Remontada, por Lester

Lo prometo, esta entrada no va acerca de la palabra más oída estos días por boca de los madridistas: «remontada», la que los nuestros tienen que hacer mañana frente a los alemanes del Wolfsburgo. Lo que ocurre es que de tanto oírla, he recordado un relato que escribí hace ya unos veinte años y que lleva por título simplemente esa palabra: REMONTADA. Remontada1

El relato tiene mucho de autobiográfico y está situado en 1993, por las razones que leeréis los que tengáis el valor de seguir adelante. Un par de años después se pusieron de moda los relatos de este nuestro deporte, y recuerdo de modo especial la recopilación Cuentos de fútbol, de 1995, en la que escritores de la talla de Mario Benedetti, Miguel Delibes, Alfredo Bryce Echenique, Javier Marías, José Luis Sampedro, Fernando Fernán-Gómez y unos cuantos más entre los que no podía faltar Jorge Valdano, dejaban sus historias alrededor del balón y el terreno de juego. Dos de mis principales pasiones, el fútbol y la literatura, unidas en un libro de lo más ameno. Sigue leyendo

Historias de la Historia que los culés no quieren oír (Cap. 2), por Barney

 

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El Madrid no era (afortunadamente) el equipo del Régimen

Cada vez que alguno de mis amigos culés intenta desprestigiar el palmarés del Madrid me suelta lo mismo: “¡el Madrid era el equipo de Franco!”, eso cuando no me sueltan: “¡la mitad de vuestro palmarés lo conseguisteis gracias al Régimen!”

Enfrascado en esas conversaciones a voz en grito, propias de El chiringuito de jugones o programas similares, intento que mis colegas del otro bando escuchen mis argumentos, pero resulta imposible. No quieren oír algunas de esas verdades que ocurrieron en el pasado y que les pueden desmontar su patraña, así que las dejaré por escrito y se las enviaré por e-mail por si quieren conocerlas.

El Madrid era un equipo que alcanzó sus primeros éxitos a principios de la década de los 30, con la obtención de dos Ligas, la segunda de ellas en la temporada 1932-33. Sin embargo, desde el golpe del 36 hasta la primera Liga obtenida por el Madrid en la temporada 1953-54 transcurrieron ¡18 años! En esos 18 años el Madrid obtuvo dos Copas, en 1946 y 1947. Para ser el equipo del Caudillo, como dicen algunos, lo cierto es que el apoyo no se sintió demasiado. Dos títulos en 18 años.

Historias2Por el contrario, el F.C. Barcelona, equipo fundado por el suizo Kans Kamper (convenientemente catalanizado como Joan Gamper), se encontraba inmerso en numerosos problemas a principios de esa misma década de los 30: el suicidio de su fundador (acuciado por la crisis del 29), los problemas económicos por el descenso del número de socios (de 12.000 a menos de 3.000) y sobre todo el fusilamiento de su presidente en 1936, el político de Esquerra Josep Suñol. El Régimen decidió tomar directamente las riendas del club hasta tal punto que el presidente del club era elegido directamente por las autoridades franquistas (así sucedió hasta 1953). Si tomamos como referencia esos mismos 18 años que comentaba en el anterior párrafo, el apoyo del Régimen tuvo consecuencias directas: el Barça logró 5 Ligas y 4 Copas del Generalísimo. Nueve títulos en esos mismos 18 años. La década de los 50, la más cerrada del franquismo, previa a la leve apertura iniciada en 1960, vivió la consecución de 5 Ligas del Barça. Fueron los mejores años de Ladislao Kubala.

El Régimen de Franco finalizó en noviembre de 1975, y si alguno de mis colegas culés tuviera interés en hacer ese recuento de triunfos de uno y otro equipo comprobaría que el Madrid logró 14 Ligas y 6 Copas durante la dictadura, tiempo durante el cual el Barça obtuvo 8 Ligas y 9 Copas. 20 títulos nacionales de los madridistas frente a 17 de los catalanes. O los 11 del Atlético de Madrid (7 Ligas y 4 Copas) y Athletic de Bilbao (2 Ligas y 9 Copas). Parece que la dictadura de Franco fue mucho más ecuánime a la hora de repartir títulos que la actual dictadura de la pasta.

Si de verdad hubo un factor desequilibrante fue el fichaje de Alfredo Di Stéfano en 1953. En sus once años en el club blanco, el Madrid ganó 8 Ligas y 5 Copas de Europa, y dio comienzo a la etapa del que ha sido elegido por la Federación Internacional de Estadística como “el mejor club del siglo XX”.

Afortunadamente el fútbol pertenece a los jugadores y no a los dirigentes. Los grandes logros del club se deben a la “dictadura” de Di Stéfano con el balón (y de Puskas, Gento, Rial, Kopa y muchos otros) y no al infame Régimen de Franco. Otra cosa distinta fue lo que ocurrió en los años posteriores, el aprovechamiento que hizo el Régimen de los éxitos internacionales del Madrid. En un país aislado del resto de Europa, el Real Madrid se convirtió en el mejor embajador del país y en el representante más válido (palabras del Ministro franquista Alfredo Sánchez Bella) “para afirmar nuestra popularidad fuera de las fronteras”.

Trasladando al presente ese afán de desprestigio culé y llevándolo al bando del eterno rival, sería como decir que los logros del Barça se deben al Villarato y no a la “dictadura” de Leo Messi.

La minusvaloración de los logros pasados del Madrid es algo reciente, muy de esta época encendida y repleta de bocachanclas advenedizos. Yo creo que la mayoría de aficionados barcelonistas ignora que las relaciones de su club con el Caudillo fueron cordiales y fluidas prácticamente hasta el final de la dictadura. El Fútbol Club Barcelona otorgó al Generalísimo la Medalla de Oro del club no una, sino dos veces. Hace apenas una semana lo comentaba con un culé recalcitrante, el cual me dijo desconocer este hecho. Lo curioso es que estas condecoraciones se entregaron en 1971 y 1974, es decir, años y años después de esa época de supuesta represión franquista.

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La primera de ellas la motivó un hecho que no hace suponer una represión al club catalán, sino todo lo contrario: la concesión de dos subvenciones a fondo perdido por parte de la Delegación Nacional de Deportes para la construcción del Palau Blaugrana (21 millones de pesetas) y el Palacio de Hielo (22 millones). La segunda, en 1974, por los 75 años del club y como conmemoración de la inauguración de ambos complejos deportivos. El diario La Vanguardia recogía el acto de entrega con estas palabras:

“En el curso de la audiencia, el presidente del Barcelona agradeció todas las ayudas que ha recibido de la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes…”

Sé que la prensa no era libre en aquellos años y que años después, en 2003, Joan Laporta intentó retirar esa condecoración alegando entre otros motivos que fue “por imposición y por obligación”, pero lo que parece incuestionable es el dinero y el apoyo financiero del Régimen al club catalán.

No fueron estas ayudas las únicas que recibió el club por parte del Régimen que según el victimismo azulgrana les oprimía y perseguía con ahínco. A mediados de los cincuenta, en la época dorada de Kubala, el Barça construyó un nuevo estadio que sustituyera al ubicado en los terrenos de Les Corts. El coste de la construcción del Camp Nou se disparó de los 67 millones inicialmente presupuestados a unos 288, y la deuda que generó puso en peligro la viabilidad del club.Historias6

El Ayuntamiento de Barcelona ya había echado un cable modificando la calificación de los terrenos del nuevo estadio, pero el club solicitó que se modificara igualmente la consideración de los terrenos de Les Corts para que se revalorizaran y poder hacer frente a la enorme deuda que tenía el club. El Ayuntamiento se negó en repetidas ocasiones, el caso se judicializó y el pleito se enquistó. La junta directiva del club recurrió a sus contactos franquistas para desatascar una situación que estaba durando ya varios años. Según parece el interlocutor fue Torcuato Fernández Miranda, entonces Director General de Promoción Social y posteriormente Secretario General del Movimiento. El BOE del 23 de septiembre de 1965 recoge la modificación pretendida por el “oprimido” Barça con la firma del propio Francisco Franco. Apenas unas semanas después, Don Torcuato Fernández Miranda era elegido socio de honor del club. Aquella plusvalía por los terrenos de Les Corts pudo salvar de la quiebra al club, de un modo similar a la (criticadísima) recalificación de los terrenos de la Ciudad Deportiva y su venta para sanear la situación financiera del Real Madrid.

Los fichajes de Di Stéfano y Kubala

El fichaje que cambió la historia del fútbol no lo decidió Franco, sino el vil metal y la FIFA. Ya se ha escrito mucho del fichaje de Di Stéfano y no voy a aportar nada nuevo.

El Barça había llegado a un acuerdo con el River Plate para su fichaje en agosto de 1953, equipo que tenía sus derechos a partir del 15 de octubre de 1954, pero el jugador estaba enrolado hasta esa fecha en las filas del Millonarios de Bogotá debido a la huelga de futbolistas en Argentina. El Madrid había llegado a un acuerdo con este club un mes antes, en julio.

Historias7Aun así, Don Alfredo llegó a Barcelona en 1953, pero la FIFA indicó al Barça que no podía contar con el jugador hasta finales del 54, puesto que legalmente sus derechos pertenecían a Millonarios hasta entonces. El club azulgrana pudo arreglar la situación, pero se negó a pagar al equipo colombiano la cantidad que le reclamaba para anticipar su fichaje.

La Federación Española (apoyada en su decisión por la FIFA) adoptó una solución salomónica: Di Stéfano jugaría dos años en el Madrid y otros dos en el Barça, alternándose cada temporada (no puedo imaginarme esto a día de hoy, con Neymar o Ronaldo, por ejemplo). Esta solución no agradó a nadie y en octubre de 1953, tras un flojo inicio de temporada del argentino, el presidente del F.C. Barcelona (y supongo que no por imposición, ni obligación), José Vidal-Ribas, comunicaba la renuncia del club a sus derechos sobre el jugador. En su primer partido entre ambos equipos el Madrid ganaba 5-0 al Barça con dos goles (sí, que tiempos) de Alfredo Di Stéfano.Historias5

Otro caso bien distinto fue la llegada de Ladislao Kubala al Barcelona, fichaje que sí contó con el apoyo del régimen franquista, que vio en este exiliado húngaro una oportunidad de realizar propaganda anticomunista. No es una opinión mía, sino del periodista Alfredo Relaño, quien lo explica en su libro Nacidos para incordiarse (2012).

Y más, mucho más

Hoy ha muerto Cruyff, un grande como jugador y como entrenador. Descanse en paz. Armó un buen equipo en sus ocho años como entrenador, pero no fue ni de lejos un dream team, como ya comenté en una entrada anterior. Solo el interés desmesurado de la prensa pro-culé elevó a una categoría inmerecida a este buen equipo que en aquella época consiguió mucho menos que el Milán a nivel internacional, y que el Madrid en los campeonatos nacionales.

Podría seguir contando historias de la Historia que con el tiempo se han ido pervirtiendo, como las sorprendentes que convirtieron a un equipo que en sus primeros años no admitía jugadores catalanes en un representante del catalanismo, un club que adopta sus colores del Basilea F.C., ciudad de origen de su fundador, o cuya política de extranjeros originó que naciera la Sociedad Española de Football (hoy Real Club Deportivo Espanyol) para dejar claro qué equipo representaba a «los de aquí», pero ya está bien por hoy, aquí lo dejo.

Para el fútbol cuenta el presente, o así debería ser, y hoy en día el Barça nos sigue mojando la oreja. Es la época de Messi, Iniesta, el Mordiscos y los “valors” de los que presumen y carecen. Solo espero que este ciclo acabe pronto, y que mientras tanto, los culés disfruten lo que tienen y dejen de tocar las narices con el pasado.

 

Entrenador nuevo, blanco seguro, por Barney

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Hace apenas una semana, tras la derrota del Madrid de Zidane frente al Atleti del Cholo, leí que Florentino Pérez había perdido ya la confianza en el francés y se planteaba un nuevo entrenador para la temporada que viene. Estamos bien, estamos «apañaos». Ooootra vez, ooootro nuevo proyecto. Un nuevo cadáver que se oculte tras otro fichaje mediático y a empezar de nuevo.

Cambiar de entrenador es lo más sencillo, Sigue leyendo

Annus horribilis, annus magnificus, por Barney

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Annus horribilis este 2015 para el fútbol.

Annus magnificus este 2015 para el basket.

Creo que si por algo recordaré este año 2015 es porque fue el año en el que definitivamente me pasé del cada vez más innoble deporte del «balompié» al entretenidísimo basket. Sigue leyendo

Un equipo irreconocible, por Barney

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No he estado escondido estas últimas semanas, como alguno de mis colegas me ha echado en cara. La dolorosa derrota por 0-4 frente al eterno rival no ha tenido nada que ver, de verdad. Por supuesto que me ha dolido, pero sobre todo por la actitud de los míos, por la sensación asumida de inferioridad, y por lo que nos ha tocado aguantar a nuestros amigos culés (alguno queda).  Sigue leyendo

Las canteras y el tráfico de menores (II), por Barney

(Viene de Las canteras y el tráfico de menores (II), por Barney)

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El Real Madrid y La Fábrica

Hace años, durante su primer mandato, Florentino Pérez acuñó la famosa frase acerca de “un equipo de Zidanes y Pavones”. El tiempo termina poniendo a cada uno en su sitio (Mou en la calle, Beckham en Hollywood, Guti en el jurado de Splash), y de la carrera de Pavón lo cierto es que poco más se supo. Florentino nunca ha apostado por la cantera, salvo como moneda de cambio para abaratar fichajes mediáticos. Durante cuatro años hasta el portero suplente era extranjero, un polaco como Dudek. Cualquiera antes que uno de la cantera, pese a que Sigue leyendo

Las canteras y el tráfico de menores (I), por Barney

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Una mentira repetida mil veces no termina convirtiéndose en verdad. Por muchas veces que se repita. Que el Barça sea el equipo de la cantera y el Madrid el de los millones es una simpleza de tal calibre que cae por el propio peso de las pruebas. Cierto es que Florentino no ayuda a cambiar esta opinión por su empeño en desprenderse de los buenos jugadores de la cantera para traerse a supuestas estrellas extranjeras que en buena parte de los casos aportan más impacto mediático y venta de camisetas que verdadero buen fútbol, pero lo del Barça, con sus «valors» y su «La Masía no se toca», es un negocio que se parece más a una red de tráfico de menores en toda regla. Sigue leyendo

Ni valors, ni valores, por Barney

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Bartomeu hablaba recientemente de «los valores que hacen que seamos más que un club«. Florentino Pérez no se quedaba corto y decía que “en el palco del Bernabéu transmitimos valores”. A mí me dejan un tanto perplejo, y como estoy un poco hasta las pelotas de tanta tontería, me surge la duda: ¿hablamos de equipos de fútbol o de una ONG? Sigue leyendo

¡¡¡Ba-lon-ces-to!!! (Barney)

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En mi urbanización todavía no había dejado de oírse el eco de nuestros gritos de «¡Campeoooones, campeoooones, oé, oé, oé!», cuando he decidido sentarme frente al ordenador para colgar una entrada que llevaba tiempo queriendo escribir. El Real Madrid de baloncesto acaba de ganar su 32ª liga frente al eterno rival, y lo ha hecho a lo grande, ganando en el Palau, sin sufrir demasiado (un poco en el tercer cuarto) y poniendo un contundente 3-0 en el marcador. Hace apenas un mes disfruté a lo grande también con la victoria en la Euroliga en el Palacio de los Deportes de Madrid (ahora llamado BarclayCard).

Habrá quien me quiera tachar de ventajista por ponerme a escribir cuando ganan los míos, o habrá quien recurra al tópico de «ya están los merengues agarrándose al baloncesto cuando les falla el fútbol». Y se confundirán, porque ya dejé mi particular enhorabuena a los culés la misma noche de su victoria en la Champions de fútbol, o una entrada muy crítica con el Madrid de fútbol apenas unas horas después del 4-0 que el Atleti nos enchufó este año.

«¡¡¡Ba-lon-ces-to!!!», gritó Pepu Hernández en 2006 tras la victoria de la selección española en el Mundial de Japón. Era su llamamiento por este deporte, porque se le prestara más atención. Porque un buen partido de ba-lon-ces-to fuera en las noticias por delante de un entrenamiento del Madrid de fútbol, o de la llegada de Messi y compañía al aeropuerto el día antes de un encuentro. Chorrada de noticias.

Pues bien, el Madrid de baloncesto lo ha ganado todo este año: Supercopa, Copa del Rey, Euroliga y Liga española. Y lo he disfrutado desde el principio. Como un enano, en compañía de mi hijo. No es ventajista por mi parte, ni me estoy agarrando al basket porque el fútbol nos haya fallado, entre otras cosas porque este año, por primera vez en mi vida, nos hemos hecho abonados del baloncesto. Cada día me gusta más, hasta el punto de superar al fútbol ahora mismo en mis preferencias. Y no soy el único, tengo varios amigos que me han comentado lo mismo esta temporada. Por eso digo que quería escribir este post desde hace tiempo.

El que haya seguido estos modestos escritos habrá visto lo harto que estoy de las soplapolleces del fútbol, como en aquel I love this game! allá por septiembre, en el que comparaba el esfuerzo y la dificultad de los jugadores de baloncesto frente a los señoritos del fútbol que se siguen quejando por jugar miércoles y domingo. Comentaba también la capacidad del deporte de la canasta de adaptar las reglas para buscar más espectáculo, sin complejos, sin medias tintas, no como esa FIFA de mangantes. En Que aprendan también del rugby ponía a caldo el teatro y la poca nobleza de algunos futbolistas, tretas impensables en otros deportes como el rugby o el propio baloncesto.

Este año en el Palacio hemos disfrutado de cada partido, hemos visto un espectáculo enorme, vistoso, entretenido, un público entregado a su equipo y sobre todo, un ambiente mucho más sano que el del fútbol. Voy poco al Bernabéu (cuestión de pasta, con unos precios vergonzosos en ocasiones) y he sentido rabia y asco al ver a miles de personas pitar a los «nuestros». A Marcelo, porque estaba gordo, a Ramos por perder un balón, a Arbeloa, «¡cono!», a Illarra,… Lo de Casillas ha sido lamentable, tampoco quiero insistir. Se va a ir por la puerta de atrás. Como Hierro, Del Bosque o Raúl. Qué crack eres, Florentino. Reconozco que he sentido envidia del Barça y la despedida de Xavi. Ahora podrá ser jardinero, su vocación frustrada, siempre opinando del estado del césped.20150621_123426

Por mil razones me estoy alejando del fútbol y estoy cada día más cerca del basket. En el Palacio de los Deportes no se pita a los jugadores, sino todo lo contrario. Sólo alguna vez hemos visto algún amago de pitada, algún pito hacia Rudy en esos días en que se lanzaba varias mandarinas desde 8 metros. Mi hijo ha grabado algún vídeo del ambiente mágico que hemos tenido en esta temporada que acaba de terminar.

La plantilla de baloncesto

Qué equipazo hemos tenido estos últimos años. Basándonos en los nacionales, los Sergios («¡Llull, quédate!»), Rudy y el que algunos daban por acabado y ha sido MVP de la temporada, Felipe Reyes.

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El tío con más huevos que ha llevado esta camiseta después de Fernando Martín. Los extranjeros han servido para complementar esa base nacional:

– Gustavo Ayón, el mexicano al que el Barça no quiso, y que ha ido mejorando partido a partido, tanto en defensa como en ataque.

– K.C. Rivers, un tío que llegó como tirador, pero al que Laso ha sabido controlar y reconvertir en un buen defensor. Y sólo le dejaba tirar en posiciones claras, no como al principio de temporada, que lanzaba mucho más.

– Jonas Maciulis, el lituano que ha jugado pocos minutos, pero ha cumplido siempre (en la final de la Euroliga estuvo enorme).

– Carroll, el mejor tirador de la ACB, pero inconstante. Ha sido clave en días en los que se le necesitaba, como en la final de la Euroliga, o como esta tarde (canastón a falta de 18 segundos).

– Marcus Slaughter, torpe como pocos en ataque, pero muy ágil y válido cuando hacía falta defender, incluso a los bajos del equipo rival, como en la anterior eliminatoria contra el Valencia Basket.basket2

– Los pívots altos, los dos más flojos de toda la plantilla esta temporada. A Salah Mejri le faltan los kilos que este año le sobraban a Bouroussis. Supongo que ahora al acabar la temporada nos enteraremos de por qué el griego no ha jugado ni un minuto en los play offs, un tío con sueldo de futbolista y que hace apenas tres años estaba en el quinteto ideal de la Euroliga. Ahí pesaba algo más que el sobrepeso. Ha sido el «Mirotic» de esta temporada.

basket5– Dejo para el final a uno de mis favoritos, el Chapu Nocioni, MVP de la final de la Euroliga. Ese argentino al que le debemos el punto extra de intensidad en defensa y en ataque que tanta falta hace en momentos del partido. Sus dos triples de hoy o de la final de la Euroliga, o los tapones de la final de Copa son sus grandísimas aportaciones a estos títulos.

– Campazzo y Doncic han contado con pocos minutos, pero estábamos todos tan eufóricos en la grada que celebrábamos sus salidas a pista como si fueran un premio para nosotros. «Chaval, calienta, que vas a salir».

Detrás de todos ellos, organizando el cotarro, Pablo Laso. El año pasado estuvieron a punto de cesarlo tras perder la Euroliga. Le criticaron muchísimo todas sus decisiones, aunque la única reprochable, a mi modo de ver, fue que en la final de liga contra el Barça hiciera lo que no había hecho el resto del año, rotar poco y fundir a los jugadores. Jugar con 7 la final, cuando el resto del año lo había hecho con los 12 de la plantilla.

Ha aprendido muchísimo y se le ha notado este año, en la Final Four, y en la liga. Le ha dado varios baños a Xavi Pascual, un tío que me cae muy bien, pero al que me temo que se van a cargar.

La renovación del equipo de fútbol

No nos hemos comido un colín en fútbol, y lo que es peor, el Barça lo ha ganado todo. Así que ahora toca renovar al equipo y lo que debería hacer Florentino es seguir el ejemplo del basket. Como de baloncesto no tiene ni idea, no se ha metido a tomar decisiones. El problema es que se cree que sabe de fútbol (al igual que todo españolito medio, entre los que me incluyo), y por eso toma las decisiones que toma.

El primer paso, traer a un entrenador que conozca bien la casa, Rafa Benítez, como en el baloncesto con Laso, ya lo ha hecho. Ahora que le deje hacer, espero que no se meta en las decisiones deportivas: Bale jugará sí o sí, Casillas es un símbolo, vendo a Makelele porque no es comercial, y como he vendido a los medios centros, me traigo a Gravesen o Pablo García, los buenos jugadores siempre se entienden, aunque jueguen en el mismo puesto, Beckham-Figo, Danilo-Carvajal,…). Me temo que si se mete en la parcela del entrenador, para septiembre tenemos una espantada de Benítez a lo Camacho.

Y una vez que deje al entrenador tomar sus decisiones, que se base en los jugadores nacionales y lo complemente con los extranjeros, no a la inversa. He sentido vergüenza con alineaciones del Madrid con nueve y diez extranjeros. En este aspecto también he sentido envidia del Barça.

Que no se carguen la competición de baloncesto

Un último apunte y acabo. Las últimas 4 finales de liga de baloncesto las han jugado el Madrid y el Barça, como 3 de las 4 últimas Copas del Rey, o las últimas 3 Supercopas. La igualdad con el resto de equipos se ha reducido mucho, aunque no tanto como en el fútbol, y se puede terminar cargando la competición. Entre esta disminución de la competencia y los horarios tan pésimos de la final, las audiencias han sido bajísimas, no han llegado al millón de espectadores.

La pasta del fútbol puede acabar con un espectáculo como es la liga ACB, como ya explicamos recientemente con las cuentas anuales de Madrid y Barça (déficits de 18 y 24 millones que sólo equipos con la pasta del fútbol pueden cubrir). El baloncesto europeo es más atractivo que la NBA, aunque los jugadores no tengan ese físico portentoso ni sean tan espectaculares. Es mucho más táctico, con estrategias, cambios de ritmos, defensas, juego en equipo,… Que no se lo carguen, por favor. Y ahora, a Cibeles, que este año sólo el baloncesto me ha llevado hasta allí (el Mundialito y la Supercopa de Europa no merecían tal viaje).

Cara Barney

 

 

 

 

Fair play financiero, ¿quién se lo cree?, por Barney

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Ya tenemos aquí las semifinales de Champions: Bayern de Munich-F.C. Barcelona, y Real Madrid-Juventus.

El Madrid está en semifinales por quinto año consecutivo, el Barça juega por octava vez en los últimos diez años y el Bayern de Munich se clasifica por quinta vez en los últimos seis años. La presencia de estos tres equipos en las semifinales de las últimas temporadas se ha convertido por tanto en una constante en la que se cuelan ocasionales aspirantes como el Atlético de Madrid, el Chelsea, el Borussia Dortmund y el Manchester United. El cuarto semifinalista, la Juventus, pese a ser uno de los grandes de Europa, llevaba más de una década sin pisar esta fase de la Liga de Campeones.

La UEFA tiene montado un sistema y una competición en la que parece que le interesa que sea de este modo, con menos aspirantes reales, porque aumentan las rivalidades, más “partidos del siglo” y clásicos, nuevas revanchas,… Y si no basta con la competición deportiva propiamente dicha, se la inventan individual (Cristiano vs Messi, Guardiola vs Mourinho, balones de Oro, premios Puskas y chorradas similares), o hasta de marcas (Nike vs Adidas).champions 2

Es un negocio. Un gran negocio de proporciones desconocidas. Opaco, marrullero y corrupto. Un negocio blindado al que Blatter y sus secuaces intentan proteger a toda costa. Con normas ilegales, como aquella que impide acudir a la justicia ordinaria para defenderse. O aquella otra que impedía la libre circulación de trabajadores dentro de la Unión Europea (destrozada por la “Ley Bosman”).

Por eso me hace tanta gracia cuando oigo a los dirigentes de la UEFA hablar del fair play financiero. Tienen la indecencia de vendernos la idea de que se establecen unas reglas comunes de financiación para evitar que el poderío económico prime sobre el deportivo. Claro, claro, y yo voy y me lo trago. Por eso es sólo una casualidad que Bayern, Barça y Real Madrid tengan un puesto casi permanente en las semifinales.

Afortunadamente esto es un juego y como tal, mantiene un componente real de competencia deportiva, o de suerte, y por eso a veces nos encontramos sorpresas como las del Atleti o el Borussia compitiendo dignamente contra los todopoderosos y millonarios clubes mencionados. Y por el contrario, tenemos casos de equipos millonarios que dilapidan su fortuna en fichajes erróneos como el Chelsea, el PSG o el Manchester, cuyos puestos en el “ranking financiero” no se corresponden con sus prestaciones deportivas reales. Soy consciente de que en la última década Chelsea y Manchester han logrado las mismas Champions que Madrid y Bayern, pero sus presencias en las últimas rondas han sido más ocasionales que las de los tres que considero un peldaño por encima del resto.

El problema es que esta tendencia de los grandes a acaparar posiblemente aumentará en próximas temporadas, como en las ligas nacionales, que están muertas ahora mismo. Se las han cargado. Al año siguiente de sus magníficas temporadas, los grandes de Europa en pasta desmantelan a esos equipos que intentan entrar al reducido grupo de privilegiados, como le pasó al Borussia, cuyos dos mejores jugadores, Lewandoski y Gotze, acabaron en el Bayern (y Reus seguro que se va pronto), o el Atleti, que perdió a Diego Costa, Courtois y Filipe Luis (y seguro que pierde a Arda y Koke en breve). Ya hablé hace unos meses de la poca alegría que sentí al ganar la Supercopa de Europa al Sevilla cuando solo en el banquillo teníamos varias veces el presupuesto del Sevilla en el terreno de juego. En ese mismo post elogié los méritos del Atleti del Cholo por ser capaz de ganar la liga española y bordear la Champions con tan pocos mimbres.

Diapositiva1Como los seguidores habituales de este blog saben de mi forofismo madridista, y con el deseo de evitar críticas, he elegido precisamente las cuentas de mi equipo para explicar algunas curiosidades de este negocio del fútbol. Este inmenso negocio en el que no existe el fair play financiero que predica la UEFA. En estas cuentas se puede observar la máquina de ganar dinero que es el Real Madrid, independientemente de los títulos.

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Me he permitido situar los importantes, Ligas y Champions, porque las Copas, Supercopas y Mundialitos, entran en otras categorías. En estos 15 años el Madrid ha pasado de unos ingresos de 118 millones de euros a 663, ¡ojo!, 663 millones de euros. Incluso esos años en que el Madrid no se comió un colín, los tres y pico de la anterior etapa de Florentino, el equipo seguía aumentando sus ingresos. Ganó lo económico sobre lo deportivo, los jugadores «mediáticos» sobre las necesidades del equipo (Beckham, cuando ya tenías a Figo, por ejemplo). Entre los grandes éxitos de Flo está haber echado con malas formas a Vicente del Bosque para traer a un entrenador que el Presidente definió como «moderno», porque, todo hay que decirlo, tenía mejor presencia que Don Pantuflo y hablaba un correctísimo inglés. Así estuvimos, comiéndonos los mocos durante varios años y viendo al Presi presumir de ser el equipo más rico del mundo.

Pero sigamos con algunos detalles de las Cuentas del Madrid, como el desglose de sus ingresos, o la evolución del resultado bruto de explotación:

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La parte superior del cuadro recoge el desglose de ingresos, en el que se ve que se ha pasado de ingresar cero euros por partidos amistosos y compromisos internacionales a un 13% de los ingresos, unos 70 millones de euros al año. Así no es de extrañar ver al equipo jugando trofeos absurdos en países con regímenes no democráticos solo para ingresar más pasta. Da igual el equipo, el físico de los jugadores, da igual que para ellos estos viajes sean una ruina, no importa que en abril nos lamentemos de esos torneos absurdos en China o Catar.

Para mí otro detalle importante es la reducción del peso de los socios y abonados, que cada vez importan menos a la Junta Directiva. Y en cuanto al resultado de explotación, hay una explicación curiosa en las cuentas al descenso en los últimos tres ejercicios: las primas a los futbolistas por los títulos. Es decir, que ganar títulos es más gravoso para la cuenta de resultados que perderlos en las últimas rondas. Curioso. A lo mejor por eso Florentino no se pone nervioso nunca, porque pase lo que pase, él siempre gana.

Que el Real Madrid sea una mina de hacer dinero no es algo criticable, no quiero referirme en este post a eso. He analizado las cuentas del Barça y tienen una evolución similar. Son las consecuencias simplemente de la explotación de unas marcas reconocidas mundialmente y a las que se intenta sacar el mayor partido. Mi crítica viene por el lado de la competición. El Madrid y el Barça son antagónicos en todo menos en el reparto de la pasta del negocio. Y aquí coinciden en dos puntos:

– Uno, cuanto más blinden el sistema para avanzar en la competición (no olvidemos que el sistema de grupos en la Champions se inventó después de un par de años en que algunos grandes de Europa cayeron en el mes de noviembre), cuanto mayor sea el reparto económico por llegar a las últimas rondas, mayor será el desequilibrio con el resto de equipos.

– Y dos, el reparto del dinero de las televisiones. Que el Madrid y el Barça se hayan repartido más del cincuenta por ciento de los derechos televisivos en los últimos años atenta contra la competición. Los clubes acaban de firmar un manifiesto por un reparto equitativo, pero no me creo que lo consigan. Y si firman algo en esa línea, llegarán los amigos de Josean de la CNMC para invalidar el acuerdo, porque unas empresas privadas no pueden repartirse un mercado libre como es el de los derechos televisivos. Evidentemente, las cadenas no van a pagar lo mismo al Madrid o al Barça que, con todos los respetos, al Granada o al Getafe. Y continuaremos agrandando la brecha hasta convertir la Liga en el tostón que es actualmente.

Todo esto jamás ocurriría en Estados Unidos, donde de verdad saben de espectáculo y de mantener la igualdad en la competición. Miremos la NBA, por ejemplo. Una norma como el draft nos parece impensable en España. Imaginemos a ese chaval de Hospitalet de Llobregat que desea desde su nacimiento triunfar en el Barça y le dicen tras el sorteo que se tiene que ir al Almería. O a ese chico de Móstoles que nació con un escudo del Madrid en el pecho y que se tiene que ir al Athletic de Bilbao. Imposible, no ocurrirá jamás. Pero por lo menos alguien tenía que evitar ese robo de jugadores desde las propias canteras. Próximamente le dedicaré una entrada a esas fábricas de jugadores… y de promesas incumplidas.

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Pero hay otros modos de controlar la igualdad en la competición y la NBA mantiene otras normas como el tope salarial de las plantillas, por ejemplo, o el veto a determinados traspasos, como ocurrió con nuestro Pau Gasol. De haber existido esta norma en Europa, tenían que haber prohibido que Lewandoski y Gotze fueran al Bayern, por ejemplo, o que el Barça se llevara medio Sevilla (Alves, Keita, Adriano, Rakitic), o que el Madrid fichara a lo mejor de la segunda fila de equipos (Ramos, Isco, Illarra, Modric, James, Bale). Hago un paréntesis para hablar de Illarra. Es tal el apego de Florentino Pérez al negocio que voy a empezar a creer en las teorías de algunos que dicen que los 40 millones de euros de su fichaje se deben al interés de adjudicarse para ACS la remodelación de Anoeta.

Claro que de aprobar ciertas normas, el negocio sería menor. Y eso no interesa a los presidentes de los grandes equipos ni a los mandamases de la UEFA.

Un último cuadro extraído de las Cuentas del Real Madrid: Diapositiva5

La sección de fútbol gana 73 millones de euros al año, la de baloncesto palma 18. Y sin embargo se mantiene entre los mejores de Europa. Con el dinero del fútbol, claro. Las fichas de los jugadores triplican los ingresos de la sección.

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La sección de baloncesto del Barça pierde más todavía, 24 millones de euros al año. Pero ahí sigue, pagando salarios de futbolista a jugadores que no lo están generando. Puro fair play financiero. O alguien lo frena o se van a cargar el baloncesto también. Nuestro eterno rival es mes que un club, concretamente tiene algo de ONG que se permite tirar 6,7 millones en el balonmano, 2,7 millones en el hockey, o ¡5,2 millones en el fútbol sala! Luego celebran los títulos como si tuvieran méritos más allá del exterminio de la competición.

Lo cierto es que yo soy del Madrid y que mi «hooliganismo» hace que me comporte exactamente igual. Pero en el fondo, muy en el fondo, me gustaría que las cosas fueran de otra manera, aunque no sé si estaría preparado para luchar cada diez años por la permanencia o celebrar como un éxito alcanzar la Europa League.

Ahora, a tomar Turín, y luego, como Leonard Cohen, «We’ll take Berlín!»

Cara Barney