Currículums de película, por Travis

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Hacia el final del libro El marciano (The Martian, de Andy Weir), el náufrago Mark Watney deja una de sus reflexiones cuando está a punto de abandonar el planeta rojo después de un año y medio malviviendo en su superficie:

Mi lucha terrorífica por mantenerme con vida se convirtió en una rutina. Levantarme por la mañana, desayunar, cuidar mis patatas, arreglar cosas rotas, comer, responder correo electrónico, mirar la tele, cenar, irme a dormir. La vida de un granjero moderno.

Luego fui camionero y recorrí un largo trayecto por el mundo. Finalmente, obrero de la construcción, reconstruyendo una nave de formas que nadie había imaginado hasta ahora. He hecho un poco de todo aquí, porque no hay nadie más para hacerlo.

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Atípico Día de la Madre (2ª parte)

Marco

TRAVIS Cara Travis

En aquella entrada dedicada hace un año a mi madre titulada Todo sobre mi madre, hablé de esas películas clásicas que le gustaban, algunas de las cuales podía ver mil veces como Siete novias para siete hermanos o Sonrisas y lágrimas, curiosamente dos películas en las que los numerosos hermanos, los salvajes Pontipee y los repelentes von Trapp, parecen anhelar y buscar una madre que supla ese hueco en sus vidas. Sigue leyendo

Lágrimas en la lluvia, por Travis

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“Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia”.

Así terminaba el discurso del replicante Rutger Batty Hauer al final de Blade Runner, tras una ralentizada proclama sobre la puerta de Tannhäuser, los rayos C en Orión y la madre que lo trajo, proclama narrada con el mismo entusiasmo de Iniesta después de un título importante. Para algunos, este es un momento cumbre de la historia del cine, lleno de poesía, lirismo y sentido metafórico acerca de la fugacidad de la vida. Para mí, como sabe el que leyera mi entrada sobre esta película, es un momento tostón más dentro de una película lenta y a ratos soporífera. Sigue leyendo

Forrest Button y Benjamin Gump, por Travis

Forrest Button

Recientemente he vuelto a disfrutar con la película de David Fincher El curioso caso de Benjamin Button. Era sólo la tercera vez que la veía, lo cual la sitúa en un punto intermedio entre “mis favoritas” y “las que he visto una sola vez, he tachado de la lista y no creo que repita”. Pero estoy seguro de que esta película será de esas que cada vez que la están poniendo en la tele y te la encuentras haciendo zapping, la pilles donde la pilles, la vuelves a ver hasta el final, o hasta el siguiente corte publicitario. Como Cadena perpetua, American Beauty, El club de la lucha o El Padrino. En el caso de Benjamin Button por muchas razones: porque me gusta su historia, porque está magníficamente rodada, porque tiene una sutileza en algunos momentos propia de los grandes directores, por su aroma a cine clásico desde los primeros fotogramas,…

Recuerdo que la primera vez que la vi, en el cine, en pantalla grande y sonido envolvente, tuve por momentos la sensación de encontrarme ante una especie de nuevo Forrest Gump. Sigue leyendo