No hagan trampas, señores, por Travis

club luchamente

Después del post sobre El club de la lucha, los amiguetes estuvimos comentando la gran trampa de la película, su truco final, consistente en el descubrimiento de la personalidad doble o disociada del narrador y Tyler Durden. El hecho de habernos mostrado las dos personalidades con dos actores distintos (Edward Norton y Brad Pitt), como dos personajes en lugar de uno solo, funciona, pero no deja de ser una gran trampa para el espectador. No resultaría creíble la pelea que da origen al club de la lucha con una escena interpretada por un solo actor, por ejemplo.

Algo parecido ocurre con Una mente maravillosa, Sigue leyendo

El club de la lucha, por Travis

fight club

Hay películas que al finalizar te dejan con ganas de salir a la calle y liberar tu adrenalina, ya sea a guantazos (La jungla de cristal, Rocky IV), o katana en mano (Kill Bill, Gladiator, Braveheart). También hay películas que te dejan con una media sonrisa boba al acabar, una media sonrisa que delata tu disfrute y que te quedas dándole vueltas al coco regodeándote en alguna escena (El último boy scout, Pulp Fiction, Abierto hasta el amanecer). Hay otras películas en cambio, en las que los personajes son mejores que la propia película, que no sabe sacarles el 100% de su partido (American Beauty, Fargo). Y hay películas que, como el buen vino o las mujeres, mejoran con el paso del tiempo (Cadena perpetua, Se7en). Sigue leyendo