San Petersburgo (I): cómo no entrenar un maratón

2019-02-14.jpg

LESTER, 29/06/2019

«El día que corras una maratón pensando solo en cómo poner un pie y luego el otro el mínimo tiempo posible en el suelo y nada más, bajarás de 3h:30 seguro. Pero no te sabrá igual de bien que esta, ni tendrás estos detalles e historias para contarnos». Este es el comentario a modo de consejo que me dejó el amigo Tulaytulah, una bestia del maratón con varias marcas por debajo de las 3 horas y cuarto. Un tipo ante cuyas marcas ni siquiera puedo rebatir con el socorrido «es que eres mucho más joven que yo», puesto que ambos entraremos en la cincuentena en unos meses con apenas quince días de diferencia.

Cada vez que me pongo a preparar un maratón suelo comprar un libro relacionado con el asunto, para ir cogiendo motivación, ambiente, sabios consejos que no seguiré, etc. y esta vez el título que encontré en la librería me trajo directamente al comentario de Tulaytulah.

51Keouk5t1L._SX327_BO1,204,203,200_

«No pienses, corre más», de nuestto africano de Vallekas, Chema Martínez. Lo repetí varias veces como un mantra. «No pienses, corre más. No pienses, corre más». Lo tengo, es eso y solo eso, correr, como Forrest Gump. «¡No, joder, ya estás pensando en películas!»  Concéntrate en dar un paso más, en hacer un kilómetro más rápido que el día previo durante los largos meses de entrenamiento que se avecinan. «Eso, voy a preparar una selección de temazos cañeros para corredores, o mejor dicho, la playlist top for runners, por estar a la moda anglochorra». Me habría dado un collejón de haber tenido la flexibilidad necesaria para hacerlo. Estaba claro que iba a seguir pensando más y corriendo menos, así que para qué esforzarse en concentrar todos los esfuerzos en los entrenamientos, trataría al menos de disfrutarlos.

Y aquí estoy un año más, fiel a mi cita con el maratón, el decimoséptimo desde 2004, a menos de 12 horas de salir al asfalto a dejarme la piel, la última gota de sudor y el último gramo de fuerza.

He tenido amigos nada aficionados a esto de las carreras y los maratones que sin embargo suelen leer (y dicen que hasta disfrutar) mis crónicas y alguna vez me han dicho que me anime a escribir un libro. «Además, podría ayudar a gente que está empezando a correr o que se plantea cómo terminar una prueba tan larga».

Ah, no, amigos, hay verdaderos expertos en este asunto, gente muy sabia y experimentada que te puede ayudar a preparar y finalizar un maratón. O a mejorar tu marca, o a evitar lesiones, o hacerlo más llevadero, pero si yo algún día me lanzara a esa aventura el título sería precisamente el contrario: Cómo no entrenar un maratón. Y de subtítulo: Y disfrutarlo pese a que las piernas me recuerden los errores cometidos.

20190629_152948.jpg

Mientras leía el libro de Chema Martínez iba anotando todas esas cosas que hago mal:

– Descansar: dice el bueno de Chema que hay que dormir ocho horas mínimo y si es posible diez. Creo que no decía diarias, porque eso sería de todo punto imposible, así que lo he reinterpretado a mi manera y he tratado de dormir diez horas cada dos días. En mi calendario de entrenamientos añadí este año dos nuevas filas, la primera de las cuales indicaría mediante un sistema de semáforo las horas de sueño. Más de 7 horas, luz verde. De 6 a 7, luz amarilla. Menos de 6, luz roja. Y mi plan de entrenamientos está tan repleto de luces rojas que prefiero no hacerlo público. Y solo dos luces verdes en cuatro meses.

– No entrenar en ayunas: y dejar que pasen dos horas del desayuno antes de meterse en faena, eso dice Chema, pero a veces salgo a unas horas en las que solo están los chicos de la recogida de basura (o la basura que se está recogiendo), así que lo he tenido que hacer varias veces.

– El alcohol, la cerveza: hay que reducirlo o suprimirlo directamente. Aunque hay teorías sobre las bondades de la hidratación que proporciona la cerveza, lo cierto es que son mayoría los que no aconsejan su ingesta. La segunda fila que añadí a mi calendario fue para apuntar las cervezas consumidas en estos meses. Un emoticono de una jarra por cada tercio de litro, y era tal el número de jarras que aparecían en el cuadro en los dos primeros meses que acabé por hacer una firme promesa: aparcamos la cerveza hasta después del maratón. El propósito duró menos de una semana, y ha habido tal cúmulo de eventos sociales en este mes de junio que… que… que sí, que voy a llegar bien hidratado.

– No entrenar en cinta: igual que lo de las ayunas, no me queda otro remedio, así que la mitad de mis entrenamientos ha sido en cinta. Me viene bien sobre todo para las series, porque pongo la máquina a tope de revoluciones y eso solo se para con la mano o dejándome caer y empotrándome contra la pared del fondo, y mi terquedad suele vencer al miedo a la caída, así que aguanto ahí a tope esparciendo el sudor a las locas del gimnasio.

20190629_130349.jpg

– Descansar los días previos: yo no quería andar mucho los días previos, pero el nuevo aeropuerto de Moscú es tan inmenso que creo que me hice medio maratón en la escala, lamadrequemep… Era como la T4, o les sobraba hormigón, o alguien se llevaba comisión por cada metro cuadrado. Luego llegas a una ciudad espectacular como San Petersburgo y no te vas a ir al hotel a descansar, así que nos la hemos pateado a conciencia. Mientras esperaba el barco para descansar, he aprovechado para estirar los gemelos.

20190629_180212.jpg

Mirad el detalle del folleto: San Petersburgo en 5 días, jajajaja, ¡si me lo he recorrido en dos!

– Alimentación: nada de probar cosas nuevas, ni mezclar. Bueno, pues ahora mismo tengo en mi estómago pasta, jamón, queso, una sopa de pollo, una barrita de cereales, otra de proteínas que me han dado en la Feria, más pasta, un capuccino, un plátano, dos mandarinas y una cerveza calentorra y sin alcohol que también me han dado en la Feria.

20190629_103825.jpg

La añadiré a mi lista de cervezas espantosas que me he pimplado por ahí. Me la ha ofrecido una rusa guapísima que me ha recordado al gran Groucho Marx: «vaya rollo de fiesta, la cerveza caliente y las mujeres frías». Para compensar me he tomado una buena cerveza al mediodía, más mezcla para el estómago. La rubia es la mía, mi » no rubia» se ha tomado la negra belga.

20190629_142700.jpg

– No practicar otros deportes mientras preparas un maratón: no puedo, no. Me niego. Llevo años jugando con mis colegas y no puedo dejarles, me gusta mucho más que algo tan solitario como entrenar un maratón. El 2 de junio jugué mi último partido, pero en los 3 meses previos jugué 13 partidos de fútbol y 11 de baloncesto.

Screenshot_20190629-213140_Gallery.jpg

A veces me duele todo el cuerpo cuando voy a entrenar, el cuerpo no recupera ya los golpes en 24 horas, a veces ni en 72, pero sigo disfrutándolo. Hay quien dice que corro riesgos de lesionarme, pero la naturaleza o la genética, o la herencia de mis padres, no me dio un talento innato para el fútbol, ni una gran estatura, ni una velocidad envidiable, pero me dio un esqueleto de Terminator, casi indestructible bajo una apariencia humana. Al acabar el maratón pierdo incluso la apariencia humana y estoy más rígido que Robocop. Pero sonrío. Siempre.

20190629_093149.jpg

A ver qué tal se me da la carrera mañana. El recorrido es estupendo, muy agradable para la vista, muy llano, unos veinte grados de temperatura. El único problema va a ser el viento, que se prevé que sea como hoy, entre 22 y 35 kilómetros por hora. Mirad las banderas de la foto. Si se mantiene la dirección de hoy, los últimos 6 van a ser terribles, ojalá cambie, me venga de cola y mueva ese hermoso pandero hacia la meta. Una meta que, por cierto, va a ser de las más bonitas que he atravesado nunca, si no la que más, junto al impresionante Hermitage.

20190629_194519.jpg

A ver si consigo despistar al duende cabrón. ¡Deseadme suerte!

 

Una gran muralla a China (II), por Josean

Chino sinograma crisis

Concluí la primera parte con esa reflexión «trumpiana» acerca de poner una Gran Muralla arancelaria a China y frenar su invasión, algo que parece preocupar al presidente norteamericano tanto como la entrada por tierra de sus vecinos del sur. Intento racionalizar mis temores ante esta invasión y me pregunto qué es lo que no me gusta de este new order. El libro La imparable conquista china (Juan Pablo Cardenal y Heriberto Araújo, Crítica, Editorial Planeta) me ha dejado con mal cuerpo tras cada uno de sus capítulos, pero, ¿por qué?

Chino de china 2El primer capítulo nos cuenta la guerra por los recursos naturales tomando Groenlandia como escenario de batalla. El gobierno chino lleva años tratando de hacerse con el control de la producción y distribución mundial de las llamadas tierras raras, que en realidad son un grupo de metales básicos para la industria tecnológica (pantallas LED, baterías de coches eléctricos, teléfonos móviles, fibra óptica,…). «China, de hecho, monopoliza el 97% de la producción mundial y el 100% de las más pesadas. Ello es consecuencia tanto del uso intensivo de mano de obra barata que requiere su producción como del elevado impacto medioambiental de sus procesos». Estados Unidos, Europa y Japón abandonaron su producción, lo que «se confirmó como un error estratégico a partir de 2009».

La respuesta del gobierno chino a los aranceles norteamericanos ha sido amenazar con reducir o cortar directamente el suministro de tierras raras a Estados Unidos, que importa de China alrededor del ochenta por ciento de estos materiales imprescindibles para el desarrollo de su industria tecnológica y de energías renovables.

La expansión china en África se debe al mismo interés: invertir en desarrollo e infraestructuras en el país a cambio de que los gobiernos africanos le cedan el control de las reservas naturales. El interés chino en Groenlandia se centra no solo en la explotación minera, que traería graves daños medioambientales, sino también en aprovechar el deshielo del Ártico para abrir nuevas rutas marítimas «…que supondrían una alternativa más atractiva en términos de ahorro de tiempo y costes a los canales de Panamá y Suez».

China exportaciones 2

El segundo capítulo nos cuenta las estrategias de los millonarios chinos para sacar sus fortunas del país, primero con esos paraísos del blanqueo que son Macao y Hong Kong, y después «colonizando» países a base de pasta, países como Canadá y Australia que invitaban a conseguir la nacionalidad a aquellos inversores que adquirieran propiedades o demostraran tener un patrimonio determinado. Con motivo de la crisis fueron muchos los países que vieron en el poderío económico chino una posibilidad de atraer capital a sus maltrechas economías y hasta una treintena de ellos, muchos de ellos europeos, crearon programas similares para obtener la ciudadanía o la residencia fiscal a cambio de inversiones de tamaño medio-alto.

Malta puso encima de la mesa su particular propuesta: «650.000 euros a cambio de ciudadanía de la Unión Europea a todos los efectos». El Parlamento Europeo se opuso a esta medida con el 89 por ciento de los votos. Por su parte, Canadá tuvo que cortar su programa en 2014 ante «la avalancha de emigrantes financieros». En Australia se calcula que unos 200.000 chinos están entrando en el país cada año a través de diversos programas, lo cual supondrá una transformación total en unos pocos años dado que la población apenas supera los 25 millones de habitantes.

El libro fue publicado en 2015 y su lectura me ha parecido más actual e interesante de lo que quizás habría sido en el momento de su publicación. El tercer capítulo, titulado Diplomacia, comienza hablando de la Revolución en Hong Kong, los primeros movimientos de lo que ha terminado desencadenando en las protestas actuales. Los estudiantes empezaron a organizar sus movilizaciones en 2014 por «su percepción de que el proceso de integración de Hong Kong en China está poco a poco socavando sus libertades y modo de vida». El detonante para la movilización ciudadana fue la presentación por parte del Gobierno de Pekín del Libro Blanco sobre Hong Kong, que dejaba claro quién mandaba y el grado de autonomía de la isla. Con su interpretación restrictiva del artículo 45 de la Ley Básica, algo así como un remedo de Constitución para Hong Kong, se derogaba básicamente el sufragio universal, que estaba previsto inicialmente para 2017.

Los dos millones de ciudadanos manifestándose en las calles la semana pasada ante la ley de extradición a China no son fruto de un movimiento casual u ocasional. Y si los hongkoneses esperaban una reacción por parte de Occidente, ya han comprobado que no van a poder contar con ese apoyo. El silencio de Londres ante la situación de la que fue durante siglo y medio colonia británica demostró el temor a las represalias del gobierno chino.

En el Reino Unido saben cómo las gastan cuando se «ofende» a las máximas autoridades del gobierno chino, como ocurrió en 2012 cuando el Primer Ministro David Cameron y su segundo, Nick Clegg, «osaron» recibir al Dalai Lama en Londres. Pese a que se le intentó dar una apariencia de visita no oficial y apenas se hizo pública, pese a que se celebró en la cripta de la catedral de Saint Paul y duró únicamente 36 minutos, para el gobierno chino resultó ser una afrenta. Y la afrenta tuvo un castigo en modo de reducción de inversiones en la City que duró año y medio.

China 3

Francia sufrió represalias similares cuando Nicolás Sarkozy mencionó la represión en el Tibet, o Noruega, tras la concesión del Nobel de la Paz al disidente chino Liu Xiaobo, condenado a once años de prisión por un delito de opinión. El asunto de los derechos humanos me lleva al capítulo sexto, dedicado a las represalias que sufren los contrarios o los críticos al régimen. La activista pekinesa Cao Shunli tenía previsto participar en un seminario sobre derechos humanos en Ginebra en septiembre de 2013, para a continuación, un mes después, asistir a la revisión del estado de los derechos humanos en China, revisión que se realizaría en la ONU en octubre. Cao Shunli nunca cogió el vuelo a Ginebra y murió bajo custodia policial china en marzo de 2014, con evidencias de tortura y tras serle denegado el tratamiento médico. Las UPR (Revisiones Periódicas Universales) realizadas a China en febrero de 2009 y octubre de 2013 no pasan de ser unas recomendaciones para una mejoría que se produce con pasmosa lentitud, pese a que algunos de los estados afines al régimen chino destaquen los «espectaculares avances» del país en esta materia.

El séptimo capítulo está dedicado al espionaje a gran escala, al cabreo de los americanos ante el espectacular e inconcebible avance de la tecnología china, el cual no parece posible sin el saqueo directo de los servidores de las principales compañías norteamericanas. La detención de la directora financiera de Huawei es parte de esa guerra que ya ha tenido episodios como el ataque chino a los servidores de Google. El exconsejero de la NSA, Joel Brenner, va más allá al afirmar que fue «un ataque coordinado contra la propiedad intelectual de varios cientos de compañías en Estados Unidos y Europa» y que los piratas informáticos obedecen órdenes del Gobierno chino o «trabajan directamente con el Ejército de Liberación Popular con el objetivo de robar propiedad intelectual a Occidente».

El octavo y último capítulo está dedicado al aprovechamiento que han realizado los chinos de la crisis en Europa, a su modo de captar los principales activos de estados quebrados como el griego o llevarse a golpe de talonario empresas españolas, francesas o incluso norteamericanas. A la inversa no sería posible por las leyes proteccionistas chinas, pero el (deseable) liberalismo occidental les ha permitido controlar la mayor parte de activos estratégicos y de la deuda de las principales economías.

Parece que detrás de todo lo expuesto hay un plan de conquista similar al de los peores malvados de Spectra en cualquier peli de James Bond, pero si miramos un poco nuestro ombligo lo cierto es que el patrón chino ha replicado modelos ya conocidos en la historia. Si hablamos de colonización o expolio de los recursos naturales, los países europeos y Estados Unidos no están como para dar lecciones acerca de su presencia durante décadas en África, Oriente Medio o Sudamérica. Si había que cambiar a un dictador para mantener el control del petróleo se hacía, fuera cual fuese el precio en vidas humanas.

En cuanto al respeto por el medio ambiente, China ha copiado el modelo occidental de crecimiento y ahora es cuando se le ha exigido la responsabilidad que los gobiernos occidentales no tuvieron durante años. No se permitió la entrada de vehículos chinos en Europa entre otras cosas por las emisiones de gases, pero luego detectamos que Volkswagen llevaba años falseando los test de contaminación de sus motores.

Millonarios evadiendo sus fortunas a paraísos fiscales los ha habido siempre, y desgraciadamente seguirán existiendo. En cuanto a las peticiones de democracia en Hong Kong resultan graciosas si tenemos en cuenta que durante ciento cincuenta años los británicos no tuvieron ningún interés en desarrollarla.

Si hablamos de derechos humanos, parece evidente que los del bando de «los buenos» estamos varios cuerpos por delante de China, pero los Guantánamos o Abu Ghraibs, o las denuncias de tortura no investigadas en diversos países, o la censura en sus diversas formas, no permiten que Occidente lance la primera piedra con total libertad.

El capítulo referido al espionaje menciona la paradoja de que justo cuando Obama se reunía con el presidente chino Xi Jinping en junio de 2013 para hablar del saqueo salvaje sufrido por empresas norteamericanas saltó el caso Snowden, el inmenso espionaje masivo a sus ciudadanos y empresas realizado por la NSA, la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana.

En cuanto a aprovechar las crisis para comprar barato y beneficiarse de las desgracias ajenas es algo tan viejo como el propio mundo y está en la esencia misma del capitalismo.

¿Entonces, por qué sigue incomodándome esta invasión china? Pues no lo sé, pero lo logra. Quizás se debe a que preferíamos estar en el lado de los poderosos y llevamos mal que ahora sean otros los que llevan la voz cantante e imponen sus criterios. O quizás sea algo tan tonto como que en el fondo anhelamos/anhelo el american way of life, tener una pequeña casa con jardín, una familia perfecta, deportista y consumista que ve pelis y series americanas, viste con prendas de marca y estudia en las mejores y más caras universidades mientras uno compite por el mejor trabajo posible en el que dejar horas y horas para llevar un sueldo decente a casa. Puede que ese modelo nos guste, mientras que por el contrario nos repele el tópico del chino encerrado en su tienda dieciocho horas diarias, con toda la familia volcada en el trabajo, y malviviendo en una ciudad contaminada bajo un régimen opresor que coarta sus libertades.

O a lo mejor es eso, solo eso y sobre todo «eso»: un problema de libertad o de su ausencia.

 

Orgullo blanco, por Barney

Real Madrid 1

El Real Madrid logró ayer su 35ª Liga de baloncesto al imponerse al Barça Lassa en el Palau en el cuarto partido de la final. Según entrábamos en los últimos dos minutos y viendo que la distancia no se reducía, sino que incluso aumentaba, se me aflojó la enorme tensión que llevaba por cuarto partido consecutivo, me entró una gran bocanada de aire y por fin me bajaron las pulsaciones.

Me pongo muy tenso viendo los partidos de baloncesto del Madrid contra el Barça, o los de la Final Four de estos últimos y gloriosos años. Anoche respiré una enorme bocanada de aire de satisfacción, de alegría. De orgullo por mi equipo y por el grupo humano formado por Pablo Laso. Era como el teniente coronel Bill Kilgore (Robert Duvall) en Apocalypse Now, cuando rememora el napalm y aquella colina conquistada que «olía a victoria».

Quizás el napalm no sea el mejor símil para partidos como los de esta serie, pues si a algún equipo hemos visto querer arrasar a su rival como el mortífero compuesto químico ha sido sin duda al Barcelona Lassa de Pesic. El primer partido de la final fue claramente favorable para el Real Madrid, 87-67, y el entrenador serbio lo vio tan claro como nosotros los espectadores: cada vez que el balón circulaba con fluidez y los ataques eran superiores a las defensas el Madrid se escapaba, y sin embargo el Barça remontaba cada vez que el juego se atascaba, se enmarañaba, cuando se volvía bronco e incómodo.

Real Madrid 3

Así que el resto de la serie ha sido un festival de defensa kárate press como en los peores tiempos de Aíto. El baloncesto tuvo unos años en los que mi interés decayó ligeramente. Fueron los años de éxito de Maljkovic, Aíto, Obradovic, Messina, Ivkovic o el propio Pesic. Años de defensas que no bordeaban la legalidad, sino que la sobrepasaban directamente con una permisividad arbitral sospechosa. «No se pueden pitar todas las faltas», dicen a veces los comentaristas. Y no lo pedimos, podríamos contestar los aficionados. Lo que ocurre es que si ves que un jugador recibe tres golpes en la misma jugada, o acaba en el suelo, o con una brecha en la ceja, podían de vez en cuando pitar algo, ¡joder! No permitas que ese juego marrullero se apropie del espectáculo porque entonces el mismo se resiente. Que es lo que pasó durante aquellos años de baloncesto feo y partidos a sesenta o setenta puntos.

En pleno apogeo del baloncesto feo de manotazos en defensa y empujones en cada metro del campo, Pablo Laso fue elegido entrenador del Real Madrid y desde el principio hizo una declaración de amor por el juego ofensivo que trajo de vuelta a muchos aficionados. Una bendición. Un público que llena semana tras semana el Palacio de los Deportes animando a los nuestros a no desfallecer. Como en el segundo partido. Ese juego de ataque sin complejos fue el que, junto con el aliento del público, permitió remontar siete puntos en el último minuto con tres triples incluidos.

Mi mujer casi nos echa de casa a Barney Jr. y a mí según volaba el balón de Carroll por el aire con destino a la canasta. Pegamos un grito cavernícola de exaltación similar al proferido tras el palmeo de Thompkins en Belgrado un año atrás. Sabíamos que ese 2-0 nos daba media Liga. Brutal, grandioso. Al día siguiente vas a trabajar con una sonrisa diferente.

La ACB no quería permitir que la final acabara tan pronto y puesto que Peruga no fue suficiente en el segundo, sacó el mayor arsenal para el tercero: Hierrezuelo. No olvidemos que el Director Técnico de los Árbitros de la ACB es desde 2013 Francisco Monjas, el que perpetrara junto a Neyro la mayor venganza que se ha visto nunca en un terreno de juego, la del canario contra Petrovic en la final de 1989. Real Madrid 40, Barcelona 19. Esas fueron las faltas personales señaladas, el Madrid acabó con cuatro jugadores y el Barça ganó una Liga de vergüenza que la prensa cómplice disimuló como «heroica».

Volviendo a la final de este año, que el Barça repartidor de leñazos finalizara el tercer partido con solo 16 faltas es un insulto al aficionado. Se ve que el apellido Lassa que acompaña al Barça significa Los Árbitros Sicarios, S.A. El Madrid tuvo una última posesión, pero no podía forzar la falta porque los locales ni siquiera estaban en bonus. Es una broma pesada, algo inconcebible después de nueve minutos y medio de palos. Aun así se pudo ganar el partido y este equipo no perdió la cara en ningún momento, compitió hasta el último segundo.

Real Madrid 4

Con estos antecedentes llegamos al partido de ayer. Una derrota de los nuestros podía haber cambiado el estado de ánimo de ambos equipos de cara a un hipotético quinto encuentro. Pero los de Laso siguieron a lo suyo, a jugar, jugar y jugar, y sobre todo, a no entrar en las provocaciones o en la tentación de devolver los golpes que iban recibiendo de los locales. Lo bueno de este equipo es que cuenta con muchos recursos y cada día el protagonista puede ser diferente. Un día puede ser Randolph, Taylor o Llull, como en el primero, o Carroll y Rudy, como en el segundo, Thompkins en el tercero, o Causseur y Tavarez en el cuarto, y siempre, siempre, el omnipresente Facu Campazzo, el enorme base que no llega al metro ochenta, el argentino que demuestra que en el baloncesto la inteligencia o la lectura del juego son más importantes que el físico. Lo que importa es el conjunto.

Real Madrid 2

Es un equipo del que sentirse orgulloso, y así lo demuestran los jugadores con ese buen rollo entre todos ellos, con esa sensación de ser un grupo de colegas reunidos para hacer lo que mejor saben hacer, jugar al baloncesto y, además, hacerlo bonito. El equipo de Laso conquista con esta su quinta liga en ocho temporadas, otro título que sumar a las dos Euroligas, cinco Copas del Rey y cuatro Supercopas. Casi nada, viniendo de unas temporadas en las que el Barça era el claro dominador de las competiciones.

Hay detalles que demuestran que el grupo supera a los individuos, como que haya sabido sobreponerse a las salidas de Luka Doncic, Sergio Rodríguez o Nikola Mirotic en los últimos años, o como las muestras de afecto de tantos jugadores una vez han dejado la plantilla. Lo de Marcus Slaughter en el césped de Múnich tras el 0-4 del equipo de fútbol fue maravilloso. O las emotivas palabras del Chapu Nocioni al irse y cada vez que tiene ocasión de hacerlo.

Real Madrid 7

El esloveno Doncic, mientras se jugaba ser elegido rookie del año en la NBA y daba muestras de su calidad noche tras noche, no perdía la oportunidad de enviar un mensaje de ánimo a sus ex compañeros desde donde estuviera, o manifestaba en directo su indignación con el arbitraje padecido por el Real Madrid en la semifinal de la Final Four de Vitoria frente al CSKA de Moscú. Ahí se nos escapó la Euroliga de este año, una pena.

Real Madrid 8

Real Madrid 5

Nada más acabar la final de la Euroliga de la temporada pasada, con el trofeo recién recogido, las primeras palabras de Trey Thompkins fueron para el entrenador Pablo Laso y su comprensión ante los problemas familiares que había padecido durante la temporada. Estuvo dos meses en Estados Unidos atendiendo a su madre, volvió a tiempo de meter la canasta decisiva en Belgrado y en lugar de reclamar protagonismo quiso agradecérselo a Laso delante de todo el mundo.

Son muchos detalles los que me hacen sentir orgulloso de este equipo. Creo que reúne las virtudes que tanto echo en falta en el mundo del fútbol. Recordad cómo nada más acabar la final de la Champions en Kiev, Ronaldo y Bale reclamaron egoístamente su gloria, su pasta o más minutos, qué sé yo. O el esperpento de Ramos hace un mes con esa supuesta oferta de China que… que… que no, Presi, que yo me quiero retirar aquí.

Real Madrid 6

A Laso se le critican muchas cosas, la mala gestión de los finales de partido, las rotaciones, los pocos minutos de Carroll o Reyes, algunos cambios sorprendentes, pero lo que es indudable es el éxito de su apuesta y la gestión de egos de un grupo ambicioso y veterano como este. Solo queda felicitarle y animarle a que siga muchos años. Y a Florentino Pérez, que se fije en las claves del éxito de este equipo para trasladarlas a la sección de fútbol.

¡¡¡¡CAMPEOOOOOONES!!!!

Una gran muralla a China (I), por Josean

Chino de china 1

Hace unas pocas semanas estuve en El Puerto de Santa María, junto al paseo marítimo de la playa de Valdegrana, donde veraneé hace veintimuchos años. Me apeteció pasar por el lugar en el que cenamos muchas veces, el típico sitio con una carta de pescaíto frito y… pescaíto frito. Simple, riquísimo todo. En su lugar había un Hiper Asia.

En la zona en la que vivo en Madrid he visto desaparecer muchos comercios y restaurantes, pequeños empresarios que iniciaban sus negocios con ilusión y después de varios años de infructuosa lucha terminaban echando el cierre. Pero hay un restaurante chino abierto desde hace más de quince años con el local más grande de toda la zona, lo cual no me molestaría si no fuera porque nunca he visto entrar a nadie en el mismo.

En el Bazar Asia (no digo cuál porque todos tenéis uno cerca, seguro) abren de nueve de la mañana a once de la noche los siete días de la semana. Pese a que lo tengo vetado en mi familia, alguna vez me ha tocado ir a por algo a última hora y siempre hay cinco, seis o siete tíos trabajando, varios de ellos menores. Le pido ticket siempre y en la vida me ha dado una factura, sino el rollo de la calculadora o, cuando le pido factura, como mucho me da un papel en el que pone:

Art. 1 _____ 1,00

Art. 2 _____ 0,70

El IVA se estila tanto como en la provincia de Cádiz. Los adolescentes de la zona compran ahí sus bebidas y se van al parque que tienen enfrente porque «el chino no pide carné», como dicen mis hijos.

La broma con la que empiezo este post vale para Usera tanto como para amplias zonas de Madrid, Barcelona, Vancouver (donde su influencia se siente incluso en los ascensores y las supersticiones chinas), Melbourne o Nueva York. Atravesad la calle Leganitos y pasad por su peluquería china, masaje chino, restaurante chino, fundas de móviles chinos, fideos chinos, inmobiliaria china y parafarmacia china. Menos mal que no les dieron permiso para cambiar la fachada del Edificio España en la cercana Plaza de España, porque veía que acabábamos permitiendo un Edificio Hong Kong con dragones en la recién denominada Plaza de Beijing.

En lo profesional he tenido pocas experiencia con empresas chinas, pero tuve una con el Bank of China de la que salí bastante cabreado. El ICBC (Industrial and Commercial Bank of China) tiene su sede para España en pleno Recoletos, en una de las zonas más caras de Madrid. Entramos en la oficina y tuvimos una reunión cordial de algo más de una hora, pero en lugar de ofrecernos financiación de la manera en la que la banca suele hacerlo, nos dijeron que su modo de trabajo era diferente. Nos solicitaron toda la información técnica de nuestros productos, o que incluso les cediéramos una de nuestras máquinas para ofrecérnosla a mejor precio, fabricada en China y, entonces ya sí, financiada por el ICBC. Nos negamos, por supuesto, les hablamos de la propiedad industrial, el know how y todas esas cosas que no creo que les sonaran a chino.

chino de china 7

Un par de años después detuvieron al director general del banco y a otros cuatro directivos en una operación de lucha contra el blanqueo de capitales relacionada con la operación Snake, en la que se investigó a otras 47 personas que trabajaban en una red de tráfico internacional de mercancías eludiendo el pago de impuestos. Se les imputaban otros delitos contra la Hacienda Pública, contra los derechos de los trabajadores, contrabando, pertenencia a organización criminal y falsedad documental. Casi nada.

Venga, me olvido de todas estas cosas que hacen aflorar mi lado xenófobo que tanto me incomoda y me pongo a ver el fútbol. Ah, pues va a ser que no, porque el Madrid juega a un horario infame, una hora impropia para el fútbol, pero que LaLiga de Tebas acepta para que el partido se pueda ver en China, ese mercado de creciente interés porque parece que va a ser el que ponga la pasta en los próximos años. Ya han empezado a llevarse a jugadores de primer nivel ofreciendo salarios imposibles de igualar en Europa.

Pues voy a ver una peli, aunque si es moderna por supuesto tiene que tener un personaje chino en el bando de los buenos, porque el mercado chino es básico para Hollywood. Hay chinos ya hasta «en una galaxia muy, muy lejana», y si Hollywood se deja arrastrar por la imposición Rider, perdón, la inclusión Rider, esto será obligatorio aunque haya que forzar los guiones de modo salvaje.

Si todo esto no es una invasión silenciosa y consentida en toda regla, que venga alguien y me lo explique, por favor. Que trabajan mucho, que son austeros, que dedican su vida al trabajo, todo lo que queramos decir será cierto y contra eso no tengo nada que objetar, pero mi indignación no viene por eso sino porque no compiten con las mismas reglas. Hasta ahora he hablado de pequeñas anécdotas de la microeconomía, pero el asunto de fondo macroeconómico es mucho más serio. La inversión china en España creció un 162% en 2018 y seguirá aumentando si las empresas españolas ven que la solución a sus problemas financieros pasa, como está ocurriendo, por abrirse al capital chino.

Acabo de finalizar el libro La imparable conquista china, continuación de La silenciosa conquista china, de los periodistas Juan Pablo Cardenal y Heriberto Araújo, y el panorama que presentan es desolador. Como bromeaba alguien hace tiempo, «tenemos que empezar a decidir qué tipo de país es el que queremos dejar a los chinos».

A lo largo de sus capítulos los autores nos desgranan toda una trama organizada y dirigida por el gobierno chino para hacerse con el control de los recursos naturales, los activos estratégicos occidentales y la tecnología. Lo preocupante no es eso, sino que al igual que en los pequeños ejemplos que comentaba al principio, la adquisición de esos activos no se hace compitiendo limpiamente con las mismas reglas de mercado que se nos han marcado a todos. Y se llevan por delante lo que haga falta.

Por esta razón, estoy expectante ante la resolución del conflicto comercial entre Estados Unidos y China. Después de un año de guerra comercial, el gobierno norteamericano aprobó una subida del 10 al 25 por ciento de los aranceles a productos chinos importados por un valor cercano a los 200.000 millones de dólares, y amenazó con subidas similares a otros 300.000 millones adicionales. El déficit comercial de Estados Unidos con China se redujo un 14 por ciento.

No voy a poner a Donald Trump de ejemplo de nada, pero por lo menos se ha atrevido a frenar la invasión china. A su manera, eso sí, pero ha conseguido que las inversiones chinas en Estados Unidos cayeran un 83 por ciento en 2018. La falta de acuerdo se debe principalmente a la negativa del régimen chino a introducir reformas legislativas que protejan la propiedad intelectual y por asuntos derivados con la cesión forzosa de tecnología.

No es que las empresas europeas y norteamericanas hayan sido un dechado de virtudes allá donde han invertido, ni un ejemplo a seguir en muchos casos, pero por muchas razones me preocupa el poderío de la economía china. Por su opacidad, por la falta de transparencia, las trampas, por todas esas cosas de las que hablaré en la segunda parte.

Chino de china 4

Este mes se han cumplido treinta años de la matanza en la plaza de Tiananmen. Los amagos de parte de la población, estudiantes en su mayoría, reclamando mayores libertades fueron atajados a golpe de tanque. Algunos cálculos hablan de diez mil muertos, pero treinta años después continúa el silencio oficial acerca de lo ocurrido esos días. Y sin embargo seguimos abriendo las puertas de Occidente a este régimen que ignora los derechos humanos fundamentales y aprovecha lo peor del capitalismo amparado por la dictadura del Partido Comunista.

Chino de china 5

El éxito de su economía, cuyo PIB es veinte veces superior al de 1989, ha servido para sacar de la pobreza a buena parte de la población y esta ha respondido aceptando esa carencia de libertades. Según un estudio del Asian Barometer Survey, de Taiwán, el 63 por ciento de los chinos apoya el régimen político actual y son pocos los que ansían la democracia en el país. Seguro que no piensan del mismo modo en Hong Kong, donde dos millones de personas se han manifestado en contra de la ley que permitiría extraditar a China a sus ciudadanos.

chino de china 6

Los tiempos cambian. La Gran Muralla china se construyó hace más de dos mil años para frenar la invasión del país por potencias extranjeras. Quizás Donald Trump, el amante de los muros de contención, haya sido el primero en animarse a construir algo que empieza a parecer tan necesario como poner una Gran Muralla a China.

(Continuará)

Incombustible Rafa, por Barney

Nadal 1

Nadal ha vuelto a hacerlo una vez más y van doce. 12, ¡12 triunfos en Roland Garros en los últimos 15 años! Llega el mes de junio, afina su figura, fortalece las piernas, olvida las dudas y pone esa mirada de ganador que asusta a sus rivales desde los primeros puntos.

Da igual las dudas que acumule durante los torneos previos, las derrotas que haya podido sufrir, incluso ante rivales con los que no solía caer nunca, parece indiferente, inalterable. Nadal cumple años durante la segunda semana del torneo (3 de junio) y no solo no comienza su declive, sino que parece que cada temporada juega mejor. Este año ha estado muy sólido, sin apenas fallos, bien al saque, al resto, desde el fondo y tremendo desde la red.

Dominic Thiem es un jugador espectacular, quizás el mejor sobre tierra batida de los jóvenes que están por suceder al trío que se lo ha llevado casi todo en los últimos quince años. Le incluimos en el grupo de los «jóvenes» porque los «veteranos» Rafa, Nole y Roger Federer siguen dominando el circuito y los grandes títulos, pero en septiembre cumplirá 26 años. A los 26 años Nadal ya había ganado 10 Grand Slam, Federer 11 y Djokovic 6. Entre los tres han ganado 53 torneos grandes, es decir, lo que vendría a ser más de 13 temporadas completas. Una burrada, espectacular.

Durante estos años ha habido tenistas inmensos cuyo palmarés parece menor, pero es que el trío de abusones apenas han dejado que mojaran Wawrinka (un Roland Garros, un Abierto de Australia y otro de Estados Unidos), Andy Murray (dos Wimbledon y un Abierto de Estados Unidos), el argentino Juan Martín del Potro y el croata Marin Cilic (un Estados Unidos cada uno).

El partido de hoy ha sido impresionante, sobre todo en los dos primeros sets. El primero ha durado 56 minutos y justo cuando Nadal ha perdido su saque (2-3) ha dado sus mejores golpes y ha sacado lo mejor de sí mismo para doblegar al austriaco. No sé qué pasa por su cabeza (excepto, a veces, cuando juega contra Nole), pero el tío es capaz de sobreponerse a los peores momentos, a los break points adversos, y doblegar al rival. No solo les gana esos puntos, les come la moral, les hunde mentalmente. Hoy he visto a Thiem desquiciado por momentos, pensando en tirar la toalla como he visto en finales del pasado a Federer, Wawrinka, Ferrer y al propio Djokovic en la espectacular final de 2014.

El segundo set se ha ido hasta los 51 minutos y los últimos juegos han sido de lo mejor que se ha visto en mucho tiempo. Se lo ha llevado Thiem como se lo podía haber llevado Rafa, pero parece que el 5-7 adverso ha servido al manacorí para meterle todavía un par de marchas más a su juego y arrasar a su rival por 6-1 y 6-1. No creo que ese palizón final se deba solo al cansancio de Thiem, que tuvo que acabar el sábado su terrible semifinal contra Djokovic (que llevaba 26 partidos seguidos de Grand Slam sin perder), sino que mucho ha tenido que ver el nivel de Nadal. Se me acaban los calificativos, bestial, brutal, genio, puta máquina, inconmensurable, invencible. El gesto de Thiem al acabar el partido es el de un tío desesperado contando las temporadas hasta que se retire ese mamonazo que las devuelve todas y cada vez más fuertes y profundas.

Nadal 2

Nadal acaba de cumplir 33 años. 18 grandes a sus espaldas. En este blog escribí en mayo de 2015 sobre el gran Rafa Nadal, cuando algunos lo daban por muerto y acabado, y el propio Rafa se disculpaba con el público de Madrid por su mal partido en la final contra Murray. Ni muerto ni acabado. Ya le han enterrado muchas veces y siempre ha resurgido con más fuerza. El adjetivo que me queda es incombustible.

Los muertos salen a hombros, por Lester

Jard Poncela

«Los muertos, por mal que lo hayan hecho, siempre salen a hombros».

Esta mítica frase del dramaturgo Enrique Jardiel Poncela me viene a la memoria cada cierto tiempo, de modo especial cuando fallece alguien, da igual si ha sido la mejor persona sobre la faz de la tierra, un tío controvertido o directamente un redomado hijo de perra. Los muertos siempre salen a hombros, como los toreros triunfantes de la plaza, aunque su vida no hubiera sido precisamente un dechado de virtudes, o al menos no en su vertiente pública.

Parece como si la muerte tuviera la facultad de ennoblecer al fallecido, como si con la misma todas sus fechorías quedaran perdonadas, o al menos exculpadas. Por supuesto que hay que respetar a la familia del fallecido, mostrar las condolencias (si se les conoce) a los más cercanos, o al menos no ahondar en el dolor, pero llevo mal la falsedad y la hipocresía.

Si Alfredo Pérez Rubalcaba hubiera escuchado en vida los elogios que soltaron algunos de sus adversarios y (por qué no decirlo) enemigos tras su repentina muerte, no habría abandonado la vida política y a buen seguro habría seguido en la primera línea: «si tan bueno soy, si soy un hombre de Estado como ha habido pocos, si soy una de las figuras más relevantes de las últimas décadas, si soy un tipo indispensable para entender España, ¡no puedo irme a dar clases a la universidad, me necesitan!»

El presidente de Gobierno Pedro Sánchez fue uno de los primeros en subirse al carro de los elogios y quizás de los últimos en bajarse, porque su muerte ocurrió apenas tres días antes del inicio de la campaña electoral e interesaba mantener esa imagen revitalizada y de unidad del PSOE, una imagen que solo la muerte de alguien de peso podía lograr. El tratamiento informativo fue excesivo, especialmente en Televisión Española, la «tele de todos» que nunca es de todos, sino de quien manda. La realidad es que Rubalcaba no se hablaba con Pedro Sánchez y se había apartado de la primera línea entre muchas otras cosas por sus discrepancias, pero eso no iba a evitar el aprovechamiento de su desgracia:

Jard Rubalcaba.PNG

El fin de semana pasado falleció de modo inesperado otro personaje muy conocido, el futbolista José Antonio Reyes. Según han dicho algunos medios, circulaba a 237 kilómetros por hora y su apego a la velocidad era conocida por los que le rodeaban. En su accidente mortal se llevó por delante a su primo y  otro familiar quedó gravemente herido, ingresado con pronóstico grave. El futbolista era un tipo que caía bien, había jugado en el Sevilla, Real Madrid, Atleti, Arsenal, Benfica, Córdoba, Español, Extremadura, en la selección española,… un tipo con mucho más talento que cabeza. Su muerte fue una pena, como todas aquellas que suceden a temprana edad, pero fue consecuencia de su poco seso, como le ocurrió en otros momentos de su carrera profesional. Enseguida comenzaron las muestras de cariño, admiración, los elogios que hacía años no recibía, pero también llegó el mensaje discordante del ex portero Santi Cañizares:

Jard Reyes Cañizares

Cañizares nunca fue el más listo de la clase, ni el que mejor se explicaba, le vi hacer el ridículo hace años en una entrevista con Manel Fuentes, intentando hacerse el gracioso y explicar el sexo tántrico con poca fortuna, pero en su mensaje trataba de incidir en la inconsciencia del futbolista, o en la directa responsabilidad del jugador en su muerte y en el daño a otras víctimas. Lo hizo como tantas otras veces, mal, y no porque no tuviera razón en lo que trataba de explicar, sino por lo mal que lo decía. Le llovieron palos por todos lados, los «ofendiditos» que saltan ahora cada vez que alguien dice una frase fuera de lugar, por simple que pueda parecer. El propio Cañizares, hastiado de la polémica, terminó unas horas después diciendo: «Claro que merece un homenaje y un gran recuerdo por su carrera». Nadie dice lo contrario.

Cada vez que fallece un personaje famoso, suelo estar más atento a las reacciones que a la propia carrera del fenecido, salvo que sea desconocida para mí. Lo hago por dos razones: la primera, si conozco bien al personaje, porque no me interesa que me cuenten todo lo bueno que hizo obviando sus fracasos o errores, y la segunda, por la gracia que me produce escuchar ciertos halagos, especialmente de los que lo machacaron, atacaron o simplemente ignoraron en vida.

Si es un escritor quien muere, enseguida aparecen cientos de «amigos» que habían cenado o comido con él la semana anterior, lo cual conforma una vida social tan admirable como sorprendente para ser la última semana de vida de un tipo moribundo, o sacan un artículo muy personal con cartas antiguas o una supuesta conversación trascendente con «ese gran tipo que se nos acaba de marchar». Si es un actor o una actriz quien muere, los compañeros de profesión que no se ocuparon de verle ni de ayudarle a encontrar trabajo se desviven hablando de «un talento innato que no supo ser valorado». También lo sueltan algunos que fueron directores o productores que no llamaron a su puerta en años, qué digo años, en lustros o décadas.

A veces el personaje que se va a criar malvas es un tipo siniestro que no merece el más mínimo de los cariños, y ahí es cuando observas el difícil ejercicio periodístico de evitar decir que el muerto era un cabrón y siguió siéndolo hasta el último día de su vida, sin ni siquiera un arrepentimiento postrero que pudiera suavizar sus tropelías.

De Jesús Gil se dijo que era una figura «única, irreemplazable, carismática, excesiva», “un luchador nato”, o le veías atizando un puñetazo a José María Caneda, el antiguo presidente del Compostela, y el narrador decía que era «un tipo impulsivo, vehemente», «amigo de sus amigos». Menos mal que no me gano la vida blanqueando cadáveres.

Con todo, el fenómeno que más despierta mi atención en relación con estos asuntos luctuosos es la progresiva mejoría de la calidad artística de los trabajos del fallecido después de fallecido. ¿No ganaba batallas el Cid Campeador después de muerto? Pues algo parecido ocurre con algunos artistas, cuyos representantes o herederos logran vender todo lo que nunca imaginaron en vida, además de escuchar los elogios que jamás cosecharon mientras danzaban por este mundo. Suelen conseguir además otro hecho insólito: reciben de repente el respaldo de la crítica.

¿Habría merecido Heath Ledger los halagos que le llegaron por su papel de Joker en El caballero oscuro de no haber muerto? Pues elogios puede que sí, pero posiblemente poco más. Sin embargo, el actor murió un 22 de enero, justo en el momento adecuado para llevarse todos los premios: Globo de Oro, Óscar al mejor actor de reparto y el Bafta.

James Dean

¿Habría sido James Dean el mito en que se convirtió de no haberse matado en accidente de coche con 24 años? La leyenda del actor se multiplicó con su muerte, pese a que aún no se habían estrenado sus últimos trabajos, Gigante y Rebelde sin causa. Su mirada con el ceño fruncido se debía más a su miopía que a su habilidad interpretativa, y su voz en Gigante tuvo que ser doblada parcialmente porque resultaba poco inteligible. En esta misma película hay escenas en las que se ve a Rock Hudson con ganas de abrirle la cabeza por su sobreactuación, como en la escena de la soga, donde no es que le robara los planos, es que desviaba la atención. Fue su muerte la que lo convirtió en leyenda. Se le asoció al lema «vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver», erróneamente atribuida a Dean, cuando es una frase pronunciada por Humphrey Bogart en Llamad a cualquier puerta.

Club de los 27

Brian Jones, Janis Joplin, Amy Winehouse, Jim Morrison,… varios de los cantantes muertos a los 27 años cuya fama creció de modo exponencial tras su muerte. Como Kurt Cobain, del que llegué a leer en uno de esos panegíricos tras su suicidio: «al igual que Jimi Hendrix, supo marcharse antes de que lo cambiaran». Vamos a ver, que la muerte «ennoblece» para algunos, o dignifica incluso sus trabajos anteriores, pero de ahí a decir que pegarse un tiro en la boca como Cobain, o asfixiarse con los propios vómitos como Hendrix es «saber marcharse» hay un mundo.

A Antonio Flores le llovieron los elogios que nunca escuché en vida, que si era un gran compositor, o un estupendo letrista,… ¡hombreee! Que cuando no sabía cómo acabar la canción decía parachururuchururuchuru, parachururuchurururuuu, o ayayayayay esa camiseta, o mi gato hace uyuyuyuy, no nos pasemos solo por la desgracia sufrida.

El amiguete Travis nos contó una vez un esbozo de guion titulado Necrocinefilia, basado en parte en este fenómeno de exaltación del fallecido de modo trágico. Trata de un grupo de amigos que están deseando rodar sus historias y no tienen éxito con ninguna hasta que le cuentan a uno de los productores: «es que el guionista acaba de morir». Es mentira, por supuesto, tienen que ocultar y fingir la muerte del guionista, que «desaparezca» durante una temporada, pero consiguen el interés del productor, la pasta, ruedan la peli y alcanzan un notable éxito porque a la crítica le interesa esa «visión fatalista del autor, que sin duda preveía un trágico final en su vida». Pese a que el guionista quiere contar la mentira, salir a la fama y recoger su Goya, los compañeros le convencen para rodar una segunda película. Las mentiras ante la prensa van creciendo y creciendo tanto como la angustia del «falso fallecido» y… si alguien quiere saber el final de la historia que afloje la pasta para producirla.

Jardiel Poncela

En fin, que como decía Jardiel Poncela, los muertos, por mal que lo hayan hecho, siempre salen a hombros. Sabía bien de qué hablaba. Tuvo un final de vida con poco éxito, acumulando fracasos, pasando penurias económicas, y en su nicho dejó la siguiente frase como epitafio:

Epitafio Jardiel Poncela

Una final de Champions sin el Madrid

Final Champions 1

BARNEY, 02/06/19

«Tarde de expectación, tarde de decepción», como dicen en los toros. Esperábamos mucho de esta final y resultó un partido feo, trabado, incluso soso para lo que suelen ser los equipos ingleses. Actualizo la información al final de lo escrito ayer. Casi acierto la porra, pero Alisson demostró tener muy buenas manos, no como las de su predecesor.

Final Champions 10

BARNEY, 01/06/19

Voy a comenzar de prepotente sobrao (con la única intención de que trinen los antimadridistas) afirmando con convicción que se me hace raro una final de Champions en la que no esté el Madrid. Hasta ese nivel nos habíamos acostumbrado, se jugara bien o mal a lo largo del resto de la temporada. La última vez que se dio esta circunstancia fue el 6 de junio de 2015, hace casi cuatro años, cuando el Barça derrotó a una Juventus que entonces no era «un equipo de viejos».

Se me hace más raro aún presenciar esta final de Champions en mi ciudad, con autobuses y marquesinas engalanadas para la ocasión, con una Orejona enorme frente al Palacio Real, y pensar que la desastrosa temporada de los blancos nos ha privado de asistir una vez más al partido más importante del año.

dav_soft

Se me va a hacer raro que el Madrid no sea campeón de Europa después de 1.099 días. Hasta ahí hemos llegado, un período tan largo como los que solo Bayern Múnich (1974-76), Ájax de Ámsterdam (1971-73) y Real Madrid (1956-60) habían gozado en la historia de este torneo.

Pero sin duda para rareza la de los seguidores del Atleti cuando vean una Champions en su estadio, en un Wanda Metropolitano al que acceder por el bulevar de los sueños rotos, sueños destrozados en el minuto 93 o estrellados directamente contra el palo. Los atléticos podrán verla, visitarla, fotografiarse junto a ella,… pero solo por unas horas. Es una bonita metáfora de la historia de ese club, tan cerca que puedes rozarla con los dedos, pero nunca alcanzarla.

Por mi parte veré la final tranquilo y será la primera vez en los últimos cinco años que se de tal circunstancia. Me da igual quien la gane, no tengo filias ni fobias especiales hacia ninguno de los dos equipos, y según parece por el silencio de la prensa no hay deudas que pagar a nadie en esta ocasión. Lo digo abiertamente, me gustan ambos finalistas, me agrada su concepción del juego un tanto a la vieja usanza y el modo que tienen ambos entrenadores de plantear los partidos.

Final Champions 3

Ocurre que en esto del fútbol la emoción aumenta si tomas partido por uno de los contendientes, como ocurrió con el pasado Boca-River o con los partidos del Mundial que vi en directo, ya fueran un Dinamarca-Francia (con los rivales de los bleus, por supuesto) o un Nigeria-Islandia (con las islandesas, claro que sí). Así que pregunto: ¿con qué equipo voy esta noche?

Argumentos a favor del Liverpool:

Desde pequeño el Liverpool fue uno de esos segundos equipos que todos tenemos, como para mí eran el Ínter de Milán o la selección danesa. Una de las primeras finales que vi en directo fue la de 1984, aquella en la que derrotaron a los locales de la Roma en la tanda de penaltis. Por aquel entonces los reds tenían un equipo que cumplían la máxima del monólogo de Leo Harlem según la cual las marcas de ginebra escogen su nombre añadiendo una «s» a un jugador del Liverpool: Grobelaar, Grobelaar’s, la ginebra de moda, Whelan, pues Whelan’s, la ginebra joven, Neal, Neal’s, la más cool, etc, y así podríamos seguir hasta MacManaman y la ginebra más chic, la inventada MacManaman’s.

Final Champions 9

Solo dejé de ir con ellos en aquella terrible noche de Heysel en 1985, y aun así, era tal mi manía a los equipos italianos que mi subconsciente a veces prefería que ganaran los ingleses. Volví a vibrar con el Liverpool aquella noche de 2005 en Estambul cuando levantaron tres goles al Milán en una segunda parte memorable, con Xabi Alonso y Gerrard tirando del carro. Tiene a su favor una afición envidiable, con un himno mítico, el You’ll never walk alone, y este año (y ya es triste) nos ha regalado quizás la mayor alegría de la temporada, al menos la que mejores chistes nos ha traído: el 4-0 al Barça.

El Barça del mejor jugador de la historia de todas las civilizaciones y las galaxias interestelares, acompañado del mejor portero, el mejor central, el mejor lateral, el 9 estratosférico,… que se volatilizan cuando el conjunto cae derrotado con estrépito:

Final Champions 5

Argumentos a favor del Tottenham:

La cosa pintaba muy chunga para los madridistas tras la eliminación a primeros de marzo. Si ganaba el Barça andando, como había hecho toda la temporada, teníamos cachondeo asegurado. Si ganaba la Juventus, tendríamos que escuchar a Ronaldo decir que el Madrid era él y nada más que él, y tras su marcha el abismo. Pero si hubiera ganado el City del «inventor del fúpbol», nos habría tocado escuchar de nuevo todas esas cantinelas sobre la reinvención del juego, la verdad absoluta sobre el único estilo posible y su profeta Pep, el semidiós todopoderoso (entiéndase por «todopoderoso» contar con 1.400 millones de inversión).

Así que le debemos al Tottenham que se ventilara al City y a esos muchachotes rubios del Ájax que juegan tan bien al fútbol y que nos bajaron del pedestal tres años después. Son muchos puntos a su favor. Este artículo del As que intentaba echar mierda de nuevo sobre el Madrid me empezó a dar la pista sobre a quién apoyar:

Final Champions 6

Resulta que lo que intentaban vender sobre que «gracias a que el Tottenham se deshizo de lastres millonarios que se llevó el Madrid, el equipo pudo crecer», se convierte en un artículo que elogia casi punto por punto lo que ha hecho el Real Madrid en su gestión deportiva en los últimos ejercicios: vender bien para invertir en talento joven, reforzar algunos puestos con la cantera e invertir en un nuevo estadio. ¿Verdad que el artículo podía haberse titulado de un modo completamente distinto? «Un exitoso modelo de gestión similar al del Madrid», por ejemplo. Pero claro, hablo del As de Relaño, o de su émulo Vicente Jiménez, qué se puede esperar.

El Tottenham ha estado fuera y casi eliminado varias veces a lo largo de la competición:

  • Pasó la primera fase debido a su empate en el minuto 85 en el Camp Nou y sobre todo, gracias a que el Inter no fue capaz de ganar en San Siro en la última jornada al PSV Eindhoven.
  • Contra el City estuvo eliminado en el minuto 94 durante unos segundos, justo los que tardó el VAR en anular el gol de los locales y dejar a Pep con el mismo careto que con la declaración frustrada de independencia.
  • Contra el Ájax necesitó esperar al minuto 95 para completar su heroica remontada con el hat-trick de Lucas Moura. Tremendo.

Cuando un equipo ha tenido tantas veces el agua al cuello, está preparado para enfrentarse a cualquier reto.

Los entrenadores:

Me caen bien los dos, me parece que lo que han conseguido tiene un mérito acojonante. Final Champions 4Será la tercera final de Klopp, una con el Dortmund y la segunda consecutiva con el Liverpool. Su sonrisa transmite hambre y confianza a toda la plantilla, jugadores que corren como posesos, presionan y salen a la carrera sin pensar en especular con el balón en los pies. Pero Jurgen Klopp se pasó meses diciendo muchas tonterías acerca de la desgraciada lesión de Salah en la final de Kiev, y cayó en el ridículo al mantener la estupidez de la conmoción cerebral del portero Karius, el hombre de las manos de mantequilla que fue rápidamente enviado a Turquía para seguir con su carrera de errores.

Por el otro lado, el argentino Mauricio Pochettino está llamado a dirigir en un futuro no muy lejano al Real Madrid. Un tipo muy correcto, estudioso del fútbol, ex jugador y entrenador del Español, madridista, como no se cansa de repetir, y que nos regaló aquella genial frase acerca de si entrenaría al Barça en algún momento de su vida.

Definitivamente voy con el Tottenham, pero soy tan cenizo que ganará el Liverpool 2-1. Ganará el fútbol en cualquier caso, disfrutémoslo.

Actualización tras la final

Fue un partido feo, una final que me recordó a algunas de los ochenta y noventa cuando el que marcaba el primer gol se llevaba el título. Todo estuvo condicionado muy pronto por lo sucedido en el primer minuto, un penalti que yo sigo sin ver (¿no decía Valdano que no se podían pitar penaltis tan pronto?), aunque quizás con el Reglamento a aplicar desde la próxima temporada sí lo sea:

Por momentos pareció que el partido iba a finalizar 1-0 con un penalti que no era. Como la final de Heysel en 1985, cuando, una vez retirados los cadáveres (aun hoy sigo estupefacto con aquello), se decidió con un penalti fuera del área a Boniek transformado por Platini. En aquellos años decíamos que en televisión se veía clarísimo, que esto había que cambiarlo. Pues nada, ayer teníamos VAR, decenas de cámaras y que el árbitro se niegue a consultar la pantalla es uno de esos sinsentidos que no podremos comprender jamás. 

Hubo mucho miedo en ambos equipos, sorprendente en ambos entrenadores, y lo más imperdonable es ese miedo cerval a perder la posesión del balón. Van a tener que prohibir ceder el balón a los porteros o el campo atrás, porque ralentiza el juego, lo vuelve soporífero por momentos. No es ninguna barbaridad, igual que se aprobó la norma hace años para que los porteros no pudieran jugar con las manos en las cesiones de sus compañeros. Algo que mejore el juego.

El Liverpool no quería perder su ventaja y el Tottenham no quería exponerse demasiado en defensa ante un equipo con puntas tan veloces como los reds. Así que tuvimos un tostón de partido. El Liverpool se encomendó a Van Dijk en defensa y al buen hacer de Alisson en la portería. Klopp dijo muchas tonterías hace un año sobre la conmoción de Karius, pero bien que se gastó 75 millones de euros en fichar a un porterazo de manos recias como el brasileño, el crack que estuvo «el día de Manolas» y «el día del córner más Origi-nal del mundo».

Los Hotspurs no tiraron a puerta hasta el minuto 70, cuando Dele Alli lo intentó con la fuerza de mi hija. De mi niña cuando tenía cuatro años. Me parece un jugador muy sobrevalorado, como Eriksen o Pogba, dos que suenan para reforzar al Madrid. El Tottenham mejoró mucho con la salida de Lucas Moura, que no sé por qué no estuvo en el once inicial.

Ayer surgió un debate en algunos foros sobre si había sido la peor final de la historia de la Champions, y yo creo que no, me he tragado bodrios mucho peores que el de ayer, por flojo que fuera el partido.

  • 1988: PSV Eindhoven 0 – Benfica 0.
  • 1990: Milán 1 – Benfica 0.
  • 1991: Estrella Roja 0 – Olimpique de Marsella 0.
  • 2003: Milán 0 – Juventus 0.

Y hubo otra final aburridísima, disputada en Sevilla en 1986, pero cuyo hilarante desenlace nos dejó una sonrisa de oreja a oreja: Steaua de Bucarest 0 – Barcelona 0.

Fin de la temporada futbolística, a ver qué nos depara la próxima. Esperamos grandes cosas, o al menos una mejoría. El suelo está muy bajo.

Un recuerdo para José Antonio Reyes, una pena su fallecimiento en el día de ayer. Muy bonito el homenaje de su antiguo compañero Alberto Moreno.

Final Champions 11

DEP.