El Informe sobre la Superliga

Cap. XXVIII y último de El club de los currelas muertos.

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar.

Hoy FINALizamos esta serie de recomendaciones que ha durado cuatro semanas y lo hacemos con un texto farragoso por momentos, sorprendente en varias de sus afirmaciones y que deja algunas conclusiones ambiguas que pueden marcar el devenir del fútbol de élite en las próximas temporadas. La lectura recomendada de hoy es el Informe de Conclusiones del Abogado General Athanasios Rantos sobre la Superliga y sobre la posible posición de monopolio de la UEFA, un monopolio que estaría afectando a los derechos comunitarios en materia de competencia.

Me ha llamado la atención que la Introducción comienza recordando lo que fue el caso «Bosman» hace treinta años. Puede que los mas jóvenes no lo recuerden, pero en aquellos años se dirimió si la «justicia deportiva» podía saltarse la normativa comunitaria en materia de derechos laborales y libre movimiento de los trabajadores. En aquella ocasión fue un jugador belga de segundo nivel el que consiguió lo que a la mayoría nos parece normal, y es que no prevalezcan las normas de un organismo de Derecho privado suizo dirigido por mandamases cuanto menos dudosos sobre la legislación comunitaria. Los catastrofistas perdieron entonces y (ojalá) perderán en el futuro.

Antes de entrar en materia conviene mencionar que la Resolución presentada esta semana no es vinculante, si bien lo habitual es que las sentencias del TJUE coincidan con dichas conclusiones en unos dos tercios de las ocasiones. En este blog ya nos ocupamos hace años de un Informe más que controvertido, en aquella ocasión sobre la renuncia forzosa a los intereses de demora del Plan de Pago a Proveedores de Montoro, y ya entonces dedujimos que primaron otros intereses sobre lo que parecía razonable y aún diría más, legal.

El litigio se plantea como una cuestión prejudicial presentada en un Juzgado de lo Mercantil de Madrid por los promotores de la Superliga (ESLC), sociedad de Derecho español, ante las declaraciones conjuntas de la FIFA y la UEFA para oponerse a la posible creación de una nueva competición. Según el punto 18 del Informe, «dicho órgano jurisdiccional alberga dudas acerca de la conformidad con el Derecho de la Unión de determinadas disposiciones estatutarias de la FIFA y de la UEFA, así como de las amenazas de sanciones o advertencias vertidas por estas federaciones, habida cuenta, en primer lugar, de la prohibición de abuso de posición dominante establecida en el artículo 102 TFUE; en segundo lugar, de la prohibición de las prácticas contrarias a la competencia establecida en el artículo 101 TFUE, y, en tercer lugar, de las diferentes libertades fundamentales garantizadas por el Tratado FUE, en la medida en que aquellas podrían utilizarse para debilitar cualquier iniciativa privada que pudiera competir en el ámbito de las competiciones de fútbol.» El resaltado del texto es mío.

Los propios Estatutos de la FIFA y la UEFA ya responden a lo primero, al abuso de posición dominante. La FIFA indica en sus Estatutos:

Y la UEFA por su parte:

Es obvio que el fútbol mueve mucha pasta y que van a batallar con sus «armas de siempre» para que no les quiten el negocio. La FIFA y la UEFA funcionan como monopolios, y por sus agresivas reacciones y amenazas deberían quedar contestados todos los puntos de la cuestión prejudicial. El Informe pasa entonces a analizar el «modelo deportivo europeo», un sistema abierto con ascensos y descensos, en el que «entre sus objetivos principales figura el de promover competiciones abiertas, a las que todos puedan acceder gracias a un sistema transparente en el que los ascensos y descensos de categoría mantengan un equilibrio competitivo y favorezcan el mérito deportivo, el cual constituye también un elemento esencial de dicho modelo». No es exactamente así. La ACB estuvo durante años sin ascensos y descensos porque los equipos de la Liga LEB no podían cumplir con los requisitos económicos de entrada. Y ocurre en casi todos los campeonatos profesionales organizados.

Continúa el Informe diciendo que este modelo «se apoya en un régimen de solidaridad financiera, que permite redistribuir y reinvertir en los niveles inferiores del deporte los ingresos generados por los acontecimientos y las actividades de la élite». Bueno, el despelote de la «solidaridad financiera» ha alcanzado su culmen con la irrupción de los jeques y los millonarios con fortunas sin límite para desequilibrar cualquier competición en la que participen sus clubes. Claro que según el abogado, «las características particulares de las actividades deportivas las distinguen de otros sectores económicos» y «es necesario un grado de igualdad y cierto equilibrio competitivo, características que diferencian al deporte de otros sectores, en los que la competencia entre operadores económicos conduce finalmente a expulsar del mercado a las sociedades ineficientes». ¿Se ha echado al PSG o al City por sus abultadas pérdidas, se ha descendido al Barcelona por su ineficiencia? ¿No, verdad?

Estas medias verdades ya hacen sospechar lo que se va a indicar a continuación, que no es otra cosa que el hecho de que, aunque las normas de la Unión Europea en materia de competencia digan una cosa, se las van a saltar o al menos flexibilizar. Este párrafo es revelador:

Cuando lo leí me recordó al descenso administrativo del Sevilla y el Celta allá por los noventa por un incumplimiento de la Ley, y cómo se movieron instituciones de todo tipo, también públicas, o las manifestaciones en las calles de Vigo y Sevilla para frenar la bajada a Segunda B de los clubes de fútbol de la ciudad. Se consiguió, supongo que por esas «características particulares del deporte» que permiten saltarse la Ley. Leer esto una semana después de saber que decenas de europarlamentarios han sido untados por el gobierno de Catar, dueño de BeIn (que controla los derechos del fútbol), del PSG, cuyo presidente Al Khelaifi dirige también la ECA (Asociación de Clubes Europeos), tranquiliza mucho.

El Informe continúa con una parte muy interesante sobre la que se ha hablado menos, que es el conflicto de intereses que supone que las federaciones deportivas puedan ser reguladoras y además realizar una actividad económica. Hace referencia a dos sentencias, una deportiva y otra sobre una profesión liberal, en las que «el Tribunal de Justicia declaró que, cuando una normativa atribuye a una persona jurídica, que organiza y explota comercialmente ella misma competiciones, la facultad de designar a las personas autorizadas a organizar dichas competiciones y de fijar las condiciones en las que estas últimas se organizan, tal normativa concede a dicha entidad una ventaja evidente sobre sus competidores. Por tanto, tal facultad puede llevar a la empresa que la ostenta a impedir el acceso de otros operadores al mercado en cuestión. Así pues, es preciso que el ejercicio de esta función normativa quede sometido a límites, a obligaciones o a un control para evitar que la persona jurídica de que se trate pueda falsear la competencia favoreciendo las competiciones que organiza o aquellas en cuya organización participa«. Nuevamente la parte subrayada es mía.

Quizás la parte más controvertida del Informe está en los puntos 63 al 82 sobre si la UEFA restringe la competencia por el efecto o por el objeto. El Abogado indica claramente que los clubes podrían seguir adelante con la creación de la Superliga:

«76. Así, nada impediría, en principio, a los clubes que forman la ESL seguir el ejemplo de otras disciplinas deportivas y crear su propia competición fuera del marco definido por la UEFA». Es la Euroliga de baloncesto, por ejemplo, el mejor ejemplo de que todo esto de lo que se está hablando no es más que una polémica creada para mantener un sistema que mueve mucho dinero. La salvaje reacción de Javier Tebas, presidente de LaLiga, por ejemplo, y los artículos falaces de muchos de los medios a los que ha regado con millones de euros en los últimos años. Es mentira. La Superliga no ataca, compite, ni limita las ligas nacionales, del mismo modo que la Euroliga no lo ha hecho.

Pero por otro lado reprocha a los clubes que quieran seguir perteneciendo a la UEFA, lo que llama «doble pertenencia». Viene a decir que tendrían que acatar las sanciones que les marcara la UEFA, pues «solo tendrían un efecto restrictivo en la medida en que los clubes afectados desearan seguir afiliados a la UEFA». Y aquí es donde la bajada (a medias) de los clubes ingleses o el Atleti del modelo de la Superliga puede dar al traste con el proyecto. Si todos los grandes siguieran adelante, la UEFA no podría frenar la Superliga. Pero han decidido decir en público y de cara a la UEFA que se bajan del proyecto sin haberse salido formalmente del mismo, quizás por las cláusulas de penalización que tiene el acuerdo de la Superliga. Solo se mantienen el Real Madrid, el F.C. Barcelona y la Juventus de Turín.

Llegado a este punto, el Abogado no sabe por dónde salir y se saca una frase que podría ser de los Hermanos Marx tanto como de Mariano Rajoy:

«78. Habida cuenta de las consideraciones anteriores, estimo que, aun cuando las normas controvertidas en el litigio principal puedan tener por efecto restringir el acceso de los competidores de la UEFA al mercado de la organización de competiciones de fútbol en Europa, tal circunstancia, suponiéndola acreditada, no implica manifiestamente que esas normas tengan por objeto restringir la competencia en el sentido del artículo 101 TFUE, apartado 1».

El régimen de sanciones solo afecta a los clubes si estos deciden seguir perteneciendo a las federaciones deportivas y a la UEFA. Es lo que pasó con la FIBA y la Euroliga en su momento, hay precedentes muy similares: «si estos últimos (los clubes) deciden «romper» con esta federación creando una nueva competición independiente y participando en ella, el riesgo de imposición de sanciones puede dejar de tener cualquier efecto disuasorio sobre ellos«. Y más adelante (punto 146), indica que la UEFA y la FIFA podrían sancionar a los clubes que no se acojan a sus normas, pero no a los jugadores, y este punto apenas se ha mencionado en la prensa: «No obstante, las sanciones de exclusión dirigidas contra los jugadores que no tengan ninguna implicación en el proyecto en cuestión son desproporcionadas, en particular por lo que se refiere a su exclusión de las selecciones nacionales».

Respecto a la explotación de los derechos televisivos, el Abogado General considera que la UEFA debe mantener el privilegio de la venta de derechos en exclusiva, se supone que para mantener la equidad del deporte. Pero es que además lo hace porque «la explotación de los derechos a los que se refiere el litigio principal guarda relación con un deporte que reviste una «considerable importancia social»», para luego caer en una contradicción flagrante, puesto que reconoce que «el legislador de la Unión aprobó una normativa que concedía, en particular, a cada Estado miembro la posibilidad de imponer que los acontecimientos deportivos considerados «de gran importancia para la sociedad» fueran retransmitidos en abierto». Es decir, respeta ese derecho por la importancia social del fútbol, hasta el punto de que se permite la emisión en abierto, pero luego no entra en que la venta se hace para emisiones cerradas, o bajo suscripción. Cada día más caras, por cierto. El fútbol en abierto interesa, como se puede comprobar con las cifras de audiencia, pero resulta cada vez más exclusivo en la modalidad de pago. Y con la reducción de audiencias perderán a las generaciones más jóvenes, seguro, que es a quienes dicen proteger.

En unos meses habrá sentencia, pero las conclusiones no son, valga la redundancia, concluyentes. Deja muchos frentes abiertos que cada uno interpreta a su manera. Bernd Reichart, CEO de A22 Sports, empresa tras el proyecto de Superliga, ve mucho recorrido por delante, pues la sentencia no impide el derecho a organizarla. Sí puede llevarle a cambiar lo que inicialmente estaba en el proyecto, que era el permiso previo de la UEFA. Habrá guerra, y quizás negociación. Yo creo que no puede ser de otro modo. Los medios dependientes han salido rápidamente a decir que la Superliga estaba herida de muerte. No creo que vayan a expulsar de la Champions a los clubes de la Superliga, me extrañaría que los paganinis, las televisiones, renunciaran a su mejor activo de estos años, el Real Madrid. O al resto, que tampoco se han salido formalmente de la Superliga. Pero sí intentarán amedrentar con una sanción económica.

El mundo del fútbol tiene que cambiar, empezando por el Reglamento. Hoy se ha cerrado el mundial de la infamia de Catar con un partidazo de fútbol (ARG 3 – FRA 3). El segundo partido que he visto en este mes. Pero no me quito la sensación de corrupción que hay detrás de sus dirigentes, tanto de la FIFA como de la UEFA, tipos siniestros, poco transparentes, que manejan el cotarro a su antojo. Tipos que hablan de fair play financiero y permiten que se lo salten los que los mantienen en el poder. Individuos que proclaman que Football is for the fans, pero se quedan un tercio de las entradas de las finales de Champions para sus patrocinios y compromisos particulares. Gente con contactos cercanos con las peores satrapías del mundo que anuncian nuevas competiciones internacionales contando con los activos de los clubes (Matar el fútbol). En unos meses sabremos cómo acaba esto. Y quizás sepamos para entonces cuántos europarlamentarios (¿habrá jueces del Tribunal de Justicia de la Unión Europea?) han sido pillados en el Qatargate.

Unos días después de escribir este post, estuve charlando acerca de este asunto con Javier Alberdi en su canal de YouTube, Kollins. Aquí dejo el enlace:

El club de los currelas muertos (XXVII)

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar.

Ayer fue el primer día que «fallé» en el compromiso diario de escribir para este blog de «alternativas». Fue algo lógico, si unimos a la elevada carga de trabajo que han comenzado las comidas, cenas y eventos varios de empresa. Ayer hice doblete: comida de Departamento y posterior reenganche a la fiesta con compañeros de otra empresa del grupo. Overbooking de eventos, solo me faltaba eso. Pero se agradece, no soy de esos tipos que critican todo lo que hace la empresa en estas fechas, especialmente cuando intenta tener un detalle con los empleados. Alguno recordará aquellas Tradiciones navideñas de empresa.

Y luego me tocaba mi cita cada dos semanas con La Galerna, que va a ser mi recomendación de hoy. Como sabrán los que estuvieron en la presentación de mi libro hace algo más de un mes, La Galerna se ha convertido en un lugar muy importante de aprendizaje, de buen rollo y de conocer a grandes compañeros. Un dato que habla muy bien de la calidad de lo que se escribe en este medio es que media docena de los autores habituales hemos publicado un libro en el último año.

El Portanálisis es el artículo estrella de la página, algo así como el editorial que marca el tono de sarcasmo y distanciamiento con la prensa deportiva al uso. Hace año y medio alcanzamos la cifra de 2.222 Portanálisis y en estos años he encontrado textos brillantísimos, que te arrancaban más de una sonrisa y que no eludían la polémica cuando era necesario poner el dedo en la llaga. Se supone que los portanálisis son anónimos, pero a veces se destaca la calidad de algunos de ellos, como el Don Laporta de Palanca (de Francisco Javier Sánchez Palomares) o como hicieron recientemente con uno mío en el que jugaba a que había sido escrito por M. Rajoy, con las obviedades y frases confusas que tan famoso lo hicieron.

El reto que supone escribir estos artículos es que deben hacerse en un tiempo récord, entre la madrugada del día anterior (cuando se publican las portadas) y las diez de la mañana del día en que ven la luz. En aquel post de los 2.222 portanálisis, cada uno de nosotros explicó cómo lo hacía, o qué buscaba para sacar un texto ocurrente contrarreloj. Y los ha habido muy buenos, grandiosos. En su día dije que era como improvisar con un instrumento musical, lanzarse a tumba abierta:

Ha habido muchos días en que se escribía «El mejor portanálisis de la historia», si es que tal cosa existe. Y muchos es muchos, de verdad. En lo que a mí respecta, ha habido en estos años pocos momentos de relajación tan placentera como la lectura de lo que los compañeros habían escrito. O como los comentarios de los lectores ante lo que yo había escrito y las carcajadas que les habían provocado mis palabras. Ahora, por desgracia, el nutrido ejército de haters ha logrado que se supriman los comentarios de la página, que albergaban igualmente un gran interés. Pero volverán, eso espero.

Así que mi recomendación para este día 27 de No-Mundial sería acercarse a la página, echarse unas risas sanas. No sé quién habrá escrito el de esta mañana, ese que mezcla a Carlos Gardel, Steve Buscemi, Busquets y Amanece, que no es poco en mil palabras, porque como dice Jesús Bengoechea, los portanálisis son anónimos.

El club de los currelas muertos (XXIII)

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar.

23 días seguidos, casi nada. 23. El número de Michael Jordan, el que para mí es indiscutiblemente «el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos». The GOAT, como dicen por allí. Y eso que ya comenté en su día que no me gustan estas ideas absolutas en las que además se comparan épocas diferentes, estilos de juego, incluso Reglamentos o condiciones técnicas distintas (materiales, innovación, balones, terreno de juego en el caso del fútbol). Muchos están empeñados en que el GOAT del fútbol es el argentino Lionel Messi, afirmación que algunos rebatimos con varios argumentos, el principal de los cuales es que «nunca ha ganado un Mundial, mientras Maradona sí lo logró siendo diferencial con un equipo de peor nivel, o que Pelé ganó tres».

Hoy me ha venido a la mente recomendar el documental Calciopoli, sobre el escándalo del fútbol italiano que acabó con el descenso de la Juventus y la Fiorentina a Segunda División. El documental muestra la trama en las designaciones arbitrales, de modo especial en los partidos «calientes» del campeonato, algunas decisiones polémicas y la complicidad de buena parte de la prensa y comités en el engaño. El documental se puede encontrar fácilmente en YouTube:

Cada vez que alguien me niega que en el fútbol exista corrupción, le saco mi lista de argumentos en contra, el primero de los cuales está en este caso en el que la Justicia italiana intervino de un modo que jamás ocurrirá en España, porque, como me confesó en privado el exdirector de uno de los periódicos deportivos más importantes de este país: «aquí se junta con la política y entonces intervienen otros factores, jamás verás al Barça en Segunda». Al Calciopoli o Moggigate se pueden añadir escándalos como:

Los Mundiales siempre han tenido sospechas de favoritismos hacia los locales, al menos mi memoria de niño me lleva a una polémica goleada de Argentina frente a Perú en 1978 y desde entonces casi siempre, también en el Mundial de España, con unas decisiones más que sospechosas a favor de los nuestros. Pero una cosa es un cierto favoritismo y otra, la sombra de la corrupción. Y aunque intento no seguir este Mundial infame, mis colegas me mandan informaciones que me inquietan:

Gianni Infantino, blanqueador de la dictadura catarí, anhela el triunfo de Messi en el Mundial. Hassan Al Thawadi, del Comité Organizador de este mundial (con minúsculas) comprado a base de talonario, confiesa que le encantaría ver a Messi levantar el trofeo. Pero no debemos ser malpensados, no. El fútbol es un ejemplo de pureza y deportividad, y los mandamases cataríes son las almas cándidas que nos venden por tantos sitios. Como en la propia Unión Europea, en la que estos días han sido detenidos cuatro eurodiputados, entre ellos la vicepresidenta Eva Kaili, en la trama que ya ha sido denominada Qatargate. Una tipa que dijo en noviembre que Catar es «un país puntero en derechos laborales».

No vayamos a pensar que el ridículo penalti pitado a favor de Argentina frente a Polonia, el no señalado en el área de la albiceleste en su partido de cuartos contra Países Bajos, la desaparición de las imágenes, igual que ocurrió con una jugada en el Marruecos-Portugal, forman parte de una conspiración para procurar que Messi llegue a una final contra la única selección árabe que queda en liza. Tengo dudas acerca de si los cataríes quieren en la final a Marruecos o a la Francia de «su» Mbappé, al que enterraron en montones de millones para que se quedara tres años más en el Qatar Saint Germain. Hubo un penalti muy claro no señalado en un derribo a Harry Kane en el partido del sábado pasado. Menos mal que no veo los partidos, porque solo recibo imágenes de polémicas.

Esta gente ha comprado a todo el mundo, ha doblegado voluntades a base de billetes, ya fueran políticos, organismos deportivos o reguladores, le ha levantado incluso un Mundial a los americanos en su misma cara, pero ahora nos debemos creer que con la FIFA, un organismo modélico como se ha visto a lo largo de su historia, van a comportarse de manera intachable. Todavía me resisto a ver este mundial (solo cedí con el España-Marruecos, y creo que fue el peor partido de todos hasta ahora), pero sigo creyendo en que en el deporte todo es posible. Luka y compañía, haced un favor al fútbol.

El club de los currelas muertos (XVI)

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar.

En el momento en que escribo estas líneas, las noticias que llegan sobre el estado de salud de Pelé no son buenas. Son desesperanzadoras. No ha respondido a los últimos tratamientos y parece ser que está con cuidados paliativos. Es una buena ocasión para recomendar el documental de Netflix sobre el que fuera el futbolista más famoso de todos los tiempos, el más mediático y popular, en los años en que los futbolistas no eran tan mediáticos y populares como en la actualidad.

Edson Arantes do Nascimento, O’Rei Pelé, es el mejor jugador de todos los tiempos para muchos aficionados. Por supuesto que tiene que estar en esa lista en la que no he querido mojarme nunca (¿El mejor de todos los tiempos?). El documental narra su vida desde la pobreza, el éxito precoz en el Mundial de Suecia con solo 17 años, los tres mundiales en su palmarés (con decenas de icónicas imágenes en México 70) o la relación con la dictadura.

Han pasado 64 años y sigue siendo el jugador más joven en marcar en una final, o mantiene récords dudosos, como el de los 1.284 goles en su carrera. Fue un genio del balón, pero también del marketing, como cuando marcó ese teórico gol número 1.000. En carisma tampoco tiene muchos que se le puedan comparar. A ello contribuyó la imagen que propagaba en cada acto público, viaje o concentración, su paso por el Cosmos de Nueva York o la participación en la película de John Huston Evasión o victoria. Por cierto, una película madridista donde las haya, según la elección que hice cuando en La Galerna me pidieron que escribiera sobre Cinco películas madridistas para la cuarentena.

Iba a concluir con un «larga vida a Pelé», pero parece que eso es precisamente lo que no le queda. Disfrutaremos mientras de su juego pasado, su modo de entender el fútbol y la vida, o de vídeos como el siguiente, en el que se le compara con cualquier crack de los que siempre aparecen en esas listas por el mejor de la historia.

El club de los currelas muertos (XV)

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar.

Los domingos suelen ser unos días estupendos para disfrutar de alguna buena competición deportiva: finales de tenis, preferiblemente con Rafa Nadal o Carlos Alcaraz sobre la cancha, motos o Fórmula 1 para los que las disfruten, un buen partido de fútbol o de baloncesto. Me consta que hoy se juegan dos partidos de octavos de ese mundial con minúsculas que se juega en mitad del desierto y en estadios levantados con el esfuerzo de los esclavos que no perecieron en el proyecto, pero no pienso dedicar ni un minuto de mi tiempo a los mismos, y sí al partidazo de la ACB que se juega esta tarde a las 18.00 h. Real Madrid-Valencia Basket.

El Real Madrid se ha recuperado en el último mes de las malas sensaciones con las que arrancó la temporada, malas sensaciones de juego y resultados, enrarecidas con el ambiente extraño que rodeaba al equipo desde la salida precipitada de Pablo Laso al final de la pasada campaña. La mejoría es más que evidente en juego, en confianza y en resultados: seis triunfos consecutivos en la Euroliga, con una apabullante victoria hace dos días en Estambul en el campo del Fenerbahce, que hasta el pasado viernes solo había perdido un partido en toda la competición.

Durante el partido se vieron algunas cosas que se esperaban desde el inicio de la temporada: el juego dominador de Walter Tavares, la inteligencia del Chacho Rodríguez en el puesto de base y en especial, que Dzanan Musa y Mario Hezonja son dos superclases que van a darnos muchas alegrías.

En el partido que comienza en un rato, el Real Madrid se enfrenta a un Valencia Basket que siempre da guerra hasta el último minuto, pese a haber perdido esta temporada a uno de sus mejores jugadores, James Tobey, el cual se ha juntado con otro exvalencianista en el Barça (Nikola Kalinic). Mantiene a Sam Van Rossom, Prepelic, Dubljevic (siempre me ha encantado este tipo malencarado) y los nacionales Jaime Pradilla, López-Aróstegui (ambos oro en el sorprendente Europeo reciente) y Víctor Claver.

Planazo de tarde, ni fútbol, ni leches. Ambos equipos se enfrentaron recientemente en otro partidazo en La Fonteta, en la Euroliga, con triunfo ajustado as usual de los blancos por 73-80. A seguir con la buena racha.

El club de los currelas muertos (XII)

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar

Pepe Kollins es el nick de Twitter, o el seudónimo bajo el que se escondía Javier Alberdi, quien fuera editor de La Galerna durante los años de crecimiento y profesionalización de la página. Javi/Pepe lleva años en el mundo del periodismo, escribiendo (muy bien) y como editor de esta web (impresionante labor) hasta que nos dejó en marzo de 2021 para emprender nuevos proyectos. En aquella pieza coral que escribimos en su despedida (bajo el título Gracias, Kollins), dije sobre él:

De Javi aprecié su precisión, no solo en el lenguaje, sino en el uso de las imágenes para evitar polémicas innecesarias, para que nuestros textos fueran irrebatibles, para no ser tendenciosos dentro de un medio cuyo madridismo ya nos hace serlo. Pero en algunas ocasiones, muy pocas, me corrigió sobre alguna jugada: «esta imagen no es exactamente la misma jugada que esta otra», «este ejemplo de fuera de juego mal pitado tiene un matiz diferente con este otro que sí fue validado». Uno que no es profesional de esto y puede hablar con ligereza de polémicas aprecia que le hagan ver otro punto de vista, que no todo es blanco o negro, madridista o antimadridista. Me marcó una línea que siempre respeté y fueron muy pocas las veces que discrepó con mis artículos, o me instó a que modificara algo.

Ayer charlamos amigablemente en su canal de YouTube, un proyecto joven, recién iniciado hace pocos meses, y que aspira a ofrecer reflexiones, opiniones calmadas alejadas de chirincircos y gente con algo interesante que contar. Eso intenté ayer, durante nuestra media hora de vídeo bajo el título Relatos y fantasmas. Y aunque el tema era criticar «el relato» culé con motivo de la publicación del libro Reial Madrid, l’equip de Franco, al final conversamos sobre el uso no fortuito del lenguaje, el modo de crear opinión por parte de algunos medios y la génesis de ese relato. De Vázquez Montalbán y la creación del victimismo culé, o del modo tan diferente de hablar sobre los jugadores jóvenes que comienzan a despuntar. La neolengua de Orwell, tan del gusto del periodismo deportivo tan penoso que tenemos en España. Aquí dejo la charla, para quien le interese:

Ah, sí, también hablé de mi libro, que ya sé que soy un poco pesado.

El club de los currelas muertos (VII)

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar.

Ayer se cumplieron dos años de la muerte de Diego Armando Maradona a la edad de sesenta años, una muerte prematura sin duda, pero que a nadie extrañó dada la vida de excesos que había llevado. En todos los sentidos. De lo más alto, de la idolatría de un país y una ciudad entera, al descenso a los infiernos de las drogas, las denuncias por fraude fiscal, la convulsa vida familiar y las broncas constantes con buena parte del mundo. Dejó grandes frases, pero destaco esta que define lo que representó:

«Cuando llegué a Nápoles, me recibieron 85 000 personas. Cuando me fui, estaba completamente solo».

Para muchos aficionados al fútbol, fue el jugador más grande de todos los tiempos, THE GOAT, como gusta decir ahora. En este blog ya tuve ese mismo debate y dejé mis opiniones sobre un asunto que me atrae bien poco. Hablar acerca de quién fue el mejor de la Historia cuando las épocas resultan incomparables, los rivales y compañeros, el estilo de juego, incluso los materiales y el Reglamento, me parece banal. Las opiniones siempre resultarán subjetivas y la objetividad de los datos nunca permitirá alcanzar un resultado concluyente. Capdevila tiene más mundiales que Messi, y Mariano tiene en su palmarés más Champions que Ronaldo Nazario, ¿y?

Maradona fue excesivo en todo. En calidad, en polémicas, en carisma, en ganas, en bocazas, en capacidad para soportar la violencia de los rivales, pero también en su propia agresividad. Hoy propongo el documental Diego Maradona, estrenado por HBO, del cual os dejo el enlace. En Barcelona fue cazado por Andoni Goikoetxea y en su paso por España demostró cómo era capaz de gastarlas cuando el partido se volvía barriobajero (recordad el vergonzoso final de Copa del Rey frente al Athlétic). Fue en Italia donde desplegó su mejor juego y en México 86 donde concentró todo el fútbol del mundo en su bota izquierda.

En Italia tuvo que lidiar con defensas que se comportaban contra él con una dureza que no vemos hoy en ningún campo, pero logró que un recién ascendido como el Nápoles se proclamara campeón del Scudetto y de la Copa de la UEFA. No soy muy fan de la película de Paolo Sorrentino Fue la mano de Dios, pero sí me gustó toda lo que cuenta acerca de lo que representó la llegada del argentino a la ciudad napolitana. Una muestra de orgullo para sus ciudadanos, que pasaron a sentir que podían enfrentarse al Norte rico que los miraba con desdén, un boom para el comercio y los visitantes, un impulso para toda la ciudad. Fue como poner a Nápoles en el mapa del mundo.

La historia de Maradona en los Mundiales fue como un resumen de su vida moviéndose en los extremos:

  • España 82: tras una buena primera fase, sufre un marcaje criminal de Gentile en el partido contra Italia y acaba expulsado por una agresión en el partido frente a Brasil.
  • México 86: para mí personalmente, la mejor actuación individual en unos mundiales. Diego fue capaz de llevar a su selección con actuaciones memorables frente a Inglaterra y Bélgica, y un poco menos en la final frente a los alemanes. Para la historia quedarán sus dos goles frente a los ingleses, con el recuerdo reciente de la guerra de las Malvinas en el corazón de todos los argentinos. El gol de pillería y el proclamado «mejor gol de la historia de los Mundiales». El gol del siglo. O los goles del siglo, que el fútbol es indisociable de la picaresca.
  • Italia 90: su calidad sirvió para derrotar a Brasil y eliminar a Italia, en aquel famoso partido en el que se le ve enfrentado a una afición que lo había idolatrado. Llegar a la final fue mucho más de lo que se esperaba de aquella selección.
  • Estados Unidos 94: expulsado del Mundial tras su positivo por consumo de estimulantes:  efedrina, norefedrina, pseudoefedrina, norpseudoefedrina y metaefedrina.

Ya había dado positivo por cocaína en 1991 y lo daría posteriormente en su vuelta a Boca en 1997. Su descenso definitivo a los infiernos tuvo episodios curiosos como sus años como entrenador en Sinaloa. Aquí dejo el documental que os comentaba, pero también podéis buscar la miniserie Maradona en Sinaloa. En Sinaloa, ni más ni menos.

El club de los currelas muertos (I)

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar.

Comenzamos proponiendo el documental de Netflix, FIFA Uncovered, o Los entresijos de la FIFA, un relato implacable que muestra la corrupción endémica desde hace décadas en la organización que rige los destinos del fútbol. El documental se remonta a los tiempos de la presidencia del brasileño Joao Havelange, un tipo siniestro que sacaba tajada de cada adjudicación, evento o contrato. Sepp Blatter progresó a su sombra desde finales de los setenta hasta alcanzar la presidencia.

Hay un momento significativo en FIFA Uncovered y es el que muestra los discursos de Blatter y el candidato a la presidencia Lennart Johansson en 1998. El sueco comenta que hay que cambiar el funcionamiento del organismo, sembrando las dudas sobre la honestidad de sus dirigentes, e indica que no quiere ofrecer prebendas a los países ni a los dirigentes de cada federación, sino que prefere promocionar el fútbol a nivel mundial, tratando de alcanzar más países y seguidores. El discurso de Blatter es muy diferente: la FIFA es una gran organización a nivel mundial, ha crecido mucho en los últimos años y debe seguir en esa línea. Con eso lo ha dicho todo. Muchos de los países que habían prometido su apoyo a Johansson, especialmente los africanos, cambiaron el sentido de su voto en las semanas previas a la elección.

Hay otra palabra que aparece de manera recurrente en el documental: sportwashing. El lavado de imagen de dirigentes corruptos o de regímenes dictatoriales con la excusa del deporte. Las imágenes nos muestran las fotos de Havelange con el general Videla durante el Mundial de Argentina 78 y establece una comparación con Hitler y los Juegos Olímpicos de 1936. Catar es un eslabón más en esta cadena y las declaraciones bochornosas de ayer mismo del actual presidente de la FIFA, Gianni Infantino, forman parte del mismo montaje putrefacto. No les preocupa el fútbol lo más mínimo, solo sus prebendas y salarios millonarios. El poder. Ser recibido por los principales líderes mundiales y moverse con la sensación de impunidad de siempre.

Por si el lector no tiene Netflix, puede escuchar la interesante conversación entre Pepe Kollins (Javier Alberdi, antiguo editor jefe de La Galerna) y prácticamente el único periodista español que lleva una década denunciando la adjudicación del Mundial a favor de Catar.

Sí, la FIFA es homologable a una organización criminal. Algún amigo me ha hecho ver que sí seguí la Supercopa de España en Arabia y su régimen es igual de deleznable o peor en materia de derechos humanos. La designación del Mundial de Rusia 2018 tuvo las mismas denuncias de corrupción que la de Catar y no solo lo seguí, sino que le dediqué un especial con varios post en aquel verano.

Todo ello es cierto. Critiqué la Supercopa de Arabia y el Mundial de Rusia en su día por lo mismo que ahora: el poder del dinero para corromperlo todo, incluso el deporte. Pero en Catar se ha unido el escándalo de los 6.500 trabajadores (o esclavos) muertos durante la construcción de los estadios, las ridículas normas que deben seguir los visitantes del país y un cierto desapego por el fútbol, de manera especial con una selección que dirige Luis Enrique y tiene a Jordi Alba como capitán. No veré este mundial (con minúsculas), pero claro que voy con España, a distancia, pero con ellos, para los que duden de mis filias. Como leí a Juan Carlos Guerrero en La Galerna el pasado viernes, «la selección es la Nochebuena del fútbol», «es la familia que te toca, aunque la elija Luis Enrique».

Votaciones infumables

BARNEY, 23/10/2022

Hay muchas cosas del fútbol actual que no entenderé jamás, pero compruebo desesperanzado que estas chorradas cobran más importancia cada año y sin embargo, la pierden los asuntos que para mí son (o deberían ser) más relevantes. Por ejemplo, no entiendo ni comparto los premios individuales en un deporte colectivo como el fútbol. Siempre que se habla de estos temas me viene a la mente la frase de Don Alfredo Di Stéfano:

Sorprende el bombo que se da durante meses a un invento de una revista francesa como el Balón de Oro (el puto Balón de Oro, como dije en su día, en plena rivalidad Messi-Cristiano). No tengo ninguna duda de que hay muchos intereses comerciales detrás de tanta publicidad gratuita durante meses. El interés de Nike o Adidas por mover a sus figuras, por destacar al individuo por encima del colectivo, la necesidad de tantos patrocinadores de crear ídolos que vendan tal o cual marca de coches, perfumes, videojuegos, páginas de apuestas, ropa interior o relojes. Todo es marketing y la gala hortera del Balón de Oro, su colofón.

Me interesa muy poco lo que ocurre cada año con la designación de France Football, pero creo que el Balón de Oro de 2022 no admite discusión y lo celebro con la falta de pasión con la que me informo sobre estas cosas. Un tipo como Karim Benzema que es puro fútbol, que ha sabido evolucionar, cambiar su juego, adaptarse siempre a lo que el equipo necesitaba, sin problemas con rivales en el campo, sin un mal gesto nunca, sin dar la lata año tras año con sus renovaciones, en definitiva, un superclase que ha tenido que esperar el momento de reconocimiento «oficial» cuando los aficionados ya se lo dábamos por sus méritos deportivos desde hacía años. Mi razonamiento es muy similar al que hice en 2018, cuando se lo llevó Luka Modric. Grandes jugadores que representan lo que me gusta del fútbol, sin divismos, sin estridencias, sin nada ajeno que perturbe lo que hay que hacer en el terreno de juego. Como Xabi Alonso, como Iniesta, como Canales, como Puyol, como tantos futbolistas de los ochenta con los que crecí, tan alejados todos ellos de los patrones sobreactuados actuales.

Pero la soplapollez de estos premios es tan grande que uno no sabe ni qué es lo que se premia, ni si los que votan lo hacen de manera desinteresada o atendiendo a sus sponsors, o si se premia una temporada, la calidad del jugador o el momento puntual. El Balón de Oro es un premio que en su momento ganaron Igor Belanov, Cannavaro, Mathias Sammer o Michael Owen, luego está claro que no se elige al mejor futbolista. Y si se elige por los triunfos de sus respectivos equipos o selecciones en el año, como se justificó con los mencionados, podrían haberlo ganado Roberto Carlos (Mundial y Champions en 2002), Varane (Mundial y Champions en 2018), o (aquí risas) Khedira en 2014 y Karembeu en 1998 por idéntico doblete.

Este año Sadio Mané ha quedado en segundo lugar por su temporada con el Liverpool y por haberse llevado la Copa África con Senegal, pero cualquiera que sepa mínimamente de fútbol entenderá que es una broma que el belga Kevin De Bruyne quede por detrás de él. Según entiendo yo el fútbol, solo hay un jugador que haya podido competir con Benzema en cuanto a su importancia para alcanzar los títulos de Liga y Champions: Thibaut Courtois, solo séptimo. O Vinícius, votado en octavo lugar, por detrás de Salah o Mbappé. Todo es una broma que parece dirigida.

En Estados Unidos el deporte profesional está hiper profesionalizado, como todo, y las votaciones para el MVP de la temporada o los playoffs no suelen deparar los desaguisados de cualquier votación que se haga en Europa, donde siempre queda un tufillo de sospecha. Este año, sin ir más lejos, se ha dado un premio como mejor club del año al Manchester City. Y como segundo, al Liverpool. El Real Madrid que se cepilló a ambos (jo, jo, jo) ha quedado (juas, juas, juas) tercero. Lo justificaron con argumentos peregrinos como que se valoraban otros aspectos, incluido el rendimiento de la sección femenina. Claro, claro, quizás olvidaron que también en la Champions femenina el Real Madrid eliminó a las féminas del City.

Luego llegan premios como el Kopa al mejor jugador joven y te enteras de que se lo ha llevado Gavi, el leñero más rápido de Europa. El Kopa del año pasado fue para Pedri. Sin desmerecer el juego de ambos (creo que el canario sí va a resultar en un gran jugador, aunque ahora mismo su fama en la prensa supera su aportación en el terreno de juego), me parece que hay talentos jóvenes que ya han sido más importantes en sus clubes que ambos jugadores del Barça. Jude Bellingham, Musiala, incluso Camavinga fue fundamental para la última Champions, mientras que los dos culés no aportaron gran cosa en un equipo que lleva tiempo bordeando la mediocridad. Pero la mejor prueba del cachondeo de estos premios es que entre los 30 seleccionados estuvo Ansu Fati. Para mí, el mayor talento que ha salido de la cantera del Barça estos últimos años, pero el caso es que estuvo todo el año lesionado, luego insisto, ¿qué se premia aquí? O más bien, ¿quién premia aquí? ¿Tiene algo que ver el patrocinio de socios.com, la empresa que mantiene negocios con el Barça y con Jaume Roures?

Socios.com, uno de los patrocinadores de la gala, celebra los premios a algunos de los clubes con los que colabora, el Barça y el City. Es el cachondeo de las votaciones, aunque el récord se lo lleva esta semana la revista FourFourTwo, que ha seleccionado a Xavi Hernández entre los 15 mejores entrenadores del mundo. Ya saben, Guardiola, Ancelotti, Klopp, Tuchel y también Xavi Hernández, que tiene una marca mucho peor que la de Koeman en sus primeros cincuenta partidos en el banquillo del Barça. Son unos genios del relato. Pero luego se pone el balón en juego y resulta que el equipo que tiene (según estas votaciones) al mejor delantero de Europa, a los dos mejores jóvenes y a uno de los 15 mejores entrenadores del mundo, no es capaz de ganar a los peores Inter y Bayern de los últimos años. Peligra pasar la primera fase de la Champions por segundo año consecutivo, pero, oye, si los expertos nos dicen que son los mejores, pues habremos de creerlo.

En fin, cuánto tiempo perdido en estas chorradas, yo mismo acabo de hacerlo. Por fortuna luego empieza un partido y aparece un tío como Fede Valverde. Inagotable, con capacidad de pase en corto y largo, capaz de romper líneas como pocos y con un disparo letal. ¿A ver cómo quedó en la votación para el Balón de Oro? Mmmmhhh…. no lo encuentro. ¡Coño, dicen «los que saben» que ni entre los treinta primeros!

Pues nada, que sigan a lo suyo, promocionando a los jóvenes de otros equipos y criticando a Vinícius, Rodrygo y Militao, o ignorando a Valverde, Mendy, Tchouaméni y Camavinga. El futuro del Real Madrid pinta muy bien en lo deportivo, que es lo que nos importa a los que nos gusta el fútbol, y no los premios. Solo así, acertando con los jóvenes, se podrá competir con los jeques del City o el Qatar Saint Germain. Por cierto, queda menos de un mes para el arranque de ese vergonzoso Mundial de Catar en mitad de las competiciones nacionales y continentales. La segunda parte de la temporada se prevé más que complicada para todos los equipos. Enhorabuena a los dirigentes de la FIFA por su plan de pensiones. Si entre sus planes está acabar con el fútbol que nos gusta a tantos, van por buen camino.

Cosas que vosotros no creeríais

BARNEY, 18/09/2022

Desde el pasado viernes, desde el preciso instante en el que se señaló el final del partido de semifinales entre España y Alemania del Eurobasket en Berlín, he leído y escuchado varias veces que si España consigue este título será una de las hazañas más impensables de nuestro deporte, o del deporte mundial en general. La verdad es que no estoy de acuerdo, pero vivimos en los tiempos de la hipérbole y la exageración periodística, no sé si como un modo de atraer la atención o por la propia ignorancia de la prensa. Lo cierto es que yo también creía que esta selección iba a tener un campeonato de transición, a caballo entre los «juniors de oro» y sus dos décadas de éxitos y los jóvenes que comienzan a despuntar en categorías inferiores, pero hablamos de un equipo de Sergio Scariolo. De una selección que ya ha dado sobradas muestras de poder competir en cualquier situación. Para mí fue más sorprendente que se hiciera con el Mundial de 2019, por ejemplo. Mundial, con Estados Unidos, Argentina, Australia y todas las potencias europeas. Sin nuestro mejor jugador de siempre, Pau Gasol. Con Víctor Claver en el quinteto titular (jamás pensé que rendiría al nivel que Scariolo fue capaz de sacar de él).

Sergio Scariolo sabe sacar petróleo de sus equipos, da igual las armas con las que cuente que él se adapta. Ya lo hizo con aquella selección de 2019 que apabulló a Argentina en la final tras haber sembrado dudas en la fase previa o haber estado a un tiro libre de la eliminación en semis frente a Australia. También logró sacar el máximo a la plantilla para eliminar a Francia en el Eurobasket disputado en suelo galo en 2015, en la que posiblemente sea la mejor actuación de Pau Gasol de toda su carrera (40 puntazos frente a Gobert y compañía). Aunque para mí Sergio Scariolo siempre estará en mi lista de entrenadores top de baloncesto por la Liga ACB del año 2000, la que se conquistó en el Palau con un equipo que, según comparaba plantillas, me parecía de peor nivel que el Barça. Fue un gran día de Sasha Djordjevic, pero también de Alberto Angulo, Lucio Angulo o jugadores muy normalitos como Struelens o Brent Scott. Ese es Scariolo. Y aquel día se vio también quién era Nacho Rodríguez, un tipo mal deportista, desagradable y maleducado, «valors» suficientes para terminar colocado como delegado de la sección de baloncesto del club azulgrana.

Pero hablábamos de las grandes sorpresas del mundo del deporte, de esas «cosas que vosotros no creeríais» si no os las contaran, pero que ocurrieron, porque el deporte es impredecible y ojalá siga siéndolo, desafiando las predicciones del Big Data como Rafa Nadal o el Real Madrid han hecho en este 2022. En el mundo del fútbol voy a destacar algunos triunfos de los que más me descolocaron en su momento:

  • El triunfo de Grecia en la Eurocopa de 2004. Vi los tres partidos de eliminatorias, saldados por 1-0 frente a Alemania, la República Checa y Portugal, y es inconcebible que los helenos pudieran llevarse aquel torneo con una defensa cerrada y acertando en la única ocasión de la que disponían por encuentro. Pero ocurrió. Hay quien critica que España ganara su único Mundial tras eliminar 1-0 a Portugal, Paraguay, Alemania y Holanda de manera consecutiva, pero España venía de ser campeona de Europa y fue mejor en todos y cada uno de los partidos. Un portero en trance, una muy buena defensa, un centro del campo en el mejor momento de sus carreras y un Villa sobresaliente. Si no hubo más goles fue por el empeño de Del Bosque en jugar con uno menos (Fernando Torres).
  • Dinamarca en la Eurocopa de 1992. Una maravilla. Una de esos sucesos extraños que ocurren muy de vez en cuando y descolocan muchos de los mitos creados alrededor del fútbol, como el de las concentraciones previas a los campeonatos. Dinamarca fue invitada para sustituir a Yugoslavia, apartada por el conflicto de los Balcanes y en apenas una semana se presentó con un equipo destinado a ser comparsa y desaparecer rápido. A la hazaña de Schmeichel, Vilfort, Brian Laudrup y compañía está dedicado el relato El bigote de Kim.
  • Algunos títulos de Champions como el del Oporto de Mourinho en 2004 o el del PSV en 1988 están entre los más sorprendentes de entre los que he visto. El PSV no ganó ni uno de sus partidos de cuartos, semifinales y final, pero logró el título. La semifinal frente al Madrid está en mi listado de las derrotas más dolorosas que recuerdo. Pero aun siendo sorprendentes, creo que pocos títulos lo fueron más que el del Steaua de Bucarest en Sevilla (1986), y quizás más viendo el desarrollo del partido, con el Barça marrando uno tras otro los cuatro penaltis de que dispuso.
  • En un partido puede pasar de todo, pero lo que no resultó ni medio normal fue el título del Leicester en la Premier League 2015-16. Las casas de apuestas pronosticaban un 5.000 a 1 por su victoria, es decir, nadie esperaba que se mantuvieran en lo más alto de la clasificación al finalizar el campeonato. Pero los jugadores de Claudio Ranieri lo hicieron. Muchos de ellos tenían ya muchas vueltas dadas en el mundo del fútbol sin destacar de manera especial (Vardy, Schmeichel Jr., que siguió a su padre en esto de los sorpresones del deporte) y otros fueron estrellas con posterioridad (Mahrez, Kanté), pero se juntaron en la mejor temporada de sus vidas, generaron la confianza necesaria y lograron un título imposible. Seguramente irrepetible en décadas.

Otros deportes como el tenis han vivido momentos fugaces de algunos deportistas, sorpresas inesperadas que los han llevado a grandes triunfos, como el de un Michael Chang de 17 años en Roland Garros. Su único Grand Slam en un cuadro en el que nadie lo conocía al inicio del torneo. Algo parecido al primer título de Mats Wilander, un sorpresón en su momento, con la diferencia de que el sueco consolidó una gran carrera con posterioridad.

Algunas de estas hazañas resultan tan inesperadas que son muy propicias para una película. La victoria de los norteamericanos sobre los «invencibles» jugadores de hockey sobre hielo de la URSS en los Juegos Olímpicos de Lake Placid (1980) dieron lugar a la película Milagro en el hielo (MIracle on ice). El partido se celebró unos meses antes del boicot de los norteamericanos a los Juegos de Moscú, luego a la tensión del partido se añadió la guerra fría latente entre ambos países. Los rusos también tienen una película sobre su particular hazaña frente a los norteamericanos: Tres segundos. Una peli que cuenta la primera derrota de los Estados Unidos en un partido en los Juegos Olímpicos, en Múnich 72, tras un controvertido final que hubo que reanudar. Por tres segundos, los suficientes para que Belov anotara la canasta que cambió buena parte de la historia de este deporte.

Aunque en un post sobre hazañas del deporte que concluye con la gran pantalla, no podía faltar Invictus. Clint Eastwood a los mandos, Morgan Freeman como Nelson Mandela, Matt Damon como el capitán Pienaar y la conjunción de un equipo en busca de un objetivo común: la victoria. Igual que en aquella película el argumento deportivo giraba sobre cómo frenar el terrible poderío rival, con el temible Jonah Lomu al frente, los de Scariolo hoy tendrán que comenzar a trabajar en defensa, como han hecho durante todo el campeonato. Defensa, defensa y defensa. Equipo, equipo y equipo. Como en 2019. Como el Madrid en el Palau. Sin estrellas. Pero con todos sumando para obtener el triunfo. Vamos a por los franceses.