Objetos de culto (y IV): objetos molones

TRAVIS, 18/04/2022

Completamos ya este largo repaso a:

1. MacGuffins,

2. Armas de Chéjov,

3. Arenques rojos y guiños frikis,

con auténticos objetos de culto. Insisto en que cualquier ayuda es bienvenida para rellenar huecos del listado.

U. (Continuación del MacGuffin Uranio de Encadenados) Los diferentes montajes de Blade Runner pudieron hacer que lo que fue concebido como un arma de Chéjov se quedara finalmente en arenque rojo, o viceversa. Me refiero al pasaje del Unicornio. En un momento de la película, el personaje de Deckard (Harrison Ford) tiene un extraño sueño en el que se le aparece un unicornio.

Nunca entendí la referencia, si era un plano preciosista que le apetecía rodar a Ridley Scott (metió los unicornios en Legend un par de años después) o si tenía un significado profundo. El caso es que en uno de los primeros montajes (creo que el inicial) no había más referencias al unicornio, luego podría ser una pista falsa, un arenque rojo. Sin embargo, en el llamado Director’s Cut, el personaje de Gaff (Edward James Olmos) deja un origami con forma de unicornio en el apartamento de Deckard.

Debido a esta escena, la interpretación más habitual indica que debemos deducir que el propio Deckard es un replicante y que Gaff conoce su secreto, puesto que sabe que sueña con unicornios. Pero para ese momento de la película estoy tan aburrido que en mi caso no tengo claro cómo interpretarlo. En especial, si el anterior origami de Gaff es un hombre con una erección, figura a la que nunca supe qué interpretación dar, ni he encontrado un crítico que me lo aclare.

V. Luis García Berlanga nos dejó varias comedias con su particular sello, y en una de ellas utilizó una Vaquilla para hablarnos de la estupidez de una guerra civil, de los dos bandos que se enfrentan sin saber muy bien por qué principios. Me refiero, cómo no, a La vaquilla, enorme metáfora animal de la idiosincrasia española, de las dos Españas o del “antes muerta que del otro”.

El elemento que actúa como arma de Chéjov en Vértigo es el propio Vértigo del protagonista. Aparece en la primera escena y nos olvidamos del mismo hasta la escena de la escalera en la torre. Pero para ilustrar esta letra, voy a mencionar un “arma de Chéjov” reciente que me dio mucha rabia no entender de inicio: la Vaca muerta de El poder del perro. Estaba tan aburrido que no supe ver a cuento de qué venía esa escena en la que el chaval se pone los guantes de látex y corta una tira de la piel del animal. El “arenque rojo” de la supuesta relación homosexual en ciernes me hizo despistarme de lo que en realidad se estaba cociendo en la trama.

Y aquí voy a dejar otro de esos detalles frikis que suelen pasar desapercibidos. En El show de Truman descubrimos que todo el mundo en el que vive el personaje interpretado por Jim Carrey no es más que un inmenso decorado con un cielo artificial bajo una enorme cúpula. ¿De qué modo recibiría entonces su protagonista la necesaria Vitamina D? Pues hasta eso habían previsto los guionistas, como puede verse en una de las escenas.

Y otro guiño muy, muy friki que solo los auténticos frikardos que todo lo analizan son capaces de ver. El Vestuario que utiliza el personaje de Wayne Night en Parque Jurásico-, película dirigida por Steven Spielberg en 1993, coincide sospechosamente con el de los personajes de Los goonies. Película producida por el propio Spielberg en 1985. No creo que sea una coincidencia, ¿no?

W. ¿Creíais que no se me iba a ocurrir nada para esta letra? Pues está en los propios títulos: Winchester 73 y Un pez llamado Wanda. El robo del Winchester 73, el mejor rifle del mundo, es la excusa para toda la trama en la que James Stewart anda en su búsqueda. En cuanto a Wanda, no es un MacGuffin, aunque todos anden detrás de ella, ni un arma de Chéjov, aunque el pez del mismo nombre albergue la llave del tesoro. Pero es un peliculón (y un pedazo de mujer) que me apetecía recordar.

X. No se me ocurren MacGuffins con esta letra, aunque un taXi puede dar mucho juego para una trama. Ya he hablado mucho en otros post sobre este colectivo de simpáticos cabroncetes, o sobre el uso de un taxi como metáfora de la soledad y espectador de una sociedad que repudia (Taxi driver), así que voy a limitarme a dejar un detalle friki cinéfilo: en los títulos de 20th Century Fox al inicio de las películas de la saga X-Men, la X de Fox permanece iluminada un rato más que el resto de letras, fijaos en el detalle la próxima vez que la veáis. Detalles que me alucinan y que pasan desapercibidos casi siempre.

Y. No se me ocurre nada que contar que comience con esta letra, pero voy a utilizar una película con uno de los guiones más retorcidos de los noventa para hablar de MacGuffins, arenques rojos y Chéjov: Sospechosos habituales. ¿Y por qué en esta letra? Pues por su director, BrYan Singer, o por sus actores principales, Kevin SpaceY y Gabriel BYrne. O por lo que desvelaré a continuación. El gran robo que se investiga desde el inicio de la trama sería el MacGuffin de la trama, porque ni siquiera es lo relevante, sino la respuesta a “¿quién es KeYser Söze?”.

Uno de los villanos favoritos de mi lista, por cierto. Y como podremos comprobar al final del guion, casi todo en el mismo son “arenques rojos”, pistas para despistarnos: la discapacidad de Spacey, el aspecto físico del temible Keyser, o el nombre que vemos en la taza del inspector de policía: KobaYashi. No deberíamos dar nada por hecho, sino fiarnos de algunas frases que estaban en nuestras narices: “El mayor truco que hizo el diablo fue convencer al mundo de que no existía“. “Y así, (se sopla en los dedos) desaparecer”.

Z. Los Zombis son como un enorme MacGuffin de los que se habla mucho a lo largo de una película, pero luego, lo cierto es que aparecen muy poco tiempo en pantalla. Representan una amenaza del exterior, un peligro latente que aparecerá en cualquier momento y provocan el pánico en los perseguidos. Pese a que se muevan a cámara lenta, como en las primeras películas del género, con George A. Romero a la cabeza (La noche de los muertos vivientes, 1968). Pero en el fondo son películas de personajes encerrados que se enfrentan a sus miedos en una situación extrema en la que saben que posiblemente vayan a morir. Como en Amanecer Zulú, Las cuatro plumas o cualquier versión de El Álamo.

Podría utilizar los Zapatos de cualquier película del fetichista Tarantino para hablar de este objeto como «arma de Chéjov» puesto en mitad de la trama, pero me quedo con la mejor escena de Jojo Rabbit: los Zapatos de Scarlett Johansson. Esos detalles iniciales no podían ser casuales, tenían un objeto.

Y una vez terminado este amplio repaso, voy a dejar aquí esa colección de objetos “molones”, cosas que he visto en películas y que no me importaría tener, aunque solo sea como detalle friki de coleccionista:

Andúril. La espada de Aragorn. Mira que en España tenemos la Tizona y la Colada, o las armas de los conquistadores de América, pero uno se da una vuelta por Toledo y lo que más le sorprende de los escaparates del “acero castellano” son las réplicas de armas de películas, como Andúril de El Señor de los anillos, o la espada de Conan, el Bárbaro.

BMF. Estas tres iniciales están en la cartera de Vincent, el personaje de Samuel L. Jackson en Pulp Fiction. En la traducción española dice: “¿ves una cartera que pone “hijoputa peligroso”? En el original decía Bad Mother Fucker y fue tal la demanda de carteras (que no existían) que una compañía las puso a la venta.

Cazadora de Tyler Durden. El club de la lucha. Pero hay que tener la percha de Brad Pitt para poder llevarla.

Delorean. “Si vas a hacer una máquina del tiempo, hazla con estilo”. Sí, tengo un Delorean en mi lugar de trabajo. Con su condensador de fluzo y todo.

Endor. Bien sea el planeta de El retorno del Jedi o bien, el territorio de El señor de los anillos, que como ya hemos comentado por aquí, tienen varios puntos en común. Pero eso es un lugar y no un objeto, así que como ahora se viene algún otro avión, escojo el Espíritu de San Luis, el avión de Charles Lindbergh en la vida real y en El héroe solitario (Billy Wilder).

F-14 Tomcat, de Top Gun. Pedazo de avión, con sus alas plegables. O de El final de la cuenta atrás. De chaval hice una maqueta de este avión, y de mayor me hice una foto con uno en el hangar del Museo Smithsonian del Aire y el Espacio junto al aeropuerto de Washington. Impresionante.

Gafas de Matrix. ¿No me doy un aire a Neo con ellas?

Helicóptero. Ya sea un Black Hawk, El trueno azul o el que transporta a Forrest Gump y Bubba, pero nada supera a los helicópteros del ejército filipino utilizados con la Cabalgata de las Walkirias a todo meter en Apocalypse Now. Pero a la misma altura, si no a una superior, sitúo el mítico Halcón Milenario.

Isla. ¿Cuál, la del tesoro, la misteriosa, la de los Robinsones de los mares del Sur, la carnívora de La vida de Pi, la del Náufrago Tom Hanks? ¿La repleta de nativas tahitianas de muy buen ver de El motín de la Bounty? Os las regalo todas, yo me quedo con la isla tailandesa de La playa, con sus particulares plantaciones, pero sin tanto pirado suelto.

Johnny B. Goode. Gran descubrimiento de Marty McFly, de nuevo en Regreso al futuro.

Katana de Hatori Hanzo. Como dijimos en su momento, es un objeto que parece adquirir vida propia.

Látigo de Indiana Jones. Tan propia del personaje como la capa para Superman.

Magnum 44. “El mejor revólver del mundo, capaz de volarte los sesos de un tiro…”. Y si Harry el Sucio dice tal cosa, quién soy yo para llevarle la contraria.

Nave de Darth Vader. O la de Matt Damon en Marte, The Martian.

Ñ. BaÑador de Halle Berry en Muere otro día. O el de Ursula Andress en la primera de Agente 007, contra el Doctor No. No hace falta añadir nada.

O. Mmmhhh… ¿la Orgía de Eyes Wide Shut? No, la verdad es que no. Mejor me quedo con varios de los Ovnis que nos ha regalado el cine: el de Encuentros en la tercera fase, el de la familia de E.T. o el impactante desde el punto de vista visual de La Llegada.

Pósters de Cadena Perpetua. No solo porque tapen el túnel de la huida, sino porque el paso de las décadas se aprecia en las mujeres de los pósters: Rita Hayworth, Marilyn Monroe y Raquel Welch.

Q. Help!

Hay Relojes de película que se convirtieron en joyas de coleccionista, como el de Top Gun, el de Michael Douglas en Wall Street o varios de 007, pero creo que ninguno tiene tanta vida como el Reloj de oro de Bruce Willis en Pulp Fiction. O como los cigarrillos Red Apple de su director.

S. Sable Láser de Star Wars. Sinceramente creo que en los inicios de la saga, el propio George Lucas no era consciente de la mística con la que iba a envolver este arma Jedi.

T. Terminator, pero no un T-1000, ni una Terminatrix como la de la tercera parte, ni nada surgido con posterioridad, sino un Schwarzie que envejece e intenta sonreír.

U. Ulifante de El señor de los anillos. Si bien el aspecto estético está muy logrado, decepciona un tanto al ver su utilidad como arma de combate.

V. Podría hablar de la colección de Vello púbico del Marqués de las Marismas en La escopeta nacional de Berlanga, pero molarme, me mola más bien poco, me da algo de asquito, así que me quedaré con el Vehículo espacial de Interstellar.

W. Wall-E. Un robot para recoger y separar la basura. Será imprescindible en un plazo muy breve, seguro.

X. Xenomorfo de Alien. Si has parido una criatura como esta y le has sacado poco partido en la primera parte, en la que el terror o la angustia se genera por su ausencia, nada mejor que una segunda parte poblada de xenomorfos para acogotar a los marines. Aunque casi preferiría tener en casa un X-Wing como el de Luke Skywalker.

Y. Yate. Casi que me vale cualquiera, ya sea el de un villano de peli de James Bond, el de El lobo de Wall Street (Leonardo di Caprio), o el de Sator (Kenneth Branagh) en Tenet. Pero solo el Yate del millonario Osgood ha tenido el privilegio de contar con Marilyn Monroe en su interior (Con faldas y a lo loco).

Z. Las Zapatillas Nike de Marty McFly en Regreso al futuro. El marketing logró que me comprara unas en mi primer viaje a Estados Unidos, allá a finales de los ochenta.

2 comentarios en “Objetos de culto (y IV): objetos molones

  1. Querido amiguete Travis: Alucinado me dejas con esta serie de objetos de culto, aunque solo sea un poco más que otras veces. El alucine me llega por la enorme cantidad y variedad de películas, MacGriffins, armas de Chéjov, arenques, objetos molones y detalles que recuerdas y con los que te manejas. También tengo en cuenta la participación añadida de los otros tres amiguetes de las jarras de cerveza.
    Si solo dedicaras tu tiempo a eso, lo comprendería (no estoy tan seguro). Pero me imagino que también empleas tu tiempo en trabajar para ganarte la vida, en relacionarte con tu esposa, hijos y demás familiares, y hasta con amigos, que haces deporte, que lees libros y periódicos, que viajas, y que algún rato debes perder en dormir.
    La otra cuestión es la de que debo suponer que en tu cerebro tienes instalado un megaordenador que te permite recordar y almacenar ordenadamente tanto dato.
    No me lo explico. Lo dicho, alucinado quedo.
    Recuerdos a los amiguetes esos y mis mejores deseos para los cuatro. Abrazo.

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    • Je, je, je, gracias por tus halagos, Manolo, pero seguramente es más sencillo que todo eso y con el tiempo he aprendido a completar con búsquedas de Google lo que mi cerebro tenía almacenado en algún lugar. Y luego una libreta mágica repleta de ideas que se van completando con el tiempo, nuevas películas, apuntes para un post que luego no escribiré (o quizás sí, pero meses después). Y sí, hay tiempo para todo en esta vida, celebro que disfrutes estos textos. Abrazo.

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