Anatomía de un Negreirato (II)

Ya se han publicado los tres siguientes capítulos de Anatomía de un Negreirato, accesibles en la web de La Galerna:

Capítulo 4: Ángel María Villar.

Capítulo 5: «Puedo ayudaros con el VAR».

Capítulo 6: Los informes periciales.

El supuesto juicio teatralizado se puede seguir igualmente en este blog.

Capítulo 4 – Ángel María Villar

Como en los días anteriores, el alguacil gigantón al que todos llamaban Bull acalló el bullicio de los periodistas y curiosos:

El público congregado tomó asiento y guardó silencio mientras el juez revisaba los papeles que tenía sobre la mesa. Tras unos breves segundos, levantó la cabeza, divisó a Joan Laporta frente a él, junto al abogado de la defensa, y no pudo disimular una mueca de fastidio.

– Acérquense las partes, por favor.

Tanto el fiscal Jaime Estuardo como el señor Scotto, abogado de la defensa, se acercaron a la mesa del juez, pero este último no pudo evitar que Joan Laporta lo acompañara.

– He dicho las partes, retírese usted, por favor -dijo Aguilar señalando a Laporta con el mentón.

El abogado defensor le conminó a que hiciera caso a “su señoría, por favor, Jan”. Laporta, poco habituado en su vida a que le negaran algo, se resistió y fue el propio Scotto quien tuvo que sujetarle los brazos para que cesara el recital de aspavientos. Finalmente, y a regañadientes, el presidente del Barça volvió a su asiento cagándose en algo que no reproduciremos aquí, no por pudor, sino porque no sabríamos decir si lo pronunció en catalán, en español o en la lengua de los orcos.

– Miren, señores -dijo el juez en voz baja-, y se lo digo sobre todo a usted -señaló a Scotto-, las dos sesiones anteriores han sido muy incómodas para mí, en especial por ese señor de ahí, que no deja de ser un acusado. Ya sé que es abogado y que dice que el Barça tiene derecho a personarse como perjudicado, como solicitó por medio de una instancia repleta de ridiculeces, pero lo cierto es que contamina, altera el buen desarrollo de las vistas, por lo que le pido que lo convenza para que se siente en el banquillo de los acusados y deje que la sesión se desarrolle sin interrupciones.

– Veré qué puedo hacer -murmuró Scotto, el cual, en el fondo, estaba convencido de que era lo mejor también para sí mismo, para evitar presiones y condicionamientos.

– Se lo agradezco -respondió cortésmente Estuardo.

Llevó unos cinco minutos convencer a Laporta de que debía ir al banquillo de los acusados, “¡es un ultraje!”, “¡esto es una petición de Florentino, que controla la Justicia, como todo el mundo sabe!”, “que no, que no me muevo”, mas, tras el apercibimiento por parte del juez de que añadiría a sus posibles penas una condena por desacato, optó por levantarse con gran estruendo y cambiar de sitio, “pero porque yo quiero, ¡no porque sus jefes lo hayan pactado en el palco del Bernabéu!”.

El siguiente problema fue encontrarle acomodo, porque los dos sitios libres en el banco de acusados estaban junto a Sandro Rosell. Ambos se miraron con un asco indisimulado y negando con la cabeza, como si en ese momento un tacto rectal les hiciera más ilusión que estar hombro con hombro. La solución la encontró Javier Enríquez, quien propuso a Rosell que se cambiaran de sitio, de modo que el “co-co” (conductor y coach) pudiera separar a los dos viejos rivales. El otro asiento libre era el de Enríquez Negreira, cuya consabida incontinencia urinaria hacía que se presentara siempre a la sesión unos minutos más tarde.

Negreira apareció en la sala mientras se producían todos estos movimientos de banquillo dignos de los mejores tiempos de George Karl. El exvice del CTA esperó a que se reubicaran todos en el banquillo y mientras tanto se acomodó la camisa por dentro de los pantalones con poca elegancia, de hecho, metió medio antebrazo en su entrepierna. Una vez terminó, se olió la palma de la mano, hizo una mueca de desagrado y finalmente tomó asiento apoyándose con esa misma mano sobre el hombro y la chepa de su hijo. “Gracias, Javi”, dijo mientras se la secaba.

– La defensa llama a declarar a Ángel María Villar -pronunció Scotto una vez que los acusados lograron acomodo.

Se abrieron las puertas y entró un Villar algo avejentado para los que hacía tiempo que no lo veían. Estaba visiblemente delgado, con los mofletes algo flácidos y quedaba poco de aquella mata de pelos ensortijados que lucía como futbolista o en sus primeros años como presidente de la Federación Española de Fútbol.

– Gracias por su asistencia, señor Villar -comenzó Scotto-. Durante las sesiones previas, hemos tenido la ocasión de escuchar al actual vicepresidente de los árbitros, el señor Medina Cantalejo, y a su sucesor en la presidencia, Don Luis Rubiales, sobre las funciones, prácticamente nulas e inexistentes, del señor Enríquez Negreira, aquí presente -lo señaló con el brazo extendido-. La acusación ha montado una película que me atrevería a catalogar de terror sobre la labor del exvicepresidente de los árbitros, una mano oculta para nombrar árbitros o bajarlos de categoría. Usted, que fue presidente de la Federación durante los años investigados por la supuesta trama, ¿qué puede decirnos al respecto?

– Mire, señor Scotto, todo esto ha hecho mucho daño a la imagen del “fúrbo” y nos duele profundamente a los que hemos dedicado toda nuestra vida a ello. Enríquez Negreira no tenía el poder que se le quiere atribuir, no designaba árbitros, era solo uno de los ocho responsables del Comité de Árbitros que tenía competencias sobre ascensos y descensos. Tampoco proponía a los árbitros a la FIFA para internacionales porque de eso me encargaba yo directamente. Yo no creo que Negreira fuese un corrupto porque, además, no se ha demostrado.

– Así lo cree la defensa, señor Villar. Entonces, en su opinión, o, mejor dicho, pues no le pido su opinión, sino su conocimiento de treinta años al frente de la Federación Española de Fútbol, ¿el arbitraje español está bajo sospecha, o cree que debe estarlo durante ese período de tiempo?

– ¡En absoluto! Como le decía, esto hace mucho daño al “fúrgol” español, a los propios “clús”, además, en un estamento como es el arbitraje, que es el estamento netamente federativo, con gente muy preparada y donde creo sinceramente que no hay un corrupto, con un nivel extraordinario, gente disciplinada… Le confieso mi tristeza, sobre todo por Victoriano Sánchez Arminio, que ha sido el mejor presidente de la historia del CTA, un hombre querido por los suyos, una autoridad que mejoró el arbitraje español.

– Con todo lo que nos ha dicho, ¿qué explicación tienen los pagos que realizaba el Fútbol Club Barcelona al señor Negreira?

– No tengo ni idea, sería una frivolidad opinar, pero sí le digo que, si lo hubiéramos sabido Victoriano o yo, no dura ni un minuto en el comité. ¡Ni un minuto! -respondió con vehemencia-. ¿Pero cómo iba a saberlo? ¿Le pongo un detective? Yo creo que el pago de un “clú de frúmbol” no es correcto, pero lo tendrá que decidir un juez, y eso no significa que el pago influya en el árbitro, porque estos son independientes donde deben serlo, en el césped, porque son grandes profesionales.

– Nos ha quedado clarísimo, señor Villar, muchas gracias por sus contundentes explicaciones -afirmó Scotto-. No haré más preguntas, señoría.

La abogada Luisa Ramírez se dio cuenta de un hecho que, a buen seguro, había pasado desapercibido para la mayoría de los asistentes. Durante las declaraciones de los días previos, Negreira se había mostrado algo despistado, incluso ido. Por momentos dormitaba en su asiento y parecía estar allí de cuerpo presente, pero ausente, como si la cosa no fuera con él. Sin embargo, durante la declaración de Ángel Villar, estuvo pendiente de cada una de sus palabras, miraba fijamente al antiguo jefe de su jefe con una sonrisa siniestra, incluso se le intuía un cierto brillo en la mirada. Finalizada la declaración, Negreira agachó levemente la cabeza hacia el hombro izquierdo y volvió a perder la vista en objetos ajenos a los interrogatorios, como la pata de una silla o el cuaderno de notas de algún periodista.

El fiscal se puso en pie y se acercó al asiento de los testigos:

– Con la venia, señoría -se acercó mucho al vasco, hasta casi tocar el micrófono-. Su honestidad nos maravilla, señor Villar.

– Gracias -respondió el expresidente federativo con cierta desconfianza.

– Así que, a usted, Negreira no le habría durado ni un minuto, lo cual le honra. Perdón, perdón, perdón (pronunció con aire teatral), le honraría si fuera cierto, ¡porque le duró veinticinco años! ¡Veinticinco años bajo su dependencia! ¡Y todo ello mientras cobraba de un club de fútbol la mayor parte del tiempo! ¡Y usted no movió un solo dedo para atajarlo!

– ¡Protesto! -exclamó Scotto-. ¡Está acusando de complicidad a mi testigo!

– No acuso de nada, señoría, simplemente le manifiesto mi incredulidad y si me deja desarrollar mi argumentación, entenderá por qué.

– No se admite la protesta, prosiga -concluyó el juez Aguilar.

– Gracias. Señor Villar, ¿usted sabe qué sueldo cobraba el señor Enríquez Negreira del Comité Técnico de Árbitros? Puesto que era un puesto bajo su competencia, debería saberlo, ¿no?

– Hasta donde yo sé, el señor Enríquez Negreira cobraba solo las dietas por su asistencia a las reuniones del comité, y aparte, los gastos de desplazamiento.

– ¿Me está diciendo que no tenía ningún sueldo?

– Así es -respondió Villar.

– ¿Y no se preguntó en todo este tiempo de qué manera percibía sus emolumentos el señor Negreira? Usted sabía el nivel de vida que llevaba, el negocio que regentaba con su pareja… ¿pensó que todo eso se pagaba con unas dietas unos pocos días al año?

Villar balbuceó algo parecido a un “no sé, no lo pensé”. El fiscal se puso muy cerca de Villar, de tal modo que limitaba su campo de visión. Villar se echó a su derecha varias veces tratando de ver las indicaciones que le daba el abogado defensor, pero Estuardo se dio cuenta y se movió para tapar la visión directa del testigo. Villar se inclinó, Estuardo lo imitó… Hubo un momento en que ambos estaban más inclinados que Michael Jackson y sus bailarines durante el Smooth criminal.

– ¡Protesto, señoría, está intimidando al testigo de la defensa! -Scotto trató de socorrerlo con una tímida queja.

– Señoría, estoy evitando que la defensa pase algún tipo de consigna al testigo.

– No se admite, prosiga.

Del banquillo de los acusados se escuchó un nuevo “¡intolerapla!”.

– Voy a tratar de ayudarle, señor Villar -prosiguió Estuardo-. Año 2006, 113.159 euros. Año 2007, 197.648 euros. Año 2008, 201.515 euros. Año 2009, aquí hay que reconocer que el señor Laporta estaba satisfecho con el servicio y lo subió a 364.954 euros. Me voy más adelante, otro presidente también muy satisfecho, el señor Rosell, tanto que en 2011 le pagó 777.607 euros. 2016, el señor Bartomeu: ¡891.150 euros! Está todo en el informe de la Agencia Tributaria. Son años enteros, entiendo que a usted no le duraría ni un minuto, pero lo cierto es que fueron años y años enteros.

– Todo eso no demuestra nada -replicó Villar-, no hay ninguna prueba de que se compraran árbitros.

– Es evidente, señor Villar. Si un árbitro cobra más de doscientos mil euros anuales, es imposible que Negreira pudiera comprar árbitros a base de repartir los doscientos, trescientos mil euros anuales que le pagaba el Fútbol Club Barcelona. Ni siquiera en los años que cobró más de seiscientos mil euros lo veo viable, porque no se compraron árbitros, se trataba de comprar el sistema. Con estos pagos, el Barcelona trataba de controlar al responsable de que los árbitros permanecieran en Primera o bajaran a Segunda, al lugarteniente de Sánchez Arminio, el brazo derecho que puntuaba a los árbitros y los llamaba durante la temporada para decirles en qué posición se encontraban.

– Insisto, no podrá demostrar que se compraron árbitros -rebatió Villar-, y Enríquez Negreira no tenía ese poder.

– ¡Pero es que eso da lo mismo, señor Villar! El mero hecho del pago con ánimo de influir en la competición ya es constitutivo de delito, da igual si se consumó o no. Durante los registros en la sede de la Federación Española de Fútbol han aparecido actas firmadas por el señor Enríquez Negreira (Estuardo mostró aparatosamente a toda la audiencia uno de estos documentos) en las que se fijaban los criterios de puntuación de los árbitros de Primera, Segunda y Segunda B, es decir, los parámetros bajo los cuales se decidiría la continuidad de estos en la élite o su descenso, y con ello, la pérdida de más de la mitad de sus retribuciones.

– Pero eso no demuestra nada, el acta lo firmaban otros responsables del Comité de Árbitros y, además, eso no quiere decir que José María fuera el que luego puntuaba a los colegiados, o el que realizaba sus valoraciones.

– ¿Podría indicarnos, si es tan amable, quién era Raúl Massó y qué funciones desempeñaba?

– Creo que fue el secretario general del Comité Técnico de “álbitros” con Sánchez Arminio.

– Así es -respondió Estuardo-. En su declaración a la Guardia Civil, Raúl Massó aseguró que el señor Enríquez Negreira revisaba los informes arbitrales y que, cuando había discrepancias sobre las puntuaciones otorgadas a los árbitros, llamaba a los informadores del Comité para, llamémoslo de una manera suave, coordinar las calificaciones otorgadas. ¡El dedo corrector! También afirmó en sede judicial que el señor Enríquez Negreira llamaba a los árbitros para indicarles su puesto en la clasificación de la temporada, y que al final de la misma, siguiendo instrucciones de Victoriano Sánchez Arminio, comunicaba directamente los ascensos y descensos. Señor Villar, Enríquez Negreira no pintaba nada, pero intervenía en la designación de los árbitros que intervenían en los partidos de Primera División, en la revisión de las actas arbitrales, en la puntuación de los árbitros y en su adscripción a unas y otras categorías (incluyendo la internacional), de forma que las decisiones del órgano en el que estaba integrado tenían repercusiones económicas y deportivas relevantes para los mismos, ¡era un servicio integral de control del arbitraje!

– No estoy de acuerdo. Y no estoy de acuerdo, además, con que cuestione la figura de quien, como ya le he dicho, ha sido el mejor presidente de los árbitros que ha habido nunca en este país. Alguien que, además, no se encuentra entre nosotros por desgracia. Descansa en paz, Victoriano.

Miró de manera metafórica al cielo, pero se encontró con el mismo lamparón de orines y cagarrutas de paloma que Medina Cantalejo en su declaración.

– Victoriano Sánchez Arminio, ese insigne prohombre cántabro -prosiguió Estuardo con sarcasmo-. El hombre que tenía bajo su mano a todo el arbitraje, el mismo que, junto al señor Negreira, premiaba a los que se equivocaban sistemáticamente a favor del Fútbol Club Barcelona y castigaba a los que en algún momento erraron y beneficiaron al Real Madrid. Señor Villar, puesto que usted dio nombre a una palabra, ¿sabe en qué consistía el llamado “Villarato”?

– Eso fue un invento de un periodista madrileño, Alfredo Relaño. Madrileño y muy madridista. Ya hablé alguna vez con él y le dije que estaba siendo injusto conmigo.

– Ya. Muy “injusto” todo. A partir de 2004, cuando usted renueva su cargo en unas elecciones en las que el apoyo del Fútbol Club Barcelona fue fundamental para que su rival quedara sin opciones, el llamado saldo arbitral se dispara en favor de este mismo club.

– Pero eso no tiene relación alguna con Negreira, puesto que los pagos venían de antes.

– Le agradezco que reconozca que los pagos pudieron influir, señor Villar, quizás en su intento de exculparse está reconociendo que hubo un delito y de más larga duración. El apoyo del Fútbol Club Barcelona fue premiado por usted con una vicepresidencia en la Federación para Don Joan Gaspart, alias “perjudicaré deportivamente al Real Madrid hasta que me muera”. Y volvió a premiarlo al llevarlo con usted a la UEFA al puesto de, ni más ni menos, ¡responsable del Comité de Competición de los campeonatos europeos como la Champions!

– ¡Protesto! -interrumpió Scotto, quien quiso cortar el ritmo del interrogatorio porque veía que su testigo, que nunca fue el mejor orador del mundo, estaba cerca de cagarla.

– ¿Con qué motivo? -inquirió el juez.

– Eeeh… sus acusaciones no tienen nada que ver con el asunto juzgado en esta sala.

– Señoría, si se me permite -respondió Estuardo-, trato de demostrar los reiterados intentos de control del arbitraje y las instituciones federativas por parte del Fútbol Club Barcelona.

El juez Aguilar permaneció callado unos instantes, como si analizara lo que ambos abogados planteaban, y finalmente sentenció:

– Limítese a ceñirse al caso, por favor.

– Así lo haré -aseguró Estuardo-. El saldo arbitral fue explicado por el vicepresidente del Fútbol Club Barcelona, Alfons Godall, en 2006, cuando dijo (Estuardo abrió un dossier por una página que tenía marcada con un post-it), cito textualmente: “pasamos una época de buena relación con la Federación Española, de buenas relaciones con las entidades donde se cuece, digamos, los comités de árbitros, la competición”, y que “todo ello nos ayudó”, “cuestiones como el saldo arbitral, la diferencia entre lances favorables y desfavorables con los rivales”. El vicepresidente reconocía en 2006 que el alejamiento del club de estos comités les estaba perjudicando, ¡justo en los dos años en que el Barça había dejado de pagar a Negreira! ¿Cree usted que por ese motivo se reanudaron los pagos a las empresas del señor Negreira?

– Pues mire usted, no lo sé -contestó Villar algo cabizbajo-, porque, como he asegurado en mi declaración, yo no podía haber sabido de esos pagos, tendría que haber contratado un detective, por lo menos.

– No me sea ingenuo, señor Villar. Usted sabe, como cualquier departamento de compliance de cualquier empresa, lo fácil que resulta acceder a la web del Registro Mercantil y solicitar los cargos y las participaciones de una persona física en una empresa o entidad. Si quiere, hacemos ahora mismo la prueba introduciendo los datos del señor Negreira, los de su hijo, o sus mismos datos, si lo prefiere.

– No, no es necesario, me lo creo -respondió Villar con la mirada huidiza.

– Así que prefiere quedar como torpe o ignorante que como cómplice.

– ¡Protesto, señoría! Está acusando a mi testigo sin pruebas -exclamó Scotto.

– Se admite -dijo el juez-. Señor Estuardo, le recuerdo que el testigo no está acusado de nada, simplemente se ha prestado a testificar en esta causa.

– Entendido, disculpe -admitió Estuardo-. Señor Villar, además de las incoherencias en su declaración, usted apoyó los servicios de coaching arbitral que realizaba otro de los acusados, Don Javier Enríquez Romero, hijo del señor Negreira.

– Bueno, no es que lo apoyara, el señor Negreira nos dijo que sería positivo para los “álbitros” recibir asesoramiento y yo conocía a su hijo porque trabajó durante unos años para nosotros en la Federación.

– ¿Tampoco le parece extraño que el Fútbol Club Barcelona pagara cuantiosas sumas de dinero a la empresa del hijo de Negreira mientras este asesoraba a los árbitros, o los llevaba a los partidos?

– No lo sabía, lo desconocía. Solo le digo que conocía a Javi de su trabajo en la Federación y apoyé la propuesta de José María para que fuera contratado y prestara esos servicios.

En el banquillo de los acusados, Negreira miró a su hijo con orgullo y le dio unas palmadas sobre el muslo. Un intérprete de labios podría haber detectado un “buen trabajo, hijo” en la boca del anciano.

– Señor Villar, también ha asegurado en su declaración que los árbitros son independientes, que forman un colectivo honesto, que no se dejaban influir por los ataques de Sánchez Arminio contra el Real Madrid, o por las evaluaciones del señor Negreira.

– Así es.

– En ese caso, ¿podría decirnos qué cargo ocupaba el señor Juan Padrós en la Federación Española de Fútbol?

– Fue mi vicepresidente económico durante varios años.

– ¿Podría explicarnos estas palabras del señor Padrós sobre el control del arbitraje? Aparecen en la parte de las escuchas en el caso Soule: “Si los árbitros no hacen lo que yo digo, los quito”. Si esto fuera así, no los veo tan independientes, más bien los veo como un colectivo fácilmente manipulable por parte de sus superiores. Por usted, por el señor Negreira, por Joan Gaspart…

– Ah, eso no tiene nada que ver con el control del arbitraje, esa frase se refiere a qué candidatura debían votar en las elecciones federativas.

– Luego los árbitros les apoyaban a ustedes, y ustedes devolvían el favor colocando a los árbitros afines, premiándolos durante su etapa en activo y posteriormente, asignándoles un cargo en los comités.

Antes de responder, el señor Villar miró a un individuo situado en la primera fila entre el público. Este hombre tenía el dedo índice sobre la boca.

– Por indicaciones de mi abogado, no voy a contestar nada que tenga que ver con el caso Soule -indicó Villar tras un prolongado silencio-, pues todavía se encuentra en espera de juicio.

– Cierto. Menos mal que este juicio que nos atañe se rige por la Hollywood Act y no por la justicia ordinaria española, y, por tanto, se resolverá rápidamente. Señor juez, señorías, miembros del jurado, quiero recordarles que el testigo está encausado desde 2017 en un caso de administración desleal, apropiación indebida, estafa, falsedad documental y corrupción entre particulares, entre otros delitos. No sé qué pretende la defensa hasta el momento presentando a testigos con semejantes historiales, pero creo que no favorecen en nada sus intereses. El señor Villar estuvo casi dos semanas en prisión preventiva en verano de 2017, junto a su hijo Gorka, un empresario que realizaba negocios sospechosos con la Federación de su padre. Todo muy endogámico en los estamentos federativos.

– No le consiento que meta a mi familia en esto -el tono de voz de Villar mostraba un cabreo importante.

– Yo no meto a su familia en asuntos turbios, señor Villar. Lo hizo usted. No haré más preguntas, señoría.

El juez Aguilar estaba perplejo con lo que escuchaba sesión tras sesión. Tomó notas en una libreta que había empezado a utilizar para no perderse en el caso. La abogada del Real Madrid alzó la mano y pidió su turno.

– Con la venia, señoría -Luisa Ramírez se puso en pie y se acercó al banco del expresidente de la Federación-. Señor Villar, supongo que usted está al tanto de que el señor Negreira, poco después de dejar su cargo como vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros en 2018, fue contratado por la Federación Catalana de Fútbol para realizar informes verbales de asesoramiento arbitral.

– Eso he leído en algún medio, sí.

– Sabrá entonces que fue contratado por Josep Contreras, amigo personal suyo, y directivo del Fútbol Club Barcelona por entonces. ¿Usted cree que con estos pagos se estaba comprando su silencio? Recuerde que cuando el Fútbol Club Barcelona cesó en los pagos, el señor Negreira amenazó al club con destapar todas las “irregularidades” cometidas.

Villar se mantenía en silencio. Miraba al individuo de la primera fila, que seguía con el mentón apoyado sobre su mano, si bien en esta ocasión tenía dos dedos sobre la boca.

– Por indicaciones de mi abogado, no voy a hablar del señor Contreras, puesto que también figura en el sumario del caso Soule, y no puedo pronunciarme sobre el mismo.

La abogada iba a continuar con su interrogatorio, pero el juez Aguilar creyó conveniente intervenir en ese instante para no ampliar el alcance de la causa:

– Señora Ramírez, en lugar de preguntar al señor Villar por las razones de dicha contratación, decidida por un tercero, le sugiero que llame a declarar a ese directivo del Barcelona y de la Federación Catalana, el tal… ¿Josep Contreras?

– Me temo que tal circunstancia no será posible, señoría, pues el señor Contreras falleció en diciembre de 2022.

El juez se llevó la mano a la frente, entornó los ojos y apuntó otro nombre en su libreta:

– El señor Contreras es una pieza clave de esta investigación, señoría -continuó Luisa Ramírez-. Parte del dinero abonado a las empresas del señor Negreira y de su hijo se quedó o volvió a una empresa del señor Contreras, Tresep 2014, y es uno de los argumentos que han utilizado algunos directivos del Fútbol Club Barcelona para afirmar que fueron estafados.

– No voy a decir nada sobre este punto -añadió Villar con una sonrisa cínica.

– En ese caso, no haré más preguntas, señoría -y volvió a su asiento.

El juez tomó algunas notas adicionales sobre el expediente, recogió sus papeles y finalmente, golpeó con el mazo:

– Se levanta la sesión.

Los asistentes comenzaron a levantarse, los abogados recogieron su documentación, los periodistas se pusieron a hablar por sus teléfonos móviles y mientras, Ángel María Villar se acercó al banquillo de los acusados, donde se dedicó a repartir abrazos y palmetazos en la espalda. Se escucharon varios “me alegro de verte”, un par de “qué bien te veo”, y bastantes “a ver si nos quitamos esta mierda de encima pronto”.

Capítulo 5 – “Puedo ayudaros con el VAR”

El juez Aguilar apuró el último trago del infame café de la máquina del juzgado. Miró los posos que quedaron en el fondo del vaso de cartón y, antes de arrojarlo a la papelera, le dijo a la secretaria de su equipo:

– No sé si es una buena metáfora, Conchi, pero esta mierda que estamos digiriendo me revuelve el estómago y eso que en el fondo se queda lo peor. Vamos allá.

Desde el pasillo escucharon las palabras del alguacil:

– En pie, preside el honorable señor Aguilar.

Entraron en la sala, nuevamente repleta, oyeron el sonido de algunas cámaras de fotos, y, una vez que el revuelo se diluyó, el juez hizo un gesto con la mano al abogado defensor, Jorge Carlos Scotto, para que comenzara.

– Gracias, señoría. En las sesiones previas hemos escuchado a una serie de testigos que han dejado acreditado que el señor Enríquez Negreira no tenía competencias ni capacidad alguna en el Comité de Árbitros para influir en las designaciones o en las promociones y descensos de los colegiados, mucho menos en sus actuaciones en el terreno de juego. Nuestro cliente ha tenido que soportar una campaña feroz por parte de los medios controlados por la parte personada como perjudicada en esta causa, el Real Madrid…

En el banquillo de los acusados, Laporta asintió con la cabeza y se le oyó decir por lo bajo “la Central Lechera” casi al mismo tiempo que Rosell soltaba “¡la Caverna!”. El juez reprobó a ambos con la mirada.

– …el Real Madrid -prosiguió Scotto-, cuyo presidente ha invocado a todos sus medios afines, que son casi todos, para atacar al Fútbol Club Barcelona y desprestigiar los títulos obtenidos de manera legítima.

– Protesto, señoría -irrumpió Luisa Ramírez, abogada del Real Madrid-, está lanzando una acusación infundada contra el presidente de un club que, además, está enfrentado a casi todos esos medios.

– Se acepta -respondió el juez-. Céntrese en su defensa, por favor.

– Así lo haré -continuó Scotto-. No tenemos pruebas, pero tampoco dudas de quién anda detrás de estas campañas, señoría, todas ellas centradas en una frase desafortunada del señor Enríquez Negreira, que han repetido todos los medios de manera sistemática y hasta diría que coordinada: “Puedo ayudaros con el VAR”.

Hizo una pausa, se giró en redondo hacia toda la audiencia y la repitió hasta tres veces: “Puedo ayudaros con el VAR”.

– Señorías, miembros del jurado, el señor Enríquez Negreira no tenía ninguna relación con el sistema de Video Arbitraje, comúnmente conocido como VAR, como quedará demostrado tras la declaración de nuestros testigos de hoy. Se comprobará que el señor Enríquez Negreira no era más que un arribista en busca de fortuna que trataba de vender una mercancía defectuosa con la connivencia de algunos directivos que buscaron estafar al club. La defensa llama a declarar a Don Antonio Jesús López Nieto.

Se abrieron las puertas y apareció un hombre cercano a los setenta años, elegante, bien trajeado, bastante moreno de piel, el aspecto saludable de un jubilado que vive en la Costa del Sol. Le tomaron juramento y se sentó a unos pocos metros del banquillo de los acusados. Si no fuera porque en su camino al asiento de los testigos dio la espalda a la sala, cualquier observador habría podido ver el guiño lanzado a varios de los acusados.

– Señor López Nieto -comenzó Scotto-, ¿podría explicarnos brevemente su trayectoria en el mundo del arbitraje, tanto en activo como luego, una vez retirado?

– Claro, encantado. Fui árbitro de Primera División desde 1988 hasta mi retirada en 2003, pité 230 partidos en esta categoría y alcancé la internacionalidad en 1993. Recibí el premio Guruceta como mejor árbitro de la temporada hasta en cinco ocasiones. Al acabar mi carrera por haber alcanzado el límite de edad, seguí desempeñando mis funciones para el arbitraje en el CTA en diversos cargos, como vicepresidente, como responsable de la gestión técnica y económica, o en el comité de asignaciones para los partidos.

– Impresionante currículum, señor López Nieto. Y dígame, ¿cuál es su relación con el VAR?

– Antes de la implantación del VAR en España, fui designado por LaLiga para estudiar el uso del VAR en Portugal, cómo se implantó en la liga portuguesa y cómo se utilizaba en los partidos, conocí el centro logístico en Lisboa, donde se reciben todas las imágenes de los partidos y estuve en las formaciones sobre la aplicación del VAR en España.

– ¿Y puede decirnos qué pintaba el señor Negreira en el VAR?

– Nada, absolutamente nada. Bueno, el señor Negreira no tenía funciones de ningún tipo, ni en el VAR, ni en el propio CTA. Yo era el responsable de las designaciones para los partidos y lo dije en su día y lo repito ahora ante un juez, en dieciséis años, Negreira no pintaba nada. Entiendo que no me crean, pero Negreira fue un florero -pronunció estas palabras mientras se giraba hacia el banquillo de los acusados con chulería.

– Le creemos, cómo no -prosiguió Scotto de manera, entonces, ¿qué cree que quería decir el señor Negreira con su ofrecimiento al Fútbol Club Barcelona?

– Creo sinceramente que Negreira vendió humo y alguien se lo compró. Negreira jamás tuvo ascendencia sobre los colegiados, mandaba menos que el conserje del Valladolid o de Málaga. Es como el pequeño Nicolás. Los engañó a todos, incluido al Barça.

– Muchas gracias, señor López Nieto, creo que a todos los que estamos en esta sala nos ha quedado clarísimo -se giró hacia la mesa del fiscal-. Su turno, señores.

El fiscal Jaime Estuardo se puso en pie y se acercó al testigo.

– Señor López Nieto, así que el señor Negreira vendió humo y alguien se lo compró. ¿Sabe usted que el mero hecho de intentar comprar ese humo ya es constitutivo de delito? Sobre todo si se pensaba que el producto vendido no era humo, sino real.

– Mire, el señor Negreira es indigno de haber sido árbitro alguna vez, pero no podrán demostrar que se compraron árbitros. Tan sinvergüenza puede ser el señor Negreira por haber abusado de su posición, como el Barcelona por comprarle el humo que vendía.

Scotto se revolvió incómodo en su asiento.

– En eso estamos de acuerdo -afirmó Estuardo-. Y en otro orden de cosas… así que fue designado por LaLiga española para estudiar el uso del VAR en Portugal, ¿podría decirnos qué sistema se utilizaba en ese país y a qué empresa pertenecía?

– Sí, a la empresa Mediapro.

– Ya, propiedad por aquel entonces del señor Roures, socio y avalista del Fútbol Club Barcelona. Curioso, pero no creamos que había un conflicto de intereses. ¿Puede decirnos cómo se decidió por parte del señor Sánchez Arminio que se hiciera la formación de los colegiados para instruirlos en el uso del VAR?

– La formación de los árbitros se realizó en el edificio Imagina, propiedad de Mediapro, en Barcelona. Sánchez Arminio consideró que el mejor sistema era que Mediapro recibiera todas las imágenes, y que estas se trasladaran posteriormente a la sala de control del VAR, que se decidió situar finalmente en la Federación Española de Fútbol.

– Presidida entonces por Ángel María Villar.

– Así es. Victoriano, que en paz descanse -dijo mientras alzaba la vista al cielo y encontraba el ya famoso lamparón de cagarrutas de paloma-, insistió en que todo el proceso debía ser coordinado y supervisado por la Federación Español de Fútbol.

– Ya, entiendo. Villar, Victoriano, Mediapro, Barcelona… Y una pregunta, si me permite, puesto que Victoriano Sánchez Arminio dirigía el Comité Técnico de Árbitros con puño de hierro, rodeándose de sus afines, de los acólitos que siempre arbitraron según sus designios, ¿debemos entender que su paso a cargos directivos se debió a su afinidad con él?

– No entiendo a qué se refiere -contestó el malagueño.

– Durante su etapa como árbitro en activo, dirigió 36 partidos de Liga al Real Madrid, de los cuales perdió casi un tercio, 11. No era un árbitro bien considerado por el Real Madrid, luego…

– ¡Protesto, señoría! -irrumpió Scotto-, no tiene ninguna relación con el caso juzgado.

– Se admite -asintió el juez-. Por favor, señor fiscal, cíñase al caso.

– Ángel María Villar controlaba la Federación, el empresario Roures las imágenes y el señor Sánchez Arminio dirigía el comité de Árbitros, premiaba a los que arbitraban según sus designios, mantuvo como vicepresidentes al señor Negreira y a nuestro testigo durante años, pero debemos creer que no pintaba nada, que todo este contubernio era normal. No tengo más preguntas, señoría.

La abogada del Real Madrid, Luisa Ramírez, se puso en pie y tomó el relevo a Estuardo. Se acercó a la ventana de la sala, que tenía un par de jarrones, sacó las flores de uno de ellos y, sujetándolas por el tallo, las sacudió levemente y las depositó en el marco de la propia ventana. El florero tenía dos dedos de agua al fondo. Lentamente, sin aspavientos, se acercó al banco en el que López Nieto miraba con desconfianza sus movimientos.

– Señor López Nieto, ¿sabe usted qué pasaría si yo le arrojara el contenido de este florero a la cara?

El interpelado puso cara de extrañeza y contestó:

– Que me mojaría -contestó el exárbitro.

– Exactamente. Lo mismo que esperaba el pagador del “florero”.

“Jua, jua, jua”, se oyeron algunas risas en la sala. A Estuardo se le escapó un aplauso y una sonora carcajada.

–  Señor López Nieto, en las comparecencias previas hemos podido ver que el señor Negreira puntuaba a los árbitros, modificaba las puntuaciones de los informadores arbitrales, informaba de su posición a lo largo de la temporada, influía en los ascensos y descensos, los comunicaba en persona… pero no pintaba nada, según usted. En un estamento dirigido de manera tan personalista por el señor Sánchez Arminio. Ya. Parece obvio. Solo le haré una pregunta: ¿seguro que usted se refería a un conserje del Valladolid?

Jesús López Nieto pareció no entender al principio, aunque se sonrojó. El moreno de su tez comenzó a cambiar a pimiento tostado cuando Luisa Ramírez pronunció:

– ¿Seguro que no se refería usted a un ordenanza de Cartagena? ¿O a un segurata, yo qué sé, de Getafe?

El fiscal Estuardo no pudo contener la risa desde su sitio. El periodista Tomás Roncero, que había acudido ese día a la sala, se carcajeó igualmente de modo muy aparatoso. Los siguieron varios asistentes del público, al principio, tímidamente, unos pocos, pero después las risas se contagiaron al resto. “Jajajajaja, que no pintaba nada”, se escuchaba, “el conserje de Valladolid”, entre risotadas ruidosas, “el segurata de Getafe”, “jojojojo”, se escuchó a un Jesús Bengoechea que palmoteaba de manera escandalosa. Los miembros del jurado se miraban entre sí perplejos, varios de ellos con la sonrisa dibujada en la cara, otros, visiblemente despistados. En unos pocos segundos se escucharon grandes risas en la sala, que el juez Aguilar trató de controlar golpeando con el mazo:

– Orden, orden en la sala, ¡orden! No me obliguen a tener que desalojar.

La abogada Luisa Ramírez levantó una mano como para pedir silencio, y finalizó su intervención:

– Como comprenderá, señor juez, no tengo más preguntas que hacer al testigo.

El exárbitro López Nieto abandonó la sala visiblemente contrariado, con el rostro enrojecido. Se escuchó un “adiós, florero” en la sala, de una voz entre regañona y roncera, seguido de un “¡donde no hay mata, no hay patata!” que volvió a provocar nuevas risas que trataron de ser acalladas por el juez.

– La defensa tenía otro testigo para hoy, ¿no es así? -exclamó en voz alta el juez Aguilar para tratar de proseguir con la vista.

– Así es, señoría. La defensa llama a declarar a Don Carlos Clos Gómez.

Como si de una pelea teatralizada de pressing-catch se tratara, salió uno y entró otro. Clos Gómez a la palestra en sustitución de López Nieto. Tomás Roncero se revolvía incómodo en su asiento, “si es que vaya par…”, se le oyó decir a su acompañante. Clos Gómez, el hombre que jamás sonrió en público, se sentó algo incómodo. Había visto la cara con la que López Nieto había salido de la sala y no se encontraba seguro, al menos no tan seguro como cuando señalaba un penalti a favor del Barça.

– Señor Clos Gómez -comenzó Scotto con el interrogatorio-, toda una vida dedicada al arbitraje, primero en los terrenos de juego, llegando incluso a internacional, luego en los estamentos arbitrales y finalmente, como director del sistema de Videoarbitraje VAR. De las palabras del señor Negreira sobre su capacidad de influir en el VAR, ¿qué tiene que decir?

– Poco.  En realidad, nada.

Clos Gómez nunca fue un dechado de virtudes orales, pero se le veía claramente su esfuerzo por hablar poco.

– ¿Podía el señor Enríquez Negreira aleccionar a los árbitros de VAR sobre su uso, condicionarlos de algún modo, manipular a favor de algún equipo?

– En absoluto -respondió el “culegiado” de forma escueta.

– ¿Cómo definiría usted el sistema VAR utilizado en España?

– El mejor del mundo, dotado además de las mejores instalaciones existentes, mejores que en la Premier o en la Bundesliga. Un sistema incluso reforzado con la figura de un Director de Operaciones, lo que imposibilita cualquier intento de manipulación ajeno.

Scotto se separó unos metros y se dirigió hacia el jurado, la audiencia presente, el fiscal y finalmente, hacia el juez.

– Si es que no hay nada en absoluto, señoría, la defensa ya no sabe cómo explicarlo. ¿Acaso hay alguien que pueda conocer mejor el arbitraje español que los testigos que han pasado por este juzgado? Medina Cantalejo, Ángel María Villar, Luis Rubiales, ahora López Nieto y Clos Gómez… y todos han coincidido en lo mismo: el señor Negreira no tenía capacidad alguna de influir en los árbitros. Mucho menos sobre el VAR, una herramienta transparente, que se gestiona desde una sala a centenares de kilómetros de los terrenos de juego… ¡creer otra cosa es de necios!

Hizo una pausa prolongada, volvió a mirar hacia todos los lados y finalmente concluyó:

– No haré más preguntas, señoría.

Antes de alcanzar su asiento, el fiscal Estuardo ya se había puesto en pie. Parecía tener prisa por entrar en escena.

– Señor Clos Gómez, yo debo de ser un poco “necio”, por usar las palabras de mi ¿colega?, así que permítame que albergue ciertas dudas. Me gustaría comenzar repasando su carrera como árbitro en activo. Usted ascendió a Primera División en el año 2006, donde permaneció hasta el año 2017, ¿podría indicarnos…?

– ¡Protesto, señoría! -interrumpió Scotto-. No tiene nada que ver con los hechos juzgados.

– Señoría, si me permite -alegó Estuardo-, todos ellos son años “negreiros”, años en los que los pagos del Fútbol Club Barcelona al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros pudieron influir en las carreras de los árbitros, en sus ascensos y descensos, y con ello, en los resultados.

– No se admite -respondió el juez Aguilar tras pensarlo unos segundos.

Varios asistentes de entre el público dirigieron su mirada a Joan Laporta a la espera de que pronunciara su archiconocido “¡Intolerapla!”.

– Gracias, señor juez -continuó el fiscal-. Señor Clos Gómez, ¿podría indicarnos cuál fue su historial pitando al Fútbol Club Barcelona?

– Pité más de 250 partidos en España, comprenderá que no lo recuerde con claridad.

Grosso modo, no tiene por qué ser exacto, ¿perdió alguna vez el mencionado club en alguno de los partidos en los que usted los dirigió?

– Mire, eso sí se lo puedo contestar, porque de mí se han dicho muchas cosas que no son ciertas, como que “el Barça nunca había perdido conmigo al silbato” y eso es falso, pues recuerdo que perdió una vez 3-1 en el Benito Villamarín.

– Cierto, buena memoria. Aquello sucedió en un partido irrelevante, una vuelta de Copa del Rey en una eliminatoria que llegaba con un 5-0 de la ida. Pero voy a ayudarle, voy a refrescarle la memoria. El Fútbol Club Barcelona no perdió nunca con usted un partido de Liga. Usted dirigió 32 partidos al club que pagaba al señor Negreira, con un resultado de 26 victorias y solo una derrota, intrascendente, la que usted acaba de comentar. ¿Recuerda cómo llego a árbitro internacional?

– Fue en 2009, en base a mis méritos sobre el terreno de juego -respondió.

– Méritos convenientemente puntuados y valorados por el señor Enríquez Negreira, ¿recuerda usted su actuación solo unos meses antes en un derbi Atlético de Madrid-Real Madrid?

– No. Como comprenderá, no lo recuerdo.

Anuló tres goles legales al Real Madrid y remató su actuación expulsando a un jugador blanco, al neerlandés Ruud Van Nistelrooy. ¿Se le premió con la internacionalidad por estas actuaciones?

– ¡Protesto, señoría! -volvió a interrumpir Scotto-. El fiscal trata de desacreditar al testigo de la defensa con unas afirmaciones totalmente subjetivas.

– El funcionamiento del arbitraje español durante décadas -alegó Estuardo para poder continuar con el interrogatorio- se pone de manifiesto con este sistema de premios a los afines y castigos a los díscolos.

– No se admite -contestó el juez-, prosiga.

– Usted obtuvo la internacionalidad, pero la UEFA no le dio ni un solo partido -prosiguió Estuardo-, apenas alguna clasificación para la Europa League. Curioso dato, ahí se lo dejo, miembros del jurado, para que reflexionen: un árbitro muy bien considerado en España por el Comité Técnico de Árbitros no es apto para la UEFA. Pero sigamos, le refresco otra fecha, señor Clos Gómez. 3 de diciembre de 2016. Pita usted el partido por excelencia del fútbol español. Camp Nou, Barcelona-Real Madrid. ¿Recuerda usted cómo se desarrolló el partido, cómo fue su actuación?

– Pues, como suele suceder en estos casos, no dejó satisfecho a nadie -contestó el culegiado-, me reprochan que fallé en las dos áreas, a favor del Barcelona, pero también en contra.

– ¿Sabía usted que el señor Enríquez Negreira y su hijo, aquí presentes, evaluaron su actuación para el Fútbol Club Barcelona y la puntuaron de acuerdo con sus criterios?

– No sé, no me consta -farfulló Clos Gómez.

– Gol en fuera de juego del Barça, dos penaltis no señalados a favor del Real Madrid… No podemos probar que tuviera acceso a dicho acta, pero… ¿no le llama la atención que el señor Negreira realizara estos informes para un club que le pagaba cuantiosas sumas de dinero al mismo tiempo que ejercía de vicepresidente de los árbitros? ¿Y que ese mismo sujeto les informara a ustedes durante la temporada de su clasificación de cara a la pérdida de categoría o al acceso a los partidos más importantes?

Clos Gómez se mantuvo en silencio. No quiso mirar al banquillo de los acusados ni a la mesa del abogado de la defensa. Tenía la vista perdida en el micrófono, como si deseara que pasara rápidamente el tiempo. “Tan rápido como un descuento cuando el Barça gana por la mínima”, pensó.

– Entiendo que le incomode contestar. Como si le pregunto por los tres penaltis a favor del Barcelona en 12 minutos que señaló usted frente al Sporting de Gijón, o la final de la Copa del Rey en la que usted expulsa a Cristiano Ronaldo tras haber permitido que lo machacaran a patadas los jugadores del Atlético de Madrid.

El exárbitro permanecía callado. Mejor aguantar el chaparrón que meter la pata, debió pasar por su cabeza.

– Sé que me negará cualquier presión para pitar de esa manera, así que voy a preguntarle por otro asunto. En su última temporada en activo, el señor Enríquez Romero -lo señaló con el dedo y el brazo extendido- informó a un directivo del Fútbol Club Barcelona de que usted era el elegido para pitar la final de Copa… ¡en la que participaba el mismo Fútbol Club Barcelona! ¿Cómo podía saber el hijo de Negreira que ya iba a pitar usted si el señor Negreira no tenía ninguna atribución sobre las designaciones?

– Era mi última temporada en activo, era costumbre habitual -respondió Clos Gómez.

– Me va a perdonar, pero habitual, no, solo se hacía con los más apreciados por el sistema. ¿Sabía que en aquella final de Copa frente al Alavés, en la que, por cierto, usted concedió un gol en fuera de juego a los azulgrana, sabía usted que el señor Enríquez Negreira estaba en el palco del estadio supervisando su actuación?

– No lo sé, no me consta -balbuceó Clos Gómez de nuevo.

– Ya. Así funcionaban las cosas en el Comité de Árbitros, señoría. Se premiaban los errores a favor del club que pagaba a…

– ¡Protesto, señoría, protesto! Es un ultraje, está sacando conclusiones sin pruebas de ningún tipo.

– Lo retiro -se anticipó Estuardo-. Me ciño a los hechos. ¿Recuerda al menos quién fue el árbitro designado como su suplente en esa final, por si usted sufría alguna lesión?

– Creo recordar que fue Alejandro Hernández Hernández.

– Buena memoria. Otro buen… -en la mente de Estuardo cruzaron las palabras “lacayo, sicario, secuaz”, pero sabía que no podía utilizarlas-… árbitro, afín al sistema de Sánchez Arminio y Enríquez Negreira. Y tras su retirada ese mismo día, ¿recuerda quién fue nombrado internacional para ocupar su plaza?

– Si no me equivoco, fue Ricardo de Burgos Bengoetxea.

– Exacto, así funcionaba este sistema perfectamente engranado -concluyó Estuardo-. Solo una pregunta más y es de su época como máxima autoridad del VAR, ¿para qué utiliza usted una sala anexa a la sala VOR, con comunicación con la misma, desde la que pueden condicionar a los árbitros oficiales de cada partido?

– Es una sala desde la que comunicar algún detalle que ha podido pasar inadvertido a los árbitros de VAR -respondió Clos Gómez.

– Luego reconoce su existencia, el uso de una sala que no está en los protocolos UEFA para el uso de la herramienta VAR. ¿Es a esta sala de control a la que se refería el señor Negreira cuando decía que podía influir en el VAR, que podía ayudar a sus pagadores?

Todo eso es mentira. Se usa si hay un problema técnico o, en los primeros años, si detectábamos que se enviaban líneas a la retransmisión televisiva que no se mostraban, esa era la única interacción posible. Lo demás es absoluta mentira.

– Luego usted estaba en una sala, que no es la oficial, para decir a los que sí son los árbitros oficiales que se les ha pasado algo por alto. Muy lógico.

– Yo puedo estar en esa sala porque su principal función es dar información a la Comisión Técnica. Se puede insistir, pero de ahí a insinuar que hay alguien detrás en una sala oscura que le está aconsejando si también interviene… hay que tener muy poca vergüenza para decir esto.

– Pues no soy yo quien insinuó que se podía influir en el VAR. Fue el señor Enríquez Negreira. No haré más preguntas, señoría.

Clos Gómez quería salir de allí huyendo como en sus buenos años en el Bernabéu, pero el juez Aguilar le frenó con un gesto.

– ¿Alguna pregunta adicional por parte de la parte personada en el caso?

– Sí, señoría, con la venia -respondió la abogada Luisa Ramírez tras ponerse en pie-. Señor Clos Gómez, se encuentra usted inmerso en una investigación de la Guardia Civil por el incremento inusual de su patrimonio.

– Supongo que son unas meras comprobaciones, al igual que ha sucedido con otros compañeros.

– Sí, son varios los árbitros, tanto en activo como ya retirados, que están siendo investigados. En su caso particular, la Guardia Civil ha detectado que posee once inmuebles a su nombre, ocho de ellos pagados al contado.

– Siempre fui muy ahorrador, así me enseñaron en casa y no hay nada delictivo en ello. Tenga en cuenta que el salario de un árbitro de Primera División es elevado y estuve once temporadas completas percibiéndolo.

– Cierto, y ese salario es mayor si se asciende a internacional o si se arbitran finales de Copa del Rey -inquirió la abogada de nuevo.

– Así es, lógicamente -contestó.

– En ese caso, déjeme mostrarle una foto.

La abogada Ramírez sacó una hoja tamaño A3 de su carpeta, la desdobló y se la mostró primero a Clos Gómez y luego, en un giro de 360 grados, a todos los asistentes. Contenía dos fotos.

– Penalti no señalado a favor del Real Madrid en el Camp Nou. Reconocido hasta por los Enríquez en su acta del partido. Usted lo ve perfectamente, se lleva el silbato a la boca y, en el último segundo, decide no pitar. ¿Se le pasó por la cabeza que un penalti en contra del Fútbol Club Barcelona, ¡en un Clásico!, podía tener repercusiones en su carrera?

Clos Gómez permaneció en silencio.

– ¿Acaso pensó en ese momento que no podría adquirir un nuevo inmueble si perjudicaba al club que pagaba a su jefe en el Comité Técnico de Árbitros? ¿A su evaluador?

El exárbitro tomó la foto en sus manos, pero realmente no estaba allí. Su cabeza estaba en otro lugar.

– Sé que no va a contestarme, así que no haré más preguntas, señoría.

Se hizo un incómodo silencio, solo interrumpido por algún murmullo entre los asistentes. El juez Aguilar se disponía a clausurar la sesión cuando el abogado defensor pidió intervenir de nuevo. Se dirigió al juez y le dijo:

– Señoría, hasta la fecha la estrategia de la acusación ha consistido en descalificar a todos los testigos de la defensa. Se ha limitado con denuedo a ejecutar esta tarea. Por esta razón, en la próxima sesión presentaremos los informes periciales encargados por la defensa, los cuales probarán de manera irrefutable nuestros argumentos.

El juez Aguilar terminó de garabatear en su ya famosa libreta, la cerró, recogió sus trastos y golpeó con el mazo.

– Sea. Eso espero. Se levanta la sesión.

Capítulo 6 – Los informes periciales

El juez Aguilar llegó justo a tiempo de ver a los operarios que terminaban de introducir dos enormes pantallas de setenta pulgadas en la sala en la que se celebraba el juicio. Todo esto, más la expectación generada, le provocaban una sensación infinita de hastío. Colocarían una pantalla a cada lado de su mesa, orientadas hacia el público y los dos equipos de abogados, y un pequeño monitor junto a él para que pudiera seguir las explicaciones junto con su equipo sin tener que girar la vista. Ambas pantallas quedaban visibles también para el jurado, obviamente, y para el banquillo de los acusados, aunque había quien pensaba que, con Laporta entre los espectadores, aquello no era una buena idea.

Los técnicos estaban terminando de instalar las peanas que sujetaban las pantallas, tiraron el cable por el suelo, lo extendieron para que no lo pisara nadie, y lo pegaron con el artilugio megarrevolucionario con el que M.A. Barracus lo mismo arreglaba una furgoneta que preparaba un arma letal: la cinta adhesiva. Como suele ocurrir en estos casos, los asistentes no se privaron de ver la “hucha” habitual que muestran los operarios al agacharse para efectuar sus menesteres. El juez pasó a su lado tratando de esquivar la vista y justo a tiempo para escuchar al alguacil anunciar su entrada.

Con el trasiego de los operarios, a Negreira le dio tiempo a llegar al banquillo justo antes de que se sentaran todos los participantes y se iniciara la sesión. En su camino al estrado, la secretaria del juzgado se trastabilló con la peana del monitor situado y estuvo a punto de caer al suelo. Apoyó la rodilla y la mano en la tarima, y pudo evitar una desgracia mayor, pero no que se escuchara:

– ¡Penalti para el Barça!

Era la voz de Enríquez Negreira y el narrador de esta farsa no sabría decir si se trataba de una broma, una ida de olla o de un reflejo de su época de culegiado, el caso es que provocó la carcajada de Laporta y de algunos de los asistentes, entre ellos, varios periodistas de los numerosos medios congregados. Una vez que la secretaria alcanzó su asiento, el juez cedió el uso de la palabra al abogado de la defensa.

– Con la venia, señoría -anunció Scotto de manera ceremoniosa-, la defensa querría dar un paso más en su intento de esclarecer la verdad y le gustaría mostrar las conclusiones de un informe pericial sobre la actuación arbitral encargado por esta parte. La defensa llama a declarar a Alejo Martínez Vázquez, de la empresa Míster Chof, expertos en análisis de datos aplicados al deporte.

Se abrieron las puertas y en la sala apareció un hombre de mediana estatura que rondaba los cincuenta años, cráneo pelado, gafapasta, chaqueta de pana bajo la cual llevaba un polo negro, pantalones ajustados, y portaba un pequeño maletín bajo el brazo. Era el típico aspecto de lo que Fred Gwynne definió hace años como AIC, Analista Internacional Calvo.

Jorge Carlos Scotto se acercó al testigo y comenzó su interrogatorio:

– Señor Vázquez, me gustaría que indicara en qué…

– Si no le importa -lo interrumpió-, todo el mundo en el sector me conoce como Míster Chof, soy famoso por este apelativo y como señor Vázquez… pues no, no tengo la misma credibilidad. Puede llamarme así, por favor.

– De acuerdo, Míster Chof, le decía que usted viene a explicarnos un informe con datos, en el que pone negro sobre blanco una serie de estadísticas para explicar eso que la acusación llamó “el saldo arbitral”, basado en las declaraciones del vicepresidente del Fútbol Club Barcelona, Alfons Godall.

– Así es. El señor Godall hablaba en su declaración de “lances favorables” y de la diferencia entre penaltis y tarjetas entre un equipo y sus rivales. De la suma de los “lances” a favor y en contra, o, mejor dicho, del resultado de restar los lances desfavorables a los favorables, se obtendría el llamado saldo arbitral.

– Sabe usted -inquirió Scotto-, que la acusación basa los supuestos efectos de los pagos al señor Negreira en una mejora del saldo arbitral en beneficio del Fútbol Club Barcelona.

– Yo no opino, señoría, yo me limito a exponer los datos sin juicio de valor y que cada cual obtenga sus conclusiones.

– Pues veamos, estamos ansiosos por ver el resultado de su informe.

Míster Chof sacó un pequeño ordenador de su carpeta, solicitó que encendieran los monitores y expuso las bases de su estudio:

– Por no extendernos en exceso, hemos tomado los datos de una temporada entera. No tendría sentido analizar los impactos en jornadas puntuales, sino que entendemos que hay que tomar una muestra representativa, en este caso, 38 jornadas del campeonato 2019-2020.

En las pantallas aparecían diversos resultados de partidos de fútbol, jornadas con todos los marcadores, tras los cuales aparecían unos saldos en positivo en verde, y en negativo en rojo.

– A continuación, añadimos una ponderación a cada uno de los lances del juego. En mi informe, los penaltis suman cinco puntos, por ejemplo. Y una tarjeta roja no puede valer lo mismo que una amarilla, así que le doy dos puntos y uno solo a las tarjetas amarillas.

En las pantallas apareció esta ponderación explicada como para analfabetos, con pictogramas en lugar de letras. “Es que en este país la gente no lee nada”, como le gustaba decir a sus allegados.

– Y la conclusión del análisis objetivo de los datos da como resultado… -hizo una pausa justo antes de apretar un botón de manera algo aparatosa-… ¡voilá!

– ¿Puede decirnos qué significan todos estos datos? -preguntó Scotto visiblemente excitado.

– En mi análisis concluyo que el equipo más favorecido por el saldo arbitral fue el Real Madrid -contestó Míster Chof.

“¡Lo sabía!”, se escuchó en el banco de los acusados. “¡Bravo!”, dijo Laporta mientras aplaudía, “¡por fin alguien se atreve a decirlo!”. “¿Y ahora qué va a decir el madridismo sociológico, eh? ¿Eh?”. Curiosamente, Negreira y su hijo guardaban silencio, apenas cambiaron el rictus.

Scotto, al que un observador avezado podría intuir una erección en la pernera, quiso explotar la vía:

– ¿Y el Fútbol Club Barcelona? ¿Cómo queda el Barcelona en esta clasificación del saldo arbitral?

– El Fútbol Club Barcelona aparece en la parte baja de la clasificación con un saldo negativo, a la altura del Osasuna, el Betis o el Leganés.

– ¡Equipos clasificados en la parte media o baja de la Liga! ¿Le parece normal esta posición?

Laporta no pudo contenerse más y desde el banquillo exclamó:

– Es una vergüenza, ¡el equipo más favorecido quejándose! ¡Y mientras, a nosotros nos machacan!

El juez Aguilar ordenó silencio y golpeó furioso con el mazo, “¡orden, orden en la sala!”.

Scotto siguió con el interrogatorio, creía que al fin había dado con la tecla para desmontar las acusaciones:

– Puede parecer una muestra un tanto aleatoria. ¿Tiene un análisis similar de otras temporadas?

– Bueno, no son tan completos, porque en algunos casos no hice el estudio de las temporadas completas, pero tengo este, por ejemplo, de la temporada 2013-14:

– El Barcelona aparece en primer lugar, pero sin demasiada distancia respecto al Athletic de Bilbao, Villarreal, Real Madrid y Atlético de Madrid.

– Equipos de Champions o clasificados en competición europea, parece guardar cierta lógica. ¿Alguno más?

– Sí, de la 2016-17, hasta la jornada 25, realicé este estudio:

– El Barcelona y el Real Madrid aparecen en cabeza, seguidos de cerca por el Villarreal.

– Luego podemos considerar que su análisis parece fiable y hasta cierto punto lógico.

No hay mentira alguna en un dato estadístico.

– Pues muchas gracias, señor Chof, o Míster Chof, nos ha sido de gran ayuda. No haré más preguntas, señoría.

Scotto se volvió a su asiento con una enorme sonrisa. Iba tan henchido de satisfacción que no advirtió el rictus de hartazgo que el fiscal, Jaime Estuardo, mostraba en su cara. Estuardo se acercó al perito y comenzó:

– Señor Martínez Vázquez, Míster Chof, si me permite -el testigo asintió con un leve gesto de la cabeza-, en este estudio tan, digamos concienzudo, ¿puede decirnos qué equipo se proclamó campeón de la Liga analizada, la 2019-2020?

– El Real Madrid.

“¡Normal, con esos arbitrajes!”, pese a que Laporta intentaba hablar en voz baja hacia Bartomeu, se le escuchó perfectamente entre carraspeo y carraspeo.

– ¿Y en la temporada 2013-2014? -continuó Estuardo.

– El Atlético de Madrid -Míster Chof, que ya intuía lo que venía a continuación, quiso justificarse-. Pero estos son los datos, yo no entro en valoraciones.

– Ni yo lo cuestiono, déjeme concluir -rebatió Estuardo-. ¿Y en la 2016-2017, qué equipo acabó como campeón?

– El Real Madrid -afirmó Míster Chof con la voz un poco menos potente.

El fiscal Estuardo se dio la vuelta, miró hacia toda la audiencia congregada y, de manera teatral, comenzó su alegato:

– ¡Vaya por Dios, señores! Ya es mala suerte. Estamos juzgando veinte años de pagos continuados al vicepresidente de los árbitros con intención de influir en la competición, dos décadas en las que el club pagador, el Fútbol Club Barcelona, se ha llevado dos tercios de los campeonatos entre Liga, Copa y Supercopas nacionales, y resulta que el análisis ¿pe-ri-cial? -pronunció con mala baba-, se ha realizado solo sobre tres temporadas en las que dicho club no se alzó con el título. Ya es mala suerte, decía. Muy mala suerte -hizo una prolongada pausa, tras la cual se acercó de nuevo al testigo-. Salvo que sea una coincidencia afortunada, o interesada. De parte, como su informe pericial.

Volvió a acercarse al testigo, lo miró a los ojos y le preguntó:

– Míster Chof, ¿podría decirnos en qué año realizó el informe pericial de la temporada 2019-2020 y si se debió a algún encargo?

– Fue en 2021. A petición de un medio de comunicación.

– Luego el caso Negreira no había saltado todavía, ¿no es así? En aquel momento no se sabía que el Fútbol Club Barcelona había realizado pagos para controlar el arbitraje y…

– ¡Protesto! -interrumpió Scotto-. Está realizando apreciaciones totalmente subjetivas como si fueran afirmaciones ciertas.

– Pues retiro esa parte -quiso anticipar Estuardo-, no es imprescindible en este momento. Míster Chof, con toda su experiencia y conocimiento del mundo de los datos, ¿no le encargaron ningún análisis, ningún informe, una vez que estalló el caso de los pagos del Barça a Negreira?

Míster Chof miró al abogado de la defensa y enarcó las cejas, como diciendo “qué le voy a hacer”, y contestó:

– Sí, así es. La emisora de radio Onda Cero me solicitó que hiciera un análisis a las pocas semanas de salir las primeras informaciones sobre el caso.

– ¡Exacto! Y da la casualidad de que nos hemos hecho con ese informe -mostró en su mano derecha un pendrive-. ¿Le importaría quitar su informe y poner este otro, que también es suyo?

Míster Chof estaba visiblemente incómodo, pero no le quedó otra que aceptar. Introdujo el pendrive en su equipo y por fin desapareció de la pantalla el cuadro con el supuesto favor arbitral al Real Madrid. En su lugar se mostraron unos datos en un Excel. En la primera columna, las siglas del equipo investigado, el Fútbol Club Barcelona, y en las siguientes, unas cifras bajo los rótulos “Penaltis F”, “Penaltis C”, “TR F”, “TR C”. Las cabeceras de dichos rótulos estaban repetidas y agrupadas en dos períodos, “2016-18” y “2019-2021”.

– Tenga en cuenta que en aquel momento -se justificó Míster Chof-, solo habíamos sabido que estaban acreditados unos pagos por parte del Fútbol Club Barcelona de 2016 a 2018.

– Bueno, puede valernos -respondió Estuardo-, el señor Negreira cesó en su puesto en 2018 y los pagos concluyeron en esa fecha. ¿Ha encontrado algún dato esclarecedor?

– Ejem, verá -el experto en datos carraspeó-, de 2016 a 2018, el Fútbol Club Barcelona tuvo 33 penaltis a favor y solo le pitaron 3 en contra. Y después de 2018, en las tres temporadas siguientes, lanzó 10 menos y le pitaron 11 más en contra.

Estuardo se acercó a la pantalla y marcó con su dedo unas casillas:

– Entiendo que son estos datos de aquí, donde pasa de un saldo de 33-3 a uno de 23-14. ¿No le resulta llamativo? -Míster Chof asintió tímidamente-. ¿Y en cuanto a las tarjetas rojas, se aprecia una evolución similar?

– Bueno, en el período 2016-2018, el Barça sufre solo 4 expulsiones, mientras que a sus rivales los expulsan hasta 23 veces. Y en el segundo período analizado, la diferencia es mucho menos llamativa, 10 tarjetas rojas propias, frente a 15 de los rivales.

– Sorprendente, ¿no? ¡Quién lo iba a decir! -Estuardo se dio la vuelta hacia el jurado y el público asistente-. Menuda sorpresa saber que en el momento en que dejas de pagar, ¡se acaba esa ventaja tan enorme! De un saldo de +49 a uno de solo +14, ¡inesperado!

Se oyeron murmullos en la sala, un revuelo entre los periodistas, alguno de los cuales trataba de sacar fotos disimuladamente de la pantalla. El “qué sinvergüenzas” de un famoso periodista entró en conflicto sonoro con el ya archiconocido “¡intolerapla!” de Laporta, que exigía a su abogado que protestara. Este le miraba mientras se encogía de hombros, como diciéndole que “para qué”.

– Muchas gracias por su testimonio, Míster Chof. No haré más preguntas, señoría.

La abogada del Real Madrid, Luisa Ramírez, se puso en pie y se acercó al banco del testigo.

– Señor Martínez, usted ha trabajado por encargo de algunos medios de comunicación del grupo Prisa, con la cadena Cope y la cadena norteamericana ESPN, ¿es así?

– Así es, me contrataban por mis informes estadísticos, pero no influían en mis valoraciones, yo trabajo con datos.

– Oh, no tengo ninguna duda -contestó la abogada con cierta sorna-. Señor juez, miembros del jurado, aporto este documento como prueba testifical número 35/76 -mostró una funda de plástico con varias hojas-, la cual incluye los acuerdos del Fútbol Club Barcelona con medios del grupo Prisa, la cadena Cope y otra serie de radios o diarios, y por otro lado, con la cadena ESPN. Suponemos que los conceptos “pagos” e “Intercambio” eran desinteresados, no para influir en las opiniones ni en los resultados de sus informes.

– Yo… los números no engañan -balbuceó Míster Chof.

– No, no engañan, como el algodón. Pero son perfectamente interpretables en función de los fines de quien los encarga. Y también pueden contener un sesgo interesado, por ejemplo, en las ponderaciones que nos ha contado usted. ¿Tiene sentido multiplicar por cinco el valor de un penalti y solo por dos una expulsión?

– Bueno, es mi interpretación de lo que pueden influir estos lances en el juego.

– Pues… yo no entiendo mucho, pero… imaginemos que a un equipo le expulsan un jugador en la primera media hora, y luego, con el partido ya perdido, hacia el final, le pitan un penalti a favor. ¿Me puede decir cuál sería el saldo arbitral según su criterio?

– Sí, serían 5 puntos a favor por el penalti, menos 2 por la expulsión, acabaría con un +3.

– Pues me parece poco concluyente, parecería que el equipo ha resultado favorecido cuando ha sido perjudicado. ¿Y si un equipo recibe una roja, pero a su rival le muestran tres amarillas?

– En ese caso, acabaría con un saldo positivo de +1. Serían -2 puntos por la roja y +3 por las amarillas.

– Míster Chof, con mis conocimientos de fútbol, no me parece que un equipo que sufra una expulsión pueda considerarse favorecido porque a su rival le muestren más amarillas.

– Como he dicho antes, no hay ninguna mentira en los datos -contestó Míster Chof con cierto enfado-. Puede haber carencias o falta de criterio en quien lo interprete y extraiga conclusiones de ellos.

– Entonces -concluyó la abogada Ramírez-, disculpe usted mis carencias futbolísticas, o mi falta de criterio. Claro que yo también podría argumentar que sus informes sobre el saldo arbitral dieron el resultado que pretendían sus pagadores. Nada más que preguntar, señoría. Muchas gracias.

Míster Chof se levantó y abandonó su asiento. El juez tomó el mando a distancia para apagar los monitores, pero Jaime Estuardo se levantó y lo detuvo:

– Señoría, la fiscalía también ha solicitado un informe pericial sobre el saldo arbitral, tal como lo denominó el vicepresidente del club al cual pertenecen los señores del banquillo de los acusados, el señor Alfons Godall.

El juez terminó de apuntar algo en su famosa libreta y resopló varias veces con gesto de no entender nada.

Volvió a encender los monitores, se acercó al micrófono y le dijo con cierto hastío: “proceda”.

– Gracias, señoría. A petición de la parte perjudicada, la fiscalía ha encargado un informe pericial sobre las estadísticas arbitrales a una de las empresas punteras en Big Data y Business Intelligence aplicadas al mundo del deporte, la empresa consultora Make-to Larry. La fiscalía solicita la testifical del CEO de dicha consultora, Miguel de Lary, así como del experto en estadística Juan Pablo Frutos.

Se abrió la puerta y aparecieron dos hombres de mediana edad y aspecto decidido. Uno de ellos portaba una Tablet bajo el brazo. Un ordenanza colocó otra silla junto al banco de los testigos, mientras el estadístico enchufaba su Tablet al cable de los monitores generales de la sala.

– Les agradezco su presencia, señores -comenzó Estuardo el interrogatorio-. Vienen a presentarnos un análisis realizado por ustedes, ¿por encargo de quién?

– No fue por encargo de nadie -respondió Miguel, el CEO de la consultora-, comenzamos a hacerlo solo para ir creando una macrobase estadística que pudiera ayudarnos a analizar mejor el juego, no solo los arbitrajes, con idea de desarrollar posteriormente herramientas que pudieran servir a los clubes para gestionar determinados aspectos del fútbol.

– ¿Y encontraron algo extraño?

– Fue a partir de las declaraciones del vicepresidente del Fútbol Club Barcelona, Alfons Godall, en 2012, cuando mencionó ese concepto del “saldo arbitral”, la diferencia entre lances favorables y desfavorables. Lo que hicimos fue trasladar sus palabras al Excel, qué diferencias había entre los penaltis y las tarjetas rojas a favor y en contra que recibían los equipos. Como en aquel momento estábamos en plena guerra entre Mourinho y el resto, nos concentramos en analizar solo los datos del Real Madrid y del Fútbol Club Barcelona, pero fue Juanpa quien insistió, y acertó, al introducir en el estudio al resto de los principales equipos.

– Para que nadie entienda que han podido manipular los datos, ¿de dónde salen, qué base de datos emplearon?

– Esta parte la explico yo mejor -se adelantó el señor Frutos-. Para que no se dijera que empleábamos bases de datos manipuladas o con cierto sesgo, comenzamos usando las del diario Sport. También la del 20 minutos, que era bastante completa. Con el tiempo fuimos incorporando o comprobando los datos con otras bases, como las de Sofascore, BD Fútbol, Cero a Cero… Tenga en cuenta que algunos datos, especialmente los anteriores al año 2000, no eran todo lo precisos que nos gustaría.

– Esperemos que no sea necesario remontarnos tan atrás. Con todos esos datos, ¿cómo procedieron en su informe?

– Sencillo -respondió Miguel-, nos limitamos a seguir el criterio Godall: lances favorables menos lances desfavorables. Sin ponderaciones subjetivas como las del anterior testigo. Un punto por penalti o tarjeta roja, y, en función de si era a favor o en contra, se sumaba o restaba.

– No sé si es lo más acertado o no, no es lo mismo una expulsión o un penalti al principio o al final del partido -intervino Estuardo.

– Totalmente cierto -respondió Juanpa-, por eso no hay que centrarse en el análisis particular de una situación, sino en un conjunto, en una muestra amplia para tratar de identificar una tendencia. De poco sirve analizar una sola temporada si podemos hacer el análisis de veinte para tratar de definir una línea de actuación.

En ese momento, el estadístico apretó un botón y comenzaron a aparecer los primeros cuadros en pantalla.

– Perdonen mi torpeza -dijo Estuardo tras escudriñar los gráficos con cierta extrañeza-, pero con todos estos datos, ¿qué conclusiones podemos obtener?

Hemos detectado tres etapas muy definidas -aclaró el CEO-, que son las que hemos marcado sombreando las zonas: de 2003 a 2009, de 2009 a 2013 y de 2013 a 2021. Esas etapas coinciden, grosso modo, con los cambios en la presidencia del Fútbol Club Barcelona y lo que decía Godall acerca de la cercanía o no a los comités, pero también con otros factores, como la vuelta de Florentino Pérez a la presidencia del Real Madrid y la llegada de fichajes como el de Cristiano Ronaldo.

– En las primeras seis ligas analizadas -continuó Juanpa-, durante la primera época de Joan Laporta como presidente, había un saldo arbitral positivo para el Barcelona de +24 y era muy negativo para el Real Madrid, -11. Esa desproporción se iguala durante el segundo período, y se vuelve a desestabilizar a favor del Barcelona en la tercera, una etapa en la que el saldo a favor del Barcelona es muy superior al del Real Madrid, que es superado incluso por equipos como el Athletic de Bilbao o el Atlético de Madrid. Este gráfico es demoledor, porque el Real Madrid aparece con saldo negativo, por debajo de equipos que en aquellos años estuvieron en la zona media-baja de la tabla, mientras que el Fútbol Club Barcelona estaba claramente destacado por la parte superior.

Se escuchó un murmullo de sorpresa en la sala, acompañado por varios “joder” y algún “supu…madre” en las primeras filas.

– Quiero destacar dos datos que considero relevantes -prosiguió Juanpa-. Aquello sucedió en un período en el que al Barcelona se le señaló un solo penalti en contra en 107 jornadas, 78 de ellas de manera consecutiva, más de dos campeonatos, y durante ese período se le pitaron más de 30 a favor.

– Es un período que coincide, además -incidió Miguel de Lary-, con el otro dato relevante que detectamos en su momento, y es que el mismo Fútbol Club Barcelona, estuvo 59 jornadas sin una sola expulsión.

El fiscal se dio la vuelta hacia el jurado, el público y, finalmente, los acusados. Con gran aparatosidad, repitió los datos:

– ¡Un penalti en 107 jornadas! ¡Y 59 sin expulsiones! Todo esto, señores del jurado, en los mismos años en los que jugadores como Mascherano, Piqué o Luis Suárez formaban parte de la plantilla. Pero, vamos a tratar de no ser malpensados, ese saldo tan favorable del Fútbol Club Barcelona puede deberse al juego de posesión, o a su dominio de los partidos, ¿está su principal rival, el Real Madrid, en una situación parecida?

– En absoluto -respondió Juanpa-, de hecho, en la comparación es donde mejor se aprecian las diferencias de criterio. Si tomamos una muestra amplia, de 100 partidos, por ejemplo, con la llegada de Zidane, que era un entrenador ofensivo, la comparativa es la siguiente.

Apretó un botón y en la pantalla apareció:

– Esta muestra recoge las temporadas 2014-15 y 2015-16 completas -continuó el estadístico-, más parte de la 2013-14. El Real Madrid fue campeón de la Champions en los años 2014 y 2016, luego podemos decir que era un equipo dominador y con control del juego.

– Se observa una anomalía estadística bastante evidente -sentenció el fiscal-. ¿Es posible que el saldo de expulsiones se deba a que los jugadores del Real Madrid hacían más faltas que los de su rival, el Barcelona?

– Para responder esa cuestión -respondió el CEO en esta ocasión-, tenemos esta estadística, que es el cociente entre el número de faltas sancionadas y las tarjetas rojas de cada equipo.

En la pantalla apareció este dato:

– Llevado a una gráfica, marcando en naranja la mediana de los principales equipos de Primera División, sería más esclarecedor aún:

– Se ve muy bien sobre fondo negro -afirmó el fiscal.

– Fondo Negreiro, más bien -bromeó Juanpa.

Se oyeron algunas risas entre el público y un “soplapollas” entre dientes, proveniente del banco de los acusados.

– Pues… -concluyó el fiscal-, creo que las anomalías estadísticas durante el período investigado resultan palmarias. No haré más preguntas, señoría.

Los testigos iban a levantarse de sus asientos cuando la abogada del Real Madrid, Luisa Ramírez, se levantó para hacer una última pregunta.

– Señores, antes de que abandonen la sala, me gustaría que mencionaran los resultados del seguimiento detallado a un jugador del Fútbol Club Barcelona encargado por esta parte. Se trata de Luis Suárez. ¿Pueden contarnos las conclusiones de su análisis?

Los testigos se miraron, como cediéndose mutuamente el uso de la palabra, y finalmente fue Juanpa, el estadístico, quien optó por dar respuesta:

– Lo que encontramos fue a un jugador con numerosas expulsiones y sanciones en sus anteriores equipos, el Ajax, el Liverpool, la selección uruguaya, con cerca de cuarenta partidos de sanción por diversos motivos, fundamentalmente agresiones, que de repente llegó a la Liga española y no sufrió ninguna durante ocho años.

– ¿Puede ser que se hubiera reformado, que tras la sanción de la FIFA hubiera cambiado su actitud en el terreno de juego? -preguntó la abogada.

– En absoluto -afirmó Juanpa de forma rotunda-. Parecía como si contara con impunidad. Es un caso asombroso, parece imposible que, con sus antecedentes y lo claras que son muchas de sus agresiones, nadie viera ninguna de ellas. Puedo ponerles un vídeo ahora mismo con una colección de las agresiones que realizó durante varias de las temporadas analizadas.

– Se lo agradezco, señores, pero creo que no queremos verlas. ¿Puede tener que ver que esos años coinciden con los períodos de los pagos al señor Negreira, años en los que los árbitros eran puntuados por el vicepresidente de los árbitros en función de sus actuaciones?

– No podemos afirmar tal cosa, no tenemos pruebas y eso lo tendrá que determinar este juicio. También podría deberse a que el jugador era representado por Media Base Sports, filial de Mediapro, que es quien pone la mayor parte del dinero de LaLiga, vayan ustedes a saber. Pero nuestro trabajo son los datos, no las interpretaciones.

– Me queda claro. Muchas gracias por su testimonio. No haré más preguntas.

Mientras los testigos recogían sus informes y se marchaban, el juez Aguilar procedió a cerrar su libreta y varias carpetas para concluir la sesión. Se apagaron los monitores. El abogado de la defensa pidió un último turno de palabra:

– Señoría, querría hacer una última apreciación. Hasta la fecha, la acusación se ha limitado a cuestionar a nuestros testigos y desacreditar sus manifestaciones. Por este motivo, y para tratar de aclarar definitivamente este incómodo asunto, proponemos para la próxima sesión a un testigo que es una autoridad en los estamentos futbolísticos y un reconocido madridista. Ya verán cómo él es capaz de poner luz en este asunto.

– Eso quedará para el próximo día, que hoy hemos acabado derrengados. Se levanta la sesión -pronunció mientras golpeaba con el mazo.

Anatomía de un Negreirato (I)

Desde el pasado 15 de febrero, coincidiendo con el primer aniversario del hallazgo, del escándalo de los pagos del Fútbol Club Barcelona al exvicepresidente de los árbitros, José María Enríquez Negreira, inicié una serie en La Galerna que, por el material disponible, podría acabar perfectamente en libro. Como tengo lectores que no siguen habitualmente esa web, pero sí mi blog, iré actualizando las entregas cada vez que alcance las 10.000 palabras, como ha sucedido esta semana. Se publicará por entregas, cada viernes una nueva, hasta el final del hipotético juicio, o… hasta que me llegue una querella por difamación. Difícil, porque los personajes usaron esas mismas palabras con las que defienden su participación. Se puede seguir a través de estos enlaces, o directamente, del tirón en el texto que dejo a continuación. Que ustedes lo disfruten, o que se indignen, como yo.

Anatomía de un Negreirato: Prólogo.

Capítulo 1: Los alegatos previos.

Capítulo 2: Medina Cantalejo.

Capítulo 3: Luis Rubiales.

Anatomía de un Negreirato. El juicio que no veremos.

Prólogo

Hoy se cumple un año de la primicia en el Què t’hi jugues de LaSer de Barcelona, gracias a la cual supimos que “la Fiscalía investiga a la sociedad de un exvicepresidente de los árbitros que recibió pagos del Barça por asesoramiento mientras ejercía su cargo”. Nos hablaron entonces de José María Enríquez Negreira, de sus empresas, de una cifra de 1,4 millones de euros durante el período 2016 a 2018, de una inspección de Hacienda… y que de asesoramiento no había nada de nada. En estos doce meses transcurridos hemos sabido que el importe, las empresas, el período y las mentiras eran mucho más enormes que las que inicialmente se publicaron. Creo que pocas veces como en este año ha tenido tanto significado la expresión “preso de sus palabras”.

La justicia española no tiene nada que ver con la estadounidense. Para bien o para mal. Para bien, porque no todo se resuelve teniendo poderío económico. Para mal por los plazos, por la exasperante lentitud. Por desgracia, los tribunales españoles resuelven con tanta demora que, cuando llegan las sentencias, ya ni es justicia, ni hay resarcimiento a las víctimas, ni tampoco condena suficiente para los delincuentes. Todavía no se ha iniciado el juicio por el caso Soule, el cual llevó dos semanas a prisión preventiva al anterior presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar. Conviene recordar que cuando aquello ocurrió en verano de 2017, ¡verano de 2017!, el Real Madrid tenía solo 12 Champions y el Barça aún pagaba las facturas de Dasnil, Nisdal, o “nisdalomismo”.

En lo que sí que no cabe ninguna duda es en el hecho ciertamente incontrovertible de que la justicia norteamericana, especialmente la que conocemos gracias a Hollywood, es infinitamente más cinematográfica que la española. Abre muchas posibilidades escénicas, se juega con el enérgico “¡protesto!”, con las reprimendas del juez en directo o con las miradas a un jurado de ciudadanos que se ven inmersos en un espectáculo para el que seguramente no estén preparados.

Todavía no ha arrancado el juicio por el Villarato, y no sabemos cuándo se producirá el del Negreirato, si es que algún día llega, así que, mientras eso ocurre, y a modo de ficción “totalmente inventada” (sí, claro…) en la que “cualquier parecido con la realidad será pura coincidencia” (por supuesto que sí…), vamos a traeros a La Galerna el especial Anatomía de un Negreirato, de varios capítulos de duración. La gravedad del caso lo merece. Llevará el subtítulo El juicio que no veremos, no solo porque versará sobre un hipotético juicio que he situado en septiembre de 2025, como podría decir en marzo de 2031 o… nunca. Porque parece que hay más interés en darle carpetazo que en sentenciar acerca de este escándalo sin precedentes. El Moggigate es un bebé en pañales al lado de este anciano culé.

El serial combinará dos mundos tan diferentes como el sarcasmo galernauta y la parafernalia judicial hollywoodiense, entre cuyos mejores ejemplos se encuentra la obra maestra de Otto Preminger Anatomía de un asesinato, estrenada en 1959. Con James Stewart y George C. Scott en los papeles de defensor y fiscal del estado, respectivamente. Como tenemos el privilegio de elegir, intercambiaremos ambos papeles y el fiscal que llevará la acusación de este juicio al Negreirato se llamará Jaime Estuardo, mientras que el defensor de los acusados responderá al improbable nombre de Jorge Carlos Scotto. El Real Madrid se personará en la causa por medio de la figura de la prestigiosa abogada Luisa Ramírez, iniciales de la espléndida Lee Remick, por seguir con la obra de Preminger.

¿Por qué el humor para contar algo tan dramático como la constatación de que todos los campeonatos españoles de fútbol de las últimas décadas han estado adulterados y contaminados por un club? Quizás porque no se nos ocurra otra. O quizás como mecanismo de autodefensa. Siendo vomitivo lo ocurrido, resultan peores las reacciones posteriores al conocimiento del hecho. Las autoridades del deporte y las de la política, los organismos federativos, la mayoría de los clubes, el CTA, el Consejo Superior de Deportes… y la prensa. Una prensa cómplice con la defensa de lo sucedido o con el silencio. Las respuestas de unos y los argumentos de otros darán mucho juego cómico en este serial, porque, aun habiendo recibido asesoramiento profesional, son de auténtica coña marinera. “Si no se pitaron penaltis en 78 jornadas, será porque no se los hicieron” es mi favorita.

Somos conscientes de que cometeremos muchos errores “procesales”, pero si aquí todo bicho viviente ha tragado con esta aberración deportiva/económica/ética, no habrá problema alguno para aceptar nuestras meteduras de pata jurídicas, por ignorancia o conscientes, todo sea por el interés del relato. Optamos por la vía del humor porque quizás la parodia haya retratado la corrupción y la podredumbre moral de los personajes mejor que otras alternativas. O porque preferimos el humor al cóctel molotov para reventar de una vez todo lo reventable en las estructuras futbolísticas de este país.

CAPÍTULO 1 – Los alegatos previos

Septiembre de 2025. El ruido era impropio de la sala de un juzgado, pero entre el número de medios acreditados, los afectados en la causa, familiares, curiosos y la mala educación de la mayoría de ellos, aquello parecía un mercadillo. El alguacil, un tipo imponente de más de dos metros con la cara de Bull Shannon, se hizo escuchar con un vozarrón acongojante:

– ¡Silencio! ¡Silencio en la sala! -y tras unos segundos-. ¡En pie! Preside el honorable juez Aguilar.

No faltaba casi nadie. Familiares de los encausados, directivos de clubes afectados, dirigentes federativos, algún político con atribuciones en el ámbito del deporte, una amplia caterva de periodistas… todos callaron mientras observaban el paseo del veterano juez hasta el sillón principal tras la mesa que presidía el juzgado número 1 de Barcelona. Los abogados de ambas partes, Jorge Carlos Scotto por la defensa y Jaime Estuardo por la acusación, en pie junto a Luisa Ramírez, la abogada del club personado en la causa como perjudicado, el Real Madrid, mantuvieron un respetuoso silencio, solo interrumpido por el continuo carraspeo de Joan Laporta.

El experimentado juez Julián Aguilar estaba visiblemente incómodo. Nunca había estado en el centro de los focos por la sencilla razón de que lo que más odiaba en su carrera era figurar, estar ahí “en boca de todo el mundo”. La suya había sido una carrera modélica en un segundo plano, atendiendo los casos que le caían y dictando sentencias con su mejor criterio sin plegarse a las presiones o al poder establecido, para lo cual, como reconocía en privado ante sus más cercanos, “es necesario que no te toque un caso de gran repercusión mediática”.

Sin embargo, a última hora del día anterior, le había tocado juzgar “esa cosa del fútbol y los árbitros”, como confesó a su mujer, debido a la renuncia a última hora de la jueza que estaba prevista para la causa. Al parecer, la jueza había decidido apartarse tras sufrir un robo en su casa y la sustracción de varios documentos de poco valor.

– Parece que quieran amedrentarla, señora -le dijo el agente de policía-. No es normal que no se llevaran las joyas. Sospechamos que se trata de la misma banda que andamos persiguiendo desde hace meses, unos tipos venidos de países del Este que han entrado de manera violenta en las casas de varios futbolistas.

El juez Aguilar nunca había sentido el más mínimo interés por el fútbol y detestaba verse ahí, fotografiado por las decenas de medios acreditados. Jamás había entendido el aliciente que tenía este deporte capaz de levantar pasiones entre gentes de todas las edades, incluso entre los de su generación, tipos brillantes, compañeros de carrera con los que había visto algún partido y que parecían al borde del infarto cuando el balón se acercaba a las inmediaciones del área de los suyos. Por lo que había leído en prensa en los últimos treinta meses, el caso que le tocaba juzgar iba a estar en los medios durante mucho tiempo, lo cual le provocaba una pereza infinita. La oficial del juzgado le pasó una nota con el expediente. El señor Aguirre se acercó al micrófono y pronunció sus primeras palabras.

– Se abre la sesión. Expediente 27531/2025, nos ocupa el caso por el que se juzga a la entidad Fútbol Club Barcelona y a los señores Enríquez Negreira, Enríquez Romero, Joan Laporta, Josep María Bartomeu, Albert Soler, Óscar Grau y Sandro Rosell por los delitos de corrupción deportiva continuada, fraude, administración desleal y falsedad en documento mercantil.

Sabía que su siguiente frase no tenía ningún recorrido, pero el cuerpo (y una cabeza que pedía ya la jubilación) le animó a intentarlo:

– ¿La Fiscalía y los acusados han llegado a algún tipo de acuerdo que nos evite pasar por este engorroso trámite?

Se oyó un murmullo en la sala. Al principio apagado, progresivamente creciente. Miradas perplejas entre los asistentes. Desde la mesa de la defensa del Barça salió una mirada suplicante hacia la acusación, cuyos miembros se miraban entre ellos atónitos, tras lo cual denegaron con la cabeza cualquier atisbo de acuerdo. El runrún quedó interrumpido cuando Joan Laporta, sentado a la izquierda de Jorge Carlos Scotto, abogado de la defensa, apartó la silla de la mesa para poder levantarse (unos dos metros), alzó el índice de la mano derecha y exclamó:

– Señoría, es imposible que haya un acuerdo, nosotros, que somos mès que un club, nos sentimos ultrajados, ofendidos, se nos ha cuestionado públicamente y me gustaría lanzar una proclama antes de que iniciemos este juicio, tras el cual, no cabe ninguna duda de que saldremos por la puerta grande y restituidos en nuestro honor.

El juez Aguilar alzó la vista sobre las gafas, que le caían de manera físicamente improbable sobre la punta de la nariz, y dirigiéndose a Laporta, le respondió:

– Señor Laporta, no le corresponde a usted emitir ningún discurso, y, además, le recuerdo que usted es uno de los acusados y tiene su propio abogado defensor, así que, salvo que la acusación no ponga impedim…

– Señoría -le interrumpió Jan, lanzado-, me acojo a mi condición de abogado con una larga carrera de éxito, así como a la cesión del uso de la palabra que he acordado con mi abogado (lo miró, mientras este enarcaba las cejas como diciendo “qué cojones voy a hacer si me pagas tú”), y lo hago además con el convencimiento de que la verdad no hace ningún mal a nadie.

El fiscal, Jaime Estuardo, se acercó al micrófono y pronunció con voz clara:

– Ningún problema por nuestra parte, señoría. Cada vez que el señor Laporta ha hablado, ha añadido un eslabón más a su cadena de mentiras. Puede proceder si quiere.

El juez Aguilar suavizó su gesto de cabreo con Laporta tras la interrupción y con un leve movimiento de la mano le animó a que procediera.

Joan Laporta: Gracias, señoría. Con la venia, quería dirigirme a todos los presentes para dejar claro que este caso solo tiene un culpable y no es el Fútbol Club Barcelona. Durante el período en el que se van a juzgar las actividades del señor Negreira, el Barça tuvo el mejor equipo de la historia del fútbol, con el mejor jugador de siempre, Leo Messi, y el mejor entrenador que haya habido jamás en cualquier estadio de cualquier deporte, Pep Guardiola. El Barça ganó, ganamos, porque éramos los mejores y esto no admite discusión alguna. El único culpable de que esta relación, digamos comercial, entre el señor Negreira y el Fútbol Club Barcelona esté bajo sospecha es del madridismo sociológico.

Entre el público congregado se escuchó un murmullo de sorpresa, mezclado con cierta desaprobación y risas.

J.L. Desde “Madrit” no se digiere bien que durante varias décadas el Barça los superó en títulos, en juego y en el aprecio popular de todo el mundo del fútbol, de todo el que verdaderamente ama este deporte. El madridismo sociológico es algo histórico, viene de la época de Franco e incluso de antes. El Real Madrid ha estado siempre pegado al poder y ha controlado el estamento arbitral desde hace décadas, ¡incluso tuvo a exfutbolistas como presidentes del Comité de Árbitros! Todo ello se tradujo en numerosos títulos obtenidos de forma injusta en torneos adulterados, y ahora quieren poner en cuestión la posición de predominio que el Fútbol Club Barcelona adquirió de manera totalmente lícita.

Para todo ello cuenta con la ayuda de una prensa acrítica que escribe al dictado de su presidente. Es así, siempre lo ha sido, no pasa nada, asumimos que partimos desde una posición de desventaja frente a un Madrid que representa el centralismo y el Estado totalitario. Por ese motivo, en su día se tomó la decisión desde nuestro club, ya desde la época de Núñez en los noventa, de acceder a un asesoramiento en materia arbitral, con el único objetivo de competir en igualdad de condiciones con el rival. ¡Nada más, señoras y señores del jurado!

Laporta se estaba viniendo arriba con su discurso populista y se paseó frente a los miembros del jurado moviendo su corpachón sin decoro alguno.

J.L. Señor juez, no queremos hacer perder el tiempo a nadie y este caso debería cerrarse en breve, solo quería añadir que no vi a Negreira apartar defensas mientras Leo Messi se colaba en las defensas rivales, como tampoco lo vi disparar las faltas al borde del área con las que Leo nos obsequiaba cada semana al transformarlas en goles antológicos. ¿Qué se nos puede reprochar, que pudo haber movimientos de fondos que se expliquen mal en todo este caso? Sin duda. Aquellos pagos fueron a cambio de informes, como acreditaremos de manera conveniente en esta causa. Pero si hubo algún directivo que pudo lucrarse con el desvío de fondos, a él y no al “clup” le corresponderá responder ante la justicia, si es que tal cosa es viable. No cuestionen nunca jamás al mejor club de la historia. Muchas gracias y ¡Visca el Barça!

Se oyeron algunos aplausos en la sala por parte del público, pero sorprendió más que varios de ellos venían de periodistas, muchos de los cuales eran de Madrid. El juez Aguilar se dirigió a la bancada de su izquierda y les inquirió:

– Una vez escuchado este disc… me atrevería a catalogarlo de proclama futbolística de carácter no jurídico por parte de la defensa, me veo en la obligación de ceder el uso de la palabra a la acusación, por si quisieran decir algo antes de comenzar.

Jaime Estuardo había sido designado por la Fiscalía para llevar el caso estrella del año. Estuardo era un abogado brillante de larga trayectoria, si bien estaba más especializado en delitos fiscales y económicos que penales. Veía este caso como una oportunidad para alcanzar notoriedad en los medios, lo cual podía venirle muy bien para el gran proyecto vital que siempre había tenido entre manos: acabar de tertuliano en alguna gran cadena, escribir una columna semanal en algún medio de tirada nacional y cobrar por actividades en las que pudiera lucirse sin necesidad de meterse en farragosos expedientes judiciales de miles de folios.

Jaime Estuardo: Gracias, señor juez. No tenía nada previsto, pero ya que se nos brinda esta oportunidad, mal haría en desaprovecharla. Sí, el Barça era un gran equipo, eso no se va a juzgar aquí en las próximas semanas. Era tan buen equipo que nadie entiende que pagaran más de 7,6 millones de euros al vicepresidente de los árbitros para influir en la competición, como indica claramente el juez instructor del caso. Y sí, claro que Messi era un jugador enorme, creo que en ningún folio de los numerosos legajos que componen este caso se pone en cuestión tal hecho. Porque no es eso lo que a ustedes (dijo dirigiéndose al jurado) les corresponde juzgar. Messi era buenísimo, pero si cada vez que era derribado por un defensa este recibía tarjeta amarilla en un porcentaje cinco veces superior al de otros de sus mismas condiciones, a lo mejor es porque los árbitros estaban condicionados por una orden superior. Y claro que metía unos goles de falta que eran una delicia para el espectador, pero si tiró ocho veces más faltas que cualquier otro jugador de las grandes ligas europeas, a lo mejor corresponde dilucidar si los árbitros tenían instrucciones para señalarlas con esa frecuencia.

– ¡Protesto! -exclamó Laporta a voz en grito, zafándose del brazo de su abogado, que lo retenía-. Está poniendo en duda…

– Siéntese, señor Laporta -le conminó el juez-, a usted no le corresponde opinar, ni protestar, ni decir nada (el abogado de la defensa tenía serios problemas para controlar a Laporta), y le llamo al orden para que en adelante este juicio no se convierta en un show. Esas cosas gustarán a la prensa, a todos estos señores que hoy han acudido aquí ávidos de espectáculo, pero yo las detesto y no pienso permitirlas. (Se giró hacia el señor Estuardo). Prosiga, por favor.

J.E.: Gracias. Aquí hemos venido a dirimir sobre un posible delito de corrupción continuada en el ámbito deportivo, pretendemos acreditar que el pago de cantidades ingentes de dinero al vicepresidente de los árbitros, al hombre que decidía con sus informes si un árbitro era promocionado a internacional o descendía a Segunda, pudo tener una influencia sobre lo acontecido en el terreno de juego. Si esos pagos al señor Negreira o si la valoración de los arbitrajes que realizaba el señor Negreira pudieron influir en el hecho de que el Barça estuviera dos años sin un solo penalti en contra pese a contar en su plantilla con jugadores como Mascherano o Piqué, o si esos pagos pesaron a la hora de señalar 19 penaltis a su favor en una sola temporada, o si fueron fundamentales para  permitir que un jugador como Luis Suárez estuviera ocho años seguidos sin ver una tarjeta roja pese a las numerosas ocasiones en que lo mereció.

Respecto a la sospecha que el señor Laporta ha sembrado acerca de la posibilidad de que se trate de un delito de blanqueo de capitales por parte de directivos del club también podremos hablar. Veremos si es normal que usted, señor Laporta, cuadruplicara esos pagos al señor Negreira por unos informes que el propio acusado afirmó en sede judicial que no existían. O podremos tratar sobre el hecho de que los pagos cesaran en el mismo momento en que el señor Negreira dejara su puesto en el Comité Técnico de Árbitros. Usted, señor Laporta (le dirigió una mirada fulminante), usted no puede hablar de competición adulterada, ¡usted es Maradona y Julio Alberto en el partido contra la droga! Por favor, guarde un poco de decencia en público, que nos ve mucha gente. Miembros del jurado, a todos nos gusta en mayor o menor medida el fútbol, pero aquí hemos venido a hablar de corrupción.

Joan Laporta quiso disimular su incomodidad bajando la vista, como si se quitara la pelusilla del ombligo que dejaba asomar entre el quinto y sexto botón de su camisa. Una imagen bastante desagradable, por cierto. El juez Aguilar acercó el micrófono a la boca y, tras un prolongado bostezo, musitó:

– Bien, veo que no hay posibilidad de acuerdo, luego proseguiremos con el juicio. ¿Cómo se declaran los acusados?

Laporta volvió a ponerse en pie y exclamó:

– ¡Víctimas!, somos víctimas de una conspiración del madridismo sociológico y solicitamos una indemnización por atentar contra nuestro honor.

El juez volvió a llamarlo al orden y respondió:

– Le recuerdo que ustedes son la parte acusada, siéntese, por favor.

El abogado defensor fue en esta ocasión más rápido e intervino:

– Inocentes, señoría. Pedimos la absolución de todos los cargos. Con resarcimiento de todos los daños morales en las portadas de todos los periódicos y medios de tirada nacional, en especial, en La Galerna.

El juez dirigió la vista a la acusación. Jaime Estuardo se puso en pie y con voz firme pidió:

– Solicitamos la pérdida de dos categorías para el club, así como la retirada de todos los títulos ganados por el Fútbol Club Barcelona durante los años en que se produjeron los pagos acreditados, que queden desiertos todos esos campeonatos, sin ganador, como huella inmoral para la posteridad. Pero como sabemos que eso es imposible, solicitamos la condena de todos los acusados y una indemnización de 200 millones de euros para la creación de un fondo que abogue por la limpieza del fútbol español, incluyendo la eliminación del Comité Técnico de Árbitros y del sistema actual de VAR, y la contratación de nuevos colegiados y representantes de ambos organismos.

Laporta, cuyo tono gutural era escuchado por buena parte de la audiencia pese a hablar en voz baja, se dirigió a su abogado:

– La multa económica no me preocupa, siempre podremos ofrecer el 49 por ciento de Barça Studios, que tiene esa valoración.

Para sorpresa de los asistentes, Luisa Ramírez, la abogada del Real Madrid, que hasta entonces había estado callada, pidió la palabra:

– Señor juez, con el debido respeto que nos da ser la principal parte perjudicada en este caso, solicitamos la pena capital.

“¿Cómo?”, “¿qué dice?”, “¡se han vuelto locos!”, se escuchó entre el público, “¡qué vergüenza, Florentino”, se escuchó en la bancada de los periodistas. Alguno comenzó a golpear el suelo causando gran estruendo. El juez llamó al orden y la abogada pudo terminar su alegato:

– Este juicio servirá para proclamar la muerte del Relato. Es básicamente lo que pedimos como parte interesada.

El juez tuvo que golpear varias veces con el mazo y llamar al silencio a los asistentes.

– ¡Orden, orden en la sala! No me hagan tener que solicitar que estas vistas se celebren a puerta cerrada. A partir de mañana comenzaremos con el juicio una vez examinada la documentación aportada en el día de hoy por ambas partes. Se cierra la sesión.

CAPÍTULO 2 – Medina Cantalejo

– ¡En pie! – el alguacil calló a los asistentes con su ya conocido torrente de voz-. Preside la sesión el honorable juez Aguilar.

El juez miró al frente. “Dios Santo, otra vez lleno completo, lo que no he tenido en mi vida, parezco una de esas niñatas de Operación Triunfo”. Frente al juez, a su derecha, se sentaban los nueve miembros del jurado popular. Enfrente tenía el pasillo que separaba las filas del público asistente, a la derecha del cual estaban los abogados de la defensa, representados por Jorge Carlos Scotto, y a la izquierda según miraba, el fiscal general, Jaime Estuardo, y Luisa Ramírez, la abogada del Real Madrid. Detrás de los equipos de abogados, unas quince filas repletas de periodistas, curiosos y familiares de los acusados. Incluso había gente de pie, porque no había espacio suficiente en el amplio salón de juicios. A la izquierda de la mesa del juez y los oficiales asistentes, junto a un ventanal por el que entraba un sol radiante, se situaba el banquillo de los acusados. Había dos sillas vacías: la de Joan Laporta, quien, como en la primera sesión, había decidido sentarse junto al abogado principal de la defensa, y la de Enríquez Negreira, del que nada se sabía. Varios periodistas coincidían en que lo habían visto llegar al juzgado, pero nadie sabía dónde se había metido tras pasar el umbral de entrada, lo que provocó un cierto murmullo entre ellos.

– Con la venia, señoría -pronunció Scotto-, la defensa llama a declarar a Don Luis Medina Cantalejo.

Se abrieron las puertas y apareció el presidente del Comité Técnico de Árbitros. Lucía una media melena plateada bien arreglada, como recién salida de la peluquería sin el “como”, y vestía un pantalón claro, americana gris de cuadros y un grueso jersey granate de cuello vuelto que le ocultaba la papada. Antes de sentarse, el oficial del juzgado le tomó juramento:

– ¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?

– Por favor, qué pregunta. Soy hijo, nieto y padre de árbitros, es una vergüenza que lo dude, pues la verdad está en mí desde que nací -respondió antes de sentarse.

El oficial retiró la Biblia y se sentó cerca del juez, tras la mesa. El juez apenas levantaba la vista de los papeles, pero con un leve ademán de la mano, indicó al abogado defensor que podía proceder.

– No ha jurado -dijo Luisa Ramírez al fiscal por lo bajinis.

– ¿Cómo? -respondió Estuardo.

– Que no ha jurado decir la verdad, que este viene dispuesto a mentir como un bellaco.

Jaime Estuardo estaba repasando sus preguntas, por lo que no se había percatado de tal detalle, pero las palabras de su compañera de mesa le sirvieron para aguzar los sentidos, para permanecer atento a las respuestas del testigo de la defensa.

Jorge Carlos Scotto se acercó al testigo y comenzó su interrogatorio:

– Don Luis Medina Cantalejo, ¿podría explicarnos brevemente su carrera profesional en el mundo del arbitraje?

– Por supuesto, señor. Llevo cuatro décadas dedicado al arbitraje, que lo mamé desde chiquitito en casa. He sido árbitro profesional de Primera División desde 1998 hasta 2009, once temporadas en total, con 155 partidos oficiales pitados, y alcancé la internacionalidad en 2002, con solo 37 años. Llegué a pitar una veintena de partidos internacionales, e incluso fui cuarto árbitro en la final de un Mundial, en Alemania 2006.

– Un currículum admirable, sin duda, y dígame, ¿cuál es su actual cargo?

– Desde el año 2021 soy el presidente del Comité Técnico de Árbitros, es decir, la máxima autoridad del mejor equipo de árbitros del mundo.

En ese momento, el juez Aguilar interrumpió el interrogatorio:

– Discúlpeme, estamos juzgando hechos acaecidos entre 2003 y 2018, ¿no sería conveniente traer al presidente del Comité durante los años de los pagos a las empresas de su vicepresidente, el señor Negreira?

– Me temo que tal cosa no es posible, señoría, el presidente de los árbitros durante esos años, el ilustre Victoriano Sánchez Arminio, falleció en diciembre de 2023, Dios lo acoja en su seno -pronunció con solemnidad y mirando hacia lo que él quiso representar como el cielo, mas sobre su cabeza solo había un lamparón enorme de color marrón amarillento, producto de unas goteras y de la acumulación de óxido y cagadas de paloma sobre el techo del juzgado.

– Vaya, qué lástima -se lamentó Aguilar-, y qué poco conveniente para entender lo sucedido.

– Así es -respondió Scotto-, una verdadera lástima. Pero si me permite… con la presencia del testigo pretendemos explicar el funcionamiento del Comité de Árbitros, su enorme profesionalidad, así como poner de manifiesto las funciones casi nulas del señor Negreira en el mismo durante el período investigado. Don Luis -continuó, dirigiéndose a Medina Cantalejo-, ¿podría indicarnos cuáles eran las responsabilidades de José María Enríquez Negreira en el CTA?

– Por supuesto, señor. Eran prácticamente inexistentes. Enríquez Negreira estaba prácticamente en la sombra y no sabemos qué competencias tenía. Pese a que el señor Negreira perteneció a la dirección ejecutiva del comité durante más de veinte años, lo suyo era poco más que un cargo representativo. No intervenía en las decisiones relevantes, no designaba colegiados para los partidos, ni actuaba sobre los ascensos y descensos, no tenía poder ejecutivo alguno. De hecho, durante mis veinte años en el mundo del arbitraje, apenas lo vi un par de veces, cuando nos reuníamos en Santander para hablar de los cambios en el Reglamento y poco más. Era un absoluto desconocido para todos nosotros.

En ese momento se abrió una puerta a la derecha del banco donde testificaba Medina Cantalejo y muy cerca del banquillo de los acusados, por donde apareció José María Enríquez Negreira con un paso lento y despistado. Carraspeó un par de veces, como quien intenta expulsar un gargajo. Debía venir del baño porque llevaba la bragueta bajada, por donde le asomaba el faldón de la camisa. Negreira se sorprendió al toparse de frente con todas esas miradas sobre él. Se dirigía hacia su asiento en el banquillo de los acusados cuando vio a Medina Cantalejo sentado frente al micrófono.

– ¡Hombre, Luisito, ¿tú por aquí?! ¡Cuánto tiempo sin verte! Anda, ven, dame un abrazo, hombre, ¿cómo está tu hija, cómo está María?

Medina Cantalejo trató de zafarse del abrazo de Negreira con evidentes signos de incomodidad.

– Quite, señor, yo no le conozco de nada.

Se provocó un cierto revuelo en la sala, con risas y exclamaciones de sorpresa entre los asistentes que el juez trató de acallar con el mazo. Javier Enríquez Romero se acercó a su padre, le tomó por el hombro y se lo llevó a su sitio, junto a él, “ven, Papá, es por aquí”.

– Pero si no me ha querido ni saludar -se le oyó decir al anciano.

Medina Cantalejo recompuso su jersey con ademanes algo amanerados y al mesarse el cabello mostró un Rolex enorme con esfera verde.

– Prosigo -continuó Scotto una vez que los Enríquez se sentaron-. Entonces, ¿por qué cree usted que el Fútbol Club Barcelona pudo pagar aquellas facturas a las empresas del señor Negreira?

– Supongo que serían por asesoramiento en materia arbitral, una tarea que todos los clubes tienen encomendadas, algunos a empresas externas, y otras, a excolegiados. Cómo interpretar las circulares, los cambios en el Reglamento, pequeñas modificaciones que la IFAB incorpora cada año. Supongo que serían los honorarios por esa tarea, pero eso se podrá ver en los contratos o tendrá que preguntárselo a esos señores de ahí (dijo mientras señalaba con cierto desdén al banquillo con los presidentes del Barça).

– La Fiscalía afirma que no puede ser por ese tipo de asesoramiento porque los honorarios habituales por esa función son sensiblemente inferiores, ¿qué tiene que decir a eso?

– Pues lo mismo que antes. Serían pagos por asesoramiento, quizás alguien en el Barça pensó que esos pagos podían ayudarles a mejorar, o quizás… (balbuceó)… el señor Negreira quiso convencer al Barça de que podían obtener algo más con sus servicios, lo cual es absurdo porque, como he dicho y repetido varias veces, el señor Negreira no pintaba nada en el estamento arbitral. (Se le empezaba a hinchar una vena en la frente) De hecho, si estoy aquí es para salvar el buen nombre de los árbitros españoles y estoy bastante indignado con todo lo que se ha dicho de nosotros, porque… después de todo, ¿qué pinta el CTA en toda esta trama?

– Eso mismo piensa la defensa. Muchas gracias. Señoría, no haré más preguntas.

Medina Cantalejo se levantó para salir escopetado, pero, en ese preciso instante, Jaime Estuardo se levantó y soltó un sonoro:

– ¡Disculpe, no corra tanto, señor Medina! Es el turno de la acusación.

Medina Cantalejo miró suplicante al juez, el cual le conminó a que se sentara de nuevo con un gesto.

– Me resulta curioso verle escapar de ese modo, señor Medina Cantalejo -arrancó el fiscal en su interrogatorio.

– ¿Escapar? En absoluto, creí que habíamos terminado -respondió indignado-. Tengo el máximo interés en esclarecer todo lo sucedido, porque es una infamia todo lo que se ha dicho de nosotros.

– Tranquilícese, señor Cantalejo, no tengo ninguna duda de que es así. Ya vimos su enorme ayuda cuando la Guardia Civil procedió con el registro de la sede del Comité Técnico de Árbitros en la Federación, ¿podría indicarnos dónde estaba usted aquel 28 de septiembre de 2023?

– Entienda usted que no lo recuerde ahora mismo -Medina Cantalejo se llevó la mano al cuello del jersey y lo estiró ligeramente hacia su pecho-.

– Vamos, piénselo un poco, ¿dónde estaba usted mientras la Guardia Civil registraba la sede del CTA? Le refresco la memoria, aquel día usted no estaba en Sevilla, había venido de viaje a Madrid.

– Ah, creo recordar. Sí, estaba en un hotel de Madrid porque teníamos unas jornadas en la Federación.

– ¿Y no consideró conveniente acudir a la sede del Comité para colaborar con la investigación? ¿Qué podía haber más importante para su trabajo en ese momento? -le inquirió el fiscal.

– Tenía que revisar… eeeeh, unos informes con uno de mis colaboradores y… eeeh, creímos conveniente verlos en el propio hotel, porque de ese modo evitábamos el follón que había en la sede de la Federación.

– Ya. Claro, claro. ¿De verdad que esos supuestos informes, ese día concreto, eran más importantes para usted que colaborar con la justicia en las investigaciones?

– ¡Protesto, señoría! -se escuchó por parte del abogado de la defensa-. Está tratando de desacreditar al testigo con juicios de valor.

– Se admite -asintió el juez.

– Lo entiendo, la retiro -aceptó Estuardo-. Hablemos pues del arbitraje y de su colectivo tan brillante, tan honesto, como usted mismo los ha definido. Señor Cantalejo, ¿podría decirnos cuánto cobra un árbitro de Primera División?

– A veces pienso que poco para lo que tienen que aguantar. Un colegiado de Primera División viene a cobrar unos 12.500 euros mensuales, más un fijo por partido en función de si pita en el campo, unos 4.000 euros, o en la sala VOR, en cuyo caso se le paga la mitad. Es un salario que puede parecer elevado, pero que a nosotros nos parece justo y equilibrado, dada la importancia de su trabajo.

– Bien, eso significa -Estuardo tecleó en la pantalla de su móvil, como si efectuara un cálculo-… que si un árbitro pita unos veinte partidos al año, quizás alguno más, se puede levantar entre 210.000-250.000 euros. ¿Y si asciende a internacional?

– Dependerá del número de partidos que pite y de la importancia de estos, pero un partido de Champions se puede ir a unos 7.000 euros, y uno de selecciones, entre 5.000 y 10.000 por partido, dependiendo del torneo.

– Entre unas cosas y otras, pueden llegar a los 300.000 euros anuales -concluyó-. ¿Y un árbitro de Segunda División?

– Pues las cifras, obviamente, son más bajas, como también lo son los presupuestos de los equipos y los salarios de sus jug…

– ¿Pero, cuánto? -le apremió Estuardo.

– Entre salario y sueldos por partido, unos 100.000 euros anuales.

– Luego es un punto clave para la salud, digamos, económica, de los árbitros, permanecer en Primera, promocionar a internacional, o descender a Segunda. ¿Recuerda usted en esas reuniones de Santander que su predecesor en el cargo, Victoriano Sánchez Arminio, dijera que el Real Madrid no caía bien en el estamento, que instara a perjudicarlo deportivamente?

– Mmmmhhh… no recuerdo, no me consta. Pero le corrijo, él no era mi predecesor, era Velasco Carballo.

– Es cierto, lo contrastaremos también. Entonces tampoco recordará que en esas jornadas con todo el colectivo, el señor Negreira siempre permanecía junto a Sánchez Arminio, era su brazo derecho.

– Pues… no lo recuerdo. Solo lo recuerdo cuando parábamos para comer, que le encantaban las sardinas.

– En fin, una pena esas lagunas en su memoria. Por lo menos, podría indicarnos, si lo recuerda, de qué manera se decide quiénes ascienden en el arbitraje, cuáles bajan cada año, o cómo se accede a la categoría de internacional.

– Cómo no. Los árbitros son evaluados en cada partido por unos observadores y en función de las puntuaciones que reciben, se los promociona o desciende. Todo muy transparente.

– ¿Y podría suceder que el señor Negreira influyese en esos informes arbitrales o en esas puntuaciones? Por aquello de que unos caían “mal” y otros que lo retribuían todos los meses y eran mejor tratados.

Medina Cantalejo estaba visiblemente molesto con el tono del interrogatorio, pero trató de recuperar la compostura:

– Yo no lo vi nunca, me cuesta creer…

– Pero han aparecido documentos con puntuaciones -interrumpió de nuevo Estuardo, mostrando un documento al público de forma bastante teatral-, con la firma del señor Negreira.

– ¡Protesto! -intervino Scotto, que vio que Medina Cantalejo empezaba a ponerse nervioso-. El fiscal está intentando acusar a mi testigo de unos hechos en los que no intervino y que desconoce.

– Se admite -contestó el juez.

– Tienen razón -respondió Estuardo-, ya ha quedado claro que el señor Medina estuvo escondido, perdón, reunido en un hotel cuando aparecieron esos documentos. Reformularé la pregunta: ¿usted ha oído hablar alguna vez del “índice corrector”? ¿Concretamente del “dedo índice corrector” o del “índice corruptor”?

– Eso son insidias, una patraña inventada por los medios sensacionalistas que quieren cuestionar la honestidad del arbitraje de este país y no lo voy a consentir.

El exárbitro estaba visiblemente incómodo. Se le veía sofocado. Sacó un pañuelo del bolsillo de su americana, con el escudo del Sevilla, y se enjugó el sudor de la frente.

– ¿Cómo explica que el Barcelona estuviera 78 jornadas seguidas sin que se pitara un penalti en su contra?

– Si no se pitaron, es porque no los hubo.

Se oyeron varias carcajadas en la sala, sobre todo de un flanco en el que varias personas compartían imágenes en sus móviles.

– Señores del jurado, incorporamos como prueba número 123/02 este vídeo con imágenes irrefutables de los penaltis cometidos durante ese período, fundamentalmente por los señores Javier Mascherano y Gerar Piqué Bernabéu, con artículos en los medios sobre los, llamémoslos, errores de los colegiados al no señalarlos.

– ¡Protesto! -gritó Laporta visiblemente acalorado-, ¡son medios controlados por el madridismo sociológico!

– Señoría, trato de demostrar que los errores a favor del Fútbol Club Barcelona tuvieron influencia en las puntuaciones que recibían los árbitros evaluados por Negreira, y estas, en sus ascensos y promociones -contestó Estuardo.

– No se admite la protesta, continúe.

– Gracias, señoría. Miembros del jurado -dio la espalda intencionadamente a Medina y se dirigió a la parte contraria de la sala-, en este documento pueden encontrar las declaraciones de los árbitros sobre el dedo índice corrector, que todos señalan que era el de… -y se giró hacia el banquillo de los acusados-… José María Enríquez Negreira.

– ¡Protesto! -gritaron al unísono Scotto y Laporta.

– Señor juez, trato de demostrar que el testigo ha cometido perjurio en su declaración, que ha faltado a la verdad en varias de sus manifestaciones, y que los informes del señor Negreira, que no eran precisamente de asesoramiento, pudieron tener influencia en los arbitrajes.

El juez Aguilar se había quitado las gafas y, tras dejar de chupar el extremo de una de las patillas, anunció:

– No se admite. Puede continuar.

Se escuchó un “intolerapla” en la mesa de Laporta. Estuardo se acercó al testigo, redujo el espacio físico con Medina Cantalejo todo lo que la barrera le permitía y prosiguió:

– El testigo nos ha dicho que el señor Negreira no pintaba nada y que el colectivo arbitral es un grupo de gente honesta. Bien, pues aquí tengo las declaraciones de una veintena de ellos en las que afirman ¡que lo dicho por el señor Medina canta de lejos que es falso! Antonio Mateu Lahoz afirmó que “era como un general en el ejército”, Jaime Latre declaró a la Guardia Civil que el hijo de Negreira los llevaba al Camp Nou cuando arbitraban al Barcelona y les daba indicaciones sobr…

– ¡No se lo consiento! -Medina Cantalejo trató de interrumpir al fiscal-. Todo eso son mentiras de árbitros que…

– No me interrumpa, por favor -le recriminó Estuardo de manera rotunda-, González González afirmó que los pagos eran para obtener beneficio deportivo, Sergi Albert explicó a la Guardia Civil que Negreira y Sánchez Arminio decidían sobre los ascensos y descensos de los colegiados, o sobre las promociones a internacional. (Mientras pronunciaba el alegato, Medina Cantalejo juntó sus manos y miró al techo como si orara en misa de doce) Podría seguir un largo rato, pero en el sumario tienen las declaraciones de veintiuno de ellos. Allí podrán consultarlas y constatar que lo que ha dicho el testigo ¡es falso!

Hubo un murmullo en la sala, al principio leve, luego más sonoro, y el juez tuvo que golpear nuevamente el mazo.

– Pero no quiero insistir con este tema, porque las pruebas están ahí, fácilmente accesibles. Preferiría volver a otro aspecto de su carrera. Usted pitó dos veces en el Camp Nou el partido estrella de la temporada, el Barcelona-Real Madrid.

– Sí, así es -respondió Medina tras beber el vaso de agua que un ordenanza le había acercado-. El primero fue en el año 2000.

– Lo recordamos perfectamente. El del cochinillo, cuando no tuvo el coraje de suspender el partido pese al lanzamiento de objetos.

– ¡Fue una situación que se desbordó!, tuve que parar el juego en varias ocasiones y creo que habría sido peor suspenderlo.

– Ya, pero no tuvo el valor de suspenderlo ni después del lanzamiento del cochinillo o de la botella de JB. Pero yo quería preguntarle por la segunda ocasión, en 2006. En su designación para el partido intervino ese señor de quien usted afirma que no tenía atribución alguna.

Estuardo enseñó a los asistentes un recorte de prensa.

– Señorías, el testigo fue designado directamente por Enríquez Negreira y convenientemente puntuado tras pitar un penalti a favor de los locales, expulsar a Roberto Carlos a los veinte minutos y comerse otro penalti, pero esta vez en el área del Barça.

– ¡Protesto! -se escuchó desde el banco de la defensa-. Eso son valoraciones totalmente subjetivas.

– Se admite -dijo el juez.

– Tienen razón. Sobra la segunda parte de mi aseveración, mas no la primera: el señor Negreira tenía competencias importantes en el Comité Técnico de Árbitros y el testigo era conocedor de primera mano de las mismas, luego mantenemos nuestra acusación de perjurio. No haré más preguntas.

– Es usted un… -Medina se calló a tiempo.

Se levantó para marcharse, pero en ese mismo instante se levantó Luisa Ramírez, la abogada del Real Madrid, y con su voz tenue, pero enormemente clara, pidió un turno adicional:

– Señoría, me gustaría plantear dos cuestiones más al testigo.

El juez Aguilar estaba visiblemente agotado, y tras finalizar su bostezo, hizo un gesto con la mano para que la abogada pudiera proceder.

– Gracias. Seré breve. Señor Medina, ¿tiene usted constancia de que el señor Negreira fuera contratado por la Federación Catalana de Fútbol para realizar labores de seguimiento arbitral tras cesar los pagos por parte del Fútbol Club Barcelona?

– Eso tengo entendido -respondió el sevillano.

– El testigo ha sido demandado por el desvío o el uso fraudulento de cerca de dos millones de euros de la Federación Catalana, un dinero que debía ir destinado al arbitraje.

– Esa es una demanda que proviene de una rata y yo no me rebajo a hablar de ratas.

– Le llamo a usted al orden -prorrumpió el juez Aguilar con un ademán muy serio-. No puede insultar al demandante de otro caso que aún no sabemos qué relación tiene con este.

– Disculpe, señoría –respondió Medina Cantalejo-. Lleva razón, además, porque denominar rata a ese sujeto sería elevar su condición a algo que no es.

En la sala se oyeron varias exclamaciones de asombro: “hala, lo que ha dicho”, “joer, qué cabrón”, “voy a comprar palomitas”, dijo un famoso tuitero.

–  Le llamo al orden por última vez. Prosiga, por favor.

– Gracias -continuó la señorita Ramírez-. ¿Es usted conocedor de que en la dependencia de la Federación Catalana había documentación sobre los informes arbitrales realizados por el señor Negreira?

– No lo sé, no me consta -respondió un descolocado Medina mientras se tocaba la nariz.

– ¡Protesto! -reiteró Scotto-. Es una suposición, no tiene ninguna prueba.

– Señoría -se adelantó la abogada-, tiene razón, no tengo pruebas. La sede de la Federación fue asaltada recientemente por…

– Lo supongo -terminó la frase el propio juez-, por una banda de delincuentes seguramente venidos del Este.

– Así es. No haré más preguntas, señoría.

– Siendo así, se levanta la sesión.

Medina Cantalejo salió corriendo por el lado contrario al que se encontraba el banquillo de los acusados. Ni siquiera escuchó las palabras de Negreira: “¡Luisito, Luisito”, ni las que dirigió posteriormente a su hijo:

– Solo quería que nos pusiéramos al día. Como antaño.

Capítulo 3 – Luis Rubiales

– ¡En pie! Preside la sesión el honorable juez Aguilar.

El alguacil gigantón de cabeza rapada (ya apodado cariñosamente por todos los habituales como “Bull”) abrió las puertas de la sala del juzgado. Para sorpresa de todos, quien entró no fue el juez, sino el propio Joan Laporta, que venía con el rostro enrojecido, la corbata a medio anudar, y andaba con paso apurado. “Perdón, perdón, perdón”, se le escuchó entre carraspeos y jadeos. Unos pocos pasos por detrás del presidente del Barça, apareció el juez del caso Negreira, el veterano Julián Aguilar. Tomó asiento con la décima parte de estruendo del que montó Laporta al alcanzar su silla.

Revisó el expediente unos segundos y miró al frente. “Otra vez lleno. Otra vez Laporta en la mesa de la defensa, ¿por qué no lo mandé en su día al banquillo de los acusados?”. Esa misma pregunta se había hecho la noche anterior y su propia respuesta fue: “por pereza, por no escucharlo”.

– Falta uno de los principales encausados, el señor Enríquez Negreira, pero supongo que podemos proceder.

– Sí, señoría, me consta que ha entrado en el edificio y que se incorporará en breve, cuando termine… cuando despache… Pero podemos empezar -respondió Scotto-. La defensa llama como testigo a Luis Manuel Rubiales Béjar.

Se abrieron las puertas y apareció el expresidente de la Federación Española de Futbol, ataviado completamente de negro. Pantalones ajustados, una camiseta fit-fit-fit completamente negra y una americana «más oscura que el sobaco de Eto’o, jojojo», como él mismo definía ante sus amigotes. Los focos de la sala se reflejaban en su reluciente cocorota. Se dirigió con paso firme y algo chulesco al lugar destinado para su declaración.

– Le falta el revólver -dijo Estuardo por lo bajo a su compañera de mesa.

Casi al mismo tiempo, mientras le tomaban juramento, apareció Enríquez Negreira por la puerta situada junto al banquillo de los acusados. Estaba apretándose el cinturón, pues venía de “despachar” y llevaba en la mano izquierda un gurruño de papeles de baño, con los que se secó, por este orden, las manos, los mocos y la frente.

El abogado de la defensa comenzó el interrogatorio.

– Don Luis Manuel Rubiales Béjar, 48 años recién cumplidos, presidente de la Federación Española de Fútbol de 2018 a 2023, vicepresidente de la UEFA durante casi todo ese período, una larga trayectoria ligada al mundo del fútbol, ¿podría decirnos de quién depende el Comité Técnico de Árbitros?

(Advertencia al lector: léase la parte del diálogo de Rubiales con su tono de voz macarrónico habitual, pronunciando “laj-kompetencias” en lugar de “las competencias”, o “ejke” en lugar de “es que”, como si usted desayunara orujo del malo todas las mañanas).

– Cómo no. Viene bien especificado en el artículo 28 del Reglamento de la Federación Española de Fútbol: el Comité Técnico de Árbitros dirige el estamento arbitral y depende directamente del presidente de la Federación, luego en esos años, de mí.

– Conocerá entonces las tareas que realizaba el señor Negreira durante los años en que se produjeron los pagos.

– Las tareas… no le puedo decir, apenas coincidí con él unos meses, puesto que dejó su cargo poco después de que yo accediera a la presidencia en mayo de 2018. Todo esto es algo que nos hemos encontrado de la época anterior. Lo que sí puedo decirle es que, por lo que yo sé, este señor nunca participó en nada. Este señor tenía las competencias que tenía y no participaba en el nombramiento de árbitros. He escuchado cosas absurdas, como que influía en ascensos y descensos, o que nombraba árbitros internacionales. ¡Es absurdo, si la internacionalidad es responsabilidad de la UEFA, no del CTA!

– ¿Qué opinión le merecen entonces los pagos que están siendo juzgados en este caso?

– Pues verá, yo estoy plenamente convencido de la honestidad del colectivo arbitral, y que el señor Negreira no tuviera funciones no exime la responsabilidad de ese flujo de dinero de un club de fútbol a un vicepresidente de los árbitros. Creo que el mero hecho de un pago es algo nocivo, pero hay que tener paciencia antes de juzgar.

– Así que no ve usted nada punible en estos pagos, ni que tuvieran influencia en los arbitrajes. Lo ve más como una infracción administrativa.

– Mire, yo soy de Motril y he sido futbolista de Primera. Hay una confusión inducida, porque, cuando se genera controversia, eso vende mucho. El fútbol es pasión, es rabia, y los árbitros se equivocan, seguro, como nos equivocamos todos, pero de ahí a pensar que influyeran sería una sorpresa. Es una irregularidad que habrá que analizar. Cuando llegamos a la Federación, todos los departamentos firmamos una declaración de ausencia de conflicto de intereses. Con esto, los pagos a Negreira no hubieran ocurrido, ocultar a la Federación que una persona recibía dinero… pero estos señores tienen derecho a la presunción de inocencia.

– Muchas gracias, señor Rubiales -concluyó Scotto-. No haré más preguntas, señoría.

Una ordenanza acercó un vaso de agua a Rubiales, porque se le veía con la garganta notablemente seca.

– Gracias, guapa -se le escapó a Rubiales, quien, antes de que comenzara el turno de la acusación, se bebió el vaso sin apartar la vista de las posaderas de la joven muchacha.

Mientras la vista de Rubiales seguía el contoneo de caderas nada sensual de la ordenanza y el fiscal preparaba sus papeles, se organizó un pequeño revuelo en la sala, provocado por la entrada de dos personajes que captaron la atención de todos los asistentes: el tipo alto con gorra y sudadera de la Kings League era muy conocido, el mismísimo Gerard Piqué, y la mujer que lo acompañaba estaba vestida con un niqab negro-negrísimo que ocultaba todo su rostro y cuerpo. Solo se le veían unos ojos verdes preciosos, maquillados cual Sofía Vergara, y unas cuidadas manos en cuyos dedos lucían varios pedruscos de alto valor. Con los zapatos de tacón que portaba, la chica bajo el niqab superaba en altura a Piqué, quien disfrutaba con los grandes murmullos que se iniciaron entre los asistentes.

Rubiales presenció desde su sitio la llegada de su “amigo Geri” y se temió lo peor, “qué estará tramando este hijoputa, siempre tan graciosillo, tan ocurrente”. Geri chasqueó los dedos y los dos chicos que estaban sentados en el primer banco del público se levantaron y cedieron su asiento a Piqué y a su acompañante. El exjugador soltó unos billetes indisimuladamente a los dos imberbes, que hasta ese momento habían llamado la atención por su aspecto, corte de pelo degradado, chúndal, mirada perdida… unos pa-vi-sosos (Pajilleros adictos a los Videojuegos y sosos como un apio).

– Orden, orden en la sala -el juez Aguilar levantó la voz mientras golpeaba con el mazo.

Desde su banco, Geri tenía una vista frontal y directa de Rubi, por cuya cabeza circulaban mil pensamientos a toda velocidad: “joer, a qué está jugando, viene con esa tía para hacer algún tipo de referencia a Arabia Saudí, seguro, para tocarme loj-kojones o por hacer una gracieta, no, ya lo tengo, seguro que me está grabando con cámara oculta por mucho que esté prohibido y luego lo subirá a sus redes sociales, joder, Geri, no me putees ahora”. La joven del niqab tenía un bolso enorme con un botón circular de unos tres centímetros orientado hacia la cara de Rubiales, que empezó a ponerse nervioso.

– Con la venia, señoría -arrancó Estuardo-, me gustaría aclarar algunas de las inconsistencias que ha dejado el testigo durante su declaración. Señor Rubiales, ¿señor Rubiales? Mire aquí, por favor. Usted llega a la presidencia de la Federación en mayo de 2018. Sucede a Ángel María Villar, cuya época fue conocida por algunos medios como “Villarato”. El Villarato era un sistema, una manera de denominar la influencia para decidir campeonatos de su antecesor, que contaba con el control de los arbitrajes y de los comités, las designaciones, en favor de un equipo determinado. Un equipo que, casualmente, o mejor dicho, no por casualidad, sino por causalidad, estuvo pagando hasta ese mismo 2018 al vicepresidente de los árbitros y brazo derecho de Victoriano Sánchez Arminio, el señor Enríquez Negreira. ¿Cree posible esa influencia?

– Ya le he dicho que el señor Negreira no tenía competencia alguna, lo veo altamente improbable.

– Sí, le hemos escuchado, pero en su declaración se ha quedado usted en el artículo 28, ¿sabe lo que dice el 29? Habla de las competencias del Comité Técnico de Árbitros, entre ellas, literalmente, “clasificar técnicamente a los árbitros a tenor de las correspondientes evaluaciones, y proponer al Presidente de la RFEF los ascensos y descensos”. Es consciente de que, durante el registro en la sede de la Federación, ya bajo su presidencia, aparecieron actas firmadas por el señor Negreira en las que se evaluaba el papel de los árbitros en cada partido y su clasificación durante la temporada para determinar los ascensos y descensos. ¿No le extrañó?

– Supongo que sería parte de su trabajo, aunque esa labor la realizan normalmente los vicepresidentes, no solo el señor Negreira, y durante esos años eran tres.

– Ya. Bueno, no exactamente así. Uno de los tres vicepresidentes se encarga solo del área económica y el otro durante aquellos años, Franco Martínez, falleció en febrero del año pasado. No podremos contrastar cuáles eran exactamente sus funciones, si bien no hemos encontrado actas con su firma puntuando a los árbitros.

“Vaya”, pensó para sus adentros el juez Aguilar, “otra muerte inconveniente”.

– Lo que sí sabemos -continuó Estuardo- es que el señor Negreira tenía la capacidad de sancionar a los árbitros que consideraba que no habían pitado de acuerdo con sus indicaciones.

– ¡Sí, claro! -contestó Rubiales con vehemencia-, por el artículo 33.

– Exactamente, no es broma, veo que su formación de abogado le sirve para recordar estas cosas -Rubiales cambió su gesto de perplejidad a uno de asentimiento, para deshueve de Piqué-. Según el artículo 33, el Vicepresidente del Comité, Enríquez Negreira durante décadas, como encargado de la Comisión de Disciplina y Méritos puede “ejercer las facultades disciplinarias en lo que respecta a aquellas actuaciones que se consideren técnicamente deficientes”, como hicieron, por ejemplo, con Pino Zamorano, Muñiz Fernández, Daudén Ibáñez…

– ¡Protesto! -saltó Laporta-, eran árbitros del sistema, madridistas de cuna, como tod…

– ¡Señor Laporta, le llamo al orden de nuevo! -interrumpió el juez-. No se admite, le ruego que deje terminar al fiscal.

 – Gracias, señoría. Decía que se castigaba a todo aquel que no arbitrara al dictado de Negreira, el brazo derecho de Sánchez Arminio, el mismo que declaraba al resto de árbitros que el Real Madrid no caía bien en el estamento. Por cierto, ¿ha dicho usted que es la UEFA la que nombra internacionales a los árbitros?

– Así es -contestó Rubiales, que no dejaba de quitar el ojo a Piqué y, sobre todo, al bolso de su acompañante.

– Artículo 29, punto c. Es competencia del Comité de Árbitros “proponer los candidatos a árbitros internacionales” a la UEFA, que se limita a aprobar dichas propuestas. ¿Acaso nos ha querido mentir u ocultar esta parte?

– ¡Protesto! -dijo Scotto-. Está tratando de desacreditar al testigo, y nuestro testigo no ha mentido, simplemente ha resultado algo… impreciso.

– Se admite -resolvió el juez.

Gerard Piqué se descojonó con los nervios de Rubiales, que pidió otro vaso de agua con un gesto.

– De acuerdo, no mintió, solo fue poco preciso. Según el artículo 29, punto f, también es competencia del Comité la designación de los equipos arbitrales para dirigir los partidos, un punto clave del llamado Villarato. Yo no sigo mucho el fútbol, pero, por lo que sé, se premiaba a los árbitros que se confundían a favor del Barça o en contra del Real Madrid. Su testimonio puede ser de gran utilidad para aclarar al jurado el funcionamiento de este organismo y depurar responsabilidades de los acusados. ¿Qué tiene que decir al respecto, es posible que Negreira designara a árbitros afines a sus intereses para los partidos clave y que los premiara en función de sus actuaciones?

Antes de contestar, se le fue de nuevo la vista a la mujer del niqab, la cual se abrió el vestido a la altura del pecho y le mostró una lencería rosada bajo la cual se adivinaban unos senos estupendos. Luego se levantó el velo y se pasó la lengua de modo lascivo por unos labios maquillados como en un anuncio de cosmética. Rubiales se quedó en blanco, mientras Piqué trataba de aguantar la risa.

– Yoooo, ya le he contestado al señor Escroto -se puso de pie para quitarse la chaqueta, porque empezaba a sudar-. No lo creo, ¿me pueden dar un poco de agua, por favor?

La ordenanza volvió a acercarse con el vaso de agua y Rubiales, agradecido y nervioso a la vez, la tomó por los hombros como si fuera a darle lo que en su argot era “un piquito consentido”. Por suerte se dio cuenta a tiempo, pidió perdón y logró sentarse sin meter de nuevo la pata.

– Mire, yo vengo aquí como testigo, vengo a ayudar, pero de mí se han dicho tantas cosas… cualquier día me van a encontrar un saco de cocaína en el maletero.

El juez, que hasta entonces estaba aburrido viendo que el interrogatorio no iba a ningún lado, levantó inmediatamente la vista de los papeles y lo miró fijamente.

– He sido un luchador toda mi vida, me partieron las piernas de pequeño… -balbuceaba, divagaba-. Usted quiere que emita una opinión desfavorable al arbitraje y escúcheme bien, aunque se la voy a repetir: ¡No voy a emitir, no voy a emitir esa opinión! ¡No voy a emitirla!

– Bien, lo entiendo, la época juzgada es anterior a su presidencia, pero ¿sabe una cosa, sabe en qué me recuerda su etapa a la del llamado “Villarato”? En que Villar se procuró la ayuda del Barça en forma de vicepresidencia para Joan Gaspart en 2004, y se mantuvo ahí durante todo el período Negreira, pero usted hizo lo propio con Laporta según llegó a la presidencia del Barça a principios de 2021. Y al igual que Villar mantuvo a Gaspart pese a los escándalos que se sucedían alrededor del Fútbol Club Barcelona, usted mantuvo la vicepresidencia de Joan Laporta aunque el escándalo de Negreira le hubiera reventado ya en sus narices.

– Se han dicho tantas cosas de mí… que no son ciertas que… -trataba de defenderse Rubiales.

Rubiales estaba ido, más aún cuando vio que la mujer volvió a abrirse el niqab y le mostró el pecho izquierdo, para, a continuación, frotarse el pezón de manera sensual. Si se trataba de algún juego privado entre Geri y Rubi fruto de sus mil y una noches de juerga en Arabia, solo lo sabrían ellos, el caso es que la gracieta del primero descolocó totalmente al segundo. Si fuera un boxeador, estaría atrapado en la esquina, noqueado por su oponente.

– Usted ha hecho hincapié en los conflictos de intereses y en cómo, desde que llegó a la Federación, toda la junta directiva firmó una declaración en la que se comprometían a evitarlos. ¿No le parece que hay un conflicto de intereses cuando se adjudica el VAR a una empresa dirigida por un socio y avalista del Barça? ¿Qué cree que quería decir Negreira con aquello de “puedo ayudaros con el VAR”?

La suerte que tuvo Rubiales fue que el alguacil se dio cuenta de lo que estaba haciendo Piqué con la modelo contratada para el numerito, así que se fue hacia ellos y les dijo:

– ¡Abandonen la sala ahora mismo!

Bull intentó llevárselos, y la mujer, inteligentemente, se levantó presta para irse, si bien no soltó el bolso, que mantuvo orientado hacia la acción, pero Gerard Piqué se puso farruco ante el alguacil, tú no sabes con quién estás hablando, tú no eres nadie y te jode que yo gane millones de euros y sea más guapo y famoso que tú, buscas tu minuto de gloria, pero mañana voy a hablar con tu jefe y te vas a cagar… Bull, que le sacaba media cabeza y una espalda, le arrancó la gorra de un sopapo en la visera, aunque el cuerpo le pedía dárselo en la jeta, y le tiró de la oreja con fuerza:

– ¡Fuera, ahora mismo! Y no te lo diré dos veces.

Lo arrastró en esa postura hasta la puerta de la sala. La modelo bajo el niqab prefirió abandonar la sala por sus propios medios y logró grabar un vídeo que se haría viral en pocas horas en los canales de Twitch, X, TikTok, YouTube y demás redes sociales del humorista metido a empresario, lo cual le reportó varios cientos de miles de euros en publicidad.

El juez Aguilar no dejó de golpear con el mazo y pedir “orden” a los asistentes, muchos de ellos periodistas que lamentaron no haber presenciado bien el incidente. Las palabras que más se escuchaban entre ellos eran las de “niñato” y “pibón”. Una vez recuperado el orden, Jaime Estuardo trató de retomar su interrogatorio:

– No crea que me he perdido, señor Rubiales, hablábamos de conflictos de intereses y aquí tenía, delante de usted, a un exjugador que, mientras estaba en activo, negoció con la Federación, directamente con usted -lo señaló con rabia-, que se repartirían varios millones de euros, de “palos”, como los llamaban, si el Barcelona se clasificaba para la Supercopa. ¿No cree usted que ese tipo de acuerdos influyeron en los arbitrajes, como se pudo comprobar según accedió Xavi Hernández al banquillo azulgrana?

– ¡Protesto, señoría! -exclamó Scotto-. No tiene nada que ver con el hecho juzgado.

– ¡Y el dinero era también para el Madrid! ¡También el Madrid! -se desgañitó Laporta.

– Se admite -sentenció Aguilar, y dirigiéndose a Estuardo, le indicó-, cíñase a los hechos juzgados, por favor.

– De acuerdo, señoría. Solo trataba de demostrar la falta de consistencia del testigo traído por la defensa, un tipo juzgado por apropiación indebida, cobro de comisiones, agresión sexual y coacciones. Creo que la defensa debería seleccionar mejor sus testigos, porque, al igual que con Medina Cantalejo, nos estamos planteando solicitar una condena por perjurio. No haré más preguntas.

Rubiales se levantó para marcharse, pero le frenó el juez.

– La acusación particular quiere continuar con el interrogatorio, señor Rubiales.

Como no se había separado lo suficiente del micrófono mientras se ponía la chaqueta, se le oyó mascullar “suputamadre” perfectamente. La abogada del Real Madrid, Luisa Ramírez, se acercó al asiento del testigo y procedió:

– Señor Rubiales, ¿conoce usted el Código Ético de la Real Federación Española de Fútbol?

– Pues… a grandes rasgos, señorita, no en su integridad, como comprenderá.

– Bien, sabrá usted que en el actual Código Ético no hay sanciones para delitos como los investigados.

– Eso me dijeron los asesores jurídicos de la Federación, sí -respondió Rubiales.

– Una pena, porque sabe usted que esto sucede en el actual Código Ético de la Federación, que se aprobó en mayo de 2021. ¿Cuándo ha dicho que entró Laporta como vicepresidente de la Federación Española de Fútbol? -rebuscó en sus papeles-, ah, aquí lo tengo, en marzo de 2021.

– Supongo que el anterior Código no sería muy distinto, lo habitual es copiar unos de otros y mejorar lo que conviene cambiar.

– Pues resulta que sí lo era, mire, le dejo este informe del famoso despacho FG-Hechi, en el que se ven los cambios introducidos, así como la supresión del artículo 12, que indicaba que los delitos de corrupción no prescribían. Una pena, ¿no fue consciente de esta modificación?

– Yo… de eso se encargarían los expertos legales de la Federación, yo estaba en otras cosas.

– Sí, ya lo hemos visto, estaba cerrando el reparto de “palos” en Arabia Saudí. No haré más preguntas, señoría.

El juez Aguilar levantó la sesión, recogió sus papeles y, antes de abandonar la sala, miró al público congregado: todos estaban mirando en sus móviles cierto vídeo sobre un suceso ocurrido en un juzgado de Barcelona. “La madre que me parió”, pensó.

(Continuará)

El rechazo frontal a la Superliga

De todo lo que rodea a la Superliga, lo que más me sorprende es el rechazo tan frontal que ha recibido sin haber llegado ni a escuchar el proyecto. Por parte de dirigentes deportivos y políticos, periodistas, directivos de clubes modestos, de clubes ricos, federaciones y algunos aficionados, muchos de ellos subvencionados o promovidos por los mismos que propagan “el mensaje único” con una coordinación propia de bots en redes sociales.

Mi perplejidad va en aumento cuando leo que el presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, ha promovido y logrado la firma de 25 países de la Unión Europea “en contra de la Superliga”. O eso nos han dicho. ¿Es posible que los principales líderes europeos, y no hablo del mundo del deporte, hayan firmado un documento para exigir que todos los clubes europeos se acojan a lo que marque un organismo como la UEFA? ¿En lugar de respetar lo que indicó la reciente sentencia del Tribunal de Justicia (ojo) de la Unión Europea sobre “la libertad de mercado” y contra “el abuso de su posición dominante” de la UEFA y la FIFA? ¿Todos ellos han firmado que el fútbol debe seguir sometido a los dictados de un organismo ubicado en Suiza, que no cumple las leyes comunitarias, dirigido por un tipo siniestro con relaciones con Catar y Rusia? Pues eso parece. O puede que sea una interpretación interesada porque me niego a creerlo.

La reacción de Javier Tebas de esta misma semana sigue siendo desmedida, pero es coherente: ya no habla tanto de la ilegalidad de la Superliga como del perjuicio económico que supondría para “su negociado”. Y de entre las gilipolleces escuchadas, tengo que destacar la de Áxel Torres, porque es sublime:

  1. El proyecto actual de la Superliga vs la nueva Champions

El mayor error de la Superliga fue, a mi modo de ver, la penosa presentación en sociedad, en un programa frívolo e insoportable como El chiringuito, bajo la forma de un proyecto cerrado organizado por doce clubes que se garantizaban su presencia, y liderado por Florentino Pérez. Aún se sigue pagando ese error. Aquello no tuvo ningún sentido, era demasiado rígido, poco atractivo, con puestos garantizados para los fundadores, y además, puso como cabeza visible y casi única del proyecto al club con más seguidores, el Real Madrid, pero movilizó también a otro grupo con un número superior: el de los antimadridistas.

El proyecto actual es bien distinto, mucho más atractivo. Además, ahora lo está explicando y vendiendo un profesional de los medios y la comunicación, Bernd Reichart, CEO de A22 Sports Management, la empresa designada por ESL (European Super League) para gestionar el proyecto. Lo explica en un perfecto español, mejor que el de muchos de los periodistas que le preguntan, y lo hace con conocimiento, con pasión, con datos y con educación, considerablemente superior a la de los maleducados «axeltorres» de los medios. Desde que salió la sentencia favorable al desarrollo de campeonatos paralelos a los gestionados por la UEFA (diciembre de 2023), se ha pegado un tour por todas las cadenas de radio, televisión, prensa escrita y webs que han querido recibirlo para explicar el proyecto. Y el proyecto resulta atractivo, al menos para escucharlo. Luego ya podemos preguntar todas las dudas que nos surgen, como los criterios de admisión inicial, o los 20 nuevos equipos que entrarán año tras año, pero de primeras, suena interesante. En apenas dos minutos lo explican de manera muy gráfica, pero, por lo que escuché en algunos de los programas de radio, la mayoría de «opinadores» no lo habían visto:

Frente a este modelo sobre el que se podría empezar a discutir, la UEFA ha reaccionado con un campeonato incomprensible para la temporada 2024-25, que me temo que va a ser un fracaso mayúsculo. Intento explicarlo: la nueva Champions constará de 36 equipos participantes que serán incluidos en una única clasificación general y jugarán ocho partidos contra ocho rivales diferentes, cuatro en casa y cuatro fuera, pero repito, contra distintos equipos. Habrá un ranking previo de participantes para que los ocho partidos de cada club sean, al menos en la teoría, de similar dificultad: cuatro bombos teóricos de nueve, para que cada equipo juegue contra uno de su bombo y dos de cada uno de los restantes. De los 36 equipos se clasifican 24: 8 pasan directamente a cuartos, y los 16 siguientes, es decir, del 9º al 24º, juegan una eliminatoria a doble vuelta para clasificarse a octavos, donde se encontrarían con los 8 ya clasificados en primer lugar. Bufff, pereza, veremos cuando cada uno vea a su equipo entre el 10º y el 20º, por ejemplo, y crea que es por el azar de ese programa que ha repartido los enfrentamientos de una forma que será cuando menos curioso. En cualquier caso, todo es opinable, ahora que los clubes son libres de elegir, según la resolución del TJUE, podrían sentarse a negociar y ver qué modelo les atrae más. O podrían negociar la UEFA y A22 y tratar de alcanzar un consenso, pero no veo a los primeros por la labor.

2. Los ingresos

Los gestores de la Superliga dicen que cuentan con 15.000 millones de euros para arrancar los tres primeros años, a razón de 5.000 millones por temporada. De estos ingresos, el 8 por ciento se destinará al fondo de solidaridad para ayudar al fútbol de formación y a los campeonatos menos potentes, es decir, 400 millones de euros. El resto se repartirá entre los clubes participantes, los 64 mencionados en el vídeo, repartidos en las categorías Gold, Star y Blue.

Por su lado, la UEFA repartió 3.700 millones entre la Champions y la Europa League, de los cuales destinó poco más de 100 mill. al fondo de solidaridad, se quedó con el 5,5 por ciento por la organización (203 mill.) y descontó el 8 por ciento por los gastos de gestión (296 mill.). Hablamos de las cifras de la 2023-24, con un reparto a los clubes que ya era considerablemente superior a los de los dos años previos, casualmente cuando surgió el proyecto de la Superliga. Y esta misma semana han anunciado que aspiran a llegar a los 4.800 millones de euros de 2024 a 2027, una cifra muy similar a la de la Superliga, y más de 1.000 millones superior a la que se repartía hasta ahora. ¿De la noche a la mañana, Ceferin? De algo ha servido ya la Superliga, aunque nunca se ponga en marcha.

3. Fútbol en abierto

Uno de los puntos fuertes del proyecto de la Superliga es la emisión de los partidos en abierto, a través de una plataforma ya presentada llamada Unify. Si de verdad quieren hacerme creer que hay aficionados al fútbol que se oponen a esto sin recibir pasta por detrás, pues lo siento, que no lo intenten conmigo. Todavía no está claro cómo funcionará Unify, si será una especie de Twitch, YouTube, Twitter o Netflix, pero es la clave del proyecto, la que permitirá generar los ingresos por publicidad y con contenidos Premium. El precio actual del fútbol de pago es elevadísimo y se nota en las audiencias.

En ligas como la española, apenas los partidos del Real Madrid y del Barça se acercan o superan el millón de espectadores en España, y este dato, a largo plazo, es letal. Los partidos de Champions tienen audiencias elevadas a nivel global, pero se quedan muy lejos de las cifras cuando se emite en abierto. Uno de los datos que dejó caer Florentino Pérez en la presentación fue que los jóvenes estaban perdiendo interés en el fútbol. Javier Tebas quiso rebatir esta idea y respondió con datos de algunos partidos de la selección española o de la Copa del Rey con audiencias por encima de los seis u ocho millones de espectadores… en abierto. ¡Pues claro que interesa el fútbol en abierto! Los jóvenes no pueden pagar más de cien euros al mes para ver fútbol y las webs piratas cada vez lo tienen más complicado por los cambios normativos.

4. Control de gastos

En mi opinión, es otro de los puntos fuertes de la Superliga. La mayoría de los equipos europeos lo están pasando económicamente mal, como expliqué en el post sobre la (in)sostenibilidad financiera de las principales ligas europeas, de la que no escapa el declive económico de la española. Y buena parte de la culpa la tiene la permisividad con los equipos que gastan de manera descontrolada, sustentados por fondos que no provienen del propio fútbol, sino de Oriente Medio (Catar, Emiratos y en breve, Arabia Saudí). La Superliga plantea un control de gastos real, un fairplay financiero que no sea el despelote que la UEFA permite, tolera y hasta promueve. Los clubes que participen en la Superliga no podrán exceder en sus costes salariales el 55 por ciento de los ingresos, incluyendo en esos costes las fichas, los traspasos y las comisiones de agentes.

Puedo entender que a los principales clubes de la Premier no les interese porque sería una competición paralela a la «superliga» que ya están creando en Inglaterra con el descontrol en el gasto, pero habrá que ver cuánto tiempo aguantan palmando 1.000 millones de euros anuales como en estos últimos dos ejercicios. Hay preocupación en el gobierno británico, hasta el punto de haber creado una autoridad independiente para controlar las finanzas del fútbol.

5. Gobernanza

Para mí particularmente, escapar de las garras de la UEFA del mismo modo que la Euroliga escapó de la FIBA es una de las mayores ventajas del proyecto, pero se ve que los principales directivos de los clubes no piensan del mismo modo. La Superliga permitiría a los clubes tomar el control de las competiciones del mismo modo que la Premier League tomó el del fútbol inglés en el 92 o LaLiga en España. En el 92 se criticó mucho a los clubes y se dijo que esta «independencia» iba a suponer el final del fútbol para los aficionados. Con la sentencia del caso Bosman también se dijo que el fútbol quedaba herido de muerte al permitir que los equipos jugaran con once extranjeros. Sorprende ver cómo se repiten los argumentos.

La mejora de la gobernanza y de la transparencia es lo que me posiciona del todo a favor de la Superliga. Ahora mismo no se conoce bien cómo la UEFA genera los ingresos y cómo los gestiona y distribuye. Algo similar a lo que el Real Madrid acaba de plantear a LaLiga de Tebas: cómo y en qué estadios se generan los ingresos por comercialización de publicidad o por alquiler de espacios, y en función de qué criterios se reparten a los clubes. A ver si va a ocurrir que una buena parte se genera en el Bernabéu y la pasta se distribuye a clubes más afines con dirigentes más dóciles.

La Superliga también mejoraría el control de las finanzas y de los fondos que entran en los clubes, es una oposición a las inyecciones ilimitadas que reciben el Qatar Saint Germain o el Abu Dhabi City, fundamentalmente. Dinero que no viene del fútbol y que distorsiona la competición. Ceferin está encantado con la situación actual, como se ha visto en los expedientes de los últimos años a estos y a otros clubes. Habrá que ver qué determina la Premier con respecto a los 115 incumplimientos de la normativa financiera de los que está acusado el equipo de Manchester, el actual campeón de Europa.

6. Las reacciones

No las entiendo. Puede entender las de Ceferin, la UEFA, el big six inglés, Javier Tebas, Al Khelaifi y el PSG, pero, ¿el presidente de la Federación italiana, amenazando con justo lo que dice la sentencia del TJUE que no puede hacer, la expulsión de los clubes y los jugadores? ¿El Bayern de Múnich? ¿La prensa? Bueno, en España está sometida por la ingente publicidad que Javier Tebas inyecta en los medios. Con dinero de todos los clubes, por cierto. Pero no entiendo al Borussia de Dortmund, por ejemplo. Al West Ham, el Nottingham Forest, el Newcastle o el Aston Villa. Equipos históricos, muchos de ellos con títulos europeos que podrían tener una continuidad en campeonatos europeos y generar más ingresos. La Sampdoria, el Ajax de Ámsterdam, el PSV Eindhoven, el Milan, el Olympique de Lyon o el Atlético de Madrid, que sigue jugando a dos bandas. Creo que es cuestión de tiempo que numerosos equipos empiecen a sumarse al proyecto, están a medio camino entre la expectación y el acojonamiento colectivo. De momento solo el Nápoles ha manifestado su interés por el proyecto, pero sospecho que son muchos más los que han dado el OK a Bernd Reichart.

Y luego está un asunto que se comenta poco: frenar a la UEFA y la FIFA con las decenas de partidos intrascendentes de selecciones con las que rellenan los calendarios. Estos dos organismos se forran a costa de los clubes, ponen en riesgo a sus futbolistas a cambio de tres duros e interrumpen las competiciones varias veces a mitad de las temporadas. El mundial de Catar no será nada al lado de un mundial de mes y medio con 48 selecciones en noviembre y diciembre: Arabia 2034.

Y 7. El comunicado de Macron y los 25 países

Como era de esperar, el comunicado no podía oponerse a un proyecto avalado por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, así que vamos a leer con calma lo que dice. No habla de la UEFA, ni de la Superliga. El texto dice que los responsables del deporte de los 25 países respaldan sin fisuras “las características clave de un Modelo Deportivo Europeo, incluida la estructura piramidal, el sistema abierto de promoción y descenso, el enfoque de base y la solidaridad, el papel del deporte en la identidad nacional, la construcción de la comunidad y las estructuras basadas en el voluntariado, así como sus funciones sociales, educativas, culturales y sanitarias”. Esto de los ascensos y descensos y la estructura piramidal me recuerda al vídeo de presentación de la Superliga. En cuanto a la función social, estoy de acuerdo en ello, y por eso siempre será mejor emitirlo en abierto y para todos, que no en formato de pago y exclusivo, ¿no? La solidaridad también es importante, claro que sí, y digo yo que 400 millones es más solidario que 120. Vamos bien.

Los países firmantes también instan “a los órganos de gobierno del deporte a que organicen las competiciones deportivas respetando los principios de apertura, igualdad de oportunidades, mérito deportivo, relación entre el rendimiento anual en las competiciones domésticas y todas las competiciones europeas, solidaridad financiera, integridad y equidad para promover la función social del deporte y el acceso de todos a él”. Perfecto, adelante con la Superliga, nada de fondos ilimitados de satrapías del golfo Pérsico, y que se acceda al torneo en función de los resultados de las competiciones nacionales. Quizás el comunicado sea un palo para el Seis Naciones de rugby, que no respeta los principios de apertura, ni permite que entren otras selecciones a su reducido coto.

Y por último, los gobiernos firmantes piden que “los órganos de gobierno del deporte que se adhieran a las normas más estrictas de buena gobernanza». Sé que la idea de este comunicado era atacar el proyecto de la Superliga, pero la falacia sobre la buena gobernanza del fútbol UEFA se cae por su propio peso.

De todo ello hablamos en el vídeo del canal de Kollins con el que comienza este post. Veremos en qué queda la cosa.

Relacionados:

LaLiga (I): (in)sostenibilidad financiera y austericidio

LaLiga (II): el declive deportivo y económico

El informe sobre la Superliga

Matar el fútbol

Absurdos del Mundial 2030 y del fútbol de selecciones

Las auditorías de Real Madrid y Barça (II)

Continuación de Las auditorías de Real Madrid y Barça (I)

4. Fondo de maniobra

El fondo de maniobra mide la diferencia entre la deuda de una sociedad a corto plazo (pasivo corriente) y los activos líquidos en el corto plazo (activo corriente) para afrontar la misma. En el caso del Real Madrid, el saldo es negativo de manera estructural, es algo habitual. El propio equipo gestor del club explica que es así desde hace años de manera sistemática, debido al devengo de las fichas de los futbolistas y al cobro de las cuotas de los socios. Como las cuentas se cierran en junio, el club cancela estos saldos en el segundo semestre del ejercicio y vuelve a generarlos en el primero del año siguiente. Quizás para tranquilizar al socio que pueda preocuparse por este fondo de maniobra negativo recurrente, el club incluye, junto a su evolución, la elevada tesorería disponible (parte inferior), que será la que le permita afrontar los pagos sin mayores problemas.

El único saldo positivo de estos últimos quince años se debe a los cobros obtenidos por la venta a Legends y Sixth Street. Sin embargo, no es una partida que deba descuidarse, como tampoco el hecho de que la tesorería haya bajado de 402 millones de euros a 128 millones. En cualquier caso, me parece un análisis incompleto porque, como indican las cuentas, se trata del Fondo de maniobra excluido el proyecto de remodelación del estadio.

El Fútbol Club Barcelona no hace un análisis detallado de un período tan amplio como el Real Madrid, de hecho, ni siquiera menciona el fondo de maniobra como tal. El cálculo es sencillo de realizar, basta con seleccionar las partidas de activo y pasivo corrientes:

427 millones de euros positivo… teóricamente. Si no tuviéramos en cuenta los ingresos no recurrentes o extraordinarios de los últimos dos ejercicios, la situación será aún más preocupante de lo que ya es con la deuda a largo, al situarse en negativo (104,7 mill.). El propio auditor hace referencia a este desequilibrio al manifestar sus dudas respecto a la continuidad del club en el apartado de «principio de empresa en funcionamiento»:

A todo ello habrá que sumarle las caídas de ingresos en el ejercicio 2023-24, pues faltará el 25 por ciento de los derechos de televisión vendidos, más la reducción por el traslado a Montjuic, y no habrá extraordinarios. El auditor cuestiona ese fondo de maniobra positivo y la propia continuidad de la institución al hablar de «Una duda significativa sobre la aplicación del principio de empresa en funcionamiento«, lo cual es un eufemismo de «estás quebrado como no cambies la gestión». No parece que Joan Laporta y sus directivos estén por la labor, pero me temo que al club no le queda otra que dar salida a jugadores, aunque solo sea para pagar los 207 millones que adeuda a otros clubes (ver apdo. 3 en la primera parte), 90 de los cuales tiene que afrontar antes de junio de 2024. Quizás por eso mismo han decidido presupuestar 84 millones de euros por venta de jugadores.

5. Patrimonio Neto

Con el Real Madrid y el Barça ocurre algo muy diferente a las empresas privadas, y es que se trata de clubes deportivos, no sociedades anónimas deportivas, y en su objeto social no está la rentabilidad del accionista ni, por tanto, el reparto del dividendo. El Patrimonio Neto de los clubes mide sus recursos propios, el valor de la institución como tal: el fondo social, los resultados acumulados y no distribuidos, más las reservas legales o estatutarias que haya podido dotar en los años previos. En este apartado, el Real Madrid tiene una trayectoria muy consolidada de más de veinte años, de estar bajo mínimos a mostrar una salud financiera potente:

La gráfica es muy concluyente, una línea de crecimiento sostenida en el tiempo durante más de dos décadas. Sin embargo, no todo es positivo, o la gráfica no muestra toda la realidad: de no haber sido por la mencionada operación de venta a Legends y Sixth Street, el club habría tenido un deterioro en el patrimonio entre los 220 y los 300 millones de euros. Bien es cierto que el club aprovechó esa plusvalía en la 2021-22 para dotar provisiones (meramente contables) ante posibles riesgos por 71 millones de euros:

Esos riesgos no vienen explicados con mucho detalle y tuve que buscar en las cuentas del ejercicio anterior, pero se deben a la suma de varias partidas:

  • Importes a pagar a clubes de origen de los que se fichó jugadores: los famosos «variables» por trofeos obtenidos, sospecho.
  • El litigio sobre la permuta de terrenos de la que hablaré en el punto 6. El Real Madrid dio de baja esta provisión tras la resolución del TJUE en 2021, y volvió a dotarla al reabrirse el expediente.
  • Otras sin mucho detalle, como reclamaciones de la Agencia Tributaria.

Es una decisión que no supone salida de caja, pero sí reduce el resultado contable. Parecido a lo ya comentado que hizo el Barça cuando se dio el resultado extraordinario positivo y aprovechó para provisionar (anticipar el coste) las indemnizaciones que previsiblemente tendrá que abonar a varios exjugadores.

En cuanto al Patrimonio Neto del eterno rival, la situación es diametralmente opuesta. Si no fuera un club de fútbol que, además, cuenta con un respaldo institucional potente tanto a nivel autonómico como nacional (controlan todos los estamentos y la mayor parte del «relato»), hace tiempo que habría quebrado o bajado de categoría como hicieron con otros como el Elche o el Reus, o se habría convertido en sociedad anónima deportiva, que seguramente es el camino que recorrerá más pronto que tarde.

El club ha recuperado aparentemente el equilibrio patrimonial, y digo «aparentemente» porque en las cuentas se ve de manera clara cómo los 400 millones generados de resultado (303.711 más 97.577) a base de anticipar ingresos futuros han salvado temporalmente la cara del club. Lo que no cuentan estos cuadros es cómo van a dificultar su competitividad y quién sabe si su pervivencia bajo la figura de club deportivo en los próximos ejercicios. En este punto concreto es importante recordar que la Ley del Deporte aprobada en diciembre de 2022 eliminó la obligatoriedad de que los directivos de los clubes de fútbol tuvieran que avalar con su propio patrimonio las pérdidas generadas bajo su gestión. El principal promotor de esa ley fue Albert Soler, «casualmente» directivo del Fútbol Club Barcelona hasta su nombramiento como máximo mandatario del Consejo Superior de Deportes. «Casualmente» también, un conocedor de los pagos al segundo de los árbitros, Enríquez Negreira, mientras tramitaba «casualmente» esa misma ley que ha permitido que todos los delitos de corrupción deportiva en los que haya incurrido el Barça durante al menos diecisiete años hayan quedado prescritos al mantener un (ridículo) plazo para las infracciones muy graves. Supongo que también fue «casualidad» que Albert Soler dimitiera apenas un mes después de la aprobación de la ley que permite que el Barça siga campando a sus anchas pese a los pagos al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros y a las aberraciones financieras en sus balances.

6. Litigios / Pasivos contingentes

6.1. Real Madrid

Como es imperativo en la normativa vigente, las cuentas del Real Madrid hacen mención a una serie de litigios en los que el club está inmerso, por si el resultado de los mismos pudiera tener un impacto contable. En algunos casos no es necesario que sean litigios en vía administrativa o ya en los juzgados, sino que los informes para los socios deben reflejar posibles pasivos contingentes, como los pagos variables a clubes y patrocinadores por logros deportivos (los famosos «tantos millones fijos más X en variables» que escuchamos tras cada fichaje, nota 13.4 del Informe). Otros litigios que aparecen en las cuentas son:

  • Litigio por la permuta de terrenos en Castellana por otros en Valdebebas, un pleito que arranca de finales de los noventa. El Real Madrid pagó 20,2 millones de euros al ayuntamiento de Madrid en 2016, pero el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dio la razón al club en 2021, razón por la cual se reconocieron los ingresos más intereses en ese ejercicio. Sin embargo, el caso no ha concluido y la Comisión Europea va a efectuar una nueva tasación de los terrenos (¿veinte años después?), por lo que el club ha decidido provisionar de nuevo la partida.
  • Reclamación a la Agencia Tributaria de 7 millones de euros para la devolución de unas cantidades abonadas por la consideración realizada de «ayuda de Estado» sobre el régimen tributario de los clubes deportivos. Es la misma reclamación que realizaron el Barça, el Athletic y el Osasuna, pero se ha perdido de manera definitiva en los tribunales.
  • La enésima reclamación del club a LaLiga del «muy madridista» Javier Tebas por el reparto de los derechos de televisión de la temporada 2016-17. El club insiste (y ha ganado de manera reiterada en los tribunales a LaLiga) por el inadecuado reparto de los derechos de televisión. Este año ha ganado a LaLiga una demanda por los derechos de la previa y los post-partido, y entre estos pleitos, más la negativa reiterada a las estratosféricas subidas de sueldo del señor Tebas (5,4 millones de euros ya), la relación no puede ser peor, pese a lo cual nos toca escuchar a los madridistas que el club controla todo. LaLiga (numerosos frentes abiertos), la Federación y el CTA (el club se personó como perjudicado), los medios (subvencionados por la propia Liga y por el Barça), el CSD de Albert Soler y «el relato» de las televisiones (Mediapro y GolTV, de Tatxo Benet, con Roures en la sombra, accionistas de Barça Studios).
  • Las cuentas mencionan la pérdida del litigio millonario contra IPIC (Cepsa) y el fondo de Abu Dábi por el acuerdo sobre los derechos de explotación del estadio de 2014.

El Real Madrid no tiene ningún saldo provisionado en las cuentas por estas últimas tres partidas (Agencia Tributaria, LaLiga e IPIC), puesto que el éxito de las reclamaciones supondría mayores ingresos, y no una salida de caja. Mejorarían la cuenta de resultados y el club, con buena lógica, prefiere mantener una política de prudencia contable.

6.2. Fútbol Club Barcelona

Voy a tratar de ser objetivo y dejar mi lado de aficionado (sé que estoy fallando estrepitosamente en el análisis), pero es que me costaría mucho ser seguidor de este club solo con lo que figura en las cuentas, no ya con todo lo que realmente hay.

  • Litigio con DIS por el fichaje de Neymar Jr. Los innumerables contratos que firmó el Barça con intermediarios y diferentes empresas tenedoras de los derechos del futbolista originaron una reclamación de más de 40 millones de euros de la empresa DIS. El fichaje se realizó por una cifra entre los 19 millones que contaron inicialmente, los 94 que reconoció el club con posterioridad, y los 150 que dijo Florentino Pérez que solicitaron en su día al Real Madrid. Se firmaron tal cantidad de contratos (el del padre del jugador es el «top» de inverosimilitud), que, dentro de ese abanico de cifras, cada uno puede creer lo que le parezca Al final, esta reclamación se ha resuelto de manera favorable para el Barça, cuya directiva ha respirado:
  • La reclamación por el caso de I3 Ventures y el espionaje a varios jugadores encargado por la anterior directiva. El club no provisiona nada porque se trata de una reclamación contra la anterior directiva, es decir, se considera perjudicado en la causa.
  • Hace mención a la posible «administración desleal» de la anterior Junta Directiva (Bartomeu) y tampoco provisiona ninguna partida por la misma razón mencionada en el punto anterior. El día que alguien escriba sobre las guerras internas de poder del Barça van a salir cosas «muy divertidas».
  • Se incluye de pasada la reclamación mantenida contra la Agencia Tributaria por el mismo concepto que el Real Madrid (las posibles ayudas de Estado del régimen tributario).
  • Y por último (y me froto las manos), se hace una extensa mención a la investigación del club por «corrupción deportiva» continuada, falsedad documental y administración desleal por los pagos a las empresas de Enríquez Negreira para «garantizar la neutralidad» de los arbitrajes… ah, no, que eso no lo dice el club, lo dijo el propio receptor de los pagos. El club no ha provisionado ninguna partida por la dificultad para evaluarla y por considerar que está en una fase preliminar de la investigación. La realidad es que un descenso de categoría (que no ocurrirá jamás por mucho que lo merezca, porque el Barça, si hace falta, será incluido en la Ley de Amnistía) o una expulsión de la Champions supondrían una merma de los ingresos por derechos de televisión superiores al noventa por ciento. Derechos que, además, han sido vendidos parcialmente a un fondo.

7. Opinión de los auditores

Con todo lo mencionado en estos dos extensos post, la opinión del auditor del Real Madrid (EY) es una opinión bastante limpia, en la que apenas se mencionan dos temas menores y por la dificultad para valorar los conceptos:

  • El activo intangible: la partida referida a los importes pagados por los fichajes de futbolistas. El auditor manifiesta la dificultad para valorar dichos importes (normal, ¿cuánto valía Hazard, que seguía en el activo por unos 25 millones de euros? ¿O, por el contrario, Vinícius?).
  • Una mención menor a la valoración de los ingresos por partidos amistosos o derechos de televisión anticipados.

En cuanto a la opinión de los auditores del Fútbol Club Barcelona (Grant Thornton), es para salir corriendo de allí. Solo la extensión de su informe ya da una idea de lo delicada que es la situación del club. El auditor advierte a los socios del club, que es a quienes se supone que se dirige (aunque luego estos votan aborregadamente lo que Laporta les plantee), sobre varios aspectos de las cuentas:

  • La venta de los derechos de televisión por 25 años y los ingresos anticipados:
  • Dedica un amplio apartado al Espai Barça y menciona de manera expresa la construcción prevista inicialmente de un nuevo Palau, aprobado en Junta:

pero luego no se moja con la desaparición del mismo del proyecto final, sino que manifiesta sus dudas acerca del control que la Junta pueda tener sobre las decisiones relevantes del club. La pérdida de control evidente ante quien pone los fondos:

  • La venta de Barça Studios y su hiper inflada valoración genera dudas al auditor. Justo las que no generó al control económico de LaLiga, lo que permitió que el club inscribiera de manera sospechosa a todos sus fichajes de las últimas dos temporadas, pese a no haber cobrado las cantidades previstas:

El auditor se lo cree menos que nosotros, los aficionados del equipo rival:

  • Incluye una nota similar a la del Real Madrid acerca de la complejidad que supone hacer una valoración certera del inmovilizado intangible (actualización de los derechos sobre los futbolistas).
  • Indica que el club no ha reconocido el posible pasivo contingente que supondría una sanción por los pagos a Negreira. No sé si la directiva tiene claro que no va a haber sanción en España (yo estoy convencido, pese al escándalo que supone) y cuenta con que la UEFA actuará del mismo modo tras comprobar la pasividad de la justicia española, pero simplemente una expulsión de la Champions sería un desastre económico para el club. Por ello han decidido no provisionar una pérdida de ¿50-80 millones de euros, quizás más? por esta contingencia que se resolverá en un plazo muy largo.

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, el auditor incluye dos Párrafos de énfasis sobre dos apartados de las cuentas. Es su manera de insistir a los socios (y debería serlo igual para los responsables del control económico de LaLiga y la UEFA) en que centren su atención ahí, en esos puntos:

  • El fondo de maniobra negativo tras descontar los ingresos extraordinarios y la difícil viabilidad del club:
  • La sospechosa operación de venta de Barça Studios a una empresa que no ha pagado lo que ya está registrado en las cuentas. Se maquilla con la frase acerca de un «nuevo calendario de vencimiento de los cobros»:

En fin, que aquella operación que no resultaba creíble en su día, dieciséis meses después sigue sin «completarse». El diario alemán Die Welt publicó el viernes 22 que la UEFA se plantea expulsar al Barça de la Champions por las irregularidades contables en sus balances y el incumplimiento de la normativa sobre el Fair Play Financiero. Huele más a rabieta ante la sentencia de la Superliga porque los incumplimientos llevan años en las cuentas del Barça (como los del PSG, Manchester City, Chelsea…).

Concluyo ya: cuando escuchéis a alguien decir que la situación financiera del Real Madrid y el Barça es similar, podéis contestarle tranquilamente y con todos estos datos: «no tienes ni pajolera idea».

Post relacionados:

LaLiga (I): (In)sostenibilidad financiera y austericidio

LaLiga (II): el declive económico Ey deportivo

El Informe sobre la Superliga

Finanzas ridiculés (I)

Finanzas ridiculés (II)

La financiación del Espai Barça

Las auditorías de Real Madrid y Barça (I)

El vídeo con el que arranca este post corresponde a la charla mantenida en el canal de YouTube de Kollins sobre el estado de las finanzas de los dos principales clubes españoles de fútbol. La charla se centra en los informes de auditoría de ambos clubes, presentados recientemente a sus socios, con el estado de cuentas cerrado a junio de 2023.

Desde los medios quizás se haya extendido la idea de que el Real Madrid tiene una situación financiera saneada, mientras que el Fútbol Club Barcelona se encuentra con unas complicaciones enormes por su deuda, la mala gestión y la falta de generación de caja. La realidad (para el que esto escribe) es que el Real Madrid presenta una muy buena gestión, profesional, con un punto de vista empresarial que es necesario, pero quizás no suficiente: no es oro todo lo que reluce y se vislumbran ciertos “nubarrones” en el horizonte. Por el contrario, la situación del Barça no es dramática: es peor.

De todo ello hablamos durante cerca de una hora y este texto sirve de complemento para ampliar la información ofrecida en los distintos puntos analizados.

1. Ingresos de explotación

El Real Madrid ha experimentado una fuerte recuperación de sus ingresos en los últimos dos ejercicios y supera por fin las cifras pre-covid:

Sin embargo, un análisis detallado de la procedencia de los mismos nos permite ver que todavía no se han recuperado las cifras de ingresos por socios y en el estadio, fundamentalmente por las obras del Bernabéu y las aperturas parciales de las gradas. En cuanto al desglose de partidas, llama la atención que lo recaudado en las partidas “Socios y Estadio” y “TV” estén considerablemente por debajo de las cifras que alcanza el F.C. Barcelona:

Con estos porcentajes, los ingresos se distribuyen entre Marketing (371 M.), Socios y estadio (152 M.), TV (185,5 M.) y Amistosos y competiciones internacionales (135 M.). Hay mucha diferencia con el Barça en Estadio e incluso en ingresos por televisión, que presenta estas cifras:

Sin tener en cuenta los ingresos extraordinarios, el Barça habría presentado unos ingresos de 673 millones en la temporada 2021-22 y 814 millones en la 2022-23. Una vez descontado el efecto de la venta del 25% de los derechos de televisión por los próximos 25 años (palancas 1 y 2) y de las participaciones pseudoficticias sobre Barça Studios (palancas 3 y 4), y añadiendo el efecto de desplazarse durante una temporada a Montjuic para los partidos del equipo de fútbol, los ingresos ajustados previstos para la temporada en curso serán inferiores en 400 millones de euros. Creo que la caída puede ser aún mayor, porque además el Barça suele presupuestar de una manera mucho más agresiva que el (conservador) rival:

Es posible que los derechos de televisión sean más elevados que los del Madrid porque tienen más secciones, pero la diferencia es superior a los 14 millones anuales que reciben los culés (5M. por el baloncesto y 9M. por el resto). Y lo mismo podría servir para explicar la diferencia de ingresos en el concepto Estadio, pero no deja de ser llamativa.

2. Ratio de coste deportivo:

La gestión de un club de fútbol depende de muchos factores, algunos tan variables como el valor de mercado de su principal activo, los jugadores, o el difícil equilibrio entre títulos-incremento de ingresos por premios y TV-aumento de primas y salarios. Por eso es tan importante tener controlada la ratio del coste deportivo, que mide el coste salarial de la plantilla comparado con los ingresos recurrentes. Es importante resaltar lo de «recurrentes», ordinarios, porque las plantillas deberían ajustarse a los ingresos que el club sea capaz de generar sin contar con ventas extraordinarias. Esta medida tan sencilla se la saltó el Barça cuando vendió a Neymar Jr.. por 222 millones de euros. Desde entonces no ha sido capaz de ajustar el coste de plantilla en el que se situó, con salarios estratosféricos inasumibles como el de Messi.

El Real Madrid ha sabido mantener controlada la partida del coste deportivo, con medidas controvertidas para los aficionados como la famosa «escala salarial» (en la que difícilmente entraban jugadores como Mbappé o Haaland), o dando salida a jugadores cuyos salarios no podía mantener o no podían equipararse a lo que se les ofrecía en otros clubes (Casemiro, Varane, Ramos, Cristiano, Benzema…):

La ratio está cerca del 50 por ciento, que es el nivel considerado de «excelencia» para la Asociación Europea de Clubes (ECA). Y una vez recuperados los ingresos, se mantiene alejado del 70 por ciento, que es el máximo recomendado por los organismos rectores del deporte. Otra partida que habla bien de la gestión realizada, y que no suele mencionarse mucho, es la de Ingresos por traspasos de jugadores, que, en el caso del Real Madrid, ha supuesto una entrada de caja por importe de 957 millones en los últimos diez años. Aquí entran varios de los mencionados anteriormente, más Marcos Llorente, Morata, Reguilón, Achraf, Odegaard, Kovacic… Si los directivos hubieran sido más aficionados que financieros, a lo mejor nos encontraríamos una situación económica mucho más peliaguda. Cuesta creerlo, pero el Real Madrid ha sido tan vendedor como comprador en el conjunto de las diez temporadas.

El Fútbol Club Barcelona, sin embargo, ha sobrepasado con creces esta línea de la prudencia. En su Informe Anual vuelve a «hacerse la trampa» de comparar el coste deportivo con el total de ingresos en un año fuertemente condicionado por los ingresos extraordinarios. Pero no puede obviar el peso real de los mismos, que ¡sitúa en el 85 por ciento!:

El sobrecoste tan exagerado de la 2022-23 se debe a la liquidación de contratos antiguos con salarios diferidos (Jordi Alba, Piqué, Busquets, ¿Messi?) y a la provisión de las indemnizaciones que posiblemente tengan que liquidar en breve (Mirotic, Higgins, Umtiti, Mattheus). El ajuste en el presupuesto 2023-24 es considerable. El Barça ha realizado dos gestiones (nefastas, según mi modo de ver) con fuerte impacto en el balance por generar más deudas para el futuro:

a) Diferimiento de salarios por varios años: y además de modo creciente, lo que hace que, llegado el momento del salto en el salario del jugador, se trate de forzar la salida de este. Aubameyang, Frenkie De Jong, Dembélé… el próximo será Lewandowski. Seguro.

b) Aplazamiento de pagos a otros clubes por los fichajes. En el apartado referido a la deuda se trata este asunto en detalle. Me cuesta creer que tantos clubes sigan vendiendo jugadores al Barça sabiendo que luego tardan tanto en cobrar los fichajes.

3. Deuda

3.1. Real Madrid: No me gusta mucho cómo el Madrid ha explicado este apartado, porque separa toda la deuda referida a la remodelación del estadio Santiago Bernabéu, y con ello, todos los demás apartados que pudieran verse afectados: proveedores, tesorería, inmovilizado… La conclusión que hace el club, y que valida el auditor, es que el Real Madrid no tiene más problema de deuda que el generado por las obras del estadio, que se financiarán con tres préstamos, el inicial (575 M., de 2019), el que incorporó las mejoras adicionales como el hipogeo (225 M.) y el recientemente aprobado en la Asamblea (360 M., no recogido en las cuentas). Esto no significa que el estadio tenga una financiación específica de 1.160 M., puesto que este último crédito se ha solicitado para la cancelación de un préstamo ICO anterior (unos 100 M.) y para la financiación de los aparcamientos (95 M.) adjudicados en este mismo ejercicio a una filial del club, lo que hace que la deuda asociada al estadio se sitúe alrededor de los 1.000 millones de euros.

Los tres préstamos supondrán unas cuotas de 29,5 M., 10,5 M. y unos 18-20 M. por el recientemente aprobado que, como no figura en las cuentas, no puedo estimar con la precisión de los dos anteriores. La suma de los tres préstamos encaja con los 60 M. anuales que Florentino Pérez contó a la Asamblea.

La estrategia del club es clara en este sentido: una instalación como el Bernabéu, con una ubicación privilegiada en el centro de Madrid, solo genera ingresos unos 30 días al año (19 partidos de Liga, 2-3 de Copa, 4-6 de Champions), más el museo, los restaurantes anexos y la zona de eventos. El club necesita generar muchos más ingresos para poder competir en próximos ejercicios y para ello se planteó esta gran reforma que permitirá abrir el estadio para conciertos, partidos de la NFL, de la NBA, la Copa Davis o lo que se tercie. Para la gestión y contratación de eventos, el Real Madrid alcanzó un acuerdo con las empresas norteamericanas Legends y Sixth Street, a las que vendió el treinta por ciento del negocio futuro por 360 millones de euros. De no haber sido por esta venta, el Real Madrid habría tenido unas importantes pérdidas acumuladas en los últimos dos ejercicios.

El punto de equilibrio de toda esta operación es importante: si el Real Madrid no genera ingresos adicionales por más de 100 millones de euros anuales, de los cuales ya ha vendido ese 30 por ciento (30 M.), y una vez descontados los gastos asociados a los eventos, difícilmente va a poder cubrir los 60 M. de cuotas de amortización de los préstamos. Las previsiones del club para esta partida son muy superiores y algunas estimaciones hablan de beneficios superiores a los 150 M. euros anuales. Está por ver, es una apuesta personal del presidente y de su junta directiva, y será clave para los próximos años. Una caída del consumo en ocio y grandes eventos, la dificultad de contratar espectáculos de estas dimensiones… puede haber varios condicionantes que dificulten el cumplimiento de esta estimación de ingresos (no digamos otra pandemia), pero para ello se ha acordado la entrada de expertos en la materia, como Legends y Sixth Street.

Al margen de esta deuda, las cuentas explican el resto del pasivo de la sociedad:

A continuación el informe desarrolla una explicación sobre la deuda bruta y su diferencia con la neta, la tesorería generada y las partidas pendientes de cobrar a otros clubes por traspasos, para concluir que la deuda es negativa. No es preocupante para los gestores del club, porque es superior lo que tiene o lo que le adeudan que lo que debe:

Las cuentas limitan el problema de la deuda al estadio, pero, aun reconociendo la estupenda gestión general del club, no es una situación boyante porque el propio negocio del fútbol no lo es (rescato lo comentado en (In)sostenibilidad financiera y austericidio). La operación con Sixth Street salvó las cuentas de 2022 pero la tesorería que se dispuso entonces (402 M.) ha bajado a 128 M., y además han empeorado otras partidas en el último año como el Saldo Neto por inversiones/traspasos (40 M. peor).

3.2. Fútbol Club Barcelona: demasiada información como para que los socios puedan dormir por las noches con el convencimiento de que el club seguirá siendo suyo. Es insostenible. Ya solo la Deuda a largo plazo acojona:

La mayor parte se debe a la financiación de la reforma del estadio (análisis detallado en: La financiación del Espai Barça), pero hay otras deudas importantes con clubes y entidades financieras que solo podrán devolverse con una refinanciación, que será costosa:

El Espai Barça tenía tres tramos previstos de disposición, los dos primeros con unos períodos muy cortos para el volumen y de los cuales ya se preveían como renegociables:

Un cálculo grosso modo de estas cuotas daría como resultado:

Inviable en los próximos años. Pero es que además coinciden en el tiempo con la devolución de las Senior Secured Notes firmadas en 2017, que tendrán que der refinanciadas en 2031:

En cuanto a la deuda a corto plazo, la situación es igual de acuciante para la entidad:

Y en este apartado es donde aparecen los 117 millones de euros que el Barça adeuda a otros clubes, en algunos casos, por jugadores que ya ni pertenecen a la entidad:

Parece que no sorprende a muchos medios que el Barça se haya pasado por el forro toda la reglamentación en materia deportiva, así que no sé por qué me extraña que la Liga de Tebas y la UEFA de Ceferin también hayan hecho la vista gorda con la normativa de cumplimiento financiero.

(Continuará)

Absurdos del Mundial 2030 y del fútbol de selecciones

Nuevo parón de selecciones, o mejor dicho, nuevo parón de las competiciones que deberían importar a estas alturas, Liga y Champions, para dejar otros diez días a una sucesión interminable de soporíferos partidos de selecciones. No he visto ni uno, y apenas me he interesado por algún resumen. En esta ocasión tocaba fase de clasificación para la Eurocopa 2024 (que participan 24 selecciones, luego tampoco es que esté muy cara la cosa), otras veces será por la Nations League y el año que viene habrá que pararlo todo por las clasificatorias para el Mundial. O por amistosos, que a la FIFA y la UEFA les vale todo con tal de seguir llenando sus arcas.

Hace apenas diez días, se ha adjudicado por sorpresa la organización del Mundial de 2030, que recaerá en seis países de tres continentes distintos: España, Portugal, Marruecos, Argentina, Uruguay y Paraguay. La designación estaba prevista para el 74º congreso de la FIFA, a principios de 2024, pero, tras una extraña negociación, la candidatura de la Conmebol se ha retirado y se ha conformado con los tres partidos inaugurales del torneo y la clasificación de las tres selecciones sudamericanas como anfitrionas. Serán 48 selecciones y 104 partidos, casi nada. Un despropósito total. El torneo comenzará en el invierno sudamericano y terminará en el verano del sur de Europa y norte de África. A la FIFA todo esto le da igual. Si ya en el infame Mundial de Catar, con 32 selecciones y 64 partidos, hubo muchos partidos infumables, no quiero ni imaginar lo que puede ser este engendro. Un mes y medio de competición, y a seguir llenándose los bolsillos.

Todo lo que mueve la FIFA suele seguir oscuros designios, nula transparencia y sospechas continuas de corrupción. Joao Havelange, Josep Blatter y ahora Infantino. Ninguno transmite la más mínima credibilidad en su puesto. Como la FIFA suele rotar los mundiales entre continentes, la realización de la edición de 2030 en Europa, África y Sudamérica deja bastante despejado el camino para Arabia Saudí en la edición de 2034, que se retiró de manera inesperada de la candidatura para albergar el de 2030. Ha bastado una carta de intenciones de Mohamed bin Salman (el mismo al que en ocasiones se le va la mano con la picadora de carne) para que setenta federaciones internacionales muestren su apoyo. Es todo tan bochornoso como lo sucedido con las adjudicaciones simultáneas de los mundiales de Rusia 2018 y Catar en 2022.

También ha sorprendido el momento elegido por cuanto el país que lidera la candidatura es el nuestro, España, que se encuentra posiblemente en su momento más bajo de reputación a nivel mundial. Rubiales (por el «piquito» y por su mano larga), el caso Barça-Negreira y la estafa de Ley del Deporte redactada por un ex vice del mismo club, el sospechosísimo CTA, los pufos de Roures en Francia y las investigaciones por corrupción en Estados Unidos, los episodios de racismo con Vinícius, el caso Soule, que lleva seis años durmiendo el sueño de los injustos… Ni siquiera hay un presidente de la Federación que organizará el torneo, pues se mantiene el interino Pedro Rocha. Con todo ese halo de corrupción, la no menos corrupta FIFA ha sido coherente con su historia y ha adjudicado el Mundial de 2030 a España.

La FIFA tiene un enorme cortijo montado y quiere mantenerlo. Gianni Infantino planteó la idea de organizar un mundial cada dos años con la excusa de «no perder a los jóvenes» como seguidores de este deporte. Yo creo que es todo lo contrario: los echas con un Catar-Ecuador como partido inaugural del Mundial, con los Túnez-Australia o Ghana-Corea del Sur sin nada en juego, o con las decenas de partidos infumables entre fases de clasificación (San Marino, Liechtenstein, Islas Feroe, Kosovo, ¡Gibraltar!) o los que se darán en un mundial de 48 selecciones. Ya ha tenido que recular, entre otras razones, por la oposición frontal de la UEFA, cuyo torneo estrella, la Eurocopa, entraría claramente en conflicto.

Pero la UEFA no se queda corta. A una Euro de 24 selecciones ahora ha unido la Nations League, y el nuevo formato del torneo, que pretende incluir 6 selecciones sudamericanas en la Liga A y otras 4 en la B. Una alternativa seria al Mundial de la FIFA. Entre ambos nidos de vividores se han propuesto matar el fútbol, como ya escribí en su momento. Los que no cuentan para ambos organismos son los jugadores, a los que cargan de partido, muchos de ellos irrelevantes, y a los pagadores de los jugadores, que no son otros que los clubes. Están tensando la cuerda y va a llegar un momento en que los clubes se harten y decidan no ceder a sus jugadores en mitad de la temporada, como está ocurriendo con la Euroliga y la FIBA, cuyas fases clasificatorias se tienen que disputar sin jugadores de la NBA ni de la Euroliga, una especie de enfrentamientos entre selecciones B o C de cada país.

Los clubes ceden a sus muy bien remunerados jugadores, su principal activo, a unos tipos de las federaciones que los utilizarán durante un mes o más, sin preocuparse de su estado de saludo, del cansancio o de las posibles lesiones. La FIFA abona una ridiculez a los clubes por esta cesión. Esta tabla recoge lo que percibieron los principales clubes de cada una de las confederaciones por la cesión. Al igual que en Rusia 2018, el Manchester City fue el que más ingresos obtuvo, apenas 4,6 millones de dólares.

Si los jugadores se lesionan, están cubiertos por el seguro que contrata la FIFA para la ocasión, pero con trampa: solo cubren lesiones a partir del día 28 de inactividad y con un tope de 7,5 millones de euros. Jugadores como Toni Kroos se quejaron de esta sobrecarga de partidos y otras voces entre el sindicato de jugadores criticaron que la FIFA y la UEFA solo se preocupan de seguir trincando pasta sin preocuparse por la salud de los jugadores o por los regímenes a los que estaban blanqueando.

De todos estos asuntos, y de otros que generaron ciertos rumores como el dinero público que se va a invertir en la mejora de los estadios españoles, charlamos recientemente en el canal de Kollins.

Mañana se juega un Noruega-España de clasificación, igual que hace dos días se jugó un «apasionante» (lo desconozco, porque no lo vi) España-Escocia. Partidos poco atractivos para el espectador, pero que siguen llenando la hucha de las federaciones y de la UEFA y la FIFA. Pero hay cosas peores, en La Galerna me pidieron que buscara una veintena de cosas más terribles que un partido menor de la selección española. Y no sé si lo conseguí, todo depende de la comparación.

A lo mejor el España-Escocia no era mal plan.

Las cifras del fútbol femenino

Han pasado tres semanas del exitazo que ha sido la consecución del Mundial de fútbol femenino disputado en Australia y Nueva Zelanda por parte de nuestras jugadoras (y con la dirección de Jorge Vilda), y por desgracia, todo lo que se esperaba de crecimiento en términos de imagen, de mejora para el deporte femenino o de atención mediática, ha quedado opacado por “el piquito”, los malos rollos internos y por la huelga que ha impedido el arranque de la Liga F.

Como siempre ocurre en los triunfos, el mundo de la política se subió al carro del éxito, si bien (también como siempre, da igual el signo de los partidos) de manera errada. La ministra de Trabajo Yolanda Díaz afirmó que las jugadoras españolas sufrían discriminación salarial con respecto a sus compañeros de profesión y, no contenta con ello, apenas una semana después, informó acerca del inicio de actuaciones de la Inspección de Trabajo para verificar que en los clubes de fútbol se aplicaba correctamente el protocolo contra el acoso y que no existían “diferencias retributivas” entre hombres y mujeres por la aplicación del principio de “mismo trabajo, mismo sueldo”. Obviamente, la ministra no pedía que las futbolistas cobraran lo mismo que los “futbolistos” (en aplicación del género, ¿no?), pero sí trataba de que la Inspección verificara que dichas diferencias salariales eran “razonables” y que no correspondían con “el hecho de ser mujeres”.

Cualquier análisis que se realice sobre los salarios de las féminas (muy bajos en el 95% de los casos) y de sus colegas masculinos (estratosféricos en un porcentaje cercano al 100%) debe partir del análisis del mercado global del fútbol. De acuerdo con el Informe de Deloitte Annual Review of Football Finance 2023, el mismo que utilicé para el post sobre el estado del fútbol europeo, los ingresos generados por las cinco principales ligas de fútbol masculino fueron de 17.200 millones de euros en la temporada 2021-22 y se esperaba superar los 18.000 millones en la 2022-23.

En dicho Informe no hay un estudio agregado de las principales ligas de fútbol femenino, pero sí lo hay de los ingresos de la competición inglesa:

Los ingresos de los 12 clubes de la WSL (Women’s Super League) experimentaron un crecimiento del sesenta por ciento en una temporada, pero se quedan en los 32 millones de libras. Los equipos tienen una media de ingresos de 2,7 millones de libras (unos 3,1 mill. euros), mientras que la media de ingresos de un club de la Premier, según Deloitte, estuvo en 322 millones de euros. Cien veces más.

Hay otro cuadro muy ilustrativo que es el referido al salario de las jugadoras de la WSL:

Las diferencias con el fútbol masculino son abismales. Un solo Mbapeé o Neymar cobra como todas las jugadoras de la primera inglesa. Como aspecto más destacado y positivo, el Informe señala el crecimiento del interés por la competición, lo que se manifiesta en el incremento de los ingresos por la vía de los patrocinios y por la asistencia a los estadios:

Los 17.000 espectadores del Arsenal o los más de 10.000 del Manchester United ya empiezan a ser cifras relevantes, en línea con las de algunos equipos masculinos de la Primera española y con muchos de la Segunda. El Mundial de Australia y Nueva Zelanda ha contado con una media de asistencia a los estadios de 30.904 espectadores, lo cual es una mejoría considerable con respecto al Mundial de Francia en 2019, con cifras en torno a las 21.700 personas por partido. Ambos datos, siendo buenos y esperanzadores para los seguidores del fútbol femenino, aún quedan lejos de los 37.000 espectadores de media que hubo en el Mundial de Estados Unidos de 1999, un país de larga tradición en este tipo de campeonatos.

Por seguir con la comparación, en el Mundial masculino de la Infamia celebrado en Catar, la asistencia media fue de 53.191 espectadores, una cifra muy cercana a la de Brasil 2014 y muy lejos de la que se alcanzó en Estados Unidos en el 94.

El fútbol femenino está creciendo mucho, eso es indudable, pero las diferencias económicas siguen siendo importantes, motivadas por el dispar volumen de ingresos que generan ambas modalidades. La principal partida de ingresos de un torneo de estas características se genera con la venta de los derechos de televisión. Cuando quedaba apenas un mes para el inicio del Mundial femenino, los ministros de Deportes de España, Alemania, Francia, Reino Unido e Italia publicaron una declaración conjunta en la que manifestaban su preocupación por el hecho de que la subasta de los derechos de televisión para el Mundial había quedado desierta y ni siquiera estaba claro que los partidos fueran a ser retransmitidos.  

Finalmente, en España fueron televisados por la cadena pública, RTVE, tras el acuerdo alcanzado entre la FIFA y la Unión Europea de Radiodifusión (UER) para su emisión en las cadenas públicas de los países mencionados. No se hicieron públicas las cifras del acuerdo. Por el contrario, el Mundial petrocatarí se vendió por unos derechos acumulados de 2.640 millones, 37,6 de los cuales fueron desembolsados por la Televisión Española. Las diferencias económicas, como vemos, son enormes en algunos aspectos, si bien se reducen en otros.

La FIFA ha reconocido unos ingresos por patrocinadores del Mundial femenino de 283 millones de euros, unas cifras nada desdeñables. El interés de una veintena de marcas por este deporte es notable, así como su apuesta por el fútbol femenino. Podrá deberse a una cuestión de imagen, posicionamiento, responsabilidad social o lo que se quiera, pero es una cifra importante que confirma el interés por este deporte. Aun así, los 283 millones representan apenas una quinta parte de los ingresos que percibe la FIFA por la misma partida por el Mundial masculino, pero es una mejoría bastante considerable que se ha traducido en un incremento de los premios.

Los premios que ha repartido el reciente Mundial femenino se han multiplicado por 3,6 respecto a la edición de 2019, al pasar de 28,2 millones de euros a 103,6 mill. Para el Mundial de 2027, la FIFA ha prometido igualar los premios a los de la categoría masculina, lo cual es una apuesta clara por el fomento de este deporte, por encima incluso de las cifras que mueve y genera en la actualidad. El Mundial de Catar repartió 414 millones de euros entre las federaciones y selecciones participantes, lo cual supondrá, si la FIFA cumple su promesa, cuadruplicar los premios para las jugadoras. En otros torneos la diferencia sigue siendo muy grande. El Fútbol Club Barcelona, campeón de la Champions femenina, percibió un premio de medio millón de euros, mientras que el campeón de la Champions masculina recibe entre 90 y 110 millones de euros, en función de los resultados y el market share.

Con todo lo mencionado sobre la evolución de las cifras, surge de nuevo la pregunta, más antigua que este artículo de 2018: ¿puede el deporte llegar a la igualdad de género en salarios? Cualquiera que haya seguido estas últimas semanas el Open de Estados Unidos de tenis, habrá visto que en los laterales de la red figuraba impreso el lema “50 years Equal Pay”. En esta edición del torneo se han cumplido cincuenta años del nacimiento de la iniciativa Equal Pay para lograr la equiparación de premios en el mundo del tenis, una iniciativa que nació gracias al empuje de mujeres como Billie Jean King (recordad The Battle of the Sexes, en Cine y tenis) y que culminó con la creación de la WTA (Women’s Tennis Association). La equiparación de premios en el mundo del tenis, un deporte que pasa por ser inclusivo como pocos, se logró en algunos torneos, pero no en todos. Actualmente reparten los mismos premios en los cuatro Grand Slams y tres Masters 1000 (Miami, Indian Wells y Madrid), pero muchas tenistas se quejan de la diferencia que hay en los premios de numerosos torneos. Por ejemplo, en el de Roma cobran la mitad que los hombres.

¿Es justa esta diferencia? Pues seguramente no, pero los patrocinadores son los que ponen el dinero y los que quieren asociar su marca a una imagen determinada porque esperan un retorno de su inversión. Ahora mismo, en el momento actual del tenis, posiblemente tampoco sea justo que los premios del Grand Slam estén equiparados. El tenis masculino lleva dos décadas espectaculares, con el Big Three “retirando” a los Agassi y Sampras de antaño y comiéndose a los jóvenes de la NextGen actual. Por el contrario, el tenis femenino no tiene figuras que atraigan el interés de las marcas ni los espectadores como en su día las hermanas Williams, Steffi Graf, Mónica Seles, Chris Evert, Martina Navratilova y nuestras Arantxa y Conchita. Desde la ATP ha habido quejas sobre la deficiente gestión que hace la WTA de la promoción de sus figuras, por el mal funcionamiento de su web o por la dejadez de funciones a la hora de vender el producto.

Algunas de las propuestas del artículo de 2018 son una locura, como la inclusión de una cuota de mujeres en equipos masculinos (un sinsentido desde el punto de vista físico o de integridad de las jugadoras, y desde el punto de vista del espectáculo), o la consideración de “salario igual por un trabajo igual”. ¿Acaso hay un salario de “defensa central” o de “portero” como si esto fuera un convenio laboral al uso? Los salarios están en función de lo generado, parece mentira que haya que insistir en que no es una cuestión de machismo o discriminación.

La situación en España

Según el Informe del Consejo Superior de Deportes sobre la situación económico-financiera del fútbol profesional femenino en España, los 16 clubes de la Liga F acumularon una pérdida de casi 20 millones de euros en la temporada 2021-22.

Doce de los dieciséis equipos de la Primera División pertenecen a clubes con sección masculina a nivel profesional, y el propio CSD reconoce «el soporte económico» que las mismas le procuran. Las cifras actuales no son nada positivas.

El gasto de los equipos duplica al de sus ingresos:

O por decirlo de otra manera, pierden un euro por cada euro que ingresan. Solo el gasto de personal es superior en un 42% a los ingresos generados:

De esos casi 20 millones de euros de pérdidas, tres equipos se reparten el cuarenta por ciento:

  • Real Madrid: 3,3 mill.
  • Atlético de Madrid: 2,6 mill.
  • F.C. Barcelona: 1,7 mill.

Los derechos de televisión fueron adquiridos por Mediapro por 7 millones de euros, una cifra que contrasta con los más de 1.900 millones que generó LaLiga para los 42 clubes de Primera y Segunda. Y otra cifra relevante que nos demuestra que el fútbol femenino aún tiene mucho campo que recorrer es el de la asistencia a los estadios. Durante la temporada 2021-22 la asistencia media a los estadios fue de 700 personas. Las imágenes de San Mamés o el Camp Nou llenos a reventar para presenciar un partido de fútbol femenino (récord mundial en el Camp Nou con 91.648 espectadores) tienen la pequeña gran trampa de los precios populares (de cinco a diez euros) y la mayoría de entradas gratuitas. Pero es una buena estrategia para la mejora futura de las cifras.

Tampoco funcionó, o lo hizo solo a medias, la medida que tomaron algunos clubes como el Levante, el Atlético de Madrid o el Athletic de ceder sus estadios al equipo de la Liga F durante la celebración del Mundial de Catar: apenas tres partidos superaron los 4.000 espectadores, lo cual, en un gran estadio, aparenta un vacío enorme. Y además los clubes no cubren los gastos de apertura del estadio, a pesar de que recibían una ayuda de 15.000 euros por encuentro de la propia Liga F. De momento, los experimentos indican que es preferible que se sigan utilizando las ciudades deportivas o los estadios de los filiales para “arropar” a las jugadoras en estos partidos, salvo en ocasiones especiales como el Barça-Madrid de Champions.

El fútbol femenino ha hecho bien algunas cosas para su promoción, para darlo a conocer a los aficionados, en especial cuando sus dirigentes lograron mayor presencia en los medios que lo que el interés general hacía presumir. Por poner un ejemplo, la ACB tiene una media de 8.000 espectadores por partido, la Euroliga supera los 11.000, y sin embargo, su presencia es testimonial en telediarios y algunos medios de prensa y radio. La inyección económica de Iberdrola trajo noticias constantes del fútbol femenino a la primera plana y una campaña feroz y agresiva para que el Real Madrid creara su sección y entrara en el negocio (no digo que lo promoviera Iberdrola, solo que ocurrió).

No se insistió para que el Barça o el Madrid entraran en el baloncesto femenino, un deporte con mucha mayor tradición en España, con Liga nacional desde 1964, o no se presionó al Atleti, al Valencia o la Real Sociedad para crear sección en la ACB, no. Los encendidos debates en la prensa (toda a una, qué extraño) se centraron en la crítica al Real Madrid por no tener equipo femenino de fútbol. El Real Madrid finalmente entró y con una apuesta fuerte, comprando un equipo y una plaza en la Primera división. También recibió críticas por ello. Cuando no lo tenía, por no tenerlo, y cuando se hizo con la plaza, por el modo de obtenerlo. Todo mal, siempre.

Cuando la rivalidad con el Barça sea real, cuando haya competencia deportiva, se hablará aún más de este deporte. La apuesta del Real Madrid por la sección es seria, con recorrido a medio y largo plazo. Para esta temporada el club tiene unas pérdidas proyectadas de 5 millones de euros. Los más de 20 que pierde sistemáticamente la sección de baloncesto se asumen desde hace años por la buena imagen que tiene la sección y por los éxitos internacionales obtenidos. Y en el caso del fútbol femenino, estoy convencido de que se asumirán porque a buen seguro se compensan con imagen y con mayores ingresos de los patrocinadores y de Adidas.

Esta madrugada se ha alcanzado por fin un acuerdo para desbloquear la huelga de futbolistas y que la Liga F pueda arrancar este fin de semana. Las cifras de las que se habla son irrisorias en comparación con sus colegas de LaLiga: de 16.000 euros de salario mínimo se pasará a 23.500 en tres años, cifras que podrían incrementarse hasta los 28.000 euros anuales si los ingresos comerciales obtenidos crecen en este período de tiempo. La categoría masculina supera ya los 180.000 euros de salario mínimo anual.

Hay otras reivindicaciones sobre los permisos de maternidad, los viajes, los derechos de formación y las ayudas tras la retirada, pero el grueso de la reivindicación se centró en el salario y la verdadera profesionalización del fútbol femenino. Y aquí podría abrirse un debate incómodo que es el referido a si las cifras de ingresos dan para que el fútbol femenino sea profesional. El baloncesto no lo es, por ejemplo, y no solo lleva muchos años de ventaja, sino que sus éxitos internacionales le han dado una notoriedad desde hace lustros que el fútbol no ha tenido hasta este verano.

Pero seguro que surgen las palabras “machismo” y todo eso, y no solo me da mucha pereza, sino que además no tiene nada que ver. Y hay mucha hipocresía en los medios que han salido estos días a hablar de machismo mientras sus webs o algunos de sus comentaristas son lo más casposo que uno puede encontrar en la prensa española. El As y el Marca se sumaron a la campaña “anti-machismo” de estas semanas, mientras en sus webs mantienen un tercio de las noticias que son un catálogo sexista antediluviano: la novia de tal, el cuerpo de no-sé-quién, el desnudo de la otra que te dejará boquiabierto… Las radios no son mejores, basta con escuchar algún partido (aún recuerdo a Manolo Lama y unos comentarios sonrojantes sobre Garbiñe Muguruza). De todo esto y mucho más, hablamos hace poco en el canal de Kollins.

Creo que no traspasamos ninguna línea roja, aunque, como se ve por los comentarios, muchos no están de acuerdo por una razón o por la contraria. Y mezclado con política, que no falte. En fin, pereza… Por cierto, ya que hablo de política y de cómo nuestros dirigentes se suben rápidamente al carro de los éxitos, cuando vayan a dar un reconocimiento al Mérito Deportivo a las jugadora, no es mucho pedir que se sepan el nombre de las mismas para no cometer hasta cinco errores:

¿Qué pasó con…? (III)

Hace cuarenta años, en 1983, Francis Ford Coppola estrenaba dos películas aparentemente menores para alguien como él, que había rodado en los años previos Apocalypse Now, Corazonada y las dos primeras entregas de El Padrino,. Ambas películas estaban basadas en novelas de Susan E. Hinton y tenían una temática similar sobre jóvenes inadaptados, pandillas y sus primeros delitos: The Outsiders (estrenada en España como Rebeldes) y Rumble Fish (otro de esos «títulos letales», pues se tradujo libremente como La ley de la calle).

El buen ojo de Coppola para el casting se aprecia en que prácticamente todos los actores de ambos repartos coparon muchos de los mejores papeles jóvenes de los ochenta: Matt Dillon (Drugstore cowboy, The Flamingo Kid), Tom Cruise (Top Gun, Risky Business), Ralph Macchio (Karate Kid), Patrick Swayze (Amanecer rojo, Norte y Sur, Dirty Dancing), Rob Lowe (el chico guapo sin nada decente más allá de St. Elmo’s fire o Class), Emilio Estévez (El club de los cinco, Young guns), Diane Lane (Cotton club, Calles de fuego), Mickey Rourke (Nueve semanas y media, El corazón del ángel) y Nicholas Cage (Birdy, Arizona Baby). Por eso mismo, por el éxito que sucedió a casi todas sus carreras, siempre me llamó la atención que el protagonista de Rebeldes, el actor que interpretaba al sufrido Ponyboy Curtis, desapareciera prácticamente del mapa.

Su nombre es C. Thomas Howell, el tercero por la izquierda en la foto superior, un californiano nacido en 1966 que parecía apuntar alto. Sus primeros papeles en cine fueron ni más ni menos que con Steven Spielberg (un papel menor en E.T.) y con el mencionado Coppola. Tras Rebeldes tuvo algunos papeles que le ayudaron a mantener su estatus de estrella juvenil (Admiradora secreta y Amanecer rojo, entre los pocos que recuerdo), y tras la acongojante Carretera al infierno (The hitcher) en 1986, con un cabrón psicópata terriblemente cabrón psicópata interpretado por Rutger Hauer, le perdí la pista.

Mientras sus compañeros de promoción se forraban con los mejores papeles, C. Thomas Howell debió tener uno de esos agentes nefastos que lo aconsejaron mal sobre el tipo de películas en las que debía participar. Porque el caso es que no dejó de actuar en todo este tiempo, si miro a su ficha de IMDb: 224 participaciones entre cine y televisión.

El caso es que si reviso su filmografía, compruebo que en la mayoría tomó el mismo título que aparece en la foto precedente, The wrong path, el camino equivocado. Hay papeles secundarios en The amazing Spiderman y Justice League, y algunas participaciones en episodios de Hawaii 5.0., Castle y The walking dead. Y mucho título que apesta a serie B cutre zarrapastrosa:

¿El ataque de los donuts asesinos? ¿De verdad alguien puso pasta para una producción así? Porque la «mítica» Kárate a muerte en Torremolinos se rodó con tres duros, pero cuando los americanos afrontan un proyecto, es difícil que bajen del millón de dólares de presupuesto.

La colección de títulos dudosos de sus décadas perdidas es interminable y las puntuaciones medias de los espectadores tampoco animan a darles una oportunidad:

Sea por malas decisiones, sea por situaciones personales complicadas (como expliqué en el episodio I de esta serie con Claudia Wells), el caso es que la carrera de C. Thomas Howell no se dirigió por el camino que sin duda él y su agente esperaban. De hecho, para IMDb, el actor es recordado por sus éxitos en los primeros ochenta:

Por alguno de los papeles recientes que ha protagonizado, estoy convencido de que se ha convertido en un actor de culto para algunos fans, pero si os pregunto a la mayoría de los lectores por él, por su aspecto o sus películas, me contestaréis como alguno de sus títulos: Gente sombra, Lost on Purpose o Perdido en el Amazonas.

Ahora que estoy mirando de reojo la Vuelta Ciclista a España (nada que ver con la atención que le dedicaba hace años) me he acordado de un ciclista fugaz, un torbellino que despuntó en la Vuelta de 2004 y desapareció con la misma celeridad. Su nombre es Santi Pérez, natural de Grado, Asturias. Nacido en 1977, los que éramos aficionados al ciclismo por aquellos años no lo conocíamos hasta aquella Vuelta en la que puso contra las cuerdas al ídolo español del momento, Roberto Heras. Santi Pérez comenzó la Vuelta sin grandes expectativas, sin aparecer en exceso durante las primeras etapas, en las que perdió un tiempo que luego le habría hecho falta para competir por el triunfo final. Fue a partir de la decimocuarta cuando saltó a la primera línea con el triunfo en la etapa que iba de Málaga a Granada. Apenas dos días antes, Roberto Heras había arrebatado el liderato al norteamericano Floyd Landis, y la victoria de Santi Pérez no parecía más peligrosa que la del típico ganador ocasional de etapa, un tipo combativo, buen escalador, que había sabido aprovechar su momento. Pero es que al día siguiente, en la decimoquinta etapa, Santi Pérez volvió a alzarse con el triunfo en la estación de esquí de Sierra Nevada, una cronoescalada en la que le metió un minuto a Alejandro Valverde y casi dos al maillot amarillo, Roberto Heras. ¿Pero de dónde ha salido este bólido?, nos preguntamos muchos.

Aun con esa doble victoria, la general parecía asegurada para el bejarano, pues contaba con ventaja suficiente de las primeras etapas, pero incluso esa posición fue puesta en duda por el arrojo del asturiano, que nos regaló una de las etapas más emocionantes de la Vuelta en la tradicional jornada de la sierra madrileña. Atacó con fuerza y le dobló el pulso al que por entonces era considerado el mejor escalador del mundo. Sin embargo, no fue capaz de obtener los minutos suficientes de ventaja para arrebatar el maillot de líder a Heras. Santi Pérez estaba como una moto y terminó de demostrarlo al día siguiente, cuando logró una nueva victoria de etapa en la contrarreloj final, ¡en llano! ¿Cómo era posible que apareciera este ciclista casi de la nada y a los veintisiete años explotara de ese modo? Acabó segundo en la general, a solo treinta segundos de Roberto Heras, quien se alzó así con su tercera Vuelta a España, la segunda consecutiva.

El tipo en cuestión resultaba entrañable en sus declaraciones, cada vez que le ponían un micrófono tras cada exhibición. Un tipo sencillo, humilde, un jornalero de la bici que dedicaba cada triunfo a su novia, Vanesa, fallecida dos años antes en accidente de tráfico.

El mazazo llegó poco después, en octubre, apenas un mes después de su éxito en la Vuelta: la UCI le notificó su positivo en un análisis por transfusión homóloga de sangre. El mismo positivo que dio su compañero de equipo, el norteamericano Tyler Hamilton, otro al que recuerdo una de las exhibiciones más portentosas sobre una bici, cuando se marchó del pelotón en una etapa del Tour de Francia… con la clavícula rota. Santi Pérez nunca reconoció su positivo, recurrió por las diversas irregularidades que se cometieron durante el contranálisis, pero la UCI y el TAD mantuvieron su decisión: Santi Pérez fue sancionado dos años.

Un par de años después comenzó la Operación Puerto en España y Santi Pérez fue identificado por la Guardia Civil como uno de los posibles clientes del doctor Eufemiano Fuentes. Como Alejandro Valverde, Óscar Sevilla, Francisco Mancebo, Tyler Hamilton y muchos más en un caso en el que las instituciones deportivas españolas se conjugaron para dificultar la investigación judicial, que quedó en nada por desgracia. La situación de descrédito del ciclismo, que se agravaría años después con los casos de Armstrong, Ulrich, Zulle, Beloki, Alberto Contador, Virenque y prácticamente todo el pelotón internacional, hizo que muchos nos desengancháramos del ciclismo. Algo parecido a lo que nos está pasando con el podridísimo mundo del fútbol.

Santi Pérez siempre reclamó su inocencia, le dieron la razón en uno de sus dos recursos y no tuvo ninguna sanción deportiva por su supuesta implicación en la Operación Puerto. Volvió al ciclismo casi por la puerta de atrás, en un equipo con varios de los «renegados» y apartados del pelotón (Mancebo, Vicioso, Sevilla, Hruska), pero no volvió a tener resultados destacables. Cada vez que he leído una entrevista suya, y se ha prodigado poco, he sentido cierta lástima, la pena de un amante del ciclismo que se sintió maltratado por los que lo ayudaron a subir. Si alguien quiere saber mi opinión sobre el dopaje en aquellos años de principios del siglo y la pureza de algunos corredores, solo tiene que mirar la lista de los primeros clasificados en aquellos Tour de Francia: ¿a partir de qué posición debemos creer que corrían «limpios»?

Santi Pérez se retiró en 2011 y continuó ligado al ciclismo. Fundó una escuela que lleva su nombre en Asturias y fue nombrado seleccionador asturiano de ciclismo. Muy ocasionalmente lo vemos en alguna actividad de divulgación sobre el deporte de las dos ruedas. Su desaparición de la escena fue tan veloz como su irrupción en aquella memorable Vuelta de 2004.

Anteriores:

I. Antonio Peñalver y Claudia Wells.

II. Antonio Hernández Mancha y Pedro Maestre.

LaLiga (II): el declive económico y deportivo

La primera parte de esta doble entrega, (in)sostenibilidad financiera y austericidio, se centraba en el panorama futbolístico europeo tras el parón Covid desde un punto de vista financiero, con la mejora de las cifras de ingresos de los clubes por asistencia a los estadios, derechos de televisión y merchandising, analizando en detalle las cifras de las principales ligas europeas y de la Premier en particular, de acuerdo con el Informe de Deloitte sobre las finanzas del fútbol. La aparente buena salud económica de los clubes ingleses, como se veía por las abultadas pérdidas, es solo eso: aparente. Unas pérdidas continuadas de esos volúmenes (1.000 millones de euros anuales entre la primera y la segunda) no son sostenibles, por mucho que sigan llegando inversores dispuestos a desembolsar ingentes cantidades de capital.

En esta segunda parte nos centraremos en la situación de LaLiga española, que, como veíamos, es ahora mismo la sexta en el mercado de fichajes tras la Premier, la Serie A italiana, la Ligue1 francesa, la Bundesliga alemana y la todopoderosa Saudi Pro League de Arabia. El campeonato español ha perdido puestos en Europa, en un ciclo perverso que se retroalimenta en el que la mala situación económica lleva a peores resultados deportivos, y los resultados deportivos suponen menos ingresos por premios, repartos de televisión e ingresos accesorios. ¿Y qué ha hecho LaLiga o qué se ha hecho mal en España para haber caído varios puestos?

Me remito al Informe económico financiero de LaLiga, publicado en abril de este mismo año. Como los clubes cierran sus ejercicios de cuentas en junio, los datos a los que se refiere el informe son de la temporada 2021-22, la primera tras el parón de la pandemia, y las cifras generales muestran una recuperación tras dos temporadas muy complicadas para todos los clubes españoles. El Informe comienza con una carta de su presidente Javier Tebas. Los mensajes que lanza son, como casi todo lo que hace, tan exagerados y obsesivos en algunas de sus afirmaciones, que pierde la razón en aquellos asuntos que se han gestionado de manera acertada:

  • Comienza alabando el esfuerzo de contención de los clubes tras la pandemia (¿de todos, D. Javier?) y el control realizado por los mismos en el mercado de jugadores, tanto en traspasos como en salarios, al contrario de lo que han hecho otras ligas europeas.
  • Celebra la mejora obtenida en la venta de los derechos de televisión, una de las principales fuentes de ingresos de los clubes, como así lo reconoce el Informe The European Club Footballing Landscape publicado por la UEFA unos pocos meses antes. Dejo aquí algunos cuadros interesantes del informe, si bien, me parece una ironía destacable que su portada parezca más la salida de una cueva que la del vestuario de los jugadores al terreno de juego.
  • Destaca el Plan Impulso alcanzado con el fondo CVC al que se han suscrito 38 de los 42 clubes de LaLiga (todos menos el Real Madrid, Barcelona, Athletic de Bilbao e Ibiza), que no es otra cosa que una venta del diez por ciento de los derechos de televisión de los próximos cincuenta años a un fondo especulativo. Tebas afirma que «esta operación no tiene como finalidad contrarrestar los efectos inmediatos de la pandemia, sino sobre todo crear las condiciones para propiciar un mayor crecimiento rentable de la competición española a largo plazo». El caso es que la operación es cara (de ahí que no la firmaran los clubes que entendían que había alternativas más favorables), drena recursos de los clubes, obliga a destinar una parte importante del ingreso a la mejora de sus instalaciones (con lo que estoy totalmente de acuerdo) y reduce la dedicada a potenciales incorporaciones de jugadores.
  • Se extiende en los ingresos por la venta de otras nuevas líneas de negocio de LaLiga, activos digitales fundamentalmente, que supusieron 150 millones de euros para las arcas de la entidad, así como la inauguración del Museo Legends – Home of Football. Como ya dije en la charla con Kollins, a mí me interesa el fútbol, el deporte en sí, y muy poco estos añadidos en forma de aplicaciones, juegos, interacciones con gente que está en la India o Ecuador, pero LaLiga hace bien en explotar esta posible fuente de ingresos.
  • Hay un párrafo en el que Tebas alaba el control económico de las ligas alemana y española, en contraposición con la normativa muy laxa de Francia, Italia y sobre todo Inglaterra, donde «el propio Gobierno británico anunciaba la creación de un organismo independiente supervisor del Control Económico en el fútbol profesional inglés, justificándolo por su preocupación de que el crecimiento desbordado de la actividad en aquel mercado es marcadamente deficitario y está alarmantemente sostenido por las aportaciones sistemáticas de recursos de sus propietarios». Este cuadro sobre las aportaciones de capital de algunos clubes europeos figura en el informe de la UEFA:
  • Y después de este acierto de Tebas, pues sus denuncias no se limitan a este informe, sino que las ha expuesto ante la UEFA (la última, al PSG), al presidente de LaLiga le sale toda su rabia ante los clubes que no pasan por su aro (Real Madrid y Barça), a los que pide más generosidad con el Plan Impulso, y se despacha contra ellos porque «estas entidades persisten en su idea de poner en marcha la autodenominada Superliga, un proyecto que consumaría el mayor ataque directo que se haya perpetrado contra el modelo del fútbol profesional europeo en su historia, y que amenaza con dinamitar la viabilidad, incluso la propia existencia, del resto de Clubes que quedarían excluidos de la misma». Qué mal ha envejecido este párrafo de hace apenas cuatro meses. La Superliga es la solución frente a Arabia Saudí y los fondos podridos de petrodólares inyectados con patrocinios inflados en la Premier. La Superliga no atacaría las ligas nacionales y podría ser un escudo frente a una liga árabe que se ha llevado en cuestión de meses a Neymar, Cristiano, Benzema, Mané, Mahrez, Kanté, Fabinho, Koulibaly, Fofana, Brozovic…
  • Concluye con «el fantasma de la irresponsabilidad», carga de nuevo contra la Superliga, «a veces se oculta en la máscara del egoísmo y la insolidaridad», y contra los clubes-estado, «estas entidades son en realidad verdaderos zombies, dopadas sistemáticamente a base de inmensas ampliaciones de capital por parte de sus propietarios, que permiten momentáneamente enmascarar su verdadera situación».

Coincido con muchas de las afirmaciones realizadas por Javier Tebas en su exposición. El control económico de LaLiga ha sido por lo general acertado (dejo aquí unos interesantes análisis de Juan Ignacio Muñoz y Álvaro Martin Gallego sobre el cálculo del límite salarial, la regla del 4×1 o el 2×1) y basta con comparar la situación de deudas con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social no hace tantos años.

Se han hecho excepciones con el Barça, como en su día para que pudieran mantener a Leo Messi, con información privilegiada sobre CVC, o relajando las normas financieras. Normal, cuando Mediapro pone la pasta a LaLiga y su presidente es avalista del Barça, poseedor de las imágenes e inversor en palancas pseudoficticias, pero no vayan a pensar en conflictos de intereses. Sin embargo, no comparto con él que se haya realizado una buena gestión en la venta del producto. Y hablo más en términos de imagen o de reputación que en los ingresos por la venta de derechos de emisión, porque es un éxito haber logrado una venta superior a la de Alemania o Italia, países con mayor población y renta per cápita. La reputación es importante en el medio y largo plazo, y ojalá me equivoque, pero me temo que en futuros ejercicios costará mantener la posición actual y es muy posible que se sigan perdiendo posiciones.

El fútbol mueve el 1,37 por ciento del PIB español, genera 185.000 empleos, movilizó a casi 15 millones de personas a los estadios y se estima que tuvo una audiencia mundial de 2.800 millones de espectadores. Es una industria importante para la economía nacional, entonces, ¿qué falla, si es que falla algo? ¿Por qué Sevilla, Valencia, Atlético de Madrid, Villarreal y tantos otros equipos dan la sensación de estar más cerca de echar el cierre que de ser capaces de potenciar el campeonato? Aquí dejo algunas de «mis» razones como aficionado, y ojo, que son mías y seguramente esté equivocado (sé que no soy parcial por mi doble condición de aficionado y madridista):

  • La pérdida de credibilidad del campeonato. No puede ser que salte un escándalo como el de los pagos a Negreira por parte del Barça durante al menos 17 años y todas las instituciones deportivas miren hacia otro lado. El presidente de LaLiga tardó menos de un día en decir que no podía hacer nada. No puede ser que el Comité Técnico de Árbitros mantenga a un tipo como Medina Cantalejo («Cantadelejos»), pringado hasta el cuello y sus Rólex, como si aquí no hubiera pasado nada y el arbitraje fuera un remanso de honorabilidad. No puede ser que haya una desconfianza como la actual sobre el sistema del VAR y los tipos que lo manejan (recordad Las rayas del VAR). No puede ser que el redactor de la Ley del Deporte que consintió la prescripción de los supuestos delitos fuera vicepresidente del Barça apenas unos meses antes. No puede ser que las imágenes de LaLiga, y por tanto, el relato manipulado que se ofrece, sean controladas por un socio y avalista del Barça. No puede ser que LaLiga inyecte millones de euros en publicidad en los medios de comunicación para contar con una prensa dócil y acrítica. La pérdida de credibilidad del campeonato italiano tras el Moggigate o el Calciopoli fue lo que provocó la caída de ingresos por patrocinios y la reducción de asistencia a los estadios. Algo parecido al descrédito del Tour de Francia, cuya recuperación ha costado años.
  • Hay que mejorar la venta del producto. Y eso no se logra con cámaras en los vestuarios, que podría tener un interés puntual, sino con transparencia. En la toma de decisiones arbitrales, por ejemplo. Con las conversaciones entre el árbitro de campo y los del VAR, como hemos visto recientemente en Francia o esta misma mañana en la final del Mundial femenino (¡enhorabuena a las nuestras, por cierto!). Transparencia con los criterios y aquí ya he hablado varias veces del doble rasero o el Reglamento particular para uno («casualmente», para el paganini). Transparencia en la designación de los árbitros para cada partido o en la fijación del calendario (teóricamente LaLiga utiliza un desarrollo con Inteligencia Artificial, pero algunas franjas horarias para algunos clubes resultan sospechosas).
  • Mejorar el espectáculo sobre el terreno de juego. Hay días que ver un partido de LaLiga española es un dolor de muelas. Sin ritmo, con constantes interrupciones, con leñazos consentidos, con perdidas de tiempo que se consienten, con protestas reiteradas… Mejorar el Reglamento y su implantación. Con instrucciones concretas, y ya sé que los árbitros no dependen de LaLiga, sino de Rubiales y la Federación, pero es una tarea de todos los organismos deportivos.

  • La labor de los medios de comunicación. Que los Movistar, Marca, As, Mundo Deportivo, Sport, GolTV, etc. regalen tanto tiempo a los Raíllo, Maffeo, Iván Alejo, Chimy Ávila, etc. por su «intensidad», y que no protejan a los «peloteros» de verdad, logrará que esto se convierta en una liga de macarras y no de artistas del balón. Por si esto fuera poco, la prensa deportiva se ha convertido en un Salsa Rosa de cotilleos, rumores, inventos y exageraciones que no van a ningún lado bueno.
  • El enfrentamiento de Tebas con el Real Madrid, no utilizar los mejores activos de marca. El Real Madrid es la institución más prestigiosa del mundo del fútbol a nivel mundial, campeón de cinco Champions en nueve años. Incluso el Barça es reconocido en todas partes. Y sin embargo los medios, esos mismos financiados por LaLiga para promocionar temas insustanciales, en lugar de vender una rivalidad sana, una competencia de la que se benefician ambos (la época Cristiano-Messi es su máximo exponente), se empeñan en transmitir una imagen infantil de Barça-jogo bonito-pureza-cantera, Madrid-malo-Franco-cartera, que, aparte de ser mentira, es demencial para el producto. Aquí dejo algunas imágenes elegidas a modo de versión orwelliana de asociación de imágenes al Mal absoluto (da igual que algunos jugadores no hayan vestido nunca la camiseta del Madrid, o menos de un diez por ciento de sus carreras, o no tengan nada que ver con el hecho luctuoso, es terrible, pero pasa continuamente):
  • Reducir el número de equipos. Sé que es políticamente incorrecto decirlo, pero no hay lugar para 20 clubes en Primera División, ni siquiera creo que deban ser 18. En un calendario tan cargado como el actual, con competiciones absurdas o amistosos de selecciones, habría que reducir el número de jornadas ligueras. 16 equipos, 30 jornadas. Esa es mi propuesta. No lo veré nunca. Se da la circunstancia, además, de que hay un montón de partidos intrascendentes en los últimos meses del campeonato para aquellos equipos descolgados de las competiciones europeas y alejados del descenso. Reduzcan el número de equipos, aumenten el interés de todos los partidos.

  • El peso de los derechos de televisión sobre el total de ingresos. Hay equipos que se han acostumbrado a vivir de los ingresos de televisión y no puede ser. Mas del 75 por ciento de sus ingresos en algún caso. Sus dirigentes no se plantean nada diferente en mejora de la cantera para futuros traspasos, en renovación de sus instalaciones y los ingresos los días de partido, en incrementar la venta de productos o ampliarlos… Nada, se limitan a extender la mano para cobrar el cheque y sobrevivir en Primera. Porque en Segunda los ingresos por esta partida caen drásticamente. Y cuando la diferencia es tan grande y hay tanto dinero en juego, el fantasma del amaño o la compra de partidos acecha.
  • La entrada de inversos extranjeros. ¿Sí o no, Javier Tebas? Las experiencias actuales no han sido buenas (Peter Lim en el Valencia, Al Thani en el Málaga, por ejemplo), pero, ¿se cierra la puerta a otros como Turki Al-Sheikh en el Almería? El jeque tiene una fortuna estimada de 2.000 millones de euros, compró el club, canceló sus deudas, invirtió para subirlo y mantenerlo en Primera… ¿se le cierran las puertas? Javier Tebas argumentó que los patrocinios esperados por el club estaban inflados, pero no ha dicho lo mismo de operaciones dudosas como Barça Studios, por ejemplo, cuyo dinero no ha aparecido por ningún lado. Desconozco qué se pretende hacer, al margen de protestar en la UEFA ante el descontrol de otras ligas.
  • La mejora de los estadios y los ingresos matchday, que dicen en Inglaterra, o fuera del matchday, añadiría yo. Me gusta la presentación que ha realizado el Betis, por ejemplo. El Plan Impulso tiene entre sus objetivos esa mejora (y hasta se promociona con una foto del Bernabéu, donde, curiosamente, no ha llegado un euro de CVC), pero es una mejora a largo plazo, que espero que no llegue muy tarde. Y ya puestos, es imperdonable un patatal como el que se vio ayer en Almería, ¿habría que sancionar a los equipos que presenten un terreno de juego impracticable?

En definitiva, hay mucho por trabajo por hacer. Depurar toda la mierda pasada, que hay mucha, y construir un futuro que sea sostenible desde un punto de vista financiero, que, a la larga, lo será también a nivel competitivo.

De todos estos asuntos y alguno más tratamos en el canal de Kollins:

LaLiga (I): (in)sostenibilidad financiera y austericidio

Este fin de semana comienza la Liga 2023-24, y al igual que hace un año dije que corrían “malos tiempos para LaLiga”, los actuales tienen pinta de ser mucho peores, si cabe. Alfredo Relaño, director durante muchos años del diario As, se despachaba el domingo pasado con un artículo en el que decía que “a La Liga se le caen muchos cromos”, porque es un campeonato que no podía competir ahora mismo en fichajes con la Premier (nadie está en disposición de hacerlo), pero tampoco con la Serie A italiana, la Ligue 1 francesa, la Bundesliga, y lo más sangrante, la Saudi Pro League (en la fecha del artículo):

  • Premier League: 1.370 mill.
  • Serie A Italiana: 549 mill.
  • Ligue 1 francesa: 475 mill.
  • Bundesliga alemana: 451 mill.
  • Saudi Pro League: 409 mill.
  • LaLiga española: 254 mill.

De esos 254 millones invertidos en fichajes, el cuarenta por ciento se lo lleva un solo jugador, Jude Bellingham, tras el traspaso pagado por el Real Madrid. Ya no es que los equipos españoles no puedan fichar, es que solo han podido inscribir a 55 de los 90 fichajes (información del jueves) y alguno va a tener dificultades para hacerlo en estas primeras jornadas. A todo eso se suma la sensación de preconcurso de muchos clubes, la necesidad de ventas premeditadas, las cutreces de tantos y tantos dirigentes (mención especial a las Finanzas ridiculés),… Jugadores interesantes de nuestra liga, con destacadas actuaciones individuales, han tenido que emigrar a otras competiciones: Pau Torres y Jackson (Villarreal) a la Premier, Chukweze y El Bilal a Italia, Kondogbia y Dembélé a la Ligue 1 francesa… Lo que no esperaba ver era que uno de los mejores centrocampistas de la temporada pasada, Sergio Canales, terminara en la liga mexicana (Rayados de Monterrey) por 15 millones de euros. Y además está la sensación de que, si pudieran, si llegaran buenas ofertas, los clubes se desprenderían de “lastre” salarial: Morata, Joao Félix, Saúl, Christensen, Kessié… o media plantilla del Sevilla, Valencia, Betis o Getafe.

Alfredo Relaño finaliza su artículo con una velada queja al tratamiento fiscal de los salarios de los futbolistas en España, lo que convierte nuestro campeonato en menos competitivo, y termina hablando del exitoso (en pasado) plan de austeridad de LaLiga, pero advierte que hoy podría convertirse en “austericidio”.  No pide abiertamente una relajación de las normas, lo que favorecería de nuevo a los infractores de los últimos ejercicios (con el Barça, como siempre, en cabeza), pero sí dice que “LaLiga ha podido llegar a ser cosa de tres, incluso de dos, pero lo que no puede ser es cosa de uno”. Yo creo que lo está pidiendo de manera cobarde: ayuden al Barça, al Atleti y al resto de clubes. Al Madrid no, que lo ha gestionado bien.

Hace dos meses se publicó el informe Annual Review of Football Finance 2023, realizado por la prestigiosa empresa de auditoría Deloitte. El Informe se basa en la temporada 2021-22, la primera post-covid, por tanto, sus comparaciones con el ejercicio anterior tienen que ser favorables por fuerza. El informe habla de la buena salud en general del fútbol, del aumento del interés entre los aficionados, de la recuperación de los datos económicos y de los balances de los clubes por la vuelta a los estadios, del incremento de los derechos de televisión,… Pero algunas cifras son cualquier cosa menos positivas, o al menos tranquilizadoras. El informe es interesante para comparar datos entre los distintos campeonatos. Se aprecia una distancia considerable y creciente entre las cinco grandes ligas y el resto de las competiciones europeas:

Del mismo modo que se incrementa la distancia entre la Premier y las otras cuatro grandes ligas (ESP, ITA, ALE, FRA). Es una pena que España no supiera aprovechar ese lustro de dominio europeo (2014-18), o esa década de rivalidad de los dos mejores jugadores del mundo (Messi y Cristiano) en dos de los clubes más mediáticos del mundo.

En cuanto al tamaño de los campeonatos y de qué manera se generan los ingresos, también se aprecian algunas diferencias significativas. La media de ingresos de un club de la Premier es de 322 millones, mientras que en LaLiga española ronda la mitad de esa cifra (164 mill.), por debajo de la Bundesliga (175 mill.), pero muy por encima de las ligas italiana (117 mill.) o francesa (101 mill.). También es cierto que las cifras de los clubes españoles están «contaminadas» por el peso de los dos grandes clubes, Real Madrid y Barça, como veremos en la segunda parte.

La temporada analizada muestra un récord de asistencia a los estadios de la Premier League. Los big six ingleses (Liverpool, Tottenham, Arsenal, Chelsea, Manchester United y Cuty) continúan copando el mercado, pero hay una mejoría notable de las cifras de otros clubes por la llegada de inversores potentes, como el fondo de Arabia Saudí al Newcastle. A los seis les va muy bien de esta manera, o así deben considerar sus gerentes, y por ese motivo se salieron con celeridad y cobardía de la Superliga (por cierto, se ha vuelto a retrasar la sentencia sobre su creación).

El siguiente apartado del informe trata sobre la sostenibilidad financiera de los clubes ingleses, que está en duda, y realiza una comparación con la situación en otros países. El informe habla de la necesidad de implantar fuertes medidas de control para gestionar uno de los principales activos exportadores de Inglaterra (literalmente, “one of the country’s greatest exports”), y en esa línea el gobierno inglés ha aprobado la creación de una autoridad independiente para controlar las finanzas del mundo del fútbol, la IREF (Independent Regulator for English Football). En este punto soy muy escéptico cuando Deloitte se refiere a los propietarios de los clubes y a la preocupación mostrada por la sostenibilidad de los mismos con sus propios ingresos. Abu Dábi, Catar, Arabia Saudí, en su día Abramóvich… no veo mucha preocupación por seguir inflando los patrocinios.

El apartado The next signing transformation of football explica la generación de nuevos ingresos para los clubes, con la explotación de posibles nuevas líneas de negocios. Algunos son muy claros, ya existentes, como el nombre de los estadios o nuevas formas de patrocinio, y otras son incógnitas: aplicaciones de móvil, generación de contenido adicional en redes sociales y otras plataformas, activos digitales, NFT, metaverso… Yo soy de otra generación y solo me interesa el juego en sí, el deporte, con un Reglamento que debería cambiar y en el que se debería suprimir todo aquello que hace que termine odiándolo. Particularmente, yo no veo ningún interés a estas formas de explotación, pero es posible que varias de esas fórmulas funcionen en el medio plazo. De momento, aunque no genere ingresos reales, al Barça le ha servido su división de activos digitales para inscribir los fichajes de la temporada 2022-23, y va a revender los mismos para los de la 2023-24 (que Tebas y el resto de clubes traguen con esto es parte de la «manga ancha» que Relaño solicitaba). Un tocomocho que estallará cualquier día, pero que le valió, entre otras cosas, para ganar la pasada Liga:

El informe continúa con un detalle de la Nueva regulación de la UEFA. Me tengo que reír cuando leo que se espera que la introducción gradual de la regulación sobre Sostenibilidad Financiera (UEFA’s Financial Sustainability Regulations from 2022/23) promoverá que los clubes (y hace referencia expresa a los fondos propietarios) sean más sostenibles en el futuro. Lo dice Ceferin, quien va de la mano en todo con Al-Khelaifi. Por cierto, seguimos sin ver sanciones (salvo algún lavado de cara ridículo) al Paris Saint Germain, el Chelsea o el City por sus reiterados incumplimientos. El Informe reserva un apartado al trabajo realizado por la Saudi Pro League y cómo los fichajes han traído un notable incremento de asistencia, de número de seguidores en Instagram o que los derechos de emisión hayan sido vendidos a 36 países…

Quizás la parte más interesante del informe esté en todo lo referido a la situación de los clubes de la Premier League. Entre la primera y la segunda división, los equipos ingleses han perdido más de 1.000 millones de euros, pese al poderío que han mostrado en Europa en los últimos tiempos. La preocupación del gobierno hizo que en febrero de este mismo año se publicara el White Paper por “Un futuro sostenible – La reforma de la gobernanza de los clubes de fútbol”, donde se insiste en la creación de esa autoridad independiente que controle las finanzas del fútbol. Hay una parte que me recuerda a tiempos pasados en nuestra Liga (el famoso no-descenso de Sevilla y Celta, por ejemplo), que es lo referido a que las autoridades son conscientes de las especificidades del fútbol,cuáles son sus grupos de interés (aficionados, espectadores y espónsores), y que todos ellos se rigen por unas reglas algo diferentes a las de una empresa. La propuesta de Deloitte sobre gobernanza en los clubes hace referencia a una profesionalización de la gestión: definición de los objetivos, la adaptación a las nuevas necesidades sociales (inclusión, diversidad, medio ambiente, tengo dudas de que estén en la mente de los gestores del negocio…), la monitorización de ratios, el control de riesgos en la toma de decisiones y la planificación estratégica.

Al final, los aficionados de un club solo se preocupan de los éxitos deportivos, pero el deporte tiene ganadores y perdedores, y el informe menciona los riesgos de este tipo de gestión y algunos ejemplos, como el colapso financiero del Bury FC, o los episodios de racismo y sexismo en el rugby y el cricket (de eso sabemos mucho en España). La mala gestión de las finanzas de los clubes pueden conllevar la desaparición de clubes, del mismo modo que los riesgos reputacionales pueden suponer un abandono de los patrocinios. La implantación de un código de buenas prácticas traerá “long-term financial sustainability”. Mi duda es si existe la paciencia en el mundo del fútbol para mirar a largo plazo.

El big six genera entre el 66-76% de los ingresos totales los días de partido y por comercialización (sin derechos TV). La diferencia entre el sexto, Arsenal, y el séptimo, West Ham, es de 368 millones de libras frente a 255 mill., pero lo significativo es el peso de los salarios sobre el total de ingresos, un ratio que los clubes no deberían descuidar nunca (y lo hacen, vaya si lo hacen).

Los clubes de la Premier llevan 4 años seguidos dando pérdidas. El resultado operativo no incluye traspasos u otros ingresos y costes como “palancas”, amortizaciones de fichajes o de activos:

No copio aquí la parte del informe referida a la deuda porque no es concluyente al estar viciada por las inyecciones de capital de los nuevos propietarios (Chelsea, Newcastle), o los ya existentes (City). La mayor deuda que figura en los balances es la del Tottenham, vinculada a la construcción del nuevo estadio. Lo que sí me sorprendió fue la cifra de los clubes de la “segunda” división, pues entre todos palman otros 300 millones de libras:

Es insostenible. Se mire como se mire. En España se han hecho bastantes cosas bien, no hay más que comparar con la deuda que existía hace veinte años entre los clubes y la Seguridad Social o la Agencia Tributaria. De eso tratará la segunda parte. El ejercicio de contención se ha hecho, al menos la mayoría de clubes. Sería muy peligroso que se abriera de nuevo la mano por esas razones específicas del fútbol y por la irracionalidad de sus dirigentes y aficionados. Aunque ya se está haciendo. Con el Barça, como siempre. No debe ser casual que el escudo de LaLiga haya cambiado un balón por dos «palancas».

Por cierto, para los que me hablen de los fichajes del Madrid, del dineral invertido, etc., les dejo este cuadro de Maketo Lari (@maketolari) sobre el saldo neto en fichajes (compras menos traspasos) desde 2013. El Real Madrid no está en el top-20:

Una gestión eficiente y sostenible desde el punto de vista financiero… que no se premia.

Para ampliar estas y otras informaciones, mantuvimos una charla recientemente en el canal de Kollins: