A (bored) man on the moon, by Travis

Diapositiva1

Una película sobre la conquista del espacio puede ser buena, mala, realista o inverosímil, pero lo que no puede ser nunca es aburrida. Cualquier posibilidad, trama o historia que se plantee o sitúe en ese espacio más allá de la atmósfera terrestre tiene que ser forzosamente entretenida, angustiosa y repleta de dificultades, y por esa razón suelo ver todas aquellas películas que se desarrollan en ese ámbito, ya sean de ciencia ficción o basadas en hechos reales. No en vano, como una declaración de principios sobre mis gustos, mi primer post en este blog hace más de cuatro años fue sobre Gravity (2013), la maravilla acongojante de Alfonso Cuarón.

Vengo de ver First Man, la intimista interpretación de Damien Chazelle sobre ese primer hombre en la Luna, y reservo mi opinión y el análisis al final de este post, para no contar demasiado a los que no la hayan visto. Aunque creo que tampoco desvelo nada de la trama si aviso de que Neil Armstrong llegó a la Luna, ¿no? ¿Queda alguien que no lo supiera?, participantes en First Dates aparte.

A lo largo de la historia del cine ha habido grandes películas sobre la carrera espacial, incluso antes de que esta fuera una realidad, como 2001, una odisea del espacio, dirigida por Stanley Kubrick en 1968, un año antes de que Armstrong y Buzz Aldrin plantaran sus pies (y una bandera estadounidense) sobre la superficie del satélite. Dejando a un lado la parte “fumeta” de la entrada en Júpiter, la película de Kubrick es una obra maestra que resiste el paso del tiempo sin que sus efectos especiales chirríen lo más mínimo.

Christopher Nolan tomó buena nota de Kubrick y situó su Interstellar (2014) en un futuro próximo, planteando casi tantos interrogantes sobre el espacio y el tiempo como 2001. Visualmente ambas películas son tan inmensas como el espacio sideral que las envuelve, y Nolan copia/homenajea al maestro Kubrick en varias fases, como en el ensamblaje de naves al ritmo de un vals. Para mí, ambas obras pecan de lo mismo y se volvían algo tediosas cuando caían en la solemnidad y la grandilocuencia, como si sus directores nos dijeran: “esto que estáis viendo es la releche universal, y si no lo entendéis es porque es demasiado complejo como para que los mortales comunes lo podáis comprender”. Hay que reconocer el interés de ambas películas, de las cuestiones que plantean y que además envejecen estupendamente.

El inicio de la carrera espacial se cuenta con detalle en una gran película de 1983, Elegidos para la gloria, dirigida por Philip Kaufman y basada en el libro del escritor y periodista Tom Wolfe. Mucha épica, mucho patriotismo norteamericano, pero puro entretenimiento si te interesa la materia como a mí. Obtuvo cuatro Óscar de la Academia en los apartados técnicos y nos contaba la vida de esos héroes que pasaron de pilotos a astronautas en su afán por llevar a Estados Unidos al lugar más lejano en el que jamás había estado el hombre. En dura competencia con los rusos en plena guerra fría. La película dura más de tres horas, pero se pasan volando (y no pretendía hacer un juego fácil de palabras).

Uno de esos siete astronautas “elegidos para la gloria” era el famoso John Glenn, interpretado magníficamente (como siempre) por Ed Harris, y es el mismo John Glenn que aparece en Figuras ocultas (2016) con la cara de Glen Powell. El mismo John Glenn como abuelete simpático que volvió al espacio con 77 años a bordo de la Discovery. Figuras ocultas es un acercamiento interesante a todo ese equipo de trabajo de la NASA en la Tierra, los que dan gritos desde Houston cuando alcanzan un éxito, y los que aparecen realizando complicados cálculos cada vez que surge una dificultad. Esta película de Theodore Melfi se centra en el equipo de mujeres calculadoras (todas las mujeres lo son, pero en este caso era literal) que tuvieron que superar la doble marginación de género y raza, por su condición de negras (o afroamericanas).

En las películas del espacio no puede faltar ese grupo de sabios frikis repletos de papeles, gafotas despeinados y sucios, que aparecen con la solución milagrosa, como los de Apolo 13 (1995, Ron Howard) o los más cercanos, cachondos e inverosímiles de Armageddon (1998, Michael Bay).

Falta (creo) nuestra gran película patria sobre los ingenieros de telecomunicaciones que realizaron un trabajo fundamental de seguimiento del Apolo XI desde las instalaciones de Robledo de Chavela. Tenemos “nuestra gran obra maestra” sobre el tema, El astronauta (1970), protagonizada por Tony Leblanc, que logró llegar tan lejos como a Almería.

A pesar de toda la información que tenemos al respecto, lo cierto es que a día de hoy existe mucha, muchísima gente que sigue sin creer que el hombre llegara realmente a la Luna. Cerca de un tercio de los norteamericanos y más de la mitad de los rusos siguen convencidos de que fue un montaje propagandístico.

– ¿Y por qué no volvió a ir nadie? -te dice el cuñao listillo.

– Pues porque sí fueron, hasta seis expediciones diferentes entre 1969 y 1972.

Una película menor, Capricornio Uno (1977), juega con esta idea de un montaje en un estudio de cine, solo que en esta ocasión en una misión espacial a Marte. Las teorías conspirativas alrededor de estos hechos históricos resultan a veces tan interesantes como la propia realidad. Un rumor hilarante que se extendió durante décadas fue aquel que decía que todas las imágenes de Armstrong y Aldrin sobre la superficie lunar fueron rodadas en un estudio norteamericano y dirigidas por el mismísimo Stanley Kubrick.

La banda sonora de Capricornio Uno fue realizada por Jerry Goldsmith, un verdadero artista de la música y el espacio. Suyas fueron las bandas sonoras de Alien, el octavo pasajero, varios Star Trek, Atmósfera cero, El planeta de los simios, Explorers, y esa divertidísima película sobre la colonización de Marte que es Desafío total. Mi favorita sobre el planeta rojo hasta el estreno de The Martian (2015, Ridley Scott). ¿Hay gente que duda de la llegada del hombre a la Luna, y no de las imágenes enviadas desde Marte por la Mars Explorer o la Mars Pathfinder? Porque ya puestos a dudar, podían habernos mandado cuatro fotos desde Murcia o Almería y habrían dado el pego.

Sobre First Man (spoilers a manta)

Qué pena. Es lo primero que se me ocurrió decir al salir del cine. E incluso dentro, sentado en la butaca. Qué pena que me esté aburriendo y que haya mirado la hora varias veces. La película lo tiene todo para interesar: una de las mayores historias de la humanidad, dicho así en tono ampuloso, buenos actores, un director joven como Damien Chazelle (32 años, y ya ha escrito y rodado Whiplash y La La Land), medios suficientes, una producción de buena factura técnica, y resulta por momentos soporífera.

He querido hablar de otras producciones sobre el espacio para poner en contexto lo que no es First Man. Me interesa el principio de la película, la tragedia familiar de Neil Armstrong, la formación de ese grupo de futuros astronautas entre civiles y militares, los aparatos analógicos y artesanales, y poco más. El director parece buscar un tono de documental en diversas fases del metraje, con colores tirando a sepia, planos cámara en mano y mucha cercanía a los personajes, que invaden la pantalla en algunas escenas. Agobia por momentos, no resulta cómoda de ver, marea a veces, cuando la cámara se mueve en exceso y no te permite contemplar bien la acción.

Diapositiva2

Neil Armstrong parece el tipo más aburrido del mundo, y el actor que lo interpreta, Ryan Gosling, parece que se quedó atrapado en el ensimismamiento de La La Land. Pierde a varios compañeros, se distancia de su mujer (estupenda Claire The Crown Foy), pero sientes que su mirada se quedó adormecida viendo crecer la hierba. No transmite nada, ni siquiera cuando está llegando a la Luna. ¿Se puede rodar la llegada del hombre a la Luna de un modo aburrido? Sí, yo lo he visto, y no me lo podía creer.

No hay épica, no hay humor, no hay un drama que nos interese, no hay un dilema espacio-tiempo, no hay un equipo de sabios frikis al que le cojamos cariño, ni una banda sonora que vaya a recordar de modo especial. Chazelle utiliza el recurso aquí comentado del ensamblaje de naves al ritmo de vals. Dura 141 minutos, pero tal como lo cuenta, se podía haber ahorrado media hora o más del metraje. Algunas escenas son demasiado largas y estás deseando que terminen. Casi tanto como la entrada en Júpiter de 2001, una odisea del espacio, con eso lo digo todo.

Hemos llegado a la Luna, suelto la pulserita, bostezo, The End. Una pena.

ArmstrongBonus extra: Man on the moon, el título homenajeado en esta entrada es una fantástica película de Milos Forman de 1999 sobre la vida de otro Kaufman, Andy, un humorista interpretado por Jim Carrey. No tiene nada que ver con la Luna, salvo que el humor de este tipo posiblemente no fuera de este planeta. Man on the moon es también el título de la fenomenal canción de R.E.M. que se deja oír durante la película.

If you believed they put a man on the moon, man on the moon
If you believe there’s nothing up his sleeve, then nothing is cool.

Cara Travis
Anuncios

4 comentarios en “A (bored) man on the moon, by Travis

    • Ningún problema, más bien al contrario. Si lees lo que puse en su día sobre esta peli, dije que era pura diversión, un entretenimiento de 2 horas y media. Lo que ocurre es que si en el post de hoy hablamos de rigor y exactitud, no puedo dejar de mencionar Armageddon, que según la propia NASA es la película con mayor número de errores científicos o inexactitudes. Hasta 168, más de uno por minuto. No sé cuántas veces he visto Armageddon porque me divierte y confieso con la boca chica que me engancha, y por contraste con el tedio de First Man me pareció oportuno rescatarla.

      Me gusta

  1. Un par de precisiones respecto de la de Kubrick. La primera es que en realidad no “entra” en Júpiter, sino en el Monolito, TMA-2 o Zagadka, como se le llama en “2010: Odisea 2” (está claro que Hyams no es Kubrick ni de coña y que sólo hizo su película por oportunismo, incluyendo en el reparto actores rusos para darle una pátina de conformidad con la novela). Y segundo, hay una discrepancia en ese punto entre libro y película. En el libro el monolito se ubica en la órbita de Saturno, mientras que en la película se sitúa en Júpiter. En cuanto al por qué de esa discrepancia, yo daría dos buenas razones:

    a) Tiene connotaciones mucho más míticas. Saturno es un límite (es el planeta más lejano que puede verse a simple vista) y, desde el punto de vista esotérico, es el “Guardián del Umbral”, lo que tiene sentido si vemos la película entera como una “evolución de la humanidad” (al menos, una de sus líneas de interpretación.

    b) Quizá en aquel momento, aunque llegar sólo se llegó a la Luna, ya empezaba a plantearse la colonización de otros planetas y satélites (así como ahora empieza a hablarse de Titán, luna de Saturno, que parece tener condiciones para la vida terrestre) y no era cuestión de atraer una atención indeseada sobre el particular.

    E si non é vero, é ben trovatto.

    Me gusta

    • Es cierto, Aguador, no me expliqué bien. Es obvio que no entra en Júpiter, pero quería hacer entender que entra en su órbita, o en el monolito allí situado. Es el momento más infumable de toda la película, se me hace muy pesado. Respecto a la discrepancia entre el libro y la película, hace un mes me descargué y escuché los dos podcast de La Órbita de Endor sobre 2001, el primero más dedicado al libro y el segundo a la película. Los recomiendo, aunque son unas ocho horas en total.
      Lo que explicaron es que pese a que Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick comenzaron sus obras más o menos a la par, Clarke terminó el libro antes, pero Kubrick no permitía su publicación y podía hacerlo de acuerdo con el contrato firmado. Al intentar rodar Saturno se encontraron con numerosos problemas para representar los anillos de un modo creíble. No fueron capaces de lograr unos efectos especiales del gusto de Kubrick, así que decidieron que el viaje terminara en Júpiter. Arthur C. Clarke no quiso cambiar esa parte del libro, porque debía de estar ya de Kubrick un poco bastante hastalaspelotas. Efectivamente, tu explicación é ben trovatto, ma non é vero. Te dejo el link al programa de La Órbita dedicado a la película:

      https://www.ivoox.com/lode-9×02-2001-una-odisea-del-espacio-parte-audios-mp3_rf_28588536_1.html

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.