Declaración de intenciones

Cara BarneyCara TravisCara LesterCara Josean

Buenos días a todos a los que estáis ahí, al otro lado:

Hoy. Hoy por fin. Hoy comenzamos un nuevo proyecto. Somos una panda de cuatro amiguetes que nos hemos puesto de acuerdo para realizar algo nada espectacular ni novedoso: un blog. Algo que la gente lleva haciendo años, casi desde el inicio de Internet, pero como a nosotros nos gusta madurar las cosas y entrar en ellas sólo cuando vemos de verdad la utilidad de las mismas, no nos hemos animado hasta ahora. Así somos para todo, reacios en parte a lo inútil de algunas nuevas tecnologías, a no descargarnos la última aplicación sólo porque es la última aplicación. Para que os hagáis una idea, alguno de nosotros ni siquiera tiene Whatsapp hoy en día, ¡en 2014! Este amiguete dice que la gente se vuelve estúpida, todo el día mirando la pantallita y esperando el último chiste o el último mensaje para decir que “me he ido al baño” o que mi estado es “supercontenta”.

En fin. Somos cuatro personas muy distintas, con intereses muy diferentes, pero complementarios. Nos haremos llamar Barney, Travis, Lester y Josean. Sabemos que no es muy comercial, pero tampoco lo parecían Crosby, Still, Nash & Young, y fijaos hasta dónde llegaron. Y tenemos versión española de esta grandiosa banda norteamericana: los más castizos Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán. ¿Los recordáis? Es probable que no, pero seguro que sí recordáis su canción Solo pienso en ti, su mayor y quizás único éxito. A mí me gusta más otra de sus canciones, Señora Azul. Tenía una gran frase de mucha utilidad hoy en día, especialmente si hablamos de la clase política de este país o de los directivos de numerosas empresas y bancos. Rezaba así: “La mediocridad está en tu corazón”.

Bueno, pues una vez hechas las explicaciones generales, vamos a presentarnos los cuatro, a contar de qué vamos a hablar en este blog y qué esperamos de vosotros los pocos, poquísimos lectores que consigamos congregar. Travis es el experto en cine, yo creo que ha visto todas las películas de la historia del cine, y lo que es peor, las recuerda todas, con diálogos, escenas, actores,… Evidentemente su nombre viene de Travis Bickle, por sus similitudes con el personaje de Taxi driver, ese sujeto con problemas de insomnio, un gusto dudoso por ciertas películas, afición a las rubias y fascinación por la violencia. Bien canalizada, eso sí. Violencia dirigida a lo peor de los políticos o del ser humano, como los proxenetas.

Cara Travis

Travis no es el típico brasas que se centra en los detalles de cinéfilo repelente, como hablar de un director de fotografía finlandés de nombre impronunciable o de un famoso montador húngaro tan característico de no sé qué tipo de películas novedosas. Y soporíferas. Travis es mucho más primario, le gusta el cine por sí mismo, por sus historias, los argumentos o las relaciones entre los personajes. A veces me sorprende por su facilidad para encontrar relaciones entre unas películas y otras, o sobre todo entre personajes de películas muy distintas. Como todo el mundo, tiene sus filias y sus fobias. Le gusta la acción, pero no las nuevas películas de acción descontrolada que te marean. Le gusta la violencia, y hasta recrearse en ella, con sentido del humor un tanto sádico, pero no psicópata. Le encantan los clásicos de todo tipo, sobre todo westerns, cine negro y comedias, pero detesta el cine “moñas”, de romances empalagosos y enamoramientos a primera vista. He visto mulas con más sensibilidad que mi amigo. Una vez le oí en mitad de una peli de amor: “Vamos, tío, ya te la has tirado, pégale un tiro antes de que te ponga el anillo delante”. Lo dicho, Travis será nuestro experto en cine, y a veces en música.

Cara Barney

Barney es el experto en deportes, pese a que no los practica nunca. Es el tío con más talento que he visto para la práctica de cualquier deporte. Tenía una zurda prodigiosa cuando jugábamos al fútbol en el parque, y un tiro de media distancia infalible cuando le dábamos al basket. Y al tenis o al ping-pong nos machacaba con facilidad. Pero eso fue hasta los 18 años. Al igual que le pasó al amigo de Homer Simpson del mismo nombre, ese Barney que iba para estrella del bel canto, a nuestro amigo se le cruzó la cerveza en su vida y colgó las botas. Parafraseando a George Best, la explicación de su renuncia sería algo así como: “para ir al campo de entrenamiento, tenía que pasar por delante de un bar. Nunca llegué a los entrenamientos”. No es un alcohólico ni mucho menos, simplemente pasó a disfrutar más con una cerveza en la mano y discutiendo sobre fútbol que practicándolo. Y Barney sabe bien que el fútbol te vuelve irracional, convierte a personas sensatas en auténticos enfermos discutiendo sobre un fuera de juego o una jugada dudosa, pero aun sabiéndolo, no puede evitarlo. Su irracionalidad y su ceguera se focaliza en el Real Madrid, al que siempre defenderá igual que defiendes a tu propio hijo, haga lo que haga. Y al contrario, como si del hijo del vecino se tratara, siempre criticará todo lo que haga el Barça. Todo. No sé si le mueve más su amor por el Madrid o su antibarcelonismo. Lo bueno de Barney es que sabe mucho (“un huevo” sería la expresión correcta en su boca) de fútbol, lo tiene en la sangre aunque no lo practique. Y es un poco Central de Datos, con lo que resulta odioso discutir con él, porque hables de lo que hables, siempre tiene un ejemplo peor del Barça. Intentaremos controlarle para que sus aportaciones no terminen convirtiendo esto en una especie de continuación de esos programas de enfermos fanáticos tipo Punto Pelota o el Tiki-Taka.

Cara Lester

¿Qué puedo decir de Lester? Pues que es esa buena persona de vida convencional, trabajo estable, cargo intermedio, su mujer de toda la vida, un par de niños, un perro, una bonita casa en las afueras,… Toma su nombre de Lester Burnham, el personaje que interpretaba Kevin Spacey en American Beauty, ese individuo gris que un buen día decide salir del coma en el que estaba viviendo. Nuestro Lester no va a cambiar mucho su vida, pero sí viene aquí a hablarnos de las cosas de la vida cotidiana que le cabrean, o que simplemente le llaman la atención: las relaciones de pareja, los hijos, llegar a fin de mes, los atascos, las odiosas juntas de vecinos, los chapuzas a domicilio, y todo lo que esa semana altere su pacífica existencia. Y de vez en cuando nos hablará de viajes, de los “pedazo” viajes que se ha pegado el tío por el mundo con su mujer. A Lester siempre le hemos admirado por la mujer que tiene: “tío, ¿qué has hecho para que te aguante tantos años?”. Es guapa, elegante, simpática, inteligente, graciosa,… Si no fuera porque es la mujer de un colega, de nuestro colega, Travis y yo la hubiéramos atacado hace ya tiempo. O cada vez que la vemos. De hecho, dudo que Travis no lo haya hecho ya, o que no lo siga intentando. Aunque esas cosas entre amigos se respetan.

Cara Josean

Y yo, Josean, seré simplemente Josean. Una especie de moderador de mis compañeros y de corrector de estilo. Para que me conozcáis o entendáis mi estilo, os explico la historia de los nombres que hemos elegido. Cuando debatimos los cuatro, jarras de cerveza mediante, sobre los nombres a utilizar, anglófonos todos los suyos, yo estuve dudando entre dos. El primero, Holden, obviamente por Holden Caulfield, el narrador y protagonista de El Guardián entre el centeno, un chaval de 17 años que parece mayor de lo que es y detesta toda la falsedad que le rodea. En estos dos aspectos me parezco a él (aunque tengo muchos más años que él), pero no en la parte de sociópata que tiene el personaje. El segundo nombre era Tyler, como Tyler Durden, ese personaje de la novela de Chuck Palahniuk El club de la lucha, que años después interpretaría Brad Pitt en la película del mismo título. Tyler rechaza la cultura del consumo, todo lo negativo que ha traído la modernidad o la civilización en el peor sentido de la palabra, y plantea un nuevo punto de partida. Salvaje y violento, pero un nuevo punto de partida en el que desaparezcan las deudas del pasado y la dependencia de los bancos. Me encanta su lema: “Tenemos trabajos que detestamos para comprar mierda que no necesitamos”. Sin embargo, soy un tipo mucho más tranquilo que Tyler y mucho más sociable que Holden, así que me quedaré como Josean, ese tipo meticuloso, protestón, alemán en su modo de trabajar y de actuar, y que se centrará en este blog en temas políticos o económicos, atacando la sinvergonzonería de nuestros dirigentes y el sinsentido de muchas medidas. A ser posible, documentándolo todo, no hablando a la ligera, intentando convertir esto en un relato, no en una opinión. Aunque en este sentido, en este afán por ser objetivo, seguro que fracasaré.

Bueno, pues una vez hechas las presentaciones, Barney, Travis, Lester y Josean, comenzaremos a dejar nuestros textos por aquí. Sois todos bienvenidos. Podéis suscribiros, dejar comentarios, recomendarnos, lo que queráis. Podéis hasta utilizar nuestros textos y reenviarlos si os apetece o si os parecen interesantes. Siempre y cuando mencionéis la fuente. Y si animáis a esas personas a las que se lo reenviáis a que nos lean, mucho mejor. Por favor. Sería un detalle.

“Sí, señorita, otra ronda para los cuatro, por favor. Tenemos varios asuntos que tratar todavía”. Posiblemente nos enrollemos, pero es lo que tiene estar disfrutando con unos amigos y unas jarras de cerveza delante, que puedes hablar durante horas de lo que te plazca. Sé que la mayoría sólo tiene tiempo para los 140 caracteres de un tuit, o para las dos líneas de un guassap, pero a nosotros con eso no nos da para nada. Para los que seáis así, este no es vuestro blog.

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4 thoughts on “Declaración de intenciones

  1. Enhorabuena por vuestra idea y decisión. Os seguiré. Como prueba de mis buenos propósitos os propongo que cambiéis la primera frase “Hoy comenzamos un nuevo proyecto una banda de cuatro amiguetes….” por la de “Una panda de cuatro amiguetes comenzamos hoy un nuevo proyecto”….. No es lo mismo “banda” que “panda”. Y además, la buena gramática hace, entre otras cosas, que lo escrito se lea con mayor placer y más fácil entendimiento, que es de lo que se trata. Nos las volveremos a ver.

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    • Gracias por el comentario, tienes toda la razón. Es lo que pasa cuando se escribe o se habla en exceso, que las posibilidades de cometer errores son mayores. “El que tiene boca, se equivoca”, “por la boca muere el pez”, o “si tienes la lengua larga, conviene que tengas el lomo duro”. Y queremos tener boca y opinión, así que intentaremos meter la pata lo menos posible, contrastar los datos que demos y respetar la gramática, la ortografía y el buen gusto.

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    • Supongo que tu pregunta va por mi frase: “Sabemos que no es muy comercial, pero tampoco lo parecían Crosby, Still, Nash & Young, y fijaos hasta dónde llegaron”. Pues los cuatro llegaron al Salón de la Fama del Rock & Roll, a decenas de millones de discos vendidos y a los CD de los coches de muchos hijos de vecino, como yo, a los que acompañaron y amenizaron durante cientos de kilómetros.

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