Elogio y crítica furibunda de Tenet (II)

TRAVIS, 07/10/2020

Enlace a: (I) ELOGIO: puro entretenimiento

(II) CRÍTICA FURIBUNDA: fuegos de artificio

Con spoilers, estáis advertidos. Habrá quien le extrañe que después de haber alabado la película en la primera parte, me descuelgue ahora con una crítica desaforada. Creo que no es incompatible, pero aun así voy a ver si soy capaz de explicarme: claro que disfruté la película, estuve dos horas y media muy entretenido y sin pestañear, pero me gusta analizar estas películas, “racionalizarlas”, si se me permite el término, tratar de entenderlas y de encontrar la coherencia. Sí, ya sé que soy un fan de Star Wars, Watchmen, Armageddon y cosas por el estilo, pero incluso esas películas tienen sus reglas. Si un Jedi tiene determinados poderes, podrá utilizarlos siempre y será lícito, lo que no me vale es que en el Episodio IX la Fuerza sirva para curar heridas cuando en ninguna de las anteriores hemos visto ese poder, ni siquiera para que Luke salve a su padre. Si el Batman de Michael Keaton se pasa el metraje saltando de edificio en edificio con sus gadgets, no puede ser que al final suba a la torre por las escaleras. Ese es el concepto.

Y en segundo lugar, también me molesta que no haya una explicación lógica al finalizar el metraje. Diez años después de Origen había numerosos foros en Internet o en medios especializados debatiendo (o discutiendo acaloradamente, como siempre en estos foros) sobre el significado de la última escena de la película de Nolan. Si la peonza sigue rodando, ¿está Di Caprio en un sueño? Entonces nos volaría la cabeza a los que creíamos haber entendido lo ocurrido. En esas llegó el propio Christopher Nolan a dar su interpretación: no vemos si la peonza se para o no, lo que vemos es que Di Caprio no espera a ver qué ocurre. Eso significa que ha decidido vivir esa realidad, que sea un sueño o no, no es relevante. «A él no le importaba nada más, y es supone una declaración: Tal vez, todos los niveles de la realidad son válidos». ¡Vamos a ver, eso es una trampa tan enorme como el camión de la escena de Tallin! Es su manera de quedar bien con los que han defendido diferentes teorías.

Hago ese inciso para recalcar que tengo una sensación parecida con Tenet, que en cualquier momento va a llegar el director para “explicarnos” a su manera que puedes montarte la película que quieras. A mí me parece absurdo pensar que el final de Sator es la primera escena en el tiempo concebido de manera lineal, o que la paradoja del Abuelo es irrelevante o no es tal paradoja porque podemos hacer lo que queramos con el tiempo, hasta el punto de que coincidan temporalmente personajes en distintas “entropías”. O que el protagonista sea contratado por él mismo en el futuro para llevar a cabo la misión en el pasado, o que la Debicki se ventile a Branagh por las perrerías que todavía no le ha hecho. En resumidas cuentas, el mayor reparo que le pongo a la película es que al final, con tanta ida y venida en el tiempo, resulta que Nolan parece creer en el determinismo, en que da igual que viajes hacia atrás en el tiempo, que lo modifiques o no, porque no vas a alterar el presente y mucho menos el futuro.

Traigo aquí una genial escena de The Big Bang Theory en la que Sheldon y compañía discuten sobre cómo esa alteración del pasado forzosamente tiene que modificar el tiempo que sucederá después. Al menos en nuestra concepción en la que no existen (o no concebimos) mundos paralelos ni realidades alternativas. Es imposible que permanezca inalterado, salvo que exista una especie de Ministerio del Tiempo dedicado justamente a eso (y no creo que Nolan estuviera pensando en esta institución).

Como dije en la primera parte, he tratado de ordenar cronológicamente los grandes sucesos de Tenet y me sale un churro sin mucho sentido, pero, sobre todo, sin coherencia. Claro que hay paradojas temporales en Regreso al futuro, Déjà vu, Terminator, incluso en Jacuzzi al pasado, pero estas películas son más respetuosas con sus propias reglas que Tenet, salvo, quizás, la segunda y tercera de Regreso al futuro, en las que todo vale. Con la de Nolan, además, tengo dudas sobre si en todo momento los personajes que van hacia atrás en el tiempo llevan la mascarilla (cuento con que cuando se desplazan en el barco o la ambulancia van en compartimentos convenientemente equipados). Que ese es otro recurso que no entiendo muy bien, dentro de lo desafiante que puede ser todo para las leyes de la física: la gravedad funciona en sentido contrario, la inercia, el tiempo, los personajes hablan al revés (o no), pero lo del oxígeno… WTF?, ¿qué respiran entonces? ¿Los personajes absorben dióxido de carbono y expulsan oxígeno, o cómo funciona esto? Está claro que Nolan ha parido un invento absurdo de guion para distinguir a los personajes que van en un sentido de los que funcionan en otra “entropía”. Menos mal que me sumerjo en las tramas de las películas, porque si me paro a pensar en la máquina de cambiar entropías de los objetos y en la pinza temporal urdida para la batalla final,… ¡madre mía!

Otro problema que se le suele reprochar al director es que sus personajes abusan de las explicaciones sobre lo que está ocurriendo. Un personaje le cuenta a otro lo que ocurre para que nos enteremos nosotros, los espectadores, lo cual es necesario en ocasiones como esta o como Origen para poder seguir la acción, pero eso mismo desvela hasta qué punto resulta inverosímil. Con todo, a mí eso no me molesta tanto como la poca profundidad de sus personajes, tan poca que el propio personaje de John David Washington no tiene pasado, ni presente y ni siquiera nombre. En los títulos de crédito aparece como “el Protagonista”, sin más. La misma carencia podría achacarse al matrimonio Branagh-Debicki, mientras que en el caso de Robert Pattinson resulta válido puesto que el suyo es un personaje sin pasado, o con un pasado en el futuro.

Tras la absorbente escena inicial de la Ópera de Kiev (magnífica, como ya destaqué en la primera parte), la película comienza a moverse de un lado a otro sin orden ni control aparente: Londres, Mumbai, Oslo, Tallin, la costa de Nápoles, Vietnam. Todo ello con escenas muy sugerentes, rodadas sin limitaciones presupuestarias, pero al final lo que subyace es una falsificación de un cuadro de Goya. Un MacGuffin o una chorrada como un piano para mantener la tensión alrededor de la figura de la mujer de Sator. Que los protagonistas se tomen las molestias que se toman (estrellando incluso un Jumbo) para no robar la falsificación es una más de las piedras que Nolan se va dejando en el camino, un guijarro incómodo para proseguir con su historia. La película no utiliza CGI ni efectos digitales, técnicas que Nolan rechaza siempre que puede, así que para la escena del Jumbo utilizaron uno real adquirido en un desguace de California. Sin embargo, al final quedó mucho más soso de lo que parecía que iba a ser (que no se me ofenda nadie si digo que prefiero la escena del avión atravesando la cristalera en Aterriza como puedas).

Aprovecho la historia de la falsificación realizada por un tal Tomás Arepo para hacer una mención al cuadrado Sator, una estructura de cinco palabras de cinco letras que puede leerse en varias direcciones y de arriba abajo. Nolan utiliza todas ellas en momentos puntuales de la película, quizás para incidir en la idea de las distintas ópticas desde las que ver o interpretar su argumento.

El cuadrado Sator es una figura encontrada en varios hallazgos arqueológicos en ruinas romanas y aunque no hay unanimidad sobre su significado, me quedo con la que dice que podría ser la frase del latín “Sat Orare Poten Et Opera Rotas”. “Suficiente poder para orar y trabajar a diario”. ¿Qué aporta a Tenet? Pues no gran cosa, supongo, pero no deja de ser un juego más que Nolan pone a disposición del espectador porque aporta esa visión bidireccional o “pluridireccional” del tiempo y de los actos de los personajes.

Las escenas de acción son cojonudas, de acuerdo, nada que objetar, salvo que intentas disfrutarlas y no entender en que entropía actúa cada coche o personaje que aparece. El asalto al furgón de Tallin tiene una tensión muy medida y controlada, si bien, hay que ser un memo integral para conducir ese furgón y no mosquearte no ya con el primer camión que se te cruza, sino con el segundo y hasta con el tercero que te rodea. ¡Y nada, los tíos tan felices! Solo reaccionan cuando les golpean por detrás, en fin… un poco torpes como todos los malos en cualquier película de casi cualquier género.

Con todo lo dicho, cabría preguntarse de nuevo: ¿me ha gustado la película? Sí, claro que sí, aunque hubo un momento dado en el que seguí el consejo de la científica que nos explica el funcionamiento de la bala: «no trates de entenderlo». Así lo hice sobre todo en la escena final, el asalto simultáneo a la mina de Stalk-12, en la que confluyen comandos que operan en varios tiempos y entropías diferentes, un puto caos totalmente disfrutable, como esos edificios que se reconstruyen tras un disparo de bazoka o los muertos que se recuperan y resultan claves por las acciones que realizan antes de lo que acabamos de ver aunque cronológicamente ocurra después. ¿Verdad que esto no hay quien lo entienda si no ha visto la película? Bienvenido a Tenet. O bien: Tenet a odinevneiB.

Elogio y crítica furibunda de Tenet (I)

TRAVIS, 04/10/20 TENET 02/01/40 SIVART

150 minutos de entretenimiento, 205 millones de euros de presupuesto, localizaciones en Mumbai, Oslo, Londres, la costa amalfitana, Tallin, el parque eólico de Nysted en Dinamarca, la ópera de Kiev (aunque realmente fuera un antiguo teatro de Tallin),… Un gran espectáculo con una historia interesante detrás. Seguro que para algunos la premisa de partida resulta absurda, pero yo suelo dejar la incredulidad fuera de la sala de cine y entrar a disfrutar, a participar del juego que se me ofrece. Como no quiero fastidiar su disfrute a los posibles lectores, voy a dividir este post en dos partes, la primera con el elogio y sin revelar nada importante de la trama, ¡sin spoilers!, y la segunda, en la que no me quedará más remedio que criticar lo que menos me ha gustado y ahí ya sí, entrar a saco en el argumento.

(I) ELOGIO: puro entretenimiento

En este año tan desastroso en el que los cines han permanecido cerrados la mayor parte del tiempo, o en el que acudir a una sala parece una actividad de alto riesgo, es de agradecer y de destacar que Christopher Nolan ha logrado atraer a un enorme número de espectadores a los cines de todo el mundo. Y lo ha hecho como siempre a lo largo de su filmografía, con una película compleja, exigente para el espectador, tejiendo una de esas tramas retorcidas en las que el tiempo es protagonista. Por cierto, ya que hablamos de tiempo: dos horas y media de puro espectáculo visual que se pasan volando. Tuve que mirar el reloj para comprobar que no había vivido una paradoja temporal y que no me encontraba en el inicio. Quizás esa sea una de las mayores virtudes de Tenet, que no se hace pesada a pesar de la duración, ni te quedas con la sensación de que le sobra metraje, como ocurría en Interstellar o en la última de Batman, El caballero oscuro: la leyenda renace.

La película tiene un estilo de espías y malos malísimos a lo James Bond: localizaciones espectaculares, acción, trajes caros y elegantes, bromas sobre las bebidas que toman los protagonistas, yates de lujo, motivaciones absurdas y diálogos afilados y con cierto punto de sarcasmo. Hasta ahí todo bien, un buen entretenimiento, pero lo que en los filmes de Bond es una trama reiterativa que dura ya más de seis décadas, cambiando únicamente los paisajes, los villanos y los pibones, en el caso de Tenet se presenta un guion complicado que en un momento dado te obliga a replantearte lo que ya has visto hasta ese minuto de película. Y que va más allá, pues todavía, aun hoy, una semana después, sigo tratando de recomponer el complejo puzle que el guion nos ofrece. Por eso es de agradecer una película como Tenet, cuando en plena era de los blockbusters insustanciales te encuentras con un buen espectáculo, pero no por ello convencional, ni de los que sueltas según sales: «para pasar un rato y olvidar».

He tratado de escribir la línea temporal del guion, como hago a veces en estas películas «desordenadas» (Memento, pero también Pulp Fiction), pero creo que lo conseguiré tras verla por segunda vez, como he escuchado en algún podcast. En esta primera vez me ha quedado alguna duda de si el guionista me ha colado alguna trampa o no. En esta ocasión, el guion lo firma en solitario el propio Christopher Nolan, sin la colaboración de su hermano Jonathan (Memento, The Prestige, El caballero oscuro, Interstellar) y no sé si es por este motivo que algunas escenas tienden a «sobreexplicar» lo que estamos viendo.

La escena de acción con la que comienza la película en la ópera de Kiev es de las más potentes que recuerdo en los últimos años, aunque te pierdas por momentos en lo que está ocurriendo. Desde el primer minuto me llamó la atención la banda sonora: estruendosa, impactante, de esas como en Matrix o El club de la lucha que son perfectas para las imágenes que estás viendo, pero las aguantarías con cierta dificultad si las escuchas fuera de la sala. Su autor es el sueco Ludwig Göransson, al que no conocía porque no soy muy fan de sus principales trabajos (Venom, Creed, Black Panther).

Respecto a la elección de los actores, no suele ser el fuerte de Christopher Nolan, al que se le reprocha la frialdad de sus personajes y cierta misoginia. Bueno, como persona de éxito que es tendrá que estar acostumbrado a escuchar todo tipo de chorradas. No es la frialdad de Soderbergh, por ejemplo, pero sus personajes tampoco están escritos por Tarantino. Reconozco que no conocía al protagonista, John David Washington, y que como héroe que reparte palos a diestro y siniestro, corre y dispara, da la talla a la perfección. Con el traje de etiqueta tiene unos andares más bien de alguien que fue rapero en un tiempo no demasiado lejano. Tiene presencia, eso es innegable, es herencia de su padre, el mismísimo Denzel Washington. Tenía mis dudas con Robert Pattinson porque para mí estaba marcado por esa cosa llamada Crepúsculo de la que nunca he aguantado más de diez minutos seguidos, pero aquí compone un héroe con carisma, un estupendo compañero de batallas para el protagonista.

No puede faltar Michael Caine, como en toda peli de Nolan que se precie, aunque en un papel residual en el que, como confesó el propio actor británico: «no entendí nada del guion». En cuanto al reparto femenino, para los que tachan al director de misógino, aparecen dos mujeres con un peso bastante relevante para la trama: Elizabeth Debicki y la india Dimple Kapadia. La primera es más larga que un día sin pan, y con los tacones que gasta está cerca de los dos metros de estatura. No es especialmente atractiva, no sería para mí una «chica Bond», pero sale airosa de un papel complejo. La segunda interpreta a uno de los personajes fundamentales que mueven toda la trama. Lo de la misoginia de Nolan surgió hace años porque en varias de sus obras anteriores mueren las mujeres del protagonista (Memento, Batman, Origen) o bien traicionan a «los buenos». No voy a desvelar nada, pero eso que le reprochan también lo hacen los hombres de sus obras anteriores, sin entrar en discusiones absurdas sobre quién ha hecho qué, que luego acabamos como ya he denunciado otras veces: con asesinos que no pueden ser negros, ni latinos, ni mujeres, ni homosexuales, ni coreanos, ni senegaleses.

En cuanto al villano, me ocurre como con tantos villanos de James Bond, que nunca he sido capaz de entender sus motivaciones, porque robar bancos, gestionar un cártel de la droga o vender armas para pegarse la vida padre en un yate de cincuenta metros rodeado de mujeres espectaculares lo entiende cualquiera, pero «dominar el mundo» o «destruirlo» me parece estúpido. Kenneth Branagh compone un hijo de puta orgulloso de demostrar lo hijo de puta que es. Desalmado, sin escrúpulos, siempre cabreado. No es un problema de interpretación, sino de escritura del personaje.

El tiempo en el centro de la trama, como casi siempre en Nolan. El director ha cumplido 50 años este verano, pero parece que hace tiempo que entró en esas crisis de edad en las que vemos cómo el tiempo vuela y se nos escapa entre los dedos, lo cual libera nuestra rabia, una rebeldía contra esa brevedad o contra la fugacidad de la vida. Gandalf nos dejó en El señor de los anillos una frase que viene muy al caso para este asunto:

«No podemos escoger el tiempo que nos ha tocado vivir, lo único que podemos hacer es decidir qué hacer con el tiempo que nos han dado»

Dejo para la segunda parte las críticas y el «destripamiento» de la trama. Mientras tanto, como aperitivo, os dejo la interpretación del Amiguete Barney sobre las motivaciones que hay detrás de Tenet. Evidentemente no se le puede tomar en serio.

Tenet, una película sobre el antimadridismo

NBA (V): La gran final

IBRA.- Parece mentira que a día 1 de octubre vayamos a hablar del comienzo de las Finales de la NBA. No solo por la fecha, pues en circunstancias normales, a principios de octubre deberíamos estar hablando del comienzo de una nueva temporada y las finales ya se verían como algo atrás en el tiempo. Se tendrían que haber jugado allá por junio. Sin embargo, esta temporada no ha sido como ninguna otra. No sólo ha tenido lugar el parón por la pandemia del coronavirus, durante el cual fue muy posible que se diera por terminada la temporada, sino que también, en medio de los playoffs, hemos tenido un boicot de tres días por parte de los jugadores en protesta por las injusticias sociales y abuso policial en Estados Unidos.

Visto todo lo sucedido en este año 2020, es un milagro que se hayan podido volver a jugar partidos y se esté logrando terminar la temporada. Gracias al rotundo éxito del experimento de la “burbuja” en los parques Disney de Orlando, estamos disfrutando del mejor baloncesto del mundo. Y por si esto supiera a poco, aún nos queda por ver la mejor serie de todos los playoffs. La serie que enfrenta a los únicos dos equipos que quedan en la burbuja. Un duelo igualado y abierto en el que veremos a dos de las franquicias con más historia de la liga. La serie que finalmente coronará al próximo campeón de la NBA.

LOS ÁNGELES LAKERS (1) vs MIAMI HEAT (5):

Representando al Oeste en estas Finales de la NBA tendremos a Los Ángeles Lakers. No me queda mucho que decir que no haya dicho ya sobre ambos equipos. El equipo angelino tiene a LeBron James y a Anthony Davis, ambos seleccionados en el mejor quinteto de la NBA este año. Dos auténticas superestrellas que dominan la liga desde hace años, y en el caso de LeBron, desde hace décadas. Es la décima vez que mete a su equipo en las finales del campeonato, la novena en los últimos diez años, siendo la única excepción el año pasado, durante el cual estuvo lesionado. Es el único jugador comparable con Michael Jordan y su legado no hace más que crecer partido tras partido, jugada tras jugada y mate tras mate. Este año ha liderado a toda la NBA en asistencias promediando más de 10 por partido, logro que no había conseguido nunca. Si a LeBron le añades a Anthony Davis, en mi opinión el mejor jugador interior de la liga, vas a ser favorito a ganar siempre que salgas a la cancha a jugar. A pesar de ser su primer año jugando en Los Ángeles, pues fue adquirido el verano pasado en un traspaso con los New Orleans Pelicans; ha encajado a la perfección en el sistema de Frank Vogel. Súmale algún talento joven como Kuzma o Caruso y jugadores veteranos de rol con experiencia en playoffs como Dwight Howard, Danny Green o Rajon Rondo y tienes un equipo digno de anillo.

Representando al Este tendremos a un equipo totalmente diferente. Poca gente se esperaba que Miami llegara hasta aquí, incluso había expertos que a principio de temporada les pusieron fuera de playoffs. Es verdad que son un equipo relativamente nuevo y que a lo mejor no encajaron de primeras, pero si sabes un poco de la cultura de la franquicia de Miami, sabes que siempre van a ser un equipo fuerte y difícil de batir. Los Heat son un equipo sólidamente construido de arriba abajo. “El Padrino” Pat Riley como Director General ha hecho un gran trabajo encontrando talento donde nadie más lo encontraría y creando un equipo de “underdogs”. Empezando desde el puesto del entrenador ocupado por Erik Spoelstra, el cual llegó a los Heat en 1995 como coordinador de vídeos y que poco a poco fue escalando posiciones hasta convertirse en el primer entrenador del equipo en 2008 para más tarde ganar 2 títulos con el “Big Three” de LeBron, Wade y Bosh en 2012 y 2013.

Si seguimos mirando el resto de la plantilla, nos encontramos jugadores que fueron elegidos muy abajo en el draft: Jimmy Butler fue la elección número 30 en 2011, Herro y Adebayo fueron las elecciones 13 y 14 en sus respectivos drafts, Dragic y Crowder fueron elegidos en la segunda ronda de los suyos y ni Kendrick Nunn ni Duncan Robinson fueron elegidos en sus años. La mayoría de estos jugadores han superado un montón de obstáculos para tan siquiera estar en la plantilla de un equipo NBA. Estos datos contrastan con los de los jugadores de los Lakers, entre los que cuentan con hasta 3 números uno del draft (LeBron James, Anthony Davis y Dwight Howard). Por no hablar de apariciones en partidos del All-Star, entre las que los jugadores de los Lakers suman 35 por solo 8 de los jugadores de Miami Heat.

Por esta y por muchas razones considero que este enfrentamiento es un choque de estilos totalmente opuestos. Tenemos a los Lakers que siempre van a tener los 30 puntos de Davis y LeBron y que saben a quién deben recurrir en momentos de duda o si se atascan anotando. En Miami tenemos un equipo que define a la perfección esta misma palabra. Todos los jugadores se compenetran muy bien, se entienden en la cancha y no tienen una estrella fija. Hoy puede ser Jimmy Butler quien anote 30 puntos, mañana Dragic, pasado Adebayo y al siguiente Herro, el rookie de tan solo 20 años, que demostró su calidad en la serie anterior ante Boston anotando 37 puntos en el cuarto partido. Ese es el peligro de Miami, nunca sabes quién va a ser el jugador que va a destrozar tu sistema defensivo.

Habiendo analizado bastante a ambos equipos, veo un par de puntos que serán decisivos a la hora de determinar el ganador de esta serie y campeón de la NBA. La primera es la defensa que pueda realizar Bam Adebayo sobre Anthony Davis. Dando por hecho que a LeBron James no lo vas a parar a pesar de tener jugadores como Iguodala o Butler que le han dado problemas en el pasado, no espero ver a LeBron por debajo de los 25/30 puntos 6/8 rebotes y 8/10 asistencias por partido. Por lo tanto, la clave pasa a ser Anthony Davis enfrentándose a Adebayo. El pívot de Miami ya ha demostrado ser un grandísimo defensor. Es uno de los pocos jugadores de la liga capaces de contener al MVP Giannis Antetokounmpo, tal y como hizo en temporada regular y en las semifinales de conferencia. Anthony Davis es un jugador similar al griego en cuanto a altura y peso, pero es mucho más ágil en sus movimientos de espaldas a canasta y tiene un tiro de media distancia y de tres letal, cosa que la estrella de los Bucks no tiene. Si Anthony Davis juega por debajo del nivel esperado, los Heat tendrán muchas opciones de ganar la serie. Por otro lado, será también clave ver cómo actúan los jugadores de Miami bajo presión. Ningún jugador de la plantilla que cuenta con minutos a estas alturas de temporada (salvo Iguodala que cabe destacar que éstas son sus sextas finales consecutivas) ha llegado nunca a las finales. Están ante una nueva experiencia y eso puede pasarles factura, especialmente a los más jóvenes. De todos modos, espero que el ambiente en la burbuja haga este factor más leve debido a la falta de público.

Mi pronóstico es que ganarán los Lakers en 6 partidos. Me encanta el equipo que tiene Miami y si ganan tampoco me sorprenderá, pues tienen armas para ganarle a cualquiera que se les ponga enfrente. Tienen un equipo increíble y si añaden algún agente libre este verano, y mantienen el núcleo de jugadores que conforma este equipo, darán muchos más problemas en los próximos años. Pero dicho todo esto, no puedo ir en contra de LeBron. Este es el año perfecto para que gane su cuarto anillo y los Lakers dediquen el título a Kobe Bryant. Es curioso recordar que hace 11 años, Kobe ganó su cuarto anillo en Orlando tras eliminar a los Houston Rockets en semifinales de conferencia y a los Denver Nuggets en las finales del Oeste. Sería un bonito homenaje que los Lakers pudieran ganar este título haciendo el mismo camino que tuvo que realizar el equipo liderado por Kobe junto a Pau Gasol en 2009. Los Lakers no pueden malgastar esta oportunidad, así que me reitero: Los Ángeles Lakers 4-2 Miami Heat.

BARNEY.- Como leí hace unos días, «la NBA es esa competición de baloncesto en la que siempre llegan a la final Iguodala y LeBron James». Una burrada el historial de ambos, da igual en qué equipos o circunstancias.

En esta final van a coincidir (y por fin chocar) los dos temas en los que más me he repetido desde el inicio: los Lakers en camino hacia el anillo y los Heat desbaratando mis pronósticos. Reconozco que ahora que me he picado con los partidos y los resúmenes tengo mucho más conocimiento de la NBA que al principio, hasta el punto de valorar en mucha mayor medida a los Heat. Es el equipo al que he visto en más partidos, y me han sorprendido por su manera de afrontar cada encuentro, sabiendo cambiar el ritmo, adaptarse a lo que el juego requería, atenazando siempre al rival, ya fueran Milwaukee, los Boston Celtics o los que se les pusieran por delante, y no dejándose ir pese a que fueran perdiendo o ganando con comodidad. Siempre han competido con el mismo nivel de tensión e intensidad. Entre el entrenador, Erik Spoelstra, y su prolongación en el campo, Jimmy Butler, al que he sabido valorar con el discurrir de las series, han conseguido reunir a una serie de jugadores convencidos de lo que hacían y de sus posibilidades.

Me han sorprendido gratamente varios de los jugadores, que además se han repartido escrupulosamente el papel de «Man of the match» día tras día: Dragic, Tyler Herro (estratosférico su cuarto partido), Adebayo en el sexto, Butler, perfectamente acompañados por Iguodala, Crowder o Duncan Robinson. Lo de este tirador me ha dejado alucinado en varios partidos. No es su acierto (que también), sino sobre todo la velocidad para armar el brazo y lanzar de tres puntos. Me recuerda a Klay Thompson, del que a veces he leído burradas de esas como meter 52 puntos tocando el balón solo durante 96 segundos: se la pasan y no necesita ni botar, ni colocarse, bang, dispara y adentro.

Va a ser un rival muy duro para los Lakers, que pese a todo siguen siendo favoritos para mí. La diferencia es que los angelinos tienen a dos de los mejores jugadores del campeonato, pero menos variedad en el ataque, son menos conjunto y suman más las individualidades. LeBron, por mucho que me lo rebata Ibra, es uno de los más grandes de la historia, pero sigue un peldaño por debajo de Michael Jordan, a la misma altura de Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar y (supongo, porque no les vi jugar nunca), Wilt Chamberlain y Bill Russell. LeBron mejora año a año en alguna faceta del juego: el tiro exterior, mejor defensor, ahora mejor asistente de la temporada,… Sigue siendo una locomotora imposible de parar cuando pone la directa, pero en algunos partidos le he visto algo estático en el juego posicional y con él en esa posición alejada del aro el juego de los Lakers es menos fluido, lo que se compensa con su enorme talento y variedad de recursos, como se vio en «el momento King James» del quinto partido de la serie contra Denver.

Mi pronóstico es que ganan los Lakers en el séptimo, por no repetir. Ojalá, ese séptimo partido lo veríamos en directo, aunque acabe a las seis de la mañana. Lakers 4 – Miami Heat 3.

El presupuesto (II)

JOSEAN, 26/09/2020

Continuación de El presupuesto (I).

Decía Albert Camus que “todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres se lo debo al fútbol”. Me voy a atrever a parafrasearlo y a decir que “todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los ingenieros se lo debo a las revisiones de presupuestos”.

Si en la primera parte me centré en (A) la elaboración del forecast o los errores de los planes estratégicos, en esta segunda parte hablaremos de (B) las personas que elaboran esos presupuestos y (C) del budget.

B – Los artistas

Después de muchos años reuniéndome con gente de todo perfil y pelaje, voy a atreverme a hacer unas descripciones de los personajes que gestionan proyectos. Normalmente suelen venir en pareja, antitética en muchas ocasiones, como Jack Lemmon y Walther Matthau. O como un ingeniero y un financiero, como suele ser el caso. Vamos con ellos:

El Esputador. No se ha estudiado en detalle los números, pero se ha aprendido cuatro cosas del presupuesto y además me juego un brazo a que lo ha hecho en la media hora previa a la reunión. Luego esputa esas cuatro cosas en un tono exageradamente alto, incluso acompañadas de felipones que vuelan de un lado a otro de la mesa. Su tono de voz, y por tanto los salivazos, aumentan a medida que le cuestionas las premisas en las que se basa, y como no se lo sabe, grita más alto con el falso convencimiento que tiene tanto tertuliano televisivo de que la razón la lleva el que más potencia de voz muestra. Con el Esputador celebro la obligación del uso de mascarillas. Proverbio para la ocasión: “No alces la voz, mejora tus argumentos”. Y si aún no funciona, recuérdale que ha quedado demostrado que cuanto más aúllan los primates, más pequeños tienen los testículos. Os aseguro que esa táctica es efectiva. Al menos durante unos segundos.

El Anécdotas. La habilidad de este individuo es que resulta simpático. No se conoce los grandes números de su presupuesto, pero la reunión va a ser amena porque te va a contar las cosas más sorprendentes del cliente. Se conoce todos los coches que tienen sus clientes, si son tartanas o deportivos, porque eso le da una idea de la salud financiera de los mismos. Ni registros de impagos, ni informes de rating. Su olfato sobre bugas. Y sobre mujeres o vicios ajenos. “Iré a hablar con la directora, que es una jaca curiosa, ¡jaca, jaca!, ya me entiendes, mantecona, que lleva siempre unas sandalias con los dedos por fuera porque no le caben, y se pinta las uñas de negro que un día pensé que se las había pillado con la puerta”, o bien: “para que me aprueben la revisión de contrato tengo que subir el gasto en cigalas, que ya sabes que este sin cigalas no mueve un papel, recuerdo una vez que…”. Reírte te vas a reír, otra cosa será que entiendas sus números. Aunque se programen reuniones de un par de horas, con el Anécdotas te vas a una mañana entera. Por eso hay que ponérselas por la tarde, que viene con la lengua menos suelta cuando se le pasan los efectos de las cuatro cañas y los dos vinos.

El Analista de irrelevancias. Se trata de un sujeto que parece que busca algún error menor en sus propios números, o espera a que le preguntes por alguna cifra que no encaja demasiado, para echar una mirada asesina al administrativo de turno, que es el que se ha currado el presupuesto, y soltarle: “esto no puede ser, lo tenemos que revisar”. Te pelotea todo lo que puede para que seas indulgente y repite una y otra vez “tienes razón, cómo se nos ha podido pasar”, por mucho que le digas que es un asunto menor que supone un error inferior al 0,1% del número final. “No, pero es que no nos podemos permitir estos errores, lo revisamos y volvemos otro día”. ¡Y una leche! No dejes que se escape, es que no se lo sabe y a la siguiente que le pillas, vuelve a mirar al pobre administrativo, que parece un sabio de la NASA de Apolo XIII enterrado en un mar de carpetas y números, y vuelve a soltar: “si es que no me fío ya de lo que hemos traído, Arturo, necesitamos revisarlo todo otra vez, la hemos cagado”. Es una táctica no solo para ganar tiempo, sino para medir por dónde van las exigencias del grupo y del plan estratégico, si ese año el grupo va mal y son muy rígidas o si por el contrario ha sido un buen año y son más laxas. Por ese motivo hay que exprimirle en esa primera visita en la que monta el paripé, ¡no dejes que huya por dos chorradas!

El Esparcidor de obviedades. Primo hermano del «Maestro de lo evidente» del que hablaba Dilbert en su libro: «para aumentar los beneficios tenemos que elevar los ingresos y rebajar los costes». Nobel de Economía para él. Pues aunque parezca una coña, hay tíos con su carrera y todo, que te defienden su presupuesto con frases de ese estilo:

  • Tendremos que renovar los contratos para no perder cifra de negocio.
  • La competencia es muy dura.
  • Es difícil prever la evolución de los precios.
  • Mientras no suban los tipos, creo que podremos contener los costes financieros.
  • El absentismo y los impagos nos hacen polvo.

Suelta obviedades una detrás de otra, pero nunca una sola propuesta. Podría ganarse la vida como consultor.

Colchonetti. Este simpático cabroncete siempre va holgado. No sabes muy bien cómo o de qué manera, pero por mucho que le aprietes y le cuelgues de los tobillos para sacarle todas las morcillas que lleva guardadas en distintos sitios, cumple siempre el objetivo que se le marque. Aunque se le caiga un cliente importante, aunque le hayan subido los costes de las materias primas o del personal, este tío es un genio ante el que solo queda descubrirse.

El lector ilustrado. Suele ser otro de esos pájaros que ha dejado toda la preparación de los números en manos de su financiero o controller de turno, que es el que defiende los mismos por la mitad de sueldo que él. Como la mayoría de revisiones de presupuestos se hacen compartiendo una pantalla grande en una sala de reuniones, el lector ilustrado, desconocedor de las tripas del presupuesto, suele querer intervenir recalcando algún dato que todos podemos ver en la pantalla:

  • Los costes de mantenimiento han crecido un doce por ciento («lo sé, ya lo veo»).
  • El beneficio se reduce en cincuenta mil euros de un año a otro («sabes restar, amigo»).
  • Los gastos suben porcentualmente más que los ingresos («gracias, si no es por ti, no sabría para qué está la columna de porcentajes»).

En cierto modo es como el Esparcidor de obviedades, solo que en este caso la defensa del presupuesto que hace el controller suele ser brillante, así que con sus frases trata de hacer creer que ha participado en el mismo. Justificar el sueldo básicamente.

Malasombra. Pobrecito, el mundo entero conspira en su contra. Con las ideas tan fantásticas que tiene en la cabeza, siempre hay un factor externo, totalmente ajeno a su inteligencia preclara, que hace que fracase y se quede lejos del objetivo. Un tipo que conocía le definió acertadamente así: «suele acertar el resultado, pero se confunde siempre con el signo». Malasombra suele defender sus presupuestos remontándose a la prehistoria hasta llegar al que le precedió en el proyecto y te cuenta lo mal que estaba todo cuando él llegó con sus planes de reestructuración, planes ambiciosos y creativo-futuristas que no han conseguido detener todavía la hemorragia, pero «por mala suerte». Por el barril brent, la crisis de deuda, la devaluación del yuan, o por un accidente. Pero no porque el plan no fuera excepcional. Y así un año tras otro.

Hay tantos tipos como personas que hacen presupuestos, pero no voy a extenderme más. El Ebitdófilo (aquel al que no le interesa nada por debajo del ebitda y comete auténticas tropelías), el Caracemento (el tío perfecto para jugar al póker, al que en la revisión puedes criticar o felicitar que no va a mostrar emociones) y el Repelente (el que cumple con todo, se lo sabe todo, te lo da en fecha, con el formato requerido y si le fuerzas para un extra, te lo da con una sonrisa de dieciocho piezas dentales). Y muchos profesionales. Y muchas profesionalas, que ahora toca ser políticamente correcto.

C- El budget

El budget es la estimación del presupuesto asignado para los gastos de un ejercicio anual completo. Creo que no es necesario saber de economía para entender el concepto porque todo el mundo sabe o estima cuál es su presupuesto de gastos y trata de ajustarse a él: un responsable de departamento o delegación, un ayuntamiento y sus responsables de distritos, las comunidades autónomas y sus consejeros de área, un club de fútbol como el Madrid o el Barça, una madre controlando la economía familiar o una junta de vecinos por caótica que pueda ser.

Algo que parece tan sencillo como ajustarse a ese presupuesto y mantenerlo equilibrado choca con dos «pequeños» problemas de base:

  • Los ingresos suelen estar sobredimensionados.
  • Los gastos no se calculan adecuadamente.

Los responsables de departamentos suelen elevar sus estimaciones de un año a otro («ah, pero… ¿tienes idea de subir el sueldo a los yogurines?»), pero sistemáticamente se les niegan esos incrementos, así como cualquier extra propuesto, con lo que se las ven y se las desean para ajustarse al presupuesto marcado. Y cuando llega un imprevisto, comienza el sufrimiento. Toca recortar de alguna partida.

Pasa en las mejores familias y en todas las empresas, aunque a mí lo que me preocupa de manera especial es el Presupuesto General del Estado, que peca de estos mismos errores: ingresos mal calculados (la recaudación fiscal va a caer en unos 40.000 millones de euros este año) y unos costes calculados con poca racionalidad y mucho ánimo de gastar cada uno en «su negociado». Va a tocar recortar y mucho. El problema es que la negociación de ese presupuesto empeora si la negociación se realiza con grupos que solo se preocupan de seguir gastando la parte que les afecta a su terruño y les importa poco el conjunto.

La diferencia entre ingresos y gastos del budget es una pérdida para las empresas, pero déficit público cuando se trata del Estado o las comunidades autónomas, y así como una empresa no puede gastar más de lo que ingresa, las administraciones públicas sí lo hacen endeudándose y dando una patada a seguir al problema. «Que lo arregle el siguiente».

Índice del libro no escrito:

Capítulo I. La falacia del ebitda.

Capítulo II. El apalancamiento, ese engañoso eufemismo.

Capítulo III. El jodido desapalancamiento.

Capítulo IV. La diversificación del riesgo.

Capítulo V. Excel no viene de Excelencia.

Capítulo VI. El presupuesto (I). Forecast.

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NBA (IV): Finales de conferencia

IBRA & BARNEY, 22/09/2020

Así quedaron nuestros pronósticos de las Semis de conferencia, algunos como los Bucks saltaron en pedazos ante el empuje de Miami, y otros como los Clippers se vinieron abajo estrepitosamente ante unos Nuggets que se han aficionado a las remontadas.

Vamos entonces con estas finales que se presentan de lo más entretenido.

BOSTON CELTICS (3) vs MIAMI HEAT (5):

IBRA.- Tengo muchas dudas de cara a esta final de la conferencia Este. Veo a dos equipos muy fuertes y que saben a lo que juegan. Los Celtics llevan ya tres años con un buen núcleo de jugadores jóvenes entre los que destacan Jayson Tatum, Jaylen Brown y Marcus Smart, clave en la serie anterior contra Toronto. A este sólido grupo de jugadores se les ha añadió este verano el base All-Star Kemba Walker que ha encajado muy bien en el conjunto dirigido por Brad Stevens. Si bien es verdad que los bostonianos sufrieron mucho para derrotar a Toronto en la serie anterior, la cual se decidió en un decisivo séptimo partido; en todo momento pareció que los Celtics tenían una marcha más. Se pusieron rápidamente 2-0 y se habrían puesto 3-0 si no hubiera sido por el milagroso triple del alero de Toronto O.G. Anunoby al final del tercer partido. También es importante mencionar que dos de las cuatro victorias logradas ante Toronto fueron unas auténticas palizas, por lo que podemos ver que son un equipo aún un poco joven y que a veces le cuesta ganar los partidos más apretados, pero que tiene talento de sobra para ganar a cualquiera en una serie a siete partidos.

En el lado de Miami, vemos un equipo que en el que sus jugadores llevan menos tiempo jugando juntos, pero que tienen una química impresionante. Ya demostraron de lo que son capaces en la serie anterior, al cargarse con un fácil 4-1 al mejor equipo de la temporada regular, los Bucks del MVP Giannis Antetokounmpo. En esta serie no dieron la menor opción a los de Milwaukee, los cuales se vieron arrasados en los tres primeros partidos de la serie. La que había sido una de las mejores defensas de la liga no supo contener al equipo liderado por Jimmy Butler, Bam Adebayo y un increíble Goran Dragic. Los de Miami tienen una mezcla de jugadores jóvenes que aportan muchísimo y que tienen un futuro prometedor (los rookies Herro y Nunn, el reciente All-Star Adebayo y el tirador Duncan Robinson); con la experiencia de jugadores que llevan más años en la liga y que saben cómo afrontar estos enfrentamientos tan igualados (los ya mencionados Butler y Dragic, y otros veteranos como Iguodala y Crowder). Es un conjunto relativamente nuevo con jugadores que han llegado al equipo el pasado verano de 2019 o a mitad de temporada mediante traspasos; pero que forman un conjunto rocoso, muy duro en defensa y que puede competir con cualquiera, especialmente si lleva los partidos a baja anotación o como se suele decir, al barro.

Las claves de la serie estarán en la defensa que pueda realizar el conjunto de Miami sobre las estrellas de Boston. Son un equipo versátil que a veces utiliza la defensa en zona, algo poco común en la NBA, pero que suele darle buen resultado a los de Miami. Espero que Bam Adebayo, pívot de Miami, se aproveche mucho de su superioridad física con respecto al alemán Daniel Theis, pívot de los Celtics. También puede ser clave el alero de Boston, Gordon Hayward, por su posible vuelta de la lesión de tobillo que sufrió en la primera ronda de playoffs. Pase lo que pase, no veo esta serie en menos de seis o siete partidos, y a pesar de ir en contra de los Heat en la serie anterior, creo que se llevarán esta serie en 7 partidos. No me atreví a elegirlos contra los Bucks, y me equivoqué, así que espero acertar en esta ocasión al ir con ellos. Miami 4-3 Boston.

BARNEY.- Desde que empezamos a escribir sobre los playoffs de la NBA, me ronda la idea de que esta temporada tan extraña (y desgraciada, por qué no decirlo) tiene que ser un gran homenaje a Kobe Bryant, así que preveo una final entre Los Ángeles Lakers y los Boston Celtics para reeditar la final de 2010, que supuso el quinto anillo de Kobe en su carrera. Lo cierto es que en los pronósticos que hemos hecho hasta la fecha, me he “cargado” a los Heat en primera ronda y en las semis de Conferencia, y Butler, Dragic y compañía se están empeñando en contrariarme serie tras serie. Dije que no me gustaba Butler y está siendo determinante desde el inicio de los playoffs en la burbuja, aun así, mantendré mi idea: Boston 4 – Miami 3.

LOS ÁNGELES LAKERS (1) vs DENVER NUGGETS (3):

IBRA.- Al otro lado del mapa, tendremos la serie entre los Lakers y los Nuggets como final de la conferencia Oeste. Al contrario de la serie anterior, en la cual veo igualdad máxima, en esta veo un equipo claramente superior. Los Lakers no sólo son el mejor equipo del Oeste según marca su registro de victorias en temporada regular, sino que en cuanto a talento sólo podía competirles el otro equipo de Los Ángeles, los Clippers. Y es que todo el mundo, yo incluido, se esperaba unas finales de conferencia que enfrentaran a los dos equipos de Los Ángeles. Ambos equipos eran los favoritos al título. Incluso muchos expertos ponían a los Clippers como campeones de la NBA este año, pero Denver dio la mayor sorpresa en la historia reciente de los playoffs.

El resultado de esta serie no sólo sorprendió por ir en contra de todos los pronósticos sino también por la forma en la que se produjo. Los Clippers lideraban la serie 3-1 y ganaban de 16 puntos durante el tercer cuarto del quinto encuentro, pero los Nuggets remontaron y pusieron el 3-2. En el sexto partido, los Clippers ganaban de 19 en el tercer cuarto, pero los Nuggets remontaron y pusieron el 3-3. Y en el séptimo partido, los Clippers llegaron a ir ganando de 12 pero, una vez más, los Nuggets remontaron y ganaron la serie 4-3. Las malas actuaciones de Kawhi Leonard y Paul George, las dos estrellas de los angelinos; en conjunto con el triple doble de Jokic y los 40 puntos de Murray dieron una victoria fácil para los del estado de Colorado. Así es como, tras remontar también un 3-1 en contra ante Utah en primera ronda, los Denver Nuggets se han convertido en el único equipo en la historia de la NBA en remontar dos series que iban perdiendo 3-1 en la misma temporada. Con esto no me refiero a que los Nuggets hayan llegado a las finales de conferencia por suerte, o que no se merezcan estar aquí. ¿Es inesperada su presencia en las finales de conferencia? Por supuesto que sí, pero no son un equipo flojo. Cuentan con las dos jóvenes estrellas Jokic y Murray, que están haciendo unos playoffs brutales, y que están liderando a un grupo de jugadores también jóvenes y con mucho talento. Son uno de los equipos del futuro en la NBA y se espera verlos como aspirantes al anillo durante los próximos cinco o diez años, pero no ahora. En mi opinión, aún están un escalón por debajo del otro equipo angelino.

Enfrente tendrán a los Lakers, muy superiores y claros favoritos al título tras la eliminación de los Milwaukee Bucks y de Los Ángeles Clippers. Con LeBron James y Anthony Davis a la cabeza, espero que los Lakers hagan su trabajo y despachen a estos Nuggets en no más de cinco partidos. Será importante el factor cansancio, los angelinos han ganado sus dos series en cinco partidos mientras que los Nuggets han llegado al séptimo en ambas series. Dicho esto, espero que los de Denver sean capaces de ganar un partido, tienen equipo de sobra para ello, por lo que mi pronóstico es Lakers 4-1 Nuggets.

BARNEY.- Esta semana se ha elegido el quinteto ideal de la temporada y los Lakers tienen a sus dos estrellas en el mismo: LeBron James y Anthony Davis. Anteto y Harden no son del tipo de jugadores que me enamoren, pero ahí siguen otro año más porque sus números son descomunales, aunque a la hora de la verdad sus cifras se rebajan de manera considerable. El quinto es “nuestro” Luka Doncic, el chaval que vino de Eslovenia para terminar su formación en las categorías del Real Madrid, el tipo de jugador que te hace amar el baloncesto. He visto algunos partidos de los Lakers en estas semanas y veo a LeBron en un papel menos anotador, más director de juego, como lo acredita haber sido el líder de la temporada en asistencias, pero lo que veo sobre todo es un equipo con muchos recursos, sólido, experimentado,… Lo tienen todo y además ¡tienen que llegar a la final por el homenaje a Kobe, claro que sí! Lakers 4 – Nuggets 2.

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El presupuesto (I)

JOSEAN, 20/09/2020

Cap. VI del libro no escrito Grandes errores de las escuelas de negocios

Final de año. Como prometí recientemente, toca hablar de cómo confeccionar un presupuesto, pero quizás esa sea una tarea un tanto ambiciosa, así que lo voy a dejar más bien en una explicación de qué es y los errores que se suelen cometer durante su preparación.

A punto de comenzar el último trimestre, todas las empresas e instituciones, da igual el tamaño o el sector, están revisando el cumplimiento de su presupuesto del año y planificando el siguiente ejercicio. Presupuesto es una palabra que se utiliza para muchas cosas, casi todas ellas relacionadas con la previsión económica de los ingresos y gastos durante un tiempo determinado, normalmente el año natural. Pero el término también puede referirse al importe máximo con el que cuentas para cubrir tus gastos: “este es tu presupuesto, no puedes salirte un céntimo de él”.

“Te pedí un forecast y me has mandado el budget”. Sí, sufrí esta frase en mis propias carnes. Entendí que la controller me pedía nuestra estimación de gastos de los servicios centrales (Budget) y en realidad me estaba pidiendo la previsión (forecast) de ingresos, gastos, resultado y deuda del ejercicio siguiente. Nada que ver, amiga R., ya lo siento, ya sabes que evito el inglés si puedo.

Etimología

La verdad es que la palabra da su juego, porque el “pre-supuesto” puede significar eso: pre-parar un informe que refleje lo que ya he supuesto previamente, aunque ese supuesto tenga poca ciencia y muchas veces se base en intuiciones, ideas preconcebidas, extrapolaciones del ejercicio anterior o análisis voluntaristas. Pero también he visto algún que otro “pre-su-puesto”: tipos pre-ocupados por mantener su-puesto de trabajo y que, por tanto, lo elaboran en función de lo que su superior anhela ver. Una patada a seguir, una manera de ganar tiempo esperando que las cosas vengan mejor dadas.

A – El plan estratégico o planes de negocios (forecast)

Scott Adams explica en El principio de Dilbert que «en alguna parte entre las alucinaciones de la dirección ejecutiva de la empresa y la fría realidad del mercado, se encuentra algo llamado plan de negocios». Coincido plenamente con esta afirmación y sin embargo, tener un presupuesto para los siguientes ejercicios es una guía fundamental que debe existir en cada compañía, una referencia que en muchos casos será lejana e imposible de cumplir, pero que al menos indicará hacia dónde se pretende ir.

Para preparar el presupuesto de una unidad de negocio, ya sea una delegación, un proyecto o una filial de un gran grupo, hay que responderse primero: ¿cuáles son las líneas estratégicas marcadas por la dirección de la empresa? Pues ya está, eso es lo que quieren ver y eso es por tanto lo que hay que enviar. Aunque a veces sea imposible de realizar, como «contratar un proyecto en Perú o en Oriente Medio en el próximo año», «crecer a dos dígitos sin invertir un euro» o «mejorar la rentabilidad del negocio más de un veinte por ciento porque sí». Hay que conocer bien el negocio, vestirlo de manera adecuada a la dirección estratégica de la compañía y guardarse un as en la manga o una reserva para esos objetivos «estratégicos» imposibles de cumplir. Y es que según el propio Dilbert, «para crear un plan de negocios solo hay que dar dos grandes pasos: reunir información e ignorarla».

Una vez que se aprueba ese presupuesto para el ejercicio siguiente, o el plan estratégico para varios años, es básico tenerlo siempre encima de la mesa y poner todos los esfuerzos en lograr su cumplimiento, aunque uno sepa la falta de consistencia de muchas de sus premisas, pero tan importante (¡o más!) como conocerlo y trabajar en su consecución es saber justificar por qué no se llega al mismo. Hay verdaderos artistas que siempre tienen una razón a mano, preferiblemente una que sirva para retrasar, pero no enterrar, el cumplimiento del plan: «la incertidumbre de los procesos electorales ha retrasado todos los grandes proyectos», «los permisos para la oficina de Brasil se han retrasado seis meses por la situación del país», «la reestructuración bancaria ha frenado el crédito y paralizado las inversiones», y por supuesto el motivo que veremos que se utilizará durante mucho tiempo: «la Covid-19». Algunos «artistas» de la empresa, auténticos supervivientes que uno no entiende cómo se mantienen, llevan cuatro o cinco años recurriendo a todas estas razones externas y alguna más («¡los chinos han entrado en el sector y han tirado abajo los precios!») para justificar que no alcanzan los objetivos que se les han marcado. Por el contrario, si se supera el presupuesto previsto y los beneficios mejoran de manera considerable, no habrá que preocuparse por dos razones:

a) La empresa aprovechará para provisionarse riesgos futuros o marrones pasados que llevaban años sin traspasar a la cuenta de resultados, y así el resultado final se parecerá bastante al presupuestado.

b) El éxito tiene muchos padres, que se apropiarán rápidamente del logro aunque este pueda venir, como ocurre tantas veces, de la resolución favorable de un litigio que se inició cinco o seis años antes.

Dos fuerzas opuestas

En la elaboración de todo presupuesto compiten dos fuerzas de carácter opuesto que interactúan y chocan entre ellas hasta llegar a un punto medio que es «el presupuesto aprobado». No voy a utilizar términos anglosajones que tanto gustan en el sector financiero, sino algo mucho más gráfico:

1.- La morcilla, de carácter ascendente. Toda aquella persona que elabora presupuestos se guarda algo para ir holgado o para algún imprevisto, es decir, calcula del mejor modo posible sus ingresos y gastos, pero luego le mete una morcilla para cubrirse las espaldas. Los jefes de sección meten sus morcillas al Jefe de departamento, que a su vez igual que el resto de de departamentos añaden sus morcillas al delegado, y estos se cubren ante el Director, que cuando recibe el agregado de los presupuestos se lleva las manos a la cabeza pensando la mierda de empresa sin futuro en la que está metido. Entonces actúa la segunda fuerza en sentido inverso.

2.- Agarrar por los tobillos y sacudir, de carácter descendente. El director no se cree el presupuesto de los delegados, les hace pasar a capítulo, les agarra por los tobillos y les fuerza para que saquen todo el resultado posible a su área de competencia y ya de paso, un poco más de regalo. «¡No, es imposible!», gimen como ese niño al que cuelgan boca abajo para sacarle todo lo que lleva en los bolsillos. Pero luego los delegados agarran de los tobillos y sacuden a los jefes de departamento, y estos a su vez a los jefes de sección hasta que entre todos se realiza una segunda estimación que suele ser más acertada que la primera. Se llama «revisión del plan estratégico» y su resultado es un número que viene de la fórmula:

PE = K x nM

En donde el Plan Estratégico es un coeficiente K (entre 0,3 y 0,5) multiplicado por el número de Morcillas que traía la primera versión. El coeficiente K se ajustará a la futura realidad en función del número de revisiones que se realicen.

La herramienta

Por muchas herramientas de Business Intelligence y aplicaciones de sensorización/monitorización/análisis de metadatos que ofrezca el mercado (pronúnciese un «¡oooh!» de admiración tras cada una de las palabras empleadas), la herramienta universal de presupuestación es el Excel, al que ya le dediqué un capítulo completo. Aunque pueda parecer que todo este texto es una broma, de verdad que estoy hablando mucho más en serio de lo que algunos creerán, y aún más en serio cuando afirmo que lo que distingue a un buen director de uno como los del libro de Dilbert (libro sobre la incompetencia, no lo olviden), es el olfato para aplicar coeficientes reductores o multiplicadores a las cifras que los distintos responsables de departamento o delegación le muestran cuando defienden su presupuesto para el siguiente ejercicio:

– Hay comerciales que no tienen los pies en la tierra a los que conviene rebajar sus expectativas de ventas entre un veinte y un treinta por ciento.

– Gerentes tradicionalmente «amarrateguis» a los que se les puede exigir sin pudor un diez o veinte por ciento más porque lo tienen guardado.

– Ingenieros muy buenos técnicamente con nula formación financiera: la revisión de su presupuesto es una tarea ardua en la que el olfato se convierte en fundamental. Un consejo: incremente los costes previstos con un margen de seguridad de entre un diez o un quince por ciento. Suelen olvidar costes fundamentales, como los de prevención de riesgos laborales, tributos o todo lo relativo a la financiación del proyecto.

– Novatos voluntariosos y faltos de experiencia a los que hay que ajustar siempre los plazos de ejecución en un plazo casi nunca inferior a los seis meses.

Resultan sorprendentemente útiles las Leyes universales sobre los métodos de cálculo para ingenieros de La Ley de Murphy, de Arthur Bloch.

El papel del CFO como aglutinador de todos los presupuestos previamente revisados por el controller y los directores de turno no es sencillo, pero creo que no me equivoco cuando afirmo que todos sin excepción utilizan el Teorema del Sumatorio Erróneo:

«La suma de todos los presupuestos individuales de la organización no es igual al presupuesto total presentado como definitivo.»

Es la morcilla que se guarda el CFO, pero que jamás reconocerá, sino que lo esconderá bajo un eufemismo de compleja explicación: «ajustes de consolidación».

Continuará en El presupuesto (II).

Índice del libro no escrito:

Capítulo I. La falacia del ebitda.

Capítulo II. El apalancamiento, ese engañoso eufemismo.

Capítulo III. El jodido desapalancamiento.

Capítulo IV. La diversificación del riesgo.

Capítulo V. Excel no viene de Excelencia.

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El oso gris (II)

LESTER, 12/09/2020

(Primera parte de El oso gris)

Todo era accesible con el mando de la enorme pantalla o con el móvil, y aunque llegó a examinar el “género” con la misma frialdad con la que hacía un pedido al supermercado, encargaba un libro o la lavandería, al final no llegó a contratar los servicios de ninguna prostituta. No fue una decisión moral, “en el fondo son vecinas que necesitan el dinero para que no las echen del piso”, sino el hecho de pensar que una vez que la chica se marchara, el oso gris se iba a colar para darle un abrazo.

La RBS (Renta Básica de Subsistencia) que percibía una buena parte de los habitantes se había incrementado de manera considerable en los últimos dos años, puesto que casi todos los ciudadanos mayores de sesenta años habían fallecido en los primeros meses de expansión caótica del virus y el gasto por pensiones se pudo utilizar para ayudar a la gente con penurias. Aun así la RBS no era suficiente para pagar una vivienda segura y cada mes crecía el número de personas que se ofrecían para prestar todo tipo de servicios a domicilio. Con poco éxito, pues la desconfianza se había apoderado de la sociedad y no era sencillo que se abriera la puerta de una casa a un desconocido.

“Prueba con Yangerls”, le propuso Jaime con su vehemencia habitual. Jaime era uno de los pocos contactos del trabajo con los que ocasionalmente cruzaba unas palabras al margen de lo estrictamente profesional. Era una página de chicas jóvenes, “young girls”, con las que podía mantener conversaciones intrascendentes sobre temas banales. Resultaba divertido al principio porque casi todas las que conoció estaban cortadas por el mismo patrón: alegres, de risa fácil y tontorrona, con ganas de salir del aburrimiento extremo de su encierro. Pero en lugar de terminar conversando sobre temas que a Raúl le podían interesar, siempre acababan con el tonteo y los juegos de excitación sexual. Y de vez en cuando le apetecía ese «mi momento de introspección», decía, o «de amor propio», como le replicaba Jaime, pero a las pocas semanas vio que tampoco era eso lo que buscaba.

De la manera más simple se dio cuenta de que tenía que dar un paso y abrir la puerta a alguien, daba igual quién fuera. Fue una noche que salió a echar la basura unos minutos después de la hora señalada en su turno. Cada apartamento de los veinticuatro que había por planta tenía una hora establecida para depositar los residuos en el pequeño cuarto con un triturador que había al final del largo pasillo. Raúl se dirigió allí seguro de no tropezarse con nadie, como en los meses y meses ¡y meses! previos, pero para su sorpresa se encontró a una mujer que salía del mismo. Era una chica de treintaypocos años, con el pelo rizado recogido en una coleta. No era especialmente agraciada, pero tampoco fea, vestía con una camiseta vieja y un pantalón corto, y al encontrarse con Raúl de frente se asustó.

– ¿Qué hace usted aquí? -gritó con una voz que fue subiendo de tono.- ¡Este es mi turno, aléjese! ¡Aléjese de mí, insensato!

– Disculpe -dijo Raúl.- Pensé que no habría nadie… yo… ya me marcho.

– ¡No se me acerque!

Pese a que en ningún momento la distancia fue inferior a dos metros, la joven estaba aterrorizada. El pánico se había adueñado de ella, dio un rodeo para esquivar a Raúl y se marchó corriendo y gritando a su apartamento. «Lo siento», fue todo lo que alcanzó a decir Raúl en voz baja. Volvió a su casa visiblemente contrariado y se quedó pensando en lo que acababa de ocurrir. El olor de la joven se le había quedado impregnado en las fosas nasales. O puede que ese olor no fuera cierto, sino solo su imaginación, la misma imaginación que le llevó a pensar en cuánto le habría gustado ponerle la mano en el hombro. Y tocarla. Y luego acariciarle la cara. Y soltarle la coleta, y abrazarla y que ella le hubiera correspondido a cada gesto de cariño con otro. Se imaginó desnudándola y tomándola allí mismo en aquel pequeño cuarto tan exento de morbo. En ese momento fue cuando sintió la necesidad de contactar con una de las Yangerls. «Mañana a las nueve estoy allí, guapo», contestó Jessica.

Pasó aquel día bastante nervioso. Las noticias del exterior eran desesperanzadoras. Seguía sin encontrarse la cura y las peores expectativas hablaban de una década para volver a lo que era la normalidad de principios de siglo. La reorganización de los sistemas de producción y la propiedad de todos los activos inmobiliarios habían caído en manos de empresas chinas, que además controlaban todos los sistemas de videovigilancia de las ciudades y del interior de los complejos urbanísticos como Arcadia. En las ciudades antiguas solo vivía el personal productivo de las fábricas y de los sectores de la alimentación, el mantenimiento y el transporte, inmigrantes en su mayoría. Eran los únicos que se atrevían a traer hijos a esta sociedad que carecía de un futuro claro.

– Son como conejos -decía Jaime. Sus opiniones se radicalizaban a medida que transcurría el encierro-. He escuchado que acuden a centros de manipulación genética y fuerzan los partos múltiples. Tres, cuatro, cinco niños de golpe. Cada familia de africanos o de sudamericanos tiene entre ocho y diez niños. ¿Te acuerdas de esos documentales de tortugas que tenían miles de crías de golpe? Pues recuerda que lo hacían porque la mayoría moría antes de las veinticuatro horas. A eso juegan estos salvajes.

La letalidad del virus en las grandes ciudades hacía que algo más de un tercio de los niños muriera antes de cumplir los dos años. Ante un panorama tan desolador, el propio Raúl se había convencido de que jamás traería un niño a este mundo, pese a que durante mucho tiempo esa fue una esperanza que compartía con Valeria. «Tendremos cuatro niños. No, mejor cinco, seis, ¡ocho! Los que me pidas. Los quiero con tu cara, con tu sonrisa,…», recuerda que le dijo apoyado en su pecho.

Quedaba menos de una hora para que llegara Jessica, así que preparó una mesa para dos con algo de comida ligera y puso un vino blanco a enfriar. El sitio no daba para grandes lujos, pero preparó la mesa lo mejor que pudo y eligió el lago de Sankt Wolfgang como paisaje de fondo. No sabía cómo comportarse en estos casos, así que tiró por lo que recordaba como parte del ritual de cortejo y seducción. Llamaron al timbre. Se le aceleró el pulso. La cámara del exterior dio el «OK» a la prueba del iris. Suspiró y abrió la puerta.

– Hola, Jessica.

– Hola -era pelirroja, atractiva, seguramente no llegaba a veinticinco años-. Si no te importa me voy a dar una ducha primero. Para tu tranquilidad, sobre todo. Vengo del área E y aunque no debería haber problemas, siempre lo hago. Si no te importa, claro.

– Por supuesto que no -dijo Raúl.

Una mujer… No podía controlar el grado de excitación, aunque apenas hubiera cruzado dos frases con ella. Estuvo a punto de entrar al baño, pero pudo contenerse y se sentó a esperarla mientras descorchaba la botella de vino. Tras cinco minutos finalizó la ducha y el secado de desinfección, y Jessica salió del baño con un camisón casi transparente.

– Disculpa, no me apetece cenar nada -dijo Jessica sin cambiar de gesto-. Yo he venido solo a echar un polvo.

«No pasa nada», respondió Raúl, pero claro que pasaba. El polvo fue magnífico y la pelirroja tenía un cuerpazo estupendo, pero tanto «no, en los labios no», «es que prefiero que no haya besos», «mejor así»,… tanta impersonalidad molestaba más que lo que le agradaba su olor. Apenas habían pasado cinco minutos del acto cuando Jessica le apartó el brazo, se levantó de la cama y comenzó a vestirse.

– ¿Qué haces, ya te vas? Pensé que te quedarías toda la noche.

– ¿Toda la noche? No, ni lo sueñes. Esto es como la coca o contratar la línea del móvil: el primer servicio es gratis, pero una vez que te enganches hay que pagar.

Raúl la miraba incrédulo.

– Además he quedado dentro de treinta minutos en otro bloque. Es un «amigo» habitual. Pero tú ya sabes cómo localizarme, así que… tú mismo. No me mires así, tengo una hija pequeña y… necesito algo de apoyo. Por trescientos me quedo una noche completa, pero de verdad que hoy ya no voy a poder.

Raúl se quedó muy tocado durante unos días, pero el viernes siguiente estaba de nuevo con Jessica. Y el sábado. Y así hasta cuatro semanas seguidas sin importarle la tarifa. Pero la satisfacción fisiológica le duraba mucho menos que el vacío emocional que le quedaba al marcharse. Un domingo, a la media hora de que «huyera» tras una noche completa, Raúl sintió el abrazo del oso gris y fue incapaz de despegarse del sofá durante cuarenta y ocho horas seguidas tras las cuales se juró no volver a llamarla, ni volver a acudir a Yangerls.

Frecuentó otras páginas de contactos en las que la conversación de cierto interés primaba sobre la superficialidad o las citas rápidas. En Matchco no había interés por contactar en el mundo real con esa gente interesante que se ocultaba tras un avatar digital que alteraba incluso la voz de las personas. El anonimato virtual era la mayor virtud de la web. Analizaba la vida del avatar que uno se creaba y le buscaba compañía en base a sus gustos.

– ¿Has oído lo que le pasó a Fran? -le preguntó Jaime cuando le contó que estaba entretenido conversando con gente un tanto excéntrica en esas páginas-. Pues que se enamoró de una de esas chicas tan intelectuales, taaaan atractivas en su coco y al final la convenció para quedar un día en su piso. La chica no quería, estaba reticente, por lo visto, pero al final quedaron. Pues… pareja no, pero desde entonces tiene un amigo estupendo para ver pelis antiguas y partidos de cuando existía la Champions.

Raúl no daba mucha credibilidad a la historia, pero se sonrió. Tenía la sospecha de que detrás de algunos de esos perfiles digitales operaba algún tipo de inteligencia artificial capaz de mantener conversaciones sin que se notara la ausencia de una persona real, un ser humano. Las máquinas podían replicar el humor, pero no era normal encontrar tanta afinidad ni tanta memoria sobre detalles concretos, así que Raúl empezó a contradecir sus palabras de anteriores conversaciones para ver si «la máquina» o el avatar le corregía. Cuando veía que estos perfiles repetían sus palabras de semanas anteriores con demasiada precisión sabía que se encontraba ante una máquina. Y volvía a embargarle la tristeza.

«Solo quiero que me abraces toda la noche». Leyó la frase casualmente en un perfil de Matchco y pensó que la droga de la que hablaba Jessica era potente. Contactó con su autora. O autor. Sin necesidad de más conversación. Resultó ser una joven menuda que le dejó las cosas claras desde el principio: «Nada de sexo, solo quiero que me abraces toda la noche». Y eso hicieron. Raúl se pasó toda la noche despierto abrazado al cuerpo de la joven. Sintió una erección al principio, «lo siento», pero fue capaz de apretar su cuerpo contra el de ella. Con cariño, con cuidado. La rodeó con ambos brazos y se sintió reconfortado, como hacía meses que no se sentía. Lloraba sin lágrimas.

A la mañana siguiente Raúl se levantó temprano y le preparó un desayuno. La chica tenía una mirada triste que se posaba sobre la falsa ladera de un volcán hawaiano. Se tomó el zumo de naranja, pero apenas probó la bollería ni el café. Parecía a punto de llorar.

– ¿Me llamarás?

«Sí, claro que pensaba hacerlo», pero sin esperar la respuesta, la chica se levantó apresurada y se largó. Raúl se quedó pensativo. Si él se había sentido intrigado por esa joven solo por una frase, tenía que ser capaz de hacer que alguien quisiera conocerle por lo que él fuera capaz de poner como lema o descripción en su perfil.

«Me gustaría pasar el resto de mis días con alguien que no me necesite para nada, pero que me quiera para todo».

Se atribuyó la frase de Mario Benedetti, «al fin y al cabo, ya nadie lee poesía», y se creó un nuevo perfil bajo el nombre de Tyler. Fueron varias las personas que se interesaron por ese Tyler de aspecto desastrado, pero en apenas unos minutos descartaba iniciar contacto con ellas: «¡qué bonito!, ¿lo has escrito tú?», «me encanta, desearía ser esa persona» y por supuesto varias con «te querría para todo y varias veces al día».

Ahí estaba el mensaje, lanzado a las redes con la misma esperanza con la que el náufrago lanzaba la botella a la inmensidad del mar. Esa persona, quienquiera que sea, lo encontrará y sabrá interpretarlo, pensó.

Llevaba varios días con problemas para conciliar el sueño. Las dos de la mañana. Se levantó a beber agua y se encontró en la pantalla con el aviso de que tenía un mensaje:

«Qué buen insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo».

Alguien más conocía a Benedetti. Miró el nombre del perfil que le contestaba de esa manera: Marla. Era la señal que estaba esperando. Contactó con ella en ese preciso instante, para qué esperar al día siguiente. Tras unos segundos recibió un mensaje de respuesta: «¿Dónde vives?».

Una hora después sonó el timbre. Hacía tiempo que no estaba tan nervioso. ¿Sería un bromista, otra niñata, una anciana solitaria? La revisión del iris… y la puerta se abrió.

– Hola, Tyler.

– Hola, Valeria.

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El oso gris (I)

LESTER, 09/09/2020

“Me voy a pasar la cuarentena con mi madre”.

Seis años habían pasado desde que Valeria le dijo esa frase. “Seis”, se recordó Raúl a sí mismo. En todo ese tiempo solo volvió una vez y fue para recoger sus cosas. Lo cierto es que la pandemia le trajo la excusa, porque lo que fuera que había entre ellos llevaba tiempo roto, sumido en un aburrimiento absoluto, lejos de las locuras con las que iniciaron su relación ocho años atrás. Valeria era un soplo de aire fresco en su monótona vida. Alocada, infatigable, era una novedad cada día, pero la convivencia trajo de manera imperceptible la desidia. Habían llegado a un punto en el que compartían muy pocas cosas en común. Tras las largas jornadas de trabajo de ambos, ella se sentaba en el sofá a dar “likes” con desgana a todos los contactos de sus redes sociales, los conociera o no, y Raúl se ponía un capítulo tras otro de las series a las que nunca consiguió enganchar a Valeria. Menos de dos metros de distancia, pero un mundo virtual de separación.

Raúl se mudó un año después, pero no lo hizo solo para olvidar todo lo que le pudiera recordar a ella, sino para estar preparado para el siguiente confinamiento. “No sé cuándo sucederá, pero no tengo ninguna duda de que llegará”, confesaba con preocupación a sus amigos, «y no quiero que me pille el oso gris». Se fue a vivir a uno de los bloques-colmena que se construyeron a toda velocidad a unos cincuenta kilómetros de las grandes ciudades.

Arcadia era el nombre, como mostraba un enorme cartel a la entrada del complejo. Tecnologías importadas de China para levantar edificios de gran altura en tiempo récord. Rascacielos de más de cuarenta plantas con apartamentos diminutos, de treinta metros cuadrados, con todas las necesidades básicas e higiénicas cubiertas. Cincuenta metros para una pareja con dos niños, aunque fueron muy pocas las familias que se mudaron. Más ascensores, pero de menor tamaño para evitar el contacto con los vecinos. Un sistema de transporte de mercancías interno en el propio edificio para que la compra llegara directamente al domicilio sin necesidad de bajar a la calle ni de ver al mensajero o al repartidor. Un gimnasio de celdas individuales en la última planta con servicio de autolimpieza y desinfección tras cada uso. Una azotea cubierta con una cúpula transparente para que los ancianos y los escasos niños del edificio pudieran salir unos minutos al día en rigurosos turnos.

El apartamento estaba dotado de todo lo básico para subsistir, sin excesos, pero sin carencias. Sin duda la palabra que mejor lo definía era funcional. La pared más ancha del apartamento era en realidad una pantalla LED que simulaba una ventana, puesto que la mayoría de los minipisos de la colmena eran interiores o tenían vistas a la colmena de enfrente. Para proyectar en la gran pantalla se podía elegir un paisaje idílico en la montaña o frente a un lago como hacían todos al principio de mudarse, u optar por una ciudad real, con sus días luminosos (pocos) o con la capa gris mezcla de nubes, polución y la solución de yoduro de plata con la que se bombardearon los cielos para combatir la pandemia de 2024. Según los estudios realizados, la opción de la ciudad real era la que escogían de manera mayoritaria los habitantes de la colmena. Había algo psicológico en aquella elección, como si de algún modo buscaran mantener el contacto con el mundo que existía ahí afuera, aunque muchos hubieran olvidado lo que era pisar la calle. Quizás albergaban la esperanza de recuperar aquellos espacios, pero cada vez eran menos los que la mantenían. “Durará entre dos y tres meses”, dijo el gobierno en su día, “como en 2020”. Pero lo cierto es que estaban cerca de cumplir el segundo año de encierro y las cosas estaban lejos de arreglarse.

El edificio en el que vivía Raúl era el bloque 1 de la manzana C del primer desarrollo urbanístico de Arcadia, la moderna ciudad adaptada a los últimos sistemas de protección contra pandemias. En ese momento estaban finalizando el bloque 8 de la manzana J del tercer programa y desde la azotea se podían ver los avances de las fases K, L y M. Se calculaba que unas 450.000 personas vivían en ese diminuto complejo y algunas noticias dijeron que la lista de espera para entrar a vivir en los siguientes desarrollos superaba el millón. La situación en las grandes metrópolis era caótica y el aire en las calles irrespirable, puesto que el nuevo virus permanecía en el ambiente durante tres semanas. Quedaba muy poco de lo que un día fuera una ciudad con atascos e incomodidades, pero también con cultura, ocio, animación en las calles y “bullicio, he llegado a echar de menos el bullicio”.

Raúl tenía suerte porque podía seguir trabajando a distancia y con los sistemas de videoconferencia o chatting para el ocio seguía manteniendo algo remotamente parecido al contacto con otros seres humanos. Pero había perdido a muchos amigos durante la pandemia y a los pocos familiares que le quedaban. Cada vez que se salía de Arcadia había que pasar un protocolo de desinfección tan riguroso que sus habitantes terminaron por no abandonar el complejo prácticamente nunca. Ni siquiera en los casos críticos de familiares o amigos porque acudir a un funeral o a un hospital equivalía en la práctica a la denegación del permiso de retorno a Arcadia.

“El oso gris no podrá conmigo”, se repetía a sí mismo cada mañana con la misma convicción con la que se lo decía a sus compañeros de trabajo en las escasas conversaciones que mantenía a diario, siempre a través de un monitor. «El oso gris” era el sobrenombre que Raúl utilizaba para no nombrar al TEAS y su abrazo letal. Diversos estudios psico-sociológicos realizados a grandes núcleos de población habían servido para catalogar al TEAS como una enfermedad de extrema gravedad. “La enfermedad de occidente”, como propagaban los medios. El gran peligro que acechaba a los habitantes de las nuevas urbes. El Trastorno Emocional Asociado a la Soledad se manifestaba de diversas maneras en los ciudadanos dependiendo de su estado mental, fortaleza emocional y rutinas diarias, pero podía darse en forma de depresión, ataques de ansiedad, conductas violentas o también como esquizofrenia y trastornos paranoides. El número de suicidios se había disparado en el segundo año de encierro. Los nuevos bloques de Arcadia estaban diseñados para que las ventanas no pudieran abrirse y además el cristal era blindado para que tampoco pudiera romperse en un ataque de desesperación.

Para combatir al oso gris, Raúl se sirvió durante los primeros meses de todo aquello que el bloque le ofrecía. En el gimnasio, las pantallas inmersivas le daban la posibilidad de correr por el centro de una ciudad rodeado de maratonianos o por un bosque finlandés con amigos virtuales generados por una aplicación informática. Al principio salía a pasear por la azotea durante los escasos veinte minutos que la normativa le permitía, aunque solo fuera para ver a otras personas a través del cristal. Durante esos meses también solía bajar a la consigna de la planta baja en la que le depositaban sus compras sin utilizar el sistema interno de transporte del edificio, aunque se cansó del mismo y terminó recurriendo al envío directo, como casi todos los habitantes del bloque. Y pasado un tiempo, también dejó el gimnasio y el paseo de la tarde. Se volcó en las pantallas interactivas. Muchas horas, incontables tardes y noches, todo el tiempo que fuera necesario para que su mente no tuviera que pensar en el modo de rellenar los huecos.

Durante los primeros meses mantenía algo más de contacto con sus amigos, pero el oso gris abrazó a varios de ellos, cada día más abúlicos y desganados, menos interesantes, sin nada que contar salvo que su mujer les había dejado o una desgracia en la familia, así que el aburrimiento venció a la interacción y las pantallas quedaron reservadas para el trabajo o para ver series tres o cuatro horas al día. Las cadenas de televisión, propiedad del gobierno en su mayoría, producían series para todos los públicos y todas las edades, con argumentos cada vez menos complicados. Habían evolucionado hacia sistemas interactivos que buscaban la complicidad del espectador para que este indicara hacia dónde quería que continuara la trama. Otras en cambio, para poder seguir viéndolas, reclamaban al espectador que puntuara cada escena, personaje o situación, con objeto de trazar el perfil de los espectadores y que los guiones se ajustaran a sus demandas. Raúl comenzó a votar lo contrario de lo que pensaba, porque todo se hacía demasiado previsible, sin margen para la sorpresa.

A los seis meses de encierro Raúl comenzó a sopesar utilizar otra de las posibilidades que la publicidad de las pantallas le ofrecía: servicios de prostitución a domicilio. “Con certificado sanitario. Totalmente limpias. Residentes en Arcadia”. “Qué paradoja”, pensó Raúl. “El hogar del futuro provocó la proliferación de la profesión más antigua del mundo”. Después de tantos meses le apetecía abrazar a una mujer, sentir la calidez de su piel sobre la suya, oler a otra persona, pero en todo ese tiempo lo había eludido por el riesgo de contagio. Tampoco se había planteado iniciar una relación con nadie, así que las posibilidades que se le abrían le parecían totalmente seguras y por tanto factibles. Una nueva técnica permitía identificar la existencia del virus en una persona a través del iris, y todos los apartamentos de Arcadia tenían instalada esa tecnología con un escáner en la puerta, pero aun así había escuchado historias de gente contagiada por prostitutas que usaban unas lentillas que engañaban al sistema.

(Continuará)

El oso gris. Segunda parte.

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NBA (III): Semis de conferencia

IBRA & BARNEY, 03/09/2020

BARNEY.- La primera ronda ha finalizado y nuestros pronósticos andan… cómo explicarlo… igualados. Ibra ha acertado los ocho equipos que pasan de ronda, pero yo he acertado cinco marcadores completos, por solo tres del chaval. Dejémoslo en un empate… de momento.

IBRA.- Tan sólo quedan 4 equipos de los 15 que empezaron en cada conferencia, 8 equipos en total. En Estados Unidos llaman a estas series las semifinales de conferencia, lo que equivaldrían a unos cuartos de final. A ambos lados del cuadro tenemos los mejores enfrentamientos posibles, los que todo el mundo quería ver. En mi opinión, son los 4 mejores equipos de cada conferencia y los 8 mejores de toda la NBA sin lugar a dudas, por lo que espero partidos muy igualados y eliminatorias largas, especialmente en el este, pues en el oeste ambos equipos de Los Ángeles están un escalón por encima.

Como ya hice una presentación de cada equipo hablando de sus mejores jugadores, su estilo de juego y sus puntos fuertes y débiles, en este post me reduciré a comentar los aspectos fundamentales de cada eliminatoria. Enfrentamientos claves, jugadores que puedan tener un papel especialmente importante en esta serie en concreto, cómo viene físicamente cada equipo y, por supuesto, haré mis predicciones sobre lo que creo que sucederá en cada serie. Sin más que añadir, empecemos.

MILWAUKEE BUCKS (1) vs MIAMI HEAT (5):

Si tan sólo nos fijáramos en el número de victorias de cada equipo, pensaríamos que esta serie es fácil para Milwaukee. Los Bucks cosecharon 12 victorias más en temporada regular y fueron el mejor equipo de su conferencia y de toda la NBA con diferencia. Sin embargo, los playoffs son distintos, la intensidad aumenta, las defensas se hacen más fuertes y los jugadores ya vienen cansados con 82 partidos de temporada regular en sus piernas (este año se han jugado 72-73 debido al parón por el COVID-19). Si a esto le sumas el estilo de juego de Miami, el resultado es que tenemos una eliminatoria mucho más igualada de lo que parece.

Los del estado de Florida son un equipo preparado para defender a Antetokounmpo, tienen grandes defensores en el exterior que pueden neutralizar a los compañeros del griego; y por dentro tienen al joven pívot Bam Adebayo que ya demostró en sus anteriores duelos que puede hacer un gran trabajo con él. Es un jugador que representa a la nueva generación de pívots que se va a asentar por completo en esta próxima década. Es ágil, rápido de pies y muy atlético, por lo que puede defender a cualquier jugador, incluso a Antetokounmpo, a pesar de ser unos centímetros más bajo que él. En ataque no es un gran jugador en el poste, pero finaliza muy bien los alley-oops y rebotes ofensivos, tiene un buen manejo de balón y buena visión de juego para un jugador de su altura, y un tiro decente de media distancia que puede extender a la línea de tres. Ya dejó muestras de la defensa que puede realizar sobre el griego en sus partidos de temporada regular en los que, a pesar de que el griego anotó 29, 13 y 33 puntos, el americano le forzó a cometer casi 6 pérdidas por encuentro, además de dejarle en un porcentaje de tiro terrible en el segundo partido. Si consigue frenar al MVP de la liga, los Heat serían favoritos para ganar esta serie. Prueba de ello es que Miami ganó 2 de estos 3 partidos, tan sólo perdiendo el último, en el cual contaban con las bajas de Jimmy Butler y Goran Dragic, sus dos mejores jugadores.

En cuanto al resto de jugadores, deberán aparecer los actores secundarios de Giannis en Milwaukee. Khris Middleton, Eric Bledsoe y Brook López deben aportar defensa y anotación, en especial desde la línea de tres, así la defensa de Miami se abre y deja la zona para que Antetokounmpo penetre. En Miami me espero grandes aportaciones de los dos líderes del equipo, Jimmy Butler con su carácter y agresividad, y Goran Dragic, que ya estuvo fantástico en la serie anterior, deberían hacer que esta serie sea muy igualada. Mi pronóstico no lo tengo claro, me gustaría elegir a Miami, especialmente al ver que ya han ganado el primer partido de la serie, pero me cuesta ir en contra de Milwaukee por lo bien que han jugado a lo largo de todo el año. Es por ello que a pesar de que el corazón me pida ir con Miami, creo que ganará Milwaukee en 7 partidos. 4-3.

B.- Como ya dije en la anterior entrada, no me gusta especialmente Jimmy Butler, no confío mucho en los Heat, aunque es cierto que pronostiqué su eliminación y le cascaron un 4-0 a los Pacers. Deberían ganar los Bucks, aunque a estas alturas de la competición pesan otros factores como el cansancio o el estado de forma. 4-2 para los Bucks.

TORONTO RAPTORS (2) vs BOSTON CELTICS (3):

La serie más igualada de los playoffs hasta ahora. Por mucho que lo pienso, no acabo de llegar a una conclusión clara. Si hablamos de talento, podría decirse que los Celtics tienen mejores jugadores individualmente. En mi opinión tienen al mejor jugador de la eliminatoria en Jayson Tatum, pero el camerunés Pascal Siakam de los Raptors no anda lejos. Si bien no ha mostrado su mejor nivel en estos playoffs, diría que es porque su equipo tampoco le ha necesitado. Los de Toronto se deshicieron fácilmente de los Brooklyn Nets derrotándoles con un contundente 4-0 y su mejor jugador durante la serie fue el base Fred Vanvleet. Los demás jugadores de rol de los Raptors también contribuyeron a la perfección. Kyle Lowry ejerció su papel de líder del equipo, y tanto O.G. Anunoby y Norman Powell como los españoles Marc Gasol y Serge Ibaka cumplieron en todo momento.

En los Celtics, será importante la baja de Gordon Hayward (17,5 puntos por partido), sin embargo la incorporación de Marcus Smart (jugador menos anotador, pero infinitamente mejor defensor) en la alineación titular pareció beneficiar al equipo de Boston. Así es como se deshicieron en 4 partidos de unos decepcionantes Philadelphia 76ers de los cuales se esperaba más, pero que no tuvieron opción alguna ante los Celtics. Así es como llegan ambos equipos a una eliminatoria con igualdad máxima y en la cual no veo un claro favorito. Todo dependerá de pequeños detalles y si tuviera que elegir un ganador creo que iría con Boston en 7 partidos. Creo que el trío de Kemba Walker, Jaylen Brown y Jayson Tatum va a resultar imparable para los Raptors, los cuales echarán de menos la figura de Kawhi Leonard, una superestrella a la que recurrir en los momentos más apretados del encuentro. Es por ello que apuesto por Boston 4-3 sobre Toronto.

B.- Para alguien que tiene una camiseta de los Celtics desde hace treinta años (Don Larry Bird, ni más ni menos), el factor histórico-emocional tira mucho. Ganarán los Celtics 4-1 ó 4-2. Digamos 4-2 para el pique con Ibra.

LOS ÁNGELES LAKERS (1) vs HOUSTON ROCKETS (4):

Pasamos a la conferencia oeste, en la cual veo ambas eliminatorias con un resultado bastante más claro. En esta primera tenemos a unos Lakers que vienen en racha después de eliminar a los Blazers de Lillard en 5 partidos, y que llevan varios días esperando saber cuál sería su rival, si Houston u Oklahoma. Finalmente los Rockets se deshicieron de los Thunder en el último y decisivo séptimo partido de la serie, por lo que los Lakers llegan mucho más descansados a este duelo. En Houston es importante destacar que su segunda estrella, el base Russell Westbrook, sólo jugó los últimos tres partidos de la serie contra Oklahoma debido a una lesión en el cuádriceps. Además, no se le vio muy fino en estos partidos, tuvo un error garrafal en el sexto encuentro de la serie al perder un balón decisivo que le dio el partido a sus rivales, y por lo general, aún no ha encontrado su ritmo. Es un jugador que puede ser muy peligroso para los Lakers en las transiciones y contraataques debido a que con sus 31 años sigue siendo uno de los jugadores más atléticos de la liga. Si Westbrook se encuentra en un buen estado de forma, Harden anota con buenos porcentajes y se quita los fantasmas de sus pasadas malas actuaciones en playoffs, y sus jugadores de rol anotan eficientemente sus tiros de tres; podemos tener una serie igualada. Si éste no es el caso, creo que sufrirán mucho y caerán en no más de 6 partidos como mucho.

La razón por la que no le doy casi ninguna oportunidad de ganar esta serie a los Houston Rockets tiene nombre y apellido, Anthony Davis. El ala-pívot de los Lakers es un jugador completísimo, top 10 de la liga sin duda alguna. Es alto y largo de envergadura, rápido y ágil tanto de pies como en el bote, y por si le faltara algo, también tiene un tiro letal de media distancia y de tres puntos. Los Rockets con su “small ball” no tienen a nadie que pueda defenderle, ni siquiera soñar con ello. Me espero que Davis supere una media de 30 puntos por partido con facilidad en esta serie. Si a esto le sumas a LeBron James en playoffs, que por defecto promedia 30 puntos y casi 10 rebotes y 10 asistencias por partido, no veo la manera en la que los Rockets pueden tener una mínima opción. No van a poder forzar a los Lakers a jugar sin Anthony Davis como hicieron con el pívot de Oklahoma Steven Adams porque el de los Lakers es tan versátil que puede defender a jugadores más bajos que él, cosa que el neozelandés de Oklahoma no es capaz de hacer. Es por ello, que no veo posibilidad de que los Rockets se acerquen siquiera a ganar la serie, veo un 4-1 para los angelinos.

B.- Ya lo dije con anterioridad, no me gusta el estilo de los Rockets de lanzar triples hasta la exasperación, y Russell Westbrook me parece un atleta al que le falta mucha inteligencia en el juego. En el lado contrario, los Lakers de LeBron son un equipo mucho más completo. A veces la ausencia de ritmo de competición lastra en lugar de ayudar y tanto descanso en comparación con el estrés competitivo de su rival les puede perjudicar en los primeros partidos. Ganarán los Lakers fácil, 4-1, o mejor: 4-2 para no copiarme.

LOS ÁNGELES CLIPPERS (2) vs DENVER NUGGETS (3):

En esta serie nos encontramos con una situación similar a la anterior. Los Clippers acabaron su serie con Dallas en 6 partidos y a pesar de que no es mucha diferencia con los 7 partidos que Denver necesitó para deshacerse de los Utah Jazz, estos últimos dos partidos han sido muy diferentes para ambos equipos. Los Clippers ganaron con mucha facilidad ambos partidos, por una media de más de 23 puntos de diferencia. Pudieron dar descanso a sus mejores hombres y jugaron muy bien todos sus jugadores importantes. Kawhi Leonard cumplió como siempre, Paul George parece que vuelve a ser él y tanto Lou Williams como Montrezl Harrell tuvieron buenos minutos. Por si fuera poco, recuperan a su base titular Patrick Beverley, el cual le intentará hacer la vida imposible a Jamal Murray con su intensa defensa en el perímetro.

Enfrente están unos Denver Nuggets que vienen agotados de su anterior serie. Remontaron un déficit de 3-1 ante los Utah Jazz de Donovan Mitchell y Rudy Gobert, por lo que vienen de haberse jugado la vida en sus últimos tres partidos. Ninguno de estos ha resultado en una victoria cómoda, todos los partidos estuvieron igualados hasta el final y han supuesto un desgaste brutal para sus dos estrellas, Nikola Jokic y Jamal Murray. La nota positiva es que recuperan de lesión a su escolta titular Gary Harris, pero no creo que este jugador sirva para desequilibrar la balanza a favor de los de Denver. Veo una serie fácil para los Clippers, los cuales deberían arrasar a los Nuggets en cuanto a calidad y físico. Me espero que los de Denver sean capaces de mantener su orgullo y ganen un partido. Para que esto pase necesitarán actuaciones estelares de Murray como las que tuvo en la anterior serie en la que anotó 50 o más puntos en dos ocasiones. Jokic también será clave, aunque al ser un pívot atípico, no es un buen defensor del aro y concederá muchas bandejas y puntos fáciles para las estrellas del equipo angelino. Mi predicción es clara, 4-1 para Clippers.

B.- Me la jugué a la derrota de los Clippers frente a los Mavs y me equivoqué. No me gustan por las artimañas tan sucias que utilizaron en la anterior serie para neutralizar a nuestro Luka, sin embargo, hay que reconocer que es un equipo muy superior a los Nuggets de Denver. 4-0 para los Clippers.

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Los cigarrillos Red Apple y el Imperio Austro-húngaro

 

TRAVIS, 29/08/2020

La simetría en los planos de Kubrick, las virguerías de Fincher, la cámara fija y en el punto exacto de John Ford, el montaje frenético de Scorsese y la ruptura de la cuarta pared, los planos picados de Wes Anderson, los largos diálogos caminando por Nueva York de Woody Allen,… Son muchos los directores que han conseguido conjugar un estilo propio que sus aficionados encuentran (y demandan) en todas sus películas.

Y hay otros directores que logran crear una complicidad con su público, la llevan un poco más allá y plasman sus bromas o supersticiones en la gran pantalla en todas sus películas. Son lo que se suele llamar «guiños» al espectador, pequeños gags que pueden despistar la atención sobre la acción, pero que logran una sonrisa en esos aficionados cada vez que lo descubren, como si pensaran: «ahí está, lo ha hecho para nosotros».

Me refiero, por ejemplo, a las apariciones de Alfred Hitchcock en casi todas sus películas. En el estupendo libro de François Truffaut El cine según Hitchcock, el director británico explica que en su primera película, The Lodger (1927), salió en pantalla porque hacía falta un figurante para rellenar la escena. Fue algo «estrictamente utilitario, había que amueblar la pantalla. Más tarde se convirtió en una superstición y luego en un gag. Pero ahora es un gag bastante embarazoso y para permitir que la gente vea el film con tranquilidad, tengo cuidado de mostrarme ostensiblemente durante los cinco primeros minutos». Así ocurre en la mayoría de las películas, en las que aprovechaba los planos iniciales en los que se presentaba la ciudad, el escenario, para hacer su aparición: saliendo de la tienda de mascotas en Los pájaros, perdiendo el autobús en Con la muerte en los talones, o cruzando la calle en Vértigo o Yo confieso.

El problema, ciertamente, es que esa aparición, y sobre todo el hecho de que el espectador se pasara el metraje buscándolo, no solo despistaba al espectador de la trama, sino que además le hacía consciente de que estaba ante una película en la que todo es impostado, medido al milímetro. Y si el filme buscaba el suspense, este juego no podía aparecer nunca en los momentos importantes de la película. En Náufragos, cuya intriga se desarrolla en un bote salvavidas entre ocho personajes, se las arregló para aparecer como un anuncio de un periódico haciendo una broma sobre su gordura, lo cual restaba tensión a la situación. En Crimen perfecto apareció de modo disimulado en una foto de grupo, y por culpa de estas cosas, o debido al conocimiento de las mismas, me pasé todo el metraje de La soga buscando la rechoncha figura del director en las fotos de las paredes del único escenario en el que se desarrolla toda la trama en lugar de disfrutar de los afilados diálogos, ¡porque no aparece en ningún momento! Porque al contrario de lo que la mayoría de la gente cree, Hitchcock no salió en todas sus películas, «solo» en 39 de las 51 que dirigió. Aquí dejo un enlace con las escenas, por si alguien tiene interés en recordarlas o en localizar estos cameos la próxima vez.

A lo largo de la historia del cine han sido numerosos directores los que han hecho este tipo de cameos en sus películas: Sydney Pollack, M. Night Shyamalan, Quentin Tarantino, Martin Scorsese y su papel enfermizo en Taxi driver,… Y luego hay otros que han «colocado» su fetiche en todas sus películas, como Sam Raimi con el Oldsmobile Delta 88 modelo de 1973, el coche que le regaló su padre cuando el director empezaba a conducir. Para su primera película, Posesión infernal, uno de esos divertidos filmes de horror, bajo presupuesto y muchas ganas, necesitaba un coche y puso el suyo a disposición, algo que ha repetido a lo largo de toda su carrera. Es el coche del protagonista de El ejército de las tinieblas, el del Tío Ben de Spiderman, y un figurante de lujo en Darkman, Premonición y Un plan sencillo.

 

Y luego existen otros directores que tienen todo lo mencionado y veinte guiños más al espectador, como ese cinéfago llamado Quentin Tarantino. Tiene su estilo propio de fucks y todos sus derivados, violencia divertida, planos oblicuos, bandas sonoras perfectamente engarzadas con la historia, homenajes a clásicos y algo más que cameos del propio director. Entre los planos favoritos que nunca faltan en sus películas hay dos que forman parte de su estilo particular:

  • Los pies. Femeninos, por supuesto. Como sabe ya todo aficionado, Quentin Tarantino es un auténtico fetichista de los pies (v. Pulp Fiction cumple un cuarto de siglo).
  • El plano del maletero. Desde dentro del maletero, quiero decir. No me extrañaría que en cada casting Tarantino preguntara a los actores si estaban dispuestos a pasar un rato en el maletero de un coche.

A veces creo que intenta meter demasiadas cosas en sus películas, sin plantearse meterle un tijeretazo a sus particulares frikadas dirigidas al espectador más avezado. Tarantino ha logrado crear un universo propio en el que sus personajes están conectados (Vincent Vega de Pulp Fiction y el señor Rubio de Reservoir dogs, las chicas del Grupo Bella Fuerza Cinco con las protagonistas de Kill Bill, la tumba de Kill Bill con el doctor Schulz de Django,…) y en el que consumen los mismos productos, como las hamburguesas Big Kahuna y los cigarrillos Red Apple, marcas inexistentes por supuesto.

En España tenemos a uno de nuestros más grandes directores con el famoso gag que nunca falta en sus películas: Don Luis García Berlanga y el Imperio Austro-húngaro. Don Luis era muy distinto a Tarantino, pero tenía también su estilo propio de rodar, la voz en off a la manera de Frank Capra cuando hacía falta, el alboroto constante de personajes, su fijación por los culos (exclusivamente de mujeres, «algo muy serio a lo que no se le da su justa importancia en el mundo») y las miserias de unos personajes que solo intentan solucionar su problema o satisfacer su obsesión (colección de vellos púbicos femeninos incluida) del modo más rápido posible. «Tengo una gran sensibilidad femenina, por eso me defino siempre como homosexual-lésbico». Y por supuesto que no falte la mención al Imperio Austro-húngaro.

El director comentó hace años que había metido esa referencia en sus dos primeras películas (Esa pareja feliz y ¡Bienvenido, Mister Marshall!) sin darse cuenta, y habrá que creerle, y que como no le fue mal, siguió haciéndolo de manera supersticiosa hasta que se convirtió en un juego de complicidad con el espectador.

¿Y a qué ha venido contar hoy todas estas historias de todos estos directores? Pues a que por fin, después de varios meses de confinamientos y cierres de todo, voy a reencontrarme con la magia de la sala oscura del cine. El director que me va a hacer volver a las salas es Christopher Nolan y su esperadísima película Tenet.

Tenet

Y la obsesión que ha mostrado el director a lo largo de toda su filmografía es el tiempo, que lo retuerce (Origen), lo desordena (Memento, Insomnia), lo pliega sobre sí mismo (Interstellar), juega con él en diferentes planos (Dunkerque),… No he querido leer mucho sobre Tenet, pero al parecer el tiempo es fundamental en la historia. El propio título es un palíndromo, como el tiempo circular de Hannah en La llegada, otro palíndromo en una historia en la que se confunden pasado, presente y futuro, como Otto y Ana, Los amantes del Círculo Polar de Julio Medem. El tiempo que no es lineal, sino circular, representado en la esfera de reloj que se funde y confunde con el universo de ese relojero llamado Jon Osterman antes de ser el Doctor Manhattan (Watchmen). Tiene muy buena pinta, no sé si iré a verla hoy, mañana o realmente fui ayer.

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