Fernando I el Grande, por Barney

martín

La semana pasada se cumplieron 25 años de la muerte en accidente de tráfico de Fernando Martín (3 de diciembre de 1989), el que ha sido de largo mi jugador favorito de baloncesto. En fútbol lo era Santillana. Sé que no eran los mejores y soy consciente de sus debilidades técnicas, pero precisamente por eso, y por haber sabido suplirlas con una garra y un coraje encomiables (con unos huevos como los que pone un diplodocus), es por lo que me quedo con ellos.

Fernando Martín destacaba por su lucha y su carácter competitivo, era un ganador como he visto pocos. Empezó a ser conocido ya en el colegio San José del Parque, mi colegio, por cierto, aunque destacó primero como jugador de balonmano y luego como nadador (campeón de Castilla). Era 8 años mayor que nosotros, y entonces no era muy conocido, pero sí recuerdo haberle visto entrar una vez a nuestra clase. Se oyó un murmullo entre todos nosotros al ver a un tiarrón de su tamaño (a lo alto y a lo ancho), con esa voz que te acojonaba. No recuerdo si vino a pedir un paquete de tizas o a darle un recado al Chispa (nuestro querido profesor de Matemáticas), pero estoy seguro de que el profesor le dio las tizas al instante. “Aquí las tienes, toma, toma, ¿quieres algo más, majete? No me pegues”. Y es que con esa mano y esa voz, un guantazo parecía algo natural.

En mi cortísima etapa de jugador de basket, intentaba imitar su jugada más característica, un semigancho de derechas tras reverso y contra tabla. O directamente al aro.

No se me daba mal, aunque yo era más de tiro exterior (gané un concurso de triples el año que se instauró la norma del 6,25). Su semigancho era muy diferente al sky hook (gancho desde el cielo) de su contemporáneo Kareem Abdul-Jabbar, el pívot de los Lakers que se retiró en 1989 a los 42 años de edad. kareem

Ese mismo año falleció Fernando Martín, a los 27 años de edad, y yo dejé también el baloncesto. Dos grandes pérdidas para el basket (he dicho dos, no tres). Ese año fui consciente de que mis muñecas se resentían menos levantando jarras de cerveza que intentando lanzar semiganchos por encima de tíos mucho más grandes que yo.

Desde su juventud, Fernando Martín destacó y triunfó en todo lo que hacía. Consiguió que nuestro colegio fuera campeón nacional de baloncesto, algo que yo creo que no volvimos a lograr nunca. Comenzó su carrera profesional en el Estudiantes y logró que el equipo fuera subcampeón de Liga en 1981. Sólo una vez en su historia ha estado este equipo tan cerca de ganar la Liga, y fue en la final a 5 de 2004 contra el Barcelona (2-3, tras un quinto partido muy igualado).

Enseguida le fichó el Real Madrid, llegó a la selección española y comenzó una nueva etapa gloriosa para los blancos y para la Roja (todavía no era la ÑBA, pero se consiguió la plata en los Juegos de los Ángeles y el Europeo de Nantes). Después de ganar 4 ligas en 5 años, creyó que había llegado el momento de dar el salto a la NBA, y se marchó a la aventura americana en los Portland Trail Blazers. Era 1986. Para mí, ese momento marca el punto de inflexión en la liga ACB, que desde entonces pasó a dominar claramente el Barcelona.blazers

Hoy en día el salto a la NBA nos puede parecer normal, pero en aquellos años era algo excepcional. De hecho, fue el segundo europeo en jugar allí. El primero en llegar sin haber pasado previamente por las ligas universitarias americanas. No tuvo suerte, su carrera está muy lejos de lo que han sido Pau y Marc Gasol, incluso Calderón, Ricky o Rudy, pero fue un precursor, abrió el camino para muchos otros que llegaron después.

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Las cosas curiosas de la vida. El croata Drazen Petrovic también se fue del Real Madrid a Portland y falleció en accidente de tráfico en 1993. Apenas dos años después, el lituano Arvydas Sabonis hizo el mismo camino de Madrid a Portland y yo creo que durante mucho tiempo no estuvo tranquilo al volante de un coche.

Fernando Martín volvió a jugar en Europa, y se le apreció mejoría en algunas facetas de su juego (el tiro exterior, los tiros libres), aunque su espalda empezó a darle guerra y a mermarle en algunas batallas. Porque para Fernando Martín, los partidos eran eso, batallas enconadas contra el enemigo.

Hasta aquí, nada que un buen aficionado al basket no supiera. Ahora voy a contar los momentos de Fernando Martín que a mí más me levantaron de mi sofá. Uno fue en la semifinal de Copa del Rey contra el CAI Zaragoza en 1986. Recuerdo que llegué a casa del colegio y puse rápidamente la tele. Quedaban menos de dos minutos y el Madrid iba 10 abajo. Pocas veces se remonta una ventaja tan amplia en 1 minuto 50 segundos. Pero el Madrid lo hizo, empató y forzó la prórroga. Este invento maravilloso de YouTube me ha permitido encontrar el partido completo, y dejaros el enlace ya en el 1.17.45 del vídeo para presenciar el momento.

Fernando Martín era un jugador que casi nunca tiraba de 3 puntos, pero en aquel momento, con toda la tensión, 5 puntos abajo, pide el balón desde 6,25 y se la casca. Y clava una pedrada contra tablero. Con un par, ese era Fernando. El Madrid se pone a 2 con su triple y a los jugadores del CAI les entra una temblaera que acaba con ellos en una prórroga lamentable. En un documental que vi tiempo después de ese partido, comentaba un ex jugador (Iturriaga o Jou Llorente) que con el Madrid 10 abajo, y en el tiempo muerto de Lolo Sáinz, Martín se acercó con su vozarrón para que le oyeran los jugadores del CAI: “Venga, muchachos, esto está ganado, están asustados”. Y los del CAI le miraban como diciendo: “este tío está hablando en serio”. Y vaya si lo hacía, como se demostró.

Otro de los pocos triples de su carrera lo anota en el famoso partido del triple de Solozábal, en la final de Copa del Rey de 1988 en Valladolid. Este partido tiene tres auténticos momentazos:

1. Os he localizado ya los puntos del vídeo (Min.32). Fernando pide el balón con 80-79 para el Madrid y se casca un triple. Le hubiéramos matado si lo llega a fallar, pero era un ganador y lo estaba demostrando una vez más.

2. Minuto 32.55 del vídeo. Una jugada de la que nunca se habla. Con menos de 30 segundos, y 83-81 en el marcador, Romay recibe la bola, anota y además le hacen personal. Era la sentencia, pero el árbitro pita ¡falta en ataque! Pero, ¡Neyra, o quien fuera!, ¿qué falta en ataque ves aquí? Llevo toda la vida recordándolo y hace poco he encontrado el vídeo. Me sigo cabreando cada vez que lo veo. Martín lleva 17 puntos, lo ha hecho todo para ganar y ahora tiene que defender para mantener el marcador.

3. Minuto 34.50 del vídeo. El famoso triple de Nacho Solozábal, cagüenmicalavera. La jugada anterior también era dudosa. También se resolvió a favor del Barça. La frustración de Fernando Martín era la mía en ese momento, casi me cargo la tele:

Seguro que Fernando se cargó algo al entrar al vestuario, menudo atraco. Me encantaba esa mala leche en la cancha, esa seriedad. Recuerdo sus peleas con Audie Norris, la bronca con Mike Davis, el partido con los Celtics, los Juegos de Los Ángeles,… Nos dejó grandes momentos.

Su mentalidad quedó más patente que nunca en la famosa final contra el Barça de 1989. El Madrid había perdido el primer partido por 25 puntos, y Martín no había podido jugar por sus problemas de espalda. Ni siquiera había viajado a Barcelona al segundo partido, porque su participación estaba descartada. Sin embargo, cuando el equipo estaba acabando de comer, se presentó Fernando en el restaurante y les soltó su mítica frase:

“Yo no me levanto de la cama para perder”

Y jugó, dolorido, pero jugó. Y pidió el balón y se peleó una vez más con Audie Norris. Contagió su espíritu y su carácter a sus compañeros. Y el Madrid ganó aquel partido.

Tenía un carácter ganador que te cabrea no encontrar en jugadores mucho más dotados técnicamente. El propio hermano de Fernando, Antonio, un superclase con mejor tiro, movimientos más finos, mejor técnica,… Y que se retiró con 29 años. Para mí se comenzó a retirar el día que le lesionó Corny Thompson, el jugador del Joventut, en las cervicales. Antonio dejó de sentir las piernas por un momento, abandonó el partido y nunca volvió a ser el mismo. Si su hermano Fernando le hubiera visto jugar con ese miedo a pegarse bajo el aro, le habría atizado él directamente. El hijo de Fernando, Jan, tampoco heredó ese gen ganador, y tras pasar sin pena ni gloria por Estudiantes, Real Madrid y Fuenlabrada, juega ahora en el Maccabi Ashdod.

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Ante Tomic, Nikola Mirotic en sus últimos meses en el Madrid, Víctor Claver, Ozil en el fútbol, Conchita Martínez en el tenis,… Son jugadores con talento, técnica y físico para tener carreras mucho más brillantes de las que han tenido o están teniendo. Pero es que el gen competitivo no lo tiene todo el mundo. Arantxa Sánchez-Vicario tuvo mucho mejor palmarés que Conchita, y fue simplemente por una cuestión de ovarios. El término que mejor define a estos deportistas de grandes condiciones técnicas y físicas, y debilidad de carácter es “mingafría”. Yo preferiría un equipo de cinco Fernandos con sus carencias y sus huevos, antes que un equipo de mingafrías. Además, le ganaría casi el cien por cien de las veces.

Termino ya. Hace poco, tras la muerte de la Duquesa de Alba, comentaba con un amiguete que no podía entender que la gente fuera a la capilla ardiente de un famoso. Y menos a la de esta mujer. Pero recuerdo que yo sólo he ido una vez a la capilla ardiente de un personaje ilustre, y fue a la de Fernando Martín, en la antigua Ciudad Deportiva. En 1989 empezábamos a ver partidos de la NBA en un programa dirigido y presentado por Ramón Trecet que se llamaba Cerca de las estrellas. Había un libro de condolencias y tenía mi mensaje en mente: “Fernando, para ti no era suficiente, querías estar todavía más cerca de las estrellas”. Al final no lo escribí.

Desde su muerte, nadie ha vuelto a llevar el número 10 en el Real Madrid de baloncesto. Han pasado 25 años, pero yo me sigo acordando de su muerte todos los 3 de diciembre.

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5 comentarios en “Fernando I el Grande, por Barney

  1. Era el rey de la zona… Aquellos giros con un pie en el suelo… Y aquellos brazos gigantescos que estando de pie le llegaban a las rodillas… cuando abría los codos…

    Lo de “mingafría” creo que es de Clemente. A veces sale algún mingafría tipo Iniesta que tira por tierra esta teoría, pero últimamente la comparto.

    !Grande Fernando!

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    • ¡No fastidies! ¿Lo de “mingafría” es de Clemente? Aunque lo cierto es que hubo otra vez en la que estuve de acuerdo con ese lamentable tipejo, y fue cuando dijo que Messi no era propiamente de la cantera del Barça, sino que en La Masía “ficharon al mejor niño de Argentina”. De modo ilegal, añadiría yo, de acuerdo con las normas FIFA.

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