Será que me estoy haciendo mayor, pero el caso es que me emociono cada vez más con el final de Qué bello es vivir. La habré visto fácilmente una veintena de veces, pero no me canso de repetir, y ayer cuando la vi, tenía la lágrima a punto. Definitivamente me estoy haciendo mayor. Posiblemente el hecho de tener niños me ha ablandado sin remedio. Llevaba varias navidades sin ver esta película, probablemente cinco o seis, y he descubierto cosas nuevas en este último visionado. Sigue leyendo
Cine
Blade Runner y las lágrimas en la lluvia, por Travis
En mi reciente entrada titulada Truños interestelares terminaba dando una lista de películas de ciencia ficción que me parecían un truño, y entre ellas, y tras muchas dudas, incluí Blade Runner. Algunos lectores me dejaron comentarios diciendo que era un tremendo error incluirla en esa lista, y hubo amigos míos, cinéfilos ellos, que poco menos que me hablaron de «sacrilegio» y amenazaron con dejar de seguir mis opiniones en el blog. Qué le vamos a hacer, yo no he podido Sigue leyendo
Trash, ladrones de esperanza, por Travis
El título original de la película es simplemente Trash, basura, pero parece que los distribuidores desconfían de nuestro nivel de inglés (lógico, por otro lado, viendo el nivel existente desde la presidencia del gobierno a la de nuestros principales bancos y empresas), y le han añadido la coletilla Ladrones de esperanza. Era innecesario, porque aquí ya nos hemos acostumbrado a los títulos en inglés, desde Ghost y Pretty Woman a Final Fantasy o Sin City, pasando por los intraducibles títulos de Tarantino (Reservoir dogs, Pulp Fiction, Inglorious Basterds), o la más antigua Taxi driver, que no podía dejar de mencionar porque es de la que tomo prestado mi apelativo. Sigue leyendo
Truños interestelares, por Travis
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua no recoge sorprendentemente en su última edición el término “truño”, de gran aceptación y uso habitual. ¿Qué es un truño? “Una mierda como un puño”, dice el acervo popular. Es un término que se usa más en sentido metafórico (“¡vaya truño de partido!”) que real (“he soltado un truño que… que menudo peso me he quitado de encima”). Si hablamos de cine, por ejemplo, un truño, una mierda como un puño, es toda la saga Transformers,
El fin de semana pasado estuve viendo la película de Christopher Nolan Interstellar, Sigue leyendo
El celuloide oculto en el armario, por Travis
¿Realmente existe un significado gay oculto en muchos de los clásicos de Hollywood? ¿O es sólo una broma o un chiste que nos contamos los tíos en plan «machote»? «Sam y Frodo son unos bujarrones de cuidado». ¿Por qué Humphrey Rick Bogart le da su salvoconducto al cursi de Laszlo para que se vaya de Casablanca con su chica? ¿Para iniciar con el jefe de policía, según dice la última frase de la película, «una hermosa amistad«? Sigue leyendo
Manhattan, por Travis
Tal como anunciara Lester en su post American Beauty, me tocaba hablar de Manhattan, la película de Woody Allen que tiene puntos en común con la mencionada por mi amiguete.
Tengo amigos y conocidos que dicen que no aguantan una peli de Woody Allen, porque les parece demasiado aburrido, demasiado “intelectual”. ¿Intelectual?, les digo yo siempre. El gran Woody será muchas cosas, pero “intelectual” lo que se dice intelectual no lo es para mí, por mucha gafapasta que luzca. Woody Allen es un tío tan maniático, cachondo y, sobre todo, salido como cualquiera de nosotros. Sí, sí, salido, en ocasiones hasta un pelín guarrete. Pero con clase. Lo veremos más adelante, primero, como decía Leonard Cohen, tomaremos Manhattan. Sigue leyendo
Lester Burnham no es el mejor ejemplo a seguir, por Travis
El reciente post de Lester sobre su tocayo Burnham, el protagonista de American Beauty, me obliga a recordarle cuatro cosas acerca de su «admirado» personaje:
1. Su obsesión por Ángela, de 16 años, a la que está a punto de calzarse, está muy cerca de lo que nuestro Código Penal define como abuso sexual a un menor. Con pena de prisión de 2 a 6 años. Por meses no entra en esa categoría. Es verdad que en el último momento le sale la vena paternalista y le dice que se vista. «¿Te preparo un sandwich?». ¿Qué pasa por su cabeza en ese momento? Posiblemente el hecho de enterarse de que Ángela es virgen rompe su idealización de una comehombres voraz, Sigue leyendo
American Beauty, por Lester
Ya sé que el cine es la especialidad de Travis, pero como ha mencionado en dos ocasiones MI película, American Beauty, me siento en la obligación de opinar. De esta película, por cierto, es de la que cogí mi nombre para el blog (ver “Declaración de intenciones”), por ese gran personaje que es Lester Burnham, interpretado por Kevin Spacey.
American Beauty es una película de 1999, uno de esos años magníficos para el cine, porque de ese mismo año son otras dos películas muy recordadas y de gran influencia en los años posteriores, como fueron Matrix y El club de la lucha. Sigue leyendo
No hagan trampas, señores, por Travis
Después del post sobre El club de la lucha, los amiguetes estuvimos comentando la gran trampa de la película, su truco final, consistente en el descubrimiento de la personalidad doble o disociada del narrador y Tyler Durden. El hecho de habernos mostrado las dos personalidades con dos actores distintos (Edward Norton y Brad Pitt), como dos personajes en lugar de uno solo, funciona, pero no deja de ser una gran trampa para el espectador. No resultaría creíble la pelea que da origen al club de la lucha con una escena interpretada por un solo actor, por ejemplo.
Algo parecido ocurre con Una mente maravillosa, Sigue leyendo
#Chef y la cocina en pantalla, por Travis
«Joder, Travis, ¿quién te ha visto y quién te ve?». Eso fue lo que comentaron los «amiguetes» cuando les dije que había ido con mi chica a ver la película de Jon Favreau, #Chef. Es lo que tiene estar en plena fase de pico y pala, trabajándote a una chica que te interesa. Y que te interesa mucho, además. «Te estás haciendo mayor», me dijo Lester. «En el fondo, eres un sentimental, como Rick», añadió Barney. Puede que haya un poco de razón en sus palabras. Hace años, para saber si una chica me interesaba o no, elegía en la cartelera la película más sanguinolenta, o la más rara, y si la chica me decía «mejor la de Sandra Bullock, o esa otra de Meg Ryan», sabía que esa relación no tenía futuro. A veces su desconocimiento del cine hacía que me acompañaran a la sala, y entonces observaba con detenimiento sus reacciones. Si eran capaces de aguantar Funny Games o la escena de la oreja de Reservoir Dogs, sabía que nos íbamos a entender. Hace muchos años recuerdo que llevé a una niña «supermona», de familia bien, a ver Henry, retrato de un asesino, Sigue leyendo










