El club de los currelas muertos (XVII)

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar.

Hace unos diez años, el programa de Televisión Española Documentos TV emitió una serie de reportajes agrupados bajo el título Contra la pared. Cuando se creía que después de la caída del muro de Berlín en 1989, las barreras de separación podían reducirse en el mundo, la realidad nos ha traído todo lo contrario. Los reportajes hablaron del muro entre Estados Unidos y México, entre Israel y los territorios palestinos, o los financiados por la Unión Europea en 1999 para controlar la inmigración en Ceuta y Melilla.

Creo recordar que en el capítulo de Melilla se indicó que la frontera con mayor desigualdad económica entre ambos lados de la misma, en todo el mundo, es la que existe entre España y Marruecos en esta ciudad del norte de África. Ni en El Paso, ni en Israel, ni en la antigua separación entre las dos Alemanias. La tenemos aquí mismo. Por esa razón, por muy altos que sean los muros, por mucha concertina que se ponga o por mucha violencia que se emplee, nada va a frenar a esos subsaharianos que han recorrido miles de kilómetros y que anhelan atravesar a Europa. De cualquier manera, jugándose la vida en una patera (imposible saber los miles de cadáveres que hay en las profundidades de ese cementerio llamado Mediterráneo), o asaltando una valla con riesgo para sus vidas.

Estos días he sacado un hueco para ver el documental de la BBC Death on the border, que reconstruye lo sucedido el pasado 24 de junio, día en el que, según cifras oficiales, fallecieron 23 personas. No llega a media hora, pero es escalofriante. Muy duro de ver, pese a que la propia BBC advierte de la supresión de algunas de las imágenes. De verdad que lo importante para mí son las personas que fallecieron, la violencia empleada por la Gendarmería marroquí que se aprecia en el vídeo, el horror que me causa el desprecio por todos esos sudaneses que huyeron hace meses de la guerra en su país, la pena infinita que me produce pensar en esos miles de subsaharianos que dejaron todo atrás y para los que no hay una solución, porque la solución no es abrir las fronteras. No me importa tanto si fue en territorio español o marroquí, pero parece obvio que el Ministerio del Interior español, a través de su ministro Fernando Grande-Marlaska, mintió. Y que tiene que haber consecuencias. Aquí dejo el enlace al vídeo de la BBC:

Y si alguno quiere verlo en español, también existe la opción. Los escalofríos son los mismos:

Y dejo otro vídeo más reciente, realizado por Le Monde, El País, Der Spiegel, Enass y Lighthouse Reports. Es evidente que las autoridades españolas mintieron, y no es una cuestión de partidos, sino de un problema para el que no soy capaz de ver una solución. No existe y el buenismo no sirve para combatirlo. Mienten ahora igual que mintieron los anteriores en 2014 con la tragedia del Tarajal en Ceuta, en la que murieron al menos 15 inmigrantes en su intento de pasar a España.

Y si alguien tiene una propuesta que pueda evitar los desplazamientos de miles de personas a través de África, las pateras y cayucos, controlar las mafias que trafican con personas o evitar que Europa se pueble de guetos, que nos lo cuente, por favor.

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