El once más aterrador de la historia del fútbol, según Barney

Vinnie Jones Gascoigne

Desde hace tiempo quería elaborar mi propia alineación de los jugadores más sucios, malencarados o desagradables que he visto sobre un terreno de juego, gentuza a la que eso del fair-play ni les suena, ni les interesa, ni les preocupa lo más mínimo. Tipos que si perpetraran sus agresiones en la calle irían directamente al calabozo, pero a los que se les perdonan al cometerlas sobre un terreno de juego. Así que este Halloween me ha parecido una excusa tan válida como cualquier otra para lanzarme.

Allá van, y se aceptan sugerencias, como no podía ser de otro modo en este foro tan abierto y poco tendencioso.

Portero

Harald Schumacher: para la historia quedará su entrada al francés Battiston en las semifinales del Mundial de España en 1982. Pero lo peor no es que estuviera a punto de dejar sin dientes al galo y que lo mandara directo al hospital, sino su reacción posterior: ni se acercó a interesarse por el jugador que yacía sobre el césped, se fue a por el balón, lo puso en el área pequeña para sacar y con la mano hizo el gesto de que se levantara su rival mientras se lo llevaban en camilla. Ni tarjeta amarilla.

Defensas

Marco Materazzi: el fútbol está repleto de héroes y villanos, tiene estas cosas que lo convierten en una metáfora de la vida misma. En la final del Mundial de Alemania 2006 solo se marcaron dos goles: el del héroe del toque exquisito, Zinedine Zidane, y el del rudo central italiano, Marco Materazzi. Sin embargo, el artista no fue capaz de vencer las provocaciones del camorrista del Inter y terminó agrediéndolo durante la prórroga. Algunos vídeos de Materazzi son escalofriantes, como este de sus hazañas en el scudetto italiano, que me ayudaron a entender lo gran futbolista que era el ucraniano Shevchenko, capaz de triunfar pese a enfrentarse a agresiones impunes como las del vídeo.

Javi Navarro: el uso de la violencia extrema a la que nos tenía acostumbrados junto a su pareja de baile, Pablo Alfaro, pudo costar una desgracia en un terreno de juego, como cuando le regaló un codazo en la garganta al venezolano Arango. El jugador del Mallorca terminó en el suelo con convulsiones y temimos lo peor. Digno heredero de la mejor tradición sevillista (Prieto, Del Campo, Martagón, Diego, Simeone), Javi Navarro era futbolista como podía ser matón de discoteca o dar palizas a sueldo, en su mirada no se atisbaba un ápice de piedad.

Andoni Goikoetxea: de aspecto inconfundible, siempre tuvo cara de malo de película, como Robert Davi, gracias a su nariz de boxeador sonado tras la cual se escondía una mirada pérfida.

Su mala leche era proverbial, conocida en todos los campos de la primera división española. Se hizo “grande” con Clemente, otro odiador profesional de todo lo que significara calidad técnica. En su currículum de grandes hazañas, las gravísimas lesiones a Schuster y Maradona, una bochornosa colección. Su carrera profesional solo podía mejorar de un modo: yendo al Atlético de Madrid junto a Arteche y Tomás Reñones. A día de hoy me sigue doliendo ver la entrada con la que mandó a Maradona al dique seco durante varios meses:

Terry Butcher: ¿qué otra cosa puedes ser en la vida si te apellidas “carnicero”? Como “Slaughter” en el Madrid, “matanza” o “Sacrificio”. El central inglés poseía un apellido contundente, tanto como su manera de actuar en el campo, ruda, expeditiva, llevándose por delante lo que fuera, al rival o a sus propios compañeros. Para el recuerdo, su imagen bañado en sangre tras jugar los noventa minutos contra Suecia en un partido de clasificación para el Mundial de 1990, más propia de una película gore.

Centrocampistas

Vinnie Jones: en España le conocemos sobre todo por la foto agarrando sus partes a Paul Gascoigne, pero su colección de vídeos es terrorífica, repleta de entradas criminales, como la tarjeta a los cuatro segundos. Se ve tan claro que le va a segar las piernas al rival que saca de centro que es una declaración de principios (o de guerra) en toda regla. Terminó como no podía ser de otro modo: haciendo de matón en pelis americanas.

Graeme Souness: cómo sería el escocés que en una votación en Reino Unido terminó por delante de Vinnie Jones y del siguiente de esta lista, Roy Keane. Perteneció a dos de los equipos favoritos de algunos de los que seguíamos el fútbol a finales de los setenta y principios de los ochenta: el Liverpool de las tres Copas de Europa y la cervecera selección escocesa que visitó España en el 82. Era un buen jugador con el balón en los pies, pero no conocía la palabra clemencia cuando lo llevaba el rival. Sus entradas a los tobillos o incluso por encima, y a destiempo, eran míticas. Lesionó de gravedad al escocés McCluskey, al rumano Rotariu y al islandés Siggi Jonsson.

Graeme Souness

Roy Keane: hubo un momento en que se rumoreó que podía recalar en un Madrid necesitado de músculo y dureza en el centro del campo tras la salida de Makelele. Keane tenía 34 años y me pareció uno de los rumores más estrafalarios que he escuchado nunca. El centrocampista del Manchester reconoció en un libro (Keane, 2002) que sabía que era un jugador violento, que no pensaba mucho sus entradas sobre el campo antes de hacerlas, simplemente las hacía, se llevara por delante la tibia rival, el tobillo o lo que fuera. En su libro reconoció haber lesionado intencionadamente al noruego Haaland, que tuvo que ser operado tres veces tras la entrada criminal y se tuvo que retirar del fútbol de manera definitiva. Lo peor es que la entrada no fue fortuita, sino madurada. Keane se lesionó de gravedad unos años antes en una jugada con el mismo Haaland, tras una entrada fallida del propio Keane. No le sentó nada bien que estando en el suelo dolido, el noruego se encarara con él, así que durante los meses de recuperación tramó su venganza que se consumó en esta terrible jugada. Ambos momentos están en este vídeo:

Mark Van Bommel: cómo sería este tío que deja fuera de la lista a Albelda o Gennaro Gattuso. Tiene una carrera sorprendente en los principales equipos de todas las ligas europeas (PSV Eindhoven, Barcelona, Bayern de Múnich, Milán), uno de esos tipos apreciados por los entrenadores porque aportaban peso en el centro del campo, no exento de toque holandés, y sobre todo incomodidad para los rivales. Si andaba cerca, ya sabías que te ibas a llevar un regalito. Que acabara los 120 minutos de la final de Sudáfrica es otra anomalía más de aquel arbitraje, tanto como la patada de DeJong al pecho de Xabi Alonso. Le dejó un recadito a Andrés Iniesta en el tobillo que logró que este se revolviera como pocas veces en su carrera. Nos pudo costar un disgusto y quedarnos sin el autor del gol de nuestras vidas antes de tiempo, mientras el guarrísimo jugador holandés seguía en cancha.

Delanteros

Eric Cantona: jugador tan genial como imprevisible para su entrenador, tan capaz de maravillosas vaselinas como de agresiones salvajes con los tacos, los codos o cualquier miembro que pueda ser usado de modo contundente. Para el recuerdo, su patada de kárate a un aficionado del Crystal Palace. En realidad, doble patada e intento de puñetazo. La cara de Alex Ferguson era un poema, yo creo que siempre mascaba chicle para que no se le leyera lo que decía.

Luis Suárez: tengo amigos que desde hace años me decían que la Liga española estaba sospechosamente preparada y amañada, que había un doble rasero en los arbitrajes y yo me negaba a creerlo. Hasta que he visto durante cinco temporadas seguidas a Luis Suárez en acción saliendo impune de sus múltiples agresiones y entonces lo he comprendido: por supuesto que sí, que hay un acuerdo F.C. Barcelona-Liga española por el cual no se puede expulsar a Luis Suárez haga lo que haga, ya sea dar codazos en la nuca a defensas rivales, dejar los tacos a cualquiera que pase por allí, insultar a los árbitros a centímetros de distancia o dar coces.

Luis Suárez

Nunca le han expulsado en España (una vez en Copa por doble amarilla) y eso es ya de por sí la mayor anomalía estadística en un tipejo que acumulaba casi cuarenta partidos de sanción entre Holanda e Inglaterra. Más los seis meses de sanción con la selección uruguaya por su bocado a Chiellini.

Aquí termina mi particular selección. Lo sé, habrá quien diga que no hay jugadores del Madrid en esta lista y que candidatos podíamos tener unos cuantos: Sergio Ramos, Pablo García, Pepe A.C. (antes de Casquero), Hugo Sánchez y sobre todo, Goyo Benito, pero he dejado mi particular homenaje de Halloween en este artículo en La Galerna sobre los jugadores que más miedo me ha dado ver con la camiseta blanca.

¡Os mando un terrorífico saludo a todos!