La manipulación del relato, por Barney

Stalin 2

Si no hay pruebas, no hay delito. Si no hay registros de un hecho, a la larga parecerá que ese hecho nunca existió. Durante el régimen de Stalin en la extinta Unión Soviética llegó a resultar habitual que se trucaran las fotos que podían resultar incómodas para el líder. Se suprimía a los opositores o se manipulaban fotos del pasado en las que Stalin aparecía con altos cargos del régimen a los que se había depurado en las tristemente célebres purgas estalinistas.

Stalin 1

Es famosa la «desaparición» de Trotski junto a Lenin en el discurso frente al Bolshoi, cuando el primero había caído en desgracia en el aparato (recordad Rebelión en la granja podemita). Con esa reescritura del pasado, con esa burda manipulación del relato, los ejecutados morían dos veces: en la vida real y en la memoria histórica.

Salvando totalmente las distancias, en un mundo como el actual, repleto de imágenes y fotografías, de cámaras por todas partes, de vídeos que registran casi cada respiración de un ciudadano, sorprende la facilidad con la que se juega de nuevo a la manipulación del relato a partir de la ocultación de las imágenes. Y sorprende más que esta alteración intencionada de relato, esta reescritura del pasado reciente, la perversión de la realidad, se esté realizando en un mundo tan controlado, grabado y fotografiado como la Liga de Fútbol Profesional.

Detrás de este montaje, que tacharía de burdo si no fuera porque compruebo asombrado que funciona ante algunos de mis más cercanos, figura todo un aparato de propaganda al frente del cual dirige un tipo siniestro como Jaume Roures, el administrador de Mediapro. El empresario catalán, nacido como Jaime Robles Lobo según la Wikipedia, reconocía en una entrevista en 2016 que seguía siendo tan trotskista como cuando se unió a la Liga Comunista Revolucionaria a finales de los sesenta. Extraña conjunción la de trotskista y millonario, pero dejando al lado una más de las contradicciones del personaje, lo relevante para mí es que nadie mejor que un buen conocedor de Trotski para comprender la importancia del relato, lo vital que resulta manejar la versión que se va a contar. O más importante, cómo lo no contado terminará por resultar irrelevante.

Esta misma semana, La Galerna ha publicado un extenso artículo de Antonio Valderrama sobre la figura, o más bien, sobre el figura de Jaume Roures. Es un artículo abrumador. Brillante en la forma y demoledor en el contenido. Y para el que no lleve años siguiendo la carrera de este individuo será todo un descubrimiento y le costará entender cómo un tipo detenido varias veces en su vida, una de ellas por colaboración con banda armada (con ETA y no durante el franquismo, sino en 1983), cómo un sujeto tan sospechoso puede manejar los derechos del fútbol español, que suponen más del cuarenta por ciento de los ingresos de los clubes profesionales.

Jaume Roures trabajó varios años en TV3, la cadena de adoctrinamiento catalana, denunciada varias veces por manipulación informativa, una herramienta fundamental del procès catalán. Por esta y por otras razones, Roures conoce mejor que nadie la importancia del relato «oficial», «el que se cuenta», que termina siendo en la mayoría de los casos «el que queda». Lo ha hecho toda su vida y lo va a seguir haciendo. Fue idea suya la instalación en la sede de Mediapro del International Press and Broadcasting Center, ese centro de prensa afín que informaba (y por tanto desinformaba) durante los días previos a la triste jornada del mal llamado referéndum del 1-O. Llevó varios días desmontar la campaña de manipulación y difusión a nivel internacional: imágenes de agresiones de otras manifestaciones, incluso obra de los propios Mossos, falsos heridos a los que se daba todo tipo de credibilidad, resultados absurdos del referéndum, estadísticas inverosímiles de hospitalizados que no se correspondían con los ingresos reales en centros de atención,…

Llevo mucho tiempo diciendo que la maquinaria de manipulación mediática del nacionalismo indepe es la misma que la del Barça, un sistema creado en el que los que más se saltan la ley terminan apareciendo como víctimas, en un acojonante proceso en el que una idiotizada parte de la sociedad se traga el discurso.

Con todo este historial, si uno creía que Roures (socio del Barça desde hace tres décadas) y su empresa iban a informar limpiamente sobre el mundo del fútbol o que no iban a jugar a la manipulación del relato a partir de la ocultación de imágenes, es que es un iluso. El aparato de propaganda es enorme y funciona muy bien, con infiltrados en prácticamente todas las emisoras de radio, periódicos y cadenas de televisión. La doble vara de medir de Bein, Movistar o GolTV es tremenda, hasta el punto de que cada vez somos más los que buscamos el sonido en emisoras extranjeras:

Diapositiva1

La influencia del aparato del régimen llega incluso a la BBC. ¿Por qué la BBC ha incurrido en los «errores» groseros en los que lo ha hecho en los últimos meses desinformando sobre la historia del Real Madrid? Por el reportero habitual para el fútbol español, Andy West, cuyo currículum es fácil de encontrar en LinkedIn:

Dp4sViJX4AESpsi

Lo vimos perfectamente el año pasado, tras el pase del Madrid a semifinales con el penalti de Benatia a Lucas Vázquez (que lo era, reconocido hasta por el Mundo Deportivo horas antes de que forzaran al redactor a cambiar lo escrito). La versión oficial de varias cadenas quiso narrar aquello como «el mayor escándalo del fútbol mundial en décadas». ¿En serio?

¿Y lo dicen los que callaron ante el Aytekinazo, la mayor sucesión de «errores» que se recuerda en un partido en toda la historia de la Champions? Me pareció especialmente llamativo de aquel partido que las imágenes del penalti de Mascherano a Di María no se vieran en España, o que no las viéramos hasta unos días después y gracias a que algunos aficionados colgaron en las redes los vídeos que pudieron ver en otros países.

Tampoco pudimos ver una sola toma buena de la agresión de Sergi Roberto a Marcelo en el Clásico del final de la temporada pasada, o las amenazas de Messi a Hernández Hernández en el túnel de vestuarios, o la posición de Dembelé en el 1-0 frente al Villarreal pese a que las encontramos con la tecnología 360 grados, es decir, con una treintena de cámaras apuntando al lugar adecuado. El periodista mamporrero que hace de intermediario con el VAR, Isaac Fouto, reconoció que en la sala del VAR no disponían de las imágenes que se vieron un día después y que por eso el gol no se anuló.

Lo mismo ocurrió con las imágenes frontales de la plancha de Suárez al Pichu Cuéllar en el reciente Barça-Leganés, que vimos veinticuatro horas después gracias a una televisión mexicana. Casualmente todas estas imágenes hurtadas apuntan siempre en la misma dirección. El brazo ejecutor de Roures se llama Óscar Lago, reconocido culé y auténtico trilero del vídeo. Incluso Julio Maldonado, Maldini, el felador de Messi, tuvo que reconocerlo al día siguiente, tras haber dicho en directo que «no hay nada» y algo peor, que «Suárez intenta apartar la pierna». Como si los tacos en el antebrazo y el rodillazo en la cara no fueran suficientes para saber que eso era falta aquí y en Honolulú.

Diapositiva2

«Jugada muy fronteriza». Recordad que lo que no se ve no existe. Y lo que se muestra se manipula, como ocurrió con muchas de las líneas trazadas para el fuera de juego. «Errores» groseros. Nacho Tellado demostró con su programa que se estaban cometiendo «errores» de bulto, casualmente también, apuntando siempre en la misma dirección. Su denuncia supuso que dejara de asistir al Chirincirco de Atresmedia.

DwzMCvwX4AAmaRe.jpeg

Ha vuelto la censura, como con Stalin o Franco, o como ocurre con todos aquellos aficionados que osan colgar vídeos con repeticiones de LaLiga en Twitter o Facebook para que se vea la manipulación. Sus perfiles se cierran o bloquean con premura.

El aparato está teniendo fisuras porque es imposible mantener la mentira durante tanto tiempo. Tras varias jornadas en las que se cortaban jugadas de gol del Madrid para evitar que el VAR pudiera validarlas, Isaac Fouto volvió a decir que no era error del protocolo y se sacó una norma de la manga que rápidamente fue rebatida:

Diapositiva3

«Un camino despejado», nada de «muchos metros» por recorrer. Además, no hay más que ver en qué momento el asistente levanta el banderín. En la segunda imagen (gracias, Rafa NMJ), porque en la superior el banderín del asistente todavía está abajo. Es un escándalo que ese día no costó puntos, pero sí en otras jornadas.

Diapositiva4

Esta misma semana ha habido un Barça-Madrid, con menos polémica que otras veces, pero con un arbitraje difícil, como siempre en ese campo en el que lo habitual es salir con la misma cara de aquel que acaba de sufrir las habilidades de un carterista en el Metro. Hay una jugada dudosa que apenas se vio en directo, un agarrón de Jordi Alba a Vinicius. No digo que sea un penalti escandaloso, aunque sí tengo claro que en el área contraria se habría pitado porque Luis Suárez se habría dejado caer girando cuatro veces sobre su propio tronco antes de besar el suelo. El joven brasileño, noble e inexperto aún, se mantuvo en pie y ni siquiera protestó.

Resultado de imagen de agarrón jordi alba vinicius

Lo relevante es lo que ocurrió con la realización. No hay más imágenes que esta foto y no hay más vídeos que la imagen lejana en directo, lo que llevó a que algunos periodistas preguntaran ¡por fin! que dónde estaban las imágenes escamoteadas. Lo hizo Josep Pedrerol, culé confeso, en El Chiringuito, y lo hizo para mi sorpresa el As de Relaño (La televisión ocultó un posible penalti de Jordi Alba a Vinicius).

Cuarenta y tres años después de la muerte de Franco, la censura ha vuelto. Se ve lo que decide Roures con su amigo Tebas. Al menos han tenido el valor de reconocerlo, como dijo recientemente el presidente de la Liga de Fútbol Profesional: «Los realizadores tienen que evitar que se vean las imágenes que no aportan cosas positivas al fútbol». Admiten que ellos deciden lo que se ve y lo que no, con un curioso criterio. No se ven imágenes de la pelea barriobajera entre los jugadores del Valencia y el Getafe al finalizar la vuelta de cuartos de la Copa, o se toman planos cortos de Mendizorroza para ocultar las gradas vacías en señal de protesta de los aficionados por los horarios.

Y ya puestos, deben pensar Roures y Óscar Lago, ocultemos todo aquello que ensucie la imagen bucólico-pastoril creada alrededor de su Barça (recordad la definición de PreVARicar). Las agresiones e insultos de Suárez, o la enésima actuación de la escuela culé de teatro, protagonizada en esta ocasión por el secundario Cillesen y el actor principal Sergio Busquets, ambos cayendo desplomados en coordinada armonía tras recibir un soplido, imágenes omitidas que no llegaron a las cadenas. Se hurtaron al espectador medio y todo aquel que la subía a las redes sociales pudo comprobar con estupor la velocidad de bloqueo y censura de los chicos de Roures.

Resultado de imagen de pancarta presos politicos camp nou

Pero, sin embargo, la realización sí ha mostrado en primeros planos y a todo el mundo las proclamas políticas que suelen lucir en el Camp Nou, en lo que a mi modo de ver incumple de modo flagrante lo indicado en el Reglamento de prevención de la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte:

Art. 20. …las causas que impiden el acceso al recinto deportivo o la permanencia en el mismo, incorporando expresamente, como mínimo, las siguientes:

f) Introducir, exhibir o elaborar pancartas, banderas, símbolos u otras señales con mensajes que inciten a la violencia o al terrorismo, o en cuya virtud una persona o grupo de ellas sea amenazada, insultada o vejada por razón de su origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad, sexo u orientación sexual.

Creo que somos muchos los que nos sentimos insultados cuando proclaman la falta de democracia de nuestro país o tildan al gobierno de dictadura.

La última anomalía de esta vergüenza de Liga ha sido dejar en manos de Mediapro el control del VAR. En aquel momento, la mayoría de madridistas supimos que no iba a funcionar, como no lo había hecho en Alemania, por ejemplo. Qué casualidad que hayan pedido aclaraciones sobre su funcionamiento el Valladolid, el Getafe, el Atleti, el Madrid, el Celta y tantos otros, pero que sin embargo guste tanto a uno de los diarios oficiales del barcelonismo:

Dw89NMvWsAAMFpW.jpeg

El Barça, o VARça, por cierto, que acabó la primera vuelta encantado con su implantación (y sin penaltis en contra), fue sin embargo el club que marcó el punto de inflexión para el VAR tras la expulsión de Lenglet en la quinta jornada. Así recordó Jaume Roures las encendidas protestas de los culés tras la decisión:

Roures Florentino

¡Pero si el Madrid no ha abierto la boca! ¡Si los madridistas nos cabreamos con el silencio cómplice del club, con la media sonrisa totalmente insuficiente de Butragueño ante los medios cuando se están riendo en nuestra cara! De nuevo el mundo al revés, los que se pasan por el forro todas las normativas son las víctimas, y los agraviados, los verdugos. La misma maquinaria del independentismo. Nos atracan dos veces: en el campo y en la crónica posterior. Como en las ligas de Tenerife, con arbitrajes sibilinos de García de Loza y Gracia Redondo, y con el silencio cómplice de los medios.

No sé si para compensar, pero este fin de semana se ha abusado del VAR en el derbi Atlético de Madrid-Real Madrid. Creo que está para eso, para que se utilice, pero me da la impresión de que no han acertado ni una: deberían haber anulado el gol del Atleti, dudo mucho en el penalti a Vinicius (¿dónde está el huevo de Giménez que traba al brasileño?), y el gol de Morata es legal según el programa de Nacho Tellado, el más fiable hasta que se demuestre lo contrario. El VAR ha terminado por ser mayor desastre de lo que pronosticábamos, y sigue sin usarse adecuadamente para sancionar agresiones o entradas asesinas como las del sábado:

Mientras tanto, Jaume Roures se frota las manos. En medio del descrédito de la competición puede ayudar a los suyos sin disimulo porque todo es una pocilga. Cobra una pasta por el VAR, cobra por Real Madrid TV, manipula a su antojo las imágenes que cede a los medios, ficha a Miguel Cardenal para que le ayude a lograr los derechos del Mundial de fútbol, intenta llevar la orgía indepe del Girona-Barça a Miami,… Construye un relato falaz y manipulado porque sabe que hay muchas posibilidades de que prospere, de que el discurso fácil llegue a la mayoría. Como estas otras milongas que desde el culerío indepe se han contado durante décadas y han permanecido en la memoria de muchos:

  • El Madrid era el equipo de Franco: sin embargo, ayer 12 de febrero de 2019 el Barça le retira todas las condecoraciones al Caudillo por sus inestimables ayudas al club. Pretenden cambiar la historia, pero les dejo el Capítulo 2 de las Historias de la Historia que los culés no quieren oír.
  • El apelativo de dream team para un buen equipo que no fue ni de lejos el mejor en España (el Madrid de la Quinta del Buitre), ni en Europa (el Milan de Sacchi y Capello).
  • Las bolas calientes en los sorteos para favorecer al Madrid. El año pasado, PSG, Juve y Bayern, unas bolas tan calientes como mis pelotas cuando les escucho. Capítulo 3 de las Historias de la Historia.

Y la cachondada de siempre llegado este momento de la competición: el Madrid gana porque sus rivales son débiles, son muy malos aunque sean finalistas o semifinalistas de Champions. Ya ha empezado Maldini infravalorando al Ajax:

DzIPmQxWsAAkYWh.jpeg

Menos mal que Fred Gwynne ha recopilado esta colección de titulares del mismo Maldini sobre los rivales del Madrid. Parece cachondeo, pero es real, y para muchos aficionados Julio Maldonado es un periodista creíble:

DzInCYwX4AAQ0xP.jpeg

Increíble, pero cierto. Por eso, cuando veo la grosera manipulación del relato narrado, es cuando me acojono pensando en la figura del «relator» para la negociación entre el Gobierno y la Generalitat, la figura del que pretendían que nos contara la historia. ¿A que alguno tenía los santos cojones de proponer a Roures?

Cara Barney

La biodiversidad animal en el gimnasio, por Lester

GYM3Menos mal que se acabó enero. Y digo «menos mal» porque enero es el mes en el que el gimnasio está a reventar de gente, producto sin duda de todos esos propósitos de principios de año que antes de que empiece febrero ya se han enterrado en el baúl de los recuerdos. El que suscribe es usuario habitual, constante y sobre todo silencioso de gimnasios de todo tipo desde hace unos catorce años, desde los cutres en los que se rompen los aparatos mientras haces ejercicios o tienen colchonetas con más lamparones que el vestido de Mónica Lewinsky hasta los megapijos en los que todo huele a colonia y perfumes de lavanda, luego me siento tan capacitado para hablar de sus especímenes como lo estaba Féliz Rodríguez de la Fuente para disertar sobre la fauna ibérica. Que en el fondo es un poco lo que hay en ese pequeño ecosistema que es el gym, un espacio en el que cambian sus criaturas según sean rapaces diurnas, hervíboros de mediodía o depredadores nocturnos.

Yo pertenezco al grupo de los madrugadores, esos tarados que se caen de la cama y entran en el gimnasio poco después de las siete de la mañana, y por sorprendente que pueda parecer dado lo intempestivo del horario, durante todo el mes de enero he tenido problemas para encontrar una cinta libre pese a haber doce disponibles. Bueno, miento, hay diez, porque una lleva estropeada… no sé,… poco tiempo,… como unos dieciocho meses, y otra con el cartel de «NO FUNCIONA» que va rotando de cinta en cinta, yo creo que por joder.

GYM 1

Luego están las preferencias: los corredores, como animales de costumbres que somos, tenemos nuestra cinta habitual, nuestro hueco predilecto en el que soltar las piernas por las mañanas. En mi caso no es una cinta concreta, sino siempre la más alejada de Nubetóxica. Nubetóxica es una señora de poco más de cincuenta tacos con evidentes problemas de sobrepeso que lleva una camiseta por trimestre. De verdad, es totalmente verídico. No se la cambia nunca la muy cerda, salvo con el cambio de estación. Ahora está en fase roja Cullera 1991, igual que en otoño fue azul Caja Rural de Ahorros o blanca en verano (de Supermercados Condis), lo que provoca un hedor vomitivo a su alrededor que de verdad que no sé cómo la gente aguanta. Yo veo a Nubetóxica en segunda fila a la derecha y me voy a la izquierda de la primera fila. La veo en primera fila en el medio, y me voy a la trasera a uno de los extremos. Si solo queda una cinta libre a su lado,… ese día hago spinning o me voy a correr a la calle aunque estemos bajo cero. La primera vez que se puso a mi lado, la onda expansiva del olor estuvo a punto de hacerme caer del aparato. Otro día se dejó la toalla con la que se limpia el sudor y se activó el protocolo antirradiactivo. Es insoportable.

Luego te llegan los típicos colegas en la oficina, eh, guarrete, seguro que te pones en la segunda fila del gimnasio para verle el culo a las pericas de la primera, ¿eh?, todo ello mientras te dan con el codo y se sonríen de oreja a oreja. No, chavalín, los mejores culos del gimnasio nunca están a las siete de la mañana. Son mucho mejores los del mediodía, pero sobre todo los de la noche, si bien en algunos casos son cuerpos tan artificiales y siliconados que echan para atrás, unos senos turgentes con menos movimiento que yo en una pista de baile. En ocasiones se trata de culos de chonis que van maquilladas al gimnasio como si salieran de una peli de vampiros. O como si fueran la propia vampiresa anhelando ser cazada por los Van Helsing que las acechan. Estoy seguro de que, para ponerse esas mallas apretadas que lucen, utilizan un aparato de envasado al vacío, un extractor del aire que queda entre sus cachas y la lycra, de tal modo que si se les escapa un pedo (y doy fe de que se les escapan, es lo que tiene la alimentación vegana) se puede ver el paso de la burbuja de aire desde sus rectos hasta el tobillo.

Estas superheroínas Marvel tienen su grupo de admiradores, un par de chavales que se miran entre ellos, sueltan las mancuernas, se dan codazos de complicidad y se sonríen mientras con el mentón las señalan y profieren un gruñido gutural extraído del fondo de la garganta del primate que nunca dejaron de ser. El gruñido febril del macho hispano pasa a bramido propio de la berrea de los cérvidos cuando la chica Marvel está trabajando en aparatos que requieren que su cuerpo quede extendido boca abajo con el culo en pompa. O cuando se emplean con fuerza trabajando los abductores y abriendo las piernas todo lo que sus caderas admiten sin llegar al descoyuntamiento.

GYM2

Estos chavales que están más pendientes de las féminas que de ejercitar su musculatura (y posiblemente hagan bien) no aguantan mucho en el gimnasio, suelen ser de los que pagan la cuota solo en enero y septiembre. Por el contrario, los tíos que están todo el año machacando su físico cumplen en muchos casos la máxima que leí hace poco:

GYM

Les ves haciendo pesas frente al espejo y contemplando henchidos de orgullo cómo todos los músculos de sus brazos se ponen en tensión. Brazos tatuados con dragones, letras chinas, crucifijos, rosarios, vírgenes o tíos barbudos. O a veces todo junto. Pero sobre todo se les distingue por el ruido que hacen: gimen cada vez que alzan la mancuerna como si un toro bravo les embistiera por detrás, y que cada uno interprete esta frase como quiera. Gimen y gritan para que todo el resto del gimnasio seamos conscientes del esfuerzo tan inhumano que están realizando. Claro que luego les ves coger la toalla con el mismo esfuerzo y gemidos, como si pesara ciento veinte kilos, uuuaaarghh, y se desmitifican ellos solos, aparte de que se secan el sudor compungidos como si se estuvieran pasando una lija en lugar de una toalla.

A las siete de la mañana la edad media de los moradores del gimnasio es elevada, supongo que gente que no puede dormir por su mala conciencia, como las dos brujas charlatanas que me sacan de mi ensimismamiento mañanero. Son dos cotorras de avanzada edad que acuden al gimnasio a andar en la cinta y a hablar a gritos como si estuvieran en la carnicería. Joder, con lo cerca que está el Retiro, con lo agradable que debe ser un paseo con el rocío del amanecer… pues no, les mola ponerse cerca de mí cuando estoy concentrado haciendo series. Se saben la vida de todo el vecindario y de sus familias hasta el decimoquinto grado de parentesco y lo que desconocen se lo inventan. Se las entiende todo pese a la música ambiente del gimnasio, que no se emite a pocos decibelios precisamente. Son terribles. Así que cada vez que esto ocurre me veo obligado a subir el volumen de mi aparato para no oírlas, pero me avisa el móvil de que escuchar con el volumen elevado durante un tiempo prolongado puede ser perjudicial para mis oídos. ¡Joder, lo sé, pero escuchar a las cotorras puede ser demoledor para mi cerebro! Así que he elegido ser sordo antes que acabar imbécil.

Hubo un día en que me puse estratégicamente en una cinta de las que suelen utilizar las brujas. No había más libres en todo el gimnasio, salvo las de mis lados. «Jejejejeje», pensé, iluso de mí, «hoy no os toca piar sobre el bombo de la hija de Pepita, ni sobre el vividor de Ramón, ni sobre el niño de la Paqui». Pues me equivoqué, se pusieron a rajar a mi derecha y a mi izquierda, ¡en estéreo!, levantaban la cabeza y hablaban como por encima de mí, como si las muy lerdas pensaran que sus palabras iban a dibujar una parábola perfecta sobre mi cabeza para llegar grácilmente a oídos de su compañera. Joder, fue horrible, estuve por poner una denuncia al Tribunal de La Haya. Además hablaban con ese tono de abuelita cascarrabias que cree que no las escuchas, pero en el fondo desean que lo hagas:

– ¡Huy, Mari, cómo suda este chico!

– Le va a dar algo, Puri.

– A mí me ha salpicado una gota, es que no es normal, le voy a decir algo.

«¡¡Jodeeeer!! Lo que no es normal es el olor a laca que despedís, coño, y que vengáis aquí a andar con lo maravilloso que es un paseo por el parque. Y sí, ¡sudo, sudo muchísimo! Sudo como un pollo al horno, como un finlandés en una sauna o como Pedro Duque en rueda de prensa, porque aquí venimos a hacer ejercicio, a correr, a machacarnos y dejarnos las preocupaciones, no para poner a caldo a todo lo que se menea en vuestro entorno, ¡que un día os vais a morder la lengua y a envenenaros!» Ese día solté los brazos de modo exagerado, para que el sudor salpicara con más fuerza, a mayor distancia, para que les llegara hasta el careto, «huy, Mari, que me ha saltado hasta el ojo, pero este chico…» Una sonrisa se dibujó en mi rostro, ja, ja, ja, ja, ¿se nota lo relajado que salgo del gimnasio?

Al acabar mis ejercicios me pego una buena ducha, momento que me sirve para comprobar que quizás sea el único de todo el vestuario que no lleva tatuajes por el cuerpo. De hecho creo que en los gimnasios de tipo medio hay mayor número de tatuajes  por centímetro cuadrado de piel que en el módulo de reincidentes de una cárcel. De una cárcel común, no de una repleta de ciudadanos «ilustres» como la de Soto del Real.

GYM4

En el vestuario comienza también el intercambio de pastillas y recomendaciones sobre las mejores para el engorde de la musculatura. Es acojonante, les ves meterse unos pildorazos de esos que más que pastillas son canicas de claras de huevo reconcentradas. Y batidos de proteínas, y arroz con pollo con unos polvos que no sé de qué son, pero huelen a rayos. He visto a tipos que cambiaban completamente de físico en apenas seis meses. Se hinchan el tronco superior, los pectorales, espaldas, bíceps, cuello, pero por el contrario se quedan con unas piernitas de etíope. «El tipo croiassant sobre alambres», como definió una amiga mía.

Tras la ducha me visto, me pongo la corbata y me dispongo a iniciar una nueva jornada de trabajo. Salgo del gimnasio, me despido de Hormigatómica, una chica de metro cuarenta súper cachas con unos bíceps que para mí quisiera, de Kirdúglas, el ancianete escuálido sin un gramo de grasa, y de Ligón Podemita, el tipo simpático de la coleta que no viene a hacer deporte, sino a flirtear con la monitora o con alguna joven desprevenida. Sonrío. He liberado endorfinas, he dejado mis preocupaciones atrás empapadas en sudor y he tratado de abstraerme durante una hora escuchando podcasts frikis o las noticias, ¿puede haber algo mejor para comenzar el día?

Creo sinceramente que el CIS no necesita hacer 2.500 llamadas aleatorias para sus encuestas de intención de voto. La biodiversidad humana del gimnasio es una muestra mucho más rica y diversa, bastante más fiel y representativa, de la sociedad. Y total, ¡los resultados iban a ser igual de fiables que los del CIS de Tezanos!

En defensa del cine español, por Travis

Premios Goya Sevilla

«No me gusta el cine español», «no soporto a Pepito ni a Fulanita» o «todas las películas son iguales» son frases que algunos colegas me repiten con frecuencia cada vez que les comento o recomiendo una película española. Eso cuando no meten la política o los prejuicios para soltarte los archiconocidos «esos progres de la Ceja» o «siempre están con la guerra civil», justo antes del requeterrepetido «solo están para cobrar la subvención y vivir del cuento». Y no, no estoy de acuerdo en absoluto. Aunque a mí tampoco me guste «algún tipo de cine español» y «no soporte a mis Pepitos y Fulanitas» particulares, sí tengo claro que «no todas las películas son iguales». Ni mucho menos.

Hoy que el cine español celebra su tradicional fiesta anual, los Goya, creo que es un día perfecto para dedicarle un texto de homenaje, un post en defensa del buen cine español. El bueno, nada más, al malo podemos aplicarle el lanzallamas, igual que al mal cine francés, al americano, o a cualquier cinta de Lars von Trier.

Los Goya son una ceremonia bastante tediosa, pero nada que no sean los Óscar o (supongo) los César franceses o los Bafta británicos. Pero antes de comenzar, ¿por qué Goya? ¿Por qué se escogió al pintor aragonés para premiar algo mucho más reciente que sus cuadros? Siempre he creído que sería por el uso de la luz y el color, o por los encuadres del pintor, tan cinematográficos que alguien de la Academia de Cine lo elegiría por ser capaz de utilizar el color como Alfred Hitchcock,

1 Los borrachos Goya

por resultar costumbrista como Francis Ford Coppola,

2 La gallina ciega Goya

simbólico como Martin Scorsese,

3 Aquelarre Goya

por crear una luz como si de un fotograma de Vittorio Storaro se tratara,

4 Fusilamientos 2 de mayo Goya

o por ser un mago de la oscuridad y las tinieblas, como Ridley Scott:

5 Pintura negra Goya

Mal empiezo si para hablar del cine español menciono a directores extranjeros. Rebobino. El color de las escenas de Almodóvar, la representación costumbrista de Luis García Berlanga, el uso de los símbolos de Julio Medem, la iluminación y la fotografía de Javier Aguirresarobe (quien, por cierto, participó en Los fantasmas de Goya, de Milos Forman) o las sombras y penumbras de Álex de la Iglesia, bien podían tener inspiración en los cuadros de Goya.

Algo de lo comentado hubo en la creación de estos premios allá por 1987. Se buscó una palabra de dos sílabas, con cierta sonoridad, como Óscar o César, y se eligió Goya porque el artista «había tenido un concepto pictórico cercano al cine» y «varias de sus obras más representativas tenían casi un tratamiento secuencial».

Sea por lo que fuere, el cine español no termina de convencer aquí, a buena parte de nuestros compatriotas. La recaudación se situó por encima de los 100 millones de euros en 2018, barrera que se superó por quinto año consecutivo. Puede parecer una cifra aceptable, pero se trata «solo» de 17 millones de espectadores de los casi cien millones de entradas vendidas, lo que mantiene la cuota de pantalla en ese rango entre el 16 y el 20 por ciento en el que se estabilizó hace ya mucho tiempo.

La película más taquillera de 2018 en España fue Jurassic World: el reino caído, dirigida, ¡anda, coño!, por el barcelonés Juan Antonio Bayona. Una muestra más del enorme talento que hay aquí, un talento que Bayona ha desplegado cual bestia del jurásico en las cuatro películas que ha dirigido hasta la fecha: la mencionada, El internado, Lo imposible y la que más me ha acongojado en los últimos años, Un monstruo viene a verme.

He visto tres de las cinco películas nominadas a mejor película este año, y desde luego que tengo que decir a esos colegas que «no, no son todas iguales», y «no, no van sobre la guerra civil». El cine español tiene miles de temas más por explotar. Un equipo de baloncesto de discapacitados intelectuales, un político corrupto, las soterradas disputas familiares en un pueblo, dos gitanas lesbianas y dos hermanos gitanos tratando de rehacer sus vidas.

Esos son grosso modo los temas de los que tratan las cinco películas que competirán por el Goya a mejor película de 2018: Campeones, El reino, Todos lo saben, Carmen y Lola y Entre dos aguas. No he visto las dos últimas, pero sí puedo decir que las tres primeras son películas con bastante interés, notables. Muy cuidadas en cada detalle, desde el guion, los actores seleccionados, la factura técnica y el diseño de producción. Con historias interesantes que contar.

El reino (Rodrigo Sorogoyen) nos cuenta en hora y media lo que vemos en el telediario por capítulos durante meses: una panda de políticos corruptos, grabaciones, chantajes, registros policiales, investigaciones judiciales,… Si el cine español quiere desarrollar estas tramas, como hemos visto en los últimos años, tenemos material como para ser una potencia de primer orden. Antonio de la Torre compone otro estupendo personaje más que añadir a su carrera repleta de hijos de puta integrales, un carrerón que nada tiene que envidiar a muchos actores de Hollywood.

Cuando salí de ver Todos lo saben (Asghar Farhadi) le dije a mi acompañante: «anda que no hay historias en los pueblos por contar, conflictos entre familias que ocurrieron en el pasado y que permanecen latentes a la espera de que algo prenda la mecha». La trama tarda en arrancar, pero luego lo hace con fuerza, apoyada en un reparto que se permite el lujo de contar con dos Óscar de Hollywood (Javier Bardem y Penélope Cruz), aunque yo me quedo mil veces antes con Bárbara Lennie y con el argentino Ricardo Darín, al que ya podemos considerar «uno de los nuestros».

Mi favorita para esta noche es Campeones, la obra de Javier Fesser a la que los cuatro amiguetes dedicamos un post entero repleto de cariño. Es una película entrañable, honesta, emotiva, solidaria y muy, muy divertida. Es mi favorita para esta noche y seguramente por eso no ganará, como no lo ha hecho nunca la película por la que yo apostaba, o la más taquillera, o la más reconocida a nivel internacional.

Porque así somos en España muchas veces, que parece que nos jode reconocer el éxito del vecino, no digamos el del compañero de profesión. A Almodóvar le negaron los premios sus propios compañeros de la Academia de Cine durante años, esos mismos años en los que sus vitrinas se abarrotaban de galardones internacionales.

A veces somos nuestros peores enemigos, echando pestes de las películas que se hacen aquí y yendo como locos a ver el último blockbuster bazofia que nos viene de Hollywood. O creando una polémica artificial y difundiendo comunicados y guasaps en contra de una película porque alguien ha escuchado que un actor dijo no sé qué mierda, como le ocurrió a la muy digna El guardián invisible, que me llevó a escribir sobre esos guardianes visibles de la moral. Este blog tampoco es el mejor ejemplo. No hay más que ver que en el post dedicado a las películas más desastrosas de la historia las dos primeras resultaron ser producciones españolas (No somos nadie y Fotos).

Nos encanta buscar la polémica y la alimentamos, «que si los Bardem, que si las sociedades panameñas de Almodóvar, que si Willy Toledo ha dicho,…», y no digo que en la mayoría de los casos con razón, pero hasta en eso nos alejamos de los norteamericanos. Clint Eastwood, Arnold Schwarzenegger, Robert Duvall o Chuck Norris son lo que aquí denominaríamos fachas muy fachas, protofranquistas, pero no creo que a sus películas acudan únicamente votantes del partido republicano. Parece que los espectadores sean capaces de valorar la calidad artística de una película al margen de las ideas políticas de sus directores o actores.

Y entiendo que cueste, a mí también me pasa. Es cierto que en España no ayudaron nada espectáculos como la gala de los Goya del No a la guerra, o los sucesivos ataques a los ministros de Cultura que han ido desfilando año tras año para recibir los insultos y las chanzas de los premiados, sobre todo si eran del PP. Parece que el cine es de izquierdas y que hay que subir el IVA si gobierna el PP y bajarlo si lo hace el PSOE. Basta ya, dejadnos en paz, dejadnos disfrutar de las películas de Amenábar, Bayona, José Luis Cuerda, por supuesto que el gran Álex de la Iglesia, Trueba a veces, Isabel Coixet cuando no se pone coñazo trascendental, Alberto Rodríguez, Raúl Arévalo, Icíar Bollaín y también, por qué no, de las comedias gamberras de Santiago Segura, Nacho García Velilla y tantos otros.

En el fondo, con los años he aprendido que se llaman premios Goya porque evidencian lo que narró mejor que nadie Don Francisco de Goya y Lucientes en su cuadro Duelo a garrotazos:

7 Duelo a garrotazos Goya

 

 

 

Rebelión en la granja podemita, por Josean

rebelión 1

En 1945 se publicó la novela satírica Rebelión en la granja, del escritor británico nacido en la India George Orwell, una estupenda fábula sobre el estalinismo y la corrupción que engendra el poder. Tomando como punto de partida la revolución iniciada por los animales de una granja contra sus dueños opresores, humanos lógicamente, Orwell realiza una crítica furibunda de los totalitarismos y la manipulación de la realidad por parte del poder establecido cuando dicha manipulación es útil y necesaria para sus objetivos.

Por si alguno no la ha leído (que deje ya este post y se ponga a hacerlo de inmediato), o por si los que la leyeron en su día no la tienen fresca en la memoria, trataré de hacer un breve resumen de lo que esta historia cuenta.

rebelión 2

Tras la muerte del Viejo Mayor, figura que puede representar a Lenin o incluso a Marx y los principios de lucha contra el capitalismo, los animales de la granja, liderados por los cerdos, se rebelan contra el señor Jones y los humanos, a los que consiguen expulsar. En una pared bien visible escriben sus reglas, los Siete Mandamientos que todos los animales sin excepción se comprometen a cumplir.

Crean un nuevo orden bajo el mando del astuto cerdo Napoleón (Stalin), el cual se apoya en sus inicios en Snowball (Trotski), posiblemente más inteligente y preparado que el primero, y en Squealer, que representa al aparato de propaganda necesario para convencer a los demás animales de que cualquier decisión de Napoleón es siempre la acertada y la más conveniente para ellos. El caballo percherón Boxer es el proletariado trabajador, y las ovejas y gallinas representan a los campesinos, al pueblo que acata y nunca se muestra crítico con las decisiones de los cerdos.

Con el tiempo, los cerdos comenzarán a incumplir uno a uno los Mandamientos, entre ellos el de caminar como los humanos o dormir en una cama, y tomarán decisiones que no serán bien comprendidas, como la de mudarse a la antigua casa de los Jones. Para mantener su autoridad, Napoleón se rodea de un grupo de violentos perros (la policía secreta estalinista), y solucionará sus diferencias de criterio con Snowball expulsando al mismo de la granja.

A partir de ese momento Snowball pasa a ser un proscrito, pese a lo importante que fue en su día para la revolución, y Napoleón consigue convencer al resto de animales de que en realidad era un traidor que estaba pactando con los humanos y que boicoteaba cualquier intento de establecer ese nuevo orden liderado por los cerdos. El entusiasmo inicial de los animales va decayendo al comprobar que su situación apenas ha variado, por no decir que ha empeorado, y sobre todo cuando descubren que el comportamiento de Napoleón y sus más cercanos se parece cada día más al de los humanos. El libro termina con una comida entre los humanos y los cerdos, en la que estos han copiado totalmente el comportamiento de los humanos. Los Siete Mandamientos de la pared han sido eliminados o modificados con el transcurso de los meses y al final solo queda el célebre:

«Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros»

Leí este libro por primera vez hará unos veinte años, y lo volví a leer el verano pasado porque ya entonces lo que estaba ocurriendo en la formación Podemos me recordaba al comportamiento de los cerdos en el libro. Por tanto, este post llevaba muchos meses de maduración, y tras las últimas noticias acaecidas en la formación política no puedo dejar pasar este momento.

Utilizaré los cerdos porque son los animales empleados por Orwell, y de verdad que no pretendo hacer ningún paralelismo ni crítica de los líderes de Podemos aludiendo al comportamiento general de los marranos, solo a los de la novela. Fue una crítica que ya en su día recibió Orwell, quien consideró estúpidas las sugerencias, algunas como la del escritor T. S. Eliot, en el sentido de que «cualquier animal que no fuera el cerdo podía haber sido elegido para representar a los bolcheviques».

Evidentemente, Pablo Iglesias es Napoleón, el líder de esa revolución contra la Casta, un líder ambicioso que convence y engatusa a sus seguidores para rebelarse contra el poder establecido, un sistema injusto y corrupto en el que todos veíamos con estupor cómo se privatizaban los beneficios y se socializaban las pérdidas. El movimiento de protesta y rechazo al PPSOE era necesario (Entre Podemos y el No Podemos, escribí en su día). Otra cosa muy distinta es que esa necesidad se canalizara a través de Iglesias y los más extremistas.

Desde el principio de su nacimiento, Iglesias y sus acólitos proclamaron a los cuatro vientos que ellos jamás se comportarían como la Casta, que no tolerarían imputados en sus filas, ni evasores de impuestos, ni percibirían los salarios y privilegios del resto de la clase política, y que seguirían viviendo en el barrio de toda la vida y siendo cercanos a los suyos. Íñigo Errejón es Snowball, el segundo de a bordo, quizás más moderado y preparado que Napoleón Iglesias, pero precisamente por eso ha sido expulsado por el líder supremo. Igual que todo el que ha osado hacerle sombra, como Carolina Bescansa o los movimientos de Echenique en sus principios.

La toma de decisiones entre los animales adquiere el aspecto de asamblea participativa, si bien se adopta siempre lo que Napoleón previamente ha decidido. Que Iglesias saliera elegido en su partido, y su pareja Irene Montero ocupara el segundo lugar, es propio de ciertos regímenes que tanto gustan al líder de la formación morada. Todo ello, en unas primarias en las que cada vez votan menos militantes (apenas el 11,7% de los inscritos) y en las que se utilizó el sistema de votación que pretendía Iglesias y no los que propusieron otros rivales.

rebelión 3

Pablo Echenique se ha convertido en Squealer, el justificador ante las bases de militantes de todas las decisiones de Iglesias, por controvertidas que puedan parecer. Juan Carlos Monedero es el aparato de propaganda necesario, La Tuerka, aparato que sirve tanto para criticar a los malos malísimos de la Casta como a los «traidores» que han cuestionado los principios del partido, unos principios tan móviles y cambiantes como los Siete Mandamientos de la granja. Las excusas que han dado algunos de los dirigentes de esta formación cuando les han pillado incurriendo en fraude fiscal (Monedero) o condenados por no pagar a la Seguridad Social (Echenique) me han recordado a las manipulaciones que los cerdos hacían de los principios fundamentales escritos en la pared de la granja.

En el libro de Orwell, los animales se sorprenden cuando Napoleón y los suyos se van a vivir a la casa grande de los Jones, porque «estaban todos de acuerdo en que jamás debería vivir allí animal alguno». Es evidente que el chalet de Galapagar es la casa de los Jones, un símbolo de todo aquello contra lo que se rebelaron los animales.

Alberto Garzón sería como el señor Frederick, con el que Napoleón firma un pacto de no agresión, puesto que podía ser una competencia para su granja. Me queda por ver si el señor Pilkington es Pedro Sánchez, el humano de la Casta con el que pacta para alcanzar el poder, y la culminación de un proceso en el que, como en el libro, al final resulta imposible distinguir a Napoleón de todo aquello que siempre criticó.

El poder corrompe y esa es una de las grandes reflexiones del libro de Orwell. O como dijo Lord Acton, «el poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente». Iglesias, como Napoleón, como tantos líderes, como tantos totalitarismos, detesta la crítica en su entorno. Todos ellos prefieren la mansedumbre de ovejas y gallinas.

rebelión 5

El viernes pasado, con todo lo que ha ocurrido en los últimos días con la salida de Errejón y Ramón Espinar, y la separación del partido de Manuela Carmena, un tuitero propuso que le pusiéramos título de película al futuro próximo de Podemos. Yo lo tuve muy claro, sería el de esa comedia de Jim Carrey titulada Yo, yo mismo e Irene.

rebelión 4

 

Cara Josean

Prevaricar, por Barney

var penalti vinicius

Prevaricar es tomar una decisión injusta a sabiendas. PreVARicar, atendiendo a la etimología de la palabra, es exactamente lo que está ocurriendo en España:

  • «Pre»: prefijo que indica «antes de» o «con carácter previo a», predisposición, premeditación.
  • VAR: yo creo que ya nos hemos cansado todos de los juegos de palabras, el VAR y el bar, F.C. VARcelona, o como tituló a toda página el diario Sport, BarVARidad, cuando el árbitro Gil Manzano osó expulsar a Lenglet tras un codazo al jugador del Girona Pere Pons en el que la nariz todavía seguía en su sitio y ni siquiera perdió pieza dental alguna, menudo desVARío. El Video Assistant Referee, al que dediqué hace un año un artículo diciendo que no funcionaría gracias a sus tres miembros indispensables, el trío calavera Villar-Arminio-Roures, ha cambiado de representantes, pero está sirviendo para justificar la misma mierda de siempre. Ahora es un «Velasco-And-Roures» o «Velasco-And-Rubiales», pero oyendo a algunos comentaristas parece que el VAR sirve para demostrar que fue falta de «Vinicius-A-Rulli».
  • «i»: conjunción copulativa «y» que cuando forma parte de un solo sustantivo formado a partir de la unión de varias palabras se convierte en «i» latina, p.ej. «correveidile», como los chivatos de la prensa en el caso Cheryshev, o «paniguados» como los medios cómplices en el caso Chumi.
  • «Car»: terminación en primera conjugación verbal, pero también, inicio del verbo carcajearse.

Todo junto, amigos, convierte la definición de preVARicar en la siguiente:

Def. PreVARicar:

Tomar decisiones injustas a sabiendas y con premeditación, apoyándose en el uso del VAR, para luego descojonarse de los madridistas que lo cuestionan.

Porque la rueda de prensa que sucedió a las críticas por el uso tendencioso del VAR solo cabe encuadrarla en el sistema creado hace muchos años en el que la prensa es cómplice y actor fundamental de la farsa. Como dijo el escritor uruguayo Eduardo Galeano: «nos mean y los diarios dicen llueve».

Hay cosas que no cambian y ya ni sorprenden, como el hecho de que haya un solo equipo al que no le han pitado penaltis en contra, no hace falta que diga cuál es, supongo. El que juega con un Reglamento diferente.

var barça

El caso es que la temporada no comenzó mal, quizás porque los árbitros sabían que las cámaras les podían poner en evidencia, y al Madrid le señalaron varios penaltis a favor (que lo eran), contra Girona, Leganés, Celta y Valladolid, pero ya había indicios que no me gustaron, como que nos intentaron anular varios goles. Mejor dicho, los anularon o los dejaron en suspenso hasta que revisaron con lupa y durante al menos dos minutos las jugadas enteras:

  • Leganés: por una falta del defensa sobre Benzema que Jaime Latre convirtió en todo lo contrario.
  • Español: fuera de juego de Asensio que no era.
  • Valencia: yo creo que los madridistas todavía estamos tratando de averiguar por qué revisaron el segundo gol del Madrid, el de Lucas Vázquez, porque no hay fueras de juego, ni faltas previas, ni dudas de ningún tipo, excepto para los de la sala del VAR. Igual rebobinaron diez minutos de partido para encontrar algo irregular en un despeje en el centro del campo o así.

La prensa cómplice, siempre dispuesta a una crítica de más, le dio la vuelta a la tortilla y en lugar de reconocer que los árbitros habían perjudicado al Madrid y el VAR lo había corregido, dijeron que:

Gracias a estas correcciones de los errores arbitrales, el Madrid no había sido perjudicado como en las vergonzosas diez o doce jornadas iniciales de la temporada pasada, cuando el Villarato moribundo daba sus últimos coletazos y contribuyó a poner a los suyos con diez puntos de ventaja sobre un Madrid que le había vapuleado en la Supercopa. Pero hay un cambio de criterio claro tras la quinta jornada, cuando el Madrid gana 1-0 gracias al gol de Asensio que había sido injustamente anulado, y sobre todo, tras el empate del VARça con el Girona en el partido de la mencionada expulsión de Lenglet.

La campaña de ataque al VAR iniciada desde Barcelona fue tremenda, tras una jugada que para la mayoría de periodistas estuvo correctamente sancionada. El Barça elevó su protesta a la Federación, exigió aclaraciones, pidió que le quitaran el partido de sanción al central y sobre todo movilizó a todo su aparato mediático. Aquella semana fue horrible, era poner la tele y encontrarte día tras día a alguien del Barça clamando contra la injusticia a la que habían sido sometidos.

Algo cambió, estoy seguro, se dieron instrucciones, también estoy seguro de ello, y por ejemplo los madridistas apreciamos algo con mucha claridad: si el criterio en las jugadas dudosas por fuera de juego era dejar acabar la misma y revisar luego en el VAR, los asistentes dejaron de hacerlo en los partidos del Madrid. A la mínima que un jugador se escapaba solo, levantaban el banderín como si les hubieran pinchado con una aguja en la axila. Y una vez cortada la jugada, ya no entra a juzgar el VAR. Así que recuerde, hubo una muy clara contra el Valladolid (con 0-0), tres contra el Éibar (innecesarias, ya perdíamos 2-0), otra contra el Barça en el Camp Nou con 0-0 y el mismo calambrazo en los asistentes jornada tras jornada.

Para colmo de males, el llamado «arquitecto del VAR», Nacho Tellado, empezó a demostrar en algún programa de televisión que las líneas de fuera de juego que tiraba Mediapro estaban mal hechas. Fueras de juego que no eran aparecían en las imágenes de Mediapro como si lo fueran, o a la inversa, utilizando líneas torcidas o demasiado gruesas, o tomando el punto de referencia del jugador en la bota y no en la parte más adelantada del cuerpo, como indica el Reglamento.

dw021nqxgam4r1h.jpeg

dw042npwoaeumir.jpeg

Nacho Tellado fue expulsado de los platós tras demostrar esta realidad. Ahora está en el As (no sé si durará mucho tiempo en este medio hostil) donde ha demostrado entre otras cosas algo que muchos sospechábamos: que la distancia del balón a las barreras es muy superior a los 9,15 metros reglamentarios… cuando lanza Messi.

dukhwcyxgaa-qmc

El sistema empezaba a cuestionarse, a generar dudas en los aficionados. Y más cuando comprobamos que entraba a juzgar algunas jugadas y otras no, con un criterio que podría parecer aleatorio, pero no lo era en absoluto. El Athletic de Bilbao, el otro equipo de Villar, en apuros y rondando los puestos de descenso, tuvo dos ayudas escandalosas contra Girona y Getafe: un penalti a favor en el 92 (1-0) y un agarrón de judo al delantero del Getafe Mata en el 94 (1-1). El VAR ni entró a ver ambas jugadas.

Nos vendieron que si el árbitro de campo veía clara la jugada, el VAR no entraba a corregir el criterio, no rearbitraba. Otra mentira más, como pudimos ver en el Clásico del Camp Nou en octubre. El árbitro Sánchez Martínez señalaba un córner tras un lance entre Varane y Luis Suárez, y los jugadores del Barça rodeaban como posesos al colegiado para que revisara la imagen. En el momento que vi que accedía a hacerlo, supe que lo iba a pitar. Porque lo era, no me quejo. El VAR acertó, para eso está. Y además porque al mando del VAR estaba el mejor aliado azulgrana de los últimos años; Hernández Hernández.

Sin embargo, lo que no parece normal es que el VAR no entrara a juzgar el posible penalti a Isco al principio de la segunda parte y la enésima roja perdonada al uruguayo Suárez por su agresión a Nacho. Ahí los del VAR debían de estar en el baño.

Desde entonces hemos visto cosas muy extrañas con el uso de este sistema, pero sin duda me quedo con dos:

  • El gol de Piqué al Villarreal, con 0-0 en el marcador, viene precedido de un clarísimo fuera de juego de Dembelé, que es quien centra al área. Lo raro no es eso, sino que en las explicaciones posteriores al partido nos contaran que la sala del VAR no tenía imágenes de la posición de Dembelé. ¿Me están diciendo que Mediapro, la empresa del culé Roures, escamoteó las pruebas del delito? Yo conseguí encontrarlas veinticuatro horas después y mira, con el logo de la tecnología 360 grados. Luego había no una, sino muchísimas cámaras apuntando a ese momento, uno de tantos que «se perderán, como lágrimas en la lluvia». Los mismos tipos del VAR no vieron tampoco los manotazos de Piqué y Busquets, dos claras agresiones de tarjeta roja. ¿Quién estaba al mando del VAR ese día? Sí, Hernández Hernández.

screenshot_20181203-200337

  • El penalti a Vinicius. Creo que hasta los más culés del aparato mediático han reconocido que lo era. Pues bien, después de que Isaac Fouto y los lameculos habituales del sistema nos explicaran que el árbitro había visto clara la jugada y por tanto el VAR no podía intervenir en la misma, en los audios que enseñó Velasco Carballo en la rueda de prensa del pasado lunes, comprobamos que sí lo hizo. Y eso es lo más sorprendente, que después de ver las imágenes, y con evidentes urgencias, le transmitieran al colegiado que no había nada, que podía reanudar el juego, con una frase que va a ser recordada por muchos años: «Todo OK, José Luis».

PreVARicar, eso es lo que está ocurriendo. Equivocarse intencionadamente y reírse en nuestras jetas. Menos de una hora después del penalti no pitado a Vinicius, al Getafe le anulan un gol totalmente legal contra el Barça, con 0-0 en el marcador. Que siga la fiesta, el Barça ganó 1-2. El Madrid está haciendo una temporada lamentable, con muy poco fútbol y todo lo que queráis, pero no es normal el uso parcial y discrecional del VAR que se hace en España.

¿Por qué nos gustó tanto en el Mundial y tan poco el que se utiliza aquí? No sé de qué me quejo: Roures manipulando las imágenes, Velasco designando los peores árbitros posibles (sorprendente la insistencia en Hernández al cuadrado, el mismo que comprobó la semana pasada el gol de Canales frente al Madrid y lo dio por válido pese a que era fuera de juego), y Rubiales, que nos la tiene jurada desde el fichaje de Lopetegui. Tiene mala pinta y mientras tanto, seguirá siendo más fácil ganar la Champions que la Liga española.

Cara Barney

 

Condones sanitarios, por Josean

 

vox logo

Parece que antes de hablar del partido que todo el mundo ha tenido en boca estos últimos meses hay que justificarse como diciendo «yo no soy votante de Vox, ni les votaré nunca, pero…», como mostrando una distancia considerable a «¡la ultraderecha!», «¡los fascistas!», «los herederos del franquismo», «los cómplices de los violadores», «¡¡la mayor amenaza de la democracia!!» Todos esos calificativos que desde hace meses les regalan no solo sus rivales políticos, sino también, y esto me parece menos lícito, la prensa. Sin darse cuenta además, de que cuanto más les atacan, más cobertura les dan y más aumenta el número de seguidores.

Pues yo no soy votante de Vox, ni les votaré nunca, peeeero creo que es vergonzoso el trato que están recibiendo. Y no hablo de sus representantes, que podrán gustarnos más o menos, sino sus votantes, 395.978 solamente en las recientes elecciones autonómicas de Andalucía. ¿Dónde se ha visto que se convoque una manifa para protestar contra los resultados de las elecciones, como hicieron Podemos e Izquierda Unida? ¿En qué país democrático resulta admisible movilizar a las bases para rodear el parlamento cuando tu partido pierde el poder tras casi cuatro décadas? ¿No te planteas por qué las propuestas de esta formación que te empeñas en denostar han tenido tal acogida, o qué parte de culpa tiene tu partido de que mientras tu apoyo cae en picado otros suban como la espuma?

O mejor que la espuma, si se me admite el símil y aunque resulte soez, que los seguidores de ese partido «xenófobo, machista y racista» suban, fluyan de golpe y salpiquen todo como los espermatozoides contenidos de una eyaculación. Y quizás debido a esta eyaculación, los inquisidores de ideas hablan tanto de crear condones sanitarios alrededor de Vox, y digo bien, condones y no cordones como barrera higiénica y anticonceptiva (por aquello de bloquear sus conceptos). No solo eso, sino que se permiten tachar de «fascistas» a sus representantes acudiendo amenazadores y agresivos a sus mítines para hacer algo tan fascista como negarles la voz y la propia existencia como partido. «Vosotros, fascistas, sois los terroristas», «el pistolero de Bilbao», «Ortega Lara, vuelve al zulo» (hay que ser hijo de puta) y lindezas por el estilo. Ya ni me sorprende la autoridad moral que se atribuyen algunos de estos políticos para tratar de convencernos de cuán dignas son sus ideas y cuán terribles e inhumanas las de sus contrarios. Y repito, no soy votante de Vox, ni simpatizante, que creo que me va a tocar repetirlo unas cuantas veces.

vox elecciones andalucía

La postura de la izquierda y la extrema izquierda era la esperable, pero sorprende la de Ciudadanos, un partido que desde su creación ha presumido de su capacidad de diálogo y adaptación, jugando a ser el amigo pijo de Pablo Iglesias antes de las elecciones de 2015, pactando con el PSOE cuando se le esperaba junto al PP, apoyando al PP cuando seis meses antes lo había hecho con el PSOE, o pactando en Andalucía con Susana Díaz, que a veces les oigo hablar y parecen haberlo olvidado. Pues ese amplio bagaje (que no entro a juzgar) ha saltado por los aires cuando el nuevo actor ha salido a escena.

Pero si ya la actitud de los dirigentes de la clase política ha sido furibunda y posiblemente exagerada, aunque por otro lado, esperada, lo que no tiene nombre es el tratamiento mediático a Vox. ¿No debería ser imparcial la prensa? Qué chorrada acabo de decir. Pues con todo ese ruido creado, lo que no nos dejaban era escuchar el peligroso mensaje o leer sus incendiarias propuestas. Nos decían lo que teníamos que pensar de ellos, sin dejar que ellos mismos nos explicaran por qué debíamos despreciarlos. En mi primer texto en este blog, en agosto de 2014, escribí lo siguiente:

«A raíz de los resultados de las elecciones europeas, se ha iniciado una nueva campaña en la que además se han puesto de acuerdo prácticamente todos los medios de comunicación. Es la campaña de ataque a Pablo Iglesias y su partido Podemos. Como saltan ascuas cada vez que se habla de este señor, aclaro en primer lugar que no soy ningún seguidor de este sujeto, que no me va ese discurso demagógico que está teniendo tanto éxito entre la gente desencantada. Lo que resulta relevante, a mi modo de ver, es cómo después de las elecciones, al ver que puede ser un tipo peligroso en el futuro, se ha iniciado una campaña de desprestigio en toda regla en la que se le acusa de todos los males posibles. Le están dando por todos los lados, reinterpretando sus frases, rebuscando vídeos y declaraciones antiguas, sacando frases de contexto,…»

Tengo amigos que en su día me preguntaron si era simpatizante de Podemos, igual que ahora me preguntarán por mi afinidad por los de Santi Abascal. No se trata de eso, sino de cómo se repiten algunos patrones, financiación iraní incluida, aunque luego quede en nada.

La Televisión Española («la de todos», como dicen) habla siempre de Vox como el partido de extrema derecha, adjetivo que ya sabemos que nunca ha regalado a sus máximos oponentes. Pero va mucho más allá, en el telediario matutino de ayer, junto a la foto que acompaña estas líneas, dijeron que los manifestantes protestaban contra «el partido que promueve la desigualdad entre hombres y mujeres».

vox manifestación

¿Cómo? ¿Eso es información o es manipulación? Me parece lamentable que se hable así de un partido que todavía no ha llegado y ya ha recibido más palos que muchos otros cuyos dudosos méritos apenas se cuestionan. Claro que la televisión pública ya nos regaló hace unos meses el calificativo de «presos políticos» para los terroristas de ETA.

Nos han tratado de vender la llegada de Vox al parlamento andaluz como la mayor tragedia de la democracia en estos cuarenta años, cuando en estas décadas hemos visto a los batasunos campando a sus anchas y gobernando en ayuntamientos y diputaciones, a los nacionalistas catalanes pasándose al secesionismo para tapar su inmensa corrupción, al PPSOE de las corrupciones de la Gürtel, Filesa, Púnica o los ERE, a los alcaldes más nefastos y populistas que podamos recordar,… ¿y ahora nos vamos a asustar por este partido que difícilmente va a tener poder de decisión, salvo en contados lugares?

Ni siquiera hemos iniciado el debate sobre sus ideas. Si tan nefastos son, dejemos que se expresen y ya nos daremos cuenta por nosotros mismos. ¿O es que se trata de evitar precisamente eso, el debate? ¿De dirigir a las masas siguiendo las estrategias de manipulación de Chomsky, que ni siquiera son de Chomsky?

vox santiago abascal

La estrategia de atacar a este tipo de partidos no funciona. No lo ha hecho con Trump, Orbán, Bolsonaro, Marine Le Pen, ni el propio Vox. Hasta he leído artículos acerca de cómo no hablar de VOX en redes sociales para evitar la difusión de su mensaje. Es un fenómeno interesante, a la manera de Trump en su día: cuantas más burradas profería y más ataques se tuiteaban en su contra, mayor era el número de seguidores.

Yo he tratado de informarme y la verdad es que cuesta mucho separar el polvo de la paja, pero hoy no me toca hablar de Vox ni expresar mi opinión, eso lo dejo para otro día.

Cara Josean

 

Roma, por Travis

roma cuarón

ESCENA 1. INT. PATIO – DÍA. PLANO CENITAL

Blanco y negro sesentero. Agua sobre unos azulejos cuadrados en lo que parece un pequeño patio interior. La cantidad de agua aumenta, mezclada en ocasiones con la espuma. Alguien está fregando. El agua fluye con lentitud, en pequeñas oleadas. El cielo se refleja en el agua y vemos un avión atravesar de lado a lado la pequeña abertura superior del patio sobre las casas. No hay música, solo el murmullo del agua al verterse por el desagüe mientras vemos los títulos de crédito. La cámara deja el plano cenital, recupera su posición natural y se aleja con ritmo parsimonioso. Vemos a una mujer recogiendo la manguera. Un perro, unas jaulas con pájaros, el patio, una escalera.

Llevamos cinco minutos de película, no ha pasado nada y estoy fascinado. Enganchado a la pantalla. El blanco y negro resulta sorprendentemente colorido. A continuación, tras el primer cambio de plano, la cámara recorre el salón de la casa grande. Escrupulosamente ordenado en el piso inferior, caótico en el superior. Y vemos a la misma mujer, Cleo, la abnegada trabajadora interna de la casa, recogiendo y ordenándolo todo. Constante, infatigable. Con unos ojos enormes que todo lo ven, una mirada que en el fondo es la nuestra como espectadores.

Acaba de estrenarse la última obra de Alfonso Cuarón, la película que ganó el León de Oro de la Mostra de Venecia y el Globo de Oro a la mejor película en lengua no inglesa. El director mexicano vuelve a ponerse tras la cámara después del éxito de Gravity (2013), y lo hace con una historia radicalmente distinta, muy personal, ambientada en el barrio de México D.F. llamado Roma, en el que se crió. La historia se sitúa en 1971, cuando el director tenía 14 años, la edad de uno de los niños protagonistas, porque, según parece, la película es autobiográfica en la mayor parte de su trama.

roma 2

Roma es la típica película que pone al espectador con ciertas ínfulas cinéfilas ante la tesitura de decidir: ¿realmente me ha gustado o tengo que decir que me ha gustado para no contradecir la opinión imperante de los críticos y de algunos amigos? Para mí la respuesta es clara: sí a la primera cuestión, aunque Lester defenderá al final de este post la segunda postura.

Por momentos me ha fascinado, y en otros me ha tenido absorto ante el discurrir de las imágenes, por muy lentas que fueran las mismas, o aunque en apariencia no estuviera pasando nada.

Como el estreno se ha producido en la plataforma Netflix y no en los cines, la vi cómodamente desde el salón de mi casa. No es lo mismo, pierdes el encanto del cine y la sala oscura, pero por otro lado me permitió hacer como en los viejos tiempos de friki gafapastero: cogí una libreta para apuntar los tiempos de la película, los momentos clave, y tratar de definir esa estructura de guion a la manera de los manuales de Syd Field al respecto.

20190112_122354

Precisamente el ritmo y el tipo de historia convierten Roma en una de las películas menos apropiadas para definir esa línea de guion de Field, el «paradigma» como lo denomina, porque no es una historia convencional con los tres actos clásicos de presentación, nudo y desenlace, o lo que Field llama «planteamiento, confrontación y resolución». O sí lo es, aunque con el disimulo de la propia vida. Porque por encima de su argumento, de los personajes y del contexto en el que se sitúa, Roma es un trozo de vida, y como tal, no tiene esa estructura clásica.

 

Y sin embargo, están pasando muchas cosas. Continuamente. Cada detalle, cada objeto en la pantalla, cada línea de diálogo, y eso que no abundan, cada gesto, cada elemento que vemos conforma ese retazo de vida que el director ha narrado con maestría. La escena del padre de familia metiendo el coche en el estrecho pasillo de la casa dura dos minutos y diez segundos (min. 12-15), pero no puedes dejar de mirar cómo lo hace. Como en la boda de la famiglia Corleone al inicio de El Padrino, cuando se ponen a cantar la Tarantella y aparentemente no pasa nada. Pero pasa todo ante nuestros ojos.

De las críticas que he leído acerca de la película, todas sin excepción hablan de la maravillosa fotografía en blanco y negro, y es cierto, resulta excepcional y de una extraña belleza. En cada plano el director se recrea alargándolo, desplazando la cámara quizás para que el espectador pueda ver todos los detalles que contiene cada escena. Cuarón juega con la cámara, la deja fija en ocasiones como en la preciosa escena del cine (min. 38-39), despliega algunos travellings espectaculares, como el de las dos chicas corriendo por las calles de DF y entre los coches en su día libre (min. 21), o el de la manifestación de estudiantes frente a la policía (min. 93), y por supuesto, el angustioso travelling en la playa, casi al final de la película (min. 122).

roma 5

Parece que no ha pasado nada y por el cuerpo y la mente de Cleo han pasado mil cosas. Si tuviera que elegir una sola escena tendría serias dudas, porque me encantan la del cine ya comentada, o la del enorme ventanal en la tienda de cunas mientras en la calle se masca la tragedia, o la de los zumbaos entrenando artes marciales frente al profesor Zovek. Hay muchísimas, pero mi escena favorita sería la del hospital, de nuevo con la cámara fija y un primer plano de Cleo postrada en la camilla (min. 104-107), mientras en segundo plano vemos… no quiero desvelarlo por si algún lector no ha visto la peli, pero vemos lo que decidirá o podrá marcar para siempre el futuro de la mujer.

roma 4

Recomiendo verla. Sinceramente, aunque no a todo el mundo, que sé que este tipo de cine no gusta a todos por igual. Como al amiguete Lester.

La opinión de Lester

Recuerdo cuando alguien definió las películas de Eric Rohmer como «ver crecer la hierba». ¿Es eso lo que quiero cuando voy al cine o cuando me siento cómodamente a ver una película? ¿O prefiero que me sacudan, que me lleven de un sitio a otro sin pausa, con acción, con movimiento, con diálogos salvajes? Impostados, sí, pero duros o divertidos, ingeniosos, de los que no ves en tu vida diaria porque para ver crecer la hierba o a una mujer andando por la calle te basta con levantar tu mirada en cualquier terraza de la ciudad.

roma 3

Roma pertenece a ese cine de autor que a mí me solivianta la mayoría de las veces, un tipo de cine lento y pagado de sí mismo, onanista, que se recrea en «lo bueno e interesante que soy» del director. La palabra que mejor lo define para mí es pretencioso. ¿Y ese final? O más bien, ese no final ¡después de 130 minutos! Pero es que además es un tipo de cine que si criticas te convierte de modo automático en un sacrílego, o lo que es peor, en un analfabeto, un tipo sin conocimientos para poder opinar con alguien de superior catadura intelectual. Y es contra eso contra lo que me rebelo. Que sí, que puedo ver Roma o Bailar en la oscuridad sin dormirme, pero coincido con la definición que hizo Aki Kaurismaki sobre los tipos de cine:

«Hay tres tipos de cine: el artístico de mierda, el comercial de mierda y el cine, que consiste en contar historias»

Y hombre, Roma no es exactamente del primer grupo, como sí lo es la obra que he mencionado de Lars von Trier, pero yo desde luego soy de los que les gusta ese tercer tipo de películas.

Las polémicas de Roma

Gracias, Lester (analfabeto…). El estreno de Roma ha venido acompañado de algunas polémicas, una por la distribución y otra por el doblaje. Respecto a su casi inexistente distribución, los exhibidores españoles decidieron no estrenar la cinta en salas alegando una «exclusividad teatral» que no existe en ninguna ley, por lo que finalmente se estrenó solamente en cinco salas y para verla tendrás que abonarte a Netflix o esperar un tiempo a que los derechos se vendan a las cadenas tradicionales de televisión.

Esta controversia con los exhibidores se une a la polémica del Festival de Cannes en 2017, cuando sus responsables anunciaron que las películas de Netflix no podrían competir en el concurso oficial a menos que fueran estrenadas previamente en salas comerciales. Esto es un negocio y cada uno trata de defender su parte de la tarta, pero desde el punto de vista artístico es una aberración. El cine es cine, se trata de contar historias, mostrar personajes, guiones e imágenes que nada tienen que ver con el reparto económico de sus derechos. Espero que la actitud de Cannes no se extienda porque al menos las plataformas de pago como Netflix están invirtiendo en producir buen cine y proyectos arriesgados que de otro modo habría sido imposible sacar adelante.

roma 6

Respecto a la polémica acerca de los subtítulos en «español de España», todo surge porque los mismos no coinciden con las frases literales pronunciadas por los protagonistas en el español de México, para facilitar la comprensión de quien pueda necesitar leerlos. El propio Alfonso Cuarón ha tildado este hecho de «parroquial, ignorante y ofensivo para los propios españoles». A mí parece una chorrada más en este mundo de ofendidos que tenemos, una gilipollez como un piano que sin embargo ha sido atendida por los responsables de Netflix.

Tenemos un idioma muy rico, amplio y variado, con distintas palabras y acepciones en un montón de países, y todo lo que redunde en una mejor comprensión de la trama debería ser bien recibido. Yo la vi con subtítulos porque en alguna ocasión, muy pocas, me costaba entender a los actores, como me pasó en su día con Y tu mamá también o con la argentina Nueve reinas. O a los propios americanos con The wire, que tuvieron que ofrecer subtitulada para poder entender la jerga de los bajos fondos de Baltimore. No pasa nada, o no debería, pero ha pasado. Como ocurre en cada entrega de premios con las cuotas de mujeres, negros, orientales o latinos. En fin.

Iba a terminar diciendo «vayan a ver Roma«, pero lo dejaré en «si tenéis Netflix, ved Roma». Y con subtítulos. Una gran película.

¿Y en qué quedó lo que escribí en esa libreta? Pues en algo muy muy friki, pasado de sucio a menos sucio sería algo así:

estructura roma
Cara Travis B-N

Pequeñas diferencias

banksy pulp fiction

En una de las escenas más recordadas de Pulp Fiction, Vincent Vega (John Travolta) conversa con Jules (Samuel L. Jackson) sobre las «pequeñas diferencias» que hay entre Europa y Estados Unidos, aspectos totalmente relevantes como la cerveza en los cines, la mayonesa en las patatas fritas o el nombre de los productos en el McDonald’s.

Me he acordado de las «pequeñas diferencias» con la recopilación de frases motivadoras que suele acompañar a cada inicio de año con los calendarios y agendas que retiro y con los nuevos que incorporo. A veces  le damos mucha trascendencia al cambio de año, como si de repente, solo por un cambio de página, fuéramos a ser capaces de lanzarnos a hacer todo lo que no hemos hecho en los 12, 24 ó 360 meses anteriores, y de ahí surgen los grandes propósitos universales de principio de año: ir al gimnasio, dejar de fumar, aprender inglés o desconectar de las redes sociales.

banksy amantes móvil

Por el contrario, yo creo que conviene introducir «pequeñas diferencias» en nuestro modo de hacer las cosas, en nuestra vida diaria, incorporar pequeñas rutinas, al principio forzadas, que a la larga redundarán en un gran cambio.

«La actitud es una pequeña cosa que hace una gran diferencia»

(Winston Churchill)

También este blog debe incorporar «pequeñas diferencias» en su modo de hacer las cosas, y no porque los números hayan ido mal, todo lo contrario, sino porque conviene pulir algunos detalles.

«Las fortalezas están en nuestras diferencias, no en nuestras similitudes.»

(Stephen Covey)

En 2018 abrimos una nueva sección (Publicaciones) y nos animamos con varias colaboraciones en algunos artículos (Alice, Móni, Manolester o los compañeros del Water Van Project), gente interesante con mucho que aportar, aunque tratamos de que fueran aún más. Barney ha conseguido colocar varios artículos en La Galerna, Meritocracia BlancaPlaneta Fútbol, y los textos de Josean tienen bastante seguimiento en LinkedIn. Pero hay que mejorar, incorporar pequeñas diferencias para tratar de llegar aún más lejos. Todo se andará.

«No dejes pasar ni un solo día sin que tenga impacto en el mundo que te rodea. Lo que haces marca la diferencia, y tienes que decidir qué tipo de diferencia quieres hacer.»

(Jane Goodall)

banksy ramo

Otra vez las grandes citas hablando de cambiar el mundo, o al menos nuestro entorno.

«Una persona puede hacer la diferencia, así que todos deberían intentarlo»

(John Fitzgerald Kennedy)

El 4 de enero comenzamos a preparar este post, y resulta que ese día se conmemoraba el fallecimiento de varios premios Nobel de Literatura, Henri Bergson en 1941, Albert Camus en 1960 y T. S. Eliott en 1965. Nuestro Benito Pérez Galdós mereció el premio como pocos (¿quién recuerda a José de Echagaray?) y también falleció un 4 de enero, concretamente en 1920, así que los cuatro amiguetes nos dedicamos a buscar nuestra frase de cada uno de ellos y este fue el resultado.

Josean escogió a T. S. Eliott. Podía haber elegido aquella cita que encaja con estos impulsos de principios de año y que dice que «solo aquellos que se arriesgan a ir demasiado lejos pueden descubrir hasta dónde se puede llegar», pero el mismo Eliott se resignaba como todos llegado diciembre, y asumía que «si no tienes fuerza para imponer tus propias condiciones a la vida, debes aceptar las que ella te ofrece», así que se decantó por la siguiente:

«La mayor parte de los problemas del mundo se deben a la gente que quiere ser importante.»

En 2019 tendrá mucho trabajo con la irrupción de Vox, las elecciones municipales, el juicio del procès y, según su pronóstico, elecciones generales antes de final de año.

banksy niña vietnamita

Barney lo tenía fácil porque la frase de Albert Camus, portero de fútbol en sus años mozos, ya ha aparecido aquí en alguna otra ocasión:

«Todo cuanto sé sobre la moral y las obligaciones de los hombres

se lo debo al fútbol.»

El 22 de febrero de este año se cumplirán 1.000 días del Real Madrid como campeón de Europa, y a eso trata de agarrarse Barney, al respeto que merece el equipo, un respeto que brilla por su ausencia entre periodistas, árbitros y aficionados. También pseudomadridistas. Puede ser un año complicado para Barney,… y todo lo contrario, porque este equipo ha demostrado tener mil vidas.

Travis eligió a Henri Bergson, autor de un tratado titulado La risa, que ha despertado mi interés. En ocasiones nos ponemos trascendentes hablando de cine, cuando lo que debe ser es puro entretenimiento. Que nos haga reflexionar, por supuesto, y en ocasiones sufrir con las historias que nos cuenta, pero sobre todo que nos haga disfrutar. Se le puede permitir todo menos el aburrimiento.

«La única curación contra la vanidad es la risa.»

«La comedia es un juego, pero un juego que imita la vida.»

«La risa necesita un eco.»

Este año cumplirán 20 años varias de las películas favoritas de los cuatro amiguetes (American Beauty, Matrix, El club de la lucha), un cuarto de siglo para la que encabeza este post, Pulp Fiction, alcanzaremos el mes y el año en el que se desarrollaba el original  Blade Runner, habrá Episodio IX de Star Wars,… Mucho por contar.

banksy-sale-ends-signed-print

Para Lester queda nuestro Benito Pérez Galdós, canario de nacimiento, como el bloguero. «¿Acaso hemos nacido para trabajar como los animales?», pues parece que sí, pero dentro de ese extenuante trabajo, seguiremos sacando tiempo para escribir. Quedan muchos proyectos por completar, relatos por escribir, maratones que contar, voluntariados que realizar, y tratar de narrarlo todo con sencillez:

«Hay una virtud que es la más preciosa y la madre de todas, la humildad, una virtud por la cual gozamos extraordinariamente»

Para finalizar, os dejo este resumen de lo que ha sido el 2018, con muy buenas cifras de lecturas. Se nota la mano de Travis en el inicio, a modo de tráiler de peli o serie de ficción:

«Nuestra risa es siempre la risa de otros»

(Henri Bergson)

Las fotos que acompañan a este texto son obras del artista grafitero Banksy, cuya exposición (no autorizada según la publicidad) estuve visitando la semana pasada. Hice una foto a este texto cuya conclusión en cierto modo comparto para el blog.

banksy

Esperamos contar con vosotros un nuevo año, ¡un abrazo de parte de los cuatro amiguetes del blog!

4-amiguetes

 

 

 

The Water Van Project

329ed207-9b9e-4f11-aa9a-8793d1971d46

Durante nueve meses del año 2016 cuatro jóvenes estuvieron recorriendo ocho países de Centro y Sur de América para desarrollar la idea que habían tenido unos meses antes. Una idea sencilla en la teoría, pero compleja en su puesta en práctica, que consistía en distribuir filtros potabilizadores de agua por pequeñas aldeas y comunidades para las que el acceso al agua potable era una dificultad añadida en su día a día repleto de carencias.

Conocí a Edu, uno de los cuatro ideólogos del proyecto (o uno de los cuatro voluntarios solidarios, o valientes aventureros, o chicos con ganas de cambiar una parte del mundo), en unas jornadas de voluntariado de Ayuda en Acción, a la vuelta de nuestra maravillosa experiencia en el Hogar Teresa de los Andes (Cotoca, Bolivia).

 

De inmediato me enamoré de este proyecto, y desde el instante en que Edu lo contó con vídeos, imágenes y una explicación directa y sencilla, supe que en algún momento de mi vida participaría en una expedición de este tipo. Una furgoneta del agua, lanzarme con la familia a la aventura en nuestro propio Water Van.

El trabajo del voluntario no consiste exclusivamente en entregar los filtros a las comunidades, sino en formar a los beneficiarios sobre su uso y lo más importante, sobre el mantenimiento, para que pueda durar según lo previsto, entre 8 y 10 años. La parte final del proyecto consiste en su difusión, en darlo a conocer, comunicar los objetivos y los logros alcanzados, y por supuesto concienciar sobre los problemas del agua en el mundo.

Como decía Edu en su presentación, cada año mueren más de 100.000 personas en América Latina por el consumo de agua contaminada o no apta para el consumo humano. Es increíble, pero más increíble aún resulta comprobar el coste ridículo de los filtros que pueden mejorar la vida de estas personas:

  • 320 dólares para un filtro comunitario, para escuelas, hospitales o centros de formación.
  • 50 dólares para una familia media de 4 a 8 personas.

Durante los 9 meses de 2016 que dedicaron al proyecto sobre el terreno, Edu, Jorge, Chechu y Diego recorrieron 8 países (México, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador y Perú) y entregaron 900 filtros que cubrirían las necesidades de acceso al agua potable de unas 15.000 personas. Asombroso, me quedé sin palabras. Y como las imágenes valen más que mil palabras, os dejo este vídeo de apenas 5 minutos que cuenta el proyecto:

Pedí el teléfono a Edu y comenzamos a hablar conjuntamente con la ONG Ayuda en Acción para tratar de organizar un TWVP con Sacyr, la empresa para la que trabajo y a la que también conseguimos implicar un año atrás para la reforma del Pabellón Azul del Hogar para niños con capacidades especiales en Bolivia. Fruto de esta colaboración a varias bandas, pudimos enviar nuestro propio TWVP a Colombia con un grupo de cuatro voluntarios formado por empleados de Sacyr: Marta, Daniel y Esther desde España, y Johanna, colombiana.

20180808_211522_502

Esther ha ejercido las labores de comunicación del proyecto, me leí su diario, he visto las fotos que hizo y he podido compartir algunas estupendas charlas con ella, igual que con Marta y Daniel. Derrochan vitalidad, ganas y buen rollo, y Esther afirma convincente que repetirá.

El voluntariado se desarrolló en el valle del Cauca, en el departamento de Ginebra, y los cuatro voluntarios se alojaban en el IMCA, Instituto Mayor Campesino, de los jesuitas. Para atreverse a un voluntariado de este estilo en un país que no hace tanto ha sufrido el problema de la guerrilla es imprescindible contar con el apoyo local en el terreno. Hacerlo de otro modo sería una temeridad, igual que lo sería distribuir los filtros sin realizar un análisis previo de las aguas que llegan a estas aldeas, pues los mismos eliminan bacterias y determinados microorganismos, pero no metales pesados, que en algunas zonas abundan.

Tras recibir la formación necesaria, Marta, Johanna, Daniel y Esther comenzaron a distribuir los filtros en la vereda Campoalegre. Los paisajes que se ven en todas las fotos son espectaculares, naturaleza salvaje, selva y en mitad de todo ello, pequeñas aldeas y comunidades locales en las que los escasos habitantes tienen verdaderos problemas para acceder a agua potable.

El primer día nuestras voluntarias ya recibieron una propuesta de matrimonio, que incluía casa y manutención, por supuesto. Allí mismo debieron de sufrir su primera experiencia traumática sorpresa, pues los voluntarios llegaron a beber pis de perro y caballo, convenientemente filtrados y sin bacterias, eso sí, pero todo fue porque los lugareños no se lo quisieron contar antes de que lo hubieran bebido. Creo que una vez que pasas esa prueba el resto está chupado.

Los voluntarios pudieron conocer las dificultades de acceso a muchos de estos lugares, «montañismo extremo», como lo define Esther, y todo ello portando unas maletas con el estilo de turismo occidental, que por supuesto no es el más adecuado para estos terrenos. En las veredas Cocuyos y Lomagorda entregaron nuevos filtros, realizaron la formación insistiendo de modo especial en el mantenimiento, y probaron la gastronomía local: sancocho, yuca, plátano con salsas y atollado, y una trucha de impresión. A mi modo de ver, otra de las partes más interesantes de realizar un voluntariado sobre el terreno es poder conocer un país al margen de los circuitos turísticos, con sus habitantes, sus costumbres, su gastronomía y sus inquietudes. Y por supuesto conocer su modo de disfrutar del ocio y el tiempo libre. Esther habla de discotecas, billares, y un sorprendente bar de heavy metal en San Antonio.

Es una inmersión a fondo, como se deduce de sus textos. Tienes que tener la mente bien abierta para todo lo que se te va a poner por delante, como ducharte con agua tibia, cuando no directamente gélida, comer lo que se te ofrece y a veces saltarte determinadas normas de seguridad que serían impensables en nuestra avanzada Europa: montar tres en una moto y sin casco, o subir a una aldea a más de 2.500 metros en un jeep ocupado por veinte personas, varias de ellas colgando directamente por fuera. Y todo ello por carreteras que no son tales, sino caminos o sendas forestales repletas de socavones y barro. Aunque tenga su punto de locura, todo vale.

IMG_1994

Ginebra, Buga, Salento, valle del Cocora, vereda Cascada, vereda Moravia,… El trabajo de distribución continúa por toda la región, con diferente recepción por parte de los campesinos, pero casi siempre con la máxima atención y agradecimiento. Los voluntarios destacan cómo los campesinos se volcaron en atender del mejor modo a sus ilustres visitantes. Y lo mejor, los niños como siempre. La gente agradecida y abierta, sin nuestros corsés mentales.

En ocasiones encuentras gente con una visión excepcional de las necesidades de la población, como en la vereda de Costa Rica, donde llevan tiempo trabajando en la construcción de acueductos para evitar la privatización del agua. Con todas sus carencias y deficiencias, pero el agua es fundamental para ellos y no desean que se convierta en un negocio privado especulativo. En esa región conocieron también el trabajo de otras cuatro personas para desarrollar un centro de reciclaje en el que llevan ocho años trabajando, sensibilizando a la población, reciclando el plástico, cartón y material orgánico que convierten en abono. Resulta impresionante.

IMG_2005

Tan sencilla la idea, como decía al principio, y tan útil y compleja a la vez. Fueron apenas dos semanas de voluntariado en Colombia, Sacyr financió unos 600 filtros y con el trabajo de distribución de los voluntarios se logrará que unas 3.600 personas tengan acceso a agua potable durante los próximos ocho a diez años. Sencillo, pero impresionante. ¡Enhorabuena a todos, congrats! Este es uno de los vídeos corporativos que narra la experiencia:

El año pasado dediqué el último artículo del año a Bolivia, ese país maravilloso que descubrí con mi familia, y este año tenía que acabar en Colombia, aunque mi visita para conocer a fondo el país (solo estuve en Bogotá) sigue pendiente. El año que viene haré lo posible por apuntarme a un Water Van Project, ya sea en Colombia, en Ecuador, Perú ¡o en África! Donde podamos vivir una experiencia inolvidable como la que han vivido mis compañeros.

¡Feliz año a todos, lectores, y espero seguir contando con vosotros en 2019!

IMG_0705

Lester, 31 de diciembre de 2018

Cara Lester

ASqueado, hAStiado y hAStalASpelotAS

 

AS1

BARNEY, 27/12/2018

Hace una treintena de años el diario AS era el medio madridista por excelencia que leíamos los de mi generación. Nunca fui comprador de prensa deportiva, pero sí consumidor de gorra del As y en menor medida del Marca. «El As es del Madrid y el Marca del Atleti», recuerdo que me decían los «expertos» del periodismo.

Casi siempre había un compañero en el colegio o en la universidad que se presentaba con el As bajo el brazo y, tras comentar nuestro parecer acerca de las «pilinguis» que ocupaban la última página, ojeábamos la portada y los análisis futboleros, especialmente si el día anterior había tenido lugar algún partido del Madrid. En aquellos tiempos todavía era un medio que se editaba en blanco y negro, puesto que el color debió de llegar mucho más tarde, a mediados de los noventa. Así destripamos las remontadas del Madrid frente al Anderlecht, el Borussia o el Inter de Milán, puesto que en aquellos tiempos no solo no había Internet, sino que además costaba mucho ver las imágenes por la tele.

La cafetería era otro típico lugar de consumo de gorra del As. No había cafetería madrileña que no contara con el As o el Marca para los clientes, en muchos casos con la típica barra de madera para evitar que te lo llevaras. En 1996 el grupo Prisa compró el periódico y puso a Alfredo Relaño al frente del mismo. Era un periodista respetado por el madridismo y siguió siéndolo durante mucho tiempo. No tengo problemas en reconocer que he utilizado a Relaño en alguno de mis artículos como fuente (Historias de la Historia que los culés no quieren oír, 2ª parte), porque me parecía riguroso cuando se ponía riguroso.

El grupo Prisa nunca destacó por su madridismo, con tipos como John Carlin, Ramón Besa o sobre todo Diego Torres, rezumando culerío por todos sus poros y negando cualquier mérito al Madrid aunque metiera 15 goles más que el equipo de su adorado Cruyff. Pero al menos Relaño en el As se mantenía fiel a los blancos.

As2

Todo eso cambió en un momento dado, que no sé fechar. Hay quien dice que intentó medrar junto con el grupo Prisa para controlar el club, pero lo desconozco, el caso es que su línea editorial cambió de modo radical hacia el Madrid. Como las ventas empezaron a caer ante el auge de las webs y los medios online, los periódicos deportivos vendían todo tipo de productos relacionados con los clubes: tazas, albornoces, camisetas, vajillas,… Hasta que el Madrid se cansó y les prohibió hacerlo.

No sé cuál fue el récord de ventas del diario As, pero rozó los 200.000 ejemplares diarios en 2010. Hoy ronda los 80.000 y lógicamente en el camino ha tenido que hacer varios ajustes de plantilla. El humor de Relaño empeora día a día y la mayor parte de sus artículos son ataques al Madrid, y por encima de cualquier asunto o persona, a Florentino Pérez. En ocasiones roza el ridículo, como los comentarios de Iturralde sobre polémicas arbitrales (Piqué nunca hace mano y todas las de cualquier madridista lo son), o como desvelaba un lector hace poco con el parón de selecciones: todas las noticias negativas versaban sobre jugadores del Madrid, que si el gesto de Modric que no gustó a su seleccionador, el error de Varane, la fea entrada de Kroos, Isco es feliz con la selección, y así todo. Una pena. ASqueados y hAStiados nos ha dejado el señor Relaño.

Con este panorama, se me ocurrió reescribir el Cuento de Navidad de Dickens cambiando al avaro Scrooge por el hombre de las croquetas, Mr. Relaño. Creo modestamente que me quedó muy bien, y los amigos de La Galerna tuvieron a bien publicármelo un día tan señalado como el de Navidad. Os lo dejo para que lo disfrutéis:

As Christmas carol

AS.jpg

Me ha encantado la acogida de este artículo, tanto en la propia web como en Twitter, con algunos comentarios muy elogiosos que espero merecer algún día. Creo que la coña tiene que ser el estilo a seguir. Es sana, Mr. Relaño.