El deterioro del periodismo tradicional, por Josean

Cara Josean

Mi relación con el periodismo ha pasado varias etapas a lo largo de mi vida. Empecé a leer periódicos y a seguir la radio a una edad no demasiado temprana, sobre los veinte. Me creía todo lo que leía en los periódicos. No podían ser falsas las noticias que allí se contaban, y no sólo por la seriedad con la que estaban redactadas, sino también por el estilo intachable con el que estaban escritas o recitadas.

A medida que fui incorporando la lectura de periódicos y las horas de radio a mi rutina habitual, según me acercaba a la treintena, desarrollé un cierto sentido crítico hacia toda la información que recibía. Un distanciamiento necesario para entender el claro sesgo político en las noticias dependiendo del medio del que vinieran. Hasta tenía el dial del coche con las emisoras ordenadas como una especie de termómetro político, desde la 1, la más izquierdosa, hasta la 8, la más radical de derechas. En aquellos años se mantenía el respeto al estilo, las frases bien construidas y una gramática correcta. Por supuesto no encontrabas jamás una falta de ortografía en un periódico.

En esta última década, a mi modo de ver, todo ha cambiado. Sigue leyendo

La amabilidad, por Lester

Cara Lester

¡Qué poco cuesta ser amable y agradar mínimamente y qué poco se practica hoy en día! Los resultados de ser amable y mostrar educación son inmediatos, no a largo plazo, y producen una gratificante sensación de bienestar al instante. Por eso cuesta más entender lo difícil que resulta encontrar a alguien que se comporte de modo amable, con verdadera intención de satisfacer al otro.

¿De qué hablo cuando hablo de amabilidad? No quiero entrar en los escabrosos mundos de la semántica o la etimología, pero sí quería hacer mención a que esta palabra por supuesto viene del latín “amar”, de la cualidad para ser amado o apreciado. Como nos hemos acostumbrado a esa falta de amabilidad en nuestro entorno, mi concepto de amabilidad es mucho más suave y me voy a referir en este texto de modo casi exclusivo a la educación. A comportarse con educación hacia el otro. Vamos tan acelerados por la vida, mirando únicamente por nosotros mismos o atontados con la pantallita del smartphone, que ya no nos planteamos preocuparnos ni tan siquiera mínimamente por el compañero o por el cliente, o simplemente por esa persona que te cruzas en un ascensor o en la calle. Sigue leyendo

Gravity, por Travis

gravity

Hace poco incumplí una de mis máximas y fui al cine a ver Gravity. Me explico, no me refiero a ir al cine, que me encanta, y voy siempre que puedo. No tengo ningún problema en pagar casi 10 euros por ir. Mucho más caro es el fútbol, el teatro, salir a cenar o tomarte dos copas. Os animo además a que vayáis todas las veces que podáis. Me refería a que incumplí esa de mis máximas que me impide pagar para ir a ver una película de Sandra Bullock. Pero mereció la pena saltarse ese auto-mandato, así lo creo. La película de Alfonso Cuarón se llevó unos cuantos Óscar, seis si no recuerdo mal. Seguramente todos merecidos, y digo seguramente porque no he visto todas las películas, así que no puedo opinar, no soy como esos tertulianos de la radio que hablan sin saber de cualquier tema, ya sea de leyes, problemas en Oriente Medio, el precio del barril brent o los explosivos del 11-M. Los premios eran en su mayoría a los apartados técnicos y en ese sentido, la película es una pasada, una auténtica maravilla. Viéndola, a veces te preguntas si no la habrán rodado realmente en el espacio. Sigue leyendo

Las referencias futboleras en el discurso del Rey, por Barney

 

Felipe VI

Creo que nunca he escuchado el discurso del Rey Juan Carlos I en Navidad. Ni por supuesto he prestado atención a cualquiera de los numerosos y soporíferos discursos que nos ha regalado a lo largo de casi 40 años de reinado. Me valía y me bastaba con las frases seleccionadas en los telediarios sobre “el marco incomparable” o “los estrechos lazos que nos unen”.

Sin embargo, por una de esas casualidades del destino, me tragué enterito el discurso de proclamación de Felipe VI el pasado mes de junio. No es que me haya vuelto monárquico de repente, es que esa casualidad del destino se llamaba “estantería a montar en sólo 90 minutos”, y me metí en faena poniéndome el discurso de fondo. “Es un momento histórico”, pensé. Lo que son las cosas, en lugar de ponerme a los Rolling, como antaño.

Como la mayoría recordaréis, ese día de junio apenas habían pasado unas horas desde la eliminación de España en el Mundial tras la derrota ante Chile. Teníamos una cierta desazón por el estrepitoso fracaso de nuestra selección, un incómodo desasosiego porque nos habían borrado de un guantazo la sonrisa boba que nos acompañó durante los seis años anteriores. Sigue leyendo

Declaración de intenciones

Cara BarneyCara TravisCara LesterCara Josean

Buenos días a todos los que estáis ahí, al otro lado:

Hoy. Hoy por fin. Hoy comenzamos un nuevo proyecto. Somos una panda de cuatro amiguetes que nos hemos puesto de acuerdo para realizar algo nada espectacular ni novedoso: un blog. Algo que la gente lleva haciendo años, casi desde el inicio de Internet, pero como a nosotros nos gusta madurar las cosas y entrar en ellas sólo cuando vemos de verdad la utilidad de las mismas, no nos hemos animado hasta ahora. Así somos para todo, reacios en parte a lo inútil de algunas nuevas tecnologías, a no descargarnos la última aplicación sólo porque es la última aplicación. Para que os hagáis una idea, alguno de nosotros ni siquiera tiene Whatsapp hoy en día, ¡en 2014! Este amiguete dice que la gente se vuelve estúpida, todo el día mirando la pantallita y esperando el último chiste o el último mensaje para decir que «me he ido al baño» o que mi estado es «supercontento».

En fin. Somos cuatro personas muy distintas, con intereses muy diferentes, pero complementarios. Nos haremos llamar Barney, Travis, Lester y Josean. Sabemos que no es muy comercial, pero tampoco lo parecían Crosby, Still, Nash & Young, y fijaos hasta dónde llegaron. Y tenemos versión española de esta grandiosa banda norteamericana: los más castizos Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán. Sigue leyendo