
Cuatro amiguetes, 10/01/25
Primer post del año para este blog que allá por agosto cumplió ni más ni menos que 10 añitos. Casi nada, todo un hito de longevidad en un mundo como este de los blogs en el que la edad difícilmente supera la de la lactancia infantil. Pero lo importante no es la edad, sino la salud, ¡no pesan los años, pesan los kilos!, que nos contaba la publicidad. Y en el caso de todo lo relacionado con el arte de escribir, o, para no ser pretencioso, con el acto de escribir, no importan los años, sino las ganas. Y estas permanecen intactas, si bien han podido variar los intereses, los asuntos tratados o las formas de contar una historia. En mi caso particular, me interesa todo lo audiovisual a la hora de contar una historia, aunque carezca de los medios o el conocimiento. Pero así terminé el año, con una especie de corto documental para contar la historia de Peter, el enfermero de Kokuselei, y ojalá no sea la última:
No faltó el resumen del año para los allegados, como en los años anteriores, a lo Indiana Jones o como un puñetero hobbit. Un resumen en el que es inevitable que se cuelen varios de los asuntos que han salido en el blog con anterioridad: Star Wars, Darth Vader, la literatura y el cine, las últimas viñetas de Ibáñez, el viaje a Kenia, el proyecto de mi hija Raquel en la India, las cosas que hacen que la vida valga la pena o el fútbol con los amigos del barrio.
El primer post del año ha servido habitualmente para contar a los suscriptores del blog los logros del año anterior, los textos que más han gustado y plantear los (des)propósitos del año en curso, tanto para el blog en general como para los «cuatro amiguetes». Así que, vamos allá, y comienzo con un «Me cago en Elon Musk». Perdón, perdón, perdón. Me corrijo: «me cago en el algoritmo de Elon Musk». El blog ha reducido el número de visitas con respecto al año anterior en unos 4.000 lectores, lo cual no preocupa en exceso porque son unas buenas cifras, por encima de las 31.000 visitas, que aumentarían notablemente si se añadieran las 10.000 semanales que estuvieron siguiendo la Anatomía de un Negreirato en La Galerna durante los meses que se publicó en la web. Por cierto, uno de los grandes proyectos que (espero) verá la luz este año:

Me cago en el algoritmo de X, o de Twitter, como lo seguiré llamando siempre, porque de un año a esta parte, el número de visitantes que han accedido al blog a través de la red de Elon Musk ha bajado desde los 13.000 del año anterior a la tercera parte. No lo culpo, X debería ser un negocio que no era cuando el multimillonario lo compró y nos anima a los que subimos contenido a que nos hagamos Premium, paguemos sus cuotas y nos «posicionemos» en la red. Y no me apetece. Algo parecido pasó en su día con Facebook, que pasó de ser una red en la que algunos acudíamos a leer contenido de calidad o de otros amigos, a un sitio en el que ya apenas entramos porque solo ofrece publicidad.

Por otro lado, Twitter se ha llenado de usuarios creados con Inteligencia Artificial que pagan su cuota, te aparecen en los primeros lugares y suben hilos como churros: a veces con información interesante, y otras, manipulaciones interesadas. No es mi guerra, ni pienso entrar. No sé cómo se «trabaja» el algoritmo, ni me apetece conocerlo. Creo que condiciona al autor y empeora los textos. Hace unos meses me lo comentaba un amigo que trabaja en un medio digital: «el SEO lo condiciona todo». El Search Engine Optimization, el «optimizador para motores de búsqueda» ha llegado a los medios y condiciona las palabras que hay que escoger, los titulares que más pueden tocar la fibra para generar clicks y hasta el tono que deben llevar los artículos. Para los lectores habituales, el SEO de este blog seguirá siendo «Siempre Escribir mi Opinión». Y aportar información de calidad, aunque eso disminuya el tráfico de visitas. A la larga, uno puede conseguir incluso aparecer en el diario Marca y en un podcast de su canal, como ocurrió en uno de los grandes logros de 2024:

Los textos más leídos de 2024 fueron:
- Propuestas para cambiar el Reglamento del fútbol (II). Otra de las curiosidades de los algoritmos que demuestra mi desconocimiento: desde hace unos meses hay un grupo muy numeroso de personas que acceden desde México a este post que se publicó ¡en abril de 2021!
- Watchmen (II): la película.
- Las rayas del VAR.
- La Premier se pone seria.
- Las auditorías de Real Madrid y Barça (II).
- La naranja mecánica (II): la película.
- Frases de cine para usar en el trabajo (II).
- Esclavo de sus palabras.
- La reducción de jornada (I): esa cosa no tan chulísima.
- Gratitude Bootcamp: un viaje de la razón al corazón.
Y en el 15, no quería pasarlo por alto: Kokuselei (I): la zona. Para los amigos que me han dicho que no encuentran textos antiguos que recuerdan haber leído y que querrían rescatar, hay dos modos de hacerlo, al menos en el ordenador:
- En el índice que hay a la izquierda, que este año promete estar actualizado y en sentido cronológico inverso.
- En la columna de la derecha, bajo los textos más leídos de los últimos días. Basta con poner en «Buscar» las palabras clave («Inflación», «Mbappé», «Scorsese», «Pedro Sánchez»…) y debería aparecer.


Y para los que no acceden habitualmente al blog, puedan caer ocasionalmente hoy en este texto, y (sorprendentemente) les haya interesado, hay una manera de suscribirse. En la parte inferior de cualquier post, moviéndose con el cursos, aparece la opción de suscribirse y recibir un email cada vez que se publique un texto:

Nada más. Y nada menos. Muchas gracias por el interés a todos y solo me queda animaros a suscribiros, a comentar más, a cuestionar lo que aquí se diga (pero con ánimo constructivo, que nadie venga a tocarme las p…) y a pasar un rato entretenido. El año comienza con una nueva colaboración en el canal de Kollins, y en esta ocasión soy yo el que va a tocar las narices a alguno de sus amigos del Atleti:
Un fuerte abrazo a todos y vamos a por otro año repleto de proyectos.