¡Cuidado! Futboleros en el basket, por Barney

FINAL REAL MADRID - FC BARCELONA

El Real Madrid ganó la Supercopa de España de baloncesto el domingo pasado en Vitoria contra el eterno enemigo, el Barça. El marcador fue contundente, 99-78. Hasta aquí todo perfecto, un título más, una paliza a unos rivales que venían muy crecidos y que nos birlaron la liga hace apenas 3 meses, y una alegría en este deporte después de la decepción del Mundobasket. Da gusto ver jugar a Llull a ese nivel, me recordó al de la victoria en la final de Copa del Rey de hace dos años en el Palau Sant Jordi (74-91). La pena es que no sea más regular a ese nivel.

Pese a la satisfacción por la victoria, me va a salir un post parecido al de la Supercopa de Europa de fútbol: «Pues no creo que lo celebre demasiado». Se están cargando el baloncesto, igual que se están cargando el fútbol. Si acabas con la igualdad, matas la competición. Y en ese camino de destrucción andan metidos Florentino y los distintos presidentes del Barça, el actual y todos los que han dimitido por los escándalos legales y fiscales. Ojo, que no estoy defendiendo al «nuestro» y comparando, que de escándalos también sabe y mucho Super-Flo, pero seguramente por sus contactos consigue salir bien parado. Sigue leyendo

El día que gané a Gebreselassie, por Lester

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Supongo que la mayoría ha visto este fin de semana las espectaculares imágenes del keniata (o keniano, como dicen otros) Dennis Kimetto batiendo el récord del mundo de maratón en Berlín. Este hombre, o este extraterrestre, fue capaz de terminar los 42 kilómetros (¡y 195 metros!, como siempre recuerdo) en 2 horas, 2 minutos y 57 segundos. Para el que no sea capaz de entender qué significa esta barbaridad, le diré que significa correr a 2 minutos y 55 segundos por kilómetro. Hace años, Martín Fiz, campeón del mundo de maratón en 1995, hizo una prueba en El Retiro de Madrid para aficionados. Consistía en tratar de correr 500 metros a su lado a ritmo de maratón profesional. Sólo los muy preparados (y con esfuerzo) eran capaces de seguirle. Es una barbaridad, vas esprintando todo el tiempo y antes de llegar a los 500 metros te falta el aire. Pues venga, majete, imagínate ahora 42 kilómetros a ese ritmo. Es imposible. De hecho, estos kenianos, etíopes o eritreos no corren, flotan sobre el asfalto. No lo pisan con sus pies de geisha, como nosotros los mortales hacemos con nuestros zapatones, sino que levitan y se desplazan más de dos metros hasta el siguiente roce con la calzada.

Las imágenes de Kimetto atravesando la puerta de Brandeburgo Sigue leyendo

#Chef y la cocina en pantalla, por Travis

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«Joder, Travis, ¿quién te ha visto y quién te ve?». Eso fue lo que comentaron los «amiguetes» cuando les dije que había ido con mi chica a ver la película de Jon Favreau, #Chef. Es lo que tiene estar en plena fase de pico y pala, trabajándote a una chica que te interesa. Y que te interesa mucho, además. «Te estás haciendo mayor», me dijo Lester. «En el fondo, eres un sentimental, como Rick», añadió Barney. Puede que haya un poco de razón en sus palabras. Hace años, para saber si una chica me interesaba o no, elegía en la cartelera la película más sanguinolenta, o la más rara, y si la chica me decía «mejor la de Sandra Bullock, o esa otra de Meg Ryan», sabía que esa relación no tenía futuro. A veces su desconocimiento del cine hacía que me acompañaran a la sala, y entonces observaba con detenimiento sus reacciones. Si eran capaces de aguantar Funny Games o la escena de la oreja de Reservoir Dogs, sabía que nos íbamos a entender. Hace muchos años recuerdo que llevé a una niña «supermona», de familia bien, a ver Henry, retrato de un asesino, Sigue leyendo

Premios Montoro a la mala gestión, por Josean

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Tras el Consejo de Ministros del pasado 25 de julio, el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas hacía balance de los distintos mecanismos de financiación de pago a proveedores desarrollados en los últimos dos años. En ese mismo Consejo se aprobaba un Real Decreto que ponía fin a las disposiciones normativas para (en palabras del propio Ministerio, tócate los coj…) “erradicar la morosidad comercial de las administraciones públicas”. Me cabreo porque existían normas y leyes suficientes para que no fuera necesario tener que erradicar esa morosidad (Ley de Contratos del Sector Público, Directiva comunitaria contra la morosidad, Ley de Entidades Locales), pero la falta de seriedad de los gestores ha hecho necesario habilitar estos mecanismos adicionales. En otras palabras, el Sr. Montoro lleva dos años sacando normas y planes de pago a proveedores para salvar y cubrir la morrosidad de los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas. No es una errata, lleva doble erre: MORROSIDAD. Sigue leyendo

Ese incesante zumbido, por Lester


san juan

Breathtaking es una palabra inglesa que viene a definir un estado de ánimo o de asombro al ver algo que te corta la respiración, o que te deja sin aliento. No encuentro un buen sinónimo en español. Sería algo así como impresionante o sobrecogedor, pero no son exactamente palabras para lo que quiero definir. Así que me quedo con el inglés y digo que uno de los sitios más breathtaking en los que he estado en mi vida es San Juan de Gaztelugatxe, una ermita situada en un pequeño islote al que se accede desde la carretera que va de Bermeo a Bakio. Qué sitio, la primera vez que estuve allí me quedé completamente embobado.

El País Vasco tiene rincones maravillosos, como éste, y sitios espantosos a unos pocos kilómetros, como la herriko taberna de Bermeo, el único sitio en el que tuvimos problemas en aquellas dos semanas de estancia en la región. Son los contrastes de Euskadi, del País Vasco. Mi amigo Iñaki, que es tan de allí como el que más, me describió estas contradicciones perfectamente: «Esta tierra tiene la mejor gente del mundo, gente noble, sana, honesta, hospitalaria. Pero también algunos de los peores sujetos que jamás he conocido. Nuestro problema es que algunos, muchos de los primeros, no son capaces de darse cuenta de la maldad de los segundos, o la disculpan en parte porque son sus hijos, nietos o sobrinos, porque son sangre de su sangre, o simplemente porque son de la tierra». Iñaki me regaló un relato que había escrito con las tripas tiempo atrás, tras una experiencia vivida por un amigo suyo. Aquí lo dejo. Sigue leyendo

El club de la lucha, por Travis

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Hay películas que al finalizar te dejan con ganas de salir a la calle y liberar tu adrenalina, ya sea a guantazos (La jungla de cristal, Rocky IV), o katana en mano (Kill Bill, Gladiator, Braveheart). También hay películas que te dejan con una media sonrisa boba al acabar, una media sonrisa que delata tu disfrute y que te quedas dándole vueltas al coco regodeándote en alguna escena (El último boy scout, Pulp Fiction, Abierto hasta el amanecer). Hay otras películas en cambio, en las que los personajes son mejores que la propia película, que no sabe sacarles el 100% de su partido (American Beauty, Fargo). Y hay películas que, como el buen vino o las mujeres, mejoran con el paso del tiempo (Cadena perpetua, Se7en). Sigue leyendo

El dream team jugaba al baloncesto, por Barney

dream team

La semana pasada, a raíz del paso de la selección de baloncesto de Estados Unidos por Barcelona, durante la disputa del Mundial de España 2014, los medios han recordado el célebre dream team que arrasó en los Juegos Olímpicos en esa misma ciudad en 1992. Estos días han vuelto a poner imágenes de aquellos días, del espectáculo que esos míticos jugadores nos ofrecieron en las canchas.

Estaba comentando jarra en mano esos recuerdos de un equipo irrepetible con Alberto, un amigo culé. Sí, tengo amigos culés, sé que habrá a quien le extrañe, pero creo que hay que tener amigos en todas partes, hasta en el infierno y en la abogacía. Pues eso, todo iba bien, la conversación fluía por cauces normales hasta que Alberto suelta:

– ¡Qué suerte tuvimos en Barcelona en el 92! Dos dream teams que coinciden en la misma ciudad. Sigue leyendo

El Padrino, por Travis

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Desde que empezamos a escribir en este blog tenía ganas de hablar de mi película favorita, El Padrino. De verdad que es una casualidad que haya coincidido este post con el fallecimiento de Emilio Botín. No tiene nada que ver, no hay ningún parecido. Como en las malas películas, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Me caía bien Don Emilio. Igual que me caía bien Don Vito, pese a ser un mafioso que no disimula su condición.

Aunque los críticos suelen elegir El Padrino II como la mejor de la saga, yo me quedo con la primera. No sólo porque en la segunda las partes de Cuba o del juicio me interesan más bien poco, sino porque la primera vez es la primera vez. Para todo. Sigue leyendo

Ya estamos todos, por Lester

atasco

Con la vuelta de los niños al colegio creo que no falta nadie. La incorporación de todos nosotros, pobres curritos de a pie, se produjo escalonadamente durante los últimos días de agosto, y el 1 de septiembre, que además era lunes, a primera hora, con las legañas todavía en los ojos, ya estábamos frente al ordenador, abriendo nuestros comercios, atendiendo gente, o directamente subidos al andamio. Pasamos de un glorioso agosto con 5 viernes, 5 sábados y 5 domingos, a un septiembre con 5 lunes, 5 martes, y sólo 8 días de descanso en todo el mes. Qué poco dura lo bueno. Cómo cuesta la vuelta al tajo.

Reflexionaba sobre esto metido de lleno en pleno atasco a las siete y veinticinco de la mañana. Sigue leyendo

Pueblos asociados a una desgracia, por Josean

orihuela

Hace un par de años estaba conduciendo por carreteras austriacas, en dirección a Viena, cuando vi un desvío que llevaba al pueblo de Amstetten. ¿Amstetten? ¿De qué me suena ese nombre? Pensé que podía ser el del inventor de Red Bull, o algún lugar histórico que había leído en alguna guía, pero al cabo de un rato caí en la cuenta: «El monstruo de Amstetten». Recordé la historia de aquel austriaco que mantuvo encerrados durante 24 años a su hija y a los siete hijos que concibió con ella durante el cautiverio. 24 años violando sistemáticamente a su hija y manteniéndola prisionera en un sótano junto a sus siete hijos-nietos. Una barbaridad que te hace plantearte tus convicciones acerca de los límites de la crueldad humana. Y de la ignorancia o la estupidez directamente, porque según las investigaciones, la mujer del monstruo no se enteró de nada durante esos 24 años.

Pero hoy no venía a hablar de ese caso, sino de cómo determinados nombres de pueblos o ciudades quedan asociados para siempre a una desgracia. Sigue leyendo