La parodia del dictador

No había salido aún del cine de ver el Napoleón de Ridley Scott y ya me estaba preguntando por qué esa manía de algunos directores por convertir a estos líderes megalómanos, tipos tiránicos en sus formas o dictadores en sus distintas acepciones, en completos anormales. Cuando no imbéciles. El Napoleón que interpreta Joaquin Phoenix no nos lo muestra como un imbécil integral, pero sí está más cerca de su papel de tarado como Joker que de un tipo inteligente o brillante como sin duda debió de serlo el Bonaparte original.

La interpretación del actor protagonista es mi principal pega a la película, dos horas y cuarenta minutos con momentos muy disfrutables, como todo lo que rueda el bueno de Ridley, pero con escenas que te hacen pensar mientras la ves: “¿de verdad un anormal así pudo hacer que un país entero como Francia se plegara a sus designios?”. Eso, y la otra gran pega, que es la relación bipolar y, por momentos, infantil con Josefina. No cuestiono el rigor histórico porque no soy ningún experto y eso ya lo han hecho otros en artículos muy didácticos y repletos de datos (aquí ya dediqué a la falta de rigor hollywoodiense aquel post titulado Una furgoneta del siglo XIII). Tampoco discuto la calidad de las escenas de batalla, la fotografía (Scott siempre fue un maestro) o la maravillosa ambientación, pues se ve el dineral invertido en cada fotograma.

Lo que me pasa con las películas que tienen como centro de la acción a un líder carismático, capaz de hacer que un país entero siga a pies juntillas sus delirios de grandeza, es que exijo que ese personaje tenga todo lo contrario de lo que muestra Joaquin Phoenix. En esta o en aquel lejano ya Gladiator en el que se sintió muy cómodo en su histriónico papel de Cómodo. A ese líder tiránico le exijo que sea “grande”, que tenga una capacidad intelectual muy por encima de los que lo rodean, que sea un visionario, que anticipe los distintos escenarios que pueden suceder, que tenga un carisma que se huela en cada escena, que se coma al resto de los actores con cada gesto o mirada. Que sea un hijo de puta, sí, pero listo, un listo cabrón hijo de puta. Que aniquile por venganza o por previsión. Y que inspire tanto respeto en los suyos como miedo en los rivales. Es lo que echo de menos en el Napoleón de Scott y Phoenix, algo que sí tenían los de Marlon Brando (Desirée) y Rod Steiger (Waterloo). Tengo pendiente el Napoleón de Abel Gance (1927), para algunos la mejor del personaje, pero dudo mucho de la contención gestual del protagonista, ya que hablamos de la época del cine mudo.

El objeto del post de hoy no es hablar de la figura de Napoleón, sino de la estupidización de los tiranos en el cine, de la ridiculización, a veces exagerada, de tipos que eran unos redomados hijos de puta. Es cierto que las formas de algunos de ellos llaman a la parodia, como mostró Roberto Benigni con la figura de Mussolini en La vida es bella, en aquella entrada al pueblo subido a un coche en la que no se distinguía si hacía el saludo fascista o si estaba pidiendo a los aldeanos que se apartaran. “Entrada prohibida para judíos y perros”. Si no fuera porque esos carteles o similares existieron, no nos resultaría tan patéticamente graciosa la respuesta de Benigni al chaval: “ahí hay otra tienda que no deja entrar a españoles ni a caballos. Y hace poco vi una tienda que no admitía chinos ni canguros. A partir de mañana ponemos un cartel en nuestra librería que prohíba la entrada a las arañas y a los visigodos”.

Las películas de parodias norteamericanas del trío ZAZ (Zucker, Abrahams y Zucker) juntan a varios de estos dictadores, como en el arranque de The naked gun (aquí bajo el título letal de Agárralo como puedas). Jomeini, Gaddafi, Yasser Arafat, Idi Amin… incluso Mijail Gorbachov aparece por allí:

¿Tendrá Jomeini una mohicana naranja bajo el turbante, como sugiere este hilarante arranque? Los mismos ZAZ rodaron la segunda parte de Hot Shots en 1993, pocos años después de la invasión de Kuwait por parte del ejército iraquí de Sadam Husein, quien lógicamente no escapó a su correspondiente parodia:

«Desayuno, firmar penas de muerte, almuerzo con Gaddafi, ejecución, ejecución y fiesta de cumpleaños» se puede leer en su planning del día. Y un momento final como un Terminator del tipo T-1000, quizás para incidir en la «Inhumanidad» del sátrapa iraquí:

Podemos reírnos de toda esta panda de energúmenos, o podemos hacer como otros, que creen que no deberíamos trivializar con las figuras de los dictadores. Idi Amin debía estar a años luz de la parodia de los ZAZ y seguramente mucho más cercano al tipo que interpretó Forest Whitaker en El último rey de Escocia: listo, hábil, carismático, con sentido del humor. Y un hijo de puta al que temer. Como sin duda lo sería Stalin, cuya filmografía dedicada es muy inferior a la de Hitler. Suele aparecer como un alcohólico asocial que extermina por placer, lo cual dista mucho de ser una parodia, como en las breves apariciones en El abuelo que saltó por la ventana y se largó y en La muerte de Stalin.

Los personajes que han resultado tan extremos en sus vidas son carne de parodia, por muy dañinos que fueran en sus vidas. La sucesión de Stalin y todos los tópicos sobre el Partido Comunista de la Unión Soviética se juntan en la segunda de las películas mencionadas: el silencio forzado, el miedo a opinar, la una…nimidad en la toma de decisiones. Por su parte, el abuelo centenario sueco de la primera también conoció durante sus andanzas a Francisco Franco, a quien nos presentaron en pantalla como un tipo cercano aficionado a las sevillanas. Y sinceramente, no sé si yo estaba preparado para ver al Caudillo moviendo las muñecas de esa manera. O para verlo con el aspecto algo orondo de Juan Echanove en Madregilda, jugando al mus mientras escucha chistes sobre Stalin y su persona:

El modo de hablar tan característico de Franco se presta a la imitación chusca, pero aquí Echanove lo convierte en irreconocible. Como lo era Juan Diego por otros motivos orales y gestuales en Dragon Rapide. Me gustó la interpretación que hizo de Franco el actor Santi Prego en Mientras dure la guerra, el acercamiento sincero que hizo Alejandro Amenábar de nuestra guerra civil. Y aún más me gustó el Millán Astray listo e hijo de puta que compuso Eduard Fernández en la misma película. La voz de Franco y su manera de pronunciar eran muy características, muy aptas para las parodias de tantos cómicos o imitadores como hay en nuestro país. Uno de estos actores cómicos, Carlos Areces, interpretó en una ocasión a Franco en un programa de Buenafuente y lo hizo con tanto acierto que Fernando Trueba lo escogió para meterse en la piel del dictador en La Reina de España, en la que mantiene un intenso cara a cara con la actriz Macarena Granada (Penélope Cruz).

Lo cierto es que el personaje de Penélope Cruz sabía lo que era mantener la mirada a un tipo de estos que se cree con derecho a disponer de las vidas del resto de los ciudadanos, pues ya en la primera parte de esta comedia sobre una banda de cómicos, La niña de tus ojos, había tenido que lidiar con un Goebbels incapaz de controlar su libido. ¿Está bien reírse de estas parodias? Pues no sé si lo está o no, pero yo reconozco que me he deshuevado con varias de estas películas. Como el humor salvaje que utilizó Sacha Baron Cohen para crear un dictador ficticio que es una mezcla de Sadam Hussein y Gaddafi en El dictador. Y no deja de resultar cachondo que, con todas las barbaridades que hace y dice el protagonista (el trueno de Faluya, bromas sobre el 11-S, «¿es niño o aborto?» sobre un recién nacido,…), lo que más gracia me sigue haciendo es su discurso en las Naciones Unidas sobre las bondades y virtudes de una dictadura. ¿O está hablando de otro país?

Y también lo pasé bastante bien con la primera mitad de The Interview, la mordaz sátira sobre Kim Jong-Un que tanto molestó en Corea del Norte. Ese coreano con problemas de sobrepeso y llorando con las canciones de Katy Perry es impagable, aunque decaiga en la segunda mitad.

Dejo para el final a Adolf Hitler. No sé si sería como el tipo astuto que reúne a sus generales en Valkiria o como el (demasiado humano) personaje que compone Bruno Ganz en El hundimiento, película que, por cierto, contiene una de las escenas más utilizadas para parodias de todas las redes sociales (vale para fútbol, política o personajillos de los saraos televisivos). Desde luego no sería como el Hitler bobalicón que imagina el niño de Jojo Rabbit, ni como el Hitler gay que crea Mel Brooks para Los productores. Un Hitler gay era un argumento infalible para perder dinero en una producción, como dice el productor en la obra.

A mí me admiran dos de estas parodias. Pero en especial por la época en la que fueron realizadas. La primera, la del «Hail yo mismo» sobre las propias calles de Polonia en Ser o no ser. Dirigida por el genio Ernst Lubitsch ¡en 1942!, un judío alemán que se nacionalizó estadounidense en 1933. Una película muy disfrutable hoy en día, pero para la que había que tener el estómago necesario en aquellos años.

Y el premio al visionario fue para Charles Chaplin por El gran dictador, escrita, dirigida y protagonizada por el mismo genio británico en 1940. Tenía mucho más claro que los dirigentes de su país lo que estaba por venir. Fue capaz de hablar de la persecución de los judíos, de la aniquilación de la libertad de expresión en el país y de las ansias de expansión de los nazis cuando apenas acababan de comenzar sus incursiones. Y nos regaló este triste y maravilloso discurso que se ha repetido mil veces por la potencia del mensaje:

¿Podemos reírnos de los dictadores? En absoluto. De sus parodias, totalmente. Es necesario.

Las auditorías de Real Madrid y Barça (II)

Continuación de Las auditorías de Real Madrid y Barça (I)

4. Fondo de maniobra

El fondo de maniobra mide la diferencia entre la deuda de una sociedad a corto plazo (pasivo corriente) y los activos líquidos en el corto plazo (activo corriente) para afrontar la misma. En el caso del Real Madrid, el saldo es negativo de manera estructural, es algo habitual. El propio equipo gestor del club explica que es así desde hace años de manera sistemática, debido al devengo de las fichas de los futbolistas y al cobro de las cuotas de los socios. Como las cuentas se cierran en junio, el club cancela estos saldos en el segundo semestre del ejercicio y vuelve a generarlos en el primero del año siguiente. Quizás para tranquilizar al socio que pueda preocuparse por este fondo de maniobra negativo recurrente, el club incluye, junto a su evolución, la elevada tesorería disponible (parte inferior), que será la que le permita afrontar los pagos sin mayores problemas.

El único saldo positivo de estos últimos quince años se debe a los cobros obtenidos por la venta a Legends y Sixth Street. Sin embargo, no es una partida que deba descuidarse, como tampoco el hecho de que la tesorería haya bajado de 402 millones de euros a 128 millones. En cualquier caso, me parece un análisis incompleto porque, como indican las cuentas, se trata del Fondo de maniobra excluido el proyecto de remodelación del estadio.

El Fútbol Club Barcelona no hace un análisis detallado de un período tan amplio como el Real Madrid, de hecho, ni siquiera menciona el fondo de maniobra como tal. El cálculo es sencillo de realizar, basta con seleccionar las partidas de activo y pasivo corrientes:

427 millones de euros positivo… teóricamente. Si no tuviéramos en cuenta los ingresos no recurrentes o extraordinarios de los últimos dos ejercicios, la situación será aún más preocupante de lo que ya es con la deuda a largo, al situarse en negativo (104,7 mill.). El propio auditor hace referencia a este desequilibrio al manifestar sus dudas respecto a la continuidad del club en el apartado de «principio de empresa en funcionamiento»:

A todo ello habrá que sumarle las caídas de ingresos en el ejercicio 2023-24, pues faltará el 25 por ciento de los derechos de televisión vendidos, más la reducción por el traslado a Montjuic, y no habrá extraordinarios. El auditor cuestiona ese fondo de maniobra positivo y la propia continuidad de la institución al hablar de «Una duda significativa sobre la aplicación del principio de empresa en funcionamiento«, lo cual es un eufemismo de «estás quebrado como no cambies la gestión». No parece que Joan Laporta y sus directivos estén por la labor, pero me temo que al club no le queda otra que dar salida a jugadores, aunque solo sea para pagar los 207 millones que adeuda a otros clubes (ver apdo. 3 en la primera parte), 90 de los cuales tiene que afrontar antes de junio de 2024. Quizás por eso mismo han decidido presupuestar 84 millones de euros por venta de jugadores.

5. Patrimonio Neto

Con el Real Madrid y el Barça ocurre algo muy diferente a las empresas privadas, y es que se trata de clubes deportivos, no sociedades anónimas deportivas, y en su objeto social no está la rentabilidad del accionista ni, por tanto, el reparto del dividendo. El Patrimonio Neto de los clubes mide sus recursos propios, el valor de la institución como tal: el fondo social, los resultados acumulados y no distribuidos, más las reservas legales o estatutarias que haya podido dotar en los años previos. En este apartado, el Real Madrid tiene una trayectoria muy consolidada de más de veinte años, de estar bajo mínimos a mostrar una salud financiera potente:

La gráfica es muy concluyente, una línea de crecimiento sostenida en el tiempo durante más de dos décadas. Sin embargo, no todo es positivo, o la gráfica no muestra toda la realidad: de no haber sido por la mencionada operación de venta a Legends y Sixth Street, el club habría tenido un deterioro en el patrimonio entre los 220 y los 300 millones de euros. Bien es cierto que el club aprovechó esa plusvalía en la 2021-22 para dotar provisiones (meramente contables) ante posibles riesgos por 71 millones de euros:

Esos riesgos no vienen explicados con mucho detalle y tuve que buscar en las cuentas del ejercicio anterior, pero se deben a la suma de varias partidas:

  • Importes a pagar a clubes de origen de los que se fichó jugadores: los famosos «variables» por trofeos obtenidos, sospecho.
  • El litigio sobre la permuta de terrenos de la que hablaré en el punto 6. El Real Madrid dio de baja esta provisión tras la resolución del TJUE en 2021, y volvió a dotarla al reabrirse el expediente.
  • Otras sin mucho detalle, como reclamaciones de la Agencia Tributaria.

Es una decisión que no supone salida de caja, pero sí reduce el resultado contable. Parecido a lo ya comentado que hizo el Barça cuando se dio el resultado extraordinario positivo y aprovechó para provisionar (anticipar el coste) las indemnizaciones que previsiblemente tendrá que abonar a varios exjugadores.

En cuanto al Patrimonio Neto del eterno rival, la situación es diametralmente opuesta. Si no fuera un club de fútbol que, además, cuenta con un respaldo institucional potente tanto a nivel autonómico como nacional (controlan todos los estamentos y la mayor parte del «relato»), hace tiempo que habría quebrado o bajado de categoría como hicieron con otros como el Elche o el Reus, o se habría convertido en sociedad anónima deportiva, que seguramente es el camino que recorrerá más pronto que tarde.

El club ha recuperado aparentemente el equilibrio patrimonial, y digo «aparentemente» porque en las cuentas se ve de manera clara cómo los 400 millones generados de resultado (303.711 más 97.577) a base de anticipar ingresos futuros han salvado temporalmente la cara del club. Lo que no cuentan estos cuadros es cómo van a dificultar su competitividad y quién sabe si su pervivencia bajo la figura de club deportivo en los próximos ejercicios. En este punto concreto es importante recordar que la Ley del Deporte aprobada en diciembre de 2022 eliminó la obligatoriedad de que los directivos de los clubes de fútbol tuvieran que avalar con su propio patrimonio las pérdidas generadas bajo su gestión. El principal promotor de esa ley fue Albert Soler, «casualmente» directivo del Fútbol Club Barcelona hasta su nombramiento como máximo mandatario del Consejo Superior de Deportes. «Casualmente» también, un conocedor de los pagos al segundo de los árbitros, Enríquez Negreira, mientras tramitaba «casualmente» esa misma ley que ha permitido que todos los delitos de corrupción deportiva en los que haya incurrido el Barça durante al menos diecisiete años hayan quedado prescritos al mantener un (ridículo) plazo para las infracciones muy graves. Supongo que también fue «casualidad» que Albert Soler dimitiera apenas un mes después de la aprobación de la ley que permite que el Barça siga campando a sus anchas pese a los pagos al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros y a las aberraciones financieras en sus balances.

6. Litigios / Pasivos contingentes

6.1. Real Madrid

Como es imperativo en la normativa vigente, las cuentas del Real Madrid hacen mención a una serie de litigios en los que el club está inmerso, por si el resultado de los mismos pudiera tener un impacto contable. En algunos casos no es necesario que sean litigios en vía administrativa o ya en los juzgados, sino que los informes para los socios deben reflejar posibles pasivos contingentes, como los pagos variables a clubes y patrocinadores por logros deportivos (los famosos «tantos millones fijos más X en variables» que escuchamos tras cada fichaje, nota 13.4 del Informe). Otros litigios que aparecen en las cuentas son:

  • Litigio por la permuta de terrenos en Castellana por otros en Valdebebas, un pleito que arranca de finales de los noventa. El Real Madrid pagó 20,2 millones de euros al ayuntamiento de Madrid en 2016, pero el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dio la razón al club en 2021, razón por la cual se reconocieron los ingresos más intereses en ese ejercicio. Sin embargo, el caso no ha concluido y la Comisión Europea va a efectuar una nueva tasación de los terrenos (¿veinte años después?), por lo que el club ha decidido provisionar de nuevo la partida.
  • Reclamación a la Agencia Tributaria de 7 millones de euros para la devolución de unas cantidades abonadas por la consideración realizada de «ayuda de Estado» sobre el régimen tributario de los clubes deportivos. Es la misma reclamación que realizaron el Barça, el Athletic y el Osasuna, pero se ha perdido de manera definitiva en los tribunales.
  • La enésima reclamación del club a LaLiga del «muy madridista» Javier Tebas por el reparto de los derechos de televisión de la temporada 2016-17. El club insiste (y ha ganado de manera reiterada en los tribunales a LaLiga) por el inadecuado reparto de los derechos de televisión. Este año ha ganado a LaLiga una demanda por los derechos de la previa y los post-partido, y entre estos pleitos, más la negativa reiterada a las estratosféricas subidas de sueldo del señor Tebas (5,4 millones de euros ya), la relación no puede ser peor, pese a lo cual nos toca escuchar a los madridistas que el club controla todo. LaLiga (numerosos frentes abiertos), la Federación y el CTA (el club se personó como perjudicado), los medios (subvencionados por la propia Liga y por el Barça), el CSD de Albert Soler y «el relato» de las televisiones (Mediapro y GolTV, de Tatxo Benet, con Roures en la sombra, accionistas de Barça Studios).
  • Las cuentas mencionan la pérdida del litigio millonario contra IPIC (Cepsa) y el fondo de Abu Dábi por el acuerdo sobre los derechos de explotación del estadio de 2014.

El Real Madrid no tiene ningún saldo provisionado en las cuentas por estas últimas tres partidas (Agencia Tributaria, LaLiga e IPIC), puesto que el éxito de las reclamaciones supondría mayores ingresos, y no una salida de caja. Mejorarían la cuenta de resultados y el club, con buena lógica, prefiere mantener una política de prudencia contable.

6.2. Fútbol Club Barcelona

Voy a tratar de ser objetivo y dejar mi lado de aficionado (sé que estoy fallando estrepitosamente en el análisis), pero es que me costaría mucho ser seguidor de este club solo con lo que figura en las cuentas, no ya con todo lo que realmente hay.

  • Litigio con DIS por el fichaje de Neymar Jr. Los innumerables contratos que firmó el Barça con intermediarios y diferentes empresas tenedoras de los derechos del futbolista originaron una reclamación de más de 40 millones de euros de la empresa DIS. El fichaje se realizó por una cifra entre los 19 millones que contaron inicialmente, los 94 que reconoció el club con posterioridad, y los 150 que dijo Florentino Pérez que solicitaron en su día al Real Madrid. Se firmaron tal cantidad de contratos (el del padre del jugador es el «top» de inverosimilitud), que, dentro de ese abanico de cifras, cada uno puede creer lo que le parezca Al final, esta reclamación se ha resuelto de manera favorable para el Barça, cuya directiva ha respirado:
  • La reclamación por el caso de I3 Ventures y el espionaje a varios jugadores encargado por la anterior directiva. El club no provisiona nada porque se trata de una reclamación contra la anterior directiva, es decir, se considera perjudicado en la causa.
  • Hace mención a la posible «administración desleal» de la anterior Junta Directiva (Bartomeu) y tampoco provisiona ninguna partida por la misma razón mencionada en el punto anterior. El día que alguien escriba sobre las guerras internas de poder del Barça van a salir cosas «muy divertidas».
  • Se incluye de pasada la reclamación mantenida contra la Agencia Tributaria por el mismo concepto que el Real Madrid (las posibles ayudas de Estado del régimen tributario).
  • Y por último (y me froto las manos), se hace una extensa mención a la investigación del club por «corrupción deportiva» continuada, falsedad documental y administración desleal por los pagos a las empresas de Enríquez Negreira para «garantizar la neutralidad» de los arbitrajes… ah, no, que eso no lo dice el club, lo dijo el propio receptor de los pagos. El club no ha provisionado ninguna partida por la dificultad para evaluarla y por considerar que está en una fase preliminar de la investigación. La realidad es que un descenso de categoría (que no ocurrirá jamás por mucho que lo merezca, porque el Barça, si hace falta, será incluido en la Ley de Amnistía) o una expulsión de la Champions supondrían una merma de los ingresos por derechos de televisión superiores al noventa por ciento. Derechos que, además, han sido vendidos parcialmente a un fondo.

7. Opinión de los auditores

Con todo lo mencionado en estos dos extensos post, la opinión del auditor del Real Madrid (EY) es una opinión bastante limpia, en la que apenas se mencionan dos temas menores y por la dificultad para valorar los conceptos:

  • El activo intangible: la partida referida a los importes pagados por los fichajes de futbolistas. El auditor manifiesta la dificultad para valorar dichos importes (normal, ¿cuánto valía Hazard, que seguía en el activo por unos 25 millones de euros? ¿O, por el contrario, Vinícius?).
  • Una mención menor a la valoración de los ingresos por partidos amistosos o derechos de televisión anticipados.

En cuanto a la opinión de los auditores del Fútbol Club Barcelona (Grant Thornton), es para salir corriendo de allí. Solo la extensión de su informe ya da una idea de lo delicada que es la situación del club. El auditor advierte a los socios del club, que es a quienes se supone que se dirige (aunque luego estos votan aborregadamente lo que Laporta les plantee), sobre varios aspectos de las cuentas:

  • La venta de los derechos de televisión por 25 años y los ingresos anticipados:
  • Dedica un amplio apartado al Espai Barça y menciona de manera expresa la construcción prevista inicialmente de un nuevo Palau, aprobado en Junta:

pero luego no se moja con la desaparición del mismo del proyecto final, sino que manifiesta sus dudas acerca del control que la Junta pueda tener sobre las decisiones relevantes del club. La pérdida de control evidente ante quien pone los fondos:

  • La venta de Barça Studios y su hiper inflada valoración genera dudas al auditor. Justo las que no generó al control económico de LaLiga, lo que permitió que el club inscribiera de manera sospechosa a todos sus fichajes de las últimas dos temporadas, pese a no haber cobrado las cantidades previstas:

El auditor se lo cree menos que nosotros, los aficionados del equipo rival:

  • Incluye una nota similar a la del Real Madrid acerca de la complejidad que supone hacer una valoración certera del inmovilizado intangible (actualización de los derechos sobre los futbolistas).
  • Indica que el club no ha reconocido el posible pasivo contingente que supondría una sanción por los pagos a Negreira. No sé si la directiva tiene claro que no va a haber sanción en España (yo estoy convencido, pese al escándalo que supone) y cuenta con que la UEFA actuará del mismo modo tras comprobar la pasividad de la justicia española, pero simplemente una expulsión de la Champions sería un desastre económico para el club. Por ello han decidido no provisionar una pérdida de ¿50-80 millones de euros, quizás más? por esta contingencia que se resolverá en un plazo muy largo.

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, el auditor incluye dos Párrafos de énfasis sobre dos apartados de las cuentas. Es su manera de insistir a los socios (y debería serlo igual para los responsables del control económico de LaLiga y la UEFA) en que centren su atención ahí, en esos puntos:

  • El fondo de maniobra negativo tras descontar los ingresos extraordinarios y la difícil viabilidad del club:
  • La sospechosa operación de venta de Barça Studios a una empresa que no ha pagado lo que ya está registrado en las cuentas. Se maquilla con la frase acerca de un «nuevo calendario de vencimiento de los cobros»:

En fin, que aquella operación que no resultaba creíble en su día, dieciséis meses después sigue sin «completarse». El diario alemán Die Welt publicó el viernes 22 que la UEFA se plantea expulsar al Barça de la Champions por las irregularidades contables en sus balances y el incumplimiento de la normativa sobre el Fair Play Financiero. Huele más a rabieta ante la sentencia de la Superliga porque los incumplimientos llevan años en las cuentas del Barça (como los del PSG, Manchester City, Chelsea…).

Concluyo ya: cuando escuchéis a alguien decir que la situación financiera del Real Madrid y el Barça es similar, podéis contestarle tranquilamente y con todos estos datos: «no tienes ni pajolera idea».

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Las auditorías de Real Madrid y Barça (I)

El vídeo con el que arranca este post corresponde a la charla mantenida en el canal de YouTube de Kollins sobre el estado de las finanzas de los dos principales clubes españoles de fútbol. La charla se centra en los informes de auditoría de ambos clubes, presentados recientemente a sus socios, con el estado de cuentas cerrado a junio de 2023.

Desde los medios quizás se haya extendido la idea de que el Real Madrid tiene una situación financiera saneada, mientras que el Fútbol Club Barcelona se encuentra con unas complicaciones enormes por su deuda, la mala gestión y la falta de generación de caja. La realidad (para el que esto escribe) es que el Real Madrid presenta una muy buena gestión, profesional, con un punto de vista empresarial que es necesario, pero quizás no suficiente: no es oro todo lo que reluce y se vislumbran ciertos “nubarrones” en el horizonte. Por el contrario, la situación del Barça no es dramática: es peor.

De todo ello hablamos durante cerca de una hora y este texto sirve de complemento para ampliar la información ofrecida en los distintos puntos analizados.

1. Ingresos de explotación

El Real Madrid ha experimentado una fuerte recuperación de sus ingresos en los últimos dos ejercicios y supera por fin las cifras pre-covid:

Sin embargo, un análisis detallado de la procedencia de los mismos nos permite ver que todavía no se han recuperado las cifras de ingresos por socios y en el estadio, fundamentalmente por las obras del Bernabéu y las aperturas parciales de las gradas. En cuanto al desglose de partidas, llama la atención que lo recaudado en las partidas “Socios y Estadio” y “TV” estén considerablemente por debajo de las cifras que alcanza el F.C. Barcelona:

Con estos porcentajes, los ingresos se distribuyen entre Marketing (371 M.), Socios y estadio (152 M.), TV (185,5 M.) y Amistosos y competiciones internacionales (135 M.). Hay mucha diferencia con el Barça en Estadio e incluso en ingresos por televisión, que presenta estas cifras:

Sin tener en cuenta los ingresos extraordinarios, el Barça habría presentado unos ingresos de 673 millones en la temporada 2021-22 y 814 millones en la 2022-23. Una vez descontado el efecto de la venta del 25% de los derechos de televisión por los próximos 25 años (palancas 1 y 2) y de las participaciones pseudoficticias sobre Barça Studios (palancas 3 y 4), y añadiendo el efecto de desplazarse durante una temporada a Montjuic para los partidos del equipo de fútbol, los ingresos ajustados previstos para la temporada en curso serán inferiores en 400 millones de euros. Creo que la caída puede ser aún mayor, porque además el Barça suele presupuestar de una manera mucho más agresiva que el (conservador) rival:

Es posible que los derechos de televisión sean más elevados que los del Madrid porque tienen más secciones, pero la diferencia es superior a los 14 millones anuales que reciben los culés (5M. por el baloncesto y 9M. por el resto). Y lo mismo podría servir para explicar la diferencia de ingresos en el concepto Estadio, pero no deja de ser llamativa.

2. Ratio de coste deportivo:

La gestión de un club de fútbol depende de muchos factores, algunos tan variables como el valor de mercado de su principal activo, los jugadores, o el difícil equilibrio entre títulos-incremento de ingresos por premios y TV-aumento de primas y salarios. Por eso es tan importante tener controlada la ratio del coste deportivo, que mide el coste salarial de la plantilla comparado con los ingresos recurrentes. Es importante resaltar lo de «recurrentes», ordinarios, porque las plantillas deberían ajustarse a los ingresos que el club sea capaz de generar sin contar con ventas extraordinarias. Esta medida tan sencilla se la saltó el Barça cuando vendió a Neymar Jr.. por 222 millones de euros. Desde entonces no ha sido capaz de ajustar el coste de plantilla en el que se situó, con salarios estratosféricos inasumibles como el de Messi.

El Real Madrid ha sabido mantener controlada la partida del coste deportivo, con medidas controvertidas para los aficionados como la famosa «escala salarial» (en la que difícilmente entraban jugadores como Mbappé o Haaland), o dando salida a jugadores cuyos salarios no podía mantener o no podían equipararse a lo que se les ofrecía en otros clubes (Casemiro, Varane, Ramos, Cristiano, Benzema…):

La ratio está cerca del 50 por ciento, que es el nivel considerado de «excelencia» para la Asociación Europea de Clubes (ECA). Y una vez recuperados los ingresos, se mantiene alejado del 70 por ciento, que es el máximo recomendado por los organismos rectores del deporte. Otra partida que habla bien de la gestión realizada, y que no suele mencionarse mucho, es la de Ingresos por traspasos de jugadores, que, en el caso del Real Madrid, ha supuesto una entrada de caja por importe de 957 millones en los últimos diez años. Aquí entran varios de los mencionados anteriormente, más Marcos Llorente, Morata, Reguilón, Achraf, Odegaard, Kovacic… Si los directivos hubieran sido más aficionados que financieros, a lo mejor nos encontraríamos una situación económica mucho más peliaguda. Cuesta creerlo, pero el Real Madrid ha sido tan vendedor como comprador en el conjunto de las diez temporadas.

El Fútbol Club Barcelona, sin embargo, ha sobrepasado con creces esta línea de la prudencia. En su Informe Anual vuelve a «hacerse la trampa» de comparar el coste deportivo con el total de ingresos en un año fuertemente condicionado por los ingresos extraordinarios. Pero no puede obviar el peso real de los mismos, que ¡sitúa en el 85 por ciento!:

El sobrecoste tan exagerado de la 2022-23 se debe a la liquidación de contratos antiguos con salarios diferidos (Jordi Alba, Piqué, Busquets, ¿Messi?) y a la provisión de las indemnizaciones que posiblemente tengan que liquidar en breve (Mirotic, Higgins, Umtiti, Mattheus). El ajuste en el presupuesto 2023-24 es considerable. El Barça ha realizado dos gestiones (nefastas, según mi modo de ver) con fuerte impacto en el balance por generar más deudas para el futuro:

a) Diferimiento de salarios por varios años: y además de modo creciente, lo que hace que, llegado el momento del salto en el salario del jugador, se trate de forzar la salida de este. Aubameyang, Frenkie De Jong, Dembélé… el próximo será Lewandowski. Seguro.

b) Aplazamiento de pagos a otros clubes por los fichajes. En el apartado referido a la deuda se trata este asunto en detalle. Me cuesta creer que tantos clubes sigan vendiendo jugadores al Barça sabiendo que luego tardan tanto en cobrar los fichajes.

3. Deuda

3.1. Real Madrid: No me gusta mucho cómo el Madrid ha explicado este apartado, porque separa toda la deuda referida a la remodelación del estadio Santiago Bernabéu, y con ello, todos los demás apartados que pudieran verse afectados: proveedores, tesorería, inmovilizado… La conclusión que hace el club, y que valida el auditor, es que el Real Madrid no tiene más problema de deuda que el generado por las obras del estadio, que se financiarán con tres préstamos, el inicial (575 M., de 2019), el que incorporó las mejoras adicionales como el hipogeo (225 M.) y el recientemente aprobado en la Asamblea (360 M., no recogido en las cuentas). Esto no significa que el estadio tenga una financiación específica de 1.160 M., puesto que este último crédito se ha solicitado para la cancelación de un préstamo ICO anterior (unos 100 M.) y para la financiación de los aparcamientos (95 M.) adjudicados en este mismo ejercicio a una filial del club, lo que hace que la deuda asociada al estadio se sitúe alrededor de los 1.000 millones de euros.

Los tres préstamos supondrán unas cuotas de 29,5 M., 10,5 M. y unos 18-20 M. por el recientemente aprobado que, como no figura en las cuentas, no puedo estimar con la precisión de los dos anteriores. La suma de los tres préstamos encaja con los 60 M. anuales que Florentino Pérez contó a la Asamblea.

La estrategia del club es clara en este sentido: una instalación como el Bernabéu, con una ubicación privilegiada en el centro de Madrid, solo genera ingresos unos 30 días al año (19 partidos de Liga, 2-3 de Copa, 4-6 de Champions), más el museo, los restaurantes anexos y la zona de eventos. El club necesita generar muchos más ingresos para poder competir en próximos ejercicios y para ello se planteó esta gran reforma que permitirá abrir el estadio para conciertos, partidos de la NFL, de la NBA, la Copa Davis o lo que se tercie. Para la gestión y contratación de eventos, el Real Madrid alcanzó un acuerdo con las empresas norteamericanas Legends y Sixth Street, a las que vendió el treinta por ciento del negocio futuro por 360 millones de euros. De no haber sido por esta venta, el Real Madrid habría tenido unas importantes pérdidas acumuladas en los últimos dos ejercicios.

El punto de equilibrio de toda esta operación es importante: si el Real Madrid no genera ingresos adicionales por más de 100 millones de euros anuales, de los cuales ya ha vendido ese 30 por ciento (30 M.), y una vez descontados los gastos asociados a los eventos, difícilmente va a poder cubrir los 60 M. de cuotas de amortización de los préstamos. Las previsiones del club para esta partida son muy superiores y algunas estimaciones hablan de beneficios superiores a los 150 M. euros anuales. Está por ver, es una apuesta personal del presidente y de su junta directiva, y será clave para los próximos años. Una caída del consumo en ocio y grandes eventos, la dificultad de contratar espectáculos de estas dimensiones… puede haber varios condicionantes que dificulten el cumplimiento de esta estimación de ingresos (no digamos otra pandemia), pero para ello se ha acordado la entrada de expertos en la materia, como Legends y Sixth Street.

Al margen de esta deuda, las cuentas explican el resto del pasivo de la sociedad:

A continuación el informe desarrolla una explicación sobre la deuda bruta y su diferencia con la neta, la tesorería generada y las partidas pendientes de cobrar a otros clubes por traspasos, para concluir que la deuda es negativa. No es preocupante para los gestores del club, porque es superior lo que tiene o lo que le adeudan que lo que debe:

Las cuentas limitan el problema de la deuda al estadio, pero, aun reconociendo la estupenda gestión general del club, no es una situación boyante porque el propio negocio del fútbol no lo es (rescato lo comentado en (In)sostenibilidad financiera y austericidio). La operación con Sixth Street salvó las cuentas de 2022 pero la tesorería que se dispuso entonces (402 M.) ha bajado a 128 M., y además han empeorado otras partidas en el último año como el Saldo Neto por inversiones/traspasos (40 M. peor).

3.2. Fútbol Club Barcelona: demasiada información como para que los socios puedan dormir por las noches con el convencimiento de que el club seguirá siendo suyo. Es insostenible. Ya solo la Deuda a largo plazo acojona:

La mayor parte se debe a la financiación de la reforma del estadio (análisis detallado en: La financiación del Espai Barça), pero hay otras deudas importantes con clubes y entidades financieras que solo podrán devolverse con una refinanciación, que será costosa:

El Espai Barça tenía tres tramos previstos de disposición, los dos primeros con unos períodos muy cortos para el volumen y de los cuales ya se preveían como renegociables:

Un cálculo grosso modo de estas cuotas daría como resultado:

Inviable en los próximos años. Pero es que además coinciden en el tiempo con la devolución de las Senior Secured Notes firmadas en 2017, que tendrán que der refinanciadas en 2031:

En cuanto a la deuda a corto plazo, la situación es igual de acuciante para la entidad:

Y en este apartado es donde aparecen los 117 millones de euros que el Barça adeuda a otros clubes, en algunos casos, por jugadores que ya ni pertenecen a la entidad:

Parece que no sorprende a muchos medios que el Barça se haya pasado por el forro toda la reglamentación en materia deportiva, así que no sé por qué me extraña que la Liga de Tebas y la UEFA de Ceferin también hayan hecho la vista gorda con la normativa de cumplimiento financiero.

(Continuará)

De la Behobia a Valencia

Este final de año 2023 he tenido la oportunidad (y la suerte, ¡y las piernas!) de volver al asfalto y participar en dos de las carreras populares «más populares» de este país: la Behobia-San Sebastián y el maratón de Valencia Trinidad Alfonso. En la Behobia participamos casi 30.000 corredores, de los que 25.899 alcanzaron la meta, mientras que en Valencia nos juntamos más de 33.000 valientes, de los cuales concluyeron 26.253. Son cifras muy elevadas que suponen un desafío para los organizadores y una complicación añadida para los participantes, porque estas carreras, como el propio running (y detesto «el palabro») se han puesto muy de moda y reúnen cada vez a más gente. Logística, precios, alojamientos, alguna incomodidad que otra en la salida o en la meta… Pero no es una queja, solo una constatación. Todos estos problemas, multiplicados por diez, se dan en el maratón de Nueva York y cada año son cientos de miles de corredores los que pagan un fortunón por participar allí.

Behobia-San Sebastián

La Behobia presume de ser la carrera más antigua de España, puesto que la primera edición data de marzo de 1919. Sin embargo, la carrera pasó diversas vicisitudes, cambios de formato, parones, etc., y este año se celebraba la 58ª edición. El recorrido circula desde el barrio de Behobia en Irún, prácticamente ya en Francia, hasta San Sebastián, muy cerca de la playa de la Concha. Poco más de veinte kilómetros de trayecto exigente, un tanto rompepiernas, con dos subidas pronunciadas, una en el Alto de Gaintxurizketa (km. 7) y otra hasta alcanzar el Alto de Miracruz (km. 17). Una vez pasas esta última pendiente, y si te has reservado de manera conveniente, todo consiste en dejarse llevar y disfrutar del ambiente, de los pueblos y barrios congregados en los márgenes de la carrera, numerosa gente que, como buenos vascos, sale a aplaudir uno de sus tradicionales eventos.

La entrada en San Sebastián es preciosa, como toda la ciudad, y según te acercas a la plaza de Zurriola, el Kursaal o la Alameda del Boulevard, la multitud se agolpa en los laterales y crea ese efecto «túnel humano del Tour de Francia» que tantos veteranos de la prueba me habían comentado. Fui a la carrera con el animado grupo del Club de Corredores, más de 100 personas que acudimos en dos autobuses y llenamos un albergue en Hondarribia (me sigue saliendo decir Fuenterrabía) durante todo el fin de semana. Con ganas, con buen humor, con la idea de hacer un «completo», consistente en paseo por San Sebastián, comida en una sidrería a base de buen txuletón, pintxos, cañas, txakolís, carrera, foto con El Pirata, baño en La Concha para los más osados, ducha rápida y vuelta para Madrid. Mucha juventud, un veterano de 78 años, gente de todos los niveles de marcas, algunos cracks con «marcones», otros cracks que se defienden, y siempre, siempre buen ambiente.

La carrera no es cómoda para el participante. Me explico. Estas carreras en las que la salida y la meta están tan distanciadas suponen una incomodidad añadida para el corredor, que tiene que buscarse la manera de ir a la salida a tiempo, que no haya problemas como los ha habido en ediciones anteriores con los trenes, andar un par de kilómetros hasta encontrar tu cajón de salida, procurar no pasar frío y salir con ganas. Los que hemos ido a mil pruebas de este tipo sabemos que hay que ir con tiempo y con la ropa de abrigo más vieja que tengas porque lo normal es desprenderte de ella en la salida o depositarla en los cajones de alguna ONG que trabaje con la organización. Con tiempo no, con mucho tiempo. Y luego ya veréis cómo la carrera merece la pena, ya lo creo que sí.

Me sorprendió mucho que al llegar a meta los corredores nos íbamos juntando con los conocidos que encontrábamos y todos tenían «su bar», su sitio en el que juntarse para tomar unos dobles y picar algo. Apenas cinco minutos después de la carrera, ya estábamos con unas cervezas en la mano. Sin cambiarnos ni nada, con la medalla de madera puesta, y brindando por el éxito que siempre supone acabar con buenas sensaciones. En mi caso, el tiempo de 1h. 40m. me hacía albergar esperanzas de alcanzar una buena marca en el maratón de Valencia. Dejo aquí algunas fotos del fin de semana.

Maratón de Valencia

El maratón de Valencia celebraba su 43ª edición el pasado 3 de diciembre, y ha adquirido más fama internacional en los últimos años por la rapidez del mismo, a la que contribuyen, sin duda, la orografía de la ciudad, la altitud, a nivel del mar, y la fantástica temperatura en diciembre. Aunque lo mismo esperaba yo en diciembre del año pasado en Málaga ¡y me cayó el diluvio universal! La marca del ganador del domingo pasado, el etíope Sisay Lemma, fue la cuarta de la historia: 2h. 01m. 48s. Otra de esas marcas extraterrestres a una media de 2m. 53s. por kilómetro.

Se batieron los récords masculino y femenino de España, por medio de Tariku Novales y Majida Maayouf, atletas de origen etíope y marroquí, si bien queda salvar algunas dudas sobre un supuesto expediente por dopaje en el caso de la segunda. El presidente de Mercadona, Juan Roig, se vino arriba y, con ánimo de atraer más corredores internacionales de calidad, anunció un premio de un millón de euros para el atleta que consiga el récord del mundo en el maratón de su ciudad.

La carrera estuvo espectacular y la organización estuvo «bien». Solo bien y no muy bien, porque esta carrera empieza a tener el problema de tantas otras en las que participa un número tan elevado de atletas populares. Cuando todavía no había dado mi primer paso sobre el recorrido oficial, mi cuentakilómetros ya marcaba 6 kilómetros en las piernas. Es cierto que yo ya contaba con hacer los primeros 2,4 km., que era la distancia del hotel a la salida y me venía bien para calentar las piernas, pero luego hicieron un corte imprevisto para llegar al guardarropa, nos obligaron a dar varias vueltas sin sentido, de nuevo otra vez hacia atrás para situarme en el cajón (y eso que el mío era el intermedio, el quinto de nueve), y al final me fue imposible dejar la bolsa. Por eso recomiendo siempre el atuendo de «yonqui»: pantalón de chándal zarrapastroso, camiseta chunga de publicidad o de publicidad chunga, y una bolsa o mochila de finales de los setenta que no te duela perder o abandonar si, como me ocurrió, no logras llegar al puesto de entrega. En mi caso, menos mal que me acompañaba mi fiel seguidora, fotógrafa y portageles Mabú, a la que nunca agradeceré suficientemente su paciencia en estas pruebas.

Nueva York arranca con Frank Sinatra, el Rock’n’Roll Marathon Madrid con algún temazo rock cañero y Valencia nos deleitaba con el artista de la tierra Nino Bravo y ese Libre tan a tono con la sensación experimentada por los corredores según arrancan a por el objetivo y la aventura de los 42K. La humedad de Valencia hizo que la espera para la salida y los primeros kilómetros fueran fríos como un abrazo de suegra, en especial en las zonas de sombra, pero a partir de la primera hora y sobre todo en las grandes avenidas, bien soleadas, la temperatura era perfecta para correr. Unos quince, dieciséis grados durante toda la prueba. Cerca del inicio, junto al Puerto, pasamos por nuestro kilómetro 3 y nos cruzamos con los primeros profesionales, que habían salido una hora antes y marchaban ya por el 22. Me encanta verlos, me admira su zancada, la ligereza en sus piernas y la facilidad con la que recorren la distancia. Llama la atención el poco ruido que hacen, todo lo contrario que el estruendo de pisadas plomizas y el griterío de los populares mientras los animan.

– Porque les han dado una hora de ventaja, que si no, igual los pillábamos -bromeó uno de los que marchaba cerca de mí.

Mi carrera fue bastante buena hasta el km. 32, a unos 5m.10s. el kilómetro, pero ahí empecé con problemas en los isquios (esta vez no fueron los gemelos) y tuve que parar a estirar cinco veces hasta el 38. No sé qué pasó porque a partir de ahí me recompuse ligeramente y acabé los últimos cuatro ligeramente por debajo de los 6m./km. para un tiempo total de 3h.53m.15s. La entrada es espectacular, muy bonita, con una pasarela azul junto a la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Acabé contento. No «muy contento», porque aspiraba a estar más cerca de las 3h.45m., pero bueno, uno va cumpliendo años y tiene que ir asumiendo que las marcas tendrán que ir subiendo paulatinamente. Aunque me resista, aunque lo niegue, aunque tenga que defender ante mi mujer que es el mismo tiempo que hice en Roma en 2009 y que catorce años después me sigo manteniendo en la pelea, aunque este deporte nos permita una longevidad que otros más explosivos no nos dan, lo cierto es que habrá que aceptarlo… ¡Pero para eso me tiene que llegar una madurez de la que sigo huyendo a la carrera!

La crónica en clave de humor y cierta provocación la he dejado para la ocasión en La Galerna, bajo un título que puede parecer críptico, pero es que la «censura» del amiguete jefe de redacción me cortó algunas partes, como las referidas al impronunciable portero georgiano del Valencia. Aquí la dejo:

Shavi K’udis ch’ama

He echado un vistazo a las estadísticas del maratón de Valencia y veo que la participación femenina sigue creciendo año tras año, de lo cual me alegro, y sus marcas son bastante notables en muchos casos:

En cuanto a los grupos de edad, el de mi categoría, Veteranos-3 (entre 50 y 55 años), sigue siendo una panza de zumbaos bastante nutrida:

Y la que más me ha llamado la atención es la de las marcas de la peña que viene de toda Europa a participar en esta carrera: más de 5.300 animales (y «animalas») bajaron de las tres horas. Qué bestialidad, enhorabuena. A ellos y a todos los que acabaron el domingo.