Recientemente he vuelto a disfrutar con la película de David Fincher El curioso caso de Benjamin Button. Era sólo la tercera vez que la veía, lo cual la sitúa en un punto intermedio entre «mis favoritas» y «las que he visto una sola vez, he tachado de la lista y no creo que repita». Pero estoy seguro de que esta película será de esas que cada vez que la están poniendo en la tele y te la encuentras haciendo zapping, la pilles donde la pilles, la vuelves a ver hasta el final, o hasta el siguiente corte publicitario. Como Cadena perpetua, American Beauty, El club de la lucha o El Padrino. En el caso de Benjamin Button por muchas razones: porque me gusta su historia, porque está magníficamente rodada, porque tiene una sutileza en algunos momentos propia de los grandes directores, por su aroma a cine clásico desde los primeros fotogramas,…
Recuerdo que la primera vez que la vi, en el cine, en pantalla grande y sonido envolvente, tuve por momentos la sensación de encontrarme ante una especie de nuevo Forrest Gump. Sigue leyendo


