A ver cómo le explico el 6-1 al chino, por Barney

Hoy se cumplen quince días desde la “histórica” remontada del Fútbol Club Barcelona frente al Paris Saint Germain, y no pensaba ya a estas alturas hablar de dicho partido, pero me lo han pedido tantos amigos y colegas que yo, alma cándida de pluma fácil, no he podido resistirme. Sigue leyendo

“¿Por qué? ¿Por qué?”, o cuando Mou se transmutó en Barney (1ª parte)

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¿Por qué no se puede pitar penalti en contra del Barça?

diapositiva1 El Dato: en los últimos 64 partidos de liga, ¡64, casi dos ligas!, al Barça solo le han pitado un penalti en contra.

B. (de Barcelonista, Bartomeu o Bocachanclas, pero nunca de Barney): el Barça es un equipo que domina el juego, la pelota, el rival apenas pisa nuestro área. Sigue leyendo

Escuela culé de teatro, por Barney


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Termina 2016, año que será recordado por Usain Bolt, la Undécima del Madrid, la victoria de los Cavaliers,… y por la decadencia del teatro azulgrana en su modalidad de fingimiento extremo.

Me refiero, cómo no, a la botella-bomba-racimo de Mestalla. Sigue leyendo

No es solo una bandera, por Barney

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El magnífico documental de la ESPN Hermanos y enemigos (1991) nos cuenta de modo muy emotivo la amistad entre dos de los mejores jugadores europeos de baloncesto de finales de los ochenta y principios de los noventa: el croata Drazen Petrovic y el serbio Vlade Divac. El documental cuenta Sigue leyendo

Historias de la Historia que los culés no quieren oír (Cap. 3), por Barney

La verdad es que no tenía ninguna intención de escribir una tercera parte de estas historias de la Historia, pero una reciente conversación con un culé recalcitrante, así como algunos comentarios leídos en Internet acerca de los títulos del Madrid, especialmente los antiguos, me han empujado a hacerlo. El problema es la madriditis, la eterna comparación culé, el complejo de inferioridad que han tenido siempre, incluso en este siglo en que su número de títulos ha estado por encima de los del Madrid. Y lo que roza ya la paranoia, que es de lo que quería hablar, es el desconocimiento (interesado) del pasado. 31

Por desconocer, o lo que es peor, falsear, lo desconocen todo, como se vio en el reciente homenaje a Cruyff. Sigue leyendo

Historias de la Historia que los culés no quieren oír (Cap. 2), por Barney

 

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El Madrid no era (afortunadamente) el equipo del Régimen

Cada vez que alguno de mis amigos culés intenta desprestigiar el palmarés del Madrid me suelta lo mismo: “¡el Madrid era el equipo de Franco!”, eso cuando no me sueltan: “¡la mitad de vuestro palmarés lo conseguisteis gracias al Régimen!”

Enfrascado en esas conversaciones a voz en grito, propias de El chiringuito de jugones o programas similares, intento que mis colegas del otro bando escuchen mis argumentos, pero resulta imposible. No quieren oír algunas de esas verdades que ocurrieron en el pasado y que les pueden desmontar su patraña, así que las dejaré por escrito y se las enviaré por e-mail por si quieren conocerlas.

El Madrid era un equipo que alcanzó sus primeros éxitos a principios de la década de los 30, con la obtención de dos Ligas, la segunda de ellas en la temporada 1932-33. Sin embargo, desde el golpe del 36 hasta la primera Liga obtenida por el Madrid en la temporada 1953-54 transcurrieron ¡18 años! En esos 18 años el Madrid obtuvo dos Copas, en 1946 y 1947. Para ser el equipo del Caudillo, como dicen algunos, lo cierto es que el apoyo no se sintió demasiado. Dos títulos en 18 años.

Historias2Por el contrario, el F.C. Barcelona, equipo fundado por el suizo Kans Kamper (convenientemente catalanizado como Joan Gamper), se encontraba inmerso en numerosos problemas a principios de esa misma década de los 30: el suicidio de su fundador (acuciado por la crisis del 29), los problemas económicos por el descenso del número de socios (de 12.000 a menos de 3.000) y sobre todo el fusilamiento de su presidente en 1936, el político de Esquerra Josep Suñol. El Régimen decidió tomar directamente las riendas del club hasta tal punto que el presidente del club era elegido directamente por las autoridades franquistas (así sucedió hasta 1953). Si tomamos como referencia esos mismos 18 años que comentaba en el anterior párrafo, el apoyo del Régimen tuvo consecuencias directas: el Barça logró 5 Ligas y 4 Copas del Generalísimo. Nueve títulos en esos mismos 18 años. La década de los 50, la más cerrada del franquismo, previa a la leve apertura iniciada en 1960, vivió la consecución de 5 Ligas del Barça. Fueron los mejores años de Ladislao Kubala.

El Régimen de Franco finalizó en noviembre de 1975, y si alguno de mis colegas culés tuviera interés en hacer ese recuento de triunfos de uno y otro equipo comprobaría que el Madrid logró 14 Ligas y 6 Copas durante la dictadura, tiempo durante el cual el Barça obtuvo 8 Ligas y 9 Copas. 20 títulos nacionales de los madridistas frente a 17 de los catalanes. O los 11 del Atlético de Madrid (7 Ligas y 4 Copas) y Athletic de Bilbao (2 Ligas y 9 Copas). Parece que la dictadura de Franco fue mucho más ecuánime a la hora de repartir títulos que la actual dictadura de la pasta.

Si de verdad hubo un factor desequilibrante fue el fichaje de Alfredo Di Stéfano en 1953. En sus once años en el club blanco, el Madrid ganó 8 Ligas y 5 Copas de Europa, y dio comienzo a la etapa del que ha sido elegido por la Federación Internacional de Estadística como “el mejor club del siglo XX”.

Afortunadamente el fútbol pertenece a los jugadores y no a los dirigentes. Los grandes logros del club se deben a la “dictadura” de Di Stéfano con el balón (y de Puskas, Gento, Rial, Kopa y muchos otros) y no al infame Régimen de Franco. Otra cosa distinta fue lo que ocurrió en los años posteriores, el aprovechamiento que hizo el Régimen de los éxitos internacionales del Madrid. En un país aislado del resto de Europa, el Real Madrid se convirtió en el mejor embajador del país y en el representante más válido (palabras del Ministro franquista Alfredo Sánchez Bella) “para afirmar nuestra popularidad fuera de las fronteras”.

Trasladando al presente ese afán de desprestigio culé y llevándolo al bando del eterno rival, sería como decir que los logros del Barça se deben al Villarato y no a la “dictadura” de Leo Messi.

La minusvaloración de los logros pasados del Madrid es algo reciente, muy de esta época encendida y repleta de bocachanclas advenedizos. Yo creo que la mayoría de aficionados barcelonistas ignora que las relaciones de su club con el Caudillo fueron cordiales y fluidas prácticamente hasta el final de la dictadura. El Fútbol Club Barcelona otorgó al Generalísimo la Medalla de Oro del club no una, sino dos veces. Hace apenas una semana lo comentaba con un culé recalcitrante, el cual me dijo desconocer este hecho. Lo curioso es que estas condecoraciones se entregaron en 1971 y 1974, es decir, años y años después de esa época de supuesta represión franquista.

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La primera de ellas la motivó un hecho que no hace suponer una represión al club catalán, sino todo lo contrario: la concesión de dos subvenciones a fondo perdido por parte de la Delegación Nacional de Deportes para la construcción del Palau Blaugrana (21 millones de pesetas) y el Palacio de Hielo (22 millones). La segunda, en 1974, por los 75 años del club y como conmemoración de la inauguración de ambos complejos deportivos. El diario La Vanguardia recogía el acto de entrega con estas palabras:

“En el curso de la audiencia, el presidente del Barcelona agradeció todas las ayudas que ha recibido de la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes…”

Sé que la prensa no era libre en aquellos años y que años después, en 2003, Joan Laporta intentó retirar esa condecoración alegando entre otros motivos que fue “por imposición y por obligación”, pero lo que parece incuestionable es el dinero y el apoyo financiero del Régimen al club catalán.

No fueron estas ayudas las únicas que recibió el club por parte del Régimen que según el victimismo azulgrana les oprimía y perseguía con ahínco. A mediados de los cincuenta, en la época dorada de Kubala, el Barça construyó un nuevo estadio que sustituyera al ubicado en los terrenos de Les Corts. El coste de la construcción del Camp Nou se disparó de los 67 millones inicialmente presupuestados a unos 288, y la deuda que generó puso en peligro la viabilidad del club.Historias6

El Ayuntamiento de Barcelona ya había echado un cable modificando la calificación de los terrenos del nuevo estadio, pero el club solicitó que se modificara igualmente la consideración de los terrenos de Les Corts para que se revalorizaran y poder hacer frente a la enorme deuda que tenía el club. El Ayuntamiento se negó en repetidas ocasiones, el caso se judicializó y el pleito se enquistó. La junta directiva del club recurrió a sus contactos franquistas para desatascar una situación que estaba durando ya varios años. Según parece el interlocutor fue Torcuato Fernández Miranda, entonces Director General de Promoción Social y posteriormente Secretario General del Movimiento. El BOE del 23 de septiembre de 1965 recoge la modificación pretendida por el “oprimido” Barça con la firma del propio Francisco Franco. Apenas unas semanas después, Don Torcuato Fernández Miranda era elegido socio de honor del club. Aquella plusvalía por los terrenos de Les Corts pudo salvar de la quiebra al club, de un modo similar a la (criticadísima) recalificación de los terrenos de la Ciudad Deportiva y su venta para sanear la situación financiera del Real Madrid.

Los fichajes de Di Stéfano y Kubala

El fichaje que cambió la historia del fútbol no lo decidió Franco, sino el vil metal y la FIFA. Ya se ha escrito mucho del fichaje de Di Stéfano y no voy a aportar nada nuevo.

El Barça había llegado a un acuerdo con el River Plate para su fichaje en agosto de 1953, equipo que tenía sus derechos a partir del 15 de octubre de 1954, pero el jugador estaba enrolado hasta esa fecha en las filas del Millonarios de Bogotá debido a la huelga de futbolistas en Argentina. El Madrid había llegado a un acuerdo con este club un mes antes, en julio.

Historias7Aun así, Don Alfredo llegó a Barcelona en 1953, pero la FIFA indicó al Barça que no podía contar con el jugador hasta finales del 54, puesto que legalmente sus derechos pertenecían a Millonarios hasta entonces. El club azulgrana pudo arreglar la situación, pero se negó a pagar al equipo colombiano la cantidad que le reclamaba para anticipar su fichaje.

La Federación Española (apoyada en su decisión por la FIFA) adoptó una solución salomónica: Di Stéfano jugaría dos años en el Madrid y otros dos en el Barça, alternándose cada temporada (no puedo imaginarme esto a día de hoy, con Neymar o Ronaldo, por ejemplo). Esta solución no agradó a nadie y en octubre de 1953, tras un flojo inicio de temporada del argentino, el presidente del F.C. Barcelona (y supongo que no por imposición, ni obligación), José Vidal-Ribas, comunicaba la renuncia del club a sus derechos sobre el jugador. En su primer partido entre ambos equipos el Madrid ganaba 5-0 al Barça con dos goles (sí, que tiempos) de Alfredo Di Stéfano.Historias5

Otro caso bien distinto fue la llegada de Ladislao Kubala al Barcelona, fichaje que sí contó con el apoyo del régimen franquista, que vio en este exiliado húngaro una oportunidad de realizar propaganda anticomunista. No es una opinión mía, sino del periodista Alfredo Relaño, quien lo explica en su libro Nacidos para incordiarse (2012).

Y más, mucho más

Hoy ha muerto Cruyff, un grande como jugador y como entrenador. Descanse en paz. Armó un buen equipo en sus ocho años como entrenador, pero no fue ni de lejos un dream team, como ya comenté en una entrada anterior. Solo el interés desmesurado de la prensa pro-culé elevó a una categoría inmerecida a este buen equipo que en aquella época consiguió mucho menos que el Milán a nivel internacional, y que el Madrid en los campeonatos nacionales.

Podría seguir contando historias de la Historia que con el tiempo se han ido pervirtiendo, como las sorprendentes que convirtieron a un equipo que en sus primeros años no admitía jugadores catalanes en un representante del catalanismo, un club que adopta sus colores del Basilea F.C., ciudad de origen de su fundador, o cuya política de extranjeros originó que naciera la Sociedad Española de Football (hoy Real Club Deportivo Espanyol) para dejar claro qué equipo representaba a “los de aquí”, pero ya está bien por hoy, aquí lo dejo.

Para el fútbol cuenta el presente, o así debería ser, y hoy en día el Barça nos sigue mojando la oreja. Es la época de Messi, Iniesta, el Mordiscos y los “valors” de los que presumen y carecen. Solo espero que este ciclo acabe pronto, y que mientras tanto, los culés disfruten lo que tienen y dejen de tocar las narices con el pasado.

 

Historias de la Historia que los culés no quieren oír (Cap. 1), por Barney

 IMG-20160321-WA0009Hay que reconocerlo: estos últimos años el Barça ha sido el mejor equipo en España y uno de los mejores del mundo. Es el que más títulos ha ganado de largo. Con Messi al frente no necesita 16 penaltis a favor y 1 en contra, lo que ha hecho que algunos planteen cambiar su escudo por el que encabeza esta entrada. Lo cual no quiere decir que sea ni de lejos el mejor de la historia, por mucho que al calor de los recientes triunfos haya crecido su número de seguidores y la euforia les haga autoproclamarse los mejores de todos los tiempos y chorradas por el estilo. Sigue leyendo