A quién votamos (y II), por Josean

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Pertenezco a ese 18 ó 20 por ciento de indecisos que según algunos medios todavía no nos hemos decantado y podemos decidir el juego final de pactos. Creo que en la anterior entrada quedó muy claro lo poco que me gusta este sistema electoral, pero es el que tenemos, y no voy a dejar de votar cuando en algunos países (o en este hace cincuenta años) es un privilegio del que les gustaría gozar.

Dicho lo cual, y como en alguna de las decisiones trascendentes de la vida, Sigue leyendo

A quién votamos (I), por Josean

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No tengo claro a quién votamos el próximo 20-D. Sí, ya sé que son elecciones generales al Congreso de los Diputados (ah, y a esa cosa llamada Senado), y por tanto, decidiremos quién será nuestro Presidente de Gobierno, pero sinceramente no creo que en estas elecciones democráticas (y recalco la palabra) vayamos a elegir a los que de verdad van a dirigirnos los próximos cuatro años.

Puede que sean «las elecciones más importantes de la historia de la democracia», como pretenden algunos, quizás los más catastrofistas, y por esta razón Sigue leyendo

Yo también fui Pilarista

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Aunque solo estudié un año en el Colegio del Pilar de Castelló, lo cierto es que desde el primer día me sentí integrado y «Pilarista». Aunque no llevara diez o doce años como varios de mis compañeros. Sabía que iba a un colegio que había sido importante en el pasado, por el que habían pasado varios ministros del gobierno de Suárez, o gente cercana al poder, Sigue leyendo

Regreso al futuro que ya está aquí

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21 de octubre de 2015, 4 horas, 29 minutos de la tarde en Hill Valley, California. Una y media de la madrugada del día 22 en España, el día ha llegado. Por alguna extraña razón esta fecha de Regreso al futuro se ha convertido en mítica para cientos de miles de personas. Debe ser porque los cuarentones de ahora, los adolescentes de los ochenta que manejamos buena parte del cotarro en la actualidad, llevamos años reivindicando esa década de mil formas, como si no hubiera habido otra mejor.

El éxito de los libros y la web Yo fui a EGB, Sigue leyendo

Conversaciones imaginarias entre Mas y Pujol, por Josean

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PUJOL.- Bona tarda, Artur.

MAS.- Bona tarda, Jordi.

PUJOL.- Si quieres, hablamos en castellano, que tú el catalán lo aprendiste tarde, y aunque ya te has soltado, nos vamos a entender mejor en castellano, o en español, como prefieras llamarlo.

MAS.- Castellano, President, no quiero saber nada de lo que venga del Estado español.

PUJOL.- Y te he dicho mil veces que no me llames President Sigue leyendo

Ahora Madrid, ahora (2 de 2), por Josean

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(Continuación)

Hay que gestionar los recursos públicos del modo más eficiente posible, como decía en la primera parte, y desde luego habrá que investigar quiénes han sido los responsables de determinados desmanes. E inhabilitar por años o de por vida a los malos gestores, que los ha habido a cientos, y pese a estar detectados en buen número por el Tribunal de Cuentas, siguen en sus puestos.

Volviendo a las infraestructuras que señalaba el concejal de Hacienda Sánchez Mato: Sigue leyendo

Ahora Madrid, ahora (1 de 2), por Josean

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“Por sus obras los conoceréis”. Hasta ahora era muy fácil hablar, ir a todas las tertulias, criticar a la clase política, presumir de honestidad y sacar pecho, pero ahora toca gobernar. Toca gestionar los escasos recursos públicos para intentar llegar a las necesidades de los ciudadanos, que con esta interminable crisis, son cada día mayores. Y el discurso no puede limitarse a la crítica de lo anterior, hay que ofrecer soluciones, puesto que en las tertulias, con tanto hablar parece todo muy sencillo. Sigue leyendo

Metáfora marbellí, por Josean

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Necesitaba unas vacaciones. De verdad que las necesitaba. Hay un indicador claro en mi caso. Sabes que necesitas unas vacaciones cuando empiezas a pensar en cargarte a alguien en el trabajo. No hablo de despedir a un colaborador o a alguien de tu departamento, pobrecillos ellos, sino que me refiero a asesinar a un superior o a un igual. Fríamente, de manera que parezca un accidente. Sospechosos habría muchos, móviles del crimen, cientos. Sigue leyendo

Me cae bien Varoufakis, por Josean

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Me cae bien Varoufakis, qué le vamos a hacer. Y detesto a Christine Lagarde. Cosas que pasan. Sentimientos que no sirven de nada cuando trato de analizar lo que está ocurriendo en Grecia con la perspectiva de quien cree que sabe algo de economía. Y por más que trato de entenderlo y analizarlo de un modo racional, lo cierto es que cuanto más leo, más lejos me siento de la verdad. Nos intentan vender esto como una batalla entre buenos (Lagarde, el FMI, la troika comunitaria) y malos (Tsipras, Varoufakis, Syriza), pero yo lo veo más como una batalla entre los débiles, los griegos, y el poder establecido.

Y en ese tipo de batallas casi siempre me sitúo al lado de los débiles. Sigue leyendo

Coño, es un pato (2 de 2), por Josean

Continuación de Coño, es un pato (1 de 2)

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En la anterior entrada comencé hablando de los indicios de culpabilidad, seguí con la lentitud de nuestro sistema judicial y terminé con la necesidad de probar las acusaciones, porque, aunque nos duela, no podemos condenar únicamente por los indicios que tenemos, o por nuestra opinión sobre Pujol, Bárcenas, Chaves y compañía. Nuestro sistema judicial tiene una serie de garantías procesales para los acusados que echaríamos en falta en caso de carecer de ellas. Es cierto que desespera la lentitud (los EREs y la Gürtel, entre muchos otros), y cabrea más lo difícil que resulta probar algunos delitos, pero estoy seguro de que la urgencia por condenar al acusado o hacerlo por sospechas sería peor. A veces los atajos son contraproducentes, y si no, que se lo pregunten a los únicos condenados de los casos Blesa y Gúrtel: los jueces Elpidio Silva y Baltasar Garzón.

El caso Ciempozuelos

Recuerdo que cuando saltó este caso hace más de diez años, en 2006, me escandalicé, como supongo que hicieron todos los que escuchaban la radio en ese momento. ¡Cuarenta millones de euros! En un sitio como Ciempozuelos, que con todos los respetos del mundo, no es el sitio con mayor riqueza ni tamaño de este país. Para el que no lo recuerde, el caso Ciempozuelos parte de una denuncia del sindicato Manos Limpias contra el alcalde de la ciudad, Pedro Torrejón, y su predecesor en el cargo, Joaquín Tejeiro, a los que acusaba de haber percibido 40 millones de euros en una trama de comisiones ilegales.

Recuerdo que en ese momento intenté hacer un cálculo mental de lo que se podía llegar a cobrar ilícitamente en todo el país si en un lugar relativamente pequeño como Ciempozuelos las comisiones por recalificaciones alcanzaban los 40 millones de euros. Pues bien, nos hemos enterado hace poco más de un mes de que los 13 acusados han quedado absueltos de todos los cargos, que no eran pocos: blanqueo de dinero, cohecho, tráfico de influencias, delito continuado contra Hacienda, malversación, fraude, apropiación indebida, asociación ilícita y prevaricación.

Leo la noticia y no salgo de mi asombro. Según la sentencia, la instrucción del sumario dejaba mucho que desear, pero había “indicios” de delito. “Si tiene plumas de pato, nada como un pato, anda como un pato,…”:

– Los dos ex alcaldes ingresaron 916.000 euros en una cuenta en el AndBanc, en Andorra.

– Ese mismo banco recibió un fax de Tejeiro enviado desde el domicilio de Torrejón en el que decía que iban a recibir un ingreso de 40 millones de euros.

– Torrejón tenía 800.000 euros en la caja fuerte de su casa.

– Torrejón viajó a Andorra con su mujer para hacer un ingreso en efectivo.

Uno lee la noticia en varios medios (El Mundo, El País, ABC) y se asombra, porque según se indica, los propios acusados mostraron su extrañeza (y el consiguiente júbilo) al recibir la sentencia. Un mes antes de la misma leí esta noticia en la que daban por segura la condena. Se supone que la fiscalía o las acusaciones particulares van a recurrir al Supremo, con lo cual hasta dentro de unos años el caso se vuelve a dormir y no sabremos en qué queda.

La verdad es que me cuesta mucho entenderlo con la brevedad de los artículos de prensa, así que, como otras veces, me he tenido que ir a la sentencia, que se puede encontrar fácilmente. Son “sólo” 119 páginas, una ínfima cantidad en comparación con los 24.000 folios del sumario, pero te sirven para entender algunas cosas. O para entender menos todo lo ocurrido, y qué pensar de nuestro sistema.

Si finalmente este caso queda en nada será por la pésima instrucción del mismo, como reprocha en varias ocasiones la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid. Las cifras que se dan por probadas son muy inferiores a los 40 millones de euros, porque (pág. 94) “en primer lugar, aparte del dinero ingresado en Andorra, ha aparecido muy poco más”, y (pág. 95) “no responde a la lógica que los testaferros se queden con más de tres cuartas partes del presunto ilícito beneficio”. De todos modos, aunque fuera “poco”, que no lo es, 4 millones de euros, de los cuales tres cuartas partes se los quedaron los supuestos testaferros, a mí ya me parece muy grave que se intentara ocultar un dinero al fisco español en Andorra. Entre los Hechos Probados aparece, entre otros, en la pág. 52 que “En fecha 10 de febrero de 2006, Torrejón ingresó en su cuenta y en efectivo 300.000 Euros” y “El 17 de marzo de 2006, el Sr. Torrejón… ingresó 300.000 Euros más en efectivo”.

Sin embargo, mantiene la sentencia que la acusación está basada en suposiciones, en indicios de que se trata de un pato, porque anda y se comporta como tal, pero no se ha podido demostrar: “afirmación gratuita” (pág. 94),”nueva afirmación gratuita” (pág. 99), “sin dar la menor pista del por qué de tal afirmación” (pág. 99), “versión indemostrada” (pág. 101), “la fiabilidad de este testigo es, siendo generoso, escasa” (pág. 111).

Al final parece que lo único que se ha podido probar es que los ex alcaldes ingresaron 916.000 euros en una cuenta en Andorra, y que (pág. 92) “sobre el traslado del dinero en efectivo no hay prueba directa ni puede haberla”, porque “cuando se actúa así, rara vez se dejan huellas”. Concluye la Audiencia mostrando sus dudas sobre el origen del dinero ganado por Torrejón, lo que “también ha sido reconocido por la policía” y “no puede descartarse que el dinero que llega al ANDBANC sea un dinero, “negro”, si se quiere, oculto a la Hacienda Pública, pero lícitamente ganado, (o incluso ilícitamente ganado pero no en razón de los hechos objeto de acusación)”.

En la sentencia se explica cómo Torrejón había comprado y vendido varias viviendas a lo largo de su vida, desde mucho antes de ser alcalde, y que las plusvalías obtenidas parecían razonables dentro de lo que fueron años de burbuja inmobiliaria. Claro que todos los datos de la sentencia se refieren a las escrituras oficiales, y resulta imposible saber si hubo pagos en B en esas transacciones. Aunque este es un país serio, y todos sabemos que en las Notarías no se habilitan salas para ese recuento y traspaso de lo que no figura en la escritura, ¿verdad?

También hace referencia la sentencia a las tres peluquerías de la mujer de Torrejón, y la policía judicial indica (págs. 113-114) que «Es sabido que en las peluquerías muchos pagos se hacen con tarjeta de crédito, sobre todo en el presente y en las grandes ciudades, pero muchos más se hacen en metálico, sobre todo en el pasado y en pequeñas localidades. La diferencia entre los ingresos reales y los declarados pudo ser muy elevada«.

Así que el dinero pudo ser ganado «lícitamente», mediante diversas ventas de viviendas o cobros reales de las peluquerías, generando rendimientos no declarados, un dinero voluntariamente ennegrecido y llevado a Andorra para ocultarlo al fisco. O pudo ser obtenido ilícitamente pero no necesariamente del pago de comisiones. La Audiencia no puede concluir nada porque resulta imposible demostrar nada, sobre todo cuando hay billetes de 500 de por medio. Y en eso siempre hemos estado a la cabeza de Europa.

Es una pena que tengamos que esperar todavía varios años más para saber qué ocurre con este lamentable caso, porque no se ha podido demostrar que detrás hubiera un pato, o un patito, pese a que la página 116 indica claramente que “Existían en la causa indicios de delito. El hecho de que la investigación haya sido incompleta o mal orientada y no permita, incluso pese al claro esfuerzo del Ministerio Fiscal, imputaciones suficientemente precisas, no significa que los hechos no revistieran indicios de presuntos delitos. De hecho, el auto que acordó la transformación del procedimiento, recurrido y sustancialmente confirmado, no es un auto caprichoso como tampoco lo es el de apertura del juicio oral”.

Yo creo que esto no ha acabado, pero habrá que preguntarse si para entonces, sea cual sea la resolución, este caso se habrá resuelto de acuerdo al concepto filosófico de justicia.

Lance Armstrong

De nuevo Barney con el mundo del deporte me traslada una duda: «Lance Armstrong nunca dio positivo en un control antidoping, pero yo nunca tuve dudas de que era culpable. Un tipo desahuciado por el cáncer, que consigue superarlo y ganar no uno, ni dos, sino ¡siete Tours consecutivos! Cada año más fácil, con mayores ventajas. Yo nunca me lo creí. Sabía que había trampa detrás, pero Lance siempre se defendía igual, estoy limpio, he pasado decenas de controles, nadie ha podido demostrar nada». Y sin embargo, al final, años después cayó. El informe de la USADA, la Agencia Norteamericana contra el Dopaje, es demoledor. pato10

¿Estoy queriendo decir que las sospechas eran ciertas, mientras que las pruebas de verificación no? ¿Y que por tanto deberíamos replantearnos el sistema? Buff, pues no. Insisto en pensar que sería peor condenar sin pruebas, sólo por indicios. O saltarse las garantías para los acusados a la manera de Harry el Sucio.

Pero a la conclusión que sí llego es a que los «malos», los tramposos, los delincuentes, los corruptos y los golfos, van muy por delante de sus perseguidores. Cuestión de pasta que sólo se resuelve poniendo más pasta en la investigación.

El caso de Armstrong se descubrió gracias a la perseverancia y los millones de euros de la USADA invertidos en el empeño de demostrar que ese pato de nombre Lance no volaba en bici por los Pirineos y los Alpes con sus propias alas, sino ayudado por otras sustancias que se las daban (y no era Red Bull).

Medios, medios y más medios, es lo que hace falta. Como dice este artículo titulado Justicia y corrupción, «El principal problema de los juzgados para resolver casos complejos es la carencia de medios«.

Cara Josean