Incombustible Rafa, por Barney

Nadal 1

Nadal ha vuelto a hacerlo una vez más y van doce. 12, ¡12 triunfos en Roland Garros en los últimos 15 años! Llega el mes de junio, afina su figura, fortalece las piernas, olvida las dudas y pone esa mirada de ganador que asusta a sus rivales desde los primeros puntos.

Da igual las dudas que acumule durante los torneos previos, las derrotas que haya podido sufrir, incluso ante rivales con los que no solía caer nunca, parece indiferente, inalterable. Nadal cumple años durante la segunda semana del torneo (3 de junio) y no solo no comienza su declive, sino que parece que cada temporada juega mejor. Este año ha estado muy sólido, sin apenas fallos, bien al saque, al resto, desde el fondo y tremendo desde la red.

Dominic Thiem es un jugador espectacular, quizás el mejor sobre tierra batida de los jóvenes que están por suceder al trío que se lo ha llevado casi todo en los últimos quince años. Le incluimos en el grupo de los «jóvenes» porque los «veteranos» Rafa, Nole y Roger Federer siguen dominando el circuito y los grandes títulos, pero en septiembre cumplirá 26 años. A los 26 años Nadal ya había ganado 10 Grand Slam, Federer 11 y Djokovic 6. Entre los tres han ganado 53 torneos grandes, es decir, lo que vendría a ser más de 13 temporadas completas. Una burrada, espectacular.

Durante estos años ha habido tenistas inmensos cuyo palmarés parece menor, pero es que el trío de abusones apenas han dejado que mojaran Wawrinka (un Roland Garros, un Abierto de Australia y otro de Estados Unidos), Andy Murray (dos Wimbledon y un Abierto de Estados Unidos), el argentino Juan Martín del Potro y el croata Marin Cilic (un Estados Unidos cada uno).

El partido de hoy ha sido impresionante, sobre todo en los dos primeros sets. El primero ha durado 56 minutos y justo cuando Nadal ha perdido su saque (2-3) ha dado sus mejores golpes y ha sacado lo mejor de sí mismo para doblegar al austriaco. No sé qué pasa por su cabeza (excepto, a veces, cuando juega contra Nole), pero el tío es capaz de sobreponerse a los peores momentos, a los break points adversos, y doblegar al rival. No solo les gana esos puntos, les come la moral, les hunde mentalmente. Hoy he visto a Thiem desquiciado por momentos, pensando en tirar la toalla como he visto en finales del pasado a Federer, Wawrinka, Ferrer y al propio Djokovic en la espectacular final de 2014.

El segundo set se ha ido hasta los 51 minutos y los últimos juegos han sido de lo mejor que se ha visto en mucho tiempo. Se lo ha llevado Thiem como se lo podía haber llevado Rafa, pero parece que el 5-7 adverso ha servido al manacorí para meterle todavía un par de marchas más a su juego y arrasar a su rival por 6-1 y 6-1. No creo que ese palizón final se deba solo al cansancio de Thiem, que tuvo que acabar el sábado su terrible semifinal contra Djokovic (que llevaba 26 partidos seguidos de Grand Slam sin perder), sino que mucho ha tenido que ver el nivel de Nadal. Se me acaban los calificativos, bestial, brutal, genio, puta máquina, inconmensurable, invencible. El gesto de Thiem al acabar el partido es el de un tío desesperado contando las temporadas hasta que se retire ese mamonazo que las devuelve todas y cada vez más fuertes y profundas.

Nadal 2

Nadal acaba de cumplir 33 años. 18 grandes a sus espaldas. En este blog escribí en mayo de 2015 sobre el gran Rafa Nadal, cuando algunos lo daban por muerto y acabado, y el propio Rafa se disculpaba con el público de Madrid por su mal partido en la final contra Murray. Ni muerto ni acabado. Ya le han enterrado muchas veces y siempre ha resurgido con más fuerza. El adjetivo que me queda es incombustible.

Los muertos salen a hombros, por Lester

Jard Poncela

«Los muertos, por mal que lo hayan hecho, siempre salen a hombros».

Esta mítica frase del dramaturgo Enrique Jardiel Poncela me viene a la memoria cada cierto tiempo, de modo especial cuando fallece alguien, da igual si ha sido la mejor persona sobre la faz de la tierra, un tío controvertido o directamente un redomado hijo de perra. Los muertos siempre salen a hombros, como los toreros triunfantes de la plaza, aunque su vida no hubiera sido precisamente un dechado de virtudes, o al menos no en su vertiente pública.

Parece como si la muerte tuviera la facultad de ennoblecer al fallecido, como si con la misma todas sus fechorías quedaran perdonadas, o al menos exculpadas. Por supuesto que hay que respetar a la familia del fallecido, mostrar las condolencias (si se les conoce) a los más cercanos, o al menos no ahondar en el dolor, pero llevo mal la falsedad y la hipocresía.

Si Alfredo Pérez Rubalcaba hubiera escuchado en vida los elogios que soltaron algunos de sus adversarios y (por qué no decirlo) enemigos tras su repentina muerte, no habría abandonado la vida política y a buen seguro habría seguido en la primera línea: «si tan bueno soy, si soy un hombre de Estado como ha habido pocos, si soy una de las figuras más relevantes de las últimas décadas, si soy un tipo indispensable para entender España, ¡no puedo irme a dar clases a la universidad, me necesitan!»

El presidente de Gobierno Pedro Sánchez fue uno de los primeros en subirse al carro de los elogios y quizás de los últimos en bajarse, porque su muerte ocurrió apenas tres días antes del inicio de la campaña electoral e interesaba mantener esa imagen revitalizada y de unidad del PSOE, una imagen que solo la muerte de alguien de peso podía lograr. El tratamiento informativo fue excesivo, especialmente en Televisión Española, la «tele de todos» que nunca es de todos, sino de quien manda. La realidad es que Rubalcaba no se hablaba con Pedro Sánchez y se había apartado de la primera línea entre muchas otras cosas por sus discrepancias, pero eso no iba a evitar el aprovechamiento de su desgracia:

Jard Rubalcaba.PNG

El fin de semana pasado falleció de modo inesperado otro personaje muy conocido, el futbolista José Antonio Reyes. Según han dicho algunos medios, circulaba a 237 kilómetros por hora y su apego a la velocidad era conocida por los que le rodeaban. En su accidente mortal se llevó por delante a su primo y  otro familiar quedó gravemente herido, ingresado con pronóstico grave. El futbolista era un tipo que caía bien, había jugado en el Sevilla, Real Madrid, Atleti, Arsenal, Benfica, Córdoba, Español, Extremadura, en la selección española,… un tipo con mucho más talento que cabeza. Su muerte fue una pena, como todas aquellas que suceden a temprana edad, pero fue consecuencia de su poco seso, como le ocurrió en otros momentos de su carrera profesional. Enseguida comenzaron las muestras de cariño, admiración, los elogios que hacía años no recibía, pero también llegó el mensaje discordante del ex portero Santi Cañizares:

Jard Reyes Cañizares

Cañizares nunca fue el más listo de la clase, ni el que mejor se explicaba, le vi hacer el ridículo hace años en una entrevista con Manel Fuentes, intentando hacerse el gracioso y explicar el sexo tántrico con poca fortuna, pero en su mensaje trataba de incidir en la inconsciencia del futbolista, o en la directa responsabilidad del jugador en su muerte y en el daño a otras víctimas. Lo hizo como tantas otras veces, mal, y no porque no tuviera razón en lo que trataba de explicar, sino por lo mal que lo decía. Le llovieron palos por todos lados, los «ofendiditos» que saltan ahora cada vez que alguien dice una frase fuera de lugar, por simple que pueda parecer. El propio Cañizares, hastiado de la polémica, terminó unas horas después diciendo: «Claro que merece un homenaje y un gran recuerdo por su carrera». Nadie dice lo contrario.

Cada vez que fallece un personaje famoso, suelo estar más atento a las reacciones que a la propia carrera del fenecido, salvo que sea desconocida para mí. Lo hago por dos razones: la primera, si conozco bien al personaje, porque no me interesa que me cuenten todo lo bueno que hizo obviando sus fracasos o errores, y la segunda, por la gracia que me produce escuchar ciertos halagos, especialmente de los que lo machacaron, atacaron o simplemente ignoraron en vida.

Si es un escritor quien muere, enseguida aparecen cientos de «amigos» que habían cenado o comido con él la semana anterior, lo cual conforma una vida social tan admirable como sorprendente para ser la última semana de vida de un tipo moribundo, o sacan un artículo muy personal con cartas antiguas o una supuesta conversación trascendente con «ese gran tipo que se nos acaba de marchar». Si es un actor o una actriz quien muere, los compañeros de profesión que no se ocuparon de verle ni de ayudarle a encontrar trabajo se desviven hablando de «un talento innato que no supo ser valorado». También lo sueltan algunos que fueron directores o productores que no llamaron a su puerta en años, qué digo años, en lustros o décadas.

A veces el personaje que se va a criar malvas es un tipo siniestro que no merece el más mínimo de los cariños, y ahí es cuando observas el difícil ejercicio periodístico de evitar decir que el muerto era un cabrón y siguió siéndolo hasta el último día de su vida, sin ni siquiera un arrepentimiento postrero que pudiera suavizar sus tropelías.

De Jesús Gil se dijo que era una figura «única, irreemplazable, carismática, excesiva», “un luchador nato”, o le veías atizando un puñetazo a José María Caneda, el antiguo presidente del Compostela, y el narrador decía que era «un tipo impulsivo, vehemente», «amigo de sus amigos». Menos mal que no me gano la vida blanqueando cadáveres.

Con todo, el fenómeno que más despierta mi atención en relación con estos asuntos luctuosos es la progresiva mejoría de la calidad artística de los trabajos del fallecido después de fallecido. ¿No ganaba batallas el Cid Campeador después de muerto? Pues algo parecido ocurre con algunos artistas, cuyos representantes o herederos logran vender todo lo que nunca imaginaron en vida, además de escuchar los elogios que jamás cosecharon mientras danzaban por este mundo. Suelen conseguir además otro hecho insólito: reciben de repente el respaldo de la crítica.

¿Habría merecido Heath Ledger los halagos que le llegaron por su papel de Joker en El caballero oscuro de no haber muerto? Pues elogios puede que sí, pero posiblemente poco más. Sin embargo, el actor murió un 22 de enero, justo en el momento adecuado para llevarse todos los premios: Globo de Oro, Óscar al mejor actor de reparto y el Bafta.

James Dean

¿Habría sido James Dean el mito en que se convirtió de no haberse matado en accidente de coche con 24 años? La leyenda del actor se multiplicó con su muerte, pese a que aún no se habían estrenado sus últimos trabajos, Gigante y Rebelde sin causa. Su mirada con el ceño fruncido se debía más a su miopía que a su habilidad interpretativa, y su voz en Gigante tuvo que ser doblada parcialmente porque resultaba poco inteligible. En esta misma película hay escenas en las que se ve a Rock Hudson con ganas de abrirle la cabeza por su sobreactuación, como en la escena de la soga, donde no es que le robara los planos, es que desviaba la atención. Fue su muerte la que lo convirtió en leyenda. Se le asoció al lema «vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver», erróneamente atribuida a Dean, cuando es una frase pronunciada por Humphrey Bogart en Llamad a cualquier puerta.

Club de los 27

Brian Jones, Janis Joplin, Amy Winehouse, Jim Morrison,… varios de los cantantes muertos a los 27 años cuya fama creció de modo exponencial tras su muerte. Como Kurt Cobain, del que llegué a leer en uno de esos panegíricos tras su suicidio: «al igual que Jimi Hendrix, supo marcharse antes de que lo cambiaran». Vamos a ver, que la muerte «ennoblece» para algunos, o dignifica incluso sus trabajos anteriores, pero de ahí a decir que pegarse un tiro en la boca como Cobain, o asfixiarse con los propios vómitos como Hendrix es «saber marcharse» hay un mundo.

A Antonio Flores le llovieron los elogios que nunca escuché en vida, que si era un gran compositor, o un estupendo letrista,… ¡hombreee! Que cuando no sabía cómo acabar la canción decía parachururuchururuchuru, parachururuchurururuuu, o ayayayayay esa camiseta, o mi gato hace uyuyuyuy, no nos pasemos solo por la desgracia sufrida.

El amiguete Travis nos contó una vez un esbozo de guion titulado Necrocinefilia, basado en parte en este fenómeno de exaltación del fallecido de modo trágico. Trata de un grupo de amigos que están deseando rodar sus historias y no tienen éxito con ninguna hasta que le cuentan a uno de los productores: «es que el guionista acaba de morir». Es mentira, por supuesto, tienen que ocultar y fingir la muerte del guionista, que «desaparezca» durante una temporada, pero consiguen el interés del productor, la pasta, ruedan la peli y alcanzan un notable éxito porque a la crítica le interesa esa «visión fatalista del autor, que sin duda preveía un trágico final en su vida». Pese a que el guionista quiere contar la mentira, salir a la fama y recoger su Goya, los compañeros le convencen para rodar una segunda película. Las mentiras ante la prensa van creciendo y creciendo tanto como la angustia del «falso fallecido» y… si alguien quiere saber el final de la historia que afloje la pasta para producirla.

Jardiel Poncela

En fin, que como decía Jardiel Poncela, los muertos, por mal que lo hayan hecho, siempre salen a hombros. Sabía bien de qué hablaba. Tuvo un final de vida con poco éxito, acumulando fracasos, pasando penurias económicas, y en su nicho dejó la siguiente frase como epitafio:

Epitafio Jardiel Poncela

Una final de Champions sin el Madrid

Final Champions 1

BARNEY, 02/06/19

«Tarde de expectación, tarde de decepción», como dicen en los toros. Esperábamos mucho de esta final y resultó un partido feo, trabado, incluso soso para lo que suelen ser los equipos ingleses. Actualizo la información al final de lo escrito ayer. Casi acierto la porra, pero Alisson demostró tener muy buenas manos, no como las de su predecesor.

Final Champions 10

BARNEY, 01/06/19

Voy a comenzar de prepotente sobrao (con la única intención de que trinen los antimadridistas) afirmando con convicción que se me hace raro una final de Champions en la que no esté el Madrid. Hasta ese nivel nos habíamos acostumbrado, se jugara bien o mal a lo largo del resto de la temporada. La última vez que se dio esta circunstancia fue el 6 de junio de 2015, hace casi cuatro años, cuando el Barça derrotó a una Juventus que entonces no era «un equipo de viejos».

Se me hace más raro aún presenciar esta final de Champions en mi ciudad, con autobuses y marquesinas engalanadas para la ocasión, con una Orejona enorme frente al Palacio Real, y pensar que la desastrosa temporada de los blancos nos ha privado de asistir una vez más al partido más importante del año.

dav_soft

Se me va a hacer raro que el Madrid no sea campeón de Europa después de 1.099 días. Hasta ahí hemos llegado, un período tan largo como los que solo Bayern Múnich (1974-76), Ájax de Ámsterdam (1971-73) y Real Madrid (1956-60) habían gozado en la historia de este torneo.

Pero sin duda para rareza la de los seguidores del Atleti cuando vean una Champions en su estadio, en un Wanda Metropolitano al que acceder por el bulevar de los sueños rotos, sueños destrozados en el minuto 93 o estrellados directamente contra el palo. Los atléticos podrán verla, visitarla, fotografiarse junto a ella,… pero solo por unas horas. Es una bonita metáfora de la historia de ese club, tan cerca que puedes rozarla con los dedos, pero nunca alcanzarla.

Por mi parte veré la final tranquilo y será la primera vez en los últimos cinco años que se de tal circunstancia. Me da igual quien la gane, no tengo filias ni fobias especiales hacia ninguno de los dos equipos, y según parece por el silencio de la prensa no hay deudas que pagar a nadie en esta ocasión. Lo digo abiertamente, me gustan ambos finalistas, me agrada su concepción del juego un tanto a la vieja usanza y el modo que tienen ambos entrenadores de plantear los partidos.

Final Champions 3

Ocurre que en esto del fútbol la emoción aumenta si tomas partido por uno de los contendientes, como ocurrió con el pasado Boca-River o con los partidos del Mundial que vi en directo, ya fueran un Dinamarca-Francia (con los rivales de los bleus, por supuesto) o un Nigeria-Islandia (con las islandesas, claro que sí). Así que pregunto: ¿con qué equipo voy esta noche?

Argumentos a favor del Liverpool:

Desde pequeño el Liverpool fue uno de esos segundos equipos que todos tenemos, como para mí eran el Ínter de Milán o la selección danesa. Una de las primeras finales que vi en directo fue la de 1984, aquella en la que derrotaron a los locales de la Roma en la tanda de penaltis. Por aquel entonces los reds tenían un equipo que cumplían la máxima del monólogo de Leo Harlem según la cual las marcas de ginebra escogen su nombre añadiendo una «s» a un jugador del Liverpool: Grobelaar, Grobelaar’s, la ginebra de moda, Whelan, pues Whelan’s, la ginebra joven, Neal, Neal’s, la más cool, etc, y así podríamos seguir hasta MacManaman y la ginebra más chic, la inventada MacManaman’s.

Final Champions 9

Solo dejé de ir con ellos en aquella terrible noche de Heysel en 1985, y aun así, era tal mi manía a los equipos italianos que mi subconsciente a veces prefería que ganaran los ingleses. Volví a vibrar con el Liverpool aquella noche de 2005 en Estambul cuando levantaron tres goles al Milán en una segunda parte memorable, con Xabi Alonso y Gerrard tirando del carro. Tiene a su favor una afición envidiable, con un himno mítico, el You’ll never walk alone, y este año (y ya es triste) nos ha regalado quizás la mayor alegría de la temporada, al menos la que mejores chistes nos ha traído: el 4-0 al Barça.

El Barça del mejor jugador de la historia de todas las civilizaciones y las galaxias interestelares, acompañado del mejor portero, el mejor central, el mejor lateral, el 9 estratosférico,… que se volatilizan cuando el conjunto cae derrotado con estrépito:

Final Champions 5

Argumentos a favor del Tottenham:

La cosa pintaba muy chunga para los madridistas tras la eliminación a primeros de marzo. Si ganaba el Barça andando, como había hecho toda la temporada, teníamos cachondeo asegurado. Si ganaba la Juventus, tendríamos que escuchar a Ronaldo decir que el Madrid era él y nada más que él, y tras su marcha el abismo. Pero si hubiera ganado el City del «inventor del fúpbol», nos habría tocado escuchar de nuevo todas esas cantinelas sobre la reinvención del juego, la verdad absoluta sobre el único estilo posible y su profeta Pep, el semidiós todopoderoso (entiéndase por «todopoderoso» contar con 1.400 millones de inversión).

Así que le debemos al Tottenham que se ventilara al City y a esos muchachotes rubios del Ájax que juegan tan bien al fútbol y que nos bajaron del pedestal tres años después. Son muchos puntos a su favor. Este artículo del As que intentaba echar mierda de nuevo sobre el Madrid me empezó a dar la pista sobre a quién apoyar:

Final Champions 6

Resulta que lo que intentaban vender sobre que «gracias a que el Tottenham se deshizo de lastres millonarios que se llevó el Madrid, el equipo pudo crecer», se convierte en un artículo que elogia casi punto por punto lo que ha hecho el Real Madrid en su gestión deportiva en los últimos ejercicios: vender bien para invertir en talento joven, reforzar algunos puestos con la cantera e invertir en un nuevo estadio. ¿Verdad que el artículo podía haberse titulado de un modo completamente distinto? «Un exitoso modelo de gestión similar al del Madrid», por ejemplo. Pero claro, hablo del As de Relaño, o de su émulo Vicente Jiménez, qué se puede esperar.

El Tottenham ha estado fuera y casi eliminado varias veces a lo largo de la competición:

  • Pasó la primera fase debido a su empate en el minuto 85 en el Camp Nou y sobre todo, gracias a que el Inter no fue capaz de ganar en San Siro en la última jornada al PSV Eindhoven.
  • Contra el City estuvo eliminado en el minuto 94 durante unos segundos, justo los que tardó el VAR en anular el gol de los locales y dejar a Pep con el mismo careto que con la declaración frustrada de independencia.
  • Contra el Ájax necesitó esperar al minuto 95 para completar su heroica remontada con el hat-trick de Lucas Moura. Tremendo.

Cuando un equipo ha tenido tantas veces el agua al cuello, está preparado para enfrentarse a cualquier reto.

Los entrenadores:

Me caen bien los dos, me parece que lo que han conseguido tiene un mérito acojonante. Final Champions 4Será la tercera final de Klopp, una con el Dortmund y la segunda consecutiva con el Liverpool. Su sonrisa transmite hambre y confianza a toda la plantilla, jugadores que corren como posesos, presionan y salen a la carrera sin pensar en especular con el balón en los pies. Pero Jurgen Klopp se pasó meses diciendo muchas tonterías acerca de la desgraciada lesión de Salah en la final de Kiev, y cayó en el ridículo al mantener la estupidez de la conmoción cerebral del portero Karius, el hombre de las manos de mantequilla que fue rápidamente enviado a Turquía para seguir con su carrera de errores.

Por el otro lado, el argentino Mauricio Pochettino está llamado a dirigir en un futuro no muy lejano al Real Madrid. Un tipo muy correcto, estudioso del fútbol, ex jugador y entrenador del Español, madridista, como no se cansa de repetir, y que nos regaló aquella genial frase acerca de si entrenaría al Barça en algún momento de su vida.

Definitivamente voy con el Tottenham, pero soy tan cenizo que ganará el Liverpool 2-1. Ganará el fútbol en cualquier caso, disfrutémoslo.

Actualización tras la final

Fue un partido feo, una final que me recordó a algunas de los ochenta y noventa cuando el que marcaba el primer gol se llevaba el título. Todo estuvo condicionado muy pronto por lo sucedido en el primer minuto, un penalti que yo sigo sin ver (¿no decía Valdano que no se podían pitar penaltis tan pronto?), aunque quizás con el Reglamento a aplicar desde la próxima temporada sí lo sea:

Por momentos pareció que el partido iba a finalizar 1-0 con un penalti que no era. Como la final de Heysel en 1985, cuando, una vez retirados los cadáveres (aun hoy sigo estupefacto con aquello), se decidió con un penalti fuera del área a Boniek transformado por Platini. En aquellos años decíamos que en televisión se veía clarísimo, que esto había que cambiarlo. Pues nada, ayer teníamos VAR, decenas de cámaras y que el árbitro se niegue a consultar la pantalla es uno de esos sinsentidos que no podremos comprender jamás. 

Hubo mucho miedo en ambos equipos, sorprendente en ambos entrenadores, y lo más imperdonable es ese miedo cerval a perder la posesión del balón. Van a tener que prohibir ceder el balón a los porteros o el campo atrás, porque ralentiza el juego, lo vuelve soporífero por momentos. No es ninguna barbaridad, igual que se aprobó la norma hace años para que los porteros no pudieran jugar con las manos en las cesiones de sus compañeros. Algo que mejore el juego.

El Liverpool no quería perder su ventaja y el Tottenham no quería exponerse demasiado en defensa ante un equipo con puntas tan veloces como los reds. Así que tuvimos un tostón de partido. El Liverpool se encomendó a Van Dijk en defensa y al buen hacer de Alisson en la portería. Klopp dijo muchas tonterías hace un año sobre la conmoción de Karius, pero bien que se gastó 75 millones de euros en fichar a un porterazo de manos recias como el brasileño, el crack que estuvo «el día de Manolas» y «el día del córner más Origi-nal del mundo».

Los Hotspurs no tiraron a puerta hasta el minuto 70, cuando Dele Alli lo intentó con la fuerza de mi hija. De mi niña cuando tenía cuatro años. Me parece un jugador muy sobrevalorado, como Eriksen o Pogba, dos que suenan para reforzar al Madrid. El Tottenham mejoró mucho con la salida de Lucas Moura, que no sé por qué no estuvo en el once inicial.

Ayer surgió un debate en algunos foros sobre si había sido la peor final de la historia de la Champions, y yo creo que no, me he tragado bodrios mucho peores que el de ayer, por flojo que fuera el partido.

  • 1988: PSV Eindhoven 0 – Benfica 0.
  • 1990: Milán 1 – Benfica 0.
  • 1991: Estrella Roja 0 – Olimpique de Marsella 0.
  • 2003: Milán 0 – Juventus 0.

Y hubo otra final aburridísima, disputada en Sevilla en 1986, pero cuyo hilarante desenlace nos dejó una sonrisa de oreja a oreja: Steaua de Bucarest 0 – Barcelona 0.

Fin de la temporada futbolística, a ver qué nos depara la próxima. Esperamos grandes cosas, o al menos una mejoría. El suelo está muy bajo.

Un recuerdo para José Antonio Reyes, una pena su fallecimiento en el día de ayer. Muy bonito el homenaje de su antiguo compañero Alberto Moreno.

Final Champions 11

DEP.

Pulp Fiction cumple un cuarto de siglo, por Travis

Pulp Fiction 3

En mayo de 1994, el entonces semidesconocido director, guionista y actor Quentin Tarantino se hacía con la Palma de Oro en el Festival de Cannes por su segunda película, Pulp Fiction. Su propuesta, transgresora y gamberra como pocas, se llevó el galardón por delante de otras películas más típicas de lo que suele ser este festival de vanidades y meñiques enhiestos como A través de los olivos, del iraní Abbas Kiarostami, Quemado por el sol, del ruso Nikita Mikhalkov, el nuevo sopor de colores de Kieslowski, Rojo, y la cuota tradicional oriental, ¡Vivir!, del cineasta chino Zhang Yimou.

Visto con la perspectiva que dan los veinticinco años transcurridos, creo que el premio fue un acierto. Supongo que el jurado tendría fuertes discusiones a la hora de elegir entre las tradicionales obras aptas para estómagos cinéfilos más o menos pedantes y esta Pulp Fiction irreverente de Quentin Tarantino. El jurado de aquel año estaba formado por personas tan dispares del mundo de la cultura como la actriz francesa Catherine Deneuve, el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, el compositor argentino Lalo Schifrin o el británico de origen japonés Kazuo Ishiguro (Premio Nobel de Literatura en 2017), y parece ser que para que el premio fuera a los matones de Tarantino resultó fundamental que dicho jurado estuviera presidido por una eminencia en este noble arte cinematográfico como es Clint Eastwood, alguien que puede valorar una obra diferente de un autor diferente y dar lecciones desde su punto de vista como director, actor, músico o productor de grandísimas obras.

Hubo numerosos aplausos, pero también abucheos y críticas del público asistente a la gala en el Palacio de Festivales y Congresos de Cannes, lo que provocó la respuesta del director en forma de peineta:

Hoy en día me parece un gesto totalmente impropio e inadecuado, pero recuerdo que cuando le vi hacerlo, y pese a saber poco de él, pensé: «este tío me cae bien». Le estaba dando una patada en sus mismísimos genitales ¡y en su casa! a esa crítica esnob que presume de disfrutar tostones infumables que provienen de países exóticos.

El propio nombre del director, Quentin Tarantino, sonoro, rotundo, poco habitual, parecía predestinarle como director, igual que si te llamas Martin Scorsese o Howard Hawks. Además, con esa cara de loco solo podía parir locuras maravillosas o bodrios absurdos, pero por fortuna han predominado las de la primera categoría. El título de su segunda película, Pulp Fiction, resultaba tan atractivo como el de la primera, Reservoir dogs, por no sé qué extraña razón, ya sea intriga o curiosidad, un hecho insólito que ocurre con la mayoría de su filmografía al margen de su posterior calidad: Jackie Brown, Death proof, Inglourious Basterds, Django unchained, Kill Bill,…

Fuimos muchos los que acudimos en masa hace veinticinco años a ver esa peli de título raro y montaje desordenado, de pistoleros con traje negro que hablan de hamburguesas antes de liarse a tiros, de atracadores de cafeterías de tres al cuarto y de boxeadores que saldan su deuda con mafiosos tras atacar con una katana a dos violadores que están de la olla. No solo vimos esa película, la escuchamos. Saboreamos cada canción, las que conocíamos y las que descubríamos a medida que avanzaba el metraje contemplando cómo encajaba cada pieza en su correspondiente escena con una perfección asombrosa. Desde el potente Misirlou de Dick Dale & The Del-Tones hasta el Surf Rider de los títulos de crédito finales, obra de The Lively Ones.

20190518_203718

Me compré la banda sonora, me compré el guion (y lo leí y subrayé varias veces), puse en mi habitación el mítico póster de Uma Thurman fumando en la cama con el peinado del Príncipe Valiente, me compré la banda sonora de Reservoir dogs, me regalaron otra recopilación de temas musicales seleccionados especialmente por Quentin Tarantino,… En resumidas cuentas, me subí a la moda tarantiniana que se abrió con el exitazo de Pulp Fiction.

En cierto modo, creo que la figura del bueno de Tarantino se nos hizo cercana a los aficionados al cine al conocer su historia y ver cómo había llegado hasta la cima del éxito a una edad tan temprana (31 años por entonces). No era el típico director al uso que había estudiado en una prestigiosa escuela de cine, sino que era un aficionado más, un tipo que había trabajado durante años en un videoclub y que había engullido más cine que el que muchos veríamos en varias vidas. Pero, sobre todo, el suyo era un tipo de cine sin reglas en el que valía cualquier propuesta, desde empezar con la definición de diccionario del término «pulp» hasta dibujar un cuadrado en el aire o alterar el orden lógico de las escenas sin razón aparente.

Pulp Fiction 4

La película contó con un presupuesto modesto, de unos ocho millones de dólares, de los cuales cinco fueron para los actores, que cobraron muy por debajo de su caché habitual. Fue un éxito rotundo y la recaudación se elevó por encima de los doscientos millones de dólares, aunque su éxito no fue solo de taquilla, sino también como influencia para otros directores y guionistas, como una especie de «vale todo lo que propongas siempre y cuando lo hagas con pasión, con emoción y por supuesto con respeto a todo aquello que homenajeas», ya sea el wéstern, el cine negro, el blaxploitation o las pelis orientales de karatekas.

La película consiguió siete candidaturas a los Óscar, en las categorías consideradas más importantes, aunque solo se llevó el de mejor guion, escrito por el propio Quentin en Ámsterdam con la colaboración de su antiguo compañero de videoclub, Roger Avary. Es un guion tan sólido y brillante como poco convencional, con grandes ideas y diálogos, pero también totalmente heterodoxo, repleto de ideas muy locas que pasaban por la cabeza de un Quentin no sabemos si algo «fumao», ideas que sorprendentemente pasaron el filtro de la producción, y que, más sorprendente aún, lograron la complicidad del público. Y nuestras sonrisas, aunque el origen de las mismas esté en la cabeza reventada de un pobre chaval, en las discusiones acerca de limpiar los sesos de la tapicería, o en una inyección de adrenalina en el corazón de una yonqui a punto de morir de sobredosis.

Pulp Fiction 2

Se le criticó esa banalización de la violencia, y puedo entenderlo, pero es que no deja de resultar gracioso que en una peli de matones sin escrúpulos resulte tan relevante para la trama cada vez que el personaje de Travolta va al baño:

  • La primera vez dice claramente «me voy a cagar» en la cafetería y es entonces cuando sucede el atraco a la cafetería.
  • La segunda vez está hablando consigo mismo frente al espejo («ahora te vas a casa y te haces una buena paja») mientras Mia Wallace está a punto de morir en el sofá del salón.
  • La tercera vez está jiñando y leyendo pulp cuando el personaje de Butch se lo carga a tiros.

Algunos diálogos son largos porque Tarantino se recrea en ellos, en la supuesta brillantez de lo que cuentan, aunque en algunas películas lo logra mejor que en otras. En Pulp Fiction está más medido que, por ejemplo, en Death Proof (algún speech infumable) o que en momentos puntuales de Malditos bastardos o Kill Bill. El problema es que Tarantino se gusta tanto a sí mismo hablando de series B o masajes en los pies que  por ejemplo cuando Jules y Vincent llegan a la puerta de los chavales ¡que se van a cargar! no han terminado su diálogo y se van al final del pasillo para terminarlo, prosiguen dos o tres minutos más hablando de temas intrascendentes, y entonces y solo entonces vuelven y entran al piso. Es un tortazo a las reglas clásicas, pero funcionó. Y por cierto, ya que hablo de los masajes a los pies, recomiendo este vídeo sobre el fetichismo del director acerca de los mismos:

La película tiene 154 minutos de duración, es larga para lo que cuenta y quizás podía haber durado menos, pero como se disfruta cada frase, cada canción o cada imagen casi irreal, se te olvida que por momentos puede resultar lenta. Aunque muchos la calificaron de rompedora o novedosa, en realidad Tarantino lo que hace es reinventar, mezclar y utilizar los cientos de influencias cinematográficas y musicales que pasan por su cabeza. El baile de Mia y Vincent está basado en Ocho y medio de Fellini, los matones de Código del hampa hablan de las proteínas de un buen filete después de cargarse a John Cassavettes, y el MacGuffin del maletín ya se había visto en El beso mortal o en Belle de Jour de Buñuel.

Respecto al contenido del maletín con brillos dorados circulan por Internet teorías muy divertidas, como que contiene los diamantes robados en Reservoir dogs, pero mi favorita es la que dice que en el interior del mismo guarda el alma de Marsellus Wallace. Esta teoría cuenta que el mafioso pactó vender su alma al Diablo y por esa razón tiene una tirita en la nuca, que es por donde se la debió extraer Lucifer. La relación con el maletín viene porque la combinación para abrirlo es el número 666.

Pulp Fiction 6

En realidad Tarantino contó tiempo después que el actor Ving Rhames se había hecho un corte afeitándose la cabeza y que al director le pareció que hacía más intrigante su personaje, así que le pidió que no se la quitara. Ya está, es como el globo naranja de Reservoir dogs y las teorías imaginativas de la gente, no hay más.

Pulp Fiction 5

Tarantino tiene sus fetiches, sus gustos particulares y se recrea en ellos, como cuando el personaje de Butch (Bruce Willis) elige el arma con el que se va a cargar a los tipos de la tienda que están sodomizando a Marsellus Wallace. Nos muestra sucesivamente un martillo como en The toolbox murders, un bate de béisbol como en Los intocables de Eliot Ness, una sierra eléctrica homenaje a La matanza de Texas y finalmente se decanta por una katana al estilo de las pelis de samuráis que tantas veces ha reconocido que le encantan. ¿Sería la katana de Hattori Hanzo que luego aparece en Kill Bill? Igual que la marca de cigarrillos de los protagonistas o las hamburguesas Big Kahuna, elementos que se repiten en la filmografía de Tarantino.

 

Como curiosidades de la película están los actores inicialmente pensados para los papeles principales, hoy impensables como Michael Madsen o Daniel Day Lewis para el papel de John Travolta, o Michelle Pfeiffer o Meg Ryan para el que recaería en Uma Thurman. ¿Daniel Day Lewis con Meg Ryan haciendo el bailecito? No quiero imaginármelo, no, por favor. La película consiguió en el momento de su estreno el récord Guinnes por el mayor número de fuck y derivados en el metraje, 265, pero la marca le duró solo un año al ser superada por el Casino de Martin Scorsese. Y años después sería superada de nuevo por los más de 500 fuck de El lobo de Wall Street del mismo Scorsese.

El festival de Cannes hizo las paces con el director hace muchos años y reconoció su inmenso talento cuando le designó presidente del jurado en 2009. Quentin Tarantino es un enamorado del cine, de todo el cine existente y esta semana ha presentado su última película en Cannes, Érase una vez en Hollywood. Cine sobre el cine dentro del cine, yo ya estoy babeando solo con lo que he visto en el tráiler:

He leído ya algunas críticas muy favorables y luego está la de Carlos Boyero. En su estilo.

Veinticinco años ya de Pulp Fiction, todo un clásico. Un cuarto de siglo también de Forrest Gump, Ed Wood, El rey León, Cadena perpetua o Balas sobre Broadway. Cómo pasa el tiempo. De todas ellas habló el amiguete Barney esta semana en La Galerna, os lo recomiendo (enlace a Aquellos maravillosos años: 1994).

Pulp 8

Relacionados:

Grandes frases para usar en el trabajo.

Taxistas, esos incomprendidos cabroncetes en vías de extinción.

Reservoir Rider dogs.

El conflicto del secundario.

 

14 horas sin móvil, por Lester

Adicción al móvil

Un día de la semana pasada salí de casa poco después de las seis y media de la mañana. Cuando estaba llegando a Madrid, me di cuenta de que no llevaba el móvil encima, «¡qué putada!», pensé, y nos hemos hecho tan dependientes del cacharro que por una fracción de segundo me planteé volver a casa a por él. «¡Qué cojones, podré sobrevivir!»

Volví a casa sobre las ocho y media de la tarde, lo que significa que estuve unas catorce horas sin móvil, y, ¡oh, sorpresa!, no me pasó nada, llegué sano y salvo. Tal como lo digo suena a terapia al estilo de las que pasan personas con problemas de alcoholismo o ludopatía: «Hola, me llamo Lester, y llevo catorce horas sin mirar la pantalla del móvil». Algo de eso hay en el fondo: dependencia, adicción, necesidad, ansiedad en ausencia del estímulo, es decir, mono.

Entré al gimnasio de sonámbulos del que ya he hablado aquí alguna vez y al no tener nada que escuchar, pues el móvil ahora es nuestro teléfono, cámara de fotos, GPS, MP3, agenda y entrenador personal, pude fijarme más en los detalles de lo que me rodeaba. Los tatuajes de los malotes de las pesas, las espantosas conversaciones de las brujas, los vídeos de tipas siliconadas en los monitores, la música a todo meter por los altavoces,… Dicen que a las personas sordas o ciegas, al estar privados de uno de los sentidos, se les agudizan los demás. Pues creo que eso fue lo que me pasó, porque normalmente me abstraigo en mi mundo con los cascos, escuchando noticias o podcasts frikis, y ese día advertí que mis sentidos estaban potenciados como si fuera Spiderman tras el aguijonazo de la araña. Veía con más claridad, escuchaba voces desconocidas y conversaciones totalmente intrascendentes sobre vecinas o batidos proteínicos, y olía a Nubetóxica con mayor intensidad. Las fosas nasales se dilataron al aspirar el hedor del sudor trimestral de la señora y como un Rexona que no abandona, su recuerdo me persiguió a lo largo de toda la jornada.  

Llegué a la oficina y, al subir al ascensor, hice el gesto instintivo de sacar el móvil del bolsillo, gesto que repetiría varias veces a lo largo del día, como si de un vaquero presto a desenfundar se tratara. ¡Error! Ahí no había nada. Me pasó en la cafetería de empresa, en el baño, en una reunión de trabajo, en diversos momentos del día. Se ha convertido en un gesto tan instintivo como colocarnos el flequillo, hurgarnos la nariz o como pueda serlo para Rafa Nadal sacarse la goma del calzoncillo del orto.

Al no tener el móvil con el que abstraerme de la realidad practicando el buceo en el trivial mundo del guasap o el sensacionalista de los titulares de noticias, me sentí un poco como el protagonista de Una cuestión de tiempo al final de la peli, cuando decide seguir el consejo de su padre y fijarse en los detalles que no había percibido la primera vez que vivía una situación: el peinado de su compañera, el mensaje en una camiseta, una sonrisa amable, las zapatillas de colores de algunos yogurines,… Bien es verdad que al haber pertenecido a esa generación que tuvo su primer móvil cerca de la treintena, y datos al rebasar los cuarenta, no soy el típico tío que va todo el día por la calle, la oficina o la cafetería enfrascado en su mundo virtual de la puñetera pantallita, pero reconozco la influencia de estos cacharros en nuestro comportamiento diario, muy superior a la que nos gustaría reconocer.

El móvil es un arma de distracción masiva. Hace tiempo que le quité el sonido de los avisos, casi al principio de los tiempos, porque eso de que te suene un ring o un toc-toc-toc cada vez que entraba un guasap o un correo era un puto infierno que te impedía concentrarte en cualquier cosa. Odio cuando mis compañeros tienen el sonido activado en las reuniones de trabajo, que a veces se convierten en un concierto en el que puedes ver los distintos timbres escogidos: la flecha, la moneda, los nudillos sobre la puerta, el timbrazo, la tecla de piano o el gorgorito-los-cojones.

Adicción al móvil 2

También desactivé hace tiempo los avisos de correos o guasaps pendientes de leer, porque si mirabas la pantalla y leías «38 mensajes de 9 grupos diferentes» o «14 correos electrónicos recibidos» terminabas entrando a leerlos. En mi caso, cuando el número supera los cincuenta sabes que alguien ha muerto o que se está buscando una fecha para una cena o un cumpleaños. Aquel día fue diferente y me pude concentrar mejor en mi trabajo. Hubo gente que intentó localizarme y no lo consiguió a la primera, pero oye, ¡descubrieron el teléfono fijo!

– Te he llamado al móvil y no me lo has cogido.

– Claro, me lo he dejado en casa, pero mira, como no me muevo de mi chiringuito me puedes encontrar en este aparato ultranovedoso llamado teléfono fijo. Funciona igual que el móvil, con la única diferencia de que no lo puedo coger cuando estoy meando.

– Cualquiera diría que te lo has dejado aposta.

– Pues no ha sido así, pero descuida, que a partir de hoy voy a hacerlo una o dos veces por semana.

Fui a comer con un compañero de trabajo, algo rápido porque seguíamos con mucho follón en el curro, pero en la conversación surgió una duda acerca de un dato. Lo de siempre, un resultado de fútbol, un actor en una peli, el nombre de una tía buena en la misma peli (o en la ofi o en el restaurante o por la calle), o si el gato de Schrödinger era negro y traía mala suerte, o no lo era y lo freímos con las putadas que le hicimos en el Adicción al móvil 3interior de la caja. La conversación normal entre compañeros.

Pues en lugar de confiar en mi memoria, va mi compañero, desenfunda el móvil y con los dedos grasientos de patatas fritas se puso a buscar la respuesta en San Google. Ah, San Google, el buscador que evita los antiguos conflictos familiares con tu «cuñao»:

– Que sí, que me acuerdo perfectamente, que el Atleti iba ganando tres a cero al Madrid cuando el árbitro pitó aquel penalti y expulsión.

Antes le decías lo normal, no tienes ni puta idea, forofo patético, o le soltabas un guantazo por bocazas, pero ahora ambos sacáis el móvil, gugleáis y resolvéis el conflicto. Hasta ese punto ha influido el móvil en nuestras vidas, hasta ese nivel le ha restado emoción.

Pero lo mismo que digo en público que se puede vivir 14 horas sin el móvil, también soy capaz de reconocer que tiene enormes ventajas, y no me refiero solo a lo que habría sido la reciente avería que padecí en mitad de todo el meollo del centro de Madrid de no haber llevado un móvil encima, sino por lo que vendría al llegar a casa, poco antes de la medianoche.

El móvil yacía tranquilo en el baño, aún con batería. No sé cuántos mensajes y llamadas perdidas tenía, tampoco eran excesivas. Nadie había muerto, no se me había olvidado ningún cumpleaños, seguían sin acordar la fecha de una cena, mi vida podía seguir. Pero dos horas después el móvil se activó como en sus mejores días y se disparó con cerca de dos centenares de guasaps: el Liverpool acababa de endiñarle cuatro goles al Barça y aunque solo sea por esas gozosas horas de disfrute cabroncete para el que los españoles estamos mejor dotados que ningún otro pueblo en el mundo, aunque solo sea por el deleite que nos provoca el hundimiento ajeno, merece la pena llevar el móvil encima.

 

Cara Lester

La Champions le debía una, por Barney

Champions 0

Los aficionados al fútbol, especialmente los madridistas, nos hemos hartado de escuchar en los últimos años que «la Champions le debe una» a alguien, a un club, un jugador, un entrenador,… casualmente se la debía a cualquiera que compitiera contra el Madrid.

Tiene cojones que esas «deudas del juego» solo eran vistas por la prensa española, esa lamentable prensa deportiva que algunos tachan de madridista, lo cual me causa una enorme perplejidad. Suelo contestar a mis amigos antimadridistas (algunos me quedan) que será madridista por el tiempo que le dedican, desde luego que no por los elogios de los comentarios. Hasta cuando no juega el Madrid, como esta deliciosa semana de semifinales de Champions, se acuerdan del club más laureado del mundo.

«La Champions le debe una al Atlético de Madrid», dijeron antes de la final de Milán (2016). ¿Puedo saber por qué? ¿Por qué le debe una a un equipo ramplón que estuvo a punto de ganar un partido con media ocasión y un autobús durante más de una hora? ¿Por qué se merece ganar una Champions un equipo que se dedicó el resto del tiempo tras el gol a perderlo con un descaro vergonzoso? ¿Porque les empataron en el tercer minuto de descuento de una segunda parte en la que se perdieron seis, por eso? ¿El mundo del fútbol le debe algo al Cholo Simeone, aparte de reconocerle el mérito de haber llevado a este equipo y con ese estilo a dos finales de Champions y a la conquista de una Liga en la que competían Messi y Cristiano Ronaldo?

«La Champions le debe una a Buffon», dijeron antes de la final Madrid-Juventus en Cardiff (2017). Volvieron a decirlo en la eliminatoria de la temporada pasada entre ambos equipos, la del famoso penalti de Benatia a Lucas Vázquez, que recordemos que a juzgar por algunas crónicas no fue mas que un tropezón con la línea del área pequeña. Este año nuestros periolistos se olvidaron de que la Champions le debía una a Buffon, igual que se olvidaron de mencionar lo duro que resulta que te señalen un penalti en el descuento cuando está bien pitado, como le ocurrió al portero contra el Manchester en la jugada que dejó fuera al PSG.

Durante los días previos a la final de 2018 en Kiev, el mantra que repetía la prensa era otro: es una final indigna, descafeinada, entre «el tercero de la Liga española y el cuarto de la Premier», como escuché en la Cope (vía El Radio de Richard Dees, of course). Podían haber mencionado que se juntaban 17 Champions/Copas de Europa sobre el terreno de juego, o que el Liverpool se había cargado al City de su idolatrado Guardiola y a la Roma que se cepilló a su no menos adorado Barcelona. Muchas críticas a la temporada del Madrid, a su juego, su entrenador, lo de siempre, y pocas menciones al hecho de que el equipo de Zizou había vencido en París, Turín y Múnich, derrotando a rivales sin importancia como el campeón de Francia 5 de esos 6 años, al campeón de Italia sin interrupción desde 2012 y al campeón de la Bundesliga 5 años consecutivos.

Pero era una final «descafeinada», por supuesto, y si a alguien le debía la Champions el trofeo era sin duda a Jürgen Klopp, responsable de montar un equipazo en Liverpool o en Dortmund, con aquel enorme Borussia capaz de romper el monopolio del Bayern en la Bundesliga y de alcanzar la final de la Champions en 2013.

De la final «indigna» del año pasado hemos pasado por arte de magia a la mejor Champions de todos los tiempos. Con un par, sin pestañear.

Champions 2

El Tottenham, que lleva sin ganar la Premier desde el año 61 y un torneo europeo desde el 84, frente al Liverpool, otro equipo con una larga sequía en la Premier, donde no triunfa desde 1990. Pero es la mejor de todos los tiempos, pues vale. Es lo que tiene que no juegue el triunfador en una de cada cinco ediciones, que automáticamente revaloriza cualquier título.

Entonces, insisto en mi pregunta: ¿a quién le debe la Champions un título?

Pues según uno de los feladores habituales de Pep Guardiola, el éxito de los equipos ingleses se debe a la presencia de este entrenador en Inglaterra. Curioso, igual que sucedió en el Mundial, donde ya daban por seguro el triunfo de su selección por el aura mágica del noi de Santpedor.

Champions 4

A los periodistas les da igual que el Liverpool de Klopp y el Tottenham de Pocchettino jueguen de un modo totalmente opuesto a los equipos de Pep Guardiola, las semifinales han sido una oda al juego directo y sin contemplaciones, a la velocidad de circulación de balón y si el momento lo requería, como en la segunda parte de Ámsterdam, a los balones largos áereos, les da lo mismo: es un triunfo de Guardiola.

Lo de siempre con este entrenador y con el malo malísimo de Mourinho, el único capaz de romper en los últimos cinco años esta hegemonía de los equipos españoles en Champions, Europa League, Supercopa de Europa y Mundial de clubes (manteniendo tal consideración para el que se ha convertido en bandera del independentismo catalán):

Pues no, no se la debe a Guardiola, ni mucho menos a Messi, el que iba a ganar «esta Copa tan linda» porque este año se lo había propuesto. Debe ser que los anteriores no le apetecía, ¿no le motivaba acaso?

Champions 7

Mi respuesta sería que esta Champions es una gozosa vuelta al fútbol que me gusta, a la brega, a la lucha noble, al juego de equipo en el que el conjunto prevalece sobre las estrellas, como ocurrió en un Liverpool sin Salah, Firmino ni Keita, o en un Tottenham sin Harry Kane. Y pocos estilos como el inglés se acercan a ese tipo de fútbol que me gusta desde hace décadas.

Champions 5

Tengo clara mi respuesta:

  • El 8 de mayo se clasificaba el Tottenham con un gol en el minuto 95.
  • El 7 de mayo pasaba el Liverpool aprovechando el despiste de los jugadores culés, un descuido provocado por su manía de protestar al árbitro tras cada falta o córner, algo que sabía Klopp según este artículo del The Telegraph y que manejó con picardía.
  • El 6 de mayo se cumplían 10 años de lo que algunos llamaron «el Iniestazo», el famoso gol del manchego en el descuento en Stamford Bridge, pero que para la mayoría fue realmente el «Ovrebazo», el tan acojonante como sospechoso arbitraje del noruego Tom Ovrebo, el más lamentable que recuerdan los aficionados antes de la irrupción del Aytekinazo.

Desde aquel día la Champions le debía una al fútbol inglés y era de justicia que esa deuda se la cobrara al Barça. Eso sí, limpiamente.

Cara Barney

A favor del doblaje, por Travis

1 El resplandor

«El doblaje es una infamia»

(Jean Renoir)

Hace años estuve en una conferencia del escritor de origen cubano Guillermo Cabrera Infante, premio Cervantes en 1997. Era un gran aficionado al cine, como lo demuestran sus libros y críticas sobre el llamado Séptimo Arte (he leído y disfrutado Cine o Sardina y Arcadia todas las noches) y los guiones que escribió, de los cuales el más famoso fue el que dio lugar a la película de Richard Sarafian Vanishing point (1971), titulada en España Punto límite: cero.

«Un guion sirve para que el productor sepa cuánto va a costar la película», fue una de las perlas que dejó en la conferencia. Aquel día presentaba Cine o sardina y el capítulo escogido por el escritor para animarnos a la compra de su obra fue el titulado Por quién doblan las películas. Con su particular flema británica, adquirida tras décadas de residencia en el exilio londinense, fue desgranando varias anécdotas acerca de su fobia al doblaje, no tanto las razones. Casi toda su socarronería se destinó a bromear sobre las consecuencias del doblaje, como que Bogart no era Bogart sin su voz, o que nadie podía decir que había visto actuar a Greta Garbo si no la había oído. Llegó a decir que en los sesenta tuvo que dejar Madrid para mudarse a Londres, pero que lo lamentó menos al ir a un lugar en el que poder disfrutar las películas en versión original.

«Después de vivir un tiempo en Madrid y estar yendo al cine todos los días, comencé a observar que la voz del actor español que doblaba a Burt Lancaster era muy parecida a la voz de quien doblaba a John Wayne. Y a James Stewart y a Gregory Peck y a Gary Cooper y así, ad infinitum, anónimo. Luego me enteraría de que ¡un solo actor los doblaba a todos! También a Lee Marvin. Tamaña proeza histriónica merecía un premio. Se trataba de una versión oral de Lon Chaney, el hombre de las mil caras. ¡Era el actor de las mil voces! El doblaje, por fin, había logrado su obra maestra.»

4 Cooper Wayne

El anglo-cubano era un fuera de serie. En dos idiomas. Lo mismo que Christoph Waltz era un redomado hijo de puta en cuatro idiomas interpretando al coronel Hans Landa en Malditos bastardos y sería una lástima perderse su voz original. Un crimen, un delito. Pero no pasa nada por reconocer que no todos tenemos el nivel de ambos y aunque me defienda más o menos en la lengua habitual del ochenta por ciento de las producciones que nos llegan, en ocasiones prefiero la versión doblada. Sobre todo si lo que se cuenta o lo que se explica es fundamental para entender la trama. He visto capítulos de House of cards o Mad Men en versión original con subtítulos en inglés que he tenido que volver a ver enteros y doblados porque no pillaba los giros del lenguaje o el nivel de sarcasmo. Lo siento, lo reconozco, me faltan varios años de residencia en Washington o Nueva York para poder seguir algunas series o películas. «¡Y ni aun así!», me dijo una vez un amigo angloparlante.

Por supuesto que nada es comparable a una versión original, eso no lo voy a poner en cuestión. Con apenas trece años vi La vida de Brian en versión original y, pese a mi nula costumbre de ver películas con subtítulos, la disfruté mucho más que con las copias dobladas que he visto años después. No es que esté a favor del doblaje, pero desde luego que no estoy en contra. Creo que el doblaje y el original pueden y deben convivir perfectamente. Eso sí, ahora que las nuevas generaciones vienen con el inglés incorporado de serie, ojalá las versiones originales sean más accesibles, que no siempre lo son. Apenas una emisión de cada veinte en las multisalas, como mucho.

El cine empezó a finales del siglo XIX como imágenes en movimiento, a las que luego se añadió la música y tres décadas después, la voz. Es uno más de los artes de contar historias, pero este se basa sobre todo en el empleo de imágenes, la fotografía, el uso de los encuadres, el montaje y todos los elementos visuales accesorios como decorados, iluminación, vestuario, maquillaje o efectos especiales. La voz es un componente fundamental de la trama porque es la que cuenta, la que narra, la que explica buena parte de la historia, pero es uno más y tiene que entenderse.

He visto algunas películas en versión original en las que no entendía nada, o no entendía a alguno de los actores protagonistas, pero sí al resto, lo cual es peor porque para la mayoría del reparto no necesitas leer los subtítulos, pero sí cada vez que intervenía «el intenso». Me pasa con Al Pacino, por ejemplo, que resulta taaaan intenso e interioriza taaaanto sus personajes que los mismos hablan para adentro, entre dientes y hacia sí mismos. Y a Al Pacino en el original (matadme ahora, puristas) no se le entiende con la claridad con la que seguimos la fenomenal voz de Ricardo Solans, su doblador habitual. Un actor de doblaje, por cierto, que también ha hecho las voces de Robert de Niro, Dustin Hoffman, Richard Gere o Mickey Rourke, lo que sin duda hará revolverse en su tumba al señor Cabrera Infante.

Jorge Luis Borges decía que «quienes defienden el doblaje, razonarán (tal vez) que las objeciones que pueden oponérsele pueden oponerse, también, a cualquier otro ejemplo de traducción.» ¡Por supuesto! Los más firmes opositores al doblaje admiten y celebran las traducciones en la literatura, cuando esa sí es la mayor perversión del original que conozco. Una novela, un relato, o no digamos la poesía con su musicalidad, es solo palabra escrita, sin más elementos al contrario que el cine, y se altera desde la primera letra a la última de toda la obra. A veces no coinciden ni los caracteres, y se cambia todo, desde «Prólogo» hasta «Fin», lo cual no quita para que podamos disfrutar excelentes traducciones de textos escritos en otros idiomas.

No solo eso, sino que cada año se otorgan premios a las mejores traducciones, a transcripciones palabra por palabra tratando de encajar la expresión adecuada a determinadas frases coloquiales del inglés, francés, ruso, alemán o cualquier otra lengua que se nos ocurra. Sin embargo, nos parecería impensable que se concediera un premio anual al mejor doblaje. ¡Un crimen!, dirían algunos.

«Ese argumento», continúa Borges, «desconoce o elude el defecto central: el arbitrario injerto de otra voz y otro lenguaje. La voz de Hepburn o de Garbo no es contingente: es para el mundo uno de los atributos que la definen. Cabe asimismo recordar que la mímica del inglés no es la del español.» Ni la del francés o el japonés, o el iraní o el chino. Guillermo Cabrera Infante continuó su conferencia bromeando sobre lo absurdo de ver y escuchar a Gary Cooper doblado en un perfecto mexicano, o cómo los actores negros habían perdido su «negritud», en lo que para el escritor constituía «una muestra sonora de racismo».

Dicho así, convendremos en lo absurdo que resulta ver a los amantes de Verona, al príncipe Hamlet de Dinamarca o al mercader de Venecia hablando a la perfección la lengua de Shakespeare. Si queremos que cada voz «suene» como debería sonar en el original, las productoras tendrían que tener el valor de hacer lo que hizo Mel Gibson en Apocalypto y La Pasión de Cristo: grabar en las lenguas originales de los protagonistas, como el maya, el hebreo o el latín. El resultado, según mi modo de ver, fue fantástico.

«Las posibilidades del arte de combinar son infinitas, pero suelen ser espantosas. (…) Un maligno artificio que se llama doblaje propone monstruos que combinan las ilustres facciones de Greta Garbo con la voz de Aldonza Lorenzo». 

(Jorge Luis Borges)

No todo el doblaje es un horror, ni mucho menos, y en España además tenemos la suerte de contar con grandísimos actores de doblaje. Constantino Romero será siempre nuestro Darth Vader, Roger Moore o el Clint Eastwood de muchas décadas y películas. Y siendo Constantino un gran actor y habiendo sido Arnold Schwarzenegger tan criticado en sus orígenes por su acento y mala dicción, ¿qué Terminator es preferible?

Pocas voces me gustan más que la de Pepe Mediavilla, que no solo es un Morgan Freeman repleto de matices, sino un Gandalf brutal: «¡No podéis pasar!» Su hija Nuria también se dedica al doblaje, con tanto acierto que ha sido la voz de Cameron Díaz, Nicole Kidman o Una Thurman en varias películas. Qué decir de Ramón Langa haciendo de Bruce Willis, qué vozarrón. Luego oyes al Willis original y te parece hasta blandengue.

En esa maravilla para cinéfilos que es El cine y sus oficios, el autor Michel Chion dice lo siguiente:

«Durante mucho tiempo, la práctica del doblaje fue algo más o menos vergonzante. Actualmente, aunque hay quien la sigue despreciando, parece por fin reconocida. Cuando tenemos la curiosidad de interesarnos en ello, descubrimos que se puede practicar como un arte: el doblaje al francés de Amadeus (1984), de Milos Forman, realizado bajo la dirección de Jacqueline Porel, con Luc Hamette en Mozart (doblando a Tom Hulce) y Jean Topart en Salieri (sustituyendo la voz de Murray Abraham) suele citarse como ejemplo de buen trabajo.»

Por supuesto que se cometen auténticas tropelías en esto del doblaje. Todavía recuerdo la enorme cagada que fue todo el proyecto de El capitán Alatriste, con grandes medios, un buen presupuesto, y concentrando a lo bruto y sin mucho orden seis libros de las aventuras paridas por Arturo Pérez-Reverte. Como remate, para representar al capitán de los tercios de Flandes, un actor americano con acento argentino, Viggo Mortensen. Una pena.

7 Viggo Mortensen Alatriste

No es una profesión sencilla. Antonio Banderas y Javier Bardem, con todo lo que tienen de grandes actores, dan algo de grima cuando se doblan directamente del inglés. Algunos actores de los que se han alabado sus grandes interpretaciones, tuvieron que ser doblados ya en la versión original. Lo remarco por los puristas de La Voz y esas cosas. Philippe Noiret nos encantó a todos en Cinema Paradiso y su trabajo fue muy alabado y reconocido, pero él, francés, tuvo que ser doblado al italiano en el original. Marnie Nixon puso su voz al personaje de Audrey Hepburn en algunas partes de My Fair Lady. La voz de James Dean en Gigante tuvo que ser parcialmente doblada por Nick Adams, al resultar poco inteligible… y al no contar con el actor por su prematura muerte.

8 Noiret Cinema Paradiso

El doblaje de El resplandor, de Stanley Kubrick, está considerado uno de los peores de la Historia del cine, pese a lo meticuloso del director británico, que se encargó de seleccionar directamente a los responsables del doblaje de sus películas. En la versión española se contó con Vicente Molina Foix para la traducción y todo un director como Carlos Saura para la grabación del sonido, pero el resultado no contentó a nadie.

Se puede hacer mucho peor, claro que sí. Algo muy típico en nuestro país es coger al actor de moda para que doble una película de animación. Dani Rovira, Santiago Segura, Anabel Segura,… Para rematar y si es posible, que ya se encargan de que lo sea, le meten alguna morcilla, alguna frase como el terrible «un poquito de por favor» de Fernando Tejero, insertado a machetazo limpio en El espantatiburones. El insoportable Ángel Garó dobló las 32 voces de todos los personajes de Ferngully, jodó, qué horrible,… si ya resultaba cansino con su voz original. ¿Algo peor? Sí, claro que sí. La voz de Iniesta en el doblaje de ¡Piratas! Menudo lince el que seleccionó al tipo con menor variación de tonalidad de voz del mundo, un tono monocorde ya sea vendiendo polos Kalisse o marcando en la final de un Mundial.

Por suerte, no todo el doblaje es tan penoso, no lo desdeñemos por completo. Concluyo como empecé, con Don Guillermo Cabrera Infante:

Me queda una última pregunta hecha en español al espectador español pero que pronto será doblada.

¿Por quién doblan las películas? No preguntes. Están dobladas por ti.

 

Las encuestas, el CIS de Tezanos y mis grupos de Whatsapp

Elecciones

JOSEAN.- 28/04/2019

Llegó el gran día de las votaciones, la «fiesta de la democracia» y todas esas cosas, y existe una sensación generalizada de que puede pasar cualquier cosa, desde los inverosímiles 130 diputados de Pedro Sánchez a los no menos sorprendentes 50 escaños de Vox. Esas cosas hemos leído estos días. Estas elecciones resultan trascendentes porque todo hace indicar que en un margen muy escaso va a estar la diferencia entre que se repita el pacto de gobierno «Frankenstein», como lo denominaron sus detractores, o que gane «el trío de derechas» o la «derecha trifálica», impagable aportación de la ministra Dolores Delgado.

En lo que sí parecen coincidir todas las encuestas es en que la opción mayoritaria ahora mismo, o hasta ayer al menos, son los indecisos. Y con un cuarenta por ciento de votantes que todavía no han decidido quién es el que menos le disgusta, cualquier análisis que se pretenda hacer resulta muy sesgado, arriesgado. Pero lo voy a intentar. Igual que jugamos a la porra del AJD, vamos a hacer nuestra apuesta basándonos en toda la información que tenemos a mano, que es mucha.

Las encuestas

Tenemos una ley electoral manifiestamente mejorable, con un sistema de reparto de votos absurdo en función de los escaños asignados por provincias, y con sinsentidos como la prohibición de publicar encuestas en los cinco días previos a la votación, lo que nos impide saber la influencia real que han tenido los debates sobre la intención de voto. Así que estos resultados de encuestas que resume El Periódico recogen el posible reparto de escaños en función de la intención de voto a diez días vista o más de las elecciones:

Encuestas

Según la fuente consultada, parece que la mayoría absoluta del bloque de izquierdas está a un tiro en muchos casos. Según El Español, la suma de PSOE y Podemos alcanzaría los 172 diputados, a los que fácilmente se sumarían en ese caso los de Esquerra o PNV. El mero hecho de ver a los nacionalistas en un pacto de gobierno me asusta como pocas cosas, pero tengo que racionalizar mis miedos y pensar que lo llevan haciendo toda la vida, con gobiernos del PSOE, pero también del PP, y sacando tajada siempre.

Otras encuestas como las de OKDiario o eldiario.es ponen prácticamente en situación de empate a los bloques PSOE-Podemos y PP-C’s-Vox, luego una vez más el voto de los nacionalistas será decisivo. Recuerdo cómo durante años, cuando el domingo por la noche salían todos los máximos responsables de cada partido explicando a su manera que habían ganado las elecciones y por qué (aunque el peso de sus partidos fuera irrelevante), yo siempre pensaba que el ganador no salía nunca: Jordi Pujol, bañándose en su piscina de billetes como el Tío Gilito.

Las encuestas fallan en sus pronósticos, porque es científicamente imposible que todas acierten, pero en lo que suelen acertar es en las tendencias. Una semana antes, este mismo panel reflejaba estos pronósticos:

Encuestas 2

Y el mismo panel nos daba estos resultados si nos vamos a dos meses o más atrás:

Encuestas 3

El PSOE ha subido de modo considerable en estos dos meses y Ciudadanos, Podemos e incluso Vox en algunas han bajado, lo cual me extraña bastante porque yo creo que si algún partido ha salido debilitado tras estos dos meses (pese al giro de LaSexta y otros medios afines) ha sido precisamente la formación de Pedro Sánchez. El País publicó el pasado 22 de abril una gráfica con los promedios de todas estas encuestas, y las tendencias resultan muy interesantes visualmente:

Encuestas 4Pues esto es lo que sale de las opiniones de los ciudadanos encuestados, aunque mi olfato me indique otra cosa. Y aunque está prohibido publicar encuestas, hay una página que sí ha recogido el impacto de los dos (terribles) debates de esta semana, que es la web Electomanía. Oh, vaya, perdón, que dicen sus responsables que ellos no hablan de partidos, sino de mercados de frutas o verduras. Vale, pues seguiremos el juego de su emojiPanel, actualizado hasta el 26 de abril:

Encuestas 5

La Rosa está bajando en el mercado de flores, el Brócoli se ha estabilizado en un 12 por ciento, la Gota de agua recupera algo de terreno, y la Berenjena mejora en sus resultados hasta el punto de arrebatar el tercer puesto en la clasificación a la Naranja. Estos resultados se obtienen a partir de 11.000 encuestas realizadas siempre a los mismos ciudadanos, que responden según sus particulares intereses en ese momento por comprar rosas o berenjenas, o elegir entre agua y brócoli. Dicho así suena a coña, pero no tanta como la respuesta de la portavoz de Pacma, Silvia Barquero, hablando del «eterno dilema entre tu madre y tu perro».

En fin. Con los resultados del último emojiPanel, saldría este reparto en el «mercado»:

Encuestas 6

La estimación de votos del PSOE baja de modo importante si lo comparamos con las rosas de esta estimación, que es tan válida como cualquier CIS de Tezanos:

Encuestas 7

El CIS de Tezanos

El hecho de que el nombre del responsable de las encuestas del CIS se haya hecho tan popular ya es representativo de que algo huele en las mismas. «La cocina de Tezanos», como la denominan numerosos medios. Pues bien, el CIS de Tezanos daba en su último barómetro unos resultados muy favorables al PSOE, que podría alcanzar la mayoría absoluta con Podemos o con Ciudadanos, o con Podemos más algún apoyo puntual de esos nacionalistas que ya se lo han ofrecido:

Encuestas 8

Hubo tanto cachondeo como indignación con estos resultados, que desde luego parecen cocinados hasta tal punto que el propio José Félix Tezanos tuvo que salir recientemente en varios medios diciendo que a él mismo también le extrañaban los repartos resultantes. Han modificado la metodología en cada ocasión y han hecho que el CIS pierda el poco crédito que le quedaba. En el fondo Tezanos ha terminado dando la razón a los que cuestionaban su nombramiento en julio de 2018:

Encuestas 9

Pues el organismo tiene un coste muy elevado como para que se pierda su utilidad. Y aunque quizás me esté adelantando, en las elecciones andaluzas ya se vio lo desatinado de sus pronósticos. Calcularon, o cocinaron, que el PSOE obtendría entre 45 y 47 escaños y Vox solamente uno. La realidad fue que el PSOE cayó estrepitosamente y obtuvo solo 33, mientras que Vox emergió hasta lograr 12 diputados. Creo que no era difícil mejorar los pronósticos del CIS de Tezanos, que algo olía a raro e inverosímil desde el principio.

Mis grupos de Whatsapp

Puesto que todo el mundo elabora sus pronósticos en función de unos criterios más o menos científicos a los que luego aplica su particular cocina, yo voy a hacer lo mismo empleando lo que tengo más a mano: mis grupos de amigos de Whatsapp o mi olfato. Y en mis grupos de Whatsapp en los que hace unos pocos años recibía muchos artículos atacando al bipartidismo y la vergüenza de algunas medidas tomadas tras la crisis, ahora compruebo que ha subido como la espuma de una cerveza mal tirada la formación de Santiago Abascal. Vox, el Brócoli o el partido al que han tratado de cercar con condones sanitarios de todo tipo.

Mi olfato me dice que las primarias de PSOE y PP han debilitado la lealtad de sus votantes, sin duda los más fieles de las últimas cuatro décadas. El PP se dividió entre los partidarios de Soraya y los de MariCospe, y como resultado de ese enfrentamiento salió ganador la figura de Pablo Casado, que era el tercero en discordia. Desconozco si el frente «sorayista» va a mantener su apoyo al PP, pero creo que muchos votantes se han pasado a un lado o al otro de la formación conservadora. Y esos son muchos votantes, muchísimos.

Algo parecido le pasó al PSOE con las primarias que ganó Pedro Sánchez con el 50,2 por ciento de los votos frente al 39,9% que obtuvo Susana Díaz. ¿Mantienen su apoyo a Pedro Sánchez todos esos votantes que optaron por las opciones de Susana Díaz o de Patxi López?

Cocinando todos estos resultados de encuestas, CIS cocinado, brócolis, rosas, mis grupos de Whatsapp y lo que me dice la intuición, me voy a mojar con los resultados, que además están condicionados por los cientos de miles de votos que se van a perder en las provincias de menos de 5 escaños:

Encuestas 10

Me confundiré en muchas cosas, porque no tengo la herramienta adecuada para repartir por provincias, pero ahí lo dejo. Esta noche actualizaré y compararé mis errores y aciertos. Tengo amigos que pronostican a Vox mucho más de 50 diputados. Veremos.

Mi apuesta es que después de estas elecciones… vamos a tener otras porque no va a haber acuerdos de gobierno suficientes para lograr la mayoría. Qué pena.

Actualización de las 17.00 horas

Vale, amigos, me habéis braseado el Whatsapp diciendo que si me quedo corto, que si largo de este o del otro, o que no he tenido en cuenta tal o cual factor. Si os hiciera caso debería reflejar algo así como que:

  • ¿Cómo es posible que el PSOE haya subido con los meses de gobierno que lleva? Es cierto, cayó a 90 diputados en 2015, y todavía más, a 84, en 2016. Sorprende ver que se recupere por encima de los 100, pero tengo en cuenta que mucho votante desencantado con Napoleón, el del chalet de Galapagar, tiene miedo de la vuelta de la derecha, que además ahora estaría más a la derecha aún, y puede que haya preferido votar lo que consideran un mal menor. Por otro lado, el granero de votos del PSOE que era Andalucía ya demostró en las autonómicas que se estaba vaciando y creo que en Cataluña pasará algo parecido, así que les rebajaré un poco y subiré los escaños a Podemos.
  • «Te confundes con Vox, puede llegar a 70 ó más». Muy bien, acepto lo que me dices, pero mis grupos son mayoritariamente de Madrid, Andalucía o Castilla-León, y el peso de Vox en otras regiones es muy inferior. Pero venga, os tendré en consideración.
  • «Si estuviera Arrimadas en lugar de Rivera…». Pues sí, pero mientras tanto Rivera seguirá sin cubrir el hueco que el desencanto ha dejado en los votantes.

Como veréis, soy tan voluble como el CIS de Tezanos, así que voy a hacer caso a mis grupos de Whatsapp para dejar este nuevo pronóstico:

Encuestas 11

Esta noche completo el cuadro y empezaremos a sorprendernos de las palabras de unos y otros, preparando ya el camino post-electoral de los pactos.

Resultado final y comparaciones

Pues parece evidente que el CIS de Tezanos recoge una muestra más representativa que mis grupos de Whatsapp, ja, ja, ja, ¡como no podía ser de otra manera! Sin embargo, el PSOE y el PP se quedan en la parte baja de una franja muy amplia que el señor Tezanos se había reservado (las desviaciones están hechas en comparación con la media de escaños de la franja), con Ciudadanos y Podemos se confunde más que yo, y tampoco fue capaz de predecir que Vox iba a quedar muy lejos de lo que los pronósticos decían.

Otra conclusión que extraigo es que tenía muchos amigos de derechas mandando guasaps, lo mismo que hace tres años los tenía de izquierdas. Me he dejado llevar en mis pronósticos por el ruido.

Encuestas 12

Me voy a dormir, a partir de mañana empieza otro juego. No es ventajista ahora decir que no me gusta el sistema electoral que tenemos. Lo llevo diciendo casi desde que comencé este blog hace años y nuevamente el 28 de febrero: Nuevas elecciones, antiguo sistema. Dejo este resumen de los datos de la noche electoral:

Curioso, ¿no? Buenas noches.

LaLiga se transforma en la Lliga, por Barney

LaLiga 1

Júbilo y satisfacción en LaLiga, mostrada ampliamente en redes sociales. El Barça gana a la Real Sociedad con un «GOLAZO de Jordi Alba» y ya tiene el título más cerca. Lo que no te dice la cuenta oficial de LaLiga es que el gol tuvo que ser anulado por fuera de juego de Dembélé, que está en la trayectoria del balón y obstaculiza claramente la visión a Rulli, como se aprecia en las repeticiones y como dijo el propio portero nada más acabar el partido.

LaLiga 5

Dos puntitos más regalados al equipo del Régimen, salvo que el Reglamento haya cambiado de nuevo esta semana, ese Reglamento cambiante de la Federación Culé de Fútbol que varía en función del color de las camisetas. El VAR no dijo nada, por supuesto, qué iba a decir «este VAR» que padecemos. Hace un par de semanas nos explicaron que este otro gol de Modric estuvo bien anulado por la posición de Varane. Y creo que está bien anulado, aunque no molestaba la visión del portero, como sí ocurrió en el gol de anoche del lateral del Barça.

LaLiga 6

Hay cosas que llaman poderosamente la atención, como las críticas de casi todos los medios de comunicación al equipo ganador de las últimas tres Champions, o de las «4 de 5» que con tanto orgullo proclamamos los madridistas. O que esos mismos medios destaquen con fuegos artificiales y redoble de tambores cualquier logro de Barcelona o Atlético de Madrid, de Messi o Simeone, aunque su hazaña consista en un hat-trick al Betis o una victoria por la mínima ante el Éibar. Pero son medios de comunicación, cadenas privadas, salvo Culevisión Española, y allá cada cual con su línea de pensamiento o su manera de informar, desinformar o manipular (parte fundamental del llamado #TheTinglao). El Marca, que algunos aficionados consideran un periódico madridista, hablaba esta semana de las mayores remontadas en la historia del fútbol y no incluía una sola del Madrid (Anderlecht, Inter, Moenchengladbach, Derby County), pero sí el infame «Aytekinazo»El doble rasero del que ya he hablado aquí varias veces.

Sin embargo, los veinte equipos de la Primera División, Liga Santander o como se llame ahora, y los veintidós de la Segunda División o Liga 123, juegan una competición común organizada por LaLiga, y lo menos que se le puede exigir a este organismo o ente diabólico, es que se comporte de un modo imparcial. Y lo cierto es que desde hace mucho tiempo la información de LaLiga en redes sociales se parece cada vez más a la página oficial del Barça. LaLiga, así sin espacios, porque no dejan espacio a la duda, se transforma en la Lliga de Messi.

Dejo aquí varias ejemplos. Durante el partido de Champions contra el Manchester del pasado miércoles:

Para qué mencionar las manos de mantequilla de De Gea, si podemos lamer un poquito más el ego del argentino con uno de los tuits más vergonzantes que he leído en mucho tiempo:

LaLiga 8

¿»El mejor deportista de siempre»? ¿Pero esto qué es? Y así todos los días, con alguna noticia de Leo Messi, jugador superdotado y todo lo que queramos, pero, ¿de verdad alguien osa ponerlo al nivel de Michael Jordan, Pelé, Maradona, Roger Federer, Rafa Nadal, Carl Lewis o Usain Bolt?

Otra más: LaLiga destacaba el pasado jueves que se cumplían 12 años del que quizás sea el mejor gol de Messi en su carrera, aquel que marcó al Getafe en una competición, la Copa del Rey, que, al igual que la Champions, ni siquiera organiza este ente extraño.

LaLiga 2

Lo que omitía entre otras cosas es que ese gol no sirvió para nada, puesto que el 5-2 de la ida fue contestado con un 4-0 a la vuelta de los getafenses. Vamos, que Dani Güiza y Casquero resultaron más determinantes en aquella eliminatoria que el 10 del VARça.

El colmo del cinismo de LaLiga en redes sociales se produjo hace un par de semanas durante el partido que ponía el título definitivamente en bandeja para el Barça, tras el duelo que le enfrentó al Atlético de Madrid en el Camp Nou. Recordemos que para el desenlace favorable para los azulgrana fue decisiva la expulsión de Diego Costa en el minuto 27 de la primera parte, por hacer lo mismo que el uruguayo Luis Suárez hace en cada partido con árbitros, asistentes y rivales: insultar. Bien expulsado. ¿Qué imagen publicó la web oficial de LaLiga?

LaLiga 4

¡¡¡Luis Suárez debajo de las palabras FAIR PLAY en mayúsculas!!! Yo creo que se descojonan del resto de competidores, que en el momento previo a la publicación hubo un «no hay huevos» entre los responsables de las redes sociales. Es tan sonrojante la imagen que LaGalerna tuvo una respuesta cuyo nivel de sarcasmo se acerca, pero queda aún a varios cuerpos a distancia:

LaLiga 3

Estos días de Semana Santa y sacrificios he intentado averiguar por qué LaLiga se comporta de esta manera tan descarada. Resulta sencillo acceder al organigrama de LaLiga en su propia página web. Al frente del organismo está Javier Tebas, quien ha reconocido en más de una ocasión que es madridista, lo que sirve al antimadridismo para espetarnos que no nos podemos quejar cuando tenemos a «uno de los nuestros» al frente del cotarro.

Organigrama_2019_LaLiga

¿»Uno de los nuestros»?, dicen. El Madrid no votó a favor de la designación de Tebas en su día, al igual que votó en contra de su incremento de sueldo. Fue uno de los cinco clubes que se opuso, junto con Athletic de Bilbao, Real Sociedad, Celta de Vigo y Oviedo. Así que, por muy madridista que diga ser, el enfrentamiento con el club y con Florentino viene de muy lejos, y ya se sabe que para algunas personas, por encima de los sentimientos está el bolsillo.

En 2015 el presidente de LaLiga logró sacar adelante su propuesta para el reparto de los derechos televisivos con un único voto en contra entre los 44, el del Real Madrid. Hubo 4 abstenciones y 39 votos a favor de la propuesta de Tebas, entre los cuales por supuesto que estaba el del F.C. Barcelona. El reparto que proponía Tebas era el que más favorecía los intereses de… ¿es necesario decirlo?, Mediapro. Jaume Roures, como siempre, acariciando un gato detrás de sus pantallas.

Organizando la competición con su amigo, manejando el VAR en la sombra, ocultando imágenes, favoreciendo siempre y en todo al club del que es socio desde hace tres décadas. ¿De verdad alguien cree que fue casual la elección de un Girona-Barça para promocionar LaLiga en Miami? ¿Y el empeño de Tebas, su insistencia? ¿O fue un compromiso adquirido con su aliado para llevar el festival independentista a Estados Unidos? El club de sus amores, el Barça, y el que adquirió junto con el hermano de Guardiola, el Girona, ambos en hermandad de lazos amarillos en Miami. Menos mal que lo frenaron a tiempo.

Pero intento buscar en ese organigrama a los responsables de esta emoción desmedida hacia todo lo que hagan Messi y el Barça. Veo que el director de Comunicación Global es Joris Evers, que pasó buena parte de su carrera en Netflix, luego no parece sospechoso de nada más que simpatizar con el teatro culé y las ficciones televisivas de Roures.

LaLiga 11

El Director de Estrategia Digital se llama Alfredo Bermejo, que curiosamente trabajó para el Real Madrid, donde aterrizó en 2007, es decir, durante la nefasta etapa de Ramón Calderón al frente del club. Unos años después de la llegada de Florentino a la presidencia del club se marchó a Facebook como responsable de asociaciones estratégicas para España y Portugal.

LaLiga 12

Y por debajo de él me encuentro este puesto denominado «Redes Sociales y Contenido Digital», al frente del cual está un individuo cuyo nombre y apellido, Jaume Pons, me llevan directamente a sospechar de sus orígenes catalanes. Vale, vamos a buscar en LinkedIn el perfil profesional del Responsable de lo que LaLiga publica en Redes Sociales:

LaLiga13

¿Y dónde ha desarrollado su carrera profesional con anterioridad? ¡Bingo!

LaLiga14

¡5 años y 7 meses trabajando como Community Manager del Fútbol Club Barcelona! Trabajando para crear esa realidad paralela en una entidad que vive exclusivamente para satisfacer a Leo Messi, atendiendo cada uno de sus caprichos y peticiones, ya sean jugadores o multas de Hacienda, un club especializado en manipular el pasado (¡Franco, Franco!), el presente (¡la mano de Florentino, las bolas calientes!) y el futuro con la construcción de un relato totalmente adulterado y a su servicio. Así que este Jaume Pons es el responsable de lo que la supuestamente denominada «mejor liga del mundo» publica por las redes sociales, de lo que llega a los aficionados de otros países. Pues lo llevamos claro los madridistas si queremos que nos respeten y no espabilamos.

Los tentáculos culés son largos y muy bien posicionados para seguir contando al mundo su historia falaz de buenos y malos, de luchadores con valors contra la dictadura frente a equipos apegados al sistema. Es un mensaje simple y archirrepetido en todos sus medios, como la neolengua de Orwell en la pesadilla 1984, y lo más soprendente es que el mensaje llega a muchos. Llega incluso a los que sigan los vergonzosos reportajes de la BBC, en los que mucho tiene que ver el lavado de cerebro que padeció su reportero Andy West, el cual trabajó en… ¿lo adivináis?:

LaLiga 14

O como explicó Jesús Bengoechea  a las mil maravillas en un artículo sobre el gran éxito culé:

LaLiga 15

Este artículo se refiere no solo al vomitivo artículo de la BBC blanqueando el lanzamiento de objetos a Figo (incluyendo una botella de JB y una cabeza de cochinillo), sino también el reportaje Barça Dreams, producido entre otras, oh, sorpresa, por Culevisión Española. Otra vez los mitos de Franco, la dictadura y todas esas patrañas. Emitido en Netflix, la que fuera la cadena del señor Joris Evers. A todas estas falacias yo añadiría otro documental de Netflix titulado Dos Cataluñas, en la que John Carlin culpa del mal ambiente en Cataluña y de la tensión creada entre los ciudadanos… ¡a José Mourinho! Escuchadlo, no tiene desperdicio, de nuevo la historia de buenos y malos.

Yo ya no puedo más, me apeo, lo siento, hagan lo que quieran con su competición, los horarios, sus comités,… Y su prensa, como el inefable Isaac Fouto, el manipulador del VAR, justificando lo injustificable:

LaLiga 24

Maldini, el «experto» que no tiene pudor en reconocer que se le ocultan imágenes:

LaLiga 20

Iturralde, Andújar Oliver:

 

Diego Torres mintiendo con descaro en El País:

La Liga 21

Con razón tanto madridista pide abandonar ya La Lliga de Messi.

Los derivados y el clembuterol

Derivados

JOSEAN, 19/04/2019

El clembuterol es un compuesto químico utilizado para incrementar de modo artificial la masa muscular.

Un derivado es un instrumento financiero cuyo precio o cuya rentabilidad depende o se «deriva» en función del valor o la cotización de otros activos. Este activo se denomina subyacente.

Lo más lógico del mundo, como todo el que intente asemejarlo a productos tangibles podrá comprender. El valor del tomate no es el del tomate en sí, sino que dependerá del que se establezca para los plátanos, o de las expectativas que creemos y creamos alrededor del valor futuro de los plátanos. Y aunque la cosa empiece a complicarse, eso sería hasta cierto punto comprensible para el común de los ciudadanos, así que vamos a inventar algo más complejo: las normas de valoración de los derivados. Se utilizan básicamente dos:

  • La NIC 39 (aquí dejo un enlace con sus 69 páginas, por si alguno tiene insomnio), totalmente lógica e intuitiva pues nos cuenta que «un derivado implícito es un componente de un instrumento financiero híbrido (combinado) que también incluye un contrato principal no derivado, cuyo efecto es que algunos de los flujos de efectivo del instrumento varían de forma similar al derivado, considerado de forma independiente». O con frases propias de los Hermanos Marx, como esta que extraigo directamente de la Enciclopedia de la Economía: «Un swap de tipo de interés es un acuerdo entre dos partes para comprometerse a una serie de cambios de pagos de interés sobre el mismo principal nocional denominados en la misma divisa. En la forma más sencilla, una parte contratante paga un tipo de interés fijo y la otra parte contratante paga un tipo de interés flotante. El tipo fijo se denomina cupón de swap y el tipo flotante se denomina tipo de referencia». ¿No ha quedado claro? Podemos repetir: «La parte contratante de la primera parte…»

Hermanos Marx Derivados

  • La NIIF 9, de valoración de los instrumentos financieros, con un alcance mayor que la NIC 39 (Resumen). Obliga a reconocer en balance el posible deterioro del valor del derivado, pero no en Pérdidas y Ganancias, sino en Patrimonio, lo que reduce el valor en libros de las compañías, como una especie de pérdida latente.

A buen seguro que estas normas nos aclararán mucho el problema y nos dirán que el valor de nuestro derivado se establecerá, no en función de la cobertura asegurada, sino de la comparación con otros productos del mercado, todo ello en aras a establecer el «valor razonable» del activo. Es decir, que el precio de mi Seat Arona dependerá del valor razonable de mercado de un Volkswagen Golf. O de un piso en Torrevieja.

Como no me gusta perder lectores por aburrimiento, voy a dejar aquí un breve vídeo de la película de Michael Moore Capitalism: A love story, en el que un experto en derivados de Wall Street (ingeniero, no economista) trata de explicar al cineasta lo que es un derivado:

El careto de Michael Moore es similar al mío y al de todo el que se enfrenta a los derivados por primera vez. Bueno, y por segunda, tercera y decimoquinta. Está claro que el cineasta busca la confusión y disfruta cuando el experto de Wall Street se traba en sus explicaciones, pero si los derivados fueran algo menos complejo, o si dependieran simplemente de un problema matemático o de un valor cierto que se pudiera consultar en una pantalla como el precio de unas acciones en el Dow Jones, no habrían generado los problemas que se han dado. Y han sido muchos, causados entre otras razones, por las mismas del ganado, es decir, por el engorde artificial y acelerado de su tamaño.

La ecuación de Black-Scholes, creada en 1973, fue algo así como el clembuterol. Definida por algunos como «la ecuación matemática que causó el derrumbe del sector financiero«, permitió el crecimiento descontrolado del mercado de opciones y derivados.

Ecuación Black Scholes

En este blog intento siempre ser como esas pelis blandengues de sobremesa, «apto para todos los públicos», así que lo siento por los expertos, pero creo que tengo que dar estas explicaciones previas.

  • Hay activos reales, tangibles, como las materias primas o el oro, cuyo precio se establece en los mercados en función de una serie de parámetros, no solo de la oferta y la demanda.

Valor oro

  • Luego hay otra serie de activos financieros, como las acciones, cuyo precio no depende solo de los fundamentales de una compañía, de sus resultados, su deuda o el valor de sus contratos, sino de algo tan etéreo como las expectativas futuras o las valoraciones de unos analistas que, en muchos casos, juegan con márgenes de un 30-40%: «si rompe el techo de 10, puede subir a 11 o incluso a 12, pero si pierde el soporte del 9,30 caerá hasta 8,50 al menos, y si falla este suelo, podría llegar a situarse por debajo de 8». Es evidente que hay especulación en los mercados financieros, y humo, mucho humo alimentado con fuelles interesados. Recordemos que una página web como Terra llegó a tener una valoración bursátil superior a la de todo un banco histórico como el BBVA, con todas sus oficinas y participaciones empresariales incluidas.

Pantalla IBEX

  • Los derivados pertenecen a otra categoría que no sabría si definir como el humo basado en el destino imaginado de otro humo, Existen derivados de cobertura de tipos de interés, de tipos de cambio, de futuros, swaps,… con la característica adicional de que permiten hacer inversiones de forma apalancada, es decir, invirtiendo más dinero del que uno está desembolsando en la realidad. ¿Se puede perder más de lo invertido? Pues sí, y varias veces. Es una apuesta, y como en los casinos, te dan el crédito para que te juegues lo que no tienes. Esto puede crear una situación tan absurda como la actual, en la que el importe global de los derivados supera en varias veces el PIB mundial agregado. Cuesta encontrar datos actualizados, pero este artículo de 2013 ya hablaba de los problemas de un solo banco, el Deutsche Bank, cuya exposición de riesgo en derivados ascendía a casi 20 veces el PIB de Alemania. Este otro, de 2016, cifraba el importe mundial del mercado de derivados en 600 billones de dólares (y no el billion americano), unas 126 veces el dinero en circulación.

Futures_contract_l

No todos los derivados son humo, ni una estafa, aunque no tengo ninguna duda de que en un buen porcentaje sí lo son. Tiene sentido un derivado de cobertura para una operación en divisas o para cubrir eventuales cambios de tipos de interés, si bien la valoración de acuerdo con las normas contables es tan surrealista que me he visto en reuniones donde dos expertos hacían cálculos y daban explicaciones de sus criterios, y, aun siendo comprensibles para un zote como el que esto escribe, sus valoraciones diferían en casi un millón de euros. Y por un millón de euros, y por su décima parte, yo me peleo si hace falta a puñetazos, o nos batimos en duelo al amanecer. Se trataba de una operación de un tamaño pequeño, así que no digamos el impacto en grandes operaciones como las que habitualmente aparecen en la prensa.

La crisis de 2008, que se originó con el colapso de Lehman Brothers, tuvo su acelerador particular con los derivados, los CDS (Credit Default Swaps), los CDO (Collateralized Debt Obligation) y todas esas patrañas inventadas y casi totalmente desreguladas. Fueron napalm para el incendio que se originaba. Pese a que llevo un cuarto de siglo trabajando en asuntos relacionados de un modo u otro con el proceloso mundo de las finanzas, creo firmemente en la sencillez de la economía tradicional, «la cuenta de la vieja» y por tanto, los fundamentales de las compañías, sin artificios contables ni ingeniería financiera. Cualquiera que haya seguido los capítulos anteriores de los Grandes errores de las escuelas de negocios sabrá a qué me refiero. Por eso, para este asunto de los derivados, voy a recurrir al que creo que más sabe de nuestro oficio, Warren Buffett:

«Los derivados son armas de destrucción masiva para el sistema financiero. Como las personas que los crearon y las personas que los utilizan no conocen muy bien su funcionamiento, son una amenaza. Tienen el poder de endeudar a todo el sistema financiero en su conjunto y magnificar los efectos de una crisis».

Pues ya que contribuyen a magnificar los efectos de una crisis, que tienen un alto componente especulativo y que han alcanzado un volumen absurdo, se entiende mal que los derivados estén exentos del prometido impuesto sobre las transacciones financieras, la mal llamada Tasa Tobin. No lo entiendo, salvo que se deba a la dificultad de perseguirlo, y en ese caso lo entendería todavía menos.

Exención ITF Derivados

Pero aún hay más. Para completar la tormenta perfecta, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (la CNMC que en este blog no apreciamos en exceso) ha sancionado con 91 millones de euros a Caixa Bank, BBVA, Santander y Sabadell por lo que considera «la existencia de posibles acuerdos anticompetitivos entre las entidades para la fijación de precios y el intercambio de información comercial sensible en relación con la contratación de derivados de tipos de interés utilizados como instrumentos de cobertura del riesgo de préstamos sindicados». Y recuerden que, según las normas de valoración, el valor del derivado se establecerá en función del «valor razonable» fijado en comparación con otros productos del mercado.

CNMC Derivados

El cártel de los derivados, como lo han definido en algunos medios. Los cuatro bancos anunciaron que recurrirían la sanción, pues afirmaban que su modo de actuar era el mismo que realizan las entidades financieras en cualquier país del mundo a la hora de acordar las condiciones de cobertura aplicadas a las financiaciones de proyecto o a los créditos sindicados. Para la CNMC, el mecanismo creado por los bancos era similar al utilizado en su día para la manipulación del LIBOR y el Euribor: las entidades financieras reportaban valores falsos sobre las operaciones interbancarias que se utilizaban para la elaboración de los índices, manipulando de este modo el resultado.

Se puede consultar la resolución completa en este enlace, que recoge conversaciones entre las distintas entidades, según las cuales la CNMC concluye que las entidades acordaron «incrementar los puntos básicos aplicables» y «pusieron en común sus cotizaciones, para acordar ofertar al cliente».

Cártel derivados acuerdos

Después de cierto tiempo, he entendido por qué a estos productos se les denomina «derivados»: por la deriva a la que llevan a las empresas, o más bien, por dejarlas a la deriva de sus arbitrariedades.

Los efectos secundarios del clembuterol son, entre otros:

  1. Aumento de la frecuencia cardíaca.
  2. Respiración rápida.
  3. Dolor de pecho.
  4. Temblores.
  5. Ansiedad.

Me encajan perfectamente para el texto.

Cara Josean