Condones sanitarios, por Josean

 

vox logo

Parece que antes de hablar del partido que todo el mundo ha tenido en boca estos últimos meses hay que justificarse como diciendo «yo no soy votante de Vox, ni les votaré nunca, pero…», como mostrando una distancia considerable a «¡la ultraderecha!», «¡los fascistas!», «los herederos del franquismo», «los cómplices de los violadores», «¡¡la mayor amenaza de la democracia!!» Todos esos calificativos que desde hace meses les regalan no solo sus rivales políticos, sino también, y esto me parece menos lícito, la prensa. Sin darse cuenta además, de que cuanto más les atacan, más cobertura les dan y más aumenta el número de seguidores.

Pues yo no soy votante de Vox, ni les votaré nunca, peeeero creo que es vergonzoso el trato que están recibiendo. Y no hablo de sus representantes, que podrán gustarnos más o menos, sino sus votantes, 395.978 solamente en las recientes elecciones autonómicas de Andalucía. ¿Dónde se ha visto que se convoque una manifa para protestar contra los resultados de las elecciones, como hicieron Podemos e Izquierda Unida? ¿En qué país democrático resulta admisible movilizar a las bases para rodear el parlamento cuando tu partido pierde el poder tras casi cuatro décadas? ¿No te planteas por qué las propuestas de esta formación que te empeñas en denostar han tenido tal acogida, o qué parte de culpa tiene tu partido de que mientras tu apoyo cae en picado otros suban como la espuma?

O mejor que la espuma, si se me admite el símil y aunque resulte soez, que los seguidores de ese partido «xenófobo, machista y racista» suban, fluyan de golpe y salpiquen todo como los espermatozoides contenidos de una eyaculación. Y quizás debido a esta eyaculación, los inquisidores de ideas hablan tanto de crear condones sanitarios alrededor de Vox, y digo bien, condones y no cordones como barrera higiénica y anticonceptiva (por aquello de bloquear sus conceptos). No solo eso, sino que se permiten tachar de «fascistas» a sus representantes acudiendo amenazadores y agresivos a sus mítines para hacer algo tan fascista como negarles la voz y la propia existencia como partido. «Vosotros, fascistas, sois los terroristas», «el pistolero de Bilbao», «Ortega Lara, vuelve al zulo» (hay que ser hijo de puta) y lindezas por el estilo. Ya ni me sorprende la autoridad moral que se atribuyen algunos de estos políticos para tratar de convencernos de cuán dignas son sus ideas y cuán terribles e inhumanas las de sus contrarios. Y repito, no soy votante de Vox, ni simpatizante, que creo que me va a tocar repetirlo unas cuantas veces.

vox elecciones andalucía

La postura de la izquierda y la extrema izquierda era la esperable, pero sorprende la de Ciudadanos, un partido que desde su creación ha presumido de su capacidad de diálogo y adaptación, jugando a ser el amigo pijo de Pablo Iglesias antes de las elecciones de 2015, pactando con el PSOE cuando se le esperaba junto al PP, apoyando al PP cuando seis meses antes lo había hecho con el PSOE, o pactando en Andalucía con Susana Díaz, que a veces les oigo hablar y parecen haberlo olvidado. Pues ese amplio bagaje (que no entro a juzgar) ha saltado por los aires cuando el nuevo actor ha salido a escena.

Pero si ya la actitud de los dirigentes de la clase política ha sido furibunda y posiblemente exagerada, aunque por otro lado, esperada, lo que no tiene nombre es el tratamiento mediático a Vox. ¿No debería ser imparcial la prensa? Qué chorrada acabo de decir. Pues con todo ese ruido creado, lo que no nos dejaban era escuchar el peligroso mensaje o leer sus incendiarias propuestas. Nos decían lo que teníamos que pensar de ellos, sin dejar que ellos mismos nos explicaran por qué debíamos despreciarlos. En mi primer texto en este blog, en agosto de 2014, escribí lo siguiente:

«A raíz de los resultados de las elecciones europeas, se ha iniciado una nueva campaña en la que además se han puesto de acuerdo prácticamente todos los medios de comunicación. Es la campaña de ataque a Pablo Iglesias y su partido Podemos. Como saltan ascuas cada vez que se habla de este señor, aclaro en primer lugar que no soy ningún seguidor de este sujeto, que no me va ese discurso demagógico que está teniendo tanto éxito entre la gente desencantada. Lo que resulta relevante, a mi modo de ver, es cómo después de las elecciones, al ver que puede ser un tipo peligroso en el futuro, se ha iniciado una campaña de desprestigio en toda regla en la que se le acusa de todos los males posibles. Le están dando por todos los lados, reinterpretando sus frases, rebuscando vídeos y declaraciones antiguas, sacando frases de contexto,…»

Tengo amigos que en su día me preguntaron si era simpatizante de Podemos, igual que ahora me preguntarán por mi afinidad por los de Santi Abascal. No se trata de eso, sino de cómo se repiten algunos patrones, financiación iraní incluida, aunque luego quede en nada.

La Televisión Española («la de todos», como dicen) habla siempre de Vox como el partido de extrema derecha, adjetivo que ya sabemos que nunca ha regalado a sus máximos oponentes. Pero va mucho más allá, en el telediario matutino de ayer, junto a la foto que acompaña estas líneas, dijeron que los manifestantes protestaban contra «el partido que promueve la desigualdad entre hombres y mujeres».

vox manifestación

¿Cómo? ¿Eso es información o es manipulación? Me parece lamentable que se hable así de un partido que todavía no ha llegado y ya ha recibido más palos que muchos otros cuyos dudosos méritos apenas se cuestionan. Claro que la televisión pública ya nos regaló hace unos meses el calificativo de «presos políticos» para los terroristas de ETA.

Nos han tratado de vender la llegada de Vox al parlamento andaluz como la mayor tragedia de la democracia en estos cuarenta años, cuando en estas décadas hemos visto a los batasunos campando a sus anchas y gobernando en ayuntamientos y diputaciones, a los nacionalistas catalanes pasándose al secesionismo para tapar su inmensa corrupción, al PPSOE de las corrupciones de la Gürtel, Filesa, Púnica o los ERE, a los alcaldes más nefastos y populistas que podamos recordar,… ¿y ahora nos vamos a asustar por este partido que difícilmente va a tener poder de decisión, salvo en contados lugares?

Ni siquiera hemos iniciado el debate sobre sus ideas. Si tan nefastos son, dejemos que se expresen y ya nos daremos cuenta por nosotros mismos. ¿O es que se trata de evitar precisamente eso, el debate? ¿De dirigir a las masas siguiendo las estrategias de manipulación de Chomsky, que ni siquiera son de Chomsky?

vox santiago abascal

La estrategia de atacar a este tipo de partidos no funciona. No lo ha hecho con Trump, Orbán, Bolsonaro, Marine Le Pen, ni el propio Vox. Hasta he leído artículos acerca de cómo no hablar de VOX en redes sociales para evitar la difusión de su mensaje. Es un fenómeno interesante, a la manera de Trump en su día: cuantas más burradas profería y más ataques se tuiteaban en su contra, mayor era el número de seguidores.

Yo he tratado de informarme y la verdad es que cuesta mucho separar el polvo de la paja, pero hoy no me toca hablar de Vox ni expresar mi opinión, eso lo dejo para otro día.

Cara Josean

 

El consenso imposible, por Josean

 

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Hoy se cumplen 40 años de la aprobación de la Constitución en referéndum por una amplia mayoría de los ciudadanos que acudieron a votar. Por diversas razones de todo tipo, y cada uno tendrá las suyas, parece cuestionada como pocas veces lo ha estado en las cuatro décadas anteriores. En buena parte, esa crítica viene de personas que ni siquiera habían nacido cuando se redactó o aprobó, o que parecen desconocer cómo se gestó, en una época tremendamente difícil cuando apenas hacía tres años del fallecimiento de Franco.

Ese momento me pilló con apenas ocho años de edad, y no soy ningún experto en la materia, si bien creo que hemos vivido cuarenta años de innegable crecimiento y modernización del país, lo cual no quita para que haya que plantearse reformar lo que haya que reformar, o modificar todo aquello que haya quedado obsoleto o anticuado.

Hoy, cuando todo está a un clic de distancia, voy a hacer todo lo contrario: acudir a la vieja prensa de papel, a ese recopilatorio de portadas del diario El País del que ya he hablado en alguna otra ocasión (Conde, Pujol, Rato, Otegui y Beatrix Kiddo), para publicar las portadas relacionadas con este asunto que más me ha interesado leer un día como hoy.

Finalmente esa abstención fue del 33 por ciento, promovida por partidos como el PNV o ERC. Como estos días se leen muchas chorradas, como que fue una constitución promovida por la extrema derecha, o como ha dicho hoy mismo Alberto Garzón, sin «consideración al movimiento obrero, al PCE y a la lucha antifranquista», hay que recordar el amplio consenso generado, con el 88,5 por ciento de los votos ciudadanos a favor, y con el refrendo en el Congreso y el Senado de 551 de los 598 representantes de los grupos. La posición de los partidos políticos y distintos grupos fue a favor en el caso de PSOE, UCD, Alianza Popular, y, ¡Alberto!, Partido Comunista de España, UGT y Comisiones Obreras. Hicieron campaña por el NO a esta Constitución: los batasunos, ERC (se abstuvieron en el Congreso y votaron en contra en el referéndum) y, ¡Alberto, escucha, pisha!, la extrema derecha de Falange Española de las JONS y Fuerza Nueva.

Ese amplio consenso se generó desde mucho tiempo antes. Era una necesidad imperiosa, salir de todo aquello que pudiera representar la dictadura franquista e iniciar una nueva etapa.

El 17 de marzo de 1978 finalizaron los trabajos de la ponencia constitucional. Los llamados «padres de la Constitución» reunían un poco de todo ese maremágnum que era la política en esos años de la transición, desde ministros franquistas como Fraga a representantes del PCE (Jordi Solé Tura) o el PSOE (Gregorio Peces-Barba), pasando por la Minoría Catalana (CDC, UDC, ERC) representada por Miquel Roca y la UCD (Gabriel Cisneros, Miguel Herrero de Miñón y José Pedro Pérez-Llorca).

El papel de la Corona

Me resulta difícil justificar una monarquía hoy en día, en pleno siglo XXI, mantener unos privilegios desde la cuna y heredados por vía directa de la unión del espermatozoide y el óvulo, y no por méritos o elección de los ciudadanos, pero estoy tan harto de nuestra clase política que ahora mismo me atrevo a manifestar que me molesta menos la Corona que la república que algunos anhelan.

Cito textualmente de El País, 23 de julio de 1977:

Con la frase La democracia ha comenzado, el Jefe del Estado reafirmó su intención de tránsito de una Monarquía impuesta por un régimen dictatorial a una Monarquía constitucional y democrática.

La izquierda recelaba del papel del Rey que en su discurso destacaba «la función integradora de la Corona y su poder arbitral, que cobran un especial relieve en sus relaciones con las Cortes». El talante negociador y dialogante de Adolfo Suárez fue fundamental para el desbloqueo de la situación:

No fueron meses fáciles. A medida que paso portadas veo un gran número de asesinatos de la banda terrorista ETA y de los GRAPO, también activos por aquella época. El Ejército y la Iglesia católica también recelaban de la redacción de la nueva Constitución.

Las autonomías

Para que el proyecto saliera adelante con esa amplia mayoría que la situación demandaba, había que buscar un encaje con el que se pudieran sentir cómodos los que nunca están cómodos, pues de la eterna queja hacen virtud: los nacionalismos. Primero se restablecieron las instituciones catalanas, septiembre de 1977:

Y a continuación, Suárez en persona inició el proceso de negociación del Estatuto vasco de autonomía, culminado en julio de 1979:

Evidentemente, los verdaderos antisistema de siempre, los batasunos en sus distintas formas, aquellos que según Pablo Iglesias mejor entendieron que no era posible conseguir lo que uno quiere dentro de este marco constitucional (¡!), no aceptaron el Estatuto, ni se presentaron a la formación de ese primer Parlamento vasco (1 de abril de 1980), aunque bien que cobraron los honorarios que el Estado español represor les deparaba.

Calificaron al órgano legislativo vasco de «institución de la reforma» marcado por «las limitaciones y encorsetamientos emanados de la reaccionaria Constitución española», que no era capaz de dar solución a las «reivindicaciones mínimas democráticas del País Vasco». Mejor el democrático tiro en la nuca o el coche bomba reivindicativo.

Por si estos ataques terroristas de una banda de ultraizquierda no fueran suficientes, los grupos de extrema derecha también hicieron de las suyas esos años. El ataque al despacho de los abogados laboralistas de Atocha, donde la actual alcaldesa de Madrid Manuel Carmena salvó su vida, el asesinato de Yolanda González o los nostálgicos del antiguo Régimen en la Guardia Civil y el Ejército, con la frustrada Operación Galaxia:

Y por supuesto, el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981:

En aquellos días, los ciudadanos dieron una vez más un ejemplo de superación, una voluntad de mirar hacia adelante y cambiar este país. Yo creo que la mayoría ni sabía lo que había votado con la Constitución, pero para ellos representaba una puerta hacia el futuro y cerrar la del pasado. ¿Que había que mejorar cosas? Por supuesto, no debió de ser nada fácil, con la crisis económica brutal, la extorsión etarra, la devaluación de la moneda o la corrupción, sin pertenecer aún a la Unión Europea (o Comunidad Económica Europea por entonces), pero se logró:

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No soy nada optimista ante la situación actual, no veo eso que se llama «sentido de Estado» en la mayoría de los líderes actuales de los partidos. La mayoría de ellos ni había nacido en 1978, y a algunos les da pie a decir que no tienen por qué seguir esa Constitución que califican de «franquista», con un par.

Cualquier posibilidad de consenso necesario para cualquier objetivo parece imposible, porque hoy parece vetado coincidir con el rival, acordar una posición común. Se busca dividir, confrontar, trazar de nuevo una raya que nos separe en bandos. Lo último ha sido ver manifestaciones y quema de contenedores para protestar por unos resultados electorales. No sé qué será lo siguiente. ¿La crisis de los 40?

Cara Josean

 

Populismo legislativo, por Josean

Populismo

Recientemente vivimos el enrevesado (y surrealista) desenlace de la sentencia sobre el AJD, el «pasito pá’lante, pasito pá’trás» del Supremo, pero aun quedaba recorrido al sainete. «La banca siempre gana», nos contaron, «los bancos son malos», era el contexto creado. Tranquilos, no pasa nada. El señor presidente de gobierno, con su S de Sánchez o de Superman en el pecho, nos prometía que lo solucionaría: en menos de 48 se redactó y publicó un decreto ley para que los consumidores no tengan que pagar este impuesto «nunca más». Y que lo paguen los malvados señores de la banca, le faltó decir.

Creo que todos tenemos claro que quien gana a la hora de recaudar un impuesto es la administración, ya sea central, autonómica o local, y que las empresas privadas (y los bancos lo son) establecen el precio de sus productos en función del estudio de costes que realizan. Pero hoy no quería hablar de eso, sino de la rapidez en aprobar un nuevo decreto ley a pesar de los criterios y advertencias de la carrera judicial en contra de ese sistema. De rondón han colado una modificación importante, y es que el pago de este impuesto no será deducible para el banco que lo soporte, con lo cual el coste del mismo va a ser superior para el ciudadano si, como es de esperar, el banco lo repercute al cliente. Trato de explicarlo en el cuadro adjunto con datos aproximados:

AJD2

Así que si el banco, como es previsible, repercute al cliente el impuesto en los costes de formalización de la hipoteca, el ciudadano pagará más y las administraciones públicas recaudarán un importe superior. El banco no va a perder, de eso estoy seguro.

Vuelvo a recordar una vez más el texto del abogado del Estado Jesús López-Medel, titulado Lamento por la seguridad jurídica, en el que evidenciaba la peligrosa «tendencia de los últimos años de introducir reformas normativas a toda costa». El texto es de febrero de 2013 y me importa poco el signo político del partido en el poder (el PP entonces). Lo que contaba resulta preocupante: «Ello tiene su origen no solo en una peligrosa tendencia a considerar que el poder mayoritario tiene legitimación a hacer lo que quiera y en la forma que desee sino también en otros factores».

¿Que surge un problema? Que nadie se preocupe, que aquí viene nuestro presidente de gobierno en modo salvador a solucionarlo. «Todo se decide con premura, con escaso tiempo para reposar ideas, sin escuchar a sectores afectados, cuando no se legisla de modo epiléptico por algún hecho social que es noticia en los medios de comunicación». Parece un chiste, pero esas críticas en foros o redes sociales, esas condenas «tuiteras», al final están provocando el ruido mediático necesario para que nuestra clase política plantee reformas que requerirían mucha más reflexión (Leer sentencias en los tiempos del tuit). «Lo importante para ellos, los dirigentes, es que la sociedad vea que el poder político reacciona con prontitud, haciendo ver que con un cambio normativo se va a arreglar el asunto o no se va a repetir».

Populismo legislativo, demagogia normativa. Y creo que ningún partido está libre de caer en este error. Hace un par de días, el 20 de noviembre, tras el cachondeo del apaño de nombramiento y filtración del presidente del Consejo General del Poder Judicial, unido al «guasap» de Cosidó y la renuncia de Marchena, el Partido Popular presentó una enmienda sobre la marcha para reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial. Todo bien, todo de acuerdo,… si no fuera porque copió literalmente la Ley de 1980, incluyendo anacronismos como las referencias a Audiencias Territoriales y Jueces de Distrito. No son mis nulos conocimientos legales los que me han llevado a saberlo, sino las palabras del abogado Tsevan Rabtan, habitual colaborador de El Mundo, el cual definió perfectamente la cagada: «sacan proyectos de la chistera en horas para ganar la discusión en Tuiter».

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¿Qué es el populismo? ¿Y tú me lo preguntas? Populismo eres tú, y yo, y todos. Populismo es que nos den lo que queremos escuchar, que no necesariamente es lo que conviene a los intereses generales. Ayer mismo escuché en la radio a un diputado hablar de «populismo tributario» a raíz de lo ocurrido con el AJD. Se me ocurrió entonces buscar el término con el que titulo este artículo y me apareció «populismo judicial», que complementa lo que trato de explicar. Es un paso más. Hace algo más de dos años se desarrolló una jornada en la Fundación FIDE en la que se habló de «sentencias que, con dudoso fundamento en las Leyes, parecen responder a la presión de la opinión pública y a un deseo de proteger a los ciudadanos que va más allá de la «tutela judicial efectiva» que garantiza el artículo 24 de la Constitución».

Diapositiva1El populismo ha llegado para quedarse, se ha instalado en nuestro sofá y se está fumando un puro, con las consecuencias que indica el artículo: debilitamiento del principio de legalidad y jerarquía normativa, y merma de la seguridad jurídica (hace tiempo que saltó por los aires).

Esta misma semana el proyecto para establecer un impuesto a la banca presentado por Unidos Podemos ha sido rechazado en el Congreso. Se puede acceder fácilmente al texto (enlace) y llama la atención que su Exposición de motivos parece un discurso del partido repleto de lugares comunes sobre lo malvado de la banca y el atraco a los ciudadanos. Ojo, que el que haya leído anteriormente este blog sabrá que aquí no hemos sido muy amigos de algunas de las prácticas de los últimos años, pero para este partido la solución consiste en incrementar el tipo del impuesto de sociedades a «las entidades de crédito» en 10 puntos porcentuales para los próximos cuatro años. Hayan o no participado en el rescate bancario, e independientemente de los fondos públicos recibidos y enterrados, que es a lo que se refiere la Exposición de motivos.

Ayer mismo pudimos leer una nueva noticia sobre los fondos que el Banco de España da por perdidos tras el rescate bancario. Indignante, estoy de acuerdo, una vergüenza. De acuerdo con la propuesta de Unidos Podemos, pongamos entonces un impuesto a los que hicieron bien las cosas (o menos mal) y que sean ellos los que paguen los errores de los gestores de estas entidades:

Rescate bancario

Hay que tener cuidado con el modo de legislar y con la forma de hacer las cosas, porque podemos cargarnos la competitividad de nuestro sector bancario. Ese mismo populismo es el que nos ha traído también la horrible moda del lenguaje supuestamente inclusivo y así nos encontramos con que el borrador de acuerdo para los Presupuestos Generales del Estado, pactado por Unidos Podemos con el partido de gobierno, el PSOE, despliega su insoportable «las y los», «los y las», para que no haya un orden predefinido y muchas más chorradas de estilo similares, como la «fiscalidad de género», sea lo que sea eso, que ni el propio borrador es capaz de definir:

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Gracias a estas modas, ahora en cada norma nos encontramos con párrafos sobre la perspectiva de género en algo que aparentemente no se ve afectado. En la Memoria que acompaña al impuesto sobre las transacciones financieras, se puede leer lo siguiente:

Diapositiva5Vale, o sea que el impuesto afecta por igual a hombres y a mujeres, no vaya a ser que los hombres especulen más en Bolsa que las mujeres y haya que aplicar un coeficiente multiplicador o reductor. Por cierto, ya están tardando algunos en decir que la frase «los dos colectivos de hombres y mujeres» excluye a esas personas que no se sienten identificadas con ninguna de las categorías comúnmente consideradas, queer o como se diga ahora. Y a ver quién se atreve a contradecir lo «populistamente» correcto.

Puede parecer una chorrada, pero el año pasado el ayuntamiento de Madrid contrató un estudio de impacto de género de las obras de soterramiento de la M-30. Costó 52.000 euros y me prometí a mí mismo buscarlo y dedicarle un post entero, porque recuerdo a una concejala explicando que la mayoría de conductores son hombres y de ahí surgía la necesidad del estudio. De verdad que no puedo más, me estoy haciendo mayor y soy un carca machista retrógrado.

Ah, y supongo que franquista. El populismo está ganando la batalla. Por supuesto que creo que los restos de Franco tenían que haber salido hace tiempo del Valle de los Caídos, pero estoy totalmente en contra de cómo se está llevando a cabo el proceso. De nuevo a través de un decreto ley no consensuado ni pactado entre los principales partidos, con el único objeto de dividir, de trazar una raya, de revolver las tripas del ciudadano. Alguien dijo recientemente que hay dos tipos de nostálgicos de Franco: los franquistas y los antifranquistas.

PP y PSOE han sido capaces de ponerse de acuerdo en los nombramientos de los miembros del CGPJ, o para copar las principales instituciones de este país, o junto con Ciudadanos para tumbar el proyecto de Podemos sobre el impuesto a la banca. Mayor consenso aún ha conseguido el polémico proyecto de Ley Orgánica de Protección de Datos, ¿de verdad que era tan urgente este decreto ley, de verdad que en estas cuatro décadas no ha habido un momento para llegar a un amplio acuerdo sobre la exhumación de Franco y el destino final de sus restos?

Cara Josean

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con C de Caballé

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El pasado sábado falleció Montserrat Caballé a los 85 años, la gran soprano y no digo «nuestra» gran soprano porque cada uno de los Cuatro amiguetes tiene una opinión diferente acerca de su modo de entender el bel Canto. Nuestros respetos hacia ella y Condolencias a la familia.

Cara BarneyCon C de Castafiore.

Lo mío no es la ópera, no me gusta, no la entiendo y me carga tanto como un partido de tiki-taka con mil pases en horizontal y hacia atrás. He cometido el «error» de confesar en público mis Carencias Culturales y mi preferencia por Freddie Mercury, en un artículo en el que osaba hacer una comparación con los estilos contrapuestos de Montserrat Caballé y Freddie Mercury, el Barça y el Madrid. A alguien más le ha gustado, como a los amigos de La Galerna que lo han publicado:

La Galerna. Choque de estilos. 

Caballé2

No quiero dar a entender con el artículo que la Caballé me recordara a BiancaCaballé3 Castafiore, la espantosa Cantante de ópera que atormentaba al Capitán Haddock en los libros de Tintín, lo que he pretendido decir es que en mí provocaba un rechazo similar al que lograba en el Capitán. El problema es mío, lo sé. Y además reconozco que me gustaban mucho Freddie Mercury, Queen y sus míticas Canciones. Un sacrilegio, lo sé.

Cara JoseanCon C de Cataluña.

Es una pena que la situación en Cataluña se haya enrarecido y enquistado tanto que ya ni se respetan los funerales por una persona como Montserrat Caballé, Catalana y española universal que recorrió el mundo como una gran embajadora de ambos. Mojándose, sin establecer distinciones, y eso a algunos hoy les parece intolerable. Como a Josep Carreras, qué pena. Solo se le ocurrió decir tras la Ceremonia que echó en falta que «hubiera un poco más de Catalán«, ya que se ofició íntegramente en Castellano.

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Nada nuevo, por otra parte, el procès está sacando lo peor de innumerables Catalanes indepes. Estos días se ha recordado cómo Montserrat Caballé se levantó de la mesa que compartía con el gens honorable Jordi Pujol, cuando este, siendo presidente de la Generalitat de Cataluña, le reprochó haberse casado con «un extranjero». Tan extranjero como que era aragonés.

Por otro lado, y aunque tras un fallecimiento solo se recuerdan los aspectos positivos de la biografía de los fallecidos, en este blog siempre he criticado a los evasores fiscales, así que no puedo dejar de mencionar la Condena de seis meses de Cárcel a la Caballé por escaquear medio millón de euros al fisco.

Cara TravisCon C de Cine.

Las salas de Cine se han convertido en los últimos años en un lugar privilegiado para disfrutar de los grandes montajes internacionales de ópera. Quizás sea una burrada lo que voy a decir, pero creo que el sonido y la imagen desmerecen poco de lo que puede ser una ópera en vivo y en directo. En el caso de la imagen es indiscutible: no se puede comparar lo que se ve desde una fila 3 de un anfiteatro que con las imágenes en pantalla gigante de un Cine. Pero supongo que los puristas dirán que no tiene nada que ver, algo así como lo que decía Lester sobre el disfrute del Arte pegándote con japoneses o a través de un ordenador.

Caballé5La ópera no ha tenido en el Cine el buen encaje que sí han tenido otros géneros como los musicales. La última película que vi relacionada con el género es Florence Foster Jenkins, sobre una millonaria sin ningún talento interpretada por Meryl Streep. ¿Puede haber algo más horrible que las arias de ópera mal cantadas? Repetir los fallos hasta la extenuación en los ensayos, supongo. Quizás una aguja punzante entrando por el oído haga menos daño.

Me parece que hay mucho esnobismo entre los Críticos, y que ese esnobismo se incrementa cuando se trata de géneros como la ópera. Hay una escena maravillosa en Ciudadano Kane que cuenta mucho, lo cuenta todo en realidad. Cuando el personaje de Charles Foster Kane intenta lanzar al estrellato de la ópera a su amante y la vemos debutar sobre el escenario, la cámara asciende lentamente. Vemos el telón, el andamiaje sobre el mismo y a dos tramoyistas, gente que se supone poco formada para la ópera, pero que sin embargo saben casi tanto como cualquier Crítico avezado. Apesta.

Ese esnobismo de la Crítica es el que ensalza a determinados artistas y se ceba por el contrario con otros, a veces con una inquina que parece moverles un asunto personal. Por otro lado, creo que nunca leí una mala Crítica de Montserrat Caballé, ni siquiera cuando destrozó con su versión alguna Canción moderna. Y eso dice mucho de ella, qué duda cabe. Descanse en paz.

Cara LesterCon C de Carisma.

Desde que debutara en el Carnegie Hall en 1965, la figura de Montserrat Caballé no dejó de crecer, hasta el punto de que algunos, llegada su muerte, la sitúan directamente como «la mejor soprano del siglo XX», por encima de María Callas. Supongo que mi madre tendrá algo que decir ante tamaña afirmación.

Yo no puedo opinar sobre eso, soy un analfabeto total en materia operística. Pero sí puedo opinar sobre la participación de la Caballé en dos Campañas de publicidad. La última, la más reciente, fue definida por la propia Cantante, como espantosa. Me refiero, cómo no, al terrorífico anuncio de la Lotería de Navidad de hace dos o tres años, con Raphael y varios artistas más que parecían sacados de la noche de Halloween.

 

El otro anuncio es mucho más antiguo y lo recuerdo porque denota cierta superioridad intelectual de los que son capaces de disfrutar de la ópera. Era una Colección por fascículos y CD’s (me niego a poner «cedés», aunque lo recomiende la RAE) de las mejores óperas de la historia y Montserrat Caballé nos animaba a su compra diciendo:

«La voz es el instrumento más perfecto, y donde mejor suena, es en la ópera». Y le faltaba añadir: «Y quien mejor la canta, soy yo». Un poco pagada de sí misma sí era la barcelonesa, como toda diva de la ópera. Y como tal, un tanto sobreactuada, como cuando acudió a las ruinas del Liceo a hacerse las fotos y el vídeo para pedir fondos para su reconstrucción.

Lo siento, Mamá, me cuesta disfrutar tres horas seguidas de una ópera, prefiero un punteo de guitarra de Mark Knopfler. Descanse en paz, Montserrat Caballé, no dudo que fuera una de las más grandes. Así me lo han contado.

Algo racistas, por Josean

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Creo que todos somos algo racistas. Todos, sí. No solo ese amigo tuyo que despotrica de los inmigrantes, ni ese vecino que siempre está metiéndose con los chinos, ni el imbécil que habla de los “sudacas” o “panchitos” con desprecio. Tú y yo, y tu hermano, y tu madre, y tu mejor amigo. Aunque se nos llene la boca diciendo que no lo somos.

Hace años vi un musical que me gustó más por lo que tenía de políticamente incorrecto que por la historia en sí o por la música, Avenue Q. Tenía una canción que se titulaba como la primera frase de este post: Creo que todos somos algo racistas.

Nos guste o no nos guste, la inmensa mayoría de ese “todos” tenemos algún tipo de prejuicio hacia alguna raza, clase social, religión o grupo de población. Y al igual que se ha puesto de moda el término “micromachismos” para definir algunos aspectos menos visibles del machismo latente y condescendiente (aunque el término se ha pervertido hasta el punto de ser usado para verdaderas gilipolleces), creo que tendría sentido el concepto “microrracismos”.

Si nos hicieran “un Villarejo” y nos hubieran plantado un micrófono en muchas de esas comidas en las que a algunos se les calienta la lengua, encontraríamos micro y macro racismos de todo tipo. Muchos de ellos vergonzosos, tanto si se sacan de contexto como si no. Y los que no nos consideramos racistas, o menos en una hipotética e imposible clasificación, reímos la broma o la amplificamos.

A veces intento analizar mi racismo y lo primero que me cuestiono es la palabra en sí.

¿Pienso que mi raza, nuestra raza, es superior a las demás?

¿Tengo algún tipo de aversión o manía a algún grupo étnico, o a toda aquella raza que no sea la mía?

¿Creo que no deberíamos tener todos los mismos derechos o que sería normal discriminar a alguno de estos grupos?

Y me digo a mí mismo que no. A las tres preguntas. Y me recuerdo que he tenido una relación excelente con amigos negros o afroamericanos en Estados Unidos, que por mis hijos he tenido durmiendo en casa a un marroquí, un iraní, un judío, una hindú y una china, que tengo buenos amigos “sudacas”, que me encanta conocer otras culturas y que el color de la piel me resulta irrelevante (el de Halle Berry me encanta, si se me permite el micromachismo microrracista).

¿Entonces? Pues entonces no será un problema de raza o de pertenencia a un grupo étnico u otro. Será otra cosa.

– Los gitanos inventaron el triatlón, porque van corriendo a la piscina y vuelven en bici.

Racismo 2Ja, ja, ja, me puedo reír a mandíbula batiente porque este chiste se lo escuché contar en directo a un gitano, el humorista vallisoletano Vaquero. El hecho de ser gitano y presumir de su condición le permitió hacer un monólogo en el que satirizar sobre otros colectivos como los chinos. O decir frases que me doblaron de la risa como:

– Voy a cambiarme de barrio, que este está muy mal. Se está llenando de rumanos.

Y utilizo ese chiste para atreverme a confesar en público que no me gustaría que la barriada cercana se llenara de gitanos. Soy consciente de que en el concepto racista de “gitanos” metemos a muchos que no lo son. Criticamos sus costumbres, su aspecto, su modo de vida. Sí, muy simpáticos y lo que quieras, veo por las cifras de audiencia que convertimos en programas de éxito los Gipsy Kings y Mi gran boda gitana, pero mejor que vivan en otro sitio.

¿Mi problema es entonces con ciertas clases económicas menos pudientes? Eso sería clasismo, no racismo, pero creo que tampoco. Siento verdadera lástima por todos esos pobres inmigrantes que llegan a nuestras costas en busca de una vida mejor, y me encantaría que en Europa hiciéramos mucho más por ellos de lo que lo hacemos, que suele ser mirar para otro lado, pasarnos por el forro la Directiva sobre Protección Temporal o el Convenio Europeo de Derechos Humanos, organizar reuniones multilaterales en Bruselas para nada, y detener a activistas que intentan echar un cable y evitar muertes en el Mediterráneo. Y mientras, las mafias sacando provecho de la situación.

Racismo 3

Me hice socio de Acnur al principio de toda esta crisis que comenzó con la guerra de Siria, trato de informarme de lo que se hace con nuestras donaciones, y de lo que no se hace desde las instituciones, pero, francamente, soy muy escéptico y no le veo la solución. Llevamos décadas con los problemas de Ceuta, Melilla y el paso del Estrecho, sin apenas avances. Me he mojado con muchos temas desde que escribo en este blog, pero no he sido capaz de hacerlo con la inmigración, porque no tengo ni idea de cómo afrontarlo o cuál es el tratamiento adecuado. Mucho menos la (im)posible solución. Y dentro de esa inmigración pobre que llega a Europa, mi racismo distingue entre el aprecio a los senegaleses y el miedo a cierto tipo de rumanos que ves por el centro o en los semáforos.

Creo que lo mío no es clasismo porque al igual que siento lástima por esos subsaharianos que han llegado a nuestras ciudades, manifiesto mi frontal oposición a determinadas costumbres del Islam más radical que nos han llegado a Europa y pretenden que normalicemos. Y como vienen podridos de petrodólares se les abren muchas puertas, pero yo no quiero el burka ni el niqab en Europa. Ni el chador. Aunque habrá quien le suene excesivo, deberían prohibirse, como han hecho en Dinamarca, Francia, Austria o Bélgica. He estado en algunas calles de Londres que me han hecho sentir como si caminara por Irán. Me cabreo cuando alguien me dice que es su cultura y debemos respetarla, o que lo llevan de modo voluntario. No, me niego, ¿con cuarenta grados en la calle y es voluntario? ¿Debemos respetar el sometimiento de la mujer al hombre, a su dueño? No, desde luego que no, por mucho dinero que se dejen en nuestros comercios.

Racismo 4

No entiendo que los máximos defensores del niqab provengan de la progresía de izquierda, porque “está en su cultura y deberían tener derecho a vestir como quisieran”. Hay muchos aspectos de otras culturas que deben ser erradicados incluso en sus propios países, pero ya que eso no podemos lograrlo, no permitamos al menos que lleguen a Europa. Como la ablación del clítoris o los matrimonios concertados, a veces con menores. Ha habido casos de ambos en España.

Ya que me pongo a hacer confesiones, diré que no me gusta que los chinos estén acaparando los negocios y los locales de mi barrio, ciudad, centro o país. Su cultura no es la nuestra, la cual, por supuesto, tengo en mucha mayor estima y entonces me planteo si lo que me incomoda es eso, que tema que su cultura termine imponiéndose sobre la nuestra. Entonces lo que padezco no es racismo, sino xenofobia, rechazo o aversión a esa cultura o persona llegada de fuera.

Pero lo analizo y creo que no es racismo ni xenofobia, sino algo mucho más racional. Lo que me molesta de verdad es que por culpa de esos Hiper Asia y restaurantes están cerrando los comercios y bares tradicionales de gente de aquí. De “nosotros”, de los nuestros. Me molesta de modo especial porque creo que no compiten con las mismas reglas que el resto: tienen a ocho personas trabajando doce horas diarias los siete días de la semana, nunca jamás me han dado una factura y tengo dudas acerca de si pasarían inspecciones de trabajo, sanidad o Hacienda. En mi familia tengo vetados los chinos cercanos, salvo caso de extrema necesidad (pan o cerveza a las once de la noche).

Gitanos, rumanos, musulmanes y chinos, y seguro que el lector tendrá los suyos. Me digo a mí mismo que yo no soy racista, pero he dejado aquí un buen catálogo, y me permito decir en público que deberíamos frenar el avance de los chinos, que se están quedando con todo, y que sobre todo deberíamos impedir ya (y ya llegamos tarde) el avance del islamismo. Es la guerra santa, idiotas, escribió Arturo Pérez-Reverte en agosto de 2014. “Y la estamos perdiendo por nuestra estupidez”.

A veces me cabreo conmigo por pensar así y me planteo a qué distancia estoy de los supremacistas o de Donald Trump y su famoso muro para frenar a los “espaldas mojadas”. Me contesto que a una distancia sideral, pero luego veo los problemas que hay en numerosas ciudades europeas con los musulmanes, como en París, Bruselas, Colonia, Estocolmo y tantos otros, y me sorprendo diciendo a mi mujer en voz alta: “no me extraña que estén surgiendo tantos movimientos de extrema derecha en Europa”.

Racismo 5

¿Qué he dicho? ¿Estoy justificando a Matteo Salvini, Víktor Orbán o a los líderes de ultraderecha de Alemania o Suecia? Y aunque diga que no, que nosotros no somos así, me vuelven a la mente las palabras de la canción:

“Creo que todos somos algo racistas”, con el agravante de que ese “algo” ha crecido desde aquella vez que vi Avenue Q hace apenas cinco o seis años.

 

La Patria de Aramburu, por Josean

 

Patria1

Reconozco que el novelón de Fernando Aramburu Patria me echaba para atrás. 640 páginas sobre esa desgracia que ha sido convivir con la banda terrorista ETA suponían dedicar mucho tiempo a recordar el sufrimiento de miles de personas en el País Vasco y fuera de su territorio. Y francamente, a veces uno prefiere pasar página o mirar para otro lado Sigue leyendo

Los 300

300 Wallpaper

Estamos de celebración, aniversario o como queráis llamarlo. Los cuatro amiguetes del blog celebraremos en una semana los 4 años de esta página que nació con intención perecedera, y sin descanso ni vacaciones nos lanzaremos a por la quinta temporada. Pero sobre todo celebramos el post número 300, ni más, ni menos. Y celebramos además que ese post 300 no se publica en esta web, sino en La Galerna, la página de «Madridismo y sintaxis» a la que ya hemos hecho referencia en otras ocasiones, una apuesta personal de Jesús Bengoechea que está encontrando un gran respaldo popular:

Un final made in Concha Espina

El texto mencionado representa como pocos de entre esos 300 lo que significa el blog «Cuatro amiguetes y unas jarras». Se trata de una supuesta conversación entre Jaume Roures, el magnate de Mediapro, y el director neoyorquino Woody Allen, en la que divagan sobre la producción de una película acerca del mundo del fútbol. Con algo de ironía y cachondeo sano, que no falte nunca.

El texto ha sido escrito por Barney (y su madridismo) con la colaboración de Travis para aportar ideas sobre Woody Allen, basándose en un celebrado post de Josean sobre las conversaciones imaginarias entre Artur Mas y Jordi Pujol al inicio del principio del comienzo de la génesis del procès. Por supuesto, con el respeto a las normas lingüísticas y la corrección sintáctica requerida por Lester, el administrador del blog. Espero que os guste, dadle una oportunidad.

Mantener un blog tanto tiempo es un ejercicio de disciplina y constancia, y no está de más reconocer que a veces cuesta. Pero los comentarios que uno lee en esta misma página, o los que te hacen la familia y los amigos, o especialmente los de gente que no te conoce de nada, como los lectores de La Galerna, ayudan a seguir en el empeño:

Comentarios

Como cada vez son más numerosas las publicaciones que han surgido a partir del blog, tantas que hemos abierto una nueva categoría con ese nombre: «Publicaciones». En ella recogemos los enlaces a los artículos de Barney en diversas webs, el libro de relatos de Lester surgido a partir de un proyecto muy personal, alguna colaboración en revistas y esperamos publicar la historia que Travis se trae entre manos o las dos charlas/conferencias que Josean tiene programadas en otoño. La primera surgió de la serie por capítulos «Grandes errores de las escuelas de negocios», y la segunda, de su particular visión de la política.

300. Trescientos, como los espartanos de Leónidas, esos tipos inasequibles al desaliento.

300 kilómetros por hora, la velocidad a la que se calcula que se mueven los impulsos nerviosos, los que nos llevan a escribir y opinar desaforadamente sobre algo.

300 segundos, que son 5 minutos, que es lo que la mayoría de las veces lleva leer un post.

300 minutos son 5 horas, que es lo que en ocasiones (y más) cuesta rematar un texto.

Y 300 centilitros es lo que suele tener un botellín de cerveza, pero aquí somos más de jarras de 500, así que ¡a por ese número!

Como sé que a muchos les van los ránking y las clasificaciones, dejo a continuación lo más leído de cada uno de los cuatro personajes del blog.

¡Espero seguir contando mucho tiempo con vosotros, los lectores, gracias!

4amiguetes

Josean

Los lobos de las finanzas

Chomsky, Timsit y la manipulación mediática

La falacia del ebitda

La incompetencia de Competencia (I)

Travis

Everest

Esas comedias francesas

Lester Burnham no es el mejor ejemplo a seguir

Frases de cine para usar en el trabajo (I)

Barney

Nuevo Reglamento de la Federación Culé de Fútbol

Historias de la Historia que los culés no quieren oír (Cap. 3)

Ni valors, ni valores

Historias de la Historia que los culés no quieren oír (Cap. 2)

Lester

En busca de la tranquilidad

Vacaciones solidarias en la India (Rachel)

El maratón de Nueva York (II): …y el glorioso después

El Hogar Teresa de los Andes

 

Rusia 2018 (y II): ganó la Unión Europea

Francia África

Josean, 20/07/2018

¿Afirmación o pregunta? Ganó la Unión Europea, o ¿ganó la Unión Europea?

Durante la segunda de las semifinales del Mundial de Rusia, disputada entre Croacia e Inglaterra, recibí una imagen publicada en Twitter por el periodista Jon Erlichman que recordaba todas aquellas marcas o productos que no existían la última vez que Inglaterra había llegado a unas semifinales de Mundial, allá por el lejano 1990:

Erlichman

Y el bitcoin, Tesla, Whatsapp, Airbnb, Uber, la Wikipedia, los emoticonos,… Podemos, JuntsxCat o el Movimiento Cinco Estrellas. Hoy en día no concebimos la vida sin estas marcas y sus productos, pero como muchos tuiteros recordaron al periodista, en 1990 tampoco existía… Croacia. La pequeña república de los Balcanes declaró su independencia en 1991 y desde el principio de su nueva existencia dejó claro su afán por apartarse de la antigua órbita soviética e integrarse en la Europa de la Unión. Solicitó su ingreso en 2003 y se convirtió en el 28º estado miembro de la Unión Europea en 2013.

Por esta razón (y por muchas otras, pero del ámbito futbolero y no político) celebré que Croacia le diera una patada en el culo a los ingleses y los mandara a su casa. ¿No queríais Brexit? Pues venga, de vuelta a vuestras islas del Reino Unido, a seguir dándole vueltas a esa salida blanda o dura de la Unión Europea, que con todos sus defectos, burocracia y limitaciones, seguramente será preferible a lo que supone la separación. Un país de 4 millones de habitantes que está haciendo serios esfuerzos de modernización se impuso a una potencia industrial y económica consolidada como Inglaterra. De castigo, a los ingleses les tocó lidiar con Bélgica para mejorar su posición final, pero tampoco les fue bien. Si todo esto era una metáfora, la verdad es que salió cojonudamente bien.

48344_1_Belgistan300Los belgas son una especie aparte, un país extraño, o dos países extraños bajo un mismo nombre, como tan bien explicara el periodista Jacobo de Regoyos en el libro Belgistán. Que las sedes de las principales instituciones de la Unión Europea estén en un país que se desintegra, desunido y con unas crisis institucionales que ríete de las españolas o las italianas no deja de ser otra enorme paradoja.

Los Mundiales de fútbol tienen muchos momentos fascinantes, y entre ellos están los minutos previos al partido, con los himnos nacionales. Puede que digan mucho acerca de cada país y cómo viven su nacionalidad. Tienes que ser más frío que Putin bañándose en un glaciar para no emocionarte con el himno de México, Colombia o con La Marsellesa. De los belgas solo cantaba la mitad de los jugadores, no sé si los flamencos o los francófonos. Pero funcionaron muy bien como selección, igual que lo hacen (aparentemente) como país. En España tenemos de todo, como siempre, a Ramos buscándose la rabadilla con la nuca y a Piqué mirando al suelo con cara de cabreo, mientras nuestros seguidores se suman al jolgorio con el «lolololo».

El Mundial se lo llevó Francia. La figura emergente en los últimos tiempos en la Unión Europea ha sido sin duda el presidente galo, Emmanuel Macron. «Ante los grandes trastornos del mundo«, dijo en su discurso de abril de 2018 en el Parlamento europeo, «necesitamos una soberanía mayor que la nuestra, complementaria, una soberanía europea«. En época de nacionalismos exacerbados y ansias de mayor poder local, sorprende un discurso como el suyo, basado en la cesión de soberanía a las instituciones europeas.

Francia Mundial 2018

Otra parte relevante de su discurso se centró en la necesidad de controlar e integrar los movimientos migratorios. Si quería mandar un mensaje al mundo sobre las bondades de la integración, la selección nacional de Francia es el mejor escaparate posible: 14 de los 23 jugadores seleccionados nacieron en África o son descendientes directos de africanos (el chiste gráfico de Topete GLZ es magnífico como descripción). Kylian Mbappé es hijo de camerunés y argelina, Pogbá es de origen guineano y los padres de Dembelé son de Mali y Senegal. De Mali también son los ascendientes del «genocida del oxígeno» Kanté y de Sidibé, y los de Mendy son senegaleses. Los de Rami son marroquíes y los de Fekir, argelinos. El padre de Kimpembe es natural de la República Democrática del Congo, al igual que el de Nzonzi. La madre de Tolisso es de Togo y el puzle se completa con otros continentes: el padre de Varane es de Martinica y Lemar nació en Guadalupe. Pues ahí ha estado el mérito de la selección francesa, en hacer que orígenes tan dispares lucharan por un interés común superior.

La lista

¿Qué pasó con los alemanes, los que «mandaban» en el fútbol y dirigían los designios de la Unión Europea? Pues quizás los sobrevaloramos, como hemos hecho siempre. Que si son muy currantes, hiper profesionales, meticulosos, que no hacen trampas,… pues con el caso Volkswagen creo que se nos han caído varios mitos. En el Mundial se los cepillaron los surcoreanos, esos a los que miraban con aire de superioridad germana. Sí, sí, los mismos de Hyundai, menudo bajón de autoestima.

Peor ha sido lo de Italia, cuya selección anda tan perdida como el país tratando de formar gobierno. No sabe si tirar hacia el juego de toque a lo Prandelli o volver al catenaccio que siempre le funcionó. No sabe si dejarse llevar por el Movimiento Cinco Estrellas o por la Liga Norte. Cambian de presidente con más frecuencia que de seleccionador, y así andan, despistados.

Pese a que las potencias europeas tradicionales no han competido al nivel esperado, el Mundial ha sido dominado por los equipos europeos: los cuatro semifinalistas y seis de los ocho cuartofinalistas. Las potencias emergentes no terminan de arrancar, como ha ocurrido una vez más con África. Brasil, el gran país emergente de Sudamérica del que tanto se esperaba, ha vuelto a ser un bluff. Su figura, Neymar, ha resultado ser como Lula, amado y denostado a partes iguales. Se esperaba mucho de ambos, pero han terminado juzgados y condenados por corrupción, económica la de uno, antideportiva la del otro.

Putin

Como todos los eventos deportivos de nivel internacional, el Mundial ha sido una magnífica publicidad para el organizador, la Rusia de Vladimir Putin, esa dictadura vestida de democracia. El ex campeón del mundo de ajedrez Garry Kaspárov lleva años escribiendo artículos enormemente duros con el presidente ruso. En World Cup 2018 and the ugly side of the beautiful game señala que dictadura «es la única descripción adecuada cuando un hombre mantiene el poder total sin oposición durante 18 años».

El artículo es muy crítico con el uso que hace Putin del Mundial o de los Juegos de Sochi hace cuatro años, los más caros de la historia, cuando Rusia es un país sin mucho dinero para sus clases medias. Recuerda Kaspárov que mientras los oligarcas rusos compran equipos de fútbol en Inglaterra o propiedades inmobiliarias en Miami, una mayoría de rusos vive con menos de 500 dólares al mes. El gasto público para construir los estadios y mejorar las infraestructuras hoteleras ha sido tremendo, pero ha servido para que los aficionados nos quedemos con las imágenes espectaculares, no con lo que indica el ajedrecista: «es una colorida distracción para cumplir el mandato cleptocrático: privatizar los beneficios, nacionalizar los costes».

Estadios

Sin embargo, el económico es solo uno de los numerosos inconvenientes que llevan al autor a destacar el «lado feo» del Mundial. El uso de prisioneros para la construcción de los estadios o de inmigrantes en condiciones laborales precarias, la restricción de derechos y libertades, los niveles de corrupción, que se unen a los habituales en la FIFA, el escándalo de dopaje de los atletas rusos, son otros de los problemas mencionados en el artículo, que concluye con una frase que comparto plenamente:

«We can support the beautiful game without supporting the world’s ugliest regimes».

«Podemos apoyar este hermoso juego sin necesidad de apoyar a los regímenes más horribles del mundo».

Catar en 2022 será la siguiente parada de esta dicotomía entre lo que amamos del juego y lo que detestamos de su entorno, de los millones que mueve y la vileza de sus dirigentes.

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Termino ya con algo menos serio. No sé qué ideología tendrá, ni si es o no una buena dirigente, pero para mi país quiero una presidenta tan cariñosa y simpática como la de Croacia.

Cara Josean

 

 

 

 

Esclavo de sus palabras, por Josean

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«El hombre es dueño de sus silencios, y esclavo de sus palabras».

No sé de quién es la frase original, si de Aristóteles, de una obra  de Shakespeare o de ese comodín que vale para todo llamado «Proverbio árabe», pero el caso es que hoy quería divagar sobre esas frases tristemente famosas pronunciadas por algunos de nuestros principales representantes, sentencias pronunciadas a veces de modo espontáneo que les convierten en rehenes de las mismas.

 

 

Algunas de estas frases reflejan el subconsciente (bastante consciente) de quien las pronuncia y delatan el fondo de lo que su autor pretende callar. Todos los que ejercen la política saben que deben ser cuidadosos con lo que dicen, por eso miden al milímetro sus declaraciones y de ahí que vayan siempre rodeados de asesores que les aconsejan, advierten de los límites y sobre todo les frenan cuando la incontinencia verbal les posee. Algunos como el ya ex presidente Mariano Rajoy hasta se atreven a exteriorizar el peligro de las palabras improvisadas:

«Lo mejor que puedo hacer es estar callado».

Mariano Rajoy ha dejado numerosas frases para la historia, tantas que Beatriz Romero y Marcos Buendía las han recogido en un divertido libro ilustrado titulado Palabra de presidente. Por supuesto aquí figuran las más cómicas, como la del alcalde que elige a los vecinos que quieren que el alcalde sea su vecino (o como sea), la del agua que cae del cielo «sin que se sepa muy bien por qué», o la de los españoles que son «mucho españoles».

 

Pero yo quería hablar de las que reflejan un modo de hacer política, una filosofía de vida al frente de las instituciones. A M. Rajoy le han apartado del poder los votos de casi todos los partidos de la cámara, hartos de la corrupción y de la connivencia de buena parte de la dirección de su partido con los sujetos condenados por la trama Gürtel. En 2009 Rajoy respaldaba a los investigados Luis Bárcenas y Gerardo Galeote con uno de esos galleguismos tan propios de su persona:

«Nadie podrá probar que Bárcenas y Galeote no son inocentes».

No decía que fueran inocentes, sino que no se podría probar lo contrario. En fin, muchos años después un tribunal, «algunos», sí han podido probar que la mayor parte de los imputados en la trama Gürtel eran culpables. Entre ellos Luis Bárcenas y su mujer, Rosalía Iglesias. Cuando comenzaron a aparecer los papeles de la caja B, o la famosa libreta, el ex presidente negó la veracidad de los mismos, o su validez. Sin embargo, cuando algunos de los señalados en la libreta comenzaron a regularizar sus cuentas con Hacienda para eludir la contingencia fiscal, se vio obligado a improvisar una «gloriosa» rectificación:

«Todo lo referido a mí y a mis compañeros no es cierto, salvo alguna cosa publicada».

Pero sin lugar a dudas hay unas palabras, solo tres, que han convertido a Mariano Rajoy en esclavo de las mismas desde el instante de su publicación: Luis sé fuerte

«Luis, sé fuerte».

Portada de El Mundo del 14 de julio de 2013. Esta frase decía mucho. Lo decía todo, como el resto de SMS de la conversación, que provocaba auténtica vergüenza. Había que ser fuertes y aguantar toda esta oleada de noticias acerca de la corrupción del partido en el poder, pues se premiaría el silencio de los cómplices y se les ayudaría con tal de que no tiraran de la manta. Pero la omertá se quebró, Bárcenas cayó en desgracia y pasó al grupo de «esos señores de los que usted me habla» que «ya no son militantes del PP».

María Dolores de Cospedal será rehén hasta el fin de los tiempos de la falaz rueda de prensa que sucedió a esos días, cuando nos quisieron hacer creer que Luis Bárcenas había sido despedido tres años antes (enlace al vídeo):

«La indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido. Y como fue una indemnización en diferido, en forma, efectivamente, de simulación de… de simulación o de lo que hubiera sido en diferido… en partes de una… de lo que… antes era una retribución, tenía que tener la retención a la Seguridad Social. Es que si no, hubiera sido… ahora se habla mucho de pagos que no tienen retenciones a la Seguridad Social. (…) pues no se habría hecho un pago en diferido de una indemnización en forma de retribución, o se habría hecho ese pago también, dándole la forma en su parte de cotizaciones sociales…»

Pese a todas estas incoherencias, parece claro que María Dolores de Cospedal no saldrá del aparato del Partido Popular en la necesaria regeneración que ahora comienza.

Todos los cargos públicos, y especialmente los presidentes de gobierno, terminan siendo dueños de sus silencios y esclavos de sus palabras. José Luis Rodríguez Zapatero fue el hombre que nos recordó que «la Tierra pertenece al viento» o el presidente que incorporó «miembros y miembras» (palabra de Bibiana Aído) con la misma alegría con la que el Ejecutivo de Pedro Sánchez publica en la web oficial «Consejo de Ministras y Ministros», lo que ha motivado ya una nota de la RAE explicando la incorrección de su uso (Horryfing palabros).

Consejo de Ministras y Ministros

Pero ZP fue sobre todo el artífice de una serie de frases que delataban su modo de pensar o su «flexibilidad» acerca de la idea de España:

«Nación es un concepto discutido y discutible».

Esta frase se utilizó numerosas veces indicando que había dicho que «la nación española» era el concepto en discusión, y aunque no era así, ya dejaba entrever que estaba dispuesto a negociar sobre los límites del concepto. Años después, en 2011, reconoció que es una frase que no repetiría. Palabras de alto riesgo.

No solo existe el peligro de las frases, sino también el de las interpretaciones. O el de las manipulaciones. ZP no dijo nunca, aunque se le atribuyera malintencionadamente, la frase que le persigue desde 2006:

«Otegi es un hombre de paz».

Su frase completa fue la siguiente:

«Arnaldo Otegi ha hecho un discurso por la paz, por abrir una etapa política distinta en Euskadi. Eso han sido sus palabras y ahora esperamos que los hechos vayan en la misma dirección».

No es lo mismo, aunque yo jamás gastaré ni un segundo en suavizar la figura de Otegi. La presidencia de Zapatero fue desastrosa en muchos sentidos, no voy a defender su gestión. Negó la crisis cuando ya nos había comido, en 2008, «¿crisis, qué crisis?» o «la crisis es una falacia, puro catastrofismo», para pasar poco después a «España está a punto de salir de la crisis, si no lo ha hecho ya», tras una reunión en Bruselas en enero de 2010. Pero yo me quedo (con tristeza, no porque las haga propias) sobre todo con dos de sus frases:

«Estamos en la Champions League de la economía«.

Champions economía

Fue pronunciada con unos indicadores que comenzaban a irse al garete y algunos genios de su gabinete pensaron que esta situación sería transitoria y se solucionaría con un (nefasto) plan E y la buena voluntad de las empresas. Pero sobre todo recuerdo una frase que algunos consideran el inicio de todo lo que ha ocurrido después en Cataluña:

«Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán«.

Algunos sitúan el inicio del procès y la situación actual en Cataluña inmediatamente después del recorte que sufrió el Estatut en el Constitucional. Puesto que Zapatero había afirmado que aprobaría cualquier redacción del Estatuto (¿fuese la que fuese?), numerosos dirigentes catalanes sintieron atacada su institución. El mensaje era que no bastaba una redacción propia del Estatut, apoyado desde Madrid, aprobado por el Parlament y refrendado por los ciudadanos tras un referéndum. Y aunque pueda ser cierto el malestar de algunos nacionalistas catalanes que por entonces no eran independentistas, yo creo que toda la situación actual comienza con la frase que mejor definió el modo de hacer «política» en Cataluña. Pronunciada por Pasqual Maragall:

«Ustedes tienen un problema, que se llama tres per cent».

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Luego lo retiró, casi todos los partidos miraron para otro lado, se pusieron de acuerdo para aprobar el Estatut, pero fue una p… vergüenza. Las investigaciones de la corrupción alrededor de la antigua Convergència i Unió provocaron la huida hacia adelante de Artur Mas y los suyos: el inicio del procès. El ruido alrededor del separatismo para tapar su podredumbre.

Frases, muchas frases de todo tipo, que se quedaron grabadas en nuestra memoria. El Aznar que hablaba «catalán en la intimidad» o el del «España va bien». El mismo Aznar que pronunció hasta la extenuación el «Váyase, señor González», dirigido a un Felipe que dijo no haber recibido dinero «ni de Flick, ni de Flock».

Habrá que dar un margen de confianza al gobierno de Pedro Sánchez (el que yo no le daba la semana pasada), pero estos días me he acordado mucho de una frase que me pareció terrible en su día y de la que espero que su autora haya escarmentado, porque representa un modo de gestionar rayano con el despilfarro. Carmen Calvo, ministra de Cultura en 2004:

Carmen Calvo

«El dinero público no es de nadie«.

Espero que fuera un desliz y que los 17 ministerios en lugar de 13 no signifiquen un mayor gasto de dinero público, y ya de paso, que no lo consideren irrelevante porque no es de nadie. Eso espero. ¿Cien días de margen?

 

 

 

 

¿Qué han hecho con mi país, tío?

 

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Josean, 2 de junio de 2018

En 2004 el cineasta norteamericano Michael Moore publicaba un libro con el título elegido para esta entrada de hoy, ¿Qué han hecho con mi país, tío? En él, durante una serie de capítulos, unos considerablemente mejores que otros, se dedicaba a despotricar sobre la Administración Bush, sus trampas y mentiras, los peligrosos aliados comerciales del Presidente, «lo que la Bolsa se embolsa» con su designación y «el miedo al cambio» que se encuentra en el capítulo sobre el viaje a la mente del conservador. Moore

He estado fuera de España toda esta semana de cambios. Muy lejos, con siete horas de diferencia horaria y sin apenas tiempo para informarme de lo que ocurría por aquí. Si me hubieran preguntado antes de irme qué tres personas seguirían en sus puestos a mi regreso, sin duda no habría mencionado ni a Pedro Sánchez (que seguía enredado en guerras internas), ni a Pablo Iglesias (que estaba enfangado en la consulta sobre el chaletazo), ni a Torra, Bartomeu, Simeone, ni a tantos otros del panorama político, empresarial o futbolístico. Habría respondido: el Rey, Zidane y Mariano Rajoy.

El primero por el sistema vitalicio/arcaico que mantenemos, el segundo porque venía de otro exitazo como el título de Champions y podría haber seguido mil años en el cargo, y el tercero, porque ha hecho del inmovilismo su virtud. Si no pudieron con él las elecciones del 20-D y su inacción posterior, ni los enemigos internos, ni la corrupción, ni la pésima gestión del procès, ni los amigos a los que recomendaba fortaleza por SMS, no veo por qué iba a actuar como debería hacer cualquier dirigente medio normal y dimitir tras la sentencia de la Gürtel.

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Por eso, cuando en las lejanas tierras en las que me encontraba leía los mensajes de amigos sobre las salidas de Zidane y Rajoy, me vino a la mente el título del libro de Michael Moore:

– Me voy una semana, y… ¿qué han hecho con mi país, tío?

En los escasos ratos de que dispuse, leía un poco (muy poco) sobre lo que estaba ocurriendo y me acordaba del anterior libro del mismo Moore, pues también me servía para la ocasión:

– Estúpidos hombres blancos.

No solo por el título, sino porque despotricaba contra Bush y el fraude electoral que le aupó al poder, y se desgañitaba hablando de la inutilidad del presidente, de lo perverso del sistema norteamericano (Trump también se benefició del mismo) y de los republicanos disfrazados de demócratas cuyas acciones en el Congreso beneficiaban siempre al supuesto enemigo.

Así que voy a opinar brevemente sobre estos cambios, reconociendo de antemano que estoy más desinformado que nunca. No he escuchado ni un solo minuto de las tertulias que suelo escuchar (Alsina, Herrera, Pepa Bueno, ni al incendiario Jiménez Losantos), y apenas leí en el avión dos editoriales escritos seguramente el miércoles por la noche o el jueves a primera hora. He recibido muchos chistes de amigos, he leído cuatro titulares y seguramente meteré la pata en lo que diga.

 

No entiendo nada de lo ocurrido. No entendí que Rajoy no dimitiera tras la sentencia de la Gürtel. Era el momento y estoy convencido de que así se lo aconsejaron. Muchos de sus votantes, seguro que una gran mayoría, lo habrían deseado. Se limitó a mantener un discurso en el que insistía en que todos los culpables eran poco menos que desconocidos y que el Partido Popular fue condenado por hechos que desconocían en épocas poco menos que coincidentes con el pleistoceno. A sus acólitos les recuerdo que M. Rajoy preside el partido desde 2005, los hechos de esta primera sentencia llegan justo hasta ese año y que aún faltan varias piezas separadas que concluyen en 2008. Tengo muchos conocidos y amigos votantes del Partido Popular, ¡por favor, no sigáis defendiendo su continuidad!, si queréis, entramos en los destinatarios de esos fondos de la caja B que se consideran acreditados por la sentencia.

Al igual que Michael Moore, podría hablar durante horas de la inutilidad del presidente (ya ex presidente), de sus peligrosos aliados, de los malos consejeros y de cómo sus acciones e inacciones han dado alas al rival. Pero también podría hablar durante horas del fraude que supone la designación de Pedro Sánchez como presidente. Y del miedo al cambio que me provoca, no precisamente porque tenga esa mente conservadora de la que hablaba Moore.

Pedro Sánchez no es ni siquiera diputado porque se vio forzado a dimitir en verano de 2016. Forzado por sus propios compañeros de partido tras una prolongada sucesión de decisiones erróneas y los peores resultados de la historia de un partido centenario. Dos veces logró tal hazaña. Que un individuo que ni siquiera tiene el apoyo de los suyos consiga presidir el gobierno de la nación me parece un escenario aún más indeseable que la continuidad de M. Rajoy. En la distancia que nos daban los kilómetros y las horas, charlaba con un compañero de trabajo un día antes de la votación de la moción de censura:

– Pero alguno de los diputados socialistas pondrá un poco de cordura en esto. Los mismos que rechazaron esta misma idea de gobierno de Pedro Sánchez hace dos años. Los mismos que forzaron su marcha, los mismos que se negaron a recibir el apoyo de los grupos independentistas.

Pues parece que no. Y la clave fue el apoyo del PNV a la moción. Los mismos cinco diputados que han retrasado durante meses su apoyo a los presupuestos de Rajoy. Los mismos cinco que hicieron creer a algunos que este apoyo comprado con talonario garantizaba a Rajoy los dos años restantes de legislatura. De verdad que no entiendo nada. Es surrealista. Esos mismos cinco diputados han apoyado a Sánchez a cambio de que este mantenga los presupuestos de Rajoy. Por cierto, se trata de los mismos presupuestos que tuvieron el rechazo del resto de partidos que, sin embargo, sí apoyan a Sánchez: Unidos Podemos, ERC, PdeCat, Compromís, EH-Bildu. Solo Nueva Canarias ha igualado al PNV en la deslealtad de apoyar al PP en los presupuestos y al PSOE para derribarlo:

El beneficio de unos pocos vuelve a primar sobre el interés común de todos. Una vez más somos prisioneros de un absurdo sistema electoral que da a los partidos nacionalistas e independentistas una fuerza superior al número de votos que representan. Es culpa del PP y del PSOE que no se haya querido cambiar en todos estos años de democracia. Y ahora este sistema se los va a llevar por delante. Rajoy y Sánchez están haciendo un gran trabajo para desmantelar los dos principales partidos de este país.

El panorama que queda me gusta menos que el anterior. Y lo dice uno que llevaba desde el principio de la historia de este blog (casi cuatro años ya) pidiendo la salida de Rajoy. A veces, para saber de qué lado estar basta con observar a los que apoyan una u otra postura. Y francamente, cuando ves a Tardá, Rufián, los amigos de Torra y Puigdemont, los Bildus, Monedero, Iglesias, etc. en un bando, sabes que lo correcto es estar en el contrario.

Solo espero que la legislatura de Pedro Sánchez que hoy comienza termine pronto. A ser posible, antes que el Mundial de fútbol. Que a veces los éxitos del deporte hacen que se nos olvide lo verdaderamente trascendente.

Cara Josean