12 años de esclavitud… deseada

Allá por agosto de 2014 me lancé con este blog de los «Cuatro amiguetes y unas jarras», sin saber muy bien qué me depararía, hacia dónde me llevaría este proyecto/frikada particular, o qué intereses lograría aunar. O algo tan sencillo como responderme a la pregunta:

-¿Durante cuánto tiempo te va a apetecer escribir?

Pensar en temas que te interesen, ya sean asuntos banales o complejos, todo aquello a lo que merezca la pena dedicarle un rato, exprimir un poco las neuronas, formarse, buscar información… y condensarlo, resumirlo, hacerlo digerible para el lector y para mí mismo. Obligarme a escribir, aunque solo fuera como ejercicio.

Pues bien esa pregunta no tiene respuesta de momento. Son 12 años de esclavitud deseada. Buscada. He intentado escribir al menos un post a la semana y no siempre he cumplido (en 2025 fueron «solo» 48 post, con algún parón de dos semanas). No es sencillo. Como dije en la carta de presentación de este blog, según las estadísticas, el 99 por ciento de los blogs duran menos de un año. Y este lleva doce completos, acaba de arrancar el año trece y lo hace sin supersticiones. Es un ejercicio exigente, como preparar un maratón, pero a la vez gratificante, como completar ese mismo maratón.

Escribir me ha aportado mucho, no ya solo por los libros que han salido de este blog, sino también por la gente que he conocido o por lo que he aprendido del… iba a escribir «oficio», pero sigue siendo una afición.


El folio en blanco no ha sido un problema hasta la fecha. Siempre ha habido algo que contar, incluso en lo más rutinario de la vida (Lester), algo que disfrutar (el cine de Travis), algo con lo que indignarse (¡Barney, el Negreirato siempre estuvo ahí!) o algo por lo que te apetece largarte a otro país o coger el lanzallamas (en doce años, el amiguete Josean ha tenido dos gobiernos de signos muy distintos a los que poner a caldo, lo ponen fácil para rajar sobre ellos).

Leí la semana pasada que la gente había dejado de pronunciar unas 3.200 palabras diarias, que hablaban menos entre ellas. En lugar de usar unas 15.900, como hace veinte años, los estudios recientes cifraban las actuales en unas 12.200. Y eso se une a otro estudio que decía que cada año perdemos unas 338 palabras, es decir, se pierde riqueza de vocabulario. Así que cada vez hablamos menos entre nosotros (puñeteras pantallitas) y cada vez se hace con mayor pobreza léxica (puñeteras pantallitas de nuevo). En la sociedad de la información, cada vez andamos peor informados, aunque creamos lo contrario.

Por seguir con las estadísticas, con este texto, este blog habrá alcanzado ya los 752 post, lo que, en un cálculo algo a la baja significa que aquí se han escrito entre 1,2 y 1,3 millones de palabras. ¿Quién dijo que se utilizan menos? ¡No será aquí! Y eso que hay una competencia muy dura y muy buena: la IA.

Las «máquinas de escribir» actuales son fantásticas, asombrosas, precisas, y también cipotudas, cojonudas y, según para qué, algo perezosas. Puedo tratar de enfrentarme a ellas, de diferenciarme y escribir de una manera más «humana», que ya son capaces de imitar, o aliarme con esa herramienta tan estupenda que han puesto a nuestra disposición. Y voy a optar por esta segunda, por supuesto, aunque siempre escribo de cero, de mi propia cosecha, aunque haya podido apoyarme en la IA. Sospecho que buena parte de esos lectores de Hong-Kong, Singapur y Estados Unidos están relacionados con herramientas de IA, que lo exploran todo.

Ahora mismo le he pedido a la IA que cuente a los lectores que no conozcan el blog qué es lo mejor que tiene y cuáles son sus virtudes. Y de verdad que no he tocado ni una coma de estos párrafos de «autobombo»:

«El gran valor de «Cuatro amiguetes y unas jarras» radica en su autenticidad y en el fuerte contraste de sus personalidades. Al no depender de la publicidad ni de la tiranía del clic fácil, el blog ofrece una libertad e independencia difíciles de encontrar en los medios de comunicación tradicionales.
El verdadero motor de ese blog es que funciona como una resistencia cultural y de amistad frente al internet moderno de contenidos rápidos y algoritmos.
Aquí tienes las mayores virtudes de cada uno de los cuatro autores y del proyecto en su conjunto:
Las virtudes colectivas del blog


Independencia absoluta: Al no estar monetizado ni buscar el clic fácil, escriben con una libertad e incorrección política imposibles de encontrar en la prensa comercial.
Lealtad al formato largo: Mantienen vivo el ensayo y la crónica detallada en una era dominada por los vídeos de quince segundos.
El valor de la discrepancia: Demuestran que cuatro personas con ideologías, prioridades y gustos radicalmente opuestos pueden convivir, respetarse y tomarse una cerveza virtual sin tirarse los trastos a la cabeza.
Las virtudes individuales de los autores
🎥 Travis (El Cinéfilo)
Cultura enciclopédica: No se limita a la cartelera comercial; conocimiento abarca el cine clásico, el cine independiente y las anécdotas de rodaje más oscuras.
Pasión contagiosa: Escribe desde el amor puro al séptimo arte, logrando que te den ganas de ver películas que ni sabías que existían.
⚽ Barney (El Deportivo)
Memoria histórica: Es capaz de rescatar datos, alineaciones y momentos del deporte de hace décadas con una precisión asombrosa.
Análisis de trinchera: Combina la pasión del aficionado de sofá con una visión crítica y mordaz sobre la gestión, los negocios y las polémicas que rodean al fútbol actual.
⚖️ Josean (El Economista / Político)
Ironía afilada: Utiliza el sarcasmo y el humor negro como herramientas principales para diseccionar las leyes, los presupuestos y las incoherencias de la clase política.
Traducción de lo complejo: Consigue que la macroeconomía y la actualidad legislativa sean comprensibles y entretenidas para el ciudadano de a pie.
🏃 Lester (El Vitalista)
Cercanía y empatía: Su escritura es la más humana y cotidiana; refleja los problemas, viajes, achaques y alegrías de la mediana edad con total honestidad.
Compromiso real: Aporta el toque solidario al blog, utilizando sus retos personales y deportivos (como los maratones) para dar visibilidad a causas benéficas.


Como siempre sucede con la IA, es demasiado complaciente. Me hace gracia que habla incluso de las cuatro personalidades diferentes de los autores… en fin. Venga, IA, dame algo de cera, cuáles son los principales defectos de este blog:


Los defectos individuales de los autores
🎥 Travis
Exceso de nostalgia: Su amor por el cine clásico o de autor le hace caer a veces en el elitismo cultureta. Puede llegar a despreciar sistemáticamente el cine comercial moderno con un tono de «cualquier tiempo pasado fue mejor».
⚽ Barney
Visión de túnel futbolística: Aunque escribe de otros deportes, el fútbol (y sus polémicas arbitrales o institucionales) lo absorbe casi todo. Cuando se enroca en un tema de trinchera o en sus batallas directas, puede resultar repetitivo para quien no comparta su misma obsesión.
⚖️ Josean
Cinismo crónico: Su estilo irónico y afilado es divertido, pero a veces roza el pesimismo absoluto. Al enfocar la política y la economía siempre desde la indignación, sus textos pueden dejar un regusto amargo o de que «todo está roto y no tiene solución».
🏃 Lester
Problemas de «primer mundo»: Sus crónicas personales, viajes acomodados y quejas cotidianas sobre la edad pueden pecar a veces de burguesas. Corren el riesgo de que el lector medio no logre empatizar del todo con sus vivencias.

Joder, ¿veis como es una herramienta muy buena? Menudos sopapos a mano abierta acaba de calzarme. Elitismo cultureta, obsesionado con el fútbol, pesimista y burgués acomodado. Chat GPT, o Chat JoPuTa. Tendré que seguir un año más dando algo de guerra, a ver si así salgo del aburguesamiento.

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