El calibrador de rojos y fachas, por Lester

Garrotazos

Opinar empieza a ser un ejercicio de riesgo. Decir lo que piensas en un grupo de Whatsapp de amigos o conocidos puede llevar a que inmediatamente te cuelguen una etiqueta que seguramente será equivocada o al menos de modo parcial. No digamos en esa jungla llamada Twitter si se te ocurre opinar sobre determinadas noticias porque hemos llegado a un punto en que todo, absolutamente todo, te convierte en rojo o en facha. El término medio, la equidistancia o la moderación están en vías de extinción, y no para el que opina, sino para el entorno que juzga la opinión.

– Creo que Rajoy tenía que haberse ido mucho antes de que lo echaran, «¡rojo!», pero no me gusta nada este gobierno de Sánchez pactando con comunistas e indepes. «¡Facha!»

– Menuda vergüenza la Gürtel, la Púnica, Rodrigo Rato, Bárcenas, los sobres B, «¡¡¡calla, rojo!!!», el mismo asco que los EREs de Andalucía, los fraudes de los cursos de formación, Griñán, Ábalos, las colocaciones a dedo en puestos relevantes, «¿qué dices, facha?»

Intento no opinar sobre política en grupos de Whatsapp porque la gente se calienta mucho, pero sobre todo porque cada vez hay gente más encendida que solo ve la paja en el ojo ajeno y nunca la viga en el propio, o que siempre encuentra un motivo para justificar que «no es lo mismo» o «¡no compares!». Tenemos un grupo de Whatsapp de sesenta amigos, solo tíos al borde de los cincuenta, antiguos compañeros del colegio, y cada vez que alguno ha dejado un comentario político o una noticia partidista e interesada, los otros cincuenta y nueve hemos permanecido en silencio. Una pena, pero creo que es lo más inteligente.

Hemos llegado a una situación en la que no nos sentimos libres para opinar (cosa que, por cierto, no hemos dejado de hacer los cuatro amiguetes de este blog desde hace años) y no se puede opinar porque los juicios o las valoraciones se han radicalizado, las posturas se han polarizado muchísimo y para todo. Hables de lo que hables.

  • Me niego a utilizar el lenguaje inclusivo, «eso es muy facha porque la RAE es carca y facha», pero es que no me gustan los toros, «eso es propio de rojos».
  • Las grandes empresas y las grandes fortunas deberían pagar más impuestos, unos impuestos más justos y equitativos, «ya está el comunista», pero huyo como de la peste de la sobreintervención de la economía que pretenden los de Pablo Iglesias y Sánchez, «claro, ultraliberalismo descontrolado a tope, muy de derechas».
  • El otro día viendo a Ana Pastor en LaSexta…, «yo no tengo sintonizada esa cadena de rojos, ni veo a esa tía», el caso es que sacaron un programa de lo más manipulador acerca de… «cómo os gusta a los fachas decir que LaSexta manipula».
  • Soy seguidor del Real Madrid, «claro, como todos los fachas, una institución franquista«, o del Atlético de Madrid, «el equipo del pueblo, los valores de la izquierda».
  • No tengo ningún problema con la bandera de España, la rojigualda, de hecho la suelo lucir en los maratones que corro por ahí, «muy, muy facha», pero habría afrontado el problema de Cataluña de un modo distinto a como lo hizo el Partido Popular, «claro, cediendo al independentismo, como los socialistas catalanes, regalando España».
  • Me gusta el cine español, sigo bastante sus películas, «claro, los de la ceja, sois todos unos rojos», pero me molesta mucho toda la politización que lo rodea, el rojerío de los Goya, la eterna petición de subvenciones, «¡en Francia sí saben fomentar su cultura, aquí los fachas preferís atacarla!»
  • Qué bien me cae Antonio Banderas, o he visto toda la filmografía de Almodóvar, «vaya estómago tenéis los rojos», pero qué mal me cae Javier Bardem y qué bien Arturo Fernández, «os pasa a todos los fachas».
  • Me preocupa y mucho la islamización de Europa, «veo que te estás haciendo de Vox», y qué mal lo ha hecho la Iglesia católica durante décadas ocultando los casos de pederastia en su seno, «no me toques a la iglesia, podemita, ¿qué quieres, volver al 36?».

Muchos de estos mensajes son ridículos, pero es que a esa ridiculez estamos llevando cualquier asunto. Ser vegano es progre, comer carne perpetúa un sistema capitalista y de derechas. Es una visión simplista, infantil, reducida a blanco o negro. Todo esto ya estaba en las diez estrategias de manipulación de Chomsky (que no eran de Chomsky, sino de Timsit): dirigirse al público como si fueran niños y ser complaciente con la ignorancia y la estupidez.

Escritores que no son fachas ni de lejos, como Javier Marías o Arturo Pérez-Reverte, han recibido este calificativo en varias de estas polémicas a causa de sus artículos de opinión. Me deshuevo, Marías y Pérez-Reverte, fachas. En uno de los artículos de Don Arturo de hace un par de años, Ahora le toca a la lengua española, comentaba que hemos llegado al absurdo de considerar hablar bien y con un acertado uso del lenguaje como «de derechas», mientras que «a cambio, cada vez más, se alaba la incorrección ortográfica y gramatical como actividad libre, progresista, supuestamente propia de la izquierda». Tócate los cojones, como diría el mismo escritor ante algunas de las gilipolleces que nos toca leer o escuchar de vez en cuando.

Con todo, lo peor para mí es la polarización de la sociedad, la diferencia tan grande que se está creando entre «los dos bloques», arrasando con todo lo que intenta situarse en el medio. En política, el PP ha virado más hacia la derecha acercándose a Vox, como contrapeso al posicionamiento del PSOE junto a Podemos y los más radicales de la izquierda. Todo lo que intentó situarse en el medio, Ciudadanos o UPyD en su día, ha sido arrasado, vuelven las dos Españas. Y con las dos Españas se rescata a Franco para que se hable del franquismo más de lo que se hacía en los ochenta y los noventa. Me parece sorprendente escuchar a compañeros de trabajo nacidos después del 85 hablando todo el día de Franco, y los jueces franquistas, y los restos del dictador, y las instituciones heredadas del franquismo, y tal y tal. Nunca se habló tanto de Franco como en estos últimos años.

Al principio me hacía gracia ver cómo me tachaban de facha o rojo en distintos grupos, o según las opiniones que dejaba en este blog, pero lo cierto es que ahora no me gusta nada lo que está quedando, lo que veo. Me da mucha pena ver estas discusiones, me da rabia ver que no puede haber ya un debate sosegado y sobre todo, sobre todo, sobre todo, lo que me cabrea enormemente es comprobar cómo estamos perdiendo progresivamente (o cómo nos estamos limitando) nuestra libertad para opinar.

Déjà vu de la 2016-17, por Barney

El domingo pasado al acabar la jornada de Liga tuve una sensación muy extraña, como un eco de algo ya vivido. Un “déjà vu” o “deyaví”, por eso de no saber poner bien los acentos del francés. La jornada se cerró con un arbitraje que perjudicó severamente al Betis en su partido frente al Fútbol Club Barcelona (2-3), mientras que unas horas antes el Real Madrid sacó adelante su partido con solvencia frente al Osasuna (1-4), pese al nefasto arbitraje de Gil Manzano.

Fue una pena, porque el Madrid podía haber obtenido un mayor premio de una jornada complicada para ambos contendientes al título, y sin embargo, pese a los distintos merecimientos de uno y otro, las cosas seguían igual, con el Madrid manteniendo una exigua ventaja de tres puntos sobre los culés. Me recordó a la temporada 2016-17, aquella en la que Zidane deslumbró al mundo del fútbol con su arriesgada estrategia de jugar con dos equipos muy diferentes jornada tras jornada, la Liga del famoso “equipo B” que anotó más goles como visitante (58) que como local (48).

Aquella liga el Madrid fue el mejor equipo del campeonato de largo, mientras que el Barça tuvo una temporada complicada, también en Europa, donde cayó 4-0 en París (salvado por el Aytekinazo) y 3-0 en Turín. Sin embargo, la Liga se mantuvo viva hasta la última jornada. De modo artificial, de manera forzada. Si por merecimientos fuera, el Madrid tenía que haber sentenciado con varias jornadas de antelación, y en su lugar se encontró con que no podía fallar en dos visitas complicadas en cuatro días a Vigo y Málaga. Después de todo lo que había hecho, tenía que vencer en ambos campos a dos equipos peleones y en aquel entonces con muy buen fútbol. Para que nada fallara en el chiringo de Roures y Tebas, dos nombres que siempre se repiten: al Madrid le pitó De Burgos Bengoetxea y al Barça Hernández Hernández. Como el partido del Barça frente al Éibar se complicó, HH sacó su mejor arsenal para inventar dos penaltis, uno de ellos el famoso Penalba por patada al suelo.

Penalba

Se ganó la Liga con justicia, se ganó la Champions y la prensa calló ante lo que fue una temporada escandalosa jugada con otro Reglamento. Luego dicen que si “2 de 11”, que si el Madrid no compite las Ligas, pero lo cierto es que ganar dos ligas en este entramado podrido y perfectamente engranado es una heroicidad. Solo por recordar cómo se lograron:

  • La liga 2011-12, con Mourinho en el banquillo, es la llamada Liga de los récords. El Madrid tuvo que irse al récord de puntuación y goles para superar al Barça de Guardiola.
  • La liga 2016-17, la mencionada, con 93 puntos, con un magnífico equipo A y un B que no desmerecía en absoluto, y luchando entre otras cosas contra los penaltis no señalados en el Camp Nou y en el Bernabéu “por ser demasiado pronto”.

Este año es similar. Al Madrid ya le tangaron en la primera vuelta en el Camp Nou desde la designación de árbitros, el aplazamiento interesado y el día extra de descanso, y continuó en el campo: penaltis al limbo, un gol dudoso anulado y unas imágenes que ¡oh, casualidad!, nunca aparecen. Es tan previsible que el comentario que escribí semanas antes se cumplió casi punto por punto: Hernández Hernández en el campo y De Burgos Berngoetxea en el VAR:

Comentario La Galerna

En breve se repetirá la situación en el partido del Bernabéu, con un Madrid que podría sentenciar la Liga… si le dejan. En la 2016-17 el árbitro se comió un penalti de Umtiti nada más empezar (una vieja tradición) y el Madrid jugó con uno menos (otra no menos vieja) la última media hora. Se perdió injustamente 2-3 en la última jugada del partido y tocó sufrir el resto de partidos para llevarse el título.

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La maquinaria de lo que algunos definen acertadamente como #TheTinglao se ha puesto a funcionar a tope desde principios de temporada, pero ha intensificado su fuerza tras la eliminación copera del Barcelona frente al Athletic de Bilbao. Ya han empezado a decir que las audiencias se van a resentir por la caída del Madrid y el Barça, y tienen que mantener el interés por LaLiga como sea.

Por repasar de modo somero lo que ocurrió el pasado domingo en el Villamarín:

  • Con 1-1 Sergi Roberto realiza una entrada criminal con ambas piernas a Aleñá. Ya tenía una amarilla, y no había excusa para no mostrarle la segunda. Nada.

Sergi Roberto

  • Con 1-1 y también en la primera parte, Sergio Busquets realiza otra entrada de amarilla, que hubiera supuesto su segunda. Además protestó de modo ostensible al árbitro y le hizo este gesto de desprecio. Nada.
  • El 2-3 del Barça llega en una clara falta en ataque de Lenglet, que carga y empuja al defensa verdiblanco. Gol legal para Sánchez Martínez. Nada que revisar en el VAR, cuando en cada gol del Madrid nos toca esperar un par de minutos antes de poder celebrarlo.

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  • En la segunda parte, ya con 2-3, el mejor de los locales, Fekkir, realiza una entrada a destiempo a Lenglet. Amarilla, se aleja enfadado del árbitro, ¡¡¡que le persigue!!!, y el marroquí hace un gesto familiar. Segunda amarilla, en cinco segundos. Acojonante el doble rasero. (Vía @Hechi9248).
  • En el minuto 92, en la última jugada del partido, el árbitro deja sin señalar un claro penalti a Messi.

¿Qué había ocurrido en Pamplona unas horas antes?

  • Fede Valverde y Lucas Vázquez siguen andando de milagro, porque las entradas de Nacho Vidal y David García fueron salvajes. En el caso de este último era la segunda amarilla.
  • El penalti a Modric, al limbo.
  • El Osasuna casi empata a 2 tras una falta clara sobre Isco y un “sigan, sigan” escandaloso de Gil Manzano.

Pues bien, ¿qué destacó toda la prensa afín, es decir, de qué habló todo el TheTinglao al unísono? Sobre todo de dos jugadas, una, el penalti sobre Messi (intrascendente) no señalado, y dos, que Ramos tenía que haber sido expulsado por una jugada ¡que no fue ni falta! Se llevó el balón al llegar antes que el jugador navarro y posteriormente impactaron ambos jugadores. Es fácil comparar la imagen fija que ha utilizado toda la prensa esta semana y la que da origen a la jugada. Qué distinto se ve todo, ¿verdad?

Como muchísimo y siendo generoso, una amarilla por juego peligroso. Pues nada, tres días hablando de la permisividad con Ramos. Radios, periódicos y, por supuesto, Culevisión Española. TVE, «la de todos» (será la de todos los antimadridistas), mostró la jugada de Ramos cortando el momento en el que se lleva el balón, poniendo solo el final. Así es como se manipulan las cosas, y así es como fácilmente se lleva a la gente a creer que al Madrid le favorecieron en un partido con un arbitraje horrendo, sobre todo tras el 1-2 de los blancos. Pareció como si Gil Manzano fuera a cobrar un bonus por lograr el empate. Lo digo totalmente en serio y eso que es, quizás, el mejor árbitro de España, el único con categoría élite para la FIFA. Sin embargo, no pita nunca los Madrid-Barça. ¿Por qué? Solo lo hizo una vez y no ha repetido. ¿Tendrá que ver el hecho de que es el único árbitro que ha pitado un penalti contra el Barça en los Clásicos en estos últimos años?

El debate de esta semana ha sido si los árbitros son permisivos con Ramos. Vamos a ver, es un debate que no aguanta dos segundos con las estadísticas en la mano. Sergio Ramos es el jugador con mayor número de expulsiones en la historia de La Liga. Sin embargo, no ha sido expulsado nunca con la selección en 168 partidos, donde tiene mejores estadísticas que Piqué. «¿Insinúas que tiene distinto trato con árbitros españoles que con internacionales?». No lo insinúo, lo afirmo. Sus estadísticas en Liga indican que es expulsado cada 22 partidos, mientras que en Champions lo es cada 44.

Permisividad es la que existe con Luis Suárez, sancionado por juego violento y conductas antideportivas con el Liverpool, el Ajax y la selección uruguaya, mientras vive un sueño de impunidad en Barcelona. Permisividad es la que existe con Sergio Busquets, al que no expulsan ni aunque le saquen dos amarillas en el mismo partido. Ah, ¿que no me creéis?

Al Madrid ya le han perjudicado este año en Mallorca, Valencia, Valladolid (aunque ganó), Camp Nou y en el Bernabéu frente al Betis, y sin embargo sigue líder. A ver por cuánto tiempo. En el escándalo que ocurrió en Italia hace unos años, el Moggigate, se destapó que no solo la Juventus manipulaba la designación de árbitros para poner los que le resultaban más afines, sino que la prensa era cómplice del amaño. Unos medios de comunicación que defendían la limpieza del sistema y de la competición.

Si uno sigue LaLiga (o La Lliga) de cerca, como intento hacer yo aunque a veces me provoque arcadas, encontrará mil pruebas más que evidentes de la manipulación de la competición. Si por el contrario uno ve solo los resúmenes de dos minutos que ofrecen los de Tebas, pensará que esto es un paraíso de limpieza en el que de vez en cuando se ayuda al Madrid.

Voy a poner otro ejemplo que puede parecer menor, aunque para mí no lo es: el jugador ghanés del Alavés Wakaso. En el partido contra el Madrid se pasó 70 minutos haciendo un entradón tras otro y protestando cada vez que le señalaban falta. Fue vergonzoso, pero se fue sin tarjeta. Una semana después fue expulsado por doble amarilla con la mitad de faltas. Pero lo mejor estaba por llegar. Cómo no, en el Camp Nou. Allí vio amarilla por recibir un plantillazo de Umtiti. Pero no quedó ahí la cosa. Si uno observa la secuencia completa, es Wakaso el que llega antes al balón y el que recibe el doble golpe de Umtiti (con los tacos y con la rodilla en la espalda). El árbitro resuelve la jugada con balón para el Barça que acaba en… golazo de Messi. Gracias a @rafa_rnmj por subir el vídeo completo:

https://streamable.com/3p1db

La maquinaria de adulteración se está perfeccionando. El arranque de la temporada siguiente a la 2016-17 fue tremendo. El Madrid venía de ganar Liga y Champions y de arrasar 1-5 en la Supercopa al Barcelona, ganando con diez en el Camp Nou, luchando contra el penalti inventado tras piscinazo de Suárez y con De Burgos Bengoetxea al silbato. Un Villarato moribundo dejó al Madrid fuera del título en las diez primeras jornadas de Liga con decisiones incomprensibles a favor de unos y en contra de otros.

Fue demasiado evidente, así que la temporada siguiente igualaron algunas diferencias, como los penaltis. Con la pequeña diferencia de que al Madrid no le pitaron ninguno a favor en la primera vuelta y sí en la segunda, cuando ya estaba descartado para el título. Con el Barça ocurrió justo lo contrario. ¿Casualidad? No lo creo. Con la Liga ya decidida los números se compensaron. Hay verdaderos estudiosos de la estadística como Maketo Lari o Juanpa Frutos realizando los trabajos de análisis que no realizan los periodistas, y lo que encuentran son anomalías estadísticas demasiado exageradas desde 2004, casualmente desde el año en que Laporta apoyó a Villar para su permanencia al frente de la Federación (El saldo arbitral).

Creo que el Madrid acabará ganando esta Liga, pero estoy convencido de que la va a tener que pelear hasta el final, aunque sea superior al Barça de Messi, Ter Stegen y el #TheTinglao. Estoy viviendo un déjà vu permanente. Temo lo que está por venir el 1 de marzo, pero espero que al final de la temporada el sufrimiento haya merecido la pena.

 

La porra de los Óscar 2020

Películas Óscar 2020

TRAVIS, 09/02/2020

Creo que ningún año había visto tantas películas de las favoritas y candidatas a los Óscar como este año 2020, que además nos ha dejado una buena colección de obras notables. Se debe sin duda al estreno prácticamente simultáneo en cines de todo el mundo o en plataformas como Netflix, no como antaño, cuando tenías que esperar varios meses para el estreno de las películas premiadas en los Óscar, Globos de Oro, BAFTA y demás premios internacionales.

He visto siete de las nueve candidatas a mejor película (se me han escapado Mujercitas y Le Mans 66), aparte de otras con nominaciones en diversos apartados (Puñales por la espalda, Los dos papas, Star Wars: El ascenso de Skywalker, Dolor y gloria, El Rey León, Richard Jewell), así que me siento capacitado para dejar la tradicional apuesta/porra de los premios de la ceremonia de esta noche. Tengo claro que en los Óscar se premia no solo la calidad de la película, sino otras muchas cosas como la moda imperante, lo políticamente correcto, lo conveniente, el pasado de los candidatos, si ya han sido premiados o no, y sobre todo la ola mediática que acompaña a cada candidatura. Tiene que ganar tal o cual porque es la que los medios han empujado desde hace meses, pues vale, ha ocurrido en el pasado y seguirá ocurriendo, así que en esta «mi porra» (a la que invito a amigos y lectores a participar), voy a distinguir entre el que más me ha gustado a mí (en verde) y el que creo que va a ganar (en amarillo). Iré actualizando la porra a lo largo de la jornada con las apuestas que me vayan llegando. Vamos allá:

Película ÓscarMejor película

Aunque Joker es la que cuenta con mayor número de nominaciones, con 11, y sonó durante meses como firme candidata, la del Óscar es una carrera de larga distancia en la que la película de Todd Phillips arrancó demasiado pronto, en agosto. Se llevó el León de Oro de Venecia y multitud de elogios en la prensa, pero creo que no será la ganadora. A veces me parece que cuando una parte de la prensa eleva a los altares a una película, al poco tiempo surge la tendencia contraria que dice que «no es para tanto». Y lo cierto es que Joker es una película notable, incómoda, que te hace empatizar con el trastornado protagonista interpretado por Joaquin Phoenix, pero no creo que sea la mejor del año.

Algunas películas se han colado en la lista sin entender muy bien por qué, como Jo Jo Rabbit, una comedia satírica sobre las juventudes hitlerianas que se desinfla a medida que avanza el metraje, y sin embargo no entró Puñales por la espalda, en la que sucede todo lo contrario. La surcoreana Parasite, o Parásitos, me pareció una puñetera maravilla, me encantó, pero supongo que se llevará el Óscar de mejor película de habla no inglesa. Érase una vez en… Hollywood no está entre lo mejor de Quentin Tarantino, al menos para el que esto escribe, pero en las últimas semanas he leído varias críticas o escuchado algún podcast que la reivindica como un futuro clásico.

Creo que ganará 1917, la película de Sam Mendes sobre las trincheras en la primera guerra mundial, rodada como un falso plano secuencia, al igual que la también oscarizada Birdman (Óscar a mejor película y dirección en 2015). Es la típica película del gusto de la Academia de Hollywood: épica, histórica, una gran producción, exquisita en lo formal y avalada por la crítica. Mi película del año sigue siendo El irlandés, un peliculón con mayúsculas, pero es cierto que sus 210 minutos de metraje echan un poco para atrás. Si hoy domingo por la tarde tuviera la opción de ver 1917 o El irlandés, creo que elegiría la primera, porque la de Scorsese requiere una liturgia previa: tiempo por delante, tranquilidad, comodidad, un baño cerca,…

Óscar directorMejor director

No creo que gane el coreano Bong Joon Ho, que realiza un trabajo acongojante, angustioso por momentos, aunque Hollywood se ha acostumbrado en los últimos años a que el premio a la mejor dirección se lo lleven directores extranjeros, como los mexicanos Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, británicos como Tom Hooper (El discurso del Rey) o Danny Boyle (Slumdog millionaire), un taiwanés como Ang Lee (La vida de Pi y Brokeback mountain) o un francés como Michael Hazanavicius (The artist).

Cuando escribí sobre El irlandés y Érase una vez en… Hollywood, ya indiqué que algo de tijera habría mejorado el resultado final. Scorsese ya se llevó su premio por Infiltrados (tras una carrera repleta de títulos que bien lo merecían) y no creo que gane esta vez. El Tarantino director me gustó más que el Tarantino guionista de su última película, pero parece claro (y así lo indican todas las apuestas) que ganará de nuevo un extranjero en Hollywood: el británico Sam Mendes, por su enorme trabajo de planificación, coordinación y técnica en 1917. Será su segundo Óscar tras el que se llevó por esa patada en el estómago que fue su debut en el cine en 1999, American Beauty.

Óscar actorMejor actor

Desde el estreno de Joker ha sonado el nombre de Joaquin Phoenix como seguro ganador de la estatuilla y todos los premios posteriores han ido confirmándolo, así que parece que habrá poca sorpresa en este apartado. Es un papel desgarrado, desasosegante, poco agradable para el espectador, pero único para el lucimiento de un actor. Es el «pie izquierdo» o el Forrest Gump que casi todos los años aparece para llevarse el premio.

Me alegra ver a Antonio Banderas entre los candidatos después de tantos años, pero creo que no tiene nada que hacer. Su papel haciendo de Almodóvar en la peli de Almodóvar demuestra que todavía tiene mucho que dar y ojalá algún día logre el reconocimiento de la Academia que sí lograron otros menos dotados. Adam Driver me parece un actorazo, cada día me gusta más, y siento una enorme lástima por su personaje en Historia de un matrimonio. Papelón, pero no está entre los favoritos.

La película de Los dos papas me pareció correcta, sin más, y aunque Jonathan Pryce y Anthony Hopkins hagan unos acertados Francisco y Benedicto XVI, o Bergoglio y Ratzinger, no creo que sean papeles de Óscar. El que hace un papel acojonante es Leonardo Di Caprio, que cambia de registro varias veces en la película de Tarantino, a veces en la misma escena, para parecer soberbio, inseguro, atormentado o pasota, según convenga a cada momento. Es el que más me ha gustado, pero después del Óscar por The Revenant no creo que se lo lleve.

Óscar actrizMejor actriz

Todavía no he podido ver a Renée Zellweger interpretando a Judy Garland en Judy, pero al igual que el Óscar a mejor actor, este premio parece claro, de esos otorgados casi antes de comenzar la ceremonia. La operación que se hizo hace unos pocos años desfigurando esa carita de Bridget Jones que tenía, unido a la caracterización para el papel, hacen que esté irreconocible, pero según he leído realiza una gran interpretación, además en un biopic muy del gusto de estos premios.

A mí la que me enamoró (una vez más) fue Scarlett Johansson en Historia de un matrimonio. También en Jo Jo Rabbit, aunque su papel sea menor. En Historia de un matrimonio me pongo en la piel de Adam Driver y me niego a aceptar esa situación en la que se van metiendo los protagonistas. Me cabreo, «joder, salvad ese matrimonio», no dejéis que los picapleitos lo destrocen definitivamente, no dejes que Scarlett Johansson se vaya, haz que se enamore de ti como al principio, como tú sigues enamorado de ella.

Óscar actor repartoMejor actor de reparto

No sé si algún año ha habido tanto nivel en esta categoría. Todos los actores menos Brad Pitt tienen su correspondiente Óscar, incluso más de uno en sus vitrinas, como Tom Hanks. Creo que ganará Brad Pitt por su papel en la de Tarantino, porque nadie se quita la camiseta con su estilo, chulea a Bruce Lee o da palizas a una mujer con una lata de comida para perros de la manera en que él lo hace. Tiene muchos rasgos de algunos de sus papeles más característicos, pero es un actorazo desde hace décadas y quizás le haya llegado el momento de recibir su premio.

Los secundarios de El irlandés están enormes, y tanto Al Pacino como Joe Pesci componen grandes personajes en la peli de Scorsese. A mí me gustó de modo especial el papel de Joe Pesci, quien con sus silencios resulta mucho más expresivo que en todos sus excesos verbales de papeles anteriores (Goodfellas, Casino, Solo en casa, Mi primo Vinny).

Óscar actriz repartoMejor actriz de reparto

¡Qué raro, un año sin Meryl Streep! El papel de Scarlett Johansson en Jo Jo Rabbit tiene poco peso, pues toda la película se apoya en los jóvenes y en ese Hitler paródico, pero aun así es una actriz que cada año luce mejor.

El papel de Kathy Bates en Richard Jewell es… bueno, muy de Kathy Bates. Bien, siempre está bien, pero creo que un premio tiene que tener un plus, algo más. Creo que ganará Laura Dern por su papel de abogada sin escrúpulos en Historia de un matrimonio, donde aparte de resultar manipuladora, fría y cercana a la vez, está más atractiva que veinte años atrás.

Óscar guion originalMejor guion original

Érase una vez en.. Hollywood se llevó el Globo de Oro a mejor guion y ha cosechado un cerro de premios más, pero sinceramente creo que le falta tijera. Quentin Tarantino, en su afán por meter todas las cosas de su particular mundo interior, se pasa, está desmedido por momentos, pero no me extrañará nada si gana.

El guion de 1917 es lo que menos me gustó de la película, que está muy bien, todo hay que decirlo. Pero los protagonistas no dejan de tomar decisiones erróneas, una detrás de otra. Toda la trama gira en torno a una carrera contra el reloj y en ese sentido no va de otra cosa, no aporta más, ni desarrolla demasiado a los personajes. No creo que gane.

El guion de Puñales por la espalda sí es el típico guion trabajado, medido al milímetro, con diálogos certeros, escenas adecuadas y metidas en su momento exacto, sin fisuras. Puede que gane, para mí es mejor que el de Tarantino. Sin embargo, por lo sorprendente que me resultó, por el trasfondo social que tiene, y por su final (o finales, según se quiera), mi preferido es el de la coreana Parásitos.

Óscar guion adaptado

Mejor guion adaptado

No he visto Mujercitas, pero es una historia ya trasladada a la pantalla en varias ocasiones, y no sé si aporta algo diferente a las anteriores versiones de la novela de Louise May Alcott. Quizás tenga opciones por aquello de «lo políticamente correcto» que tanto se ha llevado en Hollywood estos últimos años.

Aunque mi favorita siga siendo El irlandés, no me extrañaría que ganara Joker, aunque tengo dudas de que realmente sea un guion adaptado. El guion de Todd Phillips y Scott Silver se basó inicialmente en Batman: La broma asesina, pero lo que realmente hicieron los guionistas fue tomar el personaje del Joker, cambiarlo por completo, añadirle los aspectos psicópatas-enfermizos de Taxi driver y meterlo en un ambiente opresivo, con un clima de revueltas sociales. Para mí no es realmente una adaptación de una obra del superhéroe. De hecho, la película podría funcionar sin las referencias al pequeño Bruce Wayne.

Óscar película habla no inglesaMejor película de habla no inglesa

Almodóvar, con Dolor y gloria has vuelto a hacer una película interesante tras el tostonazo de Los amantes pasajeros, pero no tienes nada que hacer ante el coreano Bong Joon Ho.

No tengo ninguna duda de que ganará Parásitos, una de las sorpresas de la temporada. La vi en versión original, como no podía ser de otro modo (menudo idioma el coreano), y me sorprendió porque aun siendo sus personajes y el entorno tan distantes al occidente en el que vivimos, muchas de sus situaciones nos llegan a resultar cercanas. La diferencia de clases sociales, la mentira, la manipulación, el saber buscarse la vida,… Recomendable.

Óscar banda sonoraMejor banda sonora

No se puede incluir la fenomenal selección que realiza Scorsese para El irlandés, sino que se trata de premiar a las mejores partituras originales, y aunque John Williams vuelve a estar sembrado en El ascenso de Skywalker, creo que ganará la chelista islandesa Hildur Guonadóttir.

Parece que me he marcado un exceso cinéfilo esnob, de esos de coger un nombre nórdico o indio y dárselas de entendido. Ni mucho menos, lo que he querido decir es que ganará la banda sonora de Joker, porque es perfecta para mostrar la angustia del personaje. Muy buena, inconfundible, de esas músicas que no concibes sin las imágenes que la acompañan.

Óscar película animaciónMejor película de animación

En un año en el que la película de Pixar ha sido más floja que en anteriores ediciones (Toy Story 4 está a años luz de la maravilla que fue la tercera), la categoría está más abierta que nunca. Y ahí es donde puede pescar un premio importantísimo la española Klaus, película escrita y dirigida por Sergio Pablos.

Que se llevara el Óscar dejaría con el culo al aire a nuestra Academia al haberle negado el Goya en la pasada edición, en favor de Buñuel en el laberinto de las tortugas. Mucha suerte a los nuestros.

Resto de categorías

En los apartados técnicos creo que habrá varios premios para Disney y la espectacular recreación de El Rey León con animales ¿reales? Algún premio de consolación para Le Mans 66 (montaje o edición de sonido) y seguro, seguro, alguna puya de los premiados a la Academia por las pocas opciones de minorías étnicas, diversidad sexual, veganos, crudívoros y negacionistas del cambio climático.

Que haya suerte para todos. Estas son las apuestas de los kolegas que se han animado a participar:

Porra 2020

Resultados finales

Pues ha habido sorpresón final. Los cuatro actores fueron los esperados, pero ya había indicios de que podía saltar la campanada, sobre todo cuando Parásitos se llevó el Óscar al mejor guion en lugar del favorito, Tarantino. No hubo suerte para Klaus, ni para Almodóvar ni Banderas.

El premio gordo se lo llevó la surcoreana Parásitos y su director Bong Joon Ho se une a la larga lista de directores extranjeros que se lleva el premio en los últimos años. En nuestra apuesta de amigos (en naranja los aciertos), nos arrasó Móni, que hoy me ha confesado no haber visto Parásitos, su gran apuesta. Paradojas de estos premios.

Porra resultados

And the Oscar goes to… next year!

Las grandes corporaciones son malas (II), por Josean

impuesto-sociedades

Las grandes corporaciones son malas (I). Continuación:

5. Considerar los resultados agregados y no consolidados. El cálculo del impuesto de sociedades de un grupo agrega los resultados individuales de las empresas y luego realiza las eliminaciones de operaciones intragrupo. Una filial de un grupo puede estar vendiendo un producto o servicio a otra del mismo, y lo que para una es un ingreso para la otra puede ser un coste, o un inmovilizado, o unas existencias. Ese resultado se elimina en la consolidación.

El caso del pago de dividendos es quizás en el que se ve con mayor claridad. La empresa B tiene un 50% de participación en la empresa A. Con ese porcentaje, A no consolida fiscalmente en B, y realiza su pago de impuestos con el tipo del 25%.

Antes dividendos

Supongamos (y es mucho suponer) que reparte el 100% del resultado restante a sus accionistas en forma de dividendos, es decir, a su matriz B le llegarían 30 (50% de 60).

La empresa B recibe el 50% del dividendo de A, lo integra en su base individual y lo elimina para el cálculo del impuesto, puesto que ese resultado ya ha tributado anteriormente en la empresa A.

Después de dividendos

¿Con qué resultado comparamos el impuesto? Pues el gobierno ha considerado conveniente hacerlo con el agregado (230 en el ejemplo), no con el consolidado (200), que seguiría siendo el mismo 25%. Esta manipulación de la cifra, o dejémoslo en cálculo interesado, llevado a grandes grupos con multitud de filiales tanto nacionales como extranjeras, produce distorsiones enormes en eso que han llamado tipo efectivo del impuesto.

Por otro lado, y por valorar todos los puntos de vista, este traspaso de resultados entre filiales de diferentes países con tributaciones distintas es muy goloso desde el punto de vista de la «ingeniería fiscal». Yo no digo que no haya que regularlo y controlarlo de algún modo, por supuesto que sí, y ya lo hice en su día con las empresas llamadas GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple). Simplemente me he limitado en los puntos anteriores a criticar la falacia que se trata de vender a los medios para justificar las medidas que el gobierno piensa implantar según el punto 10.2 de su acuerdo:

Acuerdo PSOE-Podemos

a) La tributación mínima del 15%, dependiendo de cómo se realice ese cálculo, puede ser un auténtico hachazo para la tesorería y los resultados de las empresas, y a buen seguro afectará seriamente a su competitividad. Entre los ajustes al resultado contable que conforman la base imponible se encuentra la no deducibilidad parcial de los gastos financieros y amortizaciones, que los manda a ejercicios posteriores. Con este ajuste “Montoriano”, la base imponible se incrementa en el ejercicio en curso (y por tanto el pago de impuestos) a costa de rebajar la de los ejercicios posteriores. El que venga detrás que apechugue.

b) La reducción de la exención de los dividendos del 5% supone que el 95% restante sigue exento, y al tributar al 25% eso supone que el dividendo percibido (y que ya pagó impuestos en origen) tendrá un coste impositivo adicional del 1,25%. En mi ejemplo anterior quedaría así:

Nueva imposición dividendos

Puede ser una medida razonable, contemplada en la Directiva europea, y se justifica en los gastos que una empresa multinacional soporta en origen, en España, para el desarrollo de sus trabajos en el extranjero, pero aunque la fórmula indique que el tipo impositivo de esa empresa es inferior al 25%, no hay que olvidar que el dividendo tributó en origen y va a tributar de nuevo en destino.

Desde hace años se trabaja en la OCDE, el G-20 y la Unión Europea para controlar los abusos fiscales que pueden cometerse cuando se trasladan los beneficios de un país a otro, o se inflan los gastos para dejar el mayor resultado en los países con fiscalidad más favorable. Las normativas BEPS (Base Erosion Profit Shifting), la regulación de los precios de transferencia y de modo más reciente, la necesidad de informar del resultado obtenido por país, el country by country report. La Agencia Tributaria publicó en noviembre su cálculo acerca del impuesto efectivo que pagan las 134 multinacionales españolas obligadas a suministrar la información del country by country report (facturación superior a 750 millones de euros anuales) y concluyó que el tipo efectivo en términos de caja era del 12,6% y en términos de devengo, del 15,5%.

AEAT-country by country

Es otra aproximación. Ya no es el 7,7% sino el doble, si bien ese cálculo country by country peca de errores similares, puesto que algunas empresas informan de los resultados agregados y no consolidados, o no se consideran las compensaciones de impuestos devengadas en ejercicios anteriores como las comentadas en la primera parte de este post. En cualquier caso, este informe por país, bien realizado, puede ser muy útil para controlar los abusos de empresas como las mencionadas que trasladan sus beneficios de un país a otro para rebajar su factura fiscal.

La postura de la CEOE

Si hemos escuchado la versión de la Agencia Tributaria, tenemos que conocer la interpretación de la CEOE sobre este asunto. En diciembre de 2019, la CEOE se revolvió contra la metodología de cálculo empleada por la Agencia Tributaria y publicó su valoración (enlace: Informe CEOE), en la que, aparte de despotricar con razón, publicó los tipos efectivos que consideraba adecuados a la realidad y separando por sectores. Este tipo se acercaba al 20% de media.

Tipo efectivo por sectores

Como indican en su argumentario: “el tipo efectivo sobre la base imponible resulta más realista, ya que se realiza sobre la base imponible por la que las empresas deben tributar en España, descontados los beneficios generados en el extranjero, así como los ajustes por consolidación, las deducciones aplicadas, bases imponibles negativas obtenidas o créditos fiscales logrados”.

En esta otra noticia de esos mismos días, la CEOE indicó que las empresas del Ibex-35 pagan un tipo efectivo medio del 28,7%. Para los que hemos lidiado con el impuesto de sociedades estas diferencias entre “tipos efectivos” parecen un cachondeo, así que no quiero ni imaginar lo que pensará un profano en la materia.

La AEDAF (Asociación Española de Asesores Fiscales), en este interesante artículo titulado Tributación efectiva y la ceremonia de la confusión concluye que “el tipo efectivo medio de las empresas españolas ronda el 27%, partiendo de la metodología propuesta a tal efecto por la propia Dirección General de Tributos, el Banco de España y la propia OCDE”.

Y una referencia más: el Índice de Competitividad Fiscal de 2019, realizado por la Tax Foundation de Estados Unidos, que se puede descargar fácilmente en este enlace. El informe llega a las siguientes conclusiones:

Fortalezas y debilidades IS español

El denominado Índice de Competitividad Fiscal pretende medir si las políticas fiscales de los distintos países se guían por los dos principios que considera básicos en una buena política tributaria: competitividad y neutralidad. En función de su análisis elabora un ranking de competitividad fiscal que sitúa a España en una posición intermedia-baja (23º sobre 36 países analizados) por su fiscalidad global, el 22º por el Impuesto de Sociedades.

Ranking 2019 ICF 1

Ranking 2019 ICF 2

Conclusiones

Por supuesto que hay que mejorar la fiscalidad de las empresas y la recaudación, pero para ello no conviene mentir, que es de lo que iban estos dos textos tan largos y posiblemente tediosos que me he marcado. Y una cosa también importante: conviene no cambiar la normativa cada año. Según la misma Tax Foundation, el Impuesto de Sociedades español ha tenido más de doscientas modificaciones entre 2007 y 2017, y ahora mismo es una maraña infernal en la que se pierden fiscalistas, asesores, inspectores y por supuesto los que trabajamos en las empresas. Lo que hoy no resulta válido sí lo era hace tres años, o con otros porcentajes hace cinco, o con distintas deducciones hace siete. Es una auténtica tortura.

Hay muchas cosas que cambiar en el actual Impuesto de Sociedades, empezando por su simplificación. No hace tantos años el tipo impositivo era mucho más alto, del 35%, pero había una gran cantidad de deducciones, muchas de las cuales sí eran deducciones-trampa, o deducciones-colador, ingeniería fiscal cutre. A medida que fue bajando el tipo impositivo se redujeron las deducciones, pero por el contrario se ha complicado con los ajustes en la base imponible y las patadas hacia delante de numerosos gastos (más recaudación en el corto plazo, menor en el largo). Dejémonos de artificios, empezando por la administración.

La fiscalidad debe adaptarse a la realidad de los nuevos negocios, por difícil que me parezca atar en corto a la economía digital. Debido a la dificultad de localizar a las empresas de esta nueva economía digital, 137 países se han puesto de acuerdo en establecer una tasa global para gravar a las empresas por el lugar en el que tengan sus clientes, no sus oficinas. Puede ser un primer paso, preferible desde luego a ese modo de «hacer la guerra cada uno por su cuenta» que habían iniciado algunos países.

Bill Gates propuso hace unos meses establecer un impuesto a los robots, calculado en función del impuesto que pagaba el trabajador reemplazado. “Ahora mismo, un trabajador que realiza un trabajo en una fábrica e ingresa 50.000 dólares al año, paga unos determinados impuestos sobre esos ingresos. Si un robot viene a hacer la misma labor, se podría pensar en gravar al robot con un importe de impuestos equivalente”. Puede que sea razonable, pero no lo tengo claro, ¿y un ordenador? ¿Una cosechadora? ¿Cualquier cadena de producción del último siglo? Casi cualquier avance tecnológico supuso la sustitución de puestos de trabajo y no se generó este debate. ¿Por qué no establecer ese impuesto a «los chinos», que también han sustituido muchos puestos de trabajo locales y me niego a creer que todos ellos y sus negocios paguen impuestos?

Sobre el impuesto a las transacciones financieras ya me pronuncié en su día de modo favorable, y especialmente a las que no aportan valor y son de carácter puramente especulativo. Sigo sin entender por qué dejaron a los derivados fuera del proyecto de ley.

Hay mucho recorrido para aumentar los impuestos «verdes», relacionados con toda la eliminación de residuos. Si el principio es el de «quien contamina, paga», habrá que hacer que los productos (y por tanto los clientes) paguen mucho más por el residuo que generan, ya sea el plástico o el textil, uno de los más contaminantes que existe. Mientras no se penalice el producto por el tratamiento del residuo que genere seguiremos viendo camisetas a tres euros o mierdas de plástico a un euro, en los chinos y en los no chinos.

Hay que aumentar el número de inspectores y los medios de la inspección, puesto que estamos en unas cifras bajas en comparación con la media de la Unión Europea. Y creo que pese a que recomiende el aumento de inspecciones, hay que dejar trabajar a las empresas y no volver locos a sus gestores con tanto cambio normativo e impositivo, muchas veces generado para aumentar la recaudación en el corto plazo aun a costa de perjudicar el largo y la competitividad de las empresas.

 

Las grandes corporaciones son malas (I)

Ministra Montero

JOSEAN, 31/01/2020

Según un informe de la Agencia Tributaria de noviembre de 2019, las grandes empresas pagan solo un 7,7% de sus beneficios a Hacienda, un porcentaje muy inferior al 14% de las medianas empresas o al 18,3% de las pequeñas. Puesto que el tipo impositivo del impuesto de Sociedades es del 25%, la pregunta resulta obvia: ¿de verdad las grandes empresas pagan solo un 7,7% de sus beneficios? Si esto fuera así (y no creo que debamos desconfiar de Hacienda), ¿no sería España un verdadero paraíso fiscal dentro de la Unión Europea, un lugar en el que las principales multinacionales se establecerían para ahorrarse la factura fiscal? Sin embargo sabemos que no es así, que los destinos elegidos suelen ser Irlanda (12% de tipo impositivo) o Luxemburgo, o las islas del Canal. Entonces, ¿nos están mintiendo con esta cifra?

Como dijo un reconocido miembro del equipo de este gobierno de coalición y de progreso: “a los grandes grupos les conviene tributar más porque es que si no, esto de la cohesión social y la circunstancia tributaria no se sostiene”. ¡Habéis sido malos!¿Adivinan quién dijo esta frase, a continuación de repetir el consabido mantra de que las grandes corporaciones tributan solo un 7% de sus beneficios? Pues no, no fue la ministra Montero, ni el economista castrista Garzón, ni Pablo Iglesias, ni el presidente Sánchez. He hecho una pequeña trampa porque esta frase la dijo el que fuera ministro de Hacienda durante muchos años, Cristóbal Montoro. (Enlace a Montoro miente).

Montero y Montoro

El gobierno actual utiliza la misma estrategia de manipulación y mentira de la que abusó en su día el anterior: desviar la atención sobre su ineptitud para recortar gastos y culpar a esas grandes empresas, ¡las grandes corporaciones!, a las que dibujan como un ente impersonal e inhumano que devora criaturas y se lleva los beneficios a las islas Caimán para que un puñado de accionistas se hagan multimillonarios. La estrategia fue utilizada una y otra vez durante las pasadas elecciones de noviembre, y en las de abril, y en 2018, en 2017,… ¿No querían combatir las fake news? Pues pueden empezar por ese supuesto tipo impositivo.

El acuerdo de gobierno firmado por PSOE y Unidas Podemos el 30 de diciembre recoge en su punto número 10 lo que definen como “Justicia fiscal y equilibrio presupuestario”. Equilibrio presupuestario… puesto que piensan incrementar el gasto público, como se presume de los nueve puntos anteriores, el equilibrio solo se puede lograr subiendo los impuestos. Y lo que llaman justicia fiscal tiene una carga ideológica interesada que es la que este gobierno debe saber manejar sin entrar en demagogias o en trampas como las de Montoro. Dudo mucho que lo vayan a hacer.

Es muy posible que pueda estar de acuerdo con el planteamiento en aras de una mejor tributación, pero en lo que no puedo estar de acuerdo es en la mentira tal como se ha contado. Cualquier persona acostumbrada a lidiar con el impuesto de sociedades sabe dónde está la burda trampa de estos cálculos, pero voy a tratar de explicarlo de un modo gráfico para los menos iniciados en la materia. Las trampas de Montero hoy son casi las mismas de Montoro ayer:

1. Calcular el tipo impositivo en función del resultado contable y no de la base imponible. Las diferencias son considerables. Hay ajustes que aumentan la base imponible (por ejemplo, los famosos gastos no deducibles) y otros que la disminuyen (como los ingresos por dividendos o los ajustes por diferimiento del arrendamiento financiero). Así que comparar el gasto por impuesto con el resultado contable lleva a resultados dispares alejados de la realidad. Para los menos habituados a lidiar con el impuesto, los posibles ajustes son tantos como los que siguen:

Ajustes impuesto

Ajustes impuesto 2

2. No tener en cuenta las pérdidas. Cuando un grupo tiene varias sociedades y un consolidado fiscal, las bases imponibles se suman y compensan entre ellas, las positivas con las negativas. Salvando las distancias y resumiéndolo mucho, de este modo:

Ajuste pérdidas 1

Sin embargo, la nueva metodología de cálculo propuesta por el Ministerio suma solo los resultados positivos de las empresas y compara el agregado con el impuesto liquidado. Tan burdo como lo descrito:

Ajustes pérdidas 2

Mismos resultados individuales, un tipo global completamente distinto.

3. Comparar el pago de impuesto de sociedades en España con el beneficio agregado de un grupo en varios países. Supongamos un grupo con filiales en Francia y Argentina, países en los que tributa el impuesto correspondiente con el tipo impositivo de cada país. El tipo impositivo en España no cambia, sigue siendo el mismo, o si queremos hacer una media podríamos dividir el pago por impuestos en varios países por el beneficio consolidado:

Ajustes IS extranjero 1

Sin embargo, el Ministerio compara exclusivamente el pago realizado en España con el beneficio agregado y así sale lo que sale. Es ridículo, pero estos cálculos los ha hecho gente muy seria y los ha llevado a ruedas de prensa y presentaciones de resultados:

Ajustes IS extranjero 2

4. Obviar la compensación de pérdidas de ejercicios anteriores. Este fue uno de los “grandes inventos” de Montoro para frenar la sangría que las pérdidas de las empresas españolas durante la crisis iba a suponer en la recaudación del impuesto de sociedades cuando llegara la recuperación. Hasta la célebre “Montorada”, una empresa con beneficios podía compensar el pago de impuestos si en los ejercicios precedentes había tenido pérdidas.

No quiero extenderme hablando de créditos fiscales o de BINs (Bases Imponibles Negativas), sino que trataré de explicarlo con un ejemplo: si la empresa A tiene un beneficio de 100, pero en los dos ejercicios precedentes ha tenido unas pérdidas de 30 y 50, podía liquidar el impuesto tras compensar la Base Imponible positiva del ejercicio con las negativas (BINs) de los anteriores:

Ajustes compensación pérdidas 1

Como solo pagaría 5 en impuestos, ¿significaba eso que su tipo impositivo era del 5%? No, en absoluto. Cuando Montoro vio que muchas de las grandes empresas españolas habían sufrido pérdidas severas durante la crisis, se temió que con la recuperación de las cuentas de resultados la recaudación iba a ser paupérrima, así que se sacó de la manga la modificación del impuesto que permite a las empresas compensar solo el 25% de las BINs cada ejercicio con Bases positivas. En el ejemplo expuesto, la empresa solo podría compensar el 25% de las pérdidas de los años precedentes (20) y tendría que pagar el impuesto por el resto.

Ajustes compensación pérdidas 2

La empresa asfixiada (tras los EREs, ampliaciones de capital o lo que haya tenido que afrontar), en cuanto empieza a asomar la cabeza, tiene además un perjuicio en el pago del impuesto. En el global de esos años está pagando más de lo que le correspondería pagar, pero es que además con el cálculo propuesto por la Agencia Tributaria parece que incluso tributa con ventajas, con un 20% de tipo, de nuevo inferior al 25%. Es surrealista, kafkiano, pero es real.

5. Considerar los resultados agregados y no consolidados. El cálculo del impuesto de sociedades de un grupo agrega los resultados individuales de las empresas y luego realiza las eliminaciones de operaciones intragrupo.

Continuará: Las grandes corporaciones son malas (II)

De la Supercopa a la Copa, y al Cholo poca estopa

Cultural Leonesa

BARNEY, 24/01/2020

Parece mentira tener que repetir la obviedad de que en el fútbol no puedes confiarte nunca, que luego pasa lo que pasa. No hay enemigo pequeño, no puedes dejar a los mejores en casa, no puedes salir a reservar,… La Cultural Leonesa, con su presupuesto anual de 2,75 millones de euros, se ha cargado de la Copa del Rey al Atleti del Cholo, el entrenador “estrella” ahora estrellado que se embolsa esa misma cantidad cada 42 días. Esta vez ni siquiera le queda la tradicional excusa del presupuesto, la que suele esgrimir cuando palma con el Madrid, no con el Barça, porque solo el fichaje de Joao Félix esta temporada le daría para sufragar los gastos de la Cultural durante ¡45 años!

En este mes que termina en unos días, la cuesta de enero que tradicionalmente se le atragantaba al Real Madrid se ha trasladado a los vecinos del Metropolitano y al equipo de lo que Guardiola definió como “ese pequeño país al norte de España”. Hemos vivido un enero enormemente divertido por primera vez en mucho tiempo, que además ha servido o está sirviendo para poner muchas cosas en su sitio.

La Supercopa

Portada ArabiaComenzamos con ese torneo arrancado a los aficionados españoles y llevado de manera infame a Arabia Saudí: la Supercopa de España. Me harté de leer comentarios acerca del equipo “invitado”, el “intruso”, el que no debería estar ahí, apelativos referidos al Madrid y casi nunca al Atleti, que reunía los mismos méritos, si no menos (el Madrid ganó el Mundial de clubes la temporada anterior). Vamos a ver, los árabes pusieron la pasta que pusieron (y consta que fue mucha) para ver al Madrid y a Messi, a ver si lo vamos entendiendo todos. Muchos culés encendidos con la presencia del Madrid en la final han callado cuando el formato de la Supercopa femenina se ha cambiado para incluir a cuatro equipos: el Atleti (campeón de Liga), la Real Sociedad (campeón de Copa) y el Levante y el Barça (los invitados intrusos que no deberían estar ahí).

El Madrid se presentó sin Benzema, Hazard, Bale y Asensio, casi nada. Poned los nombres que queráis para hacer la comparación con el Barça o el Atleti. Y Zidane respondió como siempre a todas las preguntas inquisitoriales y metemierdas acerca de la presencia del equipo o de las numerosas ausencias: con una sonrisa. Con tranquilidad, sin aspavientos, mirando a los ojos a la «mejor prensa deportiva» del mundo y desmontando sus patrañas.

Era un torneo que no me interesaba demasiado, pero a medida que fue avanzando me enganchó y lo disfruté como un enano. El Madrid se alzó con el título frente a los tres equipos más antimadridistas del planeta (el Sevilla puja para entrar en la terna) y dejó muchos cadáveres en el camino. Se llevó por delante al mismísimo Ernesto Valverde, cuando tenía al equipo líder en LaLliga de Tebas y clasificado para Champions con comodidad. Y de regalo, cuatro meses de baja para el terror de tibias, cuellos y nucas de defensas, Luis Suárez.

Pero el torneo sirvió para muchas otras cosas:

  • Para ver que las imágenes de un VAR sin manipular se pueden mostrar al instante y desde el punto exacto que el espectador necesita, en línea con la acción, como en los goles anulados al Barça frente al Atleti, y no como en tantos otros en nuestra Liga, donde nunca aparece la imagen que árbitros y espectadores requieren. El gol anulado a Bale en el Camp Nou, por ejemplo. Seguramente es fuera de juego, pero llama poderosamente la atención que con más de cincuenta cámaras en el campo no se haya mostrado ni una sola imagen desde la cámara que estaba en la acción de la jugada.
  • Para captar la rabia de los antimadridistas (y descojonarse de ellos) con la jugada decisiva del torneo: la entrada de Fede Valverde a Morata en el minuto 117 de partido. El colmo de la estulticia lo mostró Marçal Llorente, del Mundo Deportivo, quien llegó a decir que esa jugada, aunque fuera cinco o seis metros fuera del área, debía señalarse siempre como penalti y expulsión. ¡Ja, ja, ja, ja! Otros como Antón Meana pidieron una sanción de no menos de cinco o seis partidos para el uruguayo del Madrid, como si esta hubiera sido la entrada más salvaje de la historia.

Marsal Llorente

  • Para comprobar que Piqué sigue gozando de un Reglamento diferente, como lo han tenido Mascherano, Messi y Luis Suárez durante años.

Fouto Piqué

Mano Piqué

  • Para ver los planteamientos cicateros del Cholo una vez más. Hizo un partido horrible contra el Barça, pero le mantuvieron Oblak y los aciertos del VAR (que en España nunca se habrían dado), y le dio la vuelta al partido por la espantosa defensa del Barcelona. Contra el Madrid jugó a lo de siempre, a encerrarse y esperar su oportunidad. Y aunque estuvo a punto de salirle bien la jugada, creo que «lo del Cholo» huele desde hace mucho tiempo. Cansa.

Ser del Atleti

 

El nuevo formato de la Copa del Rey

La Copa del Rey ha vuelto a un formato complicado, con eliminatorias a un solo partido en el campo del equipo de menor categoría. Recordemos que con este formato el Real Madrid cayó frente al Toledo en el año 2000 y el Barça fue eliminado tres veces en cuatro temporadas tras caer frente a Novelda, Figueras y Gramanet. Los equipos grandes estaban advertidos y aunque el Madrid pasó sin demasiados apuros, el Barça tuvo que esperar hasta el minuto 95 y otros primeras como Celta, Betis, Valladolid o Mallorca cayeron eliminados.

El Atleti del Cholo sabía que no se podía confiar, pero jugó a lo de siempre. Marcó el gol y se encerró atrás. Pero esta vez no estaba Jan Oblak, el porterazo que durante años ha tapado la ausencia de juego de los de Simeone, y Adán falló en los dos goles de la Cultural Leonesa. La última vez que el Atleti cayó contra un Segunda B en Copa del Rey fue en diciembre de 2011, frente al Albacete y supuso la destitución inmediata del entrenador, Gregorio Manzano, y la llegada del Cholo Simeone.

Sé que no va a ocurrir, pero para mí huele al fin del ciclo de Simeone en el Atleti. Hay muy pocas críticas en la prensa, porque al Cholo siempre se le han alabado hasta los errores, pero el discurso victimista empieza a cantar demasiado. Está a ocho puntos del Madrid y el Barça en Liga, y lo normal es que el Liverpool lo elimine en octavos de Champions dentro de un mes. Ya no sirve hablar del presupuesto o decir que es un equipo que no puede aspirar a los grandes fichajes del Madrid y el Barça, porque ha gastado más que el Madrid en las últimas temporadas. Se ha fundido 125 millones en Joao Félix, un portugués de 19 años que tiene pinta de buen futbolista, pero al que le falta todavía mucho por depurar. O los 75 millones de Lemar, al que no dio un solo minuto en León por muy mal que fueran las cosas. O los 50 de Morata, o los 40 de Marcos Llorente, que apenas juega.

Cultural Leonesa Joao Félix

El Atleti tiene jugadores para ofrecer un estilo muy distinto al ultradefensivo que suele mostrar en la mayoría de partidos, y por lo que he leído en prensa, al menos una parte del público del Metropolitano ha empezado a demandar un cambio de estilo. ¿Lo hará? No lo creo. En apenas dos semanas visitará el Bernabéu, su partido favorito del año, ese en el que el hecho de no salir derrotado lo celebra como si hubiera ganado la Champions. Recuerdo un año en que el Estudiantes ganó en la pretemporada al Real Madrid de baloncesto. Como ese era su objetivo de toda la temporada, el resto fue un desastre y quedó penúltimo en la Liga ACB. A eso me huele ahora el Atleti del Cholo. Los 7 goles de pretemporada le dejaron saciado y creo que ya solo le motiva jorobarle la Liga al Madrid arrancándole puntos en el Bernabéu.

Pretemporada

El Cholo seguirá gozando de su prestigio entre los periodistas, no me cabe duda. Le seguirán alabando sus arrebatos barriobajeros y le aplaudirán como en Lisboa, apenas diez minutos después de intentar agredir a un entonces veinteañero Varane.

Otros mientras tanto, seguiremos disfrutando de ese entrenador calvo y sonriente apodado Zizou, al que le niegan sus conocimientos los mismos palmeros del Cholo. Un  entrenador ganador de tres Champions consecutivas que está formando un equipo compacto, rocoso, reconocible, sólido atrás por primera vez en décadas, al que solo le falta incorporar la calidad en ataque de Hazard, Jovic y Asensio (por desgracia, a Bale, con todo lo que le he defendido en estas páginas, ya ni está, ni por desgracia, se le espera). Se le criticó por la salida de Ceballos, Marcos Llorente y negarse a la contratación de Kepa. Meses después, el sevillano mendiga minutos en el Arsenal, mientras el entrenador, Mikel Arteta, le contesta que primero se ponga en forma. Marcos Llorente sigue siendo suplentísimo en el Atleti del Cholo y la criticada elección de Zizou, Fede Valverde, fue elegido MVP de la Supercopa y va camino de ser un jugadorazo para una década. Las cagadas de Kepa en el Chelsea son ya memes para los aficionados, y Courtois ha recuperado el nivel que le hizo ser Guante de Oro en el pasado Mundial de Rusia. Algo sabrá el entrenador este que no fue capaz de ganarle a La Roda.

La metáfora del pelo

Zidane muestra orgulloso una calva brillante, clara como su mente, como la inteligencia que muestra en tantos planteamientos de partidos. Simeone lleva años tratando de tapar la suya, pero se le ven demasiado las costuras.

Quique Setién en cambio tiene una poblada mata gris de pelo, como grises han sido sus dos partidos al frente del Barça. Ochenta por ciento de posesión y poquísimos disparos a puerta. Pero lo mejor de todo es que volvemos a tener un entendido en «céspet» en el Barça. Todo sea mientras llega el maestro Jardiner de Catar.

Posesión

 

Mucho mejor la peli (II)

Libros-pelis

«Si mis libros fueran peores, no me habrían llamado de Hollywood,

y si fueran mejores yo no habría venido»

(Raymond Chandler)

REGGIE Y TRAVIS, 16/01/2020

(Continuación de la primera parte)

TRAVIS.- A veces una adaptación se convierte en una obra que, sin ser totalmente nueva, le aporta matices muy diferentes al llevar la historia a un entorno completamente distinto. Es lo contrario de la típica “adaptación fiel”. Hecha con respeto, con conocimiento de la original, puede ser tan interesante como el libro. Me pasó con Apocalypse Now, que traslada a la guerra de Vietnam la novela de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas, situada a finales del siglo XIX durante las guerras coloniales en el Congo. La locura de Vietnam me resultó más cercana que la del Congo.

REGGIE.- Estoy completamente de acuerdo, muchas veces una adaptación evoluciona en una obra con matices que la hacen completamente diferente de la inspiración original. Otras veces no se puede llamar adaptación per se pero existe una clara inspiración en una obra. Esto sucede mucho con los grandes clásicos de la literatura: El rey león se puede decir que es Hamlet de Shakespeare con “filtro Disney” o El diario de Bridget Jones es Orgullo y prejuicio de Jane Austen versión siglo XX. Es frecuente que la línea entre adaptación de una obra y tomar inspiración de ella para crear contenido nuevo sea difusa, ¿dónde crees que termina la adaptación y se convierte en inspiración?

TRAVIS.- Interesante cuestión, hace poco escuché en un podcast algo así como que la diferencia entre una adaptación y una obra inspirada en un libro está en que el segundo no tiene que pagar derechos de autor. Pero bromas aparte, creo que para responder a tu pregunta hay que pensar en historias universales que pueden darse en un contexto o en otro radicalmente distinto de aquel para el que fueron concebidos. Hamlet o El rey león son historias de traiciones y asesinatos para hacerse con el poder y pueden desarrollarse de modo similar en Dinamarca, en China o en la sabana africana. Los siete samuráis pueden ser Los siete fantásticos o los insectos de Bichos, pero la historia de los agricultores sometidos y los mercenarios es universal.

Y luego hay otro punto. A veces estás viendo una película o leyendo un libro, lo estás disfrutando, y piensas que de ser tú el autor llevarías la historia por otro lado, con otra intención. A lo mejor eso es lo que te inspira como creador y te hace desmarcarte de la obra original, ¿nunca has pensado “pues yo habría terminado la peli o el libro de este otro modo”?

REGGIE.- ¡Bufff! Cambiaría los finales de muchísimas películas, sin ir más lejos El Padrino parte 3 y a las películas altamente pastelosas les metería más mala leche a los personajes y la pareja nunca acabaría junta comiendo perdices.

TRAVIS.- Estoy de acuerdo contigo, y hace tiempo dije que las películas pastelonas se pueden arreglar con un suicidio a tiempo: Pretty woman, Una proposición indecente, Un paseo por las nubes, Ghost, Shakespeare in love,… ¡Ganarían mucho, te dejarían un poso bien distinto!

La revista Fotogramas publicó hace unos pocos años esta relación de 30 películas que considera mejores que los libros en los que se basaron. Algunos han salido en nuestra conversación, pero me gustaría saber tu opinión de algún otro, si has leído la obra original o consideras que es un error incluirla en la lista. Aquí dejo el enlace:

  1. Psicosis
  2. Desayuno con diamantes
  3. ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú
  4. El graduado
  5. La naranja mecánica
  6. El padrino
  7. Tiburón
  8. El resplandor
  9. El cartero siempre llama dos veces
  10. Blade Runner
  11. Cuenta conmigo
  12. Memorias de África
  13. La jungla de cristal
  14. El silencio de los corderos
  15. Parque jurásico
  16. Forrest Gump
  17. Jackie Brown
  18. L.A. Confidential
  19. El club de la lucha
  20. El ladrón de orquídeas
  21. El diario de Noa
  22. Chicas malas
  23. El diablo viste de Prada
  24. No es país para viejos
  25. La piel que habito
  26. Un monstruo viene a verme
  27. El muñeco de nieve
  28. La seducción
  29. Ready player one
  30. Call me by your name

REGGIE.- Hay muchos de los títulos que no he leído. Los que he leído y estoy de acuerdo: Psicosis, Desayuno con diamantes, El graduado, El Padrino, El silencio de los corderos (aquí sé que discrepamos) y El diario de Noa. No estoy de acuerdo con El resplandor, La naranja mecánica y con El muñeco de nieve, del resto no puedo opinar.

TRAVIS.- Yo ya te digo que no estoy de acuerdo con El silencio de los corderos, con La naranja mecánica y aunque no salga en esta lista, con una que aparece con cierta frecuencia, Lolita. ¡Los libros son muy buenos! Lo mismo pasa con Parque Jurásico, de Michael Chrichton, pero cuesta competir con los dinosaurios reales de Spielberg. Y revisar esta lista me ha hecho despertar de nuevo el interés por el libro de Chuck Palahniuk El club de la lucha, aunque me cuesta creer que sea mejor que el peliculón de David Fincher.

¿Y te atreves a decirme algún libro que te gustó mucho en su día, que luego viste su adaptación y saliste satisfecha?

REGGIE.- Salí satisfecha de Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario. Sigo quedándome con los libros, que me entusiasmaron de pequeña, pero no salí del cine pensando “son mucho mejores los libros”.

TRAVIS.- A mí me gustó mucho Chacal, de Frederick Forsythe y la adaptación que hizo Fred Zinnemann en los setenta. El nombre de la rosa, de Jean Jacques Annaud, es excelente, como el libro de Umberto Eco (excepto los capítulos que se pone a describir los tapices, por ejemplo). O Los santos inocentes, una gran adaptación del libro de Delibes, pero es que el libro también está genial. Y luego recuerdo adaptaciones bastante fieles, buenas, de libros que no me entusiasmaron de modo especial, como Plenilunio, de Antonio Muñoz Molina, o El Código Da Vinci, basada en el entretenido y absurdo despropósito de Dan Brown.

Y por el contrario, ¿alguna adaptación al cine en la que piensas que al director, productor y actores tenían que llevarles a la horca directamente y sin juicio previo?

REGGIE.- Sin juicio previo: a todos los involucrados en El retrato de Dorian Gray, La brújula dorada y Alicia en el país de las maravillas de Tim Burton. Los dos primeros simplemente no transmiten lo que los libros transmiten y de Tim Burton estoy ya un poco aburrida, últimamente da la impresión va sacando títulos de películas nuevas pero que estas viéndo lo mismo.

No los llevaría a la horca pero sí les daría bien con el látigo a: Joe Wright en Orgullo y Prejuicio por dejar pasar la oportunidad de plasmar la ironía de Jane Austen y a la BBC por no ponerle un poco más de esfuerzo a la adaptación (miniserie) de Norte y Sur de Elisabeth Gaskell.

TRAVIS.- Nada, nada, horca, no te apiades de ellos si han desaprovechado una gran oportunidad. Supongo que te refieres a la adaptación moderna de El retrato de Dorian Gray, infumable, pero hay una bastante buena de 1945, con George Sanders. Desde luego bastante más fiel al libro. Yo llevaría al paredón a los perpetradores de la versión moderna de Chacal, la adaptación libre del libro de Forsythe con Bruce Willis y Richard Gere, para matarlos a todos. Y a Agustín Díaz Yanes por desaprovechar las historias del Capitán Alatriste de Pérez-Reverte y parir esa cosa en la que metía todos los libros y a la vez ninguno, una cosa mal parida, una pena. Creo que Don Arturo no ha tenido suerte en sus adaptaciones al cine, quizás se salven Territorio comanche o El maestro de esgrima, sin ser grandes peliculones. Espero que algún día logren llevar sus historias a la gran pantalla con acierto.

Y rematamos ya esta conversación, ¿tienes algún libro especial, de esos que están entre tus favoritos, que estés deseando que se lleve en algún momento al cine?

REGGIE.- La verdad es que los libros que son más especiales para mí no me provocan que quiera ver una película de ellos, no quiero que me “emborronen” el recuerdo. Por ahí circula alguna adaptación de El viejo y el mar que es uno de los libros que más me han marcado y ni se me ocurriría verla, tampoco creo que pudieran hacer una nueva versión que pueda plasmar todas las metáforas y la profundidad que éstas le dan al libro. El único libro que figura entre mis favoritos que no me importaría ver en una buena adaptación sería Momo de Michael Ende. Así que realmente no hay ningún libro que “esté impaciente” por que lleven a la gran pantalla. ¿Tú tienes alguno?

TRAVIS.- Pues hay una película que nunca se hará, pero de la que habla Billy Wilder en su libro de Conversaciones con Cameron Crowe, El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger.

“Un libro maravilloso. Me encantó. Lo perseguí. (…) Es un libro magnífico. (…) Habría respetado sus propias palabras. Pero nunca llegó a ese punto la cosa. Habría protegido su visión. Era totalmente extraordinario. Su forma de exponer las historias que le sucedían a esa familia (la familia Glass)… Maravilloso. Me conmovió mucho. Cuando uno tiene un libro así, que engloba el mundo, por así decir, hay que ser muy precavido. Porque habrían llegado sin cesar cartas para decir: ¿Por qué no ha incluido esta escena, o aquella?”.

Nunca lo veremos, por desgracia. Un genio como Wilder preocupado porque cada uno tiene su visión de los libros. Y luego Salinger, que se apartó de este mundo para vivir medio recluido, con su proverbial mal humor cada vez que se acercaba alguien que medio oliera a Hollywood.

Volviendo a Pérez-Reverte, hay un relato largo o novela corta, que me encantaría que se adaptara al cine: La sombra del águila. Trata acerca de un pelotón de soldados españoles, enrolados a la fuerza en las tropas napoleónicas, que intenta desertar en plena campaña en Rusia, en 1812. Entretenido, hilarante por momentos, y basado en un sorprendente hecho real. Ahí dejo la idea para productores avezados.

En fin, un placer, Reggie, que sigas leyendo y disfrutando de ese modo libros y pelis, pelis y libros, tanto monta…

 

 

Mucho mejor la peli (I)

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REGGIE Y TRAVIS, 12/01/2020

Todos tenemos algún amigo repelente, incluso nosotros mismos hemos sido a veces ese amigo repelente, que al acabar una peli sale del cine y delante de los colegas suelta con aire de superioridad:

– Está bien, pero es mucho mejor el libro.

Eso cuando no nos da por decir en plan pedante: “¡menuda basura, vaya destrozo que han hecho con el libro!”.

A lo largo de la historia del cine ha habido grandes adaptaciones, mediocridades varias y bodrios infumables destrozando grandes clásicos que merecerían directamente la hoguera de todos los que en ella hayan participado, pero puesto que en este blog somos amantes del cine y la literatura hoy vamos a intentar buscar lo contrario: esos casos en los que salimos del cine queriendo leer el libro y saber más de la historia de los protagonistas y terminamos por el contrario defraudados, o pensando que el artista que hay tras la dirección o la producción supera claramente al escritor que parió la historia.

No me he leído La dama de Shangai, pero es famosa la anécdota de Orson Welles llamando desde un aeropuerto al productor Harry Cohn para conseguir financiación para un proyecto que ni siquiera tenía. Cuando el productor le preguntó por el título, Welles le soltó el de una novela barata que vio en el quiosco y que ni siquiera había leído. Hoy en día nadie recuerda la novela de Sherwood King y sin embargo la película es todo un clásico del cine. Como en cuestión de gustos siempre hay opiniones de todo tipo, mejor contrastar mis ideas con una aficionada tan apasionada de los libros como de las películas, mi amiga Regina Lampert, Reggie para acortar, ¿les suena ese nombre?

TRAVIS.- Venga, Reggie, yo voy a empezar fuerte, soltando un primer título de libro que, no voy a decir que no me gustara: El Padrino, pero el libro de Mario Puzo me parece muy inferior a El Padrino de Francis Ford Coppola. Los personajes son casi los mismos, así como buena parte de la trama, incluso la parte italiana referida a los orígenes de Vito Corleone (o Andolini) que luego salía en El Padrino II, pero aparte de que no tiene la música de Nino Rota, ni la belleza de las imágenes de Coppola y Gordon Willis, hay una parte del libro muy pesada, que no aporta nada a la trama, toda la referida a Lucy Mancini, la amante de Sonny Corleone, que se va a Las Vegas, se lía con un médico que le opera sus partes… Un coñazo, literal.

REGGIE.- Me gusta el debate que planteas, Travis. Las novelas suelen darnos un entendimiento más profundo de la trama y personajes, lo que suele hacer que nos sintamos más “conectados” con la historia. El cine, por otra parte, tiene recursos más variados para transmitirla, por ejemplo: la música. La música de El Padrino es inconfundible, te mete en situación completamente y muchas veces consigue transmitirte sensaciones totalmente distintas usando la misma melodía con diferente tempo. Una película con la que me quedo antes que con el libro es Desayuno con diamantes. Aquí también la música es una de las razones que más pesan para que sea una película que enamora y es que Desayuno con diamantes sin Moon River no tendría ni la mitad del encanto que tiene.

Moon River

TRAVIS.- Quizás sea como dices y el cine cuenta con más herramientas, con recursos variados y potentes como la música, la fotografía y los efectos especiales. No he leído la novela de Truman Capote, pero coincido contigo en que es imposible que un libro transmita la imagen de Audrey Hepburn cantando Moon River en la escalera de su apartamento. Hace un par de semanas, mientras pensaba en este post, emitieron en televisión El planeta de los simios, la versión clásica de 1968, y es otro ejemplo sumamente ilustrativo de lo que estamos hablando. El mítico plano final sobre la playa del planeta es un icono de la historia del cine, mucho mejor que el final que plantea la novela, de Pierre Boulle. Me compré el libro hace años con gran ilusión y me encontré una novela muy distinta. Los personajes tienen los mismos nombres y los simios están clasificados por especies y funciones, gorilas soldados, orangutanes profesores y jueces, chimpancés científicos, pero tiene un doble final mucho más flojo. El giro que da la película, en el sentido de que los astronautas no han salido nunca de la Tierra es una puñetera genialidad.

El planeta de los simios

REGGIE.- Tengo que reconocer (y probablemente me juzgues por ello) que a mí El planeta de los simios es una película que, salvo el giro del final que resaltas, siempre me deja un poco fría.

¿Te ha pasado con alguna película que te gusta más la peli pero que si hubieras leído el libro antes de verla dirías que el libro es tu favorito? A mí me pasa con El silencio de los corderos. Es un peliculón, una de mis pelis favoritas. Cuando la vi enseguida fui a comprarme el libro y, aunque me encantó, no me enganché tanto como sé que me habría enganchado si no hubiera visto primero la peli. Ya te digo, si el orden hubiera sido inverso probablemente me inclinaría más por Thomas Harris pero hoy en día me quedo con Anthony Hopkins.

TRAVIS.- Pues… puede que sí, aunque no tanto como para decir que sea mi favorito. Por ejemplo, me gustó mucho la peli Marte (The Martian), tanto que compré y devoré el libro de inmediato. El libro aporta muchos datos técnicos y un sentido del humor peculiar, mientras que la peli aporta la belleza de Marte en imágenes. Es lo que tienen los libros, que pueden extenderse sin problemas en los detalles, mientras que el cine tiene que concretar más, aunque sea a costa de perder información.

Pero no quería dejar de hablar de El silencio de los corderos, ya que lo mencionas. Es una gran película y una muy buena adaptación, pero para mí personalmente es mejor el libro, sobre todo porque no incurre en los errores de la película: uno, que no te cuenta cómo Hannibal Lecter consigue coger el boli de la senadora (¡eso es trampa!), y dos, cuando nos hace creer que el FBI está en la puerta del chalé de Buffalo Bill y es un engaño para el espectador. En cuanto a los otros libros sobre el gran personaje interpretado por Anthony Hopkins, El dragón rojo y Hannibal, me quedo con los libros, aunque ese momento de los sesos de Ray Liotta, con un buen Chianti… tiene su punto.

REGGIE.- Un buen Chianti… ¡serás morboso, Travis! Ya sé que no perdonas los errores de El silencio de los corderos pero a mí la actuación de Hopkins hace que obvie un poco esas “trampas de guion”. El primer día que nos conocimos estuvimos hablando de Hitchcock y me suena que a él le acusabas de ser un poquito “tramposo” en alguno de sus guiones. A mí Hitchcock me encanta. Además de las técnicas, encuadres y montajes característicos de él, me gusta mucho ver la “historia del cine” evolucionar conforme avanzas en su filmografía: empezamos con películas mudas y acabamos con películas sonoras y en color.

De Hitchcock también tengo un título del cual me quedo con la película y ese es Psicosis. Por cierto, con relación al libro ya sabes que hay un famoso rumor que dice que, para evitar “spoilers” sobre el giro final, Hitchcock intentó comprar todas las copias posibles del libro de Bloch.

Psicosis ducha

TRAVIS.- ¡Psicosis! Me encanta, aunque no he leído el libro, algún día me explicarás esas diferencias. No creo que el libro pueda ofrecer algo tan acongojante como la escena de la ducha o el final con la madre. Y sí, siempre pensé que Hitchcock era mejor director que guionista. Un ejemplo muy claro lo tienes en la famosa escena de la avioneta y el campo de trigo en Con la muerte en los talonesCon la muerte en los talonesAnda que no hay maneras más sencillas de cargarse al personaje de Cary Grant. Y más después de saber que la avioneta tenía ametralladoras, pero apenas las usa en dos de las cuatro o cinco pasadas que hace. Podían enviar a dos matones en coche y fin del problema, y sin embargo, Hitchcock consiguió uno de los planos más icónicos de la historia del cine.

Pero me estoy yendo del tema, así que volveré a los libros. A veces se hace una muy buena adaptación que no es mejor que el libro, pero que puede mejorar alguna parte. Me pasa por ejemplo con la trilogía de El señor de los anillos. Se toma algunas licencias, sobre todo entre el segundo y tercer libro, pero me gusta más todo el inicio de la película que el del libro, tanto la historia del descubrimiento del anillo como que suprimieran la parte del hombre-sauce o el capítulo entero de Tom Bombadil. Un gran acierto de Peter Jackson.

REGGIE.- ¿Te puedes creer que no me he leído El señor de los anillos? Me leí El Hobbit muy pequeña y me pareció de aquellas tan tostón que nunca sentí curiosidad por leer nada más de Tolkien (por esta declaración más de uno pediría mi cabeza…). Pero bueno, no quita que las películas me parecen muy buenas películas.

Sobre el tomarse licencias o no al adaptarse libros al formato del cine, es imposible meter un libro en dos horas de película, siempre se pierden información y matices por el camino y muchas veces los directores tienen que tomar algún “atajo” como el que mencionas de El señor de los anillos o, por ejemplo, en el final de Atonement. Con ésta última me quedo también con la película por dos motivos: el vestuario (y no sólo por el famoso vestido verde) y el plano secuencia en Dunkerque que es brutal.

TRAVIS.- Atonement, o Expiación como yo la vi, es una película que inmediatamente me provocó ganas de leer el libro, y más cuando supe que era de Ian McEwan, aunque luego no llegué a hacerlo. Una muy buena película, y en la que se aprecia el trasfondo de los personajes, que seguro que se desarrollan más en el libro. El plano secuencia que mencionas es genial, una maravilla que dura cinco o seis minutos.

(Hay tantos libros y películas de las que hablar que «Continuará» en una segunda parte)

Despropósitos de Año Nuevo

 

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Año nuevo, vida nueva. Y costumbres antiguas, como dar la brasa desde este blog, o púlpito virtual, o como quieran considerarlo. Arrancamos con fuerza, con la misma con la que finalizamos 2019, con la publicación del libro Aguafiestas, editado por Lester y escrito a varias manos, y con la elección del artículo de Barney como el mejor del año por los lectores de La Galerna.

Ha sido un año fructífero, con una notable producción de 62 artículos propios, otros 3 fruto de colaboraciones (Mabú, Sara y R. San Telmo) y 13 más publicados en otros medios (LaGalerna, El Asterisco, Planeta Fútbol y Pilaristas). El blog está al borde de los 400 artículos desde sus inicios, lo cual celebraremos… pues escribiendo. Aquí va el resumen de la amplia cosecha de 2019, incluyendo el corte del programa de El Radio de Richard Dees dedicando un elogioso comentario al artículo de Barney sobre La neolengua de Orwell y el mundo del fútbol español:

El cambio de calendario no debería significar nada, o al menos nada más que un paso de hoja de diciembre a enero. Sin embargo, quien más y quien menos, solemos utilizar esa barrera invisible del cambio de año para recapitular sobre lo conseguido o sobre lo que no se ha hecho bien, y para plantear nuevos objetivos que en muchos casos se habrán olvidado antes de que acabe enero. Los típicos propósitos de inicio de año que aparecen en todas las listas son los de dejar de fumar, dejar de beber, perder peso, comer sano o comer más fruta y verdura, ir al gimnasio o hacer deporte, aprender inglés, leer más, pasar más tiempo con la familia y amigos, desconectar de las redes sociales, ser puntual, olvidar las ganas de reventarle la cabeza a alguno en el trabajo,…

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En este primer post del año vamos a jugar a todo lo contrario, a darle la vuelta a esos propósitos y proponernos hacer lo contrario:

Barney.- Mi objetivo será leer menos. Sí, así de claro lo digo, dejaré de leer prensa deportiva porque veo que buena parte de mis posts (por desgracia los más exitosos) se han dedicado a desmentir las falacias de la misma. Qué pena, trataré de disfrutar del deporte en sí, si es que logro hacerlo. Es año olímpico y con Eurocopa, así que podré centrarme en cosas que no sean exclusivamente el tinglado que tienen montado en LaLiga española. Ah, y como me han dicho algunos amigos del Atleti y alguno que aún me queda del Barça, este año dejaré de fumar… las sustancias alucinógenas que se supone que me fumo antes de escribir.

Lester.- El objetivo no es ir al gimnasio, sino salir de él, ir menos, correr en la calle, en los parques o en mi zona, respirando aire «puro», el Forrest Gump de Las Rozas. Aquí ya expliqué el tipo de fauna que te encuentras en uno de estos sitios, pero la razón de ir menos al gimnasio es otra: este año alcanzaré los 50 palos, y como dije hace poco, esto de correr es una carrera contra el tiempo y el envejecimiento, así que me planteo, o bien lanzarme al triatlón, o bien correr dos maratones este año: uno para disfrutar y otro para hacer buena marca. Cracovia en abril y Valencia en diciembre, por ejemplo. O Madrid en abril, donde todo empezó, donde alcanzaré la mayoría de edad maratoniana, y alguna ciudad chula en el extranjero en octubre o noviembre. Los 50 me van a obligar a pasar una revisión a fondo, no sé si es la de los 100.000 kilómetros o en mi caso la de los 300.000, pero está en los objetivos hacer algo más que «chapa y pintura».

Travis.- Me gustaría aprender inglés, mejorarlo, aunque con un objetivo distinto al de la mayoría: poder disfrutar del cine en versión original. Ya conseguí entender bastante bien incluso a Al Pacino en El irlandés. Pero ese sería el propósito, pese a la tímida defensa que hice del doblaje, y el despropósito será conectarme más a las redes sociales. Soy el único que no ha conseguido colocar un artículo entre los diez más leídos del año, así que me toca ganar peso, aunque sea metafóricamente hablando. Aquí en este blog triunfan las polémicas sobre fútbol o política, y las historias cercanas de los voluntariados o las crónicas maratonianas de Lester, y no tanto el cine, así que me propongo decir que sí a algunas de las colaboraciones o ideas que me surgieron hace un tiempo, de gente especializada, pero con su público. Informaré debidamente, como siempre. Como segundo despropósito del año me planteo no ser puntual, quiero decir, no serlo con los estrenos de cine, que para eso ya hay especialistas y mis amigos me dicen a veces que no me leen porque no han visto la película, y pasados tres meses me dicen que no me leen porque ya han leído demasiado. Panda de cabr…

Josean.- Me gustaría desconectar de las redes sociales, porque se está quedando un panorama desolador. Hace unos días era trending topic la posible tercera guerra mundial con los enfrentamientos Estados Unidos-Irán y enseguida aparecieron algunos diciendo: «esperad, que primero nos toca montar nuestra guerra civil.» Que no nos falte el sentido del humor, aunque veo que las opiniones están cada vez más polarizadas y enfrentadas, una pena. Pero el despropósito planteado tendrá que ser otro: no será el de comer sano o beber menos, sino el contrario, me explico. Voy a tratar de recuperar esas comidas o cenas con grupos de amigos, con gente que siempre está/estamos «muy liados», porque antes eran cada dos meses, luego cada tres, ¡a veces pasan hasta seis sin vernos! Mucho mandar el anuncio de Rúa Vieja y luego no hay manera de quedar con la peña. El caso es que en esas comidas se bebe siempre más de la cuenta y se relaja uno en sus hábitos alimenticios, pero siendo algo puntual, merecerá la pena. Va a ser un año muy movido, estresante incluso por la tensión generada, así que mejor estar cerca de los amigos y la familia. Y aunque discrepemos muchas veces en las opiniones, deberíamos centrarnos mucho más en lo que nos une que en lo que nos separa.

Dejo ya para los amantes de las estadísticas (entre los cuales me incluyo) los 10 artículos más leídos en 2019:

  1. El autoproclamado «mejor periodismo deportivo del mundo». Barney.
  2. Rebelión en la granja podemita. Josean.
  3. La Liga se transforma en La Lliga. Barney.
  4. La manipulación del relato. Barney.
  5. Otra gota de agua. Lester.
  6. PreVARicar. Barney.
  7. La «kulé borroka» recibe premio. Barney.
  8. Agua o fútbol. Lester.
  9. El once más aterrador de la historia del fútbol. Barney.
  10. San Petersburgo (II): el desenlace del maratón y alguna lección de historia. Lester.

Muchas gracias por seguir ahí un año más.

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Aguafiestas, por Lester

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Como en los dos años precedentes, no quería cerrar el año sin dedicárselo a alguno de los proyectos solidarios o de voluntariado en los que nos hemos embarcado: Bolivia (2017), Colombia (2018) y Ecuador (2019). Como los más asiduos al blog recordaréis, el equipo de voluntarios del área de Chota-Mira realizamos una campaña de crowdfunding para recaudar los fondos necesarios para la compra y distribución de filtros potabilizadores en las comunidades del valle en las que trabajamos el verano pasado. La campaña fue todo un éxito y en apenas diez días recaudamos 2.000 dólares que sirvieron para financiar una buena parte de los filtros.

Aguafiestas 4

A todos esos amigos, generosos donantes, les enviamos una foto con la familia receptora del filtro en el que colaboraron. Cara a cara, mensaje a mensaje, nombre a nombre, fui enviando a todos los que pude localizar (lo siento por los anónimos a los que no pude identificar) las palabras de agradecimiento y los nombres de las familias receptoras.

Aguafiestas 3

Fue una experiencia maravillosa, tengo que reconocerlo. El voluntariado en familia es una experiencia de lo más recomendable y ver el crecimiento de tus propios hijos en madurez en apenas dos semanas es impagable. Prometí igualmente a los donantes que contribuyeran con cierta cantidad que les enviaríamos un libro titulado Aguafiestas, realizado por el equipo de voluntarios de Chota-Mira (¡sí, he conseguido que mis hijos escriban sus experiencias!), y desde ayer ese libro está por fin disponible en Amazon. Recibiré los ejemplares en una semana y con la misma paciencia que tuve para el envío de fotos, os los iré entregando a cada uno. Mil gracias. De mi parte y de parte de todas las familias que recibieron los filtros.

Hemos querido hacer un libro sobre el voluntariado en general, sobre nuestra huida del peligroso «volunturismo», sobre el proyecto de vínculos solidarios en escuelas de derechos y sobre el de filtros potabilizadores, y hemos contado con la colaboración de Sara para contarnos su proyecto de gestión de residuos en Piura (Perú), y con otras voluntarias de otros proyectos de filtros como Esther y Nuria. Algún capítulo con más sentido del humor, otros dedicados a las personas y al gran equipo de Ayuda en Acción y el FEPP en Ecuador, y otro sobre el Premio Nobel de Economía, que gracias a un buen amigo he sabido que este año también es «un poco nuestro».

He tratado de organizar los capítulos para que el libro resultara ameno, nada repetitivo, entretenido y que sirva para lanzarse a los que quieran animarse a una aventura similar. Merece la pena. Termina un buen año (¿acaso no lo son todos?), pero ya estamos pensando en el siguiente, en la barrera de los 50, en un nuevo viaje, un posible voluntariado, algún maratón en ciernes y nuevas colaboraciones para este blog que no deja de crecer en número de lectores y seguidores.

Aguafiestas índice

Hemos recibido un premio de final de año y es que los lectores de La Galerna (muchos de ellos buenos amigos, voluntarios y compañeros ecuatorianos) han votado el artículo dedicado al valle del Chota como el mejor de todo el ejercicio, de entre los 1.400 publicados. En una web en la que escribe gente de mucho nivel, algunos periodistas, autores con varios libros publicados y gente que escribe estupendamente bien, con un uso de la ironía que fue lo que más me atrajo, ya solo el hecho de que me consideren «de los suyos» tiene para mí su mérito. Además de eso, ver el nombre de los cuatro amiguetes del blog junto al de Joe Llorente o Corbalán,… un grandioso broche de fin de año.

Aguafiestas Mejor artículo

Feliz año a todos los lectores, espero seguir contando con todos vosotros (y con nuevos lectores) en 2020. Un abrazo.