«Hallan en una vivienda de Cádiz el cadáver de una mujer fallecida en 2010».
Una vez pasado el asombro inicial tras leer el titular, lo siguiente que sentí fue lástima. Lástima por una persona que fallece en soledad, y más lástima aún al comprobar que nadie, NADIE, ni amigos, ni familiares, ni siquiera vecinos o compañeros de trabajo, la habían echado en falta en cinco largos años.
Aunque he leído la noticia completa, me voy a quedar con unos pocos detalles (el final, la ciudad de Cádiz, los 49 años de edad, Pilar por nombre, un lustro sin que nadie la eche en falta) y voy a dejar aquí tres microrrelatos Sigue leyendo











