¡Cuidado! Futboleros en el basket, por Barney

FINAL REAL MADRID - FC BARCELONA

El Real Madrid ganó la Supercopa de España de baloncesto el domingo pasado en Vitoria contra el eterno enemigo, el Barça. El marcador fue contundente, 99-78. Hasta aquí todo perfecto, un título más, una paliza a unos rivales que venían muy crecidos y que nos birlaron la liga hace apenas 3 meses, y una alegría en este deporte después de la decepción del Mundobasket. Da gusto ver jugar a Llull a ese nivel, me recordó al de la victoria en la final de Copa del Rey de hace dos años en el Palau Sant Jordi (74-91). La pena es que no sea más regular a ese nivel.

Pese a la satisfacción por la victoria, me va a salir un post parecido al de la Supercopa de Europa de fútbol: “Pues no creo que lo celebre demasiado”. Se están cargando el baloncesto, igual que se están cargando el fútbol. Si acabas con la igualdad, matas la competición. Y en ese camino de destrucción andan metidos Florentino y los distintos presidentes del Barça, el actual y todos los que han dimitido por los escándalos legales y fiscales. Ojo, que no estoy defendiendo al “nuestro” y comparando, que de escándalos también sabe y mucho Super-Flo, pero seguramente por sus contactos consigue salir bien parado.

El Real Madrid-Barcelona de la final de la semana pasada era la tercera consecutiva entre estos dos rivales (tres victorias madridistas, todo hay que decirlo). Pero es que las últimas tres finales de la Liga ACB han tenido los mismos protagonistas (2-1 para los culés). Y dos de las tres finales de la Copa del Rey, también (2-1 para el Madrid). Y si no hubo final fue porque Madrid y Barça se enfrentaron en las eliminatorias. Todas estas estadísticas para indicar que de las últimas 9 competiciones nacionales, de 18 posibles finalistas, en 17 ha sido uno de estos dos equipos. Floro y Bartomeu, os estáis cargando la competición.

Evidentemente este desequilibrio de la competición lo origina la desigualdad económica, que en este caso, no la crea ni siquiera el propio deporte de la canasta, sino el hecho de tener el apoyo y la pasta de los equipos de fútbol. Podían disimular un poco ambos y cambiar los nombres de los equipos, pero nada. Cada vez que hay un partido DE BALONCESTO, no lo olvidemos, juegan el Real Madrid Club de Fútbol contra el Fútbol Club Barcelona.

Hay equipos que se organizan con el apoyo de toda una ciudad, con aficiones entendidas, pabellones llenos todos los fines de semana, y que lo intentan siempre, con desigual fortuna. Están haciendo muy bien las cosas, con sentido deportivo y económico, el Baskonia, Málaga, Sevilla, Gran Canaria o Valencia Basket, entre otros, pero no pueden competir. En su día el Badalona fue una alternativa, pero los apuros económicos han estado a punto de acabar con el equipo y con una de las mejores canteras del país. Son equipos que fichan bien y barato, con grandes aficiones detrás que saben un huevo de baloncesto (a veces he sentido apuros por el desconocimiento de amigos futboleros sobre este deporte), con entrenadores seguramente mejores que los de Madrid y Barcelona, pero que cuando están cerca de montar un equipo capaz de competir, se lo desmontan porque sus figuras se van a los dos grandes. El Barça tiene hasta cuatro jugadores del Baskonia (Marcelinho, Lampe, Oleson y Pleiss), este año ha fichado al mejor del Valencia (Doellman) y del Sevilla (Satoransky), y el año pasado se trajo al mejor jugador joven de Unicaja de Málaga (Abrines). El Madrid por su parte ya se trajo al mejor de Gran Canaria (Carroll), y a los jugadorazos de Estudiantes y Joventut de Badalona cuyos equipos no podían darles salarios de estrellas (Felipe Reyes, Chacho Rodríguez y Rudy Fernández).

acb

Los presupuestos de Real Madrid y Barcelona duplican, triplican y cuadruplican los de sus rivales, con lo cual, la lógica económica terminará imponiéndose. Estos dos equipos son los únicos que pueden pagar salarios propios del fútbol a jugadores de baloncesto.

La liga ACB va a acabar convertida en una liga de dos, si no lo es ya, como el fútbol, con alguna sorpresa ocasional. Gracias a que esto es deporte, y el deporte en ocasiones es imprevisible (véase “La brecha en la ceja de Iván Drago“), la ilusión puede vencer a la lógica y los equipos modestos a veces logran ganar a los grandes. Sin desmerecer estas victorias, normalmente se deben más a la diferencia de motivación que a otra cosa.

Como ya dijimos en otro post, “I love this game!“, el baloncesto ha sabido adaptarse en el pasado para seguir siendo un deporte espectacular, entretenido y sobre todo, competido. Han sabido evitar errores como los del fútbol y crear normas como aquellas que penalizan el flopping, que no es otra cosa que el teatro exagerado o fingir faltas o agresiones. Con esta norma Dani Alves, Busquets y Di María durarían poco en los terrenos de juego. Por eso me da tanta rabia cuando lo veo en el baloncesto, como cuando Navarro y Ricky fingen en cada salida de bloqueo, o como cuando Sada se tiró descaradamente al mejor estilo Fábregas y provocó la expulsión de Jaycee Carroll en la final de la Supercopa de hace un año:

Debemos aprender de los que más saben de esto, los americanos, si bien aquí parece imposible algo similar al draft de la NBA. El sistema universitario americano es tan diferente al de las canteras españolas que parece imposible implantarlo en Europa. Pero sería deseable ver a los mejores jóvenes en los peores equipos, y no como ocurre en la actualidad. Se podría buscar algo como el tope salarial que existe en la NBA o la posibilidad de vetar determinados traspasos que adulteran la competición. Poner unos límites a los presupuestos o la obligación de equilibrar las cuentas sin el apoyo de los clubes de fútbol.

Mi gran duda es si aquí estamos preparados para que suceda algo parecido a lo que ocurre en Estados Unidos, dispuestos para que los aficionados veamos como normales los ciclos ganadores y, sobre todo, los perdedores en tu equipo. ¿Podríamos los seguidores del Madrid o el Barça verles en los últimos puestos durante 3 ó 4 años seguidos? ¿Y mientras viendo ganar al Estudiantes o al Joventut? No lo creo, y no creo que Flo, Bartomeu y el que venga después lo permitan.

Una última reflexión: cultura baloncestística. Esos aficionados del fútbol metidos a seguidores del baloncesto deben aprender algunas normas básicas. Y buena parte del reglamento. En este deporte se respeta a los árbitros mucho más que en el fútbol, el macarrismo en los jugadores es menor, por no decir inexistente, y acudir a un estadio es una fiesta, una celebración, no una oportunidad para desfogarte gritando de todo. En el Madrid es de agradecer el movimiento Berserkers, nacido hace 7 años, como ellos mismos dicen, para “mejorar la escasa e intermitente animación” en el campo. Entre sus principios están el rechazo a la violencia y el alejamiento de toda reivindicación política. No voy a decir lo mismo de la Penya Sang Culé blaugrana, y no sólo por una cuestión de colores, sino porque esta peña define en sus bases la mezcla de política y deporte, a veces parece que con más interés en lo primero que en lo segundo.

En fin, futboleros (y me incluyo), bienvenidos al apasionante mundo del baloncesto, pero no intentéis traer vuestros defectos a este deporte. Por favor.

Cara Barney

 

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