LaLiga frente a la Premier (I): el triunfalismo de Tebas

El presidente de LaLiga, Javier Tebas, se mostró exultante el pasado mes de diciembre durante la presentación del acuerdo de renovación de los derechos de televisión por los próximos cinco años. Comparó la liga española con las principales ligas europeas, que “vienen bajando o no tienen crecimiento” y se felicitó por la mejora del contrato en un diez por ciento. Según el locuaz Tebas, el logro se debe a la lucha contra la piratería (aunque en ocasiones actúa como si usara toneladas de napalm para quemar media hectárea de rastrojo) y a la mejora del producto, en la que afirma trabajar con la ayuda de los clubes.

Bueno, es su opinión. Habría mucho que decir al respecto, aunque debo reconocer que me parece un cierto éxito haber logrado renovar al alza el contrato, si bien con matices. Lo cierto es que los ingresos no alcanzan ese incremento del 10 por ciento, sino que se queda en el 9%, como se ve en las propias cifras presentadas, o en un escaso 6% de mejora para LaLiga de Primera División. A la trampa se le ve el cartón si consideramos la inflación acumulada durante el período anterior 2022-2027, con años del 8,4% (2022) y del 3,5% (2023), lo que llevaría a afirmar que, en realidad, el importe actualizado del acuerdo supone una disminución de ingresos. Si además comparamos el incremento con la inflación existente en el mundo del fútbol (salarios y fichajes, en especial), convendremos en que resultará insuficiente para los clubes españoles de fútbol.

Esta semana ha finalizado la primera fase de la Champions League, este formato absurdo del grupo único y desigual. El Real Madrid y el Atleti se han quedado fuera por sus errores y por la mala temporada que arrastran. Los calamitosos arbitrajes que sufrió el Madrid frente al City y el Benfica difícilmente podrían haber supuesto algún punto extra porque el juego fue inferior al de sus rivales. Otros dos equipos españoles han quedado fuera de los 24 clasificados (Villarreal y Athletic de Bilbao) y solo un equipo de LaLiga ha logrado meterse entre los ocho primeros. Laporta sabe desde hace años de qué va esto y su acercamiento a la UEFA le supuso contar con un sorteo favorable y el favor “Ceferino” arbitral ante el Brujas, Copenhague y Eintracht de Frankfurt (¿es Davide Massa un Ovrebo en potencia?).

Según el ranking UEFA, LaLiga está en tercer lugar en el escalafón europeo, tras la Premier y el Scudetto italiano. La Bundesliga ha recortado distancias en este ranking, al igual que la Ligue1 francesa.

Esta clasificación se realiza en función de los resultados de los equipos en el último lustro y la buena posición del fútbol español se mantiene gracias a los triunfos del Real Madrid en las Champions de 2022 y 2024, la de los héroes inesperados. Si el bajón de este año se repite durante un par de temporadas más, LaLiga podría perder uno o incluso dos de sus cinco representantes en la máxima competición europea.

El dato estadístico de las competiciones europeas refleja la realidad de LaLiga española de manera más precisa que el voluntarista ánimo de Tebas. Y no es solo un dato fiable como los resultados, es también la sensación de hartazgo que hay con la competición, un campeonato en el que hay dos grandes clubes, Real Madrid y Barcelona (me cuesta catalogar de “grande” al cliente único de Negreira), a gran distancia del tercero, el Atleti, y con este separado también de una clase media y baja cuyas aspiraciones se sitúan entre evitar el descenso y, con suerte, aspirar a una plaza en alguna competición europea, aunque sea menor. Al Real Madrid se le critica todo lo que hace, enfrentado como está a todos los organismos y a buena parte de la prensa (Contra todo y contra todos), y esa rabia se transmite a casi todos los campos que visita, donde se le recibe de manera encendida, todo lo contrario que sucedía en los ochenta, cuando la visita del Madrid era una fiesta allá en la mayor parte de los campos de España. Al otro “grande”, bien entrecomillado, se le permite todo desde hace décadas. Juega con media plantilla inscrita de manera fraudulenta o con cautelares de coña, obtiene excepciones que se deniegan a sus rivales, formaliza acuerdos fraudulentos por los que la contraparte, la Juve, ha sido sancionada en Italia, y lo más grave, se permite realizar pagos al vicepresidente arbitral sin que haya sanción alguna. Y ese hartazgo se transmite a muchos aficionados que han dejado de seguir el fútbol o, al menos, de contribuir pagando para sostener la competición podrida de Javier Tebas.

Las cifras actuales de audiencias de televisión no son tan fiables como antaño, cuando, con el fútbol en abierto, las audiencias medias de un partido superaban los cuatro o cinco millones de espectadores con asiduidad. Desde que existen las televisiones de pago los datos no son comparables y estas muestran unos datos muy inferiores, muy por debajo de los dos millones por partido y solo para Real Madrid y Barça:

Javier Tebas sabe que está perdiendo audiencia, en especial entre ese sector del madridismo que ha dejado de seguir el campeonato, y por ello centró su charla en mencionar la mejora de las audiencias “en los cuarenta minutos previos al partido y en los siguientes a la finalización de los partidos”. Tuvo bemoles de decirlo sin pestañear, ¿y qué pasa con los propios partidos en sí, por qué nos interesa cada vez menos ver esta Liga en la que ya no nos creemos casi nada? ¿Una Liga con arbitrajes que huelen cada semana, con periodistas que justifican lo injustificable, con insultos racistas en numerosos estadios? ¿En qué momento comenzamos muchos aficionados a sentir que “se nos echaba” de la liga española? Lo único que se ha disparado de manera estratosférica estos años ha sido el sueldo de Javier Tebas al frente del cotarro:

En cuanto a sus proyectos estrella, aún tardaremos un tiempo en ver si el controvertido acuerdo de LaLiga con CVC sirve para mejorar el rendimiento de los clubes firmantes (todos menos el Real Madrid, el Barça y el Athletic de Bilbao). Por la parte de los fichajes y el dinero que se suponía que iba a generar, parece claro que no: LaLiga sigue perdiendo puestos en la clasificación anual de fichajes (una tendencia de varias temporadas). El verano pasado quedó por detrás incluso de la segunda división inglesa y, por supuesto, de la saudí. A punto de cerrarse el mercado de invierno, nos encontramos con el más pobre en años, con varios clubes desprendiéndose de jugadores al tener dificultades para afrontar sus salarios. Un caso sorprendente es el del Atlético de Madrid, ahora propiedad del fondo norteamericano Apollo, que se ha desprendido de cuatro jugadores (Gallagher, Raspadori, Javi Galán y Carlos Martín) sin que de momento haya llegado ninguno de los nombres que han sonado.

Otra manera de medir el éxito o estancamiento del campeonato se refleja en la asistencia a los estadios, que se mantienen similares en las últimas temporadas, sin apenas una evolución al alza:

Se supone que el acuerdo con CVC también iba a traer una serie de inversiones de mejora de los estadios, por lo que es pronto para ver su reflejo en el aumento de la asistencia de espectadores. Ojalá haya más equipos con aspiraciones de competir por algo más que sobrevivir. No hace tantos años de las ligas peleadas o ganadas por el Atleti, la Real Sociedad, el Deportivo de La Coruña o el Valencia, equipos ahora, varios de ellos, luchando por no descender o penando incluso en otras categorías.

Cinco equipos de la Premier han entrado entre los ocho primeros de la Champions, los que dan acceso directo a los octavos de final. ¿Es solo una cuestión económica? Según el estudio de la consultora Deloitte, bajo el título Deloitte Football Money League, ninguno de los cuatro clubes europeos con mayor capacidad de generar ingresos es inglés:

LaLiga tiene a las dos marcas más reconocibles en todo el mundo, el Real Madrid y el F.C. Barcelona, pero no parece capaz de sacar más partido de ello, como no lo hizo en los años en los que Cristiano Ronaldo y Leo Messi eran sus principales figuras. Siguen siendo capaces de facturar millones de euros, incluso un Barça al que las tropelías de Laporta no le han rebajado prestigio internacional. Les sigue el Bayern de Múnich, y a continuación, un Paris Saint Germain, o Catar Saint Germain, como ya se ha denominado aquí varias veces más. Los seis siguientes en la lista son el Big Six de la Premier. ¿Es posible competir contra ellos, plantarles cara?

De eso tratará la segunda parte de este post. De momento, concluyo con la comparación de los ingresos por la venta de derechos de emisión que recibe cada uno de los clubes de LaLiga y la Premier:

No hay tanta diferencia en las alturas. La comparación no se sostiene del tercer puesto hacia abajo.

Continuará: LaLiga frente a la Premier (II): ¿es posible competir?

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