
– Pensé que no querrías hablar del partido, Barney.
– No, ningún problema, Ziang, ya he tirado un par de tabiques de casa a martillazos y me encuentro más relajado. ¿Qué tal, cómo lo has visto en el campo?
– Pues genial, un espectáculo, hay que ver cómo lo viven estos culés. Tienen una mezcla de odio y euforia hacia el Madrid que a nosotros los chinos nos costaba entender. Y en la segunda parte, durante quince o veinte minutos les he visto callados. Con miedo. A mi alrededor había alguno que era un manojo de nervios, no paraba de decir «puto Madrid, puto Madrid», y olía un poco en la grada.
– Sí, a alguno se le relajan los esfínteres en estas situaciones. Yo vi un 2-0 en el descanso en una eliminatoria de Copa que casi remonta el Madrid y si no lo hizo fue por el de siempre. Hoy durante unos minutos he pensado que era posible, con el tiro al palo de Modric y sobre todo con el cabezazo de Benzema a las nubes, no me jodas, dónde coño lo ha tirado.
– Hoy no te quejarás del árbitro, ni del VAR.
– No, la derrota ha sido justa, sin paliativos, aunque se ha visto que el VAR se va a manipular como se ha manipulado todo en esta competición desde hace casi dos décadas. El penalti de Varane yo creo que sí es, aunque es la típica de Suárez dejando la pierna atrás y buscando el contacto con el defensa, pero sí es. Lo sorprendente es el uso del VAR cuando el árbitro no ha pitado nada y deja seguir la jugada, pero le avisa, cómo no, el pelirrojo del que ya te había advertido ayer. En ese momento tuve clarísimo que lo iban a señalar.
– Bueno, pero entonces el VAR ha acertado.
– Creo que sí, pero me quedo sin saber por qué no se ha utilizado en la entrada de Busquets a Isco en la segunda parte, que a mí sí me ha parecido penalti, o por lo menos genera dudas, o sobre todo, en la agresión, una más, en el pisotón del uruguayo Suárez a Nacho.
– Lo tuyo con Suárez parece fijación.
– Sí, lo reconozco, es el tipo más asqueroso que he visto en mi vida, pero se le consiente absolutamente todo. La entrada de hoy es de roja si vas vestido de blanco o se la haces a Messi, pero no ha sido solo esa. Hay algunas normas absurdas, pero que existen, como que no puedes mostrar mensajes en la camiseta en una celebración…
– ¡Y Suárez lo ha hecho!
– Pues eso es amarilla, igual que celebrar el gol en la grada. Eso son dos amarillas, más la roja por el pisotón a Nacho, pero, nada, se irá de la Liga sin que le hayan echado una sola vez.

– Pues hoy ha sido el mejor del partido, nos habríamos quedado sin su partidazo.
– A mí las normas me parecen absurdas, pero son las normas, aunque está claro que no para todos, como las manos de Piqué o los agarrones de Mascherano, cosas a las que nos hemos acostumbrado. Y sí, es un jugadorazo, su cabezazo era mucho más complicado que el de Benzema, y la diferencia es que él lo ha enchufado y Karim lo ha mandado a las nubes. Hoy ha salido todo mal: tres goles del guarro y otro del «unpoquitomenosguarro» Arturo Vidal, que no había hecho nada desde que está en el Barça.
– El otro día dijo Tomás Roncero que «vaya fichaje».
– Sí, lo leí, y en ese preciso instante supe que hoy marcaría, aunque haya jugado solo diez minutos.
– ¿Se acabó la Liga?
– Bufff, pues quiero creer que no, porque he visto cosas más difíciles que esta. Al fin y al cabo son solo siete puntos de desventaja, con todas las cagadas que ya se han cometido. Y este Barça es peor que el de otros años, me preocupaba más cuando estaban Neymar, Iniesta o Xavi. Pero para poder remontar hay que cambiar muchas cosas.
– Y el entrenador, ¿no?
– Pues sí, no veo otra, está bloqueado, igual que los jugadores. A mí Julen siempre me pareció un triste, tanto en la selección como en el Madrid, pero confiaba en él después de los primeros partidos, porque parecía tener un plan de juego, una idea, que es lo que tantas veces le ha faltado al Madrid. Pero se ha equivocado en muchas cosas, poniendo a jugadores fuera de forma y dejando en el banquillo a otros, los bandazos con Ceballos, Vinicius, Odriozola, Mariano,… No le veo capaz de motivar a los jugadores, hoy han vuelto a regalar el primer tiempo y un gol en el primer cuarto de hora. Ya no queda otra, y eso que no me emociona la llegada de Conte. Yo ponía a Pablo Laso, a repartir «lasinas», porque esto va de gestionar caracteres, no tanto de conocimientos tácticos o técnicos.
– Isco dijo el otro día que había que echarlos a todos, y hoy Casemiro, a pie de campo, ha dicho algo parecido, que todos los jugadores están fatal.

– Así es, algunos son una sombra de lo que fueron, los que llegaron más lejos en el Mundial, como Varane o Modric, pero también los españoles, como Isco, Ramos, Asensio o Nacho, y los que tuvieron unas vacaciones largas, casi peor, como Bale o Benzema. Pero el problema no es solo físico, sino mental.
– ¿A qué te refieres?
– A regalar un tiempo, al despiste de toda la defensa en el primer gol, a la lentitud de Varane en el segundo, a la cagada de Ramos en el cuarto, pero sobre todo a la pasividad ante la agresión de Luis Suárez a Nacho. No sé, el día del 5-0 Ramos le metió un viaje a Messi al final del partido, el del 0-4 Isco le soltó la pierna a Iniesta, o Marcelo a Fábregas tras el enésimo piscinazo en una Supercopa. No defiendo la violencia, pero había rabia en esas acciones. Hoy, tras el pisotón de Suárez, yo estoy en el campo y le arranco la cabeza. Y nada, no ha habido nada, no le han rodeado, ni insultado, ni mentado a la concha de su madre, que eso lo entiende bien. Nada.
– ¿Y aun así no tiráis la toalla?
– Eso nunca. No lo hicimos tras caer ante el Leganés, cuando escribí aquel Ser o no ser del Madrid, o tras la desastrosa era de Benítez, y la paciencia, o la fe ciega, nos llevó a otras dos Champions. Además, y esto te va a sorprender, el 5-1 me trae buenos recuerdos.
– ¿Qué dices? ¿Un 5-1, buenos recuerdos?
– Sí, en la temporada 99-00 el Zaragoza nos enchufó un 1-5 y esa misma temporada ganamos la Octava. En 2003 el Mallorca nos clavó otro 1-5 en las últimas jornadas de Liga, y aun así el Madrid ganó el campeonato.
– ¡No fastidies!
– Sí, parece que así nos gustan las cosas. Va con nuestra historia. En la segunda Copa de Europa del Madrid, hace más de sesenta años, el Madrid perdió 6-1 en Copa del Rey contra el Barça, y solo once días después levantábamos el trofeo europeo. Nos gusta tocar fondo para resurgir con más fuerza.
– Mira qué chiste he recibido: «Ojalá ser Lopetegui para no tener que ir a trabajar mañana».

– Sí, oh, qué bueno, graciosísimo. Ahora nos toca aguantar a los amigos culés y a esos otros que han aparecido en los grupos de guasap después de mucho tiempo callados: los atléticos. Los mismos que hace cuatro días callaban y palmaban 4-0 contra unos alemanes en los que la figura era un descarte del Madrid, Achraf. Pero déjales, con su Balón de Oro Griezmann, ese jugador que lleva la mitad de goles que Benzema. Son felices por unos días, como los periolistos que se la tenían guardada a Lopetegui desde su fichaje antes del Mundial.
– En Barcelona estaban eufóricos, les he visto como si hubieran ganado la Champions.
– Eso ha dicho Jordi Alba, pues déjales, que sean felices, que disfruten, que esto no se ha terminado todavía. Somos el Madrid.





Con C de Castafiore.
Castafiore, la espantosa Cantante de ópera que atormentaba al Capitán Haddock en los libros de Tintín, lo que he pretendido decir es que en mí provocaba un rechazo similar al que lograba en el Capitán. El problema es mío, lo sé. Y además reconozco que me gustaban mucho Freddie Mercury, Queen y sus míticas Canciones. Un sacrilegio, lo sé.
Con C de Cataluña.
Con C de Cine.
La ópera no ha tenido en el Cine el buen encaje que sí han tenido otros géneros como los musicales. La última película que vi relacionada con el género es Florence Foster Jenkins, sobre una millonaria sin ningún talento interpretada por Meryl Streep. ¿Puede haber algo más horrible que las arias de ópera mal cantadas? Repetir los fallos hasta la extenuación en los ensayos, supongo. Quizás una aguja punzante entrando por el oído haga menos daño.
Con C de Carisma.







Ja, ja, ja, me puedo reír a mandíbula batiente porque este chiste se lo escuché contar en directo a un gitano, el humorista vallisoletano Vaquero. El hecho de ser gitano y presumir de su condición le permitió hacer un monólogo en el que satirizar sobre otros colectivos como los chinos. O decir frases que me doblaron de la risa como:







El deterioro medio de los ingresos por familias no se ha repartido del mismo modo: las clases bajas pierden, la clase media se mantiene y las clases altas, los triunfadores de la gran crisis, arrasan. Algunos premios Nobel llevan años advirtiendo de esta aberración, como Joseph Stiglitz, con El precio de la desigualdad (Ediciones Taurus), en el que
Y si algunos premios Nobel, la CEOE, el FMI y decenas de consultoras y estudios señalan sus peligros, ¿por qué no se hace nada para frenar la desigualdad, la precariedad del trabajo y los salarios bajos? Dentro de no muchos años lamentaremos la imposibilidad de pagar unas pensiones dignas, el envejecimiento de la población, el deterioro de los servicios sociales que no podrán mantenerse por la debilidad de la recaudación tributaria de los estados, y quizás nos preguntemos si no se podía haber hecho algo antes. Mucho antes.
