de los playoffs en la Conferencia Oeste. A priori y si miramos la posición de cada equipo en la clasificación cualquiera diría que va a ser una serie fácil para los Lakers. No deberían tener muchos problemas con este equipo de Portland y deberían pasar rápidamente a la siguiente ronda. Sin embargo, los Blazers son un equipo muy peligroso. Liderados por un descomunal Damian Lillard que acabó anotando 51, 61, 42 y 31 puntos en los últimos cuatro partidos de temporada regular, y con jugadores que le complementan muy bien, como C.J. McCollum, Carmelo Anthony y el bosnio Jusuf Nurkic, los del estado de Oregón han acabado como un tiro ganando seis de sus últimos siete encuentros. Vienen de subidón tras arrebatarle el octavo puesto de la conferencia a los Memphis Grizzlies y mucho más rodados y serios que sus rivales.

En el otro lado, estará uno de los equipos favoritos al título de este año. Con LeBron James y Anthony “La Ceja” Davis a la cabeza, el ataque de los angelinos orbita en torno a sus dos estrellas y las rodea de tiradores letales como Danny Green, Kentavious Caldwell-Pope y los recién adquiridos Dion Waiters y J.R. Smith, que abren el campo para que estos puedan penetrar con facilidad. En defensa no se quedan cortos, tienen mucha altura y lideran la liga en tapones por partido gracias a una buena rotación de pívots defensores en la zona como son Dwight Howard y Javale McGee, que junto a Anthony Davis son una pesadilla para cualquier equipo al que le guste penetrar a canasta. Por fuera flojean un poco más, notarán mucho la baja de Avery Bradley, escolta bajito, pero un defensor muy molesto para el base de cualquier equipo rival. Habrá que ver si Alex Caruso es capaz de frenar un poco a Lillard, o si el base Rajon Rondo se recupera de su lesión a tiempo, pues creo que éste último puede hacer un gran trabajo defensivo sobre la estrella de Portland. El problema principal de los Lakers ahora mismo es que han dado mucho descanso a todos sus jugadores en este último tramo de temporada por lo que llegan con muy poco ritmo de competición comparado con sus rivales, que llevan jugándose la vida en los últimos siete partidos de temporada regular.

Lakers Portland 2

En conclusión, veo una serie mucho más igualada que lo que los números indican y me espero que los Blazers le planten mucha cara a los todopoderosos Lakers. Dicho esto, no me imagino a LeBron dejándose eliminar en primera ronda. Mi pronóstico por lo tanto es que los Lakers ganarán 4-2.

BARNEY.- Me voy a dejar llevar por ese lado sentimental que a veces encuentro en el deporte: este tiene que ser el año de los Lakers como homenaje a Kobe Bryant. No concibo una final en la que no estén los Lakers de LeBron, que podría sumar su cuarto anillo con el tercer equipo de su carrera. Increíble, como el hecho de que esta temporada haya añadido a todas las facetas de su juego la de haber sido el máximo asistente de la competición. Pronóstico: los Lakers ganan 4-1.

Mavericks vs Clippers

LOS ÁNGELES CLIPPERS (2) vs DALLAS MAVERICKS (7):

Aquí se nos presenta otra serie que va a ser muy abierta y que seguramente nos dará partidos espectaculares. El otro equipo de la ciudad de Los Ángeles tiene un gran equipo que puede competir con los mejores y que presenta su candidatura a ganar el que sería el primer anillo en la historia de la franquicia. Han tenido uno de los mejores veranos que se recuerda, fichando al reciente MVP de las Finales Kawhi Leonard en agencia libre y a otro jugador que podría considerarse top 10 de la liga, Paul George, gracias a un traspaso con Oklahoma City Thunder. Añadiendo estos dos jugadorazos a un equipo que contaba con un núcleo sólido de jugadores que ya dieron mucha guerra el año pasado en playoffs, han construido un equipo que aspira a lo más alto. A sus dos estrellas las acompaña un quinteto titular muy versátil que varía en función de las habilidades del equipo rival. Pueden jugar con el adquirido en febrero Reggie Jackson o el perro de presa Patrick Beverley de base y con JaMychal Green o Marcus Morris de ala-pívots, pero siempre se mantienen con sus estrellas George y Leonard en las posiciones de escolta y alero, y con el croata Ivica Zubac de pívot. Si esto no fuera poco, cuentan con los dos mejores sextos hombres saliendo en la segunda unidad, el base-escolta anotador Lou Williams y el interior Montrezl Harrell. Añadiendo otro gran tirador como Landry Shamet, los Clippers conforman sin lugar a duda uno de los equipos más profundos de la liga.

Enfrente tendrán a los Dallas Mavericks. Un equipo rápido y lleno de tiradores que juega bajo la dirección de la superestrella eslovena Luka Doncic. Este joven de tan solo 21 años se ha consolidado como uno de los mejores jugadores del mundo en tan solo su segundo año en esta liga. Es capaz de hacerlo todo en la cancha, anota con facilidad, asiste a sus compañeros gracias a su visión de juego al alcance de muy pocos, y con su cuerpo de 2,01 metros de altura es capaz de rebotear alrededor de 10 capturas por partido. Juega lento, como a cámara lenta, siempre está en control de la situación, y a pesar de no ser el jugador más rápido o atlético, supera a sus rivales gracias a su inteligencia. Acompañado de otra superestrella europea, el letón Kristaps Porzingis, que pese a medir 2,21 metros, es un jugador increíblemente ágil y con un gran bote de balón para su posición conforman un ataque difícil de parar. De hecho, este dúo, junto con los tiradores Tim Hardaway Jr, Seth Curry (hermano de Stephen), el alemán Maxi Kleber y Dorian Finney-Smith entre otros, han conformado una de las ofensivas más eficientes de la historia de la NBA, hablando estadísticamente. El punto flojo de este equipo es su defensa, flanco en el cual los Clippers pueden hacerles mucho daño.

Luka Doncic Kawhi Leonard

Por lo tanto, y pese a que creo que la serie estará muy igualada, creo que los Clippers están un escalón por encima de los Mavericks. Será interesante ver con qué jugadores intentarán los angelinos parar a Doncic. En principio, Kawhi Leonard, dos veces mejor defensor del año, es el más capacitado para esta tarea; pero al llevar el peso del ataque es probable que los Clippers traten de reservarlo en defensa para que pueda estar más fresco a la hora de atacar. Es por ello que delegarán esta tarea en Paul George, Marcus Morris o incluso puede que en Patrick Beverley, jugador muy molesto que intentará meterse en su cabeza para sacarle del partido. Veo una serie larga y con partidos de alta anotación pero que creo que se decantará del lado de los Clippers en 6 partidos. 4-2.

BARNEY.- Sé que en el deporte americano está todo medido y controlado con estadísticas, y que todo hace suponer una victoria de los Clippers (leí en algún lugar especializado que se hablaba de su victoria en seis partidos, como ha dicho Ibra), pero qué sería del deporte sin la locura, sin lo irracional, así que, aunque tenga muy pocas posibilidades, me la voy a jugar por «nuestro» Luka: 4-3 para los Mavs.

Aprovecho para dejar la cuña aquí: estuvimos en el Palacio de los Deportes de Madrid el día que Luka Doncic debutó en España. 16 añitos, pidió la bola y se cascó un triple. Tiene algo especial y no es físico ni técnico, es una inteligencia descomunal en la cancha, como he visto dos o tres en toda mi vida.

Jazz vs Nuggets

DENVER NUGGETS (3) vs UTAH JAZZ (6):

Gran duelo el que veremos entre estos dos equipos. En un lado tenemos a los Denver Nuggets, un equipo joven con estrellas como el pívot serbio Nikola Jokic o el base canadiense Jamal Murray y con muchos jugadores de rol que encajan bien en el sistema del equipo. Completando el quinteto tienen experiencia en el ala-pívot Paul Millsap, juventud y talento en el alero Michael Porter Jr. y defensa de perímetro en el escolta Torrey Craig. También cuentan con una segunda unidad interesante con jugadores como el polivalente alero Jerami Grant, el seguro base Monte Morris y el fiable pívot Mason Plumlee. El problema de este equipo es su juventud, exceptuando a Millsap y Plumlee, el resto de los jugadores mencionados hacen una media que por poco alcanza los 25 años de edad. Su poca experiencia en playoffs puede costarles caro como ya les pasó el año pasado, en el cual cayeron en el séptimo partido de la segunda ronda jugando contra los Portland Trail Blazers en su propio campo. Otra cosa que echarán en falta serán el “punch” anotador que el alero Will Barton aportaba desde el banquillo y la defensa exterior de Gary Harris. Ambos jugadores están lesionados y no se espera que se recuperen a tiempo. Por último, destacar el tema de factor cancha, al jugar en Denver, la ciudad a mayor altitud de toda la NBA, siempre tienen mucho éxito en los partidos que juegan como local, así que a ver cómo se adaptan a este formato de playoffs en el que este factor no tiene tanta influencia.

Al otro lado se encuentra un equipo con algo más de experiencia en playoffs pero liderado por otra joven estrella. El escolta Donovan Mitchell, que a sus 23 años de edad, ha demostrado ser una máquina anotadora desde su temporada de rookie. No ha bajado de los 20 puntos por partido y cada año mejora su habilidad para también crear juego para sus compañeros y no solo para sí mismo. Acompañado del pívot francés All-Star y dos veces mejor defensor del año Rudy Gobert, y con la experiencia de los más veteranos, el australiano ex del Barça Joe Ingles y el base Mike Conley, los Jazz conforman un equipo rocoso en defensa, pero muy dependiente de la creatividad de Mitchell en ataque. Cuentan con uno de los mejores sextos hombres de la liga en Jordan Clarkson, liderando a un banquillo bastante mediocre. Será importante ver cómo suplen la baja de Bojan Bogdanovic y sus casi 20 puntos por partido. Espero que el alero Royce O’Neale cuente con más minutos de lo habitual debido a esta baja y a que puede ser un buen emparejamiento para Jamal Murray en defensa.

Denver Utah Jazz 2

Me espero una serie muy igualada en la cual se verá un doble duelo tanto en el perímetro entre Mitchell y Murray, como en la pintura entre Gobert y Jokic. Ambos equipos tienden a utilizar mucho el pick and roll con sus dos estrellas en los momentos clave de los partidos, así que de la actuación de estos cuatro jugadores dependerá gran parte del resultado final de la serie. A pesar de la experiencia que pueda aportar Mike Conley al conjunto de Utah, me decanto por la victoria de los de Denver en un apretado 4-2.

BARNEY.- En estas series igualadas resulta de vital importancia la profundidad de banquillo, y creo que en esas circunstancias los Nuggets están un punto por encima de los Jazz. Pronóstico: victoria de Denver en siete partidos. La rotación y el cansancio serán decisivos.

Rockets vs Thunder

HOUSTON ROCKETS (4) vs OKLAHOMA CITY THUNDER (5):

Por último, pero no menos importante, veremos una serie muy interesante entre los Rockets y los Thunder. En Houston tenemos a “la Barba” James Harden como líder de un equipo que juega con un estilo atípico que según muchos expertos, es el futuro de la NBA: el “small ball”. Como su propio nombre significa, este estilo de juego consiste en jugar con muchos jugadores pequeños que posean un gran tiro exterior. De esta forma, si estos jugadores se abren a la línea de 3 puntos, la zona queda totalmente libre para que una de sus dos estrellas, James Harden o Russell Westbrook, hagan lo que mejor saben hacer, entrar a canasta en 1 contra 1. En el caso de que algún defensor salga a la ayuda, pasan el balón afuera para buscar un triple abierto. Si bien es verdad que la pelea por el rebote es el punto flojo de este sistema, en Houston está funcionando bien a pesar de no contar con ningún jugador (que cuente con minutos) de más de 2,03 metros de altura. Gracias al eficiente ataque y a la cantidad de puntos que anotan, ganan muchos partidos porque los rivales no pueden seguirles el ritmo de anotación.

Intentando parar a este equipo estarán los Oklahoma City Thunder, la sorpresa de la temporada, pues antes de comenzar el año se les daba un 0,2% de probabilidades de entrar en playoffs. Pese a estas dudas iniciales, el veterano base Chris Paul ha liderado a un equipo cohesionado que cuenta con jugadores como el italiano Gallinari, el alemán Schroder, el neozelandés Steven Adams o el prometedor escolta Shai Gilgeous-Alexander. Es un equipo muy peleón que se ha sabido rehacer muy bien de la marcha de sus dos estrellas, Paul George (Clippers) y Russell Westbrook (Rockets), contra el que tendrán que enfrentarse en esta serie. También Chris Paul se enfrenta a sus antiguos compañeros de equipo de Houston, pues ambos bases fueron cambiados en un traspaso el pasado verano.

Chris Paul James Harden

Veo una serie intensa que se decidirá en pequeños detalles. Será clave la actuación de los tiradores de Houston. Rivers, McLemore, Gordon, House, Green y Tucker serán actores secundarios a Westbrook y Harden, pero tendrán en sus muñecas decidir qué equipo pasa a la siguiente ronda. Por mucho que me duela, pues soy seguidor de los de Oklahoma, creo que esta serie caerá del lado de los Rockets en un apretadísimo 4-3. Aunque insisto, ojalá me equivoque en esta predicción.

BARNEY.- En baloncesto, el que a triples mata, a triples muere. Hace dos años estaba al otro lado del charco y por aquello de la coincidencia horario pude ver el séptimo partido de la final de la Conferencia Oeste entre los Rockets y Golden State Warriors. Aquel día los Rockets fallaron 27 triples seguidos, lo nunca visto, y acabaron el partido con un 7 de 44. Partido horrible, ni siquiera terminé de verlo. Ojalá ese no sea el baloncesto del futuro. Sí, es un sistema que te vale para muchos partidos, pero resulta suicida cuando la defensa aprieta o los tiradores no están acertados. Mi querido Real Madrid de mi admiradísimo Laso ha pecado en ocasiones de lo mismo. Con todo, creo que es prematuro pensar en una eliminación de los Rockets, ya les tocará más adelante. Vaticino una victoria de los de Houston por 4-2.

Es todo por esta primera ronda. Volveremos con las siguientes y cualquier pronóstico que hagáis será bienvenido.

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NBA (I): Playoffs de la Conferencia Este

NBA playoffs 2020

BARNEY & IBRA, 20/08/2020

Como sabrán los seguidores de este blog, me encanta el baloncesto, I love this game!, al que he dedicado varios artículos, pero no soy un experto en la NBA, sino que sigo mucho más el baloncesto europeo. Así que para esta serie de posts sobre los playoffs de la NBA he acudido al tipo que más sabe de la NBA de mi entorno, mi hijo, que para esta ocasión ha elegido como nombre de guerra el de uno de sus guerreros favoritos, Ibra.

Vamos a hacer nuestros pronósticos particulares sobre estas series, si bien los suyos serán los de alguien con conocimientos y los míos serán los de alguien que se quedó anclado en los Lakers de Magic, los Celtics de Bird, los Bad Boys de Detroit, y sobre todo Michael Jordan, el mejor competidor de todos los tiempos. Ibra y yo devoramos los diez capítulos de The Last Dance sobre el mítico Jordan y sus casi invencibles Chicago Bulls. Imprescindible para todo aficionado al deporte, no solo al baloncesto. En ocasiones mis apuestas por las series se parecerán más a los de Lisa Simpson cuando le dice a Homer: «Entre los Miami Dolphins y los Chicago Bears siempre ganarán los osos, porque son mucho más fieros que los delfines, que son animales pacíficos». Bueno, pues vamos con los pronósticos, a ver quién acierta más. Adelante, Ibra.

Es oficial, ya están aquí, los playoffs de la NBA han comenzado. Mucho tiempo ha pasado desde aquel 11 de marzo en el que Rudy Gobert, pívot de los Utah Jazz dio positivo por coronavirus, siendo este el primer caso de un jugador en toda la NBA que obligó a suspender la liga. Pero, tras varios meses llenos de incertidumbre en los que incluso se llegó a plantear la posibilidad de no finalizar la temporada, por fin tenemos el mejor baloncesto del mundo en directo. Se jugarán los partidos en los complejos de los parques Disney de Orlando, en los cuales se ha creado lo que allí llaman una “burbuja”, a la que sólo pueden acceder jugadores, entrenadores y utilleros, y prensa para evitar contagios. Después de ocho partidos de temporada regular que se han hecho eternos, por fin han dado comienzo estos playoffs, los cuales prometen ser apasionantes. Es por ello que, como seguidor que soy de esta liga, me he animado a hacer mis predicciones del resultado de cada serie. Cabe mencionar que estoy escribiendo esto después de que se haya jugado el primer partido de cada serie. Sin más que añadir, aquí están mis predicciones y un breve análisis de cada una de las series de la conferencia Este:

Milwaukee Orlando

MILWAUKEE BUCKS (1) vs ORLANDO MAGIC (8):

Mi predicción inicial de cara a esta eliminatoria era bastante clara. Los Bucks, mejor equipo durante la temporada regular de este año, no deberían presentar problemas para eliminar a unos Orlando Magic que, no solo son un equipo mediocre al cual ya han ganado 4 veces esta temporada por una media de 17 puntos de ventaja, sino que encima cuentan con un par de bajas clave. Sin embargo, para mi sorpresa y la de todo el mundo del baloncesto, los Orlando Magic ganaron el primer partido de la serie de manera convincente, 110-122. Desde el primer minuto de encuentro demostraron que no estaban aquí por casualidad y se fueron con una ventaja de 10 puntos al final del primer cuarto. Durante el segundo cuarto ampliaron la ventaja hasta los 18 puntos, y a pesar de que los Bucks llegaron a ponerse a solo un punto en el marcador, otro arreón de los de Orlando acabó por decantar el partido en su favor. Liderados por un magistral Nikola Vucevic que logró 35 puntos y 14 rebotes, y con las aportaciones clave de los veteranos Terrence Ross y D.J. Augustin, los Magic dieron el que es hasta ahora el sorpresón de los playoffs, poniéndose 1-0 en el marcador de esta serie al mejor de 7 partidos.

Pero, yendo a lo que importa, ¿tiene suficiente el equipo de Florida para ganar esta serie? En mi opinión, no. El resultado de este partido siembra dudas en los de Milwaukee, pero me espero que ganen esta serie en 6 o 7 partidos. Los Magic siguen teniendo las importantes bajas de Jonathan Isaac y Aaron Gordon, sus dos jugadores más atléticos y capaces de defender al MVP de la liga, Giannis Antetokounmpo el cual no tuvo una mala actuación en el primer partido (31 puntos, 17 rebotes y 7 asistencias).

Anteokounpo Vucevic

El verdadero problema de los Bucks estuvo en la defensa, muy floja durante todo el partido. Sólo hay que ver que recibieron 122 puntos de uno de los peores ataques de la liga. Me espero que los Bucks salgan mucho más duros en defensa en los próximos partidos de esta serie, y demuestren por qué han sido el mejor equipo defensivo de la liga este año, así como me espero a un Antetokounmpo más participativo en el último cuarto y mejores aportaciones de jugadores como Khris Middleton y Brook Lopez.

Antes del primer partido de esta serie predije un “barrido” de los Bucks, ganando 4-0; cambio mi predicción a que los de Milwaukee pasan a la siguiente ronda ganando por 4-2.

BARNEY.- Pocas veces en la historia el octavo clasificado se ha cargado al primero, así que creo que al final los Bucks se pondrán las pilas y sacarán adelante la eliminatoria. 4-1.

Brooklyn Toronto

TORONTO RAPTORS (2) vs BROOKLYN NETS (7):

Esta serie se prevé mucho más corta que la anterior. Los Raptors se han rehecho muy bien de la salida de Kawhi Leonard en agencia libre y han obtenido más victorias que el año anterior, en el cual acabaron conquistando el anillo de campeones. Liderados por el veterano base Kyle Lowry, y con jóvenes promesas como Fred Vanvleet o el camerunés Pascal Siakam (All-Star este año), los de Toronto forman un equipo muy sólido y rocoso que aspira a defender el título. Mientras tanto, los Brooklyn Nets son un equipo enfocado en la temporada siguiente. Se reforzaron en agencia libre con dos de los mejores jugadores de la NBA, como Kyrie Irving y Kevin Durant, y pretenden competir por el título el año que viene cuando ambos vuelvan de sus respectivas lesiones. No solo cuentan con estas bajas sino que además hay varios jugadores importantes como el base Spencer Dinwiddie o el pívot DeAndre Jordan que decidieron no ir a jugar a la “burbuja” de Orlando por razones personales. Es por ello que a los neoyorquinos se les queda un equipo extraño lleno de nuevas caras.

Siakam Levert

En el primer partido de la serie los Raptors dominaron de principio a fin llegando a alcanzar una ventaja superior a los 30 puntos en la primera mitad, solo hubo un pequeño intento de remontada por parte de Caris Levert, Jarrett Allen y el francés Luwawu-Cabarrot, pero nada más lejos de la realidad, el esfuerzo conjunto de los de Toronto acabó pronto con esta reacción y finalmente ganó por más de 20 puntos. Será clave ver cómo defienden los Raptors a Caris Levert, al cual con jugadores fuertes como Anunoby, Lowry o Norman Powell, deberían parar y por lo tanto no alargar la serie a más de 5 partidos. Me mantengo fiel a mi predicción inicial, ganarán los Raptors 4-0.

BARNEY.- Opino con algo de ventaja porque vi medio partido del primero de la serie y me pareció que había una diferencia considerable entre ambos equipos. Ganan los Raptors 4-0.

Boston Sixers

BOSTON CELTICS (3) vs PHILADELPHIA 76ERS (6):

Interesante serie la que se verá entre estos dos equipos. Los Celtics son un equipo muy profundo y con uno de los mejores quintetos iniciales de toda la liga. Cuentan con los jóvenes Jayson Tatum y Jaylen Brown, junto con el All-Star Kemba Walker a la dirección del equipo y entrenados por uno de los mejores entrenadores de la liga, Brad Stevens, deberían causarle problemas a cualquier equipo contra el que se enfrenten. En el otro lado estarán los Sixers, liderados por el camerunés Joel Embiid, y que no van a poder contar con su base titular, el All-Star Ben Simmons, debido a una lesión de rodilla que se prevé que le tendrá apartado lo que queda de playoffs.

Lo más importante de este enfrentamiento será ver cómo plantean los Celtics defender a Embiid pues, con la baja de Simmons, se espera que sea el punto focal en ataque y en defensa. El pívot titular de los Celtics, Daniel Theis, no es lo suficientemente alto como para pararle y los suplentes Robert Williams o Vincent Poirier están aún muy verdes y no son tan ágiles y rápidos de pies como el camerunés. Sin embargo, los de Boston son un equipo muy completo y los aleros Jayson Tatum y Jaylen Brown causarán quebraderos de cabeza a la defensa de los de Philadelphia. Ni Tobias Harris, ni Josh Richardson, ni cualquier otro jugador pueden plantarles cara. El único jugador capaz de parar a alguno de estos dos puede ser el rookie Matisse Thybulle, pero al ser su primer año en la liga le falta experiencia y eso se puede notar mucho de cara a los momentos clave.

Tatum Embiid

Si estuviera Ben Simmons diría que esta serie se va a un séptimo partido, pero al no estar este, y no existir la ventaja de cancha, factor del cual dependen mucho los Sixers, me espero una eliminatoria relativamente fácil para Boston, 4-1.

BARNEY.- Soy de los que se aficionó a la NBA con los Celtics de Bird, McHale, Robert Parrish, Danny Ainge y Dennis Johnson, aunque siempre iba con los Lakers. Tuve la suerte de ver a los Celtics en directo cuando vinieron a Madrid en 1989 al Palacio de los Deportes, y tuve aún más suerte al encontrarme en la plaza de Felipe II con el mismísimo Julius Erving, Dr. J, a menos de un metro de mí. Wooow!, qué pena que no tuviéramos un móvil encima en esos momentos. En fin, todo eso es historia, que no sirve de nada hoy en día, y el hecho de ir contra los Celtics no me impide reconocer que son un gran equipo. Ganarán sin apuros, 4-0 por no repetir a mi hijo.

Miami Indiana Pacers

INDIANA PACERS (4) vs MIAMI HEAT (5):

Aquí se presenta la que debería ser la eliminatoria más igualada de la conferencia Este. Los Indiana Pacers son un equipo muy sólido con muchos jugadores de calidad, pero ninguno del siguiente nivel. Victor Oladipo y Domantas Sabonis han sido All-Stars, este último lo ha sido esta misma temporada, pero no va a poder jugar por lesión. Y en el caso de Oladipo, sale de una lesión de cuádriceps que le mantuvo fuera de las canchas durante casi un año. Cuando por fin volvió esta temporada regular no se le vio muy fino, y llega a esta serie sin ser el jugador que maravilló en su primera temporada con este equipo, cuando ganó el premio al Jugador Más Mejorado en 2018. Por lo demás tienen jugadores que contribuyen mucho como el base Malcolm Brogdon, el pívot Myles Turner, la sorpresa de la “burbuja”, el alero T.J. Warren, y un buen banquillo.

Si miramos a Miami, nos encontramos con un equipo peligrosísimo. Jimmy Butler y Bam Adebayo son dos jugadores All-Star y que además defienden muy bien en sus respectivas posiciones. El base esloveno Goran Dragic, y dos grandes tiradores como Jae Crowder y Duncan Robinson completan la alineación titular. Uno de los puntos fuertes de este equipo está en su segunda unidad, en la cual tienen a jugadores capaces de anotar mucho, como los rookies Tyler Herro y Kendrick Nunn, que se alterna la titularidad con Dragic; además de Kelly Olynyk, buen tirador, o el veterano Andre Iguodala, que tiene el ADN de campeón después de sus temporadas en Golden State. Y por si fuera poco les dirige un gran entrenador que ya fue campeón con esta franquicia, Eric Spoelstra.

Butler TJ Warren

Veo una eliminatoria muy igualada que se iría a 7 partidos si estuvieran ambos conjuntos sanos, pero al no ser este el caso, creo que Miami está un escalón por encima de los de Indiana. Serán clave los enfrentamientos entre Adebayo y Turner en la pintura, y entre Jimmy Butler y T.J. Warren en el perímetro, pero en ambos casos veo más fuertes a los jugadores de Miami, especialmente en el último de estos dos duelos. Si bien T.J. Warren ha promediado casi 35 puntos por partido desde que comenzó la “burbuja” en Orlando, creo que Jimmy Butler le frenará bastante en defensa y dirigirá a su equipo en ataque. No hay que olvidar que estos dos jugadores ya se picaron en temporada regular en un partido que acabó con la expulsión del jugador de los Pacers y con el jugador de los Heat diciendo que se tomaría este duelo a la manera de Jordan: “I took it personal”. Es por ello que confío en Jimmy, confío en Miami y creo que ganarán 4-2.

BARNEY.- Nunca me ha gustado especialmente Jimmy Butler, uno de esos jugadores a mi modo de ver un tanto sobrevalorados. El «calor» de Orlando sobrecalentará a Miami Heat y los Pacers, acostumbrados a las temperaturas de Indiana, se harán con la eliminatoria en siete partidos: 4-3.

Próximamente: Playoffs de la Conferencia Oeste.

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Odio monetizar

Monetizar

15/08/2020

Hay muchas palabras del lenguaje forzado de las aplicaciones y las nuevas tecnologías que me producen cierta rabia, o urticaria por qué no decirlo, como customizar, gamificación  o esmartizar, pero una de las que más odio es, sin duda, «monetizar». Suena rara, suena fea, me recuerda al Tío Gilito contando las monedas en su depósito/piscina.

Como suelo hacer con muchas de las palabras que nos meten entre ceja y ceja a fuerza de repetirlas en los medios y las redes sociales, busco su existencia y significado en la RAE, y compruebo que «monetizar» existe, si bien sin el uso que se le suele dar:

Monetizar 1

La otra fuente de consultas que suelo utilizar es la Fundéu, la Fundación del Español Urgente, asesorada por la propia Real Academia Española. Y en este caso, nos indica que la palabra de marras amplía su significado para incorporar el que se le viene dando en las nuevas tecnologías y las páginas web: «convertir un activo en dinero». Rentabilizar u obtener dinero de una web, una app, un blog, un contenido en principio gratuito y disponible.

Monetizar 2

Si Facebook, Google, Whatsapp o la mayoría de aplicaciones son gratuitas porque no pagamos nada en principio por su uso es porque han sabido «monetizar» sus contenidos de otras maneras, normalmente por la vía de la publicidad directa, la venta de datos o los contenidos Premium.

Hoy cumple seis años este blog. Seis, lo repetimos con satisfacción. El proyecto nació con la idea de durar un año y en función de las circunstancias (y del seguimiento de los lectores) decidir si proseguía año a año o lo cerrábamos con la satisfacción de haber disfrutado del tiempo empleado. Las cifras de lecturas han crecido de manera constante a lo largo de todos estos años (los seis primeros meses de 2020 han sido brutales, equivalentes a los dieciocho meses anteriores), así que podemos decir sin pudor que el blog de los «Cuatro amiguetes y unas jarras» pasa por su mejor momento.

Desde el primer momento, desde la Declaración de Intenciones del blog, los cuatro amiguetes tuvieron claro que el blog sería gratuito y sin publicidad, pero la publicidad se nos ha colado (por desgracia). Así que vamos a darle un nuevo giro al blog y aprovechar el potencial que tiene para «monetizar» sus contenidos sin molestar al lector. Eso sí, y una vez más queda constancia de ello, todo lo que se obtenga de esa «monetización», como en las anteriores ocasiones, tendrá un destino solidario, un apoyo concreto a algún proyecto de una ONG.

Porque lo que sí hemos visto con este blog es el potencial que tiene para dar a conocer proyectos maravillosos y/o sacar adelante grandes iniciativas de otros con las que echar un cable (pequeño, pero un cable) donde podía hacer falta. Para los recién incorporados al mismo, les resumo algunas de las actividades realizadas en estos años:

1. Pabellón azul: estos días se cumplen tres años del inicio de las obras de reforma en el Pabellón Azul del Hogar Teresa de los Andes, en Bolivia, que culminamos entre todos con éxito. Agradezco de nuevo a todos aquellos que colaborasteis con vuestra gota de agua.

2. Campaña de crowdfunding para la distribución de filtros potabilizadores en el valle del Chota (Ecuador). Una gran idea de cuatro jóvenes en la que pudimos participar con la obtención de fondos, la difusión y la propia distribución en terreno. Magnífico proyecto que los voluntarios plasmamos en el libro Aguafiestas.

3. Las colaboraciones para La Galerna por las que el Amiguete Barney ha percibido algún tipo de remuneración se han destinado a dos proyectos de ONG españolas: uno de Ayuda en Acción de apoyo a las familias que más sufren las consecuencias de la Covid-19, y otro de GAM-Tepeyac para el proyecto Oxígeno para vivir en Chanchamayo (Perú), que os animo a conocer.

La publicidad en el blog incomoda, pero lo mucho o poco que se obtenga con la misma, ¡lo que se monetice!, irá destinado a algún proyecto solidario, del mismo modo que al final de cada post vamos a incluir un enlace para una microdonación de carácter voluntario para todo aquel que quiera colaborar. Me gustó la idea de Ayuda en Acción de su campaña #PeleaConLoQueTienes, porque aquí lo que tenemos es una plataforma estupenda para dar a conocer pequeños proyectos solidarios, de gente entregada.

La idea es que si uno de cada diez lectores de este blog dona un euro (que irá directamente a la web de las ONG sin correr el peligro de convertirse en cervezas de los cuatro amiguetes)… con ese importe se puede hacer mucho en muchos lugares. El Amiguete Lester ha dado buena cuenta de ello. La idea de la gota de agua es potente. Hablamos de entre seis y ocho mil euros anuales, si solo uno de cada diez lectores se anima a colaborar.

Muchas gracias por seguir leyendo esta página. Renovamos un año más.

 

 

La esquizofrenia del CFO

Cabeza CFO

La figura del Director Financiero en las empresas se ha visto alterada de manera considerable en los últimos años. Hasta su propio nombre ha cambiado y lo que era un Director Financiero a la vieja usanza (“Director”, de dirigir, y “Financiero”, relativo a las Finanzas) es ahora un Chief Financial Officer. Y es que nos hemos vuelto todos muy internacionales. Muy modernos, en un mundo “globalizado e interconectado”.

Anteriormente el Director Financiero era un profesional que sabía un poco (o un “mucho”) de todo:

  • Finanzas: obviamente, porque entre sus cometidos estaba la negociación de condiciones con las entidades financieras.
  • Contabilidad: porque tenía que saber elaborar los cierres, preparar unas cuentas, interpretar y explicar de manera conveniente un balance para discutirlo con los auditores externos y obtener su firma y validación.
  • Fiscal: sin ser un especialista, necesitaba conocer los riesgos de una mala praxis en materia fiscal y llevar correctamente todo lo relacionado con el impuesto de sociedades, el IVA, el IRPF o los impuestos específicos de cada sector o comunidad autónoma.
  • Presupuestos: era el responsable de la planificación económica de una compañía, de poner en negro sobre blanco los objetivos, la estrategia de medio y largo plazo, prever las inversiones necesarias y realizar el seguimiento posterior.

A esto había que añadir conocimientos sobre Consolidación, Recursos Humanos o asuntos jurídicos, y estar alineado con los objetivos de la compañía para tratar de plasmar unos estados financieros que permitieran a la Dirección (si el negocio funcionaba de modo correcto) percibir sus bonus.

No sé si es solo una sensación personal, pero a veces pienso que esto tan “sencillo” saltó por los aires hace tiempo. Puede que el cambio se produjera con la implantación de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) desde principios de este siglo, así que voy a tomar esa fecha como punto de partida de la paulatina transformación de la contabilidad hasta el punto de llegar a ser lo que es hoy en día, algo completamente incomprensible en algunos apartados.

Las NIIF (o IFRS en inglés, International Financial Reporting Standards) son establecidas por el IASB (International Accounting Standards Board), una organización privada con sede en Londres. Siempre me imagino a sus miembros como un grupo de sabios experimentados que hace décadas que no cierran unas cuentas anuales de una compañía, unos cerebrines que se reúnen durante largas jornadas, intentan homogeneizar las normas estadounidenses, europeas y asiáticas, terminan dejándolo por imposible y al final se van a cenar, se toman cuatro copas y terminan diciendo cosas como:

  • ¿A que no hay huevos de decir que los alquileres no son un coste, sino un activo?
  • Agárrame el cubata. ¿Y a que tú no te atreves a inventar algo para que lo que facturan las empresas no sea un ingreso sino el cobro de una cuenta a largo plazo?
  • Ja, ja, ja, ya verás.

Al cuarto gin-tonic se inventan la norma de valoración de los instrumentos financieros o la de los derivados (Los derivados y el clembuterol), o el ebitda ya no es el ebitda, o el endeudamiento se llama apalancamiento, o según se contabilicen los ingresos una empresa puede ganar dinero y repartir dividendos o parecer medio quebrada.

Cuentas IASB

Una de las últimas propuestas es la modificación de las bases de presentación de los estados financieros de las compañías para hacerlos “más transparentes y comparables”. Y siempre que han dicho eso la información se ha ido haciendo más compleja y menos clara. Además, el IASB propone crear una nueva definición de ingresos y gastos “inusuales” que deberán ser explicados en una nota aparte. Es decir, aquellos ingresos y gastos de carácter excepcional que por su importe o naturaleza no se vayan a repetir en ejercicios posteriores. ¡Lo que toda la vida habían sido los ingresos y gastos “extraordinarios” que nos explicaron que ya no lo eran! Ahora tendrán que informarse de una manera separada para que su efecto no altere la comprensión de las cuentas del ejercicio. Claro, y todo en aras de la transparencia y la comparabilidad, aunque esas partidas “inusuales” puedan contener millones de euros.

En esa búsqueda de la transparencia y la claridad en las cuentas, uno entiende mal el elevado peso que tienen unos conceptos etéreos y totalmente subjetivos como son “el valor razonable” o “las pérdidas esperadas”. O mantener en los libros algunas partidas de acuerdo con los cálculos de modelos financieros interesados y dirigidos o unos descuentos de flujos de caja aleatorios.

El problema es que no solo han cambiado la contabilidad y las normas de valoración. Ha cambiado todo. La normativa fiscal española es un infierno de complejidad tras las sucesivas reformas de los distintos gobiernos para aumentar la recaudación en épocas de crisis. Aquí ya le hemos dedicado varios artículos, como los dos de principios de este año (Las grandes corporaciones son malas) o los dedicados al gran iniciador de las reformas tramposas, el ex ministro Montoro (Montoro miente). Aprovecho para dejar copia de la reciente resolución del Tribunal Constitucional (que para mi sorpresa ha pasado un tanto desapercibida) que sentenció que el impuestazo que Montoro se sacó de la manga en septiembre de 2016 era inconstitucional porque afectaba a los derechos y libertades de los ciudadanos. Los principios de “neutralidad y justicia fiscal” importaban poco entonces porque lo relevante para Hacienda era sacar esos 8.000 millones de euros de las cajas de las empresas.

No hace tanto tiempo te sentabas con los auditores y podías entenderte con ellos sobre unas bases y unos números comprensibles para todos, mientras que ahora buscas su cooperación para que el gazpacho resultante sea válido tanto para el CFO como para los auditores, que también tienen que cubrir su papel. Pues algo parecido ocurre si la inspección de Hacienda llama a tu puerta: que buscas su colaboración (y ellos la tuya, Cuando Hacienda reconoce su incapacidad) para llegar a un acuerdo como el del chiste del dentista y el paciente que le tiene agarrado por las pelotas:

  • ¿No nos haremos daño, verdad?

A esto hay que añadirle la creación de nuevos impuestos, como el impuesto a las transacciones financieras, a las empresas de servicios digitales o el que se anuncia desde las cumbres de la Unión Europea para financiar el macrofondo de rescate de la recuperación post-Covid. Y todo ello con una carga ideológica de fondo (Populismo legislativo) o con las dudas sobre la inseguridad jurídica que introducen determinadas sentencias judiciales. Si además nuestra empresa ha iniciado el camino de internacionalización, la complejidad en materia fiscal lleva a que solo sea posible afrontarla con la contratación de expertos en el país de destino.

El mundo de las finanzas no ha sido menos y también ha experimentado numerosos cambios, sobre todo a raíz de la crisis de 2008, que comenzó como una burbuja de deuda y productos opacos. El mercado ha pasado de financiar cualquier proyecto que se le pusiera por delante a no financiar aquellos que no llevaran una garantía por triplicado. Han aparecido “los chicos del waiver” y los financieros que desconocen el negocio pero vienen de la mano de unos fondos de inversión que manejan cantidades ingentes de dinero. En algunas de estas reuniones nos han hecho preguntas que solo nuestras habilidades actorales han logrado disimular la perplejidad que nos provocaban. “¿De verdad han dejado en tus manos la posibilidad de decidir sobre una inversión de chorrocientos millones?”.

Por si el panorama no fuera suficientemente complicado, aparecen ahora las finanzas asociadas a otro nuevo concepto: la sostenibilidad. La declaración de “emergencia climática” del Parlamento Europeo del 28 de noviembre de 2019 se traduce en una serie de iniciativas orientadas a la definición de una Estrategia renovada de Finanzas sostenibles en la Unión Europea. No sé muy bien qué quiere decir eso, para mí tradicionalmente cualquier financiación debía ser sostenible por sí misma, por su propio negocio o los flujos resultantes del mismo, pero ahora se han colado las palabras de moda en el borrador puesto a consulta: “…the critical need to strengthen the sustainability and resilience of our societies and the ways in which our economies function”.

Con todo lo comentado con anterioridad, más la responsabilidad añadida sobre digitalización o compliance, confeccionar un presupuesto o un plan estratégico se ha convertido en una tarea a medio camino entre la agregación de múltiples datos mediante herramientas de business intelligence (aquí un emoticono de sorpresa) y la bola de cristal de Rappel. Creo que merece la pena que le dedique un post en breve (Actualización: dio tanto juego que no fue uno, sino dos completos).

Hace apenas unos meses tuve una reunión con un Director Financiero de otro sector (perdón, un CFO), de una importante compañía. Un tipo veterano de mil batallas, reputado en nuestro gremio. Hablamos de varios de estos cambios y me dijo que la mayoría le provocaban una enorme pereza, que se negaba a aprender más (en verdad no lo hacía), que todo esto nos obligaba a ponernos en manos de jóvenes de treinta años hiper especializados en un tema concreto (precios de transferencia, valoración de activos financieros, fiscalistas en Latam o Middle East, modelos financieros,…), pero a los que veía que les faltaba la visión global del negocio. «Da igual todo, somos meras participaciones financieras, y si te viene un fondo chino con la pasta por delante… da lo mismo lo que sepas de la compañía, será una cuestión de tiempo». Me confesó que él, por si acaso se quedaba obsoleto, jugaba al Euromillón todas las semanas.

La esquizofrenia es una enfermedad crónica de la mente que genera alucinaciones, fantasías sin base real. Uno ve cosas que no existen o interpreta de manera irracional los estímulos que recibe. Otro síntoma es el pensamiento desorganizado, que se traduce en un discurso inconexo. Como cuando se explica un balance.

Espectros sobre la pared

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LESTER, 02/08/2020 

23.14 h.

– No sé qué tal voy a llevar este trabajo.

Ramón acomodó la espalda contra el cabecero de la cama mientras apuraba una última calada al cigarrillo. A su lado, boca arriba, Lidia le escuchaba atentamente. Ambos superaban por poco la treintena, tenían planes continuamente aplazados y coincidían en que esta podía ser una buena oportunidad para su futuro.

– Me pagan bien, ese no es el problema, pero es que no sé hasta qué punto es… éticamente correcto. Y sé que lo voy a hacer bien, y que si lo hago obtendré buenos pluses, pero… no sé, moralmente,… espero saber llevarlo.

20.28 h. del mismo día.

– ¿Lo ves, Ramón? Siempre acaban firmando -el Director de la empresa, José Antonio, guardó el cheque de treinta mil euros en un sobre y este en el bolsillo interior de la americana-. Algunos lo harán en menos de cinco minutos, otros nos pueden llevar todo el día, pero siempre, siempre, y llevo dos años en esto, acaban firmando. Ha sido un día largo, pero muy productivo, ¿no crees?

Ramón no respondía, aún trataba de asimilar el negocio en el que acababa de entrar.

– Ya vale por hoy, ¿nos vamos a casa?

20.12 h.

Era un tipo de mediana edad, grande pero no corpulento, ancho de hombros, de cráneo, de abdomen. La cabeza totalmente afeitada hacía que se pareciera a La Cosa. Se había aflojado el nudo de la corbata y en su frente quedaban restos del sudor copioso que le había acompañado la mayor parte de la jornada. El hombre bramó algo ininteligible mientras firmaba el cheque, pero se le entendió a la perfección tras entregarlo al tal José Antonio.

– ¿De verdad que no va a quedar ningún rastro, ni pruebas? ¿Nada que pueda llegar a manos de mi mujer?

Al otro lado de la mesa, Ramón le miraba fijamente a los ojos con rostro serio, captando todos los detalles, pero La Cosa no apartaba la vista de su jefe, el mismo que le había explicado la situación con todo lujo de detalles.

– Garantizado. Con el contrato está usted a salvo. Y desde luego no será por nosotros si algún día se entera de sus… digamos, deslices. Las imágenes que vamos a hacer llegar a su mujer serán de lo más inocentes. Bochornosa y aburridamente correctas. Ella verá que usted no hizo nada, que se comportó como el santo varón que sabemos los tres aquí presentes que no es, ¡ja, ja, ja!

Por primera vez en toda la tarde, el hombre se relajó y esbozó una tímida sonrisa. Ramón había percibido desde el inicio de la conversación la manera de fruncir el ceño que el hombre tenía, «lo menos veintidós atmósferas de presión en el entrecejo». «Ahora solo catorce», pensó para sus adentros al ver que se relajaba levemente.

Fue exactamente a las 19.48 horas cuando La Cosa había salido de la habitación contigua («aunque en la puerta ponga Meeting Room, Ramón, la llamamos entre nosotros Meditating Room, porque nada como pensar uno consigo mismo para convencerse de lo que le interesa», así fue como José Antonio se la mostró al inicio del día, mientras le enseñaba las oficinas). Apenas había pasado media hora. El hombre grandote de mediana edad, La Cosa sudorosa, les confirmó su propósito:

– De acuerdo, voy a firmar.

– Perfecto, sabía que llegaríamos a un acuerdo. En cinco minutos mi compañero Ramón le entregará las dos copias con todos los datos del contrato, confidencial por supuesto, y en cuanto realice el pago nuestro pacto quedará sellado para siempre.  Mientras tanto, ¿le apetece tomar algo, un whisky, un gin-tonic, solo agua? -exhibió una sonrisa mientras abría las puertas de un repleto mini-bar que ocupaba media pared.

La Cosa había estado dos veces en la Meditating Room. Esta segunda tuvo una duración exacta de veintitrés minutos y cuarenta segundos, tiempo durante el cual Ramón y José Antonio observaron su nerviosismo a través de unos monitores que recogían las imágenes de las cámaras camufladas en el interior de la habitación. Le vieron aflojarse la corbata, sentarse, levantarse y volver a sentarse. Moverse de un lado a otro, juguetear con el móvil, aflojarse los botones de los puños de la camisa y arremangarse…

– Cinco a uno a que acepta -José Antonio disfrutaba de la escena, mientras Ramón observaba con cierta perplejidad.

La primera vez que La Cosa entró en la habitación fue a las 19.16 y apenas estuvo un par de minutos.

– ¿Qué cojones pasa aquí? ¡No consigo comunicarme con nadie! No hay cobertura en esa puta sala.

– Por supuesto, señor López. La habitación está aislada, sellada, inaccesible al exterior y desde el exterior. Tiene inhibidores de frecuencia de móviles con ese objeto.

– ¡Pero esto es indignante! ¡Necesito hablar con mi abogado! Yo… me marcho.

Hizo ademán de dirigirse a la puerta de salida, pero José Antonio le interrumpió de manera vehemente:

– Recuerde que si sale por esa puerta no habrá ninguna posibilidad de acuerdo. Son las condiciones, recuérdelo. Quizás le convenga recapacitar un poco más.

La Cosa le daba la espalda, pero se quedó parado en mitad del pasillo. Jadeaba de manera aparatosa. Se sacó un pañuelo de la chaqueta y se quitó el sudor de la frente.

– Le recomiendo que reconsidere su decisión. Para eso está la habitación, medite lo que tenga que meditar, piense si acepta nuestra propuesta, que yo personalmente creo que le conviene, lleguemos a un acuerdo por la cantidad y al final del día todo esto habrá sido una simple incomodidad en su estresante semana. Al fin y al cabo, el dinero no es una de sus preocupaciones. Le sobra. Y sabe que le sobra, y al fin y al cabo, la cantidad que pactemos la habrá recuperado en menos de tres meses.

– ¡Pero es ceder a un chantaje!

– ¿Chantaje? Esa es una palabra muy fea. No, no lo vea así. Su mujer es la que va a someterle a un vil chantaje y nosotros solo le damos una oportunidad de pegarle un sopapo en los morros. Así que le recomiendo que pase de nuevo a la sala, se acomode, haga las cuentas que tenga que hacer y lleguemos a un acuerdo.

18.55 h.

– ¿Quiere fumar? Sé que no es legal hacerlo en espacios cerrados, pero aquí… esta es mi oficina, mi casa, mi club privado al que invito a quien me da la gana. Estamos solos, señor López, y créame que si por algo nos distinguimos es precisamente por nuestra discreción.

Las cuidadas formas del Director del despacho podían desesperar a todo el que tuviera que tratar con él, pero resultaban de una irreprochable cordialidad.

La Cosa rompió el silencio con el que había escuchado la última media hora, el mismo silencio que mantuvo mientras le mostraban el vídeo con el funcionamiento del artilugio llamado Spector.

– Sí, por favor. Deme un cigarro -lo encendió, aspiró profundamente, exhaló el humo y preguntó-. ¿Y esto es legal?

– ¡Absolutamente legal! Nosotros no vamos a hacer nada más que cumplir con lo que nos ha solicitado su mujer: reservar la habitación 214 del hotel Hilton de Barcelona y tomar unas muestras del interior de la misma. ¿Qué hay de ilegal en eso? ¡Es como hacerse unas fotos en una habitación, ya sea en la cama, mirando por el balcón o en el baño y subirlas a Instagram! ¡A mí me da igual si en el resultado aparece alguien mirando al horizonte de manera bucólica o si se la está cascando en la ducha!

Ramón escuchaba la conversación sin dar muestras de lo que pensaba, pero por dentro era un torbellino emocional. Se sentía incómodo, pero a la vez disfrutaba con la escena. “Esto no puede ser verdad”.

18.24 h.

– Bien, pues una vez hechas las presentaciones, señor López, siéntese por favor. Póngase cómodo. Se lo aconsejo. Creo que nunca había visto un artilugio similar a este. Mire, le presento a Spector, nuestro espectrofotómetro de última generación.

Sobre la mesa se encontraba un aparato que en su aspecto externo parecía una impresora con escáner, no mucho más grande, ni más sofisticado, con un teclado a un lado y una pequeña pantalla LCD.

– Los seres humanos emitimos radiaciones de todo tipo, gamma, magnéticas, IV, ¿o eran VI?, calóricas,… desconozco el rollo técnico por el que funcionan estos aparatos, pero la cosa es muy sencilla: las paredes absorben todas esas radiaciones y quedan grabadas en las mismas como una instantánea de todas las personas que han pasado por esa habitación en las últimas semanas. Le llamamos Spector porque el nombre técnico del aparato era muy complicado. Spector suena a Inspector, que es para lo que utilizamos el cacharro, para inspeccionar lugares, para investigarlos, pero suena también a Phil Spector, uno de mis productores musicales favoritos. ¿Recuerda el «Good vibrations» de los Beach Boys? -para su sorpresa se puso a tararearlo en falsete-. Good, good, good, good vibrations… Sin embargo, durante la tormenta de ideas que realizamos en la empresa para adoptar el nombre definitivo, nos quedamos con este apelativo porque su cometido no es otro que ese: reflejar los espectros, las sombras de las personas. Separar, discriminar las radiaciones de todas las personas que han imprimado sus efluvios sobre una pared. A través de analizadores de alta frecuencia, Spector ha logrado diferenciar la longitud de ondas, térmicas, magnéticas, condensarlas, interpretarlas y lo que es mejor: proyectarlas en vídeo.

La curiosidad había dejado paso a la extrañeza en el rostro de La Cosa.

– ¿Quiere ver una muestra? Quizás así lo entienda mucho mejor.

– ¿Me tienen grabado?

– ¡No, en absoluto! Ahora mismo no. Pero si usted ha estado en el último mes por algún sitio por el que pasemos a nuestro Spector… descuide, que aparecerá. Mire.

Sobre una pantalla de 55 pulgadas que había en la pared contraria a la ventana comenzaron a aparecer unas imágenes de un dormitorio. Al principio de manera poco nítida, pero la imagen se fue ajustando y calibrando. Parecían dos cuerpos entrelazados que se movían de manera rítmica sobre la cama. El programa de imagen parecía calibrar las señales de calor de los cuerpos, los colores que iban del rojo al verde pasando por el amarillo, y poco a poco definía los contornos y las siluetas de los protagonistas de la escena. Era obvio que el cuerpo que aparecía en la parte superior era el de una mujer de enormes senos. Y a medida que se iba definiendo la imagen se pudo ver al hombre que yacía bajo ella. Con bigote, con una cara de gozo perfectamente definible en su rostro.

– Es casi como ver una porno en el Plus, ja, ja, ja, ¿recuerda aquellos tiempos? El programa analiza todas las señales que se vierten sobre la pared, le sorprendería saber el increíble rastro que queda, como si se superpusieran varios negativos sobre la misma y nosotros solo tuviéramos que separarlos. Eso hemos logrado con Spector. Nuestro invento resulta especialmente falible con el calor y las frecuencias de alta densidad. Y supongo que imagina usted la alta concentración de vibraciones calóricas y de alta frecuencia que emanan durante el coito, ¿verdad, amigo?

La Cosa comenzó a sentirse incómodo y a sudar. En la parte inferior de la pantalla se veía la fecha y hora de la grabación. En el minuto 5:22 de la grabación, la mujer echó la cabeza atrás y el hombre se abalanzó sobre sus enormes pechos.

– ¿Ve la fecha y la hora? Mire -apretó un botón del mando hacia atrás y cada vez que paraba se podía ver al hombre en una posición distinta: paseando por la habitación, durmiendo, con otra mujer sin la melena de la anterior haciéndole una fellatio en toda regla,…-. Podemos tenerlo todo. Grabar a una persona sin su autorización es ilegal, o esconder una cámara oculta es totalmente ilegal, ¿pero esto? ¿Tomar unas instantáneas de sus paredes e interpretarlas?

– ¿Qué quieren de mí? ¿Qué tiene que ver todo esto conmigo? -masculló La Cosa.

– Nosotros no queremos nada. Es su mujer la que nos ha pedido que apliquemos Spector a la noche del 25 de febrero en la habitación 214 del hotel Hilton de Barcelona.

Demasiadas cosas debieron pasar por la cabeza del tipo, tantas que su cara palideció por completo. Bebió el vaso de agua del tirón y se sirvió otro.

23.18 h.

Ramón apagó el cigarro en el cenicero. Lidia le abrazó el torso y le besó a la altura de las costillas.

– Tampoco pasa nada, cariño. Un cabrón le pone los cuernos a su mujer y vosotros le sacáis el dinero para que su mujer no se entere. No sé, puede que no esté bien, pero es como lo de robar a un ladrón, que tiene cien años de perdón, ¿no? Vale, quizás no es lo mismo, pero viene a ser como darle su merecido.

– No, no es solo eso. Hay mucho más.

10.00 h.

– Ramón, bienvenido a Spector & Spectre, creo que tendrás un gran futuro con nosotros si aprendes bien el negocio. Con el tiempo entenderás por qué elegimos un nombre tan rimbombante para nuestro despacho.

Ramón le entregó las dos copias del contrato firmadas. Su nuevo jefe le dio una palmada en la espalda y le pidió que le acompañara:

– Vamos, te voy a presentar a todo el equipo. Ya sabes que comenzamos como un despacho de abogados al uso, demasiado tradicionales, demasiado aburridos. Divorcios, herencias, disputas matrimoniales y familiares,… nos especializamos en la gente con pasta, dispuesta a sacarse los ojos por defender sus propiedades. Pero consumían mucho tiempo y recursos, así que luego creamos la falsa agencia de detectives, aparentemente sin conexión con el bufete, pero en realidad… bueno, ya lo descubrirás.

José Antonio le fue presentando ante los miembros del equipo: abogados, secretaria, los que definió como “husmeadores” y finalmente:

– Nuestra gran idea. Los diseñadores gráficos, los creadores de Spector.

23.20 h.

– Yo trabajaré en el departamento de investigación financiera, tengo que averiguar cuánto le podemos sacar a estos tipos. Pero, Lidia, ¡es todo mentira! No existen las radiaciones, no existen los vídeos de los tipos poniendo los cuernos a sus mujeres o contratando prostitutas en los hoteles, simplemente sabemos que lo hacen porque lo investigamos y luego les chantajeamos. ¡Eso es todo, es brillante! Esos ricachones no quieren perder su posición social, ni pasar por un divorcio costoso, ni enemistarse en determinados círculos, me han contado que tienen enganchada a la mujer del marqués ese que sale en todas las revistas y que todos los meses le soplan una buena pasta, ¡joder, es la hostia!

Ramón acarició la nuca a su compañera mientras seguía hablando sin parar.

– Los tipos como el gordo ese de esta tarde me parecen despreciables, tipos podridos de pasta conseguida vete a saber de qué modo, esa gente maleducada de la que te he hablado muchas veces que va a los congresos o ferias de no sé qué leches donde solo hay puterío y borracheras, y ese va a ser precisamente nuestro negocio, el tipo de gente de la que vamos a aprovecharnos.

Lidia se quedó pensativa.

– Si lo piensas bien… ganar mucha pasta a costa de esa gente no está nada mal.

Levantó la sábana y metió la mano en dirección a la entrepierna de Ramón.

– Es más, veo que eso te pone cachondo.

Watchmen (II): la película

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TRAVIS, 19/07/2020

La novela gráfica de Alan Moore y Dave Gibbons se publicó entre 1986 y 1987 y era cuestión de tiempo que algún valiente se lanzara a producir su adaptación. El propio cómic tenía viñetas que parecían planos cinematográficos: picados, contrapicados, juegos de luces y sombras, panorámicas, zooms,… (Watchmen I: la novela gráfica). Un story-board completo al que faltaba lo más complicado: elaborar un guion que pudiera captar toda la profundidad de la novela, contar todas las tramas y subtramas, mostrar a tanto personaje «vivo», de carne y hueso, y un director con capacidad visual suficiente para trasladar una historia así a la pantalla. Esa era mi opinión según leía el original, pero qué sabré yo si el propio urdidor de la historia, Alan Moore, explicó en su día que: «La gente dice, oh, sí, Watchmen es muy cinematográfica, cuando en realidad no lo es. Es prácticamente lo opuesto a ser cinematográfica». «La escribí pensando en las cosas que los cómics pueden hacer y que ni el cine ni la literatura pueden».

Desde luego que no era tarea fácil y el proyecto pasó por muchas manos durante años. Sonaron los nombres de Terry Gilliam y Darren Aronofsky para encargarse de la adaptación, y aunque sean dos directores con una visión interesante y muy personal de sus proyectos, no me imagino lo que habría salido de sus manos, algo quizás excesivamente desmadrado con el primero y muy negro con el segundo. En todos estos procesos de preproducción de un filme siempre suenan nombres que con la visión de hoy chocan bastante: Arnold Schwarzenegger para el Doctor Manhattan (WTF?!!), Kevin Costner para Dan Dreiberg, Jamie Lee Curtis para Espectro de Seda (supongo que sería la madura, no la joven potente) y ¡atención! Robin Williams y David Bowie para el personaje de Rorschach. Menos mal que estos dos showmen, muy buenos en lo suyo por cierto, permanecieron muy lejos del proyecto definitivo porque además, si hay un acierto brutal de casting en la adaptación, es precisamente el del personaje de Rorschach/Walter Kovacs con la elección de Jackie Earle Haley, desconocido para mí.

Finalmente el proyecto acabó en 2006 en las manos del director Zach Snyder, quien ya había demostrado sus dotes visuales en Amanecer de los muertos y 300. Podrá gustar más o menos esta última adaptación del cómic de Frank Miller (a mí personalmente me parece que se pasa siete pueblos con tanto efecto de cámara lenta, colores pastel en los cielos y planos exagerados), pero lo que está fuera de toda duda es la capacidad visual y estética del director para trasladar una historia como la que manejaba con el cómic de Alan Moore y Dave Gibbons.

El dilema surge entonces con el modo de adaptar una obra tan compleja y ahí es donde la elección de Snyder se decanta por la espectacularidad, por hacer unos superhéroes de verdad, visualmente molones, poderosos físicamente y con trajes «modernos», como los que surgieron tras los Batman de Nolan. Y esa es una de las grandes críticas que se le hace a la adaptación porque los Watchmen de Moore son precisamente lo contrario: unos tipos decadentes, fofos, pasados de vueltas y con una moralidad en algunos casos bastante discutible. El Comediante y Rorschach son despreciables en el cómic, aunque este último personaje se suaviza levemente en la película, no resulta tan psicópata, misógino y hasta homófobo.

Sin embargo, como ya he comentado otras veces en este blog, una adaptación es precisamente eso: tratar de llevar una historia concebida en un formato, ya sea novela o cómic, a otro completamente diferente en el que las reglas no son las mismas, ni el ritmo, ni el tempo escogido, ni mucho menos el tiempo del lector o el espectador para recrearse en los detalles. Desde luego nunca va a ser «lo mismo», nunca va a dejar satisfecho a todos.

Aun con todo, uno se sienta a ver la película de Snyder y el videoclip inicial con el The times they are a-changing de Bob Dylan te pone la carne de gallina. Te absorbe y engancha desde el inicio y cuando te estás recuperando, llega el entierro del Comediante con el The sound of silence de Simon y Garfunkel y ya estás entregado a lo que venga después. Que sí, que no dejan de ser unos videoclips fabulosos que distraen de la negrura de la trama, pero hay que reconocer que son muy potentes desde el punto de vista estético y musical.

En cualquier adaptación hay que tomar decisiones y elegir, como decía, y para mí el casting es un acierto en casi todos los personajes por el simple hecho de ser actores semidesconocidos, sin grandes papeles a sus espaldas por entonces ni después: Patrick Wilson (Dan Dreiberg, Búho Nocturno), el mencionado pelirrojo Haley en la piel de Rorschach, Jeffrey Dean Morgan como El Comediante, Billy Crudup como el Doctor Manhattan, la sueca Malin Akerman como Espectro de Seda, Carla Gugino como su madre y la primera Espectro de Seda, y Matthew Goode como Ozymandias/Adrian Veidt. Este último era el actor más conocido para mí por su participación en Match Point, de Woody Allen, y sin embargo es el que menos me gustó.

Recomiendo la versión original porque algunas voces, en especial las de Rorschach y el Doctor Manhattan, son otra vez grandes aciertos, impresionantes, encajan como un guante hasta el punto de que yo ya no soy capaz de releer el cómic sin emplear el tono de voz de ambos personajes: la voz rasgada de Rorschach y la atiplada, pausada, monótona e insensible de ese tipo de azul que por momentos me quema, cabrea y desespera.

Comienzo con los spoilers a manta

Si digo que no me gustó el personaje de Matthew Goode fue porque desde el inicio se ve que no es trigo limpio, o a lo mejor me traicionó el subconsciente por haber leído la novela. Se supone que el Adrian Veidt original es un tipo embaucador, atractivo para cualquier ser humano sobre la faz de la Tierra por su inteligencia, ingenio, belleza física, cultura, aficiones personales,… y sin embargo yo tuve la sensación desde el inicio de que era un tipo siniestro con una cara oculta. Hay muchas cosas que no da tiempo a contar en una película (aunque dure 160 minutos como la que se estrenó en salas comerciales), pero por ejemplo el cómic nos deja detalles como las explicaciones de Veidt sobre las nuevas tecnologías limpias, o el uso de la mente y la concentración para ser capaz de hazañas como detener una bala. Algo asombroso, imposible para cualquiera que no sea él, «el tipo más inteligente del mundo». Cuando lo vemos en la película parece una chorrada sin importancia, propia del superhéroe que es.

Porque esa es la segunda elección más criticada de la adaptación de Snyder: sus Watchmen son verdaderos sujetos con superpoderes, tipos que dan saltos imposibles como los de Rorschach o el Búho Nocturno, que rompen paredes a puñetazos como El Comediante y Ozymandias, o destrozan huesos de manera rutinaria como Espectro de Seda o un Dan Dreiberg fuera de forma física. La huida de la cárcel tiene dosis de espectacularidad que no existen en el cómic, ¡pero mola un huevo!, con el uso de la cámara lenta y el modo de recrearse en los golpes y las cabriolas de los personajes, como si fueran Neo y Trinity en el vestíbulo de Matrix. Esa manera impostada de rodar, tan de Snyder, es la que ha chocado y chirriado a los defensores de la obra original de Moore ¡y al propio Moore!

Posiblemente lo que menos gustó a los fans de los Watchmen de Moore es el cambio del final de la novela. Para los que no la hayan leído, el personaje de Ozymandias trata de evitar una guerra mundial haciendo creer a la Humanidad en una invasión alienígena que extermina a tres millones de personas en Nueva York (¿dónde si no?). Ayudado por unos científicos especializados en genética crea una especie de pulpo asesino (con unos tentáculos que no sé cómo habrían resultado en pantalla) que siembra el caos en la ciudad y logra provocar que las potencias enfrentadas unan sus fuerzas para luchar contra la invasión. En el cómic se puede ver que uno de los cines destruidos emitía Ultimátum a la Tierra, la estupenda película de los cincuenta en la que un extraterrestre trae un mensaje pacifista al planeta.

La película centra el plan de Ozymandias en hacer creer al mundo que la hecatombe nuclear que sufren varias ciudades (Moscú, Nueva York, Hong Kong) ha sido provocada por el todopoderoso (e «inhumano») Doctor Manhattan, y que esa salvaje destrucción debe hacer reflexionar a la Humanidad sobre el poder de las armas nucleares para unir esfuerzos y frenar la escalada bélica. Lo cierto es que no me pareció una mala idea cuando la vi en pantalla, encajaba perfectamente con la amenaza nuclear que se percibe a lo largo de todas las páginas de la novela. Y con la figura impávida del Doctor Manhattan. A lo largo de las páginas, igual que en todo el metraje, me vino a la mente varias veces la paradoja de Epicuro. No sé si es lo que pretendía Alan Moore, pero desde luego creó un ser todopoderoso y aparentemente bueno, pero con una visión determinista del universo, hasta tal punto que decide no intervenir aun cuando con sus poderes podría evitar el sufrimiento en el mundo.

¿Es que Dios quiere prevenir el mal, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente.

¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo.

¿Es capaz y desea hacerlo? ¿Entonces de dónde surge el mal?

¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?

(Epicuro, siglo III A.C.)

A mí personalmente la película me gustó y mucho, quizás sea mi favorita del género de superhéroes, si es que cabe considerarla en esa lista. Me consta que hay una versión extendida, un Director’s Cut, de 210 minutos de duración, estrenada a los diez años de la original, en 2019. No he sido capaz de encontrarla porque según tengo entendido no ha salido a la venta en España. Aparte de algunas escenas que sin duda eché en falta, incluye los Relatos del navío negro, el cómic de piratas dentro del cómic original, narrados con la voz de Gerard Butler. Ojalá algún día la encuentre y sea tan fabulosa como para escribir una tercera parte de este homenaje a los Watchmen de Moore, Gibbons y Snyder que de momento será solo doble.

Para el que quiera ver una crítica muy interesante de la adaptación, que vea este vídeo de Loulogio que cuenta de manera espléndida por qué la de Snyder «es una mala adaptación» de la obra original.

Loulogio sabe mucho más que yo de aquí a la isla misteriosa de Ozymandias, pero mi consejo es que lean la novela en primer lugar, vean luego la película de Snyder, y disfruten ambas sin el meñique erguido en busca de errores o desviaciones sobre el original.

 

 

 

 

Disfrutar con el presente, soñar con el futuro

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BARNEY, 19/07/2020

Sí, sí, sí, la Liga ya está aquí. El pasado jueves 16 de julio el Real Madrid se alzó con su 34º título de Liga, la más extraña de la historia, la del parón por la Covid y la que se recordará entre otras muchas cosas por las imágenes de las últimas once jornadas sin público. Fue también el torneo más largo de la historia, casi once meses después de su inicio a mediados de agosto de 2019. Pero para mí es sobre todo la Liga de Zizou, la que marca el punto de inflexión tras los dos años de bajón que sucedieron al éxito de Kiev y las «espantás» de Cristiano Ronaldo y el propio Zidane.

Loa infinita al bendito calvo

Equipazo y ruinaHa sido el triunfo de la constancia y de la fe del entrenador. Hace un año por estas mismas fechas el proyecto de Zidane estuvo a punto de saltar por los aires tras caer estrepitosamente por 7-3 ante un Atlético de Madrid que salió a degüello a por los nuestros (hicieron bien). Los agoreros habituales (en esta ocasión no hizo falta la prensa antimadridista) se temieron lo peor: «en noviembre ya estaremos fuera de la pelea por el título», «no tenemos gol, que traigan a Piatek o Werner y larguen a Karim», «que se largue Ramos a otro lado con su falta de tensión», «Courtois es invisible», «la defensa es un coladero», «Modric al Inter o que se jubile ya», «otra temporada perdida y encima se nos lesiona Asensio»,…

 

A Zidane se le ha criticado siempre por todo lo que hace o lo que deja de hacer, pero el tiempo acaba dándole la razón. Se le criticó por las salidas de Reguilón y Marcos Llorente, pero las buenas prestaciones de Mendy y Fede Valverde lograron que prácticamente nadie recordara sus ausencias a lo largo del campeonato. En el mes de octubre el Zidane entrenador decidió reconstruir el equipo desde la defensa: si tanto costaba hacer gol, al menos había que evitar recibirlos con la facilidad con la que el equipo lo hacía hasta la fecha. Los refuerzos apenas habían aportado nada en ataque (Hazard por las lesiones y Jovic o Mariano arriba), lo que unido a la lesión de Asensio y las «dimisiones» de James y Bale ponían todo aún más difícil. Pues con todo eso y con una plantilla un año más envejecida en su columna vertebral, Zidane ha reconstruido un equipo rocoso, menos brillante en ataque, pero con una solidez, solidaridad y fiabilidad que no se recordaba.

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Para los que le niegan sus virtudes como entrenador basta con remitirlos a algunas estadísticas, como la del número de goles en contra (25 al final, un registro que no veía el Madrid en décadas), las porterías a cero (19, igualando el récord de la Liga) o el mayor número de goleadores en una temporada (21 en Liga, 23 entre todas las competiciones). Pero no solo el equipo ha demostrado estar muy trabajado en lo táctico, con innumerables variaciones en cada alineación, sino que además ha reforzado su papel como gestor de egos, algo que se ha visto de modo especial tras reanudarse la competición.

Courtois ha recuperado la confianza, Ramos ha rejuvenecido diez años y ha mostrado una determinación contagiosa por el título que ha arrastrado al resto de sus compañeros. El entendimiento con Varane ha sido clave para lograr una seguridad defensiva que los aficionados madridistas teníamos olvidada. En el centro del campo, Valverde ha sido el gran descubrimiento de la temporada (jugador para muchos años, MVP de la Supercopa), Casemiro es mejor jugador cada año que pasa y Toni Kroos ha sido ese metrónomo WhatsApp Image 2020-07-15 at 23.18.08perfecto para marcar el ritmo del equipo. Lo de Luka Modric ha sido espectacular en estos partidos, «dale descanso, que lo vas a matar», gritaba yo cada vez que veía su nombre en una alineación, pero Zidane tenía razón, como siempre: Luka también había bebido la pócima de la eterna juventud que Dupont (otro denostado a principios de temporada) les había preparado. Lo de Karim en punta ha sido el remate necesario para enganchar la Liga. El francés ha mostrado el repertorio de pases, controles y juego colaborativo de siempre, y le ha añadido los goles que el equipo necesitaba. No ha sido pichichi del campeonato, pero sus goles han dado más puntos que los de Messi.

Las estadísticas a veces dicen muchas más cosas sobre el juego y los resultados que lo que nos creemos (por ejemplo, los fanáticos de la posesión). El Real Madrid ha sido el equipo que más veces ha disparado a puerta, el que menos goles ha concedido y el que más pases largos ha dado con éxito. El Barça de Setién y Valverde ha liderado la estadística de pases cortos, con más de un treinta por ciento que el segundo, el Real Madrid. Y un último ato que destaca la justicia de la victoria de los de Zidane y lo bien que ha preparado este los partidos clave del campeonato: el Madrid ha obtenido 45 de los 54 puntos en juego contra los equipos clasificados en los diez primeros puestos. No ha perdido con ninguno y en la segunda vuelta los ha derrotado a todos. 87 puntos en total, que son (dedicado a los minimizadores profesionales de los logros del Madrid) los mismos que obtuvo el Barça estratosférico de Guardiola en su primera temporada.

El VAR

Con todos los elogios dedicados a Zidane y su buen hacer con la plantilla, en un análisis del campeonato de Liga que ahora concluye no puedo dejar de mencionar la importancia del VAR. Es obvio que ha habido un VAR antes y un VAR después del parón. El anterior fue el mismo de la temporada pasada, el de los errores flagrantes ya comentados aquí, demasiado obvios, siempre tendenciosos. El VAR post-covid ha sido mucho más justo y ecuánime y ha acertado de manera sorprendente, tan sorprendente como los periodistas mosqueados por los aciertos. Se han retratado ellos solitos.

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En La Galerna escribí un artículo (Era gol de Januzaj) para pitorrearme de tanta falsedad de los mismos periodistas de siempre. Con su ruido mediático lograron que no se hablara de los penaltis cometidos sobre Marcelo en Anoeta o sobre Benzema en Cornellá (errores de VAR que podían haber perjudicado al Madrid, con el inefable De Burgos Bengoetxea a los mandos), pero dejaron caer lo que tanto les gusta, el favoritismo arbitral hacia el Madrid, un favoritismo que las estadísticas y el saldo arbitral desmienten de manera categórica.

En cualquier caso, algo ha pasado en el VAR, sería de necios negarlo, y seguramente ese cambio se deba a la guerra entre Javier Tebas y Luis Rubiales por el control del fútbol español. Javier Tebas se ha posicionado en múltiples ocasiones en contra de Florentino Pérez, pese a que presuma de ser madridista. Tan madridista como el Cholo Simeone, me atrevería a decir. Las rajadas culés sobre el VAR, con Piqué, Setién y Bartomeu actuando de manera coordinada, no han recibido ningún reproche del presidente de la Liga, que sin embargo recuerda periódicamente que «con el VAR hubo un antes y un después de la llamada de Florentino a Rubiales», algo tan falso como su supuesto madridismo. Aquella llamada se produjo tras el penaltazo de Rulli sobre Vinicius (PreVARicación) y durante meses nada cambió. Se sucedieron los errores en ese limbo del VOR en el que se decidían cosas asombrosas como los «sigan, sigan» tras los penaltis sobre Varane en el Camp Nou. Las palabras de Tebas se explican de manera sencilla pues no deja de ser un esbirro de Roures y Mediapro, que es quien pone la pasta, y él mismo ha firmado acuerdos de patrocinio con la empresa de Piqué que organiza la Copa Davis. Que Florentino Pérez sea uno de los cuatro presidentes de Primera que votó en contra de la subida de sueldo de Tebas es el remate final.

Lo preocupante es pensar que la guerra Tebas-Rubiales pueda cambiar la manera de arbitrar de una manera tan sencilla, como con un chasquido de dedos: ¡chas, dejad de joder al Madrid! Incluso hemos vivido algo insólito como ver a HH señalar un penalti inexistente a favor del Madrid (contra el Villarreal). Algo pasa, es evidente.

Javier Tebas ha contraatacado para perjudicar al Madrid de la única manera que podía, con los horarios, reduciendo los descansos de los madridistas al mismo tiempo que ampliaba los de los rivales. Hasta 100 horas de diferencia con el Barça, más de cuatro días en un calendario apretado, una p… vergüenza. La jugarreta final de tener que jugar tres partidos en siete días no le ha servido de nada.

Una victoria higiénica

Higiénica, ese el adjetivo empleado por mi amigo Athos Dumas en un artículo muy recomendable publicado el sábado en La Galerna. La victoria del Real Madrid en el campeonato de la regularidad luchando contra tantos elementos en contra y contra los desVARíos pre-Covid devuelve la higiene al título. Se ganó además en el campo, no en los despachos, como se pidió de manera bochornosa desde Barcelona.

Y se ganó pese al esperpento del Clásico aplazado en octubre por los santos cojones de Tebas y Roures para ponerlo en la fecha que peor le venía al Madrid (el premio para la kulé borroka).

El futuro inmediato

Han disminuido los errores groseros y ha aumentado el ruido mediático (Cuando el Reglamento estorba), lo que me hace pensar de nuevo que el engranaje culemediático funcionaba a la perfección y empieza a estar nervioso. Ya no está Villar al frente de la  Federación, Sánchez Arminio ya no dirige el Comité Técnico de Árbitros y Roures ha perdido el control del VAR. En estos últimos años se han retirado los árbitros más antimadridistas del pasado reciente: Clos Gómez (director del VAR), Iturralde González (blanqueador del Tinglao en el As), Undiano Mallenco y ahora González González. El «dedo corrector» de Sánchez Arminio ya no existe y el futuro pinta más equilibrado que el despropósito arbitral que han sido los últimos quince años.

El Real Madrid tiene que preparar la sucesión de Ramos, Marcelo, Modric y Karim Benzema, buena parte de la columna vertebral del equipo, pero a Kroos, Casemiro, Courtois, Varane y Carvajal les queda cuerda para rato. Y aún tienen que explotar Hazard y Asensio. Lo ilusionante es pensar que sin hacer grandes fichajes el equipo tiene ya atados a Lunin, Kubo, Odegaard, Valverde, Mendy, Jovic, Brahim, Vinicius y Rodrygo, jugadores menores de 24 años y mucho fútbol que ofrecer.

Nuestro máximo rival, el Barça, tiene al grueso de su plantilla por encima de los 30 años: Messi, Piqué, Jordi Alba, Arturo Vidal, Sergio Busquets, Luis Suárez… Y poca pasta en la caja, tan poca que han tenido que hacer un cambalache contable para traer a Pjanic (30 años, buen jugador) a cambio de Arthur (24 años). Messi demanda calidad al club, pero con su sueldo será difícil atraer a los cracks que necesitan. Harán bien en confiar en los jóvenes como Frenkie De Jong, Riqui Puig y Ansu Fati. Y ojalá sigan contando muchos años más con Bartomeu como presidente, porque puede dejar Can Barça como un solar. ¿Explicará algún día sus extrañas operaciones en Brasil?

Bartomeu

El futuro es ilusionante, soñaremos con los buenos tiempos que están  por llegar, ¿quizás empiecen en Manchester?

Las cicatrices del coronavirus

Sánchez critica a los partidos que vinculan feminismo y Covid-19 ...

JOSEAN, 11/07/2020

Desde que comenzó la crisis del coronavirus, las comparecencias del gobierno vienen acompañadas por una serie de carteles con diversos eslóganes como «Un día más. Un día menos», «Este virus lo paramos unidos» y otro que me llamó la atención desde el principio: «Salimos más fuertes».

Como declaración voluntarista de ánimo a la población me parece bien. De una u otra manera las empresas en las que trabajamos o nosotros mismos hemos enviado mensajes similares de apoyo a nuestros conocidos, pero por otro lado me quedaba pensando: «¿de verdad salimos más fuertes?». Yo creo que la Covid-19 ha abierto una brecha enorme en la población, o mejor dicho, ha abierto numerosas brechas: educativa, digital, en el tejido empresarial, en la cohesión social,… Y cuando una brecha se abre (y solo si logras cerrarla), te deja una cicatriz, una marca, una señal. Un recuerdo de la herida, que en unos casos será un arañazo o un rasguño, y en otros será un socavón.

La cicatriz en la sociedad

La Covid-19 ha sido otro motivo más de división para una sociedad que por desgracia se encuentra cada vez más polarizada, más dividida en el discurso entre fachas y rojos que tanto daño ha hecho. Lo que he visto en algunos grupos de Whatsapp con amigos o lo que he leído en redes sociales no se diferencia mucho de lo que hemos contemplado en el Congreso: un discurso del odio, del enfrentamiento, de «los dos bandos». El sufrimiento de tantas familias ha generado sensaciones que teníamos olvidadas: angustia, temor a lo imprevisto o a que las cosas no sucedan como esperamos, miedo al futuro, miedo al vecino, miedo al contacto, miedo a salir a la calle. Y como dijo aquel sabio de orejas puntiagudas y conocimientos milenarios:

Miedo ira odio Yoda

Y con ello cerramos el círculo. Necesitábamos una sociedad más unida y salimos partidos por la mitad, como se ha visto en muchas de las concentraciones o caceroladas, o en los escraches nada espontáneos de Galapagar. El problema aumenta cuando la clase política que tenía que poner cordura a esta situación fomenta el discurso del miedo, la ira y el odio porque le interesa, cuando abandona la jungla de las redes sociales y se traslada al Congreso. O a la irresponsabilidad de un vicepresidente del gobierno que exclama sin parpadear: «España se quitará de en medio la inmundicia a la que ustedes representan».

Iglesias odio inmundicia

Creo que Pablo Iglesias todavía no se ha dado cuenta de que ya no es un activista que puede llamar a la movilización en las calles, sino que ahora tiene una responsabilidad de gobierno y sus palabras sobre Vox, el PP, los jueces, la monarquía o los periodistas que no le son afines atacan directamente las instituciones o el orden constitucional que se supone que representa.

La herida abierta va a tardar en cicatrizar, espero que menos de lo que ocurrió con nuestros padres, aquella generación de héroes que nos enseñó a mirar hacia delante.

Las cicatrices económicas

Será difícil salir más fuertes de esta crisis cuando según el FMI la caída del PIB se prevé en el 12,8%, la mayor de las economías occidentales junto con Italia. El mismo organismo prevé que la deuda pública española se dispare hasta el 123,8% del PIB. En torno al cuarenta por ciento de las empresas realizarán ajustes en sus plantillas, el paro puede superar la cifra del veinticinco por ciento y los salarios «poscovid» se congelarán o reducirán, según el estudio de Willis Towers Watson. Exactamente igual que en la crisis de 2008, las «recetas» no cambian. Es pronto para saber si la «grieta salarial» entre directivos y trabajadores crecerá como entonces, pues según un estudio de la consultora KPMG la reducción de salarios afectará por igual a todos los niveles, si bien los cuadros directivos y mandos intermedios verán reducida su retribución variable ante la imposibilidad de lograr los objetivos del ejercicio.

Poscovid

Con una demanda débil y un país endeudado, no cabe duda de que la salida será más complicada. La avalancha de concursos de acreedores será enorme porque muchos negocios no han podido superar el cierre. Si en 2019 fueron 7.000 las empresas que acudieron al concurso de acreedores, para este ejercicio y el siguiente algunas fuentes prevén hasta 50.000.

Con este panorama desolador, la Unión Europea debate la respuesta adecuada a una emergencia que comenzó siendo sanitaria y ahora es también económica. La Comisión presentó el 27 de mayo su propuesta de recuperación, un amplio plan de medidas cuyo  solo nombre ya da una idea de lo largo que va a ser este proceso: Next Generation EU. El plan cuenta con un presupuesto de 750.000 millones de euros y como anuncia la nota de prensa, se trata de «invertir en la próxima generación» (¿y qué pasa con esta?), apoyar las transiciones ecológica y digital, ampliar los recursos del presupuesto comunitario de 2021 a 2027, y reembolsar los fondos destinados «no antes de 2028, ni después de 2058». Casi nada.

Los fondos del plan Next Generation EU se invertirán en tres grandes grupos:

  1. Apoyo a los Estados miembros en sus inversiones y reformas: dotado con 560.000 millones de euros, 310.000 a través de un mecanismo de subvenciones y 250.000 en préstamos. Además se complementarán los Programas de políticas de Cohesión (55.000 mill.), el Fondo de Transición Justa (40.000 mill.) y el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (15.000 mill.).
  2. Relanzar la economía de la Unión Europea incentivando las inversiones privadas: se pretende movilizar recursos privados a través de un Instrumento de Apoyo a la Solvencia, del Invest EU (un programa de inversiones ya existente) y la creación de un nuevo Instrumento de Inversiones Estratégicas. La dotación del presupuesto de Next Generation será de unos 60.000 millones, con los que se tratará de atraer recursos privador por encima de los 500.000 millones de euros.
  3. Aplicar las lecciones de la crisis: bajo este titular tan publicitario se movilizarán recursos por unos 130.000 millones adicionales para reforzar la sanidad, la protección civil, la investigación y la acción exterior, incluyendo la ayuda humanitaria.

Veremos si todos estos recursos movilizados son suficientes para tapar el boquete. Ahora bien, falta resolver de dónde salen todos estos fondos y cómo se distribuyen entre los distintos estados. Y ambas cuestiones son el campo de batalla actual.

En cuanto a la captación de recursos, la UE plantea varias propuestas que no suenan a nuevas, como un plan de acción contra el fraude y toda una batería de impuestos «verdes», como un impuesto sobre el carbón, sobre los derechos de emisión, los envases y los plásticos de un solo uso. Por supuesto, el impuesto «digital» vuelve al primer plano y se plantea una medida interesante que veremos el recorrido que tiene: un impuesto a las grandes operaciones y empresas, como un fee de acceso por beneficiarse del mercado interior, con millones de clientes potenciales y una divisa única. Las grandes patronales solicitan exactamente lo contrario, un plan de alivio impositivo para la reconstrucción, flexibilizando los impuestos y ampliando los aplazamientos para garantizar la liquidez de las empresas. En los dos post publicados a principios de este año sobre el impuesto de sociedades que tenemos en España traté de explicar que el objetivo de la Agencia Tributaria camina precisamente en sentido contrario: anticipar la recaudación en detrimento de los ejercicios posteriores. El rompecabezas que queda es bastante complejo.

Condicionalidad fondo Europeo

En cuanto a la distribución de los fondos entre los distintos países y la fórmula utilizada, si préstamo o transferencia directa, parece claro que no puede ser una barra libre de gasto, sino que de algún modo la Unión Europea tendrá que controlar dónde se invierte esa ingente cantidad de dinero recibida. Y ahí es donde vuelven a surgir las diferencias entre los dos partidos de gobierno. La condicionalidad de dichos fondos europeos va asociada, al igual que en la crisis de 2008, a un control de las políticas internas de cada país, a la pérdida de soberanía y sobre todo, a la necesidad de acometer reformas estructurales de calado. Las palabras «austeridad» y «recortes» vuelven a flotar en el ambiente, aunque no debería ser así. Está por ver hasta qué punto será un rescate encubierto, pero que tiene que haber un control comunitario de los fondos parece lógico, dada la excepcionalidad de la situación.

La situación será incierta durante un tiempo bastante largo y la herida abierta necesita muchos puntos de sutura antes de cerrarse y empezar a cicatrizar.

BBC cifra de muertes

Las cicatrices en las familias

Parece claro que no vamos a saber nunca la cifra real de fallecidos por esta pandemia, si serán los veintiocho mil oficiales, o los más de cincuenta mil que indican algunas fuentes basándose en Cifra de muerteslos registros de mortalidad en comparación con los de 2019 (en la imagen, estudio de la BBC). Lo que sí está claro que la herida en esas familias no va a cicatrizar nunca, sobre todo por el modo de producirse, por la impredecibilidad, la ausencia de duelo, por la soledad en que se ha producido. Y a esa cifra hay que añadir los miles de afortunados que salieron de la enfermedad, pero que han quedado muy tocados en los pulmones, en el bolsillo, o en el cerebro. El miedo en los mayores, pero también en muchos niños y jóvenes, no va a desaparecer en el corto plazo, y menos con las noticias de rebrotes que estamos viendo en las últimas semanas.

Por todas estas razones, más las que no he comentado y que seguro que los lectores tienen en mente, creo que el eslogan del gobierno es irreal. No vamos a salir más fuertes de esta crisis. No encuentro la palabra precisa para definirlo: saldremos más duros, más cínicos, más desencantados,… O mi propuesta: SALIMOS MÁS CURTIDOS.

Strong men

Watchmen (I): la novela gráfica

Cubierta libro

TRAVIS, 04/07/2020

«No luches contra monstruos, a no ser que te conviertas en monstruo,

y si miras al abismo, el abismo devuelve la mirada».

Friedrich Wilhelm Nietzsche

Cada uno de los doce capítulos de Watchmen termina con una cita relacionada con lo que nos ha contado previamente: Bob Dylan, Albert Einstein, el Génesis, Elvis Costello, Carl Gustav Jung,… Una cita que encaja a la perfección. Nombres ilustres que preceden a los apéndices que completan la biografía o la personalidad de los personajes que nos va describiendo en cada capítulo: el informe médico-psiquiátrico de Rorschach, un artículo de una revista científica sobre el doctor Manhattan, la correspondencia de Adrian Veidt o los estupendos capítulos extraídos del libro Bajo la capucha. 

Todo es magnífico en la novela gráfica de Alan Moore (guionista) y Dave Gibbons (dibujante). Cada vez que terminaba un capítulo se me escapaba un «joder, qué bueno es esto». Me sentía abrumado por los infinitos detalles, la calidad de los dibujos, una trama perfectamente enlazada y por toda la información que creaba ese mundo paralelo. Aquí al lado, «mi amiga» me miraba con gesto de extrañeza y más de una vez me preguntó: «¿qué haces leyendo un cómic de superhéroes?». Y ahí radica el error, porque Watchmen no es solo un cómic y desde luego no es una historia de superhéroes. Va mucho más allá de ese mundo de Marvel o DC puesto que sus protagonistas, para empezar, son gente normal sin poderes extraordinarios.

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Para los que no hayan tenido la suerte de tropezar con Watchmen y para que se hagan una idea de la calidad de la historia, fue elegida por la revista Time entre las 100 mejores novelas publicadas en inglés entre 1923 y 2005. En esa lista aparecen Lolita, Lo que el viento se llevó, El señor de los anillos, El guardián entre el centeno, Rebelión en la granja, El señor de las moscas, Luz de agosto, varios Nobel como Hemingway, William Golding, Faulkner, John Steinbeck,… y entre todas esas obras aparecen los Watchmen de Moore. Fue también la primera novela gráfica en llevarse el prestigioso premio Hugo, otorgado por la Convención Mundial de Ciencia Ficción.

¿Qué es lo que hace tan interesante Watchmen, por qué los «etiquetadores» profesionales lo han definido como el mejor cómic de la historia? En mi opinión, para todo buen amante de las historias, lo importante es la historia per se, el conflicto que narra o la intrahistoria de sus protagonistas. Es independiente del formato elegido, ya sea película, novela, canción o novela gráfica, como es el caso. Desde las primeras viñetas estás viendo una panorámica de una calle de Nueva York que se aleja de un smiley manchado de sangre. Un plano picado, una panorámica, juegos de sombras y luces… Cada viñeta parece el story board de una película y supongo que estaba cantado desde su publicación que algún día terminaría trasladándose al cine, como ocurrió en 2009.

La novela comenzó a publicarse por entregas en 1986 por DC Comics. Alan Moore y Dave Gibbons plantearon a la editorial una historia en la que utilizarían a varios de los superhéroes tradicionales de la misma y les darían una nueva vida, unas historias más oscuras que las que se asociaban normalmente a este género. Los editores no quedaron muy convencidos y les propusieron que crearan nuevos personajes, y quizás por ello algunos de los protagonistas pueden recordar vagamente a Batman, el Capitán América o Wonder Woman. Sinceramente, prefiero la opción elegida.

Watchmen sitúa la trama en un 1985 alternativo, con Richard Nixon de presidente y un mundo diferente al que conocimos, pero no tanto: la invasión soviética de Afganistán, la guerra fría entre las dos superpotencias, la investigación genética y la amenaza cercana de un holocausto nuclear. Curiosamente, mis capítulos preferidos son los primeros, me gustan más que el final, del que no voy a desvelar mucho.

El capítulo I, A medianoche, todos los agentes, nos presenta a los personajes a través de las investigaciones que está realizando uno de ellos, Rorschach. El tipo de la máscara cambiante (que luego sabremos por qué) trata de averiguar quién ha asesinado a Edward Blake, el Comediante, uno de los antiguos justicieros, un tipo despreciable sin moral alguna que trabajaba para el gobierno. Pese a que podía tener muchos enemigos que desearan su muerte, Rorschach cree que hay algo más en ese asesinato y se pone en contacto con los que fueran sus viejos compañeros de batalla antes de que la Ley Keene los ilegalizara en 1977. La historia engancha desde el inicio y sorprende lo logrado que está ese ambiente decadente de tipos entrados en años y kilos cuyo mejor momento ya pasó.

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El capítulo II, Amigos ausentes, reúne a la mayoría de personajes en el funeral del Comediante. La historia se cuenta a través de flashbacks y viajes al pasado en los que aparecen los Kennedy, la guerra de Vietnam, la edad de oro de los Minutemen, precursores de los Watchmen entre finales de los treinta y los cincuenta y la bomba de Hiroshima. El Comediante era un redomado hijo de puta, como veremos por sus «hazañas» en Vietnam y en la propia Nueva York, y el descontrol de personajes como él será el que lleve a la prohibición de los enmascarados. Como dice la contraportada del cómic: «¿Quién vigila a los vigilantes?», frase extraída por Moore directamente de las Sátiras de Juvenal, siglo I en la antigua Roma.

Las memorias de Hollis Mason, primer Búho Nocturno, ponen de relieve el contexto moral en el que se mueve la novela:

«Cuando el abismo que separaba el mundo de la ciudad y el mundo que mi abuelo me había presentado como justo y bueno se volvió demasiado grande…

…era un mundo de valores absolutos, donde lo que era bueno nunca estaba bajo la menor sombra de duda y donde el mal inevitablemente sufría un castigo adecuado.»

Buena parte de la trama se cuenta a través del diario de Rorschach, un sociópata de manual. El capítulo III, El juez de toda la Tierra, comienza a contarnos en paralelo una historia de piratas y zombies (Relatos del Buque Negro) que mantiene paralelismos con el 1985 sucio y deprimente de la trama principal. Este capítulo se centra en la figura del Doctor Manhattan, Jon Osterman, el único superhéroe de verdad de toda la novela, pues los demás son solo justicieros encapuchados o enmascarados. Eso sí, reúne tal cantidad de poderes que es como un dios: puede fundir metal con el pensamiento, teletransportarse o mover objetos y personas, conoce el futuro,… Pero no hará nada para cambiarlo, ¿o quizás sí?

El capítulo IV, Maestro relojero, es una puñetera maravilla que narra cómo ese chico llamado Jon es convencido o más bien forzado por su padre a abandonar su afición por los relojes para volcarse en los estudios de ingeniería y física nuclear. La perfección de los relojes, del universo, un cierto destino irreversible, el tiempo,… son muchos los temas que toca y a cual más interesante. En uno de sus experimentos sufrirá el accidente que le convierte en lo que es, deja de ser el hombre para convertirse en un ser casi todopoderoso. «El superhombre existe y es americano», frase atribuida erróneamente al propio personaje y que él se encarga de aclarar. Su impacto es tal al ser presentado en sociedad que su participación en la guerra de Vietnam decantará la victoria hacia el lado estadounidense. Y por añadidura servirá para contener a los soviéticos durante esos años de guerra fría.

El capítulo V, Temible simetría, tiene un desarrollo simétrico de las viñetas desde el principio al final, o del final al principio y se juntan en el medio de la historia. Se centra en la figura de Adrian Veidt, quien fuera Ozymandias, considerado «el hombre más inteligente de la Tierra» (aunque nunca entendí cómo puede medirse tal cosa).

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El capítulo VI, El abismo devuelve la mirada, es quizás mi favorito junto con el IV. Nos cuenta quién es ese Walter Kovacs que se oculta tras la máscara de Rorschach, y lo hace a través de las entrevistas con el psiquiatra de la prisión. Su memoria solo recuerda sufrimiento, una madre que se prostituía, peleas callejeras, el tipo que asesinó a una niña y al que ajustició,… es todo sórdido y salvaje de principio a fin. El psiquiatra verá alterada su existencia tras estas charlas con este tipo sin sentimientos, misógino, asalvajado, alguien que solo entiende de blancos y negros, sin matices ni tonalidades.

Watchmen 5A partir del capítulo VII, Hermano de los dragones, los Watchmen vuelven a la acción. Más gordos, menos ágiles, pero más experimentados. El capítulo se centra en Laurie Juspeczyk, la nueva Espectro de Seda, una mujer voluptuosa y cañón como solo las mujeres de cómic pueden serlo. Su relación sentimental y sexual con el nuevo Búho Nocturno, Dan Dreiberg, nos regala alguno de los escasos momentos de humor de la historia. Bueno, si no consideramos humor algunas de las sentencias de Rorschach, puro humor negro como las más negras viñetas de la historia.

No quiero contar más de la trama, sino animar al que no lo haya hecho a que se lance. Si alguien espera una historia de acción y peleas, que busque en otro universo, en Marvel o en clásicos DC. Pero si busca profundidad, dilemas morales, melancolía, dolor, detalles escondidos en las pintadas de las calles y en los titulares de los periódicos, en cada esquina de la viñeta y cada letrero de Nueva York, que se sumerja a fondo igual que lo hace la nave del Búho Nocturno en las aguas del Hudson. No hay desperdicio tampoco en la segunda mitad:

  • Capítulo VIII: Viejos fantasmas.
  • Capítulo IX: La oscuridad de vivir.
  • Capítulo X: Dos jinetes se acercaban.
  • Capítulo XI: Contemplad mis obras, poderosos.
  • Capítulo XII: Un mundo más fuerte y feliz.

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El final de la película de Zach Snyder es diferente al del cómic, quizás lo menos convincente para mí de toda la obra, excepto por la angustiosa (y maravillosa a la vez) respuesta del Doctor Manhattan: «Nada termina nunca». El dios todopoderoso que no puede intervenir ni cambiar el destino de los que fueron sus congéneres.

El que lo haya leído lo entenderá. La primera vez que te embarcas en Watchmen tratas de analizar el complejo plan y su ejecución, y no encuentro una conclusión clara acerca de qué final alternativo podría tener una historia como esta. Antonio Runa, director del mejor podcast «frikicomicpeliculero» que conozco, La Órbita de Endor, afirma que Watchmen juega en una liga distinta al resto de cómics o novelas gráficas de superhéroes o justicieros, y estoy completamente de acuerdo.

Para Alan Moore y Dave Gibbons se trata de una obra completa, con principio y final, y por esa razón reniegan de los productos que surgieron después como Before Watchmen o W de Watchmen. Respecto a la película… ¡lo dejo para la segunda parte!

«Por lo que podemos discernir, el único propósito de la existencia humana es encender una luz de significado en la oscuridad de vivir».

Carl Gustav Jung

Cara Travis

(Casi) feliz en casa

There's no place like home

LESTER, 26/06/2020

«Se está mejor en casa que en ningún sitio».

Encontré esta frase en la carta de amor que Travis escribió hace unos años y me vino a la mente varias veces al principio del largo encierro que todos hemos vivido. La pronuncia Judy Garland (Dorothy) en El mago de Oz y para mi sorpresa se puso de moda en algunas emisoras y redes sociales cuando corrimos todos a confinarnos en nuestros hogares. Estábamos tan necesitados de ánimo (o tan aterrados, según) que nos venía bien pensar que «se está mejor en casa que en ningún sitio».

Ahora que parece que acaban los tres meses de encierro y volvemos a recuperar algo parecido a lo que eran nuestras vidas, me ha apetecido recordar lo que ha supuesto el período más extraño que recuerdo, esas largas semanas que nos dijeron inicialmente que serían «quince días», aunque nunca nos lo creímos y que han acabado siendo seis veces ese tiempo. La pandemia ha puesto patas arriba todo nuestro mundo y nos obligó a adaptarnos a una realidad inédita para todos. Y como he contado en tantas ocasiones en este blog, soy un tipo afortunado, tan afortunado que he estado feliz encerrado en casa. A mí, que salía de casa sobre las seis y media de la mañana y regresaba casi siempre pasadas las ocho de la tarde, estar tanto tiempo rodeado de mi familia ha sido una maravilla.

La vida es mucho más sencilla de lo que algunos creen, o por decirlo de una manera que quizás se entienda mejor: la vida es mucho menos complicada de lo que algunos pretenden. La entrada más leída de la historia de este blog A.C. (Antes del Confinamiento) era En busca de la tranquilidad, en donde hablaba de lo importante que es para mí estar en buena sintonía con los tuyos, con la familia. Aprovechar el tiempo en cosas productivas y sin hacerse pajas mentales o ilusiones acerca de ambiciones mayores que no necesariamente van a darte una mayor satisfacción. En aquel post me refería a la canción que dice que «tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor» (hasta hoy no he sabido quién la cantaba: ¿Cristina y los Stop?).

Sin estar plenamente de acuerdo con la canción, reconozco que en estos tiempos me ha venido varias veces a la cabeza, porque ahora más que nunca debemos valorar la salud, la importancia de cuidarnos y de cuidar a los demás. Resulta tan sencillo complicarle la vida a alguien que tienes cerca y a quien quieres que me sorprende la irresponsabilidad de tanta gente cuando el virus todavía está descontrolado. En cuanto al dinero, como ya he dicho muchas veces soy un privilegiado y no me he visto afectado como tantos amigos por ERTEs o disminución de ingresos por ser autónomo o empresario. Y el amor de la familia ha sido fundamental para sentirme tan a gusto durante estos tres meses en los que apenas hemos pisado la calle.

Tras los dos primeros días de adaptación al encierro tuve que imponerme un horario para no caer en la apatía o la pereza, como me reconocieron tantos amigos que les pasó al principio. Me despertaba temprano y comenzaba con algo de deporte en un gimnasio improvisado que montamos mientras escuchaba a Alsina y el que para tantos de nosotros se convirtió en el himno del confinamiento, el Facciamo finta che de Ombretta Colli. El final de la canción marcaba la hora de la ducha, el desayuno y el inicio de las maratonianas jornadas de teletrabajo. Pero desayunaba con mi mujer o con mis hijos, paraba a media mañana y conversaba cinco minutos con alguno de ellos, y se me dibujaba una sonrisa boba en la cara: «¡joder, cuánto me alegro de verte!».

No hubo adaptación al teletrabajo, fue de sopetón, se avanzó lo que jamás se habría logrado con planificación. Mucho Skype y mucho Teams, a los que se sumaron los Zoom con la familia o los amigos de manera ocasional y siempre a última hora de la tarde. Por sorprendente que pudiera parecer, las reuniones de trabajo trajeron consigo una puntualidad alemana en los asistentes, incluso entre los impuntuales de siempre. La excusa del atasco ya no valía, salvo que fuera intestinal. Lo que no había manera de conseguir en las reuniones presenciales lo logró el confinamiento. Y no solo eso, sino que consiguió también que se respetaran los turnos de palabra, que las reuniones parecieran más productivas. Desconozco si al otro lado de la pantalla mis colegas estaban guasapeando o leyendo el Marca, pero aparentemente todos hicimos nuestro trabajo a diario de manera muy profesional y la empresa siguió funcionando pese a las circunstancias. Por supuesto que todos nos hemos solidarizado con esos compañeros con niños pequeños a los que trataban de silenciar mientras manteníamos una reunión sobre temas complejos o había que tomar una decisión trascendente, chapeau a todos ellos.

Chapeau igualmente a los que fueron capaces de aguantar en solitario una experiencia tan extrema como el encierro de las primeras semanas, y no digamos a los que (y las que) tuvieron que aguantar con personas a las que ya no les unía nada. El confinamiento ha puesto a prueba a muchas personas y en su mayoría la sociedad demostró una madurez que no parecía tener nuestra clase política. Nos sumamos a todo lo que nos pedían: las (contradictorias) medidas de prevención, el distanciamiento social, sonreír con los memes, mandar mensajes de ánimo, los aplausos de las ocho, el Resistiré del Dúo Dinámico o la estupenda nueva versión que sonaba a diario en mi vecindario.

Por lo que veíamos en redes sociales, tanto tiempo en casa nos llevó a probar nuevas aficiones o a cultivar las que teníamos abandonadas: a unos les dio por el bricolaje, a otros por las manualidades, a todos por la gimnasia, mi mujer y mi hija probaron con la pintura, y mi hijo y yo nos atrevimos a cocinar platos con los que jamás nos habríamos atrevido en condiciones normales. Cada día se encargaba uno de la cena y competíamos en una especie de MasterChef casero del que salieron grandes ideas. Permitidme que muestre aquí (orgulloso) mi brownie de morcilla y queso de cabra, y el Ratatouille.

Pero el confinamiento ha sido muy largo y las situaciones, extremas. A finales de febrero escribí El calibrador de rojos y fachas para expresar lo que veía y no me gustaba, y era la sensación de que cualquier tema, por banal que fuera, provocaba controversia o enfrentamiento. Eso fue antes de la pandemia, porque durante la misma la gestión de la crisis ha hecho que la raya de separación entre los bandos (y me duele enormemente hablar de «bandos») sea ahora un socavón. Se ha generado mucho mal rollo, incluso odio, en grupos de whatsapp o en esas junglas sin leyes que son Twitter o Facebook. Me temo que va a costar mucho cerrar esa herida abierta entre unos extremos cada vez más poblados.

El (Casi) del título de este post se debe a que no he podido ser enteramente feliz en casa. Sabía que tenía una familia maravillosa y una vida estupenda, pero ni la felicidad ni la tranquilidad eran completas. Lo habría sido de no haber visto tanto sufrimiento cerca, compañeros a los que les envuelve una pátina de tristeza desde hace tiempo, en amigos que han perdido a seres queridos y los han enterrado en soledad o a distancia, en familia cercana, en gente como el amiguete Josean que vomitó un post que le salió de las tripas y que en una semana se convirtió en el más leído de este blog A.C. y D.C. (Aplauso a una generación de héroes). 40.000 lecturas en una semana y muchos mensajes de gente que se sintió identificada con el texto. Reconfortados, agradecidos.

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Nos hablan de «nueva normalidad», pero falta mucho para que la situación se parezca a algo normal, no digamos a nuestra vida anterior. En la cultura mediterránea no somos gente de taparse la cara, evitar los abrazos y mantener la distancia entre nosotros. Pero es lo que nos toca hacer durante bastante tiempo todavía. Tras las expresiones que aprendimos a marchas forzadas como coronavirus, pandemia, confinamiento, doblar la curva o desescalada, ahora escuchamos con frecuencia otras: rebrote, repunte. Evitémoslo, que ya sabemos que está en nuestras manos.