Una noche con la Filarmónica de Londres, por Lester

– Cariño, estás guapísima.

– ¿Tú crees? ¿No voy demasiado arreglada?

Estaba estupenda, como siempre. A mí en el fondo me da igual lo que se ponga, porque bien sabe que me pone con cualquier trapo, y sin ellos, más. Pero su preocupación era porque íbamos a uno de esos lugares a los que no estamos muy acostumbrados a ir, el Auditorio Nacional, y quería ir bien, a tono con la solemnidad del sitio. Por momentos recordé ese párrafo de Groucho Marx con el que comienzan sus Memorias de un amante sarnoso: Sigue leyendo