La semana pasada, a raíz del paso de la selección de baloncesto de Estados Unidos por Barcelona, durante la disputa del Mundial de España 2014, los medios han recordado el célebre dream team que arrasó en los Juegos Olímpicos en esa misma ciudad en 1992. Estos días han vuelto a poner imágenes de aquellos días, del espectáculo que esos míticos jugadores nos ofrecieron en las canchas.
Estaba comentando jarra en mano esos recuerdos de un equipo irrepetible con Alberto, un amigo culé. Sí, tengo amigos culés, sé que habrá a quien le extrañe, pero creo que hay que tener amigos en todas partes, hasta en el infierno y en la abogacía. Pues eso, todo iba bien, la conversación fluía por cauces normales hasta que Alberto suelta:
– ¡Qué suerte tuvimos en Barcelona en el 92! Dos dream teams que coinciden en la misma ciudad. Sigue leyendo


Estaba viendo el partido con Josean, que en lo que a fútbol se refiere va de «aficionado imparcial», curioso oxímoron por cierto, y ya en el minuto 10 de la primera parte, con marcador de 1-0 para los colchoneros, le dije: «Verás lo que tardan en sacar de puerta». Lo cronometramos y fueron 42 segundos. ¡Al principio del partido! Que ni siquiera fue a punto de acabar, como en la final de Lisboa, en la que los jugadores del Atleti, tan fuertes para presionar, sufrían una flojera de piernas tal que hacía que se desmayaran continuamente, a pares. 

