Una furgoneta del siglo XIII, por Travis

Reconozco que tengo una sensación agridulce tras mi última entrada (Libros de atrezzo). Una sonrisa de oreja a oreja porque pude comprobar que soy capaz de inventar cosas con convicción, lo cual puede ser muy útil (y peligroso) en la vida diaria, y una ligera sensación de fastidio al saber que hubo gente que se creyó todo lo que contaba, pese a que me despedía con un “disculpadme la broma, amigos”. Por si no quedó clara la cosa, todo lo referido al “libro intruso” era mentira, pura ficción, no así las imágenes de contenido sexual en películas de Disney.

Quizás lo único cierto en mi ficción sea que Sigue leyendo

Tostones ochenteros, por Travis

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Desde hace un tiempo, tengo la sensación de que se idealiza todo lo hecho en los años 80, especialmente en el mundo del cine o la música, como si todo lo anterior o sobre todo lo posterior no tuviera el mismo valor artístico, o como si en esa década se hubiera vivido un boom cultural único en la Historia. Sigue leyendo

No hagan trampas, señores, por Travis

club luchamente

Después del post sobre El club de la lucha, los amiguetes estuvimos comentando la gran trampa de la película, su truco final, consistente en el descubrimiento de la personalidad doble o disociada del narrador y Tyler Durden. El hecho de habernos mostrado las dos personalidades con dos actores distintos (Edward Norton y Brad Pitt), como dos personajes en lugar de uno solo, funciona, pero no deja de ser una gran trampa para el espectador. No resultaría creíble la pelea que da origen al club de la lucha con una escena interpretada por un solo actor, por ejemplo.

Algo parecido ocurre con Una mente maravillosa, Sigue leyendo