El club de los currelas muertos (XVIII)

Planes propuestos por el club de lectura, cine y documentales El club de los currelas muertos para no ver el mundial de la infamia de Catar.

El 7 de diciembre de 1941, la aviación japonesa atacó por sorpresa la base norteamericana de Pearl Harbor, en Hawái. Como creo que a estas alturas todo el mundo sabe, dicho ataque provocó la entrada inmediata de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, y con ello todo lo que vino después, que algunos conocemos por la cantidad de excelentes películas bélicas que fueron rodadas. Así a botepronto se me ocurren tres películas sobre el ataque a Pearl Harbor que recomendar para un 7 de diciembre.

De aquí a la eternidad (1953)

La mejor, sin duda, aunque no se centra en el ataque japonés, sino en la vida del cuartel norteamericano en la isla. Un reparto impresionante y un gran despliegue para una producción galardonada con ocho Óscar. Montgomery Clift, Frank Sinatra, Burt Lancaster y Deborah Kerr (inseparables tras la famosa escena en la playa), Donna Reed y un Ernest Borgnine que siempre me había caído muy bien, hasta que aquí lo vi hacer de redomado hijo de puta.

Tora! Tora! Tora! (1970)

Estas palabras representaban la clave japonesa para atacar la base. La película fue rodada por Richard Fleischer para contar la visión norteamericana de la historia, y por Kinji Fukasaku y Toshio Masuda para narrar la versión japonesa de lo sucedido. Muy bien ambientada, buenos efectos y la recuerdo un tanto aburrida, quizás por su tono documental. Quizás tenga que echarle un nuevo vistazo.

Pearl Harbor (2001)

Con lo cojonudamente bien rodadas que están las secuencias de acción, puro Michael Bay, vaya historia más almibarada y blandengue de tíos guays y chica súpermona (Ben Affleck, Josh Hartnett y Kate Beckinsale), un triángulo amoroso que me interesa bastante menos que contemplar los destrozos ocasionados en el puerto hawaiano. Como en toda peli de Mr. Bay, los americanos no pueden perder y Pearl Harbor fue una tragedia en todos los sentidos, así que la trama nos lleva a un final en el que los dos chicos divinos de la muerte se embarcan en una heroica misión para bombardear Tokio. Y ya de paso, romper el triángulo con la muerte de uno de ellos. Ni recuerdo cuál de los dos, solo sé que si yo fuera japo, me cargaría a Ben (insoport)Affleck.

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